EliasEnoc2010
Usuario (Argentina)
Tribus nativas del Sur de los Andes y la Patagonia LOS MAPUCHE -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Chile y Argentina Población: 900.000 (Chile), 150.000 (Argentina) Lengua: Araucana El pueblo mapuche sigue luchando incansablemente por recuperar los derechos sobre sus tierras. En Chile su población llega casi al millón de habitantes. El pueblo mapuche desciende de otros grupos instalados en Chile alrededor del 500 d.C. A la llegada de los españoles, estaban ubicados en un territorio más amplio, compartido lingüísticamente con los huilliche y picunche. A partir del siglo XVII se extendieron por Argentina, lo que conllevó un alto grado de mestizaje tanto étnico como cultural. Hoy en día, este pueblo de lengua araucana, se encuentra localizado en ambos países (Chile y Argentina). Los mapuche vivían de la agricultura (maíz, calabaza, quinoa, papa) y también de la recolección y caza, así como de la pesca en las zonas costeras. En territorio argentino desarrollaron el pastoreo, adaptándose a la vida nómada, así como la orfebrería y la confección de tejidos. En nuestros días viven en reservas donde cultivan trigo, maíz y otras plantas. Este pueblo se caracterizó por su baja estatura y corta cabeza. Su ropa se caracterizaba por el poncho y botas de cuero. Las mujeres, generalmente, llevaban el pelo recogido en dos trenzas y se sujetaban mantas a la cintura con fajas de vivos colores. Su cultura se basa en la unidad familiar, que se interrelaciona por medio de los linajes del varón. Generalmente se instalaban juntas las familias relacionadas, pero si algún varón migraba con su familia, se daba lugar a un nuevo linaje. La distribución de las riquezas quedaba en manos del varón de más edad durante las ceremonias, y ostentaba su cargo de mandatario en época de guerras. Este cargo (Toki) adquirió especial importancia en la guerra con los blancos. Los mapuches permitían la poligamia, en función del poder económica del varón, ya que éste debía “comprar” a la novia. No se permitía el matrimonio dentro del mismo linaje, y los esposos se establecían en el territorio del marido, lo que significa que generalmente el hombre toma como esposa a una pariente materna. La mujer disponía de sus propios animales, cerámica y tejidos. Los hijos del matrimonio, viven su primer a los cinco años, en el cual el abuelo paterno le otorga oficialmente el nombre. En cuanto a su mitología, está recogida de forma importante en todas las creaciones de sus orfebres. La plata, moneda de cambio con los españoles, fue su principal materia prima a partir del siglo XIX. Así, algunos grupos mapuches comenzaron a distinguirse por la cantidad de adornos, joyas y las cabalgaduras y riendas adornadas con este metal. En estas obras se plasman sus ideas sobre el cosmos, el cual, se divide en siete niveles. Los superiores están habitados por dioses y espíritus, otro, está habitado por los propios mapuches (nivel terrestre), y en los niveles inferiores habitan seres malignos (Wekufe). Así, el bien y el mal interactúa en el nivel terrestre, afectando a los hombres y sus conductas. Sus mitos sobre el origen explican cómo a partir de la lucha entre dos serpientes (Kai Kai y Ten Ten) se produjo un diluvio que les obligó a refugiarse cerca del río Biobío a partir del cual poblaron la Tierra. Su dios creador es Chan, y tienen gran respeto por la figura de la Machi (curandera o chamán). En cuanto a sus ceremonias, la más importante es el Nguillatun, en el que se pide a los dioses por la cosecha, se muestra el agradecimiento por lo recibido y se implora a los antepasados. La ceremonia contiene diversas manifestaciones rituales de danzas y cantos, utilizando los instrumentos musicales tradicionales (Kultrun, Trutruka y Pifilka), decorados para la ocasión con pinturas cosmogónicas y que ayuda a la comunicación con los dioses. Otra representación cultural mapuche es la chueca, juego que de pelota, practicado por la comunidad para reforzar las relaciones del grupo. A la llegada de los españoles, se estima que la población mapuche era de 1.000.000 de habitantes. Más tarde (1860-83), el coronel argentino Cornelio Saavedra, lleva a cabo una campaña en la que arrebata sus tierras, desmembrando el territorio mapuche. Hoy en día los mapuches siguen luchando por recuperar sus tierras agrupados en diferentes organizaciones indígenas. Los mapuches llevan años intentando recuperar sus tierras. Los intereses económicos y gubernamentales están poniendo muy difícil su labor, pero la voz del pueblo es incallable Una pena tan antigua como su pueblo, una guerra que desde siglos los acompaña, una historia llena de abusos, injusticias, de voces y leyes dormidas, una violencia vivida desde tiempos inmemoriales hasta la actualidad, por un pueblo que lo único que pide es sobrevivir. La expresión "explotación del hombre por el hombre," engloba de manera clara y sencilla, el conflicto histórico vivido por el pueblo mapuche. En el año de1546, se podría decir que se da el primer el primer choque bélico contra el ejército español, que encontraba un pueblo indígena dedicado básicamente a la caza y a la recolección. Los españoles, conquistadores natos, aportaron nuevos recursos animales, como el vacuno, el caballo, el ganado lanar y los cerdos; los mapuches pos su parte desarrollaron éstas bases ganaderas, adaptándolas a sus condiciones de vida. En 1559, la voz del pueblo se deja oír y se da la primera rebelión mapuche. Pero es en 1881, donde se da el más cruel y despiadado enfrentamiento, el mismo estado chileno declara la guerra, invade y arrebata el territorio. Más de 30 mil muertos, casi un 80% de la población mapuche, tiñe de llanto y de dolor un pueblo que ama la naturaleza, que vive de ella y por ella, pero eso poco importó al poder político chileno, y a su mal llamada "Pacificación de la Araucanía." De 30 millones de hectáreas que constituían el territorio mapuche, el gobierno chileno dispuso que se redujeran a 532 mil hectáreas, menos del 1% de su territorio. Sufren a su vez, un acondicionamiento forzoso, pasando de ser recolectores y cazadores, a ser campesinos agrícolas. La escasez predomina en el territorio, menos de cuatro hectáreas por familia, no producen lo suficiente para la alimentación familiar, lo que hace que se den las olas migratorias hacia las diversas ciudades, dándose el fenómeno de transculturización. Ya en el año de 1992, el 80% de la población mapuche, mas de 736 mil personas, habita en zonas urbanas. Juan Painecura Antinao, Representante de la corporación de desarrollo y comunicaciones mapuches Xeg - Xeg, ha denunciado abiertamente las injusticias sufridas por su pueblo, y nos expone una realidad vivida en carne propia. La lucha por recuperar su territorio, expresada enérgicamente por Painecura, refleja la voz de su pueblo, un pueblo guerrero, que hasta el final no quiere dejarse pisotear, por el poder político y económico de su país, reclamando lo que es justo, buscando paralizar las explotaciones y obras que se realizan en su territorio por parte de los carabineros e ilegales guardias armados llamados "Brigadistas Forestales", que agreden a los mapuches a cada momento, atacando a los pobladores, explotando plantaciones que sus propios antepasados levantaron. Por su parte la Empresa Privada Nacional de Electricidad ENDESA, pretende construir un complejo de 6 represas que inundaría una región de 22 mil hectáreas, poniendo en peligro al menos a 3 especies de peces, cinco especies de mamíferos, 4 especies de pájaros y doce especies de árboles nativos, muchas de las cuales están en peligro de extinción, haciendo caso omiso a las leyes establecidas por los gobiernos chilenos. En el sur de Chile, además hay disputas en territorio Huilliche y Pehuenche. El origen de la disputa de éstas tierras proviene de litigios con empresas forestales en su mayor porcentaje, empresas Hidroeléctricas y complejos turísticos, que les prometen beneficios inexistentes. La población mapuche pide que ser escuchada, pero sus peticiones son letra muerta, frente a los grandes intereses creados por parte del estado y la empresa privada. Una nativa de la zona afectada, nos hace reflexionar sobre la actitud prepotente y dominante que han asumido las autoridades. "Nos hablan de riqueza, de entregarnos plata… pero si tenemos aire puro que respirar, tenemos agua pura, transparente del río, los árboles que nos dan sombra, tenemos el pehuén que nos alimenta, el sol que nos da la luz del día, y estamos cerca de las estrellas y de la luna que nos alumbra por la noche, vivimos en armonía con los animales y aves, tenemos la madre tierra que nos da todo lo que pedimos… ¿de qué riqueza nos hablan?." Palabras que encierran un aire nostálgico por la pérdida de su tierra, el clamor de un pueblo oprimido que quiere vivir libre de políticas, acuerdos o leyes dictaminadas, que quiere saborear una libertad vista por sus propios ojos, en contacto con "su naturaleza", con su propia vida. LOS HUILLICHE -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Chile Población: desconocida Lengua: araucana Los huilliches, junto con los picunches, cuncos y mapuches conforman el grupo cultural araucano. Todos ellos comparten lengua y tradiciones religiosas. Los huilliche, también llamados veliches se localizaron al sur de los mapuche, entre el río Toltén y el canal del Chacao en el centro de Chile; y según estimaciones, el número de habitantes podría calcularse en 180.000 indígenas en 1535. De los Huilliche actuales, existen pequeñas agrupaciones no mayores de 30.000 individuos, distribuidos en reducciones indígenas, aunque la mayoría se ha mestizado con los chilenos, y vive en las ciudades de la región de Los Lagos. Los huilliches o ‘gente del Sur’ compartían con todos los grupos culturales araucanos el idioma mapuche o ‘mapudungun’. Asimismo, la actividad económica se basaba principalmente en la agricultura de la papa, el maíz y la quinoa, y en la ganadería de llama, alpaca, vicuña y guanaco, los cuales les proporcionaba carne y lana. La alfarería, cestería y la labranza de la madera les facilitó la elaboración de utensilios. La estructura social y política se basaba en el levo o tribu, que se caracterizaba por tener una estructura patrilineal. Las tribus más cercanas a los lagos del sur de Chile utilizaron la dalca, embarcación de tablas cosidas con lianas, que emplearon para su desplazamiento en dicha región. Se supone también que debieron tener algún conocimiento de la extracción minera y de la metalurgia en pequeña escala, para elaborar algunos adornos de metal "zarcillos de cobre". . A la llegada de los españoles adoptaron la idea de collares y otros adornos de plata, a modo de pequeñas piezas entrelazadas; que después se convierten en "típicos" del mundo mapuche. Su religión, al igual que todos los mapuches, esta basada en dioses tutelares, es decir en buscar la ayuda en los espíritus de los antepasados. La música era una manera de conectarse con ese mundo extraterrenal. Su ceremonia religiosa más importante era el nguillatún, especialmente el celebrado durante el solsticio de invierno (21 al 24 de junio). LOS PICUNCHE -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Chile y Argentina Población: Extinto Junto con los mapuches, cunco y huilliches conforman el grupo araucano. Cultivadores y recolectores, estuvieron sometidos a los incas durante el siglo XVI. Los Picunche o "gente del norte" en mapuche, ocuparon el área comprendida entre los ríos Aconcagua e Itata (Chile). Su población hacia 1535 se ha estimado en un número de 220 000 habitantes. Pertenecen al grupo denominado araucanos, junto con los mapuche, huilliche y cuncos. Según antecedentes históricos, los picunche podrían clasificarse en septentrionales y meridionales. Ambas zonas, tuvieron la misma cultura, vestimenta, costumbres y fiestas, no obstante que, la presencia incaica en el Mapocho y área circundante produjo una elevación cultural general en el área. Esta se tradujo en un desarrollo tecnológico tanto para la agricultura, recolección y caza terrestre como para las actividades mineras y textiles. Cultivaban el choclo, porotos, papas y otras especies, irrigando los campos mediante canales alimentados por los ríos. Sus instrumentos de labranza eran la "coa", palo endurecido al fuego que cumplía las funciones de chuzo; una piedra con mango de madera servía para destrozar los terrones. En cerros vecinos tuvieron pequeños rebaños de llamas, de donde obtenían la lana con la cual tejían sus vestidos, ponchos y frazadas. Este pueblo, sometido por los incas produjo, además de cerámica, numerosas piedras perforadas en el centro, y otras en las cuales se han encontrado pequeñas cavidades, denominándoseles por ello Piedras Tacita. En realidad es poco lo que sabemos sobre este pueblo, porque desde el comienzo de la Conquista se fueron mezclando paulatinamente con los españoles. LOS CHONO -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Archipiélago de Chonos (Chile) Población: Desconocida Los chono constituyeron uno de los pueblos dedicados a la pesca de Chile, al que deben su nombre ya que habitaban en el Archipiélago de Chonos. Los chono fueron grupos pescadores y recolectores marinos, que ocuparon islas y caletas entre el sector del archipiélago del Golfo de Corcovado y Golfo de Penas, en Chile desde aproximadamente el 6000 a.C. No existen datos ciertos acerca de su población pero se calcula que a mediados del s. XVI habrían alcanzado unos 2500 a 3000 individuos, con un idioma propio y característico. Se dedicaban fundamentalmente a la pesca, la caza de lobos marinos (de cuyo aceite elaboraban una bebida), la recolección de algas marinas (usadas como vestido) y, fundamentalmente, a la recolección de mariscos. Vivían en unas estrechas chozas de cortezas de árboles, desarmables. Las mujeres obtenían el alimento y los hombres se quedaban en la choza, manteniendo el fuego. La técnica para recolectar ciertos peces y mariscos era el buceo, realizado por las mujeres, quienes llevaban en sus cuellos canastos donde los acumulaban antes de emerger. Navegaban en dalcas o embarcaciones formadas por tres tablas curvadas a fuego y agua, y cocidas con fibras vegetales. Algunos elementos marítimos empleados podrían ser polinesios, como la pagaya o remo de ancha paleta y el sácho o ancla de madera y piedra. Además, utilizaban anzuelos hechos de palo y redes de hilo, extraídos de la corteza de unos árboles que también usaron para confeccionar mantas. Se vestían con lana de ciertos perros lanudos de pequeño tamaño que criaban. Eran además valientes guerreros y eran temidos por sus vecinos. Utilizaban como arma las lanzas, macanas (palo corto y grueso), puñales de hueso y piedras. Su hábitat marino, propició la audacia y habilidad como grupos pescadores, cuyos productos eran comercializados con grupos poyas que venían de la pampa argentina. Entre fiordos, canales y esteros migraban en forma estacional, transportando sus embarcaciones de madera. Su organización, en pequeñas bandas constituidas por cuatro familias máximo, era propia de todas las etnias que debían su dependencia al ecosistema marino; el cual no permite explotación indefinida. Los chonos fueron evangelizados durante los siglos XVII y XVIII por los jesuitas de Chiloé, y para ello se los trasladó a la isla Chanlinec, donde se presume se origina su acelerada desaparición, probablemente producido por el choque cultural. A pesar de ello, Tomas Bridges asegura haberlos visto en 1885. Se presume que en tiempos históricos, fueron atacados por los chilotes y tal vez esclavizados en gran número por navegantes europeos. LOS CUNCO -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Chile Población: Extinto Los cunco unieron sus costumbres con las de los chonos, produciendo la cultura chilote actual. Básicamente vivían de la pesca, e incluso pasaban largas temporadas en sus embarcaciones con todas sus pertenencias. El pueblo cunco vivió en sus orígenes en las costas entre el río Bueno y el canal de Chacao, se estimaban en aproximadamente 100.000 en 1535 y hablaban mapuche. En el siglo XV abandonaron el continente, obligados a emigrar por la invasión del pueblo Mapuche, y se asentaron en la mitad septentrional de la Isla Grande de Chiloé. Desarrollaron una agricultura basada en el cultivo y producción de la papa, el maíz y la quinoa como medio de autoabastecimiento. Aprovechaban la piel de las llamas para hilar y tejer su vestimenta. También navegaban entre las islas en pequeñas embarcaciones de tres tablas cosidas entre sí y pescaban atrapando a los peces ocultos entre la vegetación aprovechando la bajamar. Su vivienda fue muy rudimentaria, caracterizada por casas de madera o de grandes ramajes. Su establecimiento y modo de vida se ha definido como semi-nómada, por cuanto pasaban largas temporadas en sus embarcaciones, denominadas dalcas (dalcahue), dedicados a la pesca y caza, alcanzando islas muy lejanas donde también cultivaron la papa. No tuvieron pueblos organizados y su población estuvo repartida por todas las islas. Eran vecinos de los chonos, con los cuales se mezclaron y unieron sus costumbres y culturas, constituyendo la cultura chilote actual. La recolección terrestre queda limitada a plantas y frutos silvestres y algunos hongos que crecen en los árboles. La caza del pudú y zorro pequeño, constituyeron los mamíferos de fácil captura. Según referencias históricas, una importante fuente de alimentación la constituyó el "curanto", herencia que se mantiene hasta hoy en día en el acervo cultural chilote. Este consistía en cocer una gran cantidad de mariscos, carnes, verduras y papas, en un hoyo al que agregaban piedras muy calientes. Para su cocimiento lo tapaban con ramas hojas y tierra. Indiscutiblemente la recolección de mariscos era una tarea diaria aún para mujeres y niños. LOS PUELCHES -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Pampa (Argentina) Población: Desconocida Lengua: Puelche Los puelches ocuparon la pampa argentina hasta que una epidemia de viruela diezmó su población. Achataban la cabeza de los bebés, al igual que algunas tribus norteamericanas. Con la llegada del caballo, los puelches variaron su forma de vida en las pampas. Los puelches, cuyo nombre significa “hombres del este”, formaron junto a los tehuelches, huarpes y querandi la cultura de las pampas de Argentina y Uruguay. Ocuparon, originariamente, una gran zona en el centro de Argentina, hasta el siglo XVIII, en que una una epidemia de viruela dejó muy pocos supervivientes. Eran individuos de constitución alta y cabeza deformada, por su costumbre de achatar el cráneo ya en los bebés, al igual que algunas tribus norteamericanas. Su alimento básico era el guanaco y ñandú, y más tarde la carne de caballo e incluso los piojos. Tenían perros como animales domésticos, pero no conocían la agricultura. Con la piel de los caballos fabricaban sus chilangos (mantas con dibujos geométricos), así como las cubriciones de sus chozas de madera. Antes de la llegada del caballo todo ello se hacía con piel de guanaco. Utilizaban herramientas de pedernal y se dedicaban muy poco a la artesanía. Según la ocasión, al igual que los onas, utilizaban las pinturas corporales. En general, no practicaban la poligamia, a excepción de algunos hombres notables o jefes. Éstos eran elegidos en base a sus cualidades de mando y oratoria, así como de su experiencia como guerreros. Vivían en pequeños grupos, lo que les facilitaba el desplazamiento, y utilizaban para cazar el arco, lanza, boleadoras y lazo. Eran frecuentes las disputas entre los campamentos, en cuyo caso usaban las lanzas y unas armaduras de piel de caballo. Los entierros se realizaban depositando, junto al difunto, sus posesiones personales al interior de pequeñas cuevas construidas para ese fin. Los supervivientes de este pueblo, actualmente trabajan en haciendas como peones o cultivan zonas de terreno muy pobres. LOS ALACALUFE (KAWESQAR) -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Tierra de Fuego (Chile) Población: 20 aprox., incluyendo a 10 en Puerto Edén El pueblo Alacalufe o Kawashkar habitaba la zona costera chilena comprendida entre el golfo de Penas y el estrecho de Magallanes. Denominados a sí mismos kaweskar, fueron sus propios vecinos quienes en forma despectiva los llamaron alacalufes (‘come mejillones’) por su costumbre de alimentarse de mariscos. Los kawesqar han vivido tradicionalmente de la pesca. Es una de las muchas culturas mermada por las epidemias. Sólo quedan unos pocos. Dedicados principalmente a la pesca, sus viviendas cónicas eran sencillas estructuras de palos curvados que sostenían ramas de follaje tupido, construidas para ser ocupadas durante los periodos de pesca y recolección de mariscos, donde sus mujeres eran diestras buceadoras. Una vez cumplida la tarea, las viviendas eran abandonadas para ser construidas de nuevo el año siguiente. Fueron grupos canoeros que recorrían la zona austral en busca de alimentos y un lugar para vivir en forma temporal. Se movilizaban con sus botes internándose por los canales, senos, bahías, estrechos y fiordos; ecosistema que constituyó su medio ambiente. La construcción de sus botes es muy eficiente. Los hacían de madera, uniendo tres piezas, que sellaban con grasa. Para evitar el frío ponían en su embarcación arcilla, sobre la cual hacían una fogata. Producto de esta gran movilidad sus viviendas fueron sencillas estructuras de palos amarrados con ramas de follaje tupido, las cuales eran rehechas en cada traslado. Sólo las ocupaban en sus ceremonias de unión matrimonial, o si el mal tiempo impedía la navegación. El hombre no sabía nadar, y era su deber cuidar a los niños cuando la mujer iba a mariscar. Su vestuario era de piel de guanaco o huemul, la cual usaban superpuesta. La piel de animales era indispensable para protegerse del frío. Como adorno a veces se pintaban la piel, aunque esto estaba más bien reservado a ocasiones especiales de carácter religioso. Su creencia religiosa era monoteísta. Sólo creían en Dios, palabra la cual en su idioma se dice Cholaas. Tenían un estricto código de comportamiento, con el cual podían llegar a otra vida, que estaría más allá de la línea del horizonte. Durante el siglo XVI, hacia 1535, su población podía calcularse en unos 2.500 a 3.000 habitantes, pero entre los años 1880 y 1930 el asiduo contacto con otras culturas y las enfermedades infecto-contagiosas, las epidemias, el abuso del alcohol suministrado como salario por los blancos, el cambio de su abrigo tradicional (sus pieles de lobo por las ropas del blanco), la tuberculosis, la promiscuidad, hacinamiento y los cambios radicales en su forma de vida, fueron mermando la población de forma significativa. Actualmente quedan unos cien descendientes de esta antigua cultura. Viven en casas de madera. Algunas mujeres se dedican a la artesanía de canastos confeccionados con junquillo y botes de piel de lobo marino o corteza de ciprés. Pero la mayoría sobrevive en medio de la pobreza y cesantía. Uno de estos grupos de supervivientes se encuentra en Puerto Edén (Isla de Wellington), en el que subsisten doce personas. LOS TEHUELCHES -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Patagonia (Argentina) Población: 350 (1993) Lengua: Chon Distribuidos en pequeños grupos familiares, los tehuelches convivieron con otros grupos como los ona en la Patagonia Argentina. Su altura y fuerte complexión provocó que fuesen considerados como gigantes. Los tehuelches viven al sur de Argentina y en el pasado subsistían casi exclusivamente de guanacos, armadillos y carne de otros animales. No cultivaban ningún producto, recogían plantas silvestres, raíces, semillas y frutos. Al igual que los onas, tenían perros domesticados que empleaban para la caza. El caballo comenzó a formar parte de su alimentación tras su introducción en 1725. No construían viviendas permanentes, aunque solían utilizar una especie de tienda de piel a la que llamaban toldo. A veces se resguardaban en cuevas y cobertizos de cuero. En cada campamento vivían unas veinte personas. En el interior de los toldos dormían sobre pieles de caballo, y cuando se levantaba el campamento, las viviendas se desmantelaban y los postes y pieles se transportaban a lomos de los caballos. Su medio de transporte hasta la llegada del caballo consistía en un pequeños botes. También con la llegada del caballo se impulsó su artesanía, y los tradicionales arcos y flechas fueron reemplazados por las bolas y el lazo. Estas boleadoras son un arma de dos o tres correas y 2,5 mt. de longitud, con una piedra en sus extremos. Se hacen girar por encima de la cabeza hasta que las piedras salen disparadas e impactan en el objetivo. El animal queda inmovilizado y después es rematado. Los tehuelche llegaron a ser grandes expertos con este arma, incluso a lomos de un caballo. Con la caza de guanaco y ñandu aseguraban su subsistencia. Los actuales gauchos aprendieron su forma de montar de los tehuelches y otras tribus ecuestres de la Patagonia y la Pampa. Su aspecto físico era imponente, altos y de musculosos hombros. De hecho durante dos siglos se alimentó la idea de que eran gigantes de entre 3 y 3,5 mt. Vestían grandes mantos de piel de guanaco cosidas, con el pelo por dentro (al contrario que los onas) y se ceñían la cintura con una correa. Su organización social giraba en torno al jefe o cacique. En tiempos de paz, éste se encargaba de elegir los lugares de acampada, el camino a seguir, y a veces las cacerías comunitarias. Si una familia no estaba contenta con el mandatario podía libremente abandonar el grupo e incorporarse a otro. Cuando aparecían hostilidades entre los grupos, el jefe asumía el papel de caudillo guerrero. Los tehuelches usaban una larga lanza en sus ataques, y también una boleadora perdida, de una única bola usada con intención de herir, en vez de enredar. Los prisioneros se convertían en una especie de esclavos que recogía leña y acarreaba el agua, pero por lo demás vivían igual que el grupo. La riqueza se medía en cantidad de caballos, moneda de pago para los casamientos (precio de la novia). En cuanto a su mitología existían diversos espíritus malignos (gualichos) que se intentaban ahuyentar a base de gritos y gesticulaciones. Los chamanes tenían gran influencia a la hora de curar las enfermedades producidas por los gualichos, exhortando al enfermo a expulsar al espíritu. Si alguien moría se colocaba el cuerpo en la parte alta de una colina y se construía un túmulo de piedras, cuyo tamaño oscilaba en función de la riqueza del difunto. LOS ONA -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Tierra de Fuego (Argentina y Chile) Población: 3 hablantes de la lengua en 1991 Lengua: Chon Los onas constituyen uno de los pueblos recientemente extinguidos. Las enfermedades importadas por los europeos minaron a la población. Su cultura murió con ellos. Los indios onas habitaron al norte de los yaganes, quienes le dieron este nombre, que significa “hombres del norte”. Ellos mismos se llamaban Sel`knam. El grupo de los indios onas se relaciona frecuentemente con los tehuelches de la patagonia, con los que compartían rasgos lingüísticos y físicos. Se trata de una tribu de individuos altos y de fuerte constitución. Su vida transcurría de forma sencilla, con escasa ropa, excepto una manta de piel de guanaco, a pesar de las bajísimas temperaturas de la zona. Llevaban el cabello largo, se depilaban las cejas y apenas tenían vello corporal. Su alimentación básica eran los frutos silvestres, ya que no se dedicaban al cultivo ni a la cría de animales, a excepción del perro. También comían anguilas, gansos, mariscos, focas, ballenas, cangrejos, patos, y, a veces, zorros, hongos, bayas y semillas. Los perros eran utilizados únicamente para la caza, que practicaban con arcos y trampas de diversos tipos. Se cree que no eran navegantes, y su artesanía consistía en la fabricación de cuerdas, cestas utensilios de piedra y recipientes de cuero. Siempre iban armados, y aunque denotaban un gran sentido del humor, no mostraban señal alguna de emoción en reuniones o actos sociales. Saludaban con el silencio respetuoso, lo que a veces fue considerado por los blancos como señal de hostilidad. De hecho cuando un cazador volvía a casa era ignorado por la familia, hasta que se sentaban a comer y todos mostraban su alegría. Los onas manifestaban su estado de ánimo mediante pinturas corporales, que en el caso del rostro, acentuaban la expresión elegida. Sus viviendas estaban construidas con piel de guanaco cosido alrededor de un armazón cónico de madera, y para las ceremonias religiosas utilizaban grandes chozas hechas con hierba. Los niños tenían que ser fuertes para sobrevivir a las bajas temperaturas, con tan poca protección. Los niños eran mantenidos fuera de la comunidad, y cuando crecían podían elegir libremente a su pareja, excepto algunas excepciones por cosaguinidad. Así se formaba una nueva familia, que constituía una unidad política y económica independiente, aunque los parientes compartían sus territorios de caza. Se llegaron a estimar unos cuarenta territorios de caza, que mantenían a unas 40 – 120 personas cada uno. Un factor que contribuyó a su desaparición fueron las peleas entre estos grupos por los territorios de caza, las cuales solo terminaban con el combate o