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Usuario (Afganistán)

El ranking del huevo de Pascua: los 10 mejores 1.Para detallistas: ARMA TU HUEVO Muy original. No está en quioscos, ni panaderías: solo en la web en www.armatuhuevo.com. Elegís el tamaño, el tipo de chocolate, la decoración y el relleno. Probamos uno marmolado, rico y bien presentado. Y para los fanas de la Dolca, a no perderse el que trae las paredes rellenas de banana. ¿Los precios? Desde $2,50 los más básicos hasta más de $100 por los de 30 centímetros y súper decorados. Cobran envío. 2.Para familias paquetas: LYON D’OR Chocolatería clásica, fina y elegante, que jamás innova porque no lo necesita. Sus estanterías desbordan de huevos pascuales envasados como si fueran joyas con precios que parten de los 50 pesos en promedio. Sobresale el bowl de cerámica esmaltada que viene con cuatro huevos (uno de 100 gramos, otro de 75 y dos de 45), prolijamente envuelto en celofán y coronado por un moño de raso rojo. Sale $390. Corrientes 1469, Centro. 3. Para gourmets: EN EL NOMBRE DEL POSTRE Esta boutique de Palermo es una perdición para los golosos durante todoel año y en vísperas de Semana Santa fusiona sus especialidades con loshuevos de chocolate, que en vez de venir rellenos con los confites desiempre traen mini macarons de chocolate y dulce de leche, rocas decereales con almendras y naranjas y mix de frutos secos, sableados endiferentes colores. Costo: desde 35 pesos. Los conseguís en Soler 5547, Palermo. 4. Para adultos con alma de niños: KINDER PASCUAS Para una marca cuyo fuerte son los huevos de chocolate es difícil destacarse en Semana Santa, pero Kinder tiene (sólo por estas semanas) un súper huevo de 150 gramos con regalo sorpresa de tamaño XL. Sale 40 pesos y ya sabés lo que te recibís: chocolate con leche bien suave y diversión asegurada para los niños. 5. Para tradicionalistas: BONAFIDE Bonafide es un clásico familiar. Y tiene una grandísima variedad de huevos imbatibles en relación precio calidad. ¿Nuestro recomendado? El grandote de kilo y medio, presentado en celofán y decorado con filetes de chocolate marmolado. En su interior trae bombones y caramelos frutados. Sale $285 y lo come una familia de diez personas. Buscá sucursales en www.bonafide.com.ar 6.Para fans de los Simpson: JACK Si Kinder lanza su huevo pascual, el chocolate con sorpresa nacionaltampoco podía quedarse fuera de las Pascuas. Jack apuesta por un huevode 150 gramos ($40) que trae en su interior muñequitos de lospersonajes de Los Simpson. Se pierde un poco la adrenalina del “¿quémuñequito me tocará?”, pero lo importante es que el chocolate es el desiempre 7.Para ellas: VASALISSA Por su concepto y su ambientación, las boutiques de Vasalissa son como una casa Barbies pero de chocolates. Sus productos y presentaciones siguen una línea entre romántica y femenina. Es difícil elegir, pero por originalidad, nos quedamos con el tubo con seis mini huevos de 4 centímetros ($18). Y para las que dicen que la gallina vino antes que el huevo, están las gallinitas de chocolate blanco ($22), sobre todo la verde (saborizada con menta) y la rosada (frutilla). Buscá sucursales en www.vasalissa.com. 8.Para exigentes: COMPAÑIA DE CHOCOLATES Si sos (o creés que sos) un entendido en chocolates y jamás te conformarías con un simple huevo de quiosco, seguro conocés Compañía de Chocolates. O al menos deberías. Esta chocolatería trabaja con chocolates Gran Cru y sus huevos de chocolate negro ya son un clásico, con un 61% de cacao de origen Río Arriba. Además, vienen rellenos de almendras, pasas y galletitas de manteca, y decorados con un esponjado en tonos cobre, plata u oro. Salen $150 los de medio kilo. Los conseguís en Beruti 4634, Palermo. 9.Para quedar bárbaro: LINDT La marca más famosa de chocolates suizos nunca falla a la hora de hacer regalos y quedar bien. Y sus productos para la Pascua no son una excepción. La delicadeza no pasa por un súper huevo gigante, sin por un fino tubo esmerilado de huevos miniatura de chocolate con leche envueltos en papel aluminio de tonalidades rojas. Trae en total 180 gramos y sale 98 pesos. Suavidad y calidad garantizada. Se consiguen en la boutique de Lindt en el DOT Baires Shopping. 10.Para fanáticos del helado: CHUNGO Un programa excelente: comer helado y maridarlo con un huevo de Pascua. Lo podés hacer en las heladerías Chungo. El chocolate no descolla, pero tiene una linda decoración con detalles anaranjados y confites de chocolate. Viene en tres tamaños y los precios van de $9 a $36. Si pedís un kilo y medio de helado, te regalan un huevo de 50 gramos. Las once nuevas golosina que debes probar 1. BOCADITO DE CHOCOLATE RELLENO DE DULCE DE LECHE FELFORT Promete ser la gran estrella de la temporada 2010. Una galleta apenas crocante, bañada en chocolate y rellena de dulce de leche repostero (tal vez apenas empalagoso) lo que le da a la golosina solidez. Se come de a mordiscos firmes y no se desarma. Un hit. 2. MENTHOPLUS SOUR MIX JUICY El diseño al servicio del quiosco. Un blister con 12 pastillas tamaño aspirina que se inserta dentro de un estuche protector. Sin azúcar, ácidas y con un mix de sabores que combina sandía, melón y ananá. ¡Ricas y elegantes! 3. EPA.ZIP El .zip es un formato para comprimir archivos. El Epa.zip es un potente mini cucuruchito de 12 centímetros, con baño de chocolate, que comprime en su interior crema de caramelo, chocolate con leche, salsa de dulce de leche y dulce de leche de repostería. Una bomba de sabor. 4. ALIARROZ Los bocaditos de arroz sin grasas trans y menos de 80 se están imponiendo en los quioscos como nuevo segmento de golosinas light. El Aliarroz está relleno con dulce de leche descremado y tiene cobertura de yogurt de vainila. Un gran invento para las colaciones de media mañana o media tarde. 5. HUEVO VAUQUITA RELLENO CON SUPER DULCE DE LECHE Pese a que el nombre permite suponer que el mini huevito de chocolate viene relleno con dulce de leche cremoso, en realidad tiene en su interior dulce de leche sólido. O sea, se trata de un huevito que trae como sorpresa dos mini bloquecitos de Vauquita. Igual es rico. 6. CANDY ART Genial invento. Un marcador (de manzana, limón o frutilla) que viene con tinta comestible. El paquetito trae, además, tres papeles que también se comen. O sea, dibujás y después te comés tu obra de arte. Y la experiencia es como masticar papel hecho con azúcar. 7. SPRAY MINT SIN AZUCAR Este nuevo invento, que promete bocanadas de frescura, es un tanto curioso, pues más que una golosina parece un desodorante bucal. Tiene el tamaño de un lápiz de labio. Lo recomendamos por funcional: tapa el aliento cuando tomás una copa de más o fumás un cigarrillo. 8. TIC TAC SABOR TROPICAL ACEROLA Hay una nueva línea de Tic Tacs llamda Up, con sabores de frutas con alto contenido de vitamina C, como el caso de la acerola, una fruta tropical de sabor muy similar a la cereza. Rica y refrescante, aunque (como todos los Tic Tacs, salvo los de menta y mentol) tienen poca duración en boca. 9. MINI TORTA AGUILA SABOR MOUSSE DE LIMÓN Aguila lo hizo nuevamente. Otro certero golpe de gracia al paladar goloso de los argentinos. Un alfajor de tres capas entre las que se interpone un entrepiso de dulce de leche y otro de suave crema alimonada. Le falta la esponjosidad de otras minitortas, pero el resultado es contundente: sabor que conquista sin empalagar. 10. GALLETITAS DE GRANOLA CEREAL MIX Arcor, líder en el segmento de las barritas de cereal, da un paso adelante, al convertir sus clásicos barritas en galletitas. En mini pack de cuatro unidades, vienen en tres sabores: granola, avena con pasas y avena con manzanas. 11. TOP LINE KISS El de chicas es un delicioso chicle de rosas, fresias, jazmines y menta. Refresca la boca y la deja con aliento al Mercado de Flores. Ideales para conquistar paladares (y otras cosas). Si sos varón, te corresponde la versión de vainilla, frambuesa y lima. No tan efectiva como la de ellas, aunque con consejos para besar como un caballero. Un aplauso para el invento por favor. Los 10 mejores gustos de helados y dónde probarlos 1.Dulce Cucuruccino en CHUNGO Todas las heladerías de alta gama han intentado hacer su propia versión frozen de la chocotorta, pero ninguno lo ha logrado como Chungo, que lo disimula bajo un nombre más bien neutral. Queso crema, helado de dulce de leche y galletitas Oreo trituradas hacen de este sabor uno de los mejores del país. 2.Dulce de Leche Light en FREDDO Los fanas de Freddo se enojarán: ¿cómo puede ser que en la más legendaria heladería del país elijamos justo un sabor bajas calorías? Lo que pasa es que es el mejor sabor bajas calorías de todos. Hagan la prueba de ponerlo en la mesa sin avisar que es light. Verán que algún desprevenido no notará la diferencia con el DDL común. 3. Mousse de limón en VASALISSA El helado de limón es tan refrescante como aburrido. Y el de mousse de limón, un híbrido entre la crema y la fruta. Lo que hace la chocolatería Vasalissa es otra cosa: se siente el sabor del limón fresco, con una crema que no empalaga y tiene una dosis justa de maní crocante. El precio es el mismo que el de cualquier heladería de alta gama. El punto en contra: para conseguirlo hay que ir hasta el local de San Isidro. 4.Alfajor en DANIEL Hoy existen cientos de reversiones heladas de golosinas y chocolates, pero esta heladería que empezó en Victoria (partido de San Isidro) y hoy tiene más de diez sucursales fue la gran precursora con su helado de alfajor, muy parecido al Havanna y con una relación precio-calidad perfecta. 5.Cabsha en TINO No es fácil conseguir un helado que recuerde al emblemático bocadito, con ese qué sé yo de retintín alcohólico. Tras exhaustiva investigación, aseguramos en Tino ofrecen por fin el chocolate cabsha, con dulce de leche repostero al rhum y un granizado de chocolate igualiiito al original. Hay que ir a Díaz Vélez 4520. 6.Galletitas Opera en FARICCI Esta cadena, con diez sucursales en capital y ocho en el conurbano, lo hizo: una llamativa crema oblea que captura la esencia de las viejas y queridas galletitas, esas que comías en el jardín de infantes. Que no se malentienda, no es un helado "con" óperas, sino que la crema tiene justo ese sabor, a mitad de camino entre el limón y la pura indescriptibilidad de las esencias naturalmente artificiales. Llamá al 4925-4009 4925-4009 y averiguá por la sucursal más cercana. 