InicioApuntes Y MonografiasHabia una vez un monopolio...
Historia de la United Fruit Company, hoy llamada Chiquita Brands


Esta empresa, cuyos stickers seguro reconoceras de alguna fruta que comiste, sometio a America Central y Colombia hasta mediados de siglo pasado,presionando y sobornando gobiernos, monopolizando la tierra ,hasta que Estados Unidos habilito la compra de sus productos a otros paises y alli perdio poder




Un empresario norteamericano. Keith amplió sus negocios de Costa Rica a El Salvador, y Honduras, aprovechando que en el mercado estadounidense los frutos troipicales como el plátano alcanzaban altos precios al ser considerados bienes exóticos y de elevado costo para el público.



No obstante, Keith quedó endeudado ante la banca de Nueva York sufriendo la bancarrota en 1899 y debió buscar un socio con suficente capital para sostener su negocio.



La United Fruits Company o UFC nació así en 1899, cuando Minor Keith debió fusionar su empresa Tropical Trading and Transport Company y con una importante compañía competidora: la Boston Fruit Company de su compatriota Andrew W. Preston.



Keith y Preston se repartieron los cargos de presidente y vicepresidente, complementando sus respectivas empresas

La empresa resultante, la United Fruit Company, empezó a comprar acciones de empresas rivales por consejo de su asesor legal, el abogado Bradley Palmer, ofreciendo a sus competidores acceso al 80% del mercado de frutas tropicales de Estados Unidos logrando así dominar el accionariado de 14 empresas rivales.



Hacia 1930 la UFC había logrado absorber a unas 30 empresas estadounidenses en América Central, creciendo aún más su poderío económico y penetración financiera en la región



No obstante, debido a la Gran Depresión y el estancamiento del mercado de frutas tropicales en EEUU, el valor de las acciones de la United Fruit Company empezó a disminuir aceleradamente. Al reducirse el valor de mercado de la empresa, Zemurray lanzó una oferta compró la mayor parte de acciones de dicha empresa, tomando el control pleno sobre ella.


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Sam Zemurray trasladó la sede central de United Fruit Company a Nueva Orléans, desde la cual se dirigiría todas las operaciones agrícolas y comerciales en el extranjero, y fue desde mediados de la década de 1930 cuando la UFC alcanzó su mayor poderío financiero y político en América Central.



Operaciones en América Central


Desde su fundación en 1899 la UFCO ya era propietaria de grandes extensiones de tierras dedicadas al cultivo del plátano, destinado casi en su totalidad a la exportación al mercado de Estados Unidos, aunque posteriormente fue diversificando sus cultivos de frutas.



Inclusive, aprovechando su poderío financiero la UFC había establecido la primera gran red ferroviaria de Guatemala y El Salvador, administrando junto con ello el servicio postal guatemalteco desde 1908, posteriormente esta red ferroviaria fue transformada en un monopolio con autorización del gobierno guatemalteco.



Un mecanismo ampliamente utilizado por la UFC era comprar a precios bajos grandes cantidades de tierras en América Central. Esto era una herramienta para evitar que surgieran competidores y mantener así un monopolio sobre la producción de plátanos, inclusive conservando extensas zonas agrícolas sin cultivar bajo pretexto que sequías o huracanes le obligaban a mantener «en reserva» grandes extensiones de terreno sin usar.



No obstante, los detractores de la empresa sostuvieron que la finalidad de esta compra masiva de tierras era evitar una sobreproducción capaz de reducir los precios del plátano, eliminar competidores del mercado, y forzar a que los campesinos más pobres abandonaran el cultivo en pequeñas propiedades individuales y se tornaran en peones de la UFC.



Tal política implicaba una oposición frontal de la United Fruit Company a todo tipo de reparto de tierras en Centroamérica, inclusive si tales repartos afectaban a sus fincas sin cultivar.



De igual forma otra preocupación constante de la empresa era mantener unos reducidos costos de impuestos y laborales, siendo acusada de sobornar masivamente líderes políticos de América Central para liberarse de toda presión de pago de impuestos y obtener beneficios y exenciones de tributos.



La reducción de costos afectaba también los salarios de los peones agrícolas que eran mantenidos artificialmente bajos por la UFC con ayuda de las autoridades nacionales de cada país, criticadas frecuentemente por emitir leyes sólo para satisfacer a la «estructura de costos» de la United Fruits Company.



Del mismo modo, una preocupación de la UFC era impedir toda formación de sindicatos de trabajadores y reprimir por la fuerza toda protesta laboral, apoyándose para esto en las autoridades locales de cada país.



El monopolio de exportación de plátano y las necesidades de la UFC de asegurarse un «ambiente favorable de negocios» motivaron que esta empresa necesariamente se envolviera en la política doméstica de los países de América Central, apoyada por su condición de mayor empleador de la región con el impacto que esto generaba en la sociedad, imponiendo su influencia sobre los gobiernos de la zona para que éstos emitieran leyes favorables a las intereses y necesidades de la UFC.




