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Mariano Grondona y su idea de la "hora de la espada" no deja de sorprender. Esta vez dijo que aunque "no fuera políticamente correcto" tenía intenciones de remarcar su agradecimiento por "haber ganado la guerra". link: https://www.youtube.com/watch?v=85TIj52Pr0U "Acá hubo un intento serio de tomar América Latina (...) Los ejércitos latinoamericanos fueron muy fuertes y no se dejaron avasallar. Sino esto era todo Cuba" soltó livianamente Mariano Grondona desde su emblemático sillón en Hora Clave. Y agregó, como si fuera una novedad, "he tenido siempre mis simpatías militares". A lo que su panelista Pablo Rossi puso algunos puntos sobre las íes al destacar que "son dos décadas dónde hay muy poco para reivindicar". Pero Grondona no se amedrentó y aseguró: "La primera reivindicación es que se ganó. No es poca cosa. Me alegra como terminó porque si hubiera terminado al revés hoy estos barbudos estarían acá". "Hoy parece políticamente incorrecto pero le agradezco a los militares argentinos, y no solamente argentinos sino latinoamericanos en general, que demostraron que por aquí no se pasaba", aseguró el periodista para luego ser avalado por el Tata Yofre que despotricó contra el Che Guevara mientras Grondona decía que la dictadura combatió un "cáncer que terminó bien".

¿La copa sagrada donde bebió Jesús? ¿Una esmeralda caída de la frente de Lucifer? Persiguiendo el mito más fascintante de la historia, el Tercer Reich envió expediciones científico-esotéricas a lugares tan diversos del planeta como el Tíbet, Francia, Bolivia y la Argentina. Una historia escrita con violencia, delirios de grandeza y una gran imaginación. Otto Rahn no sentía los dedos. Bajo los guantes de vellón la piel se amorataba, pero él no pensaba en los síntomas de congelamiento. La mente se le perdía en el inmenso monte Wilden Kaiser: tres años antes había sido nombrado obersturmführer –una especie de teniente coronel– pero no con la misión de matar, sino para hurgar en bibliotecas de viejos monasterios, descifrar textos germánicos y rasguñar el fondo de la olla de la historia en busca de aquello que nadie sabe y sólo pocos imaginan. Ahora, acorralado por el mismo régimen nazi, se llevaba a otro mundo lo que había descubierto en éste sobre el Santo Grial. ¿Qué cosa era el bendito Grial? ¿Un invento? ¿La copa sagrada que recogió la sangre de Cristo en la cruz o una esmeralda caída de la frente de Lucifer? ¿O por ahí un puñado de tablillas de piedra o de madera con caracteres rúnicos, como él mismo había sospechado alguna vez? ¿Y si el Grial fuera, en cambio, un acontecimiento de la vida interior, una chispa, algo imposible de tocar? Como sea, Rahn no pudo seguir buscándolo. Apareció congelado en marzo de 1939 al filo de los glaciares en el Tirol austríaco. El diario oficial Bolkischer Beobatcher decía que “su rostro reflejaba una gran paz” y que había muerto practicando la “endura” cátara, una forma ritual de suicidio. Tenía 35 años y su figura se había vuelto célebre entre los nazis por el relato de sus viajes místicos y sus hallazgos. Pero en off se decía otra cosa: que sus compañeros habían descubierto el eslabón judío en su familia y que él temía a la demencia nazi: “Me preocupa muy seriamente mi patria. Soy un hombre tolerante, pero no puedo vivir en mi hermoso país. ¿En qué se ha convertido?”. El viaje iniciático Rahn fue contratado por el gobierno alemán en 1936. Para entonces, ya había hecho por su cuenta un primer viaje al castillo de Montsegur, en el sur de Francia, buscando el Santo Grial y otros rastros de la rebelión que llevó a los cátaros a ser exterminados por la Iglesia oficial, a partir de 1209. Su libro Cruzada contra el Grial, producto de aquella aventura, cautivó tanto al jefe de las SS, Heinrich Himmler, que no tardó en reclutarlo para sus filas. Algunas teorías racistas de aquellos años sostenían que en el Tíbet estaba el origen del pueblo ario. Y Himmler vio en el joven Rahn a la persona indicada para hallar una serie de objetos míticos, mágicos, que él creía que probarían la superioridad racial del pueblo alemán. Persiguiendo esa locura, creó la Ahnenerbe, una organización elitista de arqueólogos, biólogos y lingüistas al servicio del ocultismo nazi, que irradió expediciones científicas por todo el mapa: además del