sus ritos de paz (jelj), que detenía las disputas por algún tiempo. En sus costumbres rituales participaban exclusivamente los hombres, aunque las mujeres podían asistir a algunas danzas. Estas ceremonias, generalmente se caracterizaban por su carácter jocoso y distendido. Ante la muerte, se unían en duelo y los familiares se infligían heridas en sus propios cuerpos. Todas las posesiones del difunto eran quemadas instantáneamente. La ceremonia más importante era el klóketen, que servía para la iniciación a la pubertad, que duraba entre tres y seis meses. En ella se representaba a los espíritus con distintas pinturas corporales, plumas y cortezas. Su dios supremo era el omnipotente Temaukel, y, al igual que sus vecinos es importante la figura del chamán. De este grupo, seguramente el primero en ocupar estas tierras quedaban en 1925 unos 70 individuos. Su número descendió alarmantemente por las epidemias de sarampión llevadas por los blancos. En 1966 se conocían unos tres o cuatro individuos. Hoy, se consideran extinguidos. LOS YAGAN -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Tierra de Fuego (Argentina y Chile) Población: 70 descendientes aprox. en Puerto Williams Lengua: Yagán El pueblo yagán sufrió enormemente con las enfermedades introducidas por los europeos, especialmente el sarampión. Su población se redujo drásticamente y fue sometida a numerosos prejuicios debido su pobre forma de vida. Los yagán, al contrario que los onas, eran de baja estatura, aunque de anchos hombros y una gran fortaleza. Cuando Darwin les conoció en 1828, dudó que perteneciesen a la raza humana dada la miseria y suciedad en que vivían, ya que alrededor de sus chozas acumulaban los desperdicios, carne en descomposición y basura, que curiosamente, han servido para que los arqueólogos fecharan la llegada de los yagán al continente (hace más o menos 2000 años). Eran expertos canoeros, y construían sus chozas medio enterradas en el suelo y muy dispersas entre sí. Su cultura estaba en armonía con su medio ambiente, por otro lado, de durísimas condiciones climáticas. Sus cuerpos estaban cubiertos de capas de grasa, lo que les permitía conservar el calor. Iban prácticamente desnudos, con un pequeño delantal, y, a veces, una capa de piel de zorro o nutria. Cazaban focas, y con su piel fabricaban cuerdas de las que se colgaban sobre los acantilados para cazar pájaros. Las mujeres yagan nadaban en las heladas aguas, y buceaban para coger mariscos y también capturaban peces con una cuerda provista de un cebo o con una lanza. Estos alimentos, junto con las bayas, suponían la base de su dieta. A veces aparecía alguna ballena varada, que les suministraba un excedente de comida que compartían varios grupos. Sus canoas, muy ligeras, estaban fabricadas con cortezas de árboles, aunque más tarde las fabricaron de troncos tallados. Este medio era fundamental en sus vidas, para el sustento y el transporte, ya que cuando la comida escaseaba se desplazaban con sus pertenencias a otro lugar. Este pueblo, habitante de la costa, tenía un gran miedo a los onas y todo lo que se relacionase con las zonas interiores, por la existencia de seres sobrenaturales y malignos. Probablemente esta sea una de las causas por la que los yagan continuaran viviendo en la zona más inhóspita y meridional de la tierra. Para encender fuego usaban pedernal o pirita de hierro, que extraían de una mina cercana de la que explotaron estos recursos durante siglos. Solían mantener el fuego siempre encendido, y lo llevaban consigo al salir al mar, en sus canoas, sobre un montículo de arena o tierra. Por esta razón Magallanes, al ver las hogueras a todo lo largo de la costa, le llamó a esta tierra “Tierra de Fuego”. Pero con las hogueras también hacían señales de humo, sobre todo para anunciar peligros. Todos sus utensilios eran primitivos, pero su técnica de recolección de comida estaba bastante desarrollada y utilizaban con precisión la honda, el arco y las flechas. También confeccionaban las lanzas que utilizaban para pescar y hacían uso de las redes en los estuarios. La organización social de los yagán estaba poco definida, por lo que eran dados a peleas y venganzas. Aún así, un hombre influyente conocido por su buen juicio, era quien ayudaba a tomar decisiones. Recientemente los yagán habían elegido a un jefe (que ya no era yagán puro) de entre los últimos descendientes de esta tribu. En cuanto a su mitología, tenían muchas leyendas y un folklore muy rico. También el código ético era bien definido, aunque no practicaban ninguna religión, ni conocían dioses. A su vez no hacían una clara diferencia entre el bien y el mal, pero temían a los “hombres del bosque”, fantasmas que en muchos casos pertenecían a sus congéneres muertos. A veces encendían hogueras en honor de estos lakooma para que se calentasen con el fuego. Observaban dos ceremonias importantes, que se celebraban cuando se reunían los grupos para compartir la carne de una ballena varada. La ciexaus era un rito de iniciación a la pubertad, por el que los muchachos y muchachos debían pasar dos veces antes de casarse y contenía una gran dosis de instrucción moral. El kina reforzaba la sumisión de las mujeres por medio de un relato mítico en el que se narraba cómo en una época las mujeres habían dominado a los hombres, pero éstos habían descubierto que se hacían pasar por espíritus y las habían derrocado arrebatándoles el poder. Este pueblo, capaz de adaptarse a las condiciones más adversas, no pudo defenderse de los peligros que supuso la llegada de los europeos atraídos por la cría de ganado, el oro y el petróleo. Las enfermedades, sobre todo el sarampión, minaron a su población de tal forma que en 1908 solo quedaban 170 individuos (de los 3000 que vivían cuando llegó Darwin), y, en 1930 se habían reducido a 43 supervivientes, algunos de ellos de sangre mixta. Actualmente unos 70 descendientes viven en Puerto Williams. Hay que hacer notar la enorme injusticia que se cometió con este pueblo, como con otros tantos, incluso provocando y alimentando los prejuicios hacia los indígenas, que quizás todavía hoy arrastra el hombre occidental: SHALOM
Los sefardíes siguen en España Maimonides Los historiadores no creen que España albergara a más de 400.000 judíos sefardíes en 1492, y encima los Reyes Católicos expulsaron ese año a casi la mitad. Pero los cromosomas cuentan otra historia. Nada menos que el 20% de la población ibérica actual desciende de sefardíes. Si siguen aquí, es que nunca se marcharon. El estudio revela "un alto nivel de conversión", según sus autores Los estudios genéticos se han aplicado hasta ahora a los grandes flujos migratorios prehistóricos, pero aún hay mucho margen para ampliar su resolución -estudiando a más personas en cada zona geográfica- e iluminar episodios más recientes, como las invasiones, migraciones y otros movimientos de población registrados en la historia. En la Península han coincidido durante largos periodos históricos dos poblaciones, los musulmanes norteafricanos y los judíos sefardíes, que tienen unos orígenes geográficos muy distintos, y que por ello pueden rastrearse fácilmente con marcadores genéticos como los asociados al cromosoma Y. Como sólo se transmite por línea paterna, su rastro no se diluye con el paso de los milenios. Un consorcio de científicos británicos, españoles, portugueses, franceses e israelíes ha analizado a 1.140 hombres de 18 poblaciones de la península y las Islas Baleares. El resultado es una proporción más alta de lo esperado sobre todo de judíos sefardíes (20%). Estos datos revelan, según los autores, "un alto nivel de conversión, voluntaria o forzosa, impulsada por episodios históricos de intolerancia social y religiosa, y que condujo a la integración de los descendientes". Los resultados se presentan hoy en el American Journal of Human Genetics. Los 15 kilómetros de agua del Estrecho de Gibraltar nunca han sido un buen aliado de la pureza etnica ibérica. El primer contacto registrado históricamente fue el cruce desde Marruecos de un ejército árabe y bereber en el 711. La población de la península antes del 711 era de unos siete u ocho millones de personas, y unos 200.000 visigodos constituían la clase dominante. Las fuerzas invasoras no sumaban más de 10.000 o 15.000 personas inicialmente. Los judíos ya estaban en la península antes del 711. Muchos llegaron desde Oriente Próximo, como ciudadanos libres o esclavos romanos, tras la derrota de Judea en el año 70. Su población se estimaba en unos 400.000 en 1492, cuando 160.000 fueron expulsados por los Reyes Católicos. Se supone que la población actual de sefardíes en todo el mundo es de unos dos millones de personas. Pero sólo los descendientes españoles de sefardíes, según los nuevos datos, suman ocho millones. Los cromosomas de origen sefardí, aparecen distribuidos por el territorio de forma homogénea, con la excepción del noreste de Castilla, Cataluña y los Pirineos, donde su frecuencia es muy baja. SHALOM
Registrate y eliminá la publicidad! Las formas de religión en el África Negra En ninguna lengua de las que se hablan en el África no musulmana ni cristianizada existe una palabra para designar el concepto "religión". Este hecho da una idea de cuán diferente puede llegar a ser el concepto de lo ultraterreno y del sentido de la vida para estas culturas, que no tienen mayores preocupaciones de tipo cosmogónico. Lo religioso se concentra en un modo de vivir entre los demás, formando parte de una comunidad. Los diversos cultos africanos están tan fragmentados como sus etnias: hay rasgos religiosos comunes en los grupos mayores (por ejemplo, la cultura yoruba en África occidental o la bantú en África oriental), pero también encontramos características propias en las numerosas tribus de cada zona. Existieron grandes imperios religiosos (Songay, Malí), pero la ausencia de textos o de doctrinas unitarias impide una contemplación unitaria del fenómeno religioso africano. Debe destacarse la influencia de otros credos, que en algunos casos consiguieron desplazar las creencias nativas: el islam y el cristianismo se propagaron por gran parte del continente. Una relación cotidiana La presencia de dioses en las religiones africanas a menudo no tiene mayor sentido que justificar la existencia de fuerzas cósmicas que rigen el universo, pero en general apenas incide en la vida en común: los dioses viven apartados de los hombres, y éstos sólo se acuerdan de ellos en las grandes ocasiones, pero tienen alguien en quien confiar en su vida cotidiana: los antepasados. La carencia de un lenguaje escrito tuvo como consecuencia probable la despreocupación de los africanos por lo teórico: la tradición oral está mucho más apegada a lo que los seres humanos conocen, por lo que las formas de religión de esta parte del mundo no son aficionadas a la reflexión abstracta o a las doctrinas rígidas. Si no existe un texto, difícilmente puede asentarse una doctrina; por ello, en el África Negra las creencias evolucionan con el mundo que rodea a quienes las profesan: las relaciones entre los miembros de la tribu, la naturaleza, los fenómenos naturales... Pero todos estos cultos tienen un denominador común, una creencia que engloba el presente, el pasado e incluso el futuro del grupo: el culto a los antepasados. La vida después de la muerte no es un tema que el africano primitivo tenga muy claro: en sus creencias no hay cielo ni infierno. En la mayoría de aquellas culturas existe la creencia de que, al morir, cada uno se reunirá con sus antepasados en algún lugar, pero esta idea no conlleva implicaciones éticas o morales en el comportamiento cotidiano: el premio y el castigo no existen. La mayor parte de reglas que se obsevan en estas sociedades tienen sentido en el marco de la comunidad; es lo que los occidentales llamaríamos un "manual de buenas costumbres". El culto a los antepasados equipara a los hombres y a las mujeres ya fallecidos con otras fuerzas cósmicas. Al contrario que en otras religiones, los dioses tienen menos poder que las almas de los difuntos y, salvo excepciones, no lo utilizan para influir en el mundo. En cambio, los ancestros sí velan por la tribu a la que pertenecieron. Al igual que en algunos cultos melanesios, en África los antepasados cuidan de sus descendientes por tradición pero también por interés propio: si algún cataclismo asolara a la tribu y ésta desapareciese -junto con su culto-, el antepasado perdería lo que le arraiga a la tierra, y se convertiría en un espíritu maligno y errante. Mientras el ancestro sigue conectado a su tribu, todo va bien para ambas partes: los descendientes le rinden culto y él los cuida y protege de las enfermedades y problemas de todo tipo. No como un dios inaccesible y lejano, sino como un ser que está presente en muchos aspectos de la vida del individuo. Algunos de los miembros de la tribu se ponen en contacto con los antepasados a través de un oráculo y de los sueños. Incluso se dice que, en lugares solitarios, un espíritu puede aparecerse para advertir o aconsejar a su descendiente. Antepasados y muertos vivientes Hay que tener en cuenta que diversas culturas distinguen claramente entre antepasados y muertos vivientes. Los primeros son los miembros de la tribu que murieron hace mucho tiempo (por lo menos dos o tres generaciones atrás) y cuidan de sus descendientes. Por el contrario, el término muerto viviente alude a los muertos recientes: padres, abuelos. En el segundo caso, los difuntos pueden no tener todos los poderes ni la lucidez necesarios para usarlos de forma correcta, por lo que es mejor no recurrir a ellos: los muertos vivientes son utilizados de forma egoísta por personas con aviesas intenciones, los hechiceros y las brujas. En casi toda África oriental y central el culto a los ancestros (y en algunos casos, a los muertos vivientes) es básico: en bantú se les llama muzimu y desempeñan un papel fundamental, ya que inciden desde el núcleo familiar en toda la tribu. Sin embargo, se discrepa sobre su valor religioso: según algunos antropólogos los antepasados no son fuente de un verdadero culto religioso, sino únicamente receptores del respeto y afecto de sus descendientes, de manera similar a como se entiende en la cultura cristiana, que honra a sus familiares difuntos por Todos los Santos poniendo flores en sus tumbas. Por el contrario, otros antropólogos sostienen que se practica un verdadero culto: los antepasados son realmente adorados y se les considera seres sobrenaturales que pueden incidir en cualquier aspecto de la vida. Sin entrar en la polémica, lo que sí está claro es que los antepasados son el elemento más importante de las creencias aborígenes del África Negra, tengan o no estatus divino. Los dioses tienen otras cosas en que pensar No obstante, existe el concepto de divinidad, si bien es muy diferente del de otras culturas. Para empezar, comprobamos que casi todas las tribus, en particular las del grupo bantú, tienen la idea de un dios central o creador, generalmente llamado Mulungu (con todas sus variantes lingüísticas, como Mungu, Murungu). Ya antes de los contactos con el islam y el cristianismo se atribuían a este dios características antropomorfas y poderes ilimitados sobre la naturaleza. Se le identifica con determinados fenómenos que adquieren de este modo cualidades míticas: el sol es su ojo; la lluvia, su saliva; el trueno, su voz, etc. Algunas culturas dicen que vive en grandes montañas, como el Kilimanjaro o el monte Kenia. Se le rinde culto, pero con menor frecuencia que a los antepasados. Por ejemplo, los kikuyus de Kenia afirman que no se debe molestar al dios por nimiedades, y los ashantis (África occidental) sólo celebran ceremonias en momentos de gran apuro. Esto equipara la noción de un dios creador que se ha desentendido del mundo con la que tienen (recordemos) las tribus de indígenas no andinas de Sudamérica. Aparte de espíritus menores (malignos o de antepasados) algunas tribus, como los basogas (Uganda), consideran que hay unos espíritus superiores, los babubale, que tienen categoría de dios y hasta se les dedican templos. No es habitual, pero en algunas culturas, como la yoruba (Nigeria) y otras, tienen incluso un panteón: alrededor del dios supremo yoruba, Olorun, existen unas divinidades secundarias, llamadas orisha, que están encargadas de diversos ámbitos. Algunos orisha son descendientes de Olorun, pero a su vez ancestros de los hombres actuales, por lo que han servido para perpetuar una serie de dinastías políticas, al estilo de los faraones egipcios o los sapa-incas de los Andes. La religiosidad del África Negra Una ética en honor al grupo La religiosidad del África Negra no se basa en abstracciones o visiones individuales, sino en elementos que hermanan a los hombres y mujeres en unidades comunitarias. La familia, el clan, la tribu o el grupo étnico son lo más importante, y la mayoría de detalles religiosos están orientados a preservar esta armonía, por lo que quienes puedan perjudicarla (brujas, hechiceros) suelen ser marginados de inmediato. En la mayoría de culturas africanas, los antepasados y algunos dioses que dieron el "soplo" a la vida humana son entendidos como expresiones tangibles (al menos en oráculos, sueños y revelaciones) de las fuerzas cósmicas. Pero su función suele ser más pragmática: ayudar a la comunidad en todas sus actividades. El componente social de estas ideas está muy claro. No responden a las grandes preguntas filosófico-religiosas de rigor ("quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos", sino que son un referente, una tabla a la que agarrarse en el naufragio de las penalidades de la vida. Todos los componentes de la tribu respetan, veneran, temen y se sienten seguros con estas fuerzas porque garantizan la armonía social. Pero algunos pretenden utilizar el poder cósmico para sus propios fines. Son los llamados brujas y hechiceros. Brujas y hechiceros: ¿delincuentes o chivos expiatorios? Empecemos por diferenciar ambos conceptos. La diferente denominación no obedece únicamente al sexo, aunque en África la mayoría de brujas son mujeres y la mayoría de hechiceros, hombres. La diferencia es bastante compleja: en principio, las brujas están imbuidas de un poder maligno que raras veces pueden controlar y que las impulsa a actuar mal y a perjudicar a los demás. Por el contrario, los hechiceros son conscientes de que quieren hacer el mal, y son ellos quienes se ponen en contacto con las fuerzas malignas mediante ritos y conjuros. De todos modos, tan peligrosa puede ser para la comunidad la acción de unos como la de otros. Es conveniente descubrir a los hechiceros, para castigarlos o expulsarlos de la comunidad. Por lo que respecta a las brujas, a veces basta con exorcizarlas, aunque se han dado casos de lapidamiento. A las brujas se les atribuyen poderes como el del vuelo o la metamorfosis, transformándose en monos o elefantes. Puesto que no son conscientes de su verdadera personalidad, pueden llevar una doble vida sin saberlo: mujer normal durante el día y bruja por la noche. Al amparo de las sombras, estas mujeres chupan la sangre a los incautos, celebran aquelarres, devoran las almas y matan a los niños. La creencia en la existencia de estos seres maléficos suele deberse a razones sociológicas. Witte considera a brujas y hechiceros meras válvulas de escape de las tensiones sociales. Cuando alguien tiene un problema, ya sea de salud, económico, de relación, o afectivo, busca un culpable, porque se niega a admitir que se deba a la mala suerte. En estas situaciones es cuando es más fácil atribuir a alguien conocido malas intenciones, por envidia, manía u otras razones. De ahí a demonizar al rival, sólo hay un paso. El hecho de que los africanos crean en este tipo de personajes asociales y malignos se nos antoja primitivo, pero esto no es más que paternalismo y sentimiento de superioridad: en las sociedades industrializadas otros focos de demonización social tienen consecuencias tan trágicas como los destierros o muertes de brujas y hechiceros. Y si hablamos de fanatismo o superstición primitivos, no olvidemos que en nuestras ciudades, los "hinchas" de muchos equipos de fútbol insultan, atacan e incluso llegan a matar a personas cuyo único delito es pertenecer a otro equipo y, por tanto, a otro clan. Otro tipo de exclusión social o de justificación de la violencia. No sólo las brujas y hechiceros son marginados. También hay casos de exclusión por razones que parecen peregrinas. Es conocido (especialmente para los amantes de la música) el caso del cantante y compositor Salif Keita: descendiente de una familia real en Malí y, por tanto, heredero de poderes políticos sobre decenas de tribus, fue rechazado por su padre desde que nació. El motivo es que era albino, y el blanco es un color que da mala suerte en las culturas de la zona. Keita emigró a Francia y triunfó en el mundo de la música étnica y ello le ha permitido volver cargado de honores a su país, pero el trauma de su infancia no podrá borrarlo de su memoria mientras viva; de hecho, algunas de sus canciones hablan de él. La tierra como fuerza cósmica común El apego de los africanos a su tierra es comprobable también en algunos detalles del culto a fuerzas superiores: la diosa que se correspondería a la Pachamama andina. Entre los yorubas, las divinidades femeninas se relacionan claramente con la tierra y las masculinas, con el cielo. Esta misma cultura llama a la madre tierra Iyanla ("gran madre", pero son muchas las tribus de otras zonas que veneran a figuras similares. El culto a los antepasados y el culto a la tierra están íntimamente relacionados porque ambos participan de lo que perpetúa la existencia de las tribus: la fecundidad. Por ejemplo, los ibos (África occidental) llaman a los antepasados "el antiguo pueblo de nuestra tierra". Y muchas tribus, a la hora de hablar de jefes o caudillos, distinguen claramente entre el "jefe político" y el "jefe de tierra". El primero puede haber conquistado un territorio, pero hay leyes que no puede imponer a los vencidos, pues de ellos es la tierra que habitan, la tierra que habitaron sus antepasados (objetos primordiales de la religiosidad) y que les pertenece porque están arraigados en sus parajes. No es de extrañar, por tanto, que los nativos que abandonan sus poblaciones para vivir en las grandes ciudades africanas (Nairobi, Lagos, Ciudad del Cabo) acaben abandonando sus creencias y siendo asimilados por las doctrinas cristiana y musulmana. La noción de Dios en el África negra El investigador John Mbiti publicó en Londres, en 1970, su obra Concepts of God in Africa. En ella incluye una lista de diversas tribus de África central y oriental con los nombres que utilizan para designar el concepto de ser creador y todopoderoso. He aquí algunos ejemplos en los que puede observarse que el nombre Mulungu, y sus similares, es el más repetido porque las lenguas de estas zonas tienen un léxico común para aspectos muy básicos, como ocurre con las diversas ramas de lenguas indoeuropeas. Pueblo: Abaluyia País: Kenia Nombre: Wele Pueblo: Akamba País: Kenia Nombre: Mulungu Pueblo: Ankore País: Uganda Nombre: Ruhanga Pueblo: Baganda País: Uganda Nombre: Katonda Pueblo: Banyarwanda País: Ruanda Nombre: Imana Pueblo: Banyoro País: Uganda Nombre: Ruhanga Pueblo: Barundi País: Burundi Nombre: Imana Pueblo: Bemba País: Zambia Nombre: Mulungun Pueblo: Chaga País: Tanzania Nombre: Ruwa Pueblo: Gogo País: Tanzania Nombre: Mulungu Pueblo: Ila País: Zambia Nombre: Leza Pueblo: Kikuyu País: Kenia Nombre: Murungu Pueblo: Meru País: Kenia Nombre: Murungu Pueblo: Shona País: Zimbabwe Nombre: Mwari Pueblo: Sukuma-Nyamwezi País: Tanzania Nombre: Mulungu Pueblo: Swahili País: Kenia, Tanzania Nombre: Mungu Pueblo: Yao País: Malawi, Mozambique Nombre: Mulungu La santería y el vudú Un modo de preservar las antiguas tradiciones El práctico exterminio de los indígenas de Centroamérica (debido en gran parte a las enfermedades que contrajeron con la llegada de los conquistadores) y su sustitución por hombres y mujeres africanos, más dotados físicamente para el trabajo duro que les encomendaban, ha marcado el cariz cultural y, por tanto, religioso de la población de países como Cuba, Haití y Puerto Rico. La santería es un claro ejemplo de sincretismo religioso: muchos de los santos, en principio católicos, a los que se da culto en Cuba esconden dioses de la mitología yoruba, etnia de origen nigeriano a la que pertenecen gran parte de los negros que pueblan la isla caribeña. Por ejemplo, la famosa virgen de la Caridad del Cobre (tema central de un conocido bolero, que exalta más las connotaciones sexuales que el respeto por la divinidad) tiene un color oscuro en su piel y unos rasgos inequívocamente mulatos. Del mismo modo, Shango, el dios del trueno, se convierte en santa Bárbara, patrona de la artillería, como el poderoso Orunmila se disfraza de san Francisco, la diosa Orunbala pasa a ser Nuestra Señora de la Merced o Elegba es san Pedro. Uno de los cultos más curiosos es el que se da a Babalú-Aye o san Lázaro. En la iglesia del Rincón, a unos veinte kilómetros de La Habana, se celebran romerías que han aumentado su número de devotos al agudizarse los problemas económicos. En este culto, los fieles identifican sin problema ambas divinidades en una sola, como si se tratase de un sólo dios con dos caras; en una de las canciones que se cantan durante la peregrinación, el texto es explícito: "Ay San Lázaro Bendito, Mi viejo Babalú-Aye, "Yo te debo, yo te cumplo" Los fieles piden a la divinidad afro-cubano-católica salud y mejoras económicas, y ofrendan flores, limosnas y velas encendidas. A lo largo del camino, los devotos se arrastran por el lodo y el polvo, cargan pesadas piedras y enormes cruces, y recorren penosamente durante horas el trayecto que lleva al santo/divinidad, que originalmente protegía contra la lepra, la sífilis y la viruela, y ahora se ha "especializado", siguiendo el signo de los tiempos, en la prevención del sida. La santería cubana o el panteón yoruba en América Los dioses menores de la santería son llamados orishas, exactamente igual que los del panteón yoruba y transmiten su poder mágico, llamado ache, a los sacerdotes o santeros. Sus ritos incluyen la adivinación y las danzas al ritmo de tambores, entonando salmodias, como reflejó en algunos poemas el escritor cubano Nicolás Guillén. Una característica típicamente africana de la santería es que es un tipo de religión popular, destinada principalmente a solucionar los problemas cotidianos de la gente, que los consulta con el santero. Éste desempeña un papel complejo que incluye los de gurú, astrólogo, asistente social, brujo y consejero. La supersitición se funde con la religiosidad; por ejemplo, los santeros saludan a la gente con una reverencia mientras apoyan las palmas, cruzadas, sobre los propios hombros: jamás dan la mano porque creen que los espíritus malignos o benéficos pueden pasar de un cuerpo a otro con el contacto físico. En otros países con etnia de origen yoruba, como Trinidad, ocurre más o menos lo mismo: divinidades africanas con máscara cristiana. Por otra parte, muchos de los ritos de la santería han sido exportados a varias zonas de Estados Unidos, debido a la emigración de numerosos grupos anticastristas. El sincretismo está muy arraigado en otros países latinoamericanos (por ejemplo, el culto Winti de Surinam, de formas protestantes pero cuyo fondo es claramente africano o el culto Macumba de Brasil), pero el caso cubano es el que despierta más interés por su riqueza ritual. El vudú haitiano: Loa, zombis y posesiones El influjo de las religiones de varias zonas de África (Benín, Nigeria, Zaire) converge en los ritos y la cosmogonía de los habitantes de Haití, quienes, no obstante, dan un rostro católico al culto. Sin embargo, es fácil ver que su concepto de dios es mucho más africano que cristiano: una divinidad que está por encima de todo y a la que, salvo en casos excepcionales, no hay que molestar con los problemas humanos. Lo cotidiano se confía a dioses menores (típicos de las religiones del África Negra) y a espíritus que se comunican con sus fieles y, en ocasiones, poseen a los que participan en determinados ritos. Estas celebraciones se acompañan de velas encendidas, sacrificio de animales domésticos y danzas al frenético ritmo de los instrumentos de percusión. Su origen se remonta a la dominación francesa de la isla, que aportó los elementos católicos. La teología principal y los detalles mágicos fueron aportados por la población negra que fue llevada a la isla, de las etnias fon, yoruba y kongo principalmente. De hecho, la palabra vudú proviene de la palabra fon, espíritu (vodun). Como en el caso de la santería, los dioses del vudú están por debajo de una divinidad central y lejana, y son identificables con santos cristianos. Son llamados Loa y se les ofrecen celebraciones en pequeños templos, donde el sacerdote (houngan) o la sacerdotisa (mambo) dirigen las plegarias y danzas, y actúan también como consejeros: los fieles les piden ayuda, curación (tienen conocimientos de medicina tradicional) y protección contra la brujería. En ocasiones, algunos devotos entran en trance y son poseídos por los Loa, lo cual aprovechan para dar consejo (inspirado sobrenaturalmente) o curar. A veces un Loa maléfico, los llamados Petro