Asimismo, aunque los tributos que la UFC pagaba eran comparativamente bajos, constituían la mayor parte de los ingresos por exportación que percibían los gobiernos de América Central, que se mantenían así preocupados en mantener una relación "amistosa" con United Fruits Company.



La participación de la UFC en los monopolios de ferrocarriles y correos aumentaban el poder de la empresa, que con el control de estas dos indispensables vías de comunicación podía fácilmente presionar y amenazar a las autoridades locales o estatales que se mostrasen poco colaboradoras con la empresa.



Acusaciones contra la UFC


Diversas actuaciones ilegales han salpicado su historia, como en Colombia en 1928, donde ante las protestas de los trabajadores agrícolas (aproximadamente unos 25.000) demandando mejoras laborales en la ciudad de Ciénaga, la United Fruit Company logró que las autoridades locales reprimiesen la manifestación a tiros, asesinando cerca de 300 peones colombianos. Es lo que se conoce como la «Masacre de las Bananeras», denunciada en el Congreso colombiano por Jorge Eliécer Gaitán.



Luego, en 1948 el embajador estadounidense en Argentina, Spruille Braden, conocido por su intervención durante las elecciones argentinas de 1946 (donde requirió públicamente a los votantes argentinos a no votar por Juan Domingo Perón, ya que iba en contra de los intereses de los empresarios), percibió un sueldo como lobbista de la compañía en América Central.



En 1954 en Guatemala, cuando el presidente Jacobo Arbenz Guzmán intentó aplicar una ley a favor de la expropiación de las grandes propiedades (afectando a las tierras sin cultivar para repartirlas en pequeñas propiedades), a las que indemnizaría con bonos a largo plazo, fue depuesto por el militar Carlos Castillo Armas, gracias a la colaboración del gobierno de Washington, tras una serie de protestas formuladas por la UFC ante el gobierno de EE.UU. contra el nuevo presidente guatemalteco, bajo la excusa de querer alinear a Guatemala con el comunismo





Muchos de los empleados gubernamentales vinculados al Departamento de Estado de EE. UU., y con influencia en la política exterior estadounidense, tenían en esa época intereses personales en la UFC al ser simultáneamente sus abogados, lobbystas, o representantes de la empresa en los EEUU, lo cual hizo dudar prontamente de los reales motivos del gobierno de EEUU para derrocar a Jacobo Arbenz.



En Cuba la UFC era una de las compañías estadounidenses que controlaban la producción de azúcar y fueron expulsados en 1959, tras la revolución cubana que un año más tarde, el 1 de enero de 1960, nacionalizaría todas sus posesiones sin derecho a compensación. Ante ello la UFC ofreció algunos de sus barcos a los exiliados cubanos que intentaron derrocar a Fidel Castro en la Invasión de Bahía de Cochinos de 1961, pero la oferta no fue aceptada.



Cambios en la UFC


En 1969 fue comprada por Zapata Corporation, empresa de propiedad del magnate estadounidense Eli M. Black y luego relacionada con George H. W. Bush, formando así una nueva empresa denominada United Brands Company. La empresa sufrió serias pérdidas por la mala administración de Black, quien creía que la UFC poseía más liquidez de la realmente existente.



Eli M. Black se suicidó en Nueva York en 1975 al considerar inviable restaurar las ganancias de la empresa a sus niveles pasados de las décadas de 1950-1970. Poco antes la prensa estadounidense había acusado a la UFC de pagar sobornos al gobierno de Honduras, presidido por el general Oswaldo López Arellano, a cambio que éste aboliera ciertas leyes tributarias que elevaban los impuestos a la empresa.



Ese mismo año la empresa American Financial Group, del millonario Carl Lindner Jr., compró las acciones de United Brands Company y cambió el nombre de la empresa a Chiquita Brands International y hasta el día de hoy opera bajo este nombre, aunque la diversificación de las importaciones de frutas a EEUU causaron que la empresa perdiera gran parte de su cuota de consumidores en la década de 1970, con su consiguiente pérdida de rentabilidad e influencia en América Central.



La participación de nuevas empresas en el comercio internacional de las frutas tropicales, así como la apertura del mercado estadounidense de frutas a otros países ajenos a América Central causaron que Chiquita Brands perdiera paulatinamente la influencia política y económica que mostraba a mediados del siglo XX, manteniendo sus actividades comerciales en un nivel mucho más reducido.



En 2007 Chiquita Brands enfrentó un juicio en Estados Unidos por haber financiado grupos de "autodefensa paramilitar" en Colombia que fueron responsables de la masacre de sindicalistas y campesinos; la compañía tuvo que pagar una multa a las autoridades de su país pero ahora las autoridades colombianas buscan cooperación de Estados Unidos para que extraditen a los funcionarios responsables de estos delitos y sean juzgados en el país.







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