El 16 de septiembre, se conmemoraron 28 años de la masacre perpetrada por el ejército israelí en los campos de refugiados de Sabra y Chatila en el Líbano, dónde cerca de 6.000 refugiados palestinos desarmados fueron masacrados por la potencia ocupante israelí concertada con el gobierno cristiano del Líbano. En junio de 1982 Ariel Sharon invadió el Libano con 80.000 hombres, 1.200 tanques, 1.400 vehículos y 600 aviones en el contexto de una operación denominada "Paz de Galilea
El 16 de septiembre se conmemoraron 28 años de la masacre perpetrada por el ejército israelí en los campos de refugiados de Sabra y Chatila en el Líbano, dónde cerca de 6.000 refugiados palestinos desarmados fueron masacrados por la potencia ocupante israelí concertada con el gobierno cristiano del Líbano. En junio de 1982 Ariel Sharon invadió el Libano con 80.000 hombres, 1.200 tanques, 1.400 vehículos y 600 aviones en el contexto de una operación denominada "Paz de Galilea", con el propósito declarado de eliminar a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y dividir el país instalando un gobierno cristiano títere de Israel en el Líbano. Afortunadamente fracasaron en ambas empresas. El 14 de septiembre fue asesinado el Presidente libanés Gemayel por el servicio de inteligencia israelí Mossad, que culpó del atentado a supuestos terroristas palestinos. En respuesta, las falanges libanesas cristianas coludidos con el ejército israelí invadieron los campos de refugiados de Sabra y Chatila en busca de venganza.
Israel señaló a los medios de comunicación que allí se encontraban “2.000 terroristas árabes” y después de convertir a los campos de Sabra y Chatila en verdaderos ghettos, encerrando a los civiles e impidiéndoles salir, permitieron que se llevara a cabo uno de los crímenes de guerra más horrendos y cobardes que recuerde la historia. Los objetivos no eran “guerrilleros”, sino niños a los que se les cortaron los genitales, mujeres embarazadas a las que se les rasgaron los vientres y familias enteras quefueron ametralladas en sus propias casas. El informe de Cruz Roja Internacional fue revelador.
El criminal de guerra Ariel Sharon, elegido posteriormente por los ciudadanos israelíes como Primer Ministro, fue el responsable de esta barbarie, sin embargo, y a pesar de todas las pruebas en su contra fue imposible condenarlo en los tribunales belgas debido a su calidad de Primer Ministro.
Esta tragedia fue contemplada pacientemente por las “naciones cristianas civilizadas” involucradas, como EE.UU. Francia e Italia que cerraron cobardemente sus ojos y taparon sus oídos en complicidad con los genocidas sionistas.
A 28 años de la tragedia el escenario no es más alentador para el pueblo palestino ni para el mundo, que fue testigo de los 22 días de ataques deliberados contra la población civil de la Franja de Gaza en la que fueron asesinados cerca de 1.440 personas a comienzos de este año. Más de 400 de ellos eran niños. A raíz de estos brutales ataques, Israel se encuentra siendo investigado en la Corte Penal Internacional por Crímenes de Guerra, Lesa Humanidad y Genocidio. De condenarse a los responsables sería un fallo histórico y uno de los triunfos más grande de la mecánica jurisdiccional internacional.
No obstante al ser Israel la cuarta potencia militar del mundo, apoyada por los países más poderosos como EE.UU. y poseedor de más de 300 ojivas nucleares, la voluntad de los palestinos por ejercer firmes su legítimo derecho a la resistencia contra ocupación ilegal de sus territorios y luchar por su libertad, no ha podido ser doblegada por Israel en más de 60 años. Los viejos han muerto pero los jóvenes no han olvidado.
F!


























El ejército israelí, tras convertir los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila en ghettos, encerrando a la población civil e impidiéndoles escapar, permitieron que se llevaran a cabo horrendos crímenes de guerra.
El 16 de septiembre se conmemoraron 28 años de la masacre perpetrada por el ejército israelí en los campos de refugiados de Sabra y Chatila en el Líbano, dónde cerca de 6.000 refugiados palestinos desarmados fueron masacrados por la potencia ocupante israelí concertada con el gobierno cristiano del Líbano. En junio de 1982 Ariel Sharon invadió el Libano con 80.000 hombres, 1.200 tanques, 1.400 vehículos y 600 aviones en el contexto de una operación denominada "Paz de Galilea", con el propósito declarado de eliminar a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y dividir el país instalando un gobierno cristiano títere de Israel en el Líbano. Afortunadamente fracasaron en ambas empresas. El 14 de septiembre fue asesinado el Presidente libanés Gemayel por el servicio de inteligencia israelí Mossad, que culpó del atentado a supuestos terroristas palestinos. En respuesta, las falanges libanesas cristianas coludidos con el ejército israelí invadieron los campos de refugiados de Sabra y Chatila en busca de venganza.
Israel señaló a los medios de comunicación que allí se encontraban “2.000 terroristas árabes” y después de convertir a los campos de Sabra y Chatila en verdaderos ghettos, encerrando a los civiles e impidiéndoles salir, permitieron que se llevara a cabo uno de los crímenes de guerra más horrendos y cobardes que recuerde la historia. Los objetivos no eran “guerrilleros”, sino niños a los que se les cortaron los genitales, mujeres embarazadas a las que se les rasgaron los vientres y familias enteras quefueron ametralladas en sus propias casas. El informe de Cruz Roja Internacional fue revelador.
El criminal de guerra Ariel Sharon, elegido posteriormente por los ciudadanos israelíes como Primer Ministro, fue el responsable de esta barbarie, sin embargo, y a pesar de todas las pruebas en su contra fue imposible condenarlo en los tribunales belgas debido a su calidad de Primer Ministro.
Esta tragedia fue contemplada pacientemente por las “naciones cristianas civilizadas” involucradas, como EE.UU. Francia e Italia que cerraron cobardemente sus ojos y taparon sus oídos en complicidad con los genocidas sionistas.
A 28 años de la tragedia el escenario no es más alentador para el pueblo palestino ni para el mundo, que fue testigo de los 22 días de ataques deliberados contra la población civil de la Franja de Gaza en la que fueron asesinados cerca de 1.440 personas a comienzos de este año. Más de 400 de ellos eran niños. A raíz de estos brutales ataques, Israel se encuentra siendo investigado en la Corte Penal Internacional por Crímenes de Guerra, Lesa Humanidad y Genocidio. De condenarse a los responsables sería un fallo histórico y uno de los triunfos más grande de la mecánica jurisdiccional internacional.
No obstante al ser Israel la cuarta potencia militar del mundo, apoyada por los países más poderosos como EE.UU. y poseedor de más de 300 ojivas nucleares, la voluntad de los palestinos por ejercer firmes su legítimo derecho a la resistencia contra ocupación ilegal de sus territorios y luchar por su libertad, no ha podido ser doblegada por Israel en más de 60 años. Los viejos han muerto pero los jóvenes no han olvidado.
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