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Usuario (Argentina)

Santa Cruz recibió $ 517 millones y aún no explicó en qué los gastó Fondos que tenían un destino específico. Es un cargo que se suma a las facturas de todos los usuarios de electricidad del país. (EN LA BOLETA. El fondo de Santa Cruz aparece en las facturas de electricidad dentro de los impuestos y cargos que gravan al consumo.) Dos décadas sin rendición de cuentas fue la principal razón para que la Cámara de Diputados de la Nación diera, el jueves, el primer paso para la derogación del subsidio que, desde 1989, recibe la provincia de Santa Cruz, por no haber estado conectada al sistema eléctrico nacional. En 21 años, la provincia patagónica recibió $ 517.289.610, producto de un gravamen que se les cobró, y se cobra, a todos los argentinos en su boleta de luz. Ese dinero era para que Santa Cruz los invirtiese en la realización de las obras necesarias para lograr su conexión al Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Los fondos aportados desde todos los rincones del país no se usaron para los fines estipulados por la ley creada por el ex presidente Raúl Alfonsín, sino que además nunca se rindió cuentas sobre el uso del dinero. La ley 23.681 estableció un "recargo sobre el precio de venta de la electricidad de seis por mil de las tarifas vigentes, aplicadas a los consumidores finales". Santa Cruz no era la única provincia beneficiada. También estaba Misiones, que se conectó al SADI en 1996 y se despidió de los fondos. El texto de la ley es ambiguo, situación que le dejó a la provincia patagónica la puerta abierta en el uso indiscriminado de lo recaudado por el seis por mil. El artículo tres del texto de la ley nunca fue claro: "El producto total se destinará a la Empresa Servicios Públicos Sociedad del Estado de la provincia de Santa Cruz, con el objeto de realizar inversiones en los sectores eléctricos y reducir el nivel de las tarifas aplicadas a los usuarios de electricidad, a los efectos de que las tarifas tiendan a alcanzar los niveles promedios del resto del país". No se habla de obras de interconectado, pero si de inversiones. Las tarifas eléctricas de Santa Cruz nunca alcanzaron los niveles promedios, la obra de interconexión la ejecutó el Gobierno Nacional y los fondos terminaron financiando el funcionamiento de Servicios Públicos, la empresa de energía eléctrica santacruceña, que al ser un ente autártico no tiene el peso del Tribunal de Cuentas sobre sus espaldas. Ningún organismo de control auditó la ruta del dinero. El diputado nacional por la Coalición Cívica, Juan Carlos Morán, junto con el aval de los partidos de la oposición fue uno de los responsables para lograr discutir la derogación de la ley. Moran viajó a Santa Cruz y realizó una presentación ante Servicios Públicos para lograr obtener una rendición de gastos. No lo logró. Tampoco lo logró la oposición provincial. "Chaco, Formosa y Corrientes no tienen gas y están aportando al fondo de una provincia rica como Santa Cruz", explicó a Clarín, Morán. "Hemos dado el primer paso importante para eliminarle una caja oscura y política a Kirchner", sentenció. El gobierno de Néstor Kirchner le adjudicó la obra de interconexión a la empresa Intesar, propiedad de la cuestionada Electroingeniería, por $ 460.905.301, que pagará la Nación La obra es investigada por la Justicia por presuntos sobreprecios. En 2001, el decreto 1378 de Alfredo de la Rúa le dio otro beneficio al terruño K: mantener el impuesto "durante el plazo que resulte necesario para cubrir los costos de la obra de interconexión", incluso si la obra fue terminada. "No quieren rendir cuentas porque tendrían que devolver plata", aseguró a Clarín, Gustavo Calleja, ex subsecretario de combustibles de Alfonsín y conocedor del entretelón de la ley. Del total recibido por Santa Cruz, 286 millones fueron administrados por Kirchner siendo gobernador. La Secretaría de Energía de la Nación es la encargada de transferir los fondos recaudados. El actual secretario de Energía, Daniel Cameron, también fue el encargado de recibirlos: fue director de Servicios Públicos. Hasta 2005, el tope de transferencia anual por el seis por mil, a Santa Cruz, fue de 26 millones de pesos. Kirchner lo aumentó a 35 millones. Desde Santa Cruz, el gobernador Daniel Peralta, salió a defender el impuesto: "Hablaremos con la Presidenta para que lo vete", refiriéndose al proyecto opositor, y adelantó una reunión con el ministro Julio De Vido. El operativo freno ya está en marcha. http://www.totalnews.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=44927&Itemid=1
Israel dice que "no tiene que pedir perdón por defenderse" El vicecanciller, Danny Ayalon, insistió en que el accionar de los militares al atacar el barco con ayuda para Gaza fue en respuesta a la agresión recibida. Y el jefe del Ejército dijo que la actuación de los soldados, que mataron a 9 personas, fue “espléndida”. Pese a la condena y el repudio internacional por el violento ataque de ayer a un barco con ayuda para Gaza en el que murieron 9 personas, el gobierno israelí volvió a defender su actuación y aseguró hoy que "no tiene que pedir perdón por defenderse". El encargado de volver a justificar el accionar israelí fue el vicecanciller, Danny Ayalon, quien explicó que la violenta agresión al barco turco Mavi Marmara fue la respuesta a los ataques recibidos al abordar el barco. "Por favor, díganme qué tipo de activistas por la paz llevan cuchillos y barras de metal y tratan de matar", preguntó. Con esa afirmación, el vicecanciller no hace más que reafirmar las explicaciones brindadas ayer por su gobierno cuando difundió imágenes filmadas en el lugar en las que se veía a los soldados bajando con sogas desde el helicóptero directamente a las manos de decenas de pasajeros que los golpearon con hierros, sillas, destornilladores y cuchillos, e incluso arrojaron a un soldado al puente inferior. En esa situación –según testimonios de los comandos marítimos al canal 10 de la TV israelí– los soldados percibieron peligro de muerte y dispararon sus pistolas, hiriendo y matando a varios de los pasajeroshttp://www.clarin.com/mundo/Israel-Gaza-ataque-ayuda_humanitaria_0_272372954.html En tanto, el jefe del Ejército de Israel, Gabi Ashkenazi, visitó hoy a los soldados israelíes hospitalizados en la ciudad de Haifa, al norte del país, y dijo que fue "espléndida" su actuación. "Los enviamos a una misión y ustedes operaban espléndidamente", dijo Ashkenazi a los soldados. La misión de la llamada “flotilla de la paz”, compuesta por seis barcos con voluntarios y militantes propalestinos que llevaban ayuda humanitaria a Gaza, era romper el bloqueo israelí sobre ese territorio. La decisión de evitar el paso de las embarcaciones, la técnica de abordaje en aguas internacionales adoptada para realizarlo y sus resultados en víctimas humanas fueron fuertemente criticados por la comunidad internacional. fuente: http://www.clarin.com/mundo/Israel-Gaza-ataque-ayuda_humanitaria_0_272372954.html link: http://www.youtube.com/watch?v=nmBWAGODcRE
Que lo explique La Cámpora: 29/06/1974, antes de morir, Perón echó de México al Tío Juan Perón murió el 01/07/1974, y la crisis argentina se aceleró en forma dramática. Antes, Perón tomó una decisión contra Héctor J. Cámpora, que no consiguen explicar los kirchneristas: lo expulsó de la embajada en México, sin darle las gracias siquiera. La confrontación final entre Perón y Cámpora es una enorme contradicción para la historia peronista que cuentan los Kirchner. El autor incluyó este texto en su nuevo libro El Escarmiento. CIUDAD DE BUENOS AIRES (El Escarmiento). Un comunicado de Presidencia del día siguiente informó que el presidente Perón inició sus actividades a las 8:30 y finalizó a las 11:30, habiendo conversado con el coronel Vicente Damasco, José Ber Gelbard y José López Rega. Perón estaba atravesando sus peores días y la Cámara de Diputados de la Nación sancionó el proyecto de ley para erigir el Altar de la Patria. También se informó a la prensa que la vicepresidente llegaría de Madrid en cuestión de horas, pero no se aclaraba por qué adelantaba su viaje. Eran puros murmullos que los diarios no se atrevían a publicar. "Gracias a Dios el general Perón se recupera favorablemente y a la mayor brevedad posible se reintegrará totalmente a sus funciones. En esta casa parece que entró la gripe con fuerza y no nos quiere dejar... Hasta yo, que soy bastante resistente, la he contraído. Tal es así que el general Perón y yo nos levantamos para atender a los ministros y luego de cumplir con ellos cada uno se reintegra a su dormitorio", explicó López Rega en la tapa de La Razón del viernes 28. "Tengo la satisfacción de poder decir que he encontraro al sepor Presidente muy bien, con estado de ánimo magnífico y en una franca recuperación médica", no pudo dejar de sostener el canciller Juan Alberto Vignes (a quien no se permitía entrar a la habitación del Presidente de la Nación). La situación se asemejaba a una tragedia griega: todos intuían que algo grave sucedía, todos sabían qué podía ocurrir si Perón moría, pero nadie se atrevía a decirlo en voz alta. Mientras en la intimidad el líder peleaba contra la muerte, el Peronismo de Base 17 de Octubre que lideraba Carlos Caride se unió a Montoneros. Previamente anunció la disolución del PB-17 (que pasó a ser la Columna Oeste de Montoneros) para aceptar la conducción de Mario Eduardo Firmenich y Roberto Quieto. En la tarde del día 28, un grupo extremista copó el pueblo bonaerense de Bartolomé Bavio, dominó a la policía, robó a dos instituciones bancarias $14 millones y se dio a la fuga. Las palabras de buenaventura que pronunciaron López Rega y Vignes chocaron contra la dura realidad pocas horas más tarde, cuando La Razón del sábado 29 tituló a toda página: "Perón delegó el mando, asumió la Primera Magistratura del País la vicepresidenta de la República", aclarando que "lo ejercerá hasta tanto restablezca su salud el Presidente de la Nación". Isabel dijo en un discurso transmitido en cadena a las 14:20 que "la marcha ascendente del país obliga a una intensificación de los esfuerzos", por tal razón, Perón "de acuerdo a lo dispuesto por el artículo 75 de la Constitución Nacional, ha resuelto delegar el ejercicio de la Presidencia de la Nación". Tampoco pudo evitar hablar el titular de la Cámara de Diputados, Raúl Lastiri: "Después de la crisis que soportó en la madrugada, el general Perón está descansando y se encuentra bastante recuperado". Desde todos los costados del arco político e institucional se dieron mensajes de solidaridad a la esposa de Perón. En ese sentido, sobraron las declaraciones. Según Última Clave, después de la ceremonia de transferencia delmando presidencial, el ministro del Interior se instaló en su piso de la avenida del Libertador y recibió en forma sucesiva a dirigentes de un buen número de partidos políticos. Todos plantearon una coincidente queja: "El ocultamiento con que se había manejado la información sobre la enfermedad de Perón, que en nada beneficiaba al país ni al gobierno". Al día siguiente se dieron dos partes médicos. Un último acto de gobierno de Perón: el 29 de junio de 1974, Héctor Cámpora es echado de la embajada argentina en México Un hecho que no pasó desapercibido para La Nación del domingo 30 de junio