10. Andrei Romanovich Chikatilo – “El carnicero de Rostov”
Considerado como el peor asesino soviético, Andrei Romanovich Chikatilo, desarrolló un desprecio muy grande hacia el sexo femenino por las constantes burlas de su comportamiento introvertido e impotencia sexual, que se distinguía por su eyaculación precoz.
Su victimología se basaba principalmente en personas retrasadas mentalmente, jóvenes, huérfanas la cuales facilmente eran convencidas de hacerle compañia, gracias a su profesión como profesor que de alguna manera les convencía de acompañarle al bosque más cercano. Una vez muertas por 30 o 50 puñaladas, “El carnicero de Rostov” les mutilaba partes del cuerpo para después comércelas y lograr el orgasmo.
9. Aileen Wuornos.
Aileen Wournos era una prostituta que asesinó al menos a siete hombres entre 1989 y 1990. Wuornos tuvo una infancia llena de abusos, con un bebé en edad adolescente que dio en adopción, y a esto le sumamos una relación con su hermano. Todo este cócktel produjo que fuera arrestada en 1991 y confesara los asesinatos. Fue condenada a morir por inyección letal en 2002.
8. Jeffrey Dahmer - "El carnicero de Milwaukee"
Dhamer fue sentenciado a 957 años de prisión tras haber sido acusado por múltiples asesinatos. Su Modus Operandi era muy sencillo, ya que sus víctimas siempre eran invitadas por él a beber tragos en un bar gay, en el que los drogaba. Una vez aturdidos, los violaba, mataba para luego comerlos y conservar sus cabezas y genitales como recuerdos.
7. Peter Kürten - "El vampiro de Düsseldorf"
Peter Kürten es nombre detrás del "Vampiro de Düsseldorf". En Alemania asesinó a nueve personas e intentó de forma frustrada a siete. Además agredió sexualmente a casi 80 personas. Violaba, apuñalaba y degollaba a sus victimas, tanto mujeres como niños, no importaba la edad o el sexo, ya que después de robarles la vida, se bebía su sangre. En una ocasión llegó a asesinar a una niña y minutos después envió una carta a las autoridades con un mapa con la localización de los cadáveres. Fue apresado y condenado a la guillotina en 1931. Su última voluntad fue, que tras su decapitación, los verdugo estuvieran en silencio durante unos segundos, para que pudiera escuchar como su propia sangre goteaba en el suelo.
6. John Wayne Gacy.
John Wayne Gacy era un marido devoto y padre cariñoso, pero en la intimidad era un depredador sexual con tendencias a violar a sus victimas. En 1968 fue condenado a 10 años de prisión por asaltar sexualmente a dos jóvenes, pero su buena conducta produjo que la sentencia bajase a los 18 meses. Tras salir de la cárcel se divorció pues se descubrió que era homosexual, pero se volvió a casar y creó una figura idealizada sobre el mismo que mostró en público. En las fiestas vecinales se disfrazaba y se hacia llamar "Pogo el payaso", pero seis años después de su salida de prisión fue arrestado por un supuesto secuestro, que desembocó en una investigación que mostró como John había asesinado a 33 personas que había enterrado en las proximidades de su casa, así como en un río anexo, pues se quedó sin espacio. Torturó y violó a autoestopistas, mendigos, gigolós y jóvenes del lugar. Fue ejecutado tras confesar todos los crímenes en 1994.
5. Caligula.
Calígula. Comía y bebía mientras presenciaba ejecuciones; en medio de las fiestas, tomaba a la esposa de cualquier invitado, la violaba y volvía a la mesa para contar cómo le fue. Su ferocidad se manifestaba incluso en medio de sus placeres, juegos y festines. Muchas veces daban tormento en presencia suya mientras comía o se entregaba a orgías con sus amigos; un soldado experto en cortar cabezas ejercía delante de él su habilidad con todos los prisioneros que le presentaban.
Cuantas veces besaba el cuello de su esposa o de su amante, decía: Esta hermosa cabeza caerá en cuanto yo quiera; y muchas veces repetía que mandaría dar tormento a su querida Cesonia, a fin de saber de ella misma por qué la amaba tanto.
4. Ted Bundy.
Ted Bundy era un tipo bien parecido y muy carismático, pero bajo esa fachada de buenos modales se escondía una perversa mente asesina. Durante 1974 y 1978, secuestró y asesinó a brutalmente a 30 mujeres en territorio americano. La investigación posterior añadiría lo posibilidad de que hubiera sido el causante de otras 40 desapariciones sin resolver. Su modus operandi se basaba en hacerse pasar por discapacitado, o por una persona con algún tipo de superioridad social, como político. Otras ocasiones directamente atacaba a sus victimas sin avisar. Una vez las asesinaba, las violaba, torturaba y desmembraba, llegando a guardar recuerdos de sus víctimas, como las cabezas. Tras varios años de persecución policial, fue arrestado en 1979 y condenado a la silla eléctrica en 1989.
3. Albert Fish.
“El abuelo caníbal” tuvo una infancia llena de golpes, por lo que le encontró el placer al dolor. A pesar de ser un asesino serial, no siempre mantenía su Modus Operandi. Generalemente, sus victimas eran niños a los que convencía de irse con él a una cabaña en donde las sodomizaba, torturaba y abusaba de ellos, para después comércelos. En ocaciones escribía cartas a las madres de las víctimas “(…) La atrapé, la desnudé. Ella me pateó y rasguño. La estrangulé y entonces la corté en pequeños pedazos que me fui tomando durante nueve días. No se puede imaginar como era de dulce su carne. No se preocupe, no la violé. Murió virgen. (…)”.
2. Ed Gein.
Aparentemente era un hombre inofensivo... pero su personalidad ocultaba un terrible psicópata que convirtió su granja en un matadero humano. Sus espeluznantes crímenes proporcionaron a Hitchcock las bases para su clásica película de terror Psicosis. Ed mató y despellejó a más de 30 personas en la década de los 50. Solía usar craneos como cuencos y conservaba algunas cabezas de sus víctimas, además de hacer mobiliarios con los restos de sus víctimas.
1. Isabel Bathory.
Isabel Báthory fue una de las aristócratas húngaras mas importantes de su época, pero no se la recordará por ello. Se la apodaba la condesa sangrienta, y tiene el Récord Guinness a la mujer con más asesinatos en la historia de la humanidad: 630 muertes. La condesa pensaba que para evitar envejecer, debía bañarse y beber en la sangre de sus doncellas vírgenes. Murió en 1614 cuando fue condenada a vivir emparedada en su castillo de Hungría. Sus diarios personales en los que se podrían descubrir el porque su obsesión por la juventud y la sangre, están desaparecidos desde hace centurias.