CHRISTIAN_DIOR
Usuario (Argentina)

Hola gente de Taringa, hoy les traigo una crítica que me gustaría compartir con todos ya que me pareció bastante interesante y un buen análisis que derivó en una novela del autor ruso Vasili Grossman. Iván Grigórievich regresa al mundo de los vivos tras largos años de confinamiento en la Rusia Oriental, en los campos para disidentes, decadentes, socialdemócratas, judíos o médicos, que se fueron llenando a golpe de paranoia de un Stalin que ha fallecido recientemente permitiendo que el país se recupere levemente del miedo que le mantenía encogido. Y sin embargo, este momento de plenitud, de recuperar la posesión de su destino, no parece alegrar a Iván Grigírievich. Enfrentarse a un mundo que ha cambiado, que ha mantenido su pulso mientras el suyo se debatía a menudo entre la vida y la muerte, entre el hielo y las alambradas, la enfermedad y el hambre, parece una tarea excesiva para un débil Iván; la seguridad, la rutina del campo parece más real que todo aquello que sus ojos ven ahora. Nikolái Andréyevich espera a su primo en Moscú mientras repasa lo que ha sido su vida en estos años. Su carrera científica parecía no tomar la altura que todos aseguraban que le correspondía. Otros más ineptos alcanzaban con facilidad los puestos que creía reservados para él. Como científico no se ve excesivamente envuelto en las convulsiones políticas de los años treinta pero la realidad pronto le alcanza y compañeros suyos brillantes comienzan a caer en desgracia. Primero serán judíos, luego simpatizantes de los judíos, luego otros, como en el famoso poema erróneamente atribuido a Bretch. Nikolái teme haber caído también él en desgracia pero realmente está en el lado de los vencedores; no es que acuse a nadie en particular, que denuncie o promueva persecuciones; aunque sí callará ante acusaciones terribles, no alzará la voz ante bárbaras mentiras ni se interrogará a sí mismo sobre las sorprendentes autoacusaciones de los purgados y no tendrá demasiado tiempo para lamentarse por ello ya que las enhorabuenas y los proyectos científicos que antes le eran arrebatados, le son ahora concedidos con pleno reconocimiento. Y es sólo ahora, cuando la cohorte de Stalin ha desaparecido, cuando los excluidos vuelven a sus casas y, si bien no recuperan lo que les fue arrebatado, su sola presencia resulta vergonzante; cuando los discursos públicos reconocen la manipulación de los juicios, de las confesiones de culpabilidad, es ahora, digo, cuando Nikolái siente el susurro acusador de su conciencia. Y más aún cuando espera a su primo, que nunca transigió, que nunca acusó a nadie ni sacó partido de las acusaciones y por ello vio su vida condenada al infierno de los campos. Y prepara su discurso, su argumentación, su justificación. Para todos fue difícil la vida, para todos hubo sufrimientos, querido primo, para todos, no sólo para quienes os levantabais con los miembros congelados, para los que cavabais con palas rotas en el duro hielo y comíais con las manos lo que os arrojaban los guardias, alimentándoos como a las bestias. No sólo hubo dolor, muerte, hambre y enfermedad en los campos. Aunque me veas grueso, en una casa elegante, con una hermosa mujer que sabe cómo hacer de buena anfitriona, no me juzgues por ello, no te creas mejor, más recto, más noble, sólo porque elegiste el camino en el que lo justo era evidente, en el que no había matices, ni dudas, en el que todo lo que hacías es hoy visto como justo. E Iván Grigórievich abandona la casa de su primo sin haber siquiera acusado a éste de nada. Humilde, sin apenas orgullo (quizá con dignidad, esa dignidad tan grande que apenas le cabría en su pequeña maleta de presidiario excarcelado) abandona el comedor de su primo, pisa la alfombra con cuidado, para no dejar la huella de su zapato, como en la nieve, y escapa de Moscú, a Leningrado, en busca de su pasado y de allí escapará de nuevo, haciendo justicia al título de la novela, al igual que Grossman huirá del planteamiento inicial de la novela aquí relatado, del estilo narrativo empleado hasta el momento y buscará, como Iván, el camino que le permita orientarse en este mundo que precisa de una explicación para tanto horror, que no puede ser contemplado con la tranquilidad del novelista sosegado que despliega con arte y oficio una trama que desvela por sus costuras la realidad social, en definitiva, busca una novela que rompa con la novela para afrontar el desafío de describir la historia de su país, su esperanza de futuro. Como queda dicho, hasta este punto, todo el libro parece discurrir por el cauce más tradicional de la Literatura rusa, en el que dos mundos, el de los acomodados y el de los excluidos, ocasionalmente se cruzan mediante enrevesados argumentos que permiten el libre discurrir de sus personajes atormentados. Pero pronto esta apariencia de tradición salta por los aires y la novela se adentra en un nuevo campo en el que la reflexión política, filosófica, histórica