Estimados, algo de información que deberiamos considerar
Con el desarrollo de las nuevas tecnologías y los cambios en los valores, la velocidad y la calidad de vida del mundo globalizado, han ido apareciendo y reafirmándose un conjunto cada vez mayor de dependencias (new addictions) en las que no intervienen ninguna sustancia química. Son dependencias socialmente aceptadas y “lícitas” pero altamente nocivas para la salud mental individual y social. Por poner un ejemplo, pensemos en una persona obsesiva y adicta al trabajo (workaholic): probablemente, no solo descuidará su familia y la crianza de sus hijos, sino que generará adrenalina y estrés en cantidades industriales. Su salud se verá afectada y producirá a su alrededor un clima laboral bastante tenso porque no será fácil para los demás, sobe todo los subalternos, seguirle el ritmo.

Lo paradójico es que algunas de estas nuevas dependencias son exaltadas por la cultura como acciones virtuosas y recomendables. Es indudable que la exacerbación del consumismo y el desarrollo de actividades altamente competitivas orientadas a obtener estatus y poder, han influenciado en la creación de necesidades cada vez más apremiantes que no conducen sino a reducir nuestros grados de libertad e incrementar la apetencia Algunas de estas nuevas adicciones son: Internet, teléfono celular, trabajo, compras, belleza, alimento y relaciones afectivas.

Lo que define la dependencia no es tanto el deseo en sí mismo como la incapacidad de renunciar a él cuando debe hacerse, y hay acuerdo en que tal renuncia es recomendable si la integridad física o mental personal o grupal está en juego. Mientras que un sujeto no adicto es capaz de suspender aquellas conductas que puedan resultar dañinas en algún sentido, los individuos que configuran el cuadro adictivo seguirán tratando de mantener su fuente de placer/seguridad pese a las consecuencias negativas. Es claro que sentir atracción o preferencia por algo o alguien no es suficiente para definir un comportamiento adictivo. La vida “normal” está plagada de pequeñas o grandes patologías de las cuales no siempre somos conscientes,
Existe una dependencia no saludable (intensa, no modulada por la razón y que se ejecuta compulsivamente en diversas situaciones pese al costo evidente) y existe una dependencia saludable (selectiva, flexible, constructiva y menos intensa que la anterior) ¿Cómo saber en cual me ubico? Algunos criterios de dependencia insalubre son los siguientes:
Los requisitos anteriores marcan una tendencia clara a las nuevas adicciones. Nadie te denunciará ni te impondrán multas por ejercerlas e incluso hasta podrían llegar a felicitarte si sigues al “attachment” de moda. Pero ya sabemos lo que puede ocurrir: tarde que temprano la dependencia será un factor de alteración física y psicológica, así la pases muy bien y te pierdas en el ritual de tus más soterrados apegos.
Es indudable que la exacerbación del consumismo y el desarrollo de actividades altamente competitivas orientadas a obtener estatus y poder, han influenciado en la creación de necesidades cada vez más apremiantes
Doctor Walter Riso
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