7.Chocolates en VOLTA La verdad que Volta es una de esas heladerías en la que todos los gustos son ricos, pero nos quedamos con su especialidad: el chocolate (en sus heladerías venden bombones y trufas que le compiten mano a mano a cualquier chocolatería artesanal). ¿El mejor de todos? Elegimos el Chocolate Nero, un mix perfecto de chocolate suave y chocolate amargo. 8.Bellini en PERSICCO Normalmente, los gustos que buscan reproducir el sabor de vinos, cervezas y tragos no pasan de ser acciones marketineras para llamar la atención. Pero ese no es el caso de este sabor de Persicco, que emula a la perfección el clásico cocktail a base de espumante y duraznos. Es un muy logrado helado de champagne con trozos de durazno: fresco, punzante. Va camino a convertirse en un clásico. 9.Dulce de Leche della Nonna en EL PIAVE Por su calidad y sus variantes, los helados de dulce de leche argentinos merecen un campeonato nacional… y casi todos los partidos saldrían empatados. Sin embargo, algunos corren con una leve ventaja. Y uno de ellos es este sabor de la clásica El Piave. Viene con dulce de leche casero y brownies bañados en Tía María. Impechable. 10.Maracuyá en JAUJA Ppara sabores frutales, pocos más frescos y originales que los de esta famosa heladería oriunda de El Bolsón que acaba de inaugurar su primer local en Buenos Aires (Cerviño 3901, Palermo). En Jauja logran hacer de popularísimo maracuyá algo diferente, al agregarle salsa de sauco, un arbusto que crece en el sur del país. Original y delicioso. El ranking de las 10 mejores golosinas para comer en el cine 1. Mejor golosina para un drama romántico: Toblerone La angustia que producen las desgracias del amor sólo puede ser consolada con un chocolate que acompañe el relato. La ecuación es proporcional: cuantas más lágrimas derramadas, más chocolate consumido. También recomendamos Tofi o Shot. 2. Mejor golosina para película nacional: Maní con chocolate Georgalos Si conseguís los Georgalos de caja amarilla, avisá. La idea es hacer composición de lugar y sintonizar con la película y con una golosina nacional de otros tiempos vintage. No es lo mismo, pero si no queda otra, está el maní con chocolate en cajita de Shot o el de Arcor. 3. Mejor golosina para una de terror o suspenso: Caramelos Fizz La adrenalina que te genera saber que, en cualquier momento, puede aparecer un asesino, un monstruo, un espíritu maligno, sólo puede compensarse con unos dulces efervescentes. Llevá una tira completa (o dos) para que te duren toda la película y puedas respirar en paz cuando te enteres de que, al final, Bruce Willis también estaba muerto. 4. Mejor golosina para una de vampiros: Chicle Bubaloo El momento en el que esta golosina libera su juguito se compara con la posible sensación de los vampiros cuando se encuentran en plena faena de chupa sangre, incluso, aunque sean vegetarianos (como los chicos de Crepúsculo). Para un efecto asegurado, elegí el clásico de frutilla que te mancha la lengua de rojo. 5. Mejor golosina para una de dibujos animados: Palitos de la Selva Si vas con tus hijos o tus sobrinos, llevar una bolsa gigante de palitos de la selva adentro de la cartera, el bolso o la mochila, te ayuda a mantenerlos quietos, para que el cine entero no los odie. Lo mejor de los palitos de la selva es que no hay peleas por el gusto, porque son todos iguales. 6. Mejor golosina para una comedia romántica: Torroncino y Dorins Si sos mujer, un Torroncino. Sin renunciar al chocolate, con esta versión light no vas a sentirte tan mal mientras envidiás a la protagonista divina de la película. Si vas en pareja, para compartir con tu media naranja, lo mejor: unos corazoncitos pastillitas Dorins o Gotitas de Amor. 7. Mejor golosina para cine arte: DRF o cualquier pastilla de menta En lo posible, evitá todo lo que haga ruido porque los fanáticos del cine europeo son capaces de echarte de la sala si empezás a estrujar un papelito mientras ellos se concentran en el conflicto psicológico del protagonista que combina drogas con sexo y con alguna frase inteligente. Las DRF de mentol te darán el aire necesario para parecer uno más y hacerte el intelectual con anteojos de marco grueso. En el Malba, no fallan. 8. Mejor golosina para una de acción: M&M Adquirí la bolsa en cantidades abundantes para poder meter la mano todo el tiempo sin mirar y agarrar de a diez sin perderte ni un segundo de la historia de acción en la que los tiros y las tramas complicadas son protagonistas. A falta de M&M, los Rocklets siempre son buen reemplazo. Sirven para todas las de acción, desde James Bond hasta Terminator. 9. Mejor golosina para una película erótica: Pico Dulce No hablamos de triple x, sólo de esas que prometen gente desnuda y excitada en casi todas las escenas. Para bajar un poquito las hormonas, andá chupando un Pico Dulce y después, vos sabrás. Como se termina pronto, aprovechá y comprate un paquetito de chupetines Baby Doll. Eso sí, cuando salgas del cine, corré a un bebedero. 10. Mejor golosina para una de ciencia ficción: Sugus confitados Aunque podamos ver una película de ciencia ficción, de estilo Avatar, en nuestra casa, los efectos especiales súper innovadores nunca serán apreciados como en la pantalla gigante del cine. De la misma manera, los Sugus confitados sólo se disfrutan al máximo en el cine. Está comprobado científicamente, los podés comer en el bondi o en tu casa, pero la experiencia nunca se asemeja al placer de la sala a oscuras con anteojos 3D sobre la cara. Comer Sugus confitados en otro lugar que no sea un cine es como mandarte un combo de Mc donald’ s con agua mineral. El ranking de los 10 mejores caramelos 1) Los clásicos: SUGUS Prócer de los caramelos argentinos. A pesar de su versión Max (un incómodo cuadrado de 3x3 cm.) y de algunos sabores fallidos (como el insulso “frutillas y crema”), seguimos bancando a los Sugus, sobre todo en paquete, con el viejo tamaño de 2x2. El mejor, sin dudas, es el de ananá, con el envoltorio azul. 2) Los ácidos: LIPO SUPER ACIDOS Un caramelo ácido como debe ser. De buen tamaño, con baño mínimo de azúcar y una acidez marcada que refresca y mantiene el sabor de la fruta. Vida útil en boca: casi 10 minutos. Nuestro sabor favorito es naranja, pero en el quiosco es difícil distinguir cual es cual, ya que el envoltorio es igual en todos los casos. 3) Los perseverantes: PALITO DE LA SELVA Valoramos que mantengan el mismo envase y el mismo sabor (una tonta mezcla de frutilla suave y vainilla) desde hace décadas y que sigan triunfando con esa fórmula casi naif. Hasta los adultos se siguen copando con los dibujitos de los animales de su envoltorio. Ideales para recibir como vuelto cuando el quiosquero se queda sin monedas. 4) Los sobrevivientes: SUCHARD En alguna época fueron conocidos como los “Sugus Ácidos”. Hoy esos cuadrados duros mantienen su clásico doble envoltorio y son el único producto de mercado que se mantiene vivo con la marca Suchard. Hay que decir que de ácidos tienen poco, ya que predomina el azúcar. Vida útil en boca: 6-7 minutos. Sabor favorito: manzana. 5) Los suaves: BUTTER TOFFEE Dentro de la categoría “no frutales” han habido decenas de intentos fallidos (Chocomaní, Mumú, por ejemplo). La excepción son los Butter Toffees que, siguiendo la receta de la clásica golosina inglesa, mezcla equilibradamente el caramelo y la manteca. Ideales para el invierno. A pesar de todas las reversiones, seguimos eligiendo el sabor original. 6) Los bizarros: FIZZ Otro clásico que no decae. Ya su envase en tira es una rareza con colores que no se condicen con el sabor del caramelo que contienen. ¿Sabor? ¿Qué sabor tienen los Fizz? Nunca queda claro, como tampoco queda claro qué es ese polvito del que están rellenos. Con todo, tienen un sabor único: el del último timbre del colegio, ese que anunciaba que ya podías irte y comprarle algo al caramelero que esperaba siempre a la salida. 7) Los mediáticos: REFRESCO Un caramelo redondo que mezcla muy acertadamente la fruta y el mentol. Hoy gana fama en la consideración de los habitués del quiosco desde que irrumpió en la pantalla la nueva estrella mediática, Ricardo Fort, su fabricante. Duración en boca: 6 minutos. Duración del estrellato de Ricardo Fort: no más de tres meses, suponemos. 8) Los light: BC Relacionamos la marca BC con mermeladas y atún en lata, y ahora también con los caramelos. La marca llega al quiosco con caramelos frutales, sin azúcar agregado y, aseguran, 40% menos de calorías. Más allá de eso, lo cierto es que son muy ricos y, al no ser tan dulces, conservan un buen nivel de acidez. Los mejores son los de ciruela. 9) Los populares: Halls Cereza. Un favorito sobre todo de los quiosqueros ya que, según nuestros sondeos, son los que más se venden. Los otrora Cherry Lyptus son frescos, frutados y logran disimular hasta el peor aliento a ajo. 10) Los retro: BILLIKEN MASTICABLES La palabra Billiken te remite automáticamente a tu infancia. Y si no lees la revista, al menos podés comer sus emblemáticos caramelos masticables, en su versión frutada original o su versión más cremosa “con yogur”. Nos quedamos con los originales y el mejor (como ocurre con la mayoría de los masticables) es el que dice ser de ananá. Las 10 mejores y las 10 peores galletitas dulces EL CIELO 1.Mejor galletita de chocolate: Chocolinas. Lo más parecido al chocolate verdadero en versión galletita. Simples, nobles y adictivas, son infalibles para comer sólas con dulce de leche. Los fanáticos de la chocotora... las aman y las agradecen. 2.Mejor galletita de la infancia: Porteñitas. Emocionan no sólo por su nostalgia agradable, sino porque nos encanta el azúcar en forma de palmerita. Además, se pueden comer respetando su forma original como si estuvieras recorriendo un laberinto. Ideal para acompañar el mate. 3.Mejor galletita para la oficina: Bizcochos Don Satur. Son las cinco de la tarde y ya estás harto de contestar mails o de jugar al solitario, pero conocés una manera de levantar el ánimo: bajás al quiosco y te comprás un paquete de bizcochitos dulces Don Satur. Aunque cada uno tenga 800 calorías, la textura blanda y húmeda de la masa es sinónimo de vicio y distensión. 4.Mejor galletita deluxe: Tentaciones Mousse de Chocolate Negro. Apenas 6 unidades por paquete bastan para emocionar a toda una generación que reclamaba su regreso a los quioscos. Por fin, el año pasado pudimos reencontrarnos con ellas y volver a ese hermoso ritual de comer la galletita primero y dejar el corazón de mousse para el final. Perfección absoluta. 