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GIF Las frecuencias Solfeggio son frecuencias de sonido utilizadas para fines de curación. La historia de estos sonidos curativos es fascinante. Resulta que dichos sonidos eran cantados con precisión en el contexto de antiguos cantos gregorianos, pero la frecuencia exacta, la técnica y el conocimiento de sus propiedades curativas se perdieron de alguna manera más tarde en la historia de la humanidad. Fue el Dr. Joseph Puleo, quien redescubrió los sonidos Solfeggio en los años 70 al encontrar las frecuencias (que se miden en hercios) de estos sonidos curativos únicos. Lo interesante es que Puleo encontró que estas frecuencias aparecen codificadas en la Biblia, en el libro de Números, capítulo 7, versículos 12-89. Puleo usó el método pitagórico de reducción numérica para desentrañar los misteriosos seis patrones matemáticos codificados allí: 396, 417, 528, 639, 741 y 852. Una notoria validación científica de que estos patrones pueden utilizarse como frecuencias vibratorias de curación, es el hecho de que la frecuencia de 528 Hz es precisamente la utilizada por genetistas hoy en día para reparar daños en el ADN humano. ¿Por qué se llaman sonidos Solfeggio? En la teoría de la música, "Solfeggio" (solfeo)es la vocalización de los tonos en una escala de música (también llamado "solfa", o sílabas). La escala original Solfeggio estaba compuesta por seis tonos. Los nombres de estos seis sonidos originales (Ut, Re Mi, Fa, Sol, La) llegaron como abreviaturas de la primera estrofa (en latín) del famoso himno Medieval "Ut queant laxis", escrito por Pablo el diácono en el siglo VIII d.c. para la fiesta del nacimiento de San Juan Bautista: "Ut queant laxis Resonare fibris Mira gestorum Famuli tuorum Solve polluti Labii reatum Sancte Iohannes" Hay muchas traducciones e interpretaciones de este texto en latín, pero en definitiva, es una imploración a San Juan para "limpiar nuestros labios contaminados del pecado", a fin de que podamos "cantar con cuerdas vocales sueltas las maravillas" de sus actos. ¿Cuáles son las frecuencias curativas de la escala Solfeggio? Para fines de curación, lo importante es precisamente las frecuencias exactas asociadas con la escala Solfeggio, como sigue: Ut: 396 Hz Re: 417 Hz Mi: 528 Hz Fa: 639 Hz Sol: 741 Hz La: 852 Hz ¿Estas frecuencias secretas son diferentes de las de la escala diatónica moderna? Estas frecuencias son bastante diferentes a las de la escala musical moderna (también conocida como escala diatónica) de do-re-mi-fa-sol-la-si (o "ti", lo que en inglés se traduce como C-D-E-F-G-A-B. Por ejemplo, el "do" o "C" de la escala diatónica moderna vibra a una frecuencia de aproximadamente 256 (DO central en el piano) o 512 Hz (una octava por encima de la media-C), mientras el "do" de la escala Solfeggio vibra a una frecuencia de 528 Hz. ¿Cuáles son las propiedades curativas que se atribuyen a las frecuencias originales de sonido Solfeggio? La primera frecuencia, UT (396 Hz), se utiliza para liberarse del campo negativo, lo que significa deshacerse del miedo y la culpabilidad. La segunda frecuencia, RE (417 Hz), se utiliza para permitir y crear un cambio positivo. La tercera frecuencia, MI (528 Hz), es considerada la frecuencia de transformación y milagros, así como de reparación del ADN. La cuarta frecuencia, FA (639 Hz), es la frecuencia del amor y la unidad. La quinta frecuencia, SOL (741 Hz), es la frecuencia de la intuición y la iluminación. La sexta frecuencia, LA (852 Hz), se utiliza para la visión y la conciencia espirituales. FUENTE: http://www.sonidomedicinal.com/2012/04/frecuencias-solfeggio.html GRACIAS POR PASAR A LEER EL POST LOS PUNTOS Y BITS SON BIEN RECIBIDOS NO TE VAYAS SIN COMENTAR
La revista Proceso publica el lunes un reportaje de Jorge Carrasco Araigoza, basado en el proyecto de investigación Justicia en México, de la Universidad de San Diego, que da cuenta que la guerra antidrogas en el país, desde Felipe Calderón hasta Peña Nieto, ha provocado que los asesinatos crecieran hasta en un 600 por ciento, como en ningún país occidental, desde que los militares salieron a las calles. Lo cierto es que, ante el escandaloso crecimiento de la criminalidad en entidades como Guerrero, Estado de México, Veracruz, Michoacán, Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua, Colima y Baja California, entre otras, se observa por parte de las autoridades acciones pragmáticas y reactivas, a veces desesperadas ante la presión social y, ante la incapacidad de las policías civiles, irremediablemente recurren a las fuerzas armadas en lugar de fortalecer aquellas. Y el ciclo se repite. No observamos que se separe la política de la lucha anticrimen, lo que es necesario para dar sentido científico al trabajo de prevención e investigación de los delitos, en lugar de recurrir a la demagogia, que trata de encubrir el fracaso en la coordinación y en la profesionalización policial. En cuanto a la criminalidad y la inseguridad, no se conocen estudios que nos hablen sobre variables de contexto y variables estructurales. Como variables de contexto, se deben trazar estrategias diferenciadas para atacar separadamente el narcotráfico, el narcomenudeo, la trata, el tráfico de personas, el secuestro, la extorsión, el lavado de dinero y el cobro de “derecho de piso”. Sobre el análisis estructural, irremediablemente se debe atender los factores de riesgo, ya conocidos por las autoridades, que provocan la fácil cooptación por el crimen de jóvenes pauperizados y sin futuro promisorio, que provocan la continuidad y agudizamiento del fenómeno delictivo, más si le agregamos la variante de las adicciones. Aquí, estamos hablando de las acciones y omisiones violatorias a los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de las comunidades en general, creando un “caldo de cultivo” propicio para la delincuencia. Es evidente que la delincuencia organizada, diversificada, tiene más capacidad de fuego y de cooptación social que las policías estatales y municipales, lo que provoca un Estado débil, incapaz de desarticular las redes criminales y de protección política y policial. El problema estructural se agudiza de manera extraordinaria al no reconocer por los gobernantes que la inseguridad y el crimen se deben también al modelo de desarrollo económico, que propicia una enorme brecha social y la desigual distribución de la riqueza, arrojando a amplias capas de la población a la pobreza y a la pobreza extrema, mientras crecen la corrupción oficial y empresarial y una nueva casta enriquecida al amparo del erario. Por si fuera poco, se encuentra al alza el consumo de drogas en los Estados Unidos, el mayor consumidor en el mundo, lo que hace imposible acabar con el narcotráfico y sus actividades delictivas paralelas mientras no se ataque el consumo en el vecino país, lo que evidentemente no se va a resolver con muros. GRACIAS POR PASAR A LEER EL POST LOS PUNTOS Y BITS SON BIEN RECIBIDOS NO TE VAYAS SIN COMENTAR
