Rold88
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Biología Averiguan cuándo y cómo apareció la fotosíntesis en el dominio eucariota El oxígeno atmosférico comenzó a ser abundante en nuestro planeta durante la Gran Oxigenación, hace unos 2.400 millones de años. En ese momento clave de la evolución de nuestro planeta, las especies existentes tuvieron que aprender a lidiar con este veneno producido por las cianobacterias fotosintéticas, o extinguirse sin remedio. Para la mayor parte de las formas actuales de vida, el oxígeno ya no es un veneno, e incluso vivimos gracias a él. Esquema de la Cyanophora paradoxa. ¿Cómo y cuándo adquirieron los eucariotas la capacidad para producir oxígeno mediante el aprovechamiento de la luz del Sol? El dominio eucariota incluye tanto animales como vegetales, y se caracteriza por el hecho de que sus formas de vida son de tipo pluricelular. Un equipo internacional, dirigido por Debashish Bhattacharya, biólogo evolutivo y profesor en la Universidad Rutgers, Estados Unidos, ha obtenido nuevos y esclarecedores datos sobre los primeros acontecimientos que condujeron a la fotosíntesis, gracias a un análisis del genoma del alga unicelular Cyanophora paradoxa. La Cyanophora paradoxa mantiene con notable fidelidad algunas características primitivas, lo cual la hace una candidata idónea para la estrategia de investigar el pasado a través de los genes de criaturas actuales. Bhattacharya y colegas consideran que este estudio es la pieza final del rompecabezas armado para comprender el origen de la fotosíntesis en los eucariotas. El conocimiento básico de gran parte de la posterior evolución de los eucariotas, incluyendo el surgimiento de vegetales y animales, está emergiendo de la secuenciación del genoma de la Cyanophora paradoxa, una especie rica en funciones, que conserva gran parte de la diversidad genética ancestral. Uno de los pasos fundamentales en la evolución biológica de nuestro planeta fue el desarrollo de la fotosíntesis en las células eucariotas a través del proceso de la endosimbiosis. El equipo de Bhattacharya, que incluye a los colegas de su laboratorio Dana C. Price, Cheong Xin Chan, Jeferson Gross y Divino Rajah, así como a expertos de instituciones de Estados Unidos, Canadá y Europa, ha obtenido pruebas concluyentes de que se puede rastrear el origen de todos los plástidos hasta una única endosimbiosis primaria. Este crucial paso evolutivo mediante la endosimbiosis se dio hace unos 1.600 millones de años, cuando un protista unicelular capturó y retuvo una cianobacteria anteriormente de vida libre. Este proceso dio lugar al plástido, que es el compartimento especializado donde se lleva a cabo la fotosíntesis en las células.

Arqueología Stonehenge se construyó como símbolo de la unificación de Gran Bretaña Después de 10 años de investigaciones arqueológicas, unos investigadores han llegado a la conclusión de que Stonehenge se construyó como monumento unificador de los pueblos de Gran Bretaña, después de un largo período de conflictos y desavenencias regionales entre el este y el oeste. Stonehenge. (Foto: Amazings / NCYT / M.A.M.) Se piensa que sus piedras simbolizaban a los ancestros de diferentes grupos de las comunidades agrícolas más antiguas de Gran Bretaña, proviniendo algunas de estas piedras del sur de Inglaterra y otras del oeste de Gales. El equipo de investigación, integrado por expertos de las universidades de Sheffield, Manchester, Southampton, Bournemouth y el University College de Londres, trabajando todos en el Stonehenge Riverside Project (SRP), exploraron no sólo Stonehenge y su entorno, sino también el contexto económico y social de las principales etapas de construcción del monumento, entre los años 3.000 aC y 2.500 aC aproximadamente. Cuando Stonehenge fue construido, se desarrollaba una misma cultura por toda la isla; se usaban en muchas zonas los mismos estilos de casas, de cerámica y de otros elementos arquitectónicos. Esto dista bastante del regionalismo de siglos anteriores. Crear Stonehenge fue una labor colosal, que requirió del trabajo de miles de personas para mover, dar forma y ubicar piedras provenientes de lugares tan distantes como el oeste de Gales. El propio trabajo de construcción, tal como señala el profesor Mike Parker Pearson de la