Celta81
Usuario (Territorios palestinos)

El viejo monasterio de Iona y el "cristianismo celta". Al oeste de Escocia palpita una isla: Iona, del grupo de las Hébridas. Lugar de encuentro de la cultura celta, cristiana y vikinga. En 563, San Columba (521-571), monje gaélico, fundó allí un monasterio. La Abadía de Iona se convirtió entonces en foco irradiador de la evangelización cristiana de Escocia; es decir: de dominación religiosa de una tierra más para la Iglesia católica de Roma. En los pupitres del scriptorium de la abadía, se especula que nació el célebre Libro de Kells, un manuscrito iluminado, ilustrado, con letras decorativas, con detalles de espirales y vegetales, de los últimos años del siglo VIII; al que le siguió la Crónica de Irlanda, de alrededor el 740. La Abadía conoció la era del grito vikingo. En los comienzos del siglo IX, en 806, los vikingos desembarcaron allí. Querían oro. Decapitar sacerdotes. Gran placer les daba ese uso de sus espadas o hachas sobre los servidores del dios moribundo en la cruz. Todos los monjes murieron. Luego, los guerreros del Norte también fueron manipulados por los sacerdotes: reemplazaron a Odín por Cristo. La abadía, convertida en monasterio benedictino, terminó sus días al llegar la Reforma anglicana en el siglo XVI. Hoy pertenece a la Iglesia de Escocia. Iona recibe los atardeceres y ocasos en su cercanía al mar, a las rocas y el viento. Y en la isla se construyó una necrópolis para más de cuarenta reyes de Escocia, como Kenneth I, Donald II, Malcolm I, Duncan I, Macbeth y Donald III… Sí, Macbeth, el asesino de Duncan, el instrumento maquiavélico de la tragedia shakespereana. Las cruces celtas salpican la abadía. Los ecos de un particular cristianismo celta. Otro cristianismo distinto al de Roma. El dios cristiano celta estaba más fundido con la porosidad de la materia, el sudor de los animales, los colores de la naturaleza. Quizá por eso dentro de ese cristianismo céltico, como el que se conoció en Iona, una vez el teólogo irlandés Escoto Erígena (810-877 d-c), pensó que dios y el mundo son una misma gota de lluvia. Una recomendación sobre el tema: Jean Markale, El cristianismo celta, José Olañeta Editor. Por Esteban Ierardo

Carta del Subcomandante Marcos a Eduardo Galeano Ejército Zapatista de Liberación Nacional México 2 de mayo de 1995 A: Eduardo Galeano. Montevideo, Uruguay. De: Subcomandante Insurgente Marcos Montañas del Sureste Mexicano. Chiapas, México. Señor Galeano: Le escribo porque... porque me dieron ganas de escribirle. Porque ya pasó el día del niño acá en México y se me ocurre que a usted le puedo platicar lo que acá pasa, en un día del niño, en medio de una guerra sorda. Le escribo porque no tengo ninguna razón para hacerlo y, entonces, puedo así contarle lo que pasa o lo que me viene a la cabeza, sin la preocupación de que no se me vaya a olvidar el motivo de la carta. Porque sí, pues. También porque perdí el libro que me regaló y porque ese ratón cambista que suele ser el destino (?) ha repuesto el libro perdido con otro libro. Y porque se me ha quedado bailando en la cabeza una parte de su libro "Las palabras Andantes". Porque dice así: "¿Sabe callar la palabra cuando ya no se encuentra con el momento que la necesita ni con el lugar que la quiere?. Y la boca, ¿sabe morir?". Ventana sobre la palabra (VIII), p.262. Y entonces yo me he recostado para pensar y fumar. Es de madrugada y como almohada tengo un fusil (bueno, en realidad no es un fusil, es una carabina que fue de un policía hasta enero de 1994. Antes servía para matar indígenas, ahora sirve para que no los maten). Con las botas puestas y la pistola recostada a un lado, cerca de la mano, pienso y fumo. Afuera, alrededor de humo y pensamientos, mayo se engaña a sí mismo fingiendo que es junio y hay ahora una tormenta de lluvia, rayos y truenos que logró lo que parecía imposible: callar a los grillos. Pero yo no estoy pensando en la lluvia, no estoy tratando de adivinar cuál de los relámpagos que está por rasguñar la tela de la noche será el de la muerte, ni siquiera me preocupa que el techito de nylon que cubre mi estancia es demasiado pequeño y se moja la orilla del camastro (¡Ah! Porque resulta que me hice una camita de ramas y horcones, amarrados con bejucos. Lo hice porque la uso de escritorio, bodega y, a veces, para dormir. En la hamaca no me acomodo o me acomodo demasiado, me quedo muy dormido y el sueño profundo es un lujo que, acá, se puede pagar muy caro. En la cama de varillas de palo se está lo suficientemente incómodo como para que el sueño sea apenas un pestañazo). No, no me preocupan ni la noche, ni la lluvia, ni los truenos. Me preocupa eso de "¿Sabe callar la palabra cuando ya no se encuentra con el momento que la necesita ni con el lugar que la quiere?. Y la boca, ¿sabe morir?". El libro me lo mandó la Ana María, una indígena tzotzil que tiene el grado de mayor de infantería en nuestro ejército. Alguien se lo mandó a ella y ella me lo mandó a mí, sin saber que yo perdí un su libro de usted y este libro repone el libro perdido, que no es lo mismo pero tampoco es igual. El libro está lleno de dibujitos en tinta negra y yo creo que así deben ser los libros y las palabras: dibujitos que salen de la cabeza o la boca o las manos y que van y se ponen a bailar en el papel, cada que el libro se abre, y en el corazón cada que el libro se lee. El libro es el regalo más grande que el hombre se ha dado a sí mismo. Pero volvamos a su libro de usted que yo tengo ahora. Lo leí con un cabito de vela que cargaba en la mochila. El último tramo de pabilo se fue con esa página 262 (¡capicúa!, ¿no? ¿una señal?). Y entonces me recordé la frase aquella de Perón que me mandó y luego mi torpe respuesta y, más después, el libro que me envió. Y aquí la pena de contarle que el libro lo dejé botado en la "graciosa huida" de febrero. Y entonces me llegan este libro y las letras sobre el saber callar. Y yo ya llevo varias noches dándole vueltas al asunto, aun antes de que me llegara el libro. Y me pregunto si no llegó la hora de callar, si no será que ya se pasó el momento y ya no es el lugar, si no es la hora de morir la boca... Y le escribo esto en una madrugada de mayo, pasado ya el 30 de abril de 1995, que es el día del niño acá en México. Nosotros los niños mexicanos celebramos ese día, las más de las veces, a pesar de los adultos. Por ejemplo, gracias al supremo gobierno, hoy muchos niños indígenas mexicanos celebran su día en la montaña, lejos de sus casa, en malas condiciones de higiene, sin fiesta y con la pobreza más grande: la de no tener un lugar donde recostar el hambre y la esperanza. El supremo gobierno dice que no ha expulsado a estos niños de sus hogares, sólo ha metido a miles de soldados en sus terrenos. Con los soldados llegaron el trago, la prostitución, el robo, las torturas, los hostigamientos. Dice el supremo gobierno que los soldados vienen a "defender la soberanía nacional". Los soldados del gobierno "defiende" a México de los mexicanos. Estos niños no han sido expulsados, dice el gobierno, y no tienen por qué sentirse espantados de tantos tanques de guerra, cañones, helicópteros, aviones y miles de soldados. Tampoco tienen por qué asustarse, aunque esos soldados traigan órdenes de detener y matar a los papás de estos niños. No, estos niños no han sido expulsados de sus casa. Comparten el piso irregular de la montaña por el gusto de estar cerca de sus raíces, comparten la sarna y la desnutrición por el simple placer de rascarse y por lucir una figura esbelta. Los hijos de los dueños del gobierno pasan su día en fiestas y regalos. Los hijos de los zapatistas, dueños de nada como no sea su dignidad, pasan su día jugando a que son soldados que recuperan las tierras que les quitó el gobierno, juegan a que siembran la milpa, a que van por leña, a que se enferman y nadie los cura, a que tienen hambre y, en lugar de comida, se llenan la boca de canciones. Por ejemplo, esa canción, que les gusta cantar en la noche, cuando más cerradas son la lluvia y la niebla, y que dice, más o menos así: "Ya se mira el horizonte, combatiente zapatista, el