Rucci_Leal
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En otro post que hice en mi anterior cuenta sobre organizaciones armadas, prometí hacer también post sobre los grupos parapoliciales o paraestatales que operaron a lo largo de la historia argentina. Estos comandos nacieron con el objetivo de proteger un gobierno, una ideología o simplemente para aniquilar a aquellos que eran considerados indeseables. Las organizaciones parapoliciales ocupan un lugar clave en la historia política argentina, porque son una muestra fiel de lo que una persona o un partido es capaz de hacer con tal de mantenerse en el poder y neutralizar a sus adversarios. La violencia también es un arma política La Mazorca Hay una pequeña confusión con respecto a La Mazorca, organización parapolicial rosista, y la Sociedad Popular Restauradora, una asociación política que servia de apoyo al régimen de Rosas y cuyos miembros eran de los mas destacados y pudientes de Buenos Aires. Hay quienes creen que eran entidades que actuaban de forma independiente de la otra, y otros que afirman que ambos nombres se refieren a la misma organización. Lo cierto es que La Mazorca era el brazo armado de la Sociedad, el que hacia las tareas sucias, tareas que los aristocráticos señores de la Sociedad no podían hacer debido a su estatus, pero si se encargaron de financiarla. La Mazorca fue una composicion de policias y serenos dirigidos por los agentes Andes Parra y Ciriaco Cuitiño. Entre los mazorqueros mas destacados pueden nombrarse a Leandro A. Alen, padre del futuro fundador de la UCR (se cambio el apellido a Alem para evitar discriminaciones) y Jose Moreira, padre del famoso gaucho Juan Moreira. No se sabe con exactitud el origen del nombre, pero las teorías mas posibles son dos: Mazorca hace alusión a la mazorca de maíz y sus granos que están siempre pegados y unidos, queriendo decir que la unión hace la fuerza; la otra teoría, mas grotesca y tragicómica proviene del unitario Jose Maria Gutierrez, quien afirmaba que el origen del nombre es debido a que una de las torturas favoritas de los mazorqueros era introducir mazorcas de maíz en el recto de la victima. Tuvieron su origen en 1833, en plena Revolución de los Restauradores, y vieron su final apenas cayo el Restaurador, en 1852. No se sabe cuantas fueron las victimas de esta organización, pero los historiadores liberales afirman que fueron entre 700 y 800 asesinatos durante la época del terror rosista. Tras la batalla de Caseros, muchos mazorqueros fueron ahorcados. Liga Patriótica Argentina Conformado por los famosos niños bien (jóvenes provenientes de familias aristocráticas, tradicionales y conservadoras), los miembros de la Liga Patriótica eran, en cierto sentido, el brazo armado de los conservadores de principios del siglo XX. Fue fundado en 1918 por el radical antipersonalista Manuel Carles, y estaba destinado a proteger las tradiciones católicas argentinas y defenderlas de "ideologías extrañas" como el marxismo, el socialismo y el anarquismo; tenían un fuerte sentimiento antijudio y rechazaban cualquier tipo de contaminación extranjera. Ellos eran los encargados de disciplinar y castigar si era necesario a los obreros que estén metidos en la política. Su método de violencia era el matonaje, y actuaban como fuerza de apoyo para la policía o el ejercito en las represiones a obreros. Su bautismo de fuego fue durante la Semana Trágica, en la que estos dispararon junto con la policía contra los trabajadores que protestaban pidiendo mejoras laborales. Fue durante aquella semana donde sucedió un hecho inedito: se produjo el único Pogrom antijudio ocurrido en America Latina. Los protagonistas fueron obviamente los miembros de La Liga, que incendiaron sinagogas, bibliotecas y atacaron en las calles a cualquier miembro de la colectividad, haya o no participado en la huelga. También estuvieron presentes durante la masacre de trabajadores en la llamada "Patagonia Rebelde" y rindió homenaje al Teniente Coronel Hector Benigno Varela. Un dato que vale la pena recordar es que uno de sus miembros, Ernesto Perez Temperley, se encargo de vengar la muerte del coronel Varela, ajusticiando a su asesino, el anarquista Kurt Wilckens, mientras este cumplía su condena. Ernesto Perez a su vez fue asesinado también en prisión por otro reo, que resulto ser un anarquista. Entre los miembros mas destacados pueden nombrarse a Dardo Rocha, Joaquin Anchorena, el Gral. Dellpiane, Ángel Gallardo, Julio A. Roca (H), Lepoldo Melo y Antonio Lanusse, primo del futuro presidente