Desde hace tiempo se ha instalado un debate que no parece tener fin entre la medicina científica y las terapias llamadas terapias alternativas. Una de las más famosas y extendidas de estas terapias es la Homeopatía.
¿Qué es la Homeopatía?
Un error bastante común es confundir a la Homeopatía con medicinas naturales y/o libres de productos químicos artificiales. Esto está, en cierto modo, bastante lejos de la realidad.
El término Homeopatía proviene de la unión de los vocablos griegos homeo (similar) y pathos (enfermedad o dolencia).
Samuel Hahnemann, creador de la Homeopatía
La Homeopatía fue creada por el médico sajón Christian Friedrich Samuel Hahnemann a comienzos del siglo XIX, en una época en que la medicina consistía básicamente en tratar a los enfermos mediante medidas extremas como purgantes, eméticos (vomitivos) y, sobre todo, sangrías; métodos que, lejos de curar las enfermedades, eran a veces más dañinos que la enfermedad misma que intentaban curar. Visto esto, Hahnemann se concentró en desarrollar un sistema que fuera inocuo o menos dañino para tratar las enfermedades y dolencias, y para ello enunció los principios básicos de la homeopatía, algunos de los cuales se explican a continuación:
1) Existiría algo llamado dinamismo vital (Natura Morborum Medicatrix) que cura los daños producidos por las enfermedades. Éstas alteran la “fuerza vital” y producen síntomas. Hahnemann y los actuales homeópatas sostienen que las enfermedades no son causadas por agentes físicos sino por la falta de armonía en la “fuerza vital”, algo a lo que se llamó miasmas. Este principio se deriva en parte del que fue acuñado por Hipócrates 400 años antes de Cristo. Así por ejemplo, para los homeópatas la tuberculosis no es causada por el Bacilo de Koch sino por un desequilibrio del espíritu.
2) Lo similar cura lo similar (similia similibus curantur), principio conocido como Ley de Similitud de Hahnemann: Este principio establece que si una sustancia dada produce en un paciente determinados síntomas o dolencias, una muy pequeña cantidad de esa misma sustancia debería curar o aliviar esos mismos síntomas. De este modo, considerando que el ingerir una bolita de naftalina produce una intensa y profusa diarrea, según la Homeopatía tomar muy pequeñas cantidades de la misma sustancia prevendría y/o curaría cualquier diarrea.
3) Ley de individualización: La manera de manifestarse la enfermedad en el individuo es característica y personal, ya que cada ser tiene una sensibilidad y un poder de reacción específicos. Por este motivo el medicamento empleado tendrá que tener en cuenta las características personales de cada enfermo.
4) Ley de la infinitesimalidad: El proceso por el cual una sustancia con manifestación tóxica asumiría un poder terapéutico similar se basa en la dilución sucesiva, bajando la concentración de la misma a dosis llamadas infinitesimales. En cada proceso de dilución el preparado debe ser enérgicamente agitado, lo que se denomina dinamización, y de este modo iría perdiendo su poder tóxico y aumentando su capacidad terapéutica.
El primer principio no solo desconoce todo lo que aprendimos sobre las enfermedades en los últimos cien a doscientos años, sino que lisa y llanamente lo niega. Para la Homeopatía todos los patógenos que hoy conocemos (virus, hongos, bacterias, priones, etc) simplemente no existen así como tampoco existirían los desórdenes genéticos. Este hecho no debería sorprender a nadie, ya que cuando Hahnemann ideó esta disciplina no se conocía a ninguno de estos factores.
El segundo principio es bastante claro por sí mismo y establecería que cualquier dolencia se curaría eficazmente mediante la administración de pequeñas cantidades de la misma sustancia que las causa. Así, la gripe debería curarse con solo ingerir pequeñas dosis que contengan virus H2N1, H3N1 o similares (ya veremos que no es así). O la Tuberculosis debería ser sanada administrando Bacilos de Koch.
El cuarto principio básicamente dice que cuanto más diluído se encuentre el principio activo del medicamento - cuanto menor es la cantidad que se administre - más potentes son sus efectos curativos. Esto por sí solo viola toda lógica. Llevándolo al extremo, una cantidad nula de la sustancia en cuestión debería tener un efecto curativo infinito.
