Emociones que dañan el corazón
El corazón permite unificar todos los aspectos de la persona, siendo el órgano a través del cual se canaliza el amor, se comprende lo incomprensible y se perdona lo imperdonable. Cualquier cambio desata diferentes comportamientos de forma primitiva y, si estos cambios son grandes pueden durar bastante tiempo, modificando la personalidad y hasta la forma de tomar decisiones y actuar a nivel emocional.
Cuando las emociones básicas están desreguladas, como el temor o tristeza, se puede producir una represión repetida sobre las necesidades expresivas de este órgano, originándose la sobrecarga emocional. Los problemas de corazón se manifiestan en arritmias, palpitaciones, infartos, pulso débil, tensión sanguínea y tensión en el pecho.
El ritmo cardíaco es un fiel reflejo de nuestro estado emocional. La regulación emocional de una persona se ve reflejada en los latidos del corazón que a su vez refleja su estado en el resto del cuerpo. El cuerpo interpreta esos latidos en relación al estado fisiológico emocional en el que se encuentra, pudiendo ser estados emocionales negativos, manifestados en estrés, tensión, miedo o estados emocionales positivos, exteriorizados en alegría, tranquilidad, paz, sosiego etc.
Controlar los estados emocionales negativos y favorecer los positivos es el primer objetivo en un camino de transformación y sanación personal que nos ayudará a mantener una buena salud emocional y cardiaca.
El corazón permite unificar todos los aspectos de la persona, siendo el órgano a través del cual se canaliza el amor, se comprende lo incomprensible y se perdona lo imperdonable. Cualquier cambio desata diferentes comportamientos de forma primitiva y, si estos cambios son grandes pueden durar bastante tiempo, modificando la personalidad y hasta la forma de tomar decisiones y actuar a nivel emocional.
Cuando las emociones básicas están desreguladas, como el temor o tristeza, se puede producir una represión repetida sobre las necesidades expresivas de este órgano, originándose la sobrecarga emocional. Los problemas de corazón se manifiestan en arritmias, palpitaciones, infartos, pulso débil, tensión sanguínea y tensión en el pecho.
El ritmo cardíaco es un fiel reflejo de nuestro estado emocional. La regulación emocional de una persona se ve reflejada en los latidos del corazón que a su vez refleja su estado en el resto del cuerpo. El cuerpo interpreta esos latidos en relación al estado fisiológico emocional en el que se encuentra, pudiendo ser estados emocionales negativos, manifestados en estrés, tensión, miedo o estados emocionales positivos, exteriorizados en alegría, tranquilidad, paz, sosiego etc.
Controlar los estados emocionales negativos y favorecer los positivos es el primer objetivo en un camino de transformación y sanación personal que nos ayudará a mantener una buena salud emocional y cardiaca.