Obsesiones. El pensamiento obsesivo
Casi todo el mundo se ha obsesionado alguna vez con algo y todos conocemos lo que es no poder dejar de darle vueltas a alguna preocupación o suceso que no deja de aparecer en tu mente una y otra vez.
Este tipo de obsesiones pueden considerarse normales y tienden a desaparecer cuando el problema se soluciona y cuando superas el acontecimiento que las está provocando. Por ejemplo, si tu pareja te dejara no sería raro que te obsesionaras pensando en lo que ha pasado o echando de menos a esa persona. No obstante, en ocasiones, estas obsesiones o preocupaciones pueden ser dolorosas y estresantes o realmente persistentes.
Obsesiones normales y patológicas
Este segundo tipo de obsesiones del que acabo de hablar no siempre forman parte del trastorno obsesivo compulsivo. Cualquier persona puede tener una idea absurda que se le mete en la cabeza, como pensar "¿Y si de repente pierdo el control y empiezo a dar gritos en medio de la reunión?" Pero si esta idea solo te preocupa durante unos segundos y luego la desechas por absurda, no puede considerarse un trastorno sino que se debe al funcionamiento normal de la mente humana, cuyo trabajo consiste en generar ideas continuamente, por lo que no es extraño que muchas de estas ideas sean absurdas. Las supersticiones o el uso de amuletos para evitar que pase algo malo, podrían caer dentro de esta categoría.
Sin embargo, la persona con un trastorno obsesivo no es capaz de filtrar bien su mente, no es capaz de descartar las ideas absurdas, o de diferenciar las ideas que hay que desechar de las que vale la pena considerar, de manera que la idea de que podría ponerse a pegar gritos en mitad de la reunión le aterra y le atrapa. Sabe que es absurda e improbable pero no puede dejar de darle vueltas, de considerar esa posibilidad. Cuanto más lucha contra ella, más fuerte se hace, más invade su mente, y más ansiedad le produce. Por este motivo, no es difícil entender que tantas personas obsesivas desarrollen esas compulsiones o rituales para neutralizar la obsesión.
Por ejemplo, en el caso que comentamos, esta persona podría pensar que si, antes de entrar en la sala de reuniones, da tres tragos de una botella de agua (o gira sobre sí misma tres veces, o entra y sale varias veces de la sala antes de entrar definitivamente, o cualquier otra idea "neutralizadora" que surja en su mente), entonces no pasará nada malo. De este modo logra calmar la ansiedad, aunque de una manera que es en sí misma patológica y que acaba perpetuando el trastorno.
¿Cuál es tu manía u obsesión?
Casi todo el mundo se ha obsesionado alguna vez con algo y todos conocemos lo que es no poder dejar de darle vueltas a alguna preocupación o suceso que no deja de aparecer en tu mente una y otra vez.
Este tipo de obsesiones pueden considerarse normales y tienden a desaparecer cuando el problema se soluciona y cuando superas el acontecimiento que las está provocando. Por ejemplo, si tu pareja te dejara no sería raro que te obsesionaras pensando en lo que ha pasado o echando de menos a esa persona. No obstante, en ocasiones, estas obsesiones o preocupaciones pueden ser dolorosas y estresantes o realmente persistentes.
Obsesiones normales y patológicas
Este segundo tipo de obsesiones del que acabo de hablar no siempre forman parte del trastorno obsesivo compulsivo. Cualquier persona puede tener una idea absurda que se le mete en la cabeza, como pensar "¿Y si de repente pierdo el control y empiezo a dar gritos en medio de la reunión?" Pero si esta idea solo te preocupa durante unos segundos y luego la desechas por absurda, no puede considerarse un trastorno sino que se debe al funcionamiento normal de la mente humana, cuyo trabajo consiste en generar ideas continuamente, por lo que no es extraño que muchas de estas ideas sean absurdas. Las supersticiones o el uso de amuletos para evitar que pase algo malo, podrían caer dentro de esta categoría.
Sin embargo, la persona con un trastorno obsesivo no es capaz de filtrar bien su mente, no es capaz de descartar las ideas absurdas, o de diferenciar las ideas que hay que desechar de las que vale la pena considerar, de manera que la idea de que podría ponerse a pegar gritos en mitad de la reunión le aterra y le atrapa. Sabe que es absurda e improbable pero no puede dejar de darle vueltas, de considerar esa posibilidad. Cuanto más lucha contra ella, más fuerte se hace, más invade su mente, y más ansiedad le produce. Por este motivo, no es difícil entender que tantas personas obsesivas desarrollen esas compulsiones o rituales para neutralizar la obsesión.
Por ejemplo, en el caso que comentamos, esta persona podría pensar que si, antes de entrar en la sala de reuniones, da tres tragos de una botella de agua (o gira sobre sí misma tres veces, o entra y sale varias veces de la sala antes de entrar definitivamente, o cualquier otra idea "neutralizadora" que surja en su mente), entonces no pasará nada malo. De este modo logra calmar la ansiedad, aunque de una manera que es en sí misma patológica y que acaba perpetuando el trastorno.
¿Cuál es tu manía u obsesión?