se entrevera con unos personajes cuyos perfiles quedan meramente trazados en su esencia, sin descripciones que les pongan cara, sin perfil biográfico que les ubique, simples sombras portadoras de historias o reflexiones que son el sustento de Todo fluye. Grossman, al igual que Iván Grigórievich, tampoco juzga. En uno de los pasajes más célebres del libro, describe las maldades de los informantes, de los delatores, de los simples envidiosos que inventaron acusaciones infundadas, de aquellos que inflamados por el ardor de la Revolución llevaron demasiado lejos sus fines, de quienes antepusieron sus intereses profesionales a los humanitarios y acusaron a colegas que les entorpecían y así, hasta casi agotar los tipos de canalla. Pero no, nosotros tampoco juzguemos, Grossman asegura por boca de uno de estos personajes que no hay inocentes en el mundo de los vivos, todos son, somos, culpables. Sin embargo, tras este trágico enunciado parece no esconderse otra cosa que la dificultad de enjuiciar a cada hombre en sus circunstancias ya que los planteamientos de Todo fluye toman otro derrotero y comienza la implacable denuncia que constituye su parte central. Desde los albores de la Revolución, sus primeros pasos, los regímenes de Lenin -un delicado admirador de la música de Beethoven- y de Stalin, Grossman analiza sagazmente el origen de sus dictados, la discrepancia entre sus políticas y sus vidas personales y los fundamentos de su poder. Grossman, pues no es otro quien actúa como verdadera voz narrativa, describe su teoría sobre el alma esclava de Rusia que la Revolución no hizo otra cosa que perpetuar sojuzgando a millones de ciudadanos, arrojando a la muerte a otros tantos en los campos de prisioneros o matando de hambre a millones de campesinos (la descripción de la extinción de los kulaks es estremecedora). Pudiendo haber optado por el camino de la libertad, abriendo un futuro nuevo para Rusia, se prefirió la más conocida vía de la opresión y la esclavitud a través de las leyes escritas pero también de la política de los hechos, de las denuncias y las amenazas, de la acusación de antipatriotas... Todo ello para mantener al pueblo esclavizado, para impulsar una industria pesada, una economía que permitiera el sostenimiento de una clase privilegiada y de un peso internacional que no sirve para beneficiar al pueblo oprimido. Parece el propio Vasili Grossman quien habla por boca de Iván cuando dice: "Y ahí estoy, acostado en la litera, medio muerto, y siento que en mí sólo queda viva mi fe: la historia de los hombres es la historia de la libertad, de la más pequeña a la más grande; la historia de toda la vida, desde la ameba hasta el género humano, es la historia de la libertad, es el paso de una libertad menor a otra libertad mayor; que la vida en sí misma es libertad. Esa fe me da fuerzas, palpo la preciosa, espléndida, luminosa idea escondida en mis andrajos carcelarios: Todo lo que es inhumano es absurdo e inútil". Ese anhelo de libertad que empañó la vida de Grossman (en lo personal y en lo literario ya que no pudo ver publicada en vida su principal obra, Vida y destino) resulta el oscuro objeto de deseo, el monumental altar ante el que se postra Todo fluye. Pero no sólo reflexiones de este tipo forman el cuerpo central de Todo fluye. Numerosos pasajes de hermosa belleza y lirismo contrastan con la dureza de lo narrado y crean un ambiente de ensoñación continua en el que es difícil no perder el sentido de la realidad, el no olvidar que lo narrado corresponde a una verdad histórica dolorosa. Es en estos momentos en los que mejor se revela el talento literario de Grossman. Este talento permite combinar todos los elementos citados (política, historia, moral, ...) sin desmerecer los aspectos estéticos, creando una obra literaria de gran altura y originalidad cuya lectura es un constante desafío a nuestra comodidad y pereza. Pese a que la fama de Vida y destino, y el reciente éxito editorial en España de la traducción directa del ruso, puede empañar Todo fluye, creo que esta última resume de mejor modo todas las cualidades de su autor. Su estilo literario avanzado, su delicadeza y atención por los pequeños detalles que iluminan toda una escena, su complejo juego de voces narrativas, la inclusión de largos (pero amenos) excursos metaliterarios tienen un mejor campo de juego en Todo fluye. Tal y como se señala en la solapa de la edición, esta obra es el testamento literario de Grossman que ya conocía que Vida y destino no sería publicada (pese a sus numerosos intentos cada vez que se abría un breve periodo de distensión política; sorprendente resulta que Todo fluye sí obtuviera el beneplácito para su publicación ), por lo que no es difícil conjeturar que en ella sintetizó todas sus ideas sobre la vida y la literatura. Sería lamentable por tanto, dejarla de lado como mero apéndice para seguidores incondicionales de este autor o para quienes la prefieran a Vida y destino por su brevedad.