Universidad de Sheffield, ya debió ser un acto de unificación, al requerir que todos aunaran esfuerzos físicos para poder en pie las distintas partes del monumento. Stonehenge pudo ser construido en un lugar que ya tenía un significado especial para los britanos prehistóricos. Parker Pearson y el equipo del SRP rechazan firmemente las hipótesis de que Stonehenge recibió la influencia del Antiguo Egipto o que fue producto de otras influencias externas. Los autores de la nueva investigación argumentan que todas las influencias arquitectónicas que tuvo Stonehenge pueden ser encontradas en monumentos y edificios anteriores de Gales y Escocia. De hecho, los pueblos neolíticos de Gran Bretaña estuvieron aislados del resto de Europa durante siglos. Por otra parte, Stonehenge parece que fue el último e imponente destello de esta cultura de la Edad de Piedra, la cual estuvo aislada de Europa y de nuevas tecnologías como la rueda y las herramientas metálicas. Otras teorías anteriores sugirieron que este gran círculo de piedra era usado como observatorio prehistórico, templo del Sol, lugar de sanación, y como templo de antiguos druidas. Los investigadores del SRP han rechazado todas estas posibilidades después del programa de investigación arqueológica más extenso ejecutado en este monumento emblemático. Además de descubrir casas y un poblado grande cerca de Stonehenge en Durrington Walls, los investigadores descubrieron el emplazamiento de un antiguo círculo de piedra, Bluestonehenge, en la ribera oeste del río Avon, a kilómetro y medio de Stonehenge, una noticia que ya dimos desde Amazings / NCYT en 2009.
Biología El genoma recién secuenciado del gorila revela sus notables similitudes con el Ser Humano Tras ser completada la secuenciación del genoma del gorila, los análisis preliminares confirman que nuestro pariente más cercano es el chimpancé, pero también indican que una parte importante del genoma humano se asemeja más al del gorila que al del chimpancé. La gorila Kamilah. (Foto: Zoo de San Diego) Ésta es la primera vez que los científicos han podido comparar los genomas de cuatro antropoides vivientes: humanos, chimpancés, gorilas y orangutanes. De los cuatro genomas, sólo faltaba secuenciar el del gorila. Este estudio proporciona una perspectiva única sobre nuestros orígenes y es un recurso importante para la investigación de la biología y la evolución humanas, así como para la biología y la conservación de los gorilas. Usando el ADN de Kamilah, una gorila occidental de tierras bajas, el equipo de Aylwyn Scally, Richard Durbin y Chris Tyler-Smith, del Instituto Wellcome Trust Sanger en el Reino Unido, obtuvo la secuencia del genoma de este simio, y la comparó con genomas de otros monos antropomorfos. Los investigadores también analizaron secuencias de ADN de otros gorilas con el fin de explorar las diferencias genéticas presentes entre las distintas variedades de gorila. El equipo analizó más de 11.000 genes en humanos, chimpancés y gorilas, en busca de cambios genéticos importantes en la evolución. Los humanos y los chimpancés son los que más se parecen genéticamente en la mayor parte del genoma, pero el equipo ha encontrado muchos puntos donde ese no es el caso. Hay un 15 por ciento del genoma humano que es más parecido al genoma del gorila que al del chimpancé, y hay un 15 por ciento del genoma del chimpancé que es más parecido al del gorila que al del Ser Humano. En las tres especies, los genes asociados a la percepción sensorial, a la audición y al desarrollo del cerebro muestran una evolución acelerada, sobre todo en humanos y gorilas. La comparación entre los genomas también indica que la bifurcación evolutiva entre gorilas, humanos y chimpancés se produjo hace unos diez millones de años. La bifurcación entre el gorila occidental y el oriental fue mucho más reciente, aproximadamente en el último millón de años, y fue gradual, aunque ahora son genéticamente distintos. Esta bifurcación es comparable en algunos aspectos a la división entre chimpancés y bonobos, o entre humanos modernos y neandertales. Los gorilas sobreviven hoy en día reducidos a unas pocas poblaciones aisladas en los bosques ecuatoriales de África central. Su supervivencia está gravemente amenazada y el número de individuos sigue disminuyendo.