Tíbet, Irak, Francia, España, Finlandia, Perú, Bolivia, Paraguay, Argentina… La sección estaba a cargo del temible Wolfran von Sievers, el único miembro de la Ahnenerbe que fue condenado a muerte en los juicios de Nüremberg, por proveer de prisioneros al régimen para sus experimentos médicos: a partir de 1940, la organzación se había puesto al servicio del Holocausto, dejando su pátina científica y concentrando su trabajo en encontrar rasgos que identificaran a los judíos, una suerte de tipología física para reconocerlos rápidamente. “Hubo muchas expediciones alemanas… decían buscar elementos raciales, pero en el fondo también buscaban elementos espirituales”, reflexiona el escritor y diplomático de carrera Abel Posse, quien exploró los viajes de la Ahnenerbe en su novela El viajero de Agartha (Emece). “La obsesión nazi por los símbolos y reliquias proviene de una idea muy concreta: que el espíritu del hombre ha sido trampeado por el judeo-cristianismo, y esto lo transforma en un hombre disminuido, alejado de la naturaleza y atrapado por los intereses y el dinero. Es un viejo tema el de la rebeldía pagana… El nazismo recoge esta voluntad pagana muy latente en la germanidad en general; un deseo legítimo si no fuera porque lo tomaron para sí nada menos que los nazis.” Próxima estación: Uritorco El Tercer Reich también apuntó sus cañones hacia Sudamérica. Entre sus académicos estaba Edmund Kiss, un ocultista convencido de que la vieja capital andina de Tiwanaku había sido levantada por unos colonos nórdicos llegados a Bolivia navegando un millón de años atrás. Kiss disuadió a la Ahnenerbe para que financiara la ida a Bolivia junto a una veintena de científicos y soldados, algo que se vio interrumpido por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Pero la cosa no terminó allí. “Hacia fines de los años treinta, otra expedición secreta del nazismo llegó a la Argentina tras la pista del Grial”, asegura el escritor y periodista Jorge Camarasa, autor junto a Carlos Basso Prieto del libro América nazi (Aguilar). “El grupo llegó en barco a Buenos Aires y enseguida viajó a Córdoba con gran cantidad de excavadoras y grúas y un equipo de soldados y científicos. Se instalaron cerca de Capilla del Monte, y ahí empezaron a hurgar en el cerro Uritorco. Aún se ven los restos oxidados de aquellas máquinas perdidos por las sierras”. En su libro, Camarasa relata que el Uritorco había sido un lugar sagrado para los comechingones, un pueblo originario arrasado por los españoles. “Según los cronistas de Indias, estos indígenas tenían rasgos distintos a los esperados: eran altos, de ojos claros, barbudos… justo lo que buscaban los nazis. La idea del Grial guardado en el Uritorco y custodiado por los indígenas partía de una lectura libre de algunas leyendas medievales que daban cuenta del supuesto traslado del vaso sagrado a América del Sur a finales del siglo XIII”. En agosto de 1984 el Uritorco fue escenario de una nueva búsqueda, esta vez encabezada por “Los nuevos lobos” o “Los hijos del Grial”, como se autodenominaron. En un artículo publicado en un periódico local, y firmado por el investigador Jaime E. Cañas, puede leerse el diálogo con un supuesto miembro de aquella expedición. “Se trata de un pequeño y bien entrenado team que podríamos calificar de ex SS y nuevos neonazis serios −se lee en la nota−. Y puedo afirmar que son los mejores especialistas en investigaciones suprahistóricas, algo así como las zonas oscuras de la historia que no tienen explicación oficial ni racional.” ¿La misión neonazi encontró algo de valor? –preguntó Cañas–. “No lo sabremos nunca. Esta gente se mueve con otros parámetros y además se han sumado a estas búsquedas otros grupos mesiánicos con bastante influencia en el campo financiero y político. Estaríamos en una especie de guerrilla esotérica peleando por el Santo Grial o la Paloma cátara”. Para el profesor de Historia y becario del Conicet Boris Matías Grinchpun, “todas son reiteraciones de un mito universal bastante exitoso. El mito del Grial tiene muchos elementos raciales y fue apropiado por otros grupos además de los nazis. Si bien al finalizar la Segunda Guerra, las expediciones de la Ahnenerbe se detuvieron por algunos años, porque los nazis estaban preocupados por sobrevivir, el Santo Grial se mantuvo como una presencia importante dentro de los círculos neonazis e incluso adquirió una trascendencia mayor”.
