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Garbo: El espía que engañó a Hitler Nadie discute hoy que su engaño salvara miles de vidas y adelantara el final de la II Guerra Mundial y por lo tanto el final del nazismo. En la página oficial MI5, The Security Service, en el apartado MI5 History, el servicio le dedica un largo artículo (en inglés): El desembarco de Normandía del 6 de junio de 1944 marcó el comienzo de la liberación de la Europa Occidental ocupada. El Servicio de Seguridad hizo una importante contribución al éxito del Día D a través de su agente doble Juan Pujol, nombre en clave: Garbo, quien ha sido descrito como el mayor agente doble de la Segunda Guerra Mundial. Esta página se refiere a la extraordinaria historia de Garbo y cómo engañó al Alto Mando alemán. – El Servicio no revela los nombres de sus agentes, a menos que los propios agentes hayan difundido su relación con nosotros, como Garbo hizo en 1985 en la publicación de su autobiografía - "Operación Garbo" - bajo su propio nombre. garbo dijo:"En 1941, cuando los alemanes eran todopoderosos en España, la Embajada Británica en Madrid estaba siendo apedreada, Francia se había derrumbado y la invasión alemana era inminente, apenas podían imaginar los alemanes que el pequeño y dócil joven español que entonces se acercó a ellos ofreciéndose voluntario para ir a Londres para participar en actividades de espionaje en su nombre, se convertiría en un agente británico. Mucho menos iban a descubrir que la red que le pidieron que organizara en el Reino Unido iba a estar compuesta de 27 personas que no eran más que un producto de la imaginación". GARBO - cuyo nombre real era Juan Pujol García - nació en Barcelona en 1912 en una familia de clase media y convicciones políticas liberales. De mala gana, luchó en la Guerra Civil española, arreglándoselas para hacerlo en ambos bandos y – por lo que comentaba – sin tener que disparar una sola bala por ninguno de los dos. Salió de esa experiencia con un sentimiento de desagrado hacia el totalitarismo en general y odio contra el nazismo en particular. El inicio de la guerra en 1939, lo convenció de que debía contribuir, como él mismo dijo, "al bien de la humanidad". Cómo lo hizo fue dictado por su admiración por Gran Bretaña, la única en enfrentarse al Eje entonces. Decidió ponerse en contacto con las autoridades británicas y ofrecerse para espiar contra Alemania. Esto iba a resultar más difícil de lo que podría haber imaginado. En 1941, Pujol trató de establecer contacto con las autoridades británicas en Madrid y en Lisboa en tres ocasiones. Cada vez su ofrecimiento fue rechazado. Afortunadamente, no se desalentó, y decidió tomar el asunto en sus propias manos haciéndose reclutar por los alemanes y ofreciéndose a espiar para ellos en Inglaterra. En cambio, Pujol no tuvo dificultad para establecer contacto con la inteligencia alemana en Madrid, ofreciéndoles la historia de que él era un funcionario del gobierno español, fanático pro-nazi que viajaba a Londres en misión oficial y con el deseo de cumplir con su deber fascista allí. Después de algunas dudas iniciales lo aceptaron. Le dieron un curso intensivo de espionaje, incluso de escritura secreta. Una vez establecido en suelo británico sus instrucciones eran organizar una red de agentes que fuera capaz de proporcionar a los alemanes la información que ellos querían. En vez de viajar a Inglaterra según lo acordado, en realidad Pujol se trasladó a Lisboa – aún seguía intentando entrar en contacto con los británicos – y comenzó a trabajar creando una red de sub-agentes totalmente imaginarios. Provisto de un ejemplar de la Guía Azul de Inglaterra, libros de referencia (incluyendo uno de la Armada Real Británica) y de algunas revistas que había encontrado en la biblioteca local, se inventó convincentes informes escritos de tal manera que parecían haber sido enviados desde Londres. Como era de esperar, habida cuenta de que nunca había estado en el Reino Unido, cometió algunos errores de bulto. Uno de los más conocidos fue su comentario a su contacto alemán de que en una visita a Glasgow había conocido a hombres que "harían cualquier cosa por un litro de vino". Afortunadamente, parece que los alemanes tampoco estaban al tanto de las preferencias escocesas en cuanto a bebida. Hacia abril de 1942 Pujol se puso por fin en contacto con el MI6 y fue llevado a Londres. Su evaluación fue asumida por el Servicio de Seguridad. Aquí, su caso fue dado a un oficial de habla española, Tomás (Tommy) Harris [Rodríguez]. La historia oficial de la inteligencia británica en la Segunda Guerra Mundial describe lo que siguió como "una de esas extrañas alianzas entre dos hombres excepcionalmente dotados cuyas geniales inventivas se inspiraban y complementaban mutuamente". Hacia 1944 Pujol y Harris, trabajando juntos, habían inventado más de 27 sub-agentes, cada uno con una detallada biografía, su personal forma de escribir y estilo de expresarse. Los agentes de ficción incluían personajes como un venezolano en Glasgow, un sargento del ejército de EE.UU. indiscreto y un nacionalista galés líder de un grupo de fascistas llamados "Hermanos del Orden Mundial Ario" en Swansea. El contacto con Madrid se mantenía a través de cartas escritas a mano aparentemente inocentes que ocultaban mensajes secretos. Estaban dirigidas a una dirección de correo de Lisboa que le habían dado los alemanes. Entre los dos, Pujol y Harris escribieron unas 315 cartas con un promedio de 2.000 palabras cada una. El estilo de escritura fue predeterminado por Pujol cuando todavía estaba en Portugal. Se presenta como un parlanchín fanático nazi dispuesto a arriesgar su vida por el "nuevo orden mundial del Führer". Esta rica veta de fantasía