¿A QUE SE REFERÍA BORGES CUANDO DIJO QUE "EL FUTBOL ERA ESTÚPIDO" Y ERA EL DEPORTE MÁS POPULAR PORQUE "LA ESTUPIDEZA ES POPULAR"? ¿En realidad importa el resultado que tenga tu selección nacional en el Mundial? ¿En realidad ganas cuando ganan, en realidad “Todos somos la Selección”? Por más proyección metafísica de identidad que hagamos, las personas que juegan en la cancha de juego no son las personas que ven el partido en el estadio o por televisión. Podemos invocar una conexión a distancia --la famosa "vibra", un entrelazamiento cuántico, telepatía o vudú-- pero, por supuesto, este ya no es el terreno del deporte y la política (y, generalmente, es sólo una estrategia de marketing). Y aun si invocamos un principio de resonancia, siguiendo lo que Borges decía de los lectores de Shakespeare --que, al leer fervientemente, sus líneas se convertían en el mismo bardo, en ese mismo instante que se repite con una misma cualidad en el tiempo--, entonces, esto sería cierto con cualquier jugador, no obstante el país y con cualquier actividad, siguiendo un vínculo de simpatía. ¿Acaso, más bien, no es este --la parafernalia de la Copa del Mundo y el fanatismo deportivo en general-- uno de los más vulgares y crasos ejemplos de propaganda, enajenación y creación de identidades superfluas en función del consumismo... El viejo pan y circo? El futbol es uno de los más grandes negocios que existen, tan redondo como el balón. Participan organismos como la FIFA, comités organizadores, federaciones locales, televisoras, agencias de marketing y de promoción de los jugadores, apostadores, equipos y jugadores (que, aunque disfrutan brevemente del endiosamiento de la imagen son, a fin de cuentas, sólo instrumentos para la diseminación de una propaganda aspiracional, similar a lo que ocurre con los modelos de artículos de consumo: en México incluso son vendidos a equipos en un "draft" que se apoda "mercado de piernas", sin que los jugadores puedan decidir si quieren ir o no a tal equipo). Indirectamente, peña nietohaciendo uso político, también participan los países con sus gobiernos y las grandes corporaciones alineadas que dictan el sistema financiero global. Los países se sirven del aglutinamiento de identidades que el futbol genera y de la distracción masiva que les permite manipular la agenda de noticias, desactivar conflictos, diluir críticas o llegar a acuerdos y pasar leyes fast-track (los "goles de madruguete político". Las corporaciones y el sistema capitalista tienen evidentemente el usufructo del frenesí de consumo que generan eventos como el Mundial, pero además también basan de manera sustancial su estrategia de branding en este evento, que es percibido como el culmen de las asociaciones positivas y profundas en la psique del consumidor: es el momento de bombardear con el fin de invadir tautológicamente el inconsciente del sujeto programable y congraciarse con él. (Los que no se benefician de esto son las comunidades locales, como ocurre con el pueblo brasileño ante los gastos excesivos del Mundial 2014: es un deporte del pueblo, pero un negocio elitista). Coinciden en Borges una indiferencia y un desinterés por la política y el futbol. Lo que animaba su curiosidad eran las ideas, la arquitectura de mundos mentales, ese gran río de murmullos que cruza el tiempo que es la literatura. En su ars poetica el escritor no tenía por qué tener un compromiso con una cierta inclinación política –no tenía por qué definirse como una persona de izquierda o derecha, etc., o dedicarse a escribir panfletos; su deber era consigo mismo y con el arte, con la literatura misma, que no es, por supuesto, una rama de la moral (lo que importa es si un escritor escribe bien, no si es buena persona; si es capaz de ver lo que los demás no ven, no si piensa de manera correcta). Borges fue muy criticado por no pronunciarse en contra de la dictadura argentina y en contra de numerosos gobiernos o actos antidemocráticos, inhumanos o injustos según el dictamen generalizado de la comunidad internacional –ese metajuicio de lo políticamente correcto para el intelectual. Cuando tuvo que describir su postura política dijo que era conservador, pero siempre desde la distancia de su agnosticismo, nunca desde el fanatismo. Cuando uno quiere criticar la enajenación del futbol, Borges aparece como una buena opción para legitimar el discurso. Aunque algunas personas puedan considerarlo poco viril, poco inclinado a las pasiones del cuerpo y, por lo tanto, incapaz de comprender la atracción por los deportes --ese instinto marcial sublimado o domesticado--, también es cierto que hay poco de esta energía vital en el acto mayormente pasivo de ver un partido de futbol. Asimismo, salvo el caso de algunos exquisitos manieristas exentos de resultadismo, el espectador de futbol no es un observador objetivo o individuado, como el narrador omnipresente de una obra, sino que es un observador arrastrado por la emoción multitudinaria que quiere de alguna manera intervenir y proyectarse al campo de juego --olvidar su presente--, a la vez que se ve afectado por el resultado de un juego que no ha jugado y sobre el cual no tiene ningún efecto. Y como tal, exhibe un dejo de frustración y de pueril transferencia. Borges decía que "el futbol es popular porque la estupidez es popular". Es estúpido sufrir por algo en lo cual no tenemos participación ni influencia --por más que creamos noble o elevado concebir sentimientos abtractos de identificación y, así, concebirnos como encarnaciones de nuestro país o de nuestro equipo y, por lo tanto, estar sujeto a lo que les ocurre. Quizás el rasgo más claro de la estupidez de nuestra sociedad es verse inmiscuido en el trance colectivo de los medios masivos de comunicación, en las telenovelas, en el futbol, en el marketing que preda sobre nuestros deseos aspiracionales y nuestras inseguridades y responder a sus llamados yendo a la tienda, comprando los productos o sintonizando el televisor en respuestas zombie-pavlovianas o, usando el término de McLuhan, narcótico-narcisistas. En una nota publicada en el diario La Razón sobre la Copa del Mundo en Argentina en el '78, Borges conversa sobre futbol con Roberto Alfiano (quien luego publicó un libro sobre Borges en el que se incluye este diálogo): - ¿Fue alguna vez a ver un partido de fútbol Borges? - Sí, fui una vez y fue suficiente, me bastó para siempre. Fuimos con Enrique Amorim. Jugaban Uruguay y Argentina. Bueno, entramos a la cancha, Amorim tampoco se interesaba por el fútbol y como yo tampoco tenía la menor idea, nos sentamos; empezó el partido y nosotros hablamos de otra cosa, seguramente de literatura. Luego pensábamos que se había terminado, nos levantamos y nos fuimos. Cuando estábamos saliendo alguien me dijo que no, que no había terminado todo el partido, sino el primer tiempo, pero nosotros igual nos fuimos. Ya en la calle yo le dije a Amorim: “Bueno, le voy a hacer una confidencia. Yo esperaba que ganara Uruguay –Amorim era uruguayo-- para quedar bien con usted, para que usted se sintiera feliz”. Y Amorim me dijo: “Bueno, yo esperaba que ganara Argentina para quedar, también, bien con usted”. De manera que nunca nos enteramos del resultado de