No te quiero mentir.
No puedo. Sería falso intentarlo, sé que me descubrirías. Pero, no te quiero mentir.
No sé si todo marchará bien, creo que ese es mi modo general, pero ¿Qué más le puedo hacer?
En medio de mi tranquilidad mental, te me cruzaste, ¿Qué hago con eso? Ocupado, ocupadísimo, lo normal. Pero hoy, no te quiero mentir, me gustás.
No sé ni cómo es posible eso, pero lo es. Debe ser la compatibilidad de la posibilidad que, en medio de la madrugada, llega sin preguntar.
No me quiero mentir. No pasa el tiempo cuando espero.
Es, increíblemente innecesaria, la espera. Pero, vamos ¿Cuánto más nos podemos tardar? Tal vez, una eternidad.
Ya nos volveremos a encontrar, en alguna calle de otra ciudad. En medio de un café, el día que menos los esperemos, nos vamos a encontrar.
No nos reconoceremos, lo sé, pero ahí estaremos. Tú, yo y nuestro pasado (separados). El tiempo no cambiará más que nuestros rostros, pero seguiremos siendo los mismos.
No quiero. No espero. No sé mentirte.