fue la sorpresiva llegada del embajador argentino en México, Héctor J. Cámpora, con la excusa de realizar gestiones relacionadas con la inminente visita a la Argentina del Presidente de México. Cancillería dejó trascender que no había sido autorizado a viajar, obligación que debe anticipar cualquier jefe de misión. Su precipitado viaje tenía que con la enfermedad de Peró y su presencia había sido requerida "con urgencia" por la Juventud Peronista de las Regionales. Imaginaban la "herencia" del líder del peronismo. Desde el Palacio San Martín se dejó trascender que la eventual visita del Presidente mexicano iba a ser tratada de "cancillería a cancillería", y el columnista de La Nación vaticinó el alejamiento del ex presidente Cámpora. Todavía no se sabía que Perón lo había despedido de las actividades diplomáticas sin agradecerle "los servicios prestados", una fórmula usual en la calle Arenales. Al respecto dijo el doctor Pedro Ramón Cossio: "El otro hecho al que yo le doy mucha importancia, mucho más de lo que la historia le está queriendo dar, es la firma de la aceptación de la renuncia de Cámpora como embajador... Primero mi padre escuchó cuando se dieron las instrucciones de que se omita, a propósito, agradecerle los importantes y patrióticos servicios prestados. Es decir, no fue una omisión involuntaria sino una voluntaria, como acto de descartarlo a Cámpora de su movimiento por lo disgustado que estaba. Porque él quedó con la impresión de que se vino de México a ver qué recogía. No sé si me entiende, anduvo por acá a fines de junio del '74 antes de que Perón muriera, muy poco antes". -Sí, Perón es quien firma el decreto aceptando la renuncia de Cámpora. -Claro, él firma y papá es el que le pone el almohadón, que es blando, y perfora el decreto con la lapicera mientras pone la firma. -Los que descalifican todas estas cosas siempre van a decir que él ya no estaba en su sano juicio, que estaba como adormilado por las drogas que se le inyectaban, por la situación física que estaba atravesando... -Sí, pero lo de Cámpora... Yo te voy a decir algo, son muy coherentes todos los pasos que siguió, no es como cuando ya estaba adormilado, esto fue la coronación final. A Cámpora lo destrató siendo presidente Cámpora, yo estaba en el cuarto y Perón no estaba nada sedado. Tampoco estaba sedado cuando firmó la aceptación de renuncia, el sábado 29 de junio de 1974. -Vos estabas en el cuarto con él cuando Cámpora entra a Gaspar Campos y se retira al poco tiempo diciendo que había conversado con el General. -Dos veces hizo eso, dos días. Dos veces Perón no lo recibe a Cámpora y Cámpora en la vereda dice "estuve con el General". -Cámpora en ese momento era Presidente. -Sí, así es. Cámpora era Presidente. -¿No te acordás los días, no? -Y... el día exacto no te puedo decir. Pero yo empecé a trabajar allí el 29 de junio de 1973 y habrá sido el 2,3 de julio, en día de semana tiene que ser lunes, martes, miércoles de la primera semana de julio del '73. -Porque en los diarios decían que Cámpora visitaba a Perón. -Bueno, dos veces de las que yo estuve allí en el cuarto como estoy en este momento contigo acá conversando, en la televisión, que estaba prendida, hacían una transmisión desde Gaspar Campos y después se lo veía a Cámpora saliendo y anunciando que había estado con el General. Yo estaba con el General en forma permanente, ininterrumpida y en su cuarto no entró. http://www.urgente24.com/index.php?id=ver&tx_ttnews[tt_news]=143990&cHash=135366a6c2

Condenan a 3 años y 8 meses de prisión (en suspenso) al líder de Quebracho El líder de Quebracho, Fernando Esteche, y otro de los referentes de esa agrupación Raúl Lescano fueron condenados hoy (15/06) a 3 años y 8 meses de prisión por los destrozos ocasionados a un local partidario del ex gobernador de Neuquén y ex candidato presidencial Jorge Sobisch. Así lo dispuso el Tribunal Oral Federal Nº 3 (TOF 3) al leer el veredicto contra 14 miembros de Quebracho. CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El líder de Quebracho, Fernando Esteche, y otro de los referentes de esa agrupación Raúl Lescano fueron condenados hoy (15/06) a 3 años y 8 meses de prisión por los destrozos ocasionados a un local partidario del ex gobernador de Neuquén y ex candidato presidencial Jorge Sobisch. Así lo dispuso el Tribunal Oral Federal Nº 3 (TOF 3) al leer el veredicto contra 14 miembros de Quebracho. Antes de conocer la sentencia, el líder de la agrupación Quebracho reiteró este martes (15/06) que no estuvo durante los incidentes en la Casa de Nequén de la Ciudad de Buenos Aires por los cuales está acusado, junto a otros 13 militantes. Minutos antes Más allá de ello, dijo que no se arrepiente de la forma en que el Grupo Quebracho suele manifestarse en la Ciudad, porque buscan " aportar una pincelada de Justicia en términos efectivos". Además, comparó su situación judicial con la del ex presidente Fernando de la Rúa, quien fue sobreseído en la investigación por las muertes en Plaza de Mayo del 20 de diciembre. "Por unos vidrios rotos voy a pasar casi cuatro años detenido", reflexionó. Los 14 integrantes de la agrupación Quebracho -incluido su líder, Fernando Esteche- están acusados de llevar adelante en 2007 hechos de violencia en un local partidario porteño del ex gobernador de Neuquén Jorge Sobisch. Según el abogado Eduardo Soares, defensa de los activistas, la causa está "ideologizada y politizada". Cabe recordar que el fiscal Miguel Angel Osorio pidió en su alegato que se condene a Esteche a tres años y ocho meses de prisión por aquellos hechos. Además, requirió penas de 3 años y 6 meses para Raúl Lescano, y de 3 años para Osvaldo Lizzano, Joaquin Isasi, Francisco Sa Silva, y para los hermanos Facundo, Tomás y Matías Lafit. Asimismo, Osorio también solicitó la absolución para María Gutiérrez, Rosalindo José Gutiérrez, Juan Manuel Cornejo, Jeremías Hernán Ramírez y Paulo Cerezuela. Todos están acusados de los delitos de “incendio, atentado y resistencia a la autoridad y daños”. El juicio oral comenzó el pasado 27 de abril y la instrucción de la causa estuvo a cargo del juez Ariel Lijo, titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 4 de la Capital Federal. fuente: http://www.urgente24.com/index.php?id=ver&tx_ttnews[tt_news]=143270&cHash=a09320a510
La familia del vice gobernador anti K de Mendoza fue asaltada por cuarta vez Cristian Racconto, que lanzó su propio proyecto político, deslizó que los robos son por su postura diferente al gobierno de Jaque. Denuncias de espionaje. Mientras el vicegobernador de Mendoza, Cristian Racconto, se reunía con referentes del peronismo anti K, en un claro enfrentamiento con el gobernador Celso Jaque, uno de sus familiares era asaltado en su propia casa y delante de toda su familia. Y como se trata del cuarto asalto que sufre alguno de los miembros de su familia, Racconto insiste que se trata de un amedrantamiento que viene, ni más ni menos, que del propio gobierno del que forma parte. El cuñado del vicegobernador, Guillermo Chaves, fue asaltado ayer por dos delincuentes armados que ingresaron a su casa y se llevaron 3 notebook, celulares, joyas 600 pesos y las zapatillas, informó el diario local Los Andes. El cuñado de Racconto ya había sido asaltado el 24 de diciembre pasado, cuando fue sorprendido en plena Noche Buena por un ladrón que, luego de atarlo, le desvalijó la casa. La semana pasada, por caso, le habían robado al suego de Racconto, Celso Chávez, en su casa de Coquimbito. El hombre había salido de su vivienda y cuando volvió, descubrió unos delincuentes habían entrado a su casa y se habían llevado los electrodomésticos. El asalto de ayer ocurrió en la casa del cuñado de Racconto, minutos después de que éste volviera de dejar en su casa a sus sobrinos. Chaves estaba con su mujer, María José Belot, que trabaja en el equipo del vicegobernador quien, desde hace unos meses, se encuentra en un enfrentamiento con el gobernador Jaque, al estilo del de Julio Cobos con Cristina Fernández. Racconto ya lanzó, incluso, su propia línea dentro del Peronismo Federal (opositor a la fuerza kirchnerista que apoya Jaque), y este fin de semana se reunió con algunas figuras de ese sector "anti K" como Eduardo Duhalde, Felipe Solá y Adolfo Rodríguez Saá. “Lo golpearon y le preguntaron de quién era pariente”, contó Racconto sobre el asalto a su cuñado. Y agregó: “El oficial que ayudó a mi suegro cuando le robaron (la semana pasada) fue trasladado a Alvear y yo todavía no tengo custodia”. " Espero que no tenga nada que ver con la posición que he tomado para defender a la provincia", señaló el vicegobernador, en un claro mensaje a Jaque. En abril, Racconto denunció ante la Justicia que Jaque lo estaba espiando, y contó que había una cámara enfrente a su despacho en la Legislatura que "gira 360 grados" y que fue instalada por la Policía, lo que desató sospechas sobre el presunto control de las personas con las que se reúne. Por la denuncia, el Frente Cívico y la UCR exigieron que se constituya una comisión investigadora para trabajar sobre este hecho. fuente: http://www.perfil.com/contenidos/2010/08/17/noticia_0023.html
EXCLUSIVO: Denuncian a Kirchner y SIDE por violación de secreto de estado e intervenciones clandestinas de TE y correosUn ex Director de la SIDE denuncio a Néstor Kirchner, Horacio Stiusso y otros por violación de secretos de estado y posible intervención clandestina de teléfonos, correos propios y del Senador Luis Juez. Involucra a un portal de noticias que suele tener información de inteligencia. La denuncia fue presentada ante la Comisión Bicameral de Inteligencia que preside el Senador Gerardo Morales. SOLICITO INVESTIGACIÓN AL Sr. Presidente de la Comisión Bicameral Permanente de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia -ley 25.520Senador Gerardo MoralesDe mi consideración HORACIO ALFREDO FRENCH, abogado, DNI 8.497.502, argentino, ex integrante de la Secretaría de Inteligencia, con domicilio real en calle Caseros 679 4to piso, oficina “C” de la ciudad de Córdoba y a los efectos de la presente solicitud de investigación, en calle Agüero 1421 4to piso dpto “A” de la ciudad de Buenos Aires, ante la Honorable Comisión me presento a los fines de formular la siguiente denuncia: ANTECEDENTES: Ingresé a la Secretaría de Inteligencia en el año 1979 como personal administrativo (categoría A – 15) siendo ascendido a Personal Superior en el año 1983 luego de obtener el título de abogado. Mi desempeño en el mencionado Organismo se desarrolló por lo general en distintas Delegaciones del Interior del país (Jefe Delegación Corrientes; Río Gallegos; Paraná y Córdoba) solicitando mi retiro de esa Institución en el año 2000. El motivo principal de mi alejamiento consistió en facilitar una investigación judicial iniciada de oficio a raíz de una denuncia en mi contra formulada ante los MCS por el diputado nacional (f) César Albrisi, acusándome de una presunta incompatibilidad con el cargo público que ejercía en ese momento. En el año 2002 resulté sobreseído definitivamente por la Cámara Nacional de Casación Penal, razón por la cual solicité mi reincorporación a la Secretaría de Inteligencia, petición que me fue denegada. Destaco como otros antecedentes de mi trayectoria laboral, el ejercicio de la docencia, desempeñándome como tal en la Escuela de Policía de Córdoba y en las Universidades de Villa María, Blas Pascal y Católica de Córdoba. También desde el año 1983 he ejercido la profesión de abogado de manera interrumpida en razón de mis destinos fuera de la Pcia Córdoba, aunque la ejercí también en los años que residí en la Provincia de Santa Cruz. A su vez, me presenté cinco veces en diferentes concursos para ser seleccionado magistrado ante Comisiones y Consejos de las Magistraturas Nacionales y Provinciales, resultando apto para ejercer esas funciones en cuatro ocasiones. También he colaborado sobre temas de seguridad e inteligencia en innumerables MCS y participado en Congresos y seminarios en Chile, Colombia, Uruguay entre otros. Soy autor del libro Servicios Secretos en Crisis editado en el año 2006 y en el mismo año obtuve el título de Doctor en Derecho en la Universidad Nacional de Córdoba bajo el tema: “El Secreto de Estado: su legalidad en el estado de Derecho”. Nací en el año 1951 y actualmente resido en la ciudad de Córdoba. Estoy casado y tengo cuatro hijos. DENUNCIA: Ante la Honorable Comisión que Ud. preside, vengo a formular la presente denuncia, a fin de poner en conocimiento de la Honorable Comisión, de la existencia de los hechos delictivos que paso a relatar. HECHOS: I) Primer Hecho : A comienzos del mes de mayo de presente año, sin poder precisar la fecha exacta, personas anónimas dieron publicidad a través del sitio web informe reservado. net, de un artículo titulado “ BICENTENARIO: JUEZ TIENE SU FRENCH; AHORA LE FALTA BERUTI”. En la mencionada columna se revela públicamente algunas de las actividades secretas que llevé a cabo como agente de inteligencia en el período que presté servicios en dicho Organismo del Estado. Si bien la nota referida incurre en un sinnúmero de errores, falacias y afirmaciones mendaces, relata con precisión una determinada tarea de carácter secreto que se me encomendó en los años 1986/88, y que se realizó en la ciudad de Río Gallegos. Cabe mencionar que la información descripta, alude a hechos sucedidos hace 24 años por lo que, solo pudo ser obtenida a través de la desclasificación de mi legajo personal que se encuentra bajo la órbita de la Dirección de Reunión de Interior de la actual Secretaría de Inteligencia. Esta circunstancia, deja traslucir que los autores e instigadores de la publicación se encuentran incursos en el delito de violación de secretos según lo establecido en el art 157 del Código Penal; abuso de autoridad (248 C. P) y violación a la ley de Inteligencia Nacional, nro 25.520/01. II) Segundo Hecho: Si bien el sitio de Internet carece de responsables porque en ningún espacio de la página web aparecen los nombres de los editores, va de suyo que quien o quienes la elaboran se encuentran intrínsecamente relacionados con personal de la actual Secretaría de Inteligencia por las razones señaladas en el punto anterior. Asimismo cabe destacar que en el sitio web aludido, se señala la existencia de un nexo entre éste y un programa de televisión y otro radial que llevan el mismo nombre: “informe reservado”. En tal sentido y de acuerdo a la modalidad que despliega el mencionado Organismo cuando realiza dichas operaciones, las aludidas publicaciones estarían solventadas económica y logísticamente con fondos reservados que dispone discrecionalmente dicho Organismo, lo que podría configurar además de una grave irregularidad administrativa, el delito de administración fraudulenta, peculado y abuso de autoridad. III) Tercer Hecho: En el mencionado artículo, se refiere en otros párrafos, a mi relación con el Senador Nacional Luis Juez y se me endilga ser el autor intelectual de un informe al que aludió el mencionado legislador nacional en el programa hora clave del domingo 02mayo2010. De acuerdo a lo relatado en el informe anónimo que aparece en el sitio www.informe reservado, deduzco del contenido del artículo, que se ha interceptado mi correspondencia electrónica y comunicaciones telefónicas y/o al Senador Juez y/o a las personas que integran su círculo político, con el fin de obtener información para la elaboración del libelo aludido. Asimismo, la publicación conlleva una amenaza implícita dirigida a mi persona, al mencionar la posibilidad de ser blanco de denuncias promovidas de oficio, por haber violado la ley de inteligencia nacional en mis actividades como investigador, escritor y docente en temas relacionados a la seguridad pública e inteligencia criminal. O sea que a los delitos mencionados anteriormente le corresponde agregar el de amenazas y abuso de autoridad por valerse de su cargo para acceder a información no pública. PRUEBA OFRECIDA Testimonial: A los fines de esclarecer los hechos aludidos, pongo en su conocimiento que las personas que paso a mencionar han sido quienes tuvieron participación de los hechos y/o que tienen en la actualidad la capacidad suficiente de enterarse de ellos a través del cargo que ocupan u ocuparon en aquella fecha: Sr. Daniel Salinardi: integrante del directorio OSGRA SRL, a nombre de quién figuraban en aquella época, algunos inmuebles que pertenecían a la SIDE y fue quien formalizó la adquisición de la propiedad ubicada la ciudad de Río Gallegos. Domiciliado en calle Garay 733 Ramos Mejía, Provincia de Buenos Aires. Sr. Jaime Stiusso: responsable de elaborar el informe de contrainteligencia y medidas de seguridad para el funcionamiento de la Delegación Santa Cruz de la ex - Side. Domicilio laboral calle 25 de mayo 11 de la Ciudad de Buenos Aires. Sr Fernando Pocino: actual responsable de la Dirección de Reunión Interior, que es el área que contiene la información relacionada a mi legajo personal y actividades de las delegaciones del interior en las que me desempeñé. Domicilio laboral calle 25 de mayo 11 de la Ciudad de Buenos Aires. Dr. Néstor Kirchner: Intendente de la ciudad de Río Gallegos en el año 1988, con quien me entrevisté y puse en conocimiento de la situación que se alude en el mencionado artículo. Domicilio legal Congreso de la Nación Argentina. DOCUMENTAL: 1) Acompaño publicación impresa del informe publicado por el sitio informereservado.net.- 2) Fotocopia compulsada con original, del poder que se me otorgó para desempeñarme en calidad de apoderado de la Sociedad de Responsabilidad Limitada, OSGRA, con el objeto de garantizar el alquiler de las viviendas de los empleados de la Secretaría de Inteligencia, que arribaban a la ciudad de Río Gallegos y no tenían posibilidad de avalar sus alquileres. POR TODO LO EXPUESTO SOLICITO: A) Se dé curso a la presente denuncia, en el marco de las atribuciones conferidas a esa Honorable Comisión por la ley 25520/01.B) Se mantengan bajo la clasificación de “secretas” a las presentes actuaciones, con el fin de asegurar el resultado de la investigación. C) Asimismo, hago reserva de que en caso de corresponder, formularé la correspondiente denuncia ante la Justicia, con el fin de esclarecer los hechos denunciados y determinar la identidad de sus autores. Sin más y a la espera de una pronta resolución lo saluda atte. Horacio Alfredo French. horacioafrench@gmail.com (0351155951209)fuente: http://www.totalnews.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=45389&Itemid=1
"Los diarios no son responsables de la persecución" Torturado junto a los Graiver, Caraballo dice que esa familia y el Gobierno tergiversan la historia Gustavo Caraballo sabe de lo que habla. Autor de la carta que ayer publicó LA NACION, en la que refutó la versión que difunde el Gobierno y Lidia Papaleo de Graiver sobre cómo se concretó la venta de Papel Prensa en 1977, detalló en una entrevista sus vivencias, antes, durante y después de que un grupo de tareas del Ejército lo "chupara" el 1° de abril de 1977, cuando volvió de Estados Unidos como abogado del ex ministro de Economía de Juan Domingo Perón, José Ber Gelbard. Foto David Graiver "Cuando regresé a la Argentina, me enteré de que habían detenido a los Graiver, que habían vinculado políticamente a Gelbard con Montoneros y los Graiver, y entonces me buscaron a mí. Vinieron a casa, me secuestraron", sintetiza. Lo que siguió fueron dos semanas desaparecido y casi ocho meses detenido, mientras era torturado, hasta que recuperó la libertad en noviembre de 1977, después de pasar por varios centros de detención: Puesto Vasco, Pozo de Banfield, la comisaría de Banfield y el Departamento de Policía. En ese periplo, volvió a ver a varios miembros del Grupo Graiver. -¿Usted se había contactado antes, estando en libertad, con alguno de los Graiver? -Me había encontrado una vez con Lidia, en 1977, en las oficinas que tenían ellos cerca de la plaza San Martín. Yo fui porque a Gelbard le debían seis millones de dólares y tenía una carta en la que [los Graiver] le daban en garantía las acciones de un banco en Bélgica [por el Banque pour l´Amerique du Sud]. Pero yo había estado averiguando y ese banco no valía nada? -¿Por qué Gelbard le encargó el cobro de esos millones? -Yo era su abogado y viajé a Nueva York a verlo. David Graiver ya había muerto [en agosto de 1976] y Gelbard estaba preocupado por recuperar su dinero. Según me contó Gelbard, Graiver tenía un piso enorme en el Olimpic Tower , en la Quinta Avenida de Nueva York. Allí trabajaba la gente que lo había asesorado para comprar. Ellos le aconsejaron a la familia Graiver que vendiera todo, que estaban en un despelote. -Y entonces usted vuelve de Nueva York y decide ir a ver a? -A Lidia Papaleo, con una carta de José, en la que le comunicaba que "Gustavo le va a hablar para ver cómo solucionamos el asunto". Entonces, ella me ofreció empresas del Grupo: una empresa de ollas a presión, una fábrica que hacía jeringas y el 50% que tenía en La Opinión , el diario. Cuando le comuniqué la oferta, José me dijo que ni loco, que en eso estaba Timerman. Entonces, yo, que había viajado a Estados Unidos para comunicarle a Gelbard la oferta, di por terminadas mis gestiones y ahí, tres, cuatro días después de volver, me secuestraron. -¿Adónde lo trasladaron? -En ese momento, no lo supe porque estaba encapuchado. Al día siguiente, llegó el coronel Camps, se presentó y me preguntó si Gelbard era el dueño de La Opinión , de Papel Prensa y del Canal 2 de La Plata. Le dije que no y montó en furia. Se puso loco y a gritar: "¡Interróguenlo!". -¿Por qué Camps quería saber si Gelbard tenía algo que ver con Papel Prensa? -Los militares creían que Gelbard era una suerte de jefe de los Montoneros o el financista de Montoneros. No olvide que era judío, extranjero, comunista? era como el diablo para las Fuerzas Armadas. -¿Vio a los Graiver mientras estuvo detenido/desaparecido? -Sí, claro. Vi a Juan e Isidoro Graiver y a Lidia Papaleo. A ella hablé en la comisaría. Nunca me dijeron que les habían preguntado por Papel Prensa. Yo hablaba con ellos para saber si alguno me había metido en algo raro por maldad o por interés en algo que yo no tenía. Eso era básicamente lo que yo quería saber cuando nos encontrábamos. -¿Nunca le comentaron que los presionaran por Papel Prensa? -No, nunca hablaron de Papel Prensa. Pero recuerde que para ellos Papel Prensa era un hecho consumado. La habían vendido. Sus asesores le habían recomendado eso. Papel Prensa no se vendió porque el Ejército dijera "firmá acá". Eso es falso. -¿Por qué decidió salir al cruce, ahora, de la versión que difunde el Gobierno sobre Papel Prensa? -Porque están ligando la persecución a los Graiver con los diarios, como que fueron medio responsables. Eso es mentira y me pareció correcto ajustarlo a la realidad. fuente: http://totalnews.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=47632&Itemid=1
Otra vez polémica: Por fuera de la licitación, Enarsa le comprará energía a una empresa K Pese a no haberse presentado a concurso, la empresa Innviron acordó con la estatal la venta de 30 Mw de energía eléctrica producto del tratamiento de residuos. La compañía fue blanco de denuncias que señalan que se la quiere beneficiar con millonarios subsidios gracias a sus vínculos con el Gobierno. finalmente Innviron acordó con Enarsa. La empresa de capitales estadounidenses se había quedado fuera de la licitación para la provisión de energía eléctrica a través del tratamiento de residuos sólidos porque sus vínculos con el kirchnerismo generaron una serie de denuncias. Sin embargo, y por fuera de la licitación lanzada por la empresa estatal, Innviron acordó con ésta que le venderá 30 megawatts (Mw) de ese origen. El acuerdo fue firmado este miércoles (18/8) en el Sport Social Club de la ciudad cordobesa de Villa María, según informan los medios locales. Allí se hicieron presentes el jefe comunal, el ultrakirchnerista Eduardo Accastello, el presidente de Enarsa, Exequiel Espinosa, el presidente de Innviron Corporation, Neill Williams y su vice, Jorge Franco. La energía provendrá de la planta de tratamiento de residuos que construirá Innviron y que costará US$78 millones. La planta tratará 500 toneladas de basura por día con una generación de 30 Mw en el mismo tiempo. Los vínculos de Innviron con el kirchnerismo vienen por parte de Jorge Franco, que no es otro que el interventor del Partido Justicialista de Santiago del Estero designado por el presidente del partido a nivel nacional, Néstor Kichner. Franco también fue ministro de Gobierno de la provincia de Misiones. Este lazo generó una serie de denuncias porque se cree que a través de Enarsa se quiere beneficiar a Innviron con millonarios subsidios (ver nota relacionada). “Procesar 500 toneladas por día tampoco tiene réditos económicos, es ineficiente esta producción de energía. Usted entra a la página de internet de Camessa y va a ver el precio que tiene la energía, los números no cierran. Ese negocio sólo cierra con los subsidios que se entrega Enarsa”, manifestó el concejal de la Coalición Cívica de Río Cuarto Eduardo Scoppa. Por la polémica levantada, la compañía prefirió no presentarse a concurso. Según el resultado de la apertura de sobres Nº 1 para la 'Provisión de Energía Eléctrica a partir de Fuentes renovables-Residuos Sólidos Urbanos', sólo hubo 2 oferentes: Nova Modena S.A., con un proyecto de generación de 5 Mw y Solresin S.A., con otro de 25 Mw (Ver nota relacionada). Ahora, y por fuera de ese concurso, Innvirón acordó de forma directa con Enarsa la venta de 30 Mw energía eléctrica. El presidente de Enarsa, Exequiel Espinosa, aclaró que el acuerdo económico no está cerrado todavía, pero que se estima que podría extenderse por 15 años, y destacó que "estamos buscando un tipo de contrato con tiempo suficiente para ser económicamente rentable". Eso no es todo. Según trascendió, Enarsa aportará la ayuda crediticia necesaria para apoyar la construcción de la planta de tratamiento e incineración. Urgente24 se contactó en varias oportunidades con Enarsa para obtener más datos, pero en la empresa estatal aseguraron, curiosamente, no tener información oficial para difundir. fuente: http://www.urgente24.com/index.php?id=ver&tx_ttnews[tt_news]=146561&cHash=7af87c1e58
Por amplia mayoría, el Senado aprobó una dura ley antitabaco Prohíbe fumar en lugares públicos cerrados, la publicidad y la venta a menores. Un paso fundamental hacia un país con espacios 100% libres de humo y sin publicidad ni promoción del consumo del tabaco se dio ayer en el Senado. Casi por unanimidad, los integrantes de la Cámara alta le dieron media sanción a la ley antitabaco por 51 votos a favor y 1 en contra , el del senador misionero Eduardo Torres (Frente Renovador de la Concordia). De este modo, el debate pasará ahora a Diputados para conseguir la aprobación definitiva de la norma. La ley tiene como objetivo reducir el consumo de productos elaborados con tabaco, la exposición de personas a los efectos del humo y prevenir la iniciación en el tabaquismo en niños y adolescentes. Por eso, uno de los puntos fundamentales es que se prohíbe la venta a menores de 18 años . El proyecto debatido y aprobado ayer en el Senado cumple con los estándares de la Organización Mundial de la Salud. Entre los puntos más sobresalientes, la ley establece la prohibición de fumar en todos los lugares cerrados de acceso público . Sólo quedan exceptuados, según detalla el proyecto de ley, “patios, terrazas, balcones y demás áreas al aire libre de los espacios destinados al acceso de público”, “lugares de trabajo cerrados privados sin atención al público y sin empleados que cumplan funciones en esa misma dependencia” y clubes de fumadores. También se prohíbe la publicidad, promoción y patrocinio de los productos elaborados con tabaco , a través de cualquier medio de difusión o comunicación y eventos públicos, salvo lugares o publicaciones exclusivas. Como sucede en Uruguay o Brasil, los paquetes de cigarrillos tendrán una leyenda y una imagen advirtiendo sobre los efectos nocivos del consumo. La votación en el Senado fue sobre tablas porque las cinco comisiones que dieron forma al dictamen (basado en 8 proyectos) no habían podido firmarlo el martes. Este proyecto de ley tiene antecedentes en nueve provincias y 26 ciudades que ya cuentan con leyes que establecen espacios 100% libres de humo. “Y no perjudica a los medianos y pequeños productores de tabaco, ni a las economías regionales. Cabe destacar que alrededor del 85% de la producción de Argentina se exporta”, explicó el senador Daniel Filmus, uno de los impulsores, que calificó a la votación como “histórica”. De aprobarse en Diputados (para lo que no hay aún fecha), Argentina sería el noveno país en América latina en aprobar una norma de estas características. Según los especialistas, esta ley evitaría que unos 4.000 argentinos por año padezcan infartos. La portabilidad no fue tratada Ayer fracasó en el Senado el primer intento por debatir el proyecto de portabilidad numérica. Como el dictamen de comisión no fue firmado por la diputada santafesina Roxana Latorre, no se alcanzó el mínimo de firmas reglamentarias. La portabilidad numérica permitirá a todos los usuarios mantener su número telefónico cuando cambia de prestador o de servicio. A diferencia de la reglamentación que realizó el martes de la semana pasada la secretaría de Comunicaciones, que contempla sólo la telefonía móvil, el proyecto que está en el Congreso extiende esta figura también a la fija. Según el proyecto, la portabilidad numérica se ejercerá “sin costo alguno”. Los siete puntos clave del proyecto 100% libre de humo. Prohíbe fumar en espacios cerrados de acceso público (ámbitos laborales, centros de enseñanza, terminales de transporte, etc). Establece el derecho de los no fumadores a pedir al responsable del lugar que le exija a un infractor que cese en su conducta. Queda prohibida la venta a menores de 18 años. Incluso si la compra fuera para consumo de terceros. Advertencia en el paquete. Deberán llevar una imagen y un mensaje sanitario que describa los efectos nocivos del consumo. Sin auspicios. Los fabricantes no podrán realizar auspicio o patrocinio en eventos públicos. Restricción. En los paquetes y envases no podrán utilizarse expresiones como “Light”, “Suave”, “Milds” o “bajo en contenido de nicotina y alquitrán”. Sin publicidad. Se prohíbe la publicidad, promoción y patrocinio de los productos elaborados con tabaco. Paquetes. Se prohíbe la venta, ofrecimiento, distribución, promoción y/o entrega, por cualquier titulo de productos elaborados con tabaco en paquetes abiertos, envoltorios cerrados con menos de 10 unidades o a través de maquinas expendedoras. fuente: http://www.totalnews.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=47687&Itemid=1
El relato de Gasparini desmiente a Cristina: Lidia Papaleo y la maldita herencia de 'Dudi' Papel Prensa nació como un proyecto en el que el Estado pesaba fuerte, aunque con la familia Civita era más transparente y con los Graiver ya fue concebida como mecanismo de control o regulación de la prensa gráfica cotidiana, algo que no cambió con Grupo Clarín/S.A. La Nación. Obviamente que lo mejor hubiese sido que el Estado nunca tuviese participación en ese negocio y se desvinculara de avales, préstamos, beneficios impositivos y rescates financieros. Esto es evidente al leer otro fragmento del libro de Juan Gasparini sobre David Graiver. No es una historia de buenos y malos. En esta historia no hay buenos y sí muchos intereses e interesados. Obsérvese que no se habla de 'picana' y otras torturas físicas para convencer a Lidia Papaleo viuda de Graiver, aunque sí de una 'traición' ética-profesional de José Alfredo Martínez de Hoz. Pero ¿eran los Graiver quienes podían denunciar la 'traición'? Sí es evidente que sin David Graiver, su plan de expansión era inviable. Luego, que creyéndose todopoderoso, lo de Graiver con Montoneros había sido un error enorme. Pero en el relato de Gasparini, la cesión de Papel Prensa es previa al secuestro ilegal, tortura incalificable e interrogatorio condenable de Lidia Papaleo y otros integrantes del 'clan Graiver'. ¿Por qué Urgente24 reproduce estos fragmentos? Porque más allá de Papel Prensa (negocio en el que siempre debieron ser incluidos muchos diarios del interior y sin presencia alguna del Estado, se reitera), hay un intento de utilizar el tema para reescribir la historia reciente, obsesión de los 'transversales' que acompañan a los Kirchner en el poder. Y esa nueva historia tiene tantos errores y vicios como la que relataban los militares del Proceso. En esta ocasión, el relato de Juan Gasparini -un periodista que estuvo vinculado a Montoneros y es un sobreviviente de la Escuela de Mecánica de la Armada-, en 'David Graiver: El banquero de Montoneros', ayuda a encontrar un equilibrio: "(...) El piso 29 del edificio Olivetti de Buenos Aires era un desfile de dolientes. Los más afectados reclamaban la devolución de capitales depositados en el exterior. La mayoría habían naufragado en la BAS, recientemente declarada insolvente. Imposible rescatarlos. El Instituto de Redescuento y Garantía Bancaria de Bélgica restituía los depósitos de cualquier banco privado o estatal que anegara, pero si habían sido realizados en la moneda nacional. No lo era pues, como se sabe, los argentinos preferían apostar al dólar. El reguero de fondos que se perdió por las tuberías de Graiver entre Buenos Aires y Bruselas alcanzó los 7 millones y medio de dólares. Mientras Lidia daba largas a los acreedores y palpaba el deterioro irremediable de las empresas por la falta de oxígeno financiero que antes bombeaba David desde Nueva York, el Banco Central argentino tomaba recaudos. El olor que despedían el ABT y la BAS acicateó poner veedores en el Banco Comercial de La Plata y en el Banco Hurlingham. El desembarco de esos inspectores contagió de pavor a Lidia. En la soledad de sus noches, cuando apagaba la