aquello, y los dos nos revelamos como excelentes caballeros. La amistad y el respeto que ambos nos profesábamos estaba por encima de esa pobre circunstancia que era un partido de fútbol. Un poco de la elegancia inglesa que tanto admiraba (y por lo cual se le resentía en su país), que, en una especie de ingenuidad, esconde mordacidad e ironía. En esa misma conversación, Borges responde luego a Alfiano que el futbol es popular porque la estupidez es popular: - Yo no entiendo cómo se hizo tan popular el fútbol. Un deporte innoble, agresivo, desagradable y meramente comercial. Además es un juego convencional, meramente convencional, que interesa menos como deporte que como generador de fanatismo. Lo único que interesa es el resultado final; yo creo que nadie disfruta con el juego en sí, que también es estéticamente horrible, horrible y zonzo. Son creo que 11 jugadores que corren detrás de una pelota para tratar de meterla en un arco. Algo absurdo, pueril, y esa calamidad, esta estupidez, apasiona a la gente. A mí me parece ridículo. Al parecer, Borges no era sensible a la estética del futbol, y en esto sin duda podemos diferir. Pero, a fin de cuentas, son pocos los que ven futbol como un ejercicio de contemplación estética... como quien contempla una escena bucólica o como un flaneur atraído por ciertos ángulos e inflexiones urbanas. El aficionado prototípico busca el desfogue del triunfo, el alarido de pertenencia con un equipo de calidad que ha repasado a otro o con una nación que se piensa superior cuando triunfa y se puede comparar con otros países (o, en el caso de algunos franceses, probablemente inspirados por el racismo que genera una selección multiétnica cuando su país pierde y puede culpar a un sector). (Esta tabla de afectos y aversiones por países en la Copa del Mundo es muy ilustrativa). En algunos casos se contenta porque su equipo juega bien o da pelea a un equipo históricamente superior, pero no por el placer que le produce el futbol desempeñado en un aspecto puro, sino porque realza su identidad (tener un equipo que la crítica elogia) o le da confianza para el futuro: cuando, entonces sí, pueda ganarle a los grandes. Se dice que el futbol une a la gente. Y, si bien es una buena excusa para socializar y distender, en realidad lo que une en el trance de un torneo o en la estela que deja un título son los sentimientos dispersos de nacionalismo, de euforia chocarrera y de autoafirmación. Si bien es cierto que existen países donde muchos individuos tienen poca seguridad en sí mismos, es ridículo pensar que el futbol sea un revulsivo que lleve a las personas a psciológicamente afirmar su individualidad y desprenderse de sus complejos --esto es algo que se hace justamente individuándose y desmarcándose de las improntas y los paradigmas colectivos. Otra cosa es que el triunfo en el deporte genere, como ocurre en la naturaleza con la habituación, más triunfo en el futuro; esto es natural, pero se limita solamente al deporte y logra cambiar la mentalidad solamente de los jugadores que participan. Si bien puede provocar una tregua momentánea entre personas de diferentes etnias, lenguas o posturas políticas dentro de un país, el efecto no es de ninguna forma duradero; es como la tregua breve que hacen dos personas cuando se emborrachan. futbol11Buena parte de lo que chocaba a Borges del futbol tenía que ver con el nacionalismo que observaba como consecuencia de este deporte en Argentina, quizás el país con la hinchada más pasional y violenta del mundo (después de que sus enemigos, los ingleses, erradicaran a los hooligans). Tanto el nacionalismo como el futbol le merecían el mismo calificativo. "El nacionalismo sólo permite afirmaciones y toda doctrina que descarte la duda, la negación, es una forma de fanatismo y estupidez", escribió Borges, quien incluso participó en 1984 en un foro en Tokio en el que se discutió el nacionalismo, señalando que éste tenía el peligro de dividir a las personas. ¿Acaso no ocurre eso mismo con el futbol, que divide más de lo que une? Al menos, nos divide en personas definidas por un país: somos mexicanos, chilenos, alemanes, iraníes, estadounidenses, con una carga histórica y una percepción política particular, con numerosos clichés, antes que personas del planeta Tierra e individuos únicos. Borges creía en abolir las fronteras, lo cual en ningún sentido significa homogeneizar al mundo o erradicar las diferencias, sino permitir el intercambio sin etiquetas. Seguramente esto sería política y económicamente desastroso, especialmente para algunos países chicos, etc., pero la afirmación no tenía este sentido, sino que su espíritu era el de eliminar el nacionalismo y todos sus efectos colaterales. En fin; con esto no quiero amargar el placer de ver un buen partido de futbol, especialmente si es un hábito esporádico. Principalmente, el interés es hacer consciente el acto de ver un partido de futbol y, en general, de participar en todo entorno mediático o colectivo, y ser capaz de discernir hasta qué punto, al hacerlo, perdemos nustra inteligencia crítica y llegamos a enajenarnos. Un poco de autorreflexión --sobre lo que pasa dentro de nosotros cuando hacemos algo o recibimos un programa-- nos hace hasta cierto punto inmunes y permite disfrutar de un partido de futbol sin sufrir si el resultado no es el que queríamos. El futbol es, sin duda, un gran espectáculo, y tiene algo más de místico y estético de lo que Borges fue capaz de ver. Borges, que amaba las representaciones cabalísticas, las métaforas del universo y la divinidad, quizás no entrevió en el juego de futbol una imagen del universo, de su secreto orden; tampoco atisbó una poesía física o reconoció el impulso evolutivo de luchar y competir (una desvaída transmigración de los dioses griegos, que impulsaban a los héroes a batirse). Pero todos los juegos tienen esta veta, hay un sentido lúdico profundamente arraigado a la existencia --que sublima lo absurdo-- y el futbol es una manifestación, aunque quizás un poco contaminada, de esta misma esencia. Borges prefería el otro juego, el juego cósmico "de la indivisa divinidad que opera en nosotros" y sueña el mundo, que quizás no tenga ganador y sea infinito. GRACIAS POR PASAR AL POST NO TE VAYAS SIN COMENTAR