Loa, se cuela en el rito y posee al devoto, de forma bastante más violenta que los benéficos, llamados Rada Loa. Tal vez el aspecto más célebre de los cultos vudú sea el zombi popularizado por la literatura cinematográfica del terror. De los zombis se dice que son cadáveres resucitados por los sacerdotes y utilizados para las labores agrícolas como autómatas sin voluntad. Una versión más racionalista del fenómeno sostiene que en realidad se trata de personas vivas a las que el sacerdote ha administrado unas sustancias sobre la piel. Este veneno las paraliza y les da aspecto de zombis. Pese a las prohibiciones de la Iglesia católica durante siglos, el vudú ha pervivido y cree en él un ochenta por ciento de la población actual de Haití. Tal vez por ello la Iglesia se ha resignado a convivir con él y ha cesado la persecución. Los cultos de la "Vuelta a África" Marihuana, cabellos sucios y anudados en largas trencillas, rechazo de los cánones socialmente correctos, una música ingenua e hipnótica, viejas creencias africanas a las que se han adosado vagas nociones cristianas. Una cultura propia que en el fondo seduce por su inocencia. Quienes conocen de oídas los movimientos afrocentristas y de "Vuelta a África" que han proliferado en el siglo XX suelen mezclar erróneamente conceptos como el zionismo y el rastafarismo. Tal vez una de las razones sea el modo en que Bob Marley (gran divulgador popular de estas culturas) hacía referencia a ambos movimientos en sus canciones. Pero no deben confundirse. Para empezar, el zionismo es un culto radicado en el África Negra, mientras que el rastafarismo nació y se ha desarrollado en las Antillas. Pero hay otras diferencias que veremos a continuación. El zionismo: un culto cristiano en el corazón de África Reciben este nombre varios grupos religiosos con una base doctrinal común, aunque con algunas diferencias rituales y formales, que surgieron a finales del siglo XIX en Sudáfrica y que se han ido extendiendo hacia el norte, hasta llegar a Nigeria. El nombre zionista proviene del origen blanco de estos cultos. En 1896 se fundó en Chicago la Iglesia Católica Apostólica de Zión, un movimiento baptista que vaticinaba la segunda venida de Jesucristo como inminente. Misioneros de esta congregación fueron enviados a Sudáfrica en la década siguiente, y sus seguidores africanos, influidos también por misioneros pentecostales, decidieron escindirse y crear una congregación nueva, con influencias de ambas tendencias cristianas y algunos elementos aborígenes. Así nació la Iglesia Apostólica de Zión, que pronto fue extendiendo su influencia hacia el norte admitiendo variaciones -debidas, probablemente, al sustrato religioso de las poblaciones convertidas-, por lo cual recibe distintos nombres según la latitud geográfica: en Ghana se le llama Espiritualismo y en Nigeria, Aladura, por poner dos ejemplos. Su doctrina tiene una base cristiana, pero ha desarrollado rasgos distintivos propios. Por ejemplo, los distintos grupos son regidos por un sacerdote al que se suele llamar mesías y cuyo cargo es hereditario. El mesías no tiene por qué ser necesariamente un varón. Por otro lado, cada movimiento zionista suele tener su origen en un profeta que tiene una visión o sueño revelador y que establece un lugar para el culto, que es denominado Nueva Jerusalén, Moriah o, simplemente, Zión. Otra característica es la prohibición de algunos alimentos, cerveza, tabaco y medicinas occidentales. En los lugares convertidos, se acostumbra repudiar las costumbres religiosas del grupo asimilado, aunque también se adaptan sincréticamente al rito zionista para facilitar la conversión. Los mesías tienen revelaciones directamente del Espíritu Santo, que ilumina su papel de guía y les otorga poderes. Muchos grupos zionistas admiten la poligamia. Un rasgo muy importante y diferenciador de los zionistas es la abundancia de elementos netamente africanos en sus ritos: las ceremonias son acompañadas por danzas, percusión y cánticos tribales. Los ritos de purificación y exorcismo parecen tener también un origen subsahariano. No así la tendencia a bautizar y rebautizar a los fieles, que proviene del origen baptista de estas creencias. El rastafarismo no es sólo marihuana y reggae Rastafarista o rastafari (o incluso ras tafari) es la denominación que suele darse a quien lleva dreadlocks (trencitas), se deja barba y consume grandes cantidades de marihuana. Pero tras este fenómeno social, presente en casi todo el mundo, hay una religión. Los primeros rastafaris aparecieron en Jamaica a principios del siglo XX, aunque no divulgaron oficialmente su doctrina hasta la década de 1950. El culto proviene de varias fuentes: grupos, profetas y movimientos de Vuelta a África y de rechazo a la cultura europeo-cristiana (llamada genéricamente Babilonia), impuesta a los esclavos que fueron llevados a las Antillas. También el líder político-religioso Marcus Garvey influyó en el culto. Su doctrina se basa en la idea de que los negros son israelitas reencarnados que para purgar los pecados que cometieron siglos atrás han sido -y son- explotados por la malvada raza blanca. Están esperando regresar a África (la canción Exodus, de Bob Marley es muy ilustrativa en este sentido), para alcanzar la redención y cambiar el orden de las cosas: ellos dominarán a los blancos. El dios de los rastafaris es denominado Jah (abreviatura de Jehová), pero también rinden culto a un personaje histórico, el emperador de Etiopía Haile Selassie I, que fue para ellos paladín de la raza negra y tiene carácter divino en su doctrina. De hecho, el nombre de esta religión proviene de Ras ("príncipe" Tafari, apelativo que daban al emperador. A partir de mediados del siglo XX, pusieron menos énfasis en el concepto de éxodo y prestaron mayor atención, por un lado, a la lucha de liberación socio-política del pueblo negro (de ahí su éxito en parte de la población de Estados Unidos) y, por otro, a un cierto misticismo, que busca referentes, a partes iguales, en el Antiguo Testamento y en las diversas tradiciones religiosas del África Negra. Los rastafaris suelen ser vegetarianos y se caracterizan por su aspecto físico (el pelo sin peinar ni cortar, recogido en trenzas naturales o gorros de colores chillones, típicamente africanos) y sus costumbres contemplativas, favorecidas por el consumo de marihuana. Este último aspecto es tema recurrente en muchas canciones de los estilos musicales antillanos de raigambre afroamericana: ska, reggae y raggamuffin. El primero de ellos floreció en la década de 1960 y era un movimiento eminentemente lúdico. El segundo ha ejercido una gran influencia en la evolución de la música popular de todo el mundo desde la década de 1970. El raggamuffin es una mezcla de reggae y hip-hop de claras tendencias políticas, procedente de los barrios más pobres de Kingston y otras ciudades jamaicanas. Las letras de Bob Marley han contribuido a popularizar algunos de los conceptos del movimiento rastafari, que ha ganado adeptos en todas las latitudes. SHALOM <a href="http://ads.us.e-planning.net/ei/3/46bb/f9cfaf75666c1c8a?it=i&rnd=$RANDOM" target="_blank"><img width="728" height="90" alt="e-planning.net ad" src="http://ads.us.e-planning.net/eb/3/46bb/f9cfaf75666c1c8a?o=i&rnd=$RANDOM" border=0></a>
Registrate y eliminá la publicidad! Un investigador israelí sostiene que el 85 por ciento de los palestinos tiene orígenes judíos y que su país debería reconocerlos y buscar la solución al histórico conflicto de Oriente Medio en la fórmula de 'un estado para un pueblo'. Zvi Mesinai, físico y programador informático dedicado desde hace años a la Historia, sirve de intermediario entre cuatro palestinos que reclaman tener orígenes judíos y un consejo rabínico denominado el 'Nuevo Sanedrín', que estudia si sus teorías tienen fundamento. 'Aquí ocurrió lo mismo que en España', asegura a Efe Mesinai, autor de 'Ver para creer' (edición propia, 2006), en alusión al proceso de mestizaje y conversión que tuvo lugar en la Península Ibérica y que, defiende, también tuvo lugar en Oriente Medio. 'Los palestinos son judíos conversos', asegura Mesinai, para quien su libro es 'el primero que hace balance de la historia palestina desde hace 2000 años'. Los cuatro palestinos cuyo caso apadrina este investigador viven en las colinas del distrito cisjordano de Hebrón, y uno de ellos acudió a él con objetos litúrgicos judíos que dijo haber recibido de un tío abuelo, con la afirmación de que sus antepasados fueron convertidos al Islam por la fuerza. Exactamente como si se tratara de conversos en la España medieval, otro le contó que su familia solía encender velas en secreto antes de la jornada sabática y durante la fiesta de 'Hanuká', que conmemora la revuelta macabea contra Grecia en el siglo II a.C. La identidad de los cuatro es mantenida en secreto por temor a actos de represalia de sus vecinos, pero Mesinai trata de convencer a los rabinos de que les abran las puertas del judaísmo. A ellos y a otros miles de la misma región que, dice, tienen también raíces judías. 'Parece que estos cuatro sólo son (musulmanes) desde las últimas generaciones, pero el origen judío del grueso de los palestinos se remonta siglos atrás', afirma. El investigador se apoya, entre otros elementos, en los resultados de un estudio científico del cromosoma Y, que en 2000 estableció una afinidad genética entre los judíos y más de un 80 por ciento de los palestinos. Con ello también reta las teorías de que fueron relativamente pocos los judíos que quedaron en la zona tras la destrucción del Templo de Jerusalén en el siglo I y la Revuelta de Bar Kosiba contra Roma en el siglo II, al comienzo del Segundo Exilio. 'Antes de la revuelta había unos dos millones de judíos, y quedaron un millón de los que, con el tiempo, muchos se convirtieron al cristianismo bajo el Imperio Bizantino', declara. Y explica que para 1012, cuando el califa fatimí Al-Hakim ordenó que todos sus súbditos se convirtieran al Islam o abandonaran sus territorios, había en la zona unos 600.000 descendientes de las tribus de Israel. Según el investigador, 'de ellos medio millón aún eran judíos de religión'. La gran mayoría, subraya, se convirtieron en 'mustarabim', equivalente a 'marrano' porque siguieron practicando el judaísmo en secreto; 'de estos conversos provienen los palestinos', sentencia. Lo que muchos podrían tildar de 'charlatanería', es para Mordejai Nisán, docente de la Universidad Hebrea en Estudios del Medio Oriente, 'cuanto menos factible'. 'A priori su premisa tiene base', explicó a Efe ese otro experto, porque en cualquier lugar en el que hay cambios demográficos y migraciones se entremezclan los orígenes de los pueblos. 'Hay incluso apellidos y pueblos palestinos que ya aparecían mencionados en el Guemará (parte del Talmud) como habitados por judíos, como Yata y Samoa en Hebrón, o Sahnín en la Galilea, hoy de población árabe', subraya Nisán. Pero aferrado a las normas más estrictas de la investigación histórica, Nisán prefiere no aventurar cifras, porque 'antes se necesita verificar y contrastar' todo con métodos científicos. En su opinión, el Estado judío debe dar cabida a todos los descendientes del 'histórico pueblo de Israel', independientemente de la religión que practiquen ahora, y abrirles las puertas, aunque sólo a aquellos que deseen abrazar de nuevo el judaísmo. La atrevida teoría de Mesinai tiene también un ángulo político, ya que afirma que 'si los palestinos son de origen judío, darles ahora un estado sería redundante'. 'La fórmula de dos estados para dos pueblos que promulgan todos es una receta para el fracaso. Los palestinos son nuestros hermanos, así que lo que se requiere es 'un estado para un pueblo'', dice. SHALOM
Registrate y eliminá la publicidad! La práctica de cortar circularmente el prepucio del pene no es particular del pueblo de Israel. Según los datos etnográficos e históricos, hay testimonios de esta costumbre entre los pueblos africanos, malayo-polinesios y semíticos-hamíticos. De acuerdo a lo afirmado por el filósofo de la religión, el holandés G. van der Leeuw (1890-1950), "la circuncisión es 'un rite de passage', que simboliza tanto el nacimiento como la muerte. Esta práctica es una mutilación que, como en el caso del tatuaje, la limadura de los dientes o la perforación del himen de las doncellas, la practican los hombres a los efectos de dar poder o de renovarlo. Según sus palabras, la mayor parte de estas mutilaciones no se presentan sólo en los llamados ritos de la pubertad, sino también en las bodas, el luto y otros. Toda la vida sólo se entiende precisamente como crisis del poder” (Fenomenología de la Religión [México: Fondo de Cultura Económica, 1964] p. 187). Más específicamente, el rito de la circuncisión está asociado con la maduración sexual y social del joven al entrar en la pubertad. La literatura etnográfica, como el caso de los pueblos africanos, nos enseña que hay cuatro temas combinados en esta costumbre: la fertilidad, la virilidad, la madurez y la genealogía. Según la feliz definición de H. Eilberg-Schwartz, "el pene es lo que convierte al joven en varón, en adulto, en padre y en continuador del linaje''. Uno podría resumir esto diciendo que "uno debe tener un miembro para ser miembro'' (The Savage in Judaism [Bloomington and Indianapolis: Indiana University Press, 1990] p. 145; traducción mía). En el Antiguo Oriente la práctica de la circuncisión estaba ampliamente difundida. Según lo afirmado por el afamado historiador griego Heródoto de Halicarnaso (siglo V a.e.c.), el origen de la práctica habría tenido lugar en Egipto: las únicas naciones del globo que desde su origen se circuncidan son los colcos, egipcios y etíopes, puesto que los fenicios y sirios de Palestina confiesan haber aprendido de Egipto el uso de la circuncisión. [...] No sabría, empero, definir entre los egipcios y etíopes, cuál de los dos pueblos haya tomado esta costumbre del otro, viéndola en ambos muy antigua y de tiempo inmemorial. Descubro, no obstante, un indicio para mí muy notable, que me inclina a pensar que los etíopes la tomaron de los egipcios...” (II, 104; en: Los nueve libros de la Historia [Barcelona: Iberia, 1976] I, p. 139). Sin embargo, a la luz de los datos arqueológicos (se hallaron representaciones de guerreros sirios circuncisos en Siria y Egipto que datan de los comienzos del tercer milenio a.e.c.), los investigadores modernos afirman que este ritual se habría originado entre los semitas nord-occidentales, para luego ser adoptado por egipcios y hebreos. En el antiguo Israel la circuncisión era un rito de fertilidad o de esponsales. Un ejemplo en este sentido es la exigencia de los hijos de Jacob a los siquemitas, en ocasión de solicitar la mano de Dina después de que ésta fuera raptada y violada (Génesis 34:1-5): "No podemos hacer tal cosa: dar nuestra hermana a uno que es incircunciso, porque eso es una vergüenza para nosotros. Tan sólo os la daremos a condición de que os hagáis como nosotros, circuncidándose todos vuestros varones'' (vv. 14-15). Asimismo, esta práctica habría tenido también un sentido apotropaico, destinado a aventar el mal. Una prueba de este concepto aparece en el relato oscuro sobre la circuncisión del hijo de Moisés: "Y sucedió que en el camino le salió al encuentro Yahveh en el lugar donde pasaba la noche y quiso darle muerte. Tomó entonces Seforá un cuchillo de pedernal y, cortando el prepucio de su hijo, tocó los pies de Moisés, diciendo: Tú eres para mí esposo de sangre. Y Yahveh le soltó; ella había dicho: esposo de sangre, por la circuncisión'' (Éxodo 4:24-26). (Nota: Algunos autores afirman que esta historia misteriosa estaría relacionada con su contexto literario inmediato, a saber: el anuncio de la muerte de los primogénitos en Egipto [vv. 22-23]. De acuerdo a esta interpretación, pues, la salvación del hijo de Moisés por medio de la sangre de la circuncisión insinuaría la futura salvación de los primogénitos de Israel por medio de la sangre en las jambas y dinteles de sus casas [12:1-14].) Pero sin duda el texto emblemático sobre la circuncisión se halla presente en el libro del Génesis, cuando este ritual se convierte en señal (ot) del establecimiento de la alianza (brit) entre Yahveh y el padre de Israel: "Dijo Dios a Abraham: Guarda, pues, mi alianza, tú y tu posteridad, de generación en generación. Esta es mi alianza que habéis de guardar entre yo y vosotros -también tu posteridad-: todos vuestros varones serán circuncidados. Os circuncidaréis la carne del prepucio, y eso será la señal de la alianza entre yo y vosotros. A los ocho días será circuncidado entre vosotros todo varón, de generación en generación, tanto el nacido en casa como el comprado con dinero a cualquier extraño que no sea de tu raza. [...] El incircunciso, el varón a quien no se le circuncide la carne de su prepucio, ese tal será borrado de entre los suyos por haber violado mi alianza'' (17:9-14. Ver también Levítico 12:3). Inspirada en el antiguo ritual asociado con la fertilidad y la progenie, la práctica de la circuncisión prescrita aquí ya no tiene un significado mágico, sino un mensaje teológico profundo: "Dios es el que concede la fertilidad y la multiplicación de la familia: Por mi parte he aquí mi alianza contigo: serás padre de una muchedumbre de pueblos [...] Te haré fecundo sobremanera, te convertiré en pueblos, y reyes saldrán de ti'' (vv. 4-6). (Nota: Además de su aspecto físico, el término "circuncisión” es usado en la Biblia en un sentido metafórico, como ser: "incircuncisos de corazón [Jeremías 9:25]; su oído es incircunciso [idem 6:10]; incircunciso de labios” [Éxodo 6:12]. En todos estos casos, el uso de estas expresiones indica algún tipo de incapacidad.) Según algunos biblistas, este relato habría sido compuesto por un autor sacerdotal durante la época del exilio babilónico (siglo VI a.e.c.), con el propósito de identificar los límites sociales y religiosos entre los israelitas y los babilonios incircuncisos, y de esta manera evitar su asimilación. (Nota: Aunque muchos de los pueblos que rodeaban a Israel practicaban la circuncisión [Jeremías 9:25-26], esta práctica era considerada por los antiguos hebreos un componente esencial de su identidad nacional [por ejemplo, sólo los circuncisos podían comer del cordero pascual. Cf. Éxodo 12:43-49; Josué 5:2-12]. De aquí, entonces, el tradicional motivo bíblico de oponer los israelitas circuncisos a los filisteos incircuncisos [Jueces 14:3; 15:18; 1 Samuel 14.6; 17:26; etc.]). Sin embargo, otros afirman que el interés sacerdotal por la circuncisión se habría debido también a razones intra-grupales, a saber: la necesidad del sacerdocio de definir los límites de su comunidad en términos de descendencia patrilineal y continuidad inter-generacional. (Sobre este tema, ver el análisis pormenorizado e iluminador de Eilberg-Schwartz, The Savage in Judaism, págs. 141-176). Con la llegada de los griegos y romanos al Oriente, el rito de la circuncisión pasó a ser un demarcador de límites culturales. Debido a la importancia que la cultura pagana le concedía al cuerpo en general y a la desnudez en particular, la práctica de quitar el prepucio, o simplemente el de tener al descubierto el glande o cabeza del pene, les provocaba a los griegos y romanos una verdadera repugnancia, convirtiéndose en objeto de burla y horror (Marcial, Epigramas, 7.35, 82). (Nota: Las críticas paganas contra la circuncisión obligaron a los judíos a elaborar respuestas de corte apologético para justificar la práctica ancestral. Un ejemplo en este sentido lo encontramos en los escritos del filósofo judío Filón de Alejandría [circa 20 a.e.c. - circa 50 e.c.]. Para detalles, ver su obra: Sobre las leyes particulares I, 1-11). Como consecuencia de ello, entonces, en círculos de judíos helenizados comenzaron a disimular la circuncisión por medio de técnicas diversas, con el propósito de poder disfrutar de los baños romanos o participar en los ejercicios atléticos, y así, en palabras de Flavio Josefo, "aun con el cuerpo desnudo parecieron griegos'' (Josefo, Antigüedades Judías, XII, v, 1; en: Obras Completas de Flavio Josefo [Buenos Aires: Acervo Cultural/Editores, 1961] II, p. 289). Una de ellas fue una operación destinada a restaurar el prepucio original (epispasmo) (1 Macabeos 1:14-15). Otra técnica fue asegurar que el prepucio quedara fijo por medio del uso de un anillo o alfiler (fibula), y de esta manera no permitir que el glande estuviera al descubierto (en latín, infibulatio). Como es lógico suponer, esta actitud de los helenizantes provocó una contra-reacción entre los judíos piadosos. Un ejemplo de ello lo encontramos en el libro apócrifo de los Jubileos (una obra compuesta originalmente en hebreo para mediados del siglo II a.e.c.), cuando su autor anónimo (probablemente, de origen sacerdotal) criticaba vehementemente a los filo-helenos diciendo: "Ahora te diré que los hijos de Israel renegarán de esta norma y sus hijos no se circuncidarán según esta ley. Dejarán parte de la carne de la circuncisión al circuncidar a sus hijos, y los hijos de Beliar dejarán a sus hijos sin circuncidar, como nacieron. Gran cólera del Señor habrá contra los hijos de Israel, porque dejaron su alianza y se apartaron de su mandato. Le han irritado, han blasfemado contra él al no cumplir la norma de esta señal, pues se hicieron como gentiles; dignos de ser apartados y desarraigados de la tierra. No tendrán, pues, perdón ni remisión de este pecado y error eternamente'' (15:33-34; en: A. Diez Macho ed., Apócrifos del Antiguo Testamento [Madrid: Ediciones Cristiandad, 1983] págs. 120-121). En respuesta a esta actitud de desdén, el autor de Jubileos desarrolló una concepción original de este ritual, según el cual Dios le habría ordenado a Abraham practicar la circuncisión para alejar a los israelitas del mal y concederles una condición cuasi-angelical: "Todo nacido a quien no se corte la carne del miembro en el octavo día no será hijo de la ley que el Señor pactó con Abraham, sino hijo de corrupción; en él no estará la señal de pertenencia al Señor. Está destinado a la ruina y a desaparecer de la tierra y a ser desarraigado de ella, pues habrá violado la alianza con el Señor. Todos los ángeles de la faz y todos los ángeles santos tienen esta naturaleza desde el día de su creación; a la vista de los ángeles de la faz y de los ángeles santos santificó a Israel para que estuviera con él y con sus santos ángeles'' (vv. 26-27. Ver también, Documento de Damasco 16.4-6). Esta polémica entre griegos, judíos helenizados e israelitas piadosos llegó a su momento más crítico en época del rey griego Antíoco Epifanes IV (175-164 a.e.c.), cuando proclamó en su edicto anti judío, entre otras cosas, "dejar a sus hijos incircuncisos'' (1 Macabeos 1:48). Sin embargo, los judíos hicieron caso omiso de esta prohibición, hasta el punto de dar sus vidas por este mandamiento: "A las mujeres que hacían circuncidar a sus hijos las llevaban a la muerte, conforme al edicto, con sus criaturas colgadas al cuello. La misma suerte corrían sus familiares y los que habían efectuado la circuncisión” (idem 1:60-61. Cf. también 2 Macabeos 6:10). (Nota: Años más tarde, la práctica de la circuncisión habría de ser nuevamente prohibida por el emperador romano Adriano, precipitando o respondiendo a la revuelta de Bar Kojva [132-135 e.c.]). Ya en época de los Macabeos (140-63 a.e.c.), la circuncisión pasó a ser un signo distintivo de pureza y de judeidad. Una prueba en este sentido lo refleja la política hasmonea, según la cual los extranjeros residentes en territorios liberados debían circuncidarse si querían seguir viviendo en ellos. Según lo cuenta Josefo: "Hircano se apoderó de las poblaciones de Idumea, Adora y Marisa, y sometió a todos los idumeos, a los cuales les permitió que se quedaran en su país, con tal que se circuncidaran y observaran las leyes de los judíos. Por amor a su país se circuncidaron y adoptaron las leyes de los judíos'' (Antigüedades Judías XIII, ix, 1. Ver también idem XIII, ix, 3 [Aristóbulo]). Así también, la circuncisión se transformó en una condición necesaria para la conversión de prosélitos al judaísmo. Como lo testimonia el libro apócrifo de Judit: "Ajior (un amonita. A.R.), por su parte, viendo todo cuanto había hecho el Dios de Israel, creyó en él firmemente, se hizo circuncidar y quedó anexado para siempre a la casa de Israel'' (14:10. Ver también, Josefo, Antigüedades Judías XX, ii, iv). Con el surgimiento del movimiento cristiano, el tema de la circuncisión se tornó en un tema de agrias disputas entre sus miembros. Algunos argumentaron que la circuncisión era necesaria como medio de obtener la salvación: "Bajaron algunos de Judea que enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme a la costumbre mosaica, no podéis salvaros'' (Hechos de los Apóstoles 15:1). Otros, como en el caso de Pablo y sus seguidores, afirmaban que la práctica ancestral se había vuelto irrelevante desde la venida del Cristo: "Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión tienen valor, sino solamente la fe que actúa por la caridad'' (Gálatas 5:6); "¿Acaso Dios lo es únicamente de los judíos y no también de los gentiles? ¡Sí, por cierto! También de los gentiles; porque no hay más que un solo Dios, que justificará a los circuncisos en virtud de la fe y a los incircuncisos por medio de la fe'' (Romanos 3:29-30). Con el pasar del tiempo, la necesidad de explicar el sentido de la circuncisión no desapareció. Todavía en la época medieval, el filósofo judeo-español Maimónides (1135-1204) buscaba argumentos para justificar la práctica ancestral, aduciendo dos causas fundamentales. La primera era de carácter moral, viendo la práctica como destinada a atenuar la concupiscencia y la voluptuosidad: "es minorar la cohabitación y mitigar el órgano, a fin de restringir su acción dejándolo en reposo lo más posible'' (Guía de los Perplejos III, 49; en: Maimónides, Guía de Perplejos [edición preparada por D. Gonzalo Maeso; Madrid: Editora Nacional, 1983] p. 540). Y la segunda razón, aún más importante, era la sociológica: hace a los que profesan la idea de la unidad de Dios que se distingan por un mismo signo corporal, impreso en todos, de manera que quien no esté integrado entre ellos no puede, por su calidad de foráneo, pretender incorporarse [...] "Notorio es cómo los hombres se estiman y ayudan mutuamente cuando tienen todos una misma marca distintiva, que para ellos viene a ser una especie de alianza y pacto. De igual manera es una alianza pactada por Abraham nuestro padre para la creencia en la unidad de Dios, de manera que todos aquellos que se circuncidan son los únicos incorporados a la alianza abrahámica, en virtud de la cual se adquiere el compromiso de creer en la unidad...'' (idem; págs. 540-541). Desde entonces y hasta nuestros días, a pesar del proceso de secularización sufrido por el pueblo de Israel, la inmensa mayoría de los judíos ha optado por mantener incólume la práctica ancestral de la circuncisión, afirmando por medio de la misma su identidad religiosa y nacional. ¡Shabat Shalom! Dr. Adolfo Roitman Aurora Digital Buscando La Verdad 13.11.08 SHALOM