5.Mejor galletita artificial: Merengadas. No nos engañemos: esa crema rosa con textura de goma no es merengue sino algo definitivamente artificial (todavía no sabemos bien qué). Lo importante es que el engaño cumple su objetivo. El sándwich resulta suave y esponjoso, y las granas de coco completan el combo perfecto. Preferimos las clásicas. 6.Mejor galletita extranjera: Oreo. Llegaron de Estados Unidos para competir con las Melba y ganaron la batalla. La combinación de chocolate amargo y crema dulzona resulta adictiva. Las bañadas en chocolate tienen un club de fans importante. Eso sí: nos resistimos a los rellenos de colores extravagantes ¿quién se banca comer una pasta color verde por más apetitosa que sea? 7.Mejor galletita rellena: Macucas. Aviso conmovedor para los adictos a las viejas Melba: las Macucas recuperan aquel sabor de siempre, es decir, son enormes y sabrosas. Te comés una y estás hecho. 8.Mejor galletita importada: Frac. Estas galletitas de la marca Costa llegan desde Chile y amenazan el monopolio de las nacionales. Se destacan por sus rellenos de crema y doble chocolate. 9.Mejor galletita natural: Frutigran. Ante todo, derrumbemos un mito: las Frutigran no son light. Sí pueden resultar sanas, lo cual es diferente. La combinación de cereales, fibras y Omega 9 genera excelentes beneficios, aunque por supuesto no aplican cuando te comés veinte seguidas sentado frente la computadora. ¿Las mejores? Las de chispas de chocolate y las de pasas de uva. 10.Mejor galletita under: Celosas. Son un producto exclusivo de los supermercados chinos. Para encontrarlas, hay que embarcarse en una búsqueda que definitivamente vale la pena. Su forma de lunita con chocolate en los extremos produce la sensación de estar comiendo masitas secas. Una joya fuera del circuito quiosquero. EL INFIERNO 1. Galletita masacote: Boca de dama. Galletitas para tías solteronas que dejan la marca del rouge en la taza. Nada peor que meter la mano en un paquete de Surtidas y en lugar de una rica mini Pepitos, pescar esta cosa insulsa y lenta de tragar. Sólo zafan las bañadas en chocolate que todavía venden en algunos almacenes de barrio. 2.Galletita triste: Pepas, de Terrabusi. Una montañita de galleta insulsa con un pico de mermelada solidificada que se pega a los dientes. No vale la pena engordar por su culpa. Un rotundo NO. 3. Galletita que hace migas: Ópera. Estas obleas deberían tener una única función: adornar las bochas de helado en restaurantes de baja calaña. Comerlas solas es un despropósito. Están rellenas de una crema casi imperceptible y llenan todo de migas. Si vamos a empalagarnos con una oblea, esperemos a que vuelvan las Champagne. 4. Galletita indiferente: Mellizas y Amor. Cuando estás frente al quiosco y te ataca la indecisión terminás comprando alguna de estas dos marcas e inmediatamente te arrepentís. No son ricas, tampoco feas… son la nada hecha galletita. Y lo más curioso es que nunca se supo exactamente cuál es la diferencia entre una y otra. 5. Galletita sin rumbo: Lincoln de chocolate. Lamentablemente, este clásico ha perdido a sus fanáticos con la incorporación de chocolate a la masa original. El resultado es un híbrido que produce un verdadero disgusto en la boca. Además, comerlas es como retroceder treinta años en la historia. Encima las hicieron mini. Todo mal. 6. Galletita insignificante: Okebón. Sólo aptas para entretener a bebés que se conforman con chupar cualquier cosa que tenga algo de azúcar. Todo bien con los tiempos del jardín de infantes, pero acá la nostalgia no sirve de excusa. Para colmo, no conformes con su producto estrella, Okebón insiste en ofrecer las empalagosas Panal y Pescaditos. ¿Quién nos salvará de semejantes recuerdos? 7. Galletita aburrida: Maná. Se admiten sólo en casos hambre voraz en alguna situación extrema como por ejemplo un naufragio. Los paquetes Maná tienen la mágica propiedad de no terminarse nunca. En esta misma categoría caen las Ser dulces. Que quede claro, no existen galletitas dulces aceptables que logren conjugar lo light con lo rico. 8. Galletita venida a menos: Panchitas. En alguna época, las Panchitas eran dignas rivales de las Rumba, con sus galletas de chocolate con relleno cremoso, pero perdieron su identidad. Se ve que en sus fabricantes decidieron ahorrar en matricería y las hicieron exactamente iguales a las Sonrisas, a tal punto que se llaman Panchitas-Sonrisas. ¿Algo más? Sí: también modificaron su fórmula y ahora llevan nutrileche para fortificar a los más pequeños. Chau, Panchitas. 9. Galletita a mitad de camino: Pepitos Tortita. La publicidad gráfica hoy se ve en todas partes: “!Me hice tortita!”, dice una Pepitos, casi con orgullo. Pero no hay nada de qué enorgullecerse. Esta galletita no es ni una cosa, ni la otra: le falta solidez para ser una tortita, y le sobra relleno para ser una galle con chips. Directo al infierno. 10. Galletita que trae malos recuerdos: Manón. Aunque traigan la nostalgia del pasado y de los recreos de la primaria, seamos sinceros, las Manón son las galletitas más aburridas del mundo. Postrecitos: cuáles son los mejores para comprar en el supermercado 1. Danette Chocolate Amargo. Hoy, los chocolates de más contenido de cacao, es decir, los extra amargos, gozan de mucha aceptación en los círculos gourmet, y a esa imaginería apunta este postrecito. El color negro profundo se ve apetitoso y posee una textura muy untuosa, con una mínima astringencia. Obviamente, no es cacao ecuatoriano, ni mucho menos, pero dentro de la categoría, es un gran postrecito. 2. Serenito Combinado Vainilla con Chocolate. El plástico transparente deja ver la mitad inferior de vainilla y la superior de chocolate; cada uno decide cómo será la mezcla. La parte vainillesca es algo más firme que la oscura, y esta diferencia en las densidades hace que, al meter la cuchara en el fondo, se obtenga una mezcla marmolada. Un postre muy correcto. Le falta, tal vez, un poco más de contraste. 3. Sancorito Crunchy con Chococrisp de Dulce de Leche. Parte de la nueva generación de postrecitos con agregados. Traen una suerte de confites en una sobretapa, para que no se humedezcan, y uno los mezcla al momento del consumo. Este Sancorito (¡qué feo nombre le pusieron!) es muy rico. El postre no es demasiado dulce. El dulce de leche no está muy presente, pero al incorporar los chococrisp (a base de soja), adquiere una dimensión nueva y muy interesante. 4. Ilolay Kids con confites sabor vainilla. Gran precio ($1,39) para un producto que aprueba el test. De color amarillo crema, requiere del agregado de los confites estilo (ojo, solo estilo) M&M para tomar altura y seducir a niños y grandes. Si nos pusiésemos en exquisitos, podría ser un toque más firme y tener más confites. Pero si fuéramos más exquisitos, no comeríamos postrecitos. 5. Nestlé Mousse Light con trozos de arándanos. Un canto a la originalidad. Tras probar tantas cremitas semilíquidas, su textura es llamativa. Muy firme, tiene una consistencia esponjosa. En boca posee la acidez del yogur natural. Los arándanos que están en el fondo (se debe mezclar) son demasiado cocidos y dulces. Pero no decepciona. 6. Ser Dulce de Leche con Corazón de Coco. Otra apuesta por una dieta golosa. Con apenas 108 calorías por porción, aquí la propuesta va por un sabor definitivamente más gourmet. No sólo por el aniñado dulce de leche, sino por el corazón de esencia de coco. Si no estás a dieta, comprá otro. Si estás mirando tu calculadora de calorías, ésta es una buena opción. 7. Danonino Manzana. Casi un yogur en miniatura más que un postre. Como mínimo, es muy original. A pesar del dibujo de manzanas rojas en la tapa de aluminio, su sabor es tan verde como el verde del recipiente. Posee una alta cuota de acidez, que lo separa del resto, y que sin dudas le encontrará fanáticos defensores. La manzana está muy presente. 8. Shimy Vainilla con Dulce de Leche. Un clásico de clásicos, el heredero directo del Sandy (en lo que a mística se refiere). Hoy, extrañamente, posee una distribución acotada y cuesta conseguir todas sus variedades. La versión de vainilla con dulce de leche es la más lograda. Logra un sabor que se diferencia del resto, con un claro retrogusto a leche condensada. Rico. Muy rico. 9. Nestlé Tipo Flan Casero. A simple vista, este flan es el que mejor se ve. Realmente, parece casero, y para eso ayuda su apariencia esponjosa y la presencia del huevo en la receta. Se desmolda perfecto, dejando caer por sus bordes una generosa ración de caramelo mixeado con dulce de leche. Una pinturita. Sólo le falta un toque de acidez (tal vez, un perfume de limón o naranja), para ser perfecto. 10. Serenito. Otro flancito para el top ten, con desmolde perfecto y sabor correcto. Demasiado cercano a un postre de vainilla, pero no tan dulce como otros flanes. Lo mejor viene es el packaging modernito. Para chicos de hoy, alejado de cualquier guiño retro innecesario. Le damos siete puntos en la escala flanera. Los 11 mejores chocolates para comprar en el quiosco 1. PARA DESPUES DEL SEXO: Toblerone. Hoy, que la sociedad bien pensante ve al cigarrillo con malos ojos, un chocolate puede ser una gran alternativa para la sobremesa del sexo: se comparte y se disfruta en goloso silencio. ¿Cuál elegir? El mejor para ese momento es el Toblerone, uno de los más ricos, un top indiscutido del quiosco. Con textura de almendras, endulzado con miel y fisonomía que hace honor a los Alpes suizos. Exito total. 2. PARA LLEVAR A LA CANCHA: Misky. Aquí no vale hacerte el fino. Te comiste un paty con tricapa de mostaza, kétchup y mayonesa; tomaste una Coca aguada y sin gas. No estás para delicadezas. Entre lo barato y grande del quiosco, lo mejor es el Chocolate con leche Misky, que le saca dos vueltas, por ejemplo, al berreta Hamlet con cookies. 3. PARA LA HORA DEL TE: Biznikke Nevado. Una galletita cubierta de un mix de chocolate blanco y negro de calidad básica, con una consistencia mayor que si fuese puro chocolate. Compañero perfecto para un té negro, o incluso un mate cocido. Además, suma aires retro, que nos llevan directo al corazón de los felices ochenta (¿felices?...ok, olvidemos la hiperinflación, las pascuas de Alfonsín y todo eso). 4. PARA QUE ELLA LE REGALE A EL: todos los de la línea Cadbury. Si existe una marca que apunta a cortar con la dulzura casi melosa de otros chocolates (por ejemplo, el Dos Corazones) y se convierte en un choco ideal para que una chica le regale a un chico, esa marca es Cadbury, con lindo packaging y vicioso sabor. Las opciones clásicas son siempre bienvenidas: el Dairy Milk, por ejemplo, es tradicional y efectivo; lo mismo que el Cream, de chocolate blanco. Si te querés jugar a lo “exótico”, andá por el Tres Sueños, que mezcla chocolate con leche, blanco y semiamargo. 