Esto es lo que te cuesta mensualmente tener novia Después de ver esta cifra, preferirás estar soltero. ¿Alguna vez te has preguntado cuánto es tu gasto aproximado en salidas, restaurantes y regalos destinados para tu pareja? Bueno, pues te tenemos la noticia de que probablemente es más de lo que imaginas. El presupuesto varía dependiendo de tu país, el tipo de cambio y por supuesto de tu economía, planes y finanzas personales, pero hay ciertos gastos que la mayoría de los hombres comparten al tener una pareja. Si quieres descubrir cuánto cuesta aproximadamente tener novia al mes, pon mucha atención: Gastos en restaurantes/ comidas Comidas en restaurantes: 4 veces al mes Suponiendo que en cada comida se gasten un promedio de 35 dólares por ambos, el gasto mensual sería de: 140 dólares al mes. Ir por un café: 3 veces al mes Suponiendo que dos cafés de especialidad (capuchinos, lattes, frappés) les cuesten 5 dólares en total, el gasto mensual sería de: 15 dólares. Comida a domicilio: 2 veces al mes Suponiendo que cada comida a domicilio les cueste 20 dólares, el gasto mensual sería de 40 dólares. Ir por un helado/ postre: 3 veces al mes Suponiendo que por dos helados paguen 3.5 dólares, el gasto mensual sería de 10.5 dólares. Comprar botanas y bebidas: 5 veces al mes Suponiendo que cada vez que van a la tienda por botanas y refresco se gasten 4 dólares, el gasto mensual sería de 20 dólares. Gastos en el cine Entradas: 9 dólares Combo de palomitas y refresco: 10 dólares Suponiendo que vayan dos veces al mes al cine: 19 X 2= 38 dólares. Total: 38 dólares al mes en cine Gastos en detalles/ regalos Flores: 1 vez al mes= 5 dólares Peluche u obsequio pequeño (variable): 150 dólares Gastos en transporte Gasolina: Suponiendo que llenes el tanque una vez por semana el gasto mensual sería de 88 dólares. Estacionamientos: Suponiendo que debas pagas estacionamientos de 2.5 dólares dos veces por semana para salir con tu novia, el gasto mensual sería de 20 dólares. Lavado: Suponiendo que laves el auto una vez por semana a un precio de 3 dólares, el gasto mensual sería de 12 dólares. Total: 120 dólares al mes en gastos de transporte Gastos en salidas nocturnas Suponiendo que tengan dos salidas nocturnas al mes y cada una sea de 100 dólares, el gasto mensual sería de: 200 dólares. Total: 200 dólares al mes en salidas nocturnas Gastos en preservativos Suponiendo que un pack de tres condones cueste 4 dólares y que utilicen dos de dichos packs a la semana, el gasto mensual sería de: 8 X 4= 32 dólares. Total: 32 dólares al mes en preservativos Gran total= 770.5 dólares al mes ¿Quieres tener novia? Solo hará falta que te sobre la módica cantidad de 770.5 dólares al mes para invitarla a cenar, llevarla al cine, pasar por ella y consentirla de vez en cuando. Todo esto sin incluir gastos especiales de fechas como el Día de San Valentín, su aniversario, su cumpleaños y Navidad. ¿Aún crees que eres desdichado por estar soltero? PERO RECUERDA: EL QUE NO GASTA, NO COJE NI GARCHA GRACIAS POR PASAR AL POST NO TE VAYAS SIN COMENTAR

El consumo de Coca- Cola en México no cesa a pesar de tener un impuesto especial desde el 2014, ¿Por qué sucede esto? No cabe duda que Coca- Cola es un gigante. La compañía se encuentra a la cabeza de las marcas más consumidas en el mundo entero y no en pocos países se encuentra en la misma posición. Solo en México, según el análisis e investigación de consumo Kantar Worldpanel llamado Brand Footprint, la bebida fue consumida por el 99% de los mexicanos que conforman la muestra del estudio; una impresionante cifra si se toma en cuenta que los entrevistados declararon que llegaron a comprar el producto 82 veces en el año en promedio, esta cifra corresponde al año 2014. La sorpresa es aun mayor si se considera que desde 2014 las bebidas azucaradas en general y otros productos fueron gravados con el llamado Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), impuesto equivalente a un peso más por litro. En ese entonces, la Cámara de Diputados aseguró que este gravamen intentaba frenar el consumo desmedido de las bebidas azucaradas, recaudar impuestos y hacer frente al problema de salud pública relacionado con la obesidad que se ha incrementado en el país a números alarmantes, sobre todo en la población infantil. El Country Manager de Kantar Worldpanel México declaró que el problema de salud en México no va a resolverse con un impuesto. Puede decirse que las ventas de Coca- Cola sí resintieron el impuesto, y tal vez las muchas campañas en contra de los productos chatarra, pues sus ventas en 2014 fueron tres veces menor que un año antes en el mismo periodo; sin embargo, la compañía sigue a la cabeza de las más consumidas en el territorio mexicano. La Coca- Cola tiene una presencia tal en las mesas mexicanas que, incluso, sorprende a las personas que visitan el país, así mismo a los extranjeros que viven en México. Culturalmente la bebida se encuentra arraigada como parte importante de las comidas. Una pequeña muestra de esto sería la fotografía de la familia mexicana en la colección y libro del fotógrafo Peter Menzel y el escritor D’Aluisio llamado Hungry Planet: What The World Eats. En dicha imagen podemos ver lo que consume regularmente la familia Casales de Cuernavaca a la semana; esto incluye 12 botellas de Coca- Cola de dos litros para dos adultos y tres niños. Cifra sorprendente pero no poco común en las casas mexicanas. La pregunta es: ¿por qué es tan popular? Una parte de la respuesta radica en lo anterior: la costumbre y la tradición familiar. Sin embargo, también se adjudica a un elemento clave en la preparación de la bebida particularmente en México: azúcar de caña. Producto que ha sido equiparado con otras drogas, incluso fue señalada por Paul van der Velpen, responsable de Salud de Ámsterdam, como la "droga más peligrosa y adictiva de todos los tiempos". Distinto a como se hace la bebida en otros países, la Coca- Cola mexicana se endulza con azúcar de caña; en Estados Unidos por ejemplo se endulza con sirope de maíz. Esta diferencia ha convertido a la Coca Cola mexicana un producto de lujo incluso en el territorio estadounidense en el que se llega a vender al doble del precio que la Coca Cola de dicho país. Esto hecho ocurre a lo largo de Estados Unidos, se señala que desde Los Angeles hasta Nueva York; es decir, la Coca- Cola mexicana es un producto con alta demanda incluso fuera del territorio mexicano. Algunos aseguran que este éxito se debe a que las botellas mexicanas son de vidrio mientras que en Estados Unidos estas desaparecieron en los años 80 y solo se encuentran las presentaciones en plástico o lata. Sea el sabor de la azúcar, las botellas de vidrio o, como también se comenta popularmente en México, el agua es "más buena", el éxito de la Coca- Cola es un hecho que ni los impuestos han podido reducir significativamente. Algo serio si se considera que México tiene los más altos índices de obesidad en América Latina pues al menos el 70% de los adultos presenta sobrepeso u obesidad y un incremento alarmante en cuanto a obesidad infantil. Mi opinión personal: México es un país llamado "en vías de desarrollo" antes llamado "tercermundista", lamentablemente es habitado por millones de personas que viven en pobreza y pobreza extrema, está condición trae consigo no solo que una gran mayoría caiga en la deserción escolar sino también el analfabetismo; la falta de una educación en escuela y familia trae el problema de la ignorancia de hábitos saludables en la alimentación, es muy fácil conseguir alimentos chatarra en las tienditas de la esquina. Lamentablemente estamos viviendo una gran epidemia de diabetes, que no es algo nuevo y tiene décadas de existir, aún siendo un problema de salud pública ninguna institución va a evitar que el ciudadano promedio consuma diariamente 1 o 2 litros de esas bebidas azucaradas, solo queda en nuestras manos en la conciencia de cada uno de nosotros para llevar una vida plena y sana. GRACIAS POR PASAR AL POST NO TE VAYAS SIN COMENTAR