Si una chica es violada por salir con sus amigas a bailar y tomar un poco de alcohol, la Policía húngara entiende que son responsables del hecho. Una campaña de la Policía húngara, realizada a partir de que el 25 de noviembre fue el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, intentan prevenir los abusos sexuales con un video que culpa a las mujeres de ser violadas por coquetear. "Eres responsable y puedes hacer algo al respecto", es el eslogan de a campaña. Otra pieza de la misma campaña: Si bien este video repite un pensamiento que también se encuentra entre las cabezas más conservadoras de nuestro país, se vuelve más peligroso cuando quien lo hace es la herramienta del Estado para evitar ese tipo de abusos. Tercer spot: Éva Cserháti, miembro de Mujeres Unidad Contra la Violencia (Hungary's Women United Against Violence) realizó una denuncia porque caricaturizan la sexualidad de la mujer hasta niveles de una película porno y que la campaña "intencionadamente difunde las peores y más extremistas ideas de una sociedad conservadora y patriarcal".
Un can realizó una maniobra bastante antideportiva que dejó afuera de la carrera a su rival en el último momento. La divertida carrera entre perros pequeños dejó una perlita bastante particular, y es que uno de ellos, un salchicha llamado “Jesse”, hizo trampa asustando a los demás y empujando a su rival “Killer” justo antes de que cruzara la línea, una maniobra de último momento que lo dejó como ganador. Eso sí, el premio de fair play no se lo lleva seguro. Si bien la grabación data del 1 de junio de 1993, se comenzó a viralizar en la web en estos últimos días y ya rebalsa las 100.000 visitas en Youtube.

Felis silvestris catus o mejor conocido como el gato común ha estado en convivencia cercana al hombre por los últimos 10,000 años. Habiendo más de una docenas de razas, algunas con pelos y otras sin, o inclusive sin cola, como resultado de mutaciones genéticas. son depredadores por naturaleza, teniendo mas de 100 especie posibles de animales para alimentarse. También bajo estudios de experimentos de laboratorio se logro que asimilen algunos conceptos, y ciertos ejemplares fueron capaces de ser entrenados para manipular mecanismo simples A continuación te mostramos 21 fotos de gatos que por su naturaleza curiosa terminaron en situaciones complicadas. Gracias a que sus dueños estaban ahí para ayudarlos, es que tambien podemos disfrutarla de las fotos que tomaron para inmortalizar las travesuras de sus queridas mascotas.