se mantuvo y se amplió bajo el control del Servicio de Seguridad para proporcionar la mayor cantidad de "datos engañosos" posibles que pudiera asimilar el enemigo. La valoración de la Historia Oficial de la Inteligencia Británica en la Segunda Guerra Mundial es que los alemanes, en España al menos, se vieron tan inundados de información de los agentes de GARBO en Gran Bretaña que no hicieron ningún intento por infiltrarse en el Reino Unido. Desde el principio la prioridad del Servicio de Seguridad fue crear en los alemanes la mayor confianza en sus agentes hasta el punto de que los aliados pudieran utilizarlos para engañar con fines militares. El primero de esos engaños se dio para favorecer los planes de la Operación Antorcha sobre los desembarcos en el norte de África en noviembre de 1942. Un informe del "agente" de GARBO en el Clyde informó a los alemanes que un convoy de tropas y buques de guerra habían sido vistos saliendo de puerto, pintados con el camuflaje típico para el Mediterráneo. El mensaje fue enviado por correo aéreo con sellos obliterados con fecha muy anterior a los desembarcos para llegar demasiado tarde para avisar al alto mando alemán. La información por lo tanto era correcta, pero militarmente inútil. Sin embargo, los alemanes estuvieron encantados y contestaron a Pujol que "sentimos que llegaran demasiado tarde, pero sus últimos informes eran magníficos". Durante 1943 se decidió que eran necesarias las comunicaciones por radio con sus contactos alemanes. Pujol inventó a un operador de radio que, por casualidad, estaba encantado de ofrecer sus servicios a la causa. Desde agosto de 1943 prácticamente todos los informes de GARBO fueron enviados por este medio. Resultó una labor enormemente compleja mantener la continuidad y la integridad de esta gran red, totalmente ficticia, así como la información que ofrecía – que tenía que ser aprobada y preparada para su transmisión. Pero la recompensa fue que en 1944, el Servicio de Seguridad había puesto en marcha un grupo de "agentes" que habían sido evaluados y aceptados por los alemanes que les otorgaron su confianza. Esto resultó ser una baza de enorme valor en la operación de engaño que llevó al desembarco del Día D. En enero de 1944 los alemanes le dijeron a Pujol que creían que los aliados estaban preparándose para una invasión de Europa a gran escala y que contaban con él para mantenerlos informados de los acontecimientos. Esto preparó el camino para lo que sería el mayor golpe de GARBO. La valoración del alto mando alemán de las intenciones de los aliados era correcta. Bajo el nombre clave de Jefe Supremo, los planes británicos y estadounidenses para la invasión de la Europa ocupada estaban realmente en marcha. Lo que los alemanes no sabían, sin embargo, era que parte del plan implicaba un enorme engaño – bajo la forma de la operación Fortaleza, en la que GARBO iba a desempeñar un papel esencial. Entre enero de 1944 y el Día D más de 500 mensajes de radio (cuatro transmisiones al día) se efectuaron entre GARBO y Madrid, que a su vez los retransmitía directamente a Berlín. Los informes, que venían de todas partes de la red de GARBO, disfrazaban la situación de los preparativos de la operación Jefe Supremo, pero también sirvieron a otro propósito importante. Durante las primeras etapas de planificación de la invasión se decidió que si se quería que los desembarcos tuvieran las mayores posibilidades de éxito, el Alto Mando alemán tendría que ser inducido a error sobre el lugar donde precisamente se llevarían a cabo. Una vez que el punto real de ataque – las playas de Normandía – fue decidido, el siguiente paso fue convencer a los alemanes de que la fuerza de invasión desembarcaría en realidad mucho más al norte, en la zona del Paso de Calais – considerado por Hitler el punto más probable para un desembarco. Además, los aliados creían que esta ficción podría mantenerse incluso después de que los desembarcos hubieran tenido lugar. Los agentes de GARBO asegurarían que el desembarco de Normandía no era más que una estratagema y que el ataque principal estaba aún por venir en el Paso de Calais. Para apoyar este objetivo, los agentes del Servicio de Seguridad y sus oficiales fueron cuidadosamente preparados para transmitir información, a menudo simples fragmentos, todos diseñados para apuntar en una sola dirección. Como un elaborado rompecabezas, cada pieza contribuía al conjunto pero su significado pleno sólo se confirmaría cuando la imagen estuviera completa. La columna vertebral del plan estaba formada por todo un "ejército fantasma", el Primer Grupo del Ejército de los EE.UU. (FUSAG). Estaba supuestamente compuesto por 11 divisiones que no existían (150.000 hombres), bajo el mando del General George S. Patton, reconocido como uno de los mejores comandantes de tanques de los aliados. El FUSAG estaba aparentemente listo en Kent y Essex dispuesto a sumarse a la invasión – bien lejos de la fuerza de invasión real concentrada en el oeste de las islas. Otros agentes del Servicio de Seguridad fueron utilizados para justificar el plan. Tuvieron tanto éxito que la inteligencia alemana, y, aún más importante, el Alto Mando alemán creyó completamente la falsa historia. Para hacerles creer que el desembarco en Normandía era una mera diversión y que el objetivo principal estaba en la zona de Calais, se acordó que el día 5 de junio GARBO les avisaría de que esperaran un mensaje urgente a las 03:00 el 6 de junio (el día de los desembarcos). En ese momento informaría de que un "agente" que había reclutado en un campamento en Southampton comunicaba que las cosas estaban en marcha, que a las tropas les estaban suministrado equipos de embarque, incluidas bolsas para vomitar, y se veían