Luego de empezar de cero
de darle premios y victorias a su vida
Alegrías y felicidad a su familia, a sí mismo
cuenta el viejo barrio que un campeón cayó.
No era soberbio, ni ambicioso
no hacía trampa, no jugaba sucio
pero la vida le tenía envidia
le mostró aquella cara que no conocía
el mejor trabajo, los mejores hijos, la mejor esposa, la mejor familia
un justo salario, merecidos compañeros de trabajo... pero eso no bastó
sin merecerlo todo sucedió... y aquello de la nada desapareció
Un día cualquiera un avión abordó
alguien aprovechó ahí, librarse astutamente de años de cárcel
un bulto en su abrigo puso, corrió a camuflarse entre la gente
droga le encontraron a aquel que no supo explicar ni defenderse
Preso se lo llevaron, años eternos lo encarcelaron
muchas cosas pasaron en su ausencia, la cara de la moneda invertida quedó
murió su madre, huyó su esposa, en su trabajo no querian a un traficante de drogas
sin razón ni motivo la droga en su abrigo su vida manchó
Más no se cansó, no se conformó
sin nada ni nadie de la nada surgió
se cambió de provincia, aprovechó su oficio y en herrero se convirtió
Entre calor y martillos buena fama se ganó
a los fierros le daba y vida cobraban
puertas, balcones, sillas en sus manos se crearon
del fracaso obtenido un cambio bueno nació
Renombre obtuvo, su alegría recuperó
regresó aquella que por temor huyó con sus hijos
en la fundición su corazón halló el lugar idóneo
el fracaso fué nada más una lección
No bajó los brazos, para ganar no se rindió
perdió para mejorar su camino
y llevó la perseverancia consigo
caer fue pues las secuelas de un ganador.