Aclaración: hay que leer mucho, te doy la oportunidad de apretar la palabra "Posts" que tenés arriba a la izquierda para ahorrarte el laburo si no queres hacerlo. Por Julio Bárbaro: La descripción que me antecede es dura y está marcada por un realismo algo pesimista, porque uno no se imagina la salida. Nuestro tema es la comunicación, y respecto de eso fue muy raro lo que nos pasó. Néstor Kirchner no tenía nada que ver ni con los derechos humanos ni con la izquierda en Santa Cruz. No fue parte de su historia, ni de su compromiso. Ellos participaron activamente en la privatización de YPF. Oscar Parrilli fue el miembro informante de ese hecho. YPF fue vendida llena de riquezas y comprada vacía, y me piden que festeje nacionalmente el tema. Pero ¿qué es lo que nos pasó? Para mí Kirchner en un momento se enfrentó con que su pragmatismo le quitaba prestigio. Se fue descascarando su imagen. Yo soy un poco cruel y digo: Néstor siempre actuó con la conciencia de un manejador de bienes, y en la mesa de saldos de la Argentina lo más barato eran los restos de la izquierda de los 70. Los compró por nada. Se quedó con la actitud revolucionaria del setentismo dándole cargos secundarios, que además a él no le importaban, como el caso de la Secretaría de Cultura o la Biblioteca nacional. Entonces, mi generación, a la cual Perón le pareció reformista en el 74, ahora cree que Cristina (Fernández) es revolucionaria. Yo pienso que no es un problema ideológico sino de psiquiatra. Carlos Kunkel –que era mi amigo en aquellos tiempos- fue a renunciar ante Perón porque nosotros –me incluyo- planteábamos que esa democracia tenía que condenar a la violencia. Mi idea es que mi generación vio pasar el tren de la historia en los 70. Compramos la revolución, leímos a Gramsci, a Marx, a Lenin. Pero el tren pasó de largo. Los que entregaron su vida en la violencia, la perdieron. Y a los sobrevivientes, que hoy tienen sesenta años, alguien les entregó un cargo, una secretaria, un coche y un pasaje en business y comenzaron a aplaudir sin dejar de hacerlo. Pero ése es un lugar muy triste, porque en el fondo aquella alegría juvenil se convirtió en la alcahuetería de los mayores. Ahora que está presente este tema, recuerdo que, cuando asumió Kirchner, Bergoglio me llamó y me dijo “quiero hablar con el Presidente, apoyarlo”. A mí los jesuitas me criaron. Estudié en la Universidad del Salvador, fui diputado por Guardia de Hierro –y además soy hincha de San Lorenzo, pero eso no lo sumo. Quiero decir que me crié en esa argamasa jesuítica. Yo me peleé con Bergoglio cuando le entregó la Universidad a los que se la cedió. Nunca más pisé la Universidad. Después reformulamos nuestra relación pero yo quedé enojado, porque la Universidad que amaba se transformó en algo que no respeto. Pienso que, cuando apareció la universidad católica, fue para dar una opción superadora a la universidad pública y no para dar una nueva burocracia. La enseñanza libre fue un gran logro, el negocio de las universidades no. Terminamos en la comercialización de las universidades y no en la excelencia de los títulos. El Padre Segundo, un jesuita, decía “la universidad privada primero tiene que justificar su existencia, luego equipararse con la pública y luego ser capaz de dar opciones superadoras”. Pensemos que la religiosidad se desata con Juan XXIII. Hasta ese momento, el catolicismo estaba más ligado a las mujeres, en las procesiones o en las iglesias. Cuando surgió el debate de las encíclicas, nosotros –yo era Secretario de la Liga Humanista- le ganamos al marxismo por primera vez en la universidad –en el 63-. Y ganamos con Julio Olivera, que era el rector. Es decir, el cristianismo se impuso a la corriente marxista. Ahora, miren este detalle: en la Universidad de Buenos Aires, se podía ser socialcristiano o socialdemócrata, peronista no. La nacionalización del estudiantado llegó después de la noche de los bastones largos, cuando la bestia de Onganía mandó a reprimir al estudiantado, cuando destruimos toda nuestra intelectualidad porque eran marxistas. El hecho concreto es que esa generación encontró con Kirchner un espacio en el poder, y a cambio de ese espacio le dio una justificación ideológica al kirchnerismo. Y es cierto el hecho de que en la Argentina, con miles de cuadros políticos, si uno busca candidatos, encuentra a Scioli y Macri. Ninguno viene de la política, son aficionados. Entraron de grandes, cuando nosotros somos miles que entramos a los 18 años. La política no tiene un Lula, una Bachelet, un Mujica. Y esos países no tienen uno, tienen diez. Tienen una generación de políticos que se expresan frente a la sociedad. Nosotros, en cambio, tenemos muy pocos cuadros. Y eso es difícil de entender. Una de las comprensiones de ello es que ocurre porque nuestra historia se traba en los 70, en la represión, en el hecho de que reivindicamos a los que Perón expulsó de la Plaza –cuando ellos se suicidaron-. Y Perón al expulsarlos tuvo absoluta razón. Perón le dio a mi generación un poder enorme, y mi generación creyó que el poder estaba en la boca del fusil. Nosotros fuimos a la violencia después de la caída de Allende, cuando allí se vio claramente que la guerrilla frente al ejército regular no duraba ni tres días. Esto Péron se los decía claramente: “Ustedes no pueden confrontar con un ejército regular”. Uruguay tiene un Mujica que hizo una autocrítica, y es un hombre que la pasó mal y que tiene que ver con esa historia. Nosotros tenemos a los Kirchner que no tuvieron nada que ver con esa historia, tuvieron más que ver con la