Hola a todos.
A partir de la araña que encontré hace dos días:
"Araña venenosa en mi casa"
Y el alivio de averiguar gracias a Taringa! que no era una peligrosa Loxosceles:
"Desmintiendo Araña venenosa en mi casa"
Les dejo este artículo científico muy interesante que encontré sobre otra especie de araña muy venenosa.
Por Cultura Científica - 6 FEB 2014
Catherine Scott es una simpática joven con una extraña pasión. Divide la mayor parte de su tiempo en dos ambientes muy diferentes. Por un lado las frondosas selvas de Centroamérica (mientras escribo estas líneas ella se encuentra en Nicaragua) y por otro los asépticos laboratorios de la Simon Fraser University en Burnaby, Canadá.
Y digo extraña pasión porque lo que ella califica (textualmente) como “amazing, beautiful, sophisticated, charming, fascinating, elegant, resourceful, mysterious” es casualmente la viva representación de uno de los temores más arraigados en el imaginario del ser humano: las arañas… y además su fascinación alcanza, no a cualquier tipo de arañas de esas que te encuentras de vez en cuando por alguna esquina de tu techo, sino que Catherine suele trabajar con los ejemplares más venenosos y peligrosos de estos artrópodos.
Viuda negra del sur – Latrodectus mactans
Por eso se ha acostumbrado a que cuando alguien conoce su ocupación y su afición por las tarántulas o sobre todo por las temidas viudas negras, indefectiblemente, la pregunta que tiene que responder a continuación es “¿Y te han picado alguna vez?…
“No, nunca me han picado… las arañas casi nunca muerden” –contesta Catherine, habituada a la misma cuestión durante años–.
Hasta ahora nuestra apasionada entomóloga tenía que responder a esta habitual pregunta basada en su experiencia personal y algunos estudios sueltos aquí y allá… pero ahora, y gracias a una completa investigación que se publica en el próximo número de Marzo del Journal Animal Behaviour [Nelsen et al. (2014)] sobre las conductas defensivas y ofensivas de la viuda negra (Latrodectus hesperus), Catherine puede decirlo bien alto: No, las arañas apenas pican.
Una viuda negra correteando entre los dedos de Catherine Scott – foto S. McCann
El incontrolable temor de Ron Weasly en Harry Potter, la asombrosa picadura de Spiderman, el feroz ataque a Frodo en los túneles de Mordor o las terribles arañas del bosque en la última entrega de El Hobbit, por citar tan solo algunas de las más recientes apariciones en la gran pantalla, no hacen más que reflejar algo que está anclado en el subconsciente colectivo del ser humano y que ha terminado por convertirse en uno de los miedos y fobias más ancestrales y comunes en nuestra especie.
Este estudio viene a contradecir esa extendida imagen de las arañas reflejando que, en realidad, las viudas negras evitan por todos los medios la confrontación y extremadamente raro que piquen con su veneno, incluso cuando se sienten seriamente amenazadas.
Y lo cierto es que en esta investigación les han hecho verdaderas perrerías para comprobar sus mecanismos defensivos. Aunque Catherine ha tenido en sus manos cientos de viudas negras sin ningún problema, para este estudio y por razones evidentes, han utilizado una especie de dedos de gelatina para molestar, pellizcar, presionar y realizar casi cualquier tipo de amenaza a las arañas con el objetivo de medir y estudiar en qué situaciones picaban, con qué intensidad y cuánto veneno liberaban.
Los autores, David Nelsen y su equipo de biólogos del Department of Earth and Biological Sciences, de la Loma Linda University en California, dividieron las amenazas a las que sometieron a las viudas negras en tres grupos y constataron que:
Ante una amenaza de “intensidad baja” como molestarlas o empujarlas con uno de esos dedos de plástico, ninguna de las 43 arañas objeto del estudio atacó. Todas se limitaron a evitar el enfrentamiento, apartarse o marcharse para otro lado. Conforme las amenazas iban aumentando de intensidad (desde presionarlas, pincharlas hasta incluso atraparlas entre dos de esos dedos) las viudas negras mostraron siempre una voluntad de evitar la amenaza, escapando o lanzando algo de seda
Cuando las arañas se enfrentaron a una amenaza de “intensidad media” de la que no podían huir, su defensa consistió casi a partes iguales en lanzar seda al dedo agresor o hacerse las muertas, y solo una de ellas intentó morder la gelatina.