Tribus nativas del Frio Norte y Oeste de Norteamerica LOS INUIT -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Alaska y Canadá Población: 17,500 Este de Canadá (1991 L. Kaplan). 7,500 Oeste canadá (1981). 8,000 Alaska (1990 M.D. Kaplan) Lengua: Esquimo-aleutiano Los inuit o esquimales se dividen en distintos grupos, pero todos mantienen ciertas características comunes como la construcción de igloos. Los esquimales de lengua inuit-inupiaq están asentados en cuatro países ( Rusia, Estados Unidos de América, Canadá y Groenlandia, que formó parte de Dinamarca en un tiempo). El norte de Canadá y Groenlandia estaban habitados ya en el año 2500 a.C., pero su población fue dominada y asimilada por la de los pueblos que emigraron después, que adoptaron su cultura y su lengua. Un paciente hombre vestido con pieles aguarda enfrente de un agujero en la nieve para cazar una foca. El sonriente bebé se asoma desde el parka de su madre. El aullido del viento azota sobre los perros y el iglú. Un hombre navega en un kayac. Estas imágenes forman el estereotipo de los inuit, un pueblo sonriente y cordial que sobrevive llevando un modo de vida marginal dentro de un duro entorno. Sin embargo, es un tópico que pasa por alto la diversidad y complejidad de las sociedades inuit. Los nuvugmiut (un subgrupo de los inuit de la costa norte de Alaska) eran cazadores de ballenas y vivían en cabañas de troncos semi-subterráneas en grandes poblados permanentes. No solían utilizar kayacs y sólo construían casas de hielo si les sorprendía una tormenta. Formaban una sociedad muy estructurada, en la que la posición social se medía en relación con el umialik, es decir, la posesión de una embarcación para cazar ballenas. Los padlirmiut (subgrupo de los inuit caribú) por su parte, se basaban en un estilo de vida nómada en la costa oeste de la bahía del Hudson. En la primavera, cazaban focas haciendo agujeros en el hielo, y el resto del año se dedicaban a perseguir caribús y bueyes almizcleros en el interior. La sociedad padlirmiut era sólidamente igualitaria; se pedía consejo a los hombres sabios pero cada persona era libre de tomar sus propias decisiones. Las descripciones de los exploradores británicos sobre los inuit de la región central, los pueblos del Ártico canadiense, son el origen del estereotipo que se tiene de los esquimales. Dentro de los inuit de la región central existen varias divisiones, siendo una de ellas los inuit iglulik formados a su vez por cuatro sociedades: los tununirusirmiut (del norte de la isla Baffin), los tununirmuit (del norte de la isla Baffin), los iglulingmiut (del norte de la cuenca Foxe) y los aivilingmiut ( de la costa noroeste de la bahía del Hudson). Para principios de la década de 1880, los inuit de la costa oeste de la bahía del Hudson habían empezado a desplazarse hasta el puesto que la compañía tenía en Churchill para vender focas. Tras el establecimiento de la policía montada del Canadá (1903) y la salida de los balleneros, la Compañía de la Bahía del Hudson, se interesó en el comercio de pieles de foca y de zorro. Con ella, llegaron los misioneros católicos y anglicanos. El objetivo de la compañía, la Policía Montada y los misioneros fue cambiar la cultura de los inuit. La compañía, interesada en las pieles fomentó el intercambio de los artículos que ya habían introducido los balleneros. Aunque no alteraron radicalmente la economía de subsistencia de los inuit, sí la modificaron. Los misioneros pretendieron sustituir su cosmología por el cristianismo, aunque convirtieron a muchas personas y los chamanes pasaron a un segundo plano, no cambiaron sus creencias sobre el mundo. La imposición de un sistema legal desconocido fue desconcertante para un pueblo que poseía unas leyes ancestrales. Aunque las tres instituciones tenían una actitud paternalista y autocrática, su influencia fue limitada. Hasta después de la segunda guerra mundial, los grupos inuit no estuvieron expuestos al tipo de educación del Sur, ni a las ventajas de unos servicios sanitarios y sociales. Desde abril de 1999 los inuit de Canadá poseen su propio país, Nunavut, que en su lengua significa Nuestra Tierra. Pero su autonomía no garantiza la supervivencia de un pueblo que se enfrenta a graves problemas provocados por su nueva forma de vida Ningún esquimal te ofrece a su mujer en un iglú. Tampoco le gusta que le llamen esquimal, palabra despectiva de los indios algonquinos que significa “comedor de carne cruda”. Ellos son inuit, “los hombres” en su lengua inuktitut. Suelen practicar el protestantismo y hace tiempo que dejaron de creer en los espíritus del mar y del viento. El primero de abril de 1999 los 22.000 inuit del Ártico oriental de Canadá consiguieron por fin su sueño de ser una nación. Se llama Nunavut (“Nuestra Tierra”), y ocupa un espacio zigzagueante y gigantesco de tundra y archipiélagos helados. Nada menos que 1.426.040 km2 al norte del paralelo 60. Nunavut satisface un sueño de autonomía largamente acariciado por los inuit. No querían ser menos que otros pueblos indígenas de Canadá. En 1996 oka, ipperwash y nativos de Gustafsen Lake habían mantenido fuertes enfrentamientos con el ejército canadiense. Un informe de la Comisión Real sobre pueblos aborígenes de Canadá había recomendado ir preparando el terreno a la autodeterminación, o en su defecto, al autogobierno. Hoy, los inuvialuit, gwichin y shatu dené controlan sus tierras y recursos en el noroeste. El gobierno canadiense ha acordado 6 concesiones más en el Yukón. Y tras ratificarse, en agosto de 1998, el tratado con los indios nisga'a del valle de Naas se puede hablar de una independencia efectiva de esa etnia cifrada en 31.000 personas. Pero Nunavut supone casi un quinto de la superficie de Canadá y se desgaja de forma pacífica. Sobre el papel es una autonomía generosa. Los inuit tienen la propiedad directa sobre 350.000 km2 y se les reconocen derechos mineros por valor de más de 120.000 millones de pesetas a pagar en 14 años. Dada su escasa población, las perspectivas económicas de Nunavut parecen halagüeñas. Aún más si se comparan con la triste situación de otros indígenas del mundo desposeídos de sus tierras. De momento, los inuit se sienten a gusto dentro de Canadá. No tienen fuerza numérica ni ganas de plantear aventuras independentistas. Viven en casas donde no faltan buenos radiadores y televisión por satélite. LOS ALEUTIANOS -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Islas Aleutianas (Alaska) Población: 2,000 en USA (1977 SIL), 500 en Siberia (1979) Lengua: aleutiano La forma de vida de los aleutianos sufrió grandes cambios con la llegada de los rusos, que se hicieron con el monopolio comercial de la zona. El primer contacto de los aleutianos con los europeos se produjo en 1741. Su cultura se modificaría irremediablemente con la llegada de dos barcos rusos. Los capitanes Bering y thirikov, en un viaje de exploración, fueron los primeros europeos en llegar a las islas Aleutianas. Aunque Bering murió más tarde en las islas Commander tras un naufragio, gran parte de la tripulación regresó a Rusia con un cargamento de pieles de nutrias. Estas pieles, tan apreciadas por el emperador de China y su corte, eran difíciles de obtener por aquel entonces, ya que estaban prácticamente extinguidas en la costa oeste del Pacífico. El descubrimiento de una nueva tierra donde abundaban las nutrias llevó a los comerciantes rusos, llamados promyshlenniki a construir barcos y embarcarse hacia Alaska. Para los aleutianos, la visita de los barcos extranjeros fue algo extraño, pero no un hecho aislado. Steller, el naturalista que iba en el barco de Bering, advirtió que los aleutianos tenían hierro. Este tal vez llegara a través del comercio con el Nordeste, o de las embarcaciones de pesca japonesas destruidas en los naufragios, en las islas llenas de niebla. Estos contactos con el exterior habían sido raros y su impacto sobre la cultura aleutiana mínimo. A principios de la década de 1700, los pueblos aleutianos continuaban en expansión. Se calcula que la población existente en este período era de 12.000 a 15.000 habitantes repartidos por todo el archipiélago aleutiano que abarca 2.000 km. Se trata de una cadena de islas con volcanes en actividad, situadas como las perlas de un collar al norte del Pacífico. La mayoría de los aleutianos vivían en las islas cercanas al territorio de Alaska, pero hasta las islas Near (las más próximas a Rusia) Dentro de estas regiones existían varios poblados con sus propias fronteras territoriales y sus jefes. La relación entre estas aldeas era generalmente cordial. Con los pueblos de las tierras del continente comerciaban corteza de pino y de abedul, ausentes en estas tierras sin árboles. Se visitaban entre sí para celebrar festejos y danzas de máscaras, normalmente, en diciembre. Sin embargo, las relaciones no siempre eran armoniosas: los asesinatos, la brujería y las ofensas provocaban ataques mortales y silenciosos. Los cautivos se convertían en esclavos y, si se llegaba al asesinato, los asaltantes cortaban enseguida los miembros a los cadáveres para disipar el poder que quedaba dentro del muerto, previniendo así que dañara al atacante. Las casas de los aleutianos se cavaban en el suelo a una profundidad de 1,5-2 m y se cubrían con un tejado de huesos de ballena, madera flotante y hierba. Algunas de estas casas eran viviendas unifamiliares; en otras, se alojaban varias familias y tenían de 12 a 20 m de largo por 6 a 10 de ancho. Las casas se construían sobre un eje orientado hacia el Este y el Oeste y la situación de la familia dentro de la casa reflejaba la importancia que tenía el Oriente dentro de la cosmología aleutiana pues se consideraba el hogar del creador. Las casas alargadas tenían un pasillo central y a cada lado de él había compartimentos familiares individuales. Todas las familias que vivían dentro estaban emparentadas. El patriarca y su familia ocupaban la parte situada más próxima hacia donde salía el sol, mientras que los esclavos vivían más cerca del Poniente. La entrada de estas casas consistía en un agujero o dos en el tejado y se llegaba abajo con la ayuda de un tronco. Estos agujeros eran la única forma de entrar y salir de las casas, lo que hacía vulnerables a su habitantes frente a los ataques por sorpresa. Había tres maneras de contrarrestar este problema. En primer lugar, las aldeas solían estar ubicadas en los istmos o en los pasillos estrechos de tierra con doble acceso al mar para proporcionar un medio de escape. En segundo lugar, existían puestos vigía para avisar las llegadas inesperadas o no deseadas. Por último, se excavaban compartimientos secretos en las paredes de los refugios, y en caso de ataque se podía escapar refugiándose en éstos. Los asaltos eran poco comunes en este territorio. Se trataba mas bien de enfrentamientos por enemistades y venganza. Los aleutianos no tenían necesidad de luchar por un territorio ya que el mar y la tierra les proporcionaban recursos suficientes. Nadie se moría de hambre, a pesar de que marzo era una época de escasez. Había muy pocos animales terrestres, pero esta falta estaba compensada por una abundante fauna y flora marina, aparte de una gran cantidad de aves. Las raíces de almidón de varios vegetales servían para hacer gachas; comían brotes de acedera, berro, prímulas, y otras plantas, y recolectaban otra serie de hierbas para preparar medicinas, recogían bayas, que consumían en el momento o las conservaban y almacenaban para el invierno. Las mujeres utilizaban el musgo de la playa para hacer vistosas cestas y alfombras. Formaban hilos finos con él y después los entretejían. Esta calidad en la artesanía es característica de los objetos creados por las mujeres aleutianas. La recolección de plantas, a excepción del monacato y otras plantas medicinales, era una función de las mujeres. Almacenaban las plantas de la temporada para utilizarlas durante el año en bolsas hechas con tripa de foca o leones marinos. Todas las primaveras llegaban a las islas las aves migratorias. Patos, gansos, cisnes, frailecillos y otras especies de aves ponían sus huevos, criaban a sus polluelos y se marchaban al sur en el otoño. Los aleutianos cogían los huevos y cazaban pájaros con distintos métodos adaptados a las costumbres del animal. En las zonas donde cambiaba la marea las mujeres, niños y ancianos podían coger fácilmente crustáceos, pulpos y algas y otros alimentos. La disponibilidad de estos recursos presentaba a las viudas la libertad de elegir su futuro, en lugar de tener que volverse a casar inmediatamente, como pasaba con otros pueblos del Norte. La orilla del mar también era fuente de alimento en las épocas de escasez y cuando el tiempo era demasiado malo como para salir a cazar. Durante el verano y el principio del otoño pescaban el salmón, cuando iban a los pequeños ríos de las islas Aleutinas para desovar. Aunque cogían y secaban gran cantidad de pescado para el invierno, los alimentos básicos en esta estación eran los mamíferos marinos, sobre todo los leones marinos. Los cazaban en esta estación desde sus baidarhas (nombre ruso para el kayac aleutiano). Todos los hombres cazaban. Para que fuera efectiva la caza, se preparaban física y espiritualmente. Cuando salían incluían en su equipo amuletos para atraer a los animales y aplacar sus espíritus. «Su preparación y el lugar donde los conservaban se mantenían en secreto, pues si no, los amuletos perdían su fuerza. Era necesario protegerlos de la humedad. si un amuleto se mojaba, su dueño se pudría.» Sólo podían salir a pescar ballenas los hombres, que se habían sometido a un rito muy concreto. La caza comenzaba en la orilla, con la recolección de los amuletos de la ballena y la elaboración de una pócima especial para revestir el dardo y envenenar al animal. Los amuletos que utilizaban eran hematites, plumas de pinzón rosa, líquidos de cuerpos momificados y cazadores muertos. Estos últimos se consideraban enormemente poderosos, pero se auguraba una vida corta a quien los llevara. Cuando divisaban una ballena, un sólo cazador se adentraba en el mar con su baidarka, lanzaba su dardo a la ballena y después regresaba inmediatamente. Entonces, permanecía aislado en una cabaña y se tumbaba sobre una manta quedándose inmóvil durante tres días. «Se comportaba... como un hombre enfermo, como un método de magia para que la ballena enfermase por simpatía.» Al tercer día, se levantaba cuando veían a la ballena muerta. Entre todos la llevaban hacia la orilla. Se desconoce hasta qué punto era efectivo este método. Si el animal no llegaba hasta el poblado del cazador, era presa para otro pueblo. Todas estas cacerías se llevaban a cabo en baidarka, una embarcación especial con la que se podía alcanzar una gran velocidad y capaz de soportar las revueltas aguas del golfo de Alaska. La baidarka de los aleutianos era una versión única de kayac, con la proa bifurcada y la popa recta. La peculiar forma de su estructura servía para cruzar las olas y contrarrestar la fuerza del mar. Cuando se desencadenaba una tormenta, amarraban las baidarkas entre sí para formar una embarcación más estable. Los niños empezaban a aprender el arte de la navegación desde pequeños. Les estiraban los tendones y los ligamentos para que pudieran estar sentados en la baidarka durante horas. También se dedicaban a representar escenas de la caza con baidarka con juegos de mímica o practicaban con una de verdad sobre aguas tranquilas. Más adelante, se aventuraban en una embarcación de dos plazas, con un cazador experto que solía ser el tío paterno. Un adolescente se convertía en hombre al construir su propia barca, y se le consideraba entonces preparado para el matrimonio. La construcción de la baidarka era enormemente complicada. Primero había que reunir la madera ligera para la estructura y se diseñaba según el tamaño de su propietario. El secreto de la técnica de construcción se guardaba celosamente y sólo se transmitía de padre a hijo o tío a sobrino. Finalmente, las mujeres cubrían la baidarka con pieles de leones marinos. Debían tener mucho cuidado de que no se les quedara el pelo cogido en las costuras, pues de lo contrario, un león marino encolerizado por esta contaminación femenina podía hacer un agujero dentro. El interés de Rusia en las islas Aleutianas se debía tanto a la versatilidad de las baidarkas como a la abundancia de nutrias. Cuando los promyshlenniki llegaron por primera vez, las cazaron ellos mismos, pues consideraban a los aleutianos simplemente como útiles socios comerciales. Más tarde, los rusos se dieron cuenta del potencial de la baidarka para cazar en el mar y empezaron a explotar a los habitantes de estas islas. Capturaban a los cazadores y no los liberaban hasta el final de la temporada. A principios de la década de 1760 los aleutianos orientales intentaron rebelarse, pero fueron aplastados. Las enfermedades que llevaron supusieron aún más víctimas y para 1799 sólo quedaba un octavo de la población. La Compañía Ruso-Americana (RAC) fue fundada en 1799. Con ella, se concedía el monopolio de los derechos comerciales a la corona rusa, lo que significó para la mayoría de los aleutianos el pasar a ser vasallos de dicha compañía. La RAC podía contratar a la mitad de la población activa de un pueblo y pagarles la quinta parte del salario que recibía un ruso, aunque, a veces, se ignoraban incluso estas disposiciones. Esto condujo a la protesta de los aleutianos ante la corona y a la revisión de la carta de la RAC en 1821. El cambio consistió en que la compañía podía emplear a la mitad de los hombres activos de una aldea durante un período de tres años como máximo. Para la década de 1800, la RAC había obligado a asentarse a los aleutianos en las islas Commander y Pribilof (los territorios de cría de la foca peluda del Norte), y los cazadores tuvieron que ir a Sitka y al puesto de la compañía. Con la revisión de 1821 de esta carta, la RAC debía facilitar escuelas, servicios sanitarios, iglesias y misioneros. En las escuelas les enseñaban no sólo a leer y escribir sino también oficios, como la construcción de barcos, carpintería y metalurgia. Muchas de las personas que asistían a las clases eran descendientes de uniones de rusos y aleutianos, que recibieron el nombre de criollos. Los matrimonios mixtos se convirtieron en una nueva clase social. En la cumbre estaban los rusos, después los criollos y, por último, los aleutianos. La atención médica era deficiente, aunque se incluyó un programa de vacunación a gran escala después de la terrible epidemia de viruela de 1838. La mayoría de los aleutianos fueron convertidos a la fe rusa ortodoxa por predicadores seglares que también levantaron pequeñas iglesias. En 1824, llegó a las islas aleutianas el primer misionero, el padre Veniaminov. Este sacerdote al que adoraban sus feligreses de Alaska, se convirtió después en el metropolitano de la iglesia ortodoxa, y se le conoce hoy como san Innokenti. Otro de los primeros sacerdotes fue el criollo padre Netsvetov. La respuesta de por qué abrazaron el cristianismo los aleutianos radica en parte en la habilidad de la iglesia para prometer esperanza y socorro, y en parte, se debía a los lazos de parentesco y las uniones de tipo económico entre rusos y aleutianos, con las que se beneficiaban ambos grupos. Para 1867, la sociedad aleutiana se había adaptado a la presencia de los rusos. La población empezó a recuperarse; muchos niños aleutianos iban a la escuela y todos pertenecían a la iglesia rusa ortodoxa. No obstante, con las guerras del Opio se hundió el mercado de las nutrias y el esfuerzo de la SAC por diversificar la economía de Alaska fue inútil. Por otra parte, el territorio americano de Rusia estaba muy lejos de Moscú. Llegado este punto, el imperio ruso aceptó la oferta americana de comprar Alaska por 7.200.000 dólares en oro. Una vez más la vida de los aleutianos se alteró sin previo aviso. Desapareció la RAC, se cerraron los colegios y las clínicas de salud, y muchos criollos que habían estudiado se marcharon a Rusia. Lo único que se mantuvo del período ruso fue la iglesia, ya que se permitió que se quedaran sus ministros. Los aleutianos siguieron siendo vasallos pero perdieron su poder. Los rusos los habían necesitado y la relación había sido simbiótica. La época de la caza de la nutria pasó a la historia y los aleutianos no volvieron a tener acceso a los artículos de comercio de los que ya dependían. Las islas Aleutianas pasaron a ser un lugar perdido y el rincón olvidado de los EE.UU. Hasta l885, 18 años después de que se fuera la RAC, no se fundó otra misión con escuela. Gradualmente, los americanos empezaron a descubrir su nueva colonia. Un consorcio de San Francisco compró el activo de la RAC y la rebautizó Compañía Comercial de Alaska. La ACC, interesada en obtener beneficios, se centró en el lucrativo negocio de las pieles de foca de las islas Pribilof. A partir de entonces, los americanos aumentaron aún más la caza de focas y nutrias, al desaparecer todas las cuotas que había implantado la RAC para proteger a estos animales. Para la década de 1880, el número de focas había descendido de forma espectacular, y la nutria estaba al borde de la extinción. En 1911, se redujo la caza de nutrias y se impusieron elevadas cuotas para la caza de la foca, en virtud de un tratado internacional. En las islas Aleutianas existían ya algunos tipos de zorro, pero los rusos introdujeron además otras especies. En 1880, los tramperos y comerciantes americanos particulares empezaron a alquilar al gobierno islas enteras. Al no haber depredadores y gracias a la abundancia de ánades, los zorros prosperaron en estas tierras, y con ellos, las compañías privadas. Sin embargo, el hundimiento del mercado de las pieles en 1941 aceleró el fin de esta actividad. Esta economía de altibajos caracterizó también a otros tipos de actividad de las islas Aleutianas antes de la segunda guerra mundial. Una mina de oro despertó una ráfaga de actividad de 1886 a 1908. En 1876, se estableció una estaci6n de salado de bacalao que fue seguida de una fábrica de salmón y una estación establecida en la costa noruega para cazar ballenas. Esta estación estuvo en funcionamiento desde 1907 hasta 1939 y se atrapaba una media de 100 ballenas por temporada. El principio de la segunda guerra mundial supuso otro colapso más de la inestable economía de las islas Aleutianas. LOS NASKAPI -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Canadá Población: 765 (1987 SIL). Lengua: Algonquino Los naskapi, ubicados tradicionalmente en la península del Labrador, tenían fama de carácter rudo. Hoy en día viven en Quebec. El nombre les fue dado por los montagnais, y significa rústico, tosco, duro. Se llamaban a sí mismos nanenot, "los verdaderos hombres". De lengua algonquino, ocupaban la región central de Labrador. Estos cazadores de caribús y caza menor, estaban aliados con sus vecinos montagnais. Sus únicos enemigos eran los inuits establecidos más al Norte. Hoy en día varios centenares de naskapis viven en Quebec. LOS KUTCHIN -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Alaska, Canadá y EEUU Población: 1600 (1977 SIL) Lengua: Atapascano Los kutchin estaban constituidos por un grupo de tribus diferenciadas, básicamente por su territorio. Su nombre significa etimológicamente, "pueblo". También llamados "bizcos", su lengua era el atapasco. Ocupaban la región comprendida entre el alto valle del Yukón y la desembocadura del río Mackenzie. Muy hospitalarios, tenían, sin embargo, fama de ser más agresivos que los demás atapascos. Eran grandes cazadores de animales de piel, utilizando trampas. Los kutchins formaban, de hecho, un grupo de tribus que tenía cada una su territorio: kutchá dihai, tennuth, takkuth, tatlit... Sus relaciones con el mundo blanco se establecieron por la vía de la Compañía de la Bahía Hudson. El descubrimiento de oro en el valle del Klondike trastornó la vida nómada y libre. Población total evaluada en 1.200 individuos en 1936. LOS CREE -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Ontario y Québec (Canadá), Manitoba (EEUU). Población: 53.000 (1982 SIL) Lengua: algonquina Su nombre proviene de la contracción de chtistinaux, forma francesa de uno de sus nombres. Ellos se llamaban iyiniwok, "los de la primera raza". Los atapascos del norte los designaban con el nombre enna, "enemigos". Pertenecían a la familia de lengua algonquina. Pueblo eje entre algonquinos y atapascos, los crees estaban escindidos en dos ramas: los crees de las llanuras y los crees de los bosques que ocupaban el espacio entre la ribera oeste de la bahía James y el lago Athabasca. En sus orígenes, eran un pueblo de la región de los Bosques, que cazaba conejos, venados, castores, caribús, alces y osos en los bosques de Manitoba. En épocas de hambruna en las que escaseaba la caza, practicaban el canibalismo. Los cree vendieron pieles a los primeros comerciantes franceses e ingleses de la región. Parte de esta tribu se alió con el pueblo assiniboine de Manitoba, emigró en dirección suroeste hacia los dominios abiertos de los búfalos y recibió el nombre de cree de las Llanuras. Los que se quedaron en la región de los Bosques recibieron este calificativo. Un grupo de cazadores nómadas, conocido con el nombre de tétes de boule (cabezas de bola), vivía también en Quebec. Los crees de los bosques, cazadores y pescadores, sobresalían en la conducción de sus canoas de corteza de abedul. Estaban organizados socialmente en grupos de familias emparentadas. En épocas de guerra, los cree se agrupaban en colectivos más numerosos para combatir en las frecuentes guerras con las tribus vecinas como los indios pies negros y sioux. Algunos cree de las Llanuras contrajeron matrimonio con los colonos franceses de la región. Los crees, estratégicamente establecidos, estuvieron en el meollo de la competencia franco-inglesa por el control del comercio de pieles. Aliados con los chippewa, mantuvieron buenas relaciones con los blancos, en detrimento de los atapascanos del norte y oeste. Estimados en 15000 individuos en 1776, la población cree se vio severamente afectada por la viruela. LOS AIVILINGMIUT -------------------------------------------------------------------------------- Los aivilingmiut son uno de los grupos inuit iglulik. Mantuvieron una relación especialmente familiar con los balleneros de la Bahía Hudson. El nombre aivilingmiut se compone de aivi (morsa), ling (lugar) y miut (pueblo de), y significa pueblo del lugar de las morsas. Así pues, eran expertos cazadores de morsas y se les conocía también por sus trineos de perros, con los que se podían desplazar largas distancias para cazar, visitar a sus parientes y, más adelante, ir a los puestos de comercio. Viajaban durante la primavera, pues los días eran más largos, no hacía tanto frío, regresaban las aves migratorias y se podían hacer trampas para cazar focas. A medida que se aproximaba el verano, los cazadores se desplazaban hasta el lugar de los témpanos de hielo para cazar morsas, arponeándolas desde el suelo, o desde el kayac. La proa de estas embarcaciones era muy estrecha para que el cazador pudiera apuntar entre los colmillos de una morsa furiosa, previniendo de esta forma que se rasgara la piel de la embarcación y se hundiera su ocupante. Una vez atrapada, se troceaba la presa y se conservaba la mayor parte de ella para el futuro. Algunas partes se consumían inmediatamente, bien crudas o cocinadas, pinchadas en un hueso sobre un fuego con aceite. Los inuit comían básicamente carne, que contenía todas las sustancias nutritivas necesarias para vivir, siempre que se consumiera también la grasa y parte de la carne se comiera cruda En el otoño, se dispersaban en grupos pequeños de una o dos familias como máximo para viajar hasta las tierras de caza. Cada familia tenía una zona habitual (Damas, 1963) y, aunque no existía la propiedad privada, si llegaban otras personas para cazar en estas tierras no estaba bien visto que no pidieran permiso. La caza otoñal era variada. Generalmente, los ancianos se quedaban en la costa cazando morsas, focas y ballenas hasta que se formaba el hielo, y los jóvenes marchaban hacia el interior en busca de caribús Además de su carne, aprovechaban los huesos, la cornamenta para hacer instrumentos, y la piel, para vestirse. Los mejores caribús para vestirse eran los de septiembre y octubre, en cambio los que se cogían al final del año, con más pelo, eran más adecuados para hacer mantas. Cuando se helaba el mar (normalmente, a mediados de septiembre), los ancianos y sus familias también iban a cazar caribús. En esta época del año, atrapaban umbras árticas con arpones de tres púas y formaban pequeñas presas con piedras. Secaban algunas de ellas para consumirlas mientras viajaban, y otras las escondían entre la nieve para que luego las buscaran los perros. En enero y febrero, los aivilinsmiut se reunían en grandes poblados con casas de hielo. La nieve era un material de construcción muy versátil, no sólo flexible sino también un buen aislante. Cuando se desplazaban, los aivilinsmiut construían refugios sencillos de una sola habitación, pero las viviendas para el invierno podían servir para varios meses. Tenían pasillo de entrada y cámaras para guardar la ropa y la comida. En ocasiones, las casas estaban unidas, de manera que se podían visitar entre sí sin tener que salir fuera. En invierno, cuando predominaba el mal tiempo, subsistían con las provisiones conservadas en la nieve, aunque en los días de calma aprovechaban para cazar focas en los agujeros por donde respiraban. Las focas dejaban bastantes orificios abiertos y los aivilinsmiut practicaban diferentes métodos para aumentar las posibilidades de atraparlas. El invierno era también una época de reunión en la que se contaban historias y se renovaban los lazos de amistad. La casa de una familia era demasiado pequeña para que se congregara en ella la comunidad. Por consiguiente, levantaban una enorme casa de hielo, una maravilla arquitectónica, a veces, con un diámetro superior a 7 m. Dentro de esta construcción se celebraban danzas y sesiones chamánicas. En estas danzas, entonaban cantos inventados. Las creencias de los aivilingmiut eran bastante parecidas a las de los yupik Cuando hacía mal tiempo o desaparecía la caza, el chamán realizaba su rito para adivinar la causa. Durante sus sesiones, se transformaba en oso y visitaba a la Uiniyumayuittuq (literalmente «quien no quiere un marido»), de cuyas manos salían todos los mamíferos marinos y el ser femenino que los controlaba. El chamán peinaba sus cabellos y le pedía perdón por los pecados de su pueblo. Los chamanes eran personas muy veneradas dentro de la comunidad pero no se consideraban jefes. De forma similar, se respetaba la opinión de los ancianos y se les pedía consejo, acudiéndose a ellos por sus cualidades particulares. El individuo que reunía varias de estas funciones, era el isumataq (literalmente «quien piensa»). Podía dirigir a la gente y crear nuevos campamentos. Esta posición se alcanzaba por los méritos personales no por coerción o herencia. La sociedad aivilingmiut era enormemente flexible; sus individuos podían ir y venir según su voluntad, una costumbre dictada por la imprevisibilidad del entorno. Cuando se producía una crisis que provocaba una hambruna, los campamentos se dispersaban. En esta situación, se requería una red más amplia que la del simple parentesco. Los aivilingmiut mantenían un elaborado sistema de alianzas que funcionaba a varios niveles. Algunas