5. PARA COMER SOLA, UN SABADO DE MADRUGADA, MIRANDO UN CAPITULO REPETIDO DE WILL & GRACE, PREGUNTANDOTE COMO LLEGASTE A ESA SITUACION: Milka de 170 gramos . A momentos límites, decisiones límites: salí del pozo a fuerza de toneladas de azúcar y dulzor, con un Milka de 170 gramos de chocolate con castañas de cajú y caramelo. Uno de los mejores productos que podés encontrar en los quiscos en tamaño familiar. Vale acompañarlo de: dulce de leche, Baileys o un copón de vino tinto (y si un sommelier te dice que el vino tinto no marida con los chocolates con leche, mandalo al carajo). 6. PARA QUEDAR BIEN CON EL HIJO DE TU PAREJA: Kinder Maxi. ¿Tu pareja tiene un hijo? Ganate su confianza de la manera más artera: llevale siempre un regalo. Entre las tabletas, ganan dos infantiles clásicas: el chocolatín Jack, para chicos de hasta diez años, y para los niños más pequeños, la tabletita Kinder Maxi, de sabor adictivo y extra suave. Los Arcor tipo Power Rangers y similares, sí, son baratos, pero sí, son feos. Idem las Moneditas de Oro y los Paragüitas (aunque tu nostalgia te indique lo contrario, son horribles). 7. PARA REEMPLAZAR A LA BARRITA DE CEREALES DESPUES DEL GYM: Cadbury Yogurth. ¿Sos de comer una barrita dietética de cereales todas las mañanas, creyendo que así mantenés la línea y satisfacés tus necesidades empalagosas? Para vos existe la barrita Cadbury Yogurth con frutilla. No es que sea light, pero “parece” más sana. Calma tu sed de azúcar, sin hacerte sentir tan culpable. 8. PARA EL BAJON DEL DESPUES: Spicy Fort. Por lo que cuentan por ahí, para el bajón del después, lo mejor es un chocolate no demasiado dulce, para no cortar el viaje, pero sí lo suficiente como para levantar el ánimo azucarero. Este Spicy Fort (de FelFort) es una delicadeza que trae chili y pimienta. En ese momento –literalmente- te pueden hacer flashear. 9. PARA LA CENA EN CASA DE TUS SUEGROS: Aguila Mousse Relleno. Lo ideal es ir con una caja de bombones Vasalissa o con unas flores, pero si lo tuyo es el ahorro, o querés dar un mensaje desde el vamos, en los quioscos encontrarás al Aguila Mousse Relleno: packaging algo “grasa-de-luxe”, de tonos dorados brillantes, con la elegante y antigua palabra mousse impresa en letras gigantes. Es uno de esos chocolates que tienden a gustar a todos, por ser suaves, blandos (lo puede comer hasta el abuelo), y bien dulces. Otra opción: el Aguila Capuccino, para la sobremesa. 10. PARA UN MOMENTO GOURMET: Lindt. Si estás por fumar un puro, y ya te serviste un cognac, debés ir a los chocolates amargos de verdad. Los quioscos de barrio no venden más que mezclas semiamargas, que no podrán hacerse cargo de la situación. Así que buscá un drugstore y elegí un Lindt de 85% cacao ($24). En formato industrial, es lo mejor que podrás encontrar en el país. Amargo, intenso, largo en boca. Para ir comiendo y disfrutando de a pequeños bocados. Si te parece demasiado exagerado, una opción apta para paladares de todo público es el Orange Intense Dark: más dulce, con muy buen toque de naranjas. 11. PARA EL CINE: Coffler Block. En el cine, siguiendo la tradición, nada como el mix de maní y chocolate. En lo que respecta a tabletas, la elección obvia recaería en el famoso Shot, pero, si de elegir se trata el que más nos gusta es el Coffler Block. La cantidad de maní está balanceada, y presenta buena textura y rico sabor. ¿Cuáles son las mejores y las peores golosinas del quiosco? 1. Mejor bocadito: Marroc El bocadito Marroc logra lo que toda golosina debe lograr: que uno quiera más. Es así: un solo bocadito Marroc nunca es suficiente. Por su suavidad y textura, este bloquecito de praline blanco y leche es nuestro favorito. Es cierto que cada vez parece venir en tamaño más pequeño ¿o es que nosotros crecimos? Lo concreto es que el Marroc es un clásico que no conoce edades. 2. Mejor golosina original: Vauquita La Vauquita se puede equiparar con las curitas, la gillette y la plasticola: marcas que, de tan conocidas, pasaron a ser el nombre genérico con el que se conoce un producto. Ya sabés de qué te hablamos: esa tableta de dulce de leche solidificado que viene desde siempre en su emblemática cajita de cartón beige. Además de dulce, rica y original, aporta pocas calorías. Perfección hecha golosina. 3. Mejor golosina clásica: Nugaton Es posiblemente el producto más rico de Bonafide, y cumple ahora 60 años. Todo un número para algo tan simple como una golosina. Las versiones más nuevas (black y chocolate blanco) están ok, pero no son su punto más fuerte. El clásico, en cambio, tiene todo lo que tiene que tener. Textura aireada, sabor vicioso, buen tamaño y precio más que razonable. Sí, nos gusta mucho. 4. Mejor pastilla: DRF Las mejores pastillas para comer sin parar. Blancas como la cal, pura azúcar saborizada que logra algo muy inusual: todos los sabores son ricos, y cada consumidor tiene su preferido. La mayoría opta por la menta, refrescante, si bien la naranja y limón convencen a varios. Y qué decir del anís, un gusto jugado, que tiene quienes lo odian, y quienes lo aman. 5. Mejor chupetín: Pico Dulce Un ejemplo perfecto para corroborar que “bien hecho” no tiene que significar “alto precio”. El Pico Dulce logró traspasar las barreras generacionales, y gustar a chicos y adolescentes en base a sus múltiples colores, y a un sabor que deambula muy bien en el delicado equilibrio de lo dulce y lo ácido. Muy buena página web. 6. Mejor confite: M&M Sí, estas grageas de chocolate cubierto con una fina capa de caramelo de todos los colores son incuestionables. Mucho mejor que sus competencias nacionales y de panadería, aquí resalta la calidad del chocolate con leche, y también el hecho de que cada color de caramelo es un sabor distinto. Para el cine, para la “sobrecama”, para la oficina. 7. Mejor chicle: Beldent Splash Frutilla-Lima La marca Beldent se ha apoderado de los mostradores de quiosco con una infinita variedad de clases y sabores de chicle. Los de menta son todos prácticamente iguales, pero los de fruta no. Y en esta categoría encontramos esta joyita: un blister con 9 chicles de forma rectangular, con una crocante cobertura de frutilla y un splash de jugo cítrico. Refresca y tiene una buena durabilidad en boca. 8. Mejor golosina bizarra: Bananita Dolca Ya estás acostumbrado a verla en los quioscos desde hace décadas, pero sé sincero: ¿no es raro que exista una golosina con forma de banana rellena de una pasta amarilla y casi fluorescente? Sí: es raro. Y sabelo: de banana lo único que tiene es la forma. A pesar de todo, “el encanto es su sabor” como decía su famosa publicidad, y sus fans se cuentan de a miles. A ellos y a Dolca, nuestro reconocimiento. 9. Mejor bocadito relleno: Cabsha ¿Por qué los argentinos amamos el Cabsha? Tal vez sea por esa cobertura de chocolate negro, y esa fina galleta (casi una costra) que la sostiene y que se quiebra para dar lugar a su corazón de dulce leche apenas licoroso que se desprende al morderlo. O tal vez sea otra cosa que tienen las golosinas que conmueven. Algo que no se puede explicar y que trasciende el sabor en sí mismo: el Cabsha tiene mística. 10. Mejor galletita bañada: Rodhesia La rivalidad entre Tita y Rhodesia no tiene que ver su sabor sino más bien con un tema de edades: los más chicos prefieren la Tita, hasta que se dan cuenta es apenas un sánguche de dos galletitas Manón bañadas en simil chocolate. Con el tiempo, todos eligen la Rhodesia, por esa suerte de hojaldre que forman las obleas y por su cobertura finita que se resquebraja al ser mordida. Ojalá que el conflicto con la planta de Kraft (exTerrabusi) no produzca mermas en la calidad de esta impresionante golosina. EL INFIERNO 1. Peor caramelo: Media Hora Si ya el anís es un sabor ajeno al paladar del argentino promedio, qué decir del anetol, un derivado de esa planta que le da gusto a estos caramelos que desde hace años pueblan nuestros quioscos. No es culpa del anís que los Media Hora sean tan feos, sino su incómoda forma tipo bola y algún secreto del anti-marketing que deben guardar sus fabricantes para hacerlos particularmente horribles. Sus detractores se cuentan de a miles y nadie logra explicar cómo es que siguen firmes en el mercado. Pero siguen. 2. Peor golosina clásica: Paragüitas Sabemos que muchos van a saltar, horrorizados porque nos metemos con el emblemático paragüitas, un chocolate que acompaña a muchos desde la más tierna infancia. Pero dejen esa nostalgia de lado y pruébenlo con cierta objetividad: es malísimo. Sabor a aceite hidrogenado y azucarado, con un retrogusto que queda pegado en la lengua por unos cuantos minutos. No, no, no. Es verdad que lo retro está de moda, pero hay límites. 3. Peor engendro: Fun Pop Blue Esto debería ir bajo la categoría de peor chupetín, pero no. No es un chupetín. Es un engendro. No hay otra palabra para definir esta cosa, la más fea que jamás hayamos visto en un quiosco. No tiene siquiera la simpática caradurez del helado Patalín, ni el toque gore de imitar la forma de un insecto. No. Su estética apunta, creemos, a los niños, que sin duda tendrán años de pesadillas después de verlo. Parece un chupete rodeado por un montón de dientes agresivos y adultos, y una suerte de lengua inversa con sabor a caramelo frutal. Creado en China, es un gran ejemplo de cómo malgastar recursos. 4. Peor bocadito: Chocomaní Cómo se nota que el maní es barato... porque se lo somete realmente a todo tipo de aberraciones golosinescas (con muy honrosas excepciones, como el consabido y querido Shot). En este caso, se trata de un caramelo semiblando, como esos de dulce de leche que se pegan a los dientes. Pero si en ese caso zafan justamente por el sabor del producto patrio, el chocomaní tiene un color y sabor oscurísimo, sumando maní picado (andá a sacarlo de entre los dientes). No tiene excusas. Simplemente, incomprable. 