Faluu
Usuario
Quería compartir con ustedes este artículo, que me pareció interesantísimo, sobre la internet, el software pago.... el software libre.....con los hacckers, crackers...y usuarios en el medio. Todo un fenómeno que avanza, y mueve estructuras... y del que Taringa no es para nada ajeno... Lección inaugural del curso académico 2001-2002 de la UOC Hackers, crackers, seguridad y libertad Manuel Castells Profesor sénior del Internet Interdisciplinary Institute (IN3) de la UOC Los hackers y su cultura son una de las fuentes esenciales de la invención y continuo desarrollo de Internet. Los hackers no son lo que los medios de comunicación o los gobiernos dicen que son. Son, simplemente, personas con conocimientos técnicos informáticos cuya pasión es inventar programas y desarrollar formas nuevas de procesamiento de información y comunicación electrónica (Levy, 1984; Raymond, 1999). Para ellos, el valor supremo es la innovación tecnológica informática. Y, por tanto, necesitan también libertad. Libertad de acceso a los códigos fuente, libertad de acceso a la red, libertad de comunicación con otros hackers, espíritu de colaboración y de generosidad (poner a disposición de la comunidad de hackers todo lo que se sabe, y, en reciprocidad, recibir el mismo tratamiento de cualquier colega). Algunos hackers son políticos y luchan contra el control de los gobiernos y de las corporaciones sobre la red, pero la mayoría no lo son, lo importante para ellos es la creación tecnológica. Se movilizan, fundamentalmente, para que no haya cortapisas a dicha creación. Los hackers no son comerciales, pero no tienen nada contra la comercialización de sus conocimientos, con tal de que las redes de colaboración de la creación tecnológica sigan siendo abiertas, cooperativas y basadas en la reciprocidad. La cultura hacker se organiza en redes de colaboración en Internet, aunque de vez en cuando hay algunos encuentros presenciales. Distintas líneas tecnológicas se agrupan en torno a grupos cooperativos, en los cuales se establece una jerarquía tecnológica según quiénes son los creadores de cada programa original, sus mantenedores y sus contribuidores. La comunidad suele reconocer la autoridad de los primeros innovadores, como es el caso de Linus Torvalds en la comunidad Linux. Pero sólo se reconoce la autoridad de quien la ejerce con prudencia y no la utiliza para su beneficio personal. El movimiento hacker más político (en términos de política de libertad tecnológica) es el creado por Richard Stallman, un programador de MIT, que constituyó en los años ochenta la Free Software Foundation para defender la libertad de acceso a los códigos de UNIX cuando ATT trató de imponer sus derechos de propiedad sobre UNIX, el sistema operativo más avanzado y más compatible de su tiempo, y sobre el que se ha fundado en buena parte la comunicación de los ordenadores en la red. Stallman, que aprendió el valor de la libertad en el movimiento de libre expresión en sus tiempos de estudiante en Berkeley, sustituyó el copy right por el copy left. Es decir, que cualquier programa publicado en la red por su Fundación podía ser utilizado y modificado bajo licencia de la Fundación bajo una condición: difundir en código abierto las modificaciones que se fueran efectuando. Sobre esa base, desarrolló un nuevo sistema operativo, GNU, que sin ser Unix, podía utilizarse como UNIX. En 1991, un estudiante de 21 años de la Universidad de Helsinki, Linus Torvalds, diseñó su propio UNIX kernel para su PC 386 sobre la base de Fundación. Y, siguiendo las reglas del juego, publicó la fuente de su código en la red, solicitando ayuda para perfeccionarlo. Cientos de programadores espontáneos se pusieron a la tarea, desarrollando así el sistema operativo Linux (que recibió ese nombre del administrador del sistema en la Universidad de Helsinki, puesto que el nombre que Torvalds le había dado era el de Freix), considerado hoy en día el más avanzado del mundo, sobre todo para ordenadores en Internet, y la única alternativa actual a los programas de Microsoft. Linux cuenta en la actualidad con más de 30 millones de usuarios y está siendo promocionado por los gobiernos de Francia, de Brasil, de la India, de Chile, de China, entre otros, así como por grandes empresas como IBM. Siempre en código abierto y sin derechos de propiedad sobre él. El filósofo finlandés Pekka Himanen (www.hackerethic.org) argumenta convincentemente que la cultura hacker es la matriz cultural de la era de la información, tal y como la ética protestante fue el sistema de valores que coadyuvó decisivamente al desarrollo del capitalismo, según el análisis clásico de Max Weber. Naturalmente, la mayoría de los capitalistas no era protestante ni la mayoría de los actores de la sociedad de la informacion es hacker. Pero lo que esto significa es lo siguiente: una gran transformación tecnoeconómica necesita un caldo de cultivo en un sistema de valores nuevo que motive a la gente para hacer lo que hace. En el caso del capitalismo, fue la ética del trabajo y de la acumulación de capital en la empresa como forma de salvación personal (lo cual, desde luego, no impidió, sino que justificó, la explotación de los trabajadores). En la era de la información, la matriz de todo desarrollo (tecnológico, económico, social) está en la innovación, en el valor supremo de la innovación que, potenciada por la revolución tecnológica informacional, incrementa exponencialmente la capacidad de generación de riqueza y de acumulación de poder. Pero innovar no es un valor obvio. Debe estar asociado a una satisfacción personal, del tipo que sea, ligado al acto de la innovación. Eso es la cultura hacker, según Himanen. El placer de crear por crear. Y eso mueve el mundo, sobre todo el mundo en que la creación cultural, tecnológica, científica y también empresarial, en su aspecto no crematístico, se convierte en fuerza productiva directa por la nueva relación tecnológica entre conocimiento y producción de bienes y servicios. Se podría argumentar que, así definido, hay hackers en todas partes y no sólo en la informática. Y ése es, en realidad, el argumento de Himanen: que todo el mundo pueder ser hacker en lo que hace y que cualquiera que esté movido por la pasión de crear en su actividad propia está motivado por una fuerza superior a la de la ganancia económica o la satisfacción de sus instintos. Lo que ocurre es que la innovación tecnológica informática tiene el piñón directo sobre la rueda del cambio en la era de la información, de ahí que la cultura hacker se manifieste de forma particularmente espectacular en las tecnologías de información y en Internet. En realidad, los hackers han sido fundamentales en el desarrollo de Internet. Fueron hackers académicos quienes diseñaron los protocolos de Internet. Un hacker, Ralph Tomlinson, trabajador de la empresa BBN, inventó el correo electrónico en 1970, para uso de los primeros internautas, sin comercialización alguna. Hackers de los Bell Laboratories y de la Universidad de Berkeley desarrollaron UNIX. Hackers estudiantes inventaron el módem. Las redes de comunicación electrónica inventaron los tablones de anuncio, los chats, las listas electrónicas y todas las aplicaciones que hoy estructuran Internet. Y Tim Berners-Lee y Roger Cailliau diseñaron el browser/editor World Wide Web, por la pasión de programar, a escondidas de sus jefes en el CERN de Ginebra, en 1990, y lo difundieron en la red sin derechos de propiedad a partir de 1991. También el browser que popularizó el uso del World Wide Web, el Mosaic, fue diseñado en la Universidad de Illinois por otros dos hackers (Marc Andreesen y Eric Bina) en 1992. Y la tradición continúa: en estos momentos, dos tercios de los servidores de web utilizan Apache, un programa servidor diseñado y mantenido en software abierto y sin derechos de propiedad por una red cooperativa. En una palabra, los hackers informáticos han creado la base tecnológica de Internet, el medio de comunicación que constituye la infraestructura de la sociedad de la información. Y lo han hecho para su propio placer, o, si se quiere, por el puro goce de crear y compartir la creación y la competición de la creación. Ciertamente, unos pocos de entre ellos también se hicieron ricos como empresarios, pero mediante aplicaciones de sus innovaciones, no mediante la apropiación de la innovación cooperativa en su propio beneficio (aunque el caso de Andreesen es menos claro, en este sentido). Otros obtuvieron buenos puestos de trabajo, pero sin ceder en sus principios como hackers. También hubo quien se hizo famoso, como Linus Torvalds, pero su fama vino de su reconocimiento de la comunidad de hackers, que implica el respeto a sus reglas de libertad y cooperación. Los más permanecieron anónimos para el mundo y llevan y llevaron una vida modesta. Pero obtuvieron, mediante su práctica de innovación cooperativa, la más alta recompensa a la que aspira un hacker, el reconocimiento como tal por parte de la única autoridad que puede otorgar dicha distinción: la comunidad global de hackers, fuente esencial de innovación en la era de la información. En los márgenes de la comunidad hacker se sitúan los crackers. Los crackers, temidos y criticados por la mayoría de hackers, por el desprestigio que les supone ante la opinión pública y las