de facto. Sonara increíble, pero esta organización aun existe en la actualidad, sin embargo tienen tanto poder e influencia como un filosofo en una escuela técnica. El Klan Radical Poco se sabe de esta organización ultra-yrigoyenista, y los libros de historia han olvidado hablar de el debido a su muy breve periodo de vida. Nacieron supuestamente en 1929, donde el gobierno del Dr. Yrigoyen ya tambaleaba; el Klan nació para defender con la fuerza el gobierno y amedrentar reuniones y marchas opositoras; protagonizaron numerosos enfrentamientos callejeros con la Liga Patriótica y otras agrupaciones nacionalistas. No es seguro, pero se cree que miembros del Klan mataron al gobernador de Mendoza Carlos W. Lencinas, alias "el gauchito" (a su padre le decían "el gaucho" ), también radical pero opositor al perfil autoritario de Yrigoyen y caudillo rival por el control del radicalismo. El Klan Radical fue la única agrupación que intento defender la casa de gobierno ante el avance de las tropas del Gral. Uriburu; dispararon algunos tiros contra los insurrectos, pero poco y nada pudieron hacer para frenar el golpe y fue rápidamente disuelto. Después de disolverse, algunos de sus miembros participaron en los levantamientos radicales de los años '30. La Legión Cívica A diferencia de las dictaduras que vendrían después, el Gral. Uriburu nunca utilizo al ejercito como sostén político; ademas, su proyecto proto-fascista no era bien visto por muchos de sus compañeros de armas y tampoco por los conservadores que lo ayudaron a llegar al poder. Para mantenerse en el poder, el general fascista deposito su confianza en las agrupaciones nacionalistas que lo acompañaron el 6 de septiembre; el mas importante y de mayor prestigio por lejos era sin duda la Legión Cívica, que escalo posiciones hasta convertirse en la fuerza de choque y brazo armado del presidente de facto. La Legión Cívica, se podría decir, fue la organización madre de las agrupaciones nacionalistas que vendrían después, de hecho muchos de sus miembros serian parte también otras agrupaciones futuras como la ALN o el Tacuara. Si bien llego a tener mas de 30000 miembros, no fue suficiente para mantener en el poder al Gral. Uriburu que ya se había ganado varios adversarios apenas subió al poder. El proyecto uriburista murió, y con el también la Legión Cívica, sin embargo los nostálgicos del fallido proyecto fascistas siguieron a lo largo de los años treinta y, en 1938, ex militantes de la Legión fueron protagonistas de la mayor concentración nazi fuera de Europa, en el Luna Park. Alianza Libertadora Nacionalista (ALN) Si bien la ALN nació antes del peronismo, en 1943, rápidamente se adapto en ese movimiento al que consideraban nacionalista y cristiano, pero también porque el peronismo podía acercarlos a la clase obrera, materia pendiente para las organizaciones nacionalistas. La ALN se convirtió en el grupo de choque de Peron, de hecho, el primer mártir peronista fue un miembro de la Alianza, Darwin Passaponti, un joven poeta que murió en un tiroteo contra ex milicianos republicanos en aquel histórico 17 de octubre de 1945. Bajo el lema "Dios Patria Hogar" y con Juan Manuel de Rosas y Jose de San Martín como emblemas, la ALN se oponía de manera férrea tanto al capitalismo como al comunismo. La ALN encontró su fin tras la Revolución Libertadora; mientras Peron huía de los golpistas, entre 300 y 400 miembros de la Alianza se atrincheraron en su sede en San Martín 392; la sede fue cañoneada por un antiaéreo del Ejercito. Murieron la mayoría de sus ocupantes. La "Sección Especial" Desde comienzos de su gobierno, Juan Domingo Peron utilizo a la Policía Federal como fuerza de choque contra los opositores. Numerosos fueron los presos políticos durante los dos primeros gobiernos de Peron; dirigida por el comisario Ciprian Lombilla la Sección Especial era una rama clandestina dentro de la Policía y compuestos por agentes de la Federal, que se encargaban de secuestrar y torturar a militantes opositores, principalmente comunistas y socialistas. Allanaban sin una orden las casas las sedes partidarias de sus victimas y se llevaban a los blancos para atormentarlos con picanas y submarinos. Una de las victimas mas famosas fue Cipriano Reyes, referente del Partido Laborista que llevo a Peron al poder y que se negó a disolverla desobedeciendo la orden directa del General; como consecuencia de ello, Reyes fue secuestrado por la Sección y torturado durante varias semanas, acusándolo de "traidor", "vendepatria", y "espía al servicio de los