todos los signos de que la fuerza de invasión estaba a punto de salir para Francia. Inexplicablemente, sin embargo, el operador de radio alemán no pudo acudir a la cita programada. El significado completo del mensaje perdido cobró todo su importancia para la inteligencia alemana el día después de la invasión, ganándose GARBO mayor credibilidad. Para echar sal en la llaga, GARBO se quejó a su contacto alemán por no haber podido informar el día anterior: "No puedo aceptar excusas o negligencia. Si no fuera por mis ideales abandonaría el trabajo". El 9 de junio, Día-D + 3, GARBO envió tal vez el mensaje más importante de todos. Era muy largo e informaba de una reunión que había tenido con sus agentes ese día. GARBO pidió que fuera entregado con urgencia al Alto Mando alemán. Tras señalar que el Primer Ejército de los EE.UU. bajo el mando de Patton aún no se había movido del sureste de Inglaterra, GARBO informó categóricamente de que la finalidad de la maniobra de "diversión" del desembarco en Normandía era ayudar a asegurar el éxito del cercano desembarco en el Paso de Calais. Los alemanes aceptaron esta información sobre la culminación de la operación Fortaleza como exacta. Fueron tan bien engañados que a lo largo de los meses de julio y agosto, mantuvieron dos divisiones blindadas y 19 divisiones de infantería en el Paso de Calais en previsión de una invasión. Esto dio a los aliados un tiempo inestimable para establecer su cabeza de puente. El Comandante en Jefe alemán, el Mariscal de Campo Gerd von Rundstedt, fue uno de los embaucados, hasta el punto de hacer caso omiso de una propuesta del General Erwin Rommel para que sus divisiones abandonaran el Paso de Calais para ir a ayudar a la defensa de Normandía. Como se comenta en la historia oficial de la inteligencia británica en la Segunda Guerra Mundial, "su intervención en la batalla de Normandía en realidad podría haber inclinado la balanza". La reputación de la GARBO entre los alemanes fue reforzada por todo este asunto del Día D. El 29 de julio de 1944 fue informado de que había sido distinguido con la Cruz de Hierro por el Führer a persona, por sus "servicios extraordinarios" a Alemania. En septiembre de 1944, ante el temor que Pujol fuera a ser descubierto como agente doble británico, se decidió que debía esconderse, aunque su red siguió proporcionando información engañosa a los alemanes. El Servicio de Seguridad protegió cuidadosamente las mistificaciones que había llevado a cabo con los alemanes, en particular la de infiltrar a un agente doble, lo que hasta entonces nunca se había hecho con tanto éxito. Se trató de proteger a Pujol de cualquier posibilidad de represalias nazis mientras también esperaban que su posición privilegiada le permitiera penetrar cualquier actividad nazi posterior a la guerra. En diciembre de 1944, Pujol fue condecorado con la medalla de Miembro del Imperio Británico por el Director General del Servicio de Seguridad, Sir David Petrie, en reconocimiento a sus servicios. Pujol se trasladó a Venezuela, donde vivió en el anonimato. Murió en Caracas en 1988. Su vida de película ha sido llevada al cine en forma de documental por el director Edmon Roch, y recibió el reconocimiento de la Academia Española con un premio Goya. Web oficial de la película: http://www.garbothemovie.com/ Operación Garbo de Juan Pujol, bontips , Wikipedia Visita mis mis otros post y temas aqui:
La vida de un niño negro en la Alemania nazi Un alemán distinto Hans, luciendo una esvástica en el patio de su colegio, a los siete años La imagen es tan aterradora como sobrecogedora. Hamburgo, 1933. Rodeado de niños rubios como la cerveza, arios hasta la médula y las entrañas, aparece un chavalín negro de siete años, con una esvástica prendida sobre su chalequito. No es una broma macabra, ni una pirueta del más cruel de los destinos. Es la imagen, la viva imagen, de Hans J.Massaquoi, hijo de una enfermera alemana y un magnate y diplomático liberiano. La llegada del Führer "Para mí," asegura Hans, "Hitler estaba envuelto en una aureola casi divina" Hans se crió entre hijos de nibelungos y walkirias y, lo más insólito, consiguió sobrevivir al régimen más racista de la historia gracias a sus agallas, su ingenio, su inteligencia y el coraje de su madre germana que logró sacarlo adelante mientras sus compatriotas eran cegados por el odio y el fanatismo. Las cosas cambian poco a poco Un letrero en los columpios impedía jugar al pequeño Hans con los niños arios La población negra en Alemania durante el nazismo era insignificante. Unos cientos, quizá unos miles, de personas de una población de 65 millones. El mayor núcleo eran los denominados bastardos de Rhineland, medio millar de adolescentes de esa región fronteriza nacidos después de la I Guerra Mundial de mujeres alemanas y soldados de las tropas de ocupación francesas originarios de colonias africanas. Según Hitler, eran el resultado de una alianza entre negros y judíos para infectar la raza aria. A partir de 1937 fueron esterilizados y finalmente deportados a los campos. Massaquoi sobrevivió porque la ordenada burocracia nazi no supo qué hacer con él y pospuso un destino que, a la larga, parecía inevitable. Madre Aria Hans, con su madre Berta El padre de Massaquoi era hijo del cónsul general de Liberia en la república de Weimar. Su madre, Berta, una enfermera alemana de clase media baja. El rico galán africano se encaprichó de la guapa joven local al verla en una fiesta, y de su relación nació Hans Jürgen. Aunque su padre nunca le prestó mucha atención, su refinado abuelo, el primer diplomático africano en Europa, le dio cobijo en su palacete de Hamburgo junto con sus numerosos tíos y primos. El patriarca se jactaba de tener un nieto alemán que