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Boudou y Moyano rumbo a una nueva derrota.
InfoporAnónimo12/29/2010

Más apoyo sindical para Amado. “Está sentado a mi izquierda, pero no creo que sea de izquierda”, lo chicaneó Hugo Moyano el día que lo lanzó como precandidato a jefe de gobierno porteño. Pero Amado Boudou no se amedrenta y sigue sumando apoyo sindical. Afiches como este aparecieron hoy en varios puntos del centro porteño. El sello de las 62 Organizaciones Peronistas de la Capital aparece entre los firmantes, junto a la Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista. Fuen-T!

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Consola de recuperacion de XP desde pendrive.
InfoporAnónimo3/30/2011

En primer lugar todo lo que necesitas es descargar el siguiente zip y extraerlo: UsbRecoverySata.zip Ejecutas HPUSBFW.exe , seleccionas el dispositivo, elegis FAT32 para el sistema de archivos y le pones cualquier etiqueta de volumen. Luego comenzará a formatear la unidad Abrí una ventana CMD (Ej:inicio -> Buscar -> CMD), arrastrá Bootsect.exe en la ventana cmd y agregá este modificador: Bootsect.exe /nt52 H: (donde H es la unidad de tu pendrive) Copiá todos los archivos de la carpeta "Copy my contents to your flash drive" en la unidad flash. Luego, vamos a ejecutar TinyHexer.exe. Vamos a archivo > abrir la unidad de disco y seleccionamos la unidad flash. Una vez que la abrió vamos a Edición> Buscar / Reemplazar, marcamos la casilla "buscar texto" y "pasar por alto.." ponemos NTLDR en el cuadro de texto y pulsamos buscar. Ahora vamos a reemplazar todo por CMLDR. Hecho esto (por lo general hay 2 entradas que se van a reemplazar) vamos a Archivo > Guardar como > y guardamos en la unidad flash con nombre USBLDR. Listo! Ahora resta reiniciar, seleccionar la unidad flash para el booteo y tendremos la consola de recuperacion de XP. Fuen-T!

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Arrancó el verano: Gracias Willis!
InfoporAnónimo12/23/2010