De hecho, las diluciones homeopáticas suelen ser tan extremas que por lo general no se encuentra en ellas siquiera una sola molécula de la sustancia curativa original. Para resolver esta paradoja los homeópatas argumentan que el agua posee un efecto memoria por el cual esta recuerda la substancia con la que tuvo contacto junto con todas sus propiedades. Más allá de que esta supuesta propiedad del agua no está sustentada por ninguna evidencia, si esta memoria fuera real entonces el simple hecho de beber agua del grifo bastaría para curar cualquier enfermedad ya que la misma ha estado en contacto con probablemente todas las sustancias tóxicas y patógenos existentes en la tierra y más allá.
La realidad es que todos estos principios solo se fundamentan en especulaciones hechas hace dos siglos con el muy escaso conocimiento reinante en la época y no en evidencia ni estudio alguno. Son simplemente suposiciones que Hahnemann y otros como él hicieron en su momento.
Algunos conceptos:
El Número de Avogadro:
Conocido en la actualidad como :, se trata de un valor medido empíricamente que estipula que en 1 (cantidad de una sustancia equivalente a su masa atómica o molecular expresada en gramos) de una sustancia hay aproximadamente 6,022 ×10²³ átomos o moléculas de la misma. Para hacerlo más sencillo de comprender vamos a usar el ejemplo del agua:
El agua tiene un peso molecular igual a 18 debido a que tiene dos átomos de Hidrógeno y uno de formando su molécula. Esto implica que en 18 gramos de agua (unos 18 mililitros) hay 6,022 ×10²³ moléculas de agua. Esto es aproximadamente un 6 seguido de 23 ceros, o sea seiscientos mil trillones de moléculas de agua. Un número muy grande, ¿no es así?
Diluciones homeopáticas:
Básicamente hay dos métodos de dilución usados en la Homeopatía.
El primero de ellos es en base 10 y consiste en tomar 1 gramo de principio activo y disolverlo en 9 gramos de agua, resultando en un preparado de 1:10 conocido como 1X. Luego se toma 1 gramo de este preparado resultante y se lo vuelve a diluir en otros 9 gramos de agua dando como resultado una dilución 2X que contiene un 1% de principio activo original. Este proceso suele repetirse varias veces para obtener preparaciones rotuladas como 10X, 15X, 20X, 30X, etc.
El segundo método es muy similar al primero, con la diferencia en que se efectúa en base 100, es decir, que se diluye 1 gramo del principio activo en 99 gramos de agua para dar como resultado una preparación homeopática de 1C o 1CH (la nomenclatura suele variar un poco), repitiendo el proceso para lograr 2CH, 10CH, 20CH, etc.
Nota: nótese que se usan la X y la C, las cuales representan a las cifras 10 y 100 respectivamente expresadas en .
Para hacernos una idea de lo que implican estos niveles de dilución, en una preparación homeopática de 30X hallamos 1 miligramo de principio activo por cada 10³⁰ miligramos de agua (aproximadamente). 10³⁰ miligramos de agua equivalen a 10²⁴ litros de agua, o sea 1 cuatrillón de litros de agua. Para tener una idea de la escala, se estima que en nuestro planeta hay menos de un trillón y medio (1,5 x 10¹⁸) de litros de agua en total.
Si aplicamos este cálculo usando la constante de Avogadro considerando que el principio activo tenga una masa molecular similar a la del agua (con fines de simplificar el cálculo), la conclusión es que en un litro de agua, el cual equivale a aproximadamente 5,55 moles, tenemos 6,022 ×10²³ x 5,55= 3,34 x 10²⁴ moléculas de agua y ni siquiera una sola molécula del principio activo.
Para soslayar esta dificultad es que los homeópatas han creado el concepto de la supuesta memoria del agua ya explicado más arriba.