hablaba el idioma local como tal. "Asociaba la piel negra con superioridad, porque nuestros sirvientes eran blancos". Momulu IV, rey de los vai Su abuelo paterno cuando era Momulu IV rey de los vai, una etnia liberiana Trabajando en una fábrica, Massaquoi observó cómo la maquinaria de guerra alemana se viene abajo. En 1943, los aliados pusieron en marcha la Operación Gomorra. El bombardeo sistemático de Hamburgo durante diez días, hasta dejar la ciudad convertida en un erial en el que perecieron más de 40.000 personas. "Mi mujer suele decir que mi ángel de la guarda tuvo trabajo extra. Me hubiera dado igual haber muerto a manos de la Gestapo que en un bombardeo. La amenaza de la Gestapo me rondó más tiempo y tuve que convivir con la constante amenaza de su presencia, pero los bombardeos fueron una amenaza más cierta. La verdad es que cuando más cerca de la muerte estuve fue el día en que una multitud me quiso linchar al tomarme por un piloto aliado". Su otro abuelo Herman Maetz (primera fila, segundo por la derecha) El final de la guerra con la toma de Hamburgo por los británicos significó también una nueva vida para Massaquoi. "Por primera vez en mi vida me sentía libre del miedo paralizante que mi orgullo no me había permitido admitir. El miedo a ser humillado, ridiculizado, degradado, a verme privado de mi dignidad, a que hicieran sentirme infrahumano, menos persona que las que me rodeaban". Nueva vida en EE UU Pasó la posguerra como saxofonista, para luego recalar en Estados Unidos Pasó la posguerra como saxofonista de jazz, para luego emigrar a Liberia, el país de su padre, y recalar en Estados Unidos, donde fue reclutado para participar en la guerra de Corea. Estudia periodismo, un oficio al que dedicó cuatro décadas. "Todo está bien, si bien acaba. Estoy bastante satisfecho con la forma en la que ha salido mi vida. He sobrevivido para contar la porción de historia de la que he sido testigo. Al mismo tiempo, deseo que todo el mundo pueda tener una infancia feliz en una sociedad justa. Y ése, definitivamente, no es mi caso". Veterano de la guerra de Corea Con los beneficios de los veteranos se consteó sus estudios de periodismo Fuente
Ángel Sanz-Briz, el Ángel de Budapest La visión de Hitler llevó al mundo a contemplar con horror los crímenes horrendos que se descubrieron cuando los aliados fueron conquistando los territorios ocupados por la dominación nazi. Hitler y algunos de sus más estrechos colaboradores como Adolf Eichmann y Rudolf Hess, maquinaron en sus calenturientas mentes la supremacía de la raza aria frente a las demás, escogiendo como víctimas propiciatorias a judíos, gitanos, eslavos, deficientes mentales, homosexuales, y cualquier otra circunstancia que hiciera a los hombres diferentes de lo ario. La potencia del ejército alemán y la fortaleza de la economía de la nación alemana hicieron que el Reich dominara gran parte de Europa hasta el final de la II Guerra Mundial. Sólo la fuerza aliada del Ejército rojo en conjunto con los americanos y los ingleses, pudieron crear la pinza necesaria para la destrucción de su poder. Una de las partes más horripilantes de su dominio fueron los campos de concentración y los de exterminio. Las vejaciones y el destino final de quienes eran obligados por la fuerza a ir a estos lugares son una de las páginas más negras de la Historia del Hombre. El pueblo judío fue sin duda el más perseguido por los nazis y la idea de exterminarlos de la faz de la tierra propició la construcción de estos campos y el desarrollo de técnicas de exterminio diversas así como de hornos crematorios para hacer desaparecer su ignominia. Pero la masa ingente de asesinatos hizo imposible que el mundo no descubriera su crimen. Pocos conocen de la existencia de este héroe. El anonimato de San-Briz frente al caso conocido de Schindler, ha hecho que parezca que el segundo fue el acaparador de la salvación del mayor número de vidas. Pero nada más lejos de la realidad, pues si bien ambos fueron ángeles salvadores, Schindler contribuyó a salvar a 1200 personas frente a las más de 5200 que Sanz-Briz salvó con sus actos. Nacido en Zaragoza el 28-12-1910 este aragonés vivió como protagonista en primera persona la funesta Guerra Civil española. Licenciado en Derecho se alistó a las tropas franquistas. Al final de la guerra se convirtió en diplomático y fue destinado por el gobierno de Franco a diferentes lugares y con diferentes cargos. Su primer destino fue el de encargado de negocios en El Cairo y en 1942 pasó a desempeñar el mismo cargo en Hungría. Ante la inminente toma de Budapest por el ejército rojo fue enviado a Suiza. San Francisco, Washington, Lima, Berna, Bayona, Guatemala, La Haya, Bruselas y Pekín fueron destinos de Sanz-Briz. Fue el primer embajador español en China en 1973. Su último destino fue el de embajador ante la Santa Sede en 1976. El 11-6-1980 fallecía en Roma a la edad de setenta años. Pasaporte colectivo expedido por la embajada de España para Judios Sefardies. Credencial en favor de tres judíos sefardíes, nacidos en Hungría en 1921, 1925 y 1926 y que solicitan la nacionalidad española Su destino a Hungría en 1942 como encargado del negociado de la capital fue dónde se fraguaron sus actos heroicos. Hungría que era aliada del eje no aplicó en un principio el exterminio judío que los nazis habían implantado. En este ambiente Sanz-Briz vio como el Reich invadía Hungría en 1944 y la sometía a su poder directo. Adolf Eichmann fue enviado a Budapest para implantar y supervisar todo el proceso de exterminio judío. Y aquí fue dónde Sanz-Briz comenzó a salvar vidas humanas. Comenzó a proporcionar pasaportes españoles primero a judíos sefardíes descendientes de españoles de antaño. Pero la escalada de