empresas, son aquellos que utilizan sus conocimientos técnicos para perturbar procesos informáticos (Haffner y Markoff, 1995). Hay muy distintos tipos de crackers, pero no considero entre ellos a aquellos que penetran en ordenadores o redes de forma ilegal para robar: éstos son ladrones de guante blanco, una vieja tradición criminal. Muchos crackers pertenecen a la categoría de script kiddies, es decir, bromistas de mal gusto, muchos de ellos adolescentes, que penetran sin autorización en sistemas o crean y difunden virus informáticos para sentir su poder, para medirse con los otros, para desafiar al mundo de los adultos y para chulear con sus amigos o con sus referentes en la red. La mayoría de ellos tiene conocimientos técnicos limitados y no crea ninguna innovación, por lo que son, en realidad, marginales al mundo hacker. Otros crackers, más sofisticados, penetran en sistemas informáticos para desafiar personalmente a los poderes establecidos, por ejemplo, a Microsoft o las grandes empresas. Y algunos utilizan su capacidad tecnológica como forma de protesta social o política, como expresión de su crítica al orden establecido. Ellos son quienes se introducen en sistemas militares, administraciones públicas, bancos o empresas para reprocharles alguna fechoría. Entre los ataques de crackers con motivación política hay que situar los practicados por movimientos políticos o por servicios de inteligencia de los gobiernos, como la guerra informática desarrollada entre los crackers islámicos e israelíes o entre los pro-chechenos y los servicios rusos. En suma, en la medida en que los sistemas informáticos y las comunicaciones por Internet se han convertido en el sistema nervioso de nuestras sociedades, la interferencia con su operación a partir de una capacidad técnica de actuación en la red es un arma cada vez más poderosa, que puede ser utilizada por distintos actores y con distintos fines. Éstas son las acciones de los crackers, que deben ser absolutamente deslindados de los hackers, a cuya constelación pertenecen, pero con quienes no se confunden. La vulnerabilidad de los sistemas informáticos plantea una contradicción creciente entre seguridad y libertad en la red. Por un lado, es obvio que el funcionamiento de la sociedad y sus instituciones y la privacidad de las personas no puede dejarse al albur de cualquier acción individual o de la intromisión de quienes tienen el poder burocrático o económico de llevarla a cabo. Por otro lado, como ocurre en la sociedad en general, con el pretexto de proteger la información en la red se renueva el viejo reflejo de control sobre la libre comunicación. El debate sobre seguridad y libertad se estructura en torno a dos polos: por un lado, la regulación político-jurídica de la red; por otro, la autoprotección tecnológica de los sistemas individuales. Naturalmente, hay fórmulas intermedias, pero, en general, dichas fórmulas mixtas tienden a gravitar hacia la regulación institucional de la comunicación electrónica. Quienes defienden la capacidad de autorregulación de la red argumentan que existen tecnologías de protección que son poco vulnerables, sobre todo cuando se combinan los fire walls (o filtros de acceso) de los sistemas informáticos con las tecnologías de encriptación, que hacen muy difíciles de interceptar los códigos de acceso y el contenido de la comunicación. Es así como están protegidos los ordenadores del Pentágono, de los bancos suizos o de Scotland Yard. La mayor parte de las instituciones de poder y de las grandes empresas tiene sistemas de seguridad a prueba de cualquier intento de penetración que no cuente con capacidad tecnológica e informática similar. Cierto que hay una carrera incesante entre sistemas de ataque informático y de protección de éstos, pero por esto mismo, el corazón de dichos sistemas es poco vulnerable para el común de los hackers. Ahora bien, al estar los sistemas informáticos conectados en red, la seguridad de una red depende en último término de la seguridad de su eslabón más débil, de forma que la capacidad de penetración por un nodo secundario puede permitir un ataque a sus centros más protegidos. Esto fue lo que ocurrió en el año 2000 cuando los crackers se introdujeron en el sistema de Microsoft y obtuvieron códigos confidenciales, a partir de la penetración en el sistema personal de un colaborador de Microsoft que tenía acceso a la red central de la empresa. Es manifiestamente imposible proteger el conjunto de la red con sistemas de fire walls y encriptación automática. Por ello, sólo la difusión de la capacidad de encriptación y de autoprotección en los sistemas individuales podría aumentar la seguridad del sistema en su conjunto. En otras palabras, un sistema informático con capacidad de computación distribuida en toda la red necesita una protección igualmente distribuida y adaptada por cada usuario a su propio sistema. Pero eso equivale a poner en manos de los usuarios el poder de encriptación y autoprotección informática. Algo que rechazan los poderes políticos con el pretexto de la posible utilización de esta capacidad por los criminales (en realidad, las grandes organizaciones criminales tienen la misma capacidad tecnológica y de encriptación que los grandes bancos). En último término, la negativa de las administraciones a permitir la capacidad de encriptación y de difusión de tecnología de seguridad entre los ciudadanos conlleva la creciente vulnerabilidad de la red en su conjunto, salvo algunos sistemas absolutamente aislados y, en última instancia, desconectados de la red. De ahí que gobiernos y empresas busquen la seguridad mediante la regulación y la capacidad represiva de las instituciones más que a través de la autoprotección tecnológica de los ciudadanos. Es así como se reproduce en el mundo de Internet la vieja tensión entre seguridad y libertad. -------------------------------------------------------------------------------- Referencias bibliográficas HAFFNER, K.; MARKOFF, J. (1995). Cyberpunks: outlaws and hackers in the computer frontier. New York: Touchstone Books. HIMANEN, P. (2001). The hacker ethic and the spirit of the Information Age. Prólogo de Linus Torvalds. New York: Random House (en castellano, Destino, 2002). LEVY, S. (1984). Hackers. Heroes of the computer revolution. New York: Penguin. RAYMOND, E. (1999). The cathedral and the bazaar. Musings on Linux and Open Source by an accidental revolutionary. Sebastopol, California: O' Reilly (en castellano, Alianza Editorial, 2002). [Fecha de publicación: octubre 2001] © Manuel Castells, 2001
Encuentros casuales: Un hombre camina pensativo rumbo a la iglesia, sin reparar en el sujeto que viene a su encuentro: - ¡ Juancho !. - ¡ ¿ Eh? ! - sobresaltado -. Perdón, ¿ lo conozco?. - ¡ Juancho ! - acompañando ahora con una amplia sonrisa. - No… lo recon… , ¿ es que usted me conoce ?. - Es la primera vez que lo veo. ¡ Juancho !. - Pero si es la primera vez que me ve, ¿ por qué me llama Juancho ?. - No lo llamo a usted. Me llamo yo : ¡ Juancho !. Así siempre me presento. - Bueno, ¡ caramba !, es que yo también me llamo Juancho. Yo pensé que… Bueno, ¿ y en qué puedo servirlo, Juancho ?. - ¡ Juancho !, a sus órdenes – ahora con una sonrisa mas amplia. - Sí… le escucho… - ya un poco molesto. - Bueno, usted verá, Juancho : mi nombre es Juancho, pero no quisiera incomodarlo… - A decir verdad ya lo está logrando, mi amigo. Yo iba rumbo a la iglesia, y me estoy retrasando. No quiero ser descortés… , pero quizás en otra oportunidad… - mientras estrechaba la mano del extraño sujeto. El Juancho que salió al encuentro de Juancho, se quedó parado viendo cómo su tocayo seguía su camino. Mientras tanto Juancho apuraba su paso ( estaba a tres cuadras del templo) , y pensaba : - ¡ Qué pesado, por favor !. De pronto : - Señor, por favor… - una vocecita interrumpió. Miró hacia un costado mientras detenía su marcha, e identificó a quien le había hablado : una niña de no más de cuatro años, con expresión de susto en su rostro, casi lagrimeando, que lo miraba esperanzada cómo buscando protección. - Señor…, no encuentro a mi papá… - comenzando a llorar. - Bueno, dulce, no llores. Cómo te llamas ?. - No encuentro a mi papá…. buaaah….!. - Bueno, bueno, no te preocupes. Yo te voy a ayudar. Decime: ¿ Cómo se llama tu papá ?. - Juancho… - contestó la niña, un poco más calmada. - Oh, no… - dijo Juancho – ahora entiendo. - ¿ Lo conoce a mi papi ? – preguntó ella esperanzada. - En realidad… no. Aunque creo que sí. Bueno, no sé. – dijo Juancho, mientras se daba vuelta, para ver si aquel hombre molesto aún estaba por allí. La niña que estaba en sus brazos, giró con él, y abriendo sus ojos gratamente sorprendida, exclamó: - ¡ Es él !, ¡ es mi papi !, ¡ es Juancho !. Juancho, que la sostenía con un brazo, se tomó la cara con la mano libre, y pensó : - Oh, no, otra vez este tipo… Bueno, por lo menos lo encontramos pronto. - ¡ Sí, es mi papi !. ¡ Es Juancho !. Estaban a una cuadra del padre de la niña, qué aún no los había visto. Cuando estuvieron a unos quince metros, la niña sonriente exclamó: - ¡ Papi !. El padre de la niña, es decir Juancho, se dio vuelta. Y gratamente sorprendido gritó: - ¡ Juancho, sabía que me ayudaría !. – y tomando a la niña en sus brazos, dijo: - Hijita… ¿ dónde estabas ?. La niña llorando de alegría contestó: - Me