de estas alianzas o relaciones de parentesco ficticias eran los tocayos, socios para divertirse y cantar, socios comerciales y socios para el intercambio de esposa o adopción (frecuentemente, se suele hablar incorrectamente del cambio de mujer). En épocas normales, estas asociaciones daban entretenimiento y hacían que los viajes fueran más llevaderos. En los momentos malos, tenían la obligación de ayudar proporcionando refugio y comida. Muchas veces, los euro-americanos que participaron en las alianzas de intercambio de esposas no reconocieron después esta contrapartida. En los cambios de esposa, las parejas convenían en intercambiarse entre sí durante un breve período. Como consecuencia, existía la obligación de ayudarse en la necesidad. El fruto de esas uniones, ya tuvieran la misma sangre o no, se consideraba hermano de los demás. Es un tipo de organización muy diferente al que describían la mayoría de los euro-americanos. El primer contacto que tuvieron los aivilingmiut con los europeos fue de forma indirecta. No les afectaron los viajes de los primeros ingleses que iban en busca de Pasaje del Noroeste. En 1670, la corona británica concedió a la Compañía de la Bahía del Hudson el monopolio del comercio. La compañía estableció puestos en la parte baja de la bahía. Al no haber castores en el Norte, rara vez les interesaba aventurarse en esta región. Intentaron establecer una industria ballenera en el territorio de Padlirmiut en la costa oeste de la bahía y enviaban de vez en cuando alguna expedición de exploración, cuando veían en peligro su monopolio. Los aivilingmiut estuvieron aislados hasta 1860, año en el que los bal1eneros americanos extendieron su dominio en la bahía del Hudson. Así, los aivilingmiut emigraron hacia el Sur y se congregaron en torno a los balleneros para trabajar como miembros de sus tripulaciones. Los balleneros no pagaban a los inuit un sueldo por su trabajo, sino que les daban a cambio artículos y comida. Si un cazador mataba a una bal1ena, le podían llegar a dar una embarcación de madera. También recompensaban su colaboración dándoles camisas, armas, municiones y cuchillos. Los bal1eneros también contrataban mujeres para que fregaran las cubiertas, limpiaran y remendaran la ropa de invierno. Les pagaban con vestidos, cuchillos, tijeras, agujas y abalorios. Los balleneros pasaban el invierno en la bahía del Hudson. Cuando se helaba el mar, dejaban que el barco se quedara encallado. En la cubierta montaban «una casa», que se convertía en el lugar para representar danzas y hacer imitaciones. Los aivilingmiut levantaban sus poblados cerca del barco y subían a bordo para comer y divertirse. Durante el invierno abastecían al barco con comida fresca. La presencia de los balleneros alteró la vida de los aivilingmiut en varios sentidos. Los barcos y las armas de fuego, desplazaron al arco, las flechas y los kayacs. Con el suministro de carne fresca a los balleneros, empezaron a agotarse las reservas de la fauna local. Se introdujeron nuevos tipos de alimentos y el alcohol. Por otra parte, otros grupos inuit, entre los que había antiguos enemigos de los aivilingmiut, emigraron a la región para trabajar en los balleneros y las tensiones desembocaban a veces en peleas. Como en otras partes de América, el contacto con los blancos supuso enfermedades, siendo la sífilis y la tuberculosis las que más azotaron a los pueblos del ártico, aunque también las afecciones corrientes tuvieron efectos desastrosos. En 1902, el ballenero escocés Active llevó a un marinero enfermo de disentería a la región. El mal fue tan virulento que los aivilingmuit de la ensenada de Lyon creyeron que sus vecinos les habían echado mal de ojo. Esta misma epidemia acabó con la vida de toda la población indígena de la isla Southampmn, los sadlermiut (sallirmiut). La isla desierta fue más tarde repoblada por los aivilingmiut. En general, el impacto de la caza de ballenas fue negativo; sin embargo, los aivilingmiut y otros inuit que participan en esta actividad rememoran aquella época con orgullo. Fue una época apasionante, con muchas novedades y grandes cazadores. Cuando se marchó el último barco en 1915 para no volver la gente estaba triste. “Nos lo preguntábamos a nosotros mismos, pero realmente nunca supimos por qué no volvieron los balleneros. En cierto modo nos lamentábamos, ya que nos acordábamos de su deliciosa comida y de cómo nos reuníamos todos como una gran familia. Cuando se fueron los balleneros, desapareció aquel sentimiento de gran familia”. La Policía Montada del Canadá (RCMP), estableció su primer puesto en el este del Ártico en 1903, entre los aivilingmiut. Su finalidad era asegurar la soberanía canadiense en la región y recoger el tributo de los balleneros americanos. Tras la marcha de los balleneros, la Policía Montada siguió garantizando la justicia en el Norte LOS DOGRIB -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Canadá Población: 2,965 (1994 J. Feenstra SIL). Lengua: Atapascano Los dogrib eran un pueblo pacífico. Tras varios enfrentamientos con los crees, se retiraron de su territorio y renunciaron a participar en el comercio de pieles. Su nombre, thlingchadinne, significaba "pueblo del lomo del perro". Según una leyenda, esta tribu nació de la unión de una mujer con un ser sobrenatural medio hombre, medio perro. De lengua atapasco, estaban ubicados en el territorio que separa el Gran Lago del Oso del Gran Lago de los Esclavos. Vivían en buen entendimiento con sus vecinos eslavos, con quienes compartían la reputación de pueblo pacífico. Altos y poco comunicativos, cazaban caribús y bueyes almizcleros. Llevaban barba y bigote. Rechazados hacia el Norte por las incursiones crees, se excluyeron a si mismos del comercio de pieles por miedo a atravesar el territorio de las tribus rivales. Población estimada en 1.250 en 1670, eran 1.150 en 1906. LOS MONTAGNAIS -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Canadá Población: 10,000 (1996 D. Myers SIL). Lengua: Algonquino Los montagnais participaron en las guerras del castor, en las cuales se enfrentaron a sus enemigos tradicionales: los micmac y los iroqueses. El nombre se lo dieron los franceses, debido a la topografía de su territorio. Se llamaban ne-enoilno, "pueblo perfecto". Se lengua algonquina, estaban instalados en el sur de Labrador, entre el estuario del San Lorenzo y la bahía James. Eran pescadores y cazadores nómadas, repartidos en colectivos de entre 50 y 100 individuos. Les unía a los cree y a los naskapi la similitud del lenguaje. Sus enemigos tradicionales eran los micmac, y sobre todo, los iroqueses. Ampliamente evangelizados, se volvieron fieles compañeros de los franceses en el comercio y la guerra. La escasez de pieles, el hambre y las epidemias los amenazaron con la extinción. Hoy en día, unos 7000 montagnais viven en nueve reservas de Quebec. LOS TANANA -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Alaska (EEUU) y Canadá Población: 460 USA (1977 SIL). Lengua: Atapascana Los tanana se ubicaban en el río Yukon y vivían básicamente de la pesca y caza de caribúes. Tenían fama de buenos guerreros. Durante mucho tiempo llamados tenan-kutchin ("pueblo de la montaña" fueron considerados por error una de las tribus kutchins. Desde entonces llevan el nombre del río Tanana, afluente del Yukón. Su lengua era el atapasco. Ocupaban el curso del río Tanana (Alaska). Para los tananas de la zona del curso bajo, donde había fuertes concentraciones de salmón, la pesca era su medio de vida más importante, eran sedentarios y presentaban una densidad de población mayor en comparación con otras tribus. En cambio, los tanana que ocupaban la zona del nacimiento (tal vez a una distancia de menos de 300 km) subsistían sobre todo de la caza del caribú, complementada con la pesca de pescado blanco en julio y agosto. Orgullosos guerreros, temidos por sus vecinos, también tenían reputación por la calidad de ornamentación de sus parkas. En 1910 quedaban 415 individuos. LOS YELLOWKNIVE -------------------------------------------------------------------------------- Recibieron su denominación por la abundancia de cobre de la que disponían, lo que les permitía comerciar con gran número de utensilios. Con la llegada de los europeos y la introducción del hierro y acero, su forma de vida sufrió grandes cambios. Su verdadero nombre, tdtsanottine, significaba "hombres de la espuma de agua". Más conocidos con los nombres Copper Indians ("indios del cobre", Cuchillos Amatillos o Cuchillos Rojos, nombres que hacían referencia al Coppermine River. Su lengua era el atapasco, ocupaban la orilla norte y este del Gran Lago de los Esclavos y eran cazadores de caribúes y bueyes almizcleros. La historia de los tatsanottines es de color cobre. Ricos de este mineral que permitía fabricar armas y utensilios, se beneficiaban de un desahogo privilegiado. Pero cuando los europeos introdujeron en el mercado artículos de hierro y acero, los yellowknives, impotentes ante semejante competencia, emigraron lentamente hacia el Sur. LOS YUPIK -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Alaska (EEUU) Población: 19.000 Lengua: esquimo-aleutiano Los yupik establecieron contacto con los europeos por la creación de la RAC, el monopolio sobre el comercio ruso. Dada esta influencia, muchos de ellos se integraron en la Iglesia Ortodoxa. Los pueblos de lengua yupik llevan siglos establecidos a ambos lados del estrecho de Bering. Cruzaban el estrecho pasaje para comerciar y, en ocasiones, para luchar. Entre los artículos que llevaban de Siberia a Alaska se incluían hierro, tabaco y pieles de renos. Las pieles de los renos de variedad moteada eran especialmente apreciados entre los yupik del sudoeste de Alaska, pues eran más vistosas que las apagadas pieles del caribú de Alaska. El tabaco, otro artículo codiciado, casi circunnavegaba el globo desde su lugar de origen en el este de Norteamérica hasta Alaska. A pesar de los puntos en común, las diferencias entre los grupos de lengua yupik son enormes. Existen cinco lenguas yupik distintas: sireniski, yupik centrosiberiano, naukanski (esquimal siberiano), yupik del centro de Alaska (esquimal continental del sudoeste de Alaska) y yupik del Pacífico (esquimal del Pacífico). En realidad, los yupik siberianos (esquimales siberianos) presentan más semejanzas con sus vecinos por el mar, los chukchi, que con sus parientes americanos. Esta diversidad se aplica al dialecto, la economía, la organización social, el sistema de creencias y su historia. El grupo más estudiado es el de los yupik de Alaska Central, que ocupaban el sudoeste de Alaska. La organización social de los yupik anterior a la llegada de los europeos se centraba en la familia, igual que entre los aleutianos, aunque no se basaba tanto en la jerarquía ni tenían esclavos. Las sociedades en torno a los poblados contaban con terrenos suficientes para satisfacer sus necesidades. El tipo de fauna del delta Yukon-Kuskokwim presenta una gran abundancia de aves, peces y caribúes, aunque gran parte de estos animales son especies migratorias. Esta riqueza de recursos permitía a los yupik vivir en poblados permanentes situados cerca de los ríos. Durante la primavera, el verano y el otoño iban al campo para cazar animales. Cada poblado estaba formado por varias casas unifamiliares y uno o dos quasgiq, o casa comunal de los hombres. Las viviendas de cada familia pertenecían a las mujeres y eran su dominio. Allí podían coser, cocinar y educar a sus hijos. Más o menos a los seis años los niños pasaban de la casa de su madre al qasgiq. Esta casa cumplía una función muy importante en la vida de los hombres, ya que era donde comían, trabajaban, jugaban, celebraban sus ceremonias, hacían saunas y dormían. La transici6n al qasgiq señalaba el comienzo de la preparación de los muchachos para ser hombres. Estas instrucciones eran muy importantes. El joven no podía limitarse a adquirir conocimientos técnicos, sino que debía aprender cuál era su posición en el universo. En la cosmología yupik, el universo se componía de muchas capas diferentes mantenidas en un frágil equilibrio. Las acciones imprudentes de la gente podían ofender a los espíritus y romper este equilibrio. El resultado podía ser la enfermedad, la falta de caza o las tormentas. Por lo tanto, una parte fundamental del entrenamiento consistía en aprender a tener un comportamiento correcto. Por ejemplo, los parientes de una persona que había muerto, no podían utilizar ningún instrumento con filo para no cortar accidentalmente su espíritu. Si se cortaba a un espíritu, “podía enfadarse mucho y traer la enfermedad y la muerte”. Mientras que los niños aprendían en las casas comunales de los hombres, las niñas lo hacían con sus madres y sus parientes femeninos. Los yupik también creían en la existencia de dos mundos diferentes: el visible y el invisible. Ambos mundos ocupaban el mismo espacio físico, aunque los espíritus del segundo rara vez podían ser contemplados por los habitantes del primero. La frontera entre los dos era permeable, aunque en los momentos de transición, con los nacimientos, muertes y la pubertad, se hacía algo más transparente. En estas ocasiones, era esencial la armonía o tunghat que se alcanzaba con los rituales adecuados, pues normalmente podían liberarse los espíritus malévolos y dañar a las personas. Todos los objetos, animados o inanimados, tenían su espíritu, o yuas, con forma humana. En el pasado todos los animales tenían la cualidad de transmutarse según su voluntad. Cuando llegaron los europeos, los animales habían perdido esta facultad. En alguna ocasión, un cazador podía atisbar un rostro humano en el ojo del animal al que perseguía, sabiendo así que había visto su yua. Aquello le permitía tallar una máscara con la visión y en la siguiente fiesta, relataba su encuentro mientras danzaba con ella. Los chamanes tenían experiencias parecidas con espíritus a los que sólo ellos podían ver. Los chamanes eran curanderos que trataban los síntomas físicos, psicológicos y espirituales de sus pacientes. Eran individuos con cualidades especiales que podían adivinar la causa de la falta de salud o la poca suerte en la caza. Cuando las ofensas de las personas desequilibraban el universo, el chamán podía volar al mundo de los espíritus y servir de mediador con ellos con el fin de restablecer la armonía. Los chamanes y los ancianos eran los encargados del ciclo ceremonial. Existían cuatro fiestas al año: la fiesta de las Preguntas ( Petugtaq), la de los Difuntos (MeFF'aq), la de la Vejiga (Nakaduq) y la de la Invitación (Ke1ek/lka'aF). La fiesta de las Preguntas se celebraba con todos los poblados; se reunían los parientes y se reforzaban los lazos familiares, sobre todo entre primos, con el intercambio de regalos. Con la fiesta de los Difuntos, se aseguraba que el fallecido tendría comida, bebida y vestido en el otro mundo. En la de la Vejiga se inflaban todas las vejigas de las focas que se habían cazado durante el año, se pintaban y se colgaban en el qasgiq. Se suponía que el alma de las focas sobrevivía en ellas y, durante varios días, les ofrecían alimentos e interpretaban danzas y canciones. Finalmente, retomaban al mar las vejigas con su alma. Si se trataba con respeto a estos animales, se dejarían volver a capturar. La última celebración del año era la de la Invitación. En esta ceremonia, que tenía lugar cuando la comida era más escasa, la gente invitaba a los espíritus a compartir lo que les quedaba. Al hacerlo y recordarles su ayuda, esperaban tener éxito en la caza en el año que entraba. Existían otro tipo de conmemoraciones que se celebraban sin fecha fija, como la Gran Fiesta de los difuntos. Se preparaba diez años después de que falleciera una persona y se repartían regalos en su honor. Durante la celebración, se suponía que su espíritu encontraba a su homónimo. Se ofrecían presentes y ropa para el homónimo, y por lo tanto, para el fallecido. Una vez celebrada esta costumbre, ya no era necesario recordar a estas personas en la fiesta anual de los difuntos. La importancia del mundo de los espíritus no se limitaba a las reglas de conducta sino que estaba impregnado en todos los de la vida de los yupik. El equipo de caza elaboraba cuidadosamente, para agradar al yua, la presa y, de esta forma, convencerle para que se entregara al cazador. Al tallar la figura de osos, lobos y nutrias en las armas, se apropiaban de las cualidades de estos animales. Estos conceptos dispares, el apaciguamiento de la fiera y el hecho de atribuirse los rasgos de un poder espiritual, también se incorporaban en la ropa que cosían las mujeres. Los símbolos que se incluían en la ropa y los instrumentos presentaban ideas muy complejas. Un orificio en la palma de una mano sin pulgar simbolizaba la caza en la que el espíritu podía escapar del cielo para destruir a la gente. El sencillo símbolo de un círculo y un punto, representaba la visión del mundo de los yupik. Igual que el universo, tenía varias capas con significado; una de ellas era la que todo el mundo podía ver, existiendo también pasajes que comunicaban un mundo con el siguiente. El primer contacto directo de los yupik del centro de Alaska con los europeos fue a través de los rusos, con la creación del monopolio de comercio de la RAC, en 1799. Los rusos exploraron el sur de Alaska y vieron que en las tierras del continente había castores. A medida que descendió el número de nutrias, fue aumentando el interés de los rusos por los castores. Al principio de la década de 1880, la RAC fundó varios puestos de comercio en el continente y, para 1845, los misioneros rusos ortodoxos se habían establecido ya en la mayoría de estos puestos. No obstante, los yupik siguieron siendo independientes con respecto a la RAC e, incluso, algunos de ellos se resistieron a la conversión al Cristianismo. Cuando Estados Unidos compró el territorio de Alaska a Rusia, la RAC se sustituyó por la Compañía Comercial de Alaska, sin mayores repercusiones en la población, salvo el incremento de la cantidad y variedad de artículos de comercio. Sin embargo, el deseo de los yupik de intercambiar objetos produjo cambios en su economía de forma gradual. Las personas que invertían más tiempo en atrapar castores, no podían dedicarse ya plenamente a la caza de subsistencia y ello abocó finalmente a que empezaran a depender cada vez más de los puestos comerciales. En muchas comunidades, sin embargo, la economía basada en la caza y la recolección cíclica prácticamente no se alteró. La iglesia rusa ortodoxa siguió desempeñando un papel muy importante en la vida de los yupik Los misioneros de otras iglesias intentaron convertir a los yupik a su religión pero sin resultado. El trabajo de un poderoso ministro inuit supuso la fundación de una próspera misión de Moravia en Bethel, en 1885. La ruta de los hombres ricos guiados por la fiebre del oro pasaba por el río Yukon en el barco de vapor que salía de Saint Michael, en Alaska. Sin embargo, en el territorio yupik no se encontró nada de oro y, por lo tanto, los miles de mineros que fueron hasta el territorio de Yukon entre 1896 y 1899, no supusieron prácticamente ningún impacto sobre su población. En 1883, se inauguró la primera fábrica de salmón, que fue seguida por otras. Al principio, se contrataba a obreros euro-americanos y filipinos, pero a partir de 1920 muchos de los trabajadores empezaron a ser nativos de Alaska. La oportunidad de un empleo temporal en las fábricas creó una emigración desde las comunidades del Norte y el interior hacia la bahía de Bristol. Estas fábricas y la caza para el comercio de pieles constituyeron la principal actividad de los yupik antes de la segunda guerra mundial. LOS TLINGIT -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: EEUU y Canadá Población: 9,500 (1977 SIL). Lengua: Na-Dene, Tlingit El pueblo tlingit estaba repartido en el grupo cuervo y el grupo lobo. No se podía contraer matrimonio dentro del mismo grupo, cuya pertenencia definía todas las facetas de la vida. Los tlingit constituían una nacionalidad más que una unidad política. Estaban asentados a lo largo de la costa y en varias islas del litoral, en la faja del sudeste de Alaska. Existen tres grupos principales dentro de las tribus tlingit, o comunidades locales, compuestas por poblados próximos unos a otros, donde habitaban los clanes matriarcales. Estos clanes tenían derechos territoriales y cada uno de ellos poseía varias cimeras. Los tlingit estaban repartidos básicamente en dos grupos. Unos eran Cuervo y otros Lobo (a veces Águila). Todo el mundo dentro de esa sociedad pertenecía a una u otra facción y sólo era posible casarse con una persona del lado contrario. Así, al prevalecer la línea materna, los niños siempre pertenecían al mismo grupo que su madre y al contrario que su padre. Cada porción estaba subdividida en grupos más pequeños o clanes. Los Cuervo comprendían cerca de 27 clanes. Dentro de cada poblado, podía haber un jefe por cada clan que vivía en él. Muchos clanes tenían ramas en otros poblados, pero el liderazgo permanecía en un solo lugar. La organización social entre los haida y los tsimshian era similar, y también existían algunos clanes entre los kwakiutl del Norte Los jefes representaban las cimeras en forma de totems transmitidos por herencia en las fachadas de sus casas y sobre otros objetos. Los rangos sociales y el derecho a exhibirlas se confirmaba con los potlatches (ceremonias); en ellos el anfitrión repartía regalos entre los invitados. La economía de los tlingit se basaba en los recursos del mar. En verano había cinco tipos de salmón. La primavera y el verano era la época para cazar patos y los bosques estaban llenos de bayas, raíces, ciervos, osos, martas, visones, castores, cabras montesas... Los indios del norte expresaban sus valores artísticos en casi todos sus objetos, que incluían diseños en dos o tres dimensiones. La madera era el material principal, pero también usaban el hueso, marfil y conchas, así como el cobre, que era muy apreciado. Los primeros contactos con el hombre blanco se establecieron por medio de los rusos. A continuación la expedición de Chirikov (1741) instaló una cabeza de puente en Baranov y mantuvieron relaciones tirantes con los tlinglits, a los que se les conocía como temibles guerreros. En 1837 una epidemia de viruela diezmó a la población (que en 1750 se había estimado en 10.000 habitantes). Al cabo de treinta años los rusos vendieron Alaska y la costa de los tinglit a los Estados Unidos. Hoy en día siguen viviendo de los recursos del mar y su población en 1985 era de 8.500 habitantes. LOS HAIDA -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: EEUU y Canadá Población: 2000(1977 SIL). Lengua: Na-Dene Los haida eran excelentes talladores de madera, lo que queda demostrado en sus totems, que junto con los de las demás tribus, se extienden por toda la costa noroeste norteamericana. Su nombre deriva de la palabra xa´ida, que significa pueblo. Esta tribu mantenía un idioma propio, y su territorio se ubica en las islas Queen Charlotte (Columbia Británica) y una pequeña parte del norte de Alaska. La organización social tradicional estaba basada en el matriarcado, la herencia del linaje y la propiedad de casas de tablas. No existía una sociedad política haida global, sino basada en los grupos regionales y los poblados. Como en el resto de la costa, los totems eran representativos de la cultura haida. Se asociaban al linaje del individuo que lo poseía. En general representaban animales y pájaros, aunque algunas eran figuras de fenómenos naturales (nubes, relámpagos...) Se trataba de una sociedad estructurada por rangos y clases, y las ceremonias estaban íntimamente relacionadas con la condición del individuo. Los ritos consistían en festejos, potlatches y representaciones de danzas, durante los cuales se alcanzaba prestigio y una posición determinada que se confirmaba con la exhibición y distribución de riquezas. Se daba una especial importancia a la decoración elaborada y artística, por lo que adornaban prácticamente todos sus útiles y los artesanos y pintores eran muy respetados. El trabajo de estos artistas ha sido reconocido en todo el mundo. Su forma de vida se basaba en la pesca (salmón, halibut), en la caza de animales marinos (focas, marsupas, leones marinos y nutrias), la recolección de frutos (bayas, raíces, algas, cicuta) y en la caza de animales terrestres (ciervos, caribús,castores y osos) y pájaros. Todos ellos sabían coger crustáceos, huevos de pájaros y cazar aves. Las mujeres recogían las raíces, algas y material para hacer cestas. Preparaban y conservaban los alimentos, curtían las pieles y hacían cestas y ropa. Los hombres pescaban, cazaban, construían las casas y canoas, tallaban la madera y pintaban. Se les conoce como extraordinarios escultores de madera, hábiles comerciantes y temibles guerreros. Los haidas fueron visitados sucesivamente por los navíos de Juan Pérez (1774), Bodega (1775) y La Pérouse (1786). Se calcula que en 1760 su población ascendía a unos 8.000 habitantes. Las enfermedades llevadas a su tierra por los blancos, especialmente la viruela, contra la que no tenían defensas, les asoló muy duramente. En 1968 su población era de 1.500 habitantes. LOS CHINOOK -------------------------------------------------------------------------------- Los chinook, conocidos por achatar el cráneo de sus hijos, siempre se negaron a ceder sus tierras. Eran conocidos como los "tsinuk", nombre que le daban sus vecinos chehalis, y eran parientes de la tribu Clatsop. También se les apodaba como "cabezas chatas" porque deformaban el cráneo de sus hijos. Pertenecían a la familia lingüística del chinookan. Más tarde se denominaría como chinook también la lengua comercial que se usaba en la región en el siglo XIX para favorecer los intercambios. Se caracterizaban por ser buenos navegantes y constructores de canoas. Vivían en casas de tablas de madera, como la mayoría de las tribus de la zona. Estaban situados al norte del estuario del Columbia, cerca de la actual Seattle. Su forma de vida tradicional se basaba en la pesca, pero también fueron grandes promotores del comercio, entre las tribus, y más tarde entre indios y blancos. Incluso las tribus de las grandes praderas se desplazaban para comerciar con ellos ya que poseían salmón seco y esclavos. Se asentaban en pequeñas aldeas aparentemente de parientes cercanos. A principios del siglo XVIII se calculan en 16.000 habitantes. El inglés John Meares, en busca de pieles, los conoció en 1788. En 1805 también los visitaría la expedición de Lewis y Clark. En 1851 los Chinook habían firmado una propuesta de tratado que no se ratificó, ya que se negaron a firmar el consiguiente tratado al no considerarlo justo. Cuando el Territorio de Washington se creó en 1853, nuevamente rehusaron firmar un tratado que les desplazaba de su lugar de vida tradicional a una reserva. Dos años después forzosamente la tierra llegó a ser perteneciente a Washington, pero los chinook, legalmente, nunca cedieron sus tierras al Gobierno de Estados Unidos. En 1829 su población fue diezmada por la viruela, y los supervivientes fueron absorbidos por otras tribus vecinas como los chehalis. Los poquísimos descendientes que quedan hoy viven en reservas en Washington y Oregon. LOS SALISH -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Vancouver y Washington (EEUU) Población:5,000 (1977 SIL). Lengua: Salish Los salish están formados por un grupo de tribus pescadoras y comerciantes. Construían numerosos objetos utilizados por los chamanes en sus rituales. Los salish agrupaban numerosas tribus que ocupaban las islas y costas de la región. Entre las tribus de la costa, son conocidos los bella coola, comox, nanaimo, klallams, nisqualis, puyallup, skagits... Los más influyentes fueron sin duda los cowichans, instalados en el sureste de la isla de Vancouver. Además de ser buenos pescadores, comerciaban activamente con los salish del interior. Los pueblos salish que vivían en la península Olympic, se caracterizaban por sus danzas. Entre los que habitaban el Puget Sound son conocidas sus ceremonias de la "Canoa del Espíritu", que se celebraban para curar a los enfermos. Los chamanes simulaban un viaje en canoa hacia el interior de la tierra donde estaban las almas de los muertos. El propósito era conseguir que los espíritus guardianes ayudaran al enfermo. Durante el rito se utilizaban distintas tabals de madera y figuras esculpidas para invocar los poderes y trazar un puente que uniese el mundo humano y el espiritual. El chamán guardaba escondidos estos objetos. El arte de los salish de la costa solía hacer referencia a los espíritus guardianes personales, incluso en los utensilios cotidianos. En la Columbia Británica se utilizaba una máscara muy peculiar ("sxwayxwey" para los momentos especiales de la vida: nacimientos, bodas y funerales. Al contrario de las máscaras de la costa tenían los ojos planos y cilíndricos que se extendían por la superficie de la máscara, e incorporaban dibujos de aves y mitología. SHALOM