peticiones de ayuda pronto le hizo saltar la barrera de lo que le permitían y amplió las concesiones a todos los judíos. Se ha discutido mucho si Franco conocía las actividades de Sanz-Briz y si al principio se decía que no, hoy tras el estudio de las cartas diplomáticas de este señor se sabe que Franco sabía de primera mano lo que estaba pasando, incluso en 1944 envió un informe completo del genocidio que se estaba produciendo en el campo de exterminio de Auschwitz. En cifras absolutas fueron más de 5200 judíos húngaros a los que su heroísmo salvó del exterminio de ellos sólo 200 fueron sefardíes. El dinero español y su propio dinero ayudaron a muchas familias a escapar de los nazis. La llegada del ejército rojo y la inminente conquista de Hungría hicieron que recibiera órdenes de salir de Budapest con destino a Suiza. En 1991 el Museo del Holocausto de Yad Vashem de Israel distinguió sus acciones y reconoció a sus herederos el título de Justo entre las Naciones inscribiendo su nombre en el memorial del Holocausto. En 1994 el gobierno húngaro le concedió a título póstumo la Cruz de la Orden del Mérito de la República Húngara. Como nota curiosa es de destacar el hecho que fue el primer diplomático español en aparecer en efigie en un sello de correos de España. Muchos judíos deben su existencia a su valor y heroísmo y seguro que ellos le recuerdan de manera anónima en su conciencia. Placa situada en la facjada de la embajada de España en Budapest. Monumentoa los Judios asesinados de Budapest. link: http://www.youtube.com/watch?v=UBpcmOW8cgo Fuente: Visita mis otros post y temas aquí

Españoles en Noruega en la II Guerra Mundial En 1940, casi mil republicanos españoles enrolados en la Legión francesa lucharon y murieron en la batalla de Narvik (Noruega). La participación española en la II Guerra Mundial es innegable. El caso más famoso y documentado es la historia de los voluntarios que marcharon a luchar a la URSS en contra del comunismo en la que pasó a conocerse como División Azul. En el bando Aliado, la hazaña más conocida fue la de los republicanos que entraron en París en agosto de 1944 para liberarla del yugo nazi. Sin embargo, uno de los hechos más desconocidos, y no por ello heroico, de la II Guerra Mundial tuvo también protagonistas patrios. En los meses de mayo y junio de 1940, recién iniciada la contienda, casi un millar de españoles combatieron en Narvik (Noruega) bajo la bandera de Francia. Aquellos españoles procedían de los campos de prisioneros galos formados tras la Guerra Civil española. Derrotados y exiliados, el Gobierno francés les ofreció la posibilidad de enrolarse en la Legión Extranjera, único pasaporte para abandonar la reclusión y una posible muerte por hambre, enfermedades o maltratos físicos. Iniesta y Sixto, dos españoles de la 13 Demi-Brigade La 13º Semibrigada Aquellos españoles republicanos que fueron a luchar y a morir a Noruega fueron enrolados en la 13º Demi Brigade (13 DBLE), una unidad de casi 2.000 efectivos integrada por infantería y unidades motorizadas. Aquella unidad, creada al calor de conflicto mundial, rompió en cierta manera la férrea disciplina legionaria. El espíritu de camaradería existente entre soldados, suboficiales y mandos se hizo evidente. Algo que chocaba con el estricto sentido de la marcialidad francesa. Pese a ello, la cohesión de la unidad quedó bien mostrada en la lucha en los fiordos noruegos. En 1940, el mando Aliado decidió desembarcar una fuerza anglofrancesa en la costa norte de Noruega. El objetivo era neutralizar los puertos de este país desde donde partían los buques cargados de hierro sueco con destino al III Reich. Esta operación surgió en un momento en el que propio país escandinavo estaba seriamente amenazado por las fuerzas alemanas. La 13 DBLE recibió su bautismo de fuego el 12 de mayo en Bjerkvik, al norte de Narvik, en lo que se consideró el primer desembarco, bajo fuego enemigo, de la II Guerra Mundial. En medio de la noche, bajo los cañonazos de los destructores británicos y franceses que cubrían el desembarco, los legionarios se lanzaron a las gélidas aguas en botes que fueron bombardeados por la artillería alemana. El desembarco duró 30 angustiosos minutos. Tras poner sus pies en tierra, besar las fotos de madres y esposas, los soldados españoles miraron a las crestas nevadas noruegas y comenzaron a ascender bajo el fuego de morteros y ametralladoras. El ascenso por aquellos picos fue infernal, al frente de una de las columnas de ataque, un cenetista aragonés, Manuel Espallargas, llevó a sus compañeros hacia las alturas donde, después de horas de caminata, tiroteos y muerte, enlazaron con miembros de la resistencia noruega. El 28 de mayo de 1940, tras días de duros combates, los elementos de la 13 DLBE consiguieron tomar Narvik. Aquella operación dejó en suelo noruego 500 tumbas españolas y un buen número de desaparecidos, que fueron tragados por las aguas del fiordo escandinavo o en los gélidos pasos de montaña. Sin embargo, en esta misma fecha el Alto Mando Aliado había decidido la retirada total de Noruega, en vista del desastre que se estaba produciendo en el frente francés. El 7 de junio, los últimos efectivos aliados, es decir, la Sección de Demolición de la unidad legionaria, abandonaban el Reino de Noruega para dirigirse a Reino Unido. Aquellos soldados “rojos” que tanto desdeñaban los franceses meses atrás eran en ese momento dignos de admiración. Hombres curtidos e indisciplinados que miraban a la muerte con desprecio tras haber perdido una guerra y que lloraban a sus mulas de carga, a las que dejaban atrás en Narvik en su retirada. Memorial a los legionarios muertos en Narvik link: http://www.youtube.com/watch?v=BG1ac9ct5oA Fuente Visita mis otros post y temas aquí

