El presente articulo corresponde a la primera edición de nuestro boletín realizada en noviembre del 2008, aquí dejo el link a la pagina:
¡Que no socialicen sólo las pérdidas! ¡Que se hagan con todo! ¡Que se socialicen todas las finanzas bajo control democrático!
Sábado 1ro de noviembre de 2008 por Eric Lerner
Eric Lerner
Después de un año de creciente crisis económica, el pánico financiero que estalló a mediados de Septiembre ha llevado a una nueva depresión global, casi inevitable, comparable a la de los años 30 o peor. Durante años, los capitalistas han inflado sus ganancias con una serie de burbujas especulativas, en las que los valores de los activos (stocks, hipotecas o materias primas) aumentaban por la propia expectativa de que aumentarían. Durante años, una parte enorme de los activos capitalistas han sido pura ficción, basada sólo en lo que otros capitalistas quisieron pagar por ellos, sin ninguna relación con la economía real. La psicología que sustentó ese valor ficticio se rompió el mes pasado, siendo reemplazada por el pánico. Ahora, todo el sector financiero ha quebrado, teniendo más deudas que activos.
Arrojando por la borda como un pesado lastre su ideología neoliberal "de libre mercado" de las tres últimas décadas, los capitalistas confían para salvarse ahora en los gobiernos que ellos dicen despreciar. Tienen la intención de socializar las enormes pérdidas que han acumulado, mientras mantienen privatizadas sus ganancias pasadas. Los planes globales de pagar fianzas en los EE.UU y Europa dan las pérdidas a los trabajadores, las ganancias a los accionistas. Comprando acciones minoritarias en bancos seleccionados y garantizando sus préstamos, estos planes dejan todo el control en manos privadas, pero los gobiernos asumen los riesgos.
Los planes de pagar fianzas no evitarán la depresión. Si los diversos gobiernos simplemente prestan los billones que dan a las corporaciones financieras, las tasas de interés se elevarán. Esto depreciará aún más los precios de las viviendas, llevará a más quiebras en las industrias de manufacturas, y creará nuevas pérdidas enormes. La espiral hacia el abismo continuará. Si, por otra parte, los gobiernos rebajan drásticamente los presupuestos, recortando pensiones y servicios, el consumo de la clase obrera sufrirá un colapso, retroalimentándose la espiral abajo de precios decrecientes y nuevas pérdidas.
En crisis anteriores, el capitalismo global fue capaz de recuperarse abriendo nuevos mercados, como el emergente mercado chino durante los seis últimos años. Hoy esto ya no es posible, no hay otras nuevas Chinas. Esta limitación fundamental del mercado es la causa subyacente de la crisis. El capitalismo ahora sólo puede conducir al mundo a un vórtice hacia abajo de paro creciente, salarios que sufren un colapso y caos económico.
Pero hay una alternativa obrera. En vez de socializar las pérdidas los gobiernos deben socializar las finanzas por completo y colocarlas bajo control democrático. La socialización es algo muy diferente a las llamadas "nacionalizaciones" de hoy, que los gobiernos capitalistas también han hecho en el pasado. Socialización significa, en primer lugar, un monopolio estatal de las finanzas: ni bancos privados, ni aseguradoras privadas, ni pensiones privadas (únicamente un sistema de Seguridad Social universal, o el equivalente según los países.) En segundo lugar, significa un control democrático, con consejos elegidos en todos los niveles. Una demanda que hace unas pocas semanas habría parecido utopismo izquierdista es ahora completamente razonable, y la única solución práctica en realidad. Si TODAS las instituciones financieras (bancos, compañías de seguros, de ahorros y préstamos, fondos de pensiones) se convierten en propiedad estatal, sus préstamos sin valor entre ellos mismos pueden ser borrados de los libros como el mero papel que son en realidad. Como titulares únicos de las hipotecas, la corporación financiera gubernamental puede reducir las tasas de interés de las hipotecas, poniendo al instante miles de millones de dólares en los bolsillos de la clase obrera. Puede reorientar las inversiones financieras hacia los enormes proyectos de infraestructuras e industriales necesarios en los Estados Unidos, y en cada país, creando millones de nuevos empleos. Puede eliminar la atroz deuda internacional que padecen los países en vías de desarrollo y que ha absorbido la riqueza de miles de millones de personas durante décadas.
Por supuesto, esta socialización se haría sin ninguna compensación a los accionistas actuales. Los más de un billón de dólares en pérdidas ya existentes, incluso para los cálculos capitalistas, han eliminado todo el valor de los títulos de los accionistas. Las instituciones financieras están en bancarrota y los accionistas, que sacaron beneficios a costa de generar la crisis, no pueden merecer regalos del gobierno, que es lo que los actuales esquemas de fianzas les están proporcionando.
Esta solución es igualmente válida en otros paises. Esas instituciones financieras socializadas, cooperando globalmente las unas con las otras, (y finalmente convergiendo en un sistema socializado global) tendrían que ser controladas democráticamente por consejos libremente elegidos a nivel local, regional y nacional. El control democrático es el único modo de prevenir que el dinero simplemente fluya en manos privadas, asegurando que ese dinero es utilizado para satisfacer las necesidades humanas.
Esta socialización no es por sí misma una solución a la crisis, pero es un paso importante. Para parar la depresión, los ingresos de la clase obrera deben incrementarse. Los inmigrantes en particular deben tener derecho a organizarse y aumentar sus salarios, y deben obtener la legalización que los proteja de los abusos patronales. Los servicios públicos como la educación y la salud deben ampliarse a todos. Se ha hecho obvio que, después de esta repentina aparición de billones de dólares, nadie puede sostener racionalmente que los Estados Unidos no puedan permitirse un seguro médico universal y una educación universitaria gratuita para todos, o reconstruir sus ciudades. Debe haber un programa de empleos públicos para reconstruir las viviendas, las escuelas y las infraestructuras en todas partes.
Sólo un enorme movimiento de masas podría posiblemente conquistar la socialización de las finanzas, ya que los capitalistas lucharán contra ello con uñas y dientes. Después de todo, las corporaciones financieras poseen o controlan la mayor parte de las otras corporaciones. La socialización de las finanzas bajo control democrático plantea la verdadera pregunta de cual es la clase que debe dirigir la sociedad. Esto sólo tendría sentido como un paso intermedio en una lucha revolucionaria para poner el control de la sociedad en manos de todos los trabajadores. Pero con millones afrontando pronto la pérdida de empleos y casas, sin alternativas, un movimiento de masas es posible. Una intensa oleada de cólera está situándo ya a la clase obrera estadounidense en contra del rescate del gobierno y las oficinas del Congreso han recibido un aluvión de mensajes que se dirigen en el 99% de los casos contra ese plan.
Todos nosotros no estaremos de acuerdo inmediatamente en la misma solución. Pero el primer paso debe ser convocar reuniones entre las organizaciones por los derechos de los inmigrantes, los grupos contra la guerra, los sindicatos y otros grupos para preparar un Plan de Recuperación de los Trabajadores común frente a la crisis económica. Muchas organizaciones de izquierdas están proponiendo ya sus propias ideas, así que los activistas pueden dar la bienvenida a la posibilidad de formular un acercamiento común a una solución común. Cuando el apoyo a tales soluciones surja, cuando pensemos que esto es posible, entonces las acciones de masas, las organizaciones de masas y finalmente las huelgas de masas se producirán.