LourdesCambiasso
Usuario (Argentina)

GIF La Siesta SOS (Menos de 10 minutos) – Es muy efectiva para eliminar la flojera y la fatiga. – Especial para cuando no tienes mucho tiempo. – Permite recuperar la concentración y la energía para continuar una tarea. La Siesta de Poder (10-20 minutos) – Especial para reparar los efectos de una mala noche de sueño. – Aumenta el estado de alerta y reduce tensiones. – Toma un café justo antes de tomar esta siesta, te despertarás con mucha más energía. La “Mala Siesta” (30 minutos) – Funciona mejor cuando la tomas 6 horas después de haber despertado. – Es recomendable hacerla en un sofá o silla y no en una cama. – Puede causar somnolencia y mal humor, por lo que no es la más recomendada. – La agregamos a la lista porque es bueno saber que es la menos conveniente entre todas. La Siesta de la Memoria (60 minutos) – Tómala justo antes de una presentación o reunión. – Consolida la memoria cognitiva. – Excelente para recordar hechos, caras y nombres. La Tecnica de Respiracion Que te Pone a Dormir en Segundos – Recomendada para personas que estén aprendiendo habilidades nuevas. – Reduce el estrés, potencia la memoria de largo plazo y la creatividad. – Se cumple el ciclo completo del sueño. – El horario ideal para las siestas es entre las 13:00 y las 16:00 hrs. – Dormir ligeramente sentado ayuda a despertar mejor. – La cafeína tarda unos 20 minutos en hacer efecto, por lo que es ideal tomar uno antes de una Siesta de Poder. – Toma unas llaves en la mano antes de dormir, cuando las sueltes habrás cumplido el ciclo de sueño de una Siesta de Poder.

La depresión es una enfermedad de cuidado. Es tan insidiosa que a veces no nos damos cuenta del alcance de su poder hasta que pone en peligro nuestra vida. Lo peor es que la voz viene de dentro de nuestra cabeza; porque si alguien nos dijera las cosas que nos decimos a nosotros mismos cuando estamos deprimidos, o nos alejaríamos corriendo o le daríamos una paliza. Pero recuerda que no es tu voz interior la que habla, sino la de la depresión diciéndote estas mentiras. La depresión te dirá que eres débil y perezoso, y tratará de convencerte de que no estás enfermo sino que tu problema es la falta de voluntad. La realidad es que la depresión es una enfermedad que afecta la salud emocional, social, conductual y física, y requiere tratamiento. La depresión siempre encuentra la forma de hacernos sentir inútiles e indignos de ser amados. Y lo primero que pensamos es que nadie quiere escuchar acerca de nuestra tristeza o nuestros problemas. Nos convencemos de que no merecemos amor, ternura ni atención de los demás. Pero el pensamiento negativo es solo una de las tantas mentiras con que nos envuelve la depresión, y se puede contrarrestar con psicoterapia que nos ayude a desarrollar una mejor relación con nosotros mismos y un nuevo modo de pensar. Cuando la depresión gobierna, el temor y la apatía reinan en lugar de la felicidad y el sentido. Y así cada vez nos sentimos menos conectados a las cosas de la vida, hasta que todo deja de importarnos y dejamos de intentarlo porque sentimos que, hagamos lo que hagamos, todo será inútil. Sin embargo, se trata de un velo que la depresión coloca entre nosotros y las cosas que son importantes; en este caso la terapia también es de mucha ayuda para aclarar nuestros valores y recuperar el sentido de la vida. La principal estrategia de la depresión es aislarte, haciéndote sentir que estar solo es más cómodo y más seguro que estar conectado y ser apoyado por los demás. Sin embargo, los estudios demuestran que la depresión empeora cuando nos aislamos, y estar con otras personas que te apoyan y creen en tu recuperación reduce drásticamente los síntomas depresivos.