hermana que fue funcionaria, etcétera. La desgracia es que, al tener un pasado dudoso, tienen un presente exagerado. Porque ni Bachelet, ni Lula, ni Mujica, necesitan exagerar su pasión por la violencia. Yo digo siempre que no hubo dos demonios. Creo que el genocidio fue atroz, pero la atrocidad del genocida no le da lucidez a la víctima. Las víctimas parece que tienen voluntad de supervivencia ideológica a partir de la derrota. Entonces, nosotros tenemos que aguantar que ellos digan que tenían razón. ¿En qué tenían razón? Tan poca razón tenían que, en nombre de los montoneros, hablan los deudos, las abuelas y las madres, porque los sobrevivientes no tienen nada que decir. Ahora, trabado en eso, el gobierno logra un pragmatismo de lo peor. Este amor por el juego, por ejemplo. El juego es lo peor que hay. Perón nos dijo en el 73 que votemos en contra, decía que el juego es el impuesto al bobo. Ellos, entre la soja y las máquinas tragamonedas, eligen las tragamonedas. Ésa es la actitud parásita que los rige. El peronismo era la alianza entre el obrero productivo y el patrón productivo. El kirchnerismo es la alianza entre algunos docentes universitarios y algunos empleados públicos. No producen nada, sólo resentimiento. Y eso nos lleva al atraso que vivimos. Yo pienso que, si el Papa hubiera sido brasileño y un brasileño hablara en contra del Papa, lo matarían. Y acá tenemos una cantidad de personas que lo agreden. Me parece que la clave es que estamos viviendo la crisis de una política que nunca le dio importancia a la inteligencia. Si la política no expresa ideas, expresa intereses. La vida es por amor o por plata. El amor a la política es el sueño de un mundo mejor, es la causa. Si no está eso, terminamos todos en el negocio. Y pasan cosas como que hubo dos actos de De La Sota en Paraná y no salieron en ningún medio, porque Uribarri ya aplicó la ley de medios. Los que no son oficialistas no salen publicados si no pagan publicidad. Eso es la ley de medios. Menos mal que está Clarín, que sería la sinarquía o la corporación, que nos sacó una fotito. Si terminan con la corporación, desaparecemos. El debate es que somos un país sin burguesía industrial. Hay gente que llegó a un nivel económico a los 80 años y sigue aplaudiendo. Yo pienso que podrían tener un gesto. Pero si ellos, que tienen mucho que perder, siguen aplaudiendo ¿qué van a hacer los que no tienen nada que ganar? Me parece que no tenemos dignidad en el empresariado, que no tenemos pasión en los partidos políticos, y por ello no tenemos alternativas. Carlos Corach me dijo hace unos meses “vos corrés el riesgo de ser el peronista que quieren los no peronistas”. Y pienso ¿está mal eso? ¿No es lo que quería Perón en su final? Eso sería malo si los peronistas no nos ven. Creo que los no peronistas empiezan a tomar conciencia de que sólo nosotros los podemos sacar de esta estructura. El otro día un periodista me decía “¿el peronismo cuándo se acaba?” Y le contesté: “el día que se muera el último gorila, ahí dejamos de tener razón de ser”. Es como una dialéctica. Me parece que la política debe recuperar el testimonio y la inteligencia. Desde que Bergoglio fue nombrado Papa, andaba con sus cartas en el bolsillo. Hoy dije “parezco un fetichista” y las dejé en casa. Pero Bergoglio es la construcción de un hombre que elige la espiritualidad como camino y la humildad como forma de vida. Cuando lo agreden, lo ayudan, porque al agredirlo obligan a destapar todo lo positivo que él ha hecho. Entonces, desde Pérsico hasta el “Chino” Navarro y Mariotto, hablaron bien de él. Aparecen un montón de sectores del gobierno que expresan lo que él hizo, cómo vivieron al lado de un hombre que estuvo en Cromañon cuando el gobierno se borró, que estuvo siempre . Por delante, esto es el final de una etapa de la política argentina, donde la imagen que queda es que sólo el interés del pragmatismo sirve para enganchar en el poder. Y, en cambio, el Papa llegó a donde llegó por la humildad y la inteligencia. La concentración que tiene es admirable. Hay una carta que me dedica sobre un artículo que escribí en La Nación, donde me dice “en la primera lectura, porque lo leí más de una vez…” Yo pienso que si el Papa me leyó más de una vez, no sé cómo estoy acá. Pero el punto es la obsesión que tiene por el debate de ideas, por revisar eso que nosotros todavía no pudimos hacer. Creo que el ciclo histórico del kirchnerismo está agotado. Lo que aún está esperando la sociedad es que le demos una construcción intelectual y de testimonio. Mientras la política sea un camino para el ascenso social y económico, va a ocupar un lugar muy triste en la realidad. Y eso depende de que nosotros demos un pasito en este cambio que nos marca el Papa y seamos capaces de vivir con cierta humildad y dignidad. Porque en el gobierno pareciera que, a más riqueza, más socialismo –cuanto más guita tengo, más hablo de la revolución-. Ser socialista en Puerto Madero es maravilloso. Disfrutan dos veces: cuando gozan de los bienes y cuando cuentan la revolución. Creo que lo que nos queda es la política como pasión. Si recuperamos eso, le vamos a devolver a la sociedad una cuota de esperanza, que es lo que realmente hoy no tiene. * Julio Bárbaro es Licenciado en Ciencias Políticas. Referente histórico del Peronismo Nacional, escritor y pensador argentino. Fue Titular del COMFER y Secretario de Cultura de la Nación. Es autor de “Con Bronca y Esperanza”; “El Peronismo de la derrota”; “Pasiones Razonadas” y “Juicio a los 70”; y columnista de opinión en varios medios gráficos.

EL ENIGMA DE LA ESFINGE En las cercanías de Tebas, delante de uno de los siete portales de la ciudad, yacía un monstruo sanguinario, la esfinge. Tenía la costumbre caníbal de hacerle adivinanzas a los pasantes. Mataba a quien no pudiera resolverlas. Como verán, el resolver acertijos era peligroso en aquella época. Con el tiempo la esfinge comenzó a convertirse en una plaga, porque nadie lograba contestar correctamente sus preguntas. Hasta que un día pasó Edipo. Éste ya había asesinado a su padre Layos y con ello ya había cumplido con la primera mitad de aquella terrible sentencia del oráculo, que más tarde llevó a Sigmund Freud a la invención del complejo de Edipo. Él iba entonces camino a Tebas y pasó al lado de la esfinge, quien le hizo la siguiente y famosa pregunta: “¿Quién camina a la mañana en cuatro, al mediodía en dos y a la noche en tres piernas?” Edipo sin vacilar respondió correctamente a la pregunta, lo que enfureció a la esfinge, la cuál se tiró en un precipicio y murió. Edipo recibió a cambio en carácter de recompensa a Yocasta, la viuda del rey de Tebas, como esposa. Y ella era, sin que ninguno de los dos lo supiera en realidad, su propia madre. Así se generan complejos y neurosis. Pero, ¿qué es lo que le contestó Edipo a la esfinge, para que ella se salga tanto de sus casillas? Si no llegan a la respuesta, la doy en mi próximo post. Un fuerte abrazo a toda la comunidad.

100 frases En los últimos cien años la historia argentina regaló un sinfín de frases célebres, cantos populares, bloopers y slogans que quedaron marcados en la memoria. Algunas trascendieron por su comicidad. Otras, por su oportunismo. Muchas, tristemente célebres, pintaron de cuerpo entero a las etapas más negras de la historia argentina. Estos son cien ejemplos de la creatividad argentina para esbozar frases memorables. “Que se pierdan cien gobiernos, pero que se salven los principios” (Hipólito Yrigoyen, 1916) “Ha sonado otra vez en América, para el bien del mundo, la hora de la espada” (Leopoldo Lugones, 1924, durante el acto por el centenario de la batalla de Ayacucho) “La Argentina, por su independencia recíproca, es desde el punto de vista económico una parte integrante del imperio británico” (Julio Roca hijo, vicepresidente de la Nación, 1933, tras la firma del pacto por el comercio de carnes con el Reino Unido) “Se conoce al nombre del matador, pero hace falta conocer al del asesino” (Lisandro de la Torre, 1935, una vez que se apresó a Ramón Valdez Cora, quien mató al senador Enzo Bordabehere en el Congreso de la Nación) “Se terminó el fraude” (Edelmiro Farrell, en 1943, después del golpe de Estado contra Ramón Castillo) “El aluvión zoológico del 24 de febrero parece haber arrojado a algún diputado a su banca” (Definición del diputado radical Ernesto Sanmartino, en 1947, acerca del origen de la banca de varios legisladores peronistas) “Por cada uno de los nuestros que caiga, caerán cinco de los de ellos” (Juan Domingo Perón, 1955) “No hay vencedores, ni vencidos” (Eduardo Lonardi, 1955, después del derrocamiento de Perón) “A las Fuerzas Armadas las queremos al servicio de la Nación y no como guardia pretoriana del presidente de la República” (Arturo Frondizi, 1º de mayo de 1958) “Hay que pasar el invierno” (Álvaro Alsogaray, 1959, mientras anunciaba medidas de ajuste) “Perón no viene porque no le da el cuero para venir” (Alejandro Lanusse, 1972) “Ahora resulta que esos estúpidos, imberbes, que gritan, pretenden tener más méritos que aquellos dirigentes sabios y prudentes que, desde las organizaciones gremiales, mantuvieron viva la llama del movimiento durante 18 años” (Juan Domingo Perón, 1º de mayo de 1974) “Me llevo en mis oídos la más maravillosa música que es, para mí, la palabra del pueblo argentino” (Perón, junio de 1974) “Este viejo adversario despide a un amigo” (Ricardo Balbín, julio de 1974, durante los funerales de Perón) “No habrá devaluación brusca. La tendencia de los últimos días se acaba esta semana” (Celestino Rodrigo, 1975) “No me le den mucho a Mondelli” (Pedido de María Estela Martínez de Perón al periodismo en febrero de 1976, tras designar a Emlio Mondelli como ministro de Economía) “Yo me borro” (Casildo Herreras, secretario General de la CGT, marzo de 1976) “Me estoy probando los pantaloncitos para bañarme en el Pacífico” (Luciano Benjamín Menéndez, 1978, en pleno conflicto con Chile por el Canal de Beagle) “El régimen de tabla cambiaria seguirá hasta el fin de la década” (José Alfredo Martínez de Hoz, 1980) “La inflación está muerta” (Christian Zimmermann, vicepresidente del Banco Central, 1980) “La gente nunca tuvo más plata que ahora” (Martínez de Hoz, 1980) “El que apuesta al dólar, pierde” (Lorenzo Sigaut, 1981) “Las urnas están bien guardadas” (Leopoldo Galtieri, 1981) “No digo ‘Adiós’. Digo ‘Hasta luego’” (Martínez de Hoz, 1981, al dejar el Ministerio de Economía) “Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla” (Leopoldo Galtieri, 1982) “¡Que traigan al principito!” (Mario Benjamín Menéndez, 1982) “El peronismo triunfará conmigo o sinmigo” (Herminio Iglesias, 1983) “Con la democracia no sólo se vota: con la democracia, se come, se cura y se educa” (Raúl Alfonsín, 1983) “Si querés que me baje los pantalones, me los bajo” (Bernardo Grinspun, ministro de Economía, 1984, ante el emisario del FMI, Joaquín Ferrán) “Señores jueces, quiero utilizar una frase que pertenece ya a todo el pueblo argentino: Nunca más” (Julio César Strassera, 1985) “Barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?” (Víctor Hugo Morales, 1986) “A vos no te va tan mal, gordito” (Raúl Alfonsín, 1987) “Hoy podemos dar a gracias a Dios: la casa está en orden y no hay sangre en la Argentina. ¡Felices Pascuas!” (Raúl Alfonsín, 1987) “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo” (Juan Carlos Pugliese, 1988) “Yo no dudo, los soldados no dudan. La duda es una jactancia de los intelectuales” (Aldo Rico, 1988) “Síganme, que no los voy a defraudar” (Carlos Menem, 1989) “Por los niños pobres que tienen hambre. Por los niños ricos que tienen tristeza” (Slogan electoral de Menem, 1989) “No me atosiguéis” (María Estela Martínez de Perón, 1989) “Si el mercado quiere dólares, le vamos a dar con el látigo” (José Luis Machinea, presidente del Banco Central, 1989) “En este país, nadie hace la plata trabajando” (Luis Barrionuevo, 1990) “Estamos mal, pero vamos bien” (Menem, 1990) “No sé si voy a sacar el país del problema económico. Pero seguro que voy a hacer un país más divertido” (Menem, 1990) “Con la convertibilidad, habrá más de seis décadas de crecimiento y prosperidad en la Argentina” (Domingo Cavallo, 1991) “La Ferrari es mía, mía, mía. ¿Por qué voy a donarla?” (Menem, 1991) “No importa de dónde vengan los capitales. Lo que importa es que vengan” (Alberto Kohan, 1991) “No tengo aspiraciones de ser reelegido en 1995. ¿Cuál es el propósito de la campaña Menem ’95. Que Menem se va en el ’95” (Menem, 1992) “En 1.000 días, vamos a poder tomar agua del Riachuelo” (María Julia Alsogaray, 1993) “Hacia 1997, la deuda externa comenzará a reducirse. Y hacia fin de siglo, será insignificante” (Cavallo, 1993) “Necesito $ 10.000 para llegar a fin de mes” (Cavallo, 1994) “Me cortaron las piernas” (Diego Maradona, 1994) “Voy a hacer m… a los evasores” (Carlos Tacchi, secretario de Ingresos Públicos, 1995) “En las sesiones largas, algunos legisladores se dan un nariguetazo” (Alberto Lestelle, secretario para la Lucha contra la Drogadicción, 1995) “Hay que dejar de robar por dos años” (Barrionuevo, 1996) “Dentro de poco tiempo se va a licitar un sistema de vuelos espaciales mediante el cual, desde una plataforma que quizás se instale en Córdoba, esas naves espaciales se van a remontar a la estratósfera y desde ahí elegir el lugar adonde quieran ir, de tal forma que en una hora y media podamos estar desde Argentina en Japón, Corea o en cualquier parte del mundo” (Menem, 1996) “Yo no escribo nombres en las servilletas, ni presiono a los medios de comunicación” (Néstor Kirchner, 1997) “La convertibilidad se mantendrá por los siglos de los siglos” (Menem, 1996) “Esos problemas no corresponden a mi jurisdicción” (María Julia Alsogaray, secretaria de Recursos Naturales, en 1996, luego de un incendio