"Cuando alguien está a 10°C, sin actividad cerebral, sin pulso ni sangre, todo el mundo estaría de acuerdo en que la persona está muerta", comenta Peter Rhee de la Universidad de Arizona en Tucson. "Sin embargo, aún podemos traerlo de vuelta". Rhee no exagera. Junto con Samuel Tisherman, en la Universidad de Maryland, College Park, ha demostrado que es posible mantener durante horas cuerpos en un estado de "animación suspendida". Este método, que hasta ahora solo se ha probado en animales, es absolutamente radical: consiste el drenar toda la sangre del cuerpo y congelarlo a 20°C menos que la temperatura normal corporal. Una vez que se ha tratado la lesión, se vuelve a bombear la sangre por las venas y el cuerpo se va calentando lentamente. "En cuanto se empieza a bombear la sangre, el cuerpo se pone rosado", cuenta Rhee. A cierta temperatura, el corazón vuelve a la vida por su cuenta. "Es raro, a los 30°C el corazón late una vez, de la nada, y luego continúa haciéndolo y recupera el pulso a medida que se calienta". Asombrosamente, los animales de sus experimentos mostraron muy pocos efectos secundarios al despertar. "Por un rato están un poco confundidos, pero vuelven a la normalidad al cabo de un día", señala Tisherman. A principio de este año Tisherman fue noticia en todo el mundo, tras anunciar que estaban listos para empezar las pruebas clínicas con las personas víctimas de heridas de bala en Pittsburgh, Pensilvania. Los primeros pacientes del estudio debían estar tan malheridos que sus corazones hubieran dejado de latir, y esta fuera su única esperanza. "No es ciencia ficción" Algunas veces, los titulares de los medios ofendieron la cautelosa sensibilidad de Tisherman. Durante nuestra charla, demostró ser una persona meditabunda y mesurada que se cuida de no promocionar exageradamente su investigación. Utiliza con mucho cuidado el término "animación suspendida". "No me preocupa que sea impreciso, sino que la gente piense en viajeros espaciales que son congelados para luego ser despertados en Júpiter", comenta. "Esto no ayuda, pues es importante que la gente sepa que no se trata de ciencia ficción, que debemos experimentar científicamente y con disciplina antes de poder usarlo como un método para evitar que la gente muera". Rhee, quien obtuvo reconocimiento mundial al tratar a la congresista Gabrielle Giffords después de un tiroteo en 2011, suele ser más atrevido y dice que no descarta que en un futuro la animación suspendida pueda hacerse a largo plazo. "Lo que estamos haciendo es la parte inicial de ese experimento". La cruzada de Tisherman de rescatar de la muerte a las personas que están al borde de ella comenzó en la facultad de medicina, donde fue alumno de Peter Safar. Se trata de una disnastía inspiradora: en los años 60, Safar fue pionero en Resucitación Cardiopulmonar (RCP), el procedimiento de masaje cardíaco que usamos hoy en día para reanimar el corazón. La obra de Safar cambió nuestra percepción de la muerte, desdibujando el punto destinado a marcar el fin de nuestras vidas. "A todos nos criaron con la idea de que la muerte es un momento absoluto, cuando mueres, no puedes regresar", cuenta Sam Parnia, de la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook. "Esto solía ser cierto, pero gracias al descubrimiento de la RCP, comprendimos que nuestras células no están irreversiblemente muertas: sobreviven durante horas, incluso después de convertirnos en cadáver, podemos ser rescatados". Línea difusa Algunas personas han regresado de la muerte, incluso después de que se dejara de hacer el RCP. Hoy en día, Tisherman cree que la muerte es el punto (ciertamente subjetivo) en que los doctores dejan de intentar resucitar el cuerpo, pero, incluso entonces, algunas personas han logrado regresar a la vida. El diciembre pasado, un estudio de la revista Resuscitation causó revuelo al sugerir que un 50% de los médicos de emergencia encuestados fueron testigos del "efecto Lázaro", fenómeno en el cual el corazón de un paciente vuelve a latir luego de que los doctores han perdido las esperanzas. Reanimar el corazón es sólo la mitad de la batalla que libran los médicos, aunque la falta de oxígeno tras un paro cardíaco puede causar serios daños en los órganos vitales del cuerpo, el cerebro en particular. "Cada minuto que pasan esos órganos sin oxígeno los va matando", explica Tisherman. Su exmentor, Safar, también aportó