Aún más extremas son las diluciones centesimales expresadas con el símbolo CH. Como ejemplo, el del laboratorio homeopático Boiron, un preparado que alega aliviar los síntomas de la gripe (e incluso curarlos) y uno de los más famosos y usados preparados homeopáticos, suele presentarse en diluciones de 200CH (también nomenclada como 200K). Esto significa que por cada molécula del principio activo (hígado y corazón del pato) habría 100²⁰⁰ (igual a 10⁴⁰⁰) moléculas de agua. Se estima que el Universo conocido posee alrededor de 10⁸⁰ átomos, lo cual implica que si toda la materia en él fuera agua usada para diluír el principio acivo del Oscillococcinum, no encontraríamos ni una sola molécula de este principio activo en toda esa enorme extensión.
En muchas preparaciones homeopáticas se usa también alcohol etílico en lugar de agua, con idéntico método de dilución.
Sin duda a muchos les resultará confusa esta explicación basada en diluciones en agua teniendo en cuenta que muchos remedios homeopáticos se presentan en pastillas, píldoras y comprimidos. Lo que sucede es que para fabricarlos se toma una pequeña cantidad de la preparación diluída (por ejemplo la de 30X) y se la mezcla con (usualmente y sacarosa ) que puedan estar en estado sólido para luego compactarlos a presión y formar píldoras, cápsulas, comprimidos o pastillas.
Aquí se presenta otra paradoja, ya que el hecho de que existan comprimidos formados por sacarosa y lactosa implica que éstas substancias también deberían poseer la tan mentada memoria para que éstos tengan efectos terapéuticos, y que además el recuerdo del principio activo inicialmente diluído en agua debería transmitirse de una substancia a otra.
Ni los principios básicos de la Homeopatía ni sus resultados terapéuticos están fundamentados en conocimiento científico alguno. De hecho, los pocos estudios clínicos independientes de los efectos de los medicamentos homeopáticos indican que los resultados son estadísticamente indistinguibles del efecto placebo . De hecho, la industria homeopática no practica que avalen la efectividad de sus medicinas.
Cabe preguntarse cómo es posible que los remedios homeopáticos se comercialicen en farmacias si sus efectos terapéuticos no están comprobados. Pues bien, resulta que, según la ley de muchos países, toda preparación rotulada como homeopática está exenta de dichas comprobaciones. Los fármacos convencionales, en cambio, requieren de estos estrictos controles antes de poder ser introducidos en el mercado.
No en todos los paises ocurre esto: en el Reino Unido, por ejemplo, la cámara de los Comunes recientemente aprobó un dictamen que recomienda que el Sistema Nacional de Salud cese su financiamiento a la práctica de la Homeopatía y la administración de sus preparados. En este país el uso de la Homeopatía ha decaído exponencialmente en las últimas décadas.
En los Estados Unidos, los preparados homeopáticos están regulados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (). Sin embargo, la FDA trata los preparados homeopáticos de un modo muy diferente a como trata a los medicamentos convencionales. Los productos homeopáticos no necesitan ser aprobados por la FDA antes de salir al mercado, no se les exige probar su seguridad, ni se les pide etiquetar sus productos con fechas de caducidad, ni son sometidos a pruebas que verifiquen sus contenidos y potencial. Las etiquetas de los productos homeopáticos, al contrario que los medicamentos convencionales, no tienen que identificar sus principios activos dado que tienen muy poca cantidad, o ninguna en absoluto. Los medicamentos que tratan enfermedades graves solamente se pueden expender con prescripción facultativa, mientras que los productos homeopáticos que dicen tratar esas mismas enfermedades no tienen esta limitación, porque no son considerados medicinas. Aun así el Laboratorio Boiron de nacionalidad francesa, debió cancelar 12 millones de dólares, en marzo de 2012 al enfrentar demandas por etiquetar sus productos homeopàticos como medicamentos.
En Argentina, la , siendo la institución gubernamental destinada a la la evaluación de medicamentos, alimentos y tecnología médica para luego autorizar (o denegar) su introducción al mercado, para evaluar y autorizar preparaciones homeopáticas, lo cual establece una especie de vacío legal en la regulación de estos medicamentos, pudiendo los mismos ser ofrecidos casi libremente. No obstante esto, la práctica de la Homeopatía sí goza de cierto nivel de regulación, ya que solo médicos recibidos pueden ejercerla. Esta regulación no es ni más ni menos que una forma de asegurar que los cuidados médicos sean impartidos por un profesional de la salud y no debe considerarse como una validación de la Homeopatía misma como terapia efectiva.
