“Me burlo del inconsciente”
Por Louise Bourgeois
The Destruction of the Father trata del miedo, el miedo normal, común y corriente, el miedo real y físico que sigo sintiendo. Lo que me interesa es la capacidad de dominar el miedo, ocultarlo, huir de él, enfrentarlo, exorcizarlo, avergonzarse de él y finalmente, tener miedo a tener miedo. Ese es el tema. No soy una experta, pero sé lo que es el miedo; sé lo que el miedo nos puede llevar a hacer. ¿Qué podemos hacer con el miedo, el miedo común y corriente? ¿Escaparnos? Hay una larga lista de cosas que podemos hacer. Las personas inmaduras creen que pueden conquistar el miedo –aunque en realidad no lo conquistan, sólo creen que lo hacen desaparecer– enamorándose. ¿No es así? Uno se engaña, simula estar enamorado para no sentir la punzada del miedo. Nos “enamoramos” de alguien a quien tememos, provocamos un cortocircuito con el miedo y entonces no lo sentimos. Pensemos en la serpiente y el pájaro: el pájaro se siente cautivado, ¿no es así? Es exactamente lo mismo. El pájaro se siente atraído, no sufre, no siente miedo, de hecho está como hipnotizado, y la serpiente acaba engulléndoselo. Es así. Sólo puedo pensar por medio de imágenes. Ese es mi problema. Pero la diferencia con el verdadero amor es que no se llega al sexo, no hay verdadero deseo. Creo que la prueba de que se está enamorado –del amor verdadero– es el deseo de dar. Pero no se puede “amar” a todo el mundo para ocultar el miedo, resulta muy agotador e improductivo. Y esa pérdida de tiempo se expresa en ira, porque sentimos que no hemos vivido, que la vida ha pasado en vano. De eso habla The Destruction of the Father. Claro que hay negación de ese temor, y yo niego esa negación. Me burlo de eso en mi arte; me burlo del inconsciente. Hubo miedos terribles que no pude enfrentar. Todavía los tengo. Y me avergüenzo de mi temor.
Bourgeois, nacida en París en 1911, ha sido influenciada po varios movimientos en los ultimos años, incluyendo El surrealismo y el arte conceptual, pero su trabajo siempre ha mantenido único.

La Destrucción del Padre, (1974) es su obra más monumental en la que muestra trozos de cuerpo humano dentro de una cámara roja, una construcción que Bourgeois realizó como método de catarsis para eliminar en su mente la figura paterna del pasado, en un periodo de duelo justo después de la muerte de su marido.
La araña gigante de bronce y acero, que la artista bautizó en 1999 como Mamá, su mejor amiga, "tan inteligente, paciente, limpia y útil, razonable e indispensable como una araña", según palabras de la artista. Las referencias a su madre, a la que a veces se refiere como "hada", son repetidas en su arte. Lo mismo ocurre con su padre, al que Bourgeois adoraba y odiaba al mismo tiempo.
En su catarsis, utilizó distintas técnicas y materiales aunque la temática era siempre la misma: "la vida expresada en arte" y convertida en un vocabulario artístico particular. La obra de Bourgeois fue poco reconocida hasta los años 80, cuando el Museo de Arte Moderno (MOMA) le dedicó una retrospectiva en Nueva York, ciudad a la que se trasladó para casarse con el historiador de arte Robert Goldwater.
Las creaciones "más violentas" hay que situarlas en la década de los 60, con órganos vitales que expresan las emociones fuertes de la artista.
Más recientes son las "celdas", como denomina a las grandes jaulas que albergan los recuerdos del hogar natal de la artista. Las Red rooms, que reproducen el dormitorio de sus padres, muestran el miedo o el dolor sufrido en el interior hogareño en el que el espectador no puede penetrar, sino sólo divisar de lejos. De esa época son los dibujos y grabados de estilo abstracto en los que Bourgeois plasma su exploración de la familia y relaciones de promiscuidad.
]Su obra cuenta la complejidad de los sentimientos humanos y de la frustración nunca superada que persiguió a la artista. "Es necesario abandonar el pasado cada día o aceptarlo. Si no se consigue, te conviertes en escultora", apunta la artista.
