Frases Fiodor Dostoievski

Creo en la vida eterna en este mundo, hay momentos en que el tiempo se detiene de repente para dar lugar a la eternidad.

Es al separarse cuando se siente y se comprende la fuerza con que se ama.

El secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino en saber para que se vive.

Amo a la humanidad, pero, para sorpresa mía, cuanto más quiero a la humanidad en general, menos cariño me inspiran las personas en particular.

¡Cuán bueno hace al hombre la dicha! Parece que uno quisiera dar su corazón, su alegría. ¡Y la alegría es contagiosa!

El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.

Después de un fracaso, los planes mejor elaborados parecen absurdos.

La mujer, sólo el diablo sabe lo que es; yo no lo sé en absoluto.

Hermanos, no temáis al pecado de los hombres; amad al hombre aún en su pecado, pues un tal amor aseméjase a Dios.

El hombre se complace en enumerar sus pesares, pero no enumera sus alegrías.

Los celosos son los primeros que perdonan, todas las mujeres lo saben.

Se sufre de dos clases de celos: los del amor y los del amor propio.

Hay que querer hasta el extremo de alcanzar el fin; todo lo demás son insignificancias.

Es difícil juzgar la belleza: la belleza es un enigma.