Los israelitas llegaron al antiguo Japón Muchas de las ceremonias tradicionales en Japón parecen dar indicios de que los judíos y las 10 tribus perdidas de Israel llegaron al antiguo Japón. Muchas costumbres y ceremonias tradicionales en Japón son muy similares a las del antiguo Israel, lo que hace pensar que tal vez esos rituales vinieron con los judíos y las 10 tribus perdidas, que pudieron haber llegado al antiguo Japón. El siguiente artículo se refiere a ciertas tradiciones japonesas, las cuales, tienen su origen en los antiguos israelitas. Algunos estudiosos judíos creen que los siguientes pueblos de Asia podrían ser descendientes de las Diez Tribus PerdidasS de Israel. YUSUFZAI Viven en Afghanistan. Yusufzai significa "hijos de José". Tienen costumbres de antiguos israelitas. PATHANS Viven en Afghanistan y Pakistan. Tienen las siguientes costumbres: circuncisión en el octavo día, flecos en sus ropas, Shabat, kashrut, tefilim, etc. KNANITES En la India hay pueblos llamados canaanitas, que significa pueblos de Canaan. Hablan arameo y usan la biblia aramea. TRIBU DE MENASHE En Myanmar (Burma) e India vive la tribu de Menashe. Se cree que son descendientes de la tribu del mismo nombre, una de las 10 tribus perdidas de Israel. Tienen costumbres del antiguo Israel. TRIBU CHIANG-MIN Viven en China y tienen antiguas costumbres de Israel. Creen en un solo Dios, y tienen una tradición oral según la cual vinieron del lejano oeste. Dicen que su ancestro tuvo 12 hijos. Tienen costumbres que recuerdan a Pesaj, purificación, casamiento leviratico (?), etc., como los antiguos israelitas. KAIFENG, CHINA Se sabe que ha habido una importante comunidad judía desde antes de la era cristiana. JAPÓN El siguiente articulo habla sobre esto. En la prefectura de Nagano, Japón, hay un gran santuario Shintoista llamado "Suwa-Taisha" (shinto es la religión tradicional propia de Japón). En Suwa-Taisha, el festival tradicional llamado "Ontohsai" se celebra el 15 de abril todos los años. Este festival ilustra la historia de Isaac en el capítulo 22 del Génesis en la Biblia, o sea, la historia de Abraham a punto de sacrificar su propio hijo Isaac. Este festival se ha venido celebrando desde muy antiguamente, y se lo ha considerado como el más importante de Suwa-Taisha. Al lado del santuario "Suwa-Taisha" hay una montaña llamada Monte Moriya (Moriya-san en japónes), y el pueblo de la zona de Suwa llama al dios del monte Moriya "Moriya no kami" que significa "el dios de Moriya". Durante el festival, a un muchacho se lo ata con una soga a un pilar de madera, y sobre una alfombra de bambú. Un sacerdote Shinto se acerca a él mientras va preparando un cuchillo, pero en ese momento llega un mensajero (otro sacerdote shinto), y el muchacho es liberado. Esto nos recuerda cuando Isaac fue liberado luego que un ángel se acercara a Abraham. En el festival se ofrecen sacrificios de animales. Son sacrificados 75 ciervos, entre los cuales se cree que hay uno con las orejas partidas. Se cree que este ciervo es el que Dios preparó para ser sacrificado luego de la liberación de Isaac. Aun en tiempos históricos se pensó en lo extraño de esta costumbre, habida cuenta de que el sacrificio de animales no es tradicional en la religión shinto. El pueblo conoce este festival como el "Festival para el dios Misakuchi". "Misakuchi" podría ser "mi-isaku-chi". "Mi" significa "gran", "Isaku" es probablemente Isaac, y "chi" es para finalizar la palabra. Pareciera ser que la gente de Suwa convirtió a Isaac en un dios, probablemente por la influencia de los adoradores de ídolos. Actualmente, esa costumbre del muchacho a punto de ser sacrificado, y luego liberado, no se practica más, pero aun se puede ver el pilar de madera llamado "oniyebasira", que significa "Pilar de Sacrificio". Hoy el pueblo usa muñecos con forma de animal, rellenos, en lugar de realizar verdaderos sacrificios animales. Atar a un muchacho, junto con el sacrificio animal, fue considerado como salvaje por las gentes de la era Meiji (alrededor de 100 años atrás), y esas costumbres se suspendieron. Pero el festival aun se conserva. Masumi Sugae, un estudioso japonés y escritor de relatos de viaje en la era Edo (alrededor de 200 años atrás), escribió un detalle de sus viajes, y describió lo que vio en Suwa. La descripción muestra los detalles del "Ontohsai". Habla de que la tradición de la ceremonia del muchacho a punto de ser sacrificado y su posterior liberación, al igual que los sacrificios animales, existían en esa época. Sus informes están guardados en el museo cercano a Suwa-Taisha. El festival de Ontohsai ha sido mantenido por la familia Moriya desde tiempos ancestrales. La familia Moriya cree que "Moriya-no-kami" (Dios de Moriya) es el dios de sus ancestros, y el monte Moriya, su lugar sagrado. El monte Moriya podria provenir de "Moriah" (Genesis 22:2). No se sabe de ningún otro país, fuera de Japón, que tenga un festival ilustrando la historia de Isaac. Esta tradición provee una fuerte evidencia de que los israelitas llegaron al antiguo Japón. Los sacerdotes japoneses "Yamabushi" se ponen una caja negra en la frente, del mismo modo que los judíos se colocan las filacterias sobre sus frentes. Los "Yamabushi" son religiosos únicos en el Japón. Actualmente se cree que pertenecen al Budismo Japonés. Pero entre los budistas de China, Corea e India no existe esta costumbre. La tradición "yamabushi" existió en Japón aun antes de que el Budismo fuera importado en el siglo VII. La ropa usada por los "yamabushi" es básicamente blanca. En la frente se colocan una pequeña caja negra llamada "tokin", que se ata a su cabeza con un cordón negro. Realmente parecen judíos usando filacterias. El tamaño del "tokin" es casi el mismo de las filacterias judías, pero la forma es redonda y se asemeja a una flor. Originalmente las filacterias judías parecen provenir de la placa puesta con un cordón en la frente del gran sacerdote Aaron (Exodo 28:36-38). Eran de alrededor de 4 cm de tamaño según el folklore, y algunos estudiosos creen que tenía la forma de una flor. Si fue así, entonces fue muy similar a la forma del "tokin" japonés usado por los "yamabushi". Israel y Japón son los dos únicos pueblos en el mundo que usan la caja negra en la frente con propósitos religiosos. Además, los "Yamabushi" usan una gran concha marina como si fuera un cuerno. Esto es muy similar al judío haciendo sonar el shofar, o cuerno de carnero. Por la manera como se lo sopla, el cuerno yamabushi emite un sonido muy similar al shofar. Como no hay ovejas en Japón, los "yamabushi" tuvieron que usar conchas marinas en lugar de cuernos de carnero. El "Omikoshi" japonés se asemeja al Arco de la Alianza. En la Biblia, en "Primeras crónicas" capítulo 15, esta escrito que David llevó el Arca de la Alianza a Jerusalem. "David y los ancianos de Israel y los comandantes de unidades de 1000 fueron a buscar el Arca desde la casa de Obed-Edom, con regocijo... David estaba vestido con un manto de fino lino, como lo estaban todos los levitas que portaban el arca, y como lo estaban los cantores y Kenaniah, quien estaba a cargo de las canciones del coro. David también usaba una túnica de lino. Así, todo Israel transportó el arca con gritos, con el sonido de los cuernos de carnero y las trompetas y címbalos, mientras tocaban liras y arpas." (15:25-28). Cuando leo estos pasajes pienso: "Cuánto se parece esta escena a la del pueblo japonés cargando nuestro "omikoshi" durante los festivales? La forma del Omikoshi japonés realmente se parece al Arca de la Alianza. El pueblo japonés canta y baila al frente de él con gritos, y con el sonido de instrumentos musicales. Estas costumbres son muy similares a las del antiguo Israel. Los japoneses cargan el "Omikoshi" sobre sus hombros con varas, usualmente dos varas. Así hacían los antiguos israelitas: "Los levitas cargaron el Arca de Dios con varas sobre sus hombros, como Moisés había ordenado de acuerdo con la palabra del Señor" (1 Chronicles 15:15) El arca de la Alianza tenia dos varas (Exodus 25:10-15). Algunos modelos del arca hechos según se cree que habían sido, tenían dos varas en la parte de arriba del arca, pero en la Biblia dice que esas varas debían ser unidas al arca por cuatro anillos "sobre sus cuatro pies" (Exodo 25:12). Por lo tanto las varas deben haber estado unidas al fondo del arca. Eso es similar al Omikoshi japonés. El arca israelita tenía dos estatuas de oro de querubines en su techo. Los querubines son una clase de ángeles, seres celestiales misteriosos. Tienen alas como pájaros. El omikoshi japonés también tiene en su techo el pájaro de oro llamado "Ho-oh", que es un pájaro imaginario y un ser celestial misterioso. El arca israelita estaba totalmente recubierta de oro. El omikoshi japonés está también mayormente recubierto de oro. El tamaño del omikoshi es casi el mismo que el arca israelita. El omikoshi japonés podría ser un recuerdo del arca israelita de antaño. Muchas cosas relacionadas con el arca coinciden con costumbres japonesas. El rey David y el pueblo de Israel cantaban y danzaban con instrumentos musicales frente al arca. Nosotros, japoneses, también danzamos y cantamos con el sonido de instrumentos musicales frente al omikoshi. En Kyoto, el festival "Gion-jinja" del santuario shintoista, los hombres cargan el omikoshi, van hacia el agua y cruzan el río. No puedo menos que pensar que esto se origina en la memoria de los antiguos israelitas cargando el arca mientras cruzaban el Jordan luego del éxodo de Egipto. En una isla del mar interior de Seto en Japón, los hombres que resultan seleccionados como portadores del omikoshi, permanecen juntos en una casa antes de llevar el omikoshi. Esto es para evitar que se profanen a sí mismos. Mas aun, el día anterior, se bañan en agua de mar para purificarse ellos mismos. Esta costumbre es similar a la de los antiguos israelitas. "Así los sacerdotes y los Levitas se purificaban a sí mismos para cargar el arca del Señor de Israel" (1 chronicles 15:14). El manto de los sacerdotes japoneses se parece al manto de los sacerdotes israelitas. La Biblia dice que cuando David llevo el arca a Jerusalem, "David estaba vestido con un manto de fino hilo" (1 crónicas 15:27). Igualmente los estaban los sacerdotes y los integrantes del coro. En la Biblia en japonés, este verso esta traducido como "manto de hilo blanco". En el antiguo Israel, si bien el sumo sacerdote vestía un manto colorido, los otros sacerdotes comunes usaban simple hilo blanco. Los sacerdotes usaban ropas blancas durante los eventos religiosos. Del mismo modo, los sacerdotes japoneses usan mantos blancos en eventos religiosos. En Ise-jingu, uno de los más antiguos templos de Japón, todos los sacerdotes usan mantos blancos. Y en muchos templos shintoistas, la gente usa ropa blanca cuando cargan el omikoshi, tal cual hacían los israelitas. Marvin Tokayer, rabino que vivió en Japón durante 10 años, escribió en su libro: "Los mantos de hilo que los sacerdotes shinto usan tienen el mismo aspecto que los mantos de hilo blanco de los antiguos sacerdotes de Israel". El manto de un sacerdote shinto tiene cordones de 20-30 cm de largo colgando de los extremos. Estos flecos son propios de los israelitas. En Deuteronomio 22:12 se dice: "Te harás flecos sobre las cuatro puntas de tu vestido". Los flecos eran una prueba de que el que los usaba era un israelita En los evangelios del Nuevo Testamento también esta escrito que los fariseos "hacen los flecos de sus ropas, largos (Matías 23:5). El Talit, que los judíos se ponen para rezar, tiene flecos de acuerdo a la tradición. Los sacerdotes Shinto usan sobre su manto un rectángulo de tela de los hombros hasta los muslos. El sacerdote shinto se cubre la cabeza, igual que lo hacían los sacerdotes israelitas (Éxodo 29:40). El sacerdote japonés también se pone una faja en su cintura. Lo mismo hacían los sacerdotes israelitas. Agitar las gavillas de la cosecha es también una costumbre en Japón. Los judíos agitan una gavilla de las primeras cosechas de grano siete semanas antes de Shavuot (Pentecostés, Levítico 23:10-11). También agitan gavillas de plantas en la fiesta de Sucot (Sucot, Levítico 23:40). Esta tradición se mantiene desde el tiempo de Moisés. Cuando un sacerdote japonés bendice a algo o a alguien, agita una rama de una planta. O agita una "harainusa", que es como una rama de una planta. La "harainusa" actual se ha simplificado y esta hecha de papel blanco, plegado en zig-zag como relámpagos pequeños, pero en la antigüedad era una rama de una planta o una espiga de un cereal. El interior del tabernáculo de Dios en el antiguo Israel estaba dividido en dos partes. Una es el lugar sagrado, y la otra la Santidad de Santidades. Del mismo modo esta dividido en dos partes el santuario Shinto. Los oficios realizados en el santuario shinto son similares a aquellos del tabernáculo israelita. Los japoneses oran frente al lugar sagrado, y no pueden entrar en él. Sólo los sacerdotes shinto pueden entrar en la Santidad de Santidades y sólo en momentos especiales. Lo mismo ocurría en el tabernáculo israelita. La Santidad de Santidades del santuario shinto está situada en el extremo oeste, como en el tabernáculo israelita. La Santidad de Santidades shinto esta también localizada en un nivel más alto que el lugar sagrado, y entre ellos hay peldaños. Los investigadores dicen que, en el templo israelita construido por Salomón, la Santidad de Santidades estaba en un nivel elevado también, y entre ellos había peldaños de 2.7 metros de ancho. Al frente de un templo japonés hay dos estatuas de leones, llamados "komainu", sentados a ambos lados de la entrada. También ésta es una costumbre del antiguo Israel. En el templo de Dios en Israel y en el palacio de Salomón, había estatuas o relieves de leones (1 Reyes 7:36, 10-19). En la antigua historia de Japón, no hubo leones, pero las estatuas de leones fueron puestas en los templos desde tiempos remotos. Frente a un templo japones, hay un portón llamado el "torii". Un portón de este estilo no existe en China ni en Corea, es particular de Japón. Los portones "torii" consisten de dos pilares verticales y una barra conectándolos arriba. Pero la forma más antigua consistía de solo 2 pilares verticales y una soga conectando las partes superiores. Cuando un sacerdote shinto se inclina ante el portón, lo hace a cada pilar separadamente. Se supone que el portón "torii" fue originalmente construido solo de 2 pilares. En el templo israelita había dos pilares usados como entrada (1 Reyes 7:21). Y en la lengua aramea, que es la que usaban los antiguos israelitas, la palabra por entrada era "taraa". Esta palabra pudo haber cambiado ligeramente y convertirse en la japonesa "torii". Algunos "torii", especialmente en templos antiguos, están pintados de rojo. No puedo menos que pensar que esto recuerda los dos postes de la puerta y el dintel sobre el cual la sangre del cordero fue esparcida la noche anterior al éxodo de Egipto. En la religión shinto existe la costumbre de rodear un lugar sagrado con una soga llamada "shimenawa", la cual tiene trozos de papel insertos a lo largo del borde inferior de la soga. La soga "shimenawa" se coloca como borde. La Biblia dice que cuando a Moisés le fueron dados los diez Mandamientos de Dios en el monte Sinai, él "puso límites" (Éxodo 19:12) a su alrededor para que los israelitas no se acercaran. Si bien yo no sé qué clase de cosas eran esos limites, sogas o cualquier otra cosa deben haber sido puestas para demarcarlos. La "shimenawa" japonesa bien podría entonces ser una costumbre originada en tiempos de Moisés. La única gran diferencia entre un santuario shinto y el Templo israelita de antaño es que el templo shinto no tiene un altar para quemar los holocaustos de animales. Yo me he preguntado por qué la religión shinto no tiene la costumbre de sacrificar animales si el Shinto se origina en la religión del antiguo Israel. Pero encontré la respuesta en el Deuteronomio, capítulo 12. Moisés ordenó a su pueblo que no ofreciera sacrificios en ninguna otra parte excepto en lugares específicos de Canaan (12:10-14). Entonces, si los israelitas vinieron al antiguo Japón, no les estuvo permitido ofrecer sacrificios animales. Muchas tradiciones japonesas se asemejan a tradiciones del antiguo Israel. Cuando los japoneses oran frente al lugar sagrado de un santuario shinto, comienzan por hacer sonar la campana dorada que cuelga en el centro de la entrada. Esa es la costumbre del antiguo Israel. El gran sacerdote Aaron puso "campanas de oro" en el borde de su manto. Eso fue así para que el sonido pudiera ser oído y él pudiera orar allí y no morir (Éxodo 28:33-35). Los japoneses dan palmadas con sus manos dos veces cuando oran allí. Esta era la costumbre, en el antiguo Israel, que significaba "yo cumplo mis promesas". En las escrituras se puede encontrar la palabra que se traduce como "promesa". El significado original de esta palabra en hebreo es "dar palmadas con la mano" (Ezequiel 17:18, Proverbios 6:1). Parece ser que los antiguos israelitas daban palmadas cuando hacían promesas o cuando hacían algo muy importante. Los japoneses se inclinan frente al templo antes y después de dar palmadas y orar. También se inclinan cuando se encuentran con alguien, a modo de saludo cortés. Inclinarse era también la costumbre en el antiguo Isrel. Jacob se inclinó cuando se acercó a Esau (Génesis 33:3). He observado que los judíos modernos no se inclinan en saludo. Sin embargo, sí lo hacen cuando recitan plegarias. Los japoneses tenemos la costumbre de usar sal para la santificación. La gente a veces vierte sal luego que una persona ofensiva se aleja. Viendo un drama por TV referido a la época de los Samurai, observe como una mujer derramó sal en el lugar que dejó un hombre que ella odiaba. Esta también es una costumbre de los antiguos israelitas. Luego que Abimelej capturó una ciudad enemiga, "él la sembró con sal" (Jueces 9:45). Los japoneses entendemos que esto significa que lo hace para limpiar y santificar la ciudad. He escuchado que cuando los judíos se mudan a una casa nueva le echan sal para santificar y limpiar el lugar. Nuevamente, esto es igual en Japón. En los restaurantes de estilo japonés, usualmente ponen sal cerca de la entrada. Toda la carne kasher es purificada con sal y todas las comidas comienzan con pan y sal. Los japoneses ponen sal a la entrada de una casa funeraria. Luego de regresar de un funeral, uno tiene que derramar sal sobre sí mismo antes de entrar a su propia casa, porque se piensa en Shinto que cualquiera que asistió a un funeral o tocó un cuerpo muerto se ha vuelto impuro. Nuevamente el mismo concepto de los israelitas. Los festivales del Japón se parecen a los del antiguo Israel. Hoy en día festejamos el año nuevo el 1ro.de enero, pero históricamente usábamos el calendario lunar, en el cual el actual 15 de enero era la fecha oficial de su celebración. Según la costumbre japonesa, durante la celebración se come "mochi" (tortas de arroz) a lo largo de los siete días. Esta es una costumbre similar a la judía, pues la Biblia dice: " Y el decimoquinto día del mismo mes (el primer mes) será el festejo del Pan Azimo al Señor; siete días deberéis comer pan ázimo " (Levítico 23:6). La receta del pan ázimo es similar a la del mochi japonés, porque si se usa el arroz como ingrediente en vez de harina de trigo, se obtiene mochi. La palabra hebrea para el pan ázimo es matza. No puedo creer que sea un accidente que estos dos términos suenen tan parecidos. Además los japoneses comen un potaje con siete tipos de hierbas amargas durante la celebración. En épocas históricas la gente comía estas hierbas el 15 de enero. Los antiguos israelitas también comían "con hierbas amargas" el 15 del mes primero (Éxodo 12:8). En el Japón, tenemos en muchos lugares los festivales "Gion" durante el verano. El más importante es el que se realiza en el templo shintoista "Yasaka-jinja", en Kyoto. Ese festival en Kyoto continúa a lo largo de todo el mes de julio de cada año, pero la parte más importante del festival tiene lugar desde el 17 al 25 de ese mes (al cual llamamos "el séptimo mes". El 1ro.y el 10 de Julio también son importantes. Esta ha sido una tradición desde tiempos muy antiguos. Pero el 17 del séptimo mes es el día en que el arca de Noe llego a Ararat: "Entonces el arca se detuvo en el séptimo mes, en el decimoséptimo día, sobre el monte Ararat." (Génesis 8:4) Hace ya más de 120 años, un comerciante de Escocia, N.Mcleod, vino al Japón e investigó las costumbres locales, escribiendo un libro titulado "Epitome of Japanese Ancient History". En él se comenta que "Gion" - importante festival que se celebra en Kyoto - se parece mucho a las festividades judías. El rabino Tokayer hizo un comentario similar. Sugirió que el nombre "Gion" le recuerda a "Sion", que es otro nombre utilizado para nombrar a Jerusalem. De hecho, Kyoto antiguamente se llamaba "Heian-kyo" que significa "paz". Jerusalem en hebreo también significa "paz", y "Heian-kyo" podría ser el equivalente japonés de Jerusalem. El concepto de impureza durante la menstruación y parto ha existido en Japón desde antaño. Ha sido una costumbre en el Japón desde mucho tiempo atrás que una mujer durante la menstruación no debía asistir a las ceremonias en el tiempo. No podía tener relaciones sexuales con su esposo y tenía que aislarse en un recinto especial, que se construye para el uso común en la aldea, durante la menstruación y varios días posteriores. Esta costumbre estaba ampliamente difundida en el Japón hasta la era Meiji (hace unos 100 años). Después de esos días de aislamiento, ella debía purificarse con agua de río, manantial o mar, pero allí donde no había ninguna de esas fuentes podía hacerse en una bañadera. Esto es muy parecido con la antigua costumbre de Israel (Levítico 15:19,28). Entre los judíos esta norma prevalece hasta hoy. No hay relaciones sexuales en los días de menstruación y 7 días posteriores, y después la mujer debe ir al Mikve, baño ritual. La gente moderna puede considerar irracional este concepto, pero la mujer, durante la menstruación o el parto, descansa física y mentalmente. Muchas mujeres dicen que se sienten impuras durante el período. No solamente en lo que concierne a la menstruación, sino también en lo que concierne al parto, el shintoismo japonés se parece al antiguo Israel. Una mujer que acaba de dar a luz se considera impura durante un cierto periodo. Este concepto esta atenuado hoy en Japón, pero era muy común en días pasados. Si los antiguos israelitas vinieron al Japón, tendrían los japoneses la costumbre de la circuncisión? Si bien he oído un rumor de que se ha practicado la circuncisión dentro de la familia imperial japonesa, no he podido confirmar si ésta ha constituido una costumbre. Hoy en día no existe costumbre de circuncisión entre los japoneses, pero sí hay una costumbre tradicional llamada "O-sichi-ya" que significa 7a.noche. A la 7a.noche desde el día del nacimiento de un bebe, los padres japoneses realizan una celebración para presentarlo a los parientes y amigos, y anunciar su nombre. La 7a.noche es, según la manera judía de contar los días, el 8avo.dia desde su nacimiento, que comienza con la puesta del sol. Esto me recuerda la costumbre judía de la circuncisión al 8avo.dia. Los israelitas se reúnen el 8avo.dia, que se inicia en la 7a.noche desde el día del nacimiento, y los padres presentan al bebe a parientes y amigos, y lo circuncidan. Ise-Jingu, en la prefectura de Mie, es el templo shintoista construido para la Casa Imperial del Japón. En la cercanía del templo, a ambos lados, hay unas lamparas hechas de piedra, que iluminan las calles. En ellas pueden verse las estrellas de David talladas en cada una de las lámparas cerca del tope. La cresta usada dentro del templo (Izawa-no-miya) en Ise-jingu es también la Estrella de David. Esto data de tiempos muy antiguos. En la prefectura de Kyoto hay un templo llamado "Manai-jinja" que era el santuario Ise-jingu original. La cresta de "Manai-jinja" es también la estrella de David, y es igual a la que se encuentra en la sinagoga de Capernaum, Israel, que se construyó en siglo II EC, también usada en tumbas de judíos en el siglo III EC. Finalmente, deseo mencionar el rumor que el nombre de Dios esta escrito en hebreo sobre el espejo sagrado que se guarda en el templo shintoista "Ise-jingu" desde tiempos remotos. En la Casa Imperial del Japón, hay tres valiosos tesoros que derivan de antiguos mitos japoneses. Ellos son una espada, un pendiente y un espejo. Ese espejo, llamado "Yata-no-kagami" (el espejo de Yata) está colocado en "Ise-jingu", que, como se mencionó anteriormente, es el templo shintoista de la Casa Imperial. Existe un rumor que el nombre de Dios esta escrito en hebreo al dorso de este espejo, que se considera muy sagrado, y a nadie se permite ver. Pero hay algunas personas que insisten en que lo han visto. hace unos 100 años, Arinori Mori, el ministro de Educación, Cultura y Ciencia en Japón de entonces, afirmó que había visto el dorso del espejo, y que tenia escrito en hebreo el nombre de Dios 'YO SOY EL QUE ES", o sea el nombre que Dios reveló a Moisés (Éxodo 3:14) Varias otras personalidades han afirmado haber visto el espejo, confirmando esta afirmación de lo escrito al dorso. Hay dos teorías sobre cómo interpretar las letras sobre el espejo. Una consiste en interpretarlas como "Hifu-moji", que se cree era una forma de escritura existente en el antiguo Japón, antes que la escritura Kanji fuera importada de China. La otra teoría consiste en interpretarlas como hebreo antiguo. La teoría de "Hifu-Moji" no parece aceptable, porque se encuentra en ella algunas contradicciones. Mas aun, nadie sabe realmente como era la escritura Hifu-moji. Por lo que lo mas probable, es que se trate del hebreo antiguo. El Prof. Tanemoto Furuhata, que es una autoridad en medicina forense en la Universidad de Tokio, escribe en su libro que los tipos de sangre de los japoneses y los judíos son muy similares. También he sabido que un profesor de la Universidad de Paris había descubierto que el cromosoma "Y" de los japoneses es del mismo tamaño que el de los judíos. Pero yo espero que se realicen mas investigaciones, y es probable que la evidencia decisiva que pruebe que las tribus perdidas de Israel vinieron al Japón pueda provenir de ese tipo de estudios. SHALOM