yankees". Comando Libertadores de América Durante mucho tiempo se creyó que el Comando Libertadores era dependiente de la AAA, e incluso que eran lo mismo, lo cierto es que era una organización dependiente no de la AAA, sino del 3er Cuerpo del Ejercito y de la Policía de Córdoba. Pero antes que nada, para entender bien este comando, es necesario poner todo en un contexto. Córdoba era considerada por los altos mandos del Ejercito y por la Ortodoxia peronista, un potencial "foco de subversión marxista" debido a los sucesos del Cordobazo y el Viborazo, ademas de su sindicalismo altamente combativo. El peronista de izquierda Obregon Cano, que había ganado las elecciones para gobernador de la provincia en 1973 con el apoyo de la tendencia, sufrió un golpe policial perpetrado por el jefe de la policía, teniente coronel Domingo Navarro. El Gobierno Nacional avalo el golpe y meses después ordeno la intervención de aquella provincia. El hombre a cargo de normalizar la situacion en Cordoba seria el Brigadier Raul Lacabanne. Con Lacabanne se daría rienda suelta al Comando Libertadores de América, un grupo parapolicial y paramilitar encargado de neutralizar, si es necesario por la fuerza, todo rasgo de "subversión", contrario al verticalismo justicialista. Con la excusa de ir en busca de la guerrilla, el grupo solía intervenir sin orden las sedes gremiales combativas y no peronistas y solían colocar bombas para culpar a Montoneros. Una de sus victimas mas famosas fue el ex vicegobernador depuesto y sindicalista Atilio Lopez. El líder de esta organización era el capitán Hector Vergez, que actuaba bajo el seudónimo de "Capitán Vargas". Cuando llega 1976, Isabel pierde demasiado poder, y con ella también lo pierden Lacabanne y el Comando; finalmente es disuelto tras el golpe de Estado, pero muchos de sus miembros operaron como grupo de tareas en el Centro Clandestino de Menendez, "La Perla". La AAA (Alianza Anticomunista Argentina) Sin duda, fue el comando parapolicial mas famoso y sangriento en la historia argentina; protagonizaron junto con Montoneros, una orgía de muerte y locura en la pre-Dictadura. Con el objetivo de aniquilar a "los infiltrados marxistas" dentro del Movimiento Nacional-Justicialista, el ministro de Bienestar Social, Jose Lopez Rega, fundo con el dinero de su Ministerio, la Triple A, Alianza Anticomunista Argentina, aunque en realidad perseguirían a cualquiera que sea oponga al régimen peronista. Su primer atentado firmado fue en 1973, cuando colocaron una bomba en su Renault 6 al senador radical Hipolito Solari Yrigoyen, que se oponía a un proyecto de ley sindical que favorecía claramente a los gremios mas poderosos. La AAA estuvo conformado primero por ex-policías, generalmente echados de la fuerza por corrupción o uso excesivo de la fuerza, policías retirados, miembros de la custodia personal de Lopez Rega y, posteriormente, por miembros activos de la Policía Federal, que veían en la AAA una forma fácil de ganar mas dinero: de día hacían sus tareas rutinarias, y de noche saldría a realizar secuestros y atentados contra los objetivos ya prefijados. Las armas eran escondidas en el ministerio de Bienestar Social. Entre sus victimas mas conocidas estaban el abogado de izquierda Rodolfo Ortega Peña, el intelectual marxista Silvio Frondizi, hermano del expresidente, el sobreviviente de los fusilamientos de Jose León Suarez, Julio Troxler y el cura villero Carlos Mugica. La AAA estuvo dirigida por el comisario Alberto Villar, un ex policía que había sido reincorporado a la fuerza por consejos de Lopez Rega; Villar comandaría la AAA hasta que el 1º de noviembre de 1974, Montoneros le coloca una bomba en su yate, muriendo tanto el como su esposa, mientras daban un paseo en el Tigre. Tal era la impunidad de la Triple A, que Lopez Rega publico una revista, "El Caudillo", pagado con dinero del Ministerio de Bienestar Social. En esa revista, se publicaban listas negra de la Triple A y se anunciaba que serian asesinados apenas se los encontrara. Luis Brandoni, Mercedes Sosa y Horacio Guarany aparecieron en esas listas y tuvieron que exiliarse. Hacían bien; la Triple A siempre cumplía con las amenazas, todos los que aparecían en aquellas listas morían, y los que no también. No se sabe con exactitud el numero de victimas de esta organización, pero hay historiadores que afirman que llegan hasta los 800 muertos. El grupo siguió operando hasta después de la caída en desgracia de Lopez Rega, y muchos de sus miembros pasaron a formar parte del grupo de tareas de la dictadura.
