El escorpión era una máquina, cuya fuerza se extraía de cuerdas retorcidas y tensadas. Estas solían ser de tendones, aunque también podían utilizarse pelo de caballo y de mujer.Cuando el mecanismo se liberaba, la tensión acumulada en la cuerda liberaba una gran cantidad de energía capaz de impulsar una flecha de unos 70 cm con gran fuerza
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A finales de la República y comienzos del Imperio, cada centuria que formaba una legión portaba uno para usarlo como apoyo (lo que daba un total de 59 escorpiones por legión) con dos importantes funciones:
Primero como arma de precisión, a modo de "antiguo francotirador", siendo posible derribar enemigos con disparos apuntados a distancias de 100 metros. El mismísimo Julio César describe la terrible eficiencia de este arma durante el asedio de Avarico, primera vez que tenemos documentado su uso:
“Cierto galo […] fue atravesado por el dardo de un escorpión por el costado derecho y cayó muerto. Uno de sus compañeros se agachó junto a él y sufrió el mismo destino; y cuando este segundo hombre hubo muerto, luego cayeron un tercero y cuarto, de tal forma que ese punto quedó desierto de defensores.”
-Julio César, La Guerra de las Galias, Libro VII, XXV
Además era capaz de alcanzar distancias mucho mayores si era disparado desde las alturas, pudiendo llegar a unos 400 metros y descargando tres o cuatro proyectiles por minuto, o al menos así se ha estimado gracias a reconstrucciones actuales. Así pues, eran normalmente usados como artillería de apoyo desde lo alto de una colina u otro terreno elevado, siempre bien protegido por la legión.
La precisión de esta máquina era tan grande, De ahí que se le apodara escorpión, por lo letal de su picadura semejante a la de este animal. El ejemplar, aquí reconstruido, corresponde a los restos arqueológicos hallados en Caminreal (Teruel) y que son los más completos de los encontrados hasta la fecha.
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Resumen Nivel 5: Una maquina romana para repartir Democracia en el siglo I.