perdí, papi. Pero el señor me ayudó. - Sí, hijita, se llama Juancho, ¡ como tu padre !. - ¡ Juancho ! - exclamó alegre la niña. - ¡ Sí, Juancho, hijita !. A todo esto, Juancho pensaba: - Creo que mi nombre ya empieza a molestarme. – y se despidió de ellos: - Bueno, me alegro de que se hayan encontrado. Se me hace tarde. Voy a la Iglesia. Adios. Dio media vuelta, y salió caminando rápidamente. - ¡ Juancho, permítame agradecerle ! - dijo el padre de la niña. - No tiene por qué. Adios. –mientras seguía caminando. - Juancho, adiós. – dijo la niña con una vocecita muy dulce, y una sonrisa realmente encantadora, al tiempo que movía su mano en señal de despedida. - Aún estoy a tiempo para la misa. - pensó – Suerte que siempre vengo unos minutos antes. Mientras caminaba apurado, tuvo un presentimiento, y se dio vuelta. Lo confirmó : a veinte metros detrás suyo, venían caminando el hombre y su hijita. - ¡ Juancho, gracias ! - dijo el hombre con amplia sonrisa. Casi burlona. - ¡ Adios, Juancho ! - agregó la pequeña. Toda dulzura. Pensó que sería mejor no contestar, y apuró aún más la marcha. Estaba a cincuenta metros de la iglesia. Solo quedaba cruzar la calle. Luego un poco más, y llegaría. - Hace calor. – pensó, mientras llegaba a la ochava. Como caminaba muy rápido mirando al piso, no reparó en quién venía por la calle lateral. Y se lo llevó por delante. Chocaron con fuerza, y se golpearon sus cabezas. - ¡ Aaaaaaahh…!!! – dijeron a dúo. - Tú sí que tienes suerte, Juancho. – exclamó el ocasional colisionante – Sí, Juancho, tú sí que tienes mucha suerte. – agregó. - Pero, ¿ es que hoy todo el mundo me conoce ?. – pensó Juancho. El original, digamos. Pongámosle un poco de claridad al asunto. - ¡ Ay, Juancho !, primero tu mujer, luego tu jefe, y ahora este hombre: el “ Don Señor “, que me cabecea como apuntando al arco. Sí, sí, no hay duda Juancho, ¡ tú sí que tienes suerte ! - decía mientras se agarraba la cabeza, y se disponía a seguir viaje. Sin mirarle siquiera la cara , a quién aún lo miraba fijamente. - Este hombre, sepa usted, fue bautizado : ¡ Juancho !…Y espero una disculpa. - ¡ Bueno, de acuerdo ! - dijo Juancho fotocopia, mientras detenía de nuevo su marcha – Sepa usted recibir mis disculpas, señor… - … Juancho, ya le dije. - Sí, sí, ya le entendí, señor. Y me estoy disculpando. Solo quería rematar pronunciando su nombre, para agregarle un poco más de cortesía al golpe. …Quiero decir, la disculpa. - Lo que ya le dije, es que mi nombre es Juancho. - ¡ Ah, bueno, bueno !. Pero si ya le hizo efecto el golpe. Pero si resulta que yo soy él, o él es yo… ¡ Mi madre, Juancho, tú sí que tienes suerte !. Primero tu mujer, luego tu jefe, y ahora tú mismo, regalando tu identidad a cabezasos. ¡Vaya suerte la tuya !. Y ya reanudando la marcha: - ¡ Adiós, Juancho ! . Porque ahora tú eres Juancho, no ?. ¡Ay, mi madre, yo sí que tengo suerte !. Primero mi mujer, luego mi jefe, después yo, que cabeceo y se me escapa el nombre. Si tuviera un segundo nombre, ya lo estaría usando. Porque para qué sirve un segundo nombre, si no es para repuesto, en caso de fuga de identidades ?... Pero claro, mi madre solo me puso uno, que lo perdí en un gol de cabeza. ¡ Y maldito sea el fútbol !. Ya iba como a unos cien metros, y aún se le escuchaba decir: - ¡ Tú sí que tienes suerte !, ¡ mi madre…! A todo esto, Juancho, que había quedado boquiabierto en la esquina, se decía : - Tengo que calmarme. Tengo que calmarme… La iglesia, sí, la iglesia. Sí, allí me sentiré mejor… Enseguida llegó a las puertas del templo, y mientras subía las escaleras, un hombre sucio y andrajoso, estiraba la mano, mientras decía mecánicamente y con voz fuerte : - ¡ Una monedita para este pobre Juancho…!, ¡ Una monedita para este pobre Juancho…!. Mientras subía, Juancho lo miraba, pero no escuchaba exactamente así, sino : - ¡ Una monedita para este pobre…!, ¡ Juancho !. ¡ Una monedita para este pobre…!, ¡ Juancho ! - lo que lo irritó especialmente. Y muy diligente sacó unas monedas de su bolsillo, y se las dio, mientras le decía : - ¡ Ya, ya !, tome, tome. ¡ Pero deje de nombrarme de una vez ! - y se introdujo en el templo. El mendigo no entendió nada, pero tenía unas monedas más, o sea que no había mucho que entender. Y prosiguió, mientras veía llegar a otros fieles, con su ya tradicional : - ¡ Una monedita para este pobre Juancho… !, ¡ una monedita…! Dentro del templo : El cura se dirigía al atril, para leer el evangelio, justamente cuando Juancho se disponía a tomar asiento, mientras pensaba : - Escuchar el evangelio me hará bién. Sí, sí, me hará bien. Ya me estoy tranquilizando. El sacerdote tomó la biblia entre sus manos, alzando la mirada ( justo enfrente estaba Juancho ) y dijo : - Lectura del Santo Evangelio según San Juan… - ¡ BASTA, BASTA, BASTA !. ¡ Basta de Juanchos, por favor…! Y ante las miradas estupefactas del padre, y de todos los creyentes, salió corriendo, como víctima de un bombardeo. De yapa, mientras bajaba las escaleras, volvió a escuchar : - ¡ Una monedita para este pobre… ! . ¡ Juancho !. - ¡ Cállese, cállese, por favor ! – le dijo al mendigo, mientras ponía en sus manos varios billetes de gran valor. - ¡ Mi Dios ! – dijo el mendigo -. ¡ Usted sí que se ha apiadado de Juancho !. Dígame, buen hombre : ¿ cómo se llama usted ?. - ¡ Juancho !, ¡ Juancho !, me llamo Juancho. ¡ Esa es mi desgracia !. Quisiera llamarme Pedro, Raúl, Felipe, José… Pero ¡ no !, ¡ no !, mi único nombre es Juancho. ¡ Y para toda la vida ! – decía mientras se alejaba vociferando, y haciendo ademanes diversos en forma descontrolada. Anduvo durante horas sin rumbo, descargando su bronca, hasta que se detuvo a descanzar en una plaza. Eran las dos de la tarde ya. Y se encontraba tranquilo, sentado en un banco de la plaza del pueblo. Más que de tranquilidad, su estado era de tristeza. Pensaba. Solo pensaba… A tres metros suyo, otro hombre, tambien pensativo, depositaba su mirada en el césped, mientras mecánicamente le daba de comer a unas palomas. Ambos sabían de la presencia del otro, pero se sentían como si no hubiera nadie cerca. Recogidos ellos en su mundo interior. Luego de media hora de silencio, Juancho habló, mirando a las palomas : - ¿ Qué más da…? – dijo en voz baja. Su vecino lo miró, pero … nada. Solo después de un minuto, contestó : - Sí…, ¿ qué más…?. - Ya es hora de que me vaya haciendo a la idea… - Sí, ya es hora – dijo su vecino sin mirarlo. - Dígame, señor… - dijo Juancho dirigiéndose a su vecino. - No se lo diré - contestó. - ¿ Qué cosa ?. - No, no… - No, ¿ qué ?. - Sí… - dando maíz a las palomas. - ¿ … Sí, qué ?. - No se lo diré… - ¡ ¿ Qué cosa ? ! - No… no… No, no. - No, ¿ qué ? - Que ya es hora… No se lo diré… - ¿ Qué ? ¡¡ ¿¿ Quééé…?? !! - Es decir…, ya es hora de que no se lo diga… - ¿ Por qué ? – preguntó Juancho, como si supiera de qué hablaban. - Sencillamente…bueno…, eh…Pero usted ya lo sabe… - ¿ Usted cree…? – preguntó Juancho. - Sí… Estoy seguro… Completamente. - Bueno… - dijo Juancho mirando al piso -, ¿ qué más da… ? El hombre, no lo miró ni le contestó. Pero luego de cinco minutos, se animó, y ledijo mirándolo a los ojos : - Sí…, ¿qué más…? Juancho se levantó y se despidió con un : - Gracias. Cuando Juancho se encontraba ya a unos cincuenta metros, el hombre le contestó mirando al piso : - … a usted. Juancho se sentía distinto. No estaba seguro, pero percibía que el encuentro con el extraño en la plaza, no era casual. En su interior había ahora confianza, alegría. Creía descifrar en aquellas palabras del hombre en la plaza, una señal clarificadora. Pensó que ya no había dudas. Su nombre era Juancho, pero no había nada de malo en ello. Al contrario : era una dicha. - ¡ Pero claro ! – dijo - . Tantos miles de personas dando vuelta por ahí, y solo “ yo “ y otros pocos, hemos sido elegidos para portar con la frente bien alta, el nombre de ¡“ Juancho “ !. Además, tanta dicha desbordaba su persona. Y era necesario compartirla. El mundo debería saber que él era un “ Juancho “. Uno legítimo. Y se dispuso a cumplir con su cometido. Caminaba sonriente, mirando a la gente. Y enseguida comenzó: - A ver, a ver…, a que usted no lo sabe le dijo a una señora muy gorda que caminaba por la vereda de enfrente - . A que usted no sabe que yo soy uno de ellos… - Eeeeeehh…. – dijo la señora, totalmente desconcertada. - ¡ Jéh, un Juancho !... ¡ Uno legítimo ! - ¡ Aaaaahh, pero muy bien, muy bien, lo felicito ! - Muchas gracias, señora – contestó Juancho satisfecho. - ( Pobre…., tan joven….) – pensó la mujer. - ( Esto me está gustando) – pensaba Juancho. Unos metros más adelante, se cruzó con el General Oviedo. Un militar paraguayo, que venía de visita a la casa de su hermana. Al verlo, no se contuvo, y le dijo con una sonrisa : - ¡ Juancho, a sus órdenes ! - ¡ ¡ Aaaaaaaalrededor mío carrera márch ! ! . ¡ ¡ Salto arriba empezar ! ! . ¡ ¡ Cueeeeeerrrrpo a tierra ! !. Juancho, un poco confundido, comenzó a ejecutar los movimientos vivos, con gran decisión. Y de pronto se detuvo : - No, no, general, …jeh, usted no me entiende. Lo que le decía, simplemente, es que yo soy Juancho, para lo que guste mandar. - Justamente le estoy mandando : ¡ ¡ Fleeexiones de brazos, empezarrrrrr ! ! . ¡ Quiero ver el entusiasmo en los movimientos vivos ! ¡ ¡ Saaalto arriba, empezaaarr ! ! ¡ ¡ Desaparecer de mi vista ! ! ¡ ¡ Carrera