En la antiguedad, los egipcios ya utilizaban sistemas y métodos para reducir el calor. Se utilizaba principalmente en el palacio del faraón, cuyas paredes estaban formadas por enormes bloques de piedra, con un peso superior a mil toneladas. Durante la noche, tres mil esclavos desmantelaban las paredes y acarreaban las piedras al Desierto del Sahara. Como el clima desértico es extremoso y la temperatura disminuye a niveles muy bajos durante las horas nocturnas, las piedras se enfriaban notablemente. Justo antes de que amaneciera, los esclavos acarreaban de regreso las piedras al palacio y volvían a colocarlas en su sitio. Se supone que el faraón disfrutaba de temperaturas alrededor de los 26° Celsius, mientras que afuera el calor subía hasta casi el doble. Si entonces se necesitaban miles de esclavos para poder realizar la labor de acondicionamiento del aire, actualmente esto se efectúa fácilmente. En 1842, Lord Kelvin inventó el principio del aire acondicionado. Con el objetivo de conseguir un ambiente agradable y sano, el científico creó un circuito frigorífico hermético basado en la absorción del calor a través de un gas refrigerante. Para ello, se basó en 3 principios: El calor se transmite de la temperatura más alta a la más baja, como cuando enfriamos un café introduciendo una cuchara de metal a la taza y ésta absorbe el calor. El cambio de estado del líquido a gas absorbe calor. Por ejemplo, si humedecemos la mano en alcohol, sentimos frío en el momento en que éste se evapora, puesto que absorbe el calor de nuestra mano. La presión y la temperatura están directamente relacionadas. En un recipiente cerrado, como una olla, necesitamos proporcionar menor cantidad de calor para llegar a la misma temperatura que en uno abierto. Un aparato de aire acondicionado sirve, tal y como indica su nombre, para el acondicionamiento del aire. Éste es el proceso más completo de tratamiento del ambiente en un local cerrado y consiste en regular la temperatura, ya sea calefacción o refrigeración, el grado de humedad, la renovación o circulación del aire y su limpieza, es decir, su filtrado o purificación. En 1902, el estadounidense Willis Haviland Carrier sentó las bases de la refrigeración moderna y, al encontrarse con los problemas de la excesiva humidificación del aire enfriado, las del aire acondicionado, desarrollando el concepto de climatización de verano. Por esa época, un impresor de Brooklyn, Nueva York, tenía serias dificultades durante el proceso de impresión, debido a que los cambios de temperatura y humedad en su taller alteraban ligeramente las dimensiones del papel, impidiendo alinear correctamente las tintas. El frustrado impresor no lograba imprimir una imagen decente a color. Carrier, recién graduado de la Universidad de Cornell con una Maestría en Ingeniería, acababa de ser empleado por la Compañía Buffalo Forge, con un salario de 10 dólares semanales. El joven se puso a investigar con tenacidad cómo resolver el problema y diseñó una máquina que controlaba la temperatura y la humedad por medio de tubos enfriados, dando lugar a la primera unidad de aire acondicionado de la Historia. El invento hizo feliz al impresor de Brooklyn, que por fin pudo tener un ambiente estable que le permitió imprimir a cuatro tintas sin ninguna complicación. El “Aparato para Tratar el Aire” fue patentado en 1906. Aunque Willis Haviland Carrier es reconocido como el “padre del aire acondicionado”, el término “aire acondicionado” fue utilizado por primera vez por el ingeniero Stuart H. Cramer, en la patente de un dispositivo que enviaba vapor de agua al aire en las plantas textiles para acondicionar el hilo. Las industrias textiles del Sur de los Estados Unidos fueron las primeras en utilizar el nuevo sistema de Carrier. Por ejemplo, la fábrica de Algodón Chronicle Mill en Belmont, Carolina del Norte, que tenía un gran problema. Debido a la ausencia de humedad, se creaba un exceso de electricidad estática, haciendo que las fibras de algodón se deshilacharan y fuera difícil tejerlas. El sistema Carrier elevó y estabilizó el nivel de humedad para acondicionar las fibras, resolviendo así la cuestión. Debido a su calidad, un gran número de industrias se interesaron por el aparato de Carrier. La primera venta que realizó al extranjero fue en 1907, para una fábrica de seda en Yokohama, Japón. En 1911, Carrier reveló su Fórmula Racional Psicométrica Básica a la Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos. La fórmula sigue siendo hoy en día la base de todos los cálculos fundamentales para la industria del aire acondicionado. El inventor dijo que recibió su “chispa de genialidad” mientras esperaba un tren. Era una noche brumosa y él estaba repasando mentalmente el problema del control de la temperatura y la humedad. Para cuando llegó el tren, ya había comprendido la relación entre temperatura, humedad y punto de condensación. Las industrias florecieron con la nueva habilidad para controlar la temperatura y los niveles de humedad durante la producción. Películas, tabaco, carnes procesadas, cápsulas medicinales y otros productos obtuvieron mejoras significativas en su calidad gracias al aire acondicionado. En 1915, entusiasmados por el éxito, Carrier y seis amigos ingenieros reunieron 32,600 dólares para formar la Compañía de Ingeniería Carrier, dedicada a la innovación tecnológica de su único producto, el aire acondicionado. Durante aquellos años, su objetivo principal fue mejorar el desarrollo de los procesos industriales con máquinas que permitieran el control de la temperatura y la humedad. Por casi dos décadas, el uso del aire acondicionado estuvo dirigido a las industrias, más que a las personas. En 1921, Willis Haviland Carrier patentó la Máquina de Refrigeración Centrífuga. También conocida como enfriadora centrífuga o refrigerante centrifugado, fue el primer método para acondicionar el aire en grandes espacios. Las máquinas anteriores usaban compresores impulsados por pistones para bombear a través del sistema el refrigerante, a menudo amoníaco, tóxico e inflamable. Carrier diseñó un compresor centrífugo similar a las paletas giratorias de una bomba de agua. El resultado fue un enfriador más seguro y eficiente. El nuevo sistema se estrenó en 1924 en la tienda departamental Hudson de Detroit, Michigan. Los asistentes a la popular venta de sótano se sentían mareados por el calor debido al pésimo sistema de ventilación, por lo que se instalaron tres refrigerantes centrifugados Carrier para enfriar el piso. Una multitud de compradores llenó “el almacén con aire acondicionado” y poco tiempo después fueron instalados aparatos en toda la tienda. Su uso pasó de las tiendas departamentales a las salas de cine. La prueba de fuego se presentó en 1925, cuando el Teatro Rivoli de Nueva York solicitó a la joven empresa instalar un equipo de enfriamiento. Se realizó una gran campaña de publicidad, que provocó que se formaran largas colas de personas en la puerta del cine. Casi todas llevaban sus abanicos, por si acaso. La película que se proyectó aquella noche fue olvidada, pero no el refrescante confort del aire acondicionado. La industria creció rápidamente. Muchos estadounidenses disfrutaron por primera vez la experiencia de no tener que sufrir en los cines por el calor, ya que los propietarios instalaron los equipos para incrementar la asistencia durante los cálidos y húmedos días de verano. La industria creció rápidamente y cinco años después, alrededor de 300 salas de cine tenían instalado ya el aire acondicionado. El éxito fue tal, que inmediatamente se instalaron este tipo de máquinas en hospitales, oficinas, aeropuertos y hoteles. En 1928, Willis Haviland Carrier desarrolló el primer equipo que enfriaba, calentaba, limpiaba y hacía circular el aire para casas y departamentos, pero la Gran Depresión en los Estados Unidos puso punto final al aire acondicionado en los hogares. Las ventas de aparatos para uso residencial no empezaron hasta después de la Segunda Guerra Mundial. A partir de entonces, el confort del aire acondicionado se extendió a todo el mundo. Fuen-T!

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Comprando comida con 1 (un) peso.
Comprando comida con 1 (un) peso.
InfoporAnónimo10/14/2010

Comprando comida por 1 peso. Un dólar en Estados Unidos, un peso en la Argentina, son unidades de dinero tan pequeñas que sirven para observar a la comida desde otro punto de vista ¿Cuánta comida se puede comprar de verdad con una sola moneda? El diario The New York Times publicó en su sección Lens una muestra del fotógrafo Jonathan Blaustein titulada The Value of a Dollar (el valor de un dólar). Se trata de una serie de 19 fotografías que muestran alimentos adquiridos al precio de 1 dólar. El fotógrafo se inspiró para esta idea al ver el magro resultado de una compra de arándanos a principio de temporada, cuando por 1 dólar solo le dieron 10 frutas. La pregunta que trata de responder visualmente la galería es ¿Cuánta comida puede comprarse con un dólar? En su búsqueda Blaustein obtiene por un dólar una sola naranja orgánica, un puñado de pescados secos, algunas rodajas de pan, unos pocos tomates mexicanos…Pero estas naturalezas muertas expresan en su concentración algo más interesante, el valor de la comida. Cukmi se formuló la misma pregunta de Blaustein pero en Argentina ¿Cuánta comida se puede comprar con 1 peso? ¿El objetivo? El mismo, prestar atención a aquello que pasa inadvertido, ver la relación entre la comida y el dinero. La operación de comprar comida con una moneda de un peso se encontró con algunas dificultades operativas porque no en todos los casos se pudo fragmentar hasta alcanzar un peso. Un pequeño choclo, por ejemplo, costó $2.89, un tomatito $1,50. De todas maneras la serie es elocuente. Todo por $1. Seis castañas de cajú y un fragmento, es lo que se puede comprar por $1. Exactamente $1 para una bolsa de 50 gramos de cereales. En la rotisería del supermercado fue imposible comprar verduras grilladas por $1. Los más aproximado fue medio tomate a $2,04 El tomate más enano de la verdulería costó $1.50. Insípido, se venderá a más del doble al grillarlo. En un rincón, la mínima ración de papas fritas a $ 0,98. Una bolsa de 200 gramos de harina integral, por $1.00. El corte más barato. Un trozo de 54 gramos de tortuguita (lo más aproximado que consiguió el carnicero del supermercado) a $1.05. ¡Seis zanahorias…604 gramos! por $0.84 Comer por $1 Si tuviéramos nada más que dos monedas y hubiese que elegir dos cosas para comer de la lista de arriba, lo económicamente racional sería llevarse la carne y las zanahorias. Sería un disparate elegir las castañas de cajú, el tomate grillado, las papas fritas o la harina. Ir de compras con una única moneda es como participar en un “reality”, le da a la comida una nueva escala, una dimensión que no se obtiene si solamente se embolsa, se paga y se come. Cukmi.

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Libro Tradicional Vs. Libro Digital.
Libro Tradicional Vs. Libro Digital.
InfoporAnónimo7/29/2010

La evidencia que enfrenta al libro tradicional con la lectura digital. Mientras la venta de libros electrónicos crece diversos estudios dicen que la llectura digital están dando origen a toda una generación de pensadores superficiales. Se quiso decretar la muerte del libro a principios del siglo XIX, cuando los periódicos se masificaban en las urbes; se volvió a intentar en el siglo XX con la irrupción de la radio y el cine. Incluso Sócrates era contrario a la palabra escrita en la antigua Grecia, porque pensaba que el tránsito de la cultura oral a la escrita afectaría la capacidad de los jóvenes para desarrollar un pensamiento profundo. Resulta curioso que, 2.400 años más tarde, sea este mismo argumento el que preocupa a los especialistas que estudian los cambios generados en el cerebro por el paso de la lectura impresa a la digital, tanto en la pantalla del PC como en los cada vez más populares e-readers. A pesar de que en la era de internet se han detectado ventajas derivadas del uso de la web (más habilidad viso espacial y capacidad para realizar múltiples tareas a la vez), una serie de investigaciones plantea que la lectura digital está dando origen a una generación de "pensadores superficiales", cuyas mentes buscan respuestas rápidas e inmediatas. En otras palabras, que nuestro cerebro se parece cada vez más a un computador, incapaz de reflexionar profundamente acerca de lo que está leyendo. Los especialistas son cautos y advierten que deberán transcurrir décadas hasta poder comprobar los verdaderos efectos que el paso del mundo impreso al digital está ejerciendo en el ser humano. Impacto no menor si consideramos el auge que registran las ventas de los libros electrónicos: según la Asociación de Editores Americanos, durante el primer trimestre de 2010 las ventas de libros se elevaron 16,6% respecto de igual período del año anterior, en tanto que las ventas de e-books crecieron 184,8%. ¿Viviremos un proceso de adaptación similar al que afecta al ser humano cada vez que se introduce un nuevo medio o estamos realmente disminuyendo nuestra capacidad de atención a nivel cerebral? Ambas interrogantes dividen hoy a los científicos, que buscan respuesta no sólo a través del estudio del cerebro lector, sino también midiendo los resultados que obtienen las personas cuando leen en papel y cuando lo hacen en una pantalla. Papel versus la pantalla Uno de los estudios más recientes en esta dirección fue realizado por Jakob Nielsen, uno de los fundadores del Grupo Nielsen, quien comparó la velocidad con que leían las personas a través de medios digitales, versus quienes lo hacían en papel. El estudio comprobó que la lectura en los e-books es más lenta: aquellos que leían en un iPad lo hacían a un ritmo 6,2% más bajo que un libro tradicional, mientras que aquellos que usaban el Kindle lo hacían un 10,7% más lento. Sandra Amodt, coautora del libro Bienvenido a tu cerebro explica en dicho texto que en la pantalla de un PC, la lectura llega a ser hasta en un 20% a 30% más demorosa. Se suman investigaciones sobre cómo impacta el uso del computador en el rendimiento académico. Expertos de la U. de Duke lo midieron en 500 mil niños de quinto a octavo año en EE.UU. y descubrieron que el uso de internet en el estudio se asociaba con un declive significativo en el desempeño en matemáticas y en lectura. En otro estudio, de la U. de Stanford, investigadores realizaron pruebas cognitivas a 49 jóvenes que usaban plataformas digitales para estudiar (e-readers, internet, libros digitales), versus 52 estudiantes que recurrían sólo a textos en papel. Los primeros mostraron un peor desempeño en todas las pruebas, se distraían más fácil y tenían una capacidad de atención mucho más baja. Resultados que son radicalmente opuestos a los obtenidos cuando se ha analizado el efecto de los libros impresos. Un reciente estudio de la Universidad de Tennessee que, durante tres años, entregó 12 libros a más de 800 niños para que llevaran a sus casas al terminar el año escolar, descubrió que la capacidad lectora de los menores era "significativamente superior" a la de los niños que no contaron con este beneficio. Esta investigación se suma a otra realizada en 27 países, que comprobó que aquellos niños que crecían en hogares donde existían muchos libros rendían mejor en sus estudios. ¿Qué pasa en el cerebro? Las imágenes de Resonancia Magnética Funcional (fMRI) recién están comenzando a revelar lo que ocurre en el cerebro cuando una persona lee en papel y cuando lo hace en una pantalla. Un estudio realizado por el sicólogo de la U. de Stanford, Brian Wandell, en el cual participaron 49 niños con edades entre siete y 12 años, descubrió que la mayor o menor habilidad para leer depende de ciertas diferencias, sutiles, en las conexiones neuronales del cerebro. La clave estaría en la materia blanca, las fibras nerviosas que conectan distintas regiones de la corteza cerebral. En términos muy simples, la materia blanca recubre la porción de la neurona que se comunica con otras de su tipo (el axon) para facilitar la transmisión de la información. Toda esta estructura podría entenderse como "los cables de comunicación del cerebro": cuando presentan fisuras o alteraciones, es cuando se tiene dificultades con la lectura. Según explica a La Tercera la sicóloga de la U. de Tufts y autora del libro Proust and the Squid: The Story and Science of the Reading Brain, Mariane Wolf, el problema radica en que cada vez que aprendemos algo nuevo, el cerebro forma nuevos circuitos que reconectan las estructuras previas. Y se ha comprobado que los altos niveles de concentración que se alcanzan al leer un libro impreso favorecen el desarrollo de estas conexiones neuronales, las que dan forma a la reflexión profunda que caracteriza al ser humano. No ocurre lo mismo con la lectura digital. James Olds, director del Instituto de Estudios Avanzados Krasnow de la U. George Mason, dice a La Tercera que esto ocurre porque el cerebro es "infinitamente" moldeable: las conexiones entre las 100 mil millones de neuronas se van modificando durante la vida. Para los investigadores explica que, al leer en una pantalla, estamos más expuestos a una distracción permanente, la lectura es más lenta porque se necesita un mayor esfuerzo para alcanzar los niveles adecuados de concentración (lo que no siempre ocurre), y nuestro cerebro es incapaz de establecer las conexiones neuronales que se necesitan para una capacidad de análisis profundo. Una explicación en la que se fundamenta también la tesis de autores como Nicholas Carr, que en su reciente libro The Shallow plantea que internet nos está haciendo menos inteligentes. Michael Merzenich, el connotado neurólogo que en los 70 comprobó que la experiencia modifica los circuitos neuronales, dice en un reciente artículo publicado por Carr en The Wall Street Journal que nuestros cerebros están siendo "masivamente remodelados por el uso intenso de la web y los nuevos medios". Lectura digital Una verdadera paradoja si consideramos que, como nunca antes en la historia, internet democratizó el acceso a una cantidad sin precedente de información. El problema, asegura Carr, es que los medios digitales impiden la concentración de las personas, transformándonos en lo que llama "pensadores superficiales". Un tema que también aborda el conocido columnista de The New York Times, David Brooks: el problema de fondo, dice, radica en la forma en que las personas se ven a sí mismas cuando se involucran con la lectura, ya sea a través de internet o la literatura impresa. Cuando se trata de textos impresos, dice Brooks, hablamos de un mundo jerarquizado, donde los lectores ganan sabiduría a medida que se sumergen, libro tras libro, en el mundo de las letras. En el caso de los niños del estudio que les proporcionaba libros, por ejemplo, el interés en la lectura crecía en la medida que iban construyendo su propia biblioteca y, por tanto, una imagen de sí mismos como lectores. Con la lectura digital, en tanto, se vive una aproximación más igualitaria: los jóvenes son más expertos que los viejos, los nuevos medios más atractivos que las antiguas formas de comunicación. ¿El resultado? Según Brooks, el mundo de la literatura sigue siendo más apto para generar personas cultas, mientras que el digital, a lo sumo, llega a generar mejores conversadores, siempre al tanto de las modas y aquello que está ocurriendo en el mundo. El sello que diferencia a las generaciones que crecieron al romántico amparo de la tinta y el papel, en lugar de las nuevas generaciones acostumbradas al siempre veloz y cambiante hipertexto en internet. Fuen-T!

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Controlá el presentismo de tus empleados.
InfoporAnónimo9/1/2010

Estadística de asistencia de los Señores Diputados a las sesiones de la H. Cámara. - 128 PERIODO - ORDINARIO - 2010: (del 1º de marzo al 18 de agosto de 2010) Ver en pantalla completa. Fuente: diputados.gov.ar

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Lost - Teoria del Atolon.
InfoporAnónimo2/17/2009

"TEORÍA DE ATOLÓN" Por Roggeveen Después de revisar las coordenadas que aparecen en la sneak peek del capítulo “316“, descubrí -vía Google Earth- que la tercera coordenada que aparece en la máquina -y que tiene la luz encendida- de Eloise Hawking es: 015°42?45.0?S 145°57?27.1?W, ubicación que corresponde al Atolón de Toau ubicado al sur del Atolón de Apataki, el que fue descubierto en 1722 por el navegador holandés… ¡Jacob Roggeveen! El mismo que descubrió por casualidad la Isla de Pascua…¿Coincidencia?… Según Wikipedia “Un atolón es una isla madrepórica oceánica, por lo general con forma de anillo más o menos circular, o también el conjunto de varias islas pequeñas que forman parte de un arrecife de coral, con una laguna interior que comunica con el mar. Los atolones se forman cuando un arrecife de coral crece alrededor de una isla volcánica, la cual posteriormente se hunde en el océano” ¿Algo bastante parecido a la Isla de Lost o no?… Esto explicaría tal vez porque “La Roca Negra” se encuentra “sobre” la “isla” ya que según esta teoría la isla sería un atolón, por tanto emergió desde el mar. Esto también nos dice que Jacob, fue quien la descubrió al llegar en su barco… la “Roca Negra”… O tal vez sólo sea una coincidencia de coordenadas y de nombres. Via Lostph.

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Tito Alberti - 1923-2009 [Minimo Homenaje]
Tito Alberti - 1923-2009 [Minimo Homenaje]
InfoporAnónimo3/26/2009

TITO ALBERTI 1923 - 2009 Nació en la ciudad de Zárate el 12 de enero de 1923. Hijo de Don Manuel y de doña Victoria Papaleo. Comienza su carrera tocando con amigos como De la Torre, Gaya, Virgilio Espósito, y varias orquestas de Zarate. En su paso por la ciudad, la jazz de Raúl Marengo queda fascinados con su virtuosismo y carisma y lo incorpora como su Baterista permanente, y para tal fin se muda nuevamente a Buenos. Aires. Una vez ahí, toca con J. C. Barabará, los famosos Cottons Pickers, graba solos de batería para RCA y acompaña en discos a Oscar Aleman y a infinidad de artistas extranjeros que visitaban la Argentina. En el año 1947 compone la canción infantil “El Elefante Trompita”, la cual se convertiría en una de las canciones infantiles en español mas populares de la historia. En ese mismo año forma una Orquesta con los músicos de los Cottons Pickers y se presenta en el Club Bailable del Automovil Club Argentino. Incursiona con la orquesta americana de Xavier Cugatt y con Perez Prado en la grabacion de unos discos. En 1950 después de tener un trío de jazz con Panchito Cao, clarinete y Jorge “Pampero” Navarro, forma la famosa Jazz Casino con José Finkel. Finalmente en el año 1957 decide encarar su propio proyecto y forma la orquesta “TITO ALBERTI” con la que obtiene un éxito inmediato. Al poco tiempo es firmado por la Cia discográfica Philips de Holanda, para la cual graba no menos de 50 L.P. los cuales fueron editados en Europa y América, logrando un éxito sin precedentes. En 1951 Tito y el pianista Hugo La Rocca fueron parte de las los primeras imágenes experimentales que salieron en la TV Argentina. La historica transmisión se efectuó desde el edificio de Obras Públicas en la calle Lima y Belgrano, y fue invitado para tal fin por su amigo Samuel Yankelevich, el ing. Koeble y por el pionero de la radiotelefonía Argentina el ing. Telemaco Sussini. Entre los años 1958 y 1970 el ir a bailar con la Orquesta de Tito Alberti es un clásico indiscutible, lo cual le permite lograr ser 1ro. en recaudación en las fiestas de carnaval durante 11 años seguidos. Para ese entonces su popularidad y éxito es tan avasallante, que llega a actuar en 50 shows por mes durante mas de 8 años. En 1970 cansado de tantas giras, decide cambiar y forma para tal fin su Orquesta dedicada a realizar fiestas y eventos de alta Sociedad. Con la misma acompaña importantes eventos tales como las inauguraciones de los Hoteles Presidente, Sheraton, Libertador, Bauen, Los 2 Chinos entre otras cosas. Al poco tiempo se convierte en la Orquesta preferida para los grande eventos de la época. Su salud se complica, lo cual hace que tenga que abandonar su Orquesta en pleno éxito. En el transcurso de su historia, Tito compuso más de 100 obras musicales, las cuales fueron editadas a nivel Internacional por sellos discograficos tales como Philips, RCA y Music Hall. Si bien muchos de sus discos fueron grandes sucesos de ventas, uno de los temas que mas se destacó fue “El Elefante Trompita”, el cual fue grabado infinidad de veces, destacándose las versiones de Eduardo Frigerio y el de Xuxa. En el 2003, con el fin de llevar una vida mas tranquila y cercana a sus viejos amigos, decide regresar a Zárate, su ciudad natal. Sin embargo su espíritu activo e inquieto no lo deja parar, y en el 2005 a los 83 años realiza un concierto con músicos estrellas de jazz de reconocida trayectoria, llenando en su totalidad todas la localidades del teatro Coliseo de Zárate. En 2006 compone la marcha Custodios de la Patria que le dedicó a la Gendarmería Nacional y que fue ejecutada por la Banda de Concierto de dicho Organismo. Tito Alberti es padre de Charly y Andrés, ambos músicos de trayectoria internacional. ALGUNAS IMAGENES. UN VIDEO QUE SUBI DONDE HABLA DE SU HIJO. Link Tito Alberti falleció hoy, tras 10 dias de internación en la Fundacion Favaloro, y este es un mínimo homenaje. Mas información sobre su carrera en TITOALBERTI.COM.AR

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La Mosca en el Avion [Fernando Peña]
La Mosca en el Avion [Fernando Peña]
InfoporAnónimo4/11/2009

La mosca en el avión Ayer en una farmacia entró un alemán que pidió repelente. Ninguno de los que estábamos ahí pedimos repelente. No podemos creer que un mosquito que vive en el Chaco llegue a Buenos Aires. Eran las cuatro de la mañana aproximadamente, la hora en la cual el avión está en la nada, sobrevuela la nada, se dirige a la nada y si te despertás no sabés a dónde vas ni por qué vas. Cuatro de la mañana en un avión rumbo a Miami, se esfumó la euforia, ya estás harto y angustiado porque la ilusión de tomar un avión ya pasó. Estás en el avión. La alegría previa del viaje ya no te sostiene, ahora se empieza a instalar la angustia de saber que mañana, que es hoy, no vas a dormir en tu cama… y no hay estrellas de hoteles que reemplacen la calma de dormir en tu cama. Era el jefe de cabina del vuelo 900 de American Airlines a Miami, estaba desvelado, sentado en mi asientito indigno que ocupa el tripulante que trabaja en primera clase, ese asiento angosto, incómodo, duro. Estaba aburrido, aburridísimo, muy, muy, muy aburrido, ese aburrimiento que provoca el desvelo y viceversa, el estar alerta al pedo. De pronto una mosca. Una mosca que se posaba en el carrito de comidas de primera clase. La empecé a seguir. Siempre me dieron asco las moscas pero el aburrimiento puede con todo, es como la calentura, todo lo que te molesta de repente se reinventa y sirve. La mosca caminaba verticalmente como Batman por la puerta del carrito, y yo la observaba… la miraba… la estudiaba… “¡Qué loco!”, pensé, “pensar que esta mosca subió en Buenos Aires…” “...pensar que ahora baja en Miami y no sabe inglés…”, “¿cómo hablará con las otras moscas?... Pelotudeces que uno piensa… Es la meditación que al final más enseña. Terminado el episodio de la mosca. Dejé de volar y empecé a trabajar de actor, mi vocación. Tengo un personaje, o criatura como me gusta llamarlos, que se llama Mario Modesto Sabino. Sabino es un tano conservador. En uno de sus monólogos habla de cuando nos llegue la muerte, no de la muerte en sí, sino de la llegada de la muerte, de cuándo nos tocará, a qué hora, que es mucho más claustrofóbico que la muerte en sí. No molesta tanto la muerte, lo que molesta es la fecha, no es el dejar de existir lo que angustia, sino cuándo se dejará de existir. No saber cuándo es lo que nos llena de ansiedad y lo que nos vuelve locos: “¿Hago esto ahora o no?”, “el año que viene me separo”, y un montón de resoluciones ficticias que sabemos están fuera de nuestro control pero curiosamente estamos convencidos, aun sabiendo que no, que tenemos el control total. Retomo. Sabino decía en su monólogo: “Le llevaba 14 años a mi esposa, yo me moriría primero lógicamente, preparé todo para mi muerte, tenía todo listo, quería dejarle todo preparado, arreglado, todo prolijo… para que no tuviera problemas, ¿me entendés?… y se murió ayer… ella… ella… (llora a moco tendido) ¿Cómo puede ser?... Si era más joven que yo… Es que la muerte, y no le digas la parca porque se ofende, está más cerca de lo que vos pensás… todos ustedes piensan que ahora cuando termine la función se van a ir a comer una pizza a Los Inmortales... (el público se reía)… andá a saber… capaz que no llegan… a lo peor se muere uno ahora de un ataque al corazón… (el público se reía)… ¿de qué te reís?... aaahhh, es que nadie piensa que se puede morir ahora… siempre se muere el otro y el ataque al corazón siempre le agarra al de al lado… y te hago una pregunta, ¿y si un día el de al lado sos vos?... apaa... ¿Mirá si un día la noticia sos vos?... (el público se reía menos)… ojo… no digas que porque no, porque a mí nooo… más vale preguntate, ¿por qué no?… Los doscientos tipos que murieron en el boliche éste que no recuerdo el nombre tampoco pensaron que se iban a morir esa noche… guarda eh… ojito con el momento de la muerte”. Noto que lo mismo está pasando con el dengue, es al otro, le va a picar al otro, a mí no ni en pedo… Esa cosa argentina que tenemos… “¡Dejate de joder, este mosquito de morondanga!”, me dijo un tachero ayer. “Esto lo inventaron los que hacen los esprais para echarse lo inventaron…”, me quiso avivar un mozo. “Todo esto es culpa de Donald… chengue chequen dengue chequen dengue siempre fuimos compañeros…”, me dijo un oyente al aire. Cuando el humor porteño en vez de actuar como herramienta de salvación actúa como negación y tiene el poder de matarnos no sirve más. Justamente porque nos puede matar. ¿Cuándo nos vamos a tomar algo en serio? ¿Cuándo dejará de ser solamente un tema que explota maravillosamente bien Barcelona pero que además nos ocupe y nos incluya a todos. Hasta ahora nadie piensa que va a ser picado… ¡Una locura!, ¿por qué no? Y ése es nuestro eterno problema, nos sobran razones para contestar al porque sí, pero no nos animamos ni siquiera considerar el porque no. Vamos a ganar en La Paz porque sí, porque somos argentinos y ellos son bolitas… “¿Pero y la altura no puede afectarlos?”, pregunté a amigos que saben de fútbol. “¡Noooo!”, me contestaron con extrema convicción. ¿Por qué no?, me pregunto… ¿por qué no? ¿Por qué a los argentinos no? Nunca. Siempre no, siempre es no, “¿a nosotroooos?... ¡papaaaá!”. Sería terrible y hasta gracioso que no hayan podido con nosotros la sarta de soretes que nos gobiernan y nos han gobernado y nos mate un mosquito… Y nos va a matar: “Giles vieron, boluuudos, los cagué, no los cagó ni Menem así, infelices… así que pensaban que podían con todo… jajaja… Llegué yo el mosquito de mierda, el que pensaban que estaba en otro país… en el país del Chaco… Y además no soy torpe como Scioli que da manotazos de ahogado a diestra y siniestra, no yo vengo silbando bajo… y sin avisar, no como De Narváez que avisa alevosamente cosas que de pronto le salieron del alma, te pico y te mato… te jodí… aaahhh… Ahora vamos a ver… fumigá la Quinta de Olivos… jajaja… dale con el muro Posse… Yo puedo con todo… nadie pudo lo que yo voy a lograr… nadie… ningún político… ningún sida… nada… no me ven… no me creen… y los voy a picar… les voy a tirar el turismo a la concha de la lora… jajaja… Capitanich… no hay sobada de culo a los Kirchner que te salve… y la loca de tu mujer… esa que atropelló a lo loca… jaja… ¿y ahora?… ¿y ahora?… ¿qué hacemos?... ¿Pedirá Susana la pena de muerte para mí?... uuuuyyyy… Ni Macri, ni Solá, ni la Carrió, ni Alfonsín podrán conmigo … soy el grano en el culo de todos, destapé un quilombo… ¡Ocaña!... ¿Cómo andamio?... jajaja… Qué joda… Quién iba a pensar que un mosquito les iba a patear el tablerooo… ¿Pero saben qué?... les voy a hacer un favor, voy a unir el país, los de capital ya se sienten provincianos… negritos… les voy a enseñar que el dinero todo no lo puede… Voy a convertir a Buenos Aires en el interior… es inminente… ya casi está… jajaja... ja...ja…ja… les cuento un secreto, la única solución para matarme es que tomen conciencia y que trabajen todos y cada uno de ustedes desde sus casas, cosa que nunca podrán lograr… jaja… un mosquito… yo… los cagué… jiji...”. Ayer entré en una farmacia, San Martín y Paraguay, entró un alemán y lo primero que pidió fue repelente para mosquitos. Ninguno de los que estábamos ahí pedimos repelente, yo compré carilinas y Geniol. Salí. Caminé y pensé. No la queremos entender. No podemos creer que un mosquito que vive en el Chaco llegue a Buenos Aires… no tomamos conciencia… y a veces tomar conciencia no es que te den un panfleto pedorro o mirar el noticiero, a veces tomar conciencia es mirar aburrido y pasmado a una mosca a las cuatro de la mañana en un avión. Tan simple como eso.

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Nuestro Señor [Martin Caparros]
InfoporAnónimo4/10/2009

Nuestro Señor Me pregunto qué habría sido del mundo si conmemoráramos el suicidio -asistido- de Sócrates en lugar del suicidio -más asistido todavía- de Jesús. Sócrates ya lo sabía: nunca se puede saber nada, y hay que saberlo para saber algo. Sabemos, por ejemplo, que entre dos hombres célebres condenados y ejecutados por sus Estados hace más de dos mil años recordamos mucho más a uno de ellos. Hoy se revive en la mitad del mundo la muerte de aquel señor judío ejecutado en Palestina. Su victoria fue tan completa que hoy lo evocamos, aún sin quererlo, todos: los que creen que ese señor fue un Dios, los que creen que no, los que no creemos que eso que llaman dioses exista fuera de las mentes –donde se mezcla con el vencimiento de la cuota del auto, el viaje de egresados de la nena, el miedo al cáncer de pulmón, la indignación por el ascenso de Rodríguez, la urgencia de repintarse los claritos, las ganas de cogerse a la vecina del 3ºC, el desprecio por Marcelo Tinelli, la pregunta por el sentido de la vida, el tedio ante los diarios, el dolor del gol en contra del domingo, el dolor de la maldita regla, el dolor de ya no ser, la esperanza de que el próximo gobierno, la ignorancia sobre casi todo, las ganas de cogerse al cajero de cobranzas, la culpa por el asado de esta noche, el hartazgo por los reclamos de Teresa, el recuerdo de aquel helado de frutilla, el olvido de la cara del abuelo y tantas otras cosas. Pero en el mundo real, un poco más allá o más acá de la mente, aquel señor de Palestina tiene un lugar tan decisivo que esta mañana usted, señora, puede leer este diario en la cama en lugar del subte medio lleno: Dios –sabíamos– es misericordioso. Y todo por una muerte a tiempo y bien usada. La primera, en cambio, no dejó rastros visibles. Sócrates fue el hijo de un tallador de piedras que nació en Atenas hacia el año 470 antes del Otro. Cuando joven retomó el oficio de su padre y peleó en las milicias de su ciudad contra los persas; era un ciudadano aplicado, sin el menor carisma, más feo que mil perros feos y levemente hosco pero tan inteligente que en algún momento decidió que se dedicaría sólo a pensar y, si acaso, entrenar algunos jóvenes en ese deporte extremo. Sócrates tuvo una vida protestona y más o menos feliz, casado con una señora que pasó a la historia como la más insoportable, padre de tres hijos medio idiotas y animador de mil debates, medium de ideas y hallazgos memorables. Hasta que un día, 399 antes del Otro, lo acusaron de “despreciar a los dioses de la ciudad y corromper a sus jóvenes”, y un tribunal popular lo condenó, tras breve discusión, a muerte. Sócrates tenía el derecho de proponer una pena alternativa –que solía ser aceptada: una multa importante, el ostracismo–. Con desprecio infinito les sugirió que, en vez de matarlo, lo mantuvieran de por vida “por sus servicios a Atenas”. El tribunal ratificó su condena y treinta días después, rechazando los planes de fuga que le propusieron sus amigos, Sócrates se tomó la cicuta de un buen trago. Sócrates no fue Jesús, pero podría haber sido. Y ahora, jueves dizque santo, pescados aterrados, el incienso en el aire, la molicie, me pregunto qué habría sido del mundo si conmemoráramos el suicidio –asistido– de Sócrates en lugar del suicidio –más asistido todavía– de Jesús. Dos profetas menores –de dos ciudades bien distintas: una, el centro de la cultura de su tiempo, la inventora de la filosofía y la democracia, brillantísima Atenas; la otra, la capital de una provincia atrasada del Imperio, sede de un templo, una corte y un mercado, Jerusalem bella y oscura. Dos profetas que se entregaron a la muerte: rechazaron la clemencia de sus jueces, los provocaron para obligarlos a matarlos –o, por lo menos, no hicieron nada por impedirlo. Los dos actuaron, entonces, esa manera del suicidio que podríamos llamar sacrificial: alguien que cree que es mejor morirse para sostener ciertas ideas que dejarlas de lado para seguir viviendo. Aunque sus sacrificios se vieron tan distintos: la puesta en escena dramática y pública de la tortura de la cruz contra la delicadeza de un trago en la intimidad del patio de la casa. Sócrates estuvo displicente: “Critón, le debemos un gallo a Esculapio. Por favor, no te olvides de dárselo”, fueron sus últimas palabras. Esculapio era un dios curandero, cuyos sacerdotes cobraban sus terapias en bípedos plumados; la frase significa, dicen, que Sócrates tomó la muerte como cura. Jesús, en cambio, se desesperó: “Eli, Eli, lama sabactani”, gritó en la cruz, en su frase más brutal y menos recordada: “Padre, Padre, ¿por qué me abandonaste?”. Pero la diferencia mayor está en las ideas por las que murieron, y en la forma en que intentaron difundirlas. Ninguno de los dos escribió nunca una palabra. Sócrates es un relato de Platón; Jesús, de Lucas, Marcos y Mateo. Jesús fue el profeta por excelencia, el que sabía todo, el que podía decir lo que nadie podía, el que hablaba del mañana y de los cielos, el que exigía que le creyeran sin razonamientos: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos”, dice Mateo que dijo Jesús. Sócrates, en cambio, era la duda sistemática, el que no creía en sus dichos más que en los ajenos: “Ustedes no me creerán, pero la forma más alta de la excelencia humana es cuestionarse a uno mismo y a los demás”, dice Platón que dijo. Jesús, coherente, desparramaba su saber absoluto en discursos y parábolas, lo impartía; Sócrates, también, buscaba el aprendizaje a través del intercambio, del diálogo. Jesús dictaba reglas sobre cómo hay que vivir; Sócrates insistía en que cada cual se buscara sus reglas –mientras no rompiera las de la sociedad donde vivía. Jesús funcionaba según leyes que sólo se aplicaban a él, y desafiaba las leyes naturales –supuestamente– naciendo de una virgen, resucitando lázaros, convirtiendo panes en peces, agua en vino, la muerte en vida eterna: haciendo lo que nadie más podría, estableciendo una jerarquía absoluta donde solo él tenía el poder de todo eso, donde él, como hijo de Dios y dios a su vez, había condescendido a salvarnos pero estaba claramente por encima de todos. Sócrates no hacía nada distinto de nadie salvo tratar de pensar –que, curiosamente, está al alcance de cualquiera– y descubrir que sólo era un poco más sabio que sus vecinos porque él, al menos, sabía que no sabía; nunca dejaba de decir que era un hombre común, un ciudadano, y aceptó las leyes de la ciudad hasta tal punto que decidió cumplir con su condena a muerte. Jesús pudo decir que era un dios o el hijo de un dios o por lo menos el rey de los judíos, formas extremas del poder; Sócrates nunca quiso ser más que un artesano que conversaba con sus amigos y paisanos y no se privaba de decir lo que pensaba, aunque eso molestara. Uno, la institución de un poder sin crítica posible; la crítica constante del poder, el otro. Son diferencias entre dos hombres antiguos que murieron a manos del Estado porque hablaban y decían cosas raras. Nos queda el juego de pensar qué sería de nosotros, cómo habría sido nuestra historia y nuestra civilización si, en lugar de recordar al palestino, en un día como hoy recordáramos al griego: si no pensáramos que es mejor un dios, un ser omnipotente al que hay que seguir y obedecer a ciegas que un hombre con quien charlar para buscar, a tientas, juntos, ideas nuevas y mejores. Nada, pavadas, lo que ahora los historiadores llaman contrafácticos: ejercicios para feriados aburridos, tristezas de lo que habría podido ser si no fuéramos, tan insistentes, lo que somos..

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