una solución a este problema con la "hipotermia terapéutica", un procedimiento que consiste bajar a 33ºC la temperatura del cuerpo colocando -por ejemplo- paquetes de hielo. Las células empiezan a funcionar en cámara lenta a baja temperatura, lo que reduce su metabolismo y el daño que pueda causar la falta de oxígeno. La combinación de las máquinas que sirven para mantener la circulación de la sangre y bombear oxígeno al torrente sanguíneo mientras se reanima el corazón, ayudó a ampliar el marco entre el paro cardíaco y la muerte cerebral. Recientemente, un hospital en Texas informó que un anciano de 84 años sobrevivió, con su mente intacta, después de tres horas y media de RCP. Su tratamiento consistió en una rotación constante de estudiantes de medicina, enfermeras y doctores que hicieron turnos para hacer el masaje cardíaco. "A cualquiera que tuviera brazos se le pidió que ayudara", cuenta Scott Taylor Bassett, uno de los doctores presente. Estos casos son raros, sin embargo, Bassett destaca que la única motivación para continuar la RCP fue que el paciente recuperó la conciencia, incluso mientras su corazón no estaba funcionando. " Nos hablaba durante el RCP, lo que indicaba que estaba neurológicamente intacto", dice Bassett. "Nunca vi nada igual, eso hizo que tomáramos la decisión de continuar". Ganar tiempo Ver la luz al final del túnel no es necesariamente lo más cerca que uno puede estar de la muerte. Una resucitación tan larga es básicamente imposible de hacer en la actualidad si el infarto está acompañado de algún traumatismo, como en el caso de heridas de bala o accidentes automovilísticos. Hasta ahora, la mejor opción de los cirujanos es cerrar las arterias que van a la parte baja antes de abrir el pecho e intentar reanimar el corazón. Eso bombea un poco más de sangre al cerebro mientras ellos intentan coser las heridas. Desafortunadamente, la tasa de supervivencia es menos de uno de cada 10 pacientes. Es por esta razón que Tisherman quiere enfriar el cuerpo a 10°C o 15°C, lo que potencialmente le daría a los doctores dos o más horas para operar. Si bien este tipo de hipotermia suele usarse en las operaciones de corazón, el proyecto de Tisherman será la primera vez en la que se usará para revivir a alguien que ha "muerto" antes de ingresar al hospital. Tal vez la parte más sorprendente sea que el equipo drene toda la sangre del cuerpo y la reemplace por solución salina helada. Tisherman explica que debido a que el metabolismo del cuerpo está detenido, no se necesita sangre para mantener vivas las células y la solución salina es la manera más rápida de enfriar al paciente. El método incluye sustituir toda la sangre del cuerpo por agra salina fría. Junto a Rhee y otros colegas, Tisherman se ha dedicado dos décadas a construir un portafolio de evidencias que prueben que el método es seguro y efectivo. Muchos de los experimentos se hicieron con cerdos con heridas casi fatales. No había duda de que los animales estaban más del lado de los muertos de lo que se considera como posible para regresar al mundo de los vivos. "El cerdo no podía estar más pálido", cuenta Rhee. "Pálido y muerto como carne en el refrigerador". Si los animales se enfriaban lo suficientemente rápido -a unos 2°C por minuto- casi el 90% se recuperaba cuando la sangre volvía a sus cuerpos, después de estar en el limbo por más de una hora. "Es increíble ver cuando el corazón vuelve a latir", afirma Rhee. Una vez que los animales recuperaron su actividad normal, el equipo les hizo varias pruebas para cerciorarse de que sus cerebros no estaban afectados. Por ejemplo, antes de poner a prueba la técnica, se entrenó a algunos cerdos para que abrieran un contenedor de un color determinado, dentro del cual había una manzana. Luego de ser resucitados, la mayoría recordaba dónde estaba su recompensa. Otros cerdos no fueron entrenados antes de la operación, pero tras recuperarse recibieron entrenamiento y lograron aprender tan rápido como los otros, lo cual sugiere que esto no afectó su memoria. No hace falta decir que obtener permiso para hacer pruebas en humanos fue un reto. A principios de año, Tisherman logró finalmente montar una prueba piloto para tratar a pacientes que sufrieron heridas de bala. El hospital recibe a uno o dos de tales pacientes por mes, es decir que ya existen pacientes tratados desde que comenzó la prueba, sin embargo, Tisherman cree