Reciban un cordial y fraterno saludos a todos ustedes ya sean ustedes linces o Lincesas, denunciantes, Robertos y Trabs,
Hoy les traigo un manual específico a la hora de acudir a los urinarios de sitios como restaurantes, Universidadades, bares, espacios públicos, oficinas etc..
Este instructivo para baños de varones no está escrito en libros ni se enseña en cursos glamorosos
El siguiente instructivo está repleto de códigos implícitos y de normas de protocolo y respeto que si son incumplidas generan incomodidad en un entorno que, por naturaleza, debe ser “macho” y sin espacio para interpretaciones equivocadas. Y es que, ¿habrá un lugar peor que el baño para sentirse mirado de forma inapropiada? Está claro, además, que los sanitarios de hombres no son los lugares ideales para socializar, sostener conversaciones largas o hacer negocios. Así que si usted es varón y entra al baño y saluda a los “panas” con un apretón de manos o un abrazo rompe la norma. El código masculino no escrito es claro: un hombre entra a hacer lo suyo y listo.
1 No verás al de al lado
No siempre hay separadores. Regla básica: la mirada al usar un urinario siempre va al frente. Nada de estar viendo de reojo al man de al lado y peor, no se vale hacer contacto visual directo mirada-a-mirada con el “bróder” que está cerca, por más amigo que sea. Por último, se puede ver abajo o al techo, pero nunca a los costados.
2 Harás silencio todo el rato
Las conversaciones están totalmente prohibidas. Intercambiar palabras con el “pana” de al lado mientras se cumple una necesidad fisiológica es simplemente raro. Solo hay una excepción a la regla: quejarse masculinamente del clima. “¡Qué calor más h%#$&!”. El silencio solo se puede romper a la hora de lavarse las manos.
3 Te irás rápido, muy rápido
Un minuto y medio es más que suficiente para ir a aliviarse, lavarse las manos y salir. Está bien: dos minutos. Pero más de eso... Mmm... muy extraño. Si usted es uno de los hombres que se queda de largo frente al espejo peinándose o arreglándose la “pinta” después de usar el urinario, pilas: lo más probable es que lo fichen como “sospechoso”
4 No te “sacudirás” más de 3 veces
No hay necesidad lógica o válida para sacudirse el “amigo” más de un par de veces cuando se ha terminado de usar el urinario. Si se excede ese número, el resto va a pensar que pasa algo bastante inapropiado y ”lámpara”. En ese sentido, el código masculino habla de la regla de las tres sacudidas como tope máximo para mantener la etiqueta.
5 Te saltarás un espacio
Cuando no haya separadores, el mandamiento principal es que un hombre NUNCA debe ocupar el urinario contiguo al de otro “bróder”. La norma estipula que, como mínimo, hay que dejar un urinario de diferencia. Si solo hay dos y uno está ocupado, pues toca aguantar estoicamente. Y si hay tres disponibles, nunca se usará el del medio, pues hay que ser considerado.
Hoy les traigo un manual específico a la hora de acudir a los urinarios de sitios como restaurantes, Universidadades, bares, espacios públicos, oficinas etc..
Empecemos con el Instructivo
Este instructivo para baños de varones no está escrito en libros ni se enseña en cursos glamorosos

1 No verás al de al lado
No siempre hay separadores. Regla básica: la mirada al usar un urinario siempre va al frente. Nada de estar viendo de reojo al man de al lado y peor, no se vale hacer contacto visual directo mirada-a-mirada con el “bróder” que está cerca, por más amigo que sea. Por último, se puede ver abajo o al techo, pero nunca a los costados.
2 Harás silencio todo el rato
Las conversaciones están totalmente prohibidas. Intercambiar palabras con el “pana” de al lado mientras se cumple una necesidad fisiológica es simplemente raro. Solo hay una excepción a la regla: quejarse masculinamente del clima. “¡Qué calor más h%#$&!”. El silencio solo se puede romper a la hora de lavarse las manos.
3 Te irás rápido, muy rápido
Un minuto y medio es más que suficiente para ir a aliviarse, lavarse las manos y salir. Está bien: dos minutos. Pero más de eso... Mmm... muy extraño. Si usted es uno de los hombres que se queda de largo frente al espejo peinándose o arreglándose la “pinta” después de usar el urinario, pilas: lo más probable es que lo fichen como “sospechoso”
4 No te “sacudirás” más de 3 veces
No hay necesidad lógica o válida para sacudirse el “amigo” más de un par de veces cuando se ha terminado de usar el urinario. Si se excede ese número, el resto va a pensar que pasa algo bastante inapropiado y ”lámpara”. En ese sentido, el código masculino habla de la regla de las tres sacudidas como tope máximo para mantener la etiqueta.
5 Te saltarás un espacio
Cuando no haya separadores, el mandamiento principal es que un hombre NUNCA debe ocupar el urinario contiguo al de otro “bróder”. La norma estipula que, como mínimo, hay que dejar un urinario de diferencia. Si solo hay dos y uno está ocupado, pues toca aguantar estoicamente. Y si hay tres disponibles, nunca se usará el del medio, pues hay que ser considerado.
