En semanas
Ecuador
eligirá entre el progreso o el pasado neoliberal ansiado por los banqueros y el Opus dei
Ecuador entra a segunda vuelta electoral y tiene que soportar la artillería mediática de la los grandes medios de comunicación aliados de la derecha. Una lucha que no comenzó con las elecciones, sino desde el primer dia que el presidente Rafael Correa inición sus labores como mandatario.
El ejercito mediático de agencias de noticias, diarios, canales de televisión, radioemisoras y sitios web comenzaron la guerra sucia que se repite una y otra vez hasta la saciedad en casi todos los paises latinoamericanos.

La victoria en primera vuelta del candidato de Alianza País, Lenin Moreno, fué con una diferencia de 11 puntos porcentuales (más de un millón cien mil votos) sobre el ex banquero del opus dei Guillermo Lasso.
También es habitual que cuando un candidato de la derecha presiente que va perder las elecciones, recurre a la estrategia de hablar de un "fraude". Por eso el millonario Lasso dijo que si no gana es porque hubo fraude.
Como el dinero es mas fuerte que servir al pueblo, se comienzan a ver ciertos acomodos de dirigentes que supuestamente representan a movimientos sociales. Es sorprendente que Alberto Acosta, quien fuera presidente de la Asamblea Constituyente haya escrito que “en definitiva, el aroma de fraude es inocultable, independientemente del resultado final. Y afectará a cualquiera que sea el ganador: si gana el correísmo en primera vuelta, terminará débil y deslegitimado, y si gana en segunda vuelta, la manipulación electoral le hará sombra y pesará en su contra”.
Es muy sospechosa la semejanza que hay entre el discurso del millonario Guillermo Lasso y el de la oposición en Venezuela, que insisten hace años que el chavismo está acabado y que el 80% de la población está en su contra; aun cuando la realidad es que el chavismo ha ganado limpiamente todas las elecciones presidenciales desde 1998.
Lo cierto es que la población ingenua y facilmente manipulable, sigue votando contra sus propios intereses gracias al poder de convencimiento de la TV privada. Pasó en Argentina hace poco, donde la TV convenció que el unico cambio era votar por un candidato "que no iba a robar porque ya era millonario".

En su libro "La internacional del terror mediático", el periodista uruguayo Aram Aharonian explica que estas maniobras son características de la llamada Guerra de cuarta generación (4GW).
La nueva arma mortal no esparce isótopos radioactivos: se llama medios de comunicación de masas que, en manos de unas cuantas corporaciones, manipulan a su antojo en función de sus intereses corporativos, en alianza con las más reaccionarias fuerzas políticas, dice Aharonian.
El autor menciona que si cuatro décadas atrás se necesitaba de fuerzas armadas para imponer un modelo político, económico y social, hoy el escenario de guerra es simbólico: no hacen falta tanques ni bayonetas sino el control de los medios de comunicación. El terror mediático –cartelizado, internacionalizado- se ha convertido en el disparador de los planes de desestabilización de los gobiernos populares y restauración del viejo orden neoliberal.
En las más de 300 páginas, Aharonian rompe varios paradigmas liberales (sobre qué significa ser alternativo, sobre la falacia de la objetividad, imparcialidad y neutralidad, entre otros), y mucho más allá de los “espejitos de colores que nos siguen vendiendo” supuestos especialistas que “no saben nada sobre Latinoamérica”, comenta Aharonian.





