Me parecieron datos curiosos aunque no creo en ellos.
10 métodos de adivinación insólitos
Publicado por Justin Case
Asparamancia
Jemima Packington es una futuróloga que ha saltado a la fama en el Reino Unido por su particular método de trabajo. Para hacer sus predicciones se basa en estudiar como caen en el suelo… un puñado de espárragos trigueros. Esta singular práctica ha sido bautizada como “Asparamancia”.
Sea como sea, esto de mirar espárragos tampoco es la manera más extraña en la que el hombre (o, al menos, algún caradura) ha intentado vislumbrar lo que le traería el día del mañana.
Enomancia – adivinación mediante vino
No hay mejor manera de leer los resultados de estos métodos con algo de vino. La enomancia lee las manchas de vino sobre una tela o un papel, y si el adivino es un sacerdote de Baco, mejor que mejor. O eso creían los romanos. Una opción más moderna es la de mirar fijamente los sedimentos al fondo de una botella de Bordeaux: en teoría trae buena suerte.
Escarpomancia – adivinación mediante los zapatos
¿Una excusa para no limpiarse los zapatos? La Escarpomancia sostiene que podemos intuir hechos venideros observando los patrones del desgaste del calzado, la deformación de la lengüeta y el roce de las suelas.
Tiromancia – adivinación mediante el queso
En la edad media, las jovencitas de la campiña inglesa, creían en la “tiromancia” como manera de averiguar quién sería su futuro marido. Había que hacer lo siguiente: escribir los nombres de los pretendientes en el queso, y se dejaba en reposo un tiempo. El primer nombre donde crecían hongos correspondería al dichoso esposo.
Rumpología – adivinación mediante un trasero
Dicen muchos que nuestro futuro va de traste. Eso exactamente sostienen los rumpólogos, que se pueden pasar horas estudiando las líneas, hoyuelos, pelos, lunares y pliegues de la piel del trasero de una persona. Allí, según ellos, se encuentra su porvenir. Este peculiar método fue creado, atención, por Jackie Stallone, la madre de Silvester.
Ovimancia– adivinación mediante huevos
Los chinos también tenían su serie de creencias al respecto. Una de ellas giraba en torno a los huevos y su capacidad precognitiva. Estos debían de ser recogidos y pintados: las grietas en la pintura daban pistas sobre lo que aguardaba al cocinero. Hoy en día también hay quien usa la ovimancia, que solo aprovecha la clara del huevo, la cual hay que lanzar en agua caliente. Y después, a interpretar como va cuajando.
Unumancia – adivinación mediante las uñas
Por mucho que nos limamos y pulamos nuestras uñas, los dioses ya tienen guardado un destino para nosotros. Eso se creía en la antigua Grecia: las manchitas que aparecían en las uñas de un joven indicaban lo que le aguardaba en los años venideros. Aún hoy día, en Japón, se dice que mordérselas traerá un parto difícil y que la lúnula, la marca en la base de la uña, es señal de larga vida.
Uromancia – adivinación mediante orina
¿Está nuestro futuro en el pís? Cualquiera sabe que en nuestra orina podemos detectar posibles enfermedades y desajustes en nuestro cuerpo. Pero este método, ya milenario, se fijaba principalmente en las burbujas de la orina: si éstas son grandes y se encontraban espaciadas, podíamos sonreír aliviados: nos espera lo mejor. Si por el contrario son pequeñitas y están arremolinadas, puede que algo malo nos pase en breve.
Cromiomancia – adivinación mediante cebollas
Y si hay quien usa los espárragos para asomarse a nuestro mañana… ¿por qué no usar la cebolla? La cromiomancía no era, precisamente, para científicos: se trataba de atar una nota con el nombre del amado: si esta tenía brotes rápidamente, significaba salud y felicidad. De lo contrario… También se podía poner la nota con un “sí” o un “no”, y comprobar cual era perforado antes por el brote naciente.
Bibliomancia – adivinación mediante libros
En la Biblia está la respuesta para todo, aseguran los más creyentes. Los practicantes de la bibliomancia se lo toman al pie de la letra. Haz una pregunta y abre una página al azar: ahí tienes la respuesta a tu pregunta. Eso sí: en su día podía costarte la excomunión.