EliasEnoc
Usuario
Registrate y eliminá la publicidad! Más y más tribus del continente africano, declaran :”Somos judios”. Los de Lamba en Sud-Africa; los de Ibo de Nigeria;los de Tutsi de Borundi dicen que son judios. Ellos cumplen no pocas prescripciones de la religión judía y nuevas sinagogas de paja y barro, aparecen en muchos pueblos africanos. Israel, por ahora, los desconoce, pero de EE.UU. ya se envio un juzgado especial para estudiar su judaismo. El jefe de la comunidad judía de Uganda, viajó a Jerusalen para estudiar y recibir titulo de rabino.Israel teme una invasión africana que puede ahogar al pais. Africa, esta pasando por un proceso de acercamiento al judaísmo y en diversos lugares del continente, se despiertan tribus que descubren sus raíces judias. El fenómeno no es nuevo, pero la novedad es la cantidad.No se habla de comuninades de algunos centenares, sino de tribus de decenas de millones. La tribu Lamba de Sud-Africa y Zimbabwe tiene una poblacion de 10 millones y si sólo una pequeña parte de ellos declarase que son de origen judio, se habla de una gran cantidad de personas. La tribu Ibo de Nigeria, tiene una poblacion de 40 millones y la cuarta parte de ellos, creen que son de origen judío. En los últimos años, se crearon 10 nuevas sinagogas en Nigeria. En la tribu Lamba, circuncidan a los hijos varones que nacen en el octavo dia y no comen carne de cerdo. Tambien en la tribu Ibo circuncidan a los hijos varones al octavo dia de nacer. Los miembros de la organización judía americana “Kulanu” dicen : “Si hay alguien que tiene un contacto sagrado con el judaísmo no debemos discutir con el, más aún si se comportan como judíos.Muchos judios americanos se emocionan al escuchar de estos judios extraviados y estan dispuestos a abrir sus bolsillos para ayudarlos. Yoav Yundav (Los dos nombres son hebreos) es una figura carismatica, energica y ambiciosa de Uganda. Tiene 23 hijos “Pero solo diez son mios”,dice “y los otros trece son adoptados y la mayoria de ellos no son judios”. Sara, que tiene diez años y es la menor de sus hijos adoptados espera ser recibida por la colectividad judia como miembro de ella. Sara debera demostrar su adhesion sincera al judaismo y deberá cumplir todas las precripciones de la religión, leves y tambien dificiles. Abraham Mugamba recuerda los años dificiles. “Judio”, le gritaban burlandose de él. Cuando era niño sus vecinos mahometanos le decian :”Uds. mataron a Jesús”. En la epoca del gobierno de Amin Dada (1972-1979), ellos se veian obligados a rezar a escondidas, las sinagogas se clausuraron y muchos judios fueron apresados. Como resultado de estas medidas, la colectividad judía se encogió de miles a algunos centenares. Su padre le decia : “Aunque te maten no debes dejar el judaismo. Nosotros quedaremos siendo judios aunque esto nos cueste la vida”. SHALOM <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

Registrate y eliminá la publicidad! Muchas de las ceremonias tradicionales en Japón parecen dar indicios de que los judíos y las 10 tribus perdidas de Israel vinieron al antiguo Japón. Muchas costumbres y ceremonias tradicionales en Japón son muy similares a las del antiguo Israel, lo que hace pensar que tal vez esos rituales vinieron con los judíos y las 10 tribus perdidas, que pudieron haber llegado al antiguo Japón. El siguiente artículo se refiere a ciertas tradiciones japonesas, las cuales, tienen su origen en los antiguos israelitas. Algunos estudiosos judíos creen que los siguientes pueblos de Asia podrían ser descendientes de las DIEZ TRIBUS PERDIDAS DE ISRAEL. YUSUFZAI Viven en Afghanistan. Yusufzai significa "hijos de José". Tienen costumbres de antiguos israelitas. PATHANS Viven en Afghanistan y Pakistan. Tienen las siguientes costumbres: circuncisión en el octavo día, flecos en sus ropas, Shabat, kashrut, tefilim, etc. KNANITES En la India hay pueblos llamados canaanitas, que significa pueblos de Canaan. Hablan arameo y usan la biblia aramea. TRIBU DE MENASHE En Myanmar (Burma) e India vive la tribu de Menashe. Se cree que son descendientes de la tribu del mismo nombre, una de las 10 tribus perdidas de Israel. Tienen costumbres del antiguo Israel. TRIBU CHIANG-MIN Viven en China y tienen antiguas costumbres de Israel. Creen en un solo Dios, y tienen una tradición oral según la cual vinieron del lejano oeste. Dicen que su ancestro tuvo 12 hijos. Tienen costumbres que recuerdan a Pesaj, purificación, casamiento leviratico (?), etc., como los antiguos israelitas. KAIFENG, CHINA Se sabe que ha habido una importante comunidad judía desde antes de la era cristiana. JAPÓN El siguiente articulo habla sobre esto. En la prefectura de Nagano, Japón, hay un gran santuario Shintoista llamado "Suwa-Taisha" (shinto es la religión tradicional propia de Japón). En Suwa-Taisha, el festival tradicional llamado "Ontohsai" se celebra el 15 de abril todos los años. Este festival ilustra la historia de Isaac en el capítulo 22 del Génesis en la Biblia, o sea, la historia de Abraham a punto de sacrificar su propio hijo Isaac. Este festival se ha venido celebrando desde muy antiguamente, y se lo ha considerado como el más importante de Suwa-Taisha. Al lado del santuario "Suwa-Taisha" hay una montaña llamada Monte Moria (Moria-san en japónes), y el pueblo de la zona de Suwa llama al dios del monte Moria "Moria no kami" que significa "el dios de Moria". Durante el festival, a un muchacho se lo ata con una soga a un pilar de madera, y sobre una alfombra de bambú. Un sacerdote Shinto se acerca a él mientras va preparando un cuchillo, pero en ese momento llega un mensajero (otro sacerdote shinto), y el muchacho es liberado. Esto nos recuerda cuando Isaac fue liberado luego que un ángel se acercara a Abraham. En el festival se ofrecen sacrificios de animales. Son sacrificados 75 ciervos, entre los cuales se cree que hay uno con las orejas partidas. Se cree que este ciervo es el que Dios preparó para ser sacrificado luego de la liberación de Isaac. Aun en tiempos históricos se pensó en lo extraño de esta costumbre, habida cuenta de que el sacrificio de animales no es tradicional en la religión shinto. El pueblo conoce este festival como el "Festival para el dios Misakuchi". "Misakuchi" podría ser "mi-isaku-chi". "Mi" significa "gran", "Isaku" es probablemente Isaac, y "chi" es para finalizar la palabra. Pareciera ser que la gente de Suwa convirtió a Isaac en un dios, probablemente por la influencia de los adoradores de ídolos. Actualmente, esa costumbre del muchacho a punto de ser sacrificado, y luego liberado, no se practica más, pero aun se puede ver el pilar de madera llamado "oniyebasira", que significa "Pilar de Sacrificio". Hoy el pueblo usa muñecos con forma de animal, rellenos, en lugar de realizar verdaderos sacrificios animales. Atar a un muchacho, junto con el sacrificio animal, fue considerado como salvaje por las gentes de la era Meiji (alrededor de 100 años atrás), y esas costumbres se suspendieron. Pero el festival aun se conserva. Masumi Sugae, un estudioso japonés y escritor de relatos de viaje en la era Edo (alrededor de 200 años atrás), escribió un detalle de sus viajes, y describió lo que vio en Suwa. La descripción muestra los detalles del "Ontohsai". Habla de que la tradición de la ceremonia del muchacho a punto de ser sacrificado y su posterior liberación, al igual que los sacrificios animales, existían en esa época. Sus informes están guardados en el museo cercano a Suwa-Taisha. El festival de Ontohsai ha sido mantenido por la familia Moria desde tiempos ancestrales. La familia Moria cree que "Moria-no-kami" (Dios de Moria) es el dios de sus ancestros, y el monte Moria, su lugar sagrado. El monte Moria podria provenir de "Moriah" (Genesis 22:2). No se sabe de ningún otro país, fuera de Japón, que tenga un festival ilustrando la historia de Isaac. Esta tradición provee una fuerte evidencia de que los israelitas llegaron al antiguo Japón. Los sacerdotes japoneses "Yamabushi" se ponen una caja negra en la frente, del mismo modo que los judíos se colocan las filacterias sobre sus frentes. Los "Yamabushi" son religiosos únicos en el Japón. Actualmente se cree que pertenecen al Budismo Japonés. Pero entre los budistas de China, Corea e India no existe esta costumbre. La tradición "yamabushi" existió en Japón aun antes de que el Budismo fuera importado en el siglo VII. La ropa usada por los "yamabushi" es básicamente blanca. En la frente se colocan una pequeña caja negra llamada "tokin", que se ata a su cabeza con un cordón negro. Realmente parecen judíos usando filacterias. El tamaño del "tokin" es casi el mismo de las filacterias judías, pero la forma es redonda y se asemeja a una flor. Originalmente las filacterias judías parecen provenir de la placa puesta con un cordón en la frente del gran sacerdote Aaron (Exodo 28:36-38). Eran de alrededor de 4 cm de tamaño según el folklore, y algunos estudiosos creen que tenía la forma de una flor. Si fue así, entonces fue muy similar a la forma del "tokin" japonés usado por los "yamabushi". Israel y Japón son los dos únicos pueblos en el mundo que usan la caja negra en la frente con propósitos religiosos. Además, los "Yamabushi" usan una gran concha marina como si fuera un cuerno. Esto es muy similar al judío haciendo sonar el shofar, o cuerno de carnero. Por la manera como se lo sopla, el cuerno yamabushi emite un sonido muy similar al shofar. Como no hay ovejas en Japón, los "yamabushi" tuvieron que usar conchas marinas en lugar de cuernos de carnero. El "Omikoshi" japonés se asemeja al Arco de la Alianza. En la Biblia, en "Primeras crónicas" capítulo 15, esta escrito que David llevó el Arca de la Alianza a Jerusalem. "David y los ancianos de Israel y los comandantes de unidades de 1000 fueron a buscar el Arca desde la casa de Obed-Edom, con regocijo... David estaba vestido con un manto de fino lino, como lo estaban todos los levitas que portaban el arca, y como lo estaban los cantores y Kenaniah, quien estaba a cargo de las canciones del coro. David también usaba una túnica de lino. Así, todo Israel transportó el arca con gritos, con el sonido de los cuernos de carnero y las trompetas y címbalos, mientras tocaban liras y arpas." (15:25-28). Cuando leo estos pasajes pienso: "Cuánto se parece esta escena a la del pueblo japonés cargando nuestro "omikoshi" durante los festivales? La forma del Omikoshi japonés realmente se parece al Arca de la Alianza. El pueblo japonés canta y baila al frente de él con gritos, y con el sonido de instrumentos musicales. Estas costumbres son muy similares a las del antiguo Israel. Los japoneses cargan el "Omikoshi" sobre sus hombros con varas, usualmente dos varas. Así hacían los antiguos israelitas: "Los levitas cargaron el Arca de Dios con varas sobre sus hombros, como Moisés había ordenado de acuerdo con la palabra del Señor" (1 Chronicles 15:15) El arca de la Alianza tenia dos varas (Exodus 25:10-15). Algunos modelos del arca hechos según se cree que habían sido, tenían dos varas en la parte de arriba del arca, pero en la Biblia dice que esas varas debían ser unidas al arca por cuatro anillos "sobre sus cuatro pies" (Exodo 25:12). Por lo tanto las varas deben haber estado unidas al fondo del arca. Eso es similar al Omikoshi japonés. El arca israelita tenía dos estatuas de oro de querubines en su techo. Los querubines son una clase de ángeles, seres celestiales misteriosos. Tienen alas como pájaros. El omikoshi japonés también tiene en su techo el pájaro de oro llamado "Ho-oh", que es un pájaro imaginario y un ser celestial misterioso. El arca israelita estaba totalmente recubierta de oro. El omikoshi japonés está también mayormente recubierto de oro. El tamaño del omikoshi es casi el mismo que el arca israelita. El omikoshi japonés podría ser un recuerdo del arca israelita de antaño. Muchas cosas relacionadas con el arca coinciden con costumbres japonesas. El rey David y el pueblo de Israel cantaban y danzaban con instrumentos musicales frente al arca. Nosotros, japoneses, también danzamos y cantamos con el sonido de instrumentos musicales frente al omikoshi. En Kyoto, el festival "Gion-jinja" del santuario shintoista, los hombres cargan el omikoshi, van hacia el agua y cruzan el río. No puedo menos que pensar que esto se origina en la memoria de los antiguos israelitas cargando el arca mientras cruzaban el Jordan luego del éxodo de Egipto. En una isla del mar interior de Seto en Japón, los hombres que resultan seleccionados como portadores del omikoshi, permanecen juntos en una casa antes de llevar el omikoshi. Esto es para evitar que se profanen a sí mismos. Mas aun, el día anterior, se bañan en agua de mar para purificarse ellos mismos. Esta costumbre es similar a la de los antiguos israelitas. "Así los sacerdotes y los Levitas se purificaban a sí mismos para cargar el arca del Señor de Israel" (1 chronicles 15:14). El manto de los sacerdotes japoneses se parece al manto de los sacerdotes israelitas. La Biblia dice que cuando David llevo el arca a Jerusalem, "David estaba vestido con un manto de fino hilo" (1 crónicas 15:27). Igualmente los estaban los sacerdotes y los integrantes del coro. En la Biblia en japonés, este verso esta traducido como "manto de hilo blanco". En el antiguo Israel, si bien el sumo sacerdote vestía un manto colorido, los otros sacerdotes comunes usaban simple hilo blanco. Los sacerdotes usaban ropas blancas durante los eventos religiosos. Del mismo modo, los sacerdotes japoneses usan mantos blancos en eventos religiosos. En Ise-jingu, uno de los más antiguos templos de Japón, todos los sacerdotes usan mantos blancos. Y en muchos templos shintoistas, la gente usa ropa blanca cuando cargan el omikoshi, tal cual hacían los israelitas. Marvin Tokayer, rabino que vivió en Japón durante 10 años, escribió en su libro: "Los mantos de hilo que los sacerdotes shinto usan tienen el mismo aspecto que los mantos de hilo blanco de los antiguos sacerdotes de Israel". El manto de un sacerdote shinto tiene cordones de 20-30 cm de largo colgando de los extremos. Estos flecos son propios de los israelitas. En Deuteronomio 22:12 se dice: "Te harás flecos sobre las cuatro puntas de tu vestido". Los flecos eran una prueba de que el que los usaba era un israelita En los evangelios del Nuevo Testamento también esta escrito que los fariseos "hacen los flecos de sus ropas, largos (Matías 23:5). El Talit, que los judíos se ponen para rezar, tiene flecos de acuerdo a la tradición. Los sacerdotes Shinto usan sobre su manto un rectángulo de tela de los hombros hasta los muslos. El sacerdote shinto se cubre la cabeza, igual que lo hacían los sacerdotes israelitas (Éxodo 29:40). El sacerdote japonés también se pone una faja en su cintura. Lo mismo hacían los sacerdotes israelitas. Agitar las gavillas de la cosecha es también una costumbre en Japón. Los judíos agitan una gavilla de las primeras cosechas de grano siete semanas antes de Shavuot (Pentecostés, Levítico 23:10-11). También agitan gavillas de plantas en la fiesta de Sucot (Sucot, Levítico 23:40). Esta tradición se mantiene desde el tiempo de Moisés. Cuando un sacerdote japonés bendice a algo o a alguien, agita una rama de una planta. O agita una "harainusa", que es como una rama de una planta. La "harainusa" actual se ha simplificado y esta hecha de papel blanco, plegado en zig-zag como relámpagos pequeños, pero en la antigüedad era una rama de una planta o una espiga de un cereal. El interior del tabernáculo de Dios en el antiguo Israel estaba dividido en dos partes. Una es el lugar sagrado, y la otra la Santidad de Santidades. Del mismo modo esta dividido en dos partes el santuario Shinto. Los oficios realizados en el santuario shinto son similares a aquellos del tabernáculo israelita. Los japoneses oran frente al lugar sagrado, y no pueden entrar en él. Sólo los sacerdotes shinto pueden entrar en la Santidad de Santidades y sólo en momentos especiales. Lo mismo ocurría en el tabernáculo israelita. La Santidad de Santidades del santuario shinto está situada en el extremo oeste, como en el tabernáculo israelita. La Santidad de Santidades shinto esta también localizada en un nivel más alto que el lugar sagrado, y entre ellos hay peldaños. Los investigadores dicen que, en el templo israelita construido por Salomón, la Santidad de Santidades estaba en un nivel elevado también, y entre ellos había peldaños de 2.7 metros de ancho. Al frente de un templo japonés hay dos estatuas de leones, llamados "komainu", sentados a ambos lados de la entrada. También ésta es una costumbre del antiguo Israel. En el templo de Dios en Israel y en el palacio de Salomón, había estatuas o relieves de leones (1 Reyes 7:36, 10-19). En la antigua historia de Japón, no hubo leones, pero las estatuas de leones fueron puestas en los templos desde tiempos remotos. Frente a un templo japones, hay un portón llamado el "torii". Un portón de este estilo no existe en China ni en Corea, es particular de Japón. Los portones "torii" consisten de dos pilares verticales y una barra conectándolos arriba. Pero la forma más antigua consistía de solo 2 pilares verticales y una soga conectando las partes superiores. Cuando un sacerdote shinto se inclina ante el portón, lo hace a cada pilar separadamente. Se supone que el portón "torii" fue originalmente construido solo de 2 pilares. En el templo israelita había dos pilares usados como entrada (1 Reyes 7:21). Y en la lengua aramea, que es la que usaban los antiguos israelitas, la palabra por entrada era "taraa". Esta palabra pudo haber cambiado ligeramente y convertirse en la japonesa "torii". Algunos "torii", especialmente en templos antiguos, están pintados de rojo. No puedo menos que pensar que esto recuerda los dos postes de la puerta y el dintel sobre el cual la sangre del cordero fue esparcida la noche anterior al éxodo de Egipto. En la religión shinto existe la costumbre de rodear un lugar sagrado con una soga llamada "shimenawa", la cual tiene trozos de papel insertos a lo largo del borde inferior de la soga. La soga "shimenawa" se coloca como borde. La Biblia dice que cuando a Moisés le fueron dados los diez Mandamientos de Dios en el monte Sinai, él "puso límites" (Éxodo 19:12) a su alrededor para que los israelitas no se acercaran. Si bien yo no sé qué clase de cosas eran esos limites, sogas o cualquier otra cosa deben haber sido puestas para demarcarlos. La "shimenawa" japonesa bien podría entonces ser una costumbre originada en tiempos de Moisés. La única gran diferencia entre un santuario shinto y el Templo israelita de antaño es que el templo shinto no tiene un altar para quemar los holocaustos de animales. Yo me he preguntado por qué la religión shinto no tiene la costumbre de sacrificar animales si el Shinto se origina en la religión del antiguo Israel. Pero encontré la respuesta en el Deuteronomio, capítulo 12. Moisés ordenó a su pueblo que no ofreciera sacrificios en ninguna otra parte excepto en lugares específicos de Canaan (12:10-14). Entonces, si los israelitas vinieron al antiguo Japón, no les estuvo permitido ofrecer sacrificios animales. Muchas tradiciones japonesas se asemejan a tradiciones del antiguo Israel. Cuando los japoneses oran frente al lugar sagrado de un santuario shinto, comienzan por hacer sonar la campana dorada que cuelga en el centro de la entrada. Esa es la costumbre del antiguo Israel. El gran sacerdote Aaron puso "campanas de oro" en el borde de su manto. Eso fue así para que el sonido pudiera ser oído y él pudiera orar allí y no morir (Éxodo 28:33-35). Los japoneses dan palmadas con sus manos dos veces cuando oran allí. Esta era la costumbre, en el antiguo Israel, que significaba "yo cumplo mis promesas". En las escrituras se puede encontrar la palabra que se traduce como "promesa". El significado original de esta palabra en hebreo es "dar palmadas con la mano" (Ezequiel 17:18, Proverbios 6:1). Parece ser que los antiguos israelitas daban palmadas cuando hacían promesas o cuando hacían algo muy importante. Los japoneses se inclinan frente al templo antes y después de dar palmadas y orar. También se inclinan cuando se encuentran con alguien, a modo de saludo cortés. Inclinarse era también la costumbre en el antiguo Isrel. Jacob se inclinó cuando se acercó a Esau (Génesis 33:3). He observado que los judíos modernos no se inclinan en saludo. Sin embargo, sí lo hacen cuando recitan plegarias. Los japoneses tenemos la costumbre de usar sal para la santificación. La gente a veces vierte sal luego que una persona ofensiva se aleja. Viendo un drama por TV referido a la época de los Samurai, observe como una mujer derramó sal en el lugar que dejó un hombre que ella odiaba. Esta también es una costumbre de los antiguos israelitas. Luego que Abimelej capturó una ciudad enemiga, "él la sembró con sal" (Jueces 9:45). Los japoneses entendemos que esto significa que lo hace para limpiar y santificar la ciudad. He escuchado que cuando los judíos se mudan a una casa nueva le echan sal para santificar y limpiar el lugar. Nuevamente, esto es igual en Japón. En los restaurantes de estilo japonés, usualmente ponen sal cerca de la entrada. Toda la carne kasher es purificada con sal y todas las comidas comienzan con pan y sal. Los japoneses ponen sal a la entrada de una casa funeraria. Luego de regresar de un funeral, uno tiene que derramar sal sobre sí mismo antes de entrar a su propia casa, porque se piensa en Shinto que cualquiera que asistió a un funeral o tocó un cuerpo muerto se ha vuelto impuro. Nuevamente el mismo concepto de los israelitas. Los festivales del Japón se parecen a los del antiguo Israel. Hoy en día festejamos el año nuevo el 1ro.de enero, pero históricamente usábamos el calendario lunar, en el cual el actual 15 de enero era la fecha oficial de su celebración. Según la costumbre japonesa, durante la celebración se come "mochi" (tortas de arroz) a lo largo de los siete días. Esta es una costumbre similar a la judía, pues la Biblia dice: " Y el decimoquinto día del mismo mes (el primer mes) será el festejo del Pan Azimo al Señor; siete días deberéis comer pan ázimo " (Levítico 23:6). La receta del pan ázimo es similar a la del mochi japonés, porque si se usa el arroz como ingrediente en vez de harina de trigo, se obtiene mochi. La palabra hebrea para el pan ázimo es matza. No puedo creer que sea un accidente que estos dos términos suenen tan parecidos. Además los japoneses comen un potaje con siete tipos de hierbas amargas durante la celebración. En épocas históricas la gente comía estas hierbas el 15 de enero. Los antiguos israelitas también comían "con hierbas amargas" el 15 del mes primero (Éxodo 12:8). En el Japón, tenemos en muchos lugares los festivales "Gion" durante el verano. El más importante es el que se realiza en el templo shintoista "Yasaka-jinja", en Kyoto. Ese festival en Kyoto continúa a lo largo de todo el mes de julio de cada año, pero la parte más importante del festival tiene lugar desde el 17 al 25 de ese mes (al cual llamamos "el séptimo mes". El 1ro.y el 10 de Julio también son importantes. Esta ha sido una tradición desde tiempos muy antiguos. Pero el 17 del séptimo mes es el día en que el arca de Noe llego a Ararat: "Entonces el arca se detuvo en el séptimo mes, en el decimoséptimo día, sobre el monte Ararat." (Génesis 8:4) Hace ya más de 120 años, un comerciante de Escocia, N.Mcleod, vino al Japón e investigó las costumbres locales, escribiendo un libro titulado "Epitome of Japanese Ancient History". En él se comenta que "Gion" - importante festival que se celebra en Kyoto - se parece mucho a las festividades judías. El rabino Tokayer hizo un comentario similar. Sugirió que el nombre "Gion" le recuerda a "Sion", que es otro nombre utilizado para nombrar a Jerusalem. De hecho, Kyoto antiguamente se llamaba "Heian-kyo" que significa "paz". Jerusalem en hebreo también significa "paz", y "Heian-kyo" podría ser el equivalente japonés de Jerusalem. El concepto de impureza durante la menstruación y parto ha existido en Japón desde antaño. Ha sido una costumbre en el Japón desde mucho tiempo atrás que una mujer durante la menstruación no debía asistir a las ceremonias en el tiempo. No podía tener relaciones sexuales con su esposo y tenía que aislarse en un recinto especial, que se construye para el uso común en la aldea, durante la menstruación y varios días posteriores. Esta costumbre estaba ampliamente difundida en el Japón hasta la era Meiji (hace unos 100 años). Después de esos días de aislamiento, ella debía purificarse con agua de río, manantial o mar, pero allí donde no había ninguna de esas fuentes podía hacerse en una bañadera. Esto es muy parecido con la antigua costumbre de Israel (Levítico 15:19,28). Entre los judíos esta norma prevalece hasta hoy. No hay relaciones sexuales en los días de menstruación y 7 días posteriores, y después la mujer debe ir al Mikve, baño ritual. La gente moderna puede considerar irracional este concepto, pero la mujer, durante la menstruación o el parto, descansa física y mentalmente. Muchas mujeres dicen que se sienten impuras durante el período. No solamente en lo que concierne a la menstruación, sino también en lo que concierne al parto, el shintoismo japonés se parece al antiguo Israel. Una mujer que acaba de dar a luz se considera impura durante un cierto periodo. Este concepto esta atenuado hoy en Japón, pero era muy común en días pasados. Si los antiguos israelitas vinieron al Japón, tendrían los japoneses la costumbre de la circuncisión? Si bien he oído un rumor de que se ha practicado la circuncisión dentro de la familia imperial japonesa, no he podido confirmar si ésta ha constituido una costumbre. Hoy en día no existe costumbre de circuncisión entre los japoneses, pero sí hay una costumbre tradicional llamada "O-sichi-ya" que significa 7a.noche. A la 7a.noche desde el día del nacimiento de un bebe, los padres japoneses realizan una celebración para presentarlo a los parientes y amigos, y anunciar su nombre. La 7a.noche es, según la manera judía de contar los días, el 8avo.dia desde su nacimiento, que comienza con la puesta del sol. Esto me recuerda la costumbre judía de la circuncisión al 8avo.dia. Los israelitas se reúnen el 8avo.dia, que se inicia en la 7a.noche desde el día del nacimiento, y los padres presentan al bebe a parientes y amigos, y lo circuncidan. Ise-Jingu, en la prefectura de Mie, es el templo shintoista construido para la Casa Imperial del Japón. En la cercanía del templo, a ambos lados, hay unas lamparas hechas de piedra, que iluminan las calles. En ellas pueden verse las estrellas de David talladas en cada una de las lámparas cerca del tope. La cresta usada dentro del templo (Izawa-no-miya) en Ise-jingu es también la Estrella de David. Esto data de tiempos muy antiguos. En la prefectura de Kyoto hay un templo llamado "Manai-jinja" que era el santuario Ise-jingu original. La cresta de "Manai-jinja" es también la estrella de David, y es igual a la que se encuentra en la sinagoga de Capernaum, Israel, que se construyó en siglo II EC, también usada en tumbas de judíos en el siglo III EC. Finalmente, deseo mencionar el rumor que el nombre de Dios esta escrito en hebreo sobre el espejo sagrado que se guarda en el templo shintoista "Ise-jingu" desde tiempos remotos. En la Casa Imperial del Japón, hay tres valiosos tesoros que derivan de antiguos mitos japoneses. Ellos son una espada, un pendiente y un espejo. Ese espejo, llamado "Yata-no-kagami" (el espejo de Yata) está colocado en "Ise-jingu", que, como se mencionó anteriormente, es el templo shintoista de la Casa Imperial. Existe un rumor que el nombre de Dios esta escrito en hebreo al dorso de este espejo, que se considera muy sagrado, y a nadie se permite ver. Pero hay algunas personas que insisten en que lo han visto. hace unos 100 años, Arinori Mori, el ministro de Educación, Cultura y Ciencia en Japón de entonces, afirmó que había visto el dorso del espejo, y que tenia escrito en hebreo el nombre de Dios 'YO SOY EL QUE ES", o sea el nombre que Dios reveló a Moisés (Éxodo 3:14) Varias otras personalidades han afirmado haber visto el espejo, confirmando esta afirmación de lo escrito al dorso. Hay dos teorías sobre cómo interpretar las letras sobre el espejo. Una consiste en interpretarlas como "Hifu-moji", que se cree era una forma de escritura existente en el antiguo Japón, antes que la escritura Kanji fuera importada de China. La otra teoría consiste en interpretarlas como hebreo antiguo. La teoría de "Hifu-Moji" no parece aceptable, porque se encuentra en ella algunas contradicciones. Mas aun, nadie sabe realmente como era la escritura Hifu-moji. Por lo que lo mas probable, es que se trate del hebreo antiguo. El Prof. Tanemoto Furuhata, que es una autoridad en medicina forense en la Universidad de Tokio, escribe en su libro que los tipos de sangre de los japoneses y los judíos son muy similares. También he sabido que un profesor de la Universidad de Paris había descubierto que el cromosoma "Y" de los japoneses es del mismo tamaño que el de los judíos. Pero yo espero que se realicen mas investigaciones, y es probable que la evidencia decisiva que pruebe que las tribus perdidas de Israel vinieron al Japón pueda provenir de ese tipo de estudios. SHALOM <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

Registrate y eliminá la publicidad! El origen de la Navidad La celebración de la Navidad surgió de la influencia de las fiestas paganas en honor del dios Sol Desde hace miles de años la festividad que hoy conocemos como Navidad ha sido de vital importancia en las más diversas culturas. Para las sociedades precristianas esta festividad representaba el nacimiento del Sol, deidad central en la mayor parte de las civilizaciones antiguas. El sol era un elemento fundamental en la cultura de las primeras sociedades agrarias ya que, gracias a el, las cosechas renacían en primavera. Pero el inicio de ese ciclo vital se producía durante el solsticio de invierno –21-22 de diciembre–, el momento en que los días eran más cortos y era necesario elevar las plegarias al cielo para que el astro rey propiciase el crecimiento de los cultivos. Así pues, caldeos, egipcios, persas, sirios, fenicios, cananeos, griegos, romanos e hindúes, además de las culturas orientales y las precolombinas, celebraban en diciembre el nacimiento de su dios solar para representar los ciclos de la naturaleza. No es de extrañar pues que la nueva deidad cristiana –Jesucristo– se sumase a los conocidos dioses solares Osiris, Horus, Apolo, Mitra o Dionisos. Y tampoco es casualidad que la fecha de la Navidad se estableciese en el mismo día que los romanos festejaban el “Sol Invictus”, el Nacimiento del dios Sol Invencible. Entre estas creencias paganas festejadas en el solsticio de invierno, existían algunas que guardaban una especial similitud con la actual celebración de la Navidad y de las cuales recogió ésta muchos elementos. El dios Mitra, adorado en Irán desde el año 1000 a. C., cargaba con los pecados y expiaba las culpas de la humanidad. Muchos siglos antes del nacimiento de Cristo, Mitra había nacido de una virgen el 25 de diciembre, en una gruta, y había sido adorado por pastores y magos. En vida curó enfermedades y propició milagros, también fue perseguido y muerto, y al tercer día resucitó. En Grecia el culto a Dionisos se repartía en cuatro festividades. Dos de ellas en el solsticio invernal y otras dos en primavera. Las primeras marcaban el nacimiento de la deidad y las primaverales establecían la resurrección de la naturaleza. Este ciclo sería el que años después adoptaría el cristianismo para situar el nacimiento de Cristo en diciembre y la Pascua de Resurrección en primavera. Los romanos por su parte celebraban también las Saturnalias, fiesta en honor a Saturno establecida desde el año 217 a. C., que se caracterizaba por sus festejos y banquetes. Las clases sociales se abolían y los señores servían a los esclavos, las actividades públicas cesaban al igual que todos los oficios, y se estableció la costumbre de intercambiar presentes. Es obvio que estas características fueron absorbidas por el naciente culto cristiano. También el antiguo Egipto influyó con sus aportaciones a la Navidad. La diosa Isis quedaba embarazada milagrosamente en el mes de marzo y daba a luz a su hijo Horus a finales de diciembre. Éste era una divinidad muy relacionada con el Juicio Final, ya que era quien presentaba las almas ante su padre, Osiris. Pero de todas ellas, la más importante era la mencionada “Sol Invictus” que además de en Roma, era celebrada también por los pueblos celtas. Estos últimos ofrecían sacrificios a los dioses y según la tradición druida se colgaban cabezas de oso –o de guerreros enemigos– en el árbol sagrado que luego constituiría el famoso árbol de navidad. Mientras, en Roma, el 25 de diciembre, cuando las noches eran más largas y frías, se rendía culto al dios sol, representado por un recién nacido, para pedir un nuevo año de luz y calor. La Iglesia aprovechó las similitudes festivas para promulgar la importancia del nacimiento de Dios. Era lógico que el nacimiento de Cristo se estableciese en esta fecha, igualándose en tradición y pompa a las más conocidas fiestas paganas, de las que sin duda, tomó muchos de sus elementos. Pero esta datación no sucedería hasta el siglo IV tras años de disputas y controversia entre las distintas iglesias cristianas. ¿Nació Jesús un 25 de diciembre? La elección de una fecha para celebrar el nacimiento de Cristo provocó enfrentamientos durante años En el siglo II los cristianos todavía no celebraban el nacimiento de Cristo, sólo se conmemoraba la Pascua de Resurrección. Pero durante el siglo siguiente comenzó a tomar fuerza la idea de celebrar también el nacimiento del Hijo de Dios. La tarea era complicada, ya que los Evangelios no aportaban datos suficientes, y en el antiguo Oriente era muy extraño que los padres recordasen la fecha de nacimiento de sus hijos o parientes. Clemente de Alejandría (150 – 215) propuso la fecha del 25 de mayo, la más coherente con los textos bíblicos, pero el papa Fabián (236 – 250) establecería como sacrilegio el intentar fechar el nacimiento del Nazareno. Tras años de disputas comenzó a extenderse la idea de que Jesús debía haber nacido en el mes de marzo. Tal suposición se apoyaba en el Evangelio de Lucas: “Había en la región unos pastores que pernoctaban al raso....”, ya que si los pastores cuidaban los rebaños y dormían al raso debía tratarse de una noche de primavera. Era imposible, por las lluvias y el frío del invierno, que en Belén los pastores estuviesen con su ganado en el mes de diciembre. Otras Iglesias cristianas no católicas fijaron la conmemoración de la Navidad el 6 de enero, ya que sí era posible que Jesús hubiese nacido en esa fecha si se situaba su nacimiento en Oriente Medio, en vez de en Judea, donde el tiempo era más cálido en enero. Con el mismo argumento, las Iglesias orientales, egipcias, griegas y etíopes fijaron el natalicio el día 8 de enero. Eutiquio, patriarca de Alejandría, todavía defendía este argumento en el siglo X d. C. Argumentos aparte, las fechas del inicio de enero, fueron las primeras en las que se celebró la Navidad. En esta decisión, sin duda, tuvo mucho peso el hecho de que en la Alejandría egipcia –cuna en muchos aspectos de la doctrina cristiana– se celebrase en esos días el festival en honor a la diosa Isis y el nacimiento de su hijo Aión, personificación de Osiris. La celebración incluía vigilias y plegarias, tras las cuales los fieles bajaban a una cripta donde retiraban la estatua de un recién nacido con marcas de una cruz en la frente, manos y rodillas. Pero nuestra actual celebración de la Navidad el 25 de diciembre no tuvo lugar hasta el siglo IV. Los mitos solares ya habían sido identificados con el nuevo salvador cristiano, y dado que la tradición romana había asimilado el culto al dios Mitra, y celebraba el nacimiento del Sol en esa fecha, Jesús habría de nacer en el mismo momento que todos los dioses solares lo habían hecho, durante el 24-25 de diciembre, en medio del Natalis Solis Invicti romano. El primer texto que relaciona la natividad de Cristo con la festividad romana, del escritor romano Cipriano relata: “¡Oh, que maravillosamente actuó la providencia, que en el día en el que nació el Sol... Cristo debía nacer” La fecha se tornó inmutable bajo el pontificado de Liberio (352-366) y se oficializó con el papa Julio I, en el año 345. Casi dos siglos después, en el año 529 el emperador Justiniano declaró la fecha como día festivo. Con la instauración de la navidad se recuperó en occidente la celebración de los cumpleaños, aunque en muchas parroquias europeas no se comenzaron a registrar las fechas de nacimiento hasta la Edad Media. En cualquier caso, y aunque la fecha ya hubiese sido fijada, las especulaciones continuaron durante siglos. El papa Juan I (523 –526) encargó una investigación al monje Dionisio el Pequeño, que concluyó que la fecha era exacta y correcta. De aquí derivó que la edad de Cristo a su muerte era de 33 años, dato confirmado erróneo con posterioridad, ya que Jesús nació en el año 7 o 6 a. C. De la fecha exacta no existen aún hoy indicios relevantes. En un principio la festividad navideña tuvo un carácter humilde y campesino, pero a partir del siglo VIII comenzó a celebrarse con gran pompa litúrgica, al igual que en la Iglesias orientales, aunque estas mantuvieron y mantienen la festividad del nacimiento de Cristo el día 6 u 8 de enero. Hannukah, una fiesta judía En diciembre, el tercer mes del calendario judío, se celebra el Hannukah, una fiesta que recuerda la independencia del pueblo hebreo Esta festividad comienza el día 25 de diciembre (tercer mes del calendario judío) y dura ocho días. También se la conoce como la fiesta de las luminarias. El Hannukah contiene aún hoy elementos que datan del siglo XVII a. C. Por aquel entonces sucedieron los hechos que recoge el A.T. en el libro de los Macabeos. Los judíos, siguiendo a los hermanos Macabeo, se rebelaron contra el poder sirio al que vencieron, pero su templo fue destruido. Cuenta la historia que solo quedaba en el templo arrasado un poco de aceite que permitiría que la lámpara no se apagase durante una noche. Pero el aceite duró ocho días. En este hecho se basa la fiesta del Hannukah. Los judíos conmemoran esas ocho noches en las que el pueblo consiguió abolir al poder opresor. Por eso es tan importante el simbolismo de las velas y el aceite en la religión judía. Durante los días de la celebración se encienden ocho velas (una por noche) que se colocan en una lámpara. Todas las casas brillan con estas luces situadas en las ventanas, puertas o exteriores. El aceite adquiere una importancia especial para la cocina. Los platos y postres tradicionales de esta festividad rezuman el aceite de su fritura. Una curiosa tradición de esta fiesta es un juego llamado dreidel. Niños y adultos juegan con un trompo de cuatro lados apostando un número determinado de monedas, que simbolizan el dinero que los macabeos acuñaron tras su victoria, en el primer estado independiente judío. El principio de año, dada la diferencia de los calendarios, se celebra en el mes de septiembre. El año nuevo judío comienza con diez días de expiación penitencia, tras los cuales remata la festividad en el día más importante de la religión hebrea, el Yom Kipur. El día de año nuevo - Rosh Ha-shaná- se hace sonar un cuerno de carnero para invitar a la gente al arrepentimiento. La gente, en la antigüedad, con frecuencia en año nuevo, hacía ruido para así ahuyentar a los demonios; los judíos transformaron esta práctica en hacer sonar el cuerno para prefigurar el momento en que Dios destruiría al demonio en el mundo, “sopla el cuerno del carnero y ven con los torbellinos”. En ese momento, se dice en los versos supremos, que Dios reinará sobre toda la tierra, puesto que es ahora el rey de aquellos que lo aceptan en un compromiso que se renueva con la llegada del nuevo año. Samaín, el origen de Halloween La fiesta de difuntos se ha extendido con distintas connotaciones a diversos países, pero el origen de las conocidas calabazas iluminadas se halla en el mundo celta. Una de las festividades celtas más conocidas, era la celebración del nuevo año en la noche del 31 de octubre (según nuestro calendario actual), llamada Samaín (Shamhaín). Se trataba de una fiesta en honor a los muertos, coincidiendo con el paso de la estación otoñal al invierno, y la recogida de la cosecha. El pueblo celta, con profundas creencias religiosas basadas en la inmortalidad del alma, procuraba honrar a sus difuntos, y así, en esta fecha, una tradición de tiempos inmemoriables, unía el mundo de los vivos y el de los muertos. En la noche del cambio de estación, los muertos volvían a visitar a sus parientes y eran honrados en las mesas familiares con opulentas comidas, alumbradas por fuegos sagrados preparados a tal efecto. También las hogueras resplandecían por los alrededores, con el fin de guiar a los antepasados a sus antiguos hogares. Pero también era una noche de temores. Durante esas horas la puerta entre el mundo de los vivos y el Inframundo se hallaba abierta. Los celtas creían que un hechizo enemigo podía hacer que los vivos franqueasen tal barrera, y quedar atrapados en el mundo oscuro sin poder regresar. Por ello alejaban las malas intenciones de sus enemigos, colocando calaberas vaciadas e iluminadas en sus ventanas. De esta antigua tradición se conserva la costumbre de vaciar calabazas e iluminarlas con una vela, así como en algunas fiestas derivadas del Samaín (Halloween), los niños son obsequiados con dulces en su recorrido por las viviendas vecinas, en representación de los muertos que buscan a sus parientes vivos. La influencia cristiana, hizo que la festividad derivase en la celebración de “Todos los Santos”, que en Estados Unidos se celebra hoy como el Halloween, exportado –probablemente desde Irlanda- durante el siglo XIX. ¿Quienes eran los reyes magos? La tradición sobre los reyes magos tardó siglos en forjarse tal y como hoy la conocemos “Por entonces unos sabios de oriente se presentaron en Jerusalén... Se pusieron en camino, y la estrella que habían visto en Oriente los guió hasta donde estaba el niño... Abrieron sus tesoros y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra... y regresaron a su país por otro camino.” Aunque tradicionalmente se había considerado que los magos provenían de Persia y eran sacerdotes del antiguo culto de Zoroastro -Zarathushtra–, esta cita del Evangelio de San Mateo era toda la información que se poseía en el siglo III sobre los magos de Oriente. ¿Cómo sabemos entonces que los magos eran tres, sus nombres, su edad o su raza? Los datos del texto bíblico eran tan escasos, que la tradición tuvo que recrear, a través de los siglos, la legendaria historia de estos personajes. Existen algunas representaciones artísticas de los magos –del siglo III– en las que sólo se mostraba a dos varones, que más tarde se convertirían en cuatro. La evolución fue rápida. En pocos años, las escenas de la adoración de Cristo incluían seis, ocho o diez magos. Para los cristianos armenios, los magos habían sido doce, y para los coptos, sesenta. A pesar de la controversia, la tradición cristiana occidental propuso que los adoradores habían sido tres. Esta idea tomó fuerza gracias al pensador Orígenes, que defendía que los tres regalos citados en el Evangelio señalaban la existencia del mismo número de individuos. Hasta este momento se había considerado a nuestros personajes como magos, siguiendo el Evangelio, pero esto también habría de cambiar. Basándose en un texto de los Salmos que rezaba: “los reyes de Tarsis y de las islas le ofrecerán sus dones, y los soberanos de Seba y de Saba le pagarán tributo...”, Tertuliano (ca. 160 – 220) afirmó que los magos eran Reyes de Arabia y Saba, en Oriente. En el Evangelio armenio del siglo IV aparecen por primera vez sus nombres. Melkon como rey de los persas, Garpar como el rey de los indios y Baltasar, el rey de los árabes. Así pues, los desconocidos magos provenientes de lejanas tierras, adquirieron además de nombre propio, un nuevo linaje real. Dejaron de representarse en los templos como sacerdotes de Zoroastro y comenzaron a portar la corona real. La leyenda aún no estaba completa. Beda el Venerable (673 – 735) se atrevió a otorgar a los reyes algunas cualidades más: “Melchor, un anciano de larga cabellera cana... ofreció el oro... Gaspar, joven, imberbe, de tez blanca y rosada, honró a Jesús ofreciéndole incienso... Baltasar de tez morena, testimonió ofreciéndole mirra...” A finales de la Edad Media, algunos comentaristas como Petrus de Natalibus, aportaban las edades de los reyes, 60, 40 y 20 años respectivamente. El más joven, Baltasar, que siempre había sido blanco, cambió de color en el siglo XVI. La nueva apariencia se debió a que la Iglesia, por motivos evangelizadores, decidió identificar a los reyes con los tres hijos de Noé y las tres razas que poblaban el mundo en Europa, Asia y África. La leyenda de los enigmáticos magos siguió creciendo, aún más, con el paso de los siglos. Tras despedirse del Niño Jesús, se convirtieron en viajeros hasta llegar a la India, donde el apóstol Santo Tomás les habría bautizado y nombrado obispos. Dedicaron el resto de su vida a la evangelización y a su muerte, fueron inhumados en un mismo sarcófago. Según diversas tradiciones, la emperatriz santa Elena, encontró sus restos en Saba –cerca de la actual Teherán–, y los trasladó a Constantinopla. De esta ciudad fueron enviados a Milán. En el año 1164 la ciudad fue saqueada y las reliquias viajaron a Colonia, donde en el siglo XIII se construyó una catedral en su honor. Los supuestos restos se encuentran en una urna de oro y piedras preciosas del siglo XII. Pero en este punto existe controversia. Un siglo después Marco Polo aseguraba que en Saba se veneraban sus cadáveres incorruptos. Desde el reciente siglo XIX los niños escriben cartas a los Reyes Magos, quienes les premian con regalos. El último dato que conocemos es que en 1903, el cardenal de Colonia devolvió a Milán una parte de los huesos de los supuestos Magos que, según la tradición aún conservan sus coronas. Quizás la leyenda aún no haya terminado de forjarse. Kwanzaa, una fiesta afroamericana El Kwanzaa es una celebración africana que tiene lugar entre el 26 de diciembre y el 1 de enero, y conmemora las tradiciones de la población afroamericana. Esta importante celebración tiene su origen en la costumbre de reunirse alrededor de la primera cosecha del año. Este hecho, común a muchos pueblos indígenas, para celebrar la llegada del alimento, cobra un cariz singular en el kwanzaa. Es una festividad social, de reunión, de comunidad. Las poblaciones afroamericanas se reúnen para renovar la fidelidad en sus valores ancestrales. Pero no es un hecho genérico, son siete principios concretos sobre los que estas comunidades asientan sus creencias y por ello es preciso recordarlos cada año. Estos siete valores –Nguzo Saba- son la base de la tradición festiva y tiene su día propio de celebración dentro del kwanzaa: 1. Principio de unidad en la familia, la comunidad, la nación y la raza (Umoja). 2. Principio de autodeterminación de la propia vida, de libertad de elección (Kujichagulia). 3. Trabajo colectivo, responsabilidad y solidaridad (Ujima) 4. Economía de cooperación comunitaria (Ujamaa) 5. Importancia de la creación de comunidades afroamericanas para preservar la cultura (Nia) 6. Creatividad artística (Kumba) 7. La fe en la cultura, su historia, su lucha y sus gentes (Imani). La simbología de estas celebraciones es muy rica. En un escenario de kwanzaa encontramos por ejemplo una esterilla de paja que simboliza los cimientos sobre los que descansa la comunidad, siete velas que representan los siete principios, frutas y verduras que representan el trabajo comunal y la cosecha, mazorcas de maíz que simbolizan a la familia y los hijos (una por cada hijo), una copa que es la unidad del pueblo y cómo no, los regalos que los hijos reciben de sus padres como fruto de su trabajo. La citada copa se utiliza para brindar entre las familias, pero además contiene un curioso ritual. Parte del líquido que contiene se vierte en el suelo hacia los cuatro puntos cardinales para recordar a los ancestros antes de beber. Ya hemos dicho que la celebración dura siete días dedicados (uno cada día) a los principios o valores de la comunidad. Aún así todos los días se realiza un llamamiento a la unidad que consiste en la repetición por parte de la asamblea del término harambee. Cada una de las repeticiones se dedica a un principio. También todos los días se enciende una vela de distintos colores. La negra representa a la unidad, es la primera que se enciende y se coloca en el centro de las demás. El 31 de diciembre es un día importante para estas comunidades. Se celebra el Karamu. Es una fiesta comunitaria que incluye una comida y un festival cultural. Y como no podía ser de otra forma en estas fechas, también existe la tradición de los regalos entre los participantes. El último día del Kwanzaa se reparten los presentes en señal de recompensa a los logros conseguidos por los miembros de la comunidad. La celebración finaliza con una reflexión conjunta y en silencio sobre los deseos para el año entrante. <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>
Registrate y eliminá la publicidad! SILABARIO KATAKANA A I U E O N ン (n) ア (a) イ (i) ウ (u) エ (e) オ (o) K カ (ka) キ (ki) ク (ku) ケ (ke) コ (ko) S サ (sa) シ (shi) ス (su) セ (se) ソ (so) T タ (ta) チ (chi) ツ (tsu) テ (te) ト (to) N ナ (na) ニ (ni) ヌ (nu) ネ (ne) ノ (no) H ハ (ha) ヒ (hi) フ (fu) ヘ (he) ホ (ho) M マ (ma) ミ (mi) ム (mu) メ (me) モ (mo) Y ヤ (ya) ユ (yu) ヨ (yo) R ラ (ra) リ (ri) ル (ru) レ (re) ロ (ro) W ワ (wa) ヰ (wi) ヱ (we) ヲ (wo / o) G ガ (ga) ギ (gi) グ (gu) ゲ (ge) ゴ (go) Z ザ (za) ジ (ji) ズ (zu) ゼ (ze) ゾ (zo) D ダ (da) ヂ (ji) ヅ (zu) デ (de) ド (do) B バ (ba) ビ (bi) ブ (bu) ベ (be) ボ (bo) P パ (pa) ピ (pi) プ (pu) ペ (pe) ポ (po) SILABARIO HIRAGANA A I U E O あ (a) い (i) う (u) え (e) お (o) N ん (n) K か (ka) き (ki) く (ku) け (ke) こ (ko) S さ (sa) し (shi) す (su) せ (se) そ (so) T た (ta) ち (chi) つ (tsu) て (te) と (to) N な (na) に (ni) ぬ (nu) ね (ne) の (no) H は (ha) ひ (hi) ふ (fu) へ (he) ほ (ho) M ま (ma) み (mi) む (mu) め (me) も (mo) Y や (ya) ゆ (yu) よ (yo) R ら (ra) り (ri) る (ru) れ (re) ろ (ro) W わ (wa) ゐ (wi) ゑ (we) を (wo / o) G が (ga) ぎ (gi) ぐ (gu) げ (ge) ご (go) Z ざ (za) じ (ji) ず (zu) ぜ (ze) ぞ (zo) D だ (da) ぢ (ji) づ (zu) で (de) ど (do) B ば (ba) び (bi) ぶ (bu) べ (be) ぼ (bo) P ぱ (pa) ぴ (pi) ぷ (pu) ぺ (pe) ぽ (po) IDEOGRAMAS KANJI BASICOS 1 trazo (6): 一 丨 丶 丿 乙 亅 2 trazos (23): 二 亠 人 儿 入 八 冂 冖 冫 几 凵 刀 力 勹 匕 匚 匸 十 卜 卩 厂 厶 又 3 trazos (31): 口 囗 土 士 夂 夊 夕 大 女 子 宀 寸 小 尢 尸 屮 山 川 工 己 巾 干 幺 广 廴 廾 弋 弓 彐 彡 彳 4 trazos (35): 心 戈 戶 手 支 攴 文 斗 斤 方 不 日 曰 月 木 无 止 歹 殳 毋 比 毛 氏 气 水 火 爪 父 爻 爿 片 牙 牛 犬 5 trazos (23): 玄 玉 瓜 瓦 甘 生 用 田 疋 疒 癶 白 皮 皿 目 矛 矢 石 示 禸 禾 穴 立 6 trazos (29): 竹 米 糸 缶 网 羊 羽 老 而 耒 耳 聿 肉 臣 自 至 臼 舌 舛 舟 艮 色 艸 虍 虫 血 行 衣 襾 7 trazos (20): 見 角 信 谷 豆 豖 豸 貝 赤 走 足 身 車 辛 辰 辵 (辶) 邑 酉 釆 里 8 trazos (9): 金 長 門 阜 隶 隹 雨 藍 非 9 trazos (11): 面 革 韋 韭 音 頁 風 飛 食 首 香 10 trazos (8): 馬 骨 高 髟 鬥 鬯 鬲 鬼 11 trazos (6): 魚 鳥 鹵 鹿 麥 麻 12 trazos (4): 黃 黍 黑 黹 13 trazos (4): 黽 鼎 鼓 鼠 14 trazos (2): 鼻 齊 15 trazos (1): 齒 16 trazos (2): 龍 龜 17 trazos (1): 龠 SHALOM <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

Registrate y eliminá la publicidad! Muchas de las principales ciudades de la Biblia pueden aun ser identificadas. La Biblia ha sido duramente criticada con la intencion de desvirtuar su confiabilidad histórica. Asi, injustamente aplicando criterios de veracidad diferentes a otros escritos, los críticos dicen que la Biblia es culpable hasta que no demuestre su inocencia. Los descubrimientos arqueológicos desde el siglo XIX, han demostrado la autenticidad narrativa de la Biblia. Veamos lo concerniente al Cruce del Mar Rojo: El libro de éxodo explica como Dios condujo a los hijos de Israel, “ Dios no los llevo por camino de tierra..” Ex. 13:17-18. Tradicionalmente se creía que la travesía del mar rojo ocurrió en el golfo de Suez, sin embargo ahí no hay montañas, el área es totalmente plana y no concuerda con la descripción bíblica. La única área de playa a lo largo de este golfo debió haber sido bastante grande para acomodar aproximadamente 2 millones de personas y sus rebaños, y su acceso, segun la descrpcion biblica es a traves de montañas. Después de investigar sobre la ruta que los israelitas pudieron haber tomado en el éxodo de Egipto, el arquelogo Ron Wyatt encontró que la descripción bíblica concuerda perfectamente con una barranca llamada Wadi Watir. Una de las cosas mas asombrosas que se descubrió, es la presencia de un puente natural bajo el agua. A lo largo del golfo de Aquaba las profundidades alcanzan un promedio de 5,000 pies, y la costa egipcia va descendiendo a esa profundidad en una cuesta cerca de 45 grados Solamente aquí en las orillas de Nuweiba hay un camino descendente en una cuesta gradual de 6 grados a una profundidad de solamente 100 metros Lo que demuestra la guia divina que tuvo el pueblo de israel para realizar el cruce exactamente por la trayectoria adecuada. En 1978 se encontraron en el fondo del mar numerosas piezas de carruajes incrustados por el coral, desde entonces se revela cada vez mas evidencia. Uno de los hallazgos incluyo una rueda de carruaje de ocho rayos, la que fue identificada por el director de antigüedades egipcias Dr. Nassif Mohamed Asan, como perteneciente a la décima octava dinastía, fechando el Exodo en el año 1446 . A.C Cajas de carruajes, esqueletos humanos y de caballos, ruedas de cuatro seis y ocho rayos, todos permanecen como testimonio silencioso al milagro de la división del mar Rojo. A finales del siglo XIX el egiptólogo Victor Loret descubrió, durante unas excavaciones en los alrededores de la pirámide de Iput (en Saqqara Norte), seis tumbas–capilla pertenecientes al Imperio Nuevo Egipcio. La quinta, la más interesante de todas ellas, ocupaba parte de la mastaba de la reina Khou–At y del templo funerario de la reina Apu–It. Loret pudo confirmar que aquellos restos funerarios pertenecían a un tal Meses (Moisés), escriba del tesoro del Templo de Ptah. Los jeroglíficos de la tumba aluden a un largo proceso judicial por la posesión de un terreno que el faraón Ahmés (Amosis) había concedido a un antepasado de Meses (Moisés) llamado Neshi, durante la guerra de liberación contra los hicsos. Según se desprende de la lectura de los jeroglíficos, el proceso lo inició una descendiente de Neshi y abuela de Moisés hacia el final del reinado de Horemhed, último monarca de la XVIII dinastía. Tres siglos más tarde, Moisés tomó cartas en el asunto y el litigio llegó a su fin. Dicho proceso se inició al término del reinado de Horemheb, último rey de la XVIII dinastía, y concluyó durante el reinado del faraón Ramsés II. Coincido con la tesis de otros otros estudiosos en que la tumba aludida es la del Moisés bíblico. Existen varias razones de peso para ello: la época en la que se desarrollaron los acontecimientos, la notable importancia del personaje y su pertenencia al linaje de Neshi, lo que indicaría que, probablemente, su origen era asiático. En su ensayo Moisés y la religión monoteísta, Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, dice que el profeta era un atoniano convencido, es decir, defensor de la tesis del faraón Akhenatón. Éste sustituyó el culto al dios Amón por Atón, lo que en la práctica supuso el cambio de una religión politeísta a otra monoteísta. Akhenatón acabó con la creencia de que el faraón era la divinidad misma encarnada en la Tierra, pues se consideraba a sí mismo simplemente como el profeta único enviado por Dios. Freud defiende que Moisés y sus huestes de egipcios atonianos –entre los que se encontrarían numerosos hebreos–, seguidores del monoteísmo, huyeron de la contrarreforma politeísta que provocó la destrucción de todo lo que había representado Akhenatón. Sin embargo, se sabe que las doctrinas del faraón hereje continuaron practicándose en el secretismo más absoluto por grupos de iniciados. Moisés bien podría haber sido el líder de uno de estos grupos, quien tomó la decisión de huir con sus seguidores, ante las presiones y persecuciones a las que eran sometidos. Para diferentes estudiosos de la historia de Egipto, la verdadera causa del Éxodo bíblico es la que acabamos de narrar en las líneas anteriores.Profeta y sacerdote de Osiris Por sorprendente que pueda parecer, en la actualidad se desconoce el emplazamiento concreto de la tumba descubierta por el egiptólogo Victor Loret, aunque parece que está localizada bajo las arenas de algún lugar de la vieja necrópolis real de Menfis, posiblemente en el área comprendida entre la pirámide de Pepi II (VI dinastía) y las de Ibi (VIII dinastía), Shepseskaf (IV dinastía) e Iput. De todos modos, en el Museo de El Cairo se conservan algunos restos procedentes de la tumba, lo suficientemente importantes como para llegar a algunas conclusiones. Además, contamos con los cinco bloques, también pertenecientes a la tumba del tal Meses, que actualmente se encuentran en el Museo Nicholson de Sydney. Centrémonos en primer lugar en los bloques expuestos en El Cairo. En la sala primera encontramos uno en el que se aprecia un grabado con la siguiente escena: Moisés de pie, en actitud de escribir, sostiene entre los dedos índice y pulgar de su mano derecha un estilo con tinta roja y una paleta de escriba. En otro bloque se ve a Moisés –ataviado con un corto faldellín, una larga y ceñida túnica transparente y una peluca– dirigiéndose a un edificio en forma de pilono, sobre cuyo muro acaba de inscribir su estatus como alto funcionario del templo del dios Ptah de Menfis: «El Osiris, escriba del tesoro de Ptah, Meses justificado». Una segunda escena de la jamba representa al mismo personaje, vestido como en la viñeta anterior, pero esta vez frente a dos divinidades femeninas. Aunque las inscripciones están bastante dañadas, se puede leer «Hathor», el nombre de una de las diosas. Ambas portan en su mano derecha el largo cayado jeroglífico símbolo de la «fuerza divina» (Was), y en la mano izquierda, con el brazo caído a lo largo del cuerpo, sostienen la cruz ansada (Ank), distintivo de vida eterna. En la inscripción situada sobre Moisés, aunque también bastante deteriorada, se aprecia la siguiente frase: «Una ofrenda que el rey presenta a las dos señoras de la necrópolis, en nombre del Osiris, escriba del tesoro de Ptah, Meses justificado». Sobre las dos divinidades femeninas puede leerse con dificultad: «Hago invocación de ofrendas, pan, cerveza y de todas las cosas buenas y puras ante la señora del sicómoro del sur». Otro de los bloques de la sala número uno se encuentra dividido en tres registros. En la decoración inferior del bloque está representada una larga procesión de portadores de ofrendas. Llevan flores, panes, pasteles, aves, un ternero y un oryx. En el extremo derecho, dos hombres trasladan sobre un pedestal una enorme cesta de fruta. Pero el registro mejor conservado es el del centro, compuesto por tres escenas. La del extremo izquierdo representa a Moisés sentado y a su esposa Mutnofret, de la que sólo puede apreciarse parte de su figura. Están ante una mesa de ofrendas, delante de la cual se halla el nieto de ambos, Amenemhab, quien está quemando incienso purificador en señal de veneración y respeto a los dioses y a los difuntos. El texto, situado sobre Moisés y su esposa, dice lo siguiente: «El Osiris, escriba del tesoro de Ptah, el que lleva las cuentas de todas las propiedades del señor de la verdad, Meses justificado. La señora de la casa, cantante de Bastet, señora de Ankhtawy, Mutnofret justificada en paz». Sobre el nieto puede leerse: «Una ofrenda presento a tu Ka, ¡oh Osiris, escriba del tesoro, Mesés justificado!, de un millar de panes, un millar de jarras de cerveza, un millar de cabezas de ganado, un millar de gansos, un millar de todas las cosas buenas y puras en las que un dios se complace y respirando la brisa del norte para el Osiris. Mesés justificado. El hijo de su hija, Amenemhab». Este Amenemhab parece ser hijo de Tjenroy, una de las hijas de Moisés. Una segunda escena, la del centro, nos muestra a los padres de Moisés, Huy y Nubnofret, sentados el uno al lado del otro, ante una mesa de ofrendas. Frente ellos está un oficiante en pleno ritual. Los textos que están situados sobre la pareja se pueden traducir como: «El Osiris venerado ante Anubis, el que está sobre su montaña, el Osiris del tesoro del templo de Ptah, Huy justificado, la señora de la casa, su amada Nubnofret justificada». Sobre el oficiante del ritual, en líneas verticales, se expresa así: «Una ofrenda que el rey otorga a beneficio del Ka de cada una de las cosas buenas y puras que serán presentadas ante Osiris. A saber: pan, cerveza, vino, leche, todas las cuales serán dispuestas ante el Osiris».pero dicen que moises nunk murio si no que se fue con el señor con cuerpo y alma. SHALOM <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>
Bajo el reinado del emperador Rodolfo, en la segunda mitad del siglo 16, vivía en la Judería praguense el rabino Yehuda Löw ben Becalel, un varón muy erudito y con mucha experiencia. Conocía perfectamente el Talmud y la Cabala y poseía excelentes conocimientos de Matemáticas y Astronomía. Detentaba claves de muchos secretos de la naturaleza, ocultos para los demás, y sabía obrar magnas maravillas de manera que la gente quedaba asombrada ante su poder mágico La más estupenda maravilla del rabino Löw fue la creación de su Golem. La palabra Golem figura ya en la Biblia, en el Viejo Testamento, donde significa "germen, embrión". Más tarde, la expresión "Golem" se aplicaba a un hombre inculto, rudo y necio, o servía para referirse a un objeto inacabado. Y por fin llegó a utilizarse para designar a una criatura artificial, que carece de alma y que cobra vida gracias a la fuerza mágica del nombre de Dios. En la Edad Media surgieron las primeras instrucciones para crear un Golem. El poderoso rabino Löw creó a su servidor Golem de arcilla. Le infundió vida introduciéndole en la boca el shem, es decir una pequeña tira de pergamino con una inscripción mágica en hebreo que contenía el nombre de Yahveh, el Dios judío. El Golem trabajaba por dos. Acarreaba agua, cortaba leña, barría el suelo en la casa del rabino y ejecutaba las demás labores agotadoras. El Golem no comía, no bebía y no necesitaba descanso. Sin embargo, siempre que llegaba el shabat, los viernes por la tarde, cuando debían cesar todos los trabajos, el rabino le retiraba el shem de la boca. El Golem quedaba de inmediato inmóvil, y en vez de un infatigable servidor se veía en un rincón de la casa del rabino un muñeco inerte. Terminado el shabat, día de obligado descanso para los judíos, la arcilla muerta recuperaba la vida después de que el rabino introdujera en la boca del Golem el mágico shem. Golem Una vez, preparándose para oficiar la ceremonia del shabat en la Sinagoga Viejonueva, el venerable rabino Löw ben Becalel se olvidó del Golem y no le sacó el shem de la boca. Apenas el rabino hubo entrado en el santuario y entonado el primer salmo, llegaron corriendo personas de su casa y muchos vecinos. Presas del pánico y de horror, contaron al rabino con voz entrecortada que el Golem estaba enfurecido y que destrozaba todo lo que estaba a su alcance. Nadie podía acercársele ya que el furioso Golem lo mataría. El rabino vaciló un momento. Se iniciaba el shabat, el canto del salmo ya había comenzado. Toda labor, todo esfuerzo, por más insignificante que fuese, era a partir de entonces un pecado. Pero, ¿era de verdad así en ese momento?, pensó el rabino. Él no había acabado de decir el salmo y por eso el sabat, de hecho, no había comenzado. El rabino se levantó y con paso apresurado se dirigió a su casa. No había llegado todavía a su vivienda y ya escuchaba un tenebroso ruído y ensordecedores golpes. El rabino fue el primero en entrar, los demás se mantuvieron rezagados por temor... Yehuda Löw contempló horrorizado los estragos causados por el Golem: platos rotos, mesas, sillas, arcas y bancos volcados, libros esparcidos por el suelo. Una vez devastado el interior de la casa, el Golem se ensañaba en el patio con los animales de la casa del rabino. Las gallinas, el gallo, los pollos, el perro y el gato - todos los animales domésticos yacían muertos en el suelo. El golem estaba arrancando de la tierra un tilo de grueso tronco como si fuera una estaca de una cerca. El rabino se fue directamente al Golem. Lo miró fijamente, teniendo los brazos tendidos. Cuando el sabio Yehuda Löw tocó al Golem con sus brazos, éste se estremeció. Miró atónito a los ojos del rabino como si la fuerza que de ellos emanaba lo hubiera inmovilizado. El rabino metió rápidamente la mano entre los dientes del Golem y sacó el mágico shem. El golem se desplomó al suelo como si hubiera sido fulminado por un rayo. Yacía sin vida en el suelo, otra vez convertido en un muñeco de arcilla. Todos los judíos presentes, los viejos y los jóvenes, exclamaron de júbilo, y ahora, ya sin temor, se acercaron al Golem tumbado en el suelo y empezaron a burlarse de él y a injuriarlo. Sin embargo, el rabino, respirando hondamente y sin proferir una sola palabra, volvió a dirigirse a la sinagoga donde a la luz de las lámparas retomó el salmo y concluyó la ceremonia de inicio del sabat. Pasó el sagrado día del sabat, pero el rabino Yehuda Löw ben Becalel no volvió a introducir el mágico shem en la boca del Golem. Y de esta manera el Golem ya no recuperó la vida y como muñeco de arcilla fue depositado en el desván de la Sinagoga Viejonueva, donde acabó por transformarse en polvo. El sepulcro de Yehuda Löw en Praga En las centurias posteriores se mantuvo la creencia de que Yehuda Löw había prohibido estrictamente que nadie osase subir al desván de la sinagoga, con exepción de un rabino. Según relató un anciano servidor de la sinagoga, un día uno de los rabinos praguenses se aventuró a hacerlo. Tras haberse sometido a un severo ritual de purificación y prolongado ayuno, subió con un atuendo de penitente al desván, mientras que abajo sus alumnos entonaban salmos. Regresó temblando como una hoja y sin demora renovó la prohibición del rabino Löw de subir al desván de la Sinagoga Viejonueva. SHALOM <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

“El manuscrito de Joaquina. San Martín y el secreto de la familia Alvear”, del historiador Hugo Chumbita y el genealogista Diego Herrera Vegas reúne las memorias de la sobrina del General. La supuesta ascendencia indígena del general José de San Martín es mencionada por la hija de Carlos de Alvear, Joaquina, en sus memorias -escritas entre 1874 y 1878- que fueron dadas a conocer en un libro del historiador Hugo Chumbita y el genealogista Diego Herrera Vegas. La información fue revelada en el 2000, en ocasión del sesquicentenario de la muerte del Libertador, por los autores del libro “El manuscrito de Joaquina. San Martín y el secreto de la familia Alvear”, que acaba de publicar Catálogos. Al presentar su cronología familiar, Joaquina declara que es “sobrina carnal” del general José de San Martín, “por ser hijo natural de mi abuelo el señor don Diego de Alvear”, concebido con una indígena correntina. Lo central en este documento “excepcional” -apunta Chumbita- “es la afirmación de puño y letra de una Alvear, acerca de un secreto que acompañó a esta familia patricia desde el siglo XIX. Un dato esencial para el debate histórico sobre cuál era la verdadera filiación de San Martín”. “Es un libro sobre un libro al que comentamos y explicamos en su contexto”, señala el historiador en diálogo con Télam y revela que el preciado legado estaba en manos de Herrera Vegas. “Joaquina confió el manuscrito a su médico personal, Diego Herrera Vegas, quien lo dejó en el seno de su propia familia”. “Hubo consultas y varios intentos por sacar a la luz el documento, pero siempre el consejo fue no tocar ciertos mitos”, precisó Chumbita. A la muerte del médico, en 1910, los escritos pasaron a manos de su hijo Marcelino, también médico de profesión, fallecido en 1958. Finalmente las memorias de Joaquina de Alvear Quintanilla y Arrotea quedaron en poder de su nieto, Diego Herrera Vegas. “En sus memorias, Joaquina menciona al Libertador en tres oportunidades: al establecer la cronología de su familia; cuando por primera vez y última lo conoció en Europa, ‘era toda una fortaleza que se deshacía, eran Chacabuco y Maipú que se marchaban a mejor vida (...)’-, y al referirse a su padre y a San Martín como medio hermanos”. La mujer lo describe y reafirma que “era hijo natural también del capitán de Fragata y general español señor don Diego de Alvear Ponce de León (mi abuelo)”. Sin embargo, Chumbita expone en el libro que al investigar la historia de Joaquina descubrieron “que había sido declarada insana por un juez de Rosario”, lo cual plantea “algunos interrogantes”. El historiador resalta que “en las memorias no se dice quién es la indígena, pero figura en la tradición oral correntina y la familia Cristaldo reivindica como ancestro a la madre de San Martín”. SHALOM <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>
El presidnte de Irán, Mahmud Ahmadineyad está sospechado por la clerecía iraní de ser un miembro del “Grupo Jamkaran”, perteneciente al movimiento “Hojjatiyeh”, que sostiene que un régimen islámico verdadero es solamente posible con el retorno del Imán Oculto, es decir el Mahdí, cuyo advenimiento se adelantaría al fin del mundo y al “Juicio Final”. Para un mejor análisis de la creciente tensión entre Mahmud Ahmadineyad y el mismo ayatolá Alí Jamenei y los sectores que ambos representan, por acciones que atentan de facto contra la llamada “Guía del Docto”, debe comprenderse que el tipo de mesianismo al que adhiere el presidente iraní, constituye un profundo desafío teológico-conceptual que puede carcomer las mismas bases fundacionales del régimen religioso y político instalado por el ayatolá Ruhollah Jomeini. Es que mientras el régimen vigente manda concentrar el poder en una sola mano (Velayat-e Faqih), es decir la de Alí Jamenei en este momento, el movimiento Hojjatiyeh reclama que un liderazgo colectivo sea quien gobierne el país hasta el retorno del Imán oculto (Mahdí). El líder de dicho movimiento apocalíptico es el ayatolá Mohammad Taqi Mesbah-Yazdi, quien quedó en sexto lugar en la última elección para la Asamblea de Expertos de Irán y que es considerado como un peligro para la seguridad de su propio país por muchos de sus colegas religiosos. Sospechan asimismo estos clérigos que dicho sea de paso nada tienen de “blandos”, que de estar la posibilidad al alcance de sus manos, muchos de los miembros de dicha secta no dudarían en desencadenar un “Armagedón” o algo que se parezca a ello, en todo el Medio Oriente o más allá de él. Concluciones El actual presidente de Irán, es una persona muy peligrosa para todo el mundo, ya que, como hemos leido, sus planes son conquistar el mundo entero. Esta ideologia no es nueva, el la misma que tenian los antiguos reyes de Persia. Si no se toma conciencia de este peligro, todos los que apoyen esta ideologia seran perjudicados, porque los planes de esta gente, son la dominacion de todas las naciones. Espero que esto les haya ayudado a tomar conciencia del problema. SHALOM <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>
Registrate y eliminá la publicidad! La escritura en el Fértil Creciente Con la invención de la escritura en el llamado Fértil Creciente, alrededor de los ríos Tigris y Éufrates, empezaron a compilarse antiguas narraciones que describían el origen del mundo a partir de un caótico abismo germinal. Durante el cuarto día de la fiesta de Año Nuevo en el templo de Babilonia se recitaba un poema: el Enuma elish. Este texto (conocido por sus palabras iniciales, que en acadio significan "Cuando en lo alto" manifiesta el interés de la religiosidad sumeria por enlazar sus concepciones teogónicas y cosmogónicas con los orígenes del hombre... Todo este esfuerzo respondía a un claro objetivo: exaltar la figura de Marduk, el rey de los dioses. El diluvio en la tradición mesopotámica El mito del diluvio aparece universalmente difundido y, con la excepción del continente africano, encontramos sus vestigios en todas las religiones del mundo. Es probable que catástrofes diluviales auténticas dieran lugar a estos relatos fabulosos, sobre todo si se tiene en cuenta que una de las primeras versiones procede de Mesopotamia, zona afectada periódicamente por las inundaciones de los ríos Tigris y Éufrates. Casi todos los mitos del diluvio se integran en un ciclo cósmico: después de haber sido creado, el universo envejece, se deteriora. Los hombres se han reproducido de manera desordenada y han entrado en una espiral de decadencia (el mal impera por doquier): es necesario "regenerar" todas las cosas, borrarlo todo y empezar de nuevo. La acción diluvial, por lo tanto, es el resultado de un castigo divino que pretende poner fin a un período de corrupción y aniquilar a la humanidad pecadora. El mundo hasta entonces conocido desapareció bajo el agua, elemento estrechamente vinculado a las fases lunares y poseedor de un carácter purificador. Así pues, las aguas del diluvio no son demoledoras ya que, aunque las formas sean destruidas, las potencias creadoras permanecen intactas para que, cuando cese la mítica tormenta, surja de nuevo la vida. Aparte detalles menores, estas versiones del mito diluviano son muy parecidas. Enuma elish Según el poema, al principio de los tiempos existía una enorme masa acuática de la que surgió la pareja primigenia, Apsu (agua dulce) y Tiamat (agua salada). Ambos engendraron a Lakhmu y Lakhamu, quienes, a su vez, dieron vida a Anshar ("totalidad de los elementos superiores" y Kishar ("totalidad de los elementos inferiores". De la unión de los dos complementarios nació Anu (el dios del cielo). Apsu, añorando el silencio y la quietud previas a la eclosión cosmogónica, se irritó tanto por el jolgorio de las deidades jóvenes que decidió aniquilarlas. Algunas divinidades descubrieron sus intenciones y trataron de impedir que las llevara a cabo. Anu hizo surgir los Cuatro Vientos y creó las olas para perturbar a Tiamat, mientras que Enki (dios de las aguas dulces) adormeció a Apsu y, tras encadenarlo, le mató. Tiamat envió a los dioses un regimiento de criaturas demoníacas y les retó a luchar contra Kingu (poseedor de la Tablilla de los Destinos). Sólo Marduk se atrevió a entrar en combate, pero impuso como condición ser erigido dios supremo. Tras vencer a sus adversarios y dar muerte a Tiamat, Marduk se convirtió en el creador del mundo. Dividió el cuerpo de su víctima en dos partes: con una construyó la bóveda celeste y con la otra formó la Tierra. Marduk intervino y dispuso las estrellas en constelaciones y configuró los elementos terrestres a partir de los órganos de Tiamat ("hizo fluir de sus ojos el Éufrates y el Tigris", "sobre sus pechos amontonó las lejanas montañas". Posteriormente, con la sangre de Kingu creó al hombre ("para que le sean impuestos los servicios de los dioses y que ellos estén descansados". Así, tanto el hombre como el mundo participan de una doble naturaleza. Ambos han surgido de una materia demoníaca (el cosmos ha sido creado a partir del cuerpo de Tiamat, mientras que el hombre ha nacido de la sangre de Kingu) y adquieren características positivas gracias a la intervención de Marduk (que ordena el cielo e insufla a los hombres un hálito divino). Poema de Gilgamesh Otro escrito babilónico fundamental es el poema épico Gilgamesh. Se trata de una compilación de diversos episodios aislados y reinterpretados hace cinco mil años a lo largo de doce tablas de arcilla (el número de tablas corresponde a un orden astrológico) encontradas en la biblioteca de Asurbanipal, en Nínive. Al principio de la epopeya se enumeran las grandes obras llevadas a cabo por Gilgamesh, rey legendario de la ciudad de Uruk, y a continuación se describe su tiránico comportamiento ("separa a los hijos de sus padres", "no deja a la doncella al lado de su madre"...). Atemorizados por su desenfreno, sus súbditos pidieron a la diosa Aruru (esposa de Marduk y madre del género humano) que creara un contrincante a su medida. Y la divinidad modeló a Enkidu, un "valiente héroe" de apariencia bestial. Tras establecer relaciones con una prostituta, Enkidu perdió sus características animales ("no podía correr como antes, mas su espíritu ahora era sabio, comprendía" y cuando se encontró con Gilgamesh, en lugar de asesinarle, se convirtió en su mejor amigo. Ambos aunaron sus fuerzas para combatir el mal. El regreso a Uruk les deparó una desagradable sorpresa: Ishtar (diosa de la guerra y el sexo, conocida también con el nombre de Inanna) propuso a Gilgamesh que se casase con ella. El héroe la rechazó despectivamente y la divinidad, humillada, pidió a su padre (Anu) que creara al Toro Celeste para destruir al arrogante Gilgamesh. Tras derrotar al animal con ayuda de su amigo, Enkidu insultó a Ishtar y fue condenado por los dioses, de modo que murió doce días después. Gilgamesh, desolado por la pérdida, tomó conciencia de lo efímero de la existencia y se propuso descubrir el secreto de la vida eterna. Ése sería ahora su único afán. Como sólo conocía a un hombre que poseyera el don de la inmortalidad (Ut-Napishtim, el superviviente del diluvio), fue en su búsqueda. Después de superar varias pruebas, Gilgamesh se encontró ante Ut-Napishtim, quien le habló de una planta que crecía en el fondo marino y restituía la juventud. El soberano consiguió la planta, pero, en un descuido, una serpiente se la arrebató (por eso este animal "rejuvenece" periódicamente al cambiar la piel). La epopeya de Gilgamesh ilustra a la perfección la dramática condición humana, definida por la inevitabilidad de la muerte. Su mensaje es concluyente: la búsqueda de la inmortalidad conduce inexorablemente al fracaso. El héroe Gilgamesh, en su búsqueda de la fórmula para la vida eterna, salió al encuentro de Ut-Napishtim (el superviviente del diluvio), quien le relató los hechos acaecidos durante el aguacero: cómo los dioses decidieron desatar la tempestad y cómo, advertido por el dios Ea, él derribó su choza de caña para construir un barco en forma de cubo perfecto ("su longitud ha de ser igual que su anchura", le indicó la divinidad). Tras narrar el proceso de construcción de la nave, Ut-Napishtim cuenta cómo llevó a ella los animales y "la semilla de toda cosa viviente". Su descripción de la inundación es sobrecogedora: "Todo lo que había sido luz era negrura; la vasta tierra era sacudida como una olla; cada vez más rauda, la tormenta sumergió las montañas"... Cuando la lluvia cesó, Ut-Napishtim soltó varias aves para que reconocieran el terreno (primero una paloma, después una golondrina y, por último, un cuervo). Después, tomó tierra, y ofreció un sacrificio a los dioses en la cumbre de una montaña. Los dioses, arrepentidos por el excesivo castigo que habían impuesto a los hombres, se reconciliaron con ellos. Ea reprendió a Enlil por su idea (en lugar de intentar aniquilar a toda la humanidad, debiera haber sido más justo y haberse limitado a reprenderla). Enlil reflexionó sobre estas sabias palabras y bendijo a Ut-Napishtim (convertido en salvador del género humano) concediéndole el don de la inmortalidad. Libro del Génesis Aunque el pueblo de Israel centró su interés en la relación con Dios y relegó a un segundo plano la cosmogonía y los mitos de los orígenes, en los capítulos iniciales del Génesis (primer libro del Pentateuco y de toda la Biblia) se describen diversos acontecimientos fabulosos que reproducen tradiciones orales muy arcaicas. El Génesis arranca con el célebre pasaje "En el principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra, empero, estaba informe y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo: y el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas". La ordenación del caos se llevó a término mediante la palabra divina ("Dijo, pues, Dios: Sea la luz. Y la luz fue" y durante seis días se fueron sucediendo distintas etapas de la creación. Después, Dios completó su obra formando al primer hombre (Adán) con "lodo de la tierra" e insuflándole "en el rostro un soplo o espíritu de vida". Como "no es bueno que el hombre esté solo", le hizo caer en un profundo sueño y, quitándole una de sus costillas, formó a Eva, que se convirtió en su esposa. Ambos habitaron en el Paraíso terrenal, situado en el centro del mundo y donde brotaba un río que se dividía en cuatro brazos que llevaban a cada una de las regiones terrestres. En medio del edénico jardín se elevaba el árbol de la vida y del conocimiento del bien y del mal (del cual Dios ha prohibido que tomen frutos). Eva, tentada por una serpiente, desobedeció, porque estaba convencida de que si probaba la fruta del árbol adquiriría conocimiento, es decir, sería como Dios. Como en el Gilgamesh, se trata de un fracaso iniciático, ya que en ambos casos el objetivo es igualar a los seres divinos por su calidad de inmortales o por su sabiduría. Adán acompañó a Eva en su desafío y ambos fueron expulsados del "lugar de delicias". Habían cometido el primer pecado: a partir de ese momento estarían condenados a trabajar para vivir. Este primer acto de rebeldía transforma la condición humana y se convierte en el origen de todos los males que afligen a los hombres. Eva engendró a Caín y Abel, autor y víctima del primer homicidio. El crimen cometido por Caín le arrastró a vagar incesantemente por el mundo, donde construyó ciudades en las que reinó el mal... hasta que Dios enmendó la situación con el diluvio universal. Así, el diluvio se convierte en un medio de purificación y al mismo tiempo en una catástrofe necesaria para hacer una tabula rasa moral. Estos dos conceptos son comunes a los mitos de otras culturas. En los capítulos seis a nueve del Génesis (primer libro de la Biblia) se describe el diluvio universal. La humanidad había crecido a lo largo de los años, pero su comportamiento era tan ominoso que a Dios le pesó haberla creado: "Viendo, pues, Dios ser mucha la malicia de los hombres en la tierra, y que todos los pensamientos de su corazón se dirigían al mal continuamente, pesóle de haber creado al hombre en la tierra". Sólo conoció a un "varón justo y perfecto en sus días", Noé. A él se dirigió con estas palabras: "Llegó ya el fin de todos los hombres decretado por mí: llena está de iniquidad toda la tierra por sus malas obras; pues Yo los exterminaré juntamente con la tierra". Pidió a Noé que fabricara un arca "de trescientos codos" de longitud, donde él y su familia permanecerían a salvo de la inundación que haría "morir toda carne en que hay espíritu de vida debajo del cielo". Asimismo, en la nave debía llevar consigo un macho y una hembra "de todos los animales de toda especie". Las aguas del diluvio lo cubrieron todo durante cuarenta días. Pasado el temporal, Noé envió primero un cuervo y después una paloma para comprobar si la tierra se había secado. Entonces desembarcó y construyó un altar donde realizó diversas ofrendas a Dios. Complacido, el Señor estableció una alianza con Noé y sus descendientes: "Nunca más maldeciré la tierra por las culpas de los hombres, atento a que los sentidos y pensamientos del corazón humano están inclinados al mal desde su mocedad; no castigaré, pues, más a todos los vivientes como he hecho". La epopeya de Atrahasis El relato diluvial más completo se conserva en la Epopeya de Atrahasis (Atrahasis fue un rey de la ciudad mesopotámica de Shuruppak). Según la tradición recogida en esta epoeya, los hombres, creados mil doscientos años atrás, se habían multiplicado y el alboroto que producían molestaba a las divinidades, que los habían creado para poder descansar y ser servidos por ellos. El dios Enlil decidió poner orden entre los humanos, y con este objeto en diversas ocasiones intentó reducir la población: primero envió la peste y después, dos sequías. Pero gracias al sabio Enki (que había enseñado a Atrahasis a combatir con éxito las plagas) la humanidad salió prácticamente indemne de las maldiciones divinas. Molesto con la intervención de Enki, el dios Enlil solicitó ayuda a las demás deidades para provocar un gran diluvio que acabase con todos los hombres. De nuevo el dios Enki salió en defensa del género humano y ordenó a Atrahasis que construyera una nave y se refugiara en ella junto con los miembros de su familia y algunos animales. Entre tanto, los dioses reconsideraron su decisión ya que si los hombres desaparecían de la faz de la tierra, ellos tendrían que trabajar. Fue de este modo como, pasados siete días y siete noches desde el inicio de la tempestad, hicieron que remitiera la lluvia y Utu (el dios solar) devolvió la luz al universo. Terminada la inundación, y habiendo Atrahasis ofrecido un sacrificio a las divinidades, éstas renovaron la vegetación del planeta, lo repoblaron y recompensaron al valiente soberano con el don de la inmortalidad (An y Enlil le concedieron la "vida eterna, como un dios". Aunque en un primer momento Enlil se enfureció con la renovada presencia humana, al final terminó aceptándola, pero adoptó dos medidas para evitar su crecimiento desmesurado: introdujo la mortalidad infantil e instituyó sacerdotisas a las que prohibió tener descendencia. En la versión sumeria del mito, el nombre del monarca Atrahasis es sustituido por el de Zisudra, y el benefactor de la humanidad Enki recibe el nombre de Ea. Otra variante mesopotámica del diluvio aparece en la tablilla número 11 del Poema de Gilgamesh. Como el relato anterior, guarda muchas similitudes con el mito narrado en el Génesis, por lo que se cree que ambas versiones proceden de una fuente arcaica común. Los paralelismos van más allá de la idea esencial que subyace en los textos (necesidad de destruir radicalmente a una humanidad y un mundo degenerados a fin de restituirles su integridad inicial) y se concretan en numerosos detalles. Dioses y sabios en Asiria y Babilonia El poder divino de la ciencia La civilización sumerio-acadia, primero, y de Babilonia, más tarde, fueron culturas avanzadas con un concepto de la educación muy cuidado y una religión de resonancias astrológicas, que se concentraba en los complejos ritos que probablemente se practicaban en los famosos zigurats. La primera ciudad sumeria según la leyenda fue Eridu. En la segunda (Badtibira) reinó el pastor Dumuzi, que se casó con la diosa Inanna. Después vino un diluvio (se ha comprobado que, efectivamente, hacia 2900 antes de nuestra era, la zona sufrió un cataclismo de estas características) y un único superviviente, Ziusudra, vio cómo la civilización sumeria tenía que empezar de cero hasta alcanzar las grandes cotas de civilización bajo el mítico rey Gilgamesh. Más tarde llegaron los acadios, pueblo semita dirigido por su soberano Sargón. Tras siglos de alternancia y mezcla con pueblos extranjeros, como los amorreos y los enigmáticos qutu, la religión de la zona presenta evidentes características eclécticas, debido a los diversos orígenes de cada pueblo que la habitó. Por ejemplo, con la invasión de Sargón, la lengua acadia se impuso, pero se permitió usar el sumerio para el culto. Los zigurats -su tipo de construcción más original- eran unas pirámides escalonadas de las que han quedado algunos vestigios -en ocasiones muy completos-, cuya función es motivo de controversia para muchos estudiosos. Algunos los consideran enormes altares. Lo más probable es que fueran sede de los ritos hierogámicos en los que la sacerdotisa se unía a la divinidad, representada por el rey o el sumo sacerdote. Desde la cima de los zigurats es muy probable que los magos y adivinos observasen las estrellas. Los sacerdotes sumerio-acádicos eran instruidos en las edubba (literalmente, "casa de las tablillas", puesto que la escritura cuneiforme propia de esta cultura se se consignaba sobre tablillas de barro) y la enseñanza superior incluía temas de teología y lectura de textos sagrados. Después seguía la formación necesaria para desempeñar ciertas funciones, ya que el sacerdocio incluía varias especialidades. Por ejemplo, los Gudu se ocupaban de la unción; los Gala, de los cánticos; los Mashmash, de los conjuros; los Mashushu, de la adivinación, y los Ukku, de los funerales. Respetaban jerarquías: los sacerdotes "jefes" solían ser parientes del rey y pertenecían a las categorías superiores, llamadas sanga y nubanda. Las mujeres sacerdotisas (nidingir y nunig) tenían el estatus de ayudantes. La religión sumerio-acádica tenía muy en cuenta la agricultura y los astros, por lo que las estaciones, el agua y la fertilidad eran conceptos muy importantes en el rito. El templo era el centro de culto y era llamado "casa" tanto en sumerio (e) como en acadio (bitu). Los santuarios eran llamados esh. Durante las celebraciones, se hacían libaciones de agua, cerveza, vino, zumo de dátiles e incluso aceite, y se realizaban sacrificios de animales, así como prácticas adivinatorias. Cualquier excusa era buena para celebrar una fiesta ritual: una victoria militar, la construcción de un templo, el cambio de estación o la cosecha. La fiesta del año nuevo era la más importante. También, aparte del panteón de los dioses, se creía en los demonios, por lo que los exorcismos practicados por sacerdotes especializados eran frecuentes. Babilonia: religión y astrología Como civilización mesopotámica posterior, Babilonia se sustentó en los pilares culturales de las tradiciones precedentes, en especial la sumerio-acadia. En el ámbito religioso es muy evidente. Los pueblos que habitaron sucesivamente Babilonia (amorreos, caldeos, arameos, casitas) eran de mentalidad abierta y no les importó conservar las tradiciones religiosas que les habían precedido. Hubo aportaciones, evidentemente (por ejmplo, los casitas incorporaron los principales dioses de su propio panteón, como Kashshu, Shulimaya y Shugamuna), pero la lengua principal de culto siguió siendo sumeria. Además, la mayoría de dioses, aun con estos nombres, son básicamente los de la tradición sumeria y acadia. Entre ellos, la figura central era Marduk (el Enlil sumerio), que era conocido con más de cincuenta nombres y se convirtió en paradigma y protagonista del poema que relata el mito cosmogónico babilónico, el llamado Enuma Elish. En honor de Marduk se construyó el mayor templo babilónico, el Esagila. Las diversas escuelas teológicas de Babilonia, Ur, Sippar y Eridu, aportaban tantas deidades que el sincrético panteón babilónico consta de más de tres mil, debidamente jerarquizadas y agrupadas en familias. No obstante, se ha podido constatar que el culto a Marduk y a sus familiares era practicado por las clases dirigentes: los babilonios de a pie parecían confiar más en una especie de dioses personales o familiares, y en las prácticas de magia y brujería. Dado el ingente número de dioses, existían muchos templos. En ellos se adoraba a las estatuas (los dioses se representaban siempre de modo antropomorfo, y su comportamiento era muy humano en los mitos), que eran limpiadas, vestidas y alimentadas con ofrendas casi a diario. Los demonios, que también eran importantes en la cultura religiosa babilónica, eran representados como híbridos entre humanos y animales, y su dominio era la noche. Eran muy temidos, por lo que la figura de los exorcistas era muy importante. Como en Sumer, los sacerdotes y sacerdotisas estaban especializados en distintas funciones y aunque cambien algunos nombres, seguían siendo especialistas. Sin embargo, una aportación importante era la del Urigallu, o custodio del templo. El sumo sacerdote, que estaba por encima de todos los servidores de los dioses, era denominado Enu. La mayoría de divinidades eran de origen astral. Los babilonios pensaban que los astros eran imágenes de los dioses y que podían influir en el destino humano, por lo que los observaban y les rendían culto. En Nínive y Babilonia hubo grandes observatorios donde los astrónomos y astrólogos documentaban, estudiaban y predecían con precisión eclipses y otros fenómenos, tal vez los primeros de los que hay constancia escrita en la historia de la humanidad. Las ciencias divinas de los magos mesopotámicos A-ki-til: Fiesta ritual del Nuevo Año que celebraban los sumerios. Su denominación significa literalmente "fuerza que hace revivir el mundo". En ella se conmemoraba la efímera comunión entre los dioses y los hombres. El soberano sumerio encarnaba el papel del dios Dumuzi. Akitu: Versión acadia del A-ki-til, sustituyendo a Dumuzi por Tammuz. An: Deidad sumeria que se identifica con el cielo. En principio era la divinidad soberana, pero por su estatus de dios ocioso quedaba relegado respecto de otros dioses del panteón mesopotámico. Fue engendrado por Nammu. Anunaki: Los siete jueces del infierno babilónico. Apsu: Deidad babilónica masculina que representa el agua dulce. Aruru: Diosa sumeria a quien se atribuye la creación del ser huamano, aunque otras versiones se decantan por la acción combinada de Enki (que insufla vida) y Nammu (que proporciona el corazón). Dumuzi: En la mitología sumeria, pastor que se casó con la diosa Inanna. Tras marchar su esposa a conquistar la tierra de los muertos, usurpó su poder. Cuando Inanna volvió lo arrojó al infierno. Ea: En la mitología babilónica, señor de las aguas que mató a Apsu y engendró con su esposa Damkina a Marduk. Enki: Señor de la tierra y dios de los cimientos en Sumer. Al principio fue considerado erróneamente por los estudiosos dios de las aguas porque la concepción sumeria de la Tierra (que descansaba sobre un inmenso océano) permitió la confusión. Enlil: Dios sumerio. Considerado Señor de la Atmósfera y llamado también "Gran Monte", nació de la unión e identificación entre las divinidades An y Ki. Enuma Elis:. Poema cosmogónico babilónico en el que se narran la creación del mundo y las peripecias y dramas de los diversos dioses sumerios, acadios y babilónicos. Epopeya de Gilgames:. Famoso texto babilónico en estilo bíblico que narra las vicisitudes del héroe y rey de Uruk Gilgamesh en su búsqueda de una inmortalidad que finalmente no consigue. Ello es interpretado por los estudiosos como una tendencia mesopotámica al pesismismo antropológico y religioso, una visión más existencial de lo habitual en las religiones del mundo antiguo. Ereshkigal: En la mitología babilónica, hermana mayor de Inanna. Era la reina del inframundo y de la muerte y su mirada mataba. Retuvo a su hermana en el infierno cuando ésta intentó usurpar su poder y sólo la liberó a cambio de quedarse con Dumuzi. Gilgamesh: (Véase Epopeya de Gilgamesh). Hammurabi: Soberano amorreo de Babilonia que inauguró una dinastía y restableció la unidad en Mesopotamia durante un siglo. Afirma haber sido engendrado por la diosa Sin (Luna). Inanna: Importante diosa babilónica, correspondiente a la estrella Venus y símbolo del amor. Más tarde fue llamada Ishtar y con posterioridad Astarté. Para expresar la plenitud de sus poderes, se la representaba hermafrodita. Ishtar: Nombre acadio (y más conocido) de la diosa Inanna. Ki: Diosa sumeria de la Tierra, engendrada por Nammu junto a An para formar la primera pareja de dioses creadores. Kingu: Dios guerrero creado por Tiamat para vengar la muerte de su esposo Apsu. Fue vencido por Marduk, que también acabó con la vida de Tiamat, con cuyo cráneo formó la bóveda celeste. Marduk: Versión babilónica del dios sumerio Enlil. Vencedor de los dioses de las aguas, a partir de sus despojos configuró el cielo y la tierra. Nammu: Diosa sumeria considerada madre del cielo y de la tierra y también abuela de todos los dioses. Se la identificaba con un pictograma con las aguas primordiales. De ello se deduce la teoría acuática de los sumerios sobre el origen del mundo. Nam-tar: Acto de determinación de ciertos decretos que los sumerios atribuían al juicio divino. Se lleva a cabo durante el A-ki-til o Año Nuevo. Nanna-suen: Diosa babilónica de la Luna. Nergal: Esposo infernal de Ereshkigal y, por tanto, rey del mundo de los muertos. Nidama: Diosa que reveló el enclave celeste de las estrellas benéficas al rey sumerio Gudea en un tablero, lo cual posibilitó el importante papel que tienen los templos y zigurats en la cultura mesopotámica. Ningursag: Diosa sumeria. Compañera de Enki, engendró con él varias hijas para después repudiarlo. Enki enfermó a causa del rechazo de su esposa, y ella, compadecida, acabó por curarlo con su "mirada de vida". Shamash: Nombre babilónico del dios del Sol. Junto a Ishtar y Marduk constituía el triunvirato de dioses más adorados en el período babilónico a partir del reinado de Hammurabi. Sin: Nombre que se daba en Babilonia (a partir de Hammurabi) a la diosa de la Luna. Tammuz: Versión babilónica del sumerio Dumuzi. Se le rindió culto durante mucho tiempo; su mito corresponde al del dios joven que muere y resucita cada año, siendo metáfora del eterno retorno, al estilo del egipcio Osiris. Tiamat: Divinidad femenina babilónica que representa al agua salada. Fue vencida por Marduk, quien hizo de su cráneo la bóveda celeste y de sus ojos, el Tigris y el Éufrates. Tiara de cuernos: Emblema sumerio, común a otras civilizaciones del Próximo Oriente, cuyo probable origen neolítico es el simbolismo religioso del toro. Ut-Napishtim: Superviviente del diluvio universal. Impuso a Gilgamesh una serie de pruebas de las que no pudo salir victorioso, por lo que no consiguió la inmortalidad. Utu: Dios babilónico del Sol. Zagmuk: Nombre babilónico dado al Akitu acadio y al A-ki-til sumerio. Zigurat: Torre escalonada de base cuadrangular, común a todas las culturas mesopotámicas y desde la que los magos contemplaban las estrellas y descifraban su influencia. El más conocido es el de Ur. Zisudra: Único hombre -inmortal- que se salvó del diluvio en la cultura sumeria. En la versión acadia es llamado Ut-Napishtim. Las religiones monoteístas Las tres religiones monoteístas, judaísmo, cristianismo e islam, tienen cerca de 2.500 millones de creyentes, es decir, la mitad del género humano. Existe entre las tres un claro nexo histórico y una limpia línea de continuidad doctrinal. En el orden cronológico, el primer pueblo en profesar una religión monoteísta ha sido Israel. En un primer momento, con Abraham (hacia el siglo XIX a.C.), tal vez sólo tuvo la forma de monolatría. En la época de Moisés (hacia el siglo XIII a.C.), era ya un claro monoteísmo, cada vez más acentuado, acrisolado y purificado de contaminaciones politeístas gracias a las enseñanzas de los profetas (a partir del siglo IX a.C.). El mensaje cristiano de Jesús se declara heredero directo de esta fe monoteísta. En cuanto al islam, el Corán manifiesta en repetidas ocasiones que su doctrina sobre la divinidad es simple continuación de las doctrinas monoteístas de los judíos y cristianos. La idea central común a estas tres grandes religiones es la afirmación de que hay un solo Dios, un solo Ser supremo, expresada en la declaración solemne: "No hay dios fuera de Dios"; "No hay otro Dios sino Alá". De esta fe en un solo Dios se deriva el principio básico: hay un solo Creador. No existen dos principios creadores, el Bueno, origen de la luz y de las realidades positivas, y el Malo, del que procederían las tinieblas y las cualidades negativas. Este Dios bueno es el Creador del género humano. Esta fe implica consecuencias de radical trascendencia para el código ético y las pautas de conducta de los creyentes: en cuanto creados por el único Dios, todos los hombres son esencialmente iguales. Las religiones monoteístas rechazan el racismo. No hay razas superiores, no hay hombres inferiores, todos son hermanos. La vida de cada hombre es sagrada en su misma raíz, porque todos proceden del único Dios creador. La aparición del monoteísmo Por qué caminos ha llegado la humanidad al concepto del monoteísmo, es decir, a la idea de la existencia de un Dios único, cuya esencia se sitúa infinitamente por encima de todos los seres de la creación? Se dan diversas respuestas a esta pregunta. Los antropólogos han descubierto en prácticamente todas las culturas primitivas la creencia en fuerzas o poderes invisibles, ocultos tras las realidades visibles, que se manifiestan, entre otras cosas, a través de los fenómenos de la naturaleza. Estas fuerzas pueden intervenir en la vida de los hombres. Es, por tanto, preciso aplacarlos para evitar sus castigos y dirigirles súplicas para obtener sus bendiciones (totemismo, fetichismo, animismo, politeísmo). La psicología explicaría el origen de esta creencia como lógica consecuencia de la estructura del hombre, ser finito dotado de necesidades infinitas, que diviniza cualquier cosa que parezca satisfacer sus necesidades. En un segundo paso, la historia de las religiones descubre en las altas culturas de la antigüedad múltiples intentos de organizar este universo de seres supraterrenos, jerarquizarlos, fijar sus características específicas, establecer sus ámbitos de competencias y determinar sus relaciones mutuas. Se da un tercer paso, definitivo, en esta comprensión de la divinidad cuando las altas culturas de talante racional llegan, a través del análisis lógico, a la conclusión de que en el origen de todas las cosas creadas y finitas debe haber necesariamente -si se quiere evitar el absurdo de una cadena de eslabones infinitos sin principio ni fin- un único primer principio increado e infinito, al que se aplica el nombre de Dios. El Dios de los filósofos de Pascal. Existe una segunda hipótesis de signo contrario. Según ella, el proceso conceptual habría recorrido el camino inverso. En los primitivos grupos humanos habría imperado al principio la adoración de un solo ser supremo que sólo más adelante habría degenerado en las creencias fetichistas, animistas y politeístas. Aunque ambas teorías gozan de la misma probabilidad teórica, los testimonios de la etnología y la arqueología apoyan más la primera de ellas. No todos los sistemas de pensamiento comparten esta especie de ascensión conceptual de la mente a Dios. Para muchos pensadores, sobre todo en el tramo de la cultura europea que se inicia con la Ilustración, la noción de Dios es una simple proyección de la mente humana, tras la que no se oculta ninguna realidad objetiva. Para las tres grandes religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam) la respuesta es de un signo totalmente diferente: el monoteísmo llega hasta los hombres en virtud de una revelación expresa de Dios, que tuvo lugar en un lugar y un momento concretos de la historia y tuvo como destinatario un hombre concreto: el patriarca Abraham. Este Dios no es un ser abstracto, no es un concepto. Es una persona viviente, que mantiene relaciones personales vitales con todos y cada uno de los seres humanos que pueblan la tierra a través de los tiempos. El monoteísmo no es, pues, producto de la razón. Es don de la fe a través de una comunicación personal con Dios. Debe, de todas formas, consignarse que en las tres grandes religiones monoteístas ha habido siempre filósofos de enorme capacidad intelectual (Averroes, Maimónides, Tomás de Aquino) que han desarrollado magníficos esquemas intelectuales con el propósito de tender puentes de unión y armonización entre los contenidos de la fe y las conquistas de la razón. Aproximación cronológica a la historia del judaísmo primitivo Años a.C. Hacia 1800 Oriente Próximo Abraham. Fundador de la religión judaica 1400 Oriente Próximo Egipto. Akenatón (1364-1347) con capital en la actual Tell al-Amarna Hititas. Reino Nuevo (hacia 1450 a 1190) Israel. Edad del bronce (hasta 1200). Trazas de la presencia de los hapiru (nómadas de origen semítico) según unas cartas encontradas en Tellal-Amarna 1300 Oriente Próximo Siria. Destrucción de Ugarit (1300). Tablillas alfabéticas con mitos y leyendas Egipto. XIX dinastía. Ramsés II (1290-1224). Campaña contra los hititas y, después, alianza con ellos. Meneptá (1224-1204). Estela fechada en 1207 que menciona una victoria sobre un grupo llamado "Israel" Israel. Dominio de Egipto en Canaán Moisés y las Tablas de la Ley. Salida de Egipto (1250-1230) Josué. Penetración de tribus de isarelitas en Canaán, primero por el sur y poco más tarde hacia el este (1230-1220) 1200 Oriente Próximo Egipto. XX dinastía. Ramsés III (1184-1153). Derrota de los "pueblos del mar", los filisteos entre ellos Israel. Edad del hierro (1200-900) Los filisteos, empujados por Ramsés III, se instalan en la costa sur de Canaán Período de los Jueces (hacia 1200-1030) 1100 Oriente Próximo Mesopotamia. Preponderancia asiria, después debilitamiento bajo la presión de los arameos Nacimiento de los reinos arameos, entre ellos el de Damasco Egipto. Tercer Período Intermedio (1070-664) Israel. Elí es derrotado por los filisteos y muere hacia 1050 Samuel, profeta y juez (hacia 1040) Saúl, rey (1030-1010). Batalla de Guilboa 1000 Oriente Próximo Egipto. Dinastía XX (1070-941) con capital en Tanis Fenicia. Reina Hiram de Tiro (hacia 976 a 930) Israel. David, rey de Judá y más tarde de los reinos de Judá e Israel (hacia 1010-970) Salomón, rey de Judá y de Israel (970-931). Construcción del primer templo en Jerusalén Inicio de la elaboración literaria de los cinco primeros libros de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. SHALOM <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

Registrate y eliminá la publicidad! Las divinidades romanas Una continuidad cultural en el Mediterráneo centralSin duda existió una continuidad cultural entre Grecia y Roma, y cuando utilizamos el término "cultura grecorromana" nos referimos a esta similitud y afinidad. Aun así, hay notables diferencias, sobre todo en el ámbito de la religión, por lo que utilizar el nombre "Júpiter" para designar a Zeus es un anacronismo. Las gentes que conformaron Roma ciudad, y con el tiempo todo el imperio romano, procedían de culturas diversas. En los primeros tiempos encontramos, en la península Itálica, principalmente a los latinos, pueblo indoeuropeo del que descendía en su mayor parte el pueblo romano; a los etruscos, establecidos en la actual Toscana; a los griegos, que habían fundado colonias en el sur de Italia; y a los fenicios, cuya presencia se limitaba a pequeños establecimientos comerciales en la costa. De la confluencia de estas culturas y sus creencias se fue formando, en un primer momento, la religión romana, que posteriormente adoptó cultos orientales. La asimilación de los dioses de unos y otros se hizo de forma "sincrética", es decir, como una contaminación de las tradiciones autóctonas por elementos de otras religiones. El sincretismo empezó temprano y continuó a medida que Roma conquistaba nuevos territorios en zonas de África, la Galia, Egipto, Siria... En este proceso, los romanos asimilaron principalmente los dioses griegos, y de los etruscos adoptaron el conocido arte de los arúspices o capacidad de hacer presagios examinando las entrañas de las víctimas. Por su parte, los griegos del sur de Italia habían asimilado algunos dioses etruscos a los propios como, por ejemplo, la diosa etrusca Uni a Hera. Y al contrario, en el panteón etrusco aparecieron divinidades griegas que conservaban su nombre: Aplu (Apolo) o Artumes (Artemis). Así mismo, el culto a Hércules que encontramos más tarde en Roma tiene reminiscencias fenicias, ya que los griegos asimilaron el dios fenicio Melkart a Herakles... y la diosa fenicia Astarté fue asimilada a la etrusca Uni. Pero las divinidades asimiladas conservaban la similitud sobre todo en el nombre, ya que su función solía ser distinta. La asimilación de conocimientos o creencias de otras culturas se produjo en mayor o menor medida en todas las civilizaciones, pero siempre se integran y reinterpretan en función de las necesidades de la cultura receptora. La vida pública y política de Roma estaba estrechamente vinculada a la religión, y de los dioses se esperaba una eficacia concreta que se obtenía por medio del ritual. Los romanos adoptaron divinidades extranjeras para diferentes momentos -normalmente para acontecimientos muy puntuales, como fue la erección de un templo al dios Apolo al desencadenarse una peste en Roma en el siglo V antes de nuestra era, o la introducción de Esculapio (Asclepio griego), del que se esperaba protección durante las guerras púnicas. Los dioses extranjeros se asociaban al dios romano porque tenían ciertas similitudes. En cualquier caso, la inclusión de un dios extranjero se tenía que hacer teniendo en cuenta los antiguos dioses y ritos para no ofenderles, y la decisión debía partir de la autoridad: el senado durante la República o el emperador. Los dioses de la ciudad Los dioses romanos, al igual que los griegos, eran antropomorfos, pero no tenían una personalidad divina definida por unos mitos. De hecho, los romanos no tenían una mitología divina como los griegos, y en el siglo III antes de nuestra era, cuando surgió una literatura latina de inspiración griega, ésta se apropió del legado mitológico griego, creando así su propia mitología. Así fue como Eneas, el héroe de la guerra de Troya, se convirtió en el mítico fundador de Roma. También en el ámbito familiar se esperaba y buscaba la protección divina: existían a tal efecto los Lares y los Penates. Las primeras eran divinidades del hogar, que tenían un altar en la casa, y los Penates eran guardianes de la despensa doméstica. Una peculiaridad de la religión romana era la organización sacerdotal, que incluía tres categorías: los sacerdotes consagrados a una sola divinidad, como los flamines, el rex sacrorum y las vestales (éstas eran seis mujeres dedicadas al culto de la diosa Vesta); los colegios sacerdotales (los pontífices, los augures, los decemviri sacris faciundis y los septem viri epulones), con el Gran Pontífice a la cabeza, y los Salios, cofradías que intervenían en ritos puntuales. A menudo se conoce el culto a una divinidad en Roma porque se ha conservado el nombre del flamen; por ejemplo, el flamen dialis era el sacerdote consagrado al culto de Júpiter. Pero esta organización no actuaba conjuntamente y, por lo tanto, no era como el actual orden clerical. Aun así, durante el Imperio, el emperador revestiría el cargo de Gran Pontífice y regularía la vida religiosa de Roma. El panteón romano La asimilación a los dioses griegos a veces implicaba la pérdida de la función original de la divinidad romana. Los nombres de dioses asimilados se conocen a través de una liturgia romana llamada lecisternio, en la que se ofrecía un banquete a las estatutas de las divinidades que estaban expuestas. La antigua tríada romana integrada por Júpiter, Marte y Quirino fue desplazada por la tríada capitolina de Júpiter, Juno y Minerva, que compartían templo y culto: Júpiter: Venerado como dios soberano, era el dios del rayo fulminante y de los auspicios, y fue asimilado al Zeus griego. En el Capitolio recibía el apelativo de Júpiter Óptimo Máximo como dios protector de Roma. Los generales victoriosos acudían a este templo para rendir tributo al dios soberano que les había ayudado a obtener la victoria. En Roma, cualquier plegaria debía ir precedida de una invocación a Júpiter y a Jano. Juno: Diosa protectora de las madres y los niños, a veces se la invocaba como diosa de la guerra. Fue asimilada a la Hera griega. Minerva: Antigua diosa romana de origen etrusco, completa la tríada sentada a la derecha de Júpiter. Era la diosa de los artesanos y artistas y, ocasionalmente, de la guerra. Fue asimilada a la diosa griega Palas Atenea. Apolo: Fue introducido como dios griego y mantuvo su nombre. Se le asimiló en su cualidad de dios médico, y con Augusto se le reconoció también su naturaleza profética. Ceres: Antigua diosa que, tempranamente, fue asimilada a Deméter. Era la diosa de la agricultura, la dispensadora del grano. En el culto público fue asociada a otras dos divinidades, formando la tríada Ceres-Liber-Libera. Diana: Diosa latina, que fue asimilada a la griega Artemisa en las funciones de diosa cazadora, protectora de las mujeres gestantes y, como la antigua Gran Diosa Madre, diosa lunar. Hércules: Para los romanos era una divinidad de origen griego. Se le veneraba como protector del comercio a larga distancia y como dios de la victoria. Jano: Dios genuinamente romano que no tenía parangón con ningún dios griego. También se le conocía como Jano bifronte, ya que se le representa con dos caras, una mirando al pasado y la otra, al futuro. Era el dios de todos los comienzos. En tiempos de paz su pequeño santuario permanecía cerrado, y se abría en tiempos de guerra. Lares: Protectores de los romanos, eran concebidos como ancestros divinos y se oponían a los Manes. Su zona de influencia solía ser rural y sus estatuillas eran colocadas tanto en las propiedades como en los cruces de caminos. Manes (Manes di): Dioses infernales que más tarde aparecen como los dioses protectores de los difuntos. Marte: Antigua e importante divinidad romana, no era el dios de la guerra (pues ése era el dominio de Júpiter), sino del combate. Fue asimilado al dios griego Ares. Mercurio: Antiguo dios romano del comercio (merx, mercancía), por lo que se constituyó en patrón de los comerciantes. Fue asimilado al Hermes griego. Neptuno: Dios latino, patrón de todas las aguas por su asimilación al dios griego. Poseidón: también patrón de las corrientes marinas. Saturno: fue tempranamente asimilado al dios griego del tiempo, Cronos. En su nombre se celebraban unas fiestas muy populares, llamadas Saturnalia. Venus: Antigua diosa romana que desempeñaba un papel tutelar en la religión oficial. Fue asimilada a Afrodita, diosa griega del amor. Vesta: Diosa romana antiquísima. Era la diosa del hogar de Roma. En su templo, unas sacerdotisas vírgenes consagradas (las conocidas vestales) se encargaban de mantener encendido el fuego de la ciudad. Vulcano: tras ser asimilado al dios Hefesto, sólo mantuvo sus funciones como dios del fuego destructor y de los incendios. La divinización del poder en Roma La ciudad romana de Tarraco, la actual Tarragona, fue una de las primeras posesiones occidentales del Imperio que instauraron por decisión propia el culto a Octavio Augusto, primer emperador de Roma. Se le erigió un templo en el que oficiaba un sacerdote y se introdujeron juegos (ludi) en su honor. El origen y desarrollo del culto imperial fue ajeno a las imposiciones de la administración imperial. Eran cultos practicados de forma espontánea por las ciudades, las provincias o los particulares y se enmarcaban en las antiguas tradiciones religiosas de los diferentes pueblos del Imperio. Además, el culto imperial solía ir acompañado de un culto paralelo a Vesta, diosa protectora de la ciudad. En la ciudad de Roma, el culto al emperador se fue instaurando lentamente, ya que las antiguas tradiciones religiosas se oponían a la idea de divinizar a una persona viva. El culto al emperador sólo se introdujo con la implantación de la apoteosis, término que designaba la deificación de una persona después de su muerte proclamándola divus o diva, según se tratase de un hombre o una mujer. El culto al monarca La costumbre de rendir culto al monarca provenía del Próximo Oriente y estaba muy extendida en Egipto, donde el faraón era venerado como un dios. Los posteriores soberanos de Egipto, tanto los reyes persas aqueménidas como Alejandro Magno, perpetuaron esta tradición. De los dioses se esperaba protección, sobre todo en los momentos de inestabilidad política, que durante la República, y en menor medida durante el Imperio, eran muy frecuentes. Esto llevó consigo la celebración, es decir divinización, del general o emperador victorioso que había reconquistado la paz, por lo cual se le atribuía un poder divino. Sin embargo, esto no significaba que fuera considerado como un dios, sino que se ensalzaba su excepcionalidad y se le situaba por encima de los demás hombres. En cierto modo esta costumbre era parecida al culto a los héroes en Grecia, figuras sobrehumanas pero no por ello divinas. En la religión romana ya existían implícitamente los requisitos necesarios para la divinización de personas vivas. Éstos se hallaban en una antigua tradición romana de divinizar conceptos abstractos como, por ejemplo, la Victoria Augusta o de un modo más personalizado, en época de César, la Clementia Caesaris (Clemencia de César). En esta tradición se inscribía el culto al Genius, que era la divinización de la personalidad. Esta conjunción fue aprovechada por Augusto, quien mandó asociar el culto de su propio Genius al culto de los Lares de la ciudad, cuyos altares estaban instalados en todas las encrucijadas de Roma. El proceso de divinización del emperador, iniciado por Octavio Augusto, que inauguró el Imperio como "hijo del divinizado" (divi filius) César, fue lento. Pero él no aceptó ser divinizado en vida y lo fue después de su muerte. Aun así, preparó el camino: el senado le otorgó epítetos como Optimus y, sobre todo, el de Augusto. Estos epítetos, en su mayoría superlativos, solían acompañar al nombre de una divinidad, como era el caso del Júpiter Optimus de la tríada capitolina. Simultáneamente se multiplicaron, por decisión del senado, los cultos a abstracciones como la Pax Augusta o la Concordia Augusta. Por ellas se creaba una ambigüedad que, inevitablemente, llevó a confundirlas con el detentador de este epíteto, Octavio Augusto. El camino que conducía a la divinización quedaba allanado. Emperadores y sacerdotes Augusto, y después de él todos los emperadores, acumularon cargos sacerdotales (como el de Gran Pontífice) y ejercieron el monopolio sobre los auspicios (interpretación de los presagios). Como consecuencia, asumieron un poder arbitrario sobre las cuestiones religiosas. Así fue como el emperador Tiberio pudo expulsar de Roma a los caldeos o Claudio a los judíos. Poco a poco, el emperador se fue convirtiendo en el intermediario "natural" entre el pueblo romano y los dioses. De hecho, el culto imperial y su acatación eran considerados una muestra de civismo. En el calendario litúrgico de Roma, el culto a los divi ocupó un espacio cada vez mayor y desde la oficialidad se proclamaban las "virtudes" sobrenaturales del emperador. No sólo se exaltaba su figura, sino la de toda su familia. Por ello Calígula decretó la divinización de su hermana Drusila como diva Drusilla. En el panorama religioso politeísta, esto significó la introducción de la idea de una única divinidad por encima de las demás. El emperador Aureliano, en el siglo III d.C., instauró el culto al Dios Sol Invencible (Sol Invictus). De esta manera el Sol, al que Aureliano consideraba su protector personal, fue proclamado dios soberano del Imperio romano. Con este nuevo aspecto de la vida religiosa romana entraron en conflicto los cristianos. A pesar de la tradicional tolerancia a la práctica de cualquier culto (aunque, los cristianos fueron perseguidos desde el principio), a partir de este momento el culto imperial tenía un tinte de idolatría que era inaceptable para el monoteísmo cristiano. Paralelismos entre los dioses mediterráneos Grecia: Zeus Roma: Júpiter Atribuciones romanas: Protector de la ciudad Grecia: Hera Roma: Juno Atribuciones romanas: Diosa del ciclo lunar. Sus fiestas: las Matronalia (1 de marzo) Grecia: Atenea Roma: Minerva Atribuciones romanas: Diosa de la guerra y de la paz. Fiesta el 19 de marzo Grecia: Afrodita Roma: Venus Atribuciones romanas: Venus Genitrix ("Venus madre" Grecia: Apolo Roma: Apolo Atribuciones romanas: Protector personal (y quizá padre) de Julio César Grecia: Ares Roma: Marte Atribuciones romanas: Dios de la guerra Grecia: Artemisa Roma: Diana Atribuciones romanas: Protectora de las amazonas independientes del yugo masculino Grecia: Dioniso Roma: Baco Atribuciones romanas: Liber Pater. Sus fiestas, las Bacanales Grecia: Poseidón Roma: Neptuno Atribuciones romanas: Dios del elemento húmedo. Su fiesta: 23 de julio (en plena sequía veraniega) Grecia: Heracles (héroe) Roma: Hércules El encuentro del cristianismo con el paganismo Sangre de mártires, semilla de cristianos Los primeros destinatarios del mensaje de Jesús fueron los judíos de la diáspora y los prosélitos. Las sinagogas se convirtieron en centros de difusión de la buena nueva. Pero en el espacio de muy pocos años, y ante el rechazo de los dirigentes judíos, los cristianos ampliaron su círculo de oyentes para incluir también a los paganos. Dentro de las fronteras del Imperio romano los primeros contactos fueron pacíficos. La política romana en asuntos religiosos se basaba en la tolerancia. A los pueblos sometidos se les permitía conservar sus creencias y practicar sus ritos. Los romanos podían adoptar los cultos extranjeros que, de hecho, proliferaron en Roma, en particular los cultos orientales de Mitra e Isis. El clima prevalente era proclive a un cierto sincretismo. Pablo aprovechó al máximo para su labor misionera dos grandes conquistas del Imperio: una lengua común (el griego) y una magnífica red de calzadas que garantizaban la seguridad de los viajeros. Pero el cristianismo estaba llamado a chocar de forma inevitable con el paganismo. No era un culto más que viniera a sumarse a los ya existentes, sino que por sí mismo era excluyente. No admitía la legitimidad de otras creencias porque negaba la existencia de otros dioses. Más aún, el cerrado monoteísmo cristiano -que confesaba un solo Dios, un solo Salvador y un solo Señor- era inconciliable con la religión oficial romana, que incluía entre sus elementos el culto al divino emperador y a la diosa Roma. Participar en estos cultos se interpretaba como signo de lealtad al Estado. Negarse a ello equivalía a cometer un crimen de lesa patria. Las persecuciones De todas formas, en los dos primeros siglos sólo se registraron persecuciones esporádicas contra los cristianos, aduciendo razones que a veces no tenían un componente religioso. Así, la de Nerón fue provocada por la acusación de que los cristianos habían provocado el incendio de Roma. Las grandes persecuciones sistemáticas contra el cristianismo en cuanto tal, porque se le consideraba una amenaza para la existencia del Imperio, se iniciaron con el emperador Decio (249-251) y tuvieron una terrible culminación en 303-304, cuando el emperador Diocleciano dictó cuatro edictos contra los cristianos, al parecer no por iniciativa propia, sino bajo la presión de su césar Galerio. Las persecuciones no fueron continuas, sino esporádicas, con amplios intervalos de tregua que permitieron llevar adelante la tarea de evangelización y el aumento de las conversiones. Pero aun con estos dilatados períodos de paz, la suerte de los cristianos era muy precaria, ya que al no estar incluido el cristianismo en el catálogo de las religiones toleradas, en cualquier momento y lugar, y dependiendo del capricho o del talante personal de las autoridades, podían verse despojados de sus bienes, desterrados o condenados a la pena capital. Con ello, la fe de los cristianos se ahondó en su forma de expresión más eminente: la del martirio. El culto a los mártires "Mártir" designa a quien presta un testimonio bajo juramento. Durante las persecuciones, este concepto adquirió su significación actual de persona que testifica la verdad de su fe cristiana, aunque este testimonio le cueste la vida. Pasados setenta años desde la última persecución, rigió la Iglesia de Roma el papa Dámaso (366-384), quien compuso no menos de ochenta poemas dedicados a santos mártires enterrados en las catacumbas. De su profundo respeto por los mártires da fe este fragmento conservado en una lápida: "Aquí, lo confieso, habría querido yo, Dámaso, depositar mis restos, / pero tuve miedo de causar molestia a las santas cenizas de los justos". Fue aquélla una época de veneración dirigida a quienes durante las persecuciones habían dado su vida a cambio de la permanencia en la fe cristiana. Las catacumbas se convirtieron en el centro de culto y de peregrinación desde los más alejados confines del mundo romano y en codiciado lugar de reposo como cementerio de los devotos ricos. Constantino el Grande Filosofía, religión y poder En el clima de libertad concedido a la Iglesia por las autoridades civiles del Imperio Romano se aceleró la construcción del gran edificio doctrinal cristiano con materiales procedentes de la revelación y analizados a la luz de la filosofía. A principios del siglo IV, y en el espacio de apenas un decenio, la situación del cristianismo en el Imperio Romano experimentó un cambio radical. Todavía en el año 304, el cuarto edicto de Diocleciano obligaba a todos los cristianos sin excepción (no sólo, como hasta entonces, al clero y a los funcionarios y los soldados) a ofrecer sacrificios a los dioses bajo pena de muerte. Fue la gran persecución universal. La renuncia del emperador, en el año 305, supuso el cese o al menos el relajamiento de la aplicación de las medidas en los territorios occidentales. En el año 311 se promulgaba el "edicto de tolerancia", confirmado, para todo el imperio, por Constantino el Grande en virtud del llamado "edicto de Milán". Se han aducido varias causas para explicar tan trascendental decisión: una visión divina, un sueño o la promesa de ayuda del Dios cristiano en la batalla de Puente Milvio (312), donde Constantino alcanzó un triunfo decisivo sobre Majencio. En cualquier caso, el emperador comprendía que no podía gobernar y mantener unido el Imperio con la oposición de los cristianos. Sin embargo, no fue ésta la única razón de su cambio de actitud. En efecto, a partir de entonces no trató al cristianismo como una religión más, sino que le concedió, de forma cada vez más acentuada, un trato de favor que la convertía prácticamente en la religión oficial del Imperio. Se prohibió a los funcionarios públicos ofrecer sacrificios a los dioses y se destruyeron algunos templos paganos. La situación había experimentado un cambio radical. El florecimiento de la teología filosófica El nuevo clima de tolerancia y favor de que gozaba el cristianismo impulsó el ritmo de las conversiones. Urgía establecer fórmulas claras y sencillas que hicieran conceptualmente accesible el contenido de su nueva religión a aquellas grandes masas, de muy diferentes niveles culturales y muy poco o nada familiarizadas con la mentalidad y las expresiones semitas de las primeras generaciones cristianas. Esta tarea de esclarecimiento conceptual contaba con insignes antecedentes. Ya en el siglo II, y sobre todo en el III, hubo pensadores cristianos que fundaron, por iniciativa propia, es decir, no comisionados ni respaldados por la autoridad religiosa oficial, academias particulares en las que enseñaban, a quienes quisieran acudir a ellas, la "nueva filosofía". Destacan en este sentido las escuelas cristianas de Alejandría y Antioquía, los dos grandes centros del saber de aquella época, y campo, por tanto, bien abonado para la especulación. Estuvo al frente de la primera Clemente de Alejandría y, a continuación, y desde los 18 años de edad, Orígenes (185-254). Dotado de una inteligencia excepcional, Orígenes, uno de los pensadores más originales de toda la historia del pensamiento teológico, asumió la tarea de exponer a sus alumnos los sistemas filosóficos entonces cultivados (fundamentalmente el neoplatonismo), para presentar a continuación el cristianismo como la culminación de todos ellos. Orígenes desarrolló una prodigiosa actividad literaria y ejerció una influencia determinante en los Padres y doctores de la Iglesia, y a través de ellos, en toda la teología cristiana. Para desgracia suya y de la ciencia, fueron numerosas las copias de sus escritos hechas por herejes que intentaban así deslizar -bajo la autoridad del gran maestro- sus propias ideas, por lo que el pensamiento origenista fue perdiendo crédito. La condena de su doctrina en el II concilio de Constantinopla, celebrado en el año 553, supuso la práctica desaparición de todas sus obras. Frente a la interpretación alegórica de la Escritura practicada por la Escuela de Alejandría, los maestros de Antioquía cultivaban una exégesis más ceñida al sentido literal. En realidad, muchas de las grandes controversias cristológicas y trinitarias libradas en la Iglesia antigua tuvieron su origen en las diferentes orientaciones filosóficas y exegéticas, no exentas de rivalidades personales entre sus dirigentes, de estas dos grandes escuelas cristianas. Los pensadores cristianos debían mantener un principio irrenunciable de su fe: Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre. Debían esforzarse por arrojar sobre este misterio luz racional que facilitara su aceptación y que, además, demostrara que la afirmación de que Jesús es Dios es conciliable con el otro gran enunciado de que hay un solo Dios. La interpretación gnóstica y neoplatónica del cristianismo De entre los múltiples credos, cultos y sistemas que pululaban, se enfrentaban o mezclaban para confluir en una especie de sincretismo religioso universal, había dos que parecían particularmente idóneos, en razón de su vocabulario y del contenido de sus enseñanzas, para convertirse en útiles herramientas intelectuales con las que explicar la realidad cristiana: el gnosticismo y el neoplatonismo. La poderosa corriente de la gnosis (= ciencia, conocimiento) aportaba, en su vertiente cristiana, la idea de que la salvación se obtiene gracias a una serie de enseñanzas ocultas, reveladas a los iniciados por un ser supramundano, que purifican el espíritu, lo liberan de las tinieblas y lo redimen elevándolo a las regiones de la luz. Dios no puede ser el creador directo del universo porque no puede tener ningún contacto con la materia, que es mal y oscuridad. Lo ha creado a través de un demiurgo. Éstas habrían sido justamente las misiones desempeñadas por Jesús. Al principio del cosmos habría sido el demiurgo el plasmador del universo a partir de una materia preexistente. Y en la plenitud de los tiempos se habría convertido, mediante las enseñanzas de Jesús de Nazaret, en el Redentor de los hombres. La influencia más profunda de la filosofía helenista sobre el cristianismo fue ejercida por el neoplatonismo. De hecho, casi todos los grandes pensadores cristianos de aquellos siglos aceptaron ideas platónicas y recurrieron a sus categorías para explicar la naturaleza de la divinidad, la esencia del Logos (identificado con Cristo) o el proceso de la creación mediante enamaciones divinas. Avanzaban así por la senda intelectual ya practicada desde antiguo por los judíos de la diáspora helenista. Constitución del dogma cristiano El persistente deseo de adecuar las verdades de la fe al cambiante lenguaje y a las nuevas preguntas que la mente racional siempre plantea a la fe ha desembocado en renovados esfuerzos por descubrir las fórmulas más adecuadas a cada etapa histórica y a cada ambiente filosófico, cultural y existencial. Por ello, ha sido necesario precisar y matizar los credos anteriores. Puede mencionarse como una de las aportaciones más destacadas al símbolo niceno-constantinopolitano (pero que ya no goza del asentimiento de todas las corrientes cristianas) el credo del concilio de Toledo del año 589, con la explicitación de que el Espíritu Santo procede del Padre "y del Hijo". El llamado credo Quicumque, falsamente atribuido a san Atanasio, parece inspirarse en las obras de san Agustín. En 1564, Pío IV propuso una profesión de fe, a la que el concilio Vaticano I añadió el enunciado sobre la infalibilidad del papa. En 1910, el papa Pío X formuló como profesión de fe exigible especialmente a los profesores de teología el juramento antimodernista. En 1968, en un nuevo intento de búsqueda de fórmulas comprensibles para las generaciones actuales, Pablo VI propuso su personal profesión de fe. Se trata, de hecho, de una tarea nunca acabada. Se registrarán siempre nuevas formulaciones, aunque posiblemente no serán presentadas a los fieles de la misma manera y con las mismas estructuras que las declaraciones dogmáticas del pasado. En la tarea de exploración de los contenidos de la revelación cristiana con ayuda de la razón filosófica hubo muchos tanteos, aproximaciones, inexactitudes, confusiones e incluso claras desviaciones conceptuales. Los grandes concilios dogmáticos de este período, desde el siglo IV al VII, llevaron a cabo la labor de aclaración, delimitación y fijación de la doctrina. Concilio de Nicea (325), contra el arrianismo. Arrio, presbítero de Alejandría pero educado en la Escuela de Antioquía, se proponía salvaguardar ante todo el principio de la existencia de un solo Dios. Creía, por tanto, necesario negar la divinidad y la eternidad del Hijo. El concilio condenó estas ideas, declarando que el Hijo es de la misma sustancia (omoousios) que el Padre. No son dos dioses porque ambos comparten la misma y única naturaleza divina. Concilio I de Constantinopla (381), contra el apolinarismo. Apolinar de Laodicea defendió con tal ardor la divinidad de Cristo, que pasó al extremo contrario y negó que fuera verdadero hombre. El concilio definió que Jesús es Dios verdadero y verdadero hombre. En este concilio se declaró también la divinidad de la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo. Concilio de Éfeso (431), contra el nestorianismo. El monje antioqueno Nestorio sostenía que Jesús y el Hijo de Dios eran dos personas distintas. La Virgen María habría sido madre tan sólo del hombre Jesús, no de Dios. Los padres conciliares establecieron que en Jesús hay una sola persona, la divina, en dos naturalezas, una divina y otra humana. La Virgen, por haber engrendrado la naturaleza humana de Jesús, es llamada, con justo título, madre de la persona que posee esta naturaleza, esto es, madre de Dios. Concilio de Calcedonia (451), contra el monofisismo. El monje Eutiques de Constantinopla entendía que en Cristo había dos naturalezas sólo antes de la unión personal (hipostática). Después de la unión, la naturaleza divina habría absorbido a la humana y Jesús tendría una sola naturaleza (monofisis). Los padres conciliares insistieron en la doctrina de las dos naturalezas, una divina y otra humana, en Jesús. Concilio II de Constantinopla (553), contra los tres grandes maestros ("los tres capítulos" de la Escuela de Antioquía, acusados de defender doctrinas favorables al nestorianismo, y contra el origenismo. Concilio III de Constantinopla (680-681), contra el monotelismo. Sergio, patriarca de Constantinopla, creía poder deducir lógicamente, de la doctrina de la unión hipostática en Cristo, la existencia de una sola energía y una sola voluntad (monotelismo), divina, en Cristo. El tema provocó grandes y enconadas controversias. El concilio de Constantinopla restableció la paz al confirmar la doctrina ortodoxa de las dos voluntades y dos operaciones en Cristo. No cabe ocultar, sin embargo, que tan complejas tomas de postura religiosa ocultaban intereses de poder en los imperios. Las tres grandes Iglesias actuales (católica, ortodoxa y protestante) aceptan las enseñanzas de estos seis concilios ecuménicos. SHALOM <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>