maaarrrch ! ! Juancho aprovechó la última orden del General Oviedo, para evaporarse, y salir así del inesperado influjo castrense. Media cuadra más adelante, detuvo la carrera, y siguió su marcha caminando. No se amilanó por lo ocurrido y se dijo : - El problema es simple, claro. Hay que dirigirse a la persona correcta, en el momento correcto. Es solo eso. Divisó en la próxima esquina un restaurante, con gente sentada en la vereda, charlando animadamente. Y se volvió a entusiasmar. Se dirigió a una mesa, en la que charlaban dos señores de unos cuarenta años, y con su mejor sonrisa, y un tono muy amable, les dijo : - Buenas tardes señores, soy Juancho, para servirles… - Buenas tardes, sírvanos dos cafés por favor – dijo uno de ellos. Juancho se quedó atónito y balbuceaba : - Eeeeeh….., pep…..pero…. - Ah, sí, y para comer… tres medialunas por favor. - Mi café no muy cargado, si es tan amable – dijo el otro. - Sí, enseguida – dijo Juancho. Entró al restaurante y se dirigió hacia la barra. El gallego que atendía le preguntó : - Eeeeel señor……, ¿ qué se va a servir ? – mientras le pasaba el trapo a la barra. - Eh…. –rascándose la oreja – dos cafés por favor. - Dos cafés para el señor…. – repitió la madre patria. Un minuto después, el gallego servía a Juancho. Y le cobraba, por supuesto. Aprovechando que el señor venido de España se daba vuelta, Juancho sacó una bandeja de la barra, y les llevó los dos cafés a los hombres. A mitad de camino recordó las medialunas, justo cuando pasaba junto a una mesa de enamorados. Divisó un plato de medialunas en ella. Como los románticos estaban en otra cosa, cargó el plato en la bandeja, y prosiguió. - Señores…., sus dos cafés. Uno no muy cargado para el señor - mentira, pensó – y tres medialunas. Esperó el dinero un instante, pero pensó que si recién había servido, no correspondía cobrar aún. Meditó un instante, y se dijo otra vez : - Claro, por lo visto no fueron las personas correctas, en el momento correcto. Debo compartir la dicha de ser un Juancho. Se dio vuelta, y reconoció en otra mesa a Ricardo, el plomero del barrio, con su esposa y su hija. Y los encaró : - Buenas tarde, Juancho. Mire…., estábamos hablando con las doncellas aquí presentes, y decidimos comer una picada. ¿ Puede ser ?... - Bueno…., si me permiten, yo…. - Sí, sí – dijo Ricardo – la bebida puede recomendarla si quiere. El vino de la casa estará bien. - Sí…., claro. Una picada para tres… y el vino de la casa. - Fue a la barra, hizo el encargo, y se fugó del restaurante murmurando bajito : - Debe haber sido el momento incorrecto…. ¿ O habrán sido las personas incorrectas….? ¿ Será mi nombre…. ? ¿ Estará bien que me llame Juancho…. ? Tengo que pensar, …. sí. No, no voy a pensar ahora. Voy a caminar. Voy a caminar así puedo pensar…. Mejor pienso…., si voy a caminar, ¿ no ? Estoy pensando, si….. esto camina o no camina. Sí…., debe ser una caminata bien pensada. Tengo que aclarar el punto. - ¡ Debo lograr que mi pensamiento empiece a caminar ! Lo lograré, lo lograré…. Caminando…., o pensando…. O…., eso…. Después de caminar una cuadra, y no sacar nada en limpio, Juancho se detuvo. Era una hermosa tarde, con un sol enorme, brillante. De repente……, el cielo se oscureció, y empezó a diluviar. Juancho dejó su caminata filosófica para otro momento, y corrió en busca de refugio. A poco de correr, encontró casi sobre una esquina un gran cobertizo, debajo del cual se refugiaban unas quince personas. Corrió hacia el, y cuando llegó, se sintió aliviado. - ¡ Ahaaaa ! – dijo – Un rato más bajo la lluvia, y me pescaba flor de pulmonía….., ¿ no ? - comentó con ánimo de entrar en conversación. Nadie contestó. Juancho pensó : - Claro…., mojados como yo…..De mal humor. Pero sigue el diluvio, y acá tenemos para rato. Hay que charlar un poco. Aquí voy de nuevo : - Húmeda la cosa…, ¿ no ?.... Silencio. Pensó : - Qué manga de amargados…. Pero insistió : - ¡ ¡ Santa humedad descendente, Batman ! ! Nadie habló. Convencido de la poca sociabilidad del grupo, siguió hablando solo : - Perooooo ….., es linda la lluvia…., ¿ no ?..... Bueno….., ya sé….. No es una cosa así , como que digan : ¡ ¡ Uuuuuuuhhh, qué linda la lluvia…. ! ! ….. Bueno, bueno…., pero che…., tampoco es como para que digan : ¡ ¡ Uuuuuaaaaaggggrrfffhh ! !, ¡ ¡ qué fea que es ! !.... Estaba tan oscuro, que no podía verles las caras. Seguía lloviendo fuerte. De pronto…., el aguacero comenzó a ceder. Juancho, animado comentó : - Parece que está abriendo… - Sí …., la canilla San Pedro – dijo alguien de entre ellos. - ¡ ¡ Jah, ja, jah, ja, jah ! ! – carcajadas generales. Juancho volteó para mirarlos, y apenas podía ver los dientes. Se sintió solo en medio de extraños. Parecía que era de noche. Y aunque la lluvia arreciaba otra vez, salió corriendo en busca de un lugar mas seguro. Cuando apenas dio los primeros saltos, le gritaron a coro : - ¡ ¡ CHAAAAUU , JUANCHOOO ! ! ¡ ¡ JAH, JA, JAH, JA ! ! - nuevamente carcajadas generales. Se pegó flor de susto. A tal punto que no se animó a darse vuelta. Y corrió más rápido aún. Iba por la mitad de la calle , a la carrera, casi llegando al cruce con la avenida. Justo en el momento en que cruzaba la esquina, dejó de llover, y salió el sol abruptamente. El lugar que veía le era conocido. Era la plaza. La misma en la que había estado más temprano. Aún sentía el miedo en su pecho. Y su respiración estaba agitada todavía. Pero ya no corrió. Caminó un poco y se detuvo, cuando reconoció al hombre que daba de comer a las palomas. Se dirigió hacia él, y cuando estuvo a unos tres metros…. , el hombre desapareció ante sus ojos…. Juancho, tremendamente sorprendido, se sentó en un banco. Las palomas, que aún seguían por ahí, comenzaron a rodearlo, a la espera de algo para comer. Entre sorprendido y preocupado, se preguntó, mientras se rascaba la cabeza : - ¿ Qué tomé hoy…. ? Mate cocido con leche y pancitos de centeno. ¿ Estaría agria la leche…? Yo no entiendo nada…. Todo esto es muy raro…. - Sí, ¡ ya lo creo ! – dijo con voz fuerte una de las palomas – Un hombre que venga a vernos y no nos dé maíz…. - ¡ Ah, noooo….! – dijo Juancho estupefacto. - ¡ ¿ Qué no ? ! ¡ Acá todo el mundo viene y trae maíz, viejo! –dijo otra paloma. - O algún sanguchito medio mordido, ¿ no tenés ? – dijo una tercera. - Un pedacito de pan duro….. – agregó una más. - ¡ Mirá que había sido amarrete el Juancho, che ! – dijo el buchón. Juancho sintió la transpiración en su frente, y notó que tenía fiebre, Empezó a retroceder mientras las palomas lo acechaban : - ¡ Che, Juancho, largá algo ! - Un paquete de pastillas, un chicle, ¿ no tenés….? - Che , Juancho, dame un faso – dijo el buchón. Juancho, ya fuera de sus cabales, sacó el paquete y le convidó uno. Mientras, el buchón le decía : - ¡ Dame fuego, che ! ¡ Mirá que sos agarrado ! - ¡ Sí, devoto de la Virgen del Codo ! – dijo otra paloma. Juancho no pudo más, y echó a correr. - ¡ Juancho, vení ! - ¡ Vení, che, dónde vas ? - ¡ Vení, Juancho, hacéte amigo ! – le gritaban las palomas. - ¡ No, no, yo no soy Juancho ! ¡ No, no quiero ser Juancho ! ¡ No, no, noooo ! – gritaba mientras corría. Corría, corría, y corría. De pronto…. levantó vuelo. Comprovó que cuanto más movía sus piernas, más se elevaba mientras avanzaba. En completo estado de pánico, solo atinó a mirar hacia abajo. Se encontraba flotando a unos cincuenta metros de altura, sobre la plaza . Abajo, todo el pueblo congregado para verlo, lo aclamaba a los gritos : - ¡ ¡ ¡ JUANCHO, JUANCHO, JUANCHO ! ! ! Su corazón latía con fuerza. Mientras tanto, desde abajo, el general Oviedo le ordenaba a los gritos : - ¡ ¡ JUANCHOOO ! ! ¡ ¡ Cueeeerrrpooo a tieeerrrrraa …. ! ! El cura párroco le imploraba : - ¡ ¡ Juancho ! ! , ¡ baja, por el amor de Dios…. ! Alrededor suyo, volaban las palomas : - Mirá que había sido famoso el Juancho – dijo una. - ¡ ¡ Basta, por favor ! ! – gritó Juancho. El buchón, parado en su cabeza, le decía : - ¿ Me firmás un autógrafo ? - ¡ ¡ Basta, basta ! ! – gritó otra vez. La gente, abajo, seguía aclamándolo : - ¡ ¡ JUANCHO, JUANCHO, JUANCHO ! ! El general Oviedo insistía : - ¡ ¡ Juanchooo : Cueeerrppo a tieeerraa ! ! Juancho enloquecía. Todo era cada vez más violento y confuso: - ¡ ¡ No, nooo. No soy Juancho ! ! ¡ ¡ Nooo ! ! ¡ ¡ Nooo ! ! ¡ ¡ ¡ NNOOOOOOOOOO….. ! ! ! De pronto, lo sujetaron entre varias personas, y ya no pudo moverse. Se encontraba sentado en la cama de su habitación, totalmente empapado en sudor, y temblando de frío. - ¡ Eduardo ! Hijo querido – le dijo su madre – Tranquilo, ya está bien, ¿ sí …. ? Delirabas por la fiebre, hijo. Aún está alta, ¿no doctor ? - Sí, Eduardo, tienes 39 grados. Pero baja de a poco. Con este medicamento, y un té caliente, mejorarás – dijo el doctor. - Sí, sí, Bueno – dijo Eduardo. Ya veo que no soy Juan…. Bueno, ya no importa…. ¿ no mamá ? – al tiempo en que se agarraba la cabeza, empapada en sudor. - Claro, hijo. Te vas a mejorar gracias al doctor. A él le debes tu mejoría. El doctor ya se retiraba, y saludó : - Bueno, Eduardo, ahora a descansar. Se pondrá bien. Adiós. - Sí, gracias – dijo Eduardo – Muchas gracias, doctor…. Perdón, no sé su nombre…. Sonriendo : - Mi nombre es Juancho. Para servirle…. FIN Marcelo Arrizabalaga ( Buenos Aires, 11 de Julio de 1.996) Si leístes, mi cuento, y querés dejarme un comentario...., te lo voy a agradecer...
[/ Amor que necesito Te escuchè decir que necesitas amor. Què te sientes vacìa. Y lloras… Crèeme que te entiendo, dulce… Pues desèalo... Y bùscalo... Y espèralo... Mientras tanto..., ama de todas las formas posibles.... a todas las cosas posibles...y a todos los que puedas... Ama tu aliento de vida.... Ama el silencio... Ama a quien espere comprensiòn de ti... Ama a los pàjaros... A los ancianos... Ama a quien no te quiere...y perdònalo en silencio. Ama la sonrisa de un niño... Ama a tus sueños.... Y veràs.., que cuando menos lo esperes...te encontraràs en el camino, con alguien en una bùsqueda similar a la tuya... Ama ese momento.. .Y si ese amor no crece... No importa... Ama lo bueno que te dejo... Y sigue el camino... pero nunca, dejes de amar... pues ese amor que necesitas.. mejor serà, si primero nace de ti... Si el amor se encuentra en ti… Atraeràs mas.., y mas…de ese amor que necesitas Y mientras tanto, la espera serà dulce…. Mi dulce… Ya lo veràs… Marcelo Arrizabalaga ( Buenos Aires 10 de Enero 2010) i]
Un pasillo largo… Es todo lo que veo, por el agujero de la cerradura… Un pasillo largo.., y vacío… Algunas voces se escuchan allá afuera. Es extraño, pero esto para mí ya es rutina. No tengo miedo. Ni a mis captores…, ni a lo que pueda pasarme. Llevo años en esto, de ser un agente de INTERPOL. Muchas misiones me han puesto en peligro anteriormente. Sabía que me arriesgaba mucho esta vez. Pero tenía una oportunidad única, de desbaratar a toda la banda. Los había seguido durante tres años. Informé sobre ellos durante seis meses. Hasta que me infiltré en sus filas. Uno de ellos siempre sospechó de mí. No sabía qué era lo que estaba mal…, pero no confiaba en mí. Si hasta trabajamos juntos, en negocios sucios. Tenía que mostrarme sucio como ellos. El verano pasado, hasta les hice ganar mucho dinero. Pero él siempre sospechó. Y no me quitaba los ojos de encima. Y ayer…., me tendieron una trampa. Una cámara oculta en la lámpara del techo, les demostró que era un informante… Y me pescaron en plena tarea. Deben haberme dado un golpe duro en la cabeza…, porque no recuerdo cuando me trajeron aquí… Y aquí estoy. Mirando por el agujero de la cerradura, al pasillo largo…. vacío… Y no tengo miedo….. Nada me pasará… Sabré qué hacer en el momento oportuno. Para eso soy un agente de INTERPOL…. …………………………………. …bueno… Quizás deba admitirlo…. No soy un agente secreto… Me llamo Ignacio….. Tengo 8 años… Y me quedé encerrado por accidente en la baulera de mi casa, cuando mi madre me mandó a buscar la bolsa de los broches para tender la ropa en el patio… Y tengo miedo…, porque miro por el pasillo largo, y mi madre no viene… -Mamáaaaaaaaaaaa……! ! ! ! Marcelo Arrizabalaga ( Buenos Aires, 17 de Marzo de 2.010 )
. Resulta que era un día muy nublado. Todo el cielo lleno de nubles . Nublinosa la mañana. Gris , muy gris. Llovían grisines. Yo …contento, me los comía con el mate. . -¡ Estás mal del mate ! me dijo uno que pasaba por allí… -Si me salen riquísimos…. Pobre de vos…! Le conteste. . Y el tipo probó uno, y me dijo : -La verdad… están espectaculares… ¿ Qué yerba usas ? -Iles Paraguariensis. -Es la mejor marca esa… -Siii , ni hablar. . ………….. -¿ Qué pasó que te quedaste callado ? -Noo.. como vos dijiste : “ Ni hablar …” -Ahaaa…. Nooo… Yo digo cosas… . -Che… está saliendo el Sol, ¿ viste ? -Sí. ¿ A dónde irá tan arreglado…? -Para mí que tiene un asunto con una mina… -Yo no me meto… Cosas del Astro Rey…. . -Sí la discreción es una virtud. -Sería bueno que fueran dos, ¿ no ? -Sí, me podrías prestar una… . En eso la enfermera se acercó. . -Ustedes dos parece que se llevan muy bien… Bueno a tomar la medicación. . Y la tarde continuó, en buena compañía. No hay como tomarse unos mates con un amigo, mientras se ven caer los grisines del cielo. . Marcelo Arrizabalaga Fuente : http://www.aldealiteraria.net/
¿Que es Grosería? Grosería es que un catedrático de universidad, un científico o un cirujano de la salud pública ganen menos que el concejal de la intendencia. Grosería es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca, (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura). Grosería es comparar la jubilación de un diputado con la de una viuda. Grosería es que un ciudadano tenga que trabajar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con tres o con seis según el caso y que los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima sólo necesiten jurar el cargo. Grosería es que un presidente o cualquier ministro del ejecutivo con solo estar unas horas en su cargo se jubile con ese sueldo y la mayoría en dólares. Grosería es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?)de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo. Grosería es colocar en la administración a miles de asesores (léase amigotes con sueldo) que ya desearían los técnicos más calificados. Grosería es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos aprobados por los mismos políticos que viven de ellos. Grosería es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural. Grosería es que para ser cajero de supermercado necesites un titulo secundario como mínimo, mientras que para ser presidente solo alcanza con ser ciudadano argentino. Grosería es el costo que representa para los ciudadanos, sus comidas, coches oficiales, choferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier. Grosería es que sus señorías tengan casi cinco meses de vacaciones al año (48 días en Navidad-enero, unos 17 en Semana Santa -a pesar de que muchos de ellos se declaran laicos- y unos 82 días en verano). Grosería es que sus señorías cuando cesan en el cargo tengan un colchón del 80% del sueldo. Grosería es que ex ministros, ex secretarios de estado y altos cargos de la política cuando cesan son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público. Grosería es que se utilice a los medios de comunicación para transmitir a la sociedad que los funcionarios sólo representan un costo para el bolsillo de los ciudadanos... Grosería es que nos oculten sus privilegios mientras vuelven a la sociedad contra quienes de verdad les sirven. Mientras, ¿hablan de política social y derechos sociales? Grosería es que ningún cargo de gobierno, legisladores nacionales o provinciales y todos los jueces cualquiera sea su competencia, no paguen impuesto a las ganacias de sus groseros sueldos y el obrero y empleado si. Por favor, comportensen... No sean groseros.
(Serie de cuentos para niños de entre 4 y 104 años ) Un mundo pequeño ( I ) Resulta, que...Un buen día, me levanto temprano... como a las 8.00 hs.( para mí es temprano, che...). Y me doy un baño, porque resulta que me levanté distraído, y no me dí cuenta... Es terrible tener que bañarse..... Lo peor de todo es que queda uno todo limpito... y después te da un trabajo bárbaro ensuciarte todo de nuevo..... Pero bueno, ya me había mandado la macana.... Pero me dije… No importa. La vida continúa. Y me preparé un mate. Y un poco de pan con manteca, y miel. Estaba comiendo, eso... cuando de pronto....veo que por la pared... va caminando una hormiga.... Ya sé... alguna hormiga siempre hay en todas las casas....Pero, esperáte que te cuento ! ! Está hormiga iba caminando rápido como enojada... y llevaba una valija.... Y además iba hablando sola.....como indignada.... Entonces me apuré a tragar el pan con manteca y miel... ( jajajaj casi me ahogo...) y le digo.... - Che..., a donde vas vos tan enojada...? ( resulta que a esta hormiga yo la conocía...porque andaba siempre por acá. ) Y me dice...: - Uuuuy que hacés Marce..? No, sabés lo que pasa... , es que no aguanto más... ! Me voy... - Pero por qué ?, Lola ? ( se llamaba Lola. Yo sabía porque por las tardes me acompañaba siempre cuando merendaba. Ella siempre se comía las miguitas ) - No... sabés lo que pasa, Marcelo ?... es que me ofendí ! ! Me contestó mal mi novio, Rogelio...! ! y me hizo sentir muy mal.... Y me voy.... - No... esperá Lola.... algo se podrá hacer.. Dejame que hable con él.... - Mirá.. vos hacé lo que quieras, pero yo me voy... ! Y bueno..., se fue.... Yo sabía que no muy lejos... Va de visita por unos días a la casa de la prima, que vive en el hormiguero que está en la vereda de a la vuelta de casa... Como a un a media cuadra de acá... Pero imaginate, que para una hormiga es como ir a La Salada..., mas o menos... Y mientras tomaba los últimos mates..., me dije: - Mejor que hable con Rogelio. Porque iba muuuuuy enojada Lola..... La cuestión es que el hormiguero esta en la puerta del negocio, sobre la vereda.... Y para hablar con él..., tuve que agacharme en la vereda... ( te imaginás... pasaba gente caminando , y me miraba....) Y acercando mi boca al agujerito de entrada... casi rozando mis labios con la baldosa....le grito : Roogeeelioo ! ! La gente que esperaba el colectivo en la vereda..., decía... Uuuuuy pobre hombre... Se volvió loco.... Pero a mi no me importaba.... Yo sabía que si no hablaba con Rogelio, difícilmente Lola quisiera volver al hormiguero... En una de esas..., una hormiga que iba entrando, me dice : - Mirá.. ., aca adentro somos como mil... No te va a escuchar, así… Porqué no entrás a buscarlo...? - Te parece…? -Claroooo ! esperá que te abro el portón. ( y corrió una baldosa floja para que me metiera adentro.) Empecé pasando una pierna, después la otra...y me quedé atorado en la cintura, en un agujero del tamaño de una baldosa... Y con medio cuerpo afuera, y la gente que esperaba el colectivo, me empezó a ayudar. Empujaban, empujaban…pero , no me destrababa... Y una señora muy gorda, que también esperaba el colectivo, les decía: Déjenlo...! No ven que está medio loco ?.. Cómo se va a meter a un hormiguero así...? - Noo, lo que pasa que la Lola se peleó con Rogelio... Y tiene que ver si puede ayudar.... - Cóooomooo...? ! ! Se pelearon....? ( porque la señora era re- chusma...) Espere que le ayudo. Y después me cuenta todo.... jijijijijij Y tomó carrera la señora gorda...... y dijo a la una..., a las doooos..., y a las treeeeeeeeeeeeeees.... ! ! Puuuummm ! ! Aaaaay..... No sé que fué lo que pasó... pero cuando me quise dar cuenta estaba en el medio del hormiguero..... Filas de hormigas que iban para allá..... Otras muchas que venían para acá...... Y yo preguntando.... Rogelio...? sos vos...? - Mmmmmm, me dije.... así no lo voy a encontrar mas.... Pero, una voz detrás mío me dijo....: - Marcelo, acá estoy... - Rogeelioooo...! , Qué pasóoo con Lola...? - Y...no se...., yo hice lo que vos me dijistes....Le dije un piropo... le dije algo lindo.... -Y se ofendió..? Qué raro...? Qué le dijstes...? - Le dije... Lola... ! Qué silueta...! Tenés una cintura de avispa..... - Nooooo......, ahora entiendo.... Cómo vas a decirle que tiene una cintura de avispa, si es una hormiga... Por eso se ofendió.... - Te parece? - Claro... Rogelio...Tenemos que ir a buscarla... Y nos dispusimos a hacer el viaje.... A la salida del hormiguero, veo que por el fuerte empujón de la señora gorda, se había abierto un agujero grande en el piso... Así que fue mucho más fácil salir ahora.... Ya se encontraban unos albañiles municipales, arreglando la vereda... Uno de ellos, con cara de enojado..., me dice..: - Y usted que hacía allá adentro...? No habrá sido usted quien rompió el piso, nooo? - Yooooooo..? nooooooooooo...... La señora gorda, que me había dado el empujón, todavía estaba allí...Y se hacía la distraída...Había dejado pasar cuatro colectivos..., y esperaba novedades.... Ji-ji-ji ( re- chusma....) Y me dice.... : - Después me cuenta todo,...... - Vamos Marcelo...! ! ( dijo Rogelio ) Tenemos que cruzar la avenida. Es acá a la vuelta.... - Sí si , ya sé donde queda Rogelio Y justo cuando esperábamos que el semáforo nos diera paso para cruzar la avenida......Se descompuso el semáforo..... Y se armó un lío bárbaro de tráfico..... ! ! Y los autos..., motos....., colectivos y camiones..., no paraban de pasar..... Rogelio muy preocupado me dice.....: - Marcelo..., así nunca vamos a poder cruzar..... - La verdad es que está muy difícil Rogelio... ( le dije ).... En eso, unos seis gorriones que habían visto todo, y ya sabían lo que pasaba con Rogelio y Lola, nos dicen... - No hay problema...!! Nosotros los cruzamos...!! Entonces....yo agarré a Rogelio, y lo puse en el bolsillito de mi remera. Y los seis gorriones me agarraron de la ropa con sus picos... y empezaron a aletear... El tráfico en la avenida, no paraba... Una cosa de locos.... Mientras los gorriones aleteaban con fuerza,,, nos elevamos un metro del piso. Rojelio me dice: - Marcelo... tendríamos que ir mas alto, porque nos pueden chocar los colectivos, que son grandotes.... Pero los gorriones no podían más... Hacían toda la fuerza posible... En eso.., unas tres palomas que estaban en el árbol de la vereda, se ofrecieron a ayudar. Y me agarraron del cinturón del pantalón.... Y ya nos elevamos como a casi unos dos metros... Rogelio, me dice: _ Me parece que ahora sí , Marcelo ! ! ... Vamooooos..... Y empezamos a cruzar la avenida... Jajajajajajaj los seis gorriones, tirando de mi ropa..., las tres palomas que sujetaban mi cinturón.... Los autos, colectivos, motos......cruzando justo por debajo nuestro.....Un tráfico de locos..... La señora Gorda, ( se llamaba Lili ) gritaba desde la vereda : - Vamoooos...! ! Vamoooos ! ! Fuerza....! ! Cuando ya ibamos por el medio de la avenida....se ve venir a lo lejos.... Un camión enoooorme..... ! ! altíiiiiiiiiiiiisimooooo ! ! Y Rogelio, dice : - Marcelo ! ! Nos va a chocar ! !.... Es muuuy alto ese camióoon ! ! Y el camionero que nos ve volando tironeado por las palomas y gorriones, se da cuenta que no va a frenar a tiempo.... Y empieza a tocar bocina desesperadoooo...... Lili gritaba.... Cuidadooooooo ! ! Y cuando parecía que el camión nos iba a atropellar con el techo del acoplado, en el medio de la avenida..... Un águila, bajó de lo alto, como una flecha.....Me tomó del pelo, con sus grandes garras, y dijo : - FUEEERZAAAA QUE PODEMOOOSSS ! ! .... y nos elevamos a unos tres metros juuuuuusto a tiempoooooooo... ! ! Y el camionero tocando bocina...... me rozó la zapatilla con el techo.... ! ! - Uuuuuufffff - Jajajajajajajajaaaj ! ! Lo hicieron ! ! Lo hicierooon ! ! ( gritaba Lili desde la vereda....) Y pudimos aterrizar en la vereda de enfrente, sanos y salvos.... Les agradecimos mucho a los pájaros.....y nos pusimos en camino… Rogelio, se bajó del bolsillo de mi camisa, y caminando a la par me decía.. : - Vamos Marcelo, es acá a la vuelta..., media cuadra no mas.... Llegamos en un rato... Era media cuadra no mas... pero yo caminaba rápido....y Rogelio me gritaba.... - Esperaamee che..... ! ! Claro... imaginate. Yo mido un metro noventa.... y Rogelio, es solo una pequeña hormiga....Va mas despacito.... - Para que te bajaste del bolsillo de mi remera...? ( dije ) - Es que estaba muy ansioso..... Al fin estábamos allí... en la puerta del hormiguero....de la prima de Lola... - Ni se te ocurra Rogelio, que voy a entrar allí dentro.... Dos veces en un mismo día..., entrar a un hormiguero, noooo.... - Pero Marcelo... , a vos te va a escuchar.... -Noo, Rogelio... cómo entro allí… soy grandote, no ves....? - Pero no me va a querer escuchar.... - Nooo, pero cómo entro.....? - Dale Marcelo..., tenés que ayudarme.... a que me perdone Lola... De pronto, una vocecita de una hormiguita se escuchó....: -No hace falta..., te perdono Rogelio... Era Lola.. ! ! que había escuchado todo desde un agujerito del hormiguero..... Y se abrazaron los dos.... y se dieron un beso..... Y nos dispusimos a regresar Rogelio, y Lola caminando delante de mí ... Y yo detrás.. llevando la valija de Lola.... Cuando, nos preparábamos a cruzar de nuevo la avenida.., nos damos cuenta, que el semáforo, aún no funcionaba... - Uuuuuyyy, qué líiiiooo ! ! ( dijo Rogelio....) - NO HAY PROBLEMA... Yo los ayudo a cruzar.... ( dijo un policía ) Y tocó el silbato tres veces.... PPPPRRRRIIIIIII......PRRRRIIIIIIIIII ... PRIIIIIIIIIIIIII...... y se paró en medio de la avenida, con los brazos abiertos.... Lola y Rogelio, caminaban delante mío, abrazados.... y yo detrás.... llevando con mis dedos índice y pulgar... una valijita... del tamaño de una lenteja..... jajajajajajaj Bueno...... finalmente llegamos.... Y todos contentos... Mientras Lola y Rogelio.., entraban abrazados al hormiguero.... yo tuve que quedarme un rato en la vereda... contándole toda la historia a Lili..., ( re - chusma... jajajajj ) Y desde aquel día.... todas las tardes.....cuando preparo el mate y el pan con manteca y miel.... A mis pies en el piso, Lola y Rogelio, comiendo las miguitas.... FIN . Marcelo Arrizabalaga ( Buenos Aires, 8 de Noviembre de 2009 ) " Aldea Literaria "
Me permito, compartir con ustedes, este texto notable, de nuestro querido Alejandro Dolina : LA AVENTURA DEL CONOCIMIENTO Y EL APRENDIZAJE La velocidad nos ayuda a apurar los tragos amargos. Pero esto no significa que siempre debamos ser veloces. En los buenos momentos de la vida, más bien conviene demorarse. Tal parece que para vivir sabiamente hay que tener más de una velocidad. Premura en lo que molesta, lentitud en lo que es placentero. Entre las cosas que parecen acelerarse figura -inexplicablemente- la adquisición de conocimientos. En los últimos años han aparecido en nuestro medio numerosos institutos y establecimientos que enseñan cosas con toda rapidez: "....haga el bachillerato en 6 meses, vuélvase perito mercantil en 3 semanas, avívese de golpe en 5 días, alcance el doctorado en 10 minutos....." Quizá se supriman algunos... detalles. ¿Qué detalles? Desconfío. Yo he pasado 7 años de mi vida en la escuela primaria, 5 en el colegio secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el baño o haciendo rimas chuscas. Y no creo que ningún genio recorra en un ratito el camino que a mí me llevó decenios. ¿Por qué florecen estos apurones educativos? Quizá por el ansia de recompensa inmediata que tiene la gente. A nadie le gusta esperar. Todos quieren cosechar, aún sin haber sembrado. Es una lamentable característica que viene acompañando a los hombres desde hace milenios. A causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan la ingeniería para levantar quiniela. Otros se resisten a leer las historietas que continúan en el próximo número. Por esta misma ansiedad es que tienen éxito las novelas cortas, los teleteatros unitarios, los copetines al paso, las "señoritas livianas", los concursos de cantores, los libros condensados, las máquinas de tejer, las licuadoras y en general, todo aquello que no ahorre la espera y nos permita recibir mucho entregando poco. Todos nosotros habremos conocido un número prodigioso de sujetos que quisieran ser ingenieros, pero no soportan las funciones trigonométricas.. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no están dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera encantado leer a Dostoievsky, pero les parecen muy extensos sus libros. Lo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los beneficios de cada una de esas actividades, sin pagar nada a cambio. Quieren el prestigio y la guita que ganan los ingenieros, sin pasar por las fatigas del estudio. Quieren sorprender a sus amigos tocando "Desde el Alma" sin conocer la escala de si menor. Quieren darse aires de conocedores de literatura rusa sin haber abierto jamás un libro. Tales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso es precisamente lo que hacen los anuncios de los cursos acelerados de cualquier cosa. Emprenda una carrera corta. Triunfe rápidamente. Gane mucho "vento" sin esfuerzo ninguno. No me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho entregando poco. Y menos me gusta que se deje caer la idea de que el conocimiento es algo tedioso y poco deseable. ¡No señores: aprender es hermoso y lleva la vida entera! El que verdaderamente tiene vocación de guitarrista jamás preguntará en cuanto tiempo alcanzará a acompañar la zamba de Vargas. "Nunca termina uno de aprender" reza un viejo y amable lugar común. Y es cierto, caballeros, es cierto. Los cursos que no se dictan: Aquí conviene puntualizar algunas excepciones. No todas las disciplinas son de aprendizaje grato, y en alguna de ellas valdría la pena una aceleración. Hay cosas que deberían aprenderse en un instante. El olvido, sin ir más lejos. He conocido señores que han penado durante largos años tratando de olvidar a damas de poca monta (es un decir).. Y he visto a muchos doctos varones darse a la bebida por culpa de señoritas que no valían ni el precio del primer Campari. Para esta gente sería bueno dictar cursos de olvido. "Olvide hoy, pague mañana". Así terminaríamos con tanta canalla inolvidable que anda dando vueltas por el alma de la buena gente. Otro curso muy indicado sería el de humildad. Habitualmente se necesitan largas décadas de desengaños, frustraciones y fracasos para que un señor soberbio entienda que no es tan pícaro como él supone. Todos -el soberbio y sus víctimas- podrían ahorrarse centenares de episodios insoportables con un buen sistema de humillación instantánea. Hay -además- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo largo de los siglos. Tal es el caso de los "sistemas para enseñar lo que es bueno", "a respetar, quién es uno", etc. Todos estos cursos comienzan con la frase "Yo te voy a enseñar" y terminan con un castañazo. Son rápidos, efectivos y terminantes. Elogio de la ignorancia: Las carreras cortas y los cursillos que hemos venido denostando a lo largo de este opúsculo tienen su utilidad, no lo niego. Todos sabemos que hay muchos que han perdido el tren de la ilustración y no por negligencia. Todos tienen derecho a recuperar el tiempo perdido. Y la ignorancia es demasiado castigo para quienes tenían que laburar mientras uno estudiaba. Pero los otros, los buscadores de éxito fácil y rápido, no merecen la preocupación de nadie. Todo tiene su costo y el que no quiere afrontarlo es un garronero de la vida. De manera que aquel que no se sienta con ánimo de vivir la maravillosa aventura de aprender, es mejor que no aprenda. Yo propongo a todos los amantes sinceros del conocimiento el establecimiento de cursos prolongadísimos, con anuncios en todos los periódicos y en las estaciones del subterráneo. "Aprenda a tocar la flauta en 100 años". "Aprenda a vivir durante toda la vida". "Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje". ALEJANDRO DOLINA

Resulta que era un día muy nublado. Todo el cielo lleno de nubles . Nublinosa la mañana. Gris , muy gris. Llovían grisines. Yo …contento, me los comía con el mate. - ¡ Estás mal del mate ! me dijo uno que pasaba por allí… - Si me salen riquísimos…. Pobre de vos…! Le conteste. Y el tipo probó uno, y me dijo : - La verdad… están espectaculares… ¿ Qué yerba usas ? -Iles Paraguariensis. - Es la mejor marca esa… -Siii , ni hablar. ………….. - ¿ Qué pasó que te quedaste callado ? - Noo.. como vos dijiste : “ Ni hablar …” - Ahaaa…. Nooo… Yo digo cosas… - Che… está saliendo el Sol, ¿ viste ? - Sí. ¿ A dónde irá tan arreglado…? - Para mí que tiene un asunto con una mina… - Yo no me meto… Cosas del Astro Rey…. - Sí la discreción es una virtud. - Sería bueno que fueran dos, ¿ no ? - Sí, me podrías prestar una… En eso la enfermera se acercó. -Ustedes dos parece que se llevan muy bien… Bueno a tomar la medicación. Y la tarde continuó, en buena compañía. No hay como tomarse unos mates con un amigo, mientras se ven caer los grisines del cielo. . . Marcelo Arrizabalaga http://www.solocuentos.net/
Tres de la tarde… El sol calienta con fuerza de este lado de la calle. Un calor sofocante. Diría hasta irritante. En el medio de la cuadra, un bar. Refugio de acalorados caminantes, hombres solitarios, viajantes de comercio, turistas de paso. Alguna que otra familia haciendo tiempo antes de abordar el transporte que los llevara de vuelta a destino. A media cuadra, la estación de ómnibus de larga distancia. En la vereda del bar, un lustra botas con una vieja sombrilla se resguarda del sol, y espera sentado su próximo cliente. La gente va y viene. El no se inmuta… Su próximo cliente ya llegará. Aprovecha los tiempos libres para observar… Es su pasatiempo favorito. El se sabe pobre, medio inculto. No tiene grandes habilidades en nada, a no ser por su trabajo. Pero sí sabe, que sabe observar… Ningún detalle se le escapa así no más… Para qué le serviría ser agudo observador…?. Nunca se sabe. La vida es impredecible. En la vereda de enfrente, un mercado de frutas. Con numerosa clientela. Gente conocida del barrio se mezclan en esta calle, con los foráneos que deambulan sin cesar. Y que traen buenas ganancias. Y tal vez fastidian un poco. Juan, el lustrabotas, no es de hablar mucho. Un poco sí con sus clientes. Alguna pregunta, o un comentario. Solo para agregar un toque a su oficio. Pero a él…. Le gusta observar. En la vereda de enfrente, a un costado del mercado, un niño sentado en un cajón mira la gente pasar. Juan lo ha visto desde hace meses. Sabe que no puede hablar. Su madre, que es dueña del mercado de frutas le ha contado. Una deficiencia en sus cuerdas vocales le impide decir palabra. En compensación, Dios le ha dado una inteligencia notable. En la escuela supera a sus compañeros en casi todo. No necesita enseñanza especial. Oye bien. Y es muy pero muy perspicaz. Solo tiene 6 años. Algunos amigos. Algunos juegos a veces. Pero gusta sentarse en su cajón alado de los cajones de frutas. Contra la pared, en la vereda. Y muy tranquilo, ve la gente pasar. De mas está decir, que a Juan, no se le ha escapado nada… Lustrando zapatos, o esperando clientes, le ha seguido en cada movimiento. Cada detalle. Pero nunca se animó a hablarle… Y lo desea. Pero no sabe cómo abordarlo. Lo cohíben su mudez…y sobre todo su inteligencia. Hasta diría que lo admira profundamente por esto último Y que no hable, no le molesta. Después de todo, el tampoco gusta mucho de hablar… ---------------------------- Ha pasado otro día. Mucho calor otra vez. Sin nubes en el horizonte. La gente va y viene. Los ómnibus que llegan. Gente comprando en el mercado. Parroquianos bebiendo algo fresco en el bar. En la vereda, Juan. Tiene un plan… Lo ha pensado toda la noche. A las 4 de la tarde, luego de tomar la leche, el niño saldrá a sentarse en su cajón. Hasta ahora solo se han cruzado miradas por unos segundos. Los dos saben muy bien que están allí. Y flota en el aire…, como una especie de complicidad. Ninguno de los dos podría decir que el paisaje está completo, si el otro faltara. Pero nunca se han comunicado. Para eso es el plan de Juan. A las 16.05 PM, todos los miércoles, Uribe, el relojero, llega de su viaje de la gran ciudad trayendo repuestos para sus reparaciones. Y es muy rutinario. Siempre que baja del ómnibus, se dirige al bar a tomar algo. Invariablemente, trae consigo, un portafolio en su mano izquierda, y una bolsa de tejido de mimbre en la derecha. Papeles en el maletín, y repuestos en la bolsa. Siempre al salir del bar, se lustra sus zapatos con Juan. Y a continuación, como en un ritual, cruza la calle a comprar frutas. Pero antes de entrar al mercado, se detiene frente al niño. Le sonríe. Y acaricia su cabeza. Hoy luego que el niño se sentara, su mirada y la de Juan se encontraron. Por vez primera, por un largo rato. Y al guiñarle Juan un ojo, el niño sonrió cómplice… --------------------------- A las 16.07 PM los pasos de Uribe se acercan al bar. Saluda de pasada a Juan, y entra a refrescarse. Al salir, cumple su rito semanal, y deja que Juan le lustre sus zapatos. Apoya en el suelo el maletín, y la bolsa de mimbre. Juan, que tiene todo planeado, en un alarde de movimientos de brazos… cepillos que van y vienen, y simulando seguir la charla de Uribe, deja caer en la bolsa de mimbre un papel, hecho un bollito. Y simulando que acordaba con lo que Uribe decía, mira al niño y le señala fugazmente la bolsa. A todo esto, al niño no se le había escapado nada…Ni un movimiento. Y antes de que Juan le señalara la bolsa, ya sabía que había puesto algo. Y es más. Intuía que era para él. Uribe refrescado por su bebida, habiendo contado su periplo por la ciudad, y con los zapatos lustrados, saluda a Juan, y da la vuelta rumbo al mercado. Las miradas del niño y la de Juan se unieron otra vez. Ahora la sonrisa fue más amplia. El relojero cruzó la calle con la precaución que tienen las personas mayores, y al llegar a donde estaba el niño, le saludó, sonrió, y mientras le ofrecía un caramelo, le acarició su cabeza. Luego entro al mercado en busca de sus frutas. El niño, con sonrisa pícara, mira a Juan… En sus manos el papel, hecho un bollito. Al abrirlo lee: - ¿ Te llamas Paco, verdad ? Paco levanta sus ojos, y asiente con la cabeza. - ¿ Te gustaría que seamos socios ? Ahora Paquito asiente mirando a Juan con una sonrisa muy amplia. El papel no aclaraba nada más… Y ni falta que hacía. Ambos sabían que desde ese momento serían socios. Para observar… Observar qué ? Pues todo… Según ellos era necesario. Y algo que muy bien sabían hacer. -------------------------------- A partir de esa tarde, todo fue distinto entre ellos. En realidad nunca se encontraban. Ni se visitaban. Y a pesar de que Juan compraba frutas en lo de la madre de Paquín…, solo se miraban al pasar. De igual manera, cuando Paco jugaba con sus amigos, y en algún momento se detenían a ver cómo Juan lustraba los zapatos de la gente. Solo un momento. Pero la verdadera comunicación, venía luego. Las horas en las que coincidían ambos, en sus puestos de vigilancia. Y los códigos eran escasos. Pero precisos. Algunos gestos. Agudas miradas. Y todo estaba dicho. Como un juego infantil. Como un capricho de locos. Para ellos, algo importante. ------------------------------ Pasado un mes, llega de la gran ciudad un hombre distinto. Un personaje raro. Ni parroquiano, ni turista. Lo raro es que venía de lejos, pero era de este pueblo. Hacía años que había decidido marcharse. Había sido un prestamista en la zona. Un cruel usurero. Cuando tuvo suficiente dinero, optó por la gran ciudad. Este pueblo ya le quedaba chico. Y sabiendo cómo era, verlo por aquí …, era señal de mal agüero. Luego de tomar una ginebra en el bar, se cruzó enfrente a hablar con la dueña del mercado. Momentos de tensión. Se escuchó gritar a Doña Eulogia. La mamá de Paco. Juan solo lograba ver al usurero desde su estratégica posición. Y se lo veía imperturbable.. Doña Eulogia seguía gritando. Muy indignada. El prestamista saludó, y partió rumbo a la estación de ómnibus, que estaba a media cuadra. Minutos después, volvía a la ciudad. A todo esto, Paquito, que se había mantenido quieto en el cajón, intercambiaba miradas preocupantes con Juan. Doña Eulogia salió a la vereda, y llamando a Paco con lágrimas en sus ojos, lo estrechó en un abrazo, diciendo…: - Aaaayyy mi niño, mi niño… Bastó para que Doña Mercedes, la mujer del dueño del bar, regresara con la bolsa de frutas, para que en media hora, todo el mundo supiera lo ocurrido… Parece ser, que tiempo atrás, Doña Eulogia, que había pedido dinero al prestamista para pagar la compra de su local y su vivienda, nunca terminó de pagar una muy pequeña cantidad, pues el usurero, se fue del pueblo sin saludar ni avisar sobre nada. Y seis años después, regresaba a cobrar los intereses, de lo que pudo ser poco dinero, y según él, representaban ahora una cuantiosa suma. Y traía consigo un contrato usurero, alguna vez firmado por Doña Eulogia, quien solo entendía de trabajo y no de letra chica en los papeles. El papel, legalmente hablando, permitía al despiadado sujeto rematar la casa y el local, si en 24 hs, no recuperaba lo que a su cruel entender, era su dinero… 24 horas….! En lo que quedaba del día, Juan y Paco, cada uno en su puesto vieron a unos cuantos conocidos ir de acá para allá. Reuniones, charlas, y consultas con el mejor abogado del pueblo. Dicho letrado, después de mucho insistir, logró que Doña Eulogia encontrara en un cajón de su pieza, la copia de dicho contrato. Lo estudió en silencio, mientras los demás callaban. Se agarraba la cabeza…, su frente transpiraba, y a pesar de que tenía una jarra de agua fresca a su lado, no quitaba los ojos del papel. Los presentes (entre ellos la mamá de Paco), seguían las expresiones de su cara, con angustiosa atención. Por fin…, luego de unos 20 larguísimos minutos, Don Ismael Fernadez Villaverde, el mas prestigioso abogado del pueblo, abogado de bastísima experiencia, levantó sus ojos, y mirando con sus pupilas humedecidas a Doña Eulogia, expresó : - Mi querida….., te tiene atrapada. Lo lamento. Mientras el tenga el papel en su poder, podrá rematar la casa y el local. - A menos de que juntemos el dinero dijo Doña Mercedes, esposa del dueño del bar, y amiga de la infancia de Doña Eulogia. Pero la suma era cuantiosa. Ni pidiendo un préstamo podrían juntarla. No en 24 hs. Como si todo se hubiese confabulado en contra, Raúl Alcibides, quien fuera toda su vida fundador y gerente del banco local, había fallecido hacía cuatro meses, y fue reemplazado por un joven venido de la ciudad, que los desconocía y exigiría todos los plazos que estipulaba la normativa del banco, para entregar el préstamo. Imposible conseguir ese dinero. Nunca en 24 hs… Todos se fueron a dormir, llenos de angustia. ------------------------------ El día siguiente, fue uno de esos, que uno quisiera olvidar. A nadie le gusta recordar momentos de zozobra. Y quien lo hace luego de muchos años… quizás sonríe, al saberse sobreviviente… Ya era mediodía. El prestamista llegaría a las 15.00 hs. En pleno calor. Parecía que a esta bestia, el olor del dinero le hacía olvidar su sed y su transpiración. Doña Eulogia estaba demacrada. A su expresión de angustia se sumaba el hecho de no haber pegado un ojo en toda la noche. Paquito, a pesar de vivir en un mundo acorde a su edad, mitad verdad mitad fantasía, sabía que algo muy malo estaba pasando, y no quería ver así a su madre. El niño tenía un cachorro. Un hermoso gran danés, que a pesar de tener apenas 5 meses tenía el porte de un perro adulto. Extremadamente juguetón, saltaba alrededor de Paco, y mordía y destrozaba todo objeto que pudiese atrapar con sus filosos dientes. Y se cruzaba a saludar a Juan, le saltaba haciendo fiesta, y cruzaba de nuevo la calle a regresar con su dueño. Tanta fiesta no lograba borrar por completo la preocupación de Paquito. Y mucho menos de Juan. Este día sus miradas habían sido intensas. Cómo buscando la salida de algo que no sabían muy bien cómo resolver. En la mañana, Juan no habló con ninguno de sus clientes. Ellos terminaron hablando solos, pues Juan les lustraba, con la mirada perdida, y no paraba de pensar. Finalmente a las 14,55 hs. Juan tuvo una idea. Paquito no había ido al colegio ese día. Su madre quiso tenerlo cerca. Quizás temía perderlo todo. Hasta su niño. El niño notó el semblante cambiado de Juan, y se mantuvo expectante. Juan le hizo la seña precisa. Paquito entendió y le envió al cachorro, que llegó juguetón a su encuentro. Juan terminaba de escribir las instrucciones. Enrolló el papel, y lo introdujo debajo del collar del animal. El cachorro intentó alcanzarlo pero no pudo, y ante el primer llamado de Paco, fue rápido a su encuentro. Mientras Paquito toleraba los lengüetazos en su cara abrió el rollo, y leyó. Guardó silencio unos momentos como repasando todo en el papel, y mirando a Juan sentado en la vereda de enfrente, le guiño el ojo izquierdo. Juan respiró profundo. Todo estaba acordado. Cinco minutos después, entraba en la terminal el ómnibus esperado. El usurero, apareció caminando, con aire de orgullo y mirada de malicia. Su avidez por el dinero era mucha, pero quizás este día era muy caluroso. Y antes de visitar el mercado. Fue a refrescarse. Al pasar rumbo al lustrabotas, Juan pudo observarlo de pies a cabeza. Además de notar la expresión de hombre desalmado, pudo ver asomando por el bolsillo del pantalón, lo que esperaba… Saliendo del bar ya con un litro de cerveza fresca en su estómago, es llamado por Juan. Le solicita al usurero, si puede alcanzarle al niño de enfrente un caramelo que él le daría. Esta bestia materialista, rió a carcajadas diciendo que no estaba para pequeñeces. Juan insistió con expresión lastimosa diciendo que era paralítico y por eso no podría acercarse al niño. La carcajada fue aún mayor. Pero Juan tenía todo planeado. Cuando el hombre cerraba los ojos por segunda vez para reírse burlonamente, con hábil movimiento le quitó el papel de su bolsillo. El hombre le hecho a Juan una mirada de desprecio. Cosa que Juan aceptó con expresión falsa de humillado. Mientras el hombre se dirigía al mercado, le llamó una vez más. Y éste, envilecido en su orgullo ni volteó a mirar. Era exactamente lo que Juan esperaba. El niño, que esperaba cumplir su parte, en ese preciso instante suelta el cachorro y se lo envía a Juan. Con el hombre casi llegando al mercado, el lustrabotas muestra juguetonamente al cachorro el contrato…. Y demás está decir que el pequeño gran danés, que todo el santo día había estado padeciendo la falta de juegos, lo tomó con sus filosos dientes y comenzó a saltar y saltar, y dar cabriolas, y gruñendo lo sacudía y lo llenaba de tierra. Lo sujetaba con sus patas y tironeaba con sus dientes. Saltó por el agua de el borde de la vereda, y se sentó a jugar con lo que quedaba de él en el medio de la calle. Cómo 40 personas se encontraban expectantes en la puerta del mercado. Esperando lo peor. El viejo abogado era quien peor se sentía. Y soltaba una lágrima de impotencia al saber que la ley que él tanto había querido defender durante toda su vida, estaba a punto de permitir tamaña injusticia. Pero el prestamista no pudo ni comenzar su sabrosa charla. Al meter su mano en el bolsillo, notó que algo importante le faltaba. Revisó en toda su ropa. Miró tenso a Doña Eulogia que estaba a punto de un paro cardíaco. El aire en ese momento se podía cortar con un cuchillo…Y el silencio era doloroso… De pronto, el usurero recuerda… Y sale en busca de Juan. Al llegar a la mitad de la calle, reconoce el contrato. Partido en unos 45 pedacitos de papel sucio con olor a podrido y llenos de baba del perro. Como si eso fuera poco, el felicísimo can, conservaba entre sus dientes el pedacito mayor, que solo medía dos centímetros, y nada de el podía leerse. Al ver a este hombre parado frente a sí creyendo que quería jugar comenzó a saltarle y a lamerle su cara hasta llenarsela de baba y barro… Enfurecido y lleno de odio, completó los pasos que quedaban hasta encararlo a Juan. Juan con cara de preocupación, y una actuación digna del Oscar le dijo: Usted sabe que yo lo llame cuando iba a mitad de la calle, para avisarle que su papel se había caído. Pero es muy orgulloso señor, y no quiso escucharme… De todas formas lo perdono. Y espero que el papel no sea muy importante. No lo es… verdad que no…? En lo que dura una fracción de segundo, el prestamista escudriño con su mirada de tipo policial bien en detalle, la expresión de Juan. El lustrabotas tenía su corazón latiendo con fuerzas, y en el momento que creyó no aguantar mas su actuación, el usurero, expiró, y todo rojo de bronca comenzó a retirarse. Intentó patear al perro, quien con la agilidad de un cachorro saltó por encima del zapato y le lamió la cara una vez más. A punto de reventar de bronca, miró fijo a todos los presentes, y dijo: - No será aquí. Pero se hacer nuevos y buenos negocios. - De algún culo haré salir sangre… Y se retiró. Todo el pueblo estalló en un grito de júbilo. Las mujeres abrazaban a Doña Eulogia, quién todavía no lograba entender el milagro. Y en la historia del pueblo, Chulo, el gran danés ya adulto en nuestros días, se ha transformado en leyenda. Nunca nadie supo de nuestros héroes anónimos. Paco y Juan, guardan para sí, el sabor dulce de saber que en la Vida, se puede ser importante aunque uno esté en la vereda, sentado en un cajón… . FIN . Marcelo Arrizabalaga.( Buenos Aires, 19 de Julio de 2.010 ) Fuente :" Solo cuentos " , http://www.solocuentos.net/