Ejemplo de una de las pruebas realizadas con las arañas en el estudio.
Lo que los investigadores llamaron amenaza de “intensidad alta” consistió en atraparlas y presionarlas con dos dedos de gelatina hasta conseguir inmovilizarlas, impidiendo cualquier vía de escape como se observa en la fotografía superior. Aún ante esta complicada y agobiante situación, las viudas negras optaron por picar en un 60% de los supuestos.
Pero resulta que no siempre que una viuda negra muerde inyecta necesariamente veneno (para una araña resulta muchísimo más rentable guardar su preciado veneno para cazar y poder alimentarse que gastarlo en un ser humano). Así que incluso en los casos en los que las arañas “picaron”, más de la mitad de esas picaduras no liberaron ningún veneno y consistieron simplemente en “mordiscos” defensivos.
El equipo de Nelsen, en estas amenazas de alta intensidad, descubrió además que cuando sujetaban a las arañas por las patas la mayoría de los “mordiscos” estaban secos y que era más habitual que inyectaran veneno cuando las presionaban por el abdomen. Hay que tener en cuenta que para un artrópodo perder una de sus patas no es una gran pérdida y en la mayoría de las ocasiones sobreviven sin ningún problema. Sin embargo, ser agarrada por el cuerpo es una situación de alto riesgo para una viuda negra porque su abdomen es muy vulnerable y no tiene armadura. Un apretón, un pinchazo o una presión de esa parte de su organismo pueden significar su muerte.
Catherine Scott con un joven ejemplar de viuda negra hembra
La investigación publicada destroza esa imagen aterradora de las viudas negras (el mismo nombre ya asusta) y nos muestra que incluso haciéndoles mil y una trastadas, estos artrópodos evitan los conflictos, solo muerden cuando están muy apuradas y que incluso viéndose totalmente acorraladas solo inyectan veneno cuando su abdomen, y por tanto su vida, corren serio peligro.
Catherine Scott ha querido terminar su artículo en Expiscor rompiendo una lanza a favor de estas incomprendidas arañas mostrándonos un panorama diferente al que estamos acostumbrados, y esperando que esta nueva investigación sobre las viudas negras convenza a algunos para que se sientan más fascinados que atemorizados.
Referencias:
Christopher Buddle, Catherine Scott “What happens when you poke, prod and pinch black widow spiders? You might be surprised” | Expiscor (Scilogs) 31 enero 2014
Nelsen D.R., Kelln W. & Hayes W.K. (2014). Poke but don’t pinch: risk assessment and venom metering in the western black widow spider, Latrodectus hesperus, Animal Behaviour, 89 107-114. DOI: 10.1016/j.anbehav.2013.12.019
Spiderbytes, blog personal de Catherine Scott
Vetter, R. S. “Defensive behavior of the black widow spider Latrodectus hesperus (Araneae: Theridiidae)”. Behavioral Ecology and Sociobiology, 7(3), 187-193. doi:10.1007/BF00299363
MedlinePlus “Araña viuda negra”
Sobre el autor: Javier Peláez (@Irreductible) escribe sobre ciencia en numerosos medios y es cofundador de Naukas.com
Los invito a ver
Apareció una nueva Mantis en mi casa
Estos son los post de "Animales en mi casa":
Araña Lobo en mi casa
Tarántula en mi casa
Gran Lagarto en mi casa
Cuises en mi casa
Pichones de Tero en mi casa
Lechuzas en mi casa
Avispas en mi casa
Mulita en mi casa
Cornudos con gatos o Escarabajos en mi casa
Serpientes en mi casa
Chimangos en mi casa
Peludo en mi casa
Un León en mi casa, la historia de Max
Bicho desconocido en mi casa
Un Sol en mi casa
Carancho en mi casa
Conejitas en celo o Liebres en mi casa
Tragate este Sapo en mi casa
Escorpión en mi casa
Gansos (esos no, los de verdad) en mi casa
Bicho raro en mi casa
Patos en mi casa
Polilla peluda gigante en mi casa
Garcilla en mi casa
Avispa alfarera en mi casa
Mantis religiosa en mi casa
Apareció una nueva Mantis en mi casa
Pájaro Punk - Martineta Copetona en mi casa
Araña venenosa en mi casa
Desmintiendo Araña venenosa en mi casa
También cree un tema "Animales en casa - Bichonario" en Comunidades
Los invito a participar con sus post y comentarios.