Suele usarse el argumento de que la Homeopatía es atacada mediante una deliberada y agresiva publicidad negativa organizada por las poderosas y malvadas farmacéuticas, pero considero este argumento como totalmente falaz por los siguientes motivos:
- La industria homeopática mueve miles de millones de dólares anualmente, lo cual la convierte por derecho propio en una industria cuyo poder económico rivaliza con el de las farmacéuticas.
- La rentabilidad resultante de la fabricación y venta de productos homeopáticos es enorme, ya que los mismos consisten casi en su totalidad en materias primas (agua destilada, azucar y lactosa) de muy bajo costo. Los laboratorios farmacológicos convencionales no cuentan con esa gran ventaja.
- Los laboratorios homeopáticos casi no tienen costos de investigación y desarrollo, mientras los laboratorios farmacológicos deben destinar a ello una alto porcentaje de su presupuesto. Para afirmar esto basta con ver que la Homeopatía muy poco ha evolucionado desde que fueron enunciados sus principios.
- Los remedios homeopáticos no están sometidos a las estrictas regulaciones que sí deben cumplir los medicamentos farmacológicos reales. En muchos paises se los puede comprar como si de caramelos se tratara.
En resumen, la Homeopatía no solo consiste en cuestionables e incluso falaces argumentos en lo que hace a sus principios, sino que no cuenta con evidencia concluyente que demuestre su eficacia en el tratamiento de enfermedades y dolencias.
La Homeopatía no representa por sí misma un peligro para la salud ya que los remedios involucrados en ella no suelen ser más que agua, azúcar y/o lactosa; el real peligro reside en la posibilidad de que el enfermo opte por evitar la medicina convencional, abandonando o no sometiéndose a tratamientos comprobados como efectivos, en favor de la terapia homeopática.
Finalmente, dejo un video alusivo de la serie española Escépticos, para hacer un poco más amena la exposición:
¿Qué es la Homeopatía?
Un error bastante común es confundir a la Homeopatía con medicinas naturales y/o libres de productos químicos artificiales. Esto está, en cierto modo, bastante lejos de la realidad.
El término Homeopatía proviene de la unión de los vocablos griegos homeo (similar) y pathos (enfermedad o dolencia).
Samuel Hahnemann, creador de la Homeopatía
La Homeopatía fue creada por el médico sajón Christian Friedrich Samuel Hahnemann a comienzos del siglo XIX, en una época en que la medicina consistía básicamente en tratar a los enfermos mediante medidas extremas como purgantes, eméticos (vomitivos) y, sobre todo, sangrías; métodos que, lejos de curar las enfermedades, eran a veces más dañinos que la enfermedad misma que intentaban curar. Visto esto, Hahnemann se concentró en desarrollar un sistema que fuera inocuo o menos dañino para tratar las enfermedades y dolencias, y para ello enunció los principios básicos de la homeopatía, algunos de los cuales se explican a continuación:
1) Existiría algo llamado dinamismo vital (Natura Morborum Medicatrix) que cura los daños producidos por las enfermedades. Éstas alteran la “fuerza vital” y producen síntomas. Hahnemann y los actuales homeópatas sostienen que las enfermedades no son causadas por agentes físicos sino por la falta de armonía en la “fuerza vital”, algo a lo que se llamó miasmas. Este principio se deriva en parte del que fue acuñado por Hipócrates 400 años antes de Cristo. Así por ejemplo, para los homeópatas la tuberculosis no es causada por el Bacilo de Koch sino por un desequilibrio del espíritu.
2) Lo similar cura lo similar (similia similibus curantur), principio conocido como Ley de Similitud de Hahnemann: Este principio establece que si una sustancia dada produce en un paciente determinados síntomas o dolencias, una muy pequeña cantidad de esa misma sustancia debería curar o aliviar esos mismos síntomas. De este modo, considerando que el ingerir una bolita de naftalina produce una intensa y profusa diarrea, según la Homeopatía tomar muy pequeñas cantidades de la misma sustancia prevendría y/o curaría cualquier diarrea.
3) Ley de individualización: La manera de manifestarse la enfermedad en el individuo es característica y personal, ya que cada ser tiene una sensibilidad y un poder de reacción específicos. Por este motivo el medicamento empleado tendrá que tener en cuenta las características personales de cada enfermo.
4) Ley de la infinitesimalidad: El proceso por el cual una sustancia con manifestación tóxica asumiría un poder terapéutico similar se basa en la dilución sucesiva, bajando la concentración de la misma a dosis llamadas infinitesimales. En cada proceso de dilución el preparado debe ser enérgicamente agitado, lo que se denomina dinamización, y de este modo iría perdiendo su poder tóxico y aumentando su capacidad terapéutica.
El primer principio no solo desconoce todo lo que aprendimos sobre las enfermedades en los últimos cien a doscientos años, sino que lisa y llanamente lo niega. Para la Homeopatía todos los patógenos que hoy conocemos (virus, hongos, bacterias, priones, etc) simplemente no existen así como tampoco existirían los desórdenes genéticos. Este hecho no debería sorprender a nadie, ya que cuando Hahnemann ideó esta disciplina no se conocía a ninguno de estos factores.
El segundo principio es bastante claro por sí mismo y establecería que cualquier dolencia se curaría eficazmente mediante la administración de pequeñas cantidades de la misma sustancia que las causa. Así, la gripe debería curarse con solo ingerir pequeñas dosis que contengan virus H2N1, H3N1 o similares (ya veremos que no es así). O la Tuberculosis debería ser sanada administrando Bacilos de Koch.
El cuarto principio básicamente dice que cuanto más diluído se encuentre el principio activo del medicamento - cuanto menor es la cantidad que se administre - más potentes son sus efectos curativos. Esto por sí solo viola toda lógica. Llevándolo al extremo, una cantidad nula de la sustancia en cuestión debería tener un efecto curativo infinito.
De hecho, las diluciones homeopáticas suelen ser tan extremas que por lo general no se encuentra en ellas siquiera una sola molécula de la sustancia curativa original. Para resolver esta paradoja los homeópatas argumentan que el agua posee un efecto memoria por el cual esta recuerda la substancia con la que tuvo contacto junto con todas sus propiedades. Más allá de que esta supuesta propiedad del agua no está sustentada por ninguna evidencia, si esta memoria fuera real entonces el simple hecho de beber agua del grifo bastaría para curar cualquier enfermedad ya que la misma ha estado en contacto con probablemente todas las sustancias tóxicas y patógenos existentes en la tierra y más allá.
La realidad es que todos estos principios solo se fundamentan en especulaciones hechas hace dos siglos con el muy escaso conocimiento reinante en la época y no en evidencia ni estudio alguno. Son simplemente suposiciones que Hahnemann y otros como él hicieron en su momento.
Algunos conceptos:
El Número de Avogadro:
Conocido en la actualidad como :, se trata de un valor medido empíricamente que estipula que en 1 (cantidad de una sustancia equivalente a su masa atómica o molecular expresada en gramos) de una sustancia hay aproximadamente 6,022 ×10²³ átomos o moléculas de la misma. Para hacerlo más sencillo de comprender vamos a usar el ejemplo del agua:
El agua tiene un peso molecular igual a 18 debido a que tiene dos átomos de Hidrógeno y uno de formando su molécula. Esto implica que en 18 gramos de agua (unos 18 mililitros) hay 6,022 ×10²³ moléculas de agua. Esto es aproximadamente un 6 seguido de 23 ceros, o sea seiscientos mil trillones de moléculas de agua. Un número muy grande, ¿no es así?
Diluciones homeopáticas:
Básicamente hay dos métodos de dilución usados en la Homeopatía.
