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La Moral y sus niveles: ¿En cuál estás?
La moral, ese mundo de valores y normas respecto a lo que uno, personal y socialmente, autónomo y heterónomo, realiza sobre ciertos temas.

batman
Robar o no robar? Matar o no matar? Mentir o no mentir? He ahí el dilema.


La meta de la moral es la felicidad (cf. Aristóteles. Ética a Nicómaco, libro X, capítulos VII-X), propia y ajena, además del bien objetivo y subjetivo.
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Un ejemplo concreto donde la moral individual y colectiva viven armónicamente, es en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH), nacidos en 1948 junto al nacimiento de la ONU (Premio Nobel de la Paz 2001); pero, esta moral, de acuerdo a la Escala Moral de Kohlberg, sería una combinación del Nivel 2 etapa 4 con Nivel 3 etapa 5; debido a los artículos 28 y 29, puntos 1 y 2 de la DUDH:

Artículo 28.
Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.


Artículo 29.
1.Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
2.En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.


Se nota en esa Declaración Universal que varias manos con los niveles de moral ya mencionados, estuvieron presentes.

filosofia
Como mi objeto no es dar una clase de ética, moral y deontología, daré sólo detalles sueltos.

Impulsores:

Jean Piaget (1896 - 1980), psicólogo y biólogo suizo.
etica
Jean Piaget se licenció y doctoró (1918) en biología. A partir de 1919 se interesó por la psicología e inició su trabajo en instituciones psicológicas de Suiza y Francia, donde desarrolló su teoría sobre la naturaleza del conocimiento.
Publicó varios estudios sobre psicología infantil.

Piaget afirmaba que el pensamiento de los niños es de características muy diferentes del de los adultos. Con la maduración se producen una serie de cambios sustanciales en las modalidades de pensar, transformación de las modalidades del pensamiento de los niños para convertirse en las propias de los adultos.

Las ideas básicas de la teoría cognitivo-evolutiva de Piaget son las siguientes:
La Inteligencia es activa. Para Piaget el conocimiento de la realidad debe ser construido y descubierto por la actividad del niño.

El pensamiento se deriva de la acción del niño, no de su lenguaje. Para Piaget el pensamiento es una actividad mental simbólica que puede operar con palabras pero también con imágenes y otros tipos de representaciones mentales. El pensamiento se deriva de la acción porque la primera forma de pensamiento es la acción internalizada.

El desarrollo intelectual para Piaget tiene que entenderse como una evolución a través de estadios de pensamiento cualitativamente diferentes. El pensamiento es diferente en cada edad; no es una distinción de "cantidad" (mayor o menor capacidad para pensar, mayor o menor habilidad cognitiva), sino de "cualidad" (se piensa de forma distinta a distintas edades).

Una gran parte de la obra de Piaget esta dedicada al estudio de cómo adquiere el niño nociones científicas. Nociones como la cantidad, el número, el tiempo, la velocidad, el movimiento, el espacio, la geometría y la probabilidad. Piaget relacionará la evolución del pensamiento científico en la historia de la humanidad con el descubrimiento individual que cada niño hace de estos conceptos.

Quizá la noción clave de la teoría de Piaget es la noción de equilibrio. Se entiende el equilibrio de forma continua, es decir, el ser humano está, para Piaget, buscando permanentemente el equilibrio. Para conseguir el equilibrio, el ser humano actúa sobre el medio. Conforme se desarrolla el niño, el tipo de acciones que puede llevar a cabo sobre el medio cambia, y, por tanto, el equilibrio resultante será también distinto.

A Piaget sólo le interesa el nivel óptimo de funcionamiento en cada estadio del desarrollo, lo que llamamos el nivel máximo de competencia intelectual. La actuación del niño en un momento determinado puede estar limitada por factores internos (cansancio, falta de motivación) o externos (de la situación) que le hagan ejecutar un área por debajo de sus posibilidades. A Piaget esto no le interesa; sólo le interesa estudiar aquello que es lo máximo que se puede alcanzar en cada momento del desarrollo cognitivo, el nivel máximo de competencia.

Conceptos que la teoría de Piaget NO estudia o no enfatiza. A Piaget no le interesan ni las diferencias individuales ni el mundo de las emociones. No le interesan las diferencias individuales porque quiere investigar cómo el ser humano en general adquiere, procesa u olvida el conocimiento. Es decir, le interesa un modelo universal del funcionamiento y desarrollo cognitivo. Tampoco le interesa el mundo de las emociones; prescinde voluntariamente de ellas para centrarse en el estudio del desarrollo de los procesos y funciones mentales.



Según Piaget, las etapas del desarrollo cognitivo son:
1) Etapa sensorio-motora (0-2 años). Los niños muestran una vivaz e intensa curiosidad por el mundo que les rodea, su conducta está dominada por las respuestas a los estímulos;
2) Etapa pre-operacional (2-7 años). El pensamiento del niño es mágico y egocéntrico, creen que la magia puede producir acontecimientos y los cuentos de hadas les resultan atrayentes. Además se cree el centro de todos los sucesos, que todas las cosas giran en torno a él, resultándole muy difícil ver las cosas desde otro punto de vista;
3) Etapa de las operaciones concretas (7-11 años) El pensamiento del niño es literal y concreto, puede comprender que 8+11=19, pero la formulación abstracta, como la de una ecuación algebraica, sobrepasa su captación.
4) Etapa de las operaciones formales (11-15 años), aquí el niño ingresa inferencias, en el nivel adulto es capaz de realizar altas abstracciones y efectuarlas. Es la etapa correspondiente a las facultades superiores de los seres humanos.




Junto a esta escala de carácter cognitivo, Piaget realizó también una escala del desarrollo moral.
Este psicólogo propone que hay tres factores que influyen sobre el desarrollo moral: el desarrollo de la inteligencia, las relaciones entre iguales y la progresiva independencia de la coacción de las normas de los adultos.


Piaget intenta en sus teorías explicar el funcionamiento interno de nuestras estructuras psíquicas y no se contenta con explicar el aprendizaje únicamente a partir de la influencia exterior. Elaboró en este sentido una teoría del desarrollo y el funcionamiento de la inteligencia, donde defiende la existencia de fases o estadios en el desarrollo de la misma. Estos estadios dependerían, por una parte, de la maduración biológica del individuo y, por otra, de la influencia del medio social que proveería de las experiencias adecuadas para aprovechar esta maduración.