Antropología El chimpancé que idea tácticas de combate humanas un chimpancé tiene desconcertados a los científicos desde 2009 debido a su capacidad de trazar planes con premeditación e ingenio, encaminados a atacar a los humanos. Las capacidades intelectuales mostradas por este simio se consideraban, hasta ahora, exclusivas de la especie humana. El chimpancé Santino. Se diría que en su mirada se percibe la chispa de su inteligencia superior. (Foto: Mathias Osvath / Universidad de Lund) El chimpancé Santino alcanzó fama internacional en 2009 por su hábito de recolectar piedras y otros materiales para improvisar con ellos proyectiles a arrojar por sorpresa contra algunos visitantes del zoológico sueco en el que vive. Su conducta fue descrita como ejemplo de planificación espontánea de un evento futuro, siendo su estado psicológico al planificar la acción claramente muy distinto al de sus demostraciones de agresividad posteriores. Dicho de otro modo, Santino planeaba sus ataques a sangre fría, como un estratega preparando su entorno ante la posible llegada futura de un enemigo. Un nuevo estudio muestra que la creatividad de Santino cuando planea sus ataques con piedras es superior a la que habían observado los investigadores inicialmente. No sólo recolecta piedras y prepara proyectiles con mucha antelación a su uso, sino que también encuentra nuevas formas de engañar a los visitantes. El nuevo estudio, realizado por el equipo de Mathias Osvath y Elin Karvonen, de la Universidad de Lund en Suecia, analizó la capacidad del chimpancé para trazar y llevar a cabo planes complejos. La conducta del chimpancé Santino es de particular interés porque se manifiesta cuando éste aún no ha avistado a las personas a las que pretende engañar. Esto significa que Santino puede trazar planes sin tener una realimentación inmediata de percepción de su objetivo (los visitantes del zoo) que le ayude en su reto de intentar adelantarse a los acontecimientos futuros. En este nuevo estudio, se ha profundizado en la insólita conducta de este chimpancé que usa tácticas humanas de ataque, y se ha comprobado que además ha aprendido a esconder sus armas, tanto en sitios ya existentes (por ejemplo cavidades en troncos) como en escondrijos preparados por él con esa finalidad (por ejemplo bajo puñados de heno colocados por él), en ambos casos ubicados cerca del área de los visitantes. La estrategia le permite a Santino reaccionar de forma rápida y contundente ante las personas que por algún motivo cree que se merecen una pedrada, sin darles tiempo a apartarse. Las flechas indican los lugares donde Santino esconde normalmente sus proyectiles La primera vez que Santino recurrió a tapar con paja un objeto utilizable como proyectil fue después de varias ocasiones en las que el guía del zoo hizo retroceder a la gente al intentar el chimpancé lanzar sus proyectiles desde posiciones menos ventajosas. Todas estas operaciones de emplazamiento de proyectiles en sitios estratégicos y su ocultación las realizaba cuando no había visitantes a la vista, y usaba los proyectiles escondidos cuando regresaban los visitantes. Para ocultar los proyectiles con heno, el chimpancé lo traía desde el recinto interior. Durante la temporada en que el equipo de investigación espió la conducta de Santino, se observó que esconder proyectiles en puntos estratégicos se convirtió en la táctica preferida del chimpancé. Santino incluso combinaba habitualmente dos estrategias de engaño: esconder los proyectiles e inhibir las demostraciones de enfado que normalmente precederían a sus ataques. Dicho de otro modo, ocultaba deliberadamente su enojo para que nadie sospechase lo que estaba a punto de hacer. La llamativa conducta de este simio sugiere la existencia de una capacidad de planificación flexible que, en los seres humanos, se basa en la recombinación creativa de recuerdos, representada mentalmente en un escenario futuro asociado al "qué pasaría si". Si Santino actúa movido por un odio firme, o en su conducta hay algo de gamberrismo, no está claro. Lo cierto es que, por lo demás, no destaca como individuo agresivo, ya que incluso juega con una cría de chimpancé a la que parece tenerle mucho afecto. Tal vez Santino hace tan sólo lo que muchos humanos haríamos en su situación: Ser afectuoso con los nuestros, pero desconfiado y hostil con los desconocidos.