El primero de ellos es en base 10 y consiste en tomar 1 gramo de principio activo y disolverlo en 9 gramos de agua, resultando en un preparado de 1:10 conocido como 1X. Luego se toma 1 gramo de este preparado resultante y se lo vuelve a diluir en otros 9 gramos de agua dando como resultado una dilución 2X que contiene un 1% de principio activo original. Este proceso suele repetirse varias veces para obtener preparaciones rotuladas como 10X, 15X, 20X, 30X, etc.
El segundo método es muy similar al primero, con la diferencia en que se efectúa en base 100, es decir, que se diluye 1 gramo del principio activo en 99 gramos de agua para dar como resultado una preparación homeopática de 1C o 1CH (la nomenclatura suele variar un poco), repitiendo el proceso para lograr 2CH, 10CH, 20CH, etc.
Nota: nótese que se usan la X y la C, las cuales representan a las cifras 10 y 100 respectivamente expresadas en .
Para hacernos una idea de lo que implican estos niveles de dilución, en una preparación homeopática de 30X hallamos 1 miligramo de principio activo por cada 10³⁰ miligramos de agua (aproximadamente). 10³⁰ miligramos de agua equivalen a 10²⁴ litros de agua, o sea 1 cuatrillón de litros de agua. Para tener una idea de la escala, se estima que en nuestro planeta hay menos de un trillón y medio (1,5 x 10¹⁸) de litros de agua en total.
Si aplicamos este cálculo usando la constante de Avogadro considerando que el principio activo tenga una masa molecular similar a la del agua (con fines de simplificar el cálculo), la conclusión es que en un litro de agua, el cual equivale a aproximadamente 5,55 moles, tenemos 6,022 ×10²³ x 5,55= 3,34 x 10²⁴ moléculas de agua y ni siquiera una sola molécula del principio activo.
Para soslayar esta dificultad es que los homeópatas han creado el concepto de la supuesta memoria del agua ya explicado más arriba.
Aún más extremas son las diluciones centesimales expresadas con el símbolo CH. Como ejemplo, el del laboratorio homeopático Boiron, un preparado que alega aliviar los síntomas de la gripe (e incluso curarlos) y uno de los más famosos y usados preparados homeopáticos, suele presentarse en diluciones de 200CH (también nomenclada como 200K). Esto significa que por cada molécula del principio activo (hígado y corazón del pato) habría 100²⁰⁰ (igual a 10⁴⁰⁰) moléculas de agua. Se estima que el Universo conocido posee alrededor de 10⁸⁰ átomos, lo cual implica que si toda la materia en él fuera agua usada para diluír el principio acivo del Oscillococcinum, no encontraríamos ni una sola molécula de este principio activo en toda esa enorme extensión.
En muchas preparaciones homeopáticas se usa también alcohol etílico en lugar de agua, con idéntico método de dilución.
Sin duda a muchos les resultará confusa esta explicación basada en diluciones en agua teniendo en cuenta que muchos remedios homeopáticos se presentan en pastillas, píldoras y comprimidos. Lo que sucede es que para fabricarlos se toma una pequeña cantidad de la preparación diluída (por ejemplo la de 30X) y se la mezcla con (usualmente y sacarosa ) que puedan estar en estado sólido para luego compactarlos a presión y formar píldoras, cápsulas, comprimidos o pastillas.
Aquí se presenta otra paradoja, ya que el hecho de que existan comprimidos formados por sacarosa y lactosa implica que éstas substancias también deberían poseer la tan mentada memoria para que éstos tengan efectos terapéuticos, y que además el recuerdo del principio activo inicialmente diluído en agua debería transmitirse de una substancia a otra.
Ni los principios básicos de la Homeopatía ni sus resultados terapéuticos están fundamentados en conocimiento científico alguno. De hecho, los pocos estudios clínicos independientes de los efectos de los medicamentos homeopáticos indican que los resultados son estadísticamente indistinguibles del efecto placebo . De hecho, la industria homeopática no practica que avalen la efectividad de sus medicinas.
Cabe preguntarse cómo es posible que los remedios homeopáticos se comercialicen en farmacias si sus efectos terapéuticos no están comprobados. Pues bien, resulta que, según la ley de muchos países, toda preparación rotulada como homeopática está exenta de dichas comprobaciones. Los fármacos convencionales, en cambio, requieren de estos estrictos controles antes de poder ser introducidos en el mercado.
