NovatadeLux
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![[Formación de base] Crítica del programa de Gotha C. Marx](https://storage.posteamelo.com/assets-adonis/assets/2015/02/14/Escueladecuadros-CrticaDelProgramaDeGothaMarxProg10428.jpg-u1Uy8APcEE7.webp)
CRÍTICA DEL PROGRAMA DE GOTHA C. Marx Resumido por Novatadelux FUENTE (para leer entero): http://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gotha/gothai.htm Durante muchos años, Marx y Engels criticaron con dureza la vulgarización que Lassalle realizó de la doctrina socialista, especialmente sus falsas teorías sobre la explotación, los salarios y su práctica política de colaboración con el Estado la Crítica al programa de Gotha (expuesta por Marx en su carta a Bracke, del 5 de mayo de 1875) no fue publicada en vida de Marx y sólo fue editada por Neue Zeit en 1891. De la misma forma la carta que Engels envió a Bebel (dirigente de la socialdemocracia alemana) el 18 de marzo de 1875 respecto a la misma cuestión, y que Lenin consideraba como “uno de los razonamientos más notables, si no el más notable de las obras de Marx y Engels respecto al Estado”, no se publicó hasta 1911 en el segundo tomo de las memorias de Bebel, es decir, 36 años después de ser escrita. Los dirigentes de la socialdemocracia trataron de ocultar la verdadera apreciación de Marx y Engels respecto al Estado, a la táctica política, a los principios económicos del socialismo, y la razón era obvia: la posición de los teóricos y fundadores del socialismo científico contradecía tanto en la forma como en el fondo, aspectos esenciales la doctrina y la práctica política de la socialdemocracia en aquel momento. Este proceso tuvo su colofón más infame en vísperas de la I Guerra Mundial, con la capitulación de la socialdemocracia ante su propia burguesía apoyando los créditos de guerra y justificando la carnicería imperialista. A finales de la década de los 60 del siglo XIX, los dirigentes más importantes de la socialdemocracia alemana eran W.Liebknecht y A. Bebel, que encabezaban el Partido Obrero Socialista. Esta organización, aunque formalmente se declaraba marxista, distaba mucho de haber asimilado el programa del socialismo científico tal y como Marx y Engels lo habían formulado. Frente al ala marxista, se encontraba otro reagrupamiento socialista con influencia en el movimiento obrero alemán: La Asociación General de los Trabajadores alemanes dirigida por F. Lassalle. Marx y Engels criticaban duramente a Lassalle por sus posiciones confusas en el terreno de la teoría y especialmente por su adaptación oportunista al Estado bismarckiano. Las cuestiones señaladas por Marx y Engels eran de principios. Nunca en su vida adoptaron la postura doctrinaria o sectaria, pues comprendían perfectamente que un paso real del movimiento valía más que una docena de programas. Ese método les permitió dar vida a la Asociación Internacional de Trabajadores (La I Internacional) donde los marxistas dieron un nuevo impulso al movimiento revolucionario de la clase obrera. "el objetivo de los marxistas, de los comunistas, es la supresión de toda forma de dominación estatal, algo que sólo será posible en una sociedad sin clases, esto es en la sociedad comunista." _____________________________ Los socialistas científicos no luchamos por el reparto equitativo del fruto del trabajo, tal y como plantean los lassellanos, sino por acabar con las relaciones sociales de producción capitalistas y las relaciones jurídicas y políticas que estas engendran. I GLOSAS MARGINALES AL PROGRAMA DEL PARTIDO OBRERO ALEMAN “El trabajo sólo es fuente de riqueza y de cultura como trabajo social”, o, lo que es lo mismo, “dentro de la sociedad y a través de ella” ...pues aunque el trabajo del individuo aislado (presuponiendo sus condiciones materiales) también puede crear valores de uso, no puede crear ni riqueza ni cultura. ...igualmente indiscutible es esta otra tesis: “En la medida en que el trabajo se desarrolla socialmente, convirtiéndose así en fuente de riqueza y de cultura, se desarrollan también la pobreza y el desamparo del que trabaja, y la riqueza y la cultura del que no lo hace”. Esta es la ley de toda la historia hasta hoy. "En la sociedad actual, los medios de trabajo son monopolio de los dueños de tierras (el monopolio de la propiedad del suelo es, incluso, la base del monopolio del capital) y de los capitalistas." "En Inglaterra, la mayoría de las veces el capitalista no es siquiera propietario del suelo sobre el que se levanta su fábrica." ¿Qué es "reparto equitativo"? en esta sociedad comunista, todo obrero debe obtener el "fruto íntegro del trabajo" lassalleano. Tomemos las palabras "el fruto del trabajo" en el sentido del producto del trabajo; entonces, el fruto del trabajo colectivo será la totalidad del producto social. ..del producto social hay que deducir: Primero: una parte para reponer los medios de producción consumidos. Segundo: una parte suplementaria para ampliar la producción. Tercero: el fondo de reserva o de seguro contra accidentes, trastornos debidos a fenómenos naturales, etc. antes de que esta parte llegue al reparto individual, de ella hay que deducir todavía: Primero: los gastos generales de administración, no concernientes a la producción. Esta parte será, desde el primer momento, considerablemente reducida en comparación con la sociedad actual, e irá disminuyendo a medida que la nueva sociedad se desarrolle. Segundo: la parte que se destine a satisfacer necesidades colectivas, tales como escuelas, instituciones sanitarias, etc.Esta parte aumentará considerablemente desde el primer momento, en comparación con la sociedad actual, y seguirá aumentando en la medida en que la nueva sociedad se desarrolle. Tercero: los fondos de sostenimiento de las personas no capacitadas para el trabajo, etc.; en una palabra, lo que hoy compete a la llamada beneficencia oficial. De lo que aquí se trata no es de una sociedad comunista que se ha desarrollado sobre su propia base, sino, al contrario, de una que acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta todavía en todos sus aspectos, en el económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede. Congruentemente con esto, en ella el productor individual obtiene de la sociedad —después de hechas las obligadas deducciones— exactamente lo que ha dado. Lo que el productor ha dado a la sociedad es su cuota individual de trabajo. Así, por ejemplo, la jornada social de trabajo se compone de la suma de las horas de trabajo individual; el tiempo individual de trabajo de cada productor por separado es la parte de la jornada social de trabajo que él aporta, su participación en ella. La sociedad le entrega un bono consignando que ha rendido tal o cual cantidad de trabajo (después de descontar lo que ha trabajado para el fondo común), y con este bono saca de los depósitos sociales de medios de consumo la parte equivalente a la cantidad de trabajo que rindió. La misma cantidad de trabajo que ha dado a la sociedad bajo una forma, la recibe de esta bajo otra distinta. Aquí reina, evidentemente, el mismo principio que regula el intercambio de mercancías, por cuanto éste es intercambio de equivalentes. Han variado la forma y el contenido, por que bajo las nuevas condiciones nadie puede dar sino su trabajo, y porque, por otra parte, ahora nada puede pasar a ser propiedad del individuo, fuera de los medios individuales de consumo. Pero unos individuos son superiores, física e intelectualmente a otros y rinden, pues, en el mismo tiempo, más trabajo, o pueden trabajar más tiempo; y el trabajo, para servir de medida, tiene que determinarse en cuanto a duración o intensidad; de otro modo, deja de ser una medida. Este derecho igual es un derecho desigual para trabajo desigual. No reconoce ninguna distinción de clase, porque aquí cada individuo no es más que un trabajador como los demás; pero reconoce, tácitamente, como otros tantos privilegios naturales, las desiguales aptitudes individuales, y la desigual capacidad de rendimiento. En el fondo es, por tanto, como todo derecho, el derecho de la desigualdad. El derecho sólo puede consistir, por naturaleza, en la aplicación de una medida igual. individuos desiguales sólo pueden medirse por la misma medida siempre y cuando que se les coloque bajo un mismo punto de vista; por ejemplo, en el caso dado, sólo en cuanto obreros, y no se vea en ellos ninguna otra cosa, es decir, se prescinda de todo lo demás. Prosigamos: un obrero está casado y otro no; uno tiene más hijos que otro, etc., etc. A igual trabajo y, por consiguiente, a igual participación en el fondo social de consumo, uno obtiene de hecho más que otro, uno es más rico que otro, etc. Para evitar todos estos inconvenientes, el derecho no tendría que ser igual, sino desigual. Pero estos defectos son inevitables en la primera fase de la sociedad comunista, tal y como brota de la sociedad capitalista después de un largo y doloroso alumbramiento. El derecho no puede ser nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado. En una fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades! La distribución de los medios de consumo es un corolario de la distribución de las propias condiciones de producción. Y ésta es una característica del modo mismo de producción. El modo capitalista de producción descansa en el hecho de que las condiciones materiales de producción les son adjudicadas a los que no trabajan bajo la forma de propiedad del capital y propiedad del suelo, mientras la masa sólo es propietaria de la condición personal de producción, la fuerza de trabajo. Distribuidos de este modo los elementos de producción, la actual distribución de los medios de consumo es una consecuencia natural. Si las condiciones materiales de producción fuesen propiedad colectiva de los propios obreros, esto determinaría, por sí solo, una distribución de los medios de consumo distinta de la actual. El socialismo vulgar ha aprendido de los economistas burgueses a considerar y tratar la distribución como algo independiente del modo de producción, y, por tanto, a exponer el socialismo como una doctrina que gira principalmente en torno a la distribución. Naturalmente, la clase obrera, para poder luchar, tiene que organizarse como clase en su propio país, ya que éste es la palestra inmediata de su lucha. En este sentido, su lucha de clases es nacional, no por su contenido, sino, como dice el Manifiesto Comunista, “por su forma”. Pero “el marco del Estado nacional de hoy”, se halla a su vez, económicamente, “dentro del marco” del mercado mundial, y políticamente, “dentro del marco” de un sistema de Estados. Cualquier comerciante sabe que el comercio alemán es, al mismo tiempo, comercio exterior, y la grandeza del señor Bismarck reside precisamente en algún tipo de política internacional. ¿Y a qué reduce su internacionalismo el Partido Obrero Alemán? A la conciencia de que el resultado de sus aspiraciones “será la fraternización internacional de los pueblos”(...) ¡De los deberes internacionales de la clase obrera alemana no se dice, por tanto, ni una palabra! La acción internacional de las clases obreras no depende, en modo alguno, de la existencia de la "Asociación Internacional de los Trabajadores". Esta fue solamente un primer intento de crear para aquella acción un órgano central; un intento que, por el impulso que dio, ha tenido una eficacia perdurable, pero que en su primera forma histórica no podía prolongarse después de la caída de la Comuna de Paris. II ...el salario no es lo que parece ser, es decir, el valor, o el precio del trabajo, sino sólo una forma disfrazada del valor, o del precio de la fuerza de trabajo. (...)el sistema del trabajo asalariado es un sistema de esclavitud, una esclavitud que se hace más dura a medida que se desarrollan las fuerzas productivas sociales del trabajo, esté el obrero mejor o peor remunerado. En vez de la vaga frase final del párrafo: “la supresión de toda desigualdad social y política”, lo que debiera haberse dicho es que con la abolición de las diferencias de clase, desaparecen por si mismas las desigualdades sociales y políticas que de ellas emanan. IV Y ahora voy a referirme a la parte democrática. A. “Base libre del Estado”. ¿Qué es el Estado libre? De ningún modo es propósito de los obreros, que se han librado de la estrecha mentalidad del humilde súbdito, hacer libre al Estado. La libertad consiste en convertir al Estado de órgano que está por encima de la sociedad en un órgano completamente subordinado a ella. La “sociedad actual” es la sociedad capitalista, que existe en todos los países civilizados. El “Estado actual” varía con las fronteras nacionales. Sin embargo, los distintos Estados de los distintos países civilizados, pese a la abigarrada diversidad de sus formas, tienen de común el que todos ellos se asientan sobre las bases de la moderna sociedad burguesa, puede hablarse del “Estado actual”, por oposición al futuro, en el que su actual raíz, la sociedad burguesa, se habrá extinguido. Cabe, entonces, preguntarse: ¿que transformación sufrirá el régimen estatal en la sociedad comunista? O, en otros términos: ¿qué funciones sociales, análogas a las actuales funciones del Estado, subsistirán entonces? Esta pregunta sólo puede contestarse científicamente, y por más que acoplemos de mil maneras la palabra pueblo y la palabra Estado, no no nos acercaremos ni un pelo a la solución del problema. Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado. Pero el programa no se ocupa de esta última, ni del futuro régimen estatal de la sociedad comunista. B. "El Partido Obrero Aleman exige, como base espiritual y moral del Estado: 1. Educación popular general e igual a cargo del Estado. Asistencia escolar obligatoria general. Instrucción gratuita". El párrafo sobre las escuelas deberia exigir, por lo menos, escuelas técnicas (teóricas y prácticas), combinadas con las escuelas públicas. Eso de “educación popular a cargo del Estado” es absolutamente inadmisible. ¡Una cosa es determinar, por medio de una ley general, los recursos de las escuelas públicas, las condiciones de capacidad del personal docente, las materias de enseñanza, etc., y, como se hace en los Estados Unidos, velar por el cumplimiento de estas prescripciones legales mediante inspectores del Estado, y otra cosa completamente distinta es nombrar al Estado educador del pueblo! Lo que hay que hacer es más bien substraer la escuela a toda influencia por parte del gobierno y de la Iglesia. Sobre todo en el imperio prusiano-alemán, donde es, por el contrario, el Estado el que necesita recibir del pueblo una educación muy severa. 3. “Restricción del trabajo de la mujer y prohibición del trabajo infantil”. La reglamentación de la jornada de trabajo debe incluir ya la restricción del trabajo de la mujer, en cuanto se refiere a la duración, descansos, etc., de la jornada; de no ser así, sólo puede significar la exclusión del trabajo de la mujer de las ramas de producción que son especialmente nocivas para el organismo femenino o inconvenientes, desde el punto de vista moral, para este sexo. Si es esto lo que se ha querido decir, debió haberse dicho. “Prohibición del trabajo infantil”. Aquí, era absolutamente necesario señalar el límite de la edad. La prohibición general del trabajo infantil es incompatible con la existencia de la gran industria y, por tanto, un piadoso deseo, pero nada más. El poner en práctica esta prohibición —suponiendo que fuese factible— sería reaccionario, ya que, reglamentada severamente la jornada de trabajo según las distintas edades y aplicando las demás medidas preventivas para la protección de los niños, la combinación del trabajo productivo con la enseñanza desde una edad temprana es uno de los más potentes medios de transformación de la sociedad actual. 5. “Reglamentación del trabajo en las prisiones”. Mezquina reivindicación, en un programa general obrero. En todo caso, debió proclamarse claramente que no se quería, por celos de competencia, ver tratados a los delincuentes comunes como a bestias, y, sobre todo, que no se les quería privar de su único medio de corregirse: el trabajo productivo. Era lo menos que podía esperarse de socialistas. Dixi et salvavi animan meam (He dicho y salvado mi alma) ________________________ Serie formación de base: - Marx en caricaturas - Primera parte: La filosofía de Marx - Marx en caricaturas - Segunda parte: La doctrina económica de Marx y el Manifiesto Comunista - Marx en caricaturas - Tercera parte: El materialismo historico de Marx - El Trabajo en el Capitalismo ( Ilustrado y Didactico) - Principios del comunismo - Engels -CRÍTICA DEL PROGRAMA DE GOTHA C. Marx -(NUEVO!)