El misterio del fotógrafo de Hitler, Resuelto Hace 70 años, el régimen nazi se lanzaba a la invasión de la Unión Soviética. Fue un momento crucial de la Segunda Guerra Mundial. Y parte de los estragos de esa campaña, conocida como la Operación Barbarroja, fueron fotografiados en blanco y negro por el austriaco Franz Krieger. Y con ese nombre empiezan a encajar las piezas del rompecabezas histórico que ayer The New York Times presentó a sus lectores en el blog Lens. Krieger era un fotoperiodista de Salzburgo, que murió en 1993. Su álbum, de 24 páginas, recoge en 214 instantáneas a líderes del régimen nazi, prisioneros de guerra y víctimas judías. El dictador Adolf Hitler aparece en nueve de ellas, tomadas a muy poca distancia. Y el hecho de que estén todas juntas hace del libro un documento histórico de excepción. El enigma sobre su origen quedó resulto en pocas horas, gracias a una lectora. Esa pieza la aportó Harriet Scharnberg. La historiadora de Hamburgo explica que Krieger fue al campo de concentración en Minsk, en Bielorrusia, en calidad de miembro de una formación política del régimen nazi conocida como Reichsautozug. Allí, en 1941, "fotografió a los prisioneros de guerra rusos y pudo visitar el gueto judío, retratando a sus vecinos", señala en un mensaje colgado esta pasada madrugada en la bitácora electrónica. Una de las preguntas que se hacían los aficionados y expertos de la Segunda Guerra Mundial era cómo Krieger pudo tener acceso tan directo a los oficiales. Y en concreto, cómo pudo hacer fotos tan de cerca a Hitler, junto a sus mandos. Scharnberg responde a esa cuestión diciendo que de vuelta a Berlín, el fotoperiodista coincidió en Marenburgo con el encuentro oficial del Führer con el regente de Hungría, su fiel aliado Miklós Horthy. En el álbum aparece en varias ocasiones, más hacia el final, el retrato de una mujer. Se trata de su esposa, Frida Krieger, que falleció en el bombardeo estadounidense de Salzburgo, en noviembre de 1944. Eso podría hacer pensar que las fotografías podrían formar parte de un álbum personal. Scharnberg explica que ya vio esas imágenes mientras preparaba una conferencia sobre cómo la propaganda nazi retrataba a los judíos. En su investigación, la historiadora dio con el libro titulado Fotoperiodismo en la sombra de la propaganda y la guerra nazi, una biografía de Franz Krieger publicada hace tres años por el profesor Peter Kramml. Y este aportó al diario neoyorquino nuevas piezas sobre el misterioso fotógrafo. Así explica que Krieger se afilió al partido nazi y a las SS tras haber colaborado para la oficina que el régimen tenía en Salzburgo. En 1941 dejó las SS, explica Kramml a The Times, y se hizo miembro de la unidad de propaganda de las fuerzas armadas alemanas. De hecho, al ver las fotos, los responsables del Museo Memorial del Holocausto en EE UU tuvieron claro desde el primer momento que Krieger tenía que tener alguna conexión con la unidad dentro del ejército Nazi que se encargaba de las labores de propaganda sobre el terreno. La historia acaba con el fotoperiodista regresando a Austria, abandonando la unidad de propaganda y convirtiéndose en un soldado raso. Pero sigue habiendo una ventana abierta. The Times sigue preservando el anonimato del actual propietario, un empresario que trabaja en el sector de la moda, de 72 años de edad, que reside en la vecina Nueva Jersey y que recibió el álbum de un empleado, que a su vez lo recibió de hombre anciano de origen alemán. El individuo quería determinar su origen, esperando incrementar su valor y así poder cubrir sus facturas médicas "Me preocupaba que cayera en malas manos", relata el ejecutivo al diario. Era consciente de que "tenía un pedazo de Historia" en su poder y que estuvo en secreto durante 70 años. "Ahora mi necesidad es demasiado grande", afirma el propietario del álbum, que se declaró en bancarrota incapaz de responder a sus deudas. The Times insiste que el único interés por dar a conocer el contenido de este álbum es presentar a los lectores "sorprendentes fotografías" de un momento crucial del conflicto en Europa y "resolver el puzle histórico". Fuente
El desembarco de los aliados en España Exhausta después de tres años de devastadora Guerra Civil, en 1939 la España de Francisco Franco no estaba preparada para involucrarse en un nuevo conflicto, y menos en uno de tamaña magnitud como se vislumbrara sería la Segunda Guerra Mundial. Por eso, haciendo caso omiso de las invitaciones de Hitler para sumarse al Eje, Franco decidió mantenerse neutral, si bien suministró materias primas al régimen nazi, como el wolframio, que ayudaron a Alemania a mantener su esfuerzo bélico. Sin embargo, y muy en contra de su voluntad, España no estuvo tan lejos de verse arrastrada plenamente a la contienda. Sucedió entre finales de 1942 y principios de 1943, tras el desembarco aliado en el norte de África del 8 de noviembre, la conocida como Operación Antorcha. La invasión aliada de las posesiones francesas en la zona septentrional del continente africano debía no sólo servir para detener los planes nazis de progresar hasta Oriente Medio para apropiarse de los yacimientos petrolíferos de la zona, sino también para aliviar el castigo que estaba soportando una más que comprometida Rusia. El 22 de junio de 1941 Hitler había lanzado a las divisiones que tenía apostadas en el este de Europa a la conquista de su hasta entonces aliado soviético. Con su eficacia habitual, y ayudados por la inferioridad técnica y organizativa de que adolecían por entonces los ejércitos de Josif Stalin, las tropas del Reich habían logrado grandes avances en el país rojo en otra portentosa demostración de la “guerra relámpago”. Stalin solicitó entonces a los