Innovaciones surgidas gracias a las guerras
Toallas Femeninas
Las femeninas. Cuando Estados Unidos entró en la guerra en 1917 la compañía Kimberly-Clark comenzó a producir el forro de algodón para la vestimenta de los profesionales sanitarios. Pero las enfermeras de la Cruz Roja en el campo de batalla se dieron cuenta que ese material tenía otro posible uso durante su menstruación. Este uso no oficial fue lo que, finalmente, forjó la fortuna de la compañía.
Poner en el mercado las toallas sanitarias era una tarea complicada, en parte porque las mujeres eran renuentes a comprar el producto de manos de los hombres que atendían en los comercios. Así que la empresa buscó un nuevo uso para el mismo material: planchar el material de la celulosa para hacer un pañuelo suave y fino. Había nacido el famoso pañuelo desechable Kleenex.
Lámparas solares
Lámparas solares: En 1918 la mitad de los niños en Berlín sufrían de raquitismo. El doctor Kurt Huldschinsky notó que sus pacientes estaban muy pálidos y decidió llevar a cabo un experimento en cuatro de ellos. Les aplicó lámparas de cuarzo y mercurio que emitían luz ultravioleta. Con el paso del tiempo, notó que los huesos de sus pacientes se hacían más fuertes.Más tarde la ciencia averiguó que la vitamina D es necesaria para la creación del hueso con calcio y este proceso se estimula con la luz ultravioleta.
Cambio de hora
Cambio de hora: La Primera Guerra Mundial fue un acicate para ese cambio. Al enfrentar una severa escasez de carbón, las autoridades alemanas decretaron que el 30 de Abril de 1916 todos los relojes que marcaban las 23:00 horas deberían de dar las 24:00 horas. Así se aseguraba una hora más de luz a la mañana siguiente. Lo que comenzó en Alemania como una idea para ahorrar carbón para calefacción y luz se extendió rápidamente a otros países.
Las bolsas de té
Las bolsas de té no se inventaron para resolver ningún problema derivado de la guerra. Fue un comerciante de té estadounidense quien, en 1908, comenzó a mandar té en pequeñas bolsas a sus clientes, quienes, sea por accidente o por el diseño, decidieron introducir las bolsas en el agua. Una compañía francesa, Teekanne, copió aquella idea en tiempo de guerra. La desarrolló para proporcionar a las tropas té en pequeñas bolsas de algodón. Las llamaban bombas de té.
El reloj de pulsera
El reloj de pulsera: El tiempo adquirió mayor importancia en la guerra, por ejemplo para sincronizar la hora de los bombardeos. Así, los fabricantes desarrollaron relojes que dejaran las manos libres a las tropas en el candor de la batalla. Los aviadores también necesitaban ambas manos libres y así, ellos también tuvieron que tirar por la borda el reloj de bolsillo.
Las salchichas
Las salchichas de soja fueron idea del primer canciller de la República Federal Alemana después de la Segunda Guerra Mundial. El bloqueo británico se impuso sobre Alemania y el hambre comenzó a pesar en la ciudad. El alcalde de Colonia tenía una mente ingeniosa e investigó maneras de sustituir los productos que faltaban, como carne, por otros de los que no había tanta escasez. Así, consiguió realizar una salchicha con soja, que fue conocida como la salchicha de la paz.
Los cierres
Desde mediados del siglo XIX varias personas habían estado trabajando en varias combinaciones para lograr un cierre rápido y fluido de las prendas de ropa que aislara del frío. Fue el sueco Gideon Sundback quien dio con la actual fórmula de la cremallera. El ejército estadounidense los incorporó a sus uniformes y botas, especialmente para las de la marina. Después de la guerra fueron los civiles quienes tomaron este testigo y lo generalizaron en su vestimenta.
Acero inoxidable
El ejército británico estaba intentando encontrar un metal mejor para sus armas. El problema era que los cañones de esas armas se deformaban después de varios disparos por la fricción y el calor de las balas. El ejército le pidió a Harry Brearley, un metalúrgico en una empresa local, que encontrara una solución a este problema. La leyenda dice que después de probar a añadir cromo al acero Bearley desechó algunos de sus experimentos por considerarlos fracasos. Los echó, literalmente, al montón de la chatarra....pero notó que después de un tiempo esos experimentos no se habían oxidado. Había descubierto el secreto del acero inoxidable.
Auriculares
Antes de la Primera Guerra Mundial los pilotos no tenían modo de comunicarse entre ellos o con su base en tierra. Al comenzar la Gran Guerra los ejércitos aún necesitaban de cables para hablar entre sí, pero estos eran a menudo cortados por la artillería o los tanques. Hacia 1916, los primeros intentos para incluir teléfonos en los aviones tuvieron que ser descartados por el ruido de fondo. Resolvieron este problema inventando un casco en el que se instalaron los auriculares con un micrófono, que bloquea la mayoría del ruido.