![Imágenes del Justicialismo [para no olvidar]](https://storage.posteamelo.com/assets-adonis/assets/2018/02/18/3C0-qfLtYW8_GxQ.webp)
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ARENGA DEL TCNEL. MOHAMED ALÍ SEINELDÍN DESPUÉS DE ENTERRAR EL ROSARIO EN LA CABECERA DE LA PISTA DE PUERTO ARGENTINO EN MALVINAS "Omnipotente Señor de las Batallas que con su poder y providencia eres el Rey de Reyes de los cielos, la tierra y el mar: Porque nos ordenaste honrar al Padre y a la Madre en el cobijo de la Patria terrena… Porque nos enseñaste a dar a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar… Porque nos aseguraste que no estar contigo es estar contra ti… Porque nos aconsejaste buscar primero el Reino de Dios y su Justicia… Porque caíste en la tierra como semilla para morir y dar con ello abundante fruto… Porque nos diste una Patria Grande que va desde la Quiaca a la Antártida y desde la Cordillera al Atlántico, donde nuestras son las Islas que hoy huellan con orgullo nuestros pies de argentinos bien Nacidos… Y porque nuestras madres nos parieron varones y valientes, por eso estamos aquí, porque no amamos tanto la vida que temamos a la muerte y porque si morimos en tu gracia resucitaremos contigo para la Vida Eterna. Es por eso que en estas pascuas de resurrección nos consagramos al Corazón Inmaculado de tu madre la Virgen María bajo la advocación de Virgen del Rosario, en cuyo nombre fuera designado este operativo y en recordación de la otra gesta heroica de Liniers y la victoriosa batalla de Lepanto." Reina y Madre de la Nación Argentina: "De hoy en mas depositamos en tus manos nuestros cuerpos y nuestras almas nuestra juventud y nuestra garra criolla, nuestra vida y nuestra muerte, para que dispongas de ellas lo que mejor convenga. Te consagramos también desde hoy estas Islas Malvinas Argentinas pidiéndote que alejes para siempre todo signo de pecado, de error y de herejía aquí existente. Queremos que –como en el continente – seas honrada con la devoción que mas te agrada: el Santo Rosario, porque solamente asi mostraremos al mundo que somos una Nación invencible. Finalmente, a partir de este momento te reconocemos como comandante en jefe espiritual de nuestros hombres en tierra, mar y aire, y desde lo profundo de nuestro corazón de argentinos damos respuesta a la voz que nos dice:" - A la Virgen del Rosario Subordinación y valor - Para servir a Dios y la Patria link: https://www.youtube.com/watch?v=G9Jf_tLmJOQ

Un martir del 17 de octubre Darwin Passaponti fue el primer mártir del naciente justicialismo, entregando su vida a la causa nacional el 17 de octubre de 1945. Ese día miles de trabajadores de los lugares más populosos de la provincia de Buenos Aires se dirigieron a la histórica Plaza de Mayo para ofrecerle lealtad incondicional al líder cautivo, Juan Domingo Perón. Entre ellos se encontraba Passaponti, un jóven poeta de 17 años de edad que formaba parte de la Alianza Libertadora Nacionalista (ALN), fundada en 1935 por Juan Ramón Queraltó. Finalizada la movilización popular, los manifestantes comenzaron a abandonar la Plaza caminando por la Avenida de Mayo con un pintorezco colorido de antorchas encendidas que adornaba la inesperada postal humana. Al pasar las columnas de la ALN frente al edificio del diario Crítica, donde se agrupaban los opositores al Coronel Perón que silbaban de manera estruendosa, fueron recibidos con disparos de armas de fuego por militantes comunistas ubicados en las ventanas del diario. El periódico creado por Natalio Botana no era la primera vez que participaba activamente en la lucha contra los intereses de las mayorías. Ya en 1930, su sede había oficiado de ámbito de reunión para los golpistas septembrinos. Usando como improvisada trinchera un bar de la vereda de enfrente y con sus mesas como escudo, los aliancistas respondieron el ataque, generándose una fuerte balacera. En medio de la acera, caía alcanzado por cobardes balas antipatrióticas Darwin Passaponti. Certero había sido el tiro que impactó de lleno en su frente sin arrugas, sin estigmas del arrasador paso de los años. El jóven Darwin llevaba en la solapa izquierda de su saco un cóndor, la insignia de la Alianza Libertadora Nacionalista. Hacía sólo un par de meses que había comenzado a militar en la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios (UNES). El saldo de la batalla entre los dos bandos al día siguiente fue de cincuenta heridos y un muerto. Días más tarde, otros dos jóvenes malheridos de la Alianza Nacionalista, segurían el destino de su extinto camarada, término con el que se llamaban mutuamente los integrantes de dicha fuerza. Darwin Passaponti es un personaje innombrable para los escribas de nuestro pasado, los historiadores. No sólo fue condenado al olvido por la clásica historiografía liberal, algo que a primera vista -dada su línea de pensamiento- surge coherente, sino por gran parte del mismo peronismo y de su reflejo histórico-literario, el revionismo. Tildado de buenas a primeras de fascista por su condición de aliancista, Passaponti ha recibido después de muerto desde diferentes corrientes intelectuales más disparos que los que ingratamente pusieron fin a su corta existencia. ¿Qué podía entender del fascismo un adolescente de 17 años que sólo sabía escribir poesías? ¿Qué pecado había cometido, más que el de querer profundamente a su patria? Además del General Perón, que el 20 de diciembre de 1967 le enviará una sentida misiva a su progenitor en solidaridad por su desaparición física; sólo reivindicará su legado en los sesenta el Movimiento Nacionalista Tacuara, y en nuestro días el ex canciller Rafael Bielsa. Es que Darwin Passaponti, como había escrito en los versos de un premonitorio poema publicado en el diario Amanecer meses antes de su trágico final; efectivamente; fue un rayo corto, breve y soberano. Tan efímero que ni las arenas del tiempo se acordaron de él. “Quiero cruzar la vida con la luz del rayo que el espacio alumbra, seguro de no vivir más que un instante, seguro de no morir debilitado. Así como el rayo, Corto, breve y soberano”. Darwin Passaponti

Vandor: El poderoso sindicalista que enfrento a Peron Augusto Timoteo Vandor, alias "el lobo", fue una figura clave en la historia política argentina; fue amo y señor del sindicalismo durante mas 10 años y tras la caída de Peron en 1955 soñó con un resurgir del Partido Laborista y un peronismo sin Peron. Esto provoco que no le faltaran enemigos, y cuando fue asesinado en 1969 solo un mes después del Cordobazo, nadie se molesto en esclarecer el hecho. La biografía política y personal de Vandor traza, en sí misma, un recorrido fascinante por aquellos años de la Argentina. Desde su llegada a Buenos Aires desde el pueblo de Bovril en Entre Ríos, sus primeros pasos como delegado de la Philips en el barrio de Saavedra, hasta su trayectoria como secretario general de la UOM y líder de las 62 Organizaciones, esa potente punta de lanza del movimiento peronista. Aspectos y pormenores menos conocidos fueron sus buenos vínculos con la izquierda, su reunión con el Che en Cuba, sus conversaciones informales con jefes militares y personajes influyentes de la política y el periodismo. Artífice de los Planes de Lucha con los que contribuyó al desgaste y caída de los gobiernos de Frondizi y de Illia, alcanzó la cúspide en las alternativas de su enfrentamiento con Perón a partir del fallido Operativo Retorno, en 1964, y de otra "alocada" idea, el desvío de un avión a las Malvinas, la Operación Cóndor, en el 66. De las disputas internas con otros dirigentes gremiales, las más resonantes son las que protagoniza con José Alonso, que divide a las 62 Organizaciones en "Leales" versus "De pie junto a Perón", y luego con Raimundo Ongaro y la CGT de los Argentinos, expresión del peronismo combativo. En esa trayectoria se va conociendo también el lado oscuro del país subterráneo: el secuestro y asesinato de Felipe Vallese y el confuso episodio que terminó con la muerte de su amigo y lugarteniente Rosendo García, junto a los militantes de base Domingo Blajaquis y Juan Salazar, un viernes 13, el de mayo de 1966. Sus rasgos personales lo recortan en el paisaje. De aspecto físico macizo, muy serio –esporádicamente jugaba en sus labios una sonrisa–, tenía una mirada fría y penetrante que no podía borrar cierto dejo de tristeza. Caminaba dando grandes pasos y enfrentaba a su interlocutor con un gesto adusto. Amigo de sus amigos, no despertaba en ellos amor, pero sí respeto. Como adversario era temible e implacable. De allí quizás su seudónimo: "El Lobo". No perdonaba a los contrincantes. Los trataba como un lobo con sus presas; se ensañaba con ellos. Los escenarios de esta trama alternan imágenes de fuerte tonalidad sepia con borrosos recuerdos –entre nostálgicos y traumáticos–, y torrentes de testimonios que siempre dicen algo nuevo y dejan algo sin contar. El tinglado de la fábrica, los playones donde se expresa la protesta, los bares y comederos donde se discuten los pasos a seguir en el conflicto y los despachos donde se negocia y se firma el acuerdo con la patronal. Otros paisajes lo tendrán como actor decisivo: las luchas de la Resistencia del peronismo proscripto, los plenarios gremiales, los salones de la CGT y las prolongadas deliberaciones de las asambleas, en las que el Lobo digita la lista de oradores, las votaciones y los nombres de quiénes subían y quiénes bajaban. Y la otra trastienda, más tenebrosa, que lo envolverá en un torbellino: armas, guardaespaldas, pistoleros, tiros, bombas, crímenes sin esclarecer. Las calles de Avellaneda y una esquina fatídica, la de una pizzería, La Real, en la que una balacera desatará odios, anatemas contra la traición y juramentos de venganza. E inspirará a Rodolfo Walsh para escribir su célebre libro de investigación y denuncia ¿Quién mató a Rosendo? La escenografía se desplaza de un plano a otro. Finalmente, su bastión: el edificio de la calle Rioja 1945 (un número significativo para un sindicato peronista) y el bunker de puertas blindadas, en el primer piso, donde sería amo y señor, desde donde planificaría tantas operaciones políticas y en el cual se encontraría con la muerte. Cuando atravesó aquella puerta, el 30 de junio de 1969, el estratega que siempre tenía un as en la manga, que confiaba al extremo en la intuición y llegó a sentirse imbatible en muchas ocasiones, el único dirigente sindical que se atrevió a medir fuerzas con el caudillo en el exilio, certificó con su vida que había traspasado el límite de lo posible. Hacía un tiempo que ya no se controlaban las fuerzas desatadas y se habían deteriorado los vasos comunicantes que oxigenaban el circuito de relaciones de su imperio. Y tanto poder sin rumbo, librado a su suerte, factiblemente haría encallar al capitán de tormentas. Se cumplía un mes exacto de las jornadas del Cordobazo y la protesta se hacía oír en las calles. A la misma hora en que Vandor era asesinado, Nelson Rockefeller platicaba con Onganía en la Casa Rosada. La tapa de Primera Plana que se vende en los kioscos, horas después del crimen, con Vandor en su féretro, lleva por título "La hora del miedo". En el mismo número de esa revista, Tomás Eloy Martínez entrevista al antropólogo francés Claude Levi-Strauss, padre del estructuralismo, cuyas ideas impactaban en Buenos Aires de la década del '60 en los ámbitos universitarios e intelectuales. El motivo del reportaje era presentar su obra Lo crudo y lo cocido , que se distribuía en las librerías porteñas. Allí estaban retratados los contrastes de un país y de una década en la que convivirían civilización y barbarie, floreciente vida cultural y oclusión de los canales de representación política, necrofilia y activa vida ciudadana. El juego pendular de "golpear y negociar" se había roto abruptamente en la cúspide y con él también estallaba un espejo en el que una Argentina quiso verse: el de un país cuya portentosa máquinaria industrial podía resolver o soslayar sus grandes atolladeros. Aquel asesinato plagado de enigmas y nunca completamente esclarecido, el crimen de la