Por Louise Bourgeois
The Destruction of the Father trata del miedo, el miedo normal, común y corriente, el miedo real y físico que sigo sintiendo. Lo que me interesa es la capacidad de dominar el miedo, ocultarlo, huir de él, enfrentarlo, exorcizarlo, avergonzarse de él y finalmente, tener miedo a tener miedo. Ese es el tema. No soy una experta, pero sé lo que es el miedo; sé lo que el miedo nos puede llevar a hacer. ¿Qué podemos hacer con el miedo, el miedo común y corriente? ¿Escaparnos? Hay una larga lista de cosas que podemos hacer. Las personas inmaduras creen que pueden conquistar el miedo –aunque en realidad no lo conquistan, sólo creen que lo hacen desaparecer– enamorándose. ¿No es así? Uno se engaña, simula estar enamorado para no sentir la punzada del miedo. Nos “enamoramos” de alguien a quien tememos, provocamos un cortocircuito con el miedo y entonces no lo sentimos. Pensemos en la serpiente y el pájaro: el pájaro se siente cautivado, ¿no es así? Es exactamente lo mismo. El pájaro se siente atraído, no sufre, no siente miedo, de hecho está como hipnotizado, y la serpiente acaba engulléndoselo. Es así. Sólo puedo pensar por medio de imágenes. Ese es mi problema. Pero la diferencia con el verdadero amor es que no se llega al sexo, no hay verdadero deseo. Creo que la prueba de que se está enamorado –del amor verdadero– es el deseo de dar. Pero no se puede “amar” a todo el mundo para ocultar el miedo, resulta muy agotador e improductivo. Y esa pérdida de tiempo se expresa en ira, porque sentimos que no hemos vivido, que la vida ha pasado en vano. De eso habla The Destruction of the Father. Claro que hay negación de ese temor, y yo niego esa negación. Me burlo de eso en mi arte; me burlo del inconsciente. Hubo miedos terribles que no pude enfrentar. Todavía los tengo. Y me avergüenzo de mi temor.
Bourgeois, nacida en París en 1911, ha sido influenciada po varios movimientos en los ultimos años, incluyendo El surrealismo y el arte conceptual, pero su trabajo siempre ha mantenido único.


La Destrucción del Padre, (1974) es su obra más monumental en la que muestra trozos de cuerpo humano dentro de una cámara roja, una construcción que Bourgeois realizó como método de catarsis para eliminar en su mente la figura paterna del pasado, en un periodo de duelo justo después de la muerte de su marido.
La araña gigante de bronce y acero, que la artista bautizó en 1999 como Mamá, su mejor amiga, "tan inteligente, paciente, limpia y útil, razonable e indispensable como una araña", según palabras de la artista. Las referencias a su madre, a la que a veces se refiere como "hada", son repetidas en su arte. Lo mismo ocurre con su padre, al que Bourgeois adoraba y odiaba al mismo tiempo.
En su catarsis, utilizó distintas técnicas y materiales aunque la temática era siempre la misma: "la vida expresada en arte" y convertida en un vocabulario artístico particular. La obra de Bourgeois fue poco reconocida hasta los años 80, cuando el Museo de Arte Moderno (MOMA) le dedicó una retrospectiva en Nueva York, ciudad a la que se trasladó para casarse con el historiador de arte Robert Goldwater.
Las creaciones "más violentas" hay que situarlas en la década de los 60, con órganos vitales que expresan las emociones fuertes de la artista.
Más recientes son las "celdas", como denomina a las grandes jaulas que albergan los recuerdos del hogar natal de la artista. Las Red rooms, que reproducen el dormitorio de sus padres, muestran el miedo o el dolor sufrido en el interior hogareño en el que el espectador no puede penetrar, sino sólo divisar de lejos. De esa época son los dibujos y grabados de estilo abstracto en los que Bourgeois plasma su exploración de la familia y relaciones de promiscuidad.
]Su obra cuenta la complejidad de los sentimientos humanos y de la frustración nunca superada que persiguió a la artista. "Es necesario abandonar el pasado cada día o aceptarlo. Si no se consigue, te conviertes en escultora", apunta la artista.