ACA POSTEO LAS DIFERENCIAS ENTRE LOS BOLCHEVIQUES Y LOS LUXEMBURGISTAS A GRANDES RASGOS Y EN FORMA MUY GENÉRICA 1)Sobre el Sujeto revolucionario: --Bolcheviques: “El Partido” El partido formado por la vanguardia obrera debe “dirigir” a los trabajadores ya que los consideran incapaces de realizar una revolución por si mismos. --Luxemburguistas: “Las masas” El partido no es el fin sino una herramienta para la construcción del socialismo, su tarea es acelerar el curso de los acontecimientos, debe desempeñar un rol activo en la movilización de los trabajadores El partido es una forma de organización de la clase. 2)Sobre la Dictadura del Proletariado: --Bolcheviques: Dictadura del partido de vanguardia Las decisiones las toma el partido a través de su comité central. Dictadura del partido hasta el desarrollo de la conciencia del obrero y el comienzo de su búsqueda por la emancipación. --Luxemburguistas: Democracia = Autogestion Los trabajadores son dirigidos por si mismos (no por jefes). La dictadura es llevada a cabo por los trabajadores como clase. Autogestion del individuo, del grupo, de la comunidad. Inclusión y participación de todos los afectados en la toma de decisión. Libertad para formar tantos partidos como tendencias existan entre los trabajadores. (Para esto debe realizarse instrucción política acelerada de las masas populares) 3)Estructura interna de la organización en particular: --Bolcheviques: El partido debe estar centralizado, jerarquizado y disciplinado estrictamente. Lo denominan “centralismo democratico” y esta compuesto por revolucionarios “profesionales” o de “vanguardia”. Actualmente se denomina “organización vertical” a las organizaciones con jerarquías. --Luxemburguistas: La organización debe estar compuesta por trabajadores en general, NO DEBE HABER JERARQUIAS (se lo denomina “organización horizontal”) debe respetarse la libre expresión de ideas (dentro y fuera de la organización) y la libre experimentación (para los bolcheviques eso sería disidir). El poder es ejercido por estructuras de democracia directa creadas por los explotados durante la lucha, a todos los niveles: Asambleas Generales soberanas, comités de huelga, consejos obreros, coordinación internacional de Asambleas Generales y consejos. La revolución debe abolir el salariado, el capitalismo y las fronteras, y reemplazarlos por la democracia directa en todos los niveles. "El socialismo no se realizará desde el poder o mediante decretos, aunque emanen éstos de un gobierno socialista, por muy perfecto que éste sea. El socialismo sólo podrá ser realizado por las masas, por cada proletario" La libertad real del individuo no puede lograrse más que por la conquista de la libertad por todos. “la dictadura del proletariado” debe ampliar la democracia burguesa actual hasta la verdadera igualdad. La democracia tiende a romper todas las relaciones de dominacion y dependencia. En una democracia genuina el poder viene de abajo hacia arriba y no hay relaciones de dominación y dependencia entre las personas. “La emancipación de la clase obrera debe ser obra de los obreros mismos, la lucha por la emancipación de la clase obrera no es una lucha por privilegios y monopolios de clase, sino el establecimiento de DERECHOS Y DEBERES IGUALES” --Los comentarios de nivel cultural escaso serán eliminadas no se gasten--
El ejemplo griego Guillermo Almeyra Grecia resiste con huelgas generales nacionales y con combativas manifestaciones populares los terribles ajustes económicos que intenta aplicarle el capital financiero internacional. En efecto, son brutales –un verdadero remedio de caballo– las medidas drásticas destinadas a reducir la deuda (que supera en 113 por ciento el producto interno bruto) y el déficit público (de 12.7 por ciento del PIB) para hacer que la economía helena cuadre con los parámetros de Maastricht, o sea, que el déficit público no vaya más allá de 3 por ciento anual (cosa que ni Francia ni Alemania cumplen). La congelación de los salarios, la reducción de 10 por ciento en las pensiones y jubilaciones y en los ingresos de los empleados públicos –el Estado es, de lejos, el principal empleador del país–, la prolongación de 65 a 67 años de la edad para jubilarse (en un país donde la expectativa de vida de los varones apenas supera los 75 años), el aumento de tres puntos en el IVA, la parálisis de las obras públicas y la reducción de los aportes estatales para la sanidad, la educación y los servicios en general, son medidas que equivalen a una expropiación lisa y llana de sus asalariados (que constituyen un tercio de la población) y de los pequeños campesinos minifundistas, con tierras áridas y poco productivas, y los trabajadores por cuenta propia de los servicios que, con los rurales, representan tres cuartas partes de la población económicamente activa de Grecia. Ésta, en efecto, si se exceptúa la industria de construcción naval, vive del turismo y de la pequeña producción semiartesanal, y su agricultura y su pesca están orientadas a satisfacer el mercado interno de un país que sólo tiene la mitad de la población del Distrito Federal mexicano. Grecia se endeudó terriblemente con los gobiernos conservadores a los que la gran empresa financiera Goldman Sachs, una de las principales responsables de la crisis financiera mundial actual, prestó dinero con usura (garantizando sus préstamos ilegales, entre otras cosas, con los ingresos aduaneros o de la lotería griegos) y ahora la crisis le pasa la factura de la fiesta al gobierno socialdemócrata de Georgios Papandreou (que, por supuesto, no vacila cuando hay que optar entre la defensa del capital y la de los trabajadores y actúa como verdugo de los bancos). Hay que recordar que Atenas tuvo que comprar gran cantidad de armas a Alemania y a Francia para defenderse de Turquía, pero las finanzas europeas, como todos los banqueros, no tienen memoria para agradecer los buenos negocios sino sólo para cobrar hasta el último peso que se les debe. Sin embargo, Italia tiene una deuda pública superior y España tiene seis puntos más de desocupación que la desdichada Grecia, pero la Unión Europea no les lanza ultimátum ni las pone en libertad vigilada, como hace con Atenas. Es que detrás del ataque contra Grecia se suma la ofensiva del capital especulativo estadunidense e inglés para poner en serias dificultades al euro y a la propia UE, más el deseo de la gran banca franco-alemana de poner un ejemplo con Grecia antes de que la crisis sea aún más grave en países más grandes, como Italia o España, o se extienda a los países-mendigos de Europa oriental recién incorporados a la UE, más la voluntad de los conservadores gobiernos alemán y francés de golpear a los socialdemócratas griegos (e, indirectamente, a los españoles y portugueses) y de poner en su lugar a los países meridionales segundones que, por su siglas en inglés, llaman PIGS (Portugal, Italia, Grecia y Spain, o sea, España), es decir, "cerdos". Lo que pasa en Grecia, en resumen, forma parte de un plan angloestadunidense contra el euro y contra la Unión Europea, y de un intento del gran capital europeo por inclinar aún más a su favor la relación de fuerzas entre trabajo y capital, aprovechando la reducida industrialización del país desde que su incipiente industria fuera devastada por la ocupación nazi-fascista de Mussolini-Hitler y por la guerra civil posterior para sacarse de encima la ocupación inglesa y la monarquía profascista. Pero el capital no ha contado con la politización y las tradiciones del pueblo griego, que es el pueblo de Poliopoulos, el líder comunista partidario de Trotski fusilado por los fascistas, y su arqueomarxismo, mayoritario entre el proletariado griego de antes de la guerra, el pueblo también de los kapetanios que durante la guerra civil dirigieron la insurrección contra los ingleses y la política stalinista de alianza con éstos y que sigue siendo un pueblo de izquierda y antimperialista. Hoy los trabajadores griegos insurgen al grito: "¡que la crisis la paguen los plutócratas!", se movilizan y recurren a la acción directa y a la autorganización, pasando sobre el gobierno de Papandreu. El pueblo griego resiste formando un frente único contra las resoluciones y las instituciones estatales y contra la UE ( que es una alianza de los capitales europeos que desprecia la historia, la cultura, la sociedad) y la escasa energía de la policía y las vacilaciones en las fuerzas armadas indican que los trabajadores influencian, con su acción anticapitalista y antimperialista, a las fuerzas nacionalistas presentes también en las clases medias griegas. Las luchas aún no pasan del nivel de la oposición resuelta al de las propuestas de soluciones anticapitalistas alternativas. Pero esta necesidad flota ya en el ambiente y saca a luz los anteriores ejemplos históricos nacionales. Por eso, muy probablemente la Unión Europea no podrá sacar de Atenas su libra de carne cual nuevo Shylock, y tendrá que buscar aliviar la crisis para evitar que de Grecia, ese pequeño país casi latinoamericano instalado en el sótano de Europa, venga un ejemplo para Italia, España y el mundo, y se haga realidad eso de que la crisis la paguen los plutócratas, no sus víctimas. FUENTE: http://www.jornada.unam.mx/2010/03/14/index.php?section=opinion&article=015a2pol Sí te gusto el articulo dale difusión, los griegos tienen una barrera idiomatica furte y les cuesta dar a conocer sus problemas, más aún cuando el capital se empeña en propagandizar que la crisis ya pasó
PRINCIPIOS DEL COMUNISMO El trabajo "Principios del comunismo" es un proyecto de programa de la Liga de los Comunistas. Lo escribió Engels en París por encargo del Comité Comarcal de la Liga. Sin embargo, luego de que como resultado de su II Congreso (29 de noviembre-8 de diciembre de 1847), la Liga les encargara a Marx y Engels la redacción de un programa para la Liga, los autores abandonaron la forma de catequismo que marcó la obra aquí reproducida y optaron por escribir el programa en forma de minifiesto. El resultado se conoce como el Manifiesto del Partido Comunista. Al escribirlo, los autores utilizaron las tesis expuestas por Engels en los "Principios del comunismo". I. ¿Qué es el comunismo? El comunismo es la doctrina de las condiciones de la liberación del proletariado. II. ¿Qué es el proletariado? El proletariado es la clase social que consigue sus medios de subsistencia exclusivamente de la venta de su trabajo, y no del rédito de algún capital; es la clase, cuyas dicha y pena, vida y muerte y toda la existencia dependen de la demanda de trabajo, es decir, de los períodos de crisis y de prosperidad de los negocios, de las fluctuaciones de una competencia desenfrenada. Dicho en pocas palabras, el proletariado, o la clase de los proletarios, es la clase trabajadora del siglo XIX. III. ¿Quiere decir que los proletarios no han existido siempre? No. Las clases pobres y trabajadoras han existido siempre, siendo pobres en la mayoría de los casos. Ahora bien, los pobres, los obreros que viviesen en las condiciones que acabamos de señalar, o sea los proletarios, no han existido siempre, del mismo modo que la competencia no ha sido siempre libre y desenfrenada. IV. ¿Cómo apareció el proletariado? El proletariado nació a raíz de la revolución industrial, que se produjo en Inglaterra en la segunda mitad del siglo pasado y se repitió luego en todos los países civilizados del mundo. Dicha revolución se debió al invento de la máquina de vapor, de las diversas máquinas de hilar, del telar mecánico y de toda una serie de otros dispositivos mecánicos. Estas máquinas, que costaban muy caras y, por eso, sólo estaban al alcance de los grandes capitalistas, transformaron completamente el antiguo modo de producción y desplazaron a los obreros anteriores, puesto que las máquinas producían mercancías más baratas y mejores que las que podían hacer éstos con ayuda de sus ruecas y telares imperfectos. Las máquinas pusieron la industria enteramente en manos de los grandes capitalistas y redujeron a la nada el valor de la pequeña propiedad de los obreros (instrumentos, telares, etc.), de modo que los capitalistas pronto se apoderaron de todo, y los obreros se quedaron con nada. Así se instauró en la producción de tejidos el sistema fabril. En cuanto se dio el primer impulso a la introducción de máquinas y al sistema fabril; este último se propagó rápidamente en las demás ramas de la industria, sobre todo en el estampado de tejidos, la impresión de libros, la alfarería y la metalurgia. El trabajo comenzó a dividirse más y más entre los obreros individuales de tal manera que el que antes efectuaba todo el trabajo pasó a realizar nada más que una parte del mismo. Esta división del trabajo permitió fabricar los productos más rápidamente y, por consecuencia, de modo más barato. Ello redujo la actividad de cada obrero a un procedimiento mecánico, muy sencillo, constantemente repetido, que la máquina podía realizar con el mismo éxito o incluso mucho mejor. Por tanto, todas estas ramas de la producción cayeron, una tras otra, bajo la dominación del vapor, de las máquinas y del sistema fabril, exactamente del mismo modo que la producción de hilados y de tejidos. En consecuencia, ellas se vieron enteramente en manos de los grandes capitalistas, y los obreros quedaron privados de los úItimos restos de su independencia. Poco a poco, el sistema fabril extendió su dominación no ya sólo a la manufactura, en el sentido estricto de la palabra, sino que comenzó a apoderarse más y más de las actividades artesanas, ya que también en esta esfera los grandes capitalistas desplazaban cada vez más a los pequeños maestros, montando grandes talleres, en los que era posible ahorrar muchos gastos e implantar una detallada división del trabajo. Así llegamos a que, en los países civilizados, casi en todas las ramas del trabajo se afianza la producción fabril y, casi en todas estas ramas, la gran industria desplaza a la artesanía y la manufactura. Como resultado de ello, se arruina más y más la antigua clase media, sobre todo los pequeños artesanos, cambia completamente la anterior situación de los trabajadores y surgen dos clases nuevas, que absorben paulatinamente a todas las demás, a saber: I. La clase de los grandes capitalistas, que son ya en todos los países civilizados casi los únicos poseedores de todos los medios de existencia, como igualmente de las materias primas y de los instrumentos (máquinas, fábricas, etc.) necesarios para la producción de los medios de existencia. Es la clase de los burgueses, o sea, burguesía. II. La clase de los completamente desposeídos, de los que en virtud de ello se ven forzados a vender su trabajo a los burgueses, al fin de recibir en cambio los medios de subsistencia necesarios para vivir. Esta clase se denomina la clase de los proletarios, o sea, proletariado. V. ¿En qué condiciones se realiza esta venta del trabajo de los proletarios a los burgueses? El trabajo es una mercancía como otra cualquiera, y su precio depende, por consiguiente, de las mismas leyes que el de cualquier otra mercancía. Pero, el precio de una mercancía, bajo el dominio de la gran industria o de la libre competencia, que es lo mismo, como lo veremos más adelante, es, por término medio, siempre igual a los gastos de producción de dicha mercancía. Por tanto, el precio del trabajo es también igual al costo de producción del trabajo. Ahora bien, el costo de producción del trabajo consta precisamente de la cantidad de medios de subsistencia indispensables para que el obrero esté en condiciones de mantener su capacidad de trabajo y para que la clase obrera no se extinga. El obrero no percibirá por su trabajo más que lo indispensable para ese fin; el precio del trabajo o el salario será, por consiguiente, el más bajo, constituirá el mínimo de lo indispensable para mantener la vida. Pero, por cuanto en los negocios existen períodos mejores y peores, el obrero percibirá unas veces más, otras menos, exactamente de la misma manera que el fabricante cobra unas veces más, otras menos, por sus mercancías. Y, al igual que el fabricante, que, por término medio, contando los tiempos buenos y los malos, no percibe por sus mercancías ni más ni menos que su costo de producción, el obrero percibirá, por término medio, ni más ni menos que ese mínimo. Esta ley económica del salario se aplicará más rigurosamente en la medida en que la gran industria vaya penetrando en todas las ramas de la producción. VI. ¿Qué clases trabajadores existían antes de la revolución industrial? Las clases trabajadoras han vivido en distintas condiciones, según las diferentes fases de desarrollo de la sociedad, y han ocupado posiciones distintas respecto de las clases poseedoras y dominantes. En la antigüedad, los trabajadores eran esclavos de sus amos, como lo son todavía en un gran número de países atrasados e incluso en la parte meridional de los Estados Unidos. En la Edad Media eran siervos de los nobles propietarios de tierras, como lo son todavía en Hungría, Polonia y Rusia. Además, en la Edad Media, hasta la revolución industrial, existían en las ciudades oficiales artesanos que trabajaban al servicio de la pequeña burguesía y, poco a poco, en la medida del progreso de la manufactura, comenzaron a aparecer obreros de manufactura que iban a trabajar contratados por grandes capitalistas. VII. ¿Qué diferencia hay entre el proletario y el esclavo? El esclavo está vendido de una vez y para siempre, en cambio, el proletario tiene que venderse él mismo cada día y cada hora. Todo esclavo individual, propiedad de un señor determinado, tiene ya asegurada su existencia por miserable que sea, por interés de éste. En cambio el proletario individual es, valga la expresión, propiedad de toda la clase de la burguesía. Su trabajo no se compra más que cuando alguien lo necesita, por cuya razón no tiene la existencia asegurada. Esta existencia está asegurada únicamente a toda la clase de los proletarios. El esclavo está fuera de la competencia. El proletario se halla sometido a ello y siente todas sus fluctuaciones. El esclavo es considerado como una cosa, y no miembro de la sociedad civil. El proletario es reconocido como persona, como miembro de la sociedad civil. Por consiguiente, el esclavo puede tener una existencia mejor que el proletario, pero este último pertenece a una etapa superior de desarrollo de la sociedad y se encuentra a un nivel más alto que el esclavo. Este se libera cuando de todas las relaciones de la propiedad privada no suprime más que una, la relación de esclavitud, gracias a lo cual sólo entonces se convierte en proletario; en cambio, el proletario sólo puede liberarse suprimiendo toda la propiedad privada en general. VIII. ¿Qué diferencia hay entre el proletario y el siervo? El siervo posee en propiedad y usufructo un instrumento de producción y una porción de tierra, a cambio de lo cual entrega una parte de su producto o cumple ciertos trabajos. El proletario trabaja con instrumentos de producción pertenecientes a otra persona, por cuenta de ésta, a cambio de una parte del producto. El siervo da, al proletario le dan. El siervo tiene la existencia asegurada, el proletario no. El siervo está fuera de la competencia, el proletario se halla sujeto a ella. El siervo se libera ya refugiándose en la ciudad y haciéndose artesano, ya dando a su amo dinero en lugar de trabajo o productos, transformandose en libre arrendatario, ya expulsando a su señor feudal y haciéndose él mismo propietario. Dicho en breves palabras, se libera entrando de una manera u otra en la clase poseedora y en la esfera de la competencia. El proletario se libera suprimiendo la competencia, la propiedad privada y todas las diferencias de clase. IX. ¿Qué diferencia hay entre el proletario y el artesano?[1] X. ¿Qué diferencia hay entre el proletario y el obrero de manufactura? El obrero de manufactura de los siglos XVI-XVIII poseía casi en todas partes instrumentos de producción: su telar, su rueca para la familia y un pequeño terreno que cultivaba en las horas libres. El proletario no tiene nada de eso. El obrero de manufactura vive casi siempre en el campo y se halla en relaciones más o menos patriarcales con su señor o su patrono. El proletario suele vivir en grandes ciudades y no lo unen a su patrono más que relaciones de dinero. La gran industria arranca al obrero de manufactura de sus condiciones patriarcales; éste pierde la propiedad que todavía poseía y sólo entonces se convierte en proletario. XI. ¿Cuáles fueron las consecuencias directas de la revolución industrial y de la división de la sociedad en burgueses y proletarios? En primer lugar, en virtud de que el trabajo de las máquinas reducía más y más los precios de los artículos industriales, en casi todos los países del mundo el viejo sistema de la manufactura o de la industria basada en el trabajo manual fue destruido enteramente. Todos los países semibárbaros que todavía quedaban más o menos al margen del desarrollo histórico y cuya industria se basaba todavía en la manufactura, fueron arrancados violentamente de su aislamiento. Comenzaron a comprar mercancías más baratas a los ingleses, dejando que se muriesen de hambre sus propios obreros de manufactura. Así, países que durante milenios no conocieron el menor progreso, como, por ejemplo, la India, pasaron por una completa revolución, e incluso la China marcha ahora de cara a la revolución. Las cosas han llegado a tal punto que una nueva máquina que se invente ahora en Inglaterra podrá, en el espacio de un año, condenar al hambre a millones de obreros de China. De este modo, la gran industria ha ligado los unos a los otros a todos los pueblos de la tierra, ha unido en un solo mercado mundial todos los pequeños mercados locales, ha preparado por doquier el terreno para la civilización y el progreso y ha hecho las cosas de tal manera que todo lo que se realiza en los países civilizados debe necesariamente repercutir en todos los demás, por tanto, si los obreros de Inglaterra o de Francia se liberan ahora, ello debe suscitar revoluciones en todos los demás países, revoluciones que tarde o temprano culminarán también allí en la liberación de los obreros. En segundo lugar, en todas las partes en que la gran industria ocupó el lugar de la manufactura, la burguesía aumentó extraordinariamente su riqueza y poder y se erigió en primera clase del país. En consecuencia, en todas las partes en las que se produjo ese proceso, la burguesía tomó en sus manos el poder político y desalojó las clases que dominaban antes: la aristocracia, los maestros de gremio y la monarquía absoluta, que representaba a la una y a los otros. La burguesía acabó con el poderío de la aristocracia y de la nobleza, suprimiendo el mayorazgo o la inalienabilidad de la posesión de tierras, como también todos los privilegios de la nobleza. Destruyó el poderío de los maestros de gremio, eliminando todos los gremios y los privilegios gremiales. En el lugar de unos y otros puso la libre competencia, es decir, un estado de la sociedad en la que cada cual tenía derecho a dedicarse a la rama de la industria que le gustase y nadie podía impedírselo a no ser la falta de capital necesario para tal actividad. Por consiguiente, la implantación de la libre competencia es la proclamación pública de que, de ahora en adelante, los miembros de la sociedad no son iguales entre sí únicamente en la medida en que no lo son sus capitales, que el capital se convierte en la fuerza decisiva y que los capitalistas, o sea, los burgueses, se erigen así en la primera clase de la sociedad. Ahora bien, la libre competencia es indispensable en el período inicial del desarrollo de la gran industria, porque es el único régimen social con el que la gran industria puede progresar. Tras de aniquilar de este modo el poderío social de la nobleza y de los maestros de gremio, puso fin también al poder político de la una y los otros. Llegada a ser la primera clase de la sociedad, la burguesía se proclamó también la primera clase en la esfera política. Lo hizo implantando el sistema representativo, basado en la igualdad burguesa ante la ley y en el reconocimiento legislativo de la libre competencia. Este sistema fue instaurado en los países europeos bajo la forma de la monarquía constitucional. En dicha monarquía sálo tienen derecho de voto los poseedores de cierto capital, es decir, únicamente los burgueses. Estos electores burgueses eligen a los diputados, y estos diputados burgueses, valiéndose del derecho a negar los impuestos, eligen un gobierno burgués. En tercer lugar, la revolución indistrial ha creado en todas partes el proletariado en la misma medida que la burguesía. Cuanto más ricos se hacían los burgueses, más numerosos eran los proletarios. Visto que sólo el capital puede dar ocupación a los proletarios y que el capital sólo aumenta cuando emplea trabajo, el crecimiento del proletariado se produce en exacta correspondencia con el del capital. Al propio tiempo, la revolución industrial agrupa a los burgueses y a los proletarios en grandes ciudades, en las que es más ventajoso fomentar la industria, y can esa concentración de grandes masas en un mismo lugar le inculca a los proletarios la conciencia de su fuerza. Luego, en la medida del progreso de la revolución industrial, en la medida en que se inventan nuevas máquinas, que eliminan el trabajo manual, la gran industria ejerce una presión creciente sobre los salarios y los reduce, como hemos dicho, al mínimo, haciendo la situación del proletariado cada vez más insoportable. Así, por una parte, como consecuencia del descontento creciente del proletariado y, por la otra, del crecimiento del poderío de éste, la revolución industrial prepara la revolución social que ha de realizar el proletariado. XII. ¿Cuáles han sido las consecuencias siguientes de la revolución industrial? La gran industria creó, con la máquina de vapor y otras máquinas, los medios de aumentar la producción industrial rápidamente, a bajo costo y hasta el infinito. Merced a esta facilidad de ampliar la producción, la libre competencia, consecuencia necesaria de esta gran industria, adquirió pronto un carácter extraordinariamente violento; un gran número de capitalistas se lanzó a la industria, en breve plazo se produjo más de lo que se podía consumir. Como consecuencia, no se podían vender las mercancías fabricadas y sobrevino la llamada crisis comercial; las fábricas tuvieron que parar, los fabricantes quebraron y los obreros se quedaron sin pan. Y en todas partes se extendió la mayor miseria. Al cabo de cierto tiempo se vendieron los productos sobrantes, las fábricas volvieron a funcionar, los salarios subieron y, poco a poco, los negocios marcharon mejor que nunca. Pero no por mucho tiempo, ya que pronto volvieron a producirse demasiadas mercancías y sobrevino una nueva crisis que transcurrió exactamente de la misma manera que la anterior. Así, desde comienzos del presente siglo, en la situación de la industria se han producido continuamente oscilaciones entre períodos de prosperidad y períodos de crisis, y casi regularmente, cada cinco o siete años se ha producido tal crisis, con la particularidad de que cada vez acarreaba las mayores calamidades para los obreros, una agitación revolucionaria general y un peligro colosal para todo el régimen existente. XIII. ¿Cuáles son las consecuencias de estas crisis comerciales que se repiten regularmente? En primer lugar, la de que la gran industria, que en el primer período de su desarrollo creó la libre competencia, la ha rebasado ya; que la competencia y, hablando en términos generales, la producción industrial en manos de unos u otros particulares se ha convertido para ella en una traba a la que debe y ha de romper; que la gran industria, mientras siga sobre la base actual, no puede existir sin conducir cada siete años a un caos general que supone cada vez un peligro para toda la civilización y no sólo sume en la miseria a los proletarios, sino que arruina a muchos burgueses; que, por consiguiente, la gran industria debe destruirse ella misma, lo que es absolutamente imposible, o reconocer que hace imprescindible una organización completamente nueva de la sociedad, en la que la producción industrial no será más dirigida por unos u otros fabricantes en competencia entre sí, sino por toda la sociedad con arreglo a un plan determinado y de conformidad con las necesidades de todos los miembros de la sociedad. En segundo lugar, que la gran industria y la posibilidad, condicionada por ésta, de ampliar hasta el infinito la producción permiten crear un régimen social en el que se producirán tantos medios de subsistencia que cada miembro de la sociedad estará en condiciones de desarrollar y emplear libremente todas sus fuerzas y facultades; de modo que, precisamente la peculiaridad de la gran industria que en la sociedad moderna engendra toda la miseria y todas las crisis comerciales será en la otra organización social justamente la que ha de acabar con esa miseria y esas fluctuaciones preñadas de tantas desgracias. Por tanto, está probado claramente: 1) que en la actualidad todos estos males se deben únicamente al régimen social, el cual ya no responde más a las condiciones existentes; 2) que ya existen los medios de supresión definitiva de estas calamidades por vía de la construcción de un nuevo orden social. XIV. ¿Cómo debe ser ese nuevo orden social? Ante todo, la administración de la industria y de todas las ramas de la producción en general dejará de pertenecer a unos u otros individuos en competencia. En lugar de esto, las ramas de la producción pasarán a manos de toda la sociedad, es decir, serán administradas en beneficio de toda la sociedad, con arreglo a un plan general y con la participación de todos los miembros de la sociedad. Por tanto, el nuevo orden social suprimirá la competencia y la sustituirá con la asociación. En vista de que la dirección de la industria, al hallarse en manos de particulares, implica necesariamente la existencia de la propiedad privada y por cuanto la competencia no es otra cosa que ese modo de dirigir la industria, en el que la gobiernan propietarios privados, la propiedad privada va unida inseparablemente a la dirección individual de la industria y a la competencia. Así, la propiedad privada debe también ser suprimida y ocuparán su lugar el usufructo colectivo de todos los instrumentos de producción y el reparto de los productos de común acuerdo, lo que se llama la comunidad de bienes. La supresión de la propiedad privada es incluso la expresión más breve y mas característica de esta transformación de todo el régimen social, que se ha hecho posible merced al progreso de la industria. Por eso los comunistas la planteen can razón como su principal reivindicación. XV. ¿Eso quiere decir que la supresión de la propiedad privada no era posible antes? No, no era posible. Toda transformación del orden social, todo cambio de las relaciones de propiedad es consecuencia necesaria de la aparición de nuevas fuerzas productivas que han dejado de corresponder a las viejas relaciones de propiedad. Así ha surgido la misma propiedad privada. La propiedad privada no ha existido siempre; cuando a fines de la Edad Media surgió el nuevo modo de producción bajo la forma de la manufactura, que no encuadraba en el marco de la propiedad feudal y gremial, esta manufactura, que no correspondía ya a las viejas relaciones de propiedad, dio vida a una nueva forma de propiedad: la propiedad privada. En efecto, para la manufactura y para el primer período de desarrollo de la gran industria no era posible ninguna otra forma de propiedad además de la propiedad privada, no era posible ningún orden social además del basado en esta propiedad. Mientras no se pueda conseguir una cantidad de productos que no sólo baste para todos, sino que se quede cierto excedente para aumentar el capital social y seguir fomentando las fuerzas productivas, deben existir necesariamente una clase dominante que disponga de las fuerzas productivas de la sociedad y una clase pobre y oprimida. La constitución y el carácter de estas clases dependen del grado de desarrollo de la producción. La sociedad de la Edad Media, que tiene por base el cultivo de la tierra, nos da el señor feudal y el siervo; las ciudades de las postrimerías de la Edad Media nos dan el maestro artesano, el oficial y el jornalero; en el siglo XVII, el propietario de manufactura y el obrero de ésta; en el siglo XIX, el gran fabricante y el proletario. Es claro que, hasta el presente, las fuerzas productivas no se han desarrollado aún al punto de proporcionar una cantidad de bienes suficiente para todos y para que la propiedad privada sea ya una traba, un obstáculo para su progreso. Pero hoy, cuando, merced al desarrollo de la gran industria, en primer lugar, se han constituido capitales y fuerzas productivas en proporciones sin precedentes y existen medios para aumentar en breve plazo hasta el infinito estas fuerzas productivas; cuando, en segundo lugar, estas fuerzas productivas se concentran en manos de un reducido número de burgueses, mientras la gran masa del pueblo se va convirtiendo cada vez más en proletarios, con la particularidad de que su situación se hace más precaria e insoportable en la medida en que aumenta la riqueza de los burgueses; cuando, en tercer lugar, estas poderosas fuerzas productivas, que se multiplican con tanta facilidad hasta rebasar el marco de la propiedad privada y del burgués, provocan continuamente las mayores conmociones del orden social, sólo ahora la supresión de la propiedad privada se ha hecho posible e incluso absolutamente necesaria. XVI. ¿Será posible suprimir por vía pacífica la propiedad privada? Sería de desear que fuese así, y los comunistas, como es lógico, serían los últimos en oponerse a ello. Los comunistas saben muy bien que todas las conspiraciones, además de inútiles, son incluso perjudiciales. Están perfectamente al corriente de que no se pueden hacer las revoluciones premeditada y arbitrariamente y que éstas han sido siempre y en todas partes una consecuencia necesaria de circunstancias que no dependían en absoluto de la voluntad y la dirección de unos u otros partidos o clases enteras. Pero, al propio tiempo, ven que se viene aplastando por la violencia el desarrollo del proletariado en casi todos los países civilizados y que, con ello, los enemigos mismos de los comunistas trabajan con todas sus energías para la revolución. Si todo ello termina, en fin de cuentas, empujando al proletariado subyugado a la revolución, nosotros, los comunistas, defenderemos con hechos, no menos que como ahora lo hacemos de palabra, la causa del proletariado. XVII. ¿Será posible suprimir de golpe la propiedad privada? No, no será posible, del mismo modo que no se puede aumentar de golpe las fuerzas productivas existentes en la medida necesaria para crear una economía colectiva. Por eso, la revolución del proletariado, que se avecina según todos los indicios, sólo podrá transformar paulatinamente la sociedad actual, y acabará con la propiedad privada únicamente cuando haya creado la necesaria cantidad de medios de producción. XVIII. ¿Qué vía de desarrollo tomará esa revolución? Establecerá, ante todo, un régimen democrático y, por tanto, directa o indirectamente, la dominación política del proletariado. Directamente en Inglaterra, donde los proletarios constituyen ya la mayoría del pueblo. Indirectamente en Francia y en Alemania, donde la mayoría del pueblo no consta únicamente de proletarios, sino, además, de pequeños campesinos y pequeños burgueses de la ciudad, que se encuentran sólo en la fase de transformación en proletariado y que, en lo tocante a la satisfacción de sus intereses políticos, dependen cada vez más del proletariado, por cuya razón han de adherirse pronto a las reivindicaciones de éste. Para ello, quizá, se necesite una nueva lucha que, sin embargo, no puede tener otro desenlace que la victoria del proletariado. La democracia sería absolutamente inútil para el proletariado si no la utilizara inmediatamente como medio para llevar a cabo amplias medidas que atentasen directamente contra la propiedad privada y asegurasen la existencia del proletariado. Las medidas más importantes, que dimanan necesariamente de las condiciones actuales, son: 1) Restricción de la propiedad privada mediante el impuesto progresivo, el alto impuesto sobre las herencias, la abolición del derecho de herencia en las líneas laterales (hermanos, sobrinos, etc.), préstamos forzosos, etc. 2) Expropiación gradual de los propietarios agrarios, fabricantes, propietarios de ferrocarriles y buques, parcialmente con ayuda de la competencia por parte de la industria estatal y, parcialmente de modo directo, con indemnización en asignados. 3) Confiscación de los bienes de todos los emigrados y de los rebeldes contra la mayoría del pueblo. 4) Organización del trabajo y ocupación de los proletarios en fincas, fábricas y talleres nacionales, con lo cual se eliminará la competencia entre los obreros, y los fabricantes que queden, tendrán que pagar salarios tan altos como el Estado. 5) Igual deber obligatorio de trabajo para todos los miembros de la sociedad hasta la supresión completa de la propiedad privada. Formación de ejércitos industriales, sobre todo para la agricultura. 6) Centralización de los créditos y la banca en las manos del Estado a través del Banco Nacional, con capital del Estado. Cierre de todos los bancos privados. 7) Aumento del número de fábricas, talleres, ferrocarriles y buques nacionales, cultivo de todas las tierras que están sin labrar y mejoramiento del cultivo de las demás tierras en consonancia con el aumento de los capitales y del número de obreros de que dispone la nación. 8) Educación de todos los niños en establecimientos estatales y a cargo del Estado, desde el momento en que puedan prescindir del cuidado de la madre. Conjugar la educación con el trabajo fabril. 9) Construcción de grandes palacios en las fincas del Estado para que sirvan de vivienda a las comunas de ciudadanos que trabajen en la industria y la agricultura y unan las ventajas de la vida en la ciudad y en el campo, evitando así el carácter unilateral y los defectos de la una y la otra. 10) Destrucción de todas las casas y barrios insalubres y mal construidos. 11) Igualdad de derecho de herencia para los hijos legítimos y los naturales. 12) Concentración de todos los medios de transporte en manos de la nación. Por supuesto, todas estas medidas no podrán ser llevadas a la práctica de golpe. Pero cada una entraña necesariamente la siguiente. Una vez emprendido el primer ataque radical contra la propiedad privada, el proletariado se verá obligado a seguir siempre adelante y a concentrar más y más en las manos del Estado todo el capital, toda la agricultura, toda la industria, todo el transporte y todo el cambio. Este es el objetivo a que conducen las medidas mencionadas. Ellas serán aplicables y surtirán su efecto centralizador exactamente en el mismo grado en que el trabajo del proletariado multiplique las fuerzas productivas del país. Finalmente, cuando todo el capital, toda la producción y todo el cambio estén concentrados en las manos de la nación, la propiedad privada dejará de existir de por sí, el dinero se hará superfluo, la producción aumentará y los hombres cambiarán tanto que se podrán suprimir también las últimas formas de relaciones de la vieja sociedad. XIX. ¿Es posible esta revolución en un solo país? No. La gran industria, al crear el mercado mundial, ha unido ya tan estrechamente todos los pueblos del globo terrestre, sobre todo los pueblos civilizados, que cada uno depende de lo que ocurre en la tierra del otro. Además, ha nivelado en todos los países civilizados el desarrollo social a tal punto que en todos estos países la burguesía y el proletariado se han erigido en las dos clases decisivas de la sociedad, y la lucha entre ellas se ha convertido en la principal lucha de nuestros días. Por consecuencia, la revolución comunista no será una revolución puramente nacional, sino que se producirá simultáneamente en todos los países civilizados, es decir, al menos en Inglaterra, en América, en Francia y en Alemania. Ella se desarrollará en cada uno de estos países más rápidamente o más lentamente, dependiendo del grado en que esté en cada uno de ellos más desarrollada la industria, en que se hayan acumulado más riquezas y se disponga de mayores fuerzas productivas. Por eso será más lenta y difícil en Alemania y más rápida y fácil en Inglaterra. Ejercerá igualmente una influencia considerable en los demás países del mundo, modificará de raíz y acelerará extraordinariamente su anterior marcha del desarrollo. Es una revolución universal y tendrá, por eso, un ámbito universal. XX. ¿Cuáles serán las consecuencias de la supresión definitiva de la propiedad privada? Al quitar a los capitalistas privados el usufructo de todas las fuerzas productivas y medios de comunicación, así como el cambio y el reparto de los productos, al administrar todo eso con arreglo a un plan basado en los recursos disponibles y las necesidades de toda la sociedad, ésta suprimirá, primeramente, todas las consecuencias nefastas ligadas al actual sistema de dirección de la gran industria. Las crisis desaparecerán; la producción ampliada, que es, en la sociedad actual, una superproducción y una causa tan poderosa de la miseria, será entonces muy insuficiente y deberá adquirir proporciones mucho mayores. En lugar de engendrar la miseria, la producción superior a las necesidades perentorias de la sociedad permitirá satisfacer las demandas de todos los miembros de ésta, engendrará nuevas demandas y creará, a la vez, los medios de satisfacerlas. Será la condición y la causa de un mayor progreso y lo llevará a cabo, sin suscitar, como antes, el trastorno periódico de todo el orden social. La gran industria, liberada de las trabas de la propiedad privada, se desarrollará en tales proporciones que, comparado con ellas, su estado actual parecerá tan mezquino como la manufactura al lado de la gran industria moderna. Este avance de la industria brindara a la sociedad suficiente cantidad de productos para satisfacer las necesidades de todos. Del mismo modo, la agricultura, en la que, debido al yugo de la propiedad privada y al fraccionamiento de las parcelas, resulta difícil el empleo de los perfeccionamientos ya existentes y de los adelantos de la ciencia experimentará un nuevo auge y ofrecerá a disposición de la sociedad una cantidad suficiente de productos. Así, la