PALEONTOLOGÍA El animal terrestre más antiguo conocido de Gondwana Se ha presentado oficialmente el descubrimiento de los vestigios fósiles del animal terrestre más antiguo conocido de Gondwana, un continente que ya no existe. Los restos fósiles pertenecen a un escorpión de hace 360 millones de años. Vestigios fósiles del aguijón del escorpión. (Foto: Universidad de Witwatersrand) Gondwana fue un continente enorme que existió hace entre 500 y 180 millones de años aproximadamente. Gondwana albergaba la mayor parte de la masa continental que ahora ocupa el Hemisferio Sur; esto incluye la Antártida, América del Sur, África, Madagascar, Australia, Nueva Guinea y Nueva Zelanda, así como Arabia y la India en el Hemisferio Norte. En su día, Gondwana formó parte del supercontinente Pangea. Aún es posible encontrar en los continentes actuales algunos fragmentos relativamente intactos de Gondwana. Gracias a esto, le fue posible al equipo de Robert Gess, de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, Sudáfrica, encontrar los citados restos fósiles en rocas de una formación geológica de tiempos de Gondwana, situadas en un sitio un tanto aislado pero bastante cerca de la ciudad sudafricana de Grahamstown. El escorpión del que se han hallado los vestigios fósiles es de una especie previamente desconocida, y a la que se le ha dado el nombre de Gondwanascorpio emzantsiensis. Por lo que se sabe, la vida marítima es mucho más antigua que la terrestre, y los primeros animales que se establecieron en tierra firme lo hicieron parcial y gradualmente, de un modo no muy distinto a un pez arrastrándose por tierra firme de una charca a otra adyacente en un antiguo lago parcialmente desecado. Se cree que la primera colonización animal de la tierra firme se inició hace unos 420 millones de años. Poco después, ya había escorpiones establecidos en tierra. Estos y las arañas se adaptaron con rapidez y éxito a la vida de depredadores de tierra firme que siguen llevando hoy en día. Los vestigios más antiguos de esa colonización animal de la tierra firme han provenido tradicionalmente del antiguo continente de Laurasia, en el Hemisferio Norte. Hasta el descubrimiento hecho en la nueva investigación, no había ninguna evidencia tan antigua de que Gondwana estuviera poblada por invertebrados que vivieran habitualmente en tierra firme. Ahora, por vez primera, los paleontólogos saben con certeza que hace 360 millones de años en Gondwana había no solo escorpiones, sino también los animales de los que tales escorpiones se alimentaban. Queda del todo claro que en aquella época, Gondwana, al igual que Laurasia, ya poseía un complejo ecosistema terrestre que englobaba vegetales así como animales invertebrados.

Antropología La Edad de Piedra de los Chimpancés Unos investigadores han encontrado evidencias de que los chimpancés del África Occidental cascaban nueces con herramientas de piedra aún antes del advenimiento de la agricultura humana, hace miles de años. Los resultados de la investigación sugieren que los chimpancés desarrollaron este comportamiento por su cuenta, o incluso que el uso de instrumentos de piedra es un rasgo heredado del ancestro común de chimpancés y humanos. Julio Mercader (Departamento de Arqueología en la Universidad de Calgary, Canadá), Christophe Boesch (Departamento de Primatología del Instituto Max Planck para la Antropología Evolutiva, Alemania), y otros colegas suyos, encontraron las piedras en el yacimiento de Noulo, en Costa de Marfil, el único asentamiento conocido de chimpancés prehistóricos. Las piedras extraídas por los investigadores muestran marcas características de su utilización para golpear nueces, comparables a las marcas en los primitivos instrumentos de piedra elaborados por los humanos, o en las piedras que emplean los chimpancés actuales. También encontraron diferentes tipos de residuos sobre las piedras, parte de ellos procedentes de las nueces locales que fueron partidas. Las herramientas tienen 4.300 años de edad, una antigüedad que, en términos humanos, corresponde a la Edad de Piedra Tardía. Antes de este estudio, se observó por primera vez el empleo de herramientas de piedra por parte de los chimpancés en el siglo XIX. Ahora, gracias a este nuevo hallazgo arqueológico, el uso de herramientas por parte de los chimpancés ha visto retroceder sus orígenes miles de años. Los autores sugieren que este tipo de utilización de herramientas pudo haberse originado con nuestro ancestro común, en lugar de surgir de manera independiente entre los homínidos y entre los chimpancés, o por la imitación hecha por chimpancés de las estrategias que vieron en humanos. Este estudio confirma que los ancestros de los chimpancés y de los humanos compartieron durante miles de años varios atributos culturales que anteriormente se consideraban exclusivos de los seres humanos, incluyendo el transporte de materias primas a través del terreno, su selección y preparación para un tipo específico de trabajo y un uso proyectado, y el empleo de recursos localmente disponibles. El conocimiento de los chimpancés sobre cómo cascar nueces es transmitido socialmente, y los nuevos descubrimientos presentados en este estudio muestran que tal comportamiento ha sido transmitido a través de muchas generaciones de chimpancés. La prehistoria del chimpancé tiene raíces profundas. El estudio de nuestro pariente vivo más cercano desvela constantemente nuevos aspectos de la evolución humana. Una mejor protección de esta especie amenazada garantizará que podamos continuar descubriendo nuevas facetas de nuestro pasado.