que arrasó con más de 19.000 hectáreas en la Patagonia) “Hay que meterle bala a los delincuentes” (Carlos Ruckauf, candidato a gobernador de Buenos Aires, 1999) “Cavallo es capaz de vender a la madre por un poco de poder” (Gustavo Béliz, 1999) “Dicen que soy aburrido” (Fernando de la Rúa, 1999) “Menem se cree Jesucristo” (Cavallo, 1999) “La causa de las armas me tiene podrido” (Guido Di Tella, ministro de Relaciones Exteriores, 1999) “Para los senadores tengo la Banelco” (Frase atribuida a Alberto Flamarique, ministro de Trabajo, en 2000) “Aquí no hay crisis, ni problemas” (De la Rúa, 2000, horas antes de la renuncia de su vicepresidente, Carlos “Chacho” Álvarez) “El 2001 será un gran año para todos. ¡Qué lindo es dar buenas noticias!” (De la Rúa, mensaje de fin de año de 2000) “Hay que sacar este gobierno a las patadas” (Rodolfo Daer, líder de la CGT, 2000) “De la Rúa es el Sarmiento del siglo XXI” (Cavallo, 2001) “Yo me equivoqué y pagué. Pero la pelota no se mancha” (Maradona, 2001) “El Estado nacional, en ningún caso, podrá alterar las condiciones pactadas entre el/los depositantes y la entidad financiera, esto significa la prohibición de canjearlos por títulos de deuda pública nacional, u otro activo del Estado Nacional, ni prorrogar el pago de los mismos, ni alterar las tasas pactadas, ni la moneda de origen, ni reestructurar los vencimientos, los que operarán en las fechas establecidas entre las partes” (Artículo 2º de la Ley 25.466, de Intangibilidad de los depósitos, promulgada el 24 de septiembre de 2001) “La situación del país comienza a mejorar” (De la Rúa, julio de 2001) “Que se vayan todos; que no quede ni uno solo” (Clamor popular, diciembre de 2001) “Voy a poner a la Argentina en orden y vamos a crear un millón de empleos” (Rodríguez Saá, diciembre de 2001) “Vamos a tomar el toro por las astas. En primer lugar, anuncio que el Estado argentino suspenderá el pago de su deuda externa” (Adolfo Rodríguez Saá, diciembre de 2001) “El Presidente no me convocó por mi prontuario, sino por mi capacidad” (Carlos Grosso, diciembre de 2001) “El que depositó pesos, recibirá pesos. El que depositó dólares, recibirá dólares” (Eduardo Duhalde, 2002) “La Argentina es un país condenado al éxito” (Duhalde, 2002) “Si el FMI no nos aprueba el préstamo, que sea lo que Dios quiera” (Duhalde, 2002) “Los argentinos son una manga de ladrones. Desde el primero, hasta el último” (Jorge Batlle, presidente del Uruguay, 2002) “Presidente, ¿es verdad que se viene el zurdaje?” (Mirtha Legrand, a Néstor Kirchner, junio de 2003) “No somos ni coimeros, ni corruptos” (Aníbal Fernández, ministro del Interior, diciembre de 2003) “Los piqueteros ven una pala y les da fiebre” (Aníbal Fernández, agosto de 2004) “Las discusiones fueron de peluquería” (Fernández, marzo de 2004, después del Congreso del PJ en el que se enfrentaron Cristina de Kirchner, Hilda “Chiche” Duhalde y Olga Ruitort de De la Sota) “Si Kirchner me dijera ‘Te necesito regando las plantas’, me iría a regarlas” (Rafael Bielsa, diciembre de 2004) “Sería inhumano traer gente y no proveerle el transporte” (Julio Pereyra, coordinador de campaña del Frente para la Victoria en Buenos Aires, 2005) “Cuando a alguien se le ponen escollos para gobernar, eso no es libreto peronista. Es más bien un guión de Francis Ford Coppola. Y no es doctrina peronista; es el Padrino” (Cristina Fernández de Kirchner, julio de 2005) “Señor Coto, yo lo conozco” (Kirchner, 2005) “Hay vida después del Fondo” (Kirchner, 2005) “Minga les vamos a aumentar las tarifas” (Kirchner, 2005) “El año que viene vamos a tener un candidato que será pingüino o pingüina” (Néstor Kirchner, 2006) “Espero poder ofrecerles a los porteños el mejor plan para el período 2007-2011” (Daniel Scioli, junio de 2006, cuando su objetivo político era ser jefe comunal de la Capital Federal) “No me asusta la posibilidad de tener que gobernar la provincia” (Scioli, diciembre de 2006, luego de su postulación a gobernador de la provincia de Buenos Aires). “En cualquier momento, Scioli termina siendo candidato en Santa Cruz” (Gerardo Morales, presidente de la Unión