5. Peor chicle: Bazooka El chiste que viene en su envoltorio jamás causó gracia. El horóscopo nunca resultó creíble. Lo único que le faltaba a Bazooka era que el producto en sí mismo fuera malo. Y Bazooka cambió. Poco queda de aquel chicle blando con el que hacíamos globos en nuestra infancia. Ahora, en menos de dos minutos de masticación se convierte en una goma dura, chiquita e insípida, que induce al escupitajo inmediato. Nada, ni su amplia variedad de sabores, lo salva del infierno. Las mejores y las peores golosinas heladas para comprar en el quiosco 1. Barrita Helada Aguila. El chocolate Aguila fue por años el paradigma de la calidad para los chocolates argentinos. Una marca de prestigio, que hoy Arcor lleva a toda una familia de helados. Entre ellos, esta barrita. Desde su packaging, ya se ve que apunta al consumo adulto: prolijo, minimal, metalizado. No tiene palito, sino que es un bombón rectangular, motivo por el cual tal vez no resulte lo más cómodo para comer. Pero logra su cometido. Parece un helado premium, y en gran parte lo es. Está bañado en chocolate (de verdad, ese que viene del cacao), y la crema de su relleno es una de las mejores. Buena textura y rico sabor. Para su tamaño, el precio es alto; pero lo vale. ($3) 2. Tofi Crocante. No seamos injustos: no es que sea pésimo, pero no tiene nada que ver con el Tofi. Primero, su calidad es el paradigma de lo industrial. Baño simil chocolate, y un relleno grasoso, que no recuerda a ninguna vaca campestre. El dulce de leche del interior es la señal alusiva al verdadero Tofi, pero aparece congelado, sin la gracia del verdadero dulce nacional. Y el crocante del exterior (logrado con cereal y maní) es un poco chicloso. Insistimos: no es que sea feo, pero es un helado más. De buen tamaño, lindo aspecto que, comparado al Tofi, pierde, y por goleada. ($3,50) 3. Aguila Mini Torta Helada. Su forma es redonda, un círculo perfecto desde donde sale un palito, lo cual es original. Aquí, la marca emula sin dudas a un alfajor, lo que en idioma Aguila se llama “torta”. Dos galletas blandas encerrando un helado de crema, todo bañado en chocolate. En Joy, usualmente nos gustan más que los helados no tengan bizcocho, ya que les quita frescura, y son algo difíciles de comer: se los debe morder, sufrir el frío del helado, y la galleta se rompe y cae. Pero si sos de los que elijen este tipo de combinación, te convencerá la propuesta. Eso sí: no esperes encontrar el dulce de leche que promete: sus delgadas líneas de dulce son realmente delgadas. ($ 3,50) 4. Nesquik Vasito. ¿Es el Nesquik una golosina? El límite es difícil de discernir, pero en el caso del helado, sin duda apunta hacia ese lado. En este caso, con una crema sabor chocolate (elaborada realmente con Nesquik), y un centro de salsa de cacao (que mantiene su textura semilíquida a pesar del frío), en un pequeño vasito de oblea recubierto por dentro por un baño de repostería bastante malo. En resumen, un postrecito idéntico a los mousses de chocolate que sirven en restaurantes de medio pelo. Para un quiosco, no está mal. Pero el verdadero Nesquik le gana por un par de cuerpos. ($ 2,5) 5. Corazón Bon o Bon. Tiene forma de corazón, y eso está bien, ya que esta famosa versión arcoriana del Serenata de Amor se instituyó como regalo romántico entre tórtolos enamorados. Y, hay que admitirlo, el helado está bastante bien. Con su sabor a maní, que a muchos podrá impresionar, se gana el premio al más original de los helados de quiosco, y la cobertura de chocolate con leche que lleva es gruesa, resistente y sabrosa. Es distinto al Bon o Bon original, pero se defiende muy bien. ($3) 6. Bananita Dolca. Ya resulta increíble que exista una golosina como la Bananita Dolca, con sus décadas sobreviviendo al hostil mundo de la competencia. Y este helado cumple realmente todas las expectativas. El mismo sabor artificial a banana, el mismo color amarillo casi fluo, y una buena cobertura de chocolate con leche, en un formato de mini helado, apenas un tentempié al paso. Perfecto. Para comprar de a decenas para un cumpleaños retro. ($2) 7. Cofler Blanco. Según el paquete, el relleno de crema de chocolate basa su sabor en el Cofler. Lo cierto es que, y sólo en este caso, el helado sobrepasa a la golosina. Así es: mientras que la familia de productos Cofler no es gran cosa (al menos, no lo suficiente como para generar un culto por ellos), este helado se muestra contundente, sabroso, con una crema de buena calidad y un exterior de chocolate blanco rígido, crujiente, que logra el contraste ideal con el relleno. Simplemente, disfrutable. ($ 4,75) 8. Rocklets Cono. Un cucurucho generoso, bañado por arriba con mini rocklets de colores. La idea a priori parece buena: ¿a quién no gustan esos confites con chocolate? Pero, tras la experiencia, surge la decepción. Al estar guardado en freezers, los rocklets aparecen congelados, lo que les quita el brillo característico, y buena parte del sabor. A su vez, los confites sólo están arriba; pronto el cucurucho se transforma en un helado de crema desteñido por las grageas. A no confundirse: esta crema es rica. Pero aburrida para tanta expectativa y alto precio. En teoría, lleva salsa de chocolate. Nosotros apenas la vimos... ($5,25) Dejen su comentario...muchas gracias
Los 10 mejores restaurantes españoles de Buenos Aires 1. Para ir con amigos: BETANZOS Porciones grandes, clima de club de barrio, vinos clásicos a buen precio y mozos de los de antes atentos para que no te falte nada y con el timing para no molestar. Todo lo que se necesita para ir a comer con amigos. El barrio no es el más lindo, pero está en un lugar estratégico. Sin grandes pretensiones culinarias ni ansias de un ambiente ultra chic, la tortilla cumple y la parrillada de pescados dignifica. (Venezuela 1534, Monserrat / T. 4115-8780 4115-8780) 2. Para comer pescados: IÑAKI De los mismos dueños del Centro Vasco Francés, todavía en funcionamiento en la vereda de enfrente, que aquí descargaron todo la sabiduría acumulada en el trabajo con pescados y mariscos. El salón es simple pero agradable, y los pescados salen en preparaciones tradicionales, siempre frescos. Del pulpo a las kokotxas, de los txipirones a la centolla, del mero al bacalao, de la chernia a la merluza, la fauna marina nada a sus anchas en este reducto vasco. (Moreno 1341, Monserrat / T. 4382-8486 4382-8486) 3. Para ir de trampa en el microcentro: TANCAT Un clásico del microcentro que tiene todo lo que se necesita para un almuerzo tramposo. Clima íntimo sin ser meloso, mesas ocultas y visibilidad casi nula desde la vereda, perfecto para tomar una copa con unas tapas en la barra (infalible la tortilla española, obvio). No hay que ir antes de las 14:30, cuando puede aparecer algún conocido, ni quedarse luego de las 18. Para los que usan el día para vivir lo que tienen prohibido de noche. (Paraguay 645, Microcentro / T. 4312-5442 4312-5442) 4. Para sometidos y masoquistas: AVILA La gente que va a este lugar parece estar atraída por el show de los fines de semana, el espectáculo unipersonal Miguel, el dueño, que guía el restaurant, elige la comida y echa a los que no le caen bien. Un mundo caótico pero con algo interesante para comer pollo al ajillo, conejo a la cazadora o cazuela de pescado mientras se escuchan rumbas, bulerías o sevillanas. Más que un restaurante, una experiencia completa. El precio es de $90 los días que hay show (sin bebidas) y a la carta el resto de los días, pero todo puede variar según la cara con la que te mire Miguel. (Av. de Mayo 1384, Congreso / T. 4383-6974 4383-6974) 5. Para ir de tapas: SAGARDI Lo primero que tenés que saber es que acá no podes hablar de tapas, sino de pintxos. Son más o menos lo mismo, pero en el País Vasco los llaman pintxos por la forma en que se sirven, con escarbadientes. Los fríos están siempre en la barra y los calientes salen de vez en cuando y te los ponen frente a la nariz. Imposible rechazarlos. Ojo que entre la curiosidad y la glotonería no te das cuenta, los escarbadientes se van sumando y por cada uno te cobran entre $8 y $10. (Humberto Primo 319, San Telmo / T. 4361-2538 4361-2538) 6. Para comer cochinillo: RESTAURANT DEL CASAL DE CATALUNYA Después de años de trabajo y ante la replicación de la oferta en otros lugares, se decidieron e imprimieron en las remeras de los mozos lo que muchas ya sabían: que allí se come el mejor cochinillo de Buenos Aires. Pesa 3,8 kilos y lo lleva hasta la mesa Marisol, la jovencísima y bella cocinera, que te lo corta con un plato, sin perder elegancia ni simpatía. El precio no lo hace apto para todo público: sale $350 y comen cuatro (aunque se puede pedir medio a $200), pero si armas una mesa numerosa puede servir como coronación de una ronda grande de tapas, el atajo económico que ofrece el lugar. (Chacabuco 863, San Telmo / T. 4361-0191 4361-0191) 7. Para ir con tus abuelos: PALACIO ESPAÑOL Un frente ornamentado e imponente esconde uno de los primeros clubes españoles de la ciudad, plagado de cuadros, tapices y esculturas, con más de un siglo de historia. El lugar da un marco clásico, elegante y con cierta decadencia que lo hace perfecto para llevar a tus abuelos y hacerlos sentir como si comieran la misma paella a la valenciana que hace 50 años. Después de los higos flambeados, paseo por Avenida de Mayo, café en el Tortoni y un partido de billar con tu abuelo en los 36 Billares. Ningún vintage: salida telúrica. (Bernardo de Irigoyen 180, Monserrat / T. 4334-4876 4334-4876) 8. Para una cena de alta gama: OVIEDO Hay que comer en Oviedo al menos una vez en la vida. Ya habrás escuchado hablar mil veces de este restaurante clásico, sin dudas entre los mejores de la ciudad. Gazpacho de langostinos, ravioles de espinaca, filet de trucha con terrine de hongos… platos de sabores que escapan a las palabras. Andá con la tarjeta de crédito y no pienses en gastar menos de 180 pesos. A la hora de elegir lugar, buscá un chanchito de madera ajeno a los visitantes y el paso del tiempo. Ahí, al lado del cerdito, está la mejor mesa del restaurante. (Beruti 2602, Barrio Norte / T. 4821-3741 4821-3741) 9. Para una reunión de negocios: FELIX Para una reunión de negocios se suele buscar un restaurante con algún salón privado. Felix lo tiene, pero redobla la apuesta: todo el lugar parece un salón privado con un clima telúrico, lleno botellas viejas, carteles y objetos a salvo del paso del tiempo. Mejor si vas al mediodía o un día de semana por la noche, cuando el clima es aún más tranquilo y suele poblarse con gente que entre copa y copa discute sus negocios. Intimidad, resguardo, silencio, todo esto lo ofrece este lugar histórico, como también un clasiquísimo cocktail de langostinos, ostras gratinadas o pulpo a la gallega. (Freire 794, Avellaneda / T. 4228-5874 4228-5874) 10. Para sorprender en una cita: TIPULA COCINA + ARTE Ir a un restaurante con buena comida es importante para una cita romántica, pero la carta ganadora está en si, además, ese lugar es desconocido. Lejos de los circuitos gastronómicos Tipula prepara una cocina de raíz española con vuelo contemporáneo. Hay un menú en pasos que varía según el designio de Hernán, creador y cocinero del lugar. Se recomienda dejarse llevar por sus consejos. (Vicente López 76, Martínez / T. 4793-7185 4793-7185) Las 10 pizzas más insólitas de Buenos Aires y dónde probarlas 1. La de mandarina de MANDARINA’S CAFE Si el plan es una salida en pareja, Mandarina´s es una buena opción por sus luces tenues y música lounge. Aquí vas a encontrar una pizza con mandarina, que le hace honor a su nombre, y sale con mozzarella, jamón, anana, mandarina, palmitos y salsa golf, una combinación extraña y agridulce para los que buscan algo fuera de lo normal. (Arcos 4001, Nuñez – T. 4703-2067 4703-2067) 2. La de dulce de leche de BAKANO En Bakano la pizza también se sirve de postre. Viene con cuatro porciones. Podés elegir entre quince combinaciones diferentes, como la de brownie, banana y hasta membrillo que viene con queso cremoso. La dulce de leche es simple: masa de pizza + dulce de leche. Nada de mozzarella (la bizarrez no llega a tanto). Sucursales en www.bakano.com / T. 0810-888-2252 0810-888-2252 3. La de strogonoff de pollo de SUPER PIZZA Una de las pizzas más originales servida en la pizzería con el nombre menos creativo del mundo. Entre todas las pizzas que salen a la piedra están “las exclusivas” que ofrecen interesantes combinaciones, como la que sirven con salsa de tomates, muzzarella y salsa strogonoff con trozos de pollo. Su contundencia equivale a la de tres porciones de muzza en cualquier otro lugar. (Godoy Cruz 2851, Palermo – T. 4777-9401 4777-9401) 4. La de salchichas alemanas de ALMACEN DE PIZZAS Esta cadena de pizzerías ofrece treinta opciones de pizzas hechas en horno la leña. De todas, nos quedamos con la de salchichas alemanas, con salsa de tomates, mozzarella, panceta, huevo fresco, queso parmesano y orégano. Una combinación potente, pero si no te alcanza, podés pedir que la masa venga saborizada de parmesano, aunque para nosotros, eso ya sería un poco demasiado. (Sucursales en www.almacendepizzas.com / T. 0810 - 888-2562 0810 - 888-2562) 5. La de salchicha parrillera y verdeo de EL MAJO Esta pizzaría de Belgrano logra fusionar en una sólo plato dos pasiones argentina: la pizza y el asado. Dentro de sus más de treinta variedades ofrecen una con salchicha parrillera, verdeo y muzzarella. Si te gustan las pizzas bien finitas y crocantes hechas a la parrilla, éste es tu lugar. Un detalle: si se pide delivery prender el horno, ya que es tan finita que a veces llega fría. (Juramento 2781, Belgrano / T. 4784-2769 4784-2769) 6. La mexicana de PIZZA CERO Pionera de la “pizza fashion”, Pizza Cero es el lugar que se elige para cenar, pero también para mostrarse un sábado a la noche. Y si buscás algo realmente distinto, tenés la pizza mexicana, que sale con muzzarella, salsa de tomate, especias picantes y salsa de guacamole. Si no te gusta el picor o tenés miedo de hacer el ridículo, podés pedirla sin especias. (Sucursales en www.pizzacero.com.ar) 7. La bolognesa de LA CONTINENTAL Seguramente tengas alguna cerca de tu casa, ya que La Continental cuenta con 16 locales que abarcan gran parte de la ciudad. Tienen una amplia variedad de pizzas clásicas y especiales, entre las que destacamos la bolognesa que, como su nombre lo dice, sale con salsa de tomate, muzzarella y trozos de carne picada. Una idea casi obvia que rara vez se ve en un menú. (Sucursales en www.lacontinental.com) 8. La de verdura con huevo y provolone de GUERRIN Guerrín es un clásico de Buenos Aires pero, lejos de quedarse con los sabores de siempre, muchas de sus pizzas descollan originalidad… a vecesdemasiada. Vale como ejemplo la de verduras, que sale con provolone y huevos que cocinan, como si fueran huevos fritos, en el horno y sobre lapizza. Una verdadera bomba atómica. Comer más de dos porciones requiereal menos dos Bagohepat. (Av. Corrientes 1368, Centro / T. 4371-8141 4371-8141) 9. La de salmón y camarones de CHEMICHAUX Ubicado en una casona en la esquina de Maipú y Urquiza, es el lugar elegido por los vecinos de Vicente López, a la hora de comer pizzas gourmet a la parrilla. Una de las que se destaca es la de salsa de tomates, muzzarella, salmón ahumado, camarones, queso crema y finas hierbas, que viene con una masa finita y bien casera. (Av. Maipú 1296, Vicente Lopez / T. 4791-4514 4791-4514) 10. La de carne cortada a cuchillo de IL MIGLIORE En este lugar de aires tanos vas a encontrar pizzas, focaccias y calzones. Todo sale del horno a la leña. Y si las empanadas impusieron la moda de la carne cortada a cuchillo… ¿por qué las pizzas iban a ser menos? Esta viene con muzzarella, barbacoa, cebolla, salsa de tomates y la carne de trozada en cubos de tamaño perfecto; ni muy grandes, ni demasiado chicos. (Charcas 2802, Barrio Norte – T. 4827-5888 4827-5888) 10 restaurantes para ir a cenar en la semana sin cambiarte la ropa 1. En Belgrano, BISTRO TOKIO Comer sushi no siempre es sinómino de una salida fashion. Acá, oculto en un primer piso, tenés un restaurante familiar japonés, atendido por japoneses que, ante todo, es muy rico. La estrella es el sushi (con piezas de gran tamaño), pero también hay buenas yakitoris y arroces al wok. Lo mejor es ir por los combos que mezclan rolls, tempuras y sashimis de salmón o pescado blanco. Comparado con otros restaurantes de sushi, los precios son muy bajos: unos $60 per cápita. (Virrey del Pino 2551, 1º piso / T. 4786-6959 4786-6959) 2. En Abasto, MAMANI Restaurante de culto, Mamani es un verdadero comedero peruano, espacioso y bullicioso, con una carta larga impresa en letra muy chica, y tantas mesas como para alimentar a un ejército a precio de ganga. Pedí canchitas, papas huancaínas, pollo grillado o arroz chaufa, todo viene para compartir de a tres. Una perlita de Abasto, que no figura en Guía Oleo. (Lavalle esq. Agüero / T. 4861-1183 4861-1183) 3. En Barrio Norte, NORTE Los que trabajan en la zona lo conocen bien. Mezcla rara de bodegón y restaurante para oficinistas, Norte despacha platos como una metralleta aceitada. Todo sale en su punto y con el sabor de la cocina más porteña. Las mesas están algo juntas, pero para comer bien y rápido no hay otro en la zona. Lengua vinagreta, costillitas riojanas y merluza al escalope. Toraba y rico. (Talcahuano 953 / T.4816-2867) 4. En Palermo Soho, CHEF IUSEFF La estética del lugar, con sus altos ventanales de vidrio y sus pisos de baldosa es un viaje directo a los años 80. Pero en la semana la pinta es lo de menos. Lo que importa es el clima familiar y la relación precio calidad. La comida: hummus, falafel, kebbe, muy buenas parras rellenas y demás especialidades árabes. Todo por, en promedio, menos de $50 por cabeza. (Malabia 1378 / T. 4773-0450 4773-0450) 5. En Monserrat, BETANZOS Clásico restaurante español con una carta larga y variada que ofrece porciones abundantes a precios buenos. Lo mejor pasa por los pescados, pero también hay comodines, como las pastas (penne rigatti de brocoli) y, si son muchos y caen con mucho hambre, paellas. ¡Ah! Si sobra, que no te avergüence pedir un doggy bag y llevarte los restos a casa. Suelen hacerlo todos los habitués. (Venezuela 1534 / T. 4115-8780 4115-8780) 6. En Palermo Hollywood, MORICHU El combo “vieja casona reciclada en Palermo” suele resultar en un restaurante caro y pretencioso, pero no es este el caso. Morichu es cumplidor en pastas, carnes y tiene una buena parrillada de pescados. Siendo familiar, tiene su onda, una linda terraza y un segundo piso espacioso y (cuando nadie festeja su cumpleaños) muy tranquilo. De yapa, suele estar adherido a muchas promos de bancos y tarjetas. (Honduras 5720 / T.4773-2138) 7. En Chacarita, SANTA GULA El cambio de dueño a fines del año pasado no modificó la propuesta de este bodegón chic, que mantiene al mismo cocinero y agregó a un par de platos como para que su carta siga siendo corta, pero no tanto. Se ven agnolottis casero con ricota y nuez, y lomo relleno, por ejemplo. Comida natural, rica, a un precio promedio de 50 pesos por cabeza. De postre, elegí la Copa Careyitos: base de mermelada de naranja y helado de crema americana batido con tequila. Fresca y potente a la vez. (Jorge Newbery 3902 esq. Guevara / T. 4552-4599 4552-4599) 8. En Las Cañitas, EL BAGUAL El Bagual es un caso curioso en Las Cañitas. Es el único bodegón que sobrevive en el barrio. Su mayor audacia en años es haber pintado su fachada de color rojo fuego. Adentro, todo permanece igual que hace décadas, cuando era punto de encuentro de los obreros que laburaban por la zona. Ofrece comida casera y buena parrilla, a precios razonables. Desde que cerró El Portugués, su competidor de antaño, es el amo y señor de las salidas no paquetas en el barrio paquete. Con el frío llegan a la carta el locro, el mondongo y los guisos; aunque el favorito de casi todos sus comensales es el asado de tira con papas fritas. (Ortega y Gasset 1767 / T. 4777-5028 4777-5028) 9. En Almagro, EL MOSQUITO Esta parrilla es una vía de escape para cuando volvés a tu casa sin ánimo de cocinar. Eso sí, andá temprano porque suele llenarse. De los fierros pedí los clásicos: el bife de chorizo, el asado de tira y la entraña. Las ensaladas son clásicas y cumplen, aportando tu cuota vegetal de la semana. También podés pedir menú de parrilla libre, pero sólo rinde si llegás muerto de hambre. Buena relación precio calidad y porciones abundantes que te ayudan a olvidarte del barullo. Hay espacio para niños. (Perón 4499 / T. 4865-0033 4865-0033) 10. En Nuñez, LA GUITARRITA Felices los vecinos de Nuñez cuando La Guitarrita cerró su viejo local en Belgrano para abrir un espacio mucho menos futbolero y más familiar y prolijo en la esquina de Pedraza y Cuba. No es una pizzería de barrio más, sino una de las mejores pizzas a la piedra de la ciudad. La de mozzarella, salsa de tomate, matambre casero y huevo picado ya es un clásico. Las demás, salen como deben salir: crocantes y sabrosas. No hay mucho más que explicar. (Cuba 3300 / T. 4704-0756 4704-0756) Los 8 mejores restaurantes para salir de tapas en Buenos Aires 1. Sagardi Euskai Taberna. El encargado de la cocina se llama así: Arkaitz Etxarte Guerekaetxebarria. ¿Vasco yo? Oriundo de San Sebastián – Donostia, es quien trajo los detalles de las recetas y guía los fuegos. Sagardi, un grupo con más de 15 locales en toda España, reúne en su archivo unos 80 pinchos distintos, de los que suele haber siempre disponibles alrededor de cuarenta. Sobre la barra unos veinte platos de pintxos fríos esperan desde el mediodía y hasta la medianoche a la llegada de los visitantes, los calientes se van ofreciendo en tandas. Para beber hay cerveza, sidra vasca tirada (Zapiain) y un rico Tempranillo joven español. El primer y único lugar para emular una auténtica experiencia pintxera. Para más info, lee la reseña de Sagardi, en el Resto Review de esta misma edición. Humberto Primo 319/333, San Telmo / T. 4361-2538 4361-2538 www.sagardi.com 2. Casal de Catalunya. La cocina de mar y montaña del Casal es una de las propuestas más exitosas y excitantes de San Telmo. Aunque uno puede ir a sentarse a su salón, felizmente mantienen la barra del hall (el lugar más lindo de un edificio, ya de por sí hermoso) con una propuesta de tapas que incluye boquerones sobre alioli, albondiguillas, patatas bravas con alioli y romesco, pan tumaca (pan frotado con tomate y jamón crudo), rabas, gambas al ajillo o unos riquísimos chipirones a la plancha. También podes pedir el gran tapeo, que trae todo. Una fiesta. Chacabuco 863, San Telmo / T. 4361-0191 4361-0191 www.casal.org.ar 3.- Aire Creacocina. Tras un nombre que parece alzar la propuesta como algo etéreo, la comida se aferra a la tierra y sus productos. Y las tapas son la metáfora en miniatura de lo que trae toda su cocina. Los llaman “montaditos” y traen, por ejemplo, croquetas de cordero, mini brochote de pulpo, champiñones al ajillo, tortilla con mermelada de cebolla roja y queso azul, queso brie frito con mermelada de moras y ravioles de ricota, provolone y nuez fritos con mayonesa de ajo. No hay barra, ni palillos que apuñalen los bocados. Sí un clima creativo y sabroso en el aire. Bonpland 1577, Palermo Hollywood / T. 4775-8260 4775-8260 www.airecreacocina.com 4. DeOlivas i Lustres. Sebastián Tarica (dueño y cocinero del lugar) fue pionero en ofrecer tapeo de una manera innovadora: 15 pasos con platos ingeniosos que llegan en presentaciones que juegan entre lo telúrico y lo pop. Flan de choclo, aceitunas rebozadas y pasta de ají morrón son algunos de los más recordados de una propuesta que varía continuamente. En algunos momentos ha sumado platos, pero los habitués saben qué lo mejor del lugar para por ese tapeo para dos. Buena opción para los que gustan de abandonarse a una experiencia sin poner peros. Gorriti 3972, Palermo / T. 4867-3388 4867-3388 www.deolivasilustres.com.ar 5. Tipula. No hay barra ni tapeo. Pero en cada plato está vivo el espíritu de la cocina española en general, y vasca en particular. Para picar hay jamón ibérico, boquerones con aceite de sésamo, alioli y remolacha, pulpo español con polenta crocante al azafrán y aceite de pimentón o langostinos con espuma de espárragos y pan de arroz o pato asado con mango caramelizado y mojo de mostaza antigua. Pero más allá de estos platos, hay que dejarse llevar por los designios de Hernán Gripponi, el cocinero y creador del lugar. El menú degustación es una ruta de placer en e-tapas. Vicente López 76, Acassuso / T. 4793-7185 4793-7185 www.tipula.com.ar 6. Tancat. Abarrotado de mesas y objetos de decoración, la barra es un buen refugio de frente a recuerdos de otros visitantes. Los platos uno al lado del otro sobre la barra exhiben con algunas de las especialidades: tortilla española, chipirones, jamones, pescado frito o cornalitos. Para evadirse del caos del Microcentro buscando una postal española en el horizonte. Paraguay 645, Centro / T. 4312-5442 4312-5442 7. Avila. Miguel Hernández es amo y señor de la casa: entra quien él quiere, o al menos se va quien él no quiere. Precio fijo, dentro del que se incluyen como tapeo, ostras, gambas al ajillo, jamón crudo, chorizo español, vieyras, callos, berenjenas y porotos en escabeche… Un clásico de la zona más española de Buenos Aires. Av. de Mayo 1384, Centro / T. 4383-6974 4383-6974 8. Olsen. ¿Qué tiene que ver Escandinavia con el País Vasco? Casi nada, salvo, tal vez, la dificultad de los idiomas que hablan. Pero en Olsen, clásico pionero de Palermo Fashion, las tablas nórdicas remiten al tapeo. Cuatro panes (bagel con gravlax y el clásico danes Smorrebrod, con manteca y arenque) maridados con diferentes vodkas en vasos de shot. Todo bajo un amplio porche o el jardín verde y fresco en el que se relajan cientos de turistas jóvenes y modernos. Gorriti 5870, Palermo Hollywood / T. 4776-7677 4776-7677 8 mejores restaurantes para comer pescado en Buenos Aires 1. LA MARISQUERIA Lo más parecido a asar tu propia pesca que puedas encontrar en la ciudad. Esta pescadería tiene un entrepiso oculto donde funciona un pequeño restaurante. Elegís el filet que más te gusta, te lo cocinan a la plancha y te lo sirven. Y lo pagás a precio de puerto. Frescura asegurada. (Av. Las Heras 2745, Barrio Norte / T.4804-6400) 2. STROBEL’S Una sandwichería especializada en pescados, que van mucho más allá del clásico salmón. ¿Un ejemplo? El de pacú: 160 gramos de pescado a la plancha, sobre albahaca y tapenade de aceitunas verdes, en ciabatta y junto a una mini ensalada. (Pje. Carabelas 261, Microcentro / T. 4328-1865 4328-1865) 3. SOLO PESCADOS Solía ser una pescadería común con un par de mesas, pero se agrandó. Ofrece pescado fresquísimo a precio de mercado, pero lo mejor es pedir la carta de comida peruana. Ahí aparecen sopas, sudados y parihuelas. Hay muy buenos platos por menos de $40, como por ejemplo la exótica leche de tigre, que se sirve fría, en copa. (Anchorena 533, Abasto / T. 4861-0997 4861-0997) 4. FELIX CLASICO Un histórico bodegón ahora renovado. La especialidad son los pescados y mariscos en los platos. La carta es amplia y el servicio generoso (y gratuito), con tortillita de papa y champán de bienvenida, muy años ochenta. Se ofrecen platos tradicionales, muchos de ellos con salsas, como trucha a la crema de almendras y lenguado entomatado. Casi todo es abundante y con precio amable. (Freire 794, Avellaneda / T.4228-5874) 5. JANGADA Una parrilla especializada en pescados de río del litoral. La propuesta es disfrutarlos a las brasas, cortados al medio sobre una tabla de madera. Así se juega a "caranchear" a orillas del río. Las tablas salen con verduras asadas; el pescado no lleva nada, ni limón, casi ni sal. No lo necesita. El dorado llega despinado, crocantito y suave, con cabeza y todo. El surubí, más grande, sale en postas (rodajas). La carta se completa con boga y pescados de mar, mariscos, pastas y carnes. (Bonpland 1670 / T. 4773-0411 4773-0411) 6. OVIEDO No pocos ponen a Oviedo en el top 5 de restaurantes porteños. Sus aires de living de la calle Alvear, con cristalero de caoba y cuadros de Benedit, son apenas un preludio para la comida. Su alma mater, Emilio Garip, enfatiza que sus alimentos "nunca han sido congelados". Esto, y la elección y tratamiento de la materia prima, son el secreto de su éxito. Los pescados salen apenas condimentados con algún toque como el romesco (almendras, pimentón y pan rallado). Hay merluza, lenguado, corvina, besugo, bacalao, trilla y chernia, todo en su punto. (Beruti 2602, Barrio Norte / T. 4821-3741 4821-3741) 7. JOSE LUIS Posicionado por el asturiano José Luis Blanco frente al hotel Alvear, funcionó siempre gracias a un selecto boca a boca. El besugo a la vasca, tradicional, no le hace asco al ajo ni al morrón. Hay variedad: róbalo, merluza negra, pez espada, varios a la vista en una vitrina-pecera. Entre los mariscos descuella el pulpo a la feria. (Av. Quintana 456, Recoleta / T. 4807-0606 4807-0606) 8. NEMO Local chiquito en pleno Palermo Gordi, donde nunca falla la pesca del día: un salmón rosado con milhojas de calabaza, o un mero con brunois de zucchini. Nada de salsas de crema: un toque deco al emplatar, chutney, y listo. Las estrellas son el tableo y el tapeo, para compartir y probar un poquito de todo. El tableo pone en la mesa 650 gramos de pescado fresco variado, con dos guarniciones. El tapeo saca 14 platitos, donde brillan los langostinos con jengibre caramelizado y los mejillones marinados. (Cabello 3672, Palermo / 4802-5308 4802-5308) Los 10 mejores restaurantes ochentosos de Bs As 1. El Palacio de la Papa Frita Fue creado por Ramiro Rodriguez Pardo, una leyenda viviente de la cocina argentina, y si bien tiene más de 50 años, tuvo su auge en los 80. Sus papas soufflé ya son patrimonio histórico de la ciudad. Mozos de moño, paredes de madera y toda la “trayectoria, buen gusto y tradición” que ofrecían los restaurantes ochentosos mientras la inflación hacía estragos y Leo Sbaraglia la rompía en Clave de Sol. (Av. Corrientes 1612, Microcentro / T. 4374–8063 4374–8063) 2. El Nuevo Hermann Para darse una idea de cuán ochentoso puede ser este restaurante, basta con decir que un habitué de la casa es Juan Carlos Calabro, que va a cenar con su esposa Coca. Cocina alemana y porteña vintage, con un poco de olor a viejo que, más que molestar, emociona. ¿El mejor plato? Las costillas de cerdo ahumado están bastante bien. (Güemes 4202, Palermo / T. 4831-8904 4831-8904) 3. Luigi Grandes cortinados rojos sobre las ventanas, platos con el nombre del restaurante impreso y mozos de moño ajustado. Lo único que le falta es que el menú tenga los precios en Australes. Silencioso y familiar a la vez, Luigi tiene un pelotero que no se actualiza desde los años de Las Trillizas de Oro y estacionamiento gratis. A la hora de comer, pastas y minutas. No busques nada más rebuscado que eso. (Pringles 1210, Palermo / T. 4864-2303 4864-2303) 4. La Cantina de David Aunque haya conocido tiempo mejores, cumple con todas las premisas de un restaurante ochentoso: porciones abundantes, mozos de carrera y una carta extensísima. Siempre ligado a la historia de River Plate, aquí solían venir a brindar Enzo Francescoli, Antonio Alzamendi, Hugo Santilli, y el Bambino Veira cuando el club todavía tenía motivos para brindar. (Córdoba 6299, Chacarita / T. 4553-5613 4553-5613) 5. Los Platitos Un clásico para sentarse en esta barra a comer uno de los mejores sándwiches de cuadril de la ciudad ($24) con unas papas rejilla ($15). El restaurante de Antonio Bianco, anterior dueño de Los Patitos (hubo confusiones históricas alrededor de estos dos nombres) es el último de la costanera (número 57) y la única concesión a la modernidad que hizo en todos estos años fue instalar wi-fi. El resto —las sillas, las plantas colgantes, las paredes revestidas en machimbre y los tubos fluorescentes— es idéntico a cómo era hace 25 años. (Rafael Obligado s/n Puesto 57. / T. 4781-1499 4781-1499) 6. Aquellos Años Otro clásico de la Costanera Norte. Si bien funciona desde 2001 con esta marca, todos lo siguen llamando por su nombre histórico: Los Años Locos. En los 80 era LA parrilla de Buenos Aires. Tiene una capacidad de 330 cubiertos y algunos detalles que resisten incólumes al tiempo: los techos abovedados, el salpicré de las paredes exteriores, los mozos atildados y eficientes (todos hombres, claro). De su carta son recomendables las achuras: mollejas de corazón ($50) y chinchulines de cordero ($36). También se puede comer criadillas ($30) y el asado especial, un costillar ancho, cuyo precio varía según el día, pero ronda los $155 (para 4 personas). (Rafael ObligadoS/N y La Pampa / T. 4784-8681 4784-8681) 7. Antigua Munich Hoy conocemos restaurantes indios, rusos, croatas y japoneses, pero en algún momento lo más “étnico” que se podía probar en Buenos Aires era la cocina alemana, que pronto se convirtió en moda. La Antigua Munich es un estandarte de esos tiempos y resiste gracias a una clientela fiel y nostálgica. Sus platos, sin embargo, hoy son más “internacionales”. Entre los más famosos están todas las variedades de supremas ($34,50), incluida la Maryland y la Munich, y el bife de chorizo ($46,50). La ambientación se quedó en el tiempo: boxes de madera, mucha planta de interior y arañas de hierro forjado. El precio promedio es de $90. (Monroe 2444, Belgrano / T. 4784-1989 4784-1989) 8. The Embers “The first american restaurant in Argentina”, dice su carta en obligatorios colores azul, rojo y blanco. Con aires de merendero y bar de ruta 66, el treintañero que visite The Embers no podrá evitar que se le piante un lagrimón cuando sienta el aroma a pollo frito en canasta ($34) y pruebe las clásicas hamburguesas (combo con papas fritas y bebida, $26). Los postres (waffles dulces y salados, panqueques y lemon pie) salen pinchados con banderitas de países. Para hacerla completa, milkshake de frutilla o chocolate ($19) en vaso grande congelado. Un auténtico deja vú gastronómico. (Av. Del Libertador 14638, Martinez / T. 4792-1347 4792-1347) 9. La Chacra Ir a La Chacra en los 80 era como ir hoy a Cabaña Las Lilas o a La Cabrera. Si querías que un extranjero conociera la mejor carne argentina, éste era el lugar, con sus emblemáticas vacas embalsamadas dando la bienvenida sobre avenida Córdoba y su asador a la vista. Hoy podés comer un buen bife de lomo a precio simil Palermo, y lo podés ochentizar la entrada con una copa de langostinos, y el postre con un panqueque quemado al rhum. (Av.Córdoba 941, Centro / T. 4322-1409 4322-1409) 10. Zum Edelweiss A tiro de los teatros de Corrientes y con un ambiente reservado, Edelweiss era el elegido de actores, famosos y cholulos. En estas mesas cenaron Jorge Porcel, Javier Portales, Tristán, Ricardo Espalter, Susana Romero, y toda la farándula de la época. Además, Edelweiss era uno de los auspiciantes de Fútbol de Primera cuando iba por ATC y los partidos eran relatados a desgano por Mauro Viale. Está abierto hasta las 3 de la mañana, así que es ideal para ir después del teatro y ver si te cruzás con Nito Artaza. Entre sus clásicos esta el gulash ($40) y el chambonon eisbe con chucrut ($51). Los postres son los de siempre: don Pedro ($27), charlotte ($21) y almendrado ($20). (Libertad 431, Centro / T. 4382-3351 4382-3351) Los 10 mejores lugares para comer picadas en Buenos Aires 1. Mejor picada de bodegón: Almacén y Bar. Para muchos, las mejores picadas de la ciudad. El nombre del lugar es autoexplicativo: en el almacén del fondo se venden quesos y fiambres, y en las mesas de adelante se los sirve frescos, recién cortados en tablas ($44) para compartir. La poca originalidad del nombre del lugar se compensa con una rareza: sus dueños son una segunda generación de japoneses. Para sumar una curiosidad, la rusticidad de este boliche de Constitución se complementa con una muy completa carta de vinos y espumantes. Cochabamba 1701, esq. Solís, Constitución / T. 4304-4841 4304-4841 2. Mejor picada patagónica: Placeres Patagónicos. En los últimos años, los productos de los ahumaderos del sur del país pasaron a ser objetos muy buscados en la picadas de Buenos Aires. Este restaurante con tres locales en la ciudad se focaliza en recrear el paisaje sureño, tanto en su ambientación tipo refugio de montaña, como en su plato emblema: la Tabla Patagónica, que trae cinco ahumados diferentes (trucha, ciervo, cordero, jabalí y salame de ciervo), más seis quesos que van desde el sardo al de cabra. Vale como almuerzo o cena. Por $185 comen 4 o 5. Para completar el panorama patagónico, venden toda lalínea de cervezas El Bolsón. San Isidro Labrador 4408, Nuñez / T. 4702-0171 4702-0171 / www.patagonicosweb.com.ar 3. Mejor picada cervecera: Spangher. Pocas combinaciones mejores que una picada y una buena cerveza artesanal. Este pequeño bar de Villa Urquiza sabe hacer ambas cosas: tres variedades de cerveza fabricadas in situ (rubia, roja y negra), y una picada súper abundante para dos personas ($80) o para cuatro ($100) con fiambres artesanales traídos de Tomás Jofré, más aceitunas, cremas untables y pan de pizza, que sirve perfectamente como una cena. Si la idea es picar, pero no llenarse, elegí la tabla de quesos (del Monasterio de Los Toldos), que viene con seis variedades que van desde el azul, hasta el tybo, pasando por los saborizados (excelente el de ají). Sale $60 para dos y $80 para cuatro. Abre de jueves a domingo. Miller 2905 esq. Tomás Le Bretón, Villa Urquiza / T. 4523-3370 4523-3370 / www.spangher.com.ar 4. Mejor picada para comer hasta reventar: Café de García. Con su clásica picada de 30 ingredientes, Café de García ganó fama y mística. Una parada ineludible para el amante del fiambre y los encurtidos. Es cierto que puede resultar un poco caro: $60 per cápita (más bebida) por un plan que apunta más a la cantidad que a la calidad. Son 30 platillos de que van llegando a tu mesa en tandas. Así van apareciendo longaniza, queso pategras pero también especialidades como croquetas, empanaditas y tortilla de papas. A menos que no hayas comido nada durante los tres días anteriores, para cuando llegue el platillo número 25, vas a decir basta y te vas a desabrochar el cinturón. Imperdible. Se sirve de jueves a sábado por la noche y hay que reservar. Sanabria 3302, esq Varela, Villa Devoto / T. 4501-5912 4501-5912 / www.cafedegarcia.com.ar 5. Mejor picada alemana: Unterturkheim. Desde Planeta JOY ya hemos recomendado este lugar por su simpleza y su buena relación precio-calidad. Es uno de los pocos lugares de la ciudad en los que sirve una verdadera picada alemana. Hay una tabla de fiambres para dos ($50) con salame ahumado, jamón crudo ahumado, leber con trufas, entre otros, y otra de calentitos para dos ($60) que incluye salchicha alemana, salchicha picante y rosca polaca. Pero lo ideal es ir de a cuatro y pedir una tabla completa ($128) que combina las anteriores y le suma quesos ahumados y otros calentitos. Para beber: cerveza, sin dudas. Hay más de 50 variedades entre nacionales, importadas y artesanales. Ojo que los precios subirán a fin de mes. Humberto Primo 899 esq.Tacuarí, San Telmo / T. 4307-3265 4307-3265 6. Mejor picada de mar y picada vegetariana: La Poesía. Bar histórico que a principios de los años 80 fue punto de encuentro para artistas, escritores y periodistas, antes de cerrar durante años para ser reabierto a fines de 2008. Ese ambiente intelectual se mantiene en sus actividades: presentaciones de libros, talleres y shows de piano los martes a la noche. Además de las tradicionales, tienen picadas especiales, entre las que se destaca la de mar ($42) viene con, por ejemplo, salmón ahumado, mejillones, langostinos y palitos de pescado. Y la vegetariana ($25) que incluye palmitos, tomates cherry, corazones de alcaucil, berenjenas y champignon. Una relación precio calidad al alcance del bolsillo decualquier poeta. Chile 502 esq. Bolivar, San Telmo / T. 4300-7340 4300-7340 7. Mejor picada económica: Patio Thames. Una novedad de picada barata en un barrio caro. Abrió hace dos meses con una propuesta joven e informal: un patio techado onda “casa de los años 50”, más un pequeño porche al aire libre. Las picadas pensadas para tres, cuatro o seis personas salen 35, 40 y 70 pesos respectivamente (es decir, poco más de 10 mangos por cabeza). Sale todo fresco desde la fiambrería situada al fondo del local: salamín picado fino, leber, queso sardo, etc. La calidad no descolla, pero cumple para picar algo y tal vez después seguir con alguno de los platos que, entre $20 y $30, también son amigos del bolsillo. Thames 1678, Palermo Soho / T. 4832-8070 4832-8070 8. Mejor picada cool: Olsen. OK. No es una picada de raíces italianas, como las tradicionales que conocemos. No hay salamines, ni aceitunas. En este restaurante de cocina nórdica lo que nosotros llamamos picada se llama 5+5, o sea: cinco smørrebrød (panes con salmón ahumado, caviar, queso ahumado, por ejemplo), cada uno de ellos maridado con un shot de vodka (algunos saborizados y otros puros). Se calcula para 2 o 3 personas y sale $46. Ideal para picar algo rico en un lugar muy lindo, sobre todo si encontrás una de las mesas del jardín. Pero ojo: sólo para picar. Si querés cenar, tendrás que agarrar la carta de platos. Gorriti 5870, Palermo Hollywood / T. 4776-7677 4776-7677 9. Mejor picada vermusera: Lo de Jesús. Un bodegón de esquina que se mantiene vivo en Palermo desde hace más de 50 años, cuando el barrio no tenía apodos como Hollywood, o Soho. Mantiene la ambientación de viejo almacén, aunque hoy se especializa en parrilla. Sin embargo, siguen sirviendo buenas picadas a la hora del vermú: tablas para 2 o 3 personas ($55) de jamón cocido, mortadela, salame, olivos, queso gruyere, pulpeta y un espectacular jamón crudo, estacionado y cortado allí mismo. Para acompañar, el vaso pide un Campari con soda. Y si vas sólo y querés sentarte a ver el mundo pasar, pedite una tabla de fiambres individual ($25), que viene dos tragos a base de Cinzano. Gurruchaga 1406, Palermo Soho / T. 4831-1961 4831-1961 / www.lodejesus.com.ar 10. Mejor picada tradicional: Bar de Cao. Un bar histórico que reabrió en 2005 con una ambientación renovada que no hizo que perdiera sus aires tangueros. Las opciones de picada son muchas, de todo tipo y tamaño, pero nos quedamos con la Gran Cao ($45), de diez ingredientes, que van más allá de los fiambres clásicos e incluyen, por ejemplo, tortilla, sopresata y cantimpalo. Comen cuatro y se van pipones. Para beber, el ambiente pide Pineral con tónica, pero lo que más sale es la cerveza artesanal de la casa tirada en chopps. Hay rubia, roja y negra y sale entre $8 y $10. Avenida Independencia 2400 esq. Matheu, Congreso / T. 4943-3694 4943-3694 Bueno espero q les haya gustado esta es la parte 1: Solo para golosos