Usualmente la decisión de ir a la universidad o no, así como la de qué carrera estudiar, es una decisión subjetiva y hasta cierto punto emocional. Tendemos a enfocarnos más en nuestros gustos, habilidades y en la tradición familiar que en variables objetivas y datos duros que nos puedan informar sobre las implicaciones económicas de elegir una carrera sobre otra. Esto no está del todo mal. Sin embargo, ir a la universidad es una de las decisiones de inversión más importantes que realizamos a lo largo de nuestras vidas. Como con cualquier otra inversión, es importante comparar los beneficios económicos de obtener un título universitario contra sus costos, con el fin de determinar si vale la pena hacer la inversión de tiempo, dinero y esfuerzo para obtener un título profesional. Los beneficios A juzgar por las estadísticas históricas, pareciera que cada vez más mexicanos consideran que estudiar una licenciatura sí es una buena decisión. Para 1980 menos de 4% de la población mayor de 25 años había completado estudios de educación superior; desde entonces este porcentaje ha ido en aumento, hasta llegar a casi 14% en 2010.1 El hecho de que una mayor proporción de mexicanos asista a la universidad responde en buena medida a la ventaja salarial que brinda un nivel de educación más alto en el mercado laboral. Efectivamente, mientras que una persona que completó la preparatoria tiene un salario promedio de 5 mil 126 pesos al mes, un profesionista gana en promedio 9 mil 981 pesos mensuales.2Dicho de otra manera, un trabajador promedio con licenciatura puede ganar 95% más —casi el doble— que uno que solo tiene título de prepa. Sin embargo, para algunas áreas de estudio el panorama puede no ser tan halagüeño. Los profesionistas de áreas como bellas artes, trabajo y atención social,3 comunicación y periodismo, matemáticas, historia y arqueología, algunas áreas de la formación docente, diseño y psicología tienen un ingreso promedio que no pasa de los 8 mil 600 pesos mensuales, inferior a lo que gana el resto de los profesionistas. Por su parte, las carreras mejor pagadas se concentran en las áreas de minería y extracción; finanzas, banca y seguros; salud pública; física; formación de pilotos; geología y otras ciencias de la tierra, y medicina. Los profesionistas de estos campos de estudio pueden llegar a ganar más de 15 mil pesos al mes, muy por encima de la remuneración promedio de los demás titulados . En los extremos, los ingenieros de minas y petróleo, quienes tienen el salario promedio más alto (24 mil 863 pesos al mes), ganan más de cuatro veces que los egresados de bellas artes, el campo de estudios de menor ingreso promedio (6 mil 114 pesos mensuales). Desde el punto de vista de los ingresos laborales, resulta fácil responder a la pregunta inicial pues, en términos generales, contar con educación superior mejora las perspectivas salariales. A lo largo de su vida laboral, un profesionista puede esperar ganar cerca de 4.9 millones de pesos, esto es, 2.1 millones de pesos más que un bachiller que decidió no ir a la universidad.4Similarmente, la OCDE estimó, para un conjunto de 29 países miembros entre los cuales no figura México, que el diferencial de ingresos brutos asociado a la educación superior es de 240 mil dólares para mujeres y de 330 mil dólares entre los hombres.5 Los costos Pero para poder determinar qué tan rentable es la inversión de estudiar una licenciatura, es necesario valorar los costos en los que incurren quienes deciden seguir este camino. De estos costos, quizás el más obvio es el pago de inscripciones y colegiaturas, el cual puede ir desde prácticamente cero pesos en una universidad pública, hasta más de un millón de pesos por estudiar la carrera completa en una privada. Adicionalmente, están los gastos en libros y materiales, que son del orden de 360 pesos al mes,6 y que a lo largo de toda la carrera pueden llegar a sumar cerca de 15 mil pesos.7 Hacerse de información sobre los costos de las carreras en México es una tarea casi titánica. Vivimos en una era en la que la mayoría de la información es accesible por internet, pero las universidades mexicanas —aquellas que preparan a las generaciones futuras para desempeñarse dentro de la economía del conocimiento— no divulgan esta información a través de sus portales. Para conocer los costos de estudiar una carrera en México es necesario hacer llamadas, universidad por universidad, facultad por facultad, y cruzar los dedos para que quien responda el teléfono tenga la información a la mano y esté dispuesto a compartirla. Con algo de suerte y mucha paciencia, reunimos información sobre cuotas de inscripción y matrícula para 62 áreas de estudio en 141 universidades públicas y privadas, que representan más de 35% de la matrícula total de licenciatura actual, y cerca de 45% de la matrícula de las áreas de estudio comprendidas en la muestra.8 En promedio, el costo total para el estudiante de asistir a una institución de educación superior pública es cercano a los 30 mil pesos; en una universidad privada, la inversión promedio se dispara a 465 mil pesos.9 Pero es importante tener en cuenta que estos promedios enmascaran una gran diversidad entre carreras, particularmente bajo el régimen privado. En las universidades de este tipo, la carrera más onerosa es medicina (cerca de 930 mil pesos en total), seguida por sociología, bellas artes, historia y física (entre 675 mil y 750 mil pesos). Entre las menos costosas (por debajo de 250 mil pesos) están criminología, deportes, odontología, veterinaria y formación docente para preescolar y primaria. Finalmente, otro costo importante de ir a la universidad es el ingreso que el estudiante deja de percibir por no haber entrado al mercado laboral luego de salir de la prepa. Si bien este no es un costo que deba desembolsar el estudiante, es un costo de oportunidad que es relevante por su magnitud. En promedio, los ingresos no percibidos pueden ascender a más de 275 mil pesos, equivalentes a los cuatro años y medio que tarda una persona en concluir sus estudios universitarios, multiplicados por el salario promedio de los trabajadores que solo terminaron la prepa. Dada la envergadura de estos costos, es inevitable cuestionar si las ganancias salariales esperadas son suficientes para cubrir la inversión requerida para estudiar una carrera. Desde un punto de vista netamente financiero, cabe preguntarse si para un joven de 18 años es rentable invertir dichos montos en su educación universitaria o existen mejores alternativas de inversión para su dinero. El retorno sobre la inversión Para responder a la pregunta anterior, calculamos la tasa anual de retorno sobre la inversión en educación superior, y la comparamos con el rendimiento promedio de otros activos en el periodo 2010-2013.10 En promedio, el retorno sobre la inversión de estudiar una carrera es de 11.4% al año en instituciones públicas y de 4.4% en privadas (ver la Gráfica 2).11 Naturalmente, el rendimiento individual de asistir a