Hola soy Troy McLure , tal vez me recuerden en post como Juegos eran los de antes y a la grande le puse cuca... y Hoy Presentamos:
Los Simpsons y la Filosofia [ El virtuosismo]
Y adivinen que ??
Hoy empezamos con Homero.
Si lo evaluamos desde el punto de vista moral, Homer Simpson deja bastante que desear...
sobre todo si nos concentramos en el personaje y no en sus acciones (aunque tampoco resulte una
joya en este último sentido).
Sin embargo, en cierto modo, algo admirable desde un punto de vista
ético perdura en Homer y eso suscita la siguiente pregunta: si deja tanto que desear desde el punto
de vista moral, ¿en qué sentido puede resultar admirable Homer Simpson? Investiguemos esta
cuestión.
Aristóteles nos ha proporcionado una categorización lógica de cuatro tipos de carácter:
Tenemos el carácter virtuoso, el moderado, el
intemperante y el vicioso.
Para comprender mejor cada una de estas disposiciones del carácter,
contrastemos la manera en que se manifiestan a través de las acciones, decisiones y deseos de
quienes las encarnan. Tomemos también como ejemplo una sola situación y observemos las
reacciones asociadas a cada una de estas maneras de ser.
Supongamos que alguien, a quien llamaremos «Lisa», va andando por la calle y se encuentra
una billetera con una cuantiosa suma de dinero.Si Lisa es virtuosa, no sólo decidirá entregar la
billetera a las autoridades competentes, sino que lo hará con gusto: sus deseos condicen la
decisión y la acción que cree correctas.
Pensemos ahora en Lenny, que es moderado: si Lenny se
topase con la billetera, sería capaz de tomar la decisión correcta, es decir, devolverla intacta, y
también sería capaz de actuar según la decisión que ha tomado. Pero, de hacerlo, estaría actuando
en contra de sus deseos. El rasgo principal de la persona moderada consiste, pues, en tener que
luchar contra sus deseos para hacer lo que debe.
La situación empeora si se trata del intemperante o del vicioso. El intemperante es capaz de
tomar la decisión correcta, pero su voluntad es débil. En el caso de la billetera, y supongamos que
Bart sea nuestro intemperante, se rendirá ante su propio deseo de quedarse con la billetera y no
conseguirá actuar como es debido, aunque sepa que está mal quedarse con la billetera. En lo
relativo al vicioso, no presenciaremos una lucha contra los propios deseos ni una debilidad volitiva.
Esto se debe a que la decisión del vicioso es moralmente errónea, y sus deseos la secundan por
completo.
Si Nelson fuese vicioso, decidiría quedarse con el dinero (y tirar la billetera a la basura o
devolverla y mentir sobre su contenido), desearía plenamente hacerlo, y actuaría en consecuencia.
Que que constituye un carácter virtuoso ?
"Virtuoso es quien posee las
virtudes y las pone en práctica. Más aún, las virtudes son estados (o rasgos) de carácter que
disponen a quien los ha desarrollado a actuar y reaccionar emocionalmente de forma correcta."
El caso de Homer Simpson no pinta bien desde el punto de vista del recuento aristotélico de
las virtudes . Por ejemplo, en «El enemigo de Homer»,
se come sin
ningún reparo el bocadillo de su compañero de trabajo temporal, Frank Grimes («Graimito»),
aunque la bolsa que contiene el bocadillo claramente dice que es de Grimes. Y lo que es peor,
cuando éste último le señala la evidencia. Homer se las arregla para dar dos mordiscos más al
bocadillo antes de devolverlo.
http://www.lossimpsonsonline.com.ar/capitulos-online/espanol-latino/temporada-8/capitulo-23
Min 4.40.
Su anhelo de comida es tal que incluso inventa algunas recetas
interesantes. Tómese, por ejemplo, el gofre medio crudo con que envuelve una barra entera de
mantequilla y que, obviamente, procede a comerse («Homer, el hereje»).
A tal punto se resiente la
salud de Homer a causa de sus hábitos alimentarios, que ha sido sometido a una intervención
quirúrgica para colocarle un bypass («El triple bypass de Homer»), pero eso no le ha hecho
modificar sus hábitos.
De hecho, Homer no cede en su empeño ni siquiera cuando sufre un dolor
físico inmediato y evidente. Véase cómo se come el jamón pasado en el Badulaque, se pone malo
y acaba en urgencias en el hospital («Homer y Apu»).
Homer también es un mentiroso empedernido, no habla con claridad. En «Sin Duff», engaña a
su familia sobre sus planes para el día: dice que se va a trabajar cuando, en realidad, se dispone a
visitar la fábrica de cerveza Duff. Para citar algunas de sus mentirillas, recordemos cómo le oculta a
Marge el hecho de que nunca terminó la secundaria («La tapadera»),
http://series.enlatino.net/los-simpsons/la-tapadera/
Min 3.40
Homer además carece de sensibilidad hacia las necesidades y solicitudes de los demás; le
faltan amabilidad y sentido de la justicia. En «Cuando Flanders fracasó», presiona a su vecino para
que le venda sus muebles a un precio obscenamente bajo, aunque sabe que Ned está en
bancarrota y que necesita el dinero con desesperación.
Homer tiene unos cuantos colegas, pero no tiene amigos. Aristóteles hacía hincapié en la
importancia de la amistad porque pensaba que, sin amigos, no podemos ejercer la virtud y llevar
vidas ricas y plenas. Pero Homer no tiene un solo amigo verdadero. A lo sumo, tiene a los colegas
de juerga (Barney, Lenny y Cari), pero a nadie con quien compartir sus metas en la vida, sus
actividades, sus alegrías y sus penas.
Bien visto, sin embargo, resulta un tanto problemático
afirmar que Homer tenga metas y actividades, excepción hecha de la bebida, claro está.
El desempeño de Homer como padre y marido también deja mucho que desear (Aristóteles
parece incluir a esposas e hijos en el ámbito de la amistad, véase Ética Nicomáquea, 1158b916).
Sometamos a consideración algunas de sus meteduras de pata.
En «El poni de Lisa», intenta
ganarse el amor de su hija comprándole un caballito.
En «Lisa sobre
hielo», cuando la pequeña descubre que tiene un talento para el hockey sobre hielo, Homer
alimenta el fuego de la rivalidad fraternal entre ella y Bart. «El viernes jugarán el equipo de Bart
contra el equipo de Lisa.
Por último, pero no por ello
menos importante, Homer continuamente se olvida de la existencia de Maggie.
Homer carece de un elemento crucial para el razonamiento práctico: la
capacidad de organizar la propia vida alrededor de metas importantes y valiosas, y de intentar
cumplirlas según unas normas morales y de modo responsable. Sin duda posee numerosos
sueños vitales, como convertirse en conductor de ferrocarril («Marge contra el monorraíl») y ser
dueño de los Dallas Cowboys («Sólo se muda dos veces»), pero los sueños no son metas, y
Homer no tiene ninguna.
En todo caso, no se ha planteado alguna que valga la pena alcanzar.
Parece contentarse con ser un incompetente inspector de seguridad del sector 7G de la planta de
energía nuclear del señor Burns, mientras observa cómo promueven por encima de él a algunos de
sus subordinados. De hecho, en «Homer tamaño King Size», está dispuesto a engordar cuanto
haga falta para que lo declaren discapacitado y poder trabajar desde casa. Si Homer tiene un
objetivo en la vida, se trata de algo insignificante: comer, beber y hacer el gandul. Si a esto se
añade su extrema credulidad (basta pensar en cuántas veces Bart ha sido capaz de engañarlo),
nos encontramos ante una persona con una capacidad de razonamiento mínima.
[Taringuero Level 5]
EL CARÁCTER DE HOMER: EL BRILLO DE UNAS POCAS ACCIONES
Con todo, no debemos ser demasiado severos con Homer, pues de vez en cuando actúa de
modo admirable. Resulta paradójico, por ejemplo, que si bien olvida siempre que Maggie existe, su
puesto de trabajo está lleno de fotos del bebé que él mismo ha colocado por amor («Y con Maggie
tres»). Homer nunca ha cometido adulterio a sabiendas, aunque ha tenido oportunidad de hacerlo
en unas pocas ocasiones («Coronel Homer» y «La última tentación de Homer»).
y con Lisa ha
establecido lazos afectivos satisfactorios.
Por ejemplo, secunda su plan de poner al descubierto la
trama de engaños que rodea los orígenes de Jebediah Springfield («Lisa, la iconoclasta»),
demuestra su confianza en ella inscribiéndola en un concurso de belleza, la Pequeña Miss
Springfield («Lisa, la reina de belleza»),
renuncia dos veces a comprar un aire acondicionado para
que Lisa tenga un saxofón («El saxo de Lisa»)
En algunas ocasiones, Homer muestra valentía. Por ejemplo, se rebela ante el señor Burns
porque éste le exige demasiado («Homer, el Smithers»), y no recuerda su nombre («¿Quién
disparó al señor Burns?»).
Incluso exhibe inteligencia y sabiduría teórica de vez en cuando. Ejemplo de lo primero es el
elaborado plan que traza para traer alcohol de contrabando a Springfield, con el que se convierte
en el famoso «Barón de la Cerveza» («Homer contra la decimoctava enmienda»), y también lo es
el modo que inventa de ganar dinero con el esqueleto de un «ángel» («Lisa, la escéptica»).
Ejemplo de lo segundo es la excepcional intuición sobre la naturaleza de la religión que demuestra
cuando decide no ir más a la iglesia porque, según su razonamiento, Dios está en todas partes.
Incluso se refiere a Jesús, aunque no recuerda su nombre, como alguien que se enfrentó a la
ortodoxia y que llevaba razón al hacerlo («Homer, el hereje»).
VALORACIÓN: JUZGAR A HOMER
¿Qué debemos concluir de todo lo anterior? ¿Cómo queda Homer ante una evaluación ética?
No es mala persona; aunque no sea un modelo de virtud, tampoco es malévolo. La reacción más
extrema que podemos experimentar hacia él es lástima, y ello al menos por dos motivos.
El
primero es que su educación deja bastante que desear. Para empezar, creció en Springfield, una
ciudad cuyos habitantes —con la rara excepción de Lisa— poseen serios defectos de carácter,
que van de la estupidez a la malevolencia, pasando por la sencilla ineptitud y la completa
ignorancia sobre cómo funciona el mundo (y esto se puede aplicar incluso a Marge, que si bien, al
igual que Lisa, puede resultar excepcional entre los habitantes de Springfield, no deja de ser
convencional y a menudo carece de espíritu crítico).
Crecer en un entorno como éste puede ser nocivo para la formación del carácter y las
facultades intelectuales.
Por otra parte, la educación familiar de Homer deja mucho que desear. Su madre lo abandonó
cuando era un crío y su padre nunca lo ha estimulado para que se convierta en una persona de
valía. Si Homer alguna vez tuvo aspiraciones, su padre se encardó de coartarlas («Madre
Simpson» y «Bart, Star»).
Además, un rasgo que Homer sin duda no puede controlar es el gen
Simpson, causa de que todo Simpson se vaya volviendo más estúpido con la edad. «El gen
Simpson defectuoso sólo se halla en el cromosoma Y», no en el X, razón por la cual Lisa y otras
mujeres Simpson han sido inteligentes y exitosas («Lisa, la Simpson»). Así las cosas, poco puede
hacer Homer para ser mejor persona. Y estos factores explican nuestra tendencia a observar a
Homer con lástima y no con desprecio u odio.
La segunda razón por la que no podemos juzgar con severidad el modo de ser de Homer, aun
no tratándose de un personaje virtuoso, es que normalmente no es malicioso. Es egoísta, glotón,
codicioso, y puede ser realmente estúpido, pero rara vez siente envidia de los demás o les desea
mal. Es cierto que a menudo intenta hacer daño de forma deliberada a otras personas, pero suele
parecemos que en cierto modo estas personas no merecen un trato mejor. Por ejemplo, el
desprecio que Homer siente hacia Selma y Patty parece apropiado si se toma en cuenta el trato
despectivo que ellas le dispensan a él. Tampoco le gusta el señor Burns (a quien además teme), y
aunque en este sentido se puedan decir tantas cosas, no cabe duda de que Burns es un ejemplo
modélico del capitalista codicioso, malévolo y despiadado, dispuesto a pisar una alfombra de
cadáveres con tal de conseguir lo que se propone.
Por último, Homer trata a Flanders de manera
indecente, mostrándose, entre otras cosas, indiferente y desdeñoso. Pero Flanders, por su parte,
es prepotente, ingenuo, y siempre está sermoneando a los demás.
11 Esto no quiere decir que el
modo en que Homer lo trata esté justificado, pero sí que es comprensible. Aparte de estas
excepciones, Homer no suele ser malintencionado ni trata con malicia a los demás. Y he aquí otro
motivo por el cual, aunque no consiga desarrollar un carácter ético, tampoco provoca en nosotros
reacciones negativas.
Dada la abundancia de pruebas y ejemplos, podemos llegar al siguiente juicio: Homer no es
virtuoso. Son muchos los factores que nos permiten llegar a dicha conclusión, pero el que más
destaca es quizá el hecho de que Homer no muestra estabilidad en su modo de ser, rasgo que sí
distingue al virtuoso. Sencillamente, no se puede esperar que haga lo correcto, ni siquiera en lo que
respecta a su familia. Es más, el juicio según el cual Homer no es virtuoso puede formularse sin
reservas, a diferencia de la afirmación de que no es vicioso. Porque, si bien a veces Homer actúa
correctamente, sus motivos para hacerlo suelen ser erróneos, o al menos ambiguos (sus actos de
valentía proporcionan un gran ejemplo de esto). Y en lo relativo a su familia, incluso cuando se
comporta como pensamos que debería hacerlo todo padre o marido, sencillamente ha hecho lo
contrario demasiadas veces. En suma, Homer carece del carácter estable que la virtud precisa.
También debemos recordar que, en muchos de los casos en que Homer actúa de manera
correcta, sobre todo cuando se trata de su familia, tiene que enfrentarse a sus deseos de actuar de
otra manera. Las dos veces que ha comprado a Lisa un saxofón, ha tenido que luchar contra su
deseo de hacer instalar un aire acondicionado en casa («El saxo de Lisa»). A veces, aunque sabe
lo que debe hacer, elige actuar mal, señal de eso que los griegos llamaban akrasia, o ‘debilidad de
la voluntad’. Por ejemplo, en «La guerra de los Simpson», durante su retiro al lago Siluro, y aunque
sabe que debe concentrar su atención en Marge y en su matrimonio, elige escabullirse e ir de
pesca.
Homer no es virtuoso. En lo que respecta a la bebida y la comida, más bien exhibe sus vicios,
y en otros ámbitos de su vida oscila continuamente entre la moderación y la intemperancia. Desde
luego, esto no demuestra que la clasificación aristotélica de los tipos de carácter resulte
demasiado rígida, simplista o poco realista, y es que la división que formula Aristóteles es de índole
lógica, y no se trata de una descripción de los tipos de personas que realmente existen. Homer
exhibe rasgos característicos de diversas maneras de ser, dependiendo de las áreas de su vida en
las cuales estos rasgos se hacen evidentes.