luz y se entregaba al sueño meditando sobre el espejismo de las glorias de este mundo, David parecía mofarse. Asomaba descaradamente por las rajaduras del cielorraso. Por momentos se exhibía como ella lo había idealizado: un ganador que canjeó el placer de los bienes materiales por la satisfacción moral del cambio social. De a ratos aparentaba ser todo lo contrario: un canalla, arrogante trepador sobre las ilusiones perdidas. Cara y cruz de una misma moneda. Al fin y al cabo el engaño había sido su segunda naturaleza. La primera era la mirada penetrante y la espaciosa sonrisa, que hacía creer al interlocutor que en este mundo sólo él tenía importancia. La segunda, las intenciones definitivas de un crápula, que no vacilaba en pasar por encima de cadáveres. Lidia Graiver revisaba una y otra vez el proyecto, largamente discutido, con el ahora ausente de aquel lecho de la Avenida Alvear 1678, 5º piso “B”. Lo que había parecido infalible hacía agua por varios costados. ¿Qué ocurrió? La pregunta daba vueltas en el dormitorio como una mosca enloquecida por el encierro. ¿Qué les pasó a los dos, que no previeron el estrepitoso fracaso? Ese no era el puerto previsible que justificara las concesiones. ¿Se habían equivocado? ¿Dónde residía el error? Dudar o no dudar: el quid de la cuestión mortificaba a Lidia. Su marido la convenció de que era factible armar un fabuloso poder industrial e inmobiliario en la Argentina, sirviéndose de apoyaturas políticas en los gobiernos de turno y de soportes financieros propios y ajenos. David Graiver se veía como ministro de Economía de un gobierno hegemonizado o con participación de los Montoneros, al que podía tenderle un puente con la administración Carter que se avecinaba. Las aspiraciones políticas de “Dudi” entroncaban con Papel Prensa. Al banquero lo enfebrecía la ilusión de cerrar o abrir a su agrado el grifo que repartiría papel de diarios y revistas en Argentina y que tutelaría el periodismo escrito, hubiera o no democracia. Ganaran o perdieran los Montoneros, David tenía por lema convertirse en un gran protagonista de la política argentina. Pudo observarse cómo personajes importantes variados de la franja dirigente se hallaban enganchados con él. Gracias a sus favores creía que neutralizaría la posibilidad que un gobierno hostil se propusiera perjudicarlo. Los males que llegaran a ocasionarle repercutirían en todo el cuerpo político. En ese sentido Papel Prensa era un verdadero reaseguro. Visto desde sus propios intereses, ¿quién sería capaz de desistir una asociación con él? Elucubraba que si derrapaba fuera de ruta se los cargaba a todos al infierno. Graiver bregaba para gestar las condiciones materiales que obligarían a los demás a pensar como él deseaba que pensaran. Los competidores debían llegar al convencimiento de que era más redituable ser sus aliados que sus enemigos. Él los dejaba venir y les aseguraba que habría para compartir satisfacciones: “tanto para vos, tanto para mí”. Los hacía pensar en las bondades del corto plazo. Ellos no debían imaginar que, en el largo, los vencería. Entonces se erguiría como el más fuerte: “todo para mí, nada para vos”. El principio del yudo le reportaría la victoria. Si todos copiaban la imagen que les proponía, las apariencias de igualdad estaban garantizadas. En el fondo esto era falso pero, en lo inmediato, lo hacía aparecer como cierto. No todos ganan en la concentración capitalista. Hay también perdedores. Los “tontos” de Mario Puzo. Graiver lo sabía tan bien, que que se sentía el “vivo”. Al concluir se impondría el más listo, es decir él, que se llevaría por delante a los demás. Su liderazgo saldría de discusión, siendo demasiado tarde para ponerlo en tela de juicio. Después David iba a darse el lujo de decidir, si le convenía, a quién perdonarle la vida. Era su escudo para inducir el pensamiento de adversarios o competidores desde una posición de poder en permanente crecimiento. Graiver presumía que estaba protegido del pecado que lo diferenciaba del resto de la capa política y económica tradicional. Sus cimientos eran parcialmente, en efecto, capitales guerrilleros. Si alguna vez saltaba el secreto, o si los muchachos perdían la guerra, él se salvaría porque costaría menos su indulto que la correntada de escándalos que iba a arrastrar a muchos si lograban voltearlo. Pero aquel pronóstico se estaba demostrando erróneo. Primero lo relativizaba una de las prerrogativas de los que detentaban totalitariamente el poder: si existe voluntad política de mantener la inmersión, no hay chanchullo que por sí solo salga a la superficie. Segundo, lo contradecía una triste constatación. El fabuloso modelo perdía sentido sin la presencia física de David. El proyecto había sido izado bajo una conducción unipersonal, y esta, por su esencia, como se sabe, no se lega jamás. Su violenta como temprana desaparición ponía en evidencia al mismo tiempo un tercer elemento que frustraría los sueños del más audaz e inescrupuloso banquero que haya nacido en la Argentina: la dictadura de 1976 a 1983 no tendría límites en su cabalgata represiva. Cualquier indicio de connivencia con la guerrilla equivalía a muerte. El grupo Graiver estaba condenado al aniquilamiento, a la par que los militantes de ERP y Montoneros. Por carácter transitivo, la derrota de estos tumbaría a los Graiver. No habría compromiso que valiera para impedir el desmantelamiento. Este se cocía a fuego lento. El Swiss-Israel Bank había sido dado en garantía para apuntalar la compra del ABT. Su suerte estaba ligada a este, por tanto se lo fagocitaría la banca Leumi. Recuperar algo de lo que restaba del ABT, el CNB la BAS, saldados los litigios que obturarían las quiebras, ventas, traspasos de acciones y liquidaciones de por medio, no era previsible ni siquiera a mediano plazo. Con veedores en el Banco Comercial y en el Hurlingham, y siendo un secreto a voces que habían sido dados en garantía en Nueva York y Bruselas, sus tasaciones se vendrían a pique. Hubo que rematarlos lo antes posible. Subvaluados, el primero fue a parar al Grupo Alianza por 8.300.000 dólares. El segundo a Juan Carlos Chavane por 3.000.000. Había que ponerle el hombro a la terminación del Bristol Center, las tres torres frente a la Playa Bristol de Mar del Plata. Sus cientos de departamentos, las galerías comerciales y confiterías se calculaba que valían 60 millones de dólares. En un principio David encaró la inversión con el Grupo Safra, dueño de los multinacionales Trade Development Bank y Republic National Bank, a través de su representante en la Argentina, Moisés Kaffif. Pero después decidió terminarlo solo. De la venta de aquel complejo en el balneario más concurrido del país, en vías de terminación, debían salir los fondos que resguardarían lo principal: Papel Prensa, que lastraba millones. Se ensayaba no quedar descolocados ante el Ministerio de Economía, que por cualquier subterfugio intentaría quitárselos. En ese marco de extremo deterioro, Lidia se esforzaba por emular a su marido: el poder financiero servía para consolidar el industrial. La ruina de los bancos no importaba, siempre y cuando se mantuvieran en pie las empresas industriales, comerciales e inmobiliarias. –Tenemos que fortificarnos en Papel Prensa. Ese es el único combate que tiene sentido –dijo la viuda epilogando la acción táctica que infería para salvar lo vertebral de lo que les quedaba. –Correcto –asintió Jorge Rubinstein, en la primera reunión a solas con Lidia. Lejos del barullo ensordecedor de Egasa, almorzaban en el Ligure, de Juncal entre Suipacha y Esmeralda. –Pero tu propuesta implica no pagar a nadie más. Te olvidás de los Montos. Dicho sea de paso, quieren verte –añadió Rubinstein, aprontándose a saborear un filet de pejerrey meunière, después de los huevos de codorniz en cocotte, con vieiras. –¿Y vos que pensás? –Lidia masticaba rítmicamente un bocado de raya a la manteca negra, acompañado con puré de papas. De entrada había consumido un plato de pavita con crema de berros. Rubinstein cambió el color de las copas vertiendo Sutter, etiqueta marrón. –Hay que pagar. De algún lado tenemos que conseguir el dinero. Al menos mantengamos los 196.300 dólares de interés mensual que les fructifica el capital. Ojo, con ellos no se juega y está la palabra de David de por medio. –¿Qué insinuás? –inquirió la viuda dejando los cubiertos sobre el borde del plato. –Cuando se transa con gente que utiliza las armas para hacer política, hay que saber a qué atenerse si no se respeta el compromiso. Rubinstein subrayó el consejo con el cuchillo, haciendo un círculo en el mantel. –¿Te han amenazado? –La viuda puso sus brazos en jarros. –No, mi relación con ellos es cordial. Acordate cuando se trabaron los 14 millones en Ginebra. Lo tomaron con paciencia. Nada estuvo fuera de tono. Estando vos aquí, te corresponde asumir la responsabilidad ante ellos. Así lo habíamos dispuesto con David. Lidia tragó y dijo: –Sin duda. Quedate tranquilo. Ellos saben que la única posibilidad que les queda de juntarse de nuevo con esa plata es que yo esté viva, así que no van a hacer nada que me perjudique. Nos bancaran lo que sea. –Sí, pero tené cuidado... Rubinstein quería terminar con ese tema. Había hecho el nexo. Ahora la viuda debía tomar las riendas. Buscando al mozo con la vista habló de los postres. –Imagino que no dejarás pasar la oportunidad de los mejores panqueques de manzana al sambayón. Lidia pareció no escucharlo y siguió con los Montoneros. –Ya sé que son de temer. Veremos qué dicen. ¿Cómo hacés para verlos? –Por medidas de seguridad jamás vienen a nuestras oficinas. Tengo el teléfono de una mensajería donde se piden o dejan turnos con psicoanalistas. Yo los puedo convocar a lugares y horas prefijadas. Es el 51-8289. Lo sé de memoria. Ellos pueden hacer lo mismo, llamándome a Egasa o a mi casa con el pretexto de que una inmobiliaria se interesa en los departamentos del Bristol Center. Te puedo arreglar una cita para almorzar o para tomar el té. Irá “Ignacio”, a quien conocés. Llegado el momento, te explicará cómo arreglar un antiseguimiento, para que nadie sepa que los ves. A propósito, Isidoro y don Juan, ¿están al corriente? –No. ¿Por qué? –Porque en algún momento deberás abrir el juego. Te sugiero que aproveches la reunión general que tendremos los cuatro cuando vuelvan los abogados de Nueva York y Bruselas. Allí se podrá hacer una revisión global de la situación, es una buena oportunidad para dar vuelta todos los naipes. Por mi parte yo necesito que ellos lo sepan. Si no, no podría fundamentar mi posición que es no pagar a nadie, menos a los Montos, sin por tanto bloquear el salvamento de Papel Prensa. –Podría ser. Por lo pronto, quiero ver a “Ignacio”. Haceme una cita lo más pronto que puedas. Veremos cómo enfocan ellos la situación. Los panqueques de manzana agotaron el vino y orientaron hacia el café y otros temas. –Y con Gelbard, ¿qué pensás hacer? Manuel Werner vino a verme con una procuración por lo de los campos y el avión. Gustavo Caraballo se presentó con los poderes de Huescohills, la financiera del Caribe que hace de pantalla en aquel préstamo de 7 millones de dólares que David invirtió en la compra del ABT. De Canal 2 y Crónica todavía no hablamos. –Yo no voy a negociar con representantes de Gelbard. Te corresponde a vos. Fijate a que se puede llegar cediendo en los bienes comunes con tal de que no se ponga insoportable con los 7 millones. De eso vamos a hablar recién cuando podamos. ¿Qué sé yo? Como murmuran que es medio dueño de El Cronista Comercial, en una de esas se embala en hacer sociedad con Timerman. Me han comentado que Palli, ese cubano que tiene de testaferro en Canal 2 con nosotros, le ha manejado su parte en El Cronista. Tantealo... y si esta gente se pone dura, dejamela a mí. Con los documentos de la coima de los ítalo-canadienses, lo de Aluar, la “Cruzada” y las cuentas comunes con López Rega les voy a empapelar Buenos Aires... Perplejo, Rubinstein sacó otra pregunta. –¿Y los sindicalistas? Algo intempestiva, la viuda demostró que estaba preparada para la impiedad. –Esos perdieron. Como los ingleses, ¿te acordás? Ninguno va a alzar la voz. Esa plata es robada de los gremios. Deciles que les pagaremos cuando se extingan los juicios por los bancos en el exterior porque tenemos las cuentas congeladas. O sea, nunca. En cuanto a los demás, iremos viendo caso por caso. Y no habrá ninguna preferencia con la colectividad. Rubinstein pagó el almuerzo, sin hablar. La viuda anteponía una valla protectora. Casildo Herreras y sus compinches no llevarían los planteos a la plaza pública. Gelbard no estaba en condiciones de ir al enfrentamiento. Refugiado en los Estados Unidos con un pedido de extradición siguiéndole los pasos, entraría en la negociación. Ella la estiraría con promesas. No estaba equivocada. La deuda de Graiver con Gelbard se saldó recién en los estertores del alfonsinismo. En lo inmediato, Gelbard ganó posiciones en los bienes pero sus herederos tardaron más de una década en recuperar sus 7 millones de dólares. Don José no vio ese final. Un ataque cardíaco acabó con su existencia en Washington el 3 de octubre de 1977. En 1989 su hijo Fernando (su hija Silvia ya había fallecido en 1982), trataba de resarcirse de las humillaciones que sufrió de parte de la dictadura militar por su participación en el gobierno peronista precedente y por los vínculos con David Graiver. Designado como embajador del presidente Menem en París, demandó 20 millones de dólares de indemnización al Estado argentino “por el tiempo que no pudo utilizar los bienes de la familia interdictos por el gobierno militar”, según explicó el diario Ámbito Financiero del 6 de septiembre de 1989. Lidia Graiver eludió pronunciarse sin ambages sobre el reembolso a los Montoneros. Su reticencia ante Rubinstein sólo confirmaba que su única preocupación era Papel Prensa. La reunión general con Rubinstein, Isidoro y don Juan, donde los términos debían aclararse, no llegó a realizarse nunca. Acompañado por Flora Dybner de Ravel –la encargada de recibir dólares para los certificados de depósitos que ofrecía la BAS de Bruselas en sus oficinas de Florida 336, 6º piso–, Rubinstein tuvo un accidente automovilístico entre Buenos Aires y La Plata. Quedó postrado durante tres meses y necesitó cuidados especiales. El cardiólogo René Favaloro le había practicado un doble bypass de aorta años atrás. Su salud se deterioró. Parecía un anciano a pesar de que sólo había cumplido 50 años. Sin embargo jamás perdió la lucidez mental. La mantuvo hasta el final, cuando el coronel Ramón Camps se extralimitó en la dosis de corriente eléctrica que podía soportar su corazón. Rubinstein se fue de este mundo sin poder cobrar los 240 mil dólares de prima que los Graiver le adeudaban por haber obedecido a ciegas como primer empleado de David. Su eclipse de las oficinas de Suipacha y Santa Fe fue aprovechada por Lidia que velozmente se instaló en el comando. El miércoles 20 de octubre de 1976, Lidia Papaleo poseía todo el poder. Enfundada en trajes sastre de Christian Dior de pantalones o pollera, y que repetía sólo cuando sus allegados olvidaban habérselos visto alguna vez, entró a maquinar sin respiro. En su entorno estaban Lidia Gesualdi y Silvia Fanjul, dominadas por la dependencia que la psicóloga con la que hicieron terapia había desarrollado en ellas, imbuidas del desafío de sacar a flote al grupo. Eran tres mujeres entrelazadas en íntima amistad. La irracionalidad del deseo sexual, latente en el duelo de la incipiente viuda, la catapultaba a la acción, como desesperada, no por poseer físicamente a un hombre, sino por aprisionar el poder que un hombre muerto había engomado con su influencia intelectual. Las otras dos mujeres no supieron cómo hizo Lidia para apartar a Isidoro y Juan de la dirección. De un día para otro el hermano y el padre de David dejaron de frecuentar los despachos de Egasa. A puertas cerradas, Lidia los puso secamente en la encrucijada: había 17 millones de dólares que pertenecían a los Montoneros. “Hay que dar la cara: o ustedes o yo en el comando. Además, Isidoro, vos te fuiste con la indemnización de 2 millones de dólares que te dio ‘Dudi’ a principios de año”. Los hombres, aterrados por la revelación, retrocedieron. En suma, Lidia apelaba al mismo método de conducción unipersonal de David. Institucionalmente tenía una posición inmejorable desde antes que “Dudi” falleciera: presidía Egasa, el esqueleto empresario de los Graiver en la Argentina, presidía Galerías Da Vinci, mediante la cual se ejercía el control sobre Papel Prensa, el futuro candado de los medios escritos de comunicación, e integraba el directorio del Banco Comercial de La Plata, a quien se referían financieramente las 30 compañías del grupo dentro del país. Sus antiguas pacientes, Angarola y Fanjul, jugarían en otro contexto el mismo papel de Rubinstein y Naón. Serían sus brazos accionando las palancas del poder. Los Montoneros, por su parte, la escucharon. Con la mayor objetividad posible ante el panorama desolador, acondicionaron sus pretensiones. Le trasmitieron tranquilidad para que rematara el grupo; luego verían cuánto quedaba al final del túnel y recién ahí vendrían los reclamos. El pacto se selló en Buenos Aires durante un almuerzo en Harrods, de la calle Florida, el viernes 22 de octubre de 1976. Ese día, a las 11 y 42, Lidia dejó sus oficinas en Olivetti, con aire de salir de compras. “Ignacio” Torres le hizo un contraseguimiento que dio resultado negativo. Entre Suipacha 1111 y Florida al 900 tardaron 37 minutos. La viuda tomó por la Avenida Santa Fe, cruzó Esmeralda y siguió hasta toparse con una de las entradas de las estación San Martín del subte “C”, en la plaza del mismo nombre. Descendió y embarcó en dirección a Constitución. Dejó pasar las estaciones Lavalle, Diagonal Norte, Avenida de Mayo y Moreno, apeándose en Independencia. Siempre bajo el control visual guerrillero, como lo había acordado vía “Rupérez”, Lidia trasbordó a la línea “E” en dirección Virreyes-Bolívar, volviendo a trasbordar en esta última estación hacia Catedral en la línea “D”, que viene de Palermo. Se bajó en 9 de Julio, y pasó túneles y escaleras buscando la estación Carlos Pellegrini de la línea “B” que conecta Leandro Alem con Federico Lacroze. Subió nuevamente al subterráneo, abandonándolo en la estación Florida, de donde emergió a la superficie, finalizando 29 minutos de recorrido. “Ignacio”, que hasta allí se mantuvo a distancia, se le fue acercando mientras caminaban por la calle Florida, terminando de cerciorarse de que nadie se les había pegado. Cruzaron las calles Lavalle, Tucumán, Viamonte y Córdoba, entrando casi juntos a Harrods. En la sección damas de la tienda, la Papaleo supo que además del jefe de finanzas de Montoneros, encontraría a un oficial superior con mandato otorgado por su conducción nacional, con quien iba a comer en el restaurante del tercer piso. Julio Roqué, “Lino”, era un cordobés parco de mirada mansa. Tenía 40 años. Usaba zapatos de cuero con suela de goma de Los Angelitos y llevaba el pelo corto. Desde el “Cordobazo” en 1969, apuntó a la lucha armada. De andar mesurado y fina inteligencia para calcular los riesgos, su corpulenta figura transitó del comando “Santiago Pampillón” en la insurrección del barrio Clínicas de Córdoba, hasta la escotilla del Peugeot 504 desde donde se alzó el fusil FAL que abatió al general Juan Carlos Sánchez. Por torturador lo balearon el 10 de abril de 1972, en Rosario. Roqué fue promotor de las FAR y recorrió las cárceles de Lanusse, donde se enamoró de la “Rata” Gabriela Yofre. Abandonó las Ciencias de la Educación por la política, cultivando su confianza en la persuasión, propia de los intelectuales didácticos que se han convertido en cuadros de acción. Desaparecido el “Negro” Quieto, con quien Roqué había compartido “operetas” célebres como el asalto al camión militar de Pilar y la “expropiación” de un banco en Don Torcuato, “Lino” llevaba la última palabra de los Montoneros a Lidia Graiver. Roqué dejó que hablara la viuda, mirando de tanto en tanto a “Ignacio”, quien enmudeció de improviso prefiriendo ocuparse de una milanesa con papas fritas. Lidia, lomito al plato con ensalada de lechuga y tomate de por medio, fue mconvincente: –Déjenme salvar Papel Prensa, lo que quede es para ustedes. Si no llego a los 17 millones, con esa empresa funcionando a la larga los reembolsaré, pero no puedo seguir pagándoles, como hasta ahora, 196.300 dólares mensuales de interés, porque me están ahorcando. “Ignacio” dijo que sí con un movimiento de cabeza. “Lino” paladeó los tallarines al ajo, y transigió. Guardó para otra oportunidad la acezante curiosidad que lo caracterizara, absteniéndose de preguntar si esa concesión era suficiente para que el grupo Graiver se recobrara. Sirvió el resto de la botella de San Valentín, con lástima por Lidia Graiver. La mujer atravesaba una terrible circunstancia para la que aparentemente no se había preparado, aunque su imagen resuelta y decidida parecía mostrar lo contrario. La viuda está contra las sogas, se dijeron “Lino” e “Ignacio”, cuando se retiró de la mesa. En el último momento habían establecido un régimen de comunicaciones separadas con los jefes montoneros para situaciones de emergencia. Había que dejarla pelear, liberándola de ataduras. Total, convergieron, reconocía la deuda. Era de esperar que en el futuro no olvidara lo que representaba desistir de los intereses de la inversión para salvar el capital. Los Montoneros no estaban apremiados financieramente: en algún país latinoamericano se guarecían otros 40 millones de dólares derivados del “arresto, interrogatorio, juicio y castigo” de la primera transnacional argentina. A Lidia le pareció que una bocanada de aire fresco había menguado el tórrido Buenos Aires volviendo a su oficina: contaba con 196.300 dólares más por mes para contener el derrumbe. Apartados Juan e Isidoro, puesto en vereda Gelbard y enseguida los gremialistas, y con los Montoneros en la heladera sin plazos ni condiciones, Lidia se puso de lleno a resolver el problema principal: Papel Prensa. La llave de la solución estaba en el Palacio de Hacienda, que debía aportar el quórum necesario a la reunión de accionistas que se celebraría el 3 de noviembre de 1976. José Alfredo Martínez de Hoz sincopaba su despiadado plan en la Argentina. Para llevarlo a cabo necesitaba ahogar la protesta social, maniatar a políticos y sindicalistas, y hacer polvo lo que quedaba de la guerrilla. Las Fuerzas Armadas, en plena cacería “antisubversiva”, le caucionaban el silencio de los cementerios. Pero descuidaban el costo de su imagen, tanto dentro como fuera del país. La