una universidad pública es mucho más alto pues el profesionista no asimila el grueso de los costos de su educación. Estudiar en una universidad pública es una de las inversiones más rentables en México, ya que genera rendimientos superiores a los de otras alternativas de inversión disponibles, como la Bolsa Mexicana de Valores, los bonos de deuda pública (Cetes) y la propiedad inmobiliaria. Específicamente, las carreras asociadas a minería y extracción, finanzas, formación de pilotos, física, salud pública, ciencias de la Tierra y medicina generan rendimientos mayores a 13% anual. Las únicas carreras que no son alternativas de inversión estrictamente dominantes en el régimen público son bellas artes y trabajo y atención social, cuyas tasas anuales de retorno son de 4.9 y 7.7%, respectivamente. A su vez, los altos costos de la educación privada implican una menor rentabilidad promedio que, si bien es inferior al rendimiento promedio de la Bolsa Mexicana durante los últimos cuatro años, está en línea con el retorno de los bonos de deuda del Gobierno, que en teoría implican cero riesgo. Pero nuevamente, el panorama puede variar mucho de una profesión a otra. Entre las de menores retornos figuran bellas artes (-2.9%), historia y arqueología (1.4%), matemáticas (1.7%), literatura (2.6%), y orientación y asesoría educativa (2.6%). Entre las profesiones más rentables en universidades privadas están finanzas, banca y seguros (6.7%), odontología (6.2%), criminología (6.1%), contabilidad y fiscalización (6%), y arquitectura y urbanismo (5.9 por ciento). Es importante advertir que estas tasas de retorno sobre la inversión en educación superior pueden estar subestimadas por diversos factores. En primera instancia, existen múltiples beneficios indirectos de estudiar una carrera, como las conexiones y amistades que se entablan en el ambiente universitario, así como el reto y la satisfacción intelectual de estudiar temas que resultan interesantes. Adicionalmente, los estudiantes no siempre asumen la totalidad de los costos de su educación, pues en muchas ocasiones estos son cubiertos mediante becas institucionales e incluso familiares. También hay importantes retornos sociales y económicos sobre la inversión en educación universitaria. Entre los efectos económicos cabe mencionar que las personas con título profesional tienden a ocuparse en el sector formal de la economía,12 en trabajos más productivos, y que, a través del pago de impuestos, contribuyen a mejorar las finanzas públicas. Entre los efectos sociales, la población con educación superior participa de manera más activa en la vida democrática de su país y tiene una mayor expectativa de vida. De hecho, la probabilidad de que una persona con título universitario sea obesa es la mitad que la de una que solo llegó a la preparatoria.13 En conclusión En la medida en que la sociedad siga demandando mano de obra con un mayor nivel educativo, seguirán existiendo claros beneficios de corto y largo plazo para adquirir una educación avanzada. Pero como hemos visto, estos beneficios no son homogéneos: hay profesiones que mejoran las posibilidades de encontrar un trabajo bien remunerado y que permiten recuperar fácilmente la inversión educativa. Pero para otros campos de estudio, la realidad es que el dinero requerido para cursar una carrera podría rendir más frutos en otros tipos de inversiones. En general, estudiar una carrera universitaria es sin lugar a dudas una decisión inteligente, pero hay que ser más inteligente a la hora decidir qué estudiar. GRACIAS POR PASAR AL POST NO TE VAYAS SIN COMENTAR

FUENTE: http://www.eluniversal.com.mx/nacion/sociedad/desercion-escolar-infrenable-sep GRACIAS POR PASAR AL POST NO TE VAYAS SIN DEJAR TU COMENTARIO

Este segmento de la población tiene ingresos comparables a los de países como Rusia y Turquía; la mitad de sus ingresos puede ir a rubros como ropa, transporte o comer fuera de casa. GUADALAJARA (CNNExpansión) - Los hogares de clase media en México trabajan en su mayoría en zonas urbanas y en la economía formal y sus ingresos promedio anuales se comparan a los de países como Brasil, Rusia, India, China e Indonesia. Sin embargo, hay un debate sobre cómo se define a la clase media en el país y en varias partes del mundo. “No hay un acuerdo sobre una definición simple. La más sencilla es, (gente que) no es ni rica ni pobre”, dijo Sarah Boumphrey, directora de Visión Estratégica, Económica y del Consumidor de Euromonitor Internacional, en el marco de la México Cumbre de Negocios, que se celebra en esta ciudad. Estos son algunos datos para conocer la conformación de la clase media en el país. 1. INGRESOS DE ENTRE 15,000 Y 45,000 DÓLARES AL AÑO “En México los hogares ganan entre 15,000 y 45,000 dólares por hogar al año y eso se traduce entre 10 a 30 dólares por persona al día. Es suficiente para no caer en la pobreza, pero no es suficiente para volverse rico”, dijo Boumphrey. 2. 14.5 MILLONES DE HOGARES De acuerdo con la experta, los hogares en esta condición pasaron de 9.1 millones en el 2000 a 14.5 millones actualmente. Además, el ingreso promedio es de 20,000 dólares al año y se compara con países como India, Rusia, China, Indonesia y Turquía. 3. ¿EN QUÉ GASTAN? La mitad de sus ingresos puede ir a gastos como ropa, transporte o comer afuera. Al compararse con los estratos más bajos, la clase media mexicana puede gastar más en comer fuera de casa, comunicaciones, ocio y educación. “Tiende a tener un refrigerador, una televisión a color y un celular. Solo la mitad tiene un auto, lo que es sorprendente en un país como México que es famoso por su industria automotriz”, agrega Boumphrey. 4. SON SENSIBLES A LOS IMPUESTOS La clase media es sensible a cualquier impacto impositivo en su nivel de ingresos. “Compra más en tiendas club (Sam’s o Costco), buscan eficiencias, compran mucho más en tianguis”, señaló Fabián Ghirardelly, director general de Kantar Worldpanel México. 5. SON PARTE IMPORTANTE DEL CONSUMO La mayor parte de la clase media en México tiende a estar en áreas urbanas y en el sector formal de la economía. “México ha hecho un trabajo extraordinario creando clase media. La combinación de inversión y generación de riqueza ha permitido, mirando con cualquier indicador, que está habiendo un progreso importante”, dijo José María Zas, presidente y director general para American Express Company México. “Queremos acelerar ese progreso porque entendemos que es realmente el motor del consumo, muchísimo más de demanda”, agregó. CONCLUSIÓN: Como se lee en el artículo, las personas que pertenecen a la clase media representan solo un poco más del %10 de la población de México, tienen muy buena capacidad adquisitiva de entre $300,000 hasta $500,000 pesos anuales;dentro de sus hábitos de consumo tienen preferencia por "comer fuera" en restaurantes y tienen membresías en Sam´s Club y Costco. En mi opinión es la clase que le da prevalencia al nepotismo y trafico de influencias; he conocido muchas personas que han terminado sus estudios en la universidad, que son de "barrios humildes", que no han podido conseguir un empleo bien pagado, y otros tantos que se fueron a USA a buscar el sueño americano, además de los que decidieron autoemplearse antes que ser "explotados" por unos cuantos pesos al día. GRACIAS POR PASAR AL POST NO TE VAYAS SIN COMENTAR