camino marcará a los que vienen atrás" Y, por ejemplo, en el horizonte aparece, marcando el paso, el Heriberto. Y atrás del Heriberto, por ejemplo, va el hijito del Oscar que lo llaman Osmar. Y van, los dos, armados de sus dos varitas que pasaron a llevar de un acahual cercano ("No son varitas", dice el Heriberto y asegura que se trata de poderosas armas que son capaces de destruir un nido de hormigas arrieras que está cerca del arroyo y que le picaron al Heriberto y hubo de tomar represalias). Avanzan el Heriberto y el Osmar en columna. Y por el frente opuesto avanza la Eva, armada de un palo que tiene la ventaja de convertirse en muñeca cuando el ambiente es menos bélico. Y detrás de la Eva viene la Chelita, que levanta sus casi dos años apenas unos centímetros del suelo y que tiene unos ojos de venado lampareado que ya desvelarán, alguna noche, al tal Heriberto o al que se deje herir por destello tan moreno. Y atrás de la Chelita va un chuchito (perrito) que de puro flaco parece una marimba diminuta. Y a mí todo esto me lo están contando, pero como si lo estuviera viendo al Wellington frente a Napoleón en esa película que se llamó "Waterloo" y, creo, salía el Orson Wells y al Napoleón lo derrotaban por culpa de un dolor de panza. Pero aquí no hay Orson que valga, ni flanqueos de infantería, ni apoyo de artillería, ni defensa en cuadro contra las cargas de los de a caballo, porque tanto el Heriberto como la Eva han decidido optar por el ataque frontal y sin escaramuzas ni tanteos previos. Yo estoy a punto de opinar que eso parece batalla de sexos, pero ya se está lanzando el Heriberto sobre la Chelita, evitando la carga directa de la Eva que se ve, de pronto, frente a un Osmar que no la espera cara a cara,, ni de pie sino que está de lado y en cuclillas porque ahí no más le dieron ganas de cagar y la Eva proclama que el Osmar se cagó de miedo y el Osmar no dice nada porque ahora quiere montar el chuchito se le acercó a oler, y en el entretanto la Chelita se puso a llorar cuando vio venir al Heriberto y el Heriberto ahora no sabe qué hacer para que se calle la Chelita y le ofrece una piedrita de regalo ("Acaso es piedrita", dice el Heriberto que asegura que se trata de oro puro) y la Chelita nada que para su chilladera y yo estoy pensando que hasta que le dieron una sopa de su propio chocolate al Heriberto cuando llega la Eva, en maniobra que llaman de "voltear la posición enemiga", y le cae el Heriberto por la espalda (cuando Heriberto ya le está ofreciendo su arma antihormiga-arriera a la Chelita, la cual está considerando la oferta, entre chillido y chillido), y entonces, ¡pácatelas!, la muñeca-arma de la Eva llega en su cabeza del Heriberto y empieza la chilladera, (estereofónica, porque la Chelita se siente estimulada por los gritos del Heriberto y no se quiere quedar atrás), y hay sangre y ya viene la mamá de no sé quien, pero trae un cinturón en la mano y los dos ejércitos se desbandan y el campo de batalla queda desierto y en la enfermería declaran que el Heriberto tiene un chipote del tamaño de su nariz y que, como la Eva está intacta, ganaron la mujeres en esta batalla. El Heriberto se queja de arbitraje parcial y prepara el contra-ataque pero no será hasta mañana porque ahorita hay que comer los frijoles que no llenan ni el plato ni la panza... Y así pasaron el día del niño, dicen, los niños de un poblado que se llama Guadalupe Tepeyac. En la montaña lo pasaron, porque en su pueblo hay varios miles de soldados defendiendo "la soberanía nacional". Y dice el Heriberto que, cuando sea grande, va a ser chofer de un camioncito y piloto de avión no quiere ser porque, dice, si se le poncha la llanta del carrito, ahí nomás te bajas y te vas caminando, en cambio si se le poncha la llanta al avión no hay para donde hacerse. Y yo me digo que cuando sea grande voy a ser uruguayo-argentino y escritor, en ese orden, y no crea usted que será fácil porque lo que es el mate, no lo puedo tragar. Pero no era esto lo que yo quería contarle. Lo que yo quería era contarle un cuento para que usted lo cuente: Me enseñó el Viejo Antonio que uno es tan grande como el enemigo que escoge para luchar, y que uno es tan pequeño como grande el miedo que se tenga. "Elige un enemigo grande y esto te obligará a crecer para poder enfrentarlo. Achica tu miedo porque, si él crece, tú te harás pequeño", me dijo el Viejo Antonio una tarde de mayo y lluvia, en esa hora en que reinan el tabaco y la palabra. El gobierno le teme al pueblo de México, por eso tiene tantos soldados y policías. Tiene un miedo muy grande. En consecuencia, es muy pequeño. Nosotros le tenemos miedo al olvido, al que hemos ido achicando a fuerza de dolor y sangre. Somos, por tanto, grandes. Cuéntelo usted en algún escrito. Ponga que se lo contó el Viejo Antonio. Todos hemos tenido, alguna vez, un Viejo Antonio. Pero si usted no lo tuvo, yo le presto el mío por esta vez. Cuente usted que los indígenas de sureste mexicano achican su miedo para hacerse grandes, y escogen enemigos descomunales para obligarse a crecer y ser mejores. Esa es la idea, estoy seguro que usted encontrará mejores palabras para contarlo. Escoja usted una noche de lluvia, relámpagos y viento. Verá cómo el cuento sale así nomás, como un dibujito que se pone a bailar y a dar calor a los corazones que para eso son los bailes y los corazones. Vale. Salud y un muñequito sonriente, como ésos con los que firma. Desde las montañas del Sureste Mexicano. Subcomandante Insurgente Marcos P.D. de advertencia policiaca. Es mi deber informarle que soy, para el supremo gobierno de México, un delincuente. Por lo tanto mi correspondencia puede ser implicatoria. Le ruego que se grabe usted el contenido de la presente, es decir, la encomienda que suplica, y destrúyala inmediatamente. Si el papel fuera de chicle, le recomendaría que lo comiera y, masticando, se pusiera a hacer esas bombitas de chicle que tanto escandalizan a las buenas conciencias, y que demuestran la falta de urbanidad y educación de quien las hace. Aunque hay algunos que las hacen con la esperanza de que una de las bombitas sea lo suficientemente grande como para llevarlo a uno de esa ruta luminosa que, allá arriba, se alarga... como se alargan el dolor y la esperanza sobre el cielo de nuestra América. P.D. improbable. Salude usted de mi parte, si lo ve, al tal Benedetti. Dígale usted, por favor, que sus letras, puestas por mi boca en el oído de una mujer, arrancaron alguna vez un suspiro como esos que echan a andar a la humanidad entera. Dígale también, que quién quita y lo de "Marcos" fue por "el cumpleaños de Juan Ángel".
El gobierno socialista de Francois Hollande reconoció al presidente electo de Venezuela, Nicolás Maduro, al “tomar nota” de la “proclamación” efectuada por la “autoridad competente en la materia” el pasado día martes. Con este reconocimiento, Francia se convierte en el tercer país de la Unión Europea, junto a Portugal y España, que ha respaldado la institucionalidad electoral venezolana, el marco normativo vigente y los resultados de las elecciones presidenciales celebradas el 14 de abril. El gobierno francés, de igual modo, instó “al diálogo y al respeto del orden institucional”, tal como lo recogió la agencia AFP de las declaraciones emitidas este miércoles por el portavoz del Ministerio francés de Relaciones Exteriores, Philippe Lalliot. “El Consejo Nacional Electoral, autoridad competente en la materia, ha proclamado el 16 de abril la victoria del Sr. Nicolás Maduro al término de la elección presidencial organizada el 14 de abril en Venezuela. Francia toma nota de esta proclamación”, dijo Lalliot. Con respecto a los violentos acontecimientos provocados por las fuerzas opositoras el día lunes, una vez que el candidato Henrique Capriles desconoció los resultados electorales, y que dejaron un lamentable saldo de 7 asesinatos y más de 70 heridos en todo el país, el gobierno francés fue enfático en su llamado al diálogo y al respeto de las instituciones: “violentos incidentes estallaron en Caracas y en varias ciudades. Es importante que el diálogo y el respeto del orden institucional prevalezcan”.

El exilio es sentirse fuera del hogar, y sin poder regresar a él. Un sentimiento de vacío y desorientación. El exilio seguramente es una de las experiencias continuas de la historia, porque merodea en todos los tiempos. Y también es un estado de ánimo complejo, de muchas facetas posibles. Nuestra época sólo entiende de exilio político. Por lo que a las muchas formas del desarraigo en la historia, le agrega una nueva forma específica: el exilio respecto a la conciencia de las muchas formas del destierro. En una visión extrema, la propia condición humana es el exilio. Esta sensación nace del hecho de que el ser humano, en lo íntimo, en lo silencioso, hoy diríamos en lo inconciente, se sabe finito, pequeño, inseguro, y ajeno, por tanto, al orden absoluto de los dioses, o del Dios. Exilio religioso, separación entre el hombre y el mundo divino. Su forma típica en la tradición cristiana: la expulsión de Adán y Eva, la primera pareja humana en el exilio de la vida paradisíaca, por haber desobedecido al Padre creador de todo. Todas las religiones usufructúan de la promesa de sacarnos de esa exclusión primera, siempre que nos sometamos, claro, a lo divino, o más exactamente a sus sacerdotes… Los griegos, no en vano, percibieron que frente a la amenaza de sentirse excluido, el hombre necesita de un sentimiento de contención, pertenencia e identidad. La sociedad como comunidad política puede conferir esa identidad. Por eso, ser expulsado de la polis, del Estado, el ostracismo, era la peor condena para el hombre antiguo clásico. Y de ahí surgen las distintas variedades del exilio político posterior. Destierro religioso, político. Y en la modernidad de masas quizá se agrega otra manifestación de relegación: el exilio dentro de la propia sociedad del individuo personal. Este fenómeno no es original en la historia, pero sí es reanimado por la cultura de masas, por las prácticas de igualación y presión para la homogenización de los individuos. Todos deben ser iguales y el distinto podrá permanecer en la cultura de masas democrática, pero bajo un sentimiento de exilio social, de exclusión, de no pertenencia. El artista “maldito”, o el diferente por cuestiones de elección sexual o por rarezas físicas, son arquetípicos de ese sentimiento en el Occidente moderno. Pero el trabajo en las condiciones de la Revolución Industrial y el capital recrearon también otra forma de exclusión ancestral: el exilio socioeconómico. Esto alcanza al pobre estructural, pero más todavía al trabajador sin movilidad social real, a quien no podrá avanzar lo suficiente como para superar su condición de víctima de una injusta retribución salarial. Exilio respecto a los grandes bienes, placeres y posibilidades de la sociedad materialmente avanzada. Pero como forma compensatoria, e inherente a una lógica de dominio social, el exiliado socioeconómico en un mundo de propuestas abundantes de consumo, es seducido por formas “simbólicas” y alternativas de sentirse integrado en el mundo de la riqueza económica. Como ser: el acceso a la tarjeta que financia el aumento de placeres y beneficios; o tal revista que escenifica la vida de los poderosos; o tal serie televisiva que teatraliza, vía azar y drama, el ascenso social posible del hombre de pueblo o de clase media. Pero quizá el exilio más poderoso en la experiencia contemporánea, es la no conciencia de la propia condición exiliada del hombre. Nadie escapa de algún tipo de exilio. Pero el jolgorio consumista, la hipnosis de las noticias sin fin, las propuestas cada vez más variadas de la cultura del entretenimiento, nos hacen creer que estamos en la vida plena, en la actualidad, en la realidad. Ilusión construida que oculta que, lo mismo que el hombre antiguo, el hombre de la cultura de la cuántica, la nanotecnología o la sofisticación publicitaria sigue sofocado por alguna forma del exilio, por alguna asfixia del destierro. Abajo, la caída de Adán y Eva en la versión del pintor francés James Jacques Joseph Tissot (1836-1902) en el Jewish Museum, New York. La expulsión de la primera pareja humana del Paraíso para el cristianismo es una versión arquetípica del destino humano unido a la experiencia del exilio. Escrito por Esteban Ierardo.
El Grito de Munch, uno de los íconos culturales del siglo XX. Es en realidad el título de cuatro cuadros del noruego Edvard Munch (1863-1944), pero la más conocida es la que se halla en la Galería Nacional de Noruega. Esta versión ha sido víctima de un robo de proporciones mediáticas. Pero lo que nos interesa aquí son, claro, las posibles significaciones de la pintura que muestra a una figura andrógina en primer plano, estrujado por la desolación y el sufrimiento. En segundo plano asoma Oslo, contemplado desde la colina de Ekeberg, mientras los colores se estiran en un impulso fluido. Su estilo artístico suele asociárselo al expresionismo, y la repercusión histórica de la imagen se asemeja a la Gioconda de Leonardo da Vinci. La pintura de Munch adquirió el status de ícono cultural luego de la Segunda Guerra Mundial. La portada de la revista Time, en 1961, adoptó la imagen de El grito de una edición abocada a los complejos de culpa y ansiedad. Entre 1983 y 1984, el artista pop Andy Warhol, de discutibles méritos artísticos, incluye El Grito en una serie de estampaciones en seda sobre las obras de pintor noruego. El propósito de la evocación de Munch y su icónica obra era arrebatar el aura (en términos benjaminianos) de la obra canonizada, y desacralizarla para su dócil entrega a su reproducción masiva, sin un sentido de pérdida. Como El ángelus de Millet, El Grito se multiplica en diversidad de objetos de circulación colectiva (desde camisetas, tazas de cerámica, pósteres, llaveros). Así una obra de arte devenida ícono popular es, a su vez, imagen cercana, sin misterio, ni poder de interrogación, destinada a su reproducción industrial. Pero justamente la interrogación abierta por el significado posible de una imagen artística cierra, al menos parcialmente, el alud de cosificación que se desploma sobre ella. Como toda gran obra de arte, El grito contiene una semántica múltiple, un campo de significación abierto a las muchas interpretaciones. Pero la interpretación, para no desmadrarse en la especulación estrafalaria, debe ser fundamentada. Si el grito corporiza una acción no sólo de un individuo (el del propio artista) sino del espíritu de una época, la obra de Munch seguramente expresa no un sufrimiento subjetivo, personal, sino de una realidad social y colectiva, dominada por un vacío que gira donde la sociedad moderna postula que fluye la plenitud. Para la conciencia cultural corriente lo pleno está en la riqueza material, el progreso técnico, o en la naturaleza reducida a proveer los insumos para la industria. El desarrollo material provee bienestar y cierto sentido de la felicidad o seguridad, pero es complemento y no centro de la realización humana. El complemento emplazado como corazón de lo humano genera silenciosamente el sudor de la deshumanización. Un grito primario puede responderle a esa caída. El Grito de Munch ahora es visto como rareza canonizada, o como la paradójica belleza en lo turbio. Sólo vagamente despierta la meditación ante la desolación. O quizá ni siquiera eso ya. Porque circula como imagen cuyo referente es su aceptación cultural más que su contenido mismo. Lo que grita El Grito ya no es escuchado. Su lengua de estallido ante la amenaza de la nada y lo vacío, ese desierto que los hombres crean e introducen en la historia. POR ESTEBAN IERARDO
Ministro chileno rechaza una educación pública, gratuita y de calidad “El reclamo de la educación gratuita para todos los ciudadanos es un eslogan equivocado”, así ha declarado este viernes el ministro chileno de Hacienda, Felipe Larraín. En este sentido, el titular chileno ha mostrado su rechazo ante la exigencia de los estudiantes del país andino que vienen desde hace dos años reclamando una educación pública, gratuita y de calidad. De igual manera, el ministro chileno ha transmitido la postura del Gobierno de Sebastián Piñera contraria a la gratuidad para todos, pues a su juicio esta gratuidad debe ser aplicada en los sectores más vulnerables del país. “Yo lo he dicho varias veces, no considero que mis hijos deban estudiar gratis, porque afortunadamente tengo como apoyarlos en eso”, ha apuntado Larraín durante una conferencia de prensa ofrecida ante los corresponsales extranjeros. El ministro ha lanzado estas declaraciones un día después de que los estudiantes