Registrate y eliminá la publicidad! Tribus negras de Africa LOS TEDA -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Chad, Libia y Níger. Población total: 500.000 Lengua: nilo-sahariana Uno de los pueblos habitantes del Sahara. Durante mucho tiempo se dedicaron al asalto de caravanas comerciales. Los teda (también conocidos como toda o tubu) son un pueblo pastor-agricultor seminómada que habita en la parte oriental y central del Sáhara. La mayoría de la población ocupa las montañas Tibesti (frontera entre Libia y Chad) y otra parte vive en territorio de Níger. Este pueblo opuso una seria resistencia a la colonización francesa. Tras la declaración de independencia del Chad (1960), se rebelaron contra el gobierno en defensa de su modo de vida tradicional. En cuanto a su medio de subsistencia, los tedas cultivan palma, dátiles, grano y legumbres, y también se dedican a la cría de cabras, vacas, asnos, ovejas y camellos. Esta última actividad es su mayor fuente de riqueza. Los hombres se encargan de cuidar los rebaños de camellos, de cazar y del comercio. Las mujeres se encargan de los rebaños menores y la agricultura. Estos trabajos se complementan con el comercio de caravanas, que aporta ingresos extras en las unidades familiares. Hace algún tiempo controlaban todo el paso de comercio por su territorio, y cobraban tributos e imponían duros castigos a quienes no cumplían con tales impuestos. Su sistema legal todavía conserva reminiscencias de esta época, y permite los actos de venganza y robo. Los poblados de los grupos sedentarios se componen de casas rectangulares de barro con techumbre de hojas de palma, o bien en cabañas cilíndricas, también de barro (o de piedra) con tejado cónico. En cuanto a su organización social, el poder político de cada clan lo ostenta hereditariamente el pastor local. En los campamentos sedentarios esta figura se equipara al hombre de mayor edad. Todos ellos rinden cuentas al jefe de todos los clanes: el dardai. El poder religioso se atribuye al sultán de cada grupo, ya que la mayoría de los teda practican el islamismo desde el siglo XIX. Sólo una minoría conserva ancestrales prácticas animistas. La descendencia se traza por línea paterna y el matrimonio implica una dote, por lo general en ganado, de la familia del novio a la de la novia. Desde el momento del matrimonio, las tareas de ambos quedan establecidas. Aunque la mujer vale menos que el hombre en la sociedad teda, tiene ciertos derechos preferentes. Si un hombre interfiere en los quehaceres de la esposa, desafía su autoridad en casa, o la humilla públicamente; ella puede pegarle con el beneplácito de la sociedad. Asimismo, las mujeres suelen ir armadas con puñales, y ningún hombre se atreve a intervenir en caso de una pelea entre dos de ellas. LOS AWAK -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Nigeria. Población total: 6,000 (1995 CAPRO). Lengua: Familia Niger-Congo, Atlantic-Congo, Volta-Congo, North, Adamawa-Ubangi, Adamawa, Waja-Jen, Waja, Awak (Segunda lengua: Hausa) Otros nombres: Awok, Yebu. El pueblo Awak lleva siglos subsistiendo de la agricultura en su territorio de Nigeria. El pueblo Awak se sitúa en el sudeste del Estado de Bauchi (Billir-Kaltungo, Nigeria). Emigraron en un principio desde Yemen, para establecerse definitivamente en Nigeria en la zona que ahora ocupan. Su economía tradicional se basa en el cutivo del mijo, maíz, cacahuetes... Los cultivos se complementan en menor medida con la caza, pesca y cría de ganado. Éstas labores se atribuyen fundamentalmente a los hombres, mientras que las mujeres se ocupan de los cultivos, de los niños y de la casa. Socialmente se distribuyen en clanes, y su población se establece en poblados formados por sólidas casas de barro y paja. Son patrilineales, es decir, es la mujer la que se desplaza a casa del marido, de forma que los hijos siguen la línea paterna. Los hombres pagan dote por la novia y los enlaces son motivo de grandes festejos. Los Awak suelen adornar su piel de forma característica, lo que les distingue de los pueblos vecinos (Tangale, Kulung, Kodei, ...). Las mujeres lucen líneas en su rostro (desde la frente a la naríz, desde la cabeza al mentón...), y ambos sexos llevan habitualmente otras líneas en los brazos. La jerarquía social está encabezada por un sacerdote de linaje hereditario, que dirige la vida religiosa del poblado. Sus creencias tradicionales se hallan mezcladas hoy en día con el cristianismo. El dios supremo es llamado Yambah, y creen en el castigo por las malas acciones, y la consecución del "cielo" como premio a una vida bondadosa. Los recién nacidos reciben su nombre en una ceremonia presidida por el sacerdote, quien también interviene una nueva ceremonia de bendición cuando los niños alcanzan los diez años de edad. Los niños suelen acudir a la escuela del pueblo, aunque muchas veces las necesidades del trabajo familiar se lo impide. LOS HERERO -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Angola, Botswana y Namibia. Población total: 18.000 en Angola (1996 UBS), 31.000 aprox. en Botswana (1997 Andersson and Janson) y 116.000 en Namibia (1991 SIL) Lengua: Familia Niger-Congo, Herero. Dialecto Mbandieru Tribus: Kuvale, Ximba (Angola), Tjimba, Ndamuranda, Mahereo, Zeraua, Mbandero, Ovahimba... (Namibia) Cualquier herero que sea encontrado dentro del territorio alemán, armado o desarmado, con o sin ganado, será ejecutado. Según la tradición oral, los herero ("Ovaherero" llegaron a Namibia hacia mediados del siglo XVI. Sus leyendas cuentan cómo un grupo de hombres dirigidos por Kathu y su hermano Nangombe, vagaron hacia el oeste en busca de un nuevo lugar donde asentarse, seguramente procedentes de los alrededores del lago Tanganika. Una vez instalados en Namibia, los herero continuaron con su forma de vida tradicional, la ganadería, hasta el siglo XIX en que la zona fue colonizada por los alemanes, y los enfrentamientos se hicieron insostenibles. En enero de 1904, el pueblo herero se levantó contra los colonizadores para defender su territorio y las batallas siguientes consiguieron mermar a los indígenas. Los supervivientes, bajo el mando de su jefe Samuel Maharero, emigraron hacia Botswana, donde aún habitan sus descendientes. El general alemán Von Trotha, estableció que "Cualquier herero que sea encontrado dentro del territorio alemán, armado o desarmado, con o sin ganado, será ejecutado. No se permitirá tampoco la presencia de mujeres ni niños dentro del territorio: serán devueltos a su lugar de origen o quemados. Esto es todo lo que tengo que decir yo, gran general del Emperador alemán, a los herero". Cuando Von Trotha fue destituido (1905), un 80% de los herero había sido exterminado. 12.000 supervivientes fueron recluidos en campos o se habían establecido en torno a las misiones. Esta historia todavía está muy presente en la memoria colectiva del pueblo herero, que ha desarrollado una importante personalidad nacionalista. Como para la mayoría de las sociedades ganaderas, la posesión de reses, significa prestigio y riqueza, y una forma de pago para establecer los matrimonios. Desde que los alemanes prohibieran a los herero poseer ganado, su forma de vida tradicional se resintió en gran manera. Hoy en día siguen intentando recuperarla, pero las zonas que ocupan no poseen los pastos suficientes para desarrollar la ganadería a gran escala. En esta sociedad matriarcal (el niño pertenece al clan familiar de la madre) los niños son circuncidados a los 8 años de edad aproximadamente. Todos los niños que participan a la vez en esta importante celebración, quedan unidos de por vida en un grupo de edad. A partir de ahora tendrán el deber de auxiliarse mutuamente a lo largo de sus vidas. La jerarquía de poder se establece a partir de un jefe supremo, establecido en Okahandja, donde se encuentran las tumbas de la familia Maharero. En este lugar aún hoy los herero conmemoran la a pérdida de sus antepasados en la guerra con los alemanes. Además de este jefe, cada comunidad posee un jefe local y un consejo. Estos jefes locales tienen deberes religiosos que han heredado se su padre, uno de los cuales es cuidar el fuego sagrado. La forma en que se lleva a cabo este rito pone de manifiesto lo igualitaria de la sociedad herero. "La mujer debe vivir con su marido, y éste debe tratarla de forma justa". Por esta razón es el padre el encargado de encender el fuego y la hija mayor quien debe mantenerlo vivo. Hoy en día la mayor parte de los herero son cristianos y las viejas tradiciones no revisten la misma importancia. De todas formas el fuego sagrado sigue encendido y sigue siendo para muchos símbolo de fertilidad, salud y prosperidad; lo que hace que algunas personas mayores se ocupen todavía de mantenerlo vivo. LOS ACHOLI -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Uganda y Sudán Población total: 746,796 (Uganda, 1991) 45.000 (Sudán, 2000) Lengua: Nilo-sahariana: Luo-Acholi, Alur-Acholi, Lango-Acholi Un pueblo que da una gran importancia a la danza. Los Acholi son un conjunto de grupos étnicos pequeños descendientes de diversas migraciones de los Luo. Algunos historiadores los consideran como el resultado de matrimonios mixtos entre Luos y Madis. Al igual que los Luo, sus orígenes están en Rumbek, sur de Sudán. Se cree que el grupo mayor Luo emigró hacia el sur, bajo la dirección de Olum y se estableció cerca de Pubungu Pakwach. La leyenda afirma que ese Luo fue el primer hombre. No tenía ningún padre humano. Se dice que salió de la tierra, creado por su padre, Jok (Dios) y su madre, la Tierra. La leyenda añade que Jipiti, el hijo de Luo cuya madre es desconocida, tenía una hija llamado Kilak. Kilak, que no tenía marido, un día se perdió en el bosque de donde volvió después con un niño, al que llamaron Labongo, y que fue considerado como hijo del diablo, Lubanga. Nació con campanillas alrededor de sus muñecas y los tobillos y con plumas en su pelo. Había elementos definitivamente mágicos en Labongo. Se dice que era aficionado a bailar en todo momento al son del tintineo de sus campanillas. Cuando Labongo creció, se casó y tuvo hijos normales . Se dice que la casa de Luo estaba en Bukoba, cerca de Pakwach. Labongo se convirtió en el primero de los Rwots (jefes) de Payera. El mismo Labongo cuyo nombre completo era Isingoma Labongo Rukidi, también es considerado como el primero de los reyes Babiito de Bunyoro-Kitara. Se dice que era el hermano gemelo de Kato Kimera que es considerado como el primer rey de los Buganda. También se dice que el primer Namuyongo del norte de Bugerere fue un hijo de Labongo. Sea o no cierta esta leyenda, viene a explicarnos las relaciones lejanas entre muchos de los pueblos vecinos. Es interesante que los Banyoro y los Acholi, aparentemente pueblos muy diferenciados consideren que tienen un origen común. Algunos grupos Acholi como los Pajule rastrean su origen directamente en Bagungu de Bunyoro. Quizás, lo que más suele llamar la atención de la cultura Acholi sea la importancia social que tiene la danza, normalmente realizada en grupo, siendo rara la danza individual. Los Acholi tienen ocho tipos diferentes a saber: lalobaloba, otiti, bwola, el myel-awal (wilyel), el ladongo, apiti, myel-wanga y atira. En el baile del lalobaloba, no se usa ningún tambor. Las personas bailan en un círculo. Los hombres forman el anillo exterior. Un hombre puede mover una mano sobre su cabeza. No hay ninguna ocasión especial para este baile. Todos los bailarines llevan ramitas. En el baile del otiti, todos los bailarines masculinos llevan lanzas y escudos. Los bailarines abrazan tambores que normalmente se atan a un poste en medio de la arena. Este baile se acompaña de constante gritos más que de cantos; al final, se dejan las lanzas y los escudos y el baile se convierte en el lalobaloba. El baile del bwola es el más importante. Es el baile del jefe y sólo se realiza ante él. Los hombres forman un círculo grande; uno de ellos lleva un tambor. Las muchachas bailan separadamente dentro del círculo. El baile tiene un líder definido que evoluciona dentro del círculo y que es quien marca los tiempos y dirige los cantos. Este maestro de danza es considerado persona importante y tradicionalmente llevaba una piel de leopardo. El baile de myel-awal es un baile fúnebre. Las mujeres se lamentan alrededor de la tumba mientras los hombres, armados con lanzas y escudos bailan el lalobaloba. Apiti es un baile para las muchachas. Bailan en una línea acompañadas de sus cantos. Normalmente se celebra a mitad del año cuando las lluvias son buenas. Ladongo es una danza que se bailaba cuando la caza era exitosa y aún los cazadores estaban lejos de sus casas. En este baile, los hombres y mujeres se enfrentan en dos líneas, saltando y aplaudiendo sus manos de arriba abajo. En el baile myel-wanga , todos los hombres se sientan y tocaron su nanga (arpa) mientras delante de ellos, las mujeres bailan el apiti. Este baile normalmente se danza después de las ceremonias de casamientos o a las fiestas de la cerveza. Sin embargo, hoy día se considera un baile anticuado. Se llevaba a cabo en la víspera de una batalla. Todos los bailarines iban armados y en sus mivimientos imitaban la lucha con sus lanzas y empujones. LOS ANTAKARANA -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Madagascar. Población total: 80.000 (SIL 1996) Lengua: Malayo-Polinesio, Malagasy Los antakarana, también conocidos como “gente de las rocas” por el terreno que habitan, se establecieron durante el siglo XII, en la costa nororiental de Madagascar. Magníficos pescadores, habitan las montañas de Madagascar. Estos expertos marinos y pescadores, utilizan canoas que son réplicas de las naves indonesias que supuestamente cruzaron el Índico alrededor del año 1000 a.C. La influencia indonesia también se aprecia en su idioma, que pertenece al grupo linguístico malayo-polinésico, en vez de al africano. A finales del siglo XVII se estableció el reino de Antankarana, monarquía dinástica que perduraría siglos, hasta que en siglo XIX fue desmembrada por un líder político Merina que se haría con las simpatías de la mitad de la población, aunque la otra mitad siguió apoyando el régimen tradicional. División que ha continuado, incluso tras la independencia de Madagascar. La sociedad, que basa su economía en la pesca, agricultura y ganadería, ha soportado la influencia de esta situación política. Los antakarana occidentales aceptaron el Islam, aunque manteniendo algunas tradiciones propias, mientras que los orientales, que aceptaron la autoridad Merina no cambiaron sus principios religiosos. Aún con estas diferencias algunas ancestrales tradiciones siguen siendo practicadas por la generalidad antankarana (como el Lago Sagrado de Antañavo). La vida cotidiana de este pueblo está repleta de tabús. Así, por ejemplo, una muchacha no puede lavar las ropas de su hermano. Las patas de las aves son la parte destinada al padre, mientras que en otros pueblos, como por ejemplo entre los merina , se dan a los niños. LOS NUBA -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Montañas Nuba (Kordofán) SUDÁN. Población total: c. 500.000 Lengua: Niger-Congo, Kordofanian, Kordofanian Proper y ramas Nilo-Saharianas Tribus: Acheron, Dagik, Kadaru, Katcha-Kadugli-Miri, Katla, Ko, Koalib, Moro, Ngile, Otoro, Shwai, Tagoi, Tegali. Un pueblo de aguerridos luchadores en Sudán. El pueblo conocido como Nuba agrupa a más de 20 grupos étnicos diferentes que se localizan en la cadena montañosa de Nuba situada en El Kordofán, la provincia central del Sudán. Se llaman a sí mismos la “gente de las colinas”, dado el lugar que habitan, y sus poblados son permanentes (al contrario de muchos de sus vecinos de las llanuras) porque en las colinas nunca falta el agua. Las colinas han demostrado ser una magnifica defensa natural contra la influencia externa, incluso de la cultura árabe que ha absorbido a las tribus vecinas. Aún así, entre ellos hay marcadas diferencias. Los nuba hablan más de 50 dialectos distintos y muchos grupos tienen formas de vida totalmente dispares. La mayoría de los clanes nuba se organizan socialmente de forma patrilineal (descendencia y propiedad mantenida por la línea paterna), aunque algunos nuba del sur lo hacen de forma matrilineal. Los miembros de un clan pueden estar predestinados, a través del padre o de la madre, a dedicarse a proporcionar determinados servicios a la sociedad. Asimismo, en algunas zonas cada clan se encarga de algún trabajo o función (ceremonias, administración de alimentos...) que repercute en beneficio de toda la comunidad. Las aldeas nuba, antes situadas en lo alto de las colinas como método de defensa, se construyen ahora en una zona más baja, donde es más fácil conseguir agua y cultivar la tierra. Cada familia suele poseer al menos tres construcciones: una para dormir, de forma circular con el techo de paja; otra con la cocina y una última como almacén de grano. Cuando un hombre se casa con una mujer, construye para ella una casa, y la novia vive con sus padres hasta que la vivienda está terminada. Algunas construcciones de los nuba, como las de la zona de Korongo, son especialmente artísticas. Son construcciones enlazadas de seis en seis y rodeadas por un muro común. La cara externa de éste, de tierra (grafítica y azulada) se pule hasta que brilla intensamente. Estas paredes se decoran con exóticos dibujos en color escarlata, blanco y amarillo ocre. Las huertas cercanas a las viviendas les suministran las provisiones necesarias para autoabastecerse. Cultivan mijo (base de su alimentación), sésamo, cacahuete, tabaco, alubias, maíz, cebollas... También crían ganado, que les proporciona carne y leche fresca. Tanto el campo como el ganado ,durante la estación húmeda, ocupan la mayor parte del jornada. Con la llegada de la estación seca, el trabajo en el poblado se relaja y los nubas pueden dedicar mucho tiempo a sus actividades preferidas: el deporte y la lucha. Los niños aprenden a pelear desde edades muy tempranas y al alcanzar la pubertad ya disfrutan de los duros enfrentamientos entre aldeas, que otorgan al poblado vencedor un gran prestigio. Tal es la importancia de la lucha, que la virilidad se mide por la habilidad y la fuerza en las disputas. Un joven que no posea la destreza suficiente tendrá problemas para encontrar pareja. Algunas de estas luchas se llevan a cabo por hombres más maduros, y se participa con lanzas y escudos. Estas peleas, más peligrosas, requieren un importante grado de habilidad. Otra variedad incluye el uso de garrotes. Pero todavía existe una variante mucho más peligrosa: la lucha de brazalete. Ésta pervive ocasionalmente en las zonas más remotas, y consiste en luchar con un gran brazalete atado al brazo y atrapando la cabeza de su adversario. Bajo la práctica del deporte subyace un pensamiento importante para los nubas: si los jóvenes son fuertes, toda la comunidad lo será. Así, la lucha, contiene un sentimiento religioso, exteriorizado en los cuerpos cubiertos de ceniza sagrada de los luchadores. Esta ceniza representa la resistencia, la virilidad, incluso la eternidad, y se considera que un nuba cubierto de ceniza adquiere un carácter sagrado. Otro de sus usos es frotarla por todo el cuerpo para ritos ceremoniales tales como evitar las tormentas de viento (habub) que a veces azotan los poblados. Las creencias de los nuba tienen su máximo representante en la figura del chamán. Es él quien se relaciona con los poderosos espíritus para mejorar la caza, obtener lluvia, sanar enfermedades, proteger las cosechas o propiciar la fecundidad. Aunque el Islam se está introduciendo en estas comunidades, los nuba mantienen sus antiguas creencias entremezcladas con el nuevo credo. Antiguas tradiciones como la lucha (muy practicado entre los nuba) se mantienen y se apoyan en un factor religioso. LOS MASAI -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Sur de Kenia y Norte de Tanzania (valle del Rift). Población total: 400.000 Lengua: Nilo-sahariana, nilótico, lengua masai o maa. Tribus: arusha , baraguyu (o kwafi), samburu, kisongo Un pueblo de pastores y guerreros orgullosos que se ha negado a abandonar su tradicional forma de vida. Los masai son un pueblo nómada que sigue hoy en día subsistiendo del pastoreo, aunque alguna de sus tribus, como los arusha (o masai lumbwa) se dedican a la agricultura. La estructura social masai está jerárquicamente organizada. Además de los clanes (de los cuales el de los herreros es el más bajo), se dividen en guerreros o morane, jefes de familia y ancianos (responsables políticos o religiosos). Cada una de estas clases posee derechos y deberes específicos, que en el caso de los guerreros varían según la edad de los jóvenes. Así pues, a los 16 años los muchachos se someten a la ceremonia del paso a la edad adulta que incluye la circuncisión, y por la cual se convierten en guerreros durante unos años. De aquí en adelante compartirán muchas facetas de su vida con sus compañeros de ritual. Son los llamados grupos de edad, pilar básico de la sociedad masai. Estos jóvenes guerreros desempeñaban antiguamente la función de defensa del territorio, pero hoy en día se ocupan las tareas más difíciles del pastoreo (de niños sólo vigilan el ganado), además de la caza y las importantes exhibiciones de valor. Cuando los grupos de guerreros van contando mayor edad pasan a integrar los siguientes estratos sociales, desplazando a su vez a los del grupo de edad precedente hacia un status mayor. Cada aumento de status (siempre por grupos) va ofreciendo a los jóvenes más derechos y prerrogativas como poder fumar o casarse (siempre fuera del clan familiar); y cada vez van pesando más sus opiniones en la sociedad.. Esta característica culmina cuando un grupo pasa a considerarse de “ancianos”, ya que son ellos quienes tomarán todas las decisiones importantes, de forma igualitaria y reunidos en consejo. En cuanto a las niñas, también pasan por una ceremonia de iniciación que incluye la circuncisión femenina. Es habitual que su futuro matrimonio esté pactado por sus padres desde pequeñas, pero desde el rito de iniciación se les permite relacionarse con los jóvenes guerreros que deseen. Aunque pueda parecer lo contrario, la sociedad masai es muy abierta a este respecto, ya no está mal vista la promiscuidad femenina ni masculina. Una vez casadas abandonan la casa familiar para acompañar a su marido y con ayuda de las mujeres de su familia política construirá su nueva casa, con barro y ramas recubiertas de excrementos de vaca. Los grupos de chozas en que viven los masai albergan a varias familias dispuestas alrededor de los rediles de ganado. El marido puede tener más de una mujer, pero todas ellas con el mismo status. También las mujeres, aún casadas y con conocimiento de su marido, pueden tener relaciones con otros hombres del mismo grupo de edad que su esposo. Entre sus derechos de esposa se incluyen la exclusividad del ordeño de algunos animales y la asignación de las cabezas de ganado familiar a sus hijos. Al alcanzar una edad avanzada, las mujeres gozan de la misma consideración que los hombres ancianos. El ganado vacuno (a veces también ovejas y cabras) es la base de la economía familiar, aunque los kisongo se ocupan también de extraer sal del lago Natron. La carne de las reses provee a los masai de alimento, y la leche y sangre de bebida. En un hábitat sin agua, la leche en forma de grasa se usa como medio de aseo. Las pieles son utilizadas para confeccionar la vestimenta, el estiércol se emplea en la construcción de las casas, los huesos para elaborar armas... En cuanto a sus creencias, los masai veneran al dios creador Ngai (Enkai), ante el que se llevan a cabo ofrendas y rezos para pedir la lluvia, la protección, etc. Asimismo creen que su dios les ha concedido todo el ganado de la tierra, y como forma de agradecimiento, son los niños quienes cuidan el ganado. Curiosamente, los ritos más importantes se relacionan con la edad o los ciclos vitales, pero no con la muerte. Para los masai no existe el más allá, por lo tanto no tiene sentido rezar u honrar a los muertos, que son abandonados a su suerte en la llanura. El peso ritual y religioso de la sociedad masai lo ejerce un anciano (laibon) cuya única función es el ser responsable religioso del poblado. Se le atribuyen poderes adivinatorios. A mediados del siglo XIX los masai ejercían un importante poder en la zona, pero los enfrentamientos con las tribus vecinas y las fuertes sequías mermaron esta influencia. Con la colonización británica a principios del siglo XX comenzó la presión para que este pueblo abandonase su tradicional forma de vida, pero los masai mostraron su oposición. Más tarde los gobiernos de Kenia y Tanzania intentaron que los masai abandonasen el pastoreo y se integraran en la cultura de sus respectivos países como agricultores. Hoy en día los masai siguen ignorando reglamentos, leyes u mandatos oficiales que modifiquen sus costumbres, les prohíban ser guerreros o les obliguen a pagar impuestos. LOS CONGO O BAKONGO -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: Angola, Congo, Gabón y República Democrática del Congo . Población total: 1.680.000 (Angola), 3.000.000 aprox. (Rep. Dem. Del Congo) y 6.300 en Gabón Lengua: kikongo, rama bantú Un pueblo agricultor que poseyó el sistema social más avanzado de África. Los congo, también conocidos como “bakongo”, habitan el territorio de África Central limitado por la costa atlántica al oeste, Brazzaville – Kinshasa (Rep. Dem. Del Congo) al este, PointeNoire (Congo) al norte y Luanda (Angola) al sur. El sustento de su economía es la agricultura, más concretamente en el cultivo de mandioca, que es la base de su alimentación. También cultivan bananas, patatas, arroz, tomates, legumbres y maíz (para su consumo); y cacao, café y aceite de palma (con fines comerciales). Las actividades fundamentales de la vida de los congo, se relacionan con el campo, aunque también cazan y pescan. Los hombres se encargan de los trabajos pesados tales como la tala de árboles, la caza y la pesca; y las mujeres se dedican a recoger y procesar los alimentos, además de pescar conjuntamente con los hombres y del intercambio comercial de productos en los mercados. El comercio proporciona a los congo una importante fuente de ingresos, además de los productos de los que carecen. Esta actividad adquiere tal importancia que cada mercado posee un jefe que se ocupa de solventar los problemas que puedan surgir en estas grandes aglomeraciones comerciales, en las que antaño se comerciaba con esclavos. Hoy en día la prosperidad de este grupo étnico les ha convertido en uno de los grupos más desarrollado económicamente de África. Muchos de sus integrantes trabajan en las ciudades e incluso en las administraciones de sus países. Poseen hospitales, escuelas (algunas de misiones cristianas), y revistas en su propio idioma. Su funcionamiento político constituido por una avanzada monarquía con consejo de ministros e instituciones administrativas y judiciales, sorprendió a su descubridor, el portugués Diego Cam en la actual Rep. Democrática del Congo (1482). Así pues, la cabeza del estado era representada por el rey (manikongo), que se ocupaba además del mando de un numeroso ejército y de llevar a cabo las funciones de guía religioso. Los congo ya aplicaban en aquellos años un sistema de impuestos y poseían esclavos, que utilizaban como mano de obra. Con el paso del tiempo los sucesivos reyes de los kongo se convirtieron al cristianismo, propiciado por los intereses portugueses por el comercio de la zona. Estos intereses terminaron enfrentando a los congo con los portugueses. Éstos últimos acrecentaron su poder en la zona gracias al comercio de esclavos y el apogeo de la sociedad congo comenzó a desaparecer. Con un sistema en decadencia, muchos de los habitantes del lugar emigraron al norte y se instalaron en la región que ocupan hoy en día. Aunque hubo algunos intentos de reunificación de las tribus congo (desde 1954), los enfrentamientos con los portugueses terminaron provocando la huída masiva de los kongo de Angola hacia la Rep. Dem. Del Congo, acrecentando los poblados dispersos. El nuevo sistema social, derivado de esta progresiva emigración, se caracterizó por las aldeas independientes, sistema que persiste hoy en día, aunque según la zona ocupada existen importantes diferencias. Los congo de Angola se encuentran en una situación discriminatoria, mientras los habitantes de Kinshasa perdieron muchos de sus privilegios con el ascenso del presidente Mobutu y posteriormente Kabila. No sucede así con los kongo de Brazzaville, que constituyen el 40% de la población y participan en los sectores económicos y políticos. Los asentamientos de los congo que se ubican en poblados albergan a unas 300 personas, relacionadas por lazos de parentesco matrilineal (familia de la madre) y de propiedad de las tierras. Ambas características establecen la jefatura social. Los jefes de los poblados son pues, los ancianos o en su caso, los propietarios de la tierra. La religión de los congo otorga un importante papel a los antepasados y espíritus, a los que no se debe ofender en ningún caso. Esto implica una serie de obligaciones para con los muertos, tales como establecerles un altar en su casa y presentarles ofrendas periódicas. Sin embargo, la influencia del cristianismo y otras corrientes ha creado un sincretismo religioso en el que los ritos se entremezclan. Así, Nzambi, dios tradicional de los Congo se ha identificado con el dios cristiano, aunque convive con otros personajes mitológicos tradicionales. LOS PIGMEOS -------------------------------------------------------------------------------- Hoy sobreviven aproximadamente unos 200.000 pigmeos en el África Ecuatorial. Los Twa de la Rep. del Congo, ven seriamente amenazada su existencia. Si les sorprendemos por casualidad, las miradas vacías, los rostros extraviados y los mugrientos harapos que difícilmente pueden denominarse ropa, dicen mucho sobre la situación de los pigmeos twa supervivientes en la región Bukavu. Aquí, en Kivu, en esta provincia de la República Democrática del Congo (RDC) controlada por los rebeldes, nadie da nada por el futuro de aquellos que probablemente fueron los primeros habitantes del África Ecuatorial. Alrededor de los poblados twa, algunos árboles nos recuerdan el gran bosque que les sustentaba antaño. El tiempo en que estos pequeños hombres podían vivir en el corazón de la jungla ha quedado atrás. Las montañas sagradas de Kahuzi y Biéga dominan estos poblados moribundos. Sus bosques alojan familias de elefantes nómadas que se desplazan al antojo de las estaciones, buscando el frescor de las altitudes y replegándose en las tierras bajas en los meses de junio y julio. Este complejo ecosistema, atrajo el siglo pasado la atención de los colonos belgas. Los vastos territorios de caza, habitados por los espíritus de los ancestros de los twa y su apacible y escasa descendencia determinó la creación del Parque Nacional de Kahuzi-Biéga. Los pigmeos utilizados como guías por los colonos cazadores, fueron rápidamente considerados como un estorbo y una amenaza para la fauna del parque. Desde la legalización oficial del santuario, en 1958, los 3 distritos bantúes de Kabare, Kalonge y Naninja recibieron compensaciones financieras a título del canon habitual. Los pigmeos no dieron importancia a ninguno de estos sucesos y de esta forma fueron apartados de un metódico proceso que suponía su expulsión. Mientras tanto, los twa no subsistían únicamente de la selva. Tras largo tiempo de contacto con las diversas etnias de Kivu, se encontraban integrados en un vasto sistema sociocultural y económico, en el que interpretaban el papel de alfareros, músicos o trabajadores temporales para los sedentarios bantúes. Además los productos obtenidos de la caza eran y son en gran medida destinados a la venta a estos últimos. Los conservacionistas justifican así el cierre del parque, afirmando que los Twa no cazan únicamente para sobrevivir, sino que utilizan la caza furtiva como un medio para conseguir dinero... Este desplazamiento forzoso habría podido realizarse sin demasiados enfrentamientos si no fuera por el exceso de población existente en Kivu. La explosión demográfica de las últimas décadas ha hecho que la densidad de población se incremente a 300 hab/Km2 en determinadas zonas. Tras los trágicos acontecimientos de Ruanda, los numerosos refugiados han agravado la presión sobre el entorno y las tensiones inter-étnicas. Hoy, fuera del parque, la deforestación es espectacular. Los twa no encuentran más