¿Por qué decimos palabrotas? ¿Qué son las palabrotas? ¿Y por qué las usamos? ¿Qué le pasa a tu cerebro cuando sueltas palabras malsonantes? Desde Brooklyn, Nueva York: la ciencia de las palabrotas. link: https://www.youtube.com/watch?v=zubktpzUdsE ESCRITO POR KATRIN SPERLING “La estúpida y retorcida forma de maldecir y profanar es un vicio tan dañino y rastrero que cualquier persona en sus plenas facultades lo detesta y lo menosprecia.” George Washington “Se me ha acusado de ser vulgar. Me importa una mierda.” Mel Brooks Ya seas una persona que está completamente en contra de las palabrotas y la blasfemia como George Washington, o una persona que se le llena la boca de tacos sin disculparse, como Mel Brooks, no podrás negar que los tacos son una parte importante de la comunicación humana. Dejemos nuestras reacciones (buenas o malas) a un lado y echemos un ojo a este tema desde un punto de vista más calmado y científico. Advertencia: este artículo contiene suficientes palabrotas como para que sea clasificado para mayores de 18 o, como sucedía en otras generaciones, para que tenga dos rombos. Pero bueno, ¡no se puede hacer una tortilla sin antes romper los putos huevos! ¿Qué hace que una palabra se convierta en una palabrota? Palabras “guarras” Para que una palabra sea considerada palabrota tiene que tener potencial para ofender, para cruzar la fina línea que lleva a un territorio “censurado”. Como regla general, las palabrotas o groserías se pueden relacionar directamente con temáticas tabú. Esto tiene sentido: si los temas son tabú, las palabras relacionadas con esos temas tampoco deberían ser pronunciadas. Algunos lo son en casi todas las partes del mundo: muerte, enfermedades, excrementos… ya sabes, cosas desagradables y/o asquerosas. El sexo pertenece también a este grupo de temas prohibidos, como bien ejemplifican el “fuck!” en inglés, el “fanculo!” en italiano y el “блядь!” en ruso. Pero los temas preferidos para profanar tienen diferentes enfoques dependiendo de la cultura. Los alemanes no se preocupan tanto de la temática vinculada con el sexo y el nudismo, así que no usan demasiadas palabrotas relacionadas con temas sexuales. Estas palabras se dicen tan raramente que todavía tienen el poder de hacer que la gente sienta vergüenza al escucharlas. Como consecuencia, el verbo “ficken” suena en alemán mucho más fuerte que su equivalente en inglés, “fuck”, al cual están mucho más acostumbrados. Las palabras malsonantes en alemán se reducen a cosas relacionadas con lo escatológico: “Kacke!”, “Mist!” y la más famosa a nivel internacional “Scheiße!”, que se usa tan a menudo que ya es casi inofensiva. Contexto Pero el tema al que la palabrota pertenece no lo es todo: el contexto también juega un papel importante. El sexo puede ser un tema tabú, pero no lo es en la consulta del ginecólogo. Y si, por ejemplo, empiezas a insultar a alguien con términos médicos, tu víctima estará confundida y no sabrá cómo reaccionar: “¿Me acabas de llamar gili-órganos reproductores masculinos?” Con los amigos puede que sueltes alguna palabra malsonante que otra y que eso quede bromista y divertido, pero no sería igual si esas mismas palabras las dijeras en una entrevista de trabajo, ¿verdad? Blasfemia Todo lo relacionado con lo religioso o sagrado forma una nueva categoría de insultos: la blasfemia. Por ejemplo, “Dios”, “infierno” y “Jesús” son inofensivas en el contexto de un sermón religioso, pero pueden ser palabras muy groseras si se gritan con enfado. En España e Italia no se abusa demasiado de este tipo de palabrotas ya que son países tradicionalmente muy religiosos. ¡El poder de §/°%^"! Igual que los antibióticos, decir demasiadas palabrotas puede dejar de hacer efecto. En muchas series americanas de la televisión privada maldicen sin parar con frases como “¿Qué cojones te pasa?” o la famosa escena de The Wire que sirvió como respuesta a los puritanos que criticaban las palabras malsonantes de la serie y en la que usan la palabra “fuck” más de una veintena de veces. Estamos tan expuestos a estas expresiones que, puede que llegados a un punto, nos volvamos algo así como inmunes a ellas. Los tabús cambian y las palabrotas no son menos. Algunos tabúes desaparecen, pero de la misma manera la sociedad crea algunos nuevos. Según se van superando los problemas relativos a la homosexualidad o a las diferentes razas, algunas palabras como “negro” o “maricón” se van incluyendo en nuestro lenguaje de forma natural, cuando hace unos cuantos años se consideraban insultos. ¿Por qué maldecimos? “Bajo determinadas circunstancias, la blasfemia proporciona un alivio que no consiguen ni las oraciones.” Mark Twain 1. Catarsis Decir palabrotas es, casi siempre, una reacción emocional a algo. Cuando estamos frustrados, sorprendidos o enfadados, maldecir responde a una necesidad de liberar sentimientos. Varios experimentos han demostrado que decir tacos o palabrotas aumenta la capacidad del cuerpo de soportar el dolor. Para probarlo, investigadores de la Universidad de Keele en el Reino Unido hicieron un experimento con voluntarios en el que sumergían sus manos en agua helada todo el tiempo que aguantaran. “Cuando los participantes repetían una palabrota, eran capaces de aguantar la mano bajo el agua helada una media de 40 segundos más que cuando repetían una palabra cualquiera. Además, los participantes reportaron percibir menos dolor cuando maldecían.” 2. Insultos, acoso y exclusión Las palabrotas no son realmente necesarias a la hora de insultar —un simple “eres feo” puede funcionar—, pero los tacos aumentan la mala leche. También pueden funcionar como ira concentrada: ¿por qué explicarle a un vecino que le odias si le puedes mandar a la mierda directamente? Que conste: si insultas o dices palabrotas dirigidas a alguien que no te puede escuchar (véase conductores en sus coches o deportistas en la televisión), entonces estarás liberando endorfinas, lo cual pertenece a la categoría previa. 