lógica del engranaje de la violencia impedía que los militares comprendieran. No era posible que desaparecieran hasta 30.000 personas, objetivo de la limpieza, sin que la tragedia repercutiera en la opinión pública. “Joe” Martínez de Hoz sabía que era una barbaridad pero la conceptuaba, fríamente, una barbaridad necesaria. Su trascendencia negativa ocasionaba problemas con gobiernos, organismos internacionales, bancos acreedores e instituciones financieras mundiales e iba a abrir heridas en el cuerpo social y en la imagen externa muy difíciles de cicatrizar. “Joe” sabía eso. Era un pulcro civil que fumaba en pipa, espectador privilegiado del exterminio en los balances semanales de las reuniones de gabinete presidencial. Había que llevar la coerción hasta el final pero tomando los recaudos para que la fotografía en que los militares pretendían confundirse con la Nación sólo se desluciera lo indispensable. A los uniformados de tierra, mar y aire, esto los tenía sin cuidado. Eran brutos, hacían el trabajo de un cirujano con manos de carnicero. La conciencia colectiva de los argentinos merecía ser engañada sin tanta impericia. Los genocidios podían vestirse con pretextos y alocuciones que desviaban la atención de la gente común. Martínez de Hoz se preocupó. El abogado Guillermo Walter Klein, su adlater de Coordinación y Programación Económica, voló a Nueva York por otros motivos que los estrictamente vinculados a la hacienda de los argentinos. En el 230 de la Avenida Park, escuchó de viva voz cómo los especialistas de Burson Marsteller desmenuzaban la cuestión y proponían paliativos. La firma ya había sido apalabrada para mejorar el maquillaje de la dictadura en vistas del Mundial 78 de fútbol. Era la multinacional de las relaciones públicas, donde se congregaban eminentes sociólogos, economistas, politólogos, semiólogos, periodistas, yuppies blancos, rubios, de apropiada inteligencia, bien comidos y vestidos, hasta con psiquiatras a su alcance. A su retorno Klein informó detalladamente al “Chicago boy”. Este lo consignó negro sobre blanco. Lo elevó al general José Villarreal, en la Secretaría de la Presidencia, la trastienda de la “institucionalización de la dictadura”, en la que sudaban dos prominentes civiles del “proceso”, Rosendo Fraga y Ricardo Yofre. Estos convencieron a Videla. El jefe del Ejército lo resumió tan bien que el almirante Eduardo Emilio Massera y el brigadier Orlando Ramón Agosti, sus colegas en la Junta Militar de la “Reorganización Nacional”, dieron el sí. Mientras se atormentaba y asesinaba había que aturdir al ciudadano corriente, abarrotando a las agencias noticiosas internacionales con la falsa percepción de que en la Argentina no pasaba nada anormal. La guerra sucia se debía impulsar a fondo pero procediendo para que sus consecuencias hacia fuera y hacia dentro resultaran lo menos nocivas posible para las Fuerzas Armadas, responsables de la desestructuración de la Nación a sangre y fuego. Para eso estaban las radios y los canales de televisión. Nada difícil, por cierto. El peso del Estado en los medios de comunicación electrónicos era abrumador. Martínez de Hoz supo completar los consejos de Burson Marsteller y opinó que se incorporara algo de prensa escrita a la ominosa jugada. Su idea fue aceptada sin reparos. Hacían falta periódicos y revistas dóciles que se sumaran al concierto de la obsecuencia mientras detrás del escenario se consumaba el homicidio colectivo; social, político y económico. Nada mejor que juntar a los tres diarios de mayor circulación nacional y hacerles un fantástico regalo de Navidad en ese diciembre de 1976. Martínez de Hoz los alentó a que se asociaran, y por la bagatela de 8.300.000 dólares, forzó la venta de Papel Prensa. La empresa valía varias veces esa suma. El método fue simple. El Estado advirtió con suficiente antelación a los accionistas privados que no iba a dar quórum para la Asamblea General prevista para el 3 de noviembre de 1976. En esa reunión se discutiría el futuro de la empresa, seriamente comprometido por la iliquidez que padecía el grupo Graiver, su principal fuente financiera, aparte del Estado. Ante la evidencia de que el gobierno retiraba el imprescindible auxilio para seguir adelante, el día antes la viuda fue convencida por la persona apropiada a inclinarse y firmar el pre-boleto de venta sin protestar. El traspaso se confirmó el 18 de enero de 1977 en actas suscriptas por las partes contractuales. Si La Nación, Clarín y La Razón llegaban a mostrarse reacias a retribuir el obsequio en los funestos seis años que vendrían, el Ministerio de Economía tendría prerrogativas para hacerles cambiar de parecer. Lidia no preveía que Martínez de Hoz la vencería tan rápido. Pensaba que le quedaba una chance de colarse entre las redes. El estudio de Martínez de Hoz, de la Avenida Corrientes entre Florida y San Martín, en el mismo edificio de donde David sacara a Alberto Naón para fundar la BAS, seguía cobrando honorarios del grupo Graiver desde fines de la década de los 60 por su asesoría en varios negocios. El doctor Pedro Jorge Martínez Segovia, socio de Martínez de Hoz en el bufete, y su primo hermano –según decía–, ilustraba el directorio de la BAS en Bruselas. David también lo puso en la presidencia de Papel Prensa para realzar el perfil de la firma. El testaferro de los Graiver en la compañía seguía siendo, empero, Rafael Ianover. Cuando Martínez Segovia vio venir el escándalo, se dio vuelta como una media y le entregó a “Joe” un plan de traspaso de la empresa. Este lo adjuntó a las sugerencias de Burson Marsteller. En una reunión de directorio –en las que Lidia participaba pues integró desde un principio la dirección de la sociedad donde David había cifrado muchas de sus esperanzas– Martínez Segovia se transmutó en caballo de Troya de Martínez de Hoz. Fue la persona apropiada que aconsejó a Lidia ponerse de rodillas y firmar el dictamen del 2 de noviembre de 1976. Manuel “Lito” Werner, invitado por David a ese directorio para de algún modo asociar a Gelbard, perdió el habla. La viuda reunió a Juan e Isidoro. Suspirando de rabia, les pidió que no la dejaran sola en el solemne acto, celebrado en La Nación, de Florida entre Corrientes y Sarmiento. Fue en el despacho del doctor Bartolomé Mitre, a quien acompañaban Patricio Peralta Ramos, de La Razón, y Héctor Magnetto, de Clarín, encontrándose también como invitado Máximo Gainza Castro de La Prensa. La “razón de Estado” se impuso. De nada valió que Graiver hubiera adobado durante años al estudio de Martínez de Hoz. “Joe” olvidó el pasado en función del futuro. Es decir, el Palacio de Hacienda y su designio monetarista para la Argentina. Nada novedoso bajo el sol: Martínez de Hoz, como en un pase de magia, repitió lo que ya había hecho Gelbard con Papel Prensa tres años antes, sirviéndola en bandeja a Graiver, después de sacársela al Grupo Civita”. El firmamento, de pos sí ya suficientemente nublado, se le enmaraño a la viuda cuando el Grupo de Tareas de la ESMA secuestró a “Ignacio”, y a dos de sus asistentes, el 15 de enero de 1977. Cuatro días más tarde “Lino” convocó a Lidia en emergencia. Según una clave concertada a solas en el restaurante de Harrods, mientras el responsable de finanzas fue al baño, la telefonearon de parte del “Sr. Linares”. Se acordó una cita en Egasa. Para neutralizar el riesgo de que el teléfono estuviera intervenido, el encuentro tendría lugar dos días después y tres horas más tarde de la que se había fijado, en otro lugar previamente establecido: el romántico Parque Lezama. Los jefes montoneros no concurrían a las oficinas Graiver por seguridad. Quedaron en verse un lunes a las 10 de la mañana. En verdad sabían que se encontrarían el miércoles siguiente a las 13. Sin que lo supieran de antemano, “Lino” Roqué y Lidia Papaleo tuvieron esa vez la última reunión. La cita era peligrosa pues no se había efectuado antiseguimiento de la viuda. Varios transeúntes eran en realidad montoneros armados que protegían a uno de sus jefes. Este acababa de enviudar al desaparecer su compañera Gabriela Yofre. Paseando como una pareja anodina por el Parque Lezama, Roqué le propuso a Lidia Papaleo que se fuera de la Argentina. No existían garantías para ella después de la caída de “Ignacio” y de sus dos compañeros, todos al corriente de la inversión de los 16.825.000 dólares. Configurando una acumulación de riesgos, estas desgracias se agregaban a otras dos que también tenían que ver con David y con ella: las caídas de Roberto Quieto y de Enrique Walker, ex novio de Lidia. Tangencialmente a la causa del encuentro, Roqué repitió la ecuación que sus colegas de la conducción nacional nunca entendieron. La represión se extendía como una mancha de aceite y si no cambiaba la política, se encaminaban a la muerte colectiva. Lidia pareció entender. Dijo que sí. Arreglaron formas de “enganche” en Madrid y México. En esas capitales los Montoneros tenían infraestructura de funcionamiento detrás de “Casas Argentinas”. Lidia aseguró que la documentación de Empresas Catalanas Asociadas no estaba en la Argentina. Se despidieron. El hombre moriría en combate el 29 de mayo de 1977, en Haedo. Al cabo de varias horas de tiroteo y para no dejarse atrapar vivo, pues había agotado sus municiones, Roqué ingirió una cápsula de cianuro. No tuvo tumba. Los marinos de la Escuela de Mecánica de la Armada cremaron el cuerpo en un baldío de Vicente López. Lidia, por el contrario, intentaría cambiar de campo. Porque Lidia no se fue. Se encerró durante dos días en su departamento de la Avenida Alvear y reformuló la estrategia. Dejó a su hija con sus padres, escuchó a Mozart, recordó su pasado anarco y pensó mucho. Mandó limpiar Egasa, de donde retiró tres valijas de documentos que alguien llevó al extranjero. Iría a hablar con los “monstruos” invitándolos a asociarse, poniéndose a su disposición. “Si no puedes vencerlos, únete a ellos. Después vendrá el tiempo en que buscarás una salida. Ahora sobrevive como sea”. Todo se alineaba dentro de una determinada lógica de razonamiento propia de David, pero que estaba como encallada en otro tiempo, cuando tenía poder. Ahora las quiebras eran incontables. De momento, Lidia podía argüir que estaba fuera del urdimbre Graiver-Montoneros, si se lo imputaban. Era un locura de su marido que ella desconociera hasta que se la comunicaran los mismos guerrilleros. Quería aclarar las cosas y que la protegieran porque los “terroristas” peronistas le habían dicho que la matarían si no devolvía los 16.825.000 dólares. Se le antojó que esa era la única forma de quedarse en Buenos Aires donde todavía podía salvar bienes y recuperar fondos, y de parar la embestida represiva que dejara entrever Roqué. Había que anticiparse. Copiando a David y su principio del yudo, utilizaría la fuerza del adversario en su favor. Tomó los recaudos necesarios para que los Montoneros no pudieran hacer contacto con ella si se percataban de su presencia en Buenos Aires. De la Avenida Alvear 1678, 5º “B” se mudó a Darregueyra 2842, donde estaba otro de los departamentos de David. Y en las oficinas de Suipacha 1111 pidió a Florencia Fernández Górgolas, Mercedes Cabrera, Estela Soria y Alicia Fernández, las recepcionistas, que cuando respondieran al público o a los teléfonos, preguntaran de parte de quién y se lo comunicaran antes de