que algunas ratas al borde de sus nuevos poblados. Y los bantúes que antes utilizaban su talento de artesanos y músicos, prefieren hoy los recipientes de vidrio o de plástico y organizan menos festejos. En consecuencia, la malnutrición, la mortalidad infantil y las enfermedades asolan a esta pequeña comunidad. Y la realidad es que, arrancados de lo que los aventureros denominaban el “infierno verde”, los pigmeos se debilitan. El parque prohibido de Kahuzi-Biéga cobra cada día mayor importancia. Hoy, los twa reivindican el derecho de caza en parte del parque. Pero los bantúes carentes de tierras ambicionan también parte de este territorio. La protección de la naturaleza es un concepto extraño que parece absurdo para estos cultivadores empujados por la miseria y la superpoblación. Por tanto, el Parque Nacional de Kahuzi-Biéga no es el santuario de la Naturaleza que se pretendía. Este parque amparó a numerosos refugiados ruandeses, los Hutus, entre los que se encuentran antiguos interhamwe que se han ido convirtiendo progresivamente en simples bandidos. “No se puede encontrar ningún refugiado ruandés en los distritos. Se encuentran en la selva, ellos tienen los campos y tienen hambre, atacan y saquean a los congoleses y matan a muchos de ellos. Esta claro que si ellos regresan a Ruanda, serán considerados interhamwe y serán abatidos” afirma un responsable twa en Bukavu. Según este mismo responsable, 9000 personas extraen clandestinamente de las entrañas del parque, el preciado coltán, un mineral que contiene un metal, indispensable para la fabricación de los GSM. El coltán es dirigido hacia Ruanda desde dónde se exporta hacia Europa. El 16 de abril de 2001, un informe emitido por la ONU, denunciaba la implicación de Sabena, Segem (filial de la Unión Minera) y otras 11 sociedades belgas en este lucrativo comercio. Ruanda habría obtenido con este tráfico 12 mil millones de francos belgas, encontrando de esta forma el medio para financiar sus operaciones militares en la RDC. Enfrentada a este embarazoso informe, Bélgica mantiene un completo silencio radiofónico. La expulsión de sus territorios, el saqueo de su subsuelo y el empobrecimiento no son las únicas preocupaciones de los pigmeos. Aprovechándose del extremo desamparo de los twa, las sectas se instalan en los poblados, aconsejando el abandono de la identidad cultural pigmea y la oración como única solución. Mientras las etnias de Kivu, presas también de dificultades económicas y políticas crecientes, se enfrentan en combates homicidas. Los Lindus (pueblo bantú forestal) utilizando su influencia sobre los pigmeos los han adherido a su causa en el enfrentamiento que mantienen con los Hémas (congoleños nilóticos). De este modo, los pacíficos cazadores se encuentran entre dos fuegos en un conflicto que no les concierne. Y en este anárquico contexto, las bandas armadas arrebatan a las familias twa sus escasos bienes: herramientas, artesanía. Frente a la amplitud de sus problemas, los twa tienen muy difícil reaccionar. Un universitario twa ha creado una organización con base en Bukavu, el Programa de Integración y Desarrollo del Pueblo Pigmeo (PIDP). Si esta organización realiza una buena labor de información a pesar de las dificultades de comunicación existentes (nos encontramos en zona rebelde), su representatividad está por probar, algunos de sus proyectos dan que pensar: la creación de un museo y el desarrollo del turismo no parecen que vayan a ser las soluciones a un país arrasado por la guerra. Las urgencias parecen ser otras. En espera de un hipotético giro de la situación, las oportunidades de sobrevivir de los Twa parecen estar peligrosamente amenazadas. Marginados, expoliados, desarraigados y en lo más bajo de la escala socioeconómica, los twa ven a los pueblos dominantes de la región y a los refugiados ruandeses disputarse lo que en otro tiempo fue su paraíso de caza. ¿Hasta dónde llegará su facultad de adaptación y su sorprendente capacidad de resistencia cultural? LOS SAN O BOSQUIMANOS -------------------------------------------------------------------------------- Ubicación: el desierto de Kalahari de Botswana y Namibia. Población total: 55.000 aprox. (25.000 en Namibia, 25.000 en Botswana y 1.000 en Angola) Lengua: khoisan (lengua click) Un pueblo nómada en peligro de extinción que ve cómo se desintegra su forma de vida. Los sans o bosquimanos están integrados por un conjunto de pueblos nómadas que viven principalmente en el desierto del Kalahari (Botswana y Namibia). Además de bosquimanos (nombre dado por los colonizadores blancos) y san (en lengua khoikhoi), también son conocidos como basarwas (en tswana) y como RAD o “habitantes de zonas remotas” (denominación gubernamental). Hoy en día se les denomina khoisan, debido a su lengua común. Esta lengua tiene unas característica muy especiales y se engloba dentro de las lenguas “cliks”. Consiste en sonidos ininteligibles producidos por el chasquido o click de la lengua en diferentes posiciones. Esta forma de comunicación posee además, diferentes dialectos que varían según la zona. También es una característica importante la adaptación física de este pueblo al medio que los rodea: son personas de baja estatura que poseen grandes párpados para protegerse de la luz; carecen de vello (excepto en la cabeza) y su piel arrugada refleja el calor en mayor proporción que otros pueblos sometidos a las altas temperaturas, en cambio para soportar el invierno conservan el calor en venas y arterias (como los aborígenes de Australia y los lapones) e inclusive almacenan gran cantidad de grasa (sobre todo en nalgas) para las épocas de escasez de alimentos. Tradicionalmente el pueblo bosquimano ha sido caza-recolector, lo que implica que las tareas están perfectamente repartidas. Las mujeres se ocupan de la recolección (plantas, bulbos, semillas, frutos, larvas, huevos...) y los hombres se dedican a cazar, con arcos y flechas envenenadas con sustancias naturales, además de extraer la poca agua que les ofrece el desierto. Las presas de caza, como los antílopes, aportan al grupo un complemento alimenticio (tanto la carne como la sangre), pero también gran cantidad de recursos. Así, la piel curtida se destina para el vestido, los huesos para elaborar armas, etc. La estructura social de los san se basa en grupos integrados por unas 10 familias. Cada grupo posee un territorio para autoabastecerse, (unos 700 km2) por el que desplaza la totalidad del poblado en función de la abundancia de alimentos. Dado que todo se comparte comunitariamente, cuando los alimentos escasean las familias que integran el grupo se separan para aumentar las posibilidades de supervivencia. Aún así, los límites territoriales que tiene asignado cada grupo son escrupulosamente respetados. Muchas de las características sociales de los san son fruto del nomadismo. La ayuda y confianza mutua es fundamental, ya que todos dependen de todos. Asimismo, el cuidado de ancianos y enfermos es tarea común, y a veces, en períodos de escasez, se sacrifica a los recién nacidos que no tienen posibilidades de sobrevivir en los duros desplazamientos. Cada grupo de familias san es liderado por un jefe, generalmente relacionado por complejos lazos de parentesco con los líderes de otros grupos. Por esta razón, y debido a que los jóvenes no pueden casarse con parientes ni con individuos del mismo nombre de su padre/hermano (para las muchachas) o madre/hermana (los muchachos); los matrimonios se conciertan con integrantes de grupos que viven a grandes distancias. Es la madre de la novia quien se suele ocupar de concertar el matrimonio de su hija y de decidir si el novio que se le propone (por parte de la madre del muchacho) es adecuado para su hija. Además de respetar las condiciones mencionadas, también es importante que el futuro novio sea un buen cazador, así como las referencias familiares. Una vez aceptado un acuerdo, ambas familias pasan años intercambiando regalos periódicamente, como indicio de que el trato sigue adelante. El novio se traslada a la residencia de la novia siendo muy jóvenes. Después de un periodo de vida en común (varios años) y de que los padres observen las aptitudes de su futuro yerno, se llega al momento del matrimonio y la pareja se trasladará definitivamente a vivir con la familia del novio. Aunque generalmente las parejas son monógamas, también se dan casos de poligamia en los cuales las mujeres con un mismo marido comparten las tareas y procuran tener una relación cordial. Debido a este hecho puede parecer que la sociedad bosquimana es machista, pero esto no es cierto. Niños y niñas son tratados por igual desde muy pequeños, y el papel de la mujer es sumamente importante. Además de elegir al futuro marido de las hijas, son ellas quienes deciden cómo y cuándo se mueven los campamentos. Los deseos de las mujeres son respetados, y si una recién casada no quiere permanecer con su marido, simplemente puede volverse a casa de sus padres y la relación queda rota. Es frecuente que las mujeres tengan pues, a lo largo de su vida varios matrimonios, sin que ello sea causa de ningún tipo de discriminación. En cuanto a las creencias de este pueblo, es destacable el papel de los chamanes o curadores. Los san creen que las enfermedades son producidas por los espíritus de los antepasados, que quieren que el enfermo les acompañe en el más allá. Por esta razón cuando una persona cae enferma se celebran bailes curativos en los que participa todo el poblado, además de los sanadores/as. Estos ritos también se celebran en ocasiones como prevención de las enfermedades. El trato a los muertos pues, es respetuoso, y éstos son colocados cuidadosamente en sus tumbas y enterrados bajo tierra. Hoy en día tan sólo un tercio de la población san sigue viviendo de esta forma tradicional. La mayoría ha emigrado a los pueblos vecinos, donde trabajan en granjas o como sirvientes. Este pueblo, que en un tiempo remoto habitó una amplísima zona de África, se halla en peligro debido a la falta de recursos y la expansión industrial de las compañías mineras en el Kalahari, así como de los intereses turísticos. No poseen representación en el sistema político de sus países, y son discriminados por su forma de vida. LOS RASTAFARIS -------------------------------------------------------------------------------- Bob Marley. Internacionalizó el reagge y el movimiento rastafari caracterizado por los tirabuzones afro, el consumo de marihuana y su especial religiosidad Bob Marley nació en Jamaica el 6 de febrero de 1945. Su infancia se forjó en la pobreza, injusticia y desarraigo familiar. En las calles de Kingston se empapó de la religión rastafari. Años después, tras la independencia de Jamaica, Bob Marley y su banda, impregnaban Europa de sonidos reagges. En la portada de su álbum, “Catch a fire”, el cantante aparecía fumando marihuana, algo sagrado para los rastafaris. Bob Marley ha pasado a la historia como el profeta de la libertad y el estandarte de los sueños afroamericanos. Tras el éxito de sus discos “Burnin” (1973), “Natty Dread” (1974), “Rastaman Vibration” (1976), “Exodus” (1979) y “Survival” (1979), cedió sus derechos a los necesitados y siguió defendiendo a los marginados del tercer mundo. Ahora, 20 años después de su muerte, sigue representando al ideal de la justicia y la lucha religiosa. Víctima de un cáncer, y negándose a ser tratado por la medicina debido a sus creencias religiosas, Bob Marley murió en 1981 en un hospital de Miami. Enterrado en su pueblo natal, con una guitarra en una mano y una Biblia en la otra, sigue siendo un profeta para su pueblo. La cultura rastafariana proviene de una profecía de Marcus Garvey: “Dirigid vuestras miradas a África cuando sea coronado un rey negro, pues en ese momento la liberación estará próxima.” Y la profecía se cumplió, al menos aparentemente, originando uno de los cultos político-religiosos más sorprendentes del siglo XX. En el mismo 1930, fue coronado como emperador de Etiopía Haile Selassie, conocido como Ras Tafari. El hecho hizo recordar a los negros marginados de Jamaica las palabras que Garvey había pronunciado años atrás. La liberación debía estar cerca. Y la noticia se difundió rápidamente entre un pueblo de profundas convicciones religiosas y supersticiosas, que otorgó a Ras Tafari la condición de dios, cuya finalidad en la tierra era llevar a los negros a la Tierra Prometida. Cuatro eran los pilares básicos del culto que crecía cada vez más en Jamaica: la creencia de la esencia divina de Haile Selassie, la superioridad intrínseca de la raza negra, la necesidad de volver a la tierra prometida africana y la formación de comunidades separadas del resto de la sociedad hasta que fuese posible la vuelta al continente negro. Muchos de los convencidos devotos optaron por adoptar una forma de vida casi monástica, ansiando el reino que había de llegar y despreciando los bienes mundanos. Otros se dedicaron a vivir de la pesca, agricultura y artesanía, rechazando todo contacto con la sociedad jamaicana. El resto de los adeptos se establecieron en comunas basadas en el amor y la paz. La sociedad jamaicana tachó de locos a los rastafarianos y les rechazó contribuyendo aún más a su aislamiento. Pero la nueva sociedad, proveniente de la marginación, no estaba formada solamente por individuos devotos. Muchos integrantes albergaban sentimientos antisociales y agresivos, que rápidamente dieron fama de violentos a los seguidores de Haile Selassie. No hace muchos años los rastafarianos se hallaban concentrados en los alrededores de la ciudad de Kingston. El grupo, de unas 20.000 personas vivía pobremente en chabolas coronadas con la bandera de Etiopía. La mayoría de ellos, llevaban una barba parecida a la del emperador etíope, y los cabellos en trenzas, como los antiguos guerreros del país africano. En estos suburbios, que el gobierno aconsejaba no visitar a los turistas, los rastafarianos llevaban una vida cotidiana ocupada en pescar, discutir de política, soñar con el futuro africano y fumar “ganja” (marihuana). Ésta era un vínculo sagrado con Dios que les otorgaba salud, sabiduría y fuerza. El hecho de consumir droga, prohibida en Jamaica, acrecentó la hostilidad entre el gobierno y los rastafarianos, hasta que en 1955 las comunidades rurales se disolvieron y se trasladaron a Kingston con los grupos marginales. Pero el pueblo rasta no se avino a razones. Se negaron a cuestionar su fe, ni siquiera a razonarla críticamente aferrándose contra viento y marea a sus ideas sectáreas contra los blancos. En 1955 Haile Selassie destinó una zona de Etiopía a los negros que quisieran regresar desde América. Tres años más tarde 3.000 rastafarianos se reunieron durante 21 días para decidir que había llegado la hora de volver a África. Después, en 1960, un hombre llamado Claudius Henry se proclamó profeta de la secta, prometiéndoles que les conduciría a Etiopía a sus seguidores. Cada uno de ellos debía pagar diez centavos de dólar. Muchos vendieron sus tierras para poder efectuar el viaje, pero éste nunca se realizó. Henry fue investigado por el gobierno jamaicano, y en su vivienda se hallaron armas y dos cartas dirigidas a Fidel Castro en las que solicitaba su ayuda para un levantamiento en Jamaica. Mientras los problemas entre los practicantes del culto y los jamaicanos se acrecentaba, un grupo de intelectuales de la isla pensó que un análisis profundo de la cultura rastafariana podría contribuir a mejorar sus relaciones con el resto de la sociedad. El estudio concluyó que sólo unos pocos eran violentos, y en su mayoría eran sólo marginados viviendo en extremas condiciones, y se debían tomar medidas para cumplir su deseo de volver a África. Ni que decir tiene que estas declaraciones causaron estupor entre el grueso de la sociedad. Pero los rastafarianos siguieron el consejo de los intelectuales y en 1961 se envió a África una comisión (con tres rastafarianos) para averiguar las posibilidades de la inmigración. Se visitaron varios países africanos, incluido Etiopía, donde los dirigentes se mostraron dispuestos a la acogida, también Haile Selassie. Pero entonces, justo cuando parecía que el sueño comenzaba a tener visos de realidad, sucedió algo asombroso. Muchos rastafarianos se unieron en una nueva doctrina, totalmente opuesta que atrajo la atención de gran cantidad de negros. El nuevo mensaje, liderado por Millard Johnson, predicaba que en vez de regresar a África, los negros debían africanizar Jamaica. En medio de la desintegración de la cultura creadora del reagge, Haile Selassie hizo un viaje a Jamaica. En 1966 fue recibido por una enorme muchedumbre e incluso los marginados dirigentes fueron reconocidos temporalmente por el gobierno y se les permitió participar en ceremonias oficiales. El dios resultó ser bajito y de rasgos semíticos, lo que hizo pensar a muchos seguidores que se trataba de un impostor, idea que aún hoy albergan algunos incondicionales rastafarianos. Hoy en día hay 19 grandes grupos rastas en Jamaica y algunos en el Caribe e Inglaterra. Culturalmente siguen dando una enorme importancia a la marihuana, que incluso proporcionan a los recién nacidos con té. No aceptan la homosexualidad ni el aborto, y tampoco los métodos anticonceptivos. Para los rastafarianos las mujer no es puramente rasta. Siguen expresándose a través de la música reagge, como hicieron sus creadores y antecesores, utilizándola como protesta y en la introducen textos bíblicos que prueban su descendencia de la estirpe de Salomón, en la figura de Selassie. SHALOM

Registrate y eliminá la publicidad! (En construccion)) Tipos de escritura de origen fenicio LATINO A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z GRIEGO Α Β Γ Δ Ε Ζ Η Θ Ι Κ Λ Μ Ν Ξ Ο Π Ρ Σ Τ Υ Φ Χ Ψ Ω CIRILICO А Б В Г Д Е Ё Ж З И Й К Л М Н О П Р С Т У Ф Х Ц Ч Ш Щ Ъ Ы Ь Э Ю Я ARMENIO GEORGIANO HEBREO א ב ג ד ה ו ז ח ט י ך כ ל ם מ ן נ ס ע ף פ ץ צ ק ר ש ת ARABE ا ب ت ث ج ح خ د ذ ر ز س ش ص ض ط ظ ع غ ف ق ك ل م ن ه و ي ة ء أ إ Tipos de escritura de origen indico DEVENAGARI Tipos de escritura de origen oriental CHINO (LETRAS) ㄅ ㄆ ㄇ ㄈ ㄉ ㄊ ㄋ ㄌ ㄍ ㄎ ㄏ ㄐ ㄑ ㄒ ㄧ ㄓ ㄔ ㄕ ㄨ ㄗ ㄘ ㄙ ㄖ ㄚ ㄛ ㄜ ㄝ ㄞ ㄟ ㄠ ㄡ ㄢ ㄣ ㄤ ㄥ ㄦ ㄧ ㄨ ㄩ CHINO (IDEOGRAMAS) JAPONES (SILABARIO KATAKANA) ア カ サ タ ナ ハ マ ヤ ラ ワ ガ ザ ダ バ パ ヴ ァ イ キ シ チ ニ ヒ ミ リ (ヰ) ギ ジ ヂ ビ ピ ヴ ィ ウ ク ス ツ ヌ フ ム ユ ル グ ズ ヅ ブ プ ヴ エ ケ セ テ ネ ヘ メ レ (ヱ) ゲ ゼ デ ベ ペ ヴ ェ オ コ ソ ト ノ ホ モ ヨ ロ ヲ ゴ ゾ ド ボ ポ ヴ ォ JAPONES (SILABARIO HIRAGANA) あ か さ た な は ま や ら わ が ざ だ ば ぱ い き し ち に ひ み り (ゐ) ぎ じ ぢ び ぴ う く す つ ぬ ふ む ゆ る ぐ ず づ ぶ ぷ え け せ て ね へ め れ (ゑ) げ ぜ で べ ぺ お こ そ と の ほ も よ ろ を ご ぞ ど ぼ ぽ COREANO (ALFABETO Y SILABARIO) ㅏ ㅑ ㅓ ㅕ ㅗ ㅛ ㅜ ㅠ ㅡ ㅣ ㄱ ㄴ ㄷ ㄹ ㅁ ㅂ ㅅ ㅇ ㅈ ㅊ ㅋ ㅌ ㅍ ㅎ Tipos de escritura de origen americano INUIT SHALOM
La germanidad y el pueblo judío El sur de Israel es nuevamente agredido por los misiles del Hamás desde Gaza, pero no detiene su creatividad. En la ciudad de Ashkelón, durante la última semana de octubre, se llevó a cabo la quinta edición del Ojo Judío –así se denomina el Festival Mundial de Cine Judío que anualmente organiza la ciudad. En esta ocasión, despertó la atención del público una insospechada asistente: Bettina Goering, sobrina nieta del jerarca nazi. Hermann había adoptado al padre de Bettina, Heinz, quien durante toda su vida fue admirador del genocida. A fin de neutralizar el estigma familiar, Bettina escapó de su hogar a los trece años, vivió en la India, se hizo esterilizar, cambió su nombre (oculta el nuevo para evitar ser localizada por los neonazis) y finalmente llegó a Israel. Asumió su peculiar viaje como expiatorio, después de haber trabado amistad con una pintora australiana cuya familia fuera víctima de la Shoá. Acerca de esa amistad trata el documental australiano Líneas de sangre, de Cynthia Connop, para cuya presentación Bettina llegó a Ashkelón. La película ha removido aquí el viejo y doloroso tema de la relación de los judíos con los alemanes, desde una perspectiva que recuerda la novela Recordar y olvidar (1968) del israelí Dan Ben-Amotz (1924-1989), cuyos padres murieron en la Shoá. Ben Amotz se educó en la Aldea Juvenil de Ben Shemen (en donde su consejero fue el actual presidente de Israel, Shimon Peres). Su novela narra el viaje a Alemania de Uri Lamm, cuya familia había sido asesinada en la Shoá. Su travesía para gestionar una compensación económica, fue precedida por dudas y dilemas que se agravan cuando Uri, en Frankfurt, se enamora de la alemana Bárbara Stahl. Alemania no es un país más En la conciencia del colectivo judío contemporáneo, Alemania no es un país más. Dos de las características distinguieron su relación para con los hebreos: una judeofobia de inveterada virulencia, y el proverbial patriotismo alemán de muchos de sus israelitas. Ambos aspectos se aquietaron con el Holocausto. Del nacionalismo de los judíos, un notable ejemplo fue el filósofo kantiano Hermann Cohen quien, en su ensayo Germanismo y Judaísmo, adujo que el judío es el alter ego del alemán, ya que, Alemania es la «patria de la religión» que resume el ideal ético mesiánico del judaísmo. Por ello, según Cohen, los judíos de todos los países deberían reverenciar a Alemania. En cuanto a la judeofobia alemana, ésta destacó mucho antes del Holocausto, y pervivió después de él. Ya en la Edad Media, la Peste Negra y los libelos de sangre fueron especialmente letales en ese país, y bien entrada la segunda mitad del siglo XX, resaltaba en su furia. En 1969, la Nueva Izquierda alemana intentó hacer estallar el salón de la comunidad judía de Berlín durante un homenaje a las víctimas del nazismo, y fue alemana la banda que en 1976 mantuvo secuestrados a los judíos en el aeropuerto de Entebbe, Uganda. Permítaseme introducir un dato autobiográfico relevante. Mi esposa Ruth y yo residimos unos años en el hermoso vecindario hierosolimitano "Colonia alemana". Fue fundado en 1877 por los templarios, una secta pietista que se escindió del luteranismo y se radicó en la Tierra Santa para acompañar las visiones de los profetas. El tiempo fue deteriorando su religiosidad, pero no su creciente nacionalismo que, hacia la Segunda Guerra, los encontró leales receptores del nazismo. A la Alemania de la que provenían los templarios la agitaba la judeofobia, y durante la primera mitad del siglo XIX se intentó racionalizarlas. Bruno Bauer en Die Judenfrage (1843) denuesta el "espíritu nacional judío": todos los sufrimientos de los judíos se debían a su exclusivismo. Al negar el cristianismo, el judaísmo rechazó el universalismo y el progreso, convirtiéndose en religión estéril y anquilosada. (Bauer en su vejez se mudó a la extrema derecha y comenzó a acusar a los judíos de provocar las revoluciones de cada país). Por su parte, el compositor Richard Wagner comenzaba brutalmente su ensayo La judería en la música (1850): «Debemos explicarnos por qué nos repele la naturaleza y personalidad de los judíos... Para comprender nuestra repugnancia instintiva por la esencia primaria del judío, consideremos primero…» Las justificaciones «científicas» no provenían sólo desde lo sociológico. Un pionero que había pasado inadvertido fue Karl Grattenauer, quien en 1803 había ofrecido una explicación de vanguardia de por qué los judíos tienen mal olor: hay un fedor judaico producido por cierto amonium pyro-oleosum. La creencia de que los judíos constituían una raza separada, oriental, se difundió ampliamente durante la segunda mitad del siglo XIX, y en Alemania se tradujo también al mundo de la política. Bajo el gobierno de Bismarck, se entendió cínicamente que el odio podía ser instrumento para completar la unificación de la nación. El primero en organizar el uso de la judeofobia como levadura para un movimiento de masas fue Adolf Stoecker, y su berlinés Partido de Trabajadores Cristiano-Socialistas (1878) que inspiró a todo un movimiento estudiantil a partir del Verein Deutscher Studenten de 1881. El filósofo Johann Fichte enseñaba que el alemán era la lengua original de Europa (Ursprache), que los alemanes eran la nación original (Urvolk), y que a los judíos… «¿Darles derechos civiles? No hay otro modo de hacerlo sino cortarles una noche todas sus cabezas y reemplazarlas por otras cabezas que no contengan un solo pensamiento judío. ¿Cómo podemos defendernos de ellos? No veo alternativa sino conquistar su tierra prometida y despacharlos a todos allí. Si se les otorgan derechos civiles van a pisotear a los otros ciudadanos». El imperio alemán constituido en 1871, extendió la igualdad jurídica a todo el territorio nacional. La Emancipación no fue allí el efecto de una sublevación popular como en Francia, ni de una evolución gradual como en Inglaterra. La democracia y la igualdad para los judíos fueron allí decisiones tomadas desde arriba para modernizar al país. Sin embargo, el pueblo seguía viéndolas como modas extranjeras que infectaban las fuentes sagradas del espíritu alemán. Por esa época nacía la Liga de los Antisemitas de Wilhelm Marr, quien inventó la equívoca voz «antisemitismo». El académico Heinrich von Treitschke les otorgó respetabilidad. En 1882 se reunió en Dresden el Primer Congreso Antijudío, y a principios de esa década se propuso la doctrina de la judeofobia racial. Para su iniciador, Eugen Dühring, «habrá un problema judío aún si cada judío le da la espalda a su religión y se une a una de nuestras principales iglesias». El «racismo» alemán fue paradójico: en su vastísima literatura acerca del «veneno judío», y a pesar de la enorme infraestructura montada para combatirlo, no halló jamás una definición racial del judío. Nunca llegaron más allá de definirlo como alguien cuyos abuelos profesaron la religión judía. Así y todo, algunos fanáticos construyeron sistemas escatológicos muy elaborados en los que la lucha entre la raza aria y la semita era la contrapartida de la lucha final contra fuerzas diabólicas. Un papa alemán El vínculo entre la germanidad y los judíos volvió a agitarse con la designación, en 2005, del primer papa alemán en medio milenio. Los temores de su origen eran fundados, debido a la militancia nazi de Benedicto XVI en su juventud, un baldón que debería haberlo llevado a la máxima cautela en su actitud hacia los judíos. Algunas de sus medidas justificaron restrospectivamente la inquietud por su elección. Una de ellas, fue la restitución a la liturgia católica de la oración del viernes pascual, que pide orientación para los «pérfidos judíos» (basada en 2 Corintios 3:13). La Iglesia venía desembarazándose de la oración judeofóbica. En 1955 ordenó que la expresión fuera reemplazada por «descreídos», y en 1960 que fuera removida del todo. Benedicto XVI ha impulsado el retorno a la fórmula tradicional. Otro ejemplo es su apología de Pío XII, quien fuera papa durante el nazismo, y cuya beatificación en trámite fue defendida por el actual papa en una solemne misa, el pasado 8 de octubre. Unos días después, en el marco del Sínodo Vaticano al que asistieron 253 cardinales, arzobispos y obispos, el Gran Rabino de Haifa, Shear Yashuv Cohen, pidió que la Iglesia rechazara la honra a Pío XII, y que condenara activamente las amenazas de los ayatolás de destruir Israel. (Cohen fue el primer judío en dirigirse a un sínodo vaticano). Finalmente, el proceso de beatificación de Pío fue postergado, y se anunció que llevará varios años catalogar los 16 millones de documentos referidos a su papado durante el Holocausto. Pero la postergación se vio empañada por la exigencia de Benedicto de que el Museo del Holocausto en Jerusalem, Yad Vashem, remueva el cuadro explicativo sobre Pío XII. En él se lee que «incluso cuando los informes sobre el asesinato de judíos llegaron al Vaticano, el papa no los denunció. En diciembre de 1942 se abstuvo de firmar la condena Aliada del exterminio de los judíos. Cuando los judíos fueron deportados de Roma a Auschwitz, el papa no intervino». Lo que la explicación saltea es que quien negoció esa deportación en nombre del papa fue nada menos que el austriaco Aloys Hudal, rector del Instituto romano de la Anima y uno de los grandes militantes del nazismo. La beatificación es una cuestión interna de la Iglesia, pero no puede evitarse el pesar de los judíos ante la veneración como santos de activos judeófobos, tales como los santos Juan Crisóstomo de hace quince siglos y Juan Caprostano de hace diez, ambos responsables de la muerte de centenares de judíos. Los cambios en Alemania son sostenidos, y apuntan hacia una reparación del pueblo judío por los sufrimientos ocasionados. Así propone desde 1961 la organización alemana Aktion Suhnezeichen, que envía voluntarios a Israel como signo de solidaridad. En cuanto a la Iglesia, recordemos un artículo de William Rees-Mogg de 1994, cuando el Vaticano estableció relaciones con el Estado de Israel: «Las iglesias cristianas deberían hacer algún acto formal de contrición por lo que ha ocurrido en estos dos mil años... debemos disculparnos por las matanzas, por la Inquisición, por los guetos, por los distintivos, las expulsiones, las acusaciones del asesinato ritual, y por sobre todo, por el fracaso de la cristiandad en percibir a tiempo, o denunciar a tiempo, la maldad del Holocausto en toda su dimensión». Tamaña contrición pondrá en movimiento la demorada reconciliación del pueblo judío con la cristiandad, y tendrá el potencial de señalar el comienzo del fin de la judeofobia. Gustavo D. Perednik El Catoblepas Buscando La Verdad 15.11.08 SHALOM