aliados que aliviasen su presión abriendo un segundo frente en el sur de Europa, pero Roosevelt y Churchill, tras estudiar las alternativas, eligieron la Operación Antorcha como la más factible. Y lo que debía servir para ayudar a los soviéticos pudo acabar convirtiéndose en la condena de los españoles. Con las posesiones francesas de África ocupadas, el contraataque de Hitler podía pasar por invadir o conseguir al menos el permiso de Franco para atravesar el territorio español y lanzar una contraofensiva desde el Marruecos español. De haber acometido tal plan, Alemania podría, además, haber conseguido bloquear el Estrecho de Gibraltar, asfixiando de esa manera a los aliados en el Mediterráneo. El primer movimiento tanto de Gran Bretaña como de Estados Unidos para prevenir cualquier reacción española fue de carácter diplomático. Franklin D. Roosevelt escribió una carta a Franco tras la Operación Antorcha en la que le aseguraba que no había intención alguna de los aliados de atacar las posesiones españolas. Pero sabedores de las simpatías del dictador español por el régimen nazi, los aliados prepararon un plan de contingencia por si era necesaria la intervención en España. La primera de las alternativas consistía en la invasión del Marruecos español y el bloqueo del Estrecho para impedir la llegada de refuerzos a los alemanes. Este plan estaba ya perfilado con todo lujo de detalles. No obstante, el Alto Mando aliado también contempló la posibilidad de desembarcar en territorio español. Los puntos barajados para la hipotética operación fueron dos: Cataluña y Málaga. La ciudad andaluza ofrecía la ventaja estratégica de que era un punto inmejorable no sólo para controlar el paso del Estrecho, sino también para dar apoyo a las tropas emplazadas en el norte de África. En cuanto a Cataluña, una invasión en este punto permitiría establecer una primera línea de defensa más próxima a la frontera francesa en el hipotético caso de que Hitler pusiese en marcha una hipotética invasión de España. Los americanos, de hecho, estudiaron con todo detalle la zona valiéndose, llegado el caso, de postales suministradas por exiliados españoles. Por fortuna para España y su más que maltrecha situación, los días y las semanas fueron pasando y ni los proyectos de unos ni de otros siguieron adelante, lo que le evitó acabar inmersa en la conflagración. Fuente
B17 de la KG200 en Valencia Oficialmente, la creación del ala de combate o KampfGeschwader 200 se inició en 1944, momento en el que la contienda bélica se decantaba en contra del bando alemán. Su cometido fundamental consistía en realizar vuelos de reconocimiento a largas distancias, así como el “lanzamiento” de agentes secretos y saboteadores tras las líneas aliadas. El 21 de Junio de 1944, un B-17-G-10-VE-42-39969 con matricula de la KG 200 IW-K, con base en Kalamaki y comandado por el teniente Wolfang Pohl, partió de Istres-le-Tube (Sur de Francia) para entregar varios agentes en el norte de África, siendo el responsable de la operación un oficial de la Abwehr con nombre clave "Teniente Wimmer". El avión había sido modificado añadiendo tanques de combustible internos para aumentar su radio de acción. El rumbo debía transcurrir a lo largo de la costa mediterránea francesa, costa española y alcanzar el norte de África en algún punto al este del Estrecho de Gibraltar. Sin embargo aparecieron problemas técnicos derivados de los tanques auxiliares poco después de salir de Marsella, el 26 de Junio, y Pohl se vio obligado a abandonar la misión y desviarse a la base aérea de Manises, en Valencia. Una vez en tierra el oficial de la Abwehr y los agentes desaparecieron y la tripulación destruyó sus órdenes y el plan de vuelo. El agregado militar alemán se personó de inmediato en el lugar, alertado por los agentes de seguridad españoles, mientras el avión era puesto a buen recaudo y sus insignias de la Lufwaffe eran camufladas con ramajes. Era un secreto a voces que las autoridades españolas no ponían reparos en colaborar con la Luftwaffe, pero tampoco era cuestión que los hechos fueran demasiado evidentes. Aunque el repintado del aparato impide identificarlo con absoluta seguridad en las pocas fotografías existentes, sí queda claro que el B17 tenía restos en la cola de la marca triangular que lo adscribe a la 1ª División de Bombardeo de la 8ª Fuerza Aérea. Pero existen otras pistas para su identificación. El único B17-G que fue reportado como desaparecido en acción en fecha tan temprana como para ser reutilizado por el KG200 en Junio de 1944 fue el 42-39969, del 401 Grupo de Bombardeo, 614 Escuadrón, que desapareció sobre el Paso de Calais el 14 de Enero de 1944. Aquí podeis ver una de esas pocas fotografías disponibles del avión en un olivar cercano a Manises. El B-17 de Valencia La tripulación consiguió documentación falsa y fue repatriada junto con otros aviadores alemanes la noche siguiente, camuflados de miembros de un equipo de futbol. El B17 permaneció en Valencia requisado por las autoridades españolas hasta que se tomara alguna decisión oficial al respecto, que aparentemente nunca llegó. Hay que destacar sobretodo es que nadie sabe lo que le ocurrio a este avion en España. simplemente se esfumo. Otros B17 en España En marzo de 1944 el Boeing B-17G-10 "Dog Breath", comandado por Clark G.Graham y número de serie 42-31330 del 452 BG/728 BS, aterrizó en España tras tener problemas mecánicos durante una misión sobre Burdeos (MACR 5931). El avión realizó un aterrizaje forzoso cerca de Zaragoza y quedó partido en dos El 25 de junio de 1944, durante una misión sobre Toulouse, fue dañado por fuego antiaéreo al sobrevolar la costa francesa un Boeing B-17G-45, numeral 42-97292 y bautizado "Bachelor's Bride". El avión pertenecía 91st BG, 322nd BS y logró aterrizar en Bilbao (MACR 6545). El comandante del avión, Ferrell K. Goodrich, y su tripulación fueron internados. Fuente