Los que quieran ayudar a promover la serie "Animales en mi casa", les recuerdo que pueden recomendar cada post a través de este botón:
También pueden publicar un "Shout" con alguna imagen y el link del post que les haya gustado para invitar a verlo a sus "Seguidores". Muchas gracias.
A partir de la araña que encontré hace dos días:
"Araña venenosa en mi casa"
Y el alivio de averiguar gracias a Taringa! que no era una peligrosa Loxosceles:
"Desmintiendo Araña venenosa en mi casa"
Les dejo este artículo científico muy interesante que encontré sobre otra especie de araña muy venenosa.
Por Cultura Científica - 6 FEB 2014
Catherine Scott es una simpática joven con una extraña pasión. Divide la mayor parte de su tiempo en dos ambientes muy diferentes. Por un lado las frondosas selvas de Centroamérica (mientras escribo estas líneas ella se encuentra en Nicaragua) y por otro los asépticos laboratorios de la Simon Fraser University en Burnaby, Canadá.
Y digo extraña pasión porque lo que ella califica (textualmente) como “amazing, beautiful, sophisticated, charming, fascinating, elegant, resourceful, mysterious” es casualmente la viva representación de uno de los temores más arraigados en el imaginario del ser humano: las arañas… y además su fascinación alcanza, no a cualquier tipo de arañas de esas que te encuentras de vez en cuando por alguna esquina de tu techo, sino que Catherine suele trabajar con los ejemplares más venenosos y peligrosos de estos artrópodos.
Viuda negra del sur – Latrodectus mactans
Por eso se ha acostumbrado a que cuando alguien conoce su ocupación y su afición por las tarántulas o sobre todo por las temidas viudas negras, indefectiblemente, la pregunta que tiene que responder a continuación es “¿Y te han picado alguna vez?…
“No, nunca me han picado… las arañas casi nunca muerden” –contesta Catherine, habituada a la misma cuestión durante años–.
Hasta ahora nuestra apasionada entomóloga tenía que responder a esta habitual pregunta basada en su experiencia personal y algunos estudios sueltos aquí y allá… pero ahora, y gracias a una completa investigación que se publica en el próximo número de Marzo del Journal Animal Behaviour [Nelsen et al. (2014)] sobre las conductas defensivas y ofensivas de la viuda negra (Latrodectus hesperus), Catherine puede decirlo bien alto: No, las arañas apenas pican.
Una viuda negra correteando entre los dedos de Catherine Scott – foto S. McCann
El incontrolable temor de Ron Weasly en Harry Potter, la asombrosa picadura de Spiderman, el feroz ataque a Frodo en los túneles de Mordor o las terribles arañas del bosque en la última entrega de El Hobbit, por citar tan solo algunas de las más recientes apariciones en la gran pantalla, no hacen más que reflejar algo que está anclado en el subconsciente colectivo del ser humano y que ha terminado por convertirse en uno de los miedos y fobias más ancestrales y comunes en nuestra especie.
Este estudio viene a contradecir esa extendida imagen de las arañas reflejando que, en realidad, las viudas negras evitan por todos los medios la confrontación y extremadamente raro que piquen con su veneno, incluso cuando se sienten seriamente amenazadas.
Y lo cierto es que en esta investigación les han hecho verdaderas perrerías para comprobar sus mecanismos defensivos. Aunque Catherine ha tenido en sus manos cientos de viudas negras sin ningún problema, para este estudio y por razones evidentes, han utilizado una especie de dedos de gelatina para molestar, pellizcar, presionar y realizar casi cualquier tipo de amenaza a las arañas con el objetivo de medir y estudiar en qué situaciones picaban, con qué intensidad y cuánto veneno liberaban.
