InicioInfoPuebas arqueologicas del Exodo



Muchas de las principales ciudades de la Biblia pueden aun ser identificadas.
La Biblia ha sido duramente criticada con la intencion de desvirtuar su confiabilidad histórica. Asi, injustamente aplicando criterios de veracidad diferentes a otros escritos, los críticos dicen que la Biblia es culpable hasta que no demuestre su inocencia.
Los descubrimientos arqueológicos desde el siglo XIX, han demostrado la autenticidad narrativa de la Biblia.
Veamos lo concerniente al Cruce del Mar Rojo:
El libro de éxodo explica como Dios condujo a los hijos de Israel, “ Dios no los llevo por camino de tierra..” Ex. 13:17-18.
Tradicionalmente se creía que la travesía del mar rojo ocurrió en el golfo de Suez, sin embargo ahí no hay montañas, el área es totalmente plana y no concuerda con la descripción bíblica.
La única área de playa a lo largo de este golfo debió haber sido bastante grande para acomodar aproximadamente 2 millones de personas y sus rebaños, y su acceso, segun la descrpcion biblica es a traves de montañas.

Después de investigar sobre la ruta que los israelitas pudieron haber tomado en el éxodo de Egipto, el arquelogo Ron Wyatt encontró que la descripción bíblica concuerda perfectamente con una barranca llamada Wadi Watir. Una de las cosas mas asombrosas que se descubrió, es la presencia de un puente natural bajo el agua. A lo largo del golfo de Aquaba las profundidades alcanzan un promedio de 5,000 pies, y la costa egipcia va descendiendo a esa profundidad en una cuesta cerca de 45 grados
Solamente aquí en las orillas de Nuweiba hay un camino descendente en una cuesta gradual de 6 grados a una profundidad de solamente 100 metros
Lo que demuestra la guia divina que tuvo el pueblo de israel para realizar el cruce exactamente por la trayectoria adecuada.
En 1978 se encontraron en el fondo del mar numerosas piezas de carruajes incrustados por el coral, desde entonces se revela cada vez mas evidencia.
Uno de los hallazgos incluyo una rueda de carruaje de ocho rayos, la que fue identificada por el director de antigüedades egipcias Dr. Nassif Mohamed Asan, como perteneciente a la décima octava dinastía, fechando el Exodo en el año 1446 . A.C
Cajas de carruajes, esqueletos humanos y de caballos, ruedas de cuatro seis y ocho rayos, todos permanecen como testimonio silencioso al milagro de la división del mar Rojo.
A finales del siglo XIX el egiptólogo Victor Loret descubrió, durante unas excavaciones en los alrededores de la pirámide de Iput (en Saqqara Norte), seis tumbas–capilla pertenecientes al Imperio Nuevo Egipcio. La quinta, la más interesante de todas ellas, ocupaba parte de la mastaba de la reina Khou–At y del templo funerario de la reina Apu–It. Loret pudo confirmar que aquellos restos funerarios pertenecían a un tal Meses (Moisés), escriba del tesoro del Templo de Ptah.

Los jeroglíficos de la tumba aluden a un largo proceso judicial por la posesión de un terreno que el faraón Ahmés (Amosis) había concedido a un antepasado de Meses (Moisés) llamado Neshi, durante la guerra de liberación contra los hicsos. Según se desprende de la lectura de los jeroglíficos, el proceso lo inició una descendiente de Neshi y abuela de Moisés hacia el final del reinado de Horemhed, último monarca de la XVIII dinastía.
Tres siglos más tarde, Moisés tomó cartas en el asunto y el litigio llegó a su fin. Dicho proceso se inició al término del reinado de Horemheb, último rey de la XVIII dinastía, y concluyó durante el reinado del faraón Ramsés II. Coincido con la tesis de otros otros estudiosos en que la tumba aludida es la del Moisés bíblico. Existen varias razones de peso para ello: la época en la que se desarrollaron los acontecimientos, la notable importancia del personaje y su pertenencia al linaje de Neshi, lo que indicaría que, probablemente, su origen era asiático.
En su ensayo Moisés y la religión monoteísta, Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, dice que el profeta era un atoniano convencido, es decir, defensor de la tesis del faraón Akhenatón. Éste sustituyó el culto al dios Amón por Atón, lo que en la práctica supuso el cambio de una religión politeísta a otra monoteísta. Akhenatón acabó con la creencia de que el faraón era la divinidad misma encarnada en la Tierra, pues se consideraba a sí mismo simplemente como el profeta único enviado por Dios. Freud defiende que Moisés y sus huestes de egipcios atonianos –entre los que se encontrarían numerosos hebreos–, seguidores del monoteísmo, huyeron de la contrarreforma politeísta que provocó la destrucción de todo lo que había representado Akhenatón.
Sin embargo, se sabe que las doctrinas del faraón hereje continuaron practicándose en el secretismo más absoluto por grupos de iniciados. Moisés bien podría haber sido el líder de uno de estos grupos, quien tomó la decisión de huir con sus seguidores, ante las presiones y persecuciones a las que eran sometidos. Para diferentes estudiosos de la historia de Egipto, la verdadera causa del Éxodo bíblico es la que acabamos de narrar en las líneas anteriores.Profeta y sacerdote de Osiris