Cívica Radical, 2006) “En los próximos días, lloverá gasoil” (Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, 2006) “Sí. Y nosotros vamos a estar con cucharas para juntarlo” (Respuesta de Roberto Lavagna a la promesa de Moreno) “No soy gay. Soy afrancesado” (Jorge Telerman, jefe de Gobierno porteño, 2006) “No me gorilée” (Antonio Cafiero a un periodista, 17 de octubre de 2006) “Si no disparaba, hubiera sido una masacre peor” (Emilio “Madonna” Quiroz, empleado del sindicato de camioneros que disparó en los disturbios de la Quinta de San Vicente, durante el traslado de los restos de Juan Domingo Perón, en octubre de 2006) “Cristina es un riesgo como Presidente” (Duhalde, abril de 2007) “Para ser buena política no me tengo que disfrazar de pobre” (Cristina Fernández de Kirchner, 2007) “Hoy lo pueden llamar Mauricio. Pero siempre va a ser Macri” (Kirchner, 2007) “Eso no es Pro” (Mauricio Macri, 2007) “Les pido a los porteños que dejen de votar como una isla” (Alberto Fernández, octubre de 2007) “La plata me la prestó mi hermano” (Felisa Miceli, 2007) “Me voy a ir a un café literario” (Kirchner, octubre de 2007) “No va a faltar mucho tiempo en que solamente los camioneros llenemos la Plaza de Mayo” (Hugo Moyano, diciembre de 2007) “Estos son los piquetes de la abundancia” (CFK, marzo de 2008) “Les dije que por ser mujer me iba a costar más” (CFK, marzo de 2008) “Soy un soldado de Cristina” (Néstor Kirchner, marzo de 2008) “Se nos escapó Moreno” (Alberto Fernández, jefe de Gabinete, en referencia a las presiones del secretario de Comercio Interior al Campo, marzo de 2008) Producción: Matías Fuentes Fuente: La Nación. Hasta acá el artículo de La Nación. Personalmente me voy a quedar con una de Perón que dice así: "A mí se me presentan todos los días y me dicen "Estos son los traidores" y vienen otros y me dicen "Los traidores son los otros". Y yo siempre les digo lo mismo, porque todos los que vienen me dicen "Pero nosotros tenemos razón!", y yo les digo: "Tal vez, pero yo no soy juez, no estoy para darles la razón. Yo estoy para llevarlos a todos: buenos y malos. Porque si quiero llevar sólo a los buenos me voy a quedar con muy poquitos".
Hola gente, hoy mi post se trata acerca de la falta de respeto que tienen algunos cantitos de la hinchada de River. Son una falta de respeto a los hinchas de Boca y a los bolivianos que residen en nuestro querido pais. Estos son algunos ejemplos: (SE CANTA CON CANCION DE LA POLLERA COLORADA): ♫♪♫En el barrio de la Boca viven todos bolivianos, cagan en la vereda y se limpian con la mano. El sábado en la bailanta se van a poner en pedo, y se van de vacaciones a la playa del Riachuelo. ¡Hay que matarlos a todos, mamá, que no quede ni un bostero! ♪♫♪ link: http://www.youtube.com/watch?v=cZp6BixkwI4 o el ya clasico: (SE CANTA CON MUSICA DEL TEMA MARINA, MARINA, MARINA..) ♪♫♪Que feo es ser bostero boliviano, que en una villa tiene que vivir, la hermana revolea la cartera, la vieja chupa pijas por ahí. ¡Bostero, bostero, bostero, bostero no lo pienses más, andate a vivir a Bolivia, toda tu familia esta allá! ♪♫♪ link: http://www.youtube.com/watch?v=wTYb0dnpODY Creo que habria que educar a la hinchada para tratar mejor a los bolivianos. Gracias.

(2 porciones) 1- Pique un par de cebollas 2- Ponga una olla con un chorrito de aceite en el fuego. Y agregue las cebollas. 3- Cuando estén doradas agregue puré de tomate, zanahorias cortadas en cuadraditos chiquititos, papas cortadas en cuadritos, batatas cortadas en cuadritos, y también zapallo si lo desea. 4- Espere 3 minutos... vaya revolviendo. Agregue dos vasos de agua. 5- Condimente con: ají molido, pimentón, pimienta blanca, ajo deshidratado, orégano, perejil, laurel y sal. 6- Cuando comience a hervir agregue lentejas (que deberían haber reposados 2hs en agua) y arroz. 7- Revuelva y deje hervir. No se olvide de revolver y controlar que no se pegue nada. Tip para servir: antes de servir, coloque en el fondo del plato un cuadradito de queso cremoso. Es una deliciosa sorpresa llegar al fondo y encontrar queso derretido @Arlequiiina Copyright. Todos los derechos reservados.