Un pequeño error de apreciación Durante la II Guerra Mundial el mando de bombardeo norteamericano realizó muchas incursiones en territorio anemigo partiendo de sus bases en Gran Bretaña. Desde mediados de 1942 los ataque sobre Alemania eran compartidos con los británicos que realizaban los ataque por la noche mientras los norteamericanos los realizaban por el día, una de las primeras operaciones de las fortalezas volantes B-17 se llevó a cabo en Lille en la Francia ocupada, el 9 de Octubre de 1942. A regreso de la misión todos los tripulantes estaban eufóricos, e informaron de que gracias a la gran capacidad defensiva de los B-17 habían logrado derribar a 102 cazas alemanes, que era aproximadamente la mitad de todos los cazas que tenían los alemanes en Francia. En un primer momento las autoridades militares celebraron este espectacular éxito, pero pronto comenzaron las dudas. Los estudios que se llevaron a cabo con posterioridad, redujeron esos 102 cazas a tan sólo unos 25, pero una investigación aún más minuciosa llevó a la conclusión de que los derribos eran tan sólo 2. link: http://www.youtube.com/watch?v=YgO6DX_9z0I Fuente:
El hombre que cogio una bala con la mano Para mi buen amigo @chicoynano que se que estas cosas le gustan. En uno de los vuelos de reconocimiento a una altura de dos kilómetros, un aviador francés se dio cuenta que junto a su cara se movía una cosa pequeña. Pensó que sería algún insecto, y, haciendo un ágil movimiento con la mano, lo cogió. Cuál sería su sorpresa cuando vió lo que acababa de cazar... ¡una bala alemana! Tras reponerse del susto, el aviador miró hacia atrás y debajo suyo, vió a lo lejos un focker alemán en su cola... El enfrentamiento terminó sin consecuencias y al aterrizar el aviador contó lo sucedido que sorprendió a propios y extraños. No obstante, esta noticia sobre el piloto que cogió la bala, no tiene nada de imposible. Las balas no se mueven durante todo el tiempo con la velocidad inicial de 800-900 m por segundo, sino que, debido a la resistencia del aire, van cada vez más despacio y al final de su trayectoria, antes de empezar a caer, recorren solamente 40 m por segundo. Esta era una velocidad factible para los aeroplanos de entonces. Por consiguiente, la bala y el aeroplano podían volar a una misma velocidad, en un momento dado, y, en estas condiciones, aquélla resultaría inmóvil o casi inmóvil con relación al piloto. Es decir, éste podría cogerla fácilmente con la mano, sobre todo con guante (porque las balas se calientan mucho al rozar con el aire. Cómo se suele decir... No me asustan las balas, sino la velocidad que llevan... Por otro lado, Perelman nos advierte que si en condiciones determinadas una bala puede resultar inofensiva, también se da el caso contrario, es decir, el de un «cuerpo pacífico», que lanzado a poca velocidad puede producir efectos destructores. Esto es lo que ocurrió cuando, durante la carrera automovilística Leningrado-Tiflis (en el año 1924), los campesinos de los pueblos del Cáucaso saludaban a los automovilistas, que junto a ellos pasaban a gran velocidad, arrojándoles manzanas, frutas... incluidos melones y sandías... (muy bestias algunos, si señor...) El efecto que produjeron estos inesperados obsequios fue bastante desagradable. Las sandías y los melones abollaban, hundían y hasta rompían las carrocerías de los coches, mientras que las manzanas lesionaban seriamente a los pasajeros. La causa es comprensible. La velocidad que llevaban los automóviles se sumaba a la de las propias sandías o manzanas y convertía a éstas en peligrosos proyectiles destructores. No es difícil calcular, cómo una sandía de 4 kg, lanzada al encuentro de un automóvil que marcha a 120 km por hora, desarrolla la misma energía que una bala de 10 g de peso. Fuente: Meneame Visita mis otros post y temas aquí

Alojamiento de lujo para nazis en Gran Bretaña durante la II Guerra Mundial En 1940, el MI6, el servicio secreto británico, puso en marcha un centro de alojamiento para la élite nazi que capturaran. El centro, Trent Park, estaba situado al norte de Londres y fue preparado a conciencia por el MI6. Durante semanas de duro y meticuloso trabajo se escondieron micrófonos por todo el centro: habitaciones, salones, comedores… todo estaba controlado. Los prisioneros nazis disfrutaban de total libertad dentro del centro y además eran muy bien tratados. La comida era de calidad y todas las comodidades posibles estaban a su disposición: música, libros, cine… todo preparado y listo para que los nazis se sintieran como en casa, o mejor. Como es lógico, no todos los prisioneros podían optar a dicho nivel de hospitalidad. Se habían trazado con detalle los perfiles que podrían ir allí y, además, se intentaba capturar a dichos perfiles para llevarlos a aquellas instalaciones: generales, comandantes de división, führers de brigada, altos cargos de las SS… Estos prisioneros no serían interrogados ni maltratados en búsqueda de información, la estrategia era otra. Lo que se pretendía era que todos estos alemanes, sintiéndose cómodos y tranquilos, hablaran entre ellos sobre la guerra, los planes alemanes, los mandos… mientras los micrófonos que había en el centro recogían todos estos comentarios y los ponían al servicio del MI6. Para cerrar el círculo, se solía entregar información falsa a los prisioneros a través de ediciones especiales de periódicos, para conseguir que conversaran y “soltaran la lengua” motivados por malas noticias o por temas concretos. Fuente: Al servicio de Su Majestad de Gordon Thomas Visita mis mis otros post y temas aqui: