Miyata1987
Usuario (Argentina)
PC económica para eSports y juegos 1080p Procesador Empezamos eligiendo el corazón del equipo. La mayoría de los juegos utilizados en el mundo de los eSports dependen del IPC del procesador y no exigen más de cuatro hilos para funcionar correctamente, así que hemos apostado por el Pentium G4560. Este procesador es una solución todoterreno basado en Kaby Lake de Intel que cuenta con dos núcleos y cuatro hilos a 3,5 GHz y ofrece un excelente nivel de rendimiento. Placa base Es un componente importante pero no tenemos mucho presupuesto, así que debemos apostar principalmente por el valor calidad-precio. Por ello hemos elegido una placa MSI B250M Pro-VD, que trae soporte total y directo de procesadores Kaby Lake y nos permite montar memorias DDR4 a 2.400 MHz. Memoria RAM Como ya hemos anticipado podemos montar un kit de DDR4 a 2.400 MHz, y dado que ahora mismo no presentan una diferencia de precio importante frente a los modelos a 2.133 MHz no hemos tenido duda alguna en apostar por el kit Crucial Ballistix Sport 2400 4 GB x 2. Gracias a esa mayor frecuencia de reloj notaremos pequeñas mejoras de rendimiento en algunos juegos concretos. Tarjeta gráfica Es una de las decisiones más importantes. Tenemos varias opciones pero nos otros nos hemos decantado por la MSI GTX 1050 TI AERO ITX OC, ya que ofrece una mejora importante de rendimiento frente a las GTX 1050 y RX 560 y tiene un precio muy bien ajustado. Este modelo viene con overclock, tiene un tamaño muy compacto, se conforma con una fuente de alimentación de 300W y no requiere conector de alimentación adicional. Disco duro El presupuesto nos obliga a ir directamente a por un disco duro, ya que de lo contrario tendríamos serios problemas de capacidad de almacenamiento. Por ello hemos optado por un HDD estándar de Toshiba en su versión de 1 TB. Este modelo tiene una velocidad de 7.200 RPM y 32 MB de caché, suficiente para disfrutar de una buena experiencia de uso. Caja y fuente de alimentación Tenemos un equipo con un consumo mínimo así que no necesitamos una fuente potente ni con conectores de alimentación adicionales. Dado que lo que prima es mantener el precio lo más bajo posible hemos optado por un combo de caja y fuente de alimentación B-Move Vega Mini. Esta torre tiene un tamaño muy compacto pero podrá albergar sin problemas todos nuestros componentes, ya que la placa base es micr ATX y la gráfica es mini ITX. Su fuente integrada es de 500 vatios y cumple más que de sobra. Resultados en algunos juegos utilizando la configuración con GTX 1050 TI: Overwatch 1080p en ultra: 96 FPS.GTA V en 1080p y calidad muy alta: 54 FPS.The Witcher 3 en 1080p y calidad muy alta: 37 FPS.DOTA 2 en 1080p y calidad ultra (DirectX 11): 121 FPS.DOOM 2016 en 1080p y calidad máxima (OpenGL): 73 FPS.CS:GO en 1080p y calidad máxima: 172 FPS.

La memoria virtual de Windows: qué es y cómo podemos mejorar el rendimiento Muchas veces se habla de la memoria virtual. No obstante, no siempre está muy clara la definición del término. Es una función importante de nuestro ordenador y deberíamos saber cómo funciona para poder controlarla y modificarla. Lo primero que debemos saber es que no es algo propio de Windows, ni mucho menos, sino que es un recurso virtual que usan muchos sistemas virtuales. Entre ellos también se encuentra Linux y macOS, por supuesto. Por otro lado, que un SO tenga este tipo de memoria no quiere decir que podamos modificarla (en sistemas operativos móviles, por ejemplo, no es muy común). También es posible conocer esta memoria como memoria swap o memoria de intercambio, especialmente en Linux. Todas estas definiciones refieren al mismo concepto, solo que en función la interfaz sobre la que trabajemos se llama de un modo u otro (pero vamos, que en definitiva es lo mismo, aunque puede que en un SO a nivel técnico funcione de otra manera algo diferente). Qué es la memoria virtual La memoria RAM en sí es un componente electrónico de nuestros dispositivos que se encarga de guardar información que necesita ser procesada. Almacena, pues, instrucciones para el procesador. No siempre puede dar a basto y a veces simplemente se llena (es un recurso muy limitado) ¿Qué ocurre entonces? Se recurre a lo que se conoce como memoria virtual. La memoria virtual, de cara a un programa, es como si fuera la memoria RAM habitual ¿Por qué se recurre a la unidad de almacenamiento principal y no a otra? Principalmente porque es el siguiente en la lista de la jerarquía de memoria (primero van los registros de la CPU, luego la memoria caché, la RAM y la unidad de almacenamiento). Para ello se crea lo que se conoce como archivo de paginación (que puede ser más o menos grande). Sabremos que nuestro ordenador la estará usando cuando notamos que está funcionando más lento de lo que debería. Al ejecutar un juego, por ejemplo: lo que no es importante (el juego) pasa a la memoria virtual y por lo tanto la información se procesa con mayor lentitud. Por qué es interesante usar la memoria virtual La memoria virtual tiene un costo por bit más barato. Esto quiere decir que más GB implica desembolsar menos dinero. En términos económicos es una ventaja. El problema es que al ser más lenta (la latencia es mayor) ralentiza algunos procesos. Sin embargo, hay veces que es interesante usarla. Por ejemplo, para liberar a la memoria RAM y que pueda encargarse de lo más importante con prioridad. En resumen, la memoria virtual se encarga de lo que no es ‘vital’. Esto evita inestabilidad o que el sistema se acabe cayendo. ¿Se puede desactivar la memoria virtual? Viene activada por defecto y es por un motivo muy claro: es necesaria. No es una solución óptima para la falta de memoria RAM, pero sí que es la mejor solución que podemos encontrar hoy en día (sin contar con un aumento de memoria, claro). Por poder, se puede desactivar. Pero como ya hemos dicho, puede provocar inestabilidad y que los programas que estemos ejecutando o que incluso el propio sistema sufra inestabilidad (o caídas en los peores casos). Cómo desactivar la memoria virtual Desactivarla en Windows es muy sencillo, no obstante. Tan solo tenemos que seguir estos pasos: En el buscador de Windows (sí, Cortana es válido) tecleamos ‘Sistema’. Si salen varios resultados, tendremos que elegir el que tiene un icono con una pantalla de PC y un teclado.Una vez se haya abierto la ventana emergente resultante, en el menú lateral izquierdo encontraremos un enlace que reza Configuración avanzada del sistema. Tendremos que entrar en ese apartado.Se abrirá una ventana emergente de nuevo. En la pestaña Opciones avanzadas pulsamos sobre el botón de Configuración (el que está bajo el subtítulo de Rendimiento).De nuevo tendremos otra ventana emergente abierta. Esta vez tendremos que ir a la pestaña Opciones avanzadas y pulsar sobre el único botón que encontraremos y que pone Cambiar.Por última vez, se abrirá otra ventana emergente. En este caso tendremos que desmarcar un checkbox que habrá en la parte superior y que nos permitirá desactivar la paginación.Marcamos la casilla Sin archivo de paginación. Para revertir el proceso solamente tendremos que repetir todos los pasos hasta el sexto, que será sustituido por marcar la casilla Tamaño administrado por el sistema. Cómo aumentar la memoria virtual Por defecto esta memoria tiene asignada un espacio que varía en función de las características de nuestro ordenador. Pero esa cifra podemos cambiarla a nuestro gusto. Estos son los pasos a seguir para ello: En el buscador de Windows (sí, Cortana es válido) tecleamos ‘Sistema’. Si salen varios resultados, tendremos que elegir el que tiene un icono con una pantalla de PC y un teclado.Una vez se haya abierto la ventana emergente resultante, en el menú lateral izquierdo encontraremos un enlace que reza Configuración avanzada del sistema. Tendremos que entrar en ese apartado.Se abrirá una ventana emergente de nuevo. En la pestaña Opciones avanzadas pulsamos sobre el botón de Configuración (el que está bajo el subtítulo de Rendimiento).De nuevo tendremos otra ventana emergente abierta. Esta vez tendremos que ir a la pestaña Opciones avanzadas y pulsar sobre el único botón que encontraremos y que pone Cambiar.Por última vez, se abrirá otra ventana emergente. En este caso tendremos que desmarcar un checkbox que habrá en la parte superior y que nos permitirá cambiar la cantidad asignada.Marcamos la casilla Tamaño personalizado y luego introducimos un valor inicial y un valor máximo. Aumentar la memoria virtual ‘a tutiplén’ no tiene un efecto proporcional en cuando a rendimiento, pero sí que podría ayudar en ciertas circunstancias. También tenemos, por ejemplo, la posibilidad de destinar esta memoria a los servicios en segundo plano y no a los programas (no recomendable si estamos realizando algo en segundo plano que sea importante).

Paper Toilet Se trata de un rollo de papel higiénico, como su propio nombre indica, ni más ni menos. Podemos desecharlo, pero nada más. Cuando lleguemos al final, simplemente comenzará de nuevo. Hace falta que tengamos Javascript activado para que funcione. Beicon En esta web no encontraremos más que una sartén con beicon cocinándose. Tiene sonido. ¿Es ya Navidad? Esta web te dice si ya es Navidad o no, para los más desesperados (sinceramente, no sabría clasificar si esta web es realmente inútil o no). Un césped creciendo ¿Nunca has visto uno de esos vídeos de 10 horas donde se muestra césped ‘creciendo’? Esta web nos permite ver el césped de una casa en directo cuando queramos, como en esos vídeos, pero sin duración. A veces ocurren cosas misteriosas. PoPoPopcorn Sinceramente, es relajante oír palomitas de fondo. Kim Jong-il mirando cosas Kim Jong-il, padre de Kim Jong-un, el actual líder de Corea del Norte, también tenía sus memes (igual que Putin también). En concreto en esta web podemos ver cómo Kin Jong-il está mirando cosas. Mitosis celular Esta web divide ‘celulas’ al pasar el ratón por encima. Into Time Es una variante de la web anterior, solo que en colores. En esta ocasión tendremos que pulsar sobre la pantalla para que funcione. Este es el dedo Simplemente prueba a pasar el ratón por encima de este dedo para descubrir qué hace. Caída ‘libre’: Falling Guy Con esta web y el scroll podremos hacer que la pobre persona que está en ella caiga de forma repentina en un agujero en la tierra. En total este pobre personaje se ha caído ya 114 metros. ¿Cuál es mi nombre de Starbucks? Esta web muestro cómo escribirían tu nombre si fueras a un Starbucks (por eso de que siempre escriben el nombre mal). GIF’s de perros Hay quién dirá que los GIF’s de gatos son los mejores, pero se equivocan. Simplemente entra y disfruta de estos tiernos GIF. La web que borra lo que escribes Esta web borra todo lo que has escrito cuando paras de teclear. Es ideal para estudiar de memoria. ¿Está mi ordenador encendido? Esta web comprueba y nos informa si el ordenador desde el que nos conectamos está encendido o no. Nada más que decir. Por desgracia ya no funciona.

GIF Guía SSD: todo lo que debes saber SSD es uno de los componentes más interesantes que hoy en día un usuario debe valorar en la compra de un equipo informático nuevo o en la actualización de un equipo existente, sea reemplazando el disco duro en un portátil o instalando una SSD junto a él en un ordenador de sobremesa. Las ventajas de estas unidades de estado sólido sobre los discos duros son variadas, especialmente un rendimiento muy superior en tiempos de acceso, arranque del sistema operativo, en la apertura de aplicaciones o en transferencia de datos. Basadas en memorias NAND flash, la ausencia de partes móviles de una SSD también le otorgan otras ventajas, en ruido, emisión calorífica o consumo. La mejora de su robustez y resistencia a fallos ha sido otra constante y las últimas generaciones se acercan al tiempo medio entre fallos (MTBF) que ofrece un disco duro de consumo. La llegada al mercado de nuevos formatos aún más interesantes que los clásicos conectados a la interfaz SATA y la rebaja de precio constante que ha venido registrando el sector hasta 2016, ha añadido atractivos adicionales para convertir a SSD en el componente recomendado para almacenamiento masivo. Hoy repasamos todo lo que un usuario debería conocer de estas unidades y actualizamos la guía de compra con los modelos más interesantes en rendimiento/precio. Formatos El formato más popular y versátil es el que utiliza el estándar de 2,5 pulgadas (igual que los discos duros). Si lo vas a montar en un ordenador portátil solo tienes que asegurarte que su altura sea soportada, porque existen unidades de 9,5 mm y 7 mm. Para ordenadores de sobremesa, te sirven todos los existentes. Puedes utilizarlos tal y como se entregan aunque lo ideal es comprar un adaptador a 3,5 pulgadas para un mejor montaje en una torre de PC. El segundo formato más importante a valorar es el denominado M.2. Destinado a sustituir a los mSATA, sus ventajas en tamaño, peso y consumo sobre los que usan el estándar de 2,5 pulgadas, son enormes y se pueden utilizar en portátiles o sobremesa. También mejora en rendimiento dependiendo de la interfaz utilizada como luego veremos. Entre sus desventajas, podemos citar un mayor coste y menos versatilidad ya que no todas las placas base lo soportan. Un tercer formato que podemos encontrar para equipos de sobremesa es el de tipo tarjeta pinchada directamente en un slot PCI de la placa base. En este formato se incluyen las unidades que montan sus chips directamente en la tarjeta o si ésta se utiliza como accesorios para poder montar las M.2 anteriores en placas que no tengan un conector especializado. Rendimiento – Buses de conexión Otro elemento distintivo a la hora de comprar una SSD es su bus de conexión. Las unidades de 2.5 pulgadas se conectan a la interfaz SATA (no compres nada que no soporte SATA-III – 6 Gbps), mientras que M.2 se pueden conectar a SATA o a PCIe. Son éstas últimas las más extendidas y las que marcan la diferencia en rendimiento. La interfaz utilizada termina redundando en un mayor rendimiento y es una de las principales ventajas de las SSD. Cuando reemplaces un disco duro verás como tu portátil “vuelve a la vida” en tiempos de arranque, apertura de aplicaciones, transferencia de archivos y en rendimiento general de la máquina. Sin embargo, no todas las SSD ofrecen el mismo rendimiento incluso bajo el mismo bus de conexión, derivado de las memorias utilizadas y especialmente de su controlador. El usuario que compre hoy un SSD, no debería conformarse con menos de una unidad que no alcance los 500 Mbytes por segundo sobre SATA en velocidades de transferencia de datos tanto en lectura como en escritura. Hay SSDs muy baratas que rebajan este dato especialmente en escritura. Evítalas, no merecen la pena. Las M.2 que utilizan PCIe son las unidades más rápidas que vas a encontrar en almacenamiento sólido de consumo. Utilizan la interfaz nativa PCI-e para disparar su rendimiento hasta un máximo teórico que llega a multiplicar por cinco el de las unidades de estado sólido conectadas a SATA. Aunque en sus inicios su precio era prohibitivo para el gran consumo, las distancias frente a SATA se están reduciendo y por ellas pasan el futuro del almacenamiento en PC. A destacar que las nuevas generaciones de SSD M.2 PCIe soportan el estándar NVM Express, diseñada desde cero aprovechando la baja latencia y el paralelismo de los SSD PCI Express, ofrecen un rendimiento espectacular, convierten la unidad en arrancable, permitiendo prescindir completamente de otras unidades de almacenamiento, como los discos duros. Si vas a comprar este tipo de SSDs para reemplazar por completo disco duros, asegúrate que tu placa soporta o puede ser actualizada para soportar el protocolo NVM y convertir la unidad en arrancable. De lo contrario, no podrás utilizarla como unidad principal para instalar en ella el sistema operativo. Capacidad Hay una diferencia importante entre la forma que manejan los datos una SSD y un HDD. Una SSD escribe datos en trozos llamadas “páginas”. Un grupo de páginas se denomina un bloque y con el fin de escribir nuevos datos en un bloque ocupado, todo el bloque tiene que ser borrado primero. Para evitar la pérdida de datos, toda la información que existe en el bloque primero debe ser trasladado a otro lugar antes de que el bloque se puede borrar. Una vez que los datos se mueven y el bloque se borra, sólo entonces se pueden escribir. Este proceso es casi instantáneo pero requiere espacio libre vacío para que funcione correctamente. Si no hay suficiente espacio libre el proceso pierde eficiencia y se ralentiza. Comentamos este apartado técnico porque afecta a la capacidad cuando realizamos la compra de una SSD. Para lograr su máxima eficiencia deberíamos dejar libre aproximadamente un 20 por ciento de la unidad. De ahí que -actualmente- recomendemos la compra de una unidad de al menos 250 Gbytes si la queremos instalar en un ordenador portátil para reemplazar el disco duro instalado. Evitaríamos las unidades de 128 y 64 Gbytes, exceptuando si el presupuesto es crítico. En un PC de sobremesa las necesidades de capacidad de almacenamiento son mayores tanto si reemplazamos todos los discos duros (caro pero más efectivo) como si hacemos convivir la SSD (como primera unidad de arranque para el sistema y aplicaciones) con el/los discos duros instalados. Montar una SSD de baja capacidad y precio que funcione junto al disco duro es una buena opción para no gastar demasiado. Si tu presupuesto es más amplio y quieres lo mejor, puedes apostar totalmente por SSD. Unidades con 1, 2 y 4 Tbytes son ya comunes; Fixstars tiene a la venta modelos con 6 Tbytes; SanDisk o Samsung comercializarán unidades de 8 Tbytes este año, lo mismo que Intel de la mano de Micron ofertará modelos con 10 Tbytes. Resistencia y Longevidad A pesar de sus componentes mecánicos, los discos duros siguen siendo “norma y seña” en cuanto a resistencia de unidades de almacenamiento y de ahí su uso masivo en servidores y centros de datos 24/7 donde prima la fiabilidad por encima de todo. Además, requieren pruebas y certificaciones que pueden durar meses y por ello la entrada de SSDs ha sido hasta ahora tímida. A diferencia de los discos duros, las SSD no tienen partes móviles lo que les otorgan una gran ventaja en cuanto a imposibilidad de fallo mecánico. Por contra, los SSD son más propensos a fallos de energía eléctrica mientras que la unidad esté en funcionamiento, provocando corrupción de datos o incluso el fallo total de los dispositivos. Además, los bloques de memoria en un SSD tienen un número limitado de operaciones de escritura. Afortunadamente, las nuevas generaciones han mejorado muchísimo en fiabilidad. Todas las SSD incluyen células de memoria adicionales libres para cuando las otras fallen no perder capacidad, reasignando sectores dañados. Los fabricantes ofrecen 3, 5 o hasta 10 años de garantía y la vida media oficial de una SSD se estima entre 5 o 7 años. Últimas pruebas de resistencia han confirmado este aumento de fiabilidad con algunas series de unidades sobreviviendo después de soportar una prueba masiva de escritura por encima de los 2 petabytes. Una cantidad de datos enorme que un usuario en condiciones reales (normales de uso) tardaría decenas de años en completar. En las últimas generaciones de SSD, los fabricantes están apostando por las memorias flash NAND TLC, triple nivel por celda. Esta tecnología aumenta la densidad de almacenamiento y rebaja costes, pero reduce la resistencia de formatos anteriores como MLC y especialmente SLC, Single-Layer Cell que solo almacena un bit por celda y que ya no verás en el mercado de consumo. Compra SSD – Modelos y Precios Una vez conocido todo lo anterior (que no es poco) nos vamos de compra. Aunque no es el motivo de esta guía, tendríamos mucho que tratar sobre el controlador utilizado, la caché, el fabricante de la memoria, su tipo o el sistema de fabricación que veíamos en el párrafo anterior. Baste conocer que cualquiera de los grandes fabricantes (Samsung, Kingston, OCZ (Toshiba), SanDisk (WD), Crucial…) nos van a ofrecer modelos interesantes y variados en rendimiento y capacidad. En cuanto al precio, destacar que han subido (en general) respecto a 2016, aunque en el último mes hemos visto que el aumento se ha controlado e incluso algunas series se venden a un precio más económico. Lo habíamos adelantado: el aumento de la demanda de memorias flash ha sido constante y no solo para PC, sino por el aumento en móviles inteligentes y otros segmentos. Con ello, el precio de SSD ha roto una tendencia a la baja que parecía no tener fin, a medida que lo hacía el coste de las memorias flash NAND, el componente base y más caro para fabricar estas unidades de estado sólido. Los analistas creen que los precios seguirán subiendo más hasta finales de año. Hablamos siempre de media del sector porque algunos modelos han bajado de precio. Si estás dispuesto para la compra, te ofrecemos una selección de la oferta actual de unidades de estado sólido, con diferentes capacidades. Los separamos por formatos entre las SATA y M.2-PCIe que hemos visto en el artículo. No te vas a equivocar; hay muchísima oferta de todos los fabricantes. SSD SATA Samsung EVO 850. Es el modelo más vendido del líder del sector de las SSD. La versión de 250 GB es la más rentable en precio por GB y acaba de bajar de precio: 88 euros). La versión de 500 GB cuesta 151 euros, mientras que si necesitas mayor capacidad, la versión de 1 TB cuesta por 323 euros. Tienes también versiones superiores con 2 y 4 Tbytes, aunque en estas capacidades el precio sube bastante.Kingston SSDNow UV400. Serie de otro fabricante de garantía en unidades de estado sólido. Tienes variantes de 240 GB por 85 euros, 480 GB por 154 euros y una versión con 960 GB por 293 euros.SanDisk SSD Plus. Otra de las grandes del sector, adquirida por WD, con una serie de consumo que ofrece versiones de 240 GB por 82 euros, 480 GB por 149 euros y la versión de 960 GB por 307 euros.OCZ TR150. Recuperada con la compra de Toshiba, monta memorias del fabricante japonés (de lo mejor del sector) y ofrece unidades de 480 GB por 168 euros y versión de 960 GB por 288 euros.Crucial MX300. Muestra de integradores que trabajan con memorias externas, en este caso de Micron, ofreciendo unidades en capacidades de 275 GB por 90 euros; 525 GB por 151 euros y de 1 TB por 284 euros. SSD M.2 – PCIe Samsung 960 EVO. Aterrizó hace un par de meses en el mercado, pero va a marcar un antes y un después, al ofrecer un rendimiento desconocido en almacenamiento de consumo: 3.200 Mbytes por segundo en modo lectura. Ha bajado de precio y la unidad de 250 GB se vende por 141 euros, el modelo de 500 GB cuesta 247 euros y la versión de 1 Tbyte, 457 euros.WD Black PCIe SSD. Otra de las novedades este año es una unidad de estado sólido del líder de discos duros con 2050 MB/s en lectura. Con 256 Gbytes cuesta 121 euros y con 512 GB por 221 euros.Toshiba OCZ RD400. Toshiba ofrece un modelo MLC NAND con memorias propias de 15 nanómetros y un rendimiento estratosférico: hasta 2.600 MB / s y 1.600 MB / s. La variante de 256 GB cuesta 193 euros, mientras que la de 512 GB cuesta 303 euros.Kingston HyperX Predator. Otra de las series de M.2 recomendables con velocidades de hasta 1400 MB/s en lectura y 1000 MB/s de escritura. Ofrece un adaptador HHHL opcional para pincharlo en slot PCI si no tiene un conector M.2 dedicado. La versión de 240 Gbytes cuesta 186 euros y la versión de 480 GB tiene un precio de 342 euros.Intel SSD 750 Series – Unidad en formato de tarjeta pinchada a slot PCIe con 400 Gbytes de capacidad (MLC, HHHL AIC, PCIe 3.0 X 4). Más enfocada a estaciones de trabajo cuesta 367 euros.Samsung 960 PRO. Quizá la SSD más avanzada del mercado y la más rápida: 3500 MB/seg en lectura. La unidad de 512 GB ha bajado de precio hasta 323 euros, mientras que el modelo de 1 TB cuesta 594 euros.

Requisitos, hardware y optimización Cuando hablamos de hardware y optimización estamos haciendo referencia a dos elementos que deben ir claramente cogidos de la mano, ya que de nada sirve la una sin la otra. Podríamos hacer un símil claro y sencillo al hablar por ejemplo del motor y las ruedas del coche, de nada sirve un motor muy potente con unas ruedas que son incapaces de darle el soporte que necesita, o siguiendo con el mundo automovilístico también cumple perfectamente la idea de un supercoche conducido por un novel. Todo esto nos lleva a la clásica idea de que la potencia no sirve de nada, algo que siempre ha estado presente en el mundo de la informática, pero que ha adquirido una nueva entidad con la llegada de Xbox One y PS4, y como no de los terribles ports de ambas que siguen llegando a PC. Hardware poco potente y APIs de bajo nivel Sabemos que tanto Xbox One como PS4 cuentan con un hardware que no puede compararse ni siquiera al de un PC de 460 euros, ya lo vimos en este artículo, pero la optimización les permite ofrecer un rendimiento mejor de lo que cabria esperar, y en este sentido juegan un papel esencial tanto el sistema operativo como las APIs de bajo nivel. Hablamos, como no, de las versiones especialmente adaptadas de Windows y el SO con base Unix que montan Xbox One y PS4, y también de DirectX 12 en la primera y de la API de bajo nivel GNM en PS4, respaldada por la API de alto nivel GNMX. Todo este software y conjunto de APIs ha sido diseñado únicamente para facilitar las tareas de desarrollo y permitir un aprovechamiento óptimo de los recursos de cada equipo, y de sus particularidades. Esto implica lo siguiente: Óptima utilización de los siete núcleos libres de la CPU de cada consola, lo que permite conseguir un rendimiento aceptable a pesar del bajo IPC bruto del procesador, que recordamos es de bajo consumo y corre a frecuencias muy limitadas (1,75 GHz en Xbox One y 1,6 GHz en PS4).Aprovechamiento de la arquitectura de memoria unificada, ya que como sabemos ambas consolas cuentan con 8 GB de RAM, de los que aproximadamente unos 6 GB quedan libres para ser utilizados como RAM y memoria gráfica.Aprovechamiento real de CPUs multihilo y soporte de funciones avanzadas que todavía no se han implementado de forma amplia en PC, y que hacen posible aumentos de rendimiento muy grandes frente a lo que hemos visto hasta ahora en DirectX 11.Hemos hecho un resumen simple para no entrar en complicaciones innecesarias, y tampoco dar pie a un artículo que pueda acabar siendo “el libro gordo de Petete”, gracias al cual podemos entender claramente la diferencia que marca el software y la optimización, entendido en sentido amplio, y cómo afecta al rendimiento. Gracias a esa optimización es posible ver juegos que a pesar de las limitaciones que muestran PS4 y Xbox One consiguen correr mejor de lo que lo harían en PCs directamente equivalentes, y a su vez entendemos también las dificultades que implica portar juegos con esas “optimizaciones” a sistemas que carecen de soporte de ellas, es decir, a PC. Requisitos en juegos, cambios polémicos El punto anterior era necesario para tener una base mínima que nos permita comprender y razonar mejor todo lo que veremos en este punto, donde tocaremos un tema que está de rabiosa actualidad y que sigue causando estragos, sobre todo entre los usuarios menos expertos. Los requisitos mínimos, en sus orígenes, era indicar el hardware mínimo para poder correr un juego , aunque sin garantías de conseguir un buen funcionamiento, concepto que hoy ha cambiado de forma clara, salvo contadas excepciones. Para entenderlo mejor lo ilustramos con un ejemplo. Cuando llegó DOOM en los noventa se indicaba claramente que tenía unos requisitos mínimos formados por un procesador 386, 4 MB de RAM y tarjeta gráfica VGA. Bien, con dichos requisitos el juego arrancaba y funcionaba, pero eran “mínimos de verdad” y por tanto la experiencia de juego era muy pobre. Ahora, sin embargo, la idea de requisitos mínimos ha dado un giro total, hasta el punto que si los cumplimos no sólo podremos mover el juego , sino que además es casi seguro que podremos moverlo con un buen nivel de calidad y una fluidez más que aceptable. Lo dicho se ve claramente al repasar los requisitos de algunos de los juegos más actuales y ver cómo funcionan con ellos. ¿Ejemplos concretos? The Witcher 3, que requiere como mínimo una Radeon HD 7870 o una GTX 660, un Core i5 2500K y 6 GB de RAM, y lo cierto es que cumpliendo esas especificaciones podemos moverlo en 1080p con ajustes medios-altos y fluidez absoluta. Podríamos poner muchos más ejemplos y todo ello demuestra lo que apuntamos, ese giro total en el que los requisitos mínimos han pasado a convertirse en “el mínimo para una buena experiencia”. Llegados a este punto podemos preguntarnos por qué se ha producido este cambio. Antes de nada hay que tener claro que no es algo nuevo, o al menos no del todo, puesto que con la etapa final de Xbox 360 y PS3 también vimos una tendencia clara a inflar los requisitos mínimos. Sin embargo ahora la misma se ha acentuado, tanto que tenemos unos requisitos mínimos muy altos y unos requisitos recomendados muy exagerados, ¿y por qué? Todo parece apuntar a que se prefiere fijar un mínimo óptimo que garantice al usuario una buena experiencia de juego , en lugar de un mínimo funcional pero sin garantías. Esto está bien, pero genera una falsa sensación en el usuario que le lleva a pensar que necesita un equipo mucho más potente para mover el juego en buenas condiciones, cuando en realidad le basta con cualquier tarjeta gráfica de entre 150 y 200 euros para poder jugar a 1080p con garantías. Lo dicho crea, como dijimos, una necesidad que en la mayoría de los casos es irreal, y “motiva” de forma injustificada a renovar y a actualizar equipos. El mito de actualizar el PC cada dos años Hemos hablado sobre la optimización y los requisitos mínimos, dos puntos que han quedado claros y en los que hemos hecho aclaraciones interesantes, pero queremos terminar este artículo con otro tema interesante que está también de actualidad, que se esgrime como ventaja de las consolas frente al PC y que además está profundamente relacionado con los dos elementos anteriores. ¿Necesito actualizar mi PC cada dos años para jugar en condiciones? Obviamente la respuesta es un no, aunque hayan matizaciones necesarias. El no rotundo aplica a aquellos casos en los que hemos construido un PC de gama media o media-baja para jugar, es decir, con presupuestos a partir de los 400-500 euros, aproximadamente. Dichos equipos seguirán siendo hoy perfectamente viables, y para muestra volvemos con un ejemplo. Un equipo de gama media de 2013, formado por 8 GB de RAM, una Radeon HD 7870 y un FX 6300 es capaz de mover juegos como The Witcher 3 en 1080p y calidad media con alguna cosa en alto y sin problemas, manteniendo una tasa de 30 a 40 FPS de media. Como vemos hablamos de un equipo de hace tres años que sin embargo es capaz de mover un juego actual, considerado como exigente en requisitos, mucho mejor que Xbox One y PS4. ¿Necesito actualizar dicho equipo? La respuesta es un no rotundo, y tampoco será necesario hacerlo a medio plazo. Conociendo la realidad podemos dar una respuesta clara, pero si no disponemos de este conocimiento es posible que al ver el requisito recomendado de una Radeon 290 pensemos que dicha solución es imprescindible para una experiencia óptima y nos decidamos a actualizar, sin que lo dicho sea realmente necesario. Estoy seguro de que habéis entendido la clave de este punto, pero no podemos terminar sin hacer una segunda reflexión, ¿qué pasaría si la enorme optimización que se aplica en consolas se trasladase al PC? Simple, que el hardware se aprovecharía mucho mejor y el ciclo de renovación se dilataría, cosa que, obviamente, no beneficiaría en absoluto a los fabricantes de componentes.

Guía de procesadores Intel y AMD; modelos, gamas y equivalencias Arquitecturas y procesos de fabricación Antes de nada vamos a repasar las arquitecturas y los procesos de fabricación que se utilizan actualmente en los procesadores Intel y AMD, ya que nos permitirá asimilar fácilmente las particularidades básicas de cada generación: Intel Skylake: basada en proceso de 14 nm y se utiliza en las gamas Celeron, Pentium, Core i3, Core i5 y Core i7. Intel Kaby Lake: basada en proceso de 14 nm y se utiliza en las gamas Celeron, Pentium, Core i3, Core i5 y Core i7. Intel Broadwell-E: basada en proceso de 14 nm y utilizada en la gama Core i7 Extreme. Un escalón por detrás de la gama Skylake en rendimiento bruto (IPC) pero tienen un gran conteo de núcleos-hilos (hasta 10-20). Intel Skylake-X: basada en proceso de 14 nm y utilizada en los nuevos Core i7 Extreme y Core i9 Extreme. Elevan rendimiento bruto y núcleos-hilos (hasta 18-36). Intel Kaby Lake-X: está basada también en proceso de 14 nm y se utiliza en procesadores Core i7 y Core i5. Utilizan el mismo socket y chipset que los anteriores, pero quedan muy por debajo de aquellos tanto en número de núcleos como de características avanzadas (no soportan memoria en cuádruple canal, por ejemplo). Bulldozer: basada en proceso de 32 nm y se utiliza en las gamas Athlon, FX y en sus diferentes APUs que incluyen además un núcleo gráfico. En este grupo incluimos todos los derivados de la arquitectura Bulldozer, como Steamroller y Excavator que introdujeron pequeñas mejoras a nivel de IPC. ZEN: está basada en el proceso de 14 nm y se utiliza en los nuevos procesadores RYZEN, RYZEN Pro y en los futuros ThreadRipper, que serán rivales directos de Skylake-X y contarán con hasta 16 núcleos y 32 hilos. Gamas de procesadores Intel y AMD Pasamos ahora a realizar un resumen con todas las claves de los diferentes procesadores Intel y AMD que existen actualmente en el mercado o que están muy cerca de su lanzamiento oficial. En este listado veremos los aspectos más importantes de cada uno de ellos tanto en características básicas como en rendimiento, y podremos sacar en claro como dijimos a qué tipo de usuarios van dirigidos. Antes de lanzarnos os recordamos que los procesadores Intel utilizan letras para diferenciar algunos modelos de las versiones estándar, así que vamos a hacer una aclaración fundamental en este sentido antes ver todas las gamas: Letra U: son procesadores de consumo ultrabajo, utilizados en equipos portátiles. Letra T o S: se utilizan en procesadores para PCs de consumo. Indican un menor consumo a cambio de reducir frecuencias de trabajo. Letra K o X: indica que el procesador viene con el multiplicador desbloqueado. Procesadores Intel Celeron: Son procesadores económicos con dos núcleos y dos hilos que ofrecen un buen rendimiento en ofimática general, multimedia y navegación. También rinden bien con juegos que no requieren más de dos núcleos. Pentium: Mejoran el rendimiento frente a los anteriores ofreciendo mayores frecuencias de reloj, aunque en general son casi idénticos, ya que mantienen dos núcleos y dos hilos. Los nuevos procesadores Pentium G basados en Kaby Lake tienen cuatro hilos y rinden genial incluso en juegos, lo que los convierte en una solución excelente para montar equipos gaming de bajo presupuesto. Core i3: Tienen dos núcleos y cuatro hilos, lo que unido a su alto IPC los convierte en una solución excelente para los que quieran montar equipos económicos de alto rendimiento y eficiencia. Sirven para jugar y para trabajar. Core i5: Son una de las gamas con mejor relación rendimiento-precio que ofrece Intel y una elección muy buena que sirve para hacer cualquier cosa. Tienen cuatro núcleos y cuatro hilos, y son una excelente elección para usuarios con presupuestos medios. Los modelos “U” tienen dos núcleos y cuatro hilos. Core i7: Tenemos procesadores de cuatro núcleos y ocho hilos que ofrecen un rendimiento casi idéntico al de los Core i5 en la mayoría de los casos (siempre que usen la misma arquitectura). Los modelos serie “U” tienen dos núcleos y cuatro hilos. Son una buena opción para usuarios que quieran jugar a todo y que además utilicen aplicaciones multihilo, aunque no suponen una diferencia importante frente a los Core i5 de cuatro núcleos. Core i7 y Core i9 Extreme: son procesadores que tienen entre seis y dieciocho núcleos. Valen para hacer cualquier cosa, pero tienen un precio muy alto y sólo los aprovecharemos realmente si vamos a utilizar aplicaciones profesionales que dependan de una alta capacidad multihilo. También soportan memorias en cuádruple canal y disponen de más líneas PCIE. Procesadores AMD Athlon: Hay versiones que van de los dos a los cuatro núcleos. Su rendimiento es bueno para casi cualquier tarea básica y los modelos de cuatro núcleos ofrecen un buen desempeño incluso en juegos, aunque no llegan al nivel de un Pentium actual. APUs: Integran procesador y GPU en un mismo encapsulado. Las configuraciones son muy variadas ya que podemos encontrar versiones con procesadores de dos a cuatro núcleos y núcleos gráficos bastante potentes. Buena opción para montar equipos para jugar con presupuestos muy limitados. FX 4300: Tienen cuatro núcleos y unas frecuencias de trabajo muy altas, lo que les permite ofrecer un buen rendimiento en general. Son una buena opción como actualización de bajo coste de una plataforma AM3+, especialmente si tenemos pensado mover juegos. FX 6300: Están un peldaño por encima de los anteriores, ya que cuentan con seis núcleos y también tienen frecuencias de trabajo muy elevadas. Rinden bien en juegos y también son una buena actualización si ya tenemos una plataforma AM3+. FX 8300: Son la gama media actual de AMD junto con los FX 9000, aunque éstos últimos no son recomendables por su altísimo TDP. Tienen ocho núcleos y unas frecuencias de trabajo que superan los 4 GHz, lo que los mantiene como una solución muy versátil. RYZEN: son los actuales tope de gama de AMD. Utilizan una nueva arquitectura, están fabricados en proceso de 14 nm y cuentan con versiones que van desde los cuatro núcleos y cuatro hilos hasta los ocho núcleos y dieciséis hilos. Ofrecen un excelente nivel de rendimiento en cualquier entorno y tienen un precio muy atractivo. RYZEN Pro: son versiones profesionales de los anteriores. Mantienen todas las claves de aquellos a nivel de rendimiento, pero tienen mejoras a nivel de seguridad integrada por hardware. ThreadRipper: mantienen también las bases de la arquitectura RYZEN pero elevan el máximo de núcleos-hilos a 16 y 32, soportan configuraciones de memoria en cuádruple canal y ofrecen una mayor cantidad de líneas PCIE. Para usuarios avanzados que trabajen con programas y aplicaciones muy pesados, o que quieran poder jugar y trabajar. Equivalencias aproximadas de procesadores Intel y AMD Terminamos el artículo con una comparativa en la que veremos las equivalencias de procesadores Intel y AMD encuadrados en diferentes generaciones. Tened en cuenta que es imposible hacer una equivalencia absolutamente precisa, por lo que todos los valores que vamos a ver a continuación son aproximadas y por tanto pueden haber variaciones en pruebas concretas que inclinen la balanza a favor de uno u otro. Con todo son unas equivalencias de procesadores Intel y AMD muy acertadas en general, así que podéis confiar totalmente en ellas: Core 2 Duo y Ahtlon 64 X2: son procesadores bastante antiguos que han sido superados por todo lo que existe en el mercado. Su rendimiento en los modelos superiores, como los E8400, se asemejaría al de los Core i3 530, pero éstos pueden manejar cuatro hilos gracias a la tecnología HyperThreading y aquellos quedan limitados a dos. Intel Core de primera generación: se identifican porque su numeración está formada por sólo tres números (por ejemplo Core i3 530, Core i5 750 y Core i7 920). Hasta los Core i5 inclusive podemos hacer una equivalencia casi directa con los Core 2 Quad Q9450 y superiores y los Phenom II X4 de AMD, mientras que en el caso de los Core i7 860 y superiores se sitúan un peldaño por encima de aquellos ya que pueden manejar ocho hilos gracias al HyperThreading. También entran en este escalón los FX series 8100, 6100 y 4100 de primera generación basados en Bulldozer, así como los Phenom II X6 de AMD. Intel Core de segunda generación: se identifican bajo la numeración 2000. Marcaron un salto importante a nivel de IPC por lo que la única equivalencia clara que podemos fijar es con los FX de segunda generación basados en Piledriver, es decir con las series 8300, 6300 y 4300. Así, un FX 8350 muestra un rendimiento similar a un Core i5 2500K, por poner un ejemplo concreto. Intel Core de tercera generación: se reconocen con la numeración 3000 y no suponen un cambio de rendimiento de importancia frene a la serie 2000, ya que redujeron el proceso de fabricación manteniendo arquitectura. Esto supone que todo lo que dijimos en el punto anterior sería aplicable aquí. Intel Core de cuarta generación: podemos identificarlos bajo la numeración 4000 y suponen un salto a nivel de rendimiento que si bien no ha sido tan acusado como el que marcó Sandy Bridge marca distancias claras. En esta generación los modelos más potentes de AMD como el FX 8350 son equiparables a los Core i5 4460, aunque el alto IPC de este último se deja notar en aplicaciones que no aprovechan más de cuatro núcleos, mientras que el primero gana en multinúcleo. Intel Core de quinta generación: ha quedado como algo casi anecdótico por falta de apoyo de la propia Intel. Dieron el salto a los 14 nm manteniendo el rendimiento base de la generación anterior, por lo que todo lo dicho allí sería aplicable también aquí. Intel Core de sexta generación: aumentan el rendimiento frente a la generación anterior y utilizan la numeración 6000. Eleva la distancia en términos de rendimiento monohilo frente a las arquitecturas anteriores quedando muy por encima de los procesadores FX de AMD. Los procesadores RYZEN ofrecen un rendimiento muy similar y son casi un equivalente directo. Intel Core de séptima generación: es lo último de Intel. Los procesadores de esta generación se identifican con la numeración 7000 y ofrecen un rendimiento bruto prácticamente idéntico a la anterior, manteniendo además el proceso de 14 nm. Procesadores RYZEN de AMD: están fabricados en proceso de 14 nm y utilizan una arquitectura totalmente nueva conocida como ZEN. Ofrecen un rendimiento monohilo que posiciona casi al mismo nivel que la sexta generación de Intel. En los modelos de seis núcleos y doce hilos y de ocho núcleos y dieciséis hilos ofrecen un rendimiento a la altura de los Core i7 6800K, Core i7 6850K y Core i7 6900K.

¿Para qué sirve la tecla Fn y por qué algunas teclas tienen varios símbolos? Muchos usuarios no entienden para qué sirve esa tecla que nunca utilizan y por qué sus teclas tienen más de un símbolo como una letra y, por ejemplo, el símbolo de Copyright. Acá te lo explicamos. Para muchos puede ser algo de lo más obvio, pero otros pueden no tener idea para qué existe esta tecla Fn en el teclado de su computadora que, en realidad, significa Function (o Función, en castellano). Esta tecla está completamente ligada a los diferentes símbolos que aparecen en el teclado. No sé si será tu caso, pero hay muchos usuarios que tienen un teclado donde no solo se puede observar teclas con la letra donde si presionamos Shift se verá en mayúscula o si la presionamos de una la veremos en minúscula, sino también otros símbolos más extraños, como el del Copyright. Además, también las teclas superiores, las de F1, F2 y así hasta el F12, también tienen símbolos pero más relacionados al sistema, como para subir o bajar el brillo, lo mismo con el volumen y más. Entonces, ¿para qué sirve? Fn está justamente para cuando queremos utilizar estos símbolos o funciones especiales en la computadora. Si queremos subir el volumen de la PC directamente desde el teclado, no tendremos más que presionar la tecla Fn y después el F5 o F6 que tenga el logo del volumen para arriba o para abajo.

Cómo apagar Windows deslizando la pantalla hacia abajo No todo es ir al menú, seleccionar el icono de encendido y luego botón de apagar, también podemos apagar el ordenador de otras maneras. Una de ellas es deslizar la pantalla hacia abajo, pero esto no funciona si no lo hemos activado primero. Te mostramos cómo. Microsoft hace poco que incluyó este modo para apagar el ordenador (fue en una de las actualizaciones de Windows 8), aunque ha pasado casi desapercibido. Cómo apagar el ordenador deslizando la pantalla En realidad lo que hacemos es ejecutar un proceso de Windows en forma de ejecutable. Esto es, ejecutar un ‘programa’ que es el encargado de mostrar la interfaz necesaria para arrastrar la pantalla y apagar. Al ser un programa, podemos ejecutarlo de forma directa con un atajo de teclado. Por ejemplo, podemos hacer que al pulsar Control + Shift + ‘a’ (‘a’ de apagar) se ejecute esta acción. Entonces nos ahorramos tener que ir al menú y apagarlo desde el botón típico. Además, es más divertido apagarlo de esta otra manera si tenemos una pantalla táctil. Estos son los pasos que tenemos que seguir para ello: Crear un acceso directo en cualquier ubicación (vale tanto el escritorio como cualquier otra). Se crea pulsando sobre el escritorio con el botón derecho y eligiendo la opción de Nuevo > Acceso directo.Añadir como ubicación ‘c:windowssystem32slidetoshutdown.exe’, que conducirá al proceso necesario para abrir el programa (si nos fijamos, se llama ‘slide to shutdown’. Ponemos cualquier nombre, es indiferente.Hacemos clic derecho sobre el acceso directo y sobre el campo que pone Tecla de método abreviado pulsamos la combinación de teclas que consideremos más adecuada. Luego aplicamos los cambios. La próxima vez que pulsemos esa combinación de teclas se abrirá la ‘pestaña’ que vemos en la imagen. Si no la tocamos, va bajando de manera muy lenta (hasta que se apaga el ordenador). Por supuesto si la bajamos de manera manual (no hace falta tener una pantalla táctil) se apagará. También podemos cancelar el apagado si la subimos hacia arriba. Si no queremos usar más este método de apagado, basta con eliminar el acceso que hayamos creador con la ubicación del proceso.

Estos son los SSD más rápidos La velocidad de transferencia que muestran los fabricantes tiene truco: es máxima y se da solamente en situaciones muy concretas. Es como la potencia de pico que muestran los fabricantes de altavoces; puro marketing para tratar de vender más. Pero no solo es que haya diferencias entre los distintos tipos de SSD, sino que también hay distintos tipos de puertos. Está el SATA, el mSATA, y alguno más. SATA más rápido: Samsung 850 Pro Su capacidad máxima es de 1 T (eso sí, cuesta casi lo mismo que un ordenador de gama media/baja). Esto es porque incorpora una tecnología llamada 3D V-NAND con la cual se puede conseguir mayor densidad (o sea, mayor almacenamiento en el mismo espacio). No solo ofrece mayor capacidad de almacenamiento, sino que este disco SSD tiene una fiabilidad mucho mayor que otros que podamos ver. Concretamente hablamos de 150 TBW (Terabytes escritos), lo que equivale a hacer un uso de 40 GB diarios durante 10 años. La anterior gama, la 840 Pro, tan solo ofrecía hasta 73 TBW. En esta tabla comparativa podemos comprobar la velocidad de lectura/escritura para transferencias aleatorias, que es lo que, como dijimos antes, realmente importa cuando comparamos este tipo de dispositivos. M.2 más rápido: Samsung 960 PRO Sí, Samsung no solamente lidera el mercado de la telefonía móvil y de las pantallas, sino que también está el primero en cuanto a SSD (además de otras cosas, por supuesto). En este caso el primero en la lista de los M.2 también tenemos un Samsung , aunque en este caso de la gama 960 EVO. Para quien no lo conozca, el M.2 es el formato que sustituye a los SATA, que están pensados más bien para HDD. El M.2 tiene la ventaja de que se conecta directamente por PCIe y por ello alcanza velocidades de procesamiento mucho más rápidas. En este caso tenemos desde los 256 GB hasta los 2 TB. PCIe más rápido: Plextor M8Pe Add-In Card En este campo también gana Samsung , pues su SSD 960 Pro es más rápido que este os traemos, pero a pesar de que está funcionando sobre PCIe, lo incluimos de forma exclusiva en la categoría M.2. El Plextor M8Pe, a pesar de que no alcanza una velocidad tan brutal como el anterior Samsung , también llega hasta velocidades bastante altas.
GIF ¿Qué tarjeta gráfica necesito para jugar? Todos nos hemos preguntado en alguna ocasión qué tarjeta gráfica necesito para jugar, una cuestión que no tiene una respuesta sencilla ya que depende de muchas cosas. Consideraciones previas: La importancia del equilibrio Si queremos jugar en buenas condiciones es imprescindible contar con un equipo equilibrado. De nada sirve tener un PC con una potente GTX 1070 si va a estar acompañada de un procesador Core 2 Quad Q6600, o si la fuente de alimentación no cumple con los requisitos de potencia y de amperaje. CPU y cuello de botella Por el principio, ¿qué es el cuello de botella producido por la CPU? Dar respuesta a esta pregunta es algo imprescindible para poder entender el artículo. Decimos que hay cuello de botella y que el mismo lo produce la CPU de nuestro equipo cuando la misma es incapaz de ofrecer un rendimiento a la altura del resto del sistema y por tanto frena a otros componentes, impidiendo que éstos puedan desarrollar todo su potencial. Ponemos un ejemplo sencillo. Tenemos una garrafa grande con una boca enorme capaz de mover un litro de agua por segundo, pero está conectada a través de un embudo que sólo es capaz de pasarle medio litro de agua por segundo. Vemos que hay una ineficiencia clara, en la que el segundo impide a la primera funcionar al máximo de su capacidad. Esa analogía puede pecar de simplista pero ilustra el cuello de botella a nivel CPU de maravilla. Normalmente el componente más afectado por este tipo de cuello de botella suele ser la tarjeta gráfica, ya que depende en gran medida de las operaciones de aquella para poder trabajar a un buen nivel. Así, si tenemos una tarjeta gráfica de última generación pero nuestro procesador no es capaz de seguir su ritmo la primera no recibirá suficientes datos por parte de aquél y quedará “parada”, ya que no puede trabajar de forma aislada e independiente, es decir, prescindiendo de la CPU. Cosas que debemos tener muy en cuenta Ahora que sabemos qué es el cuello de botella producido por la CPU podemos entrar a ver algunas consideraciones importantes. Debemos tener claro que responder si un procesador “X” hará cuello de botella a una tarjeta gráfica “Y” no es posible con un simple sí o un no. Antes de empezar esta explicación quiero dejar claro que por lo general siempre tendremos algo de cuello de botella en un nivel o en otro, y no sólo porque es muy difícil montar un equipo perfectamente complementado, sino porque además las particularidades del software contribuyen a hacer que sea casi imposible. Vamos a verlo de forma detallada. Si alguien me pregunta si un FX 8350 hará cuello de botella a una GTX 970 debería decir que en general no, que con esa combinación no tendremos problemas importantes en este sentido y que podremos aprovechar bastante bien ambos componentes. Sin embargo no es una respuesta universal ni definitiva, ya que en algunos casos tendremos cuellos de botella. Utilizamos tres juegos como ejemplo, Battlefield 4, Starcraft 2 y Guild Wars 2. Con el primero el cuello de botella sería mínimo, gracias a que aprovecha procesadores multinúcleo y con ello compensa el menor IPC del FX 8350 comparado con CPUs Intel actuales. Por contra, en Starcraft 2 y Guild Wars 2 sí tendríamos un cuello de botella claro. En el primero porque no utiliza más de dos núcleos y tira mucho de IPC, mientras que en el segundo se produciría porque no aprovecha adecuadamente CPUs de más de cuatro núcleos y también necesita mucho IPC, sobre todo para mantener mínimos estables y evitar picos muy bajos. Errores comunes y como evitarlos Tendemos a pensar que lo que importa es sobre todo la tarjeta gráfica y por ello en muchas ocasiones descuidamos el procesador, un error muy habitual que como vemos puede jugarnos una mala pasada. Ten en cuenta que por lo general el procesador se actualiza con menor frecuencia que la tarjeta gráfica, y que su impacto en el rendimiento es muy grande y es mucho más complicado intentar mejorarlo si el mismo es insuficiente. Me explico. Si tu tarjeta gráfica pierde fuelle en juegos puedes bajar la resolución y tocar los ajustes gráficos para hacer un apaño y conseguir fluidez, pero si el problema está en la CPU eso normalmente no basta, ya que sólo hay ciertos ajustes gráficos concretos que tienen impacto en el procesador y no consiguen milagros. Sé lo que alguno estará pensando, puedes hacer overclock. Efectivamente es una opción, pero es compleja, entraña riesgos y de nuevo tampoco es capaz de obrar milagros. Otro error habitual es creer que un determinado procesador nunca hará cuello de botella, como los Core i5, pero la realidad es distinta ya que como adelantamos depende mucho de cada juego. Así, hay títulos como ARMA III que son auténticos devoradores de recursos y en los que podremos tener cuello de botella incluso con dichas CPUs, y luego hay otros que simplemente están tan mal hechos que ni siquiera con el procesador más potente del mercado podremos evitar un cierto cuello de botella, como por ejemplo Watch Dogs de Ubisoft. Notas finales De todo lo dicho debemos sacar en claro que es inevitable tener cuello de botella entre los componentes de un PC, lo único que podemos hacer es intentar reducirlos a la mínima expresión, y para ello debemos apostar por una elección equilibrada de componentes. Para ello es necesario saber qué pretendemos conseguir o qué esperamos de nuestro equipo. Si queremos jugar a todo lo actual en 1080p con garantías podemos decir que en general lo mejor es apostar por un procesador Intel Haswell Core i5 o superior y una tarjeta gráfica tipo GTX 970 o R9 390. Por contra si queremos jugar a 720p podríamos funcionar sin problemas con un Core i3 Haswell o superior y una GTX 750 TI o una R7 370. Ambos ejemplos son dos equipos que estarían compensados tanto a nivel CPU como GPU, aunque eso no implica como anticipamos que no vayan a sufrir cuellos de botella, sino que los mismos serán mínimos, que en general disfrutaremos de un buen rendimiento y que estarán bien aprovechados. ¿Qué procesador es el mínimo recomendable para cada tarjeta gráfica? Diferentes niveles de cuello de botella Antes de nada quiero dejar clara una cosa que parece que no se entendió bien en el artículo anterior, y es que hay muchos niveles de cuello de botella dentro de un mismo tipo, y los mismos se ordenan y diferencian en función de su gravedad. Con esto quiero decir que tener un cuello de botella por culpa de la CPU puede ser normal y de hecho ocurre incluso en equipos equilibrados, pero no es lo mismo que éste sea leve y aceptable o que sea grave y por tanto llegue a perjudicar nuestra experiencia de uso. Un claro ejemplo de cuello de botella aceptable puede ser el que se produce con un Core i5 2500K y un Core i5 6600K con ciertas tarjetas gráficas, como por ejemplo las GTX 980-GTX 1060-RX 480. Con el Core i5 podemos perder de media entre 2 y 15 FPS, pero en todo caso tendremos medias de fotogramas por segundo y una estabilidad que nos permitirán jugar sin problema. Sin embargo un caso de cuello de botella que debemos evitar a toda costa sería el que tendríamos por ejemplo al utilizar un Core i3 2100 con cualquiera de las tres gráficas anteriores, ya que no lograremos aprovecharlas en absoluto y tendremos tasas de fotogramas por segundo bastante flojas, aunque tampoco llegarán a impedirnos jugar. Finalmente podemos distinguir un tercer cuello de botella, que es aquél que llega a ser tan grande que aunque tengamos una tarjeta gráfica impresionante nos impedirá jugar con un mínimo de fluidez a una gran cantidad de juegos. Este sería el caso por ejemplo de unir por ejemplo una GTX 980 TI o una GTX 1070 con un Pentium serie 2000, 3000 o 4000. ¿Qué procesador con qué tarjeta gráfica? Antes de nada quiero dejar claro que es imposible hacer una recomendación con absoluta precisión por un hecho muy simple, cada juego tiene unos requisitos concretos y por tanto aprovecha mejor o peor un tipo determinado de procesador. Un ejemplo sencillo lo tenemos en la mayoría de juegos anteriores a 2012, que funcionan sin problemas con procesadores Core 2 Duo o superiores a frecuencias 3 GHz, mientras que otros títulos más actuales como GTA V necesitan sí o sí cuatro hilos mínimo y un buen IPC (Sandy Bridge o procesadores FX de segunda generación) para conseguir un buen rendimiento. Por otro lado también hay que tener en cuenta que algunos juegos (muy pocos) aprovechan más de cuatro núcleos, pero hoy por hoy lo que manda una vez que llegamos a ese mínimo es el IPC, es decir, el rendimiento bruto por núcleo, y en este sentido Intel saca una gran ventaja a AMD, cosa que esperamos se resuelva o al menos se acorte considerablemente con la llegada de ZEN. Sin más preámbulos entramos con las recomendaciones concretas. Tened en cuenta que vamos a hablar de un mínimo para evitar cuellos de botella problemáticos, pero que son aproximados y hay muchas variaciones como hemos indicado anteriormente. Tarjetas gráficas de gama baja En este grupo tenemos todas aquellas que empiezan a partir de una GT 740 con GDDR5-Radeon HD 7750 y llegan hasta una RX 460 o GTX 950. El mínimo para estas tarjetas gráficas es un procesador Core i3 serie 2000, un FX serie 4300 o un Athlon X4 serie 800. Tarjetas gráficas de gama media Dentro de este grupo tenemos todos los modelos que van desde un GTX 770-Radeon HD 7950 y sus equivalentes más actuales, como las GTX 960 y R9 280, hasta las GTX 980-GTX 1060 y RX 470-RX 480. El mínimo recomendable es un Core i3 6100, un Core i5 2500 o un FX 6350 de AMD. Tarjetas gráficas de gama alta Es una categoría en la que tenemos soluciones gráficas como las GTX 1070, GTX 1080 y las Radeon Fury X. Son tarjetas muy potentes y necesitan procesadores que puedan aguantar el tipo. El mínimo recomendable es un Core i5 4460 o un FX 8370. Notas finales Como hemos dicho en ocasiones anteriores a la hora de ampliar un equipo es imprescindible buscar un buen equilibrio de componentes si queremos tener una buena experiencia de uso, sobre todo en juegos, máxime con la mala costumbre que han tomado buena parte de los desarrolladores de hacer malos ports a PC y de no optimizar en absoluto. Os recuerdo que hoy por hoy no vale la pena invertir en un procesador superior al Core i7 6700K, al menos en equipos para jugar, ya que sus cuatro núcleos y ocho hilos son junto a su alto IPC más que suficiente para mover cualquier cosa, y todo lo que está por encima de él no nos compensará en relación rendimiento-gasto. También debemos tener muy en cuenta el tema de la fuente de alimentación, ya que como hemos anticipado debe cumplir con los requisitos mínimos de cada tarjeta gráfica, o estar un poco por encima si tenemos pensado hacer overclock, si utilizamos varias unidades de disco y luces LED o si tenemos montado un sistema de refrigeración muy complejo. ¿Qué fuente necesito para las principales tarjetas gráficas? Gama baja Agrupamos en esta gama todas aquellas tarjetas que aunque son suficientes para jugar en 1080p ofrecen un rendimiento bastante ajustado y tienen un consumo por lo general muy reducido, de manera que resultan idóneas como actualización de equipos antiguos o en renovaciones con presupuestos bajos. Ojo, no confundáis esta clasificación con una gama baja general, ya que la hemos aplicado sólo a tarjetas gráficas que sirven realmente para jugar, excluyendo el resto. Si hay duda sobre este tema podéis preguntar en los comentarios. Soluciones gráficas NVIDIA: GIF GeForce GTX 750ti – 18A y fuente de 350W. GIF GeForce GTX 750 – 16A y fuente de 300W. GIF GeForce GTX 740 – 16A y fuente de 300W (1 x 6 pines la versión con GDDR5). Soluciones gráficas AMD: GIF Radeon R7 260X – 19A y fuente de 450W (1 x 6 pines). GIF Radeon HD 7790 – 21A y fuente de 450W (1 x 6 pines). GIF Radeon HD 7770 – 19A y fuente de 450W (1 x 6 pines). Radeon HD 7750 – 16A y fuente de 400W. Gama media En este grupo se encuadran una gran cantidad de soluciones que normalmente cuestan entre los 125 euros y los 300 euros, ya que hay modelos que aunque son muy dispares en rendimiento no merecen ser encasillados dentro de la gama baja, como por ejemplo las RX 460 o las GTX 1050. Para que no resulte un listado excesivamente largo hemos seleccionado los modelos más actuales y utilizados, obviando aquellos que ya tienen demasiados años encima. Soluciones gráficas NVIDIA: GIF GeForce GTX 1060 – 20A y fuente de 400W (1 x 6 pines). GIF GeForce GTX 970 – 28A y fuente de 500W (2 x 6 pines). GIF GeForce GTX 1050 TI – 16A y fuente de 350W (1 x 6 pines). GIF GeForce GTX 1050 – 16A y cualquier fuente de 300W. GIF GeForce GTX 960 – 20A y fuente de 400W (1 x 6 pines). GIF GeForce GTX 950 – 19A y fuente de 350W (1 x 6 pines). Soluciones gráficas AMD: GIF Radeon RX 480 – 30A y fuente de 500W (1 x 8 pines). GIF RX 470 – 28A y fuente de 450W (1 x 6 pines). GIF RX 460 – 18A y fuente de 380W. GIF Radeon R9-380 – 28A y fuente de 500W (2 x 6 pines). GIF Radeon R9-370 – 17A y fuente de 450W (1 x 6 pines). GIF Radeon R9-285 – 25A y fuente de 500W (2 x 6 pines). GIF Radeon R9-280X – 30A y fuente de 550W (1 x 6 pines 1 x 8 pines). GIF Radeon R9-280 – 25A y fuente de 500W (1 x 6 pines 1 x 8 pines). GIF Radeon R9-270X – 24A y fuente de 500W (2 x 6 pines). Gama alta Podemos incluir en este grupo aquellas soluciones que ofrecen un nivel de rendimiento muy alto y que permiten por tanto jugar sin problemas incluso en resoluciones muy altas, consiguiendo una buena tasa de fotogramas por segundo. Su precio habitual ronda entre los 350 y los 800 euros. Soluciones gráficas NVIDIA: GIF GeForce GTX 1080 – 32A y fuente de 500W (1 x 8 pines). GIF GeForce GTX 1070 – 30A y fuente de 500W (1 x 8 pines). GIF GeForce GTX TITAN X – 38A y fuente de 600W (1 x 6 pines 1 x 8 pines). GIF GeForce GTX 980 TI – 38A y fuente de 600W (1 x 6 pines 1 x 8 pines). GIF GeForce GTX 980 – 30A y fuente de 500W (2 x 6 pines). Soluciones gráficas AMD: GIF Radeon R9 Fury X – 34A y fuente de 600W (2 x 8 pines). GIF Radeon R9 Fury – 33A y fuente de 600W (2 x 8 pines). GIF Radeon R9 Nano – 28A y fuente de 550W (1 x 8 pines). GIF Radeon R9-390X – 31A y fuente de 550W (1 x 6 pines 1 x 8 pines). GIF Radeon R9-390 – 30A y fuente de 550W (1 x 6 pines 1 x 8 pines). Notas finales Antes de acabar queremos matizar que las especificaciones de alimentación que os hemos dejado son las mínimas recomendadas para un funcionamiento seguro y óptimo, y se ajustan a los modelos de referencia. Esto quiere decir que es posible que las versiones con overclock y/o con sistemas de iluminación y disipación avanzados tengan unas necesidades de alimentación mayores, así que en caso de duda consultad con el fabricante antes de correr riesgos. Cada modelo concreto también puede necesitar un mayor o menor número de conectores de alimentación adicionales, pero normalmente lo indican de forma clara así que no tiene mayor complicación, sólo debéis revisar las especificaciones de la tarjeta antes de comprarla. ¿Qué tarjeta gráfica debo elegir? Ahora que tenemos las cosas claras podemos pasar al siguiente punto, las recomendaciones concretas. Partimos de la base de que nuestro equipo tiene un procesador y una fuente lo bastante potentes como para mantener sin problemas a cada tarjeta gráfica que vamos a recomendar, y que a su vez disponen de un mínimo de 8 GB de RAM, requisito imprescindible para que nos funcionen sin problemas todos los juegos actuales. Para que esta guía sea fácil de interpretar y no se complica en exceso os vamos a dejar un listado con las resoluciones actuales más habituales y las tarjetas gráficas que deberíamos elegir en función de nuestro presupuesto. Tened presente que cada elección se ha llevado a cabo priorizando la relación precio-prestaciones de cada modelo, evitando por tanto los excesos innecesarios y limitándonos a soluciones actuales. Resoluciones de 1.600 x 900 píxeles e inferiores En este punto se incluyen también resoluciones tan populares como 1.366 x 768 y 1.280 x 720 píxeles. Son niveles muy asequibles y lo cierto es que nos basta con una solución gráfica económica para poder jugar sin problemas con calidades máximas o casi máximas, es decir, de menos de 100 euros. El nivel óptimo en estos casos lo alcanzamos con las Radeon RX 460, RX 560 (ambas en sus versiones de 2 GB) y GTX 1050, aunque las soluciones de NVIDIA tienen un precio ligeramente superior que no llega a compensar la diferencia de rendimiento jugando a estas resoluciones así que os recomendamos optar por las alternativas de AMD. Con soluciones inferiores como las GT 1030 y las RX 550 también podremos disfrutar de una buena experiencia, sobre todo en resoluciones 720p, pero la diferencia de precio con las RX 460 y RX 560 es mínima, así que os recomendamos que paséis directamente de ellas y que invirtáis un poco más para haceros con éstas. Resoluciones de 1.920 x 1.080 píxeles Es el gran estándar a día de hoy por su buen equilibrio entre calidad de imagen, requisitos de hardware y coste de los componentes y accesorios para disfrutar de dicha resolución (tarjeta gráfica, monitor…). Cuando nos situamos en este nivel tenemos diferentes opciones y la elección no es nada sencilla, ya algunas tarjetas gráficas ofrecen un rendimiento superior a otras en juegos concretos. Con todo apostaremos por el equilibrio, es decir por elegir aquellas opciones que ofrecen el mejor rendimiento medio en la mayoría de juegos actuales. Con esto en mente podemos decir con total confianza que el nivel óptimo lo alcanzamos con las Radeon RX 470-570 de 4 GB de GDDR5 y las GTX 1060 de 3 GB de GDDR5. Ambas se pueden encontrar por precios que van de los 200 euros en el caso de las primeras hasta los 220 euros en el caso de las segundas. Resoluciones de 2.560 x 1.440 píxeles Estamos ante una resolución que marca un punto intermedio entre la Full HD y la UHD. Eleva bastante el listón frente a la anterior, tanto en requisitos como en calidad de imagen, aunque resulta asequible y podemos optar por ella si tenemos un presupuesto medio. Al igual que el caso anterior la elección no es para nada sencilla, pero manteniendo el mismo criterio podemos decir que el nivel óptimo en relación precio-prestaciones lo tenemos en las Radeon RX 480-580 de 8 GB de GDDR5 y las GTX 1060 de 6 GB de GDDR5. Las primeras rondan los 260 euros y la segundas se pueden conseguir desde 270 euros. Esas mismas tarjetas también ofrecerían una buena experiencia en resoluciones ultrapanorámicas, como por ejemplo 2.560 x 1.080 píxeles. Resoluciones de 3.840 x 2.160 píxeles Es lo que conocemos popularmente como 4K o UHD (Ultra HD). Esta resolución es muy exigente, sobre todo si queremos mantener los ajustes de los juegos en calidad ultra sin perder fluidez. Marca una diferencia muy grande a nivel de calidad gráfica, pero implica un coste muy alto y no sólo por el precio de los componentes fundamentales (tarjeta gráfica y procesador), sino también por el monitor, que debe tener una tasa mínima de refresco de 60 Hz. El nivel óptimo en relación precio-prestaciones lo tenemos en las GTX 1080 con 8 GB de GDDR5X de NVIDIA, ya que son capaces de ofrecer un excelente rendimiento y mantener tasas de FPS muy buenas sin tener que reducir la calidad gráfica en la mayoría de los casos. Se encuentran a partir de los 550 euros. AMD todavía no ha lanzado ninguna solución gráfica de nueva generación que resulte óptima para mover juegos en 4K, así que seguimos a la espera de la Radeon RX Vega, una tarjeta que en teoría posicionará entre la GTX 1080 y la GTX 1080 TI. Las mejores tarjetas gráficas del mercado (Julio 2017) Gama básica En esta categoría podemos encontrar soluciones gráficas que nos permiten jugar en resoluciones 1080p sin problemas con calidades medias, altas o incluso ultra en algunos casos, siempre dependiendo de las exigencias concretas de cada título. Son una buena opción para presupuestos ajustados y procesadores como los Core i3 series 4000 e inferiores y los FX 4300 e inferiores. Estos son los modelos que os recomendamos: Sapphire RX 460 con 2 GB de GDDR5 896 shaders.56 unidades de textura.16 unidades de rasterizado.Bus de 128 bits.GPU a 1.216 MHz.2 GB de GDDR5 a 7 GHz efectivos. EVGA GeForce GTX 1050 SC Gaming con 2 GB de GDDR5 640 shaders.40 unidades de textura.32 unidades de rasterizado.Bus de 128 bits.GPU a 1.417 MHz/1.531 MHz.2 GB de GDDR5 a 7 GHz efectivos. Recomendaciones alternativas: GTX 1050 2 GB de MSI y RX 560 con 4 GB de Sapphire. Gama media Subimos un escalón y nos encontramos en una gama donde se encuentran las mejoras tarjetas gráficas para mover cualquier cosa en 1080p y calidades máximas. Con las tarjetas gráficas que veremos a continuación también podemos jugar en 1440p manteniendo calidades máximas en la mayoría de los casos. Son las mejores tarjetas gráficas para aquellos que busquen una relación calidad-precio ajustada al máximo y tengan procesadores Core i3 6000-Core i5 2000 o superiores, y FX 6300 o superiores. MSI GTX 1050 TI AERO ITX OC con 4 GB de GDDR5 768 shaders.48 unidades de textura.32 unidades de rasterizado.Bus de 128 bits.GPU a 1.341 MHz/1.455 MHz.4 GB de GDDR5 a 7 GHz. Sapphire Pulse Radeon RX 570 Lite con 4 GB GDDR5 2.048 shaders.128 unidades de textura.32 unidades de rasterizado.Bus de 256 bits.GPU a 1.244 MHz.4 GB de GDDR5 a 7 GHz efectivos.Requiere conector de 6 pines. Sapphire Pulse Radeon RX 580 4 GB GDDR5 2.304 shaders.144 unidades de textura.32 unidades de rasterizado.Bus de 256 bits.GPU a 1.366 MHz.4 GB de GDDR5 a 7 GHz efectivos.Requiere conector de 8 pines. Recomendación alternativa: Sapphire Pulse Radeon RX 580 Lite con 8 GB GDDR5 EVGA GeForce GTX 1060 Gaming con 3 GB GDDR5 1.152 shaders.72 unidades de textura.48 unidades de rasterizado.Bus de 192 bits.GPU a 1.506 MHz/1.708 MHz.3 GB de GDDR5 a 8 GHz efectivos.Requiere conector de 6 pines. EVGA GeForce GTX 1060 Gaming con 6 GB GDDR5 1.280 shaders.80 unidades de textura.48 unidades de rasterizado.Bus de 192 bits.GPU a 1.506 MHz/1.708 MHz.6 GB de GDDR5 a 8 GHz efectivos.Requiere un conector de 6 pines. Gama alta Para terminar nos centramos en una gama que recoge los modelos más potentes del mercado. Estas soluciones son las mejores tarjetas gráficas para jugar en resoluciones 1440p y 2160p, ambas conocidas popularmente como 2K y 4K. Si queremos sacarles el máximo partido es recomendable tener como mínimo procesadores como el Core i5 2500K o el FX 8300. EVGA GeForce GTX 1070 SC ACX 3.0 Black Edition con 8 GB de GDDR5 1.920 shaders.120 unidades de textura.64 unidades de rasterizado.Bus de 256 bits.GPU a 1.594 MHz-1.784 MHz.8 GB de GDDR5 a 8 GHz efectivos.Requiere un conector de 8 pines. MSI GTX 1080 Armor OC con 8 GB de GDDR5X 2.560 shaders.160 unidades de textura.64 unidades de rasterizado.Bus de 256 bits.GPU a 1.657 MHz/1.797 MHz.8 GB de GDDR5X a 10 GHz efectivos.Requiere un conector de 8 pines y otro de 6 pines. GIGABYTE Geforce GTX 1080 Ti Gaming OC con 11 GB de GDDR5X 3.584 shaders.224 unidades de textura.88 unidades de rasterizado.Bus de 352 bits.GPU a 1.544 MHz/1.657 MHz.11 GB de GDDR5X a 11 GHz efectivos.Requiere dos conectores de 8 pines.