Por sorprendente que pueda parecer, en la actualidad se desconoce el emplazamiento concreto de la tumba descubierta por el egiptólogo Victor Loret, aunque parece que está localizada bajo las arenas de algún lugar de la vieja necrópolis real de Menfis, posiblemente en el área comprendida entre la pirámide de Pepi II (VI dinastía) y las de Ibi (VIII dinastía), Shepseskaf (IV dinastía) e Iput.
De todos modos, en el Museo de El Cairo se conservan algunos restos procedentes de la tumba, lo suficientemente importantes como para llegar a algunas conclusiones. Además, contamos con los cinco bloques, también pertenecientes a la tumba del tal Meses, que actualmente se encuentran en el Museo Nicholson de Sydney. Centrémonos en primer lugar en los bloques expuestos en El Cairo.
En la sala primera encontramos uno en el que se aprecia un grabado con la siguiente escena: Moisés de pie, en actitud de escribir, sostiene entre los dedos índice y pulgar de su mano derecha un estilo con tinta roja y una paleta de escriba. En otro bloque se ve a Moisés –ataviado con un corto faldellín, una larga y ceñida túnica transparente y una peluca– dirigiéndose a un edificio en forma de pilono, sobre cuyo muro acaba de inscribir su estatus como alto funcionario del templo del dios Ptah de Menfis: «El Osiris, escriba del tesoro de Ptah, Meses justificado».

Una segunda escena de la jamba representa al mismo personaje, vestido como en la viñeta anterior, pero esta vez frente a dos divinidades femeninas. Aunque las inscripciones están bastante dañadas, se puede leer «Hathor», el nombre de una de las diosas. Ambas portan en su mano derecha el largo cayado jeroglífico símbolo de la «fuerza divina» (Was), y en la mano izquierda, con el brazo caído a lo largo del cuerpo, sostienen la cruz ansada (Ank), distintivo de vida eterna. En la inscripción situada sobre Moisés, aunque también bastante deteriorada, se aprecia la siguiente frase: «Una ofrenda que el rey presenta a las dos señoras de la necrópolis, en nombre del Osiris, escriba del tesoro de Ptah, Meses justificado».
Sobre las dos divinidades femeninas puede leerse con dificultad: «Hago invocación de ofrendas, pan, cerveza y de todas las cosas buenas y puras ante la señora del sicómoro del sur». Otro de los bloques de la sala número uno se encuentra dividido en tres registros. En la decoración inferior del bloque está representada una larga procesión de portadores de ofrendas. Llevan flores, panes, pasteles, aves, un ternero y un oryx. En el extremo derecho, dos hombres trasladan sobre un pedestal una enorme cesta de fruta. Pero el registro mejor conservado es el del centro, compuesto por tres escenas. La del extremo izquierdo representa a Moisés sentado y a su esposa Mutnofret, de la que sólo puede apreciarse parte de su figura. Están ante una mesa de ofrendas, delante de la cual se halla el nieto de ambos, Amenemhab, quien está quemando incienso purificador en señal de veneración y respeto a los dioses y a los difuntos.
El texto, situado sobre Moisés y su esposa, dice lo siguiente: «El Osiris, escriba del tesoro de Ptah, el que lleva las cuentas de todas las propiedades del señor de la verdad, Meses justificado. La señora de la casa, cantante de Bastet, señora de Ankhtawy, Mutnofret justificada en paz». Sobre el nieto puede leerse: «Una ofrenda presento a tu Ka, ¡oh Osiris, escriba del tesoro, Mesés justificado!, de un millar de panes, un millar de jarras de cerveza, un millar de cabezas de ganado, un millar de gansos, un millar de todas las cosas buenas y puras en las que un dios se complace y respirando la brisa del norte para el Osiris. Mesés justificado. El hijo de su hija, Amenemhab».
Este Amenemhab parece ser hijo de Tjenroy, una de las hijas de Moisés. Una segunda escena, la del centro, nos muestra a los padres de Moisés, Huy y Nubnofret, sentados el uno al lado del otro, ante una mesa de ofrendas. Frente ellos está un oficiante en pleno ritual. Los textos que están situados sobre la pareja se pueden traducir como: «El Osiris venerado ante Anubis, el que está sobre su montaña, el Osiris del tesoro del templo de Ptah, Huy justificado, la señora de la casa, su amada Nubnofret justificada».
Sobre el oficiante del ritual, en líneas verticales, se expresa así: «Una ofrenda que el rey otorga a beneficio del Ka de cada una de las cosas buenas y puras que serán presentadas ante Osiris. A saber: pan, cerveza, vino, leche, todas las cuales serán dispuestas ante el Osiris».pero dicen que moises nunk murio si no que se fue con el señor con cuerpo y alma.

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