chilenos se congregaran frente al ministerio de Hacienda en la capital, Santiago de Chile, donde no solo reclamaban la gratuidad en la educación, sino también la nacionalización del cobre. Desde 2011, Chile es escenario de grandes y frecuentes movilizaciones estudiantiles en contra de la privatización del actual sistema educativo del país, que proviene de la época de la dictadura militar de Augusto Pinochet. Estudiantes chilenos se encuentran en su tercer año de protestas por una educación pública, gratuita y de calidad. Tres ministros de Educación han caído en dos años de movilizaciones, pero el Gobierno sigue desatendiendo las demandas. DE YAPA UN COMENTARIO EXCELENTE QUE ENCONTRE EN LA FUENTE El ministro Larraín junto con Bachelet, aunque por una cuestión de oportunismo político y electoral diga lo contrario, los mal llamados socialistas y la DC, la Alianza en particular junto con la derecha duopólica en general, están todos contra la educación en los términos que lo plantean los estudiantes. Esa derecha duopólica, que ya cumplirá cuarenta años en el poder, también está contra la salud pública de calidad, está contra una economía de la producción y a favor de la especulación, de las finanzas y sus negociados. Esa clase de políticos, impresentables todos ellos, está además contra la dignidad del trabajo, contra la recuperación de nuestros recursos, contra la soberanía política, económica y alimentaria. También están en contra de la Asamblea Constituyentes porque nunca han creido en la democracia. Se los digo de la manera más contundentes para los que no conocen la realidad de Chile: nuestro país no es democrático porque la Constitución de 1980, viciada de origen e impuesta por la dictadura, se basa ideológicamente en la idea del enemigo interno y así en la Doctrina de Seguridad Nacional. En Chile no hay democracia y de hecho en una protesta o movilización se puede hasta perder la vida. LOS RE BANCO CHILENOS!!!, POR SUPUESTO QUE SE MERECEN UNA EDUCACION GRATUITA Y DE CALIDAD Y OJALA LA LOGREN!!!
Se q es un articulo largo y algo viejo, pero tira unos numeros q me indignan Mucho En el siglo XXI, España se sigue haciendo la América La región se está convirtiendo en la tabla de salvación de las firmas españolas. YPF informó que su ganancia fue de 3093 millones sólo en el primer semestre, 195,4 por ciento más que hace un año. También tuvieron muy buenos desempeños Santander, BBVA y Telefónica. cabe destacar q YPF es PRIVADA Los ingresos de Telefónica en la región crecieron 10,2 por ciento en el primer semestre. América latina se está convirtiendo en la tabla de salvación de las principales empresas españolas. La crisis europea puso en jaque sus negocios en la península y ahora dependen cada vez más de los países a los que hasta hace poco denostaban por la supuesta falta de seguridad jurídica. El Banco Santander, primer grupo financiero de España, reportó ayer un beneficio neto de 4445 millones de euros, pero el análisis desagregado por región muestra que en Europa sus ganancias cayeron un 6 por ciento y en Latinoamérica crecieron 20 puntos, en especial por Brasil. El BBVA experimentó una situación similar. Redujo sus ganancias 9,7 por ciento a nivel global, pero las acrecentó 7,6 en América del Sur. Los buenos resultados del gigante petrolero Repsol también se explican en gran parte por lo ocurrido de este lado del Atlántico. La compañía reportó 1740 millones de dólares de utilidades en el primer semestre y el 44,8 por ciento de ese total lo aportó la filial argentina YPF, que ganó el triple que el año pasado. El mapa se completa con Telefónica, que declaró ganancias por 3775 millones de euros, 9,4 por ciento más que en el mismo semestre de 2009, siendo Brasil y Argentina dos de sus principales fuentes de ingresos. Hace una década los bancos españoles miraban con desconfianza a Latinoamérica. En Argentina el corralito bancario había pulverizado el sistema financiero y los temores de que Brasil siguiera el mismo camino motivaron una orden expresa de bajar la exposición al mínimo. Incluso por entonces se acrecentaron los rumores sobre una huida hacia mejores horizontes, siguiendo los pasos del canadiense Scotiabank, el francés Crédit Agricole, Bank Boston, Providian y West LB. Sin embargo, lograron sobrepasar la tormenta financiera con la ayuda incondicional de los gobiernos nacionales y ahora, paradójicamente, se blindan frente a las consecuencias del temblor europeo acumulando ganancias en la región. El director de la División América del Santander, Francisco Luzón, declaró el 13 de julio, en una entrevista con el diario El País de Madrid, que este año el 45 por ciento del beneficio del grupo llegará desde Latinoamérica. “Deberíamos enviar pymes y grandes empresas españolas allí porque es más fácil hacer negocios que en China, Asia Pacífico o Rusia”, sostuvo. De hecho, la expectativa es incrementar fuerte la participación en los próximos años. “El ratio entre crédito y PIB, que se conoce como bancarización, en America latina está en el 29 por ciento frente al 59 por ciento de Asia. Deberíamos elevar la tasa hasta el 54 por ciento en diez años. Si nos ponemos la meta a más corto plazo, tendríamos que subir la bancarización 12 puntos en los próximos cinco años. Esto supone doblar el ahorro y los créditos”, concluyó. Con respecto a la Argentina, Luzón sostuvo que controlan el 11 por ciento del mercado, pero prevén trepar al 15 por ciento en el corto plazo. La evolución de las ganancias del sistema financiero local justifican esa apuesta. Según datos del Banco Central, en 2005 los bancos ganaron 1780 millones de pesos, al año siguiente 4306 millones, en 2007 bajaron a 3905, en 2008 treparon a 4773 y el año pasado superaron sus propias expectativas al embolsar 8048 millones de dólares. El BBVA también apuesta por América latina. Hace diez años, cuando se fusionaron BBV y Argentaria, tenía el 16 por ciento de la cuota del mercado en España, pero últimamente redujo su participación al 11 por ciento al mismo tiempo que comenzó en la región, fundamentalmente en México. Telefónica también apuesta a seguir expandiéndose en Latinoamérica. Sus ingresos en la región crecieron 10,2 por ciento en el primer semestre hasta llegar a 12.063 millones de euros. En Brasil, su principal mercado, generó el 40,4 por ciento de las utilidades, seguido de Argentina (11,9), Venezuela (9,8), Chile (8,5), Perú (7,9) y México (7,7 por ciento). Con respecto a Brasil, la operadora destacó la “fortaleza” del mercado impulsada por el positivo momento económico. Además, el martes jugó fuerte al desembolsar 7500 millones de dólares para adquirir el 50 por ciento de Brasilcel, la sociedad que controla el 60 por ciento de Vivo, firma líder en telefonía móvil. Allí competirá por un mercado de 200 millones de clientes con Oi, consorcio de Claro y Embratel, y la filial de Telecom Italia. En Argentina, Telefónica también viene creciendo fuerte. Hace poco menos de diez años, denunció al Estado argentino en el Ciadi por la pesificación de las tarifas posterior a la devaluación y amagó con dinamitar los puentes. Sin embargo, en febrero de 2006 renegoció su contrato y suspendió la demanda, la cual retiró definitivamente en octubre del año pasado. El motivo de su cambio de posición fue producto de las notables ganancias que vino acumulando en los últimos años, sobre todo de la mano de la telefonía celular, que se encuentra desregulada. Su casa matriz informó ayer que sus ingresos en el país durante el primer semestre llegaron a 1442 millones de euros, 14,6 por ciento más que en el mismo período de 2009. Los beneficios que representa YPF para la española Repsol son más conocidos, pero no por eso menos impactantes. El año pasado la utilidad neta fue de 3486 millones de pesos y el 30 de abril repartió dividendos por 2163,2 millones. Ahora, la compañía informó que la ganancia fue de 3093 millones sólo en el primer semestre, 195,4 por ciento más que en igual período de 2009. En un comunicado enviado a la Bolsa de Comercio, la compañía precisó que en el primer semestre sus ventas totalizaron 18.953 millones de pesos (4786,1 millones de dólares), lo que representa una mejora del 31,4 por ciento respecto de igual período de 2009. En España, Repsol informó que el alza global de sus números se explica “principalmente por la subida de los precios del petróleo crudo y del gas con respecto al mismo período del año pasado, por el reinicio de la actividad química, y por los mejores resultados de YPF”. Fuente NO SE UDS. PERO ESTOY PROFUNDAMENTE INDIGNADO Q HAGAN GUITA CON EMPRESAS Q TENDRIAN Q SER ESTATALES