La teoría de Piaget sobre el desarrollo moral propone también la existencia de estadios en el mismo. Estos corresponderían a los del desarrollo intelectual a partir de los dos años de edad, ya que antes, según este autor, no podemos hablar de moral propiamente dicha:

Primer estadio: Moral de presión adulta.
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De los dos a los seis años los niños son capaces de representar las cosas y las acciones por medio del lenguaje, esto les permite recordar sus acciones y relatar sus intenciones para el futuro. Sin embargo, no pueden aún realizar razonamientos abstractos, por lo que no pueden comprender el significado de las normas generales. Esto hace que las vean como cosas concretas imposibles de variar que se han de cumplir en su sentido literal. Estas normas son, además, exteriores a los niños, impuestas por los adultos, por lo tanto la moral se caracteriza en esta fase de desarrollo por la heteronomía.

Segundo estadio: Moral de solidaridad entre iguales.

De los siete a los once años, los niños adquieren la capacidad de realizar operaciones mentales con los objetos que tienen delante. No pueden aún hacer generalizaciones abstractas pero se dan cuenta de la reversibilidad de algunos cambios físicos y de las posibilidades del pensamiento para detectar relaciones entre las cosas. Las normas dejan de ser vistas como cosas reales que tienen su origen en una autoridad absoluta y exterior -los adultos- y comienzan a basarse en el respeto mutuo entre los compañeros de juego, los iguales. De aquí surge la noción de la convencionalidad de las normas o reglas de los juegos, que son vistas como productos de acuerdos entre los jugadores. Surgen sentimientos morales como la honestidad -necesaria para que los juegos funcionen- y la justicia. El respeto a las normas se deriva del respeto al grupo y la necesidad de un cierto orden en el mismo para el mantenimiento del juego, sin embargo, la aplicación de estas normas y de los conceptos y sentimientos morales es poco flexible. Las normas no son ya cosas, pero siguen estando ligadas a las cosas y situaciones concretas, probablemente porque la capacidad intelectual de los niños no ha llegado aún al desarrollo del pensamiento abstracto y de la generalización.

Tercer estadio: Moral de equidad.
kohlberg
De los doce años en adelante los niños sufren cambios biológicos y psicológicos radicales. Se produce la maduración sexual, pero también una maduración biológica general que potencia el desarrollo intelectual y moral. Los niños, en esta etapa, se convierten en adolescentes y sus estructuras de conocimiento permiten ya las generalizaciones y la realización de operaciones mentales abstractas. Los conceptos se integran en sistemas de proposiciones y se aprende a pasar de lo particular a lo general y de lo general a lo particular.
En esta etapa surgen sentimientos morales personalizados, como la compasión o el altruismo, que exigen la consideración de la situación concreta del otro como un caso particular de la aplicación de las normas. Gracias a esto, la rigidez de aplicación de las normas y conceptos morales, propia del estadio anterior, desaparece, completándose el paso de la presión adulta al control individual de la propia conducta. El adolescente formula principios morales generales y los afirma de un modo autónomo frente a las normas exteriores. El respeto a estas últimas se realiza de un modo personal.


ACTIVIDAD: Supón que un grupo de chicos y chicas de tu barrio parten una ventana jugando a la pelota. Nadie los ha visto. Supón que en el grupo hay personas en cada una de las fases de desarrollo moral de Piaget. ¿Cómo reaccionarían? ¿Qué argumentos utilizarían para justificar su reacción?



Lawrence Kohlberg (1927-1987), psicólogo estadounidense.
La Moral y sus niveles: ¿En cuál estás?
Tras completar sus estudios secundarios, se alista en la marina mercante. En ese periodo, en plena segunda guerra mundial, colabora a transportar judíos desde Europa hasta Palestina. Posteriormente vuelve a Estados Unidos y estudia en Chicago, obtiene el título de “Bachelor of Arts” y el doctorado en filosofía. En 1958 defiende su tesis doctoral en la que se reseña la reflexión que posteriormente realizará sobre el desarrollo del juicio moral.

Una vez doctorado, prestó servicios de docencia en la Universidad de Chicago y Yale. En 1968 se incorpora a la Universidad de Harvard, donde permanece hasta 1987.

La Teoría de Lawrence Kohlberg.
Kohlberg definió el razonamiento moral como los juicios sobre aceptación o desviación a la norma. Sus estudios de razonamiento moral están basados en el uso de dilemas morales o situaciones hipotéticas en las que una persona debe tomar una decisión.

Notó que el desarrollo moral estaba relacionado a la edad y estableció tres niveles con 2 etapas cada uno. De estas seis etapas, 20% de las personas progresan hasta la quinta. Sólo el 5% alcanza la sexta. Kolhberg posteriormente propuso una séptima etapa (sólo el 2,5% la alcanza).También hay que decir que son universales, es decir, son válidas para cualquier era y cultura, además de irreductibles. Por otro lado, van apareciendo según el niño interactúa con el entorno social. Los estadios son lineales, es decir, siguen un orden invariante en el desarrollo de cada individuo. Del mismo modo, los estadios o etapas no son acumulativos ya que ninguna persona puede pertenecer a dos estadios a la vez. Por lo tanto, cada uno de ellos es un todo indivisible.

El paso de una etapa a otra se ve en este autor como un proceso de aprendizaje irreversible en el que se adquieren nuevas estructuras de conocimiento, valoración y acción. Estas estructuras son solidarias dentro de cada etapa, es decir, actúan conjuntamente y dependen las unas de la puesta en marcha de las otras. Kohlberg no encuentra razón para que, una vez puestas en funcionamiento, dejen de actuar, aunque sí acepta que se produzcan fenómenos de desajuste en algunos individuos que hayan adquirido las estructuras propias de la etapa de un modo deficiente. En este caso los restos de estructuras de la etapa anterior podrían actuar aún, dando la impresión de un retroceso en el desarrollo.

Su relación con Jean Piaget.
Kohlberg comparte con Piaget la creencia en que la moral se desarrolla en cada individuo pasando por una serie de fases o etapas. Estas etapas son las mismas para todos los seres humanos y se dan en el mismo orden, creando estructuras que permitirán el paso a etapas posteriores. Sin embargo, no todas las etapas del desarrollo moral surgen de la maduración biológica como en Piaget, estando las últimas ligadas a la interacción con el ambiente. El desarrollo biológico e intelectual es, según esto, una condición necesaria para el desarrollo moral, pero no suficiente. además, según Kohlberg, no todos los individuos llegan a alcanzar las etapas superiores de este desarrollo.

Kohlberg está más interesado en el proceso lógico que se pone en marcha cuando los valores adquiridos entran en conflicto (dilema moral), porque es cuando verdaderamente se ejercita el juicio moral. El proceso es similar al explicado por Piaget:
-Se produce un desequilibrio: entra en conflicto el sistema de valores.
-Hay que restaurar el equilibrio: asimilando el problema, sus consecuencias,... o acomodar su pensamiento para abordar la crisis e idear cómo resolver los conflictos de su sistema de valores.
-El ejercicio del juicio moral es un proceso cognitivo que nos permite reflexionar sobre nuestros valores y ordenarlos en una jerarquía lógica. Esto no se limita a momentos puntuales o extraordinarios de nuestra vida sino que es integrante del proceso de pensamiento que empleamos para extraer sentido a los conflictos morales que surgen en la vida diaria.