sociedad producirá lo bastante para organizar la distribución con vistas a cubrir las necesidades de todos sus miembros. Con ello quedará superflua la división de la sociedad en clases distintas y antagónicas. Dicha división, además de superflua, será incluso incompatible con el nuevo régimen social. La existencia de clases se debe a la división del trabajo, y esta última, bajo su forma actual desaparecerá enteramente, ya que, para elevar la producción industrial y agrícola al mencionado nivel no bastan sólo los medios auxiliares mecánicos y químicos. Es preciso desarrollar correlativamente las aptitudes de los hombres que emplean estos medios. Al igual que en el siglo pasado, cuando los campesinos y los obreros de las manufacturas, tras de ser incorporados a la gran industria, modificaron todo su régimen de vida y se volvieron completamente otros, la dirección colectiva de la producción por toda la sociedad y el nuevo progreso de dicha producción que resultara de ello necesitarán hombres nuevos y los formarán. La gestión colectiva de la producción no puede correr a cargo de los hombres tales como lo son hoy, hombres que dependen cada cual de una rama determinada de la producción, están aferrados a ella, son explotados por ella, desarrollan nada más que un aspecto de sus aptitudes a cuenta de todos los otros y sólo conocen una rama o parte de alguna rama de toda la producción. La industria de nuestros días está ya cada vez menos en condiciones de emplear tales hombres. La industria que funciona de modo planificado merced al esfuerzo común de toda la sociedad presupone con más motivo hombres con aptitudes desarrolladas universalmente, hombres capaces de orientarse en todo el sistema de la producción. Por consiguiente, desaparecerá del todo la división del trabajo, minada ya en la actualidad por la máquina, la división que hace que uno sea campesino, otro, zapatero, un tercero, obrero fabril, y un cuarto, especulador de la bolsa. La educación dará a los jóvenes la posibilidad de asimilar rápidamente en la práctica todo el sistema de producción y les permitirá pasar sucesivamente de una rama de la producción a otra, según sean las necesidades de la sociedad o sus propias inclinaciones. Por consiguiente, la educación los liberará de ese carácter unilateral que la división actual del trabajo impone a cada individuo. Así, la sociedad organizada sobre bases comunistas dará a sus miembros la posibilidad de emplear en todos los aspectos sus facultades desarrolladas universalmente. Pero, con ello desaparecerán inevitablemente las diversas clases. Por tanto, de una parte, la sociedad organizada sobre bases comunistas es incompatible con la existencia de clases y, de la otra, la propia construcción de esa sociedad brinda los medios para suprimir las diferencias de clase. De ahí se desprende que ha de desaparecer igualmente la oposición entre la ciudad y el campo. Unos mismos hombres se dedicarán al trabajo agrícola y al industrial, en lugar de dejar que lo hagan dos clases diferentes. Esto es una condición necesaria de la asociación comunista y por razones muy materiales. La dispersión de la población rural dedicada a la agricultura, a la par con la concentración de la población industrial en las grandes ciudades, corresponde sólo a una etapa todavía inferior de desarrollo de la agricultura y la industria y es un obstáculo para el progreso, cosa que se hace ya sentir con mucha fuerza. La asociación general de todos los miembros de la sociedad al objeto de utilizar colectiva y racionalmente las fuerzas productivas; el fomento de la producción en proporciones suficientes para cubrir las necesidades de todos; la liquidación del estado de cosas en el que las necesidades de unos se satisfacen a costa de otros; la supresión completa de las clases y del antagonismo entre ellas; el desarrollo universal de las facultades de todos los miembros de la sociedad merced a la eliminación de la anterior división del trabajo, mediante la educación industrial, merced al cambio de actividad, a la participación de todos en el usufructo de los bienes creados por todos y, finalmente, mediante la fusión de la ciudad con el campo serán los principales resultados de la supresión de la propiedad privada. XXI. ¿Qué influencia ejercerá el régimen social comunista en la familia? Las relaciones entre los sexos tendrán un carácter puramente privado, perteneciente sólo a las personas que toman parte en ellas, sin el menor motivo para la ingerencia de la sociedad. Eso es posible merced a la supresión de la propiedad privada y a la educación de los niños por la sociedad, con lo cual se destruyen las dos bases del matrimonio actual ligadas a la propiedad privada: la dependencia de la mujer respecto del hombre y la dependencia de los hijos respecto de los padres. En ello reside, precisamente, la respuesta a los alaridos altamente moralistas de los burguesotes con motivo de la comunidad de las mujeres, que, según éstos, quieren implantar los comunistas. La comunidad de las mujeres es un fenómeno que pertenece enteramente a la sociedad burguesa y existe hoy plenamente bajo la forma de prostitución. Pero, la prostitución descansa en la propiedad privada y desaparecerá junto con ella. Por consiguiente, la organización comunista, en lugar de implantar la comunidad de las mujeres, la suprimirá. XXII. ¿Cuál será la actitud de la organización comunista hacia las nacionalidades existentes? - Queda 2. XXIII. ¿Cuál será su actitud hacia las religiones existentes? - Queda. XXIV. ¿Cuál es la diferencia entre los comunistas y los socialistas? Los llamados socialistas se dividen en tres categorías. La primera consta de partidarios de la sociedad feudal y patriarcal, que ha sido destruida y sigue siéndolo a diario por la gran industria, el comercio mundial y la sociedad burguesa creada por ambos. Esta categoría saca de los males de la sociedad moderna la conclusión de que hay que restablecer la sociedad feudal y patriarcal, ya que estaba libre de estos males. Todas sus propuestas persiguen, directa o indirectamente, este objetivo. Los comunistas lucharán siempre enérgicamente contra esa categoría de socialistas reaccionarios, pese a su fingida compasión de la miseria del proletariado y las amargas lágrimas que vierten con tal motivo, puesto que estos socialistas: 1) se proponen un objetivo absolutamente imposible; 2) se esfuerzan por restablecer la dominación de la aristocracia, los maestros de gremio y los propietarios de manufacturas, con su séquito de monarcas absolutos o feudales, funcionarios, soldados y curas, una sociedad que, cierto, estaría libre de los vicios de la sociedad actual, pero, en cambio, acarrearía, cuando menos, otros tantos males y, además, no ofrecería la menor perspectiva de liberación, con ayuda de la organización comunista, de los obreros oprimidos; 3) muestran sus verdaderos sentimientos cada vez que el proletariado se hace revolucionario y comunista: se alían inmediatamente a la burguesía contra los proletarios. La segunda categoría consta de partidarios de la sociedad actual, a los que los males necesariamente provocados por ésta inspiran temores en cuanto a la existencia de la misma. Ellos quieren, por consiguiente, conservar la sociedad actual, pero suprimir los males ligados a ella. A tal objeto, unos proponen medidas de simple beneficencia; otros, grandiosos planes de reformas que, so pretexto de reorganización de la sociedad, se plantean el mantenimiento de las bases de la sociedad actual y, con ello, la propia sociedad actual. Los comunistas deberán igualmente combatir con energía contra estos socialistas burgueses, puesto que éstos trabajan para los enemigos de los comunistas y defienden la sociedad que los comunistas quieren destruir. Finalmente, la tercera categoría consta de socialistas democráticos. Al seguir el mismo camino que los comunistas, se proponen llevar a cabo una parte de las medidas señaladas en la pregunta... 3, pero no como medidas de transición al comunismo, sino como un medio suficiente para acabar con la miseria y los males de la sociedad actual. Estos socialistas democráticos son proletarios que no ven todavía con bastante claridad las condiciones de su liberación, o representantes de la pequeña burguesía, es decir, de la clase que, hasta la conquista de la democracia y la aplicación de las medidas socialistas dimanantes de ésta, tiene en muchos aspectos los mismos intereses que los proletarios. Por eso, los comunistas se entenderán con esos socialistas democráticos en los momentos de acción y deben, en general, atenerse en esas ocasiones y en lo posible a una política común con ellos, siempre que estos socialistas no se pongan al servicio de la burguesía dominante y no ataquen a los comunistas. Por supuesto, estas acciones comunes no excluyen la discusión de las divergencias que existen entre ellos y los comunistas. XXV. ¿Cuál es la actitud de los comunistas hacia los demás partidos políticos de nuestra época? Esta actitud es distinta en los diferentes países. En Inglaterra, Francia y Bélgica, en las que domina la burguesía, los comunistas todavía tienen intereses comunes con diversos partidos democráticos, con la particularidad de que esta comunidad de intereses es tanto mayor cuanto más los demócratas se acercan a los objetivos de los comunistas en las medidas socialistas que los demócratas defienden ahora en todas partes, es decir, cuanto más clara y explícitamente defienden los intereses del proletariado y cuanto más se apoyan en el proletariado. En Inglaterra, por ejemplo, los cartistas 4, que constan de obreros, se aproximan inconmensurablemente más a los comunistas que los pequeñoburgueses democráticos o los llamados radicales. En Norteamérica, donde ha sido proclamada la Constitución democrática, los comunistas deberán apoyar al partido que quiere encaminar esta Constitución contra la burguesía y utilizarla en beneficio del proletariado, es decir, al partido de la reforma agraria nacional. En Suiza, los radicales, aunque constituyen todavía un partido de composición muy heterogénea, son, no obstante, los únicos con los que los comunistas pueden concertar acuerdos, y entre estos radicales los más progresistas son los de Vand y los de Ginebra. Finalmente, en Alemania está todavía por delante la lucha decisiva entre la burguesía y la monarquía absoluta. Pero, como los comunistas no pueden contar con una lucha decisiva con la burguesía antes de que ésta llegue al poder, les conviene a los comunistas ayudarle a que conquiste lo más pronto posible la dominación, a fin de derrocarla, a su vez, lo más pronto posible. Por tanto, en la lucha de la burguesía liberal contra los gobiernos, los comunistas deben estar siempre del lado de la primera, precaviéndose, no obstante, contra el autoengaño en que incurre la burguesía y sin fiarse en las aseveraciones seductoras de ésta acerca de las benéficas consecuencias que, según ella, traerá al proletariado la victoria de la burguesía. Las únicas ventajas que la victoria de la burguesía brindará a los comunistas serán: 1) diversas concesiones que aliviarán a los comunistas la defensa, la discusión y la propagación de sus principios y, por tanto, aliviarán la cohesión del proletariado en una clase organizada, estrechamente unida y dispuesta a la lucha, y 2) la seguridad de que el día en que caigan los gobiernos absolutistas, llegará la hora de la lucha entre los burgueses y los proletarios. A partir de ese día, la política del partido de los comunistas será aquí la misma que en los países donde domina ya la burguesía. Escrito en alemán por F. Engels a fines de octubre y en noviembre de 1847. Se publica de acuerdo con el manuscrito. Publicado por vez primera como edición aparte en 1914. ______________________________________________________ http://www.marxists.org/espanol/m-e/indice.htm NOTAS: [1] Aquí Engels deja en blanco el manuscrito para redactar luego la respuesta a la pregunta IX. [2] En el manuscrito, en lugar de respuesta a la pregunta 22, así como a la siguiente, la 23, figura la palabra «queda». Por lo visto, estima que la respuesta debía quedar en la forma que estaba expuesta en uno de los proyectos previos, que no nos han llegado, del programa de la Liga de los Comunistas. [3] En el manuscrito está en blanco ese lugar; trátase de la pregunta XVIII. [4] Se les llamó Chartists o cartistas los participantes en el movimiento obrero de Gran Bretaña entre los años 1830s y 1850s que se libró con la reivindicación de la aprobación de una "Carta del Pueblo" que garantize, entre otras cosas, el sufragio universal. _____________________________________________________ SERIE FORMACIÓN DE BASE: - - - Marx en caricaturas [Resumen] - Tercera parte: El materialismo historico de Marx (PROXIMAMENTE) - Glosario Marxista (Proximamente) - BLOG: GRUPO SOCIALISTA INTERNACIONAL

Galeano • América Latina está exorcizando la cultura de la impotencia El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano se consagró hace casi 40 años con el libro Las venas abiertas de América Latina, la obra que el presidente venezolano, Hugo Chávez, escogió para regalarle a su homólogo estadounidense, Barack Obama. Pero la fascinación que Galeano despierta perdura hasta hoy. Un testimonio cotidiano de esa admiración: durante la entrevista, que se realiza en un café de Buenos Aires, un hombre se acercó con discreción con su hija y se sentó en una mesa cercana para poder escucharle. Su último libro, Espejos, habla de un mundo contradictorio que tiene miedo de mirarse, y de reconocerse. ¿Cómo define América Latina? Es una tierra de encuentros de muchas diversidades: de cultura, religiones, tradiciones, y también de miedos e impotencia. Somos diversos en la esperanza y en la desesperación. ¿Cómo incide esa variedad en el presente? En estos últimos años hay un proceso de renacimiento latinoamericano en el que estas tierras del mundo comienzan a descubrirse a sí mismas en toda su diversidad. El llamado descubrimiento de América fue, en realidad, un encubrimiento de la realidad diversa. Este es el arcoiris terrestre, que ha sido mutilado por unos cuantos siglos de racismo, de machismo y de militarismo. Nos han dejado ciegos de nosotros mismos. Es necesario recuperar la diversidad para celebrar el hecho de que somos más que lo que nos dijeron que somos. ¿Esa diversidad puede ser un impedimento para la integración? Creo que no. Toda unidad fundada en la unanimidad es una falsa unidad que no tiene destino. La única unidad digna de fe es la unidad que existe en la diversidad y en la contradicción de sus partes. Hay una triste herencia del estalinismo y eso que llamaron socialismo real a lo largo del siglo XX que ha traicionado la esperanza de millones de personas justamente porque impuso ese criterio, el de que la unidad es la unanimidad. Se confundió así la política con la religión. Se aplicaron criterios que eran habituales en los tiempos de la Santa Inquisición, cuando toda divergencia era una herejía digna de castigo. Eso es una negación de la vida. Es una suerte de ceguera que te impide moverte porque el motor de la historia humana es la contradicción. ¿La diversidad puede establecer caminos de vida irreconciliables? No siempre. En cualquier caso, no hay que tenerle miedo a la verdad de la vida. Hay que celebrarla, porque lo mejor que tiene la vida es su diversidad. El sistema que domina el planeta nos propone una opción muy clara. Hay que elegir, a ver si querés morirte de hambre o de aburrimiento. Yo no me quiero morir de ninguna de las dos. El sistema dominante de hoy nos impone una verdad única, una única voz, la dictadura del pensamiento único que niega la diversidad de la vida y que por lo tanto la encoge, la reduce a la casi nada. Lo mejor que el mundo tiene está en la cantidad de mundos que él alberga, y eso vale a su vez para América Latina. Lo mejor de ella es la cantidad de Américas que contiene. Hablaba de un redescubrimiento latinomericano. ¿Un ejemplo? Bolivia, con Evo Morales, ha redescubierto su diversidad con mucha dignidad y con el orgullo de decir: “Somos diversos, y somos indígenas. Pero no sólo indígenas. Somos diversos”. Claro que Bolivia es un país como Paraguay, y hasta cierto punto Uruguay, sometido en cierta medida al peso avasallante de los vecinos grandes, y sobre todo de Brasil, que hoy por hoy se opone a que en el Banco del Sur cada país tenga un voto. ¿Cuál es la fuerza de ese proyecto? El Banco del Sur es la base financiera de la unidad latinoamericana, un proyecto de Chávez, por cierto. Nace como una respuesta a la dictadura financiera del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, en donde no rige el sistema de “un país, un voto”. Los votos dependen del capital invertido: tanto dinero, tantos votos, de modo que el Fondo está dirigido por cinco países, y el Banco por ocho, aunque uno se llame Mundial y el otro Internacional. ¿Se puede recuperar un funcionamiento democrático? Es muy difícil, por la sencilla razón de que la democracia ha sido más formal que real en los procesos históricos latinoamericanos; y en las democracias, para que lo sean de verdad, no tienen que regir relaciones verticales o jerárquicas, donde hay un mandón y un mandado. Tienen que ser horizontales, solidarias, entre iguales capaces de respetarse y reconocerse, porque la verdad es que no nos conocemos. Tenemos que conocernos para empezar a reconocernos, para saber todo lo que podemos aprender del otro. Desde la conquista española hemos sido entrenados por imperios sucesivos para la ignorancia mutua, para el divorcio y el odio mutuo. La especialidad latinoamericana es la guerra de vecinos. Brasil puede argumentar que, puesto que es más grande, debe tener más voz. Eso parte de la base de que la grandeza coincide con lo grandote. Mi experiencia me enseñado que la grandeza no habita lo grandote. Está escondida en la gente anónima, en el día a día que parece insignificante e indigno de atención. Lo grandote suele ser muy mezquino y de alma chiquita. No quiero decir que Brasil tenga alma chiquita, pero no hay que confundir dónde está la grandeza brasileña, que reside en alguna de sus gentes peor tratadas. ¿Héroes anónimos? En una charla me preguntaron cuál era mi héroe preferido. Yo dije: “El día que me iba al aeropuerto para iniciar este viaje tomé un taxi, y estuve conversando con el conductor. El taxista trabajaba en el taxi entre 10 y 12 horas, pero después tenía otro empleo. Dormía entre tres y cuatro horas por día para dar de comer a sus hijos. Para él no existían los domingos, ni se acordaba de qué eran”. Ese es mi héroe preferido. Decía antes que el motor de la historia humana es la contradicción. ¿Cree que hay contradicciones dañinas? No tiene por qué ser así. Toda contradicción es una señal de movimiento. Lo que sí hay son injusticias objetivamente dañinas. En América Latina, el abismo que separa a los que tienen de los que necesitan, a la minoría dominante de la mayoría dominada, es cada vez mayor. Esta es una región desigual en un mundo cada vez más injusto, donde los hambrientos superan los 1.000 millones de personas. ¿Observa hoy día un cambio significativo en América Latina? Sí. Está ocurriendo algo muy lindo, que es una suerte de exorcismo colectivo de los viejos demonios. Y de algunos nuevos también. Uno de los que dejó la herencia colonial fue la cultura de la impotencia, que te mete la idea en la cabeza de que “no se puede”. Y eso vale para los países pobres y para los ricos. Porque Venezuela es un país objetivamente rico, tiene petróleo, pero tiene metido adentro ese concepto de la impotencia contra el que ahora se intenta luchar. Es difícil, porque la cultura del petróleo te entrena para comprar y no para crear. ¿Qué quiere decir? Te entrenan con la idea de que no hay que tomarse el trabajo de crear las cosas si se las puede consumir comprando. Es la cultura de consumo, no de creación. Nace de la cultura de la impotencia, que es la peor de las herencias coloniales. Te enseña a no pensar con tu cabeza, a no sentir con tu propio corazón, y a no moverte con tus propias piernas. Te entrena para andar en silla de ruedas, para repetir ideas ajenas y para experimentar emociones que no son las tuyas. ¿Son diferentes las izquierdas de América Latina? Hay de todo, por suerte, justamente porque somos diversos. Por eso es muy injusto generalizar, sobre todo cuando la generalización proviene de miradas ajenas, que miran juzgándote, y juzgándote te condenan. Hay un complejo de superioridad que tienen los países dominantes en el mundo, que se sienten en condiciones de obligar a los demás a rendir exámenes de la democracia, que son los grandes maestros para decidir quién es demócrata y quién no, qué procesos están bien y cuáles están mal. Y cuando esos profesores de democracia vienen a juzgarnos, a mirarnos desde afuera y a condenarnos de antemano, están ejerciendo un derecho de propiedad que es uno de los derechos más repugnantes de todos. ¿Qué diferencia hay entre los presidentes de Venezuela, Ecuador y Bolivia? Muchas, porque son expresiones de tres países diferentes. La lista de diferencias es interminable. Pero no es tan interminable la lista de las coincidencias de países que están buscando caminos de liberación después de siglos de opresión y de negación de sí mismos. Son experiencias diferentes de tres países que deciden dejar de escupirse al espejo, dejar de odiar su propia imagen, dejarse de mirar con los ojos de los que los desprecian. ¿Qué papel cumple Brasil en esto? Uno muy importante, pero el problema es la tentación de una palabra abominable: el liderazgo. Todos los países se atribuyen la intención de ejercerlo y esto genera relaciones contaminadas por el orden jerárquico que niega la igualdad de derechos. Yo no quiero que nadie sea mi líder. No quiero mandar ni ser mandado. No nací para obedecer. Nací para ejercer mi libertad de conciencia. No puedo aceptar la idea de que entre las personas o entre los países haya conductores o conducidos. Hay que ir hacia una sociedad de veras libre. ¿Qué opina de la reelección presidencial? No me gusta mucho, porque implica cierto apego al poder y eso no es aconsejable en ningún ámbito. El poder en sí, aunque sea un poderito, envenena bastante el alma. Sé que hay que ejercerlo, pero sabiendo que es peligroso. El poder genera monarquías, poderes absolutos, voces que sólo escuchan sus propios ecos incapaces de escuchar otras voces. ¿De dónde procede ese intento de perpetuarse en el liderazgo? En Europa esto lo atribuyen a la herencia del caudillismo en América Latina, al subdesarrollo, a la ignorancia, a nuestra tendencia al populismo y a la demagogia. Pero hay que asomarse a la historia de los países dominantes para ver hasta qué punto ellos han estado sometidos a la voluntad, por ejemplo, de un tipo complemente loco como Hitler. Es inverosímil: en el país más culto de Europa, millones de personas lo aclamaban. Y los líderes de ahora, ¿qué tienen que venir a enseñarnos? Uruguay tiene una democracia más antigua que la mayoría de los países europeos. Y en materia de derechos humanos, conquistó antes que Estados Unidos y que muchos países europeos la jornada laboral de ocho horas, el derecho al divorcio, y la educación gratuita y obligatoria. ¿Por qué no hay apenas relación entre América Latina y África? Es un escándalo. Eso proviene del sistema educativo y de los medios de la comunicación. En la mayoría de países de América Latina hay una influencia africana enorme: en la cocina, el deporte, el lenguaje, el arte. Y sin embargo nosotros, de África, no sabemos nada. ¿Por qué? Por racismo. Sabemos lo que nuestros amos de siglo en siglo han querido que supiéramos, y de nosotros ignoramos casi todo porque a ellos les convenía. Por ejemplo, no les convenía que supiéramos que aquellos esclavos que llegaron de África cargados como cosas traían sus dioses, sus culturas. De todos modos, el desvínculo con África que nació del racismo y la explotación esclava no es latinoamericano, sino de todas las Américas. Por eso me pareció digna de celebración la elección de Obama, aunque luego lo que ha hecho no me convence demasiado. ¿Qué representa Obama? Uno de mis maestros, don Carlos Quijano, solía decir: “Todos los pecados tienen redención. Todos menos uno. Es imperdonable pecar contra la esperanza”. Con el tiempo aprendí cuánta razón tenía. Lamentablemente, Obama está pecando contra la esperanza que él mismo supo despertar, en su país y en el mundo. Aumentó los gastos de guerra, que ahora devoran la mitad de su presupuesto. ¿Defensa contra quién, en un país invadido por nadie, que ha invadido y sigue invadiendo a casi todos los demás? Y, para colmo, ese chiste de mal gusto de recibir el Nobel de la Paz pronunciando un elogio de la guerra. ¿Cuáles son, en su opinión, los miedos del siglo XXI? El arte de narrar nació del miedo de morir. Está en Las mil y una noches. Cada noche, Sherezade iba cambiando un cuento por un nuevo día de vida. Pero también creo que el miedo de vivir es peor que el miedo de morir. Y me parece que el asunto, en este mundo y en este tiempo, es ese: el miedo de recordar, el miedo de ser, el miedo de cambiar. O sea: el miedo de vivir. ¿Ve un ejemplo de ese miedo en la Cumbre de Copenhague? Los asesinos del planeta derraman de vez en cuando alguna lágrima, para que la platea sepa que también tienen su corazoncito. Pero es puro teatro. Bien saben que los modelos de vida de hoy, que ellos imponen, son modelos de muerte. Me pregunto a qué planeta se mudarán estos elegidos del Señor cuando terminen de exprimir la Tierra hasta la última gota. BLOG: GRUPO SOCIALISTA INTERNACIONAL

Estuve un buen rato buscando de que se trataba la reforma del sistema de salud de Obama pero solo encontraba adulaciones a Obama y pequeñas referencias al tema. Cuanto más buscaba menos encontraba y mi curiosidad aumentaba a la par. Asique en cuanto encontré algo concreto me dije que tenia que divulgarlo, asique aquí estoy para informarles por qué se desinforma tanto sobre esta ley. ACLARO QUE NO ME LO INVENTE, VAYAN A LAS FUENTES SI TIENEN DUDAS 1)POR IZQUIERDA: Fuentes: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-142713-2010-03-26.html http://www.rebelion.org/noticia.php?id=103022 Los EE.UU. son el único país del mundo desarrollado en que la salud fue transformada en una mercancía y su provisión entregada al mercado privado de las aseguradoras y las empresas de servicios médicos. 49 millones de ciudadanos no tienen ningún seguro de salud y 62 millones de personas tienen insuficiente cobertura sanitaria; es decir, su póliza sanitaria cubre un numero muy reducido de servicios médicos, con lo cual, en caso de enfermedad, pueden llegar a pagar hasta un 10% o más de sus ingresos anuales, en facturas médicas a las compañías de seguros, a los hospitales o a los médicos que les atienden. En realidad, el 60% de las bancarrotas individuales que se dan en EEUU se deben a personas que se han arruinado como consecuencia de no poder pagar sus facturas médicas. A cada paso surgen noticias aterradoras de personas con graves enfermedades a quienes las aseguradoras les cancelan sus coberturas, les rechazan el pago de tratamientos que podrían salvar sus vidas o les niegan la cobertura al conocer sus “condiciones preexistentes”, es decir, sus enfermedades crónicas o la probabilidad de que en el futuro necesiten tratamientos muy costosos. En medio de una grave crisis económica y con altas tasas de desempleo, la aseguradora Anthem Blue Cross –que el año pasado declaró un aumento del 56 por ciento en sus ganancias– anunció hace semanas un incremento del 39 por ciento de las cuotas en California, lo que provocaría la pérdida de cobertura para 800 mil personas. Por todas estas razones, hay consenso en los EE.UU. de que es necesario reformar el sistema de salud, y ésa fue una de las promesas centrales de la campaña de Barack Obama. Su propuesta se basaba en dos medidas principales: crear un sistema público, financiado por el Estado, que, aunque residual, diera una opción a quienes no pueden pagar las coberturas privadas; y regular el sector de modo que los aumentos de las cuotas no pudieran ser decididos unilateralmente por las aseguradoras. El proyecto de ley se tramitó en el Congreso durante un año y acaba de ser aprobado. Pero no contiene ninguna de las propuestas iniciales de Obama. Por la simple razón de que el lobby de las aseguradoras gastó 300 millones de euros para pagar a los legisladores encargados de elaborar la ley (para sus campañas, para sus iniciativas públicas y, finalmente, para sus bolsillos). Hay seis lobbistas del área de salud registrados por cada miembro del Congreso. Lobby es la forma legal de lo que en el resto del mundo se llama corrupción. El proyecto quedó tan desfigurado que muchos sectores progresistas (es decir, sectores un poco menos conservadores) piensan que hubiera sido mejor no promulgar la ley. Entre otras cosas, la ley “entrega” a las aseguradoras cerca de 30 millones de nuevos clientes sin ningún control sobre el monto de las cuotas. La razón por la que el Partido Demócrata quiso promulgar la ley no es una razón de política pública de salud. Es una razón política tout court: crear en la opinión pública la idea de que la promulgación de la ley es una victoria del presidente Obama y que eso ayudará a su reelección en 2012. Lo que sí se consiguió fue que se limitaran algunos de los abusos más extremos de las compañías de seguros, prohibiéndoles que excluyeran a personas con enfermedades crónicas, forzándolas a que aceptaran a todo tipo de personas y patologías, a lo cual las compañías se opusieron, pero la presión popular sobre el Congreso forzó a que éste aprobara tales limitaciones. Por otra parte, la reforma también significó una extensión notable del aseguramiento privado, pues cubrirá a treinta millones más de asegurados, que hoy no tienen ninguna cobertura, pagando pólizas que estarán subvencionadas, con ventajas fiscales. De ahí que el precio de las acciones de las mayores compañías de seguros sanitarios, como AETNA, subieran de precio –de 20 a 35 dólares- al día siguiente de que el Presidente Obama firmara la Ley de Reforma Sanitaria. La ley obliga a toda la población a que se asegure, de la misma manera que cualquier persona que tenga un coche tiene que asegurarlo. No es cierto, por lo tanto, que la ley universalice la atención sanitaria en EEUU. Universalizar quiere decir que el gobierno garantiza el derecho de que todo ciudadano tenga acceso a los servicios sanitarios. Con esta ley el Estado no garantiza, lo que hace es obligar a que todos los ciudadanos compren una póliza de seguros. No es, por lo tanto, comparable (como, también erróneamente, se ha dicho) a la Seguridad Social o al Medicare, donde el gobierno federal asegura y financia las pensiones públicas (en el primer caso) y la atención sanitaria (en el segundo caso) a los ancianos. Es más, excluye a 23 millones de habitantes, personas que debido a su situación legal (inmigrantes sin papeles) o nivel de pobreza no pueden acceder a tales pólizas. Tampoco resuelve el problema de la limitada cobertura, de manera que cabe la posibilidad de que los individuos continúen pagando hasta un 10% de sus ingresos para cubrir la atención sanitaria que no entra en el aseguramiento obligatorio, pudiéndose arruinar en este proceso. Es una expansión importante del sistema de aseguramiento privado, con subsidios federales que facilitarán la compra de las pólizas de seguro, en un sistema fiscal regulado, en el que habrán cuatro tipos de aseguramientos con precios de pólizas distintos según su nivel de cobertura. Y también existirán limitaciones en cuanto al enorme diferencial de precios (como que las pólizas de los ancianos no podrán ser más de tres veces superiores que las de los jóvenes) Otro elemento importante de la Ley es la expansión de la cobertura, permitiendo que los jóvenes estén cubiertos con el aseguramiento de los padres hasta que tengan 26 años (hasta ahora sólo 22). La financiación se hará a base de: - Un crecimiento de los impuestos sobre las pólizas de seguros, que sean superiores a 10.200 dólares por individuo (32.000 millones de dólares). - Un aumento de los impuestos sobre la industria farmacéutica (16.000 millones de dólares). Esta cantidad no equivale ni al 2% de los beneficios de tal industria. - Un aumento de los impuestos sobre las compañías de seguros (47.000 millones de dólares). - Un aumento de los impuestos sobre las industrias de equipamientos (un impuesto semejante al IVA, incrementándose un 2.9%). - Una reducción muy notable de la contratación de Medicare con compañías de seguros sanitarios (que aprobó el Presidente Bush). - Un aumento de los impuestos sobre las rentas superiores. Las grandes ausencias de la Ley que la mayoría de la población desea –como la opción pública- (y que incluso la mayoría del Partido Demócrata aprobó en su primera propuesta) fue una concesión a las compañías de seguro que no era necesaria y debilitó la Ley. Bajo un argumento de “realismo”, detrás del cual está el conservadurismo de algunos de los asesores principales de Obama. De ahí que siendo un paso positivo, la reforma sea todavía muy limitada. para EEUU, significa una expansión de un sistema que es claramente deficiente y poco equitativo. Así y todo, el punto de partida es tan deficitario que puede percibirse como un paso positivo. Y así lo percibe la población estadounidense. Según la encuesta más reciente (U.S. Today, 23/03/10) el 46% de la población considera la Ley un paso adelante, aunque aclaran seguidamente que deben hacerse reformas más profundas. El 40% se oponen (y dentro de este 40%, el 20% se oponen por creer que es insuficiente). 2)POR DERECHA: Fuente: http://www.cnnmexico.com/mundo/2010/03/23/barack-obama-firma-la-reforma-de-salud-en-la-casa-blanca http://noticias.aol.com/articulos/_a/reforma-salud-obama/20090720122409990001 http://www2.esmas.com/noticierostelevisa/internacional/america/097643/democrata-plantea-reforma-salud-descarta-seguro-publico Obama aclaró que tardará cuatro años poner en práctica todos los rubros que integran la reforma, pero que en este 2010 hay algunos beneficios que los ciudadanos ya podrán tener. “Comenzaremos a ofrecer créditos fiscales a cuatro millones de empresarios para que puedan costear la salud de sus empleados. Decenas de miles de estadounidenses sin seguro podrán adquirir la cobertura que necesitan”. El presidente dijo que gracias a la reforma las compañías de seguros ya no podrán eliminar la cobertura amplia cuando las personas enfermen. Dentro de sus propuestas, se incluye la creación de una serie de opciones de seguros de salud, diseñados para que los pequeños negocios, trabajadores independientes y los desempleados, puedan obtener recursos y recibir una cobertura menos costosa. A la mayoría de los estadounidenses se les requerirá tener un seguro de salud o pagar una multa en caso contrario. Descarta Obama cobertura de salud a indocumentados El presidente estadunidense Barack Obama afirmó hoy que ninguno de los proyectos de salud considerados por la Casa Blanca o el Congreso prevé el otorgamiento de beneficios a inmigrantes indocumentados que residen en Estados Unidos. "Ninguna de las iniciativas que se han votado en el Congreso ni las propuestas que han salido de la Casa Blanca propone cobertura a inmigrantes indocumentados. Ninguna de ellas", dijo Obama en una entrevista para el programa radial de Michael Smerconish. "Eso nunca ha estado en la mesa. Nadie lo ha discutido", contestó Obama a micrófono abierto a uno de los oyentes del programa dirigido por el conductor afroestadunidense. La legislación vigente permite que los inmigrantes que acudan a servicios de emergencia médica sean atendidos al margen de su situación migratoria. Obama señaló que esa situación no será alterada con la reforma de salud. "No queremos una situación en que algunos niños, si son inmigrantes indocumentados, aparezcan en la sala de emergencia con tuberculosis y nadie les dé tratamiento y regresen al patrio de juegos a jugar cerca de nuestros niños", explicó. "Así que creo que hay un parámetro básico de decencia, donde si alguien está en una situación de vida o muerte, una enfermedad severa, vamos a proveer cuidado de emergencia", añadió. A diferencia de los inmigrantes indocumentados, los residentes legales sí estarían cubiertos por la reforma de salud. Funcionarios de la Casa Blanca han defendido la exclusión de los indocumentados bajo el argumento de que el presidente Obama desea también una reforma migratoria, la cual podría ser la puerta para estar cubiertos una vez que legalicen su situación migratoria. El plan daría servicios de salud a más estadounidenses por medio de subsidios y abriría una opción gubernamental que competirá con las aseguradoras privadas y requerirá que los patronos de grandes empresas contribuyan al servicio de salud de una forma u otra. También busca controlar los costos del servicio Medicaid al otorgar facultades a una dependencia ejecutiva para establecer las tasas de reembolso para los doctores y hospitales. Descarta seguro público No obstante, la propuesta descarta la creación de un plan de sanidad pública, una posibilidad defendida por algunos demócratas y que en las últimas semanas ha levantado la ira de los más conservadores, que lo consideran un intento de "socializar" la sanidad. Con la creación de un "plan público", los demócratas pretendían introducir competencia en un sector muy opaco y, en definitiva, provocar un descenso de los precios. En lugar de esta posibilidad, la propuesta que firma Baucus -presidente del Comité de Finanzas de la cámara alta- establece la creación de unas cooperativas de salud que darán servicios a los particulares sin ánimo de lucro, y por tanto, a precios bajos.Estás cooperativas echarán a andar con una ayuda del Gobierno federal de 6 mil millones de dólares Además, el plan establece la creación de un mercado regulado donde las familias podrán comparar los distintos planes de salud, contrastar precios y contratar el que más les interese, y suaviza los requisitos para disfrutar del Medicaid, el plan que funciona en Estados Unidos para los más pobres. Las familias, por su parte, estarán obligadas a contratar un seguro de salud, y podrán ser sancionadas con multas de entre 750 y 3 mil 800 dólares si no cumplen con esta exigencia. Asimismo, se esperan procesos legales contra las reformas. Hay por lo menos 11 procuradores generales en estados con gobiernos republicanos que planean interponer procesos cuestionando la constitucionalidad de la iniciativa en rubros como el de obligar a los ciudadanos a comprar seguros cobertura médica y que los estados cumplan con sus mandatos. 3)EN RESUMEN: -Prohíben a las aseguradoras que excluyan a personas con enfermedades crónicas (preexistentes), forzándolas a que acepten a todo tipo de personas y patologías. -Obligan a que toda persona contrate seguro medico, multando a aquellos que no lo hagan. -Otorgan ventajas fiscales y subsidios para reducir los costos de los planes de salud. -Garantizán que cada ciudadano escogerá libremente su plan médico. -No cubrirán a 23 millones de inmigrantes indocumentados. -No habrá una opción pública. -Habrá una expansión de la cobertura de los jóvenes con el aseguramiento de los padres hasta que tengan 26 años (hasta ahora sólo 22). 4)LA MORALEJA: del articulo “están enfermos”: ¿Cuáles son las lecciones para otros países? Primero, es un crimen social transformar la salud en mercancía. Segundo, una vez que dominan el mercado, las aseguradoras muestran una irresponsabilidad social aterradora. Son responsables ante sus accionistas, no ante los ciudadanos. Tercero, tienen armas poderosas para dominar a los gobiernos y la opinión pública. Dependiendo de los países, o impiden la creación de un sistema público de salud por temor a que les haga competencia u organizan campañas contra el sistema público existente hasta quitarle lo que queda de las clases medias, más sensibles a la falta de calidad. Nunca llegan al punto de eliminarlo pues, de otro modo, dejarían de tener el “tacho de basura” donde tirar a los enfermos que rechazan (porque no pueden pagar los aumentos de las cuotas, porque necesitan cuidados continuos o dispendiosos). En los casos en que hay sistemas públicos confiables, una de las tácticas es contraponer la eficiencia privada a la ineficiencia pública, las pérdidas de los hospitales públicos contra las ganancias de los privados. Parten de la suposición de que la opinión pública no se dará cuenta de sus criterios de selección de los enfermos y de que, por lo tanto, las pérdidas de los hospitales públicos, por más eficientes que sean, serán cada vez más la causa de las ganancias de los hospitales privados. Parece Sub-realista!!Gracias a dios no vivo ahí! Pobre gente! Sí alguien tiene información más detallada aportenla! BLOG: GRUPO SOCIALISTA INTERNACIONAL
El presente articulo corresponde a la primera edición de nuestro boletín realizada en noviembre del 2008, aquí dejo el link a la pagina: ¡Que no socialicen sólo las pérdidas! ¡Que se hagan con todo! ¡Que se socialicen todas las finanzas bajo control democrático! Sábado 1ro de noviembre de 2008 por Eric Lerner Eric Lerner Después de un año de creciente crisis económica, el pánico financiero que estalló a mediados de Septiembre ha llevado a una nueva depresión global, casi inevitable, comparable a la de los años 30 o peor. Durante años, los capitalistas han inflado sus ganancias con una serie de burbujas especulativas, en las que los valores de los activos (stocks, hipotecas o materias primas) aumentaban por la propia expectativa de que aumentarían. Durante años, una parte enorme de los activos capitalistas han sido pura ficción, basada sólo en lo que otros capitalistas quisieron pagar por ellos, sin ninguna relación con la economía real. La psicología que sustentó ese valor ficticio se rompió el mes pasado, siendo reemplazada por el pánico. Ahora, todo el sector financiero ha quebrado, teniendo más deudas que activos. Arrojando por la borda como un pesado lastre su ideología neoliberal "de libre mercado" de las tres últimas décadas, los capitalistas confían para salvarse ahora en los gobiernos que ellos dicen despreciar. Tienen la intención de socializar las enormes pérdidas que han acumulado, mientras mantienen privatizadas sus ganancias pasadas. Los planes globales de pagar fianzas en los EE.UU y Europa dan las pérdidas a los trabajadores, las ganancias a los accionistas. Comprando acciones minoritarias en bancos seleccionados y garantizando sus préstamos, estos planes dejan todo el control en manos privadas, pero los gobiernos asumen los riesgos. Los planes de pagar fianzas no evitarán la depresión. Si los diversos gobiernos simplemente prestan los billones que dan a las corporaciones financieras, las tasas de interés se elevarán. Esto depreciará aún más los precios de las viviendas, llevará a más quiebras en las industrias de manufacturas, y creará nuevas pérdidas enormes. La espiral hacia el abismo continuará. Si, por otra parte, los gobiernos rebajan drásticamente los presupuestos, recortando pensiones y servicios, el consumo de la clase obrera sufrirá un colapso, retroalimentándose la espiral abajo de precios decrecientes y nuevas pérdidas. En crisis anteriores, el capitalismo global fue capaz de recuperarse abriendo nuevos mercados, como el emergente mercado chino durante los seis últimos años. Hoy esto ya no es posible, no hay otras nuevas Chinas. Esta limitación fundamental del mercado es la causa subyacente de la crisis. El capitalismo ahora sólo puede conducir al mundo a un vórtice hacia abajo de paro creciente, salarios que sufren un colapso y caos económico. Pero hay una alternativa obrera. En vez de socializar las pérdidas los gobiernos deben socializar las finanzas por completo y colocarlas bajo control democrático. La socialización es algo muy diferente a las llamadas "nacionalizaciones" de hoy, que los gobiernos capitalistas también han hecho en el pasado. Socialización significa, en primer lugar, un monopolio estatal de las finanzas: ni bancos privados, ni aseguradoras privadas, ni pensiones privadas (únicamente un sistema de Seguridad Social universal, o el equivalente según los países.) En segundo lugar, significa un control democrático, con consejos elegidos en todos los niveles. Una demanda que hace unas pocas semanas habría parecido utopismo izquierdista es ahora completamente razonable, y la única solución práctica en realidad. Si TODAS las instituciones financieras (bancos, compañías de seguros, de ahorros y préstamos, fondos de pensiones) se convierten en propiedad estatal, sus préstamos sin valor entre ellos mismos pueden ser borrados de los libros como el mero papel que son en realidad. Como titulares únicos de las hipotecas, la corporación financiera gubernamental puede reducir las tasas de interés de las hipotecas, poniendo al instante miles de millones de dólares en los bolsillos de la clase obrera. Puede reorientar las inversiones financieras hacia los enormes proyectos de infraestructuras e industriales necesarios en los Estados Unidos, y en cada país, creando millones de nuevos empleos. Puede eliminar la atroz deuda internacional que padecen los países en vías de desarrollo y que ha absorbido la riqueza de miles de millones de personas durante décadas. Por supuesto, esta socialización se haría sin ninguna compensación a los accionistas actuales. Los más de un billón de dólares en pérdidas ya existentes, incluso para los cálculos capitalistas, han eliminado todo el valor de los títulos de los accionistas. Las instituciones financieras están en bancarrota y los accionistas, que sacaron beneficios a costa de generar la crisis, no pueden merecer regalos del gobierno, que es lo que los actuales esquemas de fianzas les están proporcionando. Esta solución es igualmente válida en otros paises. Esas instituciones financieras socializadas, cooperando globalmente las unas con las otras, (y finalmente convergiendo en un sistema socializado global) tendrían que ser controladas democráticamente por consejos libremente elegidos a nivel local, regional y nacional. El control democrático es el único modo de prevenir que el dinero simplemente fluya en manos privadas, asegurando que ese dinero es utilizado para satisfacer las necesidades humanas. Esta socialización no es por sí misma una solución a la crisis, pero es un paso importante. Para parar la depresión, los ingresos de la clase obrera deben incrementarse. Los inmigrantes en particular deben tener derecho a organizarse y aumentar sus salarios, y deben obtener la legalización que los proteja de los abusos patronales. Los servicios públicos como la educación y la salud deben ampliarse a todos. Se ha hecho obvio que, después de esta repentina aparición de billones de dólares, nadie puede sostener racionalmente que los Estados Unidos no puedan permitirse un seguro médico universal y una educación universitaria gratuita para todos, o reconstruir sus ciudades. Debe haber un programa de empleos públicos para reconstruir las viviendas, las escuelas y las infraestructuras en todas partes. Sólo un enorme movimiento de masas podría posiblemente conquistar la socialización de las finanzas, ya que los capitalistas lucharán contra ello con uñas y dientes. Después de todo, las corporaciones financieras poseen o controlan la mayor parte de las otras corporaciones. La socialización de las finanzas bajo control democrático plantea la verdadera pregunta de cual es la clase que debe dirigir la sociedad. Esto sólo tendría sentido como un paso intermedio en una lucha revolucionaria para poner el control de la sociedad en manos de todos los trabajadores. Pero con millones afrontando pronto la pérdida de empleos y casas, sin alternativas, un movimiento de masas es posible. Una intensa oleada de cólera está situándo ya a la clase obrera estadounidense en contra del rescate del gobierno y las oficinas del Congreso han recibido un aluvión de mensajes que se dirigen en el 99% de los casos contra ese plan. Todos nosotros no estaremos de acuerdo inmediatamente en la misma solución. Pero el primer paso debe ser convocar reuniones entre las organizaciones por los derechos de los inmigrantes, los grupos contra la guerra, los sindicatos y otros grupos para preparar un Plan de Recuperación de los Trabajadores común frente a la crisis económica. Muchas organizaciones de izquierdas están proponiendo ya sus propias ideas, así que los activistas pueden dar la bienvenida a la posibilidad de formular un acercamiento común a una solución común. Cuando el apoyo a tales soluciones surja, cuando pensemos que esto es posible, entonces las acciones de masas, las organizaciones de masas y finalmente las huelgas de masas se producirán.

Eduardo Galeano : La historia silenciada : Haití Eduardo Galeano 4 de abril de 2004 El primer día de este año, la libertad cumplió dos siglos de vida en el mundo. Nadie se enteró, o casi nadie. Pocos días después, el país del cumpleaños, Haití, pasó a ocupar algún espacio en los medios de comunicación; pero no por el aniversario de la libertad universal, sino porque se desató allí un baño de sangre que acabó volteando al presidente Aristide. Haití fue el primer país donde se abolió la esclavitud. Sin embargo, las enciclopedias más difundidas y casi todos los textos de educación atribuyen a Inglaterra ese histórico honor. Es verdad que un buen día cambió de opinión el imperio que había sido campeón mundial del tráfico negrero; pero la abolición británica ocurrió en 1807, tres años después de la revolución haitiana, y resultó tan poco convincente que en 1832 Inglaterra tuvo que volver a prohibir la esclavitud. Nada tiene de nuevo el ninguneo de Haití. Desde hace dos siglos, sufre desprecio y castigo. Thomas Jefferson, prócer de la libertad y propietario de esclavos, advertía que de Haití provenía el mal ejemplo; y decía que había que “confinar la peste en esa isla”. Su país lo escuchó. Los Estados Unidos demoraron sesenta años en otorgar reconocimiento diplomático a la más libre de las naciones. Mientras tanto, en Brasil, se llamaba haitianismo al desorden y a la violencia. Los dueños de los brazos negros se salvaron del haitianismo hasta 1888. Ese año, el Brasil abolió la esclavitud. Fue el último país en el mundo. Haití ha vuelto a ser un país invisible, hasta la próxima carnicería. Mientras estuvo en las pantallas y en las páginas, a principios de este año, los medios trasmitieron confusión y violencia y confirmaron que los haitianos han nacido para hacer bien el mal y para hacer mal el bien. Desde la revolución para acá, Haití sólo ha sido capaz de ofrecer tragedias. Era una colonia próspera y feliz y ahora es la nación más pobre del hemisferio occidental. Las revoluciones, concluyeron algunos especialistas, conducen al abismo. (cuando los poderosos no quieren, que se lo digan a Nicaragua y toda latinoamérica)Y algunos dijeron, y otros sugirieron, que la tendencia haitiana al fratricidio proviene de la salvaje herencia que viene del Africa. El mandato de los ancestros. La maldición negra, que empuja al crimen y al caos. De la maldición blanca, no se habló. La Revolución Francesa había eliminado la esclavitud, pero Napoleón la había resucitado: —¿Cuál ha sido el régimen más próspero para las colonias? —El anterior. —Pues, que se restablezca. Y, para reimplantar la esclavitud en Haití, envió más de cincuenta naves llenas de soldados. Los negros alzados vencieron a Francia y conquistaron la independencia nacional y la liberación de los esclavos. En 1804, heredaron una tierra arrasada por las devastadoras plantaciones de caña de azúcar y un país quemado por la guerra feroz. Y heredaron “la deuda francesa”. Francia cobró cara la humillación infligida a Napoleón Bonaparte. A poco de nacer, Haití tuvo que comprometerse a pagar una indemnización gigantesca, por el daño que había hecho liberándose. Esa expiación del pecado de la libertad le costó 150 millones de francos oro. El nuevo país nació estrangulado por esa soga atada al pescuezo: una fortuna que actualmente equivaldría a 21,700 millones de dólares o a 44 presupuestos totales del Haití de nuestros días. Mucho más de un siglo llevó el pago de la deuda, que los intereses de usura iban multiplicando. En 1938 se cumplió, por fin, la redención final. Para entonces, ya Haití pertenecía a los bancos de los Estados Unidos. A cambio de ese dineral, Francia reconoció oficialmente a la nueva nación. Ningún otro país la reconoció. Haití había nacido condenada a la soledad. Tampoco Simón Bolívar la reconoció, aunque le debía todo. Barcos, armas y soldados le había dado Haití en 1816, cuando Bolívar llegó a la isla, derrotado, y pidió amparo y ayuda. Todo le dio Haití, con la sola condición de que liberara a los esclavos, una idea que hasta entonces no se le había ocurrido. Después, el prócer triunfó en su guerra de independencia y expresó su gratitud enviando a Port-au-Prince una espada de regalo. De reconocimiento, ni hablar. En realidad, las colonias españolas que habían pasado a ser países independientes seguían teniendo esclavos, aunque algunas tuvieran, además, leyes que lo prohibían. Bolívar dictó la suya en 1821, pero la realidad no se dio por enterada. Treinta años después, en 1851, Colombia abolió la esclavitud; y Venezuela en 1854. En 1915, los marines desembarcaron en Haití. Se quedaron diecinueve años. Lo primero que hicieron fue ocupar la aduana y la oficina de recaudación de impuestos. El ejército de ocupación retuvo el salario del presidente haitiano hasta que se resignó a firmar la liquidación del Banco de la Nación, que se convirtió en sucursal del Citibank de Nueva York. El presidente y todos los demás negros tenían la entrada prohibida en los hoteles, restoranes y clubes exclusivos del poder extranjero. Los ocupantes no se atrevieron a restablecer la esclavitud, pero impusieron el trabajo forzado para las obras públicas. Y mataron mucho. No fue fácil apagar los fuegos de la resistencia. El jefe guerrillero, Charlemagne Péralte, clavado en cruz contra una puerta, fue exhibido, para escarmiento, en la plaza pública. La misión civilizadora concluyó en 1934. Los ocupantes se retiraron dejando en su lugar una Guardia Nacional, fabricada por ellos, para exterminar cualquier posible asomo de democracia. Lo mismo hicieron en Nicaragua y en la República Dominicana. Algún tiempo después, Duvalier fue el equivalente haitiano de Somoza y de Trujillo. Y así, de dictadura en dictadura, de promesa en traición, se fueron sumando las desventuras y los años. Aristide, el cura rebelde, llegó a la presidencia en 1991. Duró pocos meses. El gobierno de los Estados Unidos ayudó a derribarlo, se lo llevó, lo sometió a tratamiento y una vez reciclado lo devolvió, en brazos de los marines, a la presidencia. Y otra vez ayudó a derribarlo, en este año 2004, y otra vez hubo matanza. Y otra vez volvieron los marines, que siempre regresan, como la gripe. Pero los expertos internacionales son mucho más devastadores que las tropas invasoras. País sumiso a las órdenes del Banco Mundial y del Fondo Monetario, Haití había obedecido sus instrucciones sin chistar. Le pagaron negándole el pan y la sal. Le congelaron los créditos, a pesar de que había desmantelado el Estado y había liquidado todos los aranceles y subsidios que protegían la producción nacional. Los campesinos cultivadores de arroz, que eran la mayoría, se convirtieron en mendigos o balseros. Muchos han ido y siguen yendo a parar a las profundidades del mar Caribe, pero esos náufragos no son cubanos y raras veces aparecen en los diarios. Ahora Haití importa todo su arroz desde los Estados Unidos, donde los expertos internacionales, que son gente bastante distraída, se han olvidado de prohibir los aranceles y subsidios que protegen la producción nacional. En la frontera donde termina la República Dominicana y empieza Haití, hay un gran cartel que advierte: El mal paso. Al otro lado, está el infierno negro. Sangre y hambre, miseria, pestes. En ese infierno tan temido, todos son escultores. Los haitianos tienen la costumbre de recoger latas y fierros viejos y con antigua maestría, recortando y martillando, sus manos crean maravillas que se ofrecen en los mercados populares. Haití es un país arrojado al basural, por eterno castigo de su dignidad. Allí yace, como si fuera chatarra. Espera las manos de su gente. BLOG: GRUPO SOCIALISTA INTERNACIONAL
El Capitalismo obliga a los trabajadores a venderse El capitalismo aumenta sus ganancias a costa de... ...EL TRABAJADOR! FUENTE: El presente material pertenece a las cartillas de formación del FPDS, yo lo he editado para poder pòstearlo en T! BLOG: GRUPO SOCIALISTA INTERNACIONAL