GIF Julia odiaba recibir audios por Whatsapp. A veces tardaba días en escucharlos, incluso semanas; y siempre, invariablemente, los borraba. Salvo uno. Su marido se lo había repetido una y mil veces, hasta el cansancio, hasta convertir la sugerencia en un puto homenaje a Pavlov: ¡Por favor, Julia, escuchá los audios cuando no estás en casa! No hagas que me preocupe al pedo. ¿No ves las noticias vos? Ése día Julia estuvo atenta al teléfono todo el día. La pantalla se iluminó cuando volvía del supermercado. Julia ingresó el código de su teléfono. Whatsapp. Mensaje de audio. Se calzó los auriculares. Ahora sí. Play. Del otro lado oyó el susurro desesperado, taquigráfico, de su marido: —¡Alguien entró en casa! Está en el piso de arriba. ¡Tiene un arma! Me escondí en el sótano. Desde acá no tengo señal, solo internet. ¡Llamá a la policía, Julia, te lo pido por f...! Fin del mensaje. Julia cerró su Whatsapp. Marcó los números sin necesidad de recurrir a la agenda. Tenía una memoria excelente. —Diga —contestó una voz masculina. —Bajá. Está en el sótano —dijo Julia.
GIF Sea poco o mucho tiempo el que están juntos, sientes que algo no anda bien. Es cierto que debemos luchar por nuestra relación de pareja, noviazgo o matrimonio, pero también lo es que el amor a veces se acaba y es necesario dejarlo ir. Pero... ¿Cómo saber hasta cuándo seguir luchando, o cuándo es el momento de decir adiós? Separarse no es fácil, es un gran cambio, empezar todo de nuevo. Y para eso, se requiere mucho valor. Mucas veces, la situación de la pareja nos hace sentir que estaríamos mejor solas. Sólo así volveríamos a conseguir la felicidad. Pero cuándo es necesario dar este paso, solamente quienes están involucrados en la relación lo saben. Si tu novio o esposo está en estado de negación; inventa excusas o te culpa de todos los fracasos de la pareja, sólo para no asumir su propia responsabilidad. Si ya no te sientes conectada a tu pareja, más allá de una pelea o enojo pasajero. Si te sientes preparada para estar sola. Si no tienes hijos, son adultos y comprenden, o estás segura de que la separación será mejor para ellos, que continuar viviendo de esa manera. Si hay indicios de algún amante. Si cada vez que hablas, peleas con tu pareja. Las respuestas a estas pautas pueden ayudarte a tomar una determinación, ya sea la ruptura definitiva y armar las valijas o no, y armar otra lista paralela con las razones por las cuáles debas permanecer en tu historia de amor. Poner las cosas en la balanza, y ver cuál de las dos listas tiene mayor peso, o más ítems. Esto te ayudará a saber si estás recibiendo lo suficiente de tu relación como para continuar. Tomar esta decisión tan dolorsa, puede serlo aún más para el otro. Pero piensa que seguir sumergidos en una relación que no funciona sólo dolerá más con el tiempo. En la vida hay que aprender a dejar ir las cosas cuando ya no son buenas.

¡Cariño, Hola! Ya sé, quizá es un poco disparatado, una tontería. No te conozco aún, ni tú a mí; o quizá sí, pero no sabes que esta carta es para ti… ni yo lo sé. Te seré sincera, no he soñado mucho contigo. No como lo hacen muchas mujeres desde pequeñas, ya sabes: casarse, formar una bonita familia, ‘’vivir felices por siempre’’. No. No sé desde que edad me golpeó la realidad, sólo sé que desde niña; y desde niña no se me ha dado pensar mucho en ti, perdón, es la verdad. Pero esta noche se me ocurrió escribirte, pensarte un poco. Aunque realmente no sepa en estos momentos a quien le escribo. Y es que cabe aclarar que simplemente no te veo como mi héroe, ni como un príncipe azul, ni mucho menos un ser perfecto. Para mí, eres un ser humano… con defectos y virtudes, con derecho a equivocarse y ser frágil en algunas ocasiones, como yo. Quizá no siempre esté de acuerdo con tus decisiones y gustos… pero los respetaré, esperando que tu hagas lo mismo. ¿Te gusta la lluvia? A mí me encanta. ¿No te gusta? Lo más probable es que te obligue a amarla, y si no lo logro, quizá haga que la odies más. ¡Así que prepárate! Cuando en una mañana, tarde, noche o incluso madrugada (cualquier tiempo es perfecto) te lleve a rastras bajo ella y te haga girar conmigo. Sí, lo sé, me odiarás por hacer que empapes tu cabello, rostro, y aquellos tenis viejos que no te cansas de usar, pero prometo que si en ese momento olvidas el mundo superficial y te hundes conmigo en risas y gotitas heladas o cálidas, eso será lo de menos. Lloverá y después te arroparé a besos, lo prometo (es de las cosas que si puedo prometer, pues sería un encanto cumplir). Espero que no seas muy tímido, suelo comportarme cuando hay gente… pero salir de lo cotidiano está bien de vez en cuando, y haré alguna ridiculez esperando que me sigas la corriente. Correr, saltar, reír, gritar, girar. Sin duda, y aunque tu tengas más fuerza que yo, te retaré a jugar luchitas. A veces no paro de hablar, así que ojalá tengas cierto gusto por la lectura y el aprender, y/o sumo interés en lo que te gusta hacer, para que las conversaciones no falten. Chistes, bromas, burla hacia lo irónica que es la vida y las leyes morales. A veces también soy muy callada, ojalá sepas disfrutar el silencio, las miradas, sonrisas y caricias. Amo… realmente amo escuchar música. Nos veo recostados en el suelo escuchando aquella lista de reproducción que me pone al límite, inmóviles, mirando a la nada. Haré lo que pueda por apoyarte en lo que te gusta, por ser tu base cuando te sientas tambalear, por ser tu compañía cuando la soledad te ataque, por ser quien te de ánimos cuando creas que no puedes más, o simplemente callar y abrazarte cuando te quiebres. Y llegará ese momento, en que después de dar tanto amor, se nos acabe. El problema, claro, es cuando a uno se le termina antes que al otro. Tú querrás seguir tu rumbo, yo el mío. Sin dramas, sólo aceptando que lo que empieza también acaba. Si eres tú quien decide marcharse, como dije al comienzo, habrá decisiones tuyas con las que no estaré de acuerdo, pero respetaré; no quiero que pienses que te buscaré. Si decides marcharte nada de mi te frenará. En cambio, si la que decide marcharse soy yo… te pido, hagas lo mismo. Aunque, acá entre nos, si compartí tanto contigo, dudo realmente querer marcharme a menos que sea necesario. Soy realista, en ocasiones fatalista. No me gusta esperar nada de nadie, prefiero llevarme sorpresas en lugar de decepciones. Me preparo para lo peor, espero lo mejor y acepto lo que venga. Sé que el amor es una reacción química, que el corazón sólo bombea sangre y por tanto no es donde vive el amor, y que la eternidad no se puede poner en manos de un mortal, lo sé. Te juro que lo sé y comprendo muy bien. Con amor futuro y en el momento en que me leas, presente.

GIF Si vas a empezar a estudiar o trabajar, es vital elegir algo que te guste y que te veas haciendo toda la vida. En general hacemos mejor aquello que nos gusta; y hacer aquello en lo que somos buenos y nos motiva potencia nuestras posibilidades de éxito. Recuerda: los trabajadores más motivados suelen llegar más lejos en su carrera. Es como un círculo virtuoso que se potencia porque trabajamos mejor cuando estamos felices y hacer lo que nos agrada también nos ayuda a ser dichosos. Procura elegir algo que realmente puedes hacer. Por ejemplo, por más que te guste ayudar a la gente, no te vuelvas cirujano si no soportas ver sangre. Quizá puedes sentir que ayudas a los demás enseñando, si tienes talento para eso, o tal vez serías un excelente profesional de recursos humanos. Distintas carreras pueden acomodarse a lo que te gusta. También sé realista en tus expectativas. No porque seas excelente empezarás siendo gerente. También averigua cuál es el sueldo promedio en el área en que quieres trabajar antes de buscar empleo. Aprende, aprovecha el tiempo que tengas, ya sea en el colegio, trabajando con alguien que te explica, en un instituto o en la universidad, esa es la clave del éxito. Especialmente importante son las habilidades blandas. Responsabilidad, saber trabajar en equipo y comunicarte eficazmente, son ejemplos de habilidades que están relacionadas con comportamientos y que los empleadores valoran mucho. Elegir una carrera es una decisión compleja para la cual es vital informarte. Así evitarás sorpresas y mejorarás tus opciones de éxito. Tómate el tiempo para tomar tu decisión, compártela con las personas que te quieren y escucha su opinión. Y recuerda siempre estar seguro de lo que quieres porque ante todo debe hacerte feliz. Es importante informarse sobre las perspectivas laborales (empleabilidad e ingresos promedio) para que te hagas una idea realista de lo que te espera. También procura informarte sobre el contenido y malla curricular de las carreras para ver si son lo que imaginas.
GIF Podríamos alegrarnos y sentirnos completamente satisfechas por todo lo que somos y tenemos, pero se ha vuelto mucho más fácil pensar en lo que nos falta y resulta más interesante obsesionarnos con lo que nunca seremos. Como si fuéramos nuestro propio gurú, decretamos que jamás encontraremos al amor de nuestra vida, que nunca conseguiremos el trabajo de nuestros sueños o que definitivamente no podremos tener el cuerpo que anhelamos. Una mujer llora entre 30 y 67 veces por año, mientras que un hombre sólo lo hace entre 6 y 17 ocasiones. Tal diferencia se debe a la morfología y química del cuerpo. Los conductos lagrimales de las mujeres son más cortos que los masculinos, por lo que ellos son capaces de acumular lágrimas por más tiempo sin dejarlas salir. Al contrario de lo que nos ocurre a nosotras, quienes tenemos una menor capacidad para contener físicamente las lágrimas. El aspecto hormonal se suma a la lista de razones por las que la mayoría del tiempo nos sentimos infelices con la vida. Por ejemplo, la prolactina, una sustancia 60 % más alta en las mujeres, está muy relacionada con el centro emocional del cerebro y genera que ellas dejen fluir sus emociones con mayor soltura. Quizá estas explicaciones contengan las razones por las que las mujeres nunca llegan a sentirse dichosas con su vida. Aunque parezca absurdo, es importante conocer cuáles son los motivos que impiden circular la alegría con normalidad para, de esa forma, identificarlos y comenzar a trabajar en ellos desde la raíz. Enfermarte es normal y, de hecho, es necesario pedir permiso para faltar al trabajo y así entregar un proyecto después de la fecha acordada. O simplemente puedes cancelar alguna cita importante, pues no hay nada que te haga sentir mejor más que descansar cuando tu salud física o anímica, no está del todo bien. Ya sean pendientes tuyos o planes con tus amigos, no debes sentirte mal por haberlos cancelado o pospuesto. Eres libre de tener prioridades y cambiarlas de un momento a otro. mujeres-infelices-problemas El hecho de no querer perderte de nada puede estar agotándote. Si siempre te sientes sin energía, con sueño o desmotivada necesitas urgentemente regalarte uno o varios días para descansar en la comodidad de tu cama. Así recuperarás la vitalidad, que desde hace tiempo te hacía falta, y dejarás de sentirte afligida por todo lo que tienes que hacer. Nada es emocionalmente más desgastante que pensar las cosas una y otra vez, más cuando se trata de situaciones pasadas o de escenarios que no van a cambiar. No puedes regresar el tiempo, deja de pensar en el hubiera y concéntrate en el presente. Todos cometemos errores, no te castigues repasando todos los días lo que hiciste o dejaste de hacer. Si nunca celebras alguno de tus éxitos, por más pequeños o grandes que sean, comenzarás a sentirte estancada e inmersa en una rutina monótona de la que te será difícil salir. Debes reconocer tus esfuerzos y premiarte por haberlo logrado. Si tú no te motivas nadie más lo hará. Compararte es el antónimo de la felicidad. Todos somos diferentes y si intentas ser igual a otro(a) te resultará imposible sentirte bien, por el contrario, experimentarás sentimientos de frustración. Tener aspiraciones y buscar inspiración es positivo, no permitas que se convierta en una obsesión. No importa si es en el trabajo, en la escuela, en tu relación de pareja o en tu grupo de amistades, pensar que eres completamente reemplazable e innecesaria te deprimirá irremediablemente. Trata de tranquilizarte cuando creas que no eres lo suficientemente buena y piensa en cada una de las personas que te estiman. Pensar en todo lo que pudiste haber hecho distinto y preocuparte por el futuro te volverá una persona muy ansiosa. Concéntrate en lo que haces hoy y si deseas cambiar algo trabaja en ello. Deja que el tiempo te ayude a acomodar las cosas en tu vida para que no te sientas inconforme y perturbada.
GIF El filósofo subió a lo alto de la colina. Era noche cerrada. Las nubes se amontonaban en el horizonte como un rebaño entumecido que espera los dedos rosados del alba. En esa hora incierta elevó su voz al cielo. —La tenacidad es un rasgo deseable en muchas actividades pero no en el amor —dijo el filósofo—. El insistidor rara vez seduce, a lo sumo desgasta. Su virtud no es la conquista elegante sino la voluntad de perpetuar un asedio tan prolongado que, por hambre, sed o aburrimiento, la plaza finalmente se rinde ante él. El filósofo aguardó que sus palabras atravesaran la negrura, pero la luna, con un brillo fatigoso, casi indiferente, se asomó entre las nubes. Desde entonces fueron muchos los sabios que ascendieron a la colina para persuadir a la luna; pero esta continuó saliendo, noche tras noche, con la íntima convicción de que algún día el girasol la miraría.
Renuncia a todas esas situaciones que te provocan un gran malestar, renuncia a aquellas personas a las que les has dejado de importar. La renuncia es difícil, un paso muy importante en el que nos sentimos inseguros y llenos de dudas. Sin embargo, hay momentos en los que no nos queda otra opción si queremos dejar de sufrir. Nos cuesta dejar a esas personas que nos han importado atrás. Ya no miran en nuestra misma dirección, sus metas y objetivos en la vida han dejado de coincidir con los nuestros. ¿Qué nos aportan ahora? Mantenernos atados a ellas nos hará sufrir y nos impedirá seguir adelante. La solución más inteligente es la renuncia. Renunciar no siempre significa debilidad. A veces, muestra que eres lo suficientemente fuerte como para dejar ir Renuncia, por respeto a ti Cuántas veces hemos mencionado la hermosa metáfora del tren. Ese tren en el que nosotros somos los protagonistas, donde hay gente que se sube y permanece, otra que tiempo después se baja. A algunas personas tan solo les dedicaremos un saludo. A otras, en cambio, las haremos partícipes de nuestro viaje y estableceremos una relación mucho más profunda con ellas. ¿Qué ocurre con esas personas que adquieren un significado importante para nosotros? Queremos retenerlas en nuestro tren, evitar que se bajen. Pero, no podemos obligar a nadie a que nos acompañe hasta el final. Muchas de estas personas se bajarán y esto, en un principio, dolerá. Pero, con el tiempo comprenderás que hay que aprender a soltar, porque nadie nos pertenece. Aferrarse a una situación que no va a progresar te provocará dolor. Estas dando todo lo que puedes de ti por una relación que no tiene salida alguna. Siempre nos han dicho que hay que dar sin esperar recibir nada a cambio. El problema es que cuando esto se convierte en una constante corremos el riesgo de hacernos daño, chocando una y otra vez contra el mismo muro. Renunciar a alguien que fue importante para nosotros es muy difícil Renunciar a una persona es un acto de amor propio. Tienes que darte una oportunidad para que las heridas de esa relación que no ha sido fructífera cicatricen. Solamente de esta manera podrás conocer a otras personas y descubrir que sí existen aquellas que te darán la mano, libremente, a lo largo de toda tu vida. Algunas personas pasan por nuestra vida para enseñarnos a no ser como ellas Como afirmó Oscar Wilde, “algunas personas causan felicidad a donde van; otras, cuando se van”. Esto es algo que todos hemos vivido. No sé si le he dejado de importar, si me ve con los mismo ojos En ocasiones los sentimientos de una persona se trasforman pero esta no nos abandona. Esto sucede mucho en las relaciones de pareja donde el amor se ha reducido al cariño, pero a pesar de esto continúan juntos. A veces es porque no se atreven ya que se han “acostumbrado” a estar juntos. Otras veces es que piensan que la otra persona no tiene la culpa de que ellos ya no la amen. El gran problema de esta situación es que ambas personas terminan sufriendo. Una de ellas se encontrará vacía porque su pareja no satisface sus necesidades y la otra se sentirá atada porque está con alguien por el que ya no siente nada. Así, no es raro que las señales de cariño se vayan borrando por los sentimientos de frustración y aparezcan esas señales inequívocas de que todo ha terminado: Ya no se preocupa por tus necesidades, sobre todo desde el punto de vista afectivo. Las muestras de cariño quedaron ya en el pasado por lo que empiezas a sentirte solo y abandonado. No tiene en cuenta tus ideas y criterios, por lo que empieza a tomar decisiones por su cuenta. En la gran parte de las ocasiones, todo esto está dirigido a satisfacer sus propias necesidades. Eres tú quien mantiene a flote la relación, quien lo da todo. Si en algún momento dejases de dar sabiendo que no recibes nada a cambio, la relación llegaría a su fin. Has empezado a ser humillado, criticado… La otra persona empieza a alejarse de ti sin razón aparente. De repente, la que era tu fuente de felicidad se ha convertido en tu verdugo. Cuando sufras por renunciar a alguien, recuerda que no hay mayor sufrimiento que renunciar a uno mismo Por alguna razón, ya no eres una prioridad para esa persona especial y eso te duele. Lo correcto sería que ella misma se sincerase contigo para que no tuvieses que reconocer estas señales que no te resultarán agradables. Piensa que la renuncia es algo voluntario, realmente ¡no quieres hacerlo! Pero, debes tomar esta decisión para no continuar sufriendo en la relación. A lo largo de la vida te encontrarás con estas situaciones de renuncia que llevarás a cabo con parejas, amistades e incluso familia. Aprender a despedirnos, comprender que decir “adiós” será bueno para nosotros es una realidad que tan solo entenderemos con la experiencia.
Todos queremos ser mejores a diario pero muchas veces no sabemos como hacerlo o simplemente pensamos que sin hacer ningún cambio lo seremos. Estos consejos seguro te ayudaran a sacar una mejor versión de ti. Mira estos 12 consejos que te ayudaran a ser una mejor persona cada día. Consiéntete pero evita dejar que las tentaciones te seduzcan Júntate con aquellos que podrán hacerte reír pero también permítete estar triste de vez en cuando. No suprimas tus emociones negativas, reenfócalas Ayuda a los demás pero no sufras en el proceso. Toma una pausa cuando se te haga difícil solucionar alguna situación. Haz experimentos y sigue siendo curioso. Examínate en el espejo pero con amor y buena actitud. Deja ir las personas y las cosas. Trabaja en ti pero poco a poco, paso a paso. No te exijas ser feliz y eficiente todo el tiempo. No te encasilles ni te limites.