Biología El Consumo Frecuente de Té Verde Modifica la Percepción del Sabor Se ha descubierto que ciertas sustancias químicas en el té verde (y tal vez en el vino tinto) reaccionan con la saliva de maneras que pueden alterar la forma de percibir los sabores. En concreto, el consumo regular de bebidas ricas en polifenoles puede aumentar nuestra sensibilidad a los sabores ácidos, según la conclusión a la que ha llegado el equipo de Karl Siebert, profesor de ciencias de los alimentos, de la Universidad de Cornell, Estados Unidos. Estos investigadores también han descubierto que tenemos diferentes niveles de polifenoles ya almacenados en nuestros cuerpos. Los polifenoles son poderosos antioxidantes, que desaceleran el deterioro de la célula. Los polifenoles también ayudan a impedir el aumento de placas en las células del músculo liso, y la formación de coágulos de sangre. Siebert, quien trabajó durante 18 años en una fábrica de cerveza antes de convertirse en un académico, hizo el hallazgo mientras estudiaba la relación entre los polifenoles y las cadenas de proteínas en bebidas como la cerveza y el jugo de manzana. En sus experimentos, Siebert presentó varias soluciones ácidas diluidas con distintas concentraciones a un grupo de catadores, que clasificaron la intensidad de la astringencia, esa sensación mixta entre la sequedad intensa y el amargor. La mayoría de catadores informó de una diferencia leve, pero otros mostraron una sensibilidad mucho mayor. Al profundizar en la información sobre cada uno de los participantes, Siebert y sus colaboradores descubrieron que las personas más sensibles al sabor ácido habían sido bebedoras habituales de té verde antes del inicio del estudio. Otros datos cruciales se obtuvieron a partir de la medición de los niveles de polifenoles en la saliva de los voluntarios, cuando consumieron varias tazas de té verde, y después de ello. Esto demostró que la saliva normalmente contiene polifenoles, y que hay grandes diferencias al respecto entre los individuos. Los bebedores habituales de vino tinto y té verde resultaron tener los niveles más altos. Quedó claro que beber té verde elevaba los niveles de polifenoles en la saliva de los voluntarios. El nivel de polifenoles en la saliva regresa a su cantidad normal en cada individuo media hora después de consumir bebidas como café o té; pero el consumo continuo de éste hace que, con el paso del tiempo, ese nivel normal aumente gradualmente. Además de en el té verde, los polifenoles están presentes en la uva, las bayas y el chocolate, entre otros.

Fisica Resuelven el enigma de la desaceleración de las sondas espaciales Pioneer 10 y 11 Durante más de una década, un enigma ha acompañado a dos de las naves espaciales más alejadas de la Tierra y cuyo rumbo las hará pasar relativamente cerca de otras estrellas. Una sutil pero inquietante desaceleración demostraba que había una fuerza desconocida actuando sobre la Pioneer 10 y la 11, lanzadas por la NASA al espacio en 1972 y 1973 respectivamente. E incluso se llegó a plantear la posibilidad de que ambas naves, por su lejanía, estuvieran experimentando los efectos de una parcela ignorada de la física. Ilustración de una de las Pioneer. (Foto: NASA) En realidad, a principios de la década de 1980, los responsables del centro de control de vuelo ya detectaron una desaceleración de las dos naves cuando se estaban aproximando al planeta Saturno, pero no se le dio al fenómeno la importancia que realmente tenía. En 1998, estando ya ambas naves a unos 13.000 millones de kilómetros de distancia del Sol (unos 8.000 millones de millas), un grupo de científicos encabezado por John Anderson del Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory o JPL) de la NASA, en Pasadena, California, se percató de que había una desaceleración verdadera y persistente, de alrededor de 0,9 nanómetros por segundo al cuadrado. Esto hizo que ellos y otros científicos llegasen a plantearse la posibilidad de que ambas naves, por su lejanía, estuvieran experimentando los efectos de una parcela ignorada de la física que contradijera en algunos aspectos a la teoría general de la relatividad de Einstein. En 2004, Slava Turyshev, del JPL, decidió comenzar a recopilar registros almacenados en diversos centros de la NASA y analizar los datos para ver si podía determinar de manera concluyente la fuente de esa desaceleración, sutil pero incuestionable. Él y sus colegas consideraron la posibilidad de enviar una misión de espacio profundo para investigar la anomalía, pero Turyshev quería estar seguro sobre la existencia de tal anomalía antes de solicitar una nave espacial a la NASA. Él y sus colegas buscaban datos de telemetría, que son los datos recolectados en la nave y enviados luego a la Tierra, y datos Doppler, los cuales son el patrón presente en los datos enviados. Cuando estas dos astronaves fueron lanzadas, todavía se almacenaban los datos en tarjetas perforadas. Pero Turyshev y sus colegas pudieron copiar archivos digitalizados desde el computador usado por responsables del Control de Vuelo que habían ayudado a guiar a las naves Pioneer desde la década de 1970. Ellos también encontraron más de una docena de cajas de cintas magnéticas bajo unas escaleras en el JPL, y recibieron archivos desde el Centro Nacional estadounidense de Datos de Ciencia Espacial en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt, Maryland. Además, trabajaron con técnicos del Centro Ames de Investigación de la NASA en Moffett Field, California, para recuperar la información de algunas de sus cajas de cintas magnetoópticas. Gracias a todas esas gestiones, Turyshev recolectó más de 43 gigabytes de datos, que hoy en día puede parecer una cantidad modesta de información, pero que en la década de 1970 era una cantidad tremenda. También se las arregló para salvar una arcaica máquina de cintas magnéticas que estaba a punto de ser desechada. Gracias a esta máquina, que finalmente funcionó e hizo el trabajo para el que fue diseñada mucho tiempo atrás, Turyshev pudo recuperar la información almacenada en las cintas. Este arduo trabajo, Turyshev y las demás personas lo realizaron sin interés económico alguno, sólo por amor a la ciencia y por su entusiasmo en resolver un enigma y en hacer un trabajo de recuperación que se podría calificar de arqueología en la electrónica. Incluso la Planetary Society (Sociedad Planetaria, cofundada por Carl Sagan en 1980) instó a sus miembros a ayudar a financiar el coste material de la recuperación de datos. Posteriormente, la NASA también proporcionó fondos. Mientras tanto, un programador en Canadá, Viktor Toth, se enteró de esa labor y contactó a Turyshev. Él ayudó a Turyshev a crear un programa capaz de leer las cintas de telemetría y a recomponer los datos viejos. Con el paso de los años, cada vez parecía más claro que lo que les ocurría a las dos Pioneer no le sucedía a ninguna otra astronave alejada, por ejemplo las dos Voyager. Si la causa de la desaceleración no se debía a una parcela ignorada de la física que se manifestase a distancias tan enormes como las alcanzadas por esas cuatro sondas espaciales, entonces ¿qué fenómeno estaba actuando sobre las dos Pioneer, y por qué precisamente sólo en ellas? Placa montada en las Pioneer 10 y 11 La investigación finalmente ha permitido resolver el enigma. La inesperada desaceleración de las Pioneer 10 y 11, conocida en círculos científicos como la "Anomalía Pioneer", se debe al minúsculo pero detectable efecto del calor interno de la astronave. El calor emana de la corriente eléctrica que fluye a través de los instrumentos de a bordo y de la fuente de energía termoeléctrica. El efecto es muy sutil, y, tal como explica Turyshev, se podría comparar, en bastantes aspectos, a cuando un automóvil en marcha es empujado hacia atrás por los fotones emitidos por las luces delanteras. La acción de esos fotones es real, pero tan diminuta que la reducción de velocidad del automóvil no se puede notar. El efecto es más perceptible en las Pioneer que en las Voyager debido principalmente al modo en que fueron construidas y a cómo sus distintas partes están distribuidas. Con todos los datos de las Pioneer nuevamente disponibles, Turyshev y sus colegas han logrado calcular el efecto del calor emitido por los subsistemas eléctricos y por la desintegración paulatina del plutonio en los generadores de radioisótopos encargados de suministrar la energía de a bordo, y han comprobado que los valores concuerdan con la desaceleración anómala detectada en las dos Pioneer. El misterio está por tanto resuelto. Pese a la desaceleración, muy pequeña de todas formas, las dos naves siguen alejándose de nuestro sistema planetario a gran velocidad. La última y muy debilitada señal de la Pioneer 10 se recibió en la Tierra el 23 de enero de 2003. La nave envió la transmisión desde una distancia dos veces más lejana que la de Plutón al Sol. La última señal de la Pioneer 11 se recibió en Noviembre de 1995. Las dos naves están rumbo al espacio interestelar, y con el paso de cientos de miles de años volarán relativamente cerca de diversas estrellas. Para el hipotético caso de que estas naves, en algún punto de su largo viaje a través de la galaxia, se acaben encontrando con formas de vida extraterrestre inteligentes, llevan un mensaje destinado a tales entidades. No es tan extenso y detallado como el que portan a bordo las Voyager 1 y 2, pero también puede cumplir su papel de saludo pacífico para otras civilizaciones del cosmos.
ASTROBIOLOGÍA Los resultados de un análisis reciente de un meteorito procedente de Marte indican la posible presencia de indicios de antiguas formas de vida marciana. Este meteorito se suma así a otro del que años atrás se sacaron conclusiones parecidas. El área del meteorito con esférulas, rodeada por un círculo en rojo, ha resultado tener el doble de carbono que una (en azul) sin las esférulas. (Imagen: NASA) Aquel meteorito anterior, el ALH84001, fue analizado por un grupo de científicos de la NASA liderados por David McKay, Everett Gibson y Kathie Thomas-Keprta. Los resultados de su análisis, presentados en 1996, incluían la detección de minúsculas estructuras que podían haber sido obra de antiguos microorganismos marcianos. El hallazgo despertó una gran controversia. Ahora, en un nuevo estudio, Gibson, Lauren White y sus colegas han analizado las estructuras internas de un meteorito marciano de 13,7 kilogramos (30 libras), conocido como Yamato 000593 (Y000593). El equipo ha informado que las diferentes estructuras y propiedades de la composición del interior del Y000593 que se acaban de descubrir también sugieren posibles procesos biológicos activos en Marte hace cientos de millones de años. Si bien las misiones robóticas a Marte continúan arrojando luz sobre la historia del planeta, las únicas muestras de él disponibles en la Tierra son meteoritos marcianos. Los análisis encontraron que la roca se formó hace unos 1.300 millones de años, a partir de un flujo de lava en Marte. Hace unos 12 millones de años, se produjo un impacto que expulsó el meteorito de su superficie. Éste viajó a través del espacio hasta que cayó en la Antártida, hace unos 50.000 años. La roca fue encontrada en el glaciar Yamato en la Antártida, gracias a la Expedición Japonesa de Investigación Antártica de 2000. Los autores del nuevo estudio han hallado dos grupos característicos de rasgos. Encontraron estructuras en forma de túnel y de microtúnel que discurren por el interior del Y000593. Los microtúneles observados muestran formas curvadas y onduladas coherentes con las texturas de bioalteración observadas en vidrios basálticos terrestres, anteriormente dadas a conocer por investigadores que estudian las interacciones de las bacterias con los materiales basálticos en la Tierra. El segundo grupo de rasgos consiste en esférulas de tamaño nanométrico y micrométrico que se hallan encajadas entre capas dentro de la roca, y que se distinguen del carbonato y de la capa de silicato inferior. Rasgos esféricos similares fueron vistos previamente en el meteorito marciano Nakhla que cayó en 1911 en Egipto. Las mediciones de composición de las esférulas del Y000593 muestran que son significativamente ricas en carbono comparadas con las capas de iddingsita de su alrededor. Tal como advierten los autores del nuevo estudio, no se puede excluir que las regiones ricas en carbono en ambos grupos de rasgos sean el producto de mecanismos abióticos: sin embargo, las similitudes en composición y texturas con rasgos de muestras terrestres, que han sido interpretados como biogénicos, implican la intrigante posibilidad de que los rasgos marcianos hayan sido formados por actividad biótica.
ARQUEOLOGÍA Uso doméstico de fuego hace al menos 300.000 años Hace quizá tanto tiempo como un millón de años, el Ser Humano descubrió que el fuego podía ayudarle en algunas cosas, como por ejemplo para combatir el frío o para ahuyentar a las fieras. Fotografía de la cueva durante una fase de las excavaciones. La flecha apunta hacia la chimenea. (Foto: Instituto Weizmann) Pero ¿cuándo empezó realmente a controlarlo y a usarlo de manera sistemática para sus necesidades cotidianas? Esa pregunta, fundamental para ayudar a determinar cuándo y cómo surgió la civilización humana, ha sido difícil de responder, y ha estado abierta a muchas controversias. Quizá ahora la respuesta definitiva esté más cerca de ser encontrada, gracias al descubrimiento hecho recientemente por un equipo de científicos en la Cueva de Qesem, un importante yacimiento arqueológico en Israel, de la evidencia inequívoca más antigua, con unos 300.000 años de antigüedad, de uso repetido de fuego durante un período continuo de tiempo. Este hallazgo no sólo ayudará a responder la anterior pregunta, sino que sugiere que esos humanos prehistóricos ya tenían una estructura social y una capacidad intelectual muy avanzadas. Las excavaciones en la Cueva de Qesem comenzaron en el año 2000. El equipo lo encabezan Avi Gopher y Ran Barkai de la Universidad de Tel Aviv en Israel. Ruth Shahack-Gross, del Instituto Weizmann de Ciencia, en el mismo país, ha participado en esta investigación arqueológica desde que comenzaron las excavaciones. Ella recolecta muestras en el yacimiento arqueológico para un análisis detallado posterior en el laboratorio. Shahack-Gross, especializada en identificación de materiales arqueológicos, identificó un depósito grueso de ceniza de madera en el centro de la cueva. Usando espectroscopia infrarroja, ella y sus colegas pudieron determinar que, mezclados con las cenizas, había trozos de hueso y tierra que se habían calentado hasta temperaturas muy altas. Esto fue una prueba concluyente de que el área había sido el emplazamiento de una gran chimenea, en el sentido de espacio habilitado para hacer fuego en él de manera controlada y usarlo para cocinar y como calefacción. Luego, Shahack-Gross analizó la micromorfología de la ceniza. Ella pudo apreciar señales claras de que la chimenea se utilizó repetidamente a lo largo del tiempo. Alrededor del área de la chimenea, así como en su interior, los arqueólogos encontraron gran cantidad de herramientas de sílex que claramente fueron usadas para cortar carne. Por el contrario, las herramientas de sílex encontradas a pocos metros de distancia tenían una forma diferente y fueron diseñadas para otras actividades. También dentro y alrededor de esa área había una gran cantidad de huesos quemados de animales, una prueba más del uso reiterado del fuego para cocinar carne. Shahack-Gross y sus colegas han mostrado que esta organización de diversas actividades "domésticas" en diferentes partes de la cueva indica una organización del espacio, y por tanto cierto tipo de orden social, que es típico de los humanos modernos. Esto sugiere que la cueva era una especie de campamento base al que los humanos prehistóricos, esencialmente cazadores-recolectores, volvían una y otra vez.