3. Sentimiento de pertenencia Entre los amigos, maldecir tiene una importancia y una funcionalidad social muy decisiva: compartir palabras del argot o romper con algunos de los tabús sociales une a la gente. Los insultos que se comparten entre grupos de amigos no son acosadores ni van con mala intención, sino que son más bien un símbolo de pertenencia a un grupo. (…) 4. Estilo y énfasis Cualquier comediante o monologuista te confirmaría que las palabrotas tienen un gran poder para llamar la atención. Muchas veces, decir alguna que otra palabra malsonante hace de algo gracioso, algo cómico. Soltar un taco cuando en circunstancias normales se usaría un adjetivo insulso provoca risas nerviosas y emociones en lo que, de otra manera, podría tratarse de frases neutrales. ¿Por qué las palabrotas llaman tanto nuestra atención? Para nuestro cerebro, las palabrotas ni siquiera son palabras: son coágulos de emoción. De hecho no están almacenadas donde se halla el resto del lenguaje, sino que se encuentran en otra parte del cerebro completamente distinta. El lenguaje formal se encuentra en las áreas de Broca y de Wernicke del cerebro. Las palabrotas, sin embargo, están almacenadas en el sistema límbico, un complejo sistema de redes neurológicas que controla y dirige nuestras emociones. Es por ello que el paciente que sufrió afasia severa (daño en las capacidades lingüísticas tras un derrame cerebral), podía seguir pronunciando las palabras “bueno”, “vale”, “sí”, “no”, “joder” y “mierda”, a pesar de que había perdido la facultad de hablar. Incluso era capaz de pronunciar estas palabras en el contexto apropiado, pero cuando los investigadores le pedían que leyera un texto, él era incapaz. Esta novedad sobre el comportamiento neurológico ayuda a explicar por qué todos los esfuerzos a erradicar los insultos a través de la historia han sido fallidos. Prohibir palabras que en realidad están conectadas a las emociones es tan imposible como intentar prohibir las emociones en sí. Conociendo la naturaleza humana, no hay cojones a que eso funcione. Se dice que lo más difícil de hacer en otro idioma es hacer chistes y maldecir

Por qué la Coca-Cola mexicana triunfa en Estados Unidos Desde Nueva York a Los Ángeles cada vez son más los seguidores de la Coca-Cola fabricada al otro lado de la frontera, hasta el punto que muchos están dispuestos a pagar por ella hasta el doble de su precio. Es un secreto que los inmigrantes hispanos conocen desde hace tiempo y que cada vez más estadounidenses están descubriendo: la Coca-Cola producida en México. Esta bebida, envasada en botella de cristal y con el etiquetado en español, se introdujo en Estados Unidos hace cerca de una década para satisfacer la demanda de los consumidores de origen mexicano en los estados del suroeste del país y poco a poco empezó a comercializarse en otras áreas. Desde Nueva York a Los Ángeles cada vez son más los seguidores de la Coca-Cola fabricada al otro lado de la frontera, hasta el punto que muchos están dispuestos a pagar por ella el doble de lo que cuesta el refresco producido en EU. En internet han salido numerosos grupos de fanáticos de esta bebida y es fácil encontrar páginas que detallan los comercios que la venden en cada ciudad. Pero ¿qué hay detrás de la pasión por la Coca-Cola mexicana? Azúcar y sirope La explicación podría encontrarse en el edulcorante que las plantas embotelladoras utilizan a uno y otro lado de la frontera. Para la Coca-Cola que se fabrica en EU se usa sirope de maíz mientras que la que se produce en México lleva azúcar de caña. Aunque la compañía con base en Atlanta asegura que la diferencia no se nota, algunos conocedores dicen que la bebida mexicana tiene un sabor “más natural y completo” que su par estadounidense. Coca-Cola empezó a utilizar sirope de maíz en lugar de azúcar en EU a mediados de los años ’80, entre otros motivos porque los subsidios gubernamentales que reciben los productores estadounidenses de maíz hacen que el sirope sea más económico. La portavoz de Coca-Cola, Kerry Tressler, confirmó a BBC Mundo que los endulcorantes que se usan en EU y México son distintos, aunque aseguró que, según las investigaciones que ha realizado la compañía, “las diferencias de sabor son imperceptibles”. “En todo el mundo Coca-Cola utiliza la misma fórmula y en todas partes se puede disfrutar del mismo sabor refrescante. Nuestros productos son producidos localmente en todo el mundo y como resultado de ello, en el proceso de fabricación se utilizan productos que se encuentran en el mercado local”, señaló Tressler. Según le explicó a BBC Mundo Michael I. Goran, profesor de medicina preventiva de la Universidad del Sur de California (USC, por sus siglas en inglés) “la industria de las bebidas utiliza el sirope de maíz para maximizar el sabor y reducir el costo”. “El sirope es más barato y más dulce por lo que las empresas de alimentación lo utilizan más”, señaló Goran. El segundo elemento que diferencia a la Coca-Cola fabricada en México es su envase. La bebida mexicana viene en botella de cristal mientras que la estadounidense se vende en botella de plástico o en lata. Para los fanáticos del refresco mexicano, el cristal hace que la Coca-Cola tenga mejor sabor, aunque esa percepción subjetiva podría tener algo que ver con la nostalgia. La Coca-Cola en botella de cristal dejó de venderse en EU hace años y muchos asocian ese envase con los recuerdos de la infancia y, en el caso de los inmigrantes hispanos, con el país de origen. “La diferencia se nota” Sea por el sabor, por la botella o por la nostalgia, lo cierto es que la Coca-Cola mexicana cada vez es más popular, como demuestra el hecho de que las ventas de la embotelladora Arca, compañía que importa el refresco a EU, se incrementaron un 17% el pasado año. Arca empezó a vender Coca-Cola fabricada en México a distribuidores estadounidenses en 2005 dentro del llamado Proyecto Nostalgia, después de darse cuenta de que los propios inmigrantes hispanos eran los que estaban llevando el producto a suelo estadounidense de manera informal en pequeñas cantidades. BBC Mundo visitó uno de los negocios de la ciudad de Los Ángeles en los que se vende Coca-Cola mexicana para averiguar qué hace que los consumidores prefieran esta bebida a la producida en EU. El restaurante Tere’s Mexican Grill abrió sus puertas hace 11 años el barrio de Hollywood y casi desde el principio en él se ha vendido el refresco “Hecho en México”. “Siendo un restaurante mexicano creemos que tenemos que vender productos de México y la Coca-Cola mexicana es muy popular”, le explicó a BBC Mundo Roberto, propietario del restaurante junto a su mujer. “Mucha gente vine porque sabe que tenemos Coca-Cola mexicana. Incluso algunos paran un momento tan sólo para comprar la Coca-Cola y continuar el camino”. “Creo que tiene que ver con la frescura que da la botella de cristal y, por supuesto, con el sabor. Los clientes conocen la diferencia en el azúcar y por eso la compran. El hecho de que sea un poco más cara no les importa”, explica. ¿Y qué opinan los clientes del lugar? “Yo no suelo beber refrescos pero cuando vengo aquí siempre tomo Coca-Cola porque sabe diferente”, dice Tim. Este joven estadounidense asegura que le gusta que venga en botella de cristal, entre otras cosas porque le recuerda a cuando era niño. Linda Santana y su hija son clientes habituales del restaurante y explican que, además de por la comida que se sirve, visitan el local para tomar Coca-Cola mexicana. “Mi esposo era de Guadalajara, así que cuando íbamos a México tomábamos la Coca-Cola de allá y al regresar a California buscábamos lugares como la taquería Tere que sirven Coca-Cola mexicana. Sin duda se nota la diferencia”, señala Santana. Parece que la pasión por la bebida estadounidense por excelencia “Made in México” está lejos de ser una moda pasajera. GRACIAS POR PASAR A LEER Y VER EL POST, NO SOY CREADOR Y TAMPOCO ESTOY EN TARINGA BITS....PERO IGUAL ME GUSTA RECIBIR PUNTOS...