No en todos los paises ocurre esto: en el Reino Unido, por ejemplo, la cámara de los Comunes recientemente aprobó un dictamen que recomienda que el Sistema Nacional de Salud cese su financiamiento a la práctica de la Homeopatía y la administración de sus preparados. En este país el uso de la Homeopatía ha decaído exponencialmente en las últimas décadas.
En los Estados Unidos, los preparados homeopáticos están regulados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (). Sin embargo, la FDA trata los preparados homeopáticos de un modo muy diferente a como trata a los medicamentos convencionales. Los productos homeopáticos no necesitan ser aprobados por la FDA antes de salir al mercado, no se les exige probar su seguridad, ni se les pide etiquetar sus productos con fechas de caducidad, ni son sometidos a pruebas que verifiquen sus contenidos y potencial. Las etiquetas de los productos homeopáticos, al contrario que los medicamentos convencionales, no tienen que identificar sus principios activos dado que tienen muy poca cantidad, o ninguna en absoluto. Los medicamentos que tratan enfermedades graves solamente se pueden expender con prescripción facultativa, mientras que los productos homeopáticos que dicen tratar esas mismas enfermedades no tienen esta limitación, porque no son considerados medicinas. Aun así el Laboratorio Boiron de nacionalidad francesa, debió cancelar 12 millones de dólares, en marzo de 2012 al enfrentar demandas por etiquetar sus productos homeopàticos como medicamentos.
En Argentina, la , siendo la institución gubernamental destinada a la la evaluación de medicamentos, alimentos y tecnología médica para luego autorizar (o denegar) su introducción al mercado, para evaluar y autorizar preparaciones homeopáticas, lo cual establece una especie de vacío legal en la regulación de estos medicamentos, pudiendo los mismos ser ofrecidos casi libremente. No obstante esto, la práctica de la Homeopatía sí goza de cierto nivel de regulación, ya que solo médicos recibidos pueden ejercerla. Esta regulación no es ni más ni menos que una forma de asegurar que los cuidados médicos sean impartidos por un profesional de la salud y no debe considerarse como una validación de la Homeopatía misma como terapia efectiva.
Suele usarse el argumento de que la Homeopatía es atacada mediante una deliberada y agresiva publicidad negativa organizada por las poderosas y malvadas farmacéuticas, pero considero este argumento como totalmente falaz por los siguientes motivos:
- La industria homeopática mueve miles de millones de dólares anualmente, lo cual la convierte por derecho propio en una industria cuyo poder económico rivaliza con el de las farmacéuticas.
- La rentabilidad resultante de la fabricación y venta de productos homeopáticos es enorme, ya que los mismos consisten casi en su totalidad en materias primas (agua destilada, azucar y lactosa) de muy bajo costo. Los laboratorios farmacológicos convencionales no cuentan con esa gran ventaja.
- Los laboratorios homeopáticos casi no tienen costos de investigación y desarrollo, mientras los laboratorios farmacológicos deben destinar a ello una alto porcentaje de su presupuesto. Para afirmar esto basta con ver que la Homeopatía muy poco ha evolucionado desde que fueron enunciados sus principios.
- Los remedios homeopáticos no están sometidos a las estrictas regulaciones que sí deben cumplir los medicamentos farmacológicos reales. En muchos paises se los puede comprar como si de caramelos se tratara.
En resumen, la Homeopatía no solo consiste en cuestionables e incluso falaces argumentos en lo que hace a sus principios, sino que no cuenta con evidencia concluyente que demuestre su eficacia en el tratamiento de enfermedades y dolencias.
La Homeopatía no representa por sí misma un peligro para la salud ya que los remedios involucrados en ella no suelen ser más que agua, azúcar y/o lactosa; el real peligro reside en la posibilidad de que el enfermo opte por evitar la medicina convencional, abandonando o no sometiéndose a tratamientos comprobados como efectivos, en favor de la terapia homeopática.
Finalmente, dejo un video alusivo de la serie española Escépticos, para hacer un poco más amena la exposición: