Iori101
Usuario (Argentina)
Hola soy Troy McLure , tal vez me recuerden en post como Juegos eran los de antes y a la grande le puse cuca... y Hoy Presentamos: Los Simpsons y la Filosofia [ El virtuosismo] Y adivinen que ?? Hoy empezamos con Homero. Si lo evaluamos desde el punto de vista moral, Homer Simpson deja bastante que desear... sobre todo si nos concentramos en el personaje y no en sus acciones (aunque tampoco resulte una joya en este último sentido). Sin embargo, en cierto modo, algo admirable desde un punto de vista ético perdura en Homer y eso suscita la siguiente pregunta: si deja tanto que desear desde el punto de vista moral, ¿en qué sentido puede resultar admirable Homer Simpson? Investiguemos esta cuestión. Aristóteles nos ha proporcionado una categorización lógica de cuatro tipos de carácter: Tenemos el carácter virtuoso, el moderado, el intemperante y el vicioso. Para comprender mejor cada una de estas disposiciones del carácter, contrastemos la manera en que se manifiestan a través de las acciones, decisiones y deseos de quienes las encarnan. Tomemos también como ejemplo una sola situación y observemos las reacciones asociadas a cada una de estas maneras de ser. Supongamos que alguien, a quien llamaremos «Lisa», va andando por la calle y se encuentra una billetera con una cuantiosa suma de dinero.Si Lisa es virtuosa, no sólo decidirá entregar la billetera a las autoridades competentes, sino que lo hará con gusto: sus deseos condicen la decisión y la acción que cree correctas. Pensemos ahora en Lenny, que es moderado: si Lenny se topase con la billetera, sería capaz de tomar la decisión correcta, es decir, devolverla intacta, y también sería capaz de actuar según la decisión que ha tomado. Pero, de hacerlo, estaría actuando en contra de sus deseos. El rasgo principal de la persona moderada consiste, pues, en tener que luchar contra sus deseos para hacer lo que debe. La situación empeora si se trata del intemperante o del vicioso. El intemperante es capaz de tomar la decisión correcta, pero su voluntad es débil. En el caso de la billetera, y supongamos que Bart sea nuestro intemperante, se rendirá ante su propio deseo de quedarse con la billetera y no conseguirá actuar como es debido, aunque sepa que está mal quedarse con la billetera. En lo relativo al vicioso, no presenciaremos una lucha contra los propios deseos ni una debilidad volitiva. Esto se debe a que la decisión del vicioso es moralmente errónea, y sus deseos la secundan por completo. Si Nelson fuese vicioso, decidiría quedarse con el dinero (y tirar la billetera a la basura o devolverla y mentir sobre su contenido), desearía plenamente hacerlo, y actuaría en consecuencia. Que que constituye un carácter virtuoso ? "Virtuoso es quien posee las virtudes y las pone en práctica. Más aún, las virtudes son estados (o rasgos) de carácter que disponen a quien los ha desarrollado a actuar y reaccionar emocionalmente de forma correcta." -Pero Señor Mclure que es el virtuosismo?

MIL GRACIAS !!! ↓↓↓↓↓ Esta semana me entero que hay rebajas en steam como tengo un sope ni me ilusiono con ningún juego pero cuando veo un cosquilleo aparece... ENTRO A VER MI MONEDERO DE TARINGA PARA VER CUANTOS BITS TENGO POR TANTO ESFUERZO. LA RE PUTA MADRE NO LLEGO POR CENTAVOS DE DOLAR... SOLO QUEDA UNA SALIDA RECURRIR A LA SOLIDARIDAD TARINGUERA O AHCER UN POST DE CALIDAD. O IR A TRABAJAR JAJAJA! LA OFERTA DEL AGE FINALIZA EL 5 DE JUILIO. Saludos taringueros ojala les sirva el dato de las ofertas en steam... y si quieren colaborar con este pobre niño rata espero sus 10 puntos y se viene el post de "me compre el age of empires gracias a taringa"
Física Desde Cero Parte 1 Introducción a la física. (1) La física es una ciencia fundamental y está vinculada con los principios básicos del Universo y es además la ciencia en la que otras muchas sostienen sus cimientos. La belleza de la física radica en la simplicidad de sus teorías y en el hecho de que con un reducido número de conceptos, ecuaciones y asunciones nos permite alterar y expandir nuestra visión del mundo que nos rodea. Los casi incontables fenómenos físicos en nuestro mundo forman parte de alguna de las áreas de la física siguientes: 1.- Mecánica: que se encarga del movimiento de objetos materiales. 2.- Termodinámica: que estudia el calor, la temperatura y el comportamiento de grandes cantidades de partículas. 3.-Electromagnetismo: vinculado a cargas y corrientes eléctricas; y a campos electromagnéticos. 4.- Relatividad: que es una teoría que describe el movimiento de partículas a cualquier velocidad. 5.- Mecánica cuántica: una teoría que trata con el comportamiento de las partículas a nivel submicroscópico así como del mundo macroscópico. La meta de la física es proporcionar el entendimiento cuantitativo de ciertos fenómenos que ocurren en nuestro Universo y es una ciencia basada en la observación experimental y el análisis matemático. -------------------------- El objetivo central detrás de tales experimentos, observaciones y análisis es el desarrollar teorías que expliquen el fenómeno que se observa, y relacionar estas teorías con otras ya establecidas; y, afortunadamente, eso ha permitido explicar el comportamiento de varios sistemas físicos con solo unas pocas leyes fundamentales. Los procedimientos analíticos requieren que tales leyes se expresen matemáticamente, la herramienta que establece el puente entre la teoría y el experimento. Bueno Taringueros demaciado por hoy no vaya ser que el cerebro les explote mña vamos con la segunda parte

Hola soy Troy McLure , tal vez me recuerden en post como Juegos eran los de antes y a la grande le puse cuca... y Hoy Presentamos: Los Simpsons y la Filosofia [ El virtuosismo] Y adivinen que ?? Hoy empezamos con Homero. Si lo evaluamos desde el punto de vista moral, Homer Simpson deja bastante que desear... sobre todo si nos concentramos en el personaje y no en sus acciones (aunque tampoco resulte una joya en este último sentido). Sin embargo, en cierto modo, algo admirable desde un punto de vista ético perdura en Homer y eso suscita la siguiente pregunta: si deja tanto que desear desde el punto de vista moral, ¿en qué sentido puede resultar admirable Homer Simpson? Investiguemos esta cuestión. Aristóteles nos ha proporcionado una categorización lógica de cuatro tipos de carácter: Tenemos el carácter virtuoso, el moderado, el intemperante y el vicioso. Para comprender mejor cada una de estas disposiciones del carácter, contrastemos la manera en que se manifiestan a través de las acciones, decisiones y deseos de quienes las encarnan. Tomemos también como ejemplo una sola situación y observemos las reacciones asociadas a cada una de estas maneras de ser. Supongamos que alguien, a quien llamaremos «Lisa», va andando por la calle y se encuentra una billetera con una cuantiosa suma de dinero.Si Lisa es virtuosa, no sólo decidirá entregar la billetera a las autoridades competentes, sino que lo hará con gusto: sus deseos condicen la decisión y la acción que cree correctas. GIF Pensemos ahora en Lenny, que es moderado: si Lenny se topase con la billetera, sería capaz de tomar la decisión correcta, es decir, devolverla intacta, y también sería capaz de actuar según la decisión que ha tomado. Pero, de hacerlo, estaría actuando en contra de sus deseos. El rasgo principal de la persona moderada consiste, pues, en tener que luchar contra sus deseos para hacer lo que debe. La situación empeora si se trata del intemperante o del vicioso. El intemperante es capaz de tomar la decisión correcta, pero su voluntad es débil. En el caso de la billetera, y supongamos que Bart sea nuestro intemperante, se rendirá ante su propio deseo de quedarse con la billetera y no conseguirá actuar como es debido, aunque sepa que está mal quedarse con la billetera. En lo relativo al vicioso, no presenciaremos una lucha contra los propios deseos ni una debilidad volitiva. Esto se debe a que la decisión del vicioso es moralmente errónea, y sus deseos la secundan por completo. Si Nelson fuese vicioso, decidiría quedarse con el dinero (y tirar la billetera a la basura o devolverla y mentir sobre su contenido), desearía plenamente hacerlo, y actuaría en consecuencia. Que que constituye un carácter virtuoso ? "Virtuoso es quien posee las virtudes y las pone en práctica. Más aún, las virtudes son estados (o rasgos) de carácter que disponen a quien los ha desarrollado a actuar y reaccionar emocionalmente de forma correcta." El caso de Homer Simpson no pinta bien desde el punto de vista del recuento aristotélico de las virtudes . Por ejemplo, en «El enemigo de Homer», se come sin ningún reparo el bocadillo de su compañero de trabajo temporal, Frank Grimes («Graimito»), aunque la bolsa que contiene el bocadillo claramente dice que es de Grimes. Y lo que es peor, cuando éste último le señala la evidencia. Homer se las arregla para dar dos mordiscos más al bocadillo antes de devolverlo. http://www.lossimpsonsonline.com.ar/capitulos-online/espanol-latino/temporada-8/capitulo-23 Min 4.40. Su anhelo de comida es tal que incluso inventa algunas recetas interesantes. Tómese, por ejemplo, el gofre medio crudo con que envuelve una barra entera de mantequilla y que, obviamente, procede a comerse («Homer, el hereje»). A tal punto se resiente la salud de Homer a causa de sus hábitos alimentarios, que ha sido sometido a una intervención quirúrgica para colocarle un bypass («El triple bypass de Homer»), pero eso no le ha hecho modificar sus hábitos. GIF De hecho, Homer no cede en su empeño ni siquiera cuando sufre un dolor físico inmediato y evidente. Véase cómo se come el jamón pasado en el Badulaque, se pone malo y acaba en urgencias en el hospital («Homer y Apu»). Homer también es un mentiroso empedernido, no habla con claridad. En «Sin Duff», engaña a su familia sobre sus planes para el día: dice que se va a trabajar cuando, en realidad, se dispone a visitar la fábrica de cerveza Duff. Para citar algunas de sus mentirillas, recordemos cómo le oculta a Marge el hecho de que nunca terminó la secundaria («La tapadera»), http://series.enlatino.net/los-simpsons/la-tapadera/ Min 3.40 Homer además carece de sensibilidad hacia las necesidades y solicitudes de los demás; le faltan amabilidad y sentido de la justicia. En «Cuando Flanders fracasó», presiona a su vecino para que le venda sus muebles a un precio obscenamente bajo, aunque sabe que Ned está en bancarrota y que necesita el dinero con desesperación. Homer tiene unos cuantos colegas, pero no tiene amigos. Aristóteles hacía hincapié en la importancia de la amistad porque pensaba que, sin amigos, no podemos ejercer la virtud y llevar vidas ricas y plenas. Pero Homer no tiene un solo amigo verdadero. A lo sumo, tiene a los colegas de juerga (Barney, Lenny y Cari), pero a nadie con quien compartir sus metas en la vida, sus actividades, sus alegrías y sus penas. Bien visto, sin embargo, resulta un tanto problemático afirmar que Homer tenga metas y actividades, excepción hecha de la bebida, claro está. El desempeño de Homer como padre y marido también deja mucho que desear (Aristóteles parece incluir a esposas e hijos en el ámbito de la amistad, véase Ética Nicomáquea, 1158b916). Sometamos a consideración algunas de sus meteduras de pata. En «El poni de Lisa», intenta ganarse el amor de su hija comprándole un caballito. En «Lisa sobre hielo», cuando la pequeña descubre que tiene un talento para el hockey sobre hielo, Homer alimenta el fuego de la rivalidad fraternal entre ella y Bart. «El viernes jugarán el equipo de Bart contra el equipo de Lisa. Por último, pero no por ello menos importante, Homer continuamente se olvida de la existencia de Maggie. Homer carece de un elemento crucial para el razonamiento práctico: la capacidad de organizar la propia vida alrededor de metas importantes y valiosas, y de intentar cumplirlas según unas normas morales y de modo responsable. Sin duda posee numerosos sueños vitales, como convertirse en conductor de ferrocarril («Marge contra el monorraíl») y ser dueño de los Dallas Cowboys («Sólo se muda dos veces»), pero los sueños no son metas, y Homer no tiene ninguna. En todo caso, no se ha planteado alguna que valga la pena alcanzar. Parece contentarse con ser un incompetente inspector de seguridad del sector 7G de la planta de energía nuclear del señor Burns, mientras observa cómo promueven por encima de él a algunos de sus subordinados. De hecho, en «Homer tamaño King Size», está dispuesto a engordar cuanto haga falta para que lo declaren discapacitado y poder trabajar desde casa. Si Homer tiene un objetivo en la vida, se trata de algo insignificante: comer, beber y hacer el gandul. Si a esto se añade su extrema credulidad (basta pensar en cuántas veces Bart ha sido capaz de engañarlo), nos encontramos ante una persona con una capacidad de razonamiento mínima. [Taringuero Level 5] EL CARÁCTER DE HOMER: EL BRILLO DE UNAS POCAS ACCIONES Con todo, no debemos ser demasiado severos con Homer, pues de vez en cuando actúa de modo admirable. Resulta paradójico, por ejemplo, que si bien olvida siempre que Maggie existe, su puesto de trabajo está lleno de fotos del bebé que él mismo ha colocado por amor («Y con Maggie tres»). Homer nunca ha cometido adulterio a sabiendas, aunque ha tenido oportunidad de hacerlo en unas pocas ocasiones («Coronel Homer» y «La última tentación de Homer»). y con Lisa ha establecido lazos afectivos satisfactorios. Por ejemplo, secunda su plan de poner al descubierto la trama de engaños que rodea los orígenes de Jebediah Springfield («Lisa, la iconoclasta»), demuestra su confianza en ella inscribiéndola en un concurso de belleza, la Pequeña Miss Springfield («Lisa, la reina de belleza»), GIF renuncia dos veces a comprar un aire acondicionado para que Lisa tenga un saxofón («El saxo de Lisa») En algunas ocasiones, Homer muestra valentía. Por ejemplo, se rebela ante el señor Burns porque éste le exige demasiado («Homer, el Smithers»), y no recuerda su nombre («¿Quién disparó al señor Burns?»). Incluso exhibe inteligencia y sabiduría teórica de vez en cuando. Ejemplo de lo primero es el elaborado plan que traza para traer alcohol de contrabando a Springfield, con el que se convierte en el famoso «Barón de la Cerveza» («Homer contra la decimoctava enmienda»), y también lo es el modo que inventa de ganar dinero con el esqueleto de un «ángel» («Lisa, la escéptica»). Ejemplo de lo segundo es la excepcional intuición sobre la naturaleza de la religión que demuestra cuando decide no ir más a la iglesia porque, según su razonamiento, Dios está en todas partes. Incluso se refiere a Jesús, aunque no recuerda su nombre, como alguien que se enfrentó a la ortodoxia y que llevaba razón al hacerlo («Homer, el hereje»). VALORACIÓN: JUZGAR A HOMER ¿Qué debemos concluir de todo lo anterior? ¿Cómo queda Homer ante una evaluación ética? No es mala persona; aunque no sea un modelo de virtud, tampoco es malévolo. La reacción más extrema que podemos experimentar hacia él es lástima, y ello al menos por dos motivos. El primero es que su educación deja bastante que desear. Para empezar, creció en Springfield, una ciudad cuyos habitantes —con la rara excepción de Lisa— poseen serios defectos de carácter, que van de la estupidez a la malevolencia, pasando por la sencilla ineptitud y la completa ignorancia sobre cómo funciona el mundo (y esto se puede aplicar incluso a Marge, que si bien, al igual que Lisa, puede resultar excepcional entre los habitantes de Springfield, no deja de ser convencional y a menudo carece de espíritu crítico). Crecer en un entorno como éste puede ser nocivo para la formación del carácter y las facultades intelectuales. Por otra parte, la educación familiar de Homer deja mucho que desear. Su madre lo abandonó cuando era un crío y su padre nunca lo ha estimulado para que se convierta en una persona de valía. Si Homer alguna vez tuvo aspiraciones, su padre se encardó de coartarlas («Madre Simpson» y «Bart, Star»). Además, un rasgo que Homer sin duda no puede controlar es el gen Simpson, causa de que todo Simpson se vaya volviendo más estúpido con la edad. «El gen Simpson defectuoso sólo se halla en el cromosoma Y», no en el X, razón por la cual Lisa y otras mujeres Simpson han sido inteligentes y exitosas («Lisa, la Simpson»). Así las cosas, poco puede hacer Homer para ser mejor persona. Y estos factores explican nuestra tendencia a observar a Homer con lástima y no con desprecio u odio. La segunda razón por la que no podemos juzgar con severidad el modo de ser de Homer, aun no tratándose de un personaje virtuoso, es que normalmente no es malicioso. Es egoísta, glotón, codicioso, y puede ser realmente estúpido, pero rara vez siente envidia de los demás o les desea mal. Es cierto que a menudo intenta hacer daño de forma deliberada a otras personas, pero suele parecemos que en cierto modo estas personas no merecen un trato mejor. Por ejemplo, el desprecio que Homer siente hacia Selma y Patty parece apropiado si se toma en cuenta el trato despectivo que ellas le dispensan a él. Tampoco le gusta el señor Burns (a quien además teme), y aunque en este sentido se puedan decir tantas cosas, no cabe duda de que Burns es un ejemplo modélico del capitalista codicioso, malévolo y despiadado, dispuesto a pisar una alfombra de cadáveres con tal de conseguir lo que se propone. Por último, Homer trata a Flanders de manera indecente, mostrándose, entre otras cosas, indiferente y desdeñoso. Pero Flanders, por su parte, es prepotente, ingenuo, y siempre está sermoneando a los demás. 11 Esto no quiere decir que el modo en que Homer lo trata esté justificado, pero sí que es comprensible. Aparte de estas excepciones, Homer no suele ser malintencionado ni trata con malicia a los demás. Y he aquí otro motivo por el cual, aunque no consiga desarrollar un carácter ético, tampoco provoca en nosotros reacciones negativas. Dada la abundancia de pruebas y ejemplos, podemos llegar al siguiente juicio: Homer no es virtuoso. Son muchos los factores que nos permiten llegar a dicha conclusión, pero el que más destaca es quizá el hecho de que Homer no muestra estabilidad en su modo de ser, rasgo que sí distingue al virtuoso. Sencillamente, no se puede esperar que haga lo correcto, ni siquiera en lo que respecta a su familia. Es más, el juicio según el cual Homer no es virtuoso puede formularse sin reservas, a diferencia de la afirmación de que no es vicioso. Porque, si bien a veces Homer actúa correctamente, sus motivos para hacerlo suelen ser erróneos, o al menos ambiguos (sus actos de valentía proporcionan un gran ejemplo de esto). Y en lo relativo a su familia, incluso cuando se comporta como pensamos que debería hacerlo todo padre o marido, sencillamente ha hecho lo contrario demasiadas veces. En suma, Homer carece del carácter estable que la virtud precisa. También debemos recordar que, en muchos de los casos en que Homer actúa de manera correcta, sobre todo cuando se trata de su familia, tiene que enfrentarse a sus deseos de actuar de otra manera. Las dos veces que ha comprado a Lisa un saxofón, ha tenido que luchar contra su deseo de hacer instalar un aire acondicionado en casa («El saxo de Lisa»). A veces, aunque sabe lo que debe hacer, elige actuar mal, señal de eso que los griegos llamaban akrasia, o ‘debilidad de la voluntad’. Por ejemplo, en «La guerra de los Simpson», durante su retiro al lago Siluro, y aunque sabe que debe concentrar su atención en Marge y en su matrimonio, elige escabullirse e ir de pesca. Homer no es virtuoso. En lo que respecta a la bebida y la comida, más bien exhibe sus vicios, y en otros ámbitos de su vida oscila continuamente entre la moderación y la intemperancia. Desde luego, esto no demuestra que la clasificación aristotélica de los tipos de carácter resulte demasiado rígida, simplista o poco realista, y es que la división que formula Aristóteles es de índole lógica, y no se trata de una descripción de los tipos de personas que realmente existen. Homer exhibe rasgos característicos de diversas maneras de ser, dependiendo de las áreas de su vida en las cuales estos rasgos se hacen evidentes. CONCLUSIÓN: LA IMPORTANCIA DE SER HOMER Al comienzo de este ensayo, sostengo que en Homer Simpson hay algo admirable desde el punto de vista ético. Pero esta afirmación plantea un problema: ¿cómo puede ser cierta si Homer no es virtuoso? Si el modelo de un carácter admirable desde el punto de vista ético es el modo de ser virtuoso, y Homer no encarna este patrón, entonces la afirmación de que es admirable resulta evidentemente falsa. Es más, aunque Homer no nos parezca malévolo y opinemos que la formación de su carácter ha estado más allá de su control, si no por completo al menos en gran medida, estos elementos no bastan para convertirlo en un personaje éticamente admirable. Para que la tesis de que Homer es admirable resulte al menos plausible, algo más debe entrar en juego. Y este elemento adicional no puede ser el hecho de que Homer a veces actúe como es debido, porque la afirmación se refiere a él, a su manera de ser, y no al subconjunto de sus acciones. En «Escenas de la lucha de clases en Springfield», Marge se da cuenta del error que ha cometido al intentar obligar a su familia a adaptarse al círculo social elitista al que se ha sumado hace poco. Cuando finalmente vuelve a aceptar a los miembros de su familia por lo que son, va enumerando la cualidad que más le gusta de cada uno de ellos (aunque no consigue encontrar una en Bart). Y la cualidad que prefiere de Homer es su «humanidad desenfadada», algo que, tomado en un sentido amplio, éste no sólo posee de veras, sino que en gran medida explica el sentido en que es éticamente admirable. La humanidad de Homer no sólo abarca aquellos rasgos que le llevan a hacer en público algunas cosas de las que nosotros, en distinta medida, nos abstendríamos, por ejemplo eructar, expulsar flatulencias, rascarse el trasero, y comer y beber hasta perder el conocimiento. Si sólo se tratase de eso, Homer no sería más que un guarro. Pero su humanidad comprende un amor a la vida y al goce que ésta supone en el nivel más básico; no presta mayor atención al qué dirán, si es que acaso repara en ello. Homer no se preocupa por la etiqueta o por lo que otros opinen de él. Está ocupado en disfrutar la vida —o su versión de la misma— al máximo. Este gusto por vivir no obedece a un cálculo de su parte, y tal vez ni siquiera sea consciente de él. Pero se manifiesta en sus acciones, su actitud, su falta de malicia, su comportamiento aniñado (e incluso infantil) y, de hecho, en la mayor parte de los ejemplos mencionados en este ensayo. Si a esto añadimos el hecho de que Homer pertenece a una «alta clase media baja», que difícilmente llega a fin de mes, y que trabaja en una planta industrial bajo la tiranía de un capitalista sin escrúpulos, además de vivir en Springfield, una ciudad ante la cual uno debería tomarse un respiro y preguntarse si vale la pena amar la vida, nos encontramos con alguien que tiene mucho de admirable. Esa cualidad, que explica lo admirable de Homer, llamémosla «amor a la vida» para seguir a Ned Flanders, quien la denomina «embriagadora pasión por la vida» («Viva Ned Flanders»), no es una virtud como tal. No porque no aparezca en la enumeración aristotélica, sino porque, como bien sabemos, si no se controla, una cualidad así puede resultar peligrosa para los demás y para el propio sujeto al que caracteriza (como ocurre, creo, en el caso de Homer). Al igual que la ambición, se trata de una cualidad positiva y, de hecho, admirable. Además tiene una índole ética, ya que perfecciona la vida de aquel que la emplee con propiedad, pues la vuelve más placentera y hace que quienes le rodeamos busquemos estar en su compañía, no sólo para que se nos pegue algo, sino porque sencillamente nos resulta deleitosa. Si las cualidades que contribuyen a la felicidad y al bienestar general de una persona aceptablemente se interpretan como cualidades éticas, entonces una cualidad como el amor a la vida encaja en el patrón cuando está controlada por la razón práctica. En el caso de Homer, esta cualidad no está gobernada por la prudencia, y en cambio la acompañan otros rasgos que la convierten en un peligro. Sin embargo, debemos admirarlo porque la posee, y ello a pesar de todos los elementos de su vida que harían esperar lo contrario. Por otra parte, y precisamente porque no la controla, esta cualidad lleva a Homer a ser brutalmente franco, tal vez demasiado, a propósito de sus deseos y apetitos. Mientras otros traman y conspiran al tiempo que se fingen socialmente conformistas, Homer es sincero, abierto e incluso brutal en lo que a sí mismo y a sus deseos y opiniones respecta. Sabe cuáles son sus limitaciones, ama a su familia —a su manera, moralmente atenuada— y es una persona desenfadada. Sin embargo, espero que no se me malinterprete. No sostengo que Homer sea una persona admirable, sino que tiene un rasgo admirable. Resulta tentador deslizarse desde la segunda tesis hasta la primera porque, en primer lugar, aunque no sea virtuoso, tampoco es malo ni, excepto en lo relativo a sus apetitos, vicioso. En segundo lugar, el hecho de que Homer ame la vida a pesar de sus escasos medios económicos y de haber crecido y vivir en una ciudad como Springfield (lo cual, desde luego, no conduce a una vida buena), podría hacernos pensar que es admirable porque conserva su amor hacia la vida ante estas dificultades.
Hola soy Troy McLure , tal vez me recuerden en post como Juegos eran los de antes y a la grande le puse cuca... y Hoy Presentamos: Los Simpsons y la Filosofia [ El virtuosismo] Y adivinen que ?? Hoy empezamos con Homero. Si lo evaluamos desde el punto de vista moral, Homer Simpson deja bastante que desear... sobre todo si nos concentramos en el personaje y no en sus acciones (aunque tampoco resulte una joya en este último sentido). Sin embargo, en cierto modo, algo admirable desde un punto de vista ético perdura en Homer y eso suscita la siguiente pregunta: si deja tanto que desear desde el punto de vista moral, ¿en qué sentido puede resultar admirable Homer Simpson? Investiguemos esta cuestión. Aristóteles nos ha proporcionado una categorización lógica de cuatro tipos de carácter: Tenemos el carácter virtuoso, el moderado, el intemperante y el vicioso. Para comprender mejor cada una de estas disposiciones del carácter, contrastemos la manera en que se manifiestan a través de las acciones, decisiones y deseos de quienes las encarnan. Tomemos también como ejemplo una sola situación y observemos las reacciones asociadas a cada una de estas maneras de ser. Supongamos que alguien, a quien llamaremos «Lisa», va andando por la calle y se encuentra una billetera con una cuantiosa suma de dinero.Si Lisa es virtuosa, no sólo decidirá entregar la billetera a las autoridades competentes, sino que lo hará con gusto: sus deseos condicen la decisión y la acción que cree correctas. GIF Pensemos ahora en Lenny, que es moderado: si Lenny se topase con la billetera, sería capaz de tomar la decisión correcta, es decir, devolverla intacta, y también sería capaz de actuar según la decisión que ha tomado. Pero, de hacerlo, estaría actuando en contra de sus deseos. El rasgo principal de la persona moderada consiste, pues, en tener que luchar contra sus deseos para hacer lo que debe. La situación empeora si se trata del intemperante o del vicioso. El intemperante es capaz de tomar la decisión correcta, pero su voluntad es débil. En el caso de la billetera, y supongamos que Bart sea nuestro intemperante, se rendirá ante su propio deseo de quedarse con la billetera y no conseguirá actuar como es debido, aunque sepa que está mal quedarse con la billetera. En lo relativo al vicioso, no presenciaremos una lucha contra los propios deseos ni una debilidad volitiva. Esto se debe a que la decisión del vicioso es moralmente errónea, y sus deseos la secundan por completo. Si Nelson fuese vicioso, decidiría quedarse con el dinero (y tirar la billetera a la basura o devolverla y mentir sobre su contenido), desearía plenamente hacerlo, y actuaría en consecuencia. Que que constituye un carácter virtuoso ? "Virtuoso es quien posee las virtudes y las pone en práctica. Más aún, las virtudes son estados (o rasgos) de carácter que disponen a quien los ha desarrollado a actuar y reaccionar emocionalmente de forma correcta." El caso de Homer Simpson no pinta bien desde el punto de vista del recuento aristotélico de las virtudes . Por ejemplo, en «El enemigo de Homer», se come sin ningún reparo el bocadillo de su compañero de trabajo temporal, Frank Grimes («Graimito»), aunque la bolsa que contiene el bocadillo claramente dice que es de Grimes. Y lo que es peor, cuando éste último le señala la evidencia. Homer se las arregla para dar dos mordiscos más al bocadillo antes de devolverlo. http://www.lossimpsonsonline.com.ar/capitulos-online/espanol-latino/temporada-8/capitulo-23 Min 4.40. Su anhelo de comida es tal que incluso inventa algunas recetas interesantes. Tómese, por ejemplo, el gofre medio crudo con que envuelve una barra entera de mantequilla y que, obviamente, procede a comerse («Homer, el hereje»). A tal punto se resiente la salud de Homer a causa de sus hábitos alimentarios, que ha sido sometido a una intervención quirúrgica para colocarle un bypass («El triple bypass de Homer»), pero eso no le ha hecho modificar sus hábitos. GIF De hecho, Homer no cede en su empeño ni siquiera cuando sufre un dolor físico inmediato y evidente. Véase cómo se come el jamón pasado en el Badulaque, se pone malo y acaba en urgencias en el hospital («Homer y Apu»). Homer también es un mentiroso empedernido, no habla con claridad. En «Sin Duff», engaña a su familia sobre sus planes para el día: dice que se va a trabajar cuando, en realidad, se dispone a visitar la fábrica de cerveza Duff. Para citar algunas de sus mentirillas, recordemos cómo le oculta a Marge el hecho de que nunca terminó la secundaria («La tapadera»), http://series.enlatino.net/los-simpsons/la-tapadera/ Min 3.40 Homer además carece de sensibilidad hacia las necesidades y solicitudes de los demás; le faltan amabilidad y sentido de la justicia. En «Cuando Flanders fracasó», presiona a su vecino para que le venda sus muebles a un precio obscenamente bajo, aunque sabe que Ned está en bancarrota y que necesita el dinero con desesperación. Homer tiene unos cuantos colegas, pero no tiene amigos. Aristóteles hacía hincapié en la importancia de la amistad porque pensaba que, sin amigos, no podemos ejercer la virtud y llevar vidas ricas y plenas. Pero Homer no tiene un solo amigo verdadero. A lo sumo, tiene a los colegas de juerga (Barney, Lenny y Cari), pero a nadie con quien compartir sus metas en la vida, sus actividades, sus alegrías y sus penas. Bien visto, sin embargo, resulta un tanto problemático afirmar que Homer tenga metas y actividades, excepción hecha de la bebida, claro está. El desempeño de Homer como padre y marido también deja mucho que desear (Aristóteles parece incluir a esposas e hijos en el ámbito de la amistad, véase Ética Nicomáquea, 1158b916). Sometamos a consideración algunas de sus meteduras de pata. En «El poni de Lisa», intenta ganarse el amor de su hija comprándole un caballito. En «Lisa sobre hielo», cuando la pequeña descubre que tiene un talento para el hockey sobre hielo, Homer alimenta el fuego de la rivalidad fraternal entre ella y Bart. «El viernes jugarán el equipo de Bart contra el equipo de Lisa. Por último, pero no por ello menos importante, Homer continuamente se olvida de la existencia de Maggie. Homer carece de un elemento crucial para el razonamiento práctico: la capacidad de organizar la propia vida alrededor de metas importantes y valiosas, y de intentar cumplirlas según unas normas morales y de modo responsable. Sin duda posee numerosos sueños vitales, como convertirse en conductor de ferrocarril («Marge contra el monorraíl») y ser dueño de los Dallas Cowboys («Sólo se muda dos veces»), pero los sueños no son metas, y Homer no tiene ninguna. En todo caso, no se ha planteado alguna que valga la pena alcanzar. Parece contentarse con ser un incompetente inspector de seguridad del sector 7G de la planta de energía nuclear del señor Burns, mientras observa cómo promueven por encima de él a algunos de sus subordinados. De hecho, en «Homer tamaño King Size», está dispuesto a engordar cuanto haga falta para que lo declaren discapacitado y poder trabajar desde casa. Si Homer tiene un objetivo en la vida, se trata de algo insignificante: comer, beber y hacer el gandul. Si a esto se añade su extrema credulidad (basta pensar en cuántas veces Bart ha sido capaz de engañarlo), nos encontramos ante una persona con una capacidad de razonamiento mínima. [Taringuero Level 5] EL CARÁCTER DE HOMER: EL BRILLO DE UNAS POCAS ACCIONES Con todo, no debemos ser demasiado severos con Homer, pues de vez en cuando actúa de modo admirable. Resulta paradójico, por ejemplo, que si bien olvida siempre que Maggie existe, su puesto de trabajo está lleno de fotos del bebé que él mismo ha colocado por amor («Y con Maggie tres»). Homer nunca ha cometido adulterio a sabiendas, aunque ha tenido oportunidad de hacerlo en unas pocas ocasiones («Coronel Homer» y «La última tentación de Homer»). y con Lisa ha establecido lazos afectivos satisfactorios. Por ejemplo, secunda su plan de poner al descubierto la trama de engaños que rodea los orígenes de Jebediah Springfield («Lisa, la iconoclasta»), demuestra su confianza en ella inscribiéndola en un concurso de belleza, la Pequeña Miss Springfield («Lisa, la reina de belleza»), GIF renuncia dos veces a comprar un aire acondicionado para que Lisa tenga un saxofón («El saxo de Lisa») En algunas ocasiones, Homer muestra valentía. Por ejemplo, se rebela ante el señor Burns porque éste le exige demasiado («Homer, el Smithers»), y no recuerda su nombre («¿Quién disparó al señor Burns?»). Incluso exhibe inteligencia y sabiduría teórica de vez en cuando. Ejemplo de lo primero es el elaborado plan que traza para traer alcohol de contrabando a Springfield, con el que se convierte en el famoso «Barón de la Cerveza» («Homer contra la decimoctava enmienda»), y también lo es el modo que inventa de ganar dinero con el esqueleto de un «ángel» («Lisa, la escéptica»). Ejemplo de lo segundo es la excepcional intuición sobre la naturaleza de la religión que demuestra cuando decide no ir más a la iglesia porque, según su razonamiento, Dios está en todas partes. Incluso se refiere a Jesús, aunque no recuerda su nombre, como alguien que se enfrentó a la ortodoxia y que llevaba razón al hacerlo («Homer, el hereje»). VALORACIÓN: JUZGAR A HOMER ¿Qué debemos concluir de todo lo anterior? ¿Cómo queda Homer ante una evaluación ética? No es mala persona; aunque no sea un modelo de virtud, tampoco es malévolo. La reacción más extrema que podemos experimentar hacia él es lástima, y ello al menos por dos motivos. El primero es que su educación deja bastante que desear. Para empezar, creció en Springfield, una ciudad cuyos habitantes —con la rara excepción de Lisa— poseen serios defectos de carácter, que van de la estupidez a la malevolencia, pasando por la sencilla ineptitud y la completa ignorancia sobre cómo funciona el mundo (y esto se puede aplicar incluso a Marge, que si bien, al igual que Lisa, puede resultar excepcional entre los habitantes de Springfield, no deja de ser convencional y a menudo carece de espíritu crítico). Crecer en un entorno como éste puede ser nocivo para la formación del carácter y las facultades intelectuales. Por otra parte, la educación familiar de Homer deja mucho que desear. Su madre lo abandonó cuando era un crío y su padre nunca lo ha estimulado para que se convierta en una persona de valía. Si Homer alguna vez tuvo aspiraciones, su padre se encardó de coartarlas («Madre Simpson» y «Bart, Star»). Además, un rasgo que Homer sin duda no puede controlar es el gen Simpson, causa de que todo Simpson se vaya volviendo más estúpido con la edad. «El gen Simpson defectuoso sólo se halla en el cromosoma Y», no en el X, razón por la cual Lisa y otras mujeres Simpson han sido inteligentes y exitosas («Lisa, la Simpson»). Así las cosas, poco puede hacer Homer para ser mejor persona. Y estos factores explican nuestra tendencia a observar a Homer con lástima y no con desprecio u odio. La segunda razón por la que no podemos juzgar con severidad el modo de ser de Homer, aun no tratándose de un personaje virtuoso, es que normalmente no es malicioso. Es egoísta, glotón, codicioso, y puede ser realmente estúpido, pero rara vez siente envidia de los demás o les desea mal. Es cierto que a menudo intenta hacer daño de forma deliberada a otras personas, pero suele parecemos que en cierto modo estas personas no merecen un trato mejor. Por ejemplo, el desprecio que Homer siente hacia Selma y Patty parece apropiado si se toma en cuenta el trato despectivo que ellas le dispensan a él. Tampoco le gusta el señor Burns (a quien además teme), y aunque en este sentido se puedan decir tantas cosas, no cabe duda de que Burns es un ejemplo modélico del capitalista codicioso, malévolo y despiadado, dispuesto a pisar una alfombra de cadáveres con tal de conseguir lo que se propone. Por último, Homer trata a Flanders de manera indecente, mostrándose, entre otras cosas, indiferente y desdeñoso. Pero Flanders, por su parte, es prepotente, ingenuo, y siempre está sermoneando a los demás. 11 Esto no quiere decir que el modo en que Homer lo trata esté justificado, pero sí que es comprensible. Aparte de estas excepciones, Homer no suele ser malintencionado ni trata con malicia a los demás. Y he aquí otro motivo por el cual, aunque no consiga desarrollar un carácter ético, tampoco provoca en nosotros reacciones negativas. Dada la abundancia de pruebas y ejemplos, podemos llegar al siguiente juicio: Homer no es virtuoso. Son muchos los factores que nos permiten llegar a dicha conclusión, pero el que más destaca es quizá el hecho de que Homer no muestra estabilidad en su modo de ser, rasgo que sí distingue al virtuoso. Sencillamente, no se puede esperar que haga lo correcto, ni siquiera en lo que respecta a su familia. Es más, el juicio según el cual Homer no es virtuoso puede formularse sin reservas, a diferencia de la afirmación de que no es vicioso. Porque, si bien a veces Homer actúa correctamente, sus motivos para hacerlo suelen ser erróneos, o al menos ambiguos (sus actos de valentía proporcionan un gran ejemplo de esto). Y en lo relativo a su familia, incluso cuando se comporta como pensamos que debería hacerlo todo padre o marido, sencillamente ha hecho lo contrario demasiadas veces. En suma, Homer carece del carácter estable que la virtud precisa. También debemos recordar que, en muchos de los casos en que Homer actúa de manera correcta, sobre todo cuando se trata de su familia, tiene que enfrentarse a sus deseos de actuar de otra manera. Las dos veces que ha comprado a Lisa un saxofón, ha tenido que luchar contra su deseo de hacer instalar un aire acondicionado en casa («El saxo de Lisa»). A veces, aunque sabe lo que debe hacer, elige actuar mal, señal de eso que los griegos llamaban akrasia, o ‘debilidad de la voluntad’. Por ejemplo, en «La guerra de los Simpson», durante su retiro al lago Siluro, y aunque sabe que debe concentrar su atención en Marge y en su matrimonio, elige escabullirse e ir de pesca. Homer no es virtuoso. En lo que respecta a la bebida y la comida, más bien exhibe sus vicios, y en otros ámbitos de su vida oscila continuamente entre la moderación y la intemperancia. Desde luego, esto no demuestra que la clasificación aristotélica de los tipos de carácter resulte demasiado rígida, simplista o poco realista, y es que la división que formula Aristóteles es de índole lógica, y no se trata de una descripción de los tipos de personas que realmente existen. Homer exhibe rasgos característicos de diversas maneras de ser, dependiendo de las áreas de su vida en las cuales estos rasgos se hacen evidentes. CONCLUSIÓN: LA IMPORTANCIA DE SER HOMER Al comienzo de este ensayo, sostengo que en Homer Simpson hay algo admirable desde el punto de vista ético. Pero esta afirmación plantea un problema: ¿cómo puede ser cierta si Homer no es virtuoso? Si el modelo de un carácter admirable desde el punto de vista ético es el modo de ser virtuoso, y Homer no encarna este patrón, entonces la afirmación de que es admirable resulta evidentemente falsa. http://2.bp.blogspot.com/-kpepSx9K4bM/T-cHNk3OwJI/AAAAAAAAAAM/QjTkk-OGIzo/s1600/GAG_DE~1.PNGEs más, aunque Homer no nos parezca malévolo y opinemos que la formación de su carácter ha estado más allá de su control, si no por completo al menos en gran medida, estos elementos no bastan para convertirlo en un personaje éticamente admirable. Para que la tesis de que Homer es admirable resulte al menos plausible, algo más debe entrar en juego. Y este elemento adicional no puede ser el hecho de que Homer a veces actúe como es debido, porque la afirmación se refiere a él, a su manera de ser, y no al subconjunto de sus acciones. Su humanidad comprende un amor a la vida y al goce que ésta supone en el nivel más básico; no presta mayor atención al qué dirán, si es que acaso repara en ello. Homer no se preocupa por la etiqueta o por lo que otros opinen de él. Está ocupado en disfrutar la vida —o su versión de la misma— al máximo. Este gusto por vivir no obedece a un cálculo de su parte, y tal vez ni siquiera sea consciente de él. Pero se manifiesta en sus acciones, su actitud, su falta de malicia, su comportamiento aniñado (e incluso infantil) y, de hecho, en la mayor parte de los ejemplos mencionados en este ensayo. Si a esto añadimos el hecho de que Homer pertenece a una «alta clase media baja», que difícilmente llega a fin de mes, y que trabaja en una planta industrial bajo la tiranía de un capitalista sin escrúpulos, además de vivir en Springfield, una ciudad ante la cual uno debería tomarse un respiro y preguntarse si vale la pena amar la vida, nos encontramos con alguien que tiene mucho de admirable. No sostengo que Homer sea una persona admirable, sino que tiene un rasgo admirable. Resulta tentador deslizarse desde la segunda tesis hasta la primera porque, en primer lugar, aunque no sea virtuoso, tampoco es malo ni, excepto en lo relativo a sus apetitos, vicioso. En segundo lugar, el hecho de que Homer ame la vida a pesar de sus escasos medios económicos y de haber crecido y vivir en una ciudad como Springfield (lo cual, desde luego, no conduce a una vida buena), podría hacernos pensar que es admirable porque conserva su amor hacia la vida ante estas dificultades. No Olvides Comentar !
Hola soy Troy McLure , tal vez me recuerden en post como Juegos eran los de antes y a la grande le puse cuca... y Hoy Presentamos: Los Simpsons y la Filosofia [ El virtuosismo] Y adivinen que ?? Hoy empezamos con Homero. Si lo evaluamos desde el punto de vista moral, Homer Simpson deja bastante que desear... sobre todo si nos concentramos en el personaje y no en sus acciones (aunque tampoco resulte una joya en este último sentido). Sin embargo, en cierto modo, algo admirable desde un punto de vista ético perdura en Homer y eso suscita la siguiente pregunta: si deja tanto que desear desde el punto de vista moral, ¿en qué sentido puede resultar admirable Homer Simpson? Investiguemos esta cuestión. Aristóteles nos ha proporcionado una categorización lógica de cuatro tipos de carácter: Tenemos el carácter virtuoso, el moderado, el intemperante y el vicioso. Para comprender mejor cada una de estas disposiciones del carácter, contrastemos la manera en que se manifiestan a través de las acciones, decisiones y deseos de quienes las encarnan. Tomemos también como ejemplo una sola situación y observemos las reacciones asociadas a cada una de estas maneras de ser. Supongamos que alguien, a quien llamaremos «Lisa», va andando por la calle y se encuentra una billetera con una cuantiosa suma de dinero.Si Lisa es virtuosa, no sólo decidirá entregar la billetera a las autoridades competentes, sino que lo hará con gusto: sus deseos condicen la decisión y la acción que cree correctas. Pensemos ahora en Lenny, que es moderado: si Lenny se topase con la billetera, sería capaz de tomar la decisión correcta, es decir, devolverla intacta, y también sería capaz de actuar según la decisión que ha tomado. Pero, de hacerlo, estaría actuando en contra de sus deseos. El rasgo principal de la persona moderada consiste, pues, en tener que luchar contra sus deseos para hacer lo que debe. La situación empeora si se trata del intemperante o del vicioso. El intemperante es capaz de tomar la decisión correcta, pero su voluntad es débil. En el caso de la billetera, y supongamos que Bart sea nuestro intemperante, se rendirá ante su propio deseo de quedarse con la billetera y no conseguirá actuar como es debido, aunque sepa que está mal quedarse con la billetera. En lo relativo al vicioso, no presenciaremos una lucha contra los propios deseos ni una debilidad volitiva. Esto se debe a que la decisión del vicioso es moralmente errónea, y sus deseos la secundan por completo. Si Nelson fuese vicioso, decidiría quedarse con el dinero (y tirar la billetera a la basura o devolverla y mentir sobre su contenido), desearía plenamente hacerlo, y actuaría en consecuencia. Que que constituye un carácter virtuoso ? "Virtuoso es quien posee las virtudes y las pone en práctica. Más aún, las virtudes son estados (o rasgos) de carácter que disponen a quien los ha desarrollado a actuar y reaccionar emocionalmente de forma correcta." El caso de Homer Simpson no pinta bien desde el punto de vista del recuento aristotélico de las virtudes . Por ejemplo, en «El enemigo de Homer», se come sin ningún reparo el bocadillo de su compañero de trabajo temporal, Frank Grimes («Graimito»), aunque la bolsa que contiene el bocadillo claramente dice que es de Grimes. Y lo que es peor, cuando éste último le señala la evidencia. Homer se las arregla para dar dos mordiscos más al bocadillo antes de devolverlo. http://www.lossimpsonsonline.com.ar/capitulos-online/espanol-latino/temporada-8/capitulo-23 Min 4.40. Su anhelo de comida es tal que incluso inventa algunas recetas interesantes. Tómese, por ejemplo, el gofre medio crudo con que envuelve una barra entera de mantequilla y que, obviamente, procede a comerse («Homer, el hereje»). A tal punto se resiente la salud de Homer a causa de sus hábitos alimentarios, que ha sido sometido a una intervención quirúrgica para colocarle un bypass («El triple bypass de Homer»), pero eso no le ha hecho modificar sus hábitos. De hecho, Homer no cede en su empeño ni siquiera cuando sufre un dolor físico inmediato y evidente. Véase cómo se come el jamón pasado en el Badulaque, se pone malo y acaba en urgencias en el hospital («Homer y Apu»). Homer también es un mentiroso empedernido, no habla con claridad. En «Sin Duff», engaña a su familia sobre sus planes para el día: dice que se va a trabajar cuando, en realidad, se dispone a visitar la fábrica de cerveza Duff. Para citar algunas de sus mentirillas, recordemos cómo le oculta a Marge el hecho de que nunca terminó la secundaria («La tapadera»), http://series.enlatino.net/los-simpsons/la-tapadera/ Min 3.40 Homer además carece de sensibilidad hacia las necesidades y solicitudes de los demás; le faltan amabilidad y sentido de la justicia. En «Cuando Flanders fracasó», presiona a su vecino para que le venda sus muebles a un precio obscenamente bajo, aunque sabe que Ned está en bancarrota y que necesita el dinero con desesperación. Homer tiene unos cuantos colegas, pero no tiene amigos. Aristóteles hacía hincapié en la importancia de la amistad porque pensaba que, sin amigos, no podemos ejercer la virtud y llevar vidas ricas y plenas. Pero Homer no tiene un solo amigo verdadero. A lo sumo, tiene a los colegas de juerga (Barney, Lenny y Cari), pero a nadie con quien compartir sus metas en la vida, sus actividades, sus alegrías y sus penas. Bien visto, sin embargo, resulta un tanto problemático afirmar que Homer tenga metas y actividades, excepción hecha de la bebida, claro está. El desempeño de Homer como padre y marido también deja mucho que desear (Aristóteles parece incluir a esposas e hijos en el ámbito de la amistad, véase Ética Nicomáquea, 1158b916). Sometamos a consideración algunas de sus meteduras de pata. En «El poni de Lisa», intenta ganarse el amor de su hija comprándole un caballito. En «Lisa sobre hielo», cuando la pequeña descubre que tiene un talento para el hockey sobre hielo, Homer alimenta el fuego de la rivalidad fraternal entre ella y Bart. «El viernes jugarán el equipo de Bart contra el equipo de Lisa. Por último, pero no por ello menos importante, Homer continuamente se olvida de la existencia de Maggie. Homer carece de un elemento crucial para el razonamiento práctico: la capacidad de organizar la propia vida alrededor de metas importantes y valiosas, y de intentar cumplirlas según unas normas morales y de modo responsable. Sin duda posee numerosos sueños vitales, como convertirse en conductor de ferrocarril («Marge contra el monorraíl») y ser dueño de los Dallas Cowboys («Sólo se muda dos veces»), pero los sueños no son metas, y Homer no tiene ninguna. En todo caso, no se ha planteado alguna que valga la pena alcanzar. Parece contentarse con ser un incompetente inspector de seguridad del sector 7G de la planta de energía nuclear del señor Burns, mientras observa cómo promueven por encima de él a algunos de sus subordinados. De hecho, en «Homer tamaño King Size», está dispuesto a engordar cuanto haga falta para que lo declaren discapacitado y poder trabajar desde casa. Si Homer tiene un objetivo en la vida, se trata de algo insignificante: comer, beber y hacer el gandul. Si a esto se añade su extrema credulidad (basta pensar en cuántas veces Bart ha sido capaz de engañarlo), nos encontramos ante una persona con una capacidad de razonamiento mínima. [Taringuero Level 5] EL CARÁCTER DE HOMER: EL BRILLO DE UNAS POCAS ACCIONES Con todo, no debemos ser demasiado severos con Homer, pues de vez en cuando actúa de modo admirable. Resulta paradójico, por ejemplo, que si bien olvida siempre que Maggie existe, su puesto de trabajo está lleno de fotos del bebé que él mismo ha colocado por amor («Y con Maggie tres»). Homer nunca ha cometido adulterio a sabiendas, aunque ha tenido oportunidad de hacerlo en unas pocas ocasiones («Coronel Homer» y «La última tentación de Homer»). y con Lisa ha establecido lazos afectivos satisfactorios. Por ejemplo, secunda su plan de poner al descubierto la trama de engaños que rodea los orígenes de Jebediah Springfield («Lisa, la iconoclasta»), demuestra su confianza en ella inscribiéndola en un concurso de belleza, la Pequeña Miss Springfield («Lisa, la reina de belleza»), renuncia dos veces a comprar un aire acondicionado para que Lisa tenga un saxofón («El saxo de Lisa») En algunas ocasiones, Homer muestra valentía. Por ejemplo, se rebela ante el señor Burns porque éste le exige demasiado («Homer, el Smithers»), y no recuerda su nombre («¿Quién disparó al señor Burns?»). Incluso exhibe inteligencia y sabiduría teórica de vez en cuando. Ejemplo de lo primero es el elaborado plan que traza para traer alcohol de contrabando a Springfield, con el que se convierte en el famoso «Barón de la Cerveza» («Homer contra la decimoctava enmienda»), y también lo es el modo que inventa de ganar dinero con el esqueleto de un «ángel» («Lisa, la escéptica»). Ejemplo de lo segundo es la excepcional intuición sobre la naturaleza de la religión que demuestra cuando decide no ir más a la iglesia porque, según su razonamiento, Dios está en todas partes. Incluso se refiere a Jesús, aunque no recuerda su nombre, como alguien que se enfrentó a la ortodoxia y que llevaba razón al hacerlo («Homer, el hereje»). VALORACIÓN: JUZGAR A HOMER ¿Qué debemos concluir de todo lo anterior? ¿Cómo queda Homer ante una evaluación ética? No es mala persona; aunque no sea un modelo de virtud, tampoco es malévolo. La reacción más extrema que podemos experimentar hacia él es lástima, y ello al menos por dos motivos. El primero es que su educación deja bastante que desear. Para empezar, creció en Springfield, una ciudad cuyos habitantes —con la rara excepción de Lisa— poseen serios defectos de carácter, que van de la estupidez a la malevolencia, pasando por la sencilla ineptitud y la completa ignorancia sobre cómo funciona el mundo (y esto se puede aplicar incluso a Marge, que si bien, al igual que Lisa, puede resultar excepcional entre los habitantes de Springfield, no deja de ser convencional y a menudo carece de espíritu crítico). Crecer en un entorno como éste puede ser nocivo para la formación del carácter y las facultades intelectuales. Por otra parte, la educación familiar de Homer deja mucho que desear. Su madre lo abandonó cuando era un crío y su padre nunca lo ha estimulado para que se convierta en una persona de valía. Si Homer alguna vez tuvo aspiraciones, su padre se encardó de coartarlas («Madre Simpson» y «Bart, Star»). Además, un rasgo que Homer sin duda no puede controlar es el gen Simpson, causa de que todo Simpson se vaya volviendo más estúpido con la edad. «El gen Simpson defectuoso sólo se halla en el cromosoma Y», no en el X, razón por la cual Lisa y otras mujeres Simpson han sido inteligentes y exitosas («Lisa, la Simpson»). Así las cosas, poco puede hacer Homer para ser mejor persona. Y estos factores explican nuestra tendencia a observar a Homer con lástima y no con desprecio u odio. La segunda razón por la que no podemos juzgar con severidad el modo de ser de Homer, aun no tratándose de un personaje virtuoso, es que normalmente no es malicioso. Es egoísta, glotón, codicioso, y puede ser realmente estúpido, pero rara vez siente envidia de los demás o les desea mal. Es cierto que a menudo intenta hacer daño de forma deliberada a otras personas, pero suele parecemos que en cierto modo estas personas no merecen un trato mejor. Por ejemplo, el desprecio que Homer siente hacia Selma y Patty parece apropiado si se toma en cuenta el trato despectivo que ellas le dispensan a él. Tampoco le gusta el señor Burns (a quien además teme), y aunque en este sentido se puedan decir tantas cosas, no cabe duda de que Burns es un ejemplo modélico del capitalista codicioso, malévolo y despiadado, dispuesto a pisar una alfombra de cadáveres con tal de conseguir lo que se propone. Por último, Homer trata a Flanders de manera indecente, mostrándose, entre otras cosas, indiferente y desdeñoso. Pero Flanders, por su parte, es prepotente, ingenuo, y siempre está sermoneando a los demás. 11 Esto no quiere decir que el modo en que Homer lo trata esté justificado, pero sí que es comprensible. Aparte de estas excepciones, Homer no suele ser malintencionado ni trata con malicia a los demás. Y he aquí otro motivo por el cual, aunque no consiga desarrollar un carácter ético, tampoco provoca en nosotros reacciones negativas. Dada la abundancia de pruebas y ejemplos, podemos llegar al siguiente juicio: Homer no es virtuoso. Son muchos los factores que nos permiten llegar a dicha conclusión, pero el que más destaca es quizá el hecho de que Homer no muestra estabilidad en su modo de ser, rasgo que sí distingue al virtuoso. Sencillamente, no se puede esperar que haga lo correcto, ni siquiera en lo que respecta a su familia. Es más, el juicio según el cual Homer no es virtuoso puede formularse sin reservas, a diferencia de la afirmación de que no es vicioso. Porque, si bien a veces Homer actúa correctamente, sus motivos para hacerlo suelen ser erróneos, o al menos ambiguos (sus actos de valentía proporcionan un gran ejemplo de esto). Y en lo relativo a su familia, incluso cuando se comporta como pensamos que debería hacerlo todo padre o marido, sencillamente ha hecho lo contrario demasiadas veces. En suma, Homer carece del carácter estable que la virtud precisa. También debemos recordar que, en muchos de los casos en que Homer actúa de manera correcta, sobre todo cuando se trata de su familia, tiene que enfrentarse a sus deseos de actuar de otra manera. Las dos veces que ha comprado a Lisa un saxofón, ha tenido que luchar contra su deseo de hacer instalar un aire acondicionado en casa («El saxo de Lisa»). A veces, aunque sabe lo que debe hacer, elige actuar mal, señal de eso que los griegos llamaban akrasia, o ‘debilidad de la voluntad’. Por ejemplo, en «La guerra de los Simpson», durante su retiro al lago Siluro, y aunque sabe que debe concentrar su atención en Marge y en su matrimonio, elige escabullirse e ir de pesca. Homer no es virtuoso. En lo que respecta a la bebida y la comida, más bien exhibe sus vicios, y en otros ámbitos de su vida oscila continuamente entre la moderación y la intemperancia. Desde luego, esto no demuestra que la clasificación aristotélica de los tipos de carácter resulte demasiado rígida, simplista o poco realista, y es que la división que formula Aristóteles es de índole lógica, y no se trata de una descripción de los tipos de personas que realmente existen. Homer exhibe rasgos característicos de diversas maneras de ser, dependiendo de las áreas de su vida en las cuales estos rasgos se hacen evidentes. CONCLUSIÓN: LA IMPORTANCIA DE SER HOMER Al comienzo de este ensayo, sostengo que en Homer Simpson hay algo admirable desde el punto de vista ético. Pero esta afirmación plantea un problema: ¿cómo puede ser cierta si Homer no es virtuoso? Si el modelo de un carácter admirable desde el punto de vista ético es el modo de ser virtuoso, y Homer no encarna este patrón, entonces la afirmación de que es admirable resulta evidentemente falsa. http://2.bp.blogspot.com/-kpepSx9K4bM/T-cHNk3OwJI/AAAAAAAAAAM/QjTkk-OGIzo/s1600/GAG_DE~1.PNGEs más, aunque Homer no nos parezca malévolo y opinemos que la formación de su carácter ha estado más allá de su control, si no por completo al menos en gran medida, estos elementos no bastan para convertirlo en un personaje éticamente admirable. Para que la tesis de que Homer es admirable resulte al menos plausible, algo más debe entrar en juego. Y este elemento adicional no puede ser el hecho de que Homer a veces actúe como es debido, porque la afirmación se refiere a él, a su manera de ser, y no al subconjunto de sus acciones. Su humanidad comprende un amor a la vida y al goce que ésta supone en el nivel más básico; no presta mayor atención al qué dirán, si es que acaso repara en ello. Homer no se preocupa por la etiqueta o por lo que otros opinen de él. Está ocupado en disfrutar la vida —o su versión de la misma— al máximo. Este gusto por vivir no obedece a un cálculo de su parte, y tal vez ni siquiera sea consciente de él. Pero se manifiesta en sus acciones, su actitud, su falta de malicia, su comportamiento aniñado (e incluso infantil) y, de hecho, en la mayor parte de los ejemplos mencionados en este ensayo. Si a esto añadimos el hecho de que Homer pertenece a una «alta clase media baja», que difícilmente llega a fin de mes, y que trabaja en una planta industrial bajo la tiranía de un capitalista sin escrúpulos, además de vivir en Springfield, una ciudad ante la cual uno debería tomarse un respiro y preguntarse si vale la pena amar la vida, nos encontramos con alguien que tiene mucho de admirable. No sostengo que Homer sea una persona admirable, sino que tiene un rasgo admirable. Resulta tentador deslizarse desde la segunda tesis hasta la primera porque, en primer lugar, aunque no sea virtuoso, tampoco es malo ni, excepto en lo relativo a sus apetitos, vicioso. En segundo lugar, el hecho de que Homer ame la vida a pesar de sus escasos medios económicos y de haber crecido y vivir en una ciudad como Springfield (lo cual, desde luego, no conduce a una vida buena), podría hacernos pensar que es admirable porque conserva su amor hacia la vida ante estas dificultades. RESUMEN TARINGUERO LVL 5 a pedido de @MaTiax91 Homero es terrible pecho pero se la banca (no es un mal tipo por su amor a la vida y al goce que ésta supone en el nivel más básico) ; no le importa un carajo lo que digan los demas( no presta mayor atención al qué dirán) Prohibido NO Comentar ! Los reto a comentar con un Gif de Homero o alguna Anectdota de los Simpsons !
Baja autoestima, poca confianza... ¿qué caracteriza a las personas que no se valoran lo suficiente? Personas que se subestiman: ¿qué tienen en común? ¿Eres de esas personas que se subestiman? Tal vez no sea tu caso, pero seguro que conoces a alguien de tu familia o círculo de amistades que se subestima. Vivimos en un entorno competitivo en el que somos muy proclives a subestimar a las otras personas, pero este problema también puede afectar a una persona en relación con su opinión sobre sí misma. Son muchas las personas que tienden a tener una opinión mala sobre ellas mismas, y esto es un problema que les limita en su vida personal y laboral. Las causas de la subestimación son bastante concretas: la falta de confianza en uno mismo, la inseguridad, los complejos... En el artículo de hoy vamos a conocer las claves conductuales y psicológicas de la gente que se subestima. Si crees que puedes tener un problema similar al que describimos, será buena idea ponerse manos a la obra para mejorar en este aspecto tan importante de tu salud psicológica.1. Eres excesivamente modesto¿Eres excesivamente humilde? La modestia es un punto en común entre las personas que se subestiman. Esto no significa que todas las personas modestas se subestimen, pero sí es muy habitual que las personas inseguras respondan a un halago con un “no es para tanto”.En este caso, el mejor consejo es dejarse querer por los demás. Aceptar los halagos y elogios es una buena manera de conectar con otra persona. La humildad es una virtud, pero también debes ser consciente de tus puntos fuertes. Una cosa no quita la otra. 2. Valoras demasiado la opinión de los demás Las personas que no se valoran lo suficiente suelen hacer constantes referencias a la opinión de otras personas. Ejemplos de ello: “Mi novio dice que…”, “Mi jefe siempre me dice…”. Esto, aunque a priori no sea algo malo, sí denota una cierta inseguridad en uno mismo, y por tanto estas personas buscan reafirmarse en lo que creen en base a la opinión y posicionamientos de figuras de autoridad.Hablar siempre respaldándote con lo que otros dijeron antes es una muestra de vulnerabilidad y de poca seguridad en ti mismo. Tus opiniones son tuyas y debes hacerlas valer. 3. Siempre antepones el bienestar de otras personas Las personas que siempre están pensando en el bienestar de los demás suelen ser consideradas como amables y altruistas. Es algo positivo, pero cuidado si siempre antepones la felicidad de los demás por encima de la tuya. Porque tal vez estás subestimando tu valor como ser humano.Si ves que todo lo que haces está enfocado a satisfacer a los demás, debes recordarte que tú también mereces momentos de felicidad. No está mal darse algún capricho de vez en cuando. 4. Eres un blanco fácil para risas y burlas Las personas inseguras están constantemente pensando en la impresión que dejan en todo aquel que conocen. ¿Es tan complicado dejar de pensar en ello? Para alguien que su subestima, lo es, y mucho. Esto les provoca ansiedad y puede provocar las burlas y risas de las personas que están a su alrededor.Debes aprender a mejorar la seguridad en ti mismo. Cuando actúas de forma natural, sin artificios, la gente se da cuenta y lo valora positivamente. Si en cambio estás demasiado pendiente de gustar, provocarás el efecto contrario. 5. Dudas de tus posibilidades Todo el mundo tiene cualidades únicas, pero las personas que se subestiman son incapaces de darse cuenta de ellas. Viven pensando que son solo una persona más entre un millón y que no destacan especialmente en nada. Esto puede conllevar que no se arriesguen a decir lo que sienten hacia otra persona, o que en el terreno laboral se sientan satisfechas con muy poco.Este tipo de pensamientos derrotistas solo hacen que te hundas y no levantes cabeza. Son la fuente de la inseguridad. si tú no crees en ti mismo, ¿quién lo hará? 6. Te sientes bien en tu zona de confort Una de las causas de la inseguridad que sienten las personas que se subestiman es su incapacidad para salir de su zona de confort. Están cómodas teniendo una vida gris y no se sienten con fuerzas como para mejorar su situación. En vez de huir de todo aquello que les hace sentir mal, las personas inseguras suelen recluirse en sí mismas; se quedan inmóviles.Debes tratar de salir de este círculo vicioso y buscar las herramientas que puedan ayudarte a mejorar tu autoestima. A través de estos consejos puedes ser capaz de darte cuenta de que algo no va del todo bien en tu vida. Ha llegado la hora de encontrar el camino para tener una mejor autoestima y empezar a valorarte por lo que vales, que es mucho.

¿Quién no se ha encontrado alguna vez con una persona manipuladora? Ese tipo de gente que te convence de que lo mejor para ti casualmente también es lo mejor para ellos. Te hacen sentir especial, o te hacen sentir mal para que confíes en ellos y puedan manejarte como les dé la real gana. Y una vez que consiguen lo que querían de ti, no te dan las gracias o simplemente desaparecen para siempre. Los manipuladores emocionales usan técnicas para dirigir tu comportamiento y conseguir un beneficio para ellos mismos. Pero en la mayoría de los casos realizan estas maniobras tan sutilmente que no nos damos cuenta de que estamos siendo manipulados. Aquí voy a mostrarte 7 estrategias que los manipuladores utilizan para “comerte la cabeza”, y 6 consejos que te ayudarán a deshacerte de estas personas tóxicas para que dejen de llevar el control de tu vida. 7 características de las personas manipuladoras ¿Alguna vez te has preguntado cuáles son las estrategias exactas que utilizan los manipuladores para lavarte el cerebro y que hagas todo lo que ellos desean? Aunque a veces usan los métodos más rebuscados para poder manejarte, las personas manipuladoras suelen poner en práctica estos 7 comportamientos. 1. Identifican tus debilidades para usarlas contra ti Todos tenemos debilidades, y no hay nada malo en ello. El problema es que los manipuladores ven eso como un arma que pueden usar contra ti para manejarte a su antojo. Si hay algo de lo que no estás muy convencido, algo de lo que no te sientes orgulloso, o crees que tienes un defecto del que te avergüenzas, la persona manipuladora hará todo lo posible por descubrirlo y explotarlo o torturarte para tenerte bajo control. 2. Los manipuladores mienten y ocultan la verdad A un manipulador no le cuesta nada mentir u ocultar la realidad. Retuerce una situación real hasta el límite para poder utilizarla en su propio beneficio. Suele hablar mal de otras personas a las que ha engañado para ganarse tu respeto y admiración haciéndote creer que, al contarte esas cosas, quiere protegerte de ese otro individuo para que tú no pases por lo mismo. Pero es todo una gran mentira. Son como los estafadores que ocultan información o mienten sobre algo verídico para ganarse tu confianza y que caigas en su trampa. 3. Te halagarán para ganarse tu confianza Halagar a otros y decirles cosas bonitas es una de las estrategias principales de las personas manipuladoras. Te harán sentir especial y bien contigo mismo para crear un vínculo de atracción hacia ellos. No te dejes llevar por alguien que te halaga sin más, sin ninguna justificación, porque los halagos desinteresados normalmente suelen esconder algo. Es normal caer en ellos con facilidad especialmente si la confianza en ti mismo es baja. Pero recuerda esto: tú vales mucho más de lo que crees, y no hace falta que venga nadie para decirte todas las virtudes que tienes. 4. Tratarán de ayudarte sin esperar nada a cambio Los manipuladores tratarán de acercarse a ti y empezar a ayudarte, a hacerte favores casi de manera compulsiva… Pero esto sólo es una forma más de intentar ganarse tu confianza para sacar provecho de ti. Este tipo de personas saben que todos queremos tener liderazgo en algún aspecto de nuestras vidas, que nos ayuden y hagan cosas por nosotros. Pero en realidad es su arma secreta para complacernos y llegar al punto de pedirnos cosas a las que no podamos negarnos bajo ninguna circunstancia. Son como los mafiosos de las películas que van dando poquito a poco y luego, justo en el momento en que lo necesitan, se cobran esos favoresen su propio beneficio. 5. Crean un sentimiento de culpa en ti A veces utilizan esta técnica combinada con la anterior de ayudarte. Te hacen todos los favores que necesites y, si llegado el momento, te piden algo a lo que tú te niegas, te harán sentir culpable por ello. Utilizan la buena conciencia de los demás para hacerlos dudar de sí mismos, que se sientan ansiosos y también sumisos. Te dirán que eres un egoísta, que no te preocupas lo suficiente por otras personas que te importan… Todo para llegar a tu corazón, conmoverte, y poderte manipular desde tus emociones. 6. Harán que te avergüences de ti Usando un sarcasmo muy sutil y apuntando a los defectos de los que sueles avergonzarte, los manipuladores romperán la seguridad que tienes en ti para que corras hacia sus brazos en busca de alguien que te reconforte. Este es un método eficaz de hacer que una persona no se sienta digna y valorada, y así que la persona manipuladora pueda tener todo el control sobre ella. 7. Desempeñarán el papel de víctimas Aunque estos pueden parecer los manipuladores más inofensivos, en realidad tienen gran peligro también. Se harán a las víctimas, pareciendo inocentes ante el comportamiento de otros o las circunstancias. Con ello lo que pretenden conseguir es tu compasión para aprovecharse de tus sentimientos. Así te convencerán de que son personas desvalidas, sin nadie que les ayude o les apoye para hacerse ver frágiles, y que tú hagas todo lo que te pidan. Cómo enfrentarte a los manipuladores emocionales Ahora que ya sabes los engaños que utilizan las personas manipuladoras, te será más fácil identificarlas cuando intenten probar uno de sus trucos contigo. ¿Cómo puedes evitar estas estrategias para no caer en las redes de estos individuos? Utilizando estas 6 técnicas que te muestro a continuación. 1. Hazte consciente de la manipulación El primer paso es darte cuenta de que te están intentando manipular. Con la información de los puntos de arriba deberías saber en qué momento una persona está intentando manipularte o no. Si te cuesta descubrirlo, pregúntate si lo que te está pidiendo hacer va en contra de tus creencias, convicciones, o si te sientes presionado para realizarlo. 2. Conoce tus derechos humanos fundamentales Lo más importante al tratar con una persona manipuladora es conocer tus derechos como ser humano, y saber cuándo pueden ser violados. Si no vas a hacer daño a nadie, tienes todo el derecho a defenderte a ti mismo y no dejar que nadie te pisotee. Algunos de tus derechos fundamentales que NADIE debería violar, ni obligarte a hacer algo que los violen, son: El derecho a que te traten con respeto.Tu derecho a expresar tus opiniones, pensamientos y deseos.El derecho a establecer tus propias prioridades.El derecho a decir “no” sin sentirte culpable.El derecho a tener opiniones distintas a las de los demás.Tienes derecho a cuidarte y protegerte en caso de estar amenazado física, mental o emocionalmente.Tienes el derecho a crear tu propia vida saludable y feliz. Si alguna vez te encuentras en una situación donde alguien está tratando de romper esos derechos, estás ante un manipulador o manipuladora, y debes establecer límites con esa persona para que no intente controlarte. 3. Evita sentirte culpable Uno de los métodos más usados por los manipuladores es el de hacerte sentir culpable. Suele ser efectivo porque todos tenemos una debilidad en concreto que este tipo de personas explotan para que no nos sintamos confiados. En estos casos es importante que no te sientas culpable. Tú no eres el problema; simplemente estás siendo manipulado para sentirte mal contigo mismo, y así caer y dar tu poder y tus derechos a esa otra persona. Mira bien qué tipo de relación tienes con el posible manipulador, y hazte estas preguntas: ¿Me está tratando con un respeto verdadero y real?Las expectativas que tiene esta persona sobre mí ¿son razonables? ¿O me está pidiendo demasiado?¿Es una relación que va en las dos direcciones, o sólo en una (tú estás en una posición sumisa y el otro en una posición de superioridad)?Y lo más importante: ¿me siento bien dentro de este tipo de relación? ¿O a veces siento que me estoy traicionando a mí o a otras personas? Hacerte este tipo de preguntas te dará la respuesta a si estás siendo controlado por otro o no, y cuál es el problema real que existe ahí. Para saber qué hacer en cada una de esas situaciones, lee el siguiente artículo: 9 tipos de relaciones tóxicas que están arruinando tu vida. 4. Mantén las distancias Otra forma de detectar a un manipulador es comprobar si se comporta distinto con unas personas y con otras, y en diferentes situaciones. Suelen tener un comportamiento extremadamente educado con un individuo, y con otro son totalmente maleducados e incluso agresivos. En casos así, lo mejor es mantener una distancia sana con estos manipuladores, y evitar interactuar con ellos en la medida de lo posible. Y algo muy importante que debes recordar: no trates de juntarte con esta gente para intentar cambiarlos o salvarlos de cómo son, porque eso no va a funcionar. El 99% de las personas manipuladoras ni quieren, ni se dan cuenta que deben cambiar. 5. Usa el tiempo como ventaja Además de pedirte que hagas algo una y otra vez si te has negado en alguna ocasión, los manipuladores también esperan una respuesta a sus peticiones de forma inmediata. De esta forma intentan maximizar la presión y el control que ejercen sobre ti en esa situación. Pon el tiempo a tu favor, y en vez de contestarles en ese mismo instante,hazles esperar para que vean que tú eres el líder en ese momento, no ellos. Puedes darles respuestas como “me lo pensaré“, “ya veremos”, o “ya te daré una respuesta luego”. Estas simples frases les desarmarán completamente porque no serán lo que esperan, y así perderán poder sobre ti para manipularte. 6. Aprende a decir NO Sé que es difícil decir no, y especialmente cuando una persona te está poniendo en un aprieto o estás bajo presión. Pero debes aprender a hacerlo. Recuerda cuáles son tus derechos como ser humano; tienes derecho adecir que no si algo no te gusta, si una persona te está pidiendo hacer algo que va en contra de tus creencias y valores. No te sientas culpable por hacerlo. Piénsalo de este modo: ¿crees que la persona que te está manipulando, si le pides algo y te dice que no, se siente culpable al hacerlo? NO.

10 actitudes negativas que debes evitar si quieres ser feliz Incluso las personas que parecen tener más suerte en la vida tienen también que enfrentarse a grandes retos en algún punto. Después de los mejores momentos, pueden aparecer una serie de obstáculos y fracasos que te hagan perder la confianza en ti mismo. El problema es que cuando perdemos nuestra seguridad personal, nos aferramos a una serie de actitudes negativas como tratar de ser perfectos, obsesionarnos con ese pasado feliz que hemos vivido, o incluso dañarnos por los errores que hemos cometido. Sin embargo, si miramos a estos retos como oportunidades para aprender, crecer, y liberarnos de nuestros miedos, estaremos un paso más cerca de encontrar nuestra paz interior y nuestra felicidad. Sólo necesitarás un poco de tu esfuerzo y práctica para eliminar estas 10 actitudes negativas que están impidiéndote ser feliz. 1. La necesidad de ser perfecto Nadie es perfecto. Eso es lo primero de lo que debes darte cuenta. Yo pasé toda mi adolescencia hasta los 22 años buscando la perfección. Quería estudiar la carrera perfecta, ser la novia perfecta, tener la vida y el trabajo perfectos… tan sólo para conseguir la aprobación y admiración de los demás. El problema es que todo eso me llevó a tener grandes problemas de ansiedad, a sufrir cada día cuando me levantaba. Hasta que aprendí que no era perfecta, ni nunca lo sería. Esta lección no fue fácil, y me llevó años aprenderla. Pero lo conseguí. Ahora me miro a mí misma desde otras perspectivas: sé cuáles son mis defectos, pero también aprecio y acepto mis virtudes. Alguien que comete errores no tiene una vida perfecta, pero aprende a amarse más a uno mismo e inspira a otros a través de su humanidad. 2. La necesidad de complacer a los demás Habrá gente a la que no le gustes. No les gustará la forma en que te vistes, cómo hablas, o simplemente tu actitud. Pero esa no debe ser razón para cambiar quien eres tú realmente. Porque lo que te hace especial, único y diferente es mantenerte fiel a ti mismo. Trabaja en aceptar que no vas a gustar a todo el mundo; da igual lo amable o las cosas que intentes hacer para complacer a esa persona. Si no le gustas, eso no va a cambiar hagas lo que hagas. 3. Querer tener siempre razón Mi familia siempre ha sido bastante comprensiva y amable. Pero mi mejor amiga creció en un entorno en el que quien hablase más alto o dijese la última palabra era quien tenía la razón en esa discusión. Esto le atormentó durante años. Todo ese tiempo discutiendo con sus padres, intentanto chillar más alto que sus hermanos, y queriendo tener la última palabra al final no le sirvió de nada. Fue tan sólo una pérdida de tiempo que consumió todas sus fuerzas y energías. Todos tenemos una perspectiva distinta de la realidad, pero no existe una visión buena y una mala. Sólo hay diferencias en las opiniones y en la forma de ver el mundo. 4. Golpearte por cometer errores Errores: todos los cometemos. A eso se le llama “ser humano”. No veas tus errores como fracasos, míralos como lecciones. Si sigues cometiendo el mismo fallo, significa que no aprendiste la lección la primera vez. ¡Y tampoco pasa nada! Sé amable contigo mismo y quiérete para darte otra oportunidad de hacer las cosas diferente en la próxima ocasión. Con el tiempo, conseguirás hacerlo mejor. 5. Dejar que otros hablen y piensen por ti Cuando dejas que las opiniones de otros sobre ti afecten tu día o incluso tu vida, estás dando tu poder personal a los demás, y haciendo que hablen y piensen por ti. Estás dejando que otro ser humano te diga que no eres suficientemente bueno, que no eres valioso, o que no te sientes bien con quien eres. Recupera tu poder. No dejes que las opiniones o las acciones de los demás definan quién eres. Tú eres una persona especial con una experiencia propia, lo que significa que tienes suficiente poder para tomar tus propias decisiones de acuerdo a lo que te dicte tu corazón. 6. Sentir ira y resentimiento No hay nada más negativo para tu propia felicidad y paz interior que aferrarte a la ira y al resentimiento. Estas son actitudes negativas que sólo consumirán tu vida. Tampoco se trata de que te dejes pisotear por otra persona, o pensar que cuando alguien te hace algún daño está bien. Es simplemente aprender a hacer las paces con lo que ha pasado y seguir adelante. Recuerda que si dejas que alguien te llene de ira, en realidad le estarás dejando que te controle. 7. Aferrarte a personas tóxicas Ya te he hablado en otros posts de lo negativo que es aferrarte a las relaciones tóxicas en tu vida. Sé que es difícil dejar atrás amistades de toda la vida o apartarte de miembros de tu familia que no te hacen ningún bien. Pero llega un momento en que sabes instintivamente que hay ciertas personas que sólo sacan lo peor de ti y añaden drama a tu vida, algo que sólo consigue empeorar tu propia situación. Cuando una relación se convierte en algo tóxico, es el momento de dejar que el otro se vaya de forma diplomática. 8. La necesidad de controlarlo TODO Cuando digo controlarlo todo, me refiero tanto a querer manejar a personas, situaciones, o tu vida en general. No siempre estamos en el asiento del conductor: a veces también nos sentamos en el del copiloto. En esas situaciones es Dios, un poder más grande, el universo, el destino – aquello en lo que tú crees – lo que está a cargo de llevarlo todo. Confía en que los eventos pasarán de la forma en que tienen que pasar, y deja llevarte por lo que suceda. Abraza lo desconocido. Normalmente cuando lo haces es cuando se presentan las sorpresas y los regalos más maravillosos. 9. Tener demasiado ego El ego es muy poderoso. Puede hacerte creer que todo gira en torno a ti. Te puede poner a la defensiva cuando otros te critican. Te permite creer de forma equivocada que la gente te trata mal, cuando en realidad son tus propias inseguridades. No dejes que tu ego tome decisiones por ti. Deja que tu corazón y tu intuición lo hagan. Ellos siempre tomarán decisiones basadas en la compasión, la paciencia y el amor, lo que, a cambio, te traerá paz y felicidad. 10. Te obsesionas con el pasado Por mucho que te obsesiones con el pasado, no vas a poder cambiarlo. Así que deja de revivirlo. Todas tus experiencias anteriores – tanto las buenas como las malas – tienen un propósito, y son parte de un crecimiento personal y espiritual. Deja atrás el pasado y muévete hacia adelante con esperanza, bondad y amor. Tienes el momento presente y puedes elegir vivirlo con alegría, felicidad, y calma, o con tristeza, angustia y resentimiento.
El sentido de la vida: La brújula que nos orienta Encontrar el sentido de la vida no siempre es fácil. Hay personas que atraviesan por una crisis existencial antes de encontrarlo y otras, nunca se han planteado siquiera esta cuestión y viven simplemente por inercia. Sin embargo, el sentido de la vida es lo que nos motiva e impulsa, lo que nos llena y nos hace más felices. Tener un objetivo en la vida nos ayuda a superar los obstáculos y nos permite comprender qué cosas son verdaderamente importantes y cuáles son nimiedades que solo sirven para robarnos tiempo y energía. Por eso, a la larga, tener un sentido de la vida nos permite ser más eficaces, enfrentar los problemas desde una perspectiva más madura y, por supuesto, ser más felices. Por suerte o por desgracia, el sentido de la vida no es una fórmula mágica ni una meta que se pueda transferir de una persona a otra, debe ser una respuesta que venga de tu interior y que te satisfaga solo a ti. Sin embargo, algunas preguntas pueden ayudarte a encontrar el verdadero sentido de la vida. Y antes de responderlas, ten en cuenta la célebra frase de Voltaire: “A un hombre no se le juzga por sus respuestas sino por sus preguntas”. La clave: Preguntas adecuadas, respuestas personales 1. ¿Por qué estarías dispuesto a sufrir? El primer paso no consiste en buscar las cosas que te hacen feliz o que te agradan, eso sería demasiado fácil y hasta banal. En su lugar, pregúntate por qué cosas estarías dispuesto a sacrificarte, esas son las cosas verdaderamente importantes de tu vida, por las que estarías dispuesto a dejarlo todo y por las que vale la pena luchar de verdad. 2. ¿Cómo imaginas tu vida dentro de 5 años? A menudo estamos tan inmersos en nuestra rutina cotidiana que no nos damos cuenta de que necesitamos planificar nuestro futuro. Si no lo haces, los hábitos de hoy decidirán tu vida de mañana. Por tanto, haz un esfuerzo de imaginación y piensa en cómo querrías que fuese tu vida dentro de 5 o 10 años. Recréalo todo con el más mínimo detalle y cuando regreses de tu sueño, pregúntate si la vida que llevas hoy te conduce a esa vida ideal o, al contrario, te aleja de ella. Recuerda que si no sabes a dónde vas, no llegarás nunca. 3. ¿Qué harías si no tuvieses miedo? El miedo es un mecanismo inmovilizante, que nos obliga a mantenernos en nuestra zona de confort, sin arriesgar. Hay personas que pierden toda la vida por miedo, sin atreverse a dar jamás ese paso que hubiera podido marcar la diferencia. Por consiguiente, imagínate qué harías si no experimentaras temor y después, planifica tareas prácticas que te permitan lograr, poco a poco, ese estado. 4. ¿Qué harías si estuvieras seguro de que no fracasarás? El temor al fracaso y a la crítica social también nos inmoviliza. A menudo tenemos ideas excelentes que nunca llevamos a la práctica porque nos convencemos de que son una locura. Luego, vemos que otra persona las ha realizado y ha tenido éxito y nos sentimos como unos fracasados. Si quieres darle un nuevo sentido a tu vida, es importante que elimines la variable “fracaso” de la ecuación. 5. ¿Cuáles son tus 3 mayores talentos? El sentido de tu vida es el punto de intersección entre tus grandes pasiones y las necesidades del mundo. Descubre cuáles son tus verdaderos talentos y aprende a explotarlos para que puedas vivir de ellos. Porque no basta con que te apasione una cosa, también debes demostrar que puedes llevar a cabo un plan para lograr algo. 6. ¿Qué trabajo estarías dispuesto a hacer, incluso gratis? El dinero es importante porque gracias a él satisfacemos algunas de nuestras necesidades pero no es lo único que cuenta. Cuando un trabajo te apasiona de verdad, puedes ganar menos y, aún así, sentirte satisfecho porque, en realidad, no se trata de un trabajo, es algo a lo que te dedicas con cuerpo y alma y de lo cual te sientes orgulloso, es algo que te llena. 7. ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste vivo? Intenta recordar esos momentos en los que una energía te recorrió y te sentiste verdaderamente vivo, enérgico, capaz de comerte el mundo. Esa es una de tus pasiones y no la debes dejar escapar porque es una de las llaves de tu felicidad. Intenta que estas sensaciones sean cada vez más frecuentes en tu vida y no algo que sucede raramente. 8. ¿Cuáles son las 3 cosas que más echarías en falta en el mundo? Imagina que estás en una isla desierta y salvaje donde no hay ningún rastro de la vida moderna. ¿De qué cosas te resultaría difícil prescindir? ¿Qué echarías terriblemente de menos? Con este ejercicio, muchas personas afirman que necesitarían los libros pero, asombrosamente, en su vida diaria, debido al estrés y la falta de tiempo, los libros están relegados al olvido. Por eso, sin importar lo que elijas, cerciórate de tener esas cosas cerca cada día porque son una gran fuente de satisfacción para ti. 9. Si te quedase solo una hora de vida, ¿cómo la emplearías? De seguro no en las redes sociales y enviando mensajes con el móvil. Por tanto, ¿por qué llenas tu día a día de cosas que no son tan importantes para ti? La vida es más corta de lo que imaginamos pero aún estamos a tiempo para cambiar nuestros hábitos y hacerle espacio a esos momentos que realmente cuentan. 10. ¿A quién admiras más en el mundo? Aunque no se trate de un modelo, en el sentido más estricto del término, todos tenemos a alguien que nos inspira con sus comportamientos y decisiones. Piensa sobre tu modelo e intenta, todos los días, parecerte un poco más a él.