¿Cuál es la fuente del juicio moral?
En los primeros años de vida, los niños aprenden las normas de buena conducta sin entender todavía su sentido y sin ser capaces de guiar su actuación de acuerdo con ellas (egocentrismo). Es a partir de los 6 años cuando empieza a desarrollarse la capacidad de asumir roles, de adoptar diferentes perspectivas a la propia. Esta capacidad es clave para el crecimiento del juicio moral: sólo cuando el niño puede asumir el rol del otro puede sopesar su propia exigencia frente a la del otro.



Fuentes de sus estudios.
Kohlberg extrajo las definiciones concretas de sus etapas del desarrollo moral de la investigación que realizó en 1955 en su país con 72 niños y adolescentes de 10 a 17 años, a quienes presentó diez situaciones posibles en las que se daban problemas de elección moral entre dos conductas. El análisis del contenido de las respuestas, el uso de razonamientos y juicios, la referencia o no a principios, etc. -se analizaron treinta factores diferentes en todos los sujetos- fue la fuente de la definición de las etapas.
Posteriormente continuó su trabajo recogiendo material hacia 1960; básicamente presentando a la gente “dilemas morales”, es decir, casos conflictivos de decisión y clasificaba las respuestas que obtenía. Mediante este procedimiento llegó a describir seis etapas que corresponden a tres niveles distintos de razonamiento moral; y para demostrar que estas etapas eran universales, Kohlberg realizó una investigación semejante con niños de una aldea de Taiwan, traduciendo sus dilemas morales al chino y adaptándolos un poco a la cultura china.
También realizó investigaciones en México, Gran Bretaña y Turquía, obteniendo resultados similares.
Sus estudios se realizaron en zonas rurales y urbanas, clases sociales baja y media, y en distintos países.

Para sus estudios Kohlberg tuvo en cuenta la presencia de algunos de los siguientes 25 aspectos en las evaluaciones racionales de dilemas morales hechas por los entrevistados:

I. Valores: modos de atribuir valor moral a las acciones y a sus consecuencias y de evaluar moralmente a sus protagonistas.
1. Consideración de los motivos de las acciones.
2. Consideración de las consecuencias de las acciones.
3. Subjetividad versus objetividad de los valores evaluados.
4. Relación entre las obligaciones y los deseos.
5. Identificación con los protagonistas de las acciones.
6. Influencia del estatus social de los protagonistas.

II. Elecciones: maneras de identificar la toma de conciencia de la presencia de conflictos morales.
7. Limitación de la responsabilidad de los actores mediante su atribución a otros.
8. Uso de discusiones y compromisos poco realistas.
9. Deformación de las acciones para hacerlas aparecer como beneficiosas para los actores.

III. Sanciones y motivos: motivos dominantes y sanciones para las violaciones morales.
10. Castigos o reacciones de rechazo.
11. Ruptura de relaciones personales.
12. Preocupación por el beneficio o el bienestar del otro.
13. Autocondena.

IV. Reglas: forma de conceptualización, aplicación y generalización de las reglas morales.
14. Identificación explícita y específica de las acciones inmorales.
15. Uso de reglas generales coherentes.
16. Aplicación sesgada de las reglas (favoritismo).

V. Derechos y autoridad: fundamentación y límites del control social de las personas y sus bienes.
17. Atribución de imparcialidad y objetividad a la autoridad.
18. Límites de la autoridad y de la libertad individual.
19. Derechos de posesión y propiedad.

VI. Justicia reparadora: reciprocidad e igualdad.
20. Aceptación de roles por razones de intercambio y retribución.
21. Violación de reglas por razones de retribución (por ejemplo, venganza).
22. Justicia distributiva, igualdad e imparcialidad.
23. Aceptación de normas por respeto a las expectativas ajenas.

VII. Justicia punitiva: reglas y funciones del castigo.
24. Expectativas o tendencias punitivas.
25. Funciones y propósitos del castigo.




Escala de la Moral de Kohlberg.
¿Le ha sucedido que discutiendo de política su interlocutor responda “Si no le gusta como las cosas andan en este país, ¡pues váyase! Nadie lo está deteniendo.”.
O le digan “¿Qué le preocupa la vida de esos negros*? Más bien trabaje bien duro, y si le sobra plata pues, vaya y regáleles a ver si es tan verraco!”.
O le dicen “¿Por qué mata tanto tiempo escribiendo cosas fuera de su profesión? Más bien enfóquese en su campo, vuélvase un experto, y cuando la gente lo respete y vea una autoridad en usted, ahí sí diga lo que le dé la gana. Mientras tanto no pierda el tiempo que nadie le va a hacer caso, concéntrese en lo suyo y eso sí, gane bastante plata que se nota que le hace una falta”.
Esto es una pequeña muestra de las respuestas que recibimos cuando incitamos un interés por la vida de nuestro país, pero la pregunta que surge es: ¿Cuál etapa de Kohlberg le daría a estos ‘sabios consejeros’? ¿Tres?, ¿tal vez un 4?. ¿Generosamente les daría un 5?.

He combinado diversas fuentes para hacerla bien actual, clara y ponedora del dedo en la llaga.
Esta escala incluye:
Una analogía entre paréntesis con la edad de las personas.
Imágenes de personajes del cine como referentes. Tres de ellos han sido seleccionados para un análisis moral.
Un nivel/etapa previo a los 3 Niveles de Moral de Kohlberg.
Incluye la Séptima Etapa.

Nivel/Etapa cero (de 0 a 4 años):
batman
Se considera bueno todo aquello que se quiere y que gusta al individuo por el simple hecho de que se quiere y de que gusta.



El Guasón, un agente del caos.
La cinta comienza con el robo a un importante banco de Ciudad Gótica en el que se guarda el dinero de los más importantes capos de la mafia. Detrás de su organización se encuentra El Guasón, un “bicho raro”, un “monstruo” con el rostro pintado como un payaso y con dos grandes cicatrices que intentan dibujar una sonrisa tan escalofriante como irreal. En esta versión de la saga es el archienemigo de Batman.

Contra todo pronóstico, el Guasón lo ha dispuesto todo para que sus cómplices se asesinen entre sí y poder quedarse con todo el dinero. Sin embargo, su mayor interés no parece ser la riqueza, como paulatinamente lo revela la película.

Este criminal sin principios y sin lealtad alguna se proclama a sí mismo como “un agente del caos”, desprecia a los grupos delincuenciales porque su mezquino objetivo es el dinero y no tiene pudor alguno en quemar una cantidad millonaria de dólares frente a los ojos atónitos de un importante líder delincuencial. Según él la ciudad “se merece un mejor villano”.