pasarle una llamada o franquear el paso a una visita. En su vocabulario, los “monstruos » eran los generales Jorge Rafael Videla y Roberto Eduardo Viola, conocidos de su marido y ella. La última vez que cenaron los cuatro había sido a comienzos de enero de 1976, durante una semana de vacaciones del matrimonio en Punta del este. Fueron expresamente a Buenos Aires para la ocasión. Los uniformados les anunciaron el golpe que se venía para el 24 de marzo. David los había invitado a comer para sonsacarles, haciéndose un poco el desentendido, qué había pasado con su amigo Roberto Quieto, desaparecido días antes en Buenos Aires. No hubo respuesta, como si no lo escucharan. Un año después de aquella comida, Lidia haría algo semejante. Para “aproximarlos” emprendió vías confluyentes. Lidia Gesualdi de Angarola llevó personalmente una cartamanuscrita de la viuda a la Casa Rosada, pidiendo audiencia al presidente. Con la constancia de recepción de la misiva firmada por Marta Bettoni –una de las empleadas de Videla– Lidia tenía la prueba de su intención de rendirse con todos los honores que esperaba le dispensaran los generales. La mostró a quien se le pusiera cerca, buscando influencias que aceleraran la respuesta positiva de Videla. Lidia no concebía otra cosa. Puso el recibo bajo los ojos del general Lanusse, quien prometió telefonearía al general Videla. Francisco Manrique, que trajinara los pasadizos de los regímenes militares, visitó a los generales Juan Antonio Vaquero, secretario general del Ejército, y Roberto Viola, jefe del Estado Mayor, en unas oficinas de la calle Madero. Bernardo Neustadt intercedió ante los generales Carlos Guillermo Suárez Mason, jefe del Primer Cuerpo del Ejército, e Ibérico Saint-Jean, gobernador de la provincia de Buenos Aires, con los cuales tenía enlace. También contribuyó Mario Bartolomé, esposo de Virginia Lanusse, la primera secretaria de David en Buenos Aires. Bartolomé, había sido policía de la Federal, pero por cuenta de la compañía de servicios Alega (25 de Mayo al 500, en la Capital) dirigió la custodia personal de Graiver. Con posterioridad pasó a ocuparse de cuidar a Videla y su esposa, junto a Iván Szerasuk, otro guardaespaldas de Graiver, asimismo salido de la Policía Federal. Si en las altas esferas del régimen pudiera no estar claro que Lidia retenía todo el poder de lo que quedaba del grupo, ella había mandado a Isidoro a que se lo explicara de viva voz a los generales Viola y Vaquero. Estos ya habían sido puestos en onda por Manrique. Mientras Videla hacía desear una respuesta que jamás llegaría, Lidia desgranó el plan para Lidia Gesualdi de Angarola y Silvia Fanjul, que se desayunaron con premura: bajo sus narices los Montoneros habían vertido casi 17 millones de dólares en el tesoro de David . Era tarde para retroceder. No quedaba tiempo que perder. Las tres mujeres complotaron con Isidoro y Juan Graiver la versión que Lidia “vendería” a Videla para que este ordenara a las fuerzas Armadas la protección de los Graiver. Era un cambio radical, enrareciendo el ambiente político, donde ya se olía que les tirarían encima la represión. La conjura parecía no dejar cabos sueltos. Los despachos del piso 29 del edificio Olivetti albergaban una especie de reunión permanente entre los cinco, ajustando pormenores. Se pulían los detalles para que aparecieran como las víctimas de un chantaje “sedicioso”, y que se diluyera la imagen de la inversión de la guerrilla peronista, aceptada de común acuerdo por David y su mujer. Rubinstein, en su lecho de enfermo en La Plata, en el 7º piso “C” del 421 de la calle 56, fue informado por cortesía. Lidia le presentó el hecho consumado. Lo puso personalmente al corriente del diagrama el 12 de febrero de 1977. Rubinstein no dijo ni que sí ni que no. Apuntó algunas notas para saber a qué atenerse. Los actores de la estudiada comedia jugarían sin embargo sus roles en una indeseada tragedia. Las pujas en la cúpula del poder militar determinaron que el libreto no subiera al escenario como sus autores lo habían imaginado en apacibles escenas y meras consultas con oficiales de Inteligencia. Soñaban que en la madriguera de los “Grupos de Tareas”, recepcionarían el problema para defenderlos del “terrorismo”. Los Graiver, como tantos otros, acaso fantaseaban que era cierta la “lucha antisubversiva”. La caída de “Ignacio” Torres en dependencias de la Marina infundió temor a Viola. Lo que hasta allí era sólo secreto para los jerarcas del Ejército podía extenderse a Massera. Con los apetitos presidenciales que se le conocían al almirante, haría todo, “más allá o más acá de la muerte”, con tal de apropiarse de algo del capital montonero. Lo necesitaba imperiosamente para su campaña política. Massera se apuraba a despegarse hacia la izquierda del Ejército, para seducir a los partidos políticos y los sindicatos. Si se enteraba de la inversión en los Graiver, valiéndose de los tormentos a que era sometido sin descanso del jefe de las finanzas montoneras, procuraría apoderársela. Por más que las fuerzas represivas no lo supieran fehacientemente todavía, la faena era irrealizable. El capital era inexpugnable por una suerte de seguro anti-delación y contra las deserciones. Había sido invertido de tal forma en el exterior que no estaba al alcance de los guerrilleros, quienes ni forzados por la tortura podían entregarlo, apenas el menudeo de los intereses circulaba dentro del país. Pero el universo de Viola era contradictorio con el de Massera. El Ejército debía contrarrestar cualquier atisbo del primer almirante que no profesaba el antiperonismo, y que hasta se sentía otro Perón, susceptible de acercarlo a la Casa Rosada. Viola no estaba dispuesto a que la ocupara alguien de la Armada, fiel a la historia que aprendían los cadetes en el Colegio Militar. Sin embargo, Massera no era la única preocupación de Viola en la sucesión de Videla. Tenía otro frente de tormenta. Viola era jefe de Estado Mayor, es decir, apenas un general sin tropa. Para colmo se lo calificaba como un “blando”, diferente de los “duros” de la gesta golpista. Estos eran Luciano Benjamín Menéndez, en Córdoba (Tercer Cuerpo) y Carlos Guillermo Suárez Mason, en Buenos Aires (Primer Cuerpo). En los cerebros de estos la distensión no pasaba por incorporar alguna franja de civiles adictos, como pensaba Viola, sino en seguir repartiendo muerte. Ahora, el objetivo era alcanzar a los que no la habían merecido por su “connivencia” con la guerrilla, pero eran candidatos al aniquilamiento por “prevención”. Enterados todos del rapto de “Ignacio” por boca de los oficiales del Ejército diseminados en los “GT” de la Marina, era extraño que el “Tigre” Acosta, jefe de “Selenio”, centro de exterminio plantado en la ESMA, no operara sobre los Graiver. O “Ignacio” se resistía a cantar, o el “Tigre” disimulaba y andaba husmeando vestigios del capital montonero. Lo cierto es que “Ignacio” seguía vivo en la ESMA, según los partes difundidos en las cloacas de la comunidad informativa interarmas. Llamaba la atención que un mes y medio después de su detención no lo hubieran “trasladado” a las profundidades del Océano Atlántico y que no hubiera una continuidad operativa a partir de los interrogatorios en la fatídica sala 13 de la “Avenida de la Felicidad”, en los sótanos del casino de oficiales de la Armada, entre Avenida del Libertador y las orillas del Río de la Plata. La picana iba de mano en mano: de Acosta al “Gato” González Menotti, y de este al “Duque” Whamond. Entre suposiciones y titubeos, Suárez Mason impartió la orden de abrir fuego graneado. Sin que Videla respondiera a la solicitud de la entrevista requerida por Lidia Papaleo, el coronel Ramón Camps, titular de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dio el puntapié derribando puertas y organizando el “chupe” generalizado de los Graiver. Lo titularon “Operativo amigo”. Probablemente porque el blanco era barrer con los bienes, familiares y colaboradores de quien los había burlado haciéndose pasar por devoto de las Fuerzas Armadas. Uno a uno los Graiver y su séquito fueron engrosando las listas de los “pozos” bonaerenses. Juan Graiver el 8 de marzo de 1977. El 14 de ese mes “levantaron” a Lidia Papaleo, Silvia Fanjul y Lidia Angarola. El 17 le llegó el turno a Isidoro Graiver y su madre. Enseguida los represores sacudieron las ramas del árbol empresarial: Edgardo Sajón y Jorge Rubinstein se “quedaron” en las “parrillas; Jacobo Timerman; “Paco” Fernández Bernárdez; Hipólito “Tuco” Paz, después embajador de Menem en Portugal; Oscar Evangelista Abelardo Marastoni, que llevaba y traía los sobres y mensajes del banquero; Celia Helpern, abogada; Mauricio Weinberger, cadete; Flora Dybner, vendedora de “certificados de depósitos” de la BAS en Buenos Aires; el sastre Ignacio Jorge Mazzola; Araceli Noemí Russomano de Gramano; Matilde Matraj de Madanes; Martín Aberg Cobo; Gustavo Caraballo; Orlando Reinoso; Dante Marra y Julio Daich, cambistas de poca monta. Algunos solo fueron retenidos por unas horas. Serían veinticuatro los que un mes después fueron blanqueados como detenidos “legales” del Poder Ejecutivo Nacional usurpado por las Fuerzas Armadas. Que Suárez Mason se anticipara no convenía ni a Viola ni a Massera. El jefe de Estado Mayor debía impedir que uno de los “duros” que competía con él por la sucesión de Videla obtuviera dólares para una futura campaña publicitaria y política en su favor. El COARA (comandante de la Armada) concordaba en ese punto, aunque iba mas lejos: la única alternativa de poder en el seno de las Fuerzas Armadas para el “recambio” de Videla debería ser Massera y ningún otro. La fortuita y pasajera coincidencia de intereses entre Viola y Massera, que luego dirimirían la cuestión del sillón que se arrogaba Videla, dio sus frutos. Ambos persuadieron a este de “legalizar” las detenciones. Había que someter a los Graiver a un consejo de guerra y regularizar el procedimiento que estaba viciado de anomalías. Y salpicaba a franjas sensibles del mundo político y sindical, potenciales aliados del “proceso”, algunos inclusive con un cierto predicamento en las filas castrenses. De ese modo prendían las luces y nadie se enriquecía en las sombras, que es la única manera de hacerlo con o sin dictadura, como se desprende de la historia criminal contemporánea. Detrás de la escenografía teatral de militares “respetuosos de la ley”, así se gestó la conferencia de prensa del 19 de abril de 1977, dada por Videla, Viola y los generales, Luciano Adolfo Jáuregui, Jefe de Operaciones, y Carlos Alberto Martínez, Jefe de Inteligencia. Con bombos y platillos pasaron a los Graiver por derecha, desaparecidos un mes antes por izquierda, entrando legalmente al saqueo del conjunto de los bienes. Después de muerto, David Graiver recibía las palmas de “subversivo” y “corrupto”. Las Fuerzas Armadas aprovecharon la ocasión para cantar victoria sobre el “terrorismo”, declarando por primera vez que lo habían vencido. Una semana después la oficina de prensa del Partido Montonero emitía el comunicado número 14, rubricado por Jorge Salazar. El texto confirmaba oficialmente que la guerrilla peronista había viabilizado fondos a través de David Graiver, pero que estos no estaban a tiro de la dictadura. (...)". http://www.urgente24.com/index.php?id=ver&tx_ttnews[tt_news]=146708&cHash=4a615af41f