CONCLUSIÓN: LA IMPORTANCIA DE SER HOMER
Al comienzo de este ensayo, sostengo que en Homer Simpson hay algo admirable desde el
punto de vista ético. Pero esta afirmación plantea un problema: ¿cómo puede ser cierta si Homer
no es virtuoso? Si el modelo de un carácter admirable desde el punto de vista ético es el modo de
ser virtuoso, y Homer no encarna este patrón, entonces la afirmación de que es admirable resulta
evidentemente falsa.
http://2.bp.blogspot.com/-kpepSx9K4bM/T-cHNk3OwJI/AAAAAAAAAAM/QjTkk-OGIzo/s1600/GAG_DE~1.PNG
Es más, aunque Homer no nos parezca
malévolo y opinemos que la formación de su carácter ha estado más allá de su control, si no
por completo al menos en gran medida, estos elementos no bastan para convertirlo en un
personaje éticamente admirable. Para que la tesis de que Homer es admirable resulte al menos
plausible, algo más debe entrar en juego. Y este elemento adicional no puede ser el hecho de que
Homer a veces actúe como es debido, porque la afirmación se refiere a él, a su manera de ser, y
no al subconjunto de sus acciones.
Su humanidad comprende un amor a la
vida y al goce que ésta supone en el nivel más básico; no presta mayor atención al qué dirán, si es
que acaso repara en ello. Homer no se preocupa por la etiqueta o por lo que otros opinen de él.
Está ocupado en disfrutar la vida —o su versión de la misma— al máximo. Este gusto por vivir no
obedece a un cálculo de su parte, y tal vez ni siquiera sea consciente de él. Pero se manifiesta en
sus acciones, su actitud, su falta de malicia, su comportamiento aniñado (e incluso infantil) y, de
hecho, en la mayor parte de los ejemplos mencionados en este ensayo. Si a esto añadimos el
hecho de que Homer pertenece a una «alta clase media baja», que difícilmente llega a fin de mes, y
que trabaja en una planta industrial bajo la tiranía de un capitalista sin escrúpulos, además de vivir
en Springfield, una ciudad ante la cual uno debería tomarse un respiro y preguntarse si vale la pena
amar la vida, nos encontramos con alguien que tiene mucho de admirable.
No sostengo que Homer sea una persona
admirable, sino que tiene un rasgo admirable. Resulta tentador deslizarse desde la segunda tesis
hasta la primera porque, en primer lugar, aunque no sea virtuoso, tampoco es malo ni, excepto en lo
relativo a sus apetitos, vicioso. En segundo lugar, el hecho de que Homer ame la vida a pesar de
sus escasos medios económicos y de haber crecido y vivir en una ciudad como Springfield (lo cual,
desde luego, no conduce a una vida buena), podría hacernos pensar que es admirable porque
conserva su amor hacia la vida ante estas dificultades.
RESUMEN TARINGUERO LVL 5 a pedido de @MaTiax91
Homero es terrible pecho pero se la banca (no es un mal tipo por su amor a la
vida y al goce que ésta supone en el nivel más básico) ; no le importa un carajo lo que digan los demas( no presta mayor atención al qué dirán)
Prohibido NO Comentar !
Los reto a comentar con un Gif de Homero o alguna Anectdota de los Simpsons !
Datos archivados del Taringa! original
51puntos
574visitas
3comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
0visitas
0comentarios
Dar puntos:
Posts Relacionados
Chávez le dio luz verde a GuyanaJaveMoli
0
archivado0
archivadoLa Iglesia y sus atrocidades.Codiciax
0
archivado0
archivadoDejá tu comentario
3 Comentarios archivados
Del Taringa! originalTantas cosas que decir de este genio, para mi simplemente es imposible analizarlo, tal vez por que es uno de los iconos mas grandes de la televisión o porque es un dibujo animado.
Interesante análisis.
Si me pones un resumen nivel 5 te dejo +10 después de las 12