Los autores, David Nelsen y su equipo de biólogos del Department of Earth and Biological Sciences, de la Loma Linda University en California, dividieron las amenazas a las que sometieron a las viudas negras en tres grupos y constataron que:
Ante una amenaza de “intensidad baja” como molestarlas o empujarlas con uno de esos dedos de plástico, ninguna de las 43 arañas objeto del estudio atacó. Todas se limitaron a evitar el enfrentamiento, apartarse o marcharse para otro lado. Conforme las amenazas iban aumentando de intensidad (desde presionarlas, pincharlas hasta incluso atraparlas entre dos de esos dedos) las viudas negras mostraron siempre una voluntad de evitar la amenaza, escapando o lanzando algo de seda
Cuando las arañas se enfrentaron a una amenaza de “intensidad media” de la que no podían huir, su defensa consistió casi a partes iguales en lanzar seda al dedo agresor o hacerse las muertas, y solo una de ellas intentó morder la gelatina.
Ejemplo de una de las pruebas realizadas con las arañas en el estudio.
Lo que los investigadores llamaron amenaza de “intensidad alta” consistió en atraparlas y presionarlas con dos dedos de gelatina hasta conseguir inmovilizarlas, impidiendo cualquier vía de escape como se observa en la fotografía superior. Aún ante esta complicada y agobiante situación, las viudas negras optaron por picar en un 60% de los supuestos.
Pero resulta que no siempre que una viuda negra muerde inyecta necesariamente veneno (para una araña resulta muchísimo más rentable guardar su preciado veneno para cazar y poder alimentarse que gastarlo en un ser humano). Así que incluso en los casos en los que las arañas “picaron”, más de la mitad de esas picaduras no liberaron ningún veneno y consistieron simplemente en “mordiscos” defensivos.
El equipo de Nelsen, en estas amenazas de alta intensidad, descubrió además que cuando sujetaban a las arañas por las patas la mayoría de los “mordiscos” estaban secos y que era más habitual que inyectaran veneno cuando las presionaban por el abdomen. Hay que tener en cuenta que para un artrópodo perder una de sus patas no es una gran pérdida y en la mayoría de las ocasiones sobreviven sin ningún problema. Sin embargo, ser agarrada por el cuerpo es una situación de alto riesgo para una viuda negra porque su abdomen es muy vulnerable y no tiene armadura. Un apretón, un pinchazo o una presión de esa parte de su organismo pueden significar su muerte.
Catherine Scott con un joven ejemplar de viuda negra hembra
La investigación publicada destroza esa imagen aterradora de las viudas negras (el mismo nombre ya asusta) y nos muestra que incluso haciéndoles mil y una trastadas, estos artrópodos evitan los conflictos, solo muerden cuando están muy apuradas y que incluso viéndose totalmente acorraladas solo inyectan veneno cuando su abdomen, y por tanto su vida, corren serio peligro.
Catherine Scott ha querido terminar su artículo en Expiscor rompiendo una lanza a favor de estas incomprendidas arañas mostrándonos un panorama diferente al que estamos acostumbrados, y esperando que esta nueva investigación sobre las viudas negras convenza a algunos para que se sientan más fascinados que atemorizados.
Referencias:
Christopher Buddle, Catherine Scott “What happens when you poke, prod and pinch black widow spiders? You might be surprised” | Expiscor (Scilogs) 31 enero 2014
Nelsen D.R., Kelln W. & Hayes W.K. (2014). Poke but don’t pinch: risk assessment and venom metering in the western black widow spider, Latrodectus hesperus, Animal Behaviour, 89 107-114. DOI: 10.1016/j.anbehav.2013.12.019
Spiderbytes, blog personal de Catherine Scott
Vetter, R. S. “Defensive behavior of the black widow spider Latrodectus hesperus (Araneae: Theridiidae)”. Behavioral Ecology and Sociobiology, 7(3), 187-193. doi:10.1007/BF00299363
MedlinePlus “Araña viuda negra”
Sobre el autor: Javier Peláez (@Irreductible) escribe sobre ciencia en numerosos medios y es cofundador de Naukas.com
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Animales en mi casa - Ranking
Estos son los post de "Animales en mi casa":
Araña Lobo en mi casa
Tarántula en mi casa
Gran Lagarto en mi casa
Cuises en mi casa
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Lechuzas en mi casa
Avispas en mi casa
Mulita en mi casa
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Bicho desconocido en mi casa
Un Sol en mi casa
Carancho en mi casa
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