El comportamiento de este personaje, interpretado brillantemente por el galardonado Heath Ledger, recuerda la actitud de Satán en el Libro de Job. Cuando Dios se enorgullece de la rectitud moral de su siervo, Satán replica que esta solo se debe a que es un hombre afortunado y lleno de posesiones, pero que en una situación límite seguramente sería otra su conducta: “Trata de poner la mano en sus posesiones; te apuesto a que te maldice a la cara” (Job 1, 11). Del mismo modo, el Guasón no cree en la bondad natural del ser humano y su objetivo último es corromper el alma de Ciudad Gótica por medio del terror, pues “la gente cuando está a punto de morir, se muestra tal y como es”.

En un interesante diálogo entre Batman y su antagonista, este expone su visión de la sociedad, intentando que el héroe desista de su misión y tratando de justificar sus acciones:

Para ellos solo eres un bicho raro, como yo. Ahora te necesitan, pero cuando no sea así te marginarán como a un leproso. Su moralidad, su ética es una broma. Se olvidan al primer cambio imprevisto. Solo son tan buenos como el mundo les permite ser. Te lo demostraré. Cuando las cosas se tuerzan esos civilizados se matarán entre ellos. Yo no soy un monstruo, solo voy un paso por delante.



Esta antropología tan pesimista, carente de esperanza y obsesionada con la maldad es la que le lleva a concluir que “la única forma sensata de vivir en este mundo es sin principios”. El Guasón quiere develar lo miserable que hay en la naturaleza humana y de lo cual él es un paradigma. No se conforma con ser un pasivo espectador sino que quiere ir más allá y ser la causa del caos, de la destrucción, del miedo; quiere contagiar su desesperación, trivializa el dolor de las personas y no soporta ver hombres virtuosos que todavía crean en el bien, por eso le reprocha a Batman su deseo de ser coherente: “Tienes muchos principios y crees que te van a salvar”.

Ante las continuas amenazas del malhechor y luego de volar un hospital, los habitantes de Ciudad Gótica intentan escapar. Debido a que los puentes parecen estar llenos de explosivos, las autoridades disponen dos transbordadores que puedan conducirlos a un lugar seguro, en uno de ellos han acomodado a los civiles y en otro a los convictos. El plan parece estar marchando según lo previsto pero de inmediato irrumpe la voz de El Guasón que les indica: en cada embarcación hay explosivos y un detonador, si quieren sobrevivir deben hacer explotar el otro barco.

Nuevamente el villano quiere poner a prueba la libertad humana, pero con el único afán de confirmar su tesis de un pretendido mal radical en el corazón de todos los hombres que les impide ser altruistas. Finalmente triunfa el bien y El Guasón es derrotado, uno de los convictos arroja el detonador fuera del barco y un civil decidido a salvar su vida sacrificando a los reos, se arrepiente y pone el detonador sin activar en su lugar. No obstante, el hecho le da la razón a Alfred, el mayordomo de Batman, quien describe acertadamente al bandido: “Hay personas que no buscan algo lógico como dinero. No se les puede comprar, ni amedrentar, ni hacer entrar en razón. Algunas personas solo quieren ver el mundo arder”.

El Guasón considera que Batman lo completa, por eso no lo destruye. Pareciera creer en una especie de dialéctica sin solución definitiva entre el bien y el mal. Solo desea tener a alguien con quién combatir, una antítesis, un contendor, para que en medio de la lucha se genere el caos. Luego de retar al héroe en repetidas ocasiones ha entendido que la integridad del caballero de la noche es incorruptible. Aun cuando no la entienda ni esté dispuesto a imitarla, le resulta entretenida: “No me vas a matar por una absurda sensación de superioridad moral. Y yo no te voy a matar porque me divierto mucho contigo. Creo que tú y yo estamos condenados a seguir así de por vida”.

Llama la atención que en dos escenas el personaje relate versiones totalmente distintas sobre el origen de sus cicatrices. En la primera de ellas son la consecuencia de un padre ebrio y un cuchillo, pero de acuerdo a la otra, él mismo las hizo para demostrarle a su esposa, acosada por deudas de juego y víctima de unos delincuentes que le desfiguraron el rostro, que no le importaba verla así, tiempo después ella lo abandonó porque no soportaba estar a su lado. El común denominador de ambas es el desamor y el rechazo por parte de seres queridos, lo cual tiene como consecuencia una persona que no se acepta a sí misma y quiere causar a otros el dolor que ha sufrido.

Al ver los desastres de una cultura del relativismo y el egoísmo, muchos hombres no se sienten llamados a esforzarse por salvar las circunstancias sino que se suman a la gran ola de los que han escogido vivir sin principios, existiendo en el reducido perímetro de sus intereses personales y tratando de sacar una tajada en medio de la corrupción y el engaño. La sociedad de El Guasón es aquella que desespera del bien y se acostumbra a contemplar un mundo en llamas, haciendo oídos sordos a cualquier propuesta que no sea “en río revuelto ganancia de pescador”.

Superado este nivel anterior a la moral, se produciría el desarrollo según el esquema que presentamos a continuación:


Nivel I: Moralidad Preconvencional (de los 4 a los 10 años).
El énfasis en este nivel está en el control externo.
Los valores morales provienen de reglas culturales y categorizaciones bueno/ malo, correcto/equivocado, hechas por personas con poder, como los padres o autoridades, y son aceptados y observados sólo por las consecuencias positivas o negativas (intercambio de favores) que tienen su aceptación y/o consecuencia hedonística (recompensa) o su violación y/o consecuencia física (castigo) que traen esas acciones. Estos valores se asocian casi exclusivamente con comportamientos respecto de o conocidos por otras personas, en términos del poder físico de quienes enuncian las reglas y etiquetas.

El nivel se divide en las siguientes dos etapas:

Etapa 1: La orientación de obediencia por castigo (Heteronomía).
psicologia
De obediencia a la autoridad (los poseedores de la fuerza y el prestigio). Evasión del castigo o del conflicto. La responsabilidad es concreta.
El punto de vista propio de esta etapa es el egocéntrico, no se reconocen los intereses de los otros como diferentes a los propios. Las acciones se consideran sólo físicamente, no se consideran las intenciones, y se confunde la perspectiva de la autoridad con la propia.

Las consecuencias físicas de una acción determinan la bondad o maldad sin considerar el significado humano o el valor de estas consecuencias. La evitación del castigo y el respeto incuestionable al poder son valiosos por su propio derecho, y no en términos del respeto por un orden moral subyacente que se sustenta por el castigo y la autoridad (esto último sucede en la Etapa 4). Es decir, las personas obedecen ciegamente las reglas para evitar el castigo. Una acción buena o mala está determinada por las consecuencias físicas.