que es muy pronto para hablar de los resultados. Peter Rhee (derecha): "Lo más impresionante es ver cómo un corazón vuelve a latir" Este científico también montó una prueba en Baltimore, Maryland. Y si todo sale bien, Rhee estará autorizado para trabajar en el centro de traumatología de Tucson. Al igual que con cualquier investigación médica, existen retos en la transición de los experimentos de animales a las pruebas en humanos. Por ejemplo, los animales recibieron su propia sangre luego de la operación, mientras que los pacientes recibirán transfusiones que llevan semanas en los bancos de sangre. Además, para infligirles la lesión se anestesiaron a los animales del experimentos. Los pacientes que ingresen a trauma habrán sufrido la lesión sin anestesia, lo que podría cambiar la forma en la que el cuerpo reaccione a la herida. A pesar de esto, Tisherman se mantiene optimista. "Creemos que por lo general los perros y los cerdos responden de manera parecida a los humanos". Otros doctores observan con atención. "Valiente" "Es muy valiente", afirma Parnia. "La mayoría de los médicos creemos que, para preservar el cerebro, se debe enfriar al cuerpo mucho más de lo que lo hemos hecho tradicionalmente, pero la gente teme hacerlo". Si las pruebas salen de acuerdo al plan, Tisherman desearía usar este método para otros tipos de traumatismo. Para esta etapa de la investigación se eligió a las víctimas de balas porque es más fácil ubicar la fuente de la pérdida de sangre. Pero Tisherman espera eventualmente poder tratar hemorragias internas; por ejemplo las causadas por un accidente de tránsito. Incluso, algún día, se podría usar para tratar pacientes que sufran ataques cardíacos u otro tipo de enfermedades. "La mayoría de los médicos creemos que, para preservar el cerebro, se debe enfriar al cuerpo mucho más de lo que lo hemos hecho tradicionalmente, pero la gente teme hacerlo " Sam Parnia, de la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook El éxito también abriría el camino a otras investigaciones sobre la animación suspendida. Algunos científicos creen que, si se agrega un cóctel de drogas a la solución salina, se podría reducir todavía más el metabolismo y prevenir las lesiones. Uno de los candidatos para esto es el sulfato de hidrógeno –el compuesto químico que le da su olor a los huevos podridos-, pero a pesar de que se demostró que reduce el metabolismo en algunos animales, existe poca evidencia de que mejore las probabilidades de sobrevivir a un paro cardíaco. Tisherman cree que sería mejor encontrar potentes antioxidantes que limpien los compuestos químicos dañinos causantes de lesiones. Por su parte, Rhee considera que necesidad de mejores tratamientos es muy urgente. Describe a un paciente que vio en el hospital el día antes de nuestra entrevista. "Le dispararon en el epigastrio, debajo del pecho, justo debajo del pecho, en el medio del abdomen. El equipo médico lo intentó todo, pero no pudieron salvarlo". "Este es exactamente el tipo de pacientes que esperamos poder salvar si pudiéramos trabajar con menos prisa", agrega.

Dos especialistas de la psicología y las ciencias, llevaron a cabo una investigación en 113 países y determinaron cuáles son las naciones con mayores promedios en los indicadores de inteligencia. Enteráte qué posición ocupa nuestro país El sitio TargetMap publicó un informe especialmente elaborado para medir cuáles son los países suyos habitantes tienen los más altos promedios en indicadores de inteligencia. Con el trabajo del psicólogo Richard Lynn y el científico Tatu Vanhanen, la investigación alcanzó 113 países dónde se buscaron los casos más salientes de personas superdotadas. En los primeros puestos aparecen Singapur, Corea del Sur y Japón, que presentaron los mayores coeficientes intelectuales. Argentina se encuentra en el puesto número 15 con un promedio de coeficiente intelectual de 96 junto a otros como Rusia, Ucrania, Uruguay, Vietnam y Portugal, entre otras. La media del coeficiente intelectual es de 100, sin embargo Singapur, que posee uno de los mejores sistemas educativos del mundo, tiene una media de 108, seguido por Corea del Sur con 106 y Japón, con 105. Las peores posiciones fueron para los países africanos. Varios de los países del continente ubicaron los últimos puestos, como Santa Lucía (62), Mozanbique (64), Gabón (64) o Guinea Ecuatorial, que ocupa el último puesto con 59.