Etapa 2. La orientación instrumental-relativista u orientación por el premio personal (individualismo).
religion
Los comportamientos correctos son los capaces de satisfacer en primer lugar las necesidades propias y ocasionalmente la de otros si generan intercambio o reciprocidad. Los valores son relativos, dependientes de las necesidades y puntos de vista individuales.
La perspectiva característica de esta etapa es el individualismo concreto. Se desligan los intereses de la autoridad y los propios, y se reconoce que todos los individuos tienen intereses que pueden no coincidir. De esto se deduce que lo justo es relativo, ya que está ligado a los intereses personales, y que es necesario un intercambio con los otros para conseguir que los propios intereses se satisfagan.

La acción correcta consiste en aquello que instrumentalmente satisface las propias necesidades y ocasionalmente las necesidades de los otros. Las relaciones humanas son vistas en términos mercantilistas. Los elementos de igualdad, de reciprocidad y del mutuo compartir están presentes, pero siempre son interpretados en una forma práctica. La reciprocidad es un asunto de “me das y te doy” no de lealtad, gratitud o justicia. Con lo cual, las necesidades personales determinan la aceptación o desviación. Se devuelven favores a partir del intercambio “si te ayudo, me ayudarás”.


Nivel II: Moralidad de conformidad con el papel convencional o Moral convencional o de aceptación de roles (de los 10 a los 13 años).
Las personas ahora quieren agradar a otras personas.
Todavía observan los patrones de otros pero los han interiorizado en cierta medida. Ahora quieren ser considerados “buenos” por gente cuya opinión es importante para ellos. Son capaces de asumir los papeles de figuras de autoridad lo suficientemente bien como para decidir si una acción es buena según sus patrones. Con lo cual, tienen en cuenta las expectativas de la sociedad y sus leyes sobre un dilema moral.
Los valores morales se centran en la aceptación de roles asignados, de respeto al orden tradicional percibido y de la satisfacción de las expectativas manifiestas de los pares sociales.

El nivel se divide en las siguientes dos etapas:

Etapa 3. La orientación de concordancia interpersonal o de “niño bueno-niña buena”
(mutualidad).

filosofia
Búsqueda de la aprobación mediante la satisfacción de los deseos o expectativas de otros ( aceptar el papel de buen hijo, amigo, hermano, etc). Aceptación de estereotipos, haciendo lo que se espera de uno. Las acciones se evalúan en base a las intenciones, no a sus resultados (significa tener buenos motivos y preocuparse por los demás, también significa mantener relaciones mutuas de confianza, lealtad, respeto y gratitud).
La perspectiva de esta etapa consiste en ponerse en el lugar del otro: es el punto de vista del individuo en relación con otros individuos (si uno se pone en el lugar del otro, quisiera que los demás se portaran bien con uno). Se destacan los sentimientos, acuerdos y expectativas compartidas, pero no se llega aún a una generalización del sistema.

El buen comportamiento es aquél que complace o ayuda a otros y es aprobado por ellos. Hay mucha conformidad a imágenes estereotipadas de lo que es mayoría o comportamiento “natural”. El comportamiento frecuentemente es juzgado por la intención (“tiene una buena intención”) se convierte en algo importante por primera vez. Se gana aprobación por ser “bueno”. Las personas mantienen buenas relaciones y buscan la aprobación de los otros.

Etapa 4. Sistema social y conciencia social (“ley y orden”).
etica
El punto de vista desde el cual el individuo ejerce su moral se identifica en esta etapa de respeto a la autoridad y al orden social que define los papeles individuales y las reglas de comportamiento. Se hace lo que "se debe hacer" sin cuestionar las razones, por respeto a las reglas establecidas, ya no por ser bueno o satisfacer impulsos naturales (las leyes deben cumplirse, salvo cuando entran en conflicto con otros deberes sociales establecidos).
Las relaciones individuales se consideran en función de su lugar en el sistema social y se es capaz de diferenciar los acuerdos y motivos interpersonales del punto de vista de la sociedad o del grupo social que se toma como referencia (lo justo es cumplir los deberes que previamente se han aceptado ante el grupo).

Hay una orientación hacia la autoridad, las reglas fijas y el mantenimiento del orden social. El comportamiento correcto consiste en hacer el propio deber, mostrar respeto por la autoridad, y mantener un orden social dado que se justifica en sí mismo (Las razones para hacer lo que está bien son mantener el funcionamiento de las Instituciones, evitar la disolución del Sistema, cumplir los imperativos de conciencia u obligaciones aceptadas, y mantener el autorrespeto). Al decidir el castigo para una mala actuación, las leyes son absolutas. En todos los casos, debe respetarse la autoridad y el orden social establecido.

Harvey Dent, las dos caras de la justicia.
Una ciudad acosada por el crimen, la indiferencia y la ley del “sálvese quien pueda” ve una luz de esperanza en el impecable Harvey Dent, otrora funcionario de la oficina de asuntos interiores, ascendido a fiscal de distrito por su excelente desempeño y su fama de transparencia. Dent parece ser el prototipo de hombre público exitoso, pero sus logros no son consecuencia de la corrupción sino de un trabajo incansable contra el crimen organizado que le permite abrirse paso hacia la alcaldía de Ciudad Gótica, su meta en términos políticos.

El multimillonario Bruce Wayne (la identidad real de Batman) apuesta por la carrera política de Harvey Dent, a quien ve como “la cara del brillante futuro de Ciudad Gótica” y organiza una cena con importantes hombres de negocios para presentar a su amigo y proponerles que financien su postulación para alcalde. Aunque la hermosa Rachel Dawes (Maggie Gyllenhaal), antes novia de Wayne y ahora prometida de Harvey lo interpreta como una burla asolapada y un intento de ridiculización, los intereses de Wayne son sinceros: Harvey es el verdadero héroe pues no ha necesitado una máscara para encerrar a los criminales. Posteriormente en su atuendo de Batman amonestará al mismo Dent pidiéndole que no se deje arrastrar por su sed de venganza: “Eres el símbolo de la esperanza que yo jamás podría ser. Tu lucha contra el crimen organizado es el primer rayo de luz legítimo que ve Ciudad Gótica en décadas”.

Mientras en la Unidad de Delitos Mayores (UDM), dirigida por el incansable Jim Gordon, piensan que Dent es solo un hipócrita al que identifican con el despectivo mote de “dos caras”, el fiscal de distrito opina que es en la UDM donde están los policías que trabajan para la mafia. Gordon acepta con humildad la posible relación de miembros de su equipo con los carteles de la droga, pero Dent no parece dispuesto a aceptar la infiltración de agentes corruptos en su propia oficina.

Hay un aire de superioridad en todos sus juicios y es por eso que su fortaleza, sagacidad, inteligencia y buenas intenciones se oscurecen ante su posición de juez implacable en términos morales. Su deseo de hacer justicia se transforma paulatinamente en soberbia debido a que su interpretación distorsionada de esta virtud cardinal cobra un matiz de venganza que terminará llevando al fatal desenlace de su vida.

El Guasón planea la muerte de Rachel y Harvey. Batman logra rescatarlo a él pero la mitad de su rostro queda incinerado por las llamas, mientras que ella muere trágicamente en una explosión. “La cara brillante de Ciudad Gótica” se convierte en un resentido vengador que trata de hacer justicia por sus propias manos. Atrás han quedado los días de la legalidad y el buen juicio, lo único que parece interesarle una vez sale del hospital es encontrar a los culpables de su dolor y cobrarles por lo que le hicieron, empezando por los policías implicados.

El detonante de esta amarga reacción es la frase de El Guasón: “Soy un agente del caos ¿Y sabes qué tiene el caos? Que es justo”. Esta perversa visión logra corromper a quien otrora fue la esperanza de la ciudad y se cumple lo que en varias ocasiones había repetido: “Mueres siendo un héroe o vives lo suficiente para volverte un villano”, llegando a amenazar la vida del pequeño hijo de Gordon, a quien señala con el dedo acusador.

Muchas veces el deseo de hacer justicia olvida la misericordia, el perdón y la compasión porque creemos que a los buenos, a los que se esfuerzan por obrar rectamente debe irles bien en todo según lo previsto. Esta idea, además de ser sumamente ingenua, puede llevarnos al odio y el rencor contra quienes creemos son la causa de nuestros males. La opción por la virtud no debe traer consigo un mezquino interés utilitario y debe ser lo suficientemente firme para mantenerse incluso en medio del dolor y la injusticia. “Si la esencia de la fortaleza consiste en aceptar el riesgo de ser herido en el combate por la realización del bien” (Pieper 190) es claro que Harvey Dent encarna a un hombre fuerte pero deja a un lado sus principios en el momento en que pierde a la mujer amada. Batman comparte su tristeza pero sabe que en la venganza nunca está la solución y que excusarse en la imparcialidad del azar es una forma de ocultar el propio interés.

“No se trata de lo que quiero hacer sino de lo que es justo” grita el enfurecido Dent pero la moneda que siempre usa para dejar las grandes opciones al azar está diseñada para que pueda hacer siempre su voluntad, es él quien decide y ha decidido condenar y cerrarse a la reconciliación. En últimas es su libertad la que orienta las circunstancias, aun cuando quiera escudarse en el determinismo de una justicia siempre neutra, siempre imparcial, siempre objetiva.



Nivel III: Moralidad de los principios morales autónomos o moral postconvencional o autorregulada. (de los 13 años en adelante, si acaso).
En este nivel se llega a la verdadera Moral.
Advertencia: Las decisiones morales en este nivel tienen su origen en el conjunto de principios, derechos y valores que pueden ser admitidos por todas las personas que componen la sociedad, entendiéndose ésta como una asociación destinada a organizarse de un modo justo y beneficioso para todos sin excepción.

Por primera vez, la persona reconoce la posibilidad de un conflicto entre dos patrones aceptados socialmente y trata de decidir entre ellos. El control de la conducta es interno ahora, tanto en los patrones observados como en el razonamiento acerca de lo correcto y lo incorrecto. Los juicios están basados en lo abstracto y por principios personales que no necesariamente están definidos por las leyes de la sociedad.
El comportamiento moral se define en base a su conformidad con normas, principios, derechos y obligaciones libremente asumidas, no impuestas por la autoridad. Los valores y su prelación se establecen en bases a la reflexión y evaluación de lo que está bien o mal hacer, no en base a las intenciones sino a las consecuencias de los actos.


El nivel se divide en las siguientes dos etapas:

Etapa 5. La orientación legalística o de contrato social (utilidad).
Piaget
En esta etapa se parte de una perspectiva previa a la de la Sociedad: La de una persona racional con valores y derechos anteriores a cualquier pacto o vínculo social. Se integran las diferentes perspectivas individuales mediante mecanismos formales de acuerdo, contrato, imparcialidad y procedimiento legal. Se toman en consideración la perspectiva moral y la jurídica, destacándose sus diferencias y encontrándose difícil conciliarlas.
Lo que es correcto o incorrecto se define en término de leyes o reglas institucionalizadas de (aparente) base racional. Cuando hay conflictos entre las necesidades individuales y las normas establecidas, prevalecen las segundas porque (supuestamente) favorecen a la mayoría de las personas.

Generalmente tiene tonalidades utilitaristas (respetar las reglas para asegurar la imparcialidad y el mantenimiento del contrato social). La acción correcta tiende a ser definida en términos de los derechos generales del individuo, y de los estándares que han sido críticamente examinados y acordados por la sociedad entera (la familia, la amistad, la confianza y las obligaciones laborales se sienten como una parte más de este contrato aceptado libremente). Hay una clara conciencia del relativismo de los valores y opiniones personales (lo justo consiste en ser consciente de la diversidad de valores y opiniones y de su origen relativo a las características propias de cada grupo y cada individuo) y un énfasis correspondiente hacia los procedimientos y reglas para llegar al consenso (la motivación para hacer lo justo es la obligación de respetar el pacto social para cumplir y hacer cumplir las leyes en beneficio propio y de los demás, protegiendo los derechos propios y los ajenos).
Aparte de lo que es constitucionalmente y democráticamente acordado, lo correcto es un asunto de “valores” y “opiniones” personales.
El resultado es un énfasis en el “punto de vista legal”, pero con un énfasis sobre la posibilidad de cambiar la ley en términos de consideraciones racionales de utilidad social (existe interés en que las leyes y deberes se basen en el cálculo racional de la utilidad general, proporcionando el mayor bien para el mayor número de personas.); más que “congelarse” como en los términos de “ley y orden” de la Etapa 4). Fuera del ámbito legal, el contrato libremente acordado, es cumplido como obligatorio.

Se suele considerar una excepción por encima del contrato social el caso de valores y derechos como la vida y la libertad, que se ven como absolutos y deben, por tanto, respetarse en cualquier sociedad, incluso a pesar de la opinión mayoritaria.

Etapa 6. La orientación de principios éticos universales o Principios individuales (autonomía).
moral
En esta última etapa se alcanza por fin una perspectiva propiamente moral de la que se derivan los acuerdos sociales. Es el punto de vista de la racionalidad, según el cual todo individuo racional reconocerá el imperativo categórico de tratar a las personas como lo que son, fines en sí mismas, y no como medios para conseguir ninguna ventaja individual o social.
En caso de conflicto con las leyes o normas establecidas prevalecen las convicciones personales de lo que está bien o mal. Los principios involucran tanto universalidad de aplicación como consistencia lógica. La acción está más gobernada por las convicciones y los ideales que por la aprobación o desaprobación de terceros, incluyendo las autoridades de cualquier tipo. La falta de cumplimiento de los propios principios genera sentimientos de culpa.

Lo correcto es definido por la decisión de la conciencia de acuerdo con los principios éticos auto-elegidos que apelan a la comprensión lógica, consistencia y universalidad (lo que está bien, lo justo, es seguir los principios éticos universales que se descubren por el uso de la razón). Estos principios son abstractos y éticos y no son reglas morales concretas como los Diez Mandamientos. La etapa 6 supone principios universales de justicia, de reciprocidad e igualdad de derechos humanos, y de respeto por la dignidad de los seres humanos como personas individuales. Lo que es bueno y conforme a derecho, es cuestión de conciencia individual, e involucra los conceptos abstractos de justicia, dignidad humana e igualdad (éstos no son únicamente valores que se reconocen, sino que además pueden usarse eficientemente para generar decisiones concretas). En esta fase, las personas creen que hay puntos de vista universales en los que todas las sociedades deben estar de acuerdo.

La razón para hacer lo justo es que, racionalmente, se ve la validez de los principios y se llega a un compromiso con ellos. Este es el motivo de que se hable de autonomía moral en esta etapa.

Batman, la opción por el bien arduo.
Es difícil creer que Bruce Wayne, “uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo, es un justiciero que se pasa las noches machacando a los criminales con sus propias manos” como bien lo indica Lucius Fox (Morgan Freeman), uno de los más fieles empleados de I+D, la compañía de Wayne. Sin embargo, ese hombre de negocios que podría vivir al margen de los problemas que agobian a Ciudad Gótica ha optado por involucrarse al máximo de sus capacidades y posibilidades invirtiendo recursos económicos, tiempo y arriesgando su propia vida sin recibir ninguna recompensa, ni siquiera la del prestigio, pues incluso cuando teme por su reputación tiene al experimentado Alfred que le recuerda: “Hará que lo odien pero en eso consiste ser Batman”.

Bruce Wayne había vivido la tragedia de presenciar el asesinato de sus padres y no puede evitar la muerte de su amada Rachel, pero no por eso entiende su misión en coordenadas de venganza e interés personal, lo cual le permite tener la mirada fija en un objetivo mucho más noble que la equidad perseguida por Harvey Dent, a quien reprende por su egoísmo, exhortándole a ver mucho más allá de su odio.

Por otro lado, es de notar que Batman no tiene superpoderes, es un hombre contingente y frágil como cualquiera pero su valentía y su opción decidida por el bien generan esperanza en Ciudad Gótica; por ejemplo, cuando un fraudulento empresario chino huye con el dinero de la mafia a Hong Kong, Batman ingenia un plan para capturarlo y entregarlo a las autoridades. Respaldados por la acción del héroe, Gordon y Dent se animan a capturar 549 criminales para hacerles juicio. Quien espera una solución se esfuerza por encontrarla, quien no la cree posible, hace parte del problema o se resigna desesperanzadamente. Pero muchas veces para ver la solución necesitamos un apoyo. Eso es Batman para sus conciudadanos: “Él simboliza que no tenemos nada que temer de escoria como tú” le dice a El Guasón Brian Douglas, uno de los imitadores de Batman. La existencia de hombres valientes que quieran imitarlo demuestra que es una inspiración, que hay algunos que se animan luchar contra el mal porque otro ha decidido combatirlo radicalmente.

Pese a la admiración que suscita y a que una buena porción de Ciudad Gótica lo apoya, Batman no se aferra a los honores y con actitud magnánima está dispuesto a presentarse como el culpable de los homicidios perpetrados por Harvey Dent. Es preferible que se le acuse injustamente a que la ciudad pierda la esperanza en un hombre que parecía intachable. Batman es la antítesis del héroe posmoderno, que según Zygmunt Bauman está centrado en el reconocimiento y los aplausos, y tiene claro que el sentido último de sus esfuerzos es el bien común: “Soy lo que Ciudad Gótica necesita que sea”.

Ejercitando la prudencia, el caballero de la noche sabe que la verdad tiene su momento y que incluso “a veces la verdad no es suficiente, a veces la gente se merece algo más. A veces la gente se merece una recompensa por tener fe”.

Ese hombre que a plena luz del día presenta la fachada de un magnate frívolo, ambicioso y vanidoso, asume todas las consecuencias de luchar por la sociedad, aunque eso implique revelar su identidad e ir a la cárcel. De Batman puede decirse que “pasó haciendo el bien” (Hch 10,38), un bien arduo y costoso por el que han luchado no pocos hombres a lo largo de la Historia “porque él no es un héroe, es un guardián silencioso, un vigilante protector, un caballero de la noche” (Jim Gordon).


Séptima etapa.
Deontologia
Propia de personas (Buddha, Baha'ullah, Mahatma Gandhi, Marthin Luther King, entre otros) que alcanzan un razonamiento moral basado en un pensamiento filosófico y religioso que envuelve una perspectiva y una vivencia cósmica y existencial de la vida y del mundo; en pocas palabras: Personas que le han aportado a su existencia un sentido ético (que uniría las creencias ontológicas con el razonamiento moral), en la cual estas personas consideran el efecto de sus acciones no sólo sobre los demás sino también sobre el universo como un todo y que reconocen que su posición moral universalista es la más alta, pero también la última; y, por lo tanto, deben vivir con culturas que todavía no la han logrado (a diferencia de la cuarta etapa, donde es la Ley la imperante; a diferencia de la quinta etapa, donde es la sociedad y el individuo en su conjunto; y a diferencia de la sexta etapa, donde los valores y dilemas son autónomos, personales; a pesar de ser universales y que todas las sociedades en forma unánime deben aceptarlos; pero casi nunca llegando a hacer de ellos una visión, ideal, regla y estilo de vida para todo el mundo).


ACTIVIDAD: ¿A qué etapa del desarrollo moral según Kohlberg corresponden las siguientes frases?: "Te doy para que me des", "no quiero que me castiguen", "tenemos que casarnos, todo el mundo sabe que estamos juntos", "es necesario mantener el orden social", "no debes defraudar a tus padres", "no me conviene hablar todavía", "hice lo que debía", "todos tenemos unos derechos". Justifica tus respuestas.

Más actividades:
kohlberg
¿QUÉ SON LOS DILEMAS MORALES?
Un dilema moral es una narración breve, a modo de historia, en la que se plantea una situación posible en el ámbito de la realidad pero conflictiva a nivel moral, y se solicita de los oyentes o bien una solución razonada del conflicto o un análisis de la solución elegida por el sujeto protagonista de la historia. Por regla general la situación se presenta como una elección disyuntiva: el sujeto protagonista se encuentra ante una situación decisiva ante la cual sólo existen dos, y nada más que dos, opciónes (A) ó (B), siendo ambas soluciones igualmente factibles y defendibles. El individuo se encuentra, pues, ante una verdadera e inevitable situación conflictiva.

Clases de dilemas
Dilemas morales hipotéticos:
En ellos se plantean problemas abstractos, generales, que a veces son de difícil ubicación en la realidad, pero que los que los analizan reconocen que son siempre posibles en determinadas ocasiones de la vida real. Se suelen obtener de la literatura, de los medios de comunicación o de la propia imaginación de quien los elabora. Las situaciones y los personajes generalmente están alejados del mundo real de los sujetos a los que se les proponen, pero o bien se parecen en algo a otras situaciones vividas o conocidas por el sujeto, o bien algún miembro de su entorno social o familiar es susceptible de reflejarse en la narración. Este tipo de dilemas presentan menos interés para el alumno al faltarles la riqueza y la variedad de la propia experiencia, pero pueden favorecer el razonamiento como habilidad discursiva.

Dilemas morales reales:
Plantean situaciones conflictivas sacados de la vida diaria y de sus problemas. Se basan en hechos reales, cercanos en el tiempo o en el espacio a los sujetos y suelen extraerse de los distintos medios de comunicación, de situaciones o sucesos históricos, de situaciones o vivencias personales, etc. (problemas de libertad, sexo, conciencia personal...). Este tipo de dilemas son más motivadores y facilitan la implicación de los sujetos participantes que, de una u otra manera, ven reflejadas en ellos situaciones más o menos cercanas.

CONSTRUIR DILEMAS MORALES
No es tarea fácil confeccionar los dilemas morales, pero si queremos trabajar el análisis de dilemas, es imprescindible acometer la tarea.
El dilema debe ser relevante para el grupo en el tipo de problema que plantea, por tanto es importante conocer a los miembros del grupo con el que se va a trabajar: edad, nivel de conocimientos, intereses de la mayoría.
El planteamiento del dilema debe realizarse de forma comprensible para ellos. Relatar la historia y escribirla bien es importantísimo para su comprensión y posterior discusión.
Elementos de los dilemas.
La discusión de dilemas no es una técnica de terapia de grupos, por lo tanto el foco de interés no debe estar centrado en la vida de los sujetos que participan en el análisis.

El caso presentado debe remarcar bien y debe diferenciar claramente las alternativas planteadas y su legitimidad. Debe aparecer muy claro el personaje principal, y que tiene que elegir entre dos opciones: (A) o (B).

Los sucesos deben estar centrados sobre cuestiones de valor moral. El profesor tiene que estar seguro de que el dilema es entendido por los alumnos; si no es así, debe proporcionarles las explicaciones necesarias para que todos los asistentes tengan muy claro el hecho sobre el que se va a plantear el trabajo

El planteamiento del dilema debe terminar siempre con preguntas del tipo: ¿qué debe/debería hacer X?, con el objetivo de que aparezca de forma clara la obligación moral del protagonista de la historia.

Es conveniente tener preparadas algunas alternativas al dilema planteado por si los alumnos no captan el problema y el debate se hace imposible.
Estas alternativas pueden ser:
Sencillas modificaciones o complicaciones del dilema planteado.
Disponer de preguntas sonda (exploratorias) que permitan comprobar que se ha entendido el problema/s planteado/s. Este tipo de preguntas pueden también ser útiles cuando el diálogo derive hacia cuestiones poco relevantes, o cuando los asistentes necesiten ayuda porque se les han agotado las cuestiones que les permitan profundizar en el análisis de los hechos.

A la hora de realizar la programación debes recordar que:

=> Buscar dilemas es una labor que el profesor debe realizar.
=> Al plantear un dilema es conveniente señalar la fuente que lo ha inspirado: un libro, el periodico, una película, un suceso real... Esto puede servir de ayuda a los que deben resolverlo. Tal vez se puedan hacer una mejor composicion de lugar y esto les acerque al problema. Si los alumnos se sienten implicados, su interés aumenta.
=> No todos los grupos son iguales. Piensa en los alumnos o en el grupo ante el que va a ser planteado: la edad, el nivel de desarrollo o conocimientos, los intereses, el presencia mayoritaria de un sexo u otro... Todo dilema debe ser adaptado al grupo. Una historia que da buen resultado en un grupo de alumnos puede resultar poco inspiradora en otro.
=> En el conflicto debe haber un personaje central, que es el que debe elegir una opción. Este personaje no debe estar excesivamente alejado de las posibilidades reales o imaginarias del grupo.
=> El conflicto siempre es moral. Si aparecen otros aspectos controvertidos, hay que tenerlos en cuenta previamente y tener planificadas algunas preguntas alternativas que reconduzcan al conflicto original, en el caso de que el objetivo inicial se desviase. Si el planteamiento del dilema se acaba con la pregunta: ¿Qué debe hacer?, se remarca el aspecto moral de la solución conflictiva.

Debes evitar:

=> Los dilemas ambiguos, bien porque la historia carezca de interés, bien porque se usen palabras excesivamente técnicas, o bien porque la historia sea excesivamente complicada.

=> Que el conflicto moral inicial pueda ser olvidado al estar rodeado de otros conflictos cuyos elementos puedan ser mucho más atractivos para el alumno.
=> Convertir la sesión en una especie de terapia de grupo, en la que cada cual cuenta su experiencia.
=> Que el profesor sea el que aporte las soluciones el problema. Son los alumnos los que deberán buscar las posibles salidas del mismo, y no esperar que el profesor sea el que diga la última palabra.
=> Los planteamientos maximalistas y ¡porque sí!. Habrá que insistir constantemente en que cualquier planteamiento deberá estar adornado y acompañado de las oportunas razones. Si esto no ocurre dicho planteamiento podrá no tenerse en cuenta.


...
He aquí una página web con La Moral y sus niveles: ¿En cuál estás? más famosos:


Ahora ya saben:
Existe una escala con 3 niveles, con un total de 8 etapas, que mide los diferentes grados de moral, considerado según su motivo y método: Amorales, Perversos y Nobles.
¿En cuál estás?
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f@federicoharo34/26/2014+1-0
un taringuero promedio está bastante complicado con la ética...sobre todo con los gustos sexuales..............................................
X@Xavi854/26/2014+1-0
Yo soy un hombre como cualquier otro, soy medio bueno y medio malo, eso si Hipocrita JAMAS, si alguien no me cae se lo digo en su puta cara

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