calle Rioja, un adelanto de lo que ocurriría un año más tarde con Pedro Eugenio Aramburu, y luego con José Alonso y José Ignacio Rucci, y luego con otros miles y miles, marcó para muchos el inicio de la etapa de violencia política que desembocó en los trágicos años 70. Otro aspecto de la época: durante el decenio 63-73 –así lo recuerdan los economistas Pablo Gerchunoff y Lucas Llach– la Argentina creció como nunca antes lo había hecho, a una tasa promedio del 6% anual. Fueron tiempos de "primavera económica" y de crecimiento industrial, aunque abundaran los inviernos y otoños de ajustes, inflación, proscripción y represión. Aunque faltara la democracia. Carlos Strasser, decano de los politólogos argentinos y por aquellos años director del semanario El Popular , en el que escribían entre otros Arturo Jauretche, Ismael Viñas y Walsh, ubica a aquellos '60 como "la década más convulsionada y 'loca' del siglo veinte: la guerra de Vietnam, los hippies, los Beatles, Luther King, el mayo francés, la contracultura, entre nosotros el Di Tella, etc., etc". Pensando en la Argentina política, Strasser rescata "lo que fue el tiempo de la revisión, la nueva mirada sobre el peronismo y el gorilismo, y de la creación de la ideología política de lo que luego surgió y a partir de lo cual se redondeó el setentismo, cuando las ideas contestatarias y justicieras se hicieron de armas llevar".

La mano negra detrás del retorno de Peron Juan Domingo Perón y Licio Gelli se conocieron en la residencia madrileña de Puerta de Hierro en junio de 1971. Las presentaciones formales las hizo Giancarlo Elia Valori, empresario, lobbista y prominente miembro de la Logia Propaganda Due (P2). Los testigos de esa reunión fueron Isabel Martínez y José López Rega. Un lujo. Perón y Gelli simpatizaron en el acto. Motivos tenían. El Venerable exhibía un pasado que a un hombre como Perón no le podía resultar indiferente: Camisa negra del Duce, miliciano voluntario en el bando franquista durante la guerra civil española, agregado diplomático en el Berlín de Hitler y anticomunista de tiempo completo. López Rega estaba deslumbrado; Isabelita, no podía hablar de la emoción. Para 1971, Gelli ya era reconocido por sus aceitadas relaciones con los principales centros del poder político y económico mundial. Sus influencias se extendían al Vaticano y la Democracia Cristiana, el partido gobernante de Italia. En las redes secretas del poder, participaban la mafia italiana y norteamericana. El instrumento de poder era la logia masónica P2 a la cual la controlaba desde mediados de los años sesenta. ¿Qué lo unía con Perón? Según Gelli, el anticomunismo y los buenos negocios. No hay motivos para suponer que Perón pensara diferente. La primera exhibición de poder de Gelli fue traerle en bandeja, desde Milán, el cadáver de Eva Perón, un objetivo personal y político del viejo caudillo. Se dice que Perón quedó deslumbrado con los contactos y la eficacia de Gelli. A título anecdótico, importa tener presente que el cadáver embalsamado de Evita fue colocado sobre una mesa, y diariamente “Lopecito” realizaba sesiones de magia negra, uno de cuyos ritos pretendía transmitir energías desde el cuerpo de Evita al de Isabel. Valori, con buen criterio, pensaba que los colaboradores íntimos de Perón estaban algo chiflados y eran algo siniestros, pero tanto él como Gelli habían aprendido que si deseaban llevarse bien con Perón debían respetar e incluso seducir a su curioso mucamo y su singular mujercita. La otra gauchada que Gelli le hizo a Perón fue lograr que el Papa levantara la excomunión impuesta en su momento por Pío XII como consecuencia de las tropelías cometidas por el peronismo contra la Iglesia Católica. En términos de poder concreto, Gelli le ofreció a Perón dos cosas: ampliar contactos políticos para crear un clima favorable a su retorno y asegurarle la inversión de capitales europeos. No mentía ni vendía papelitos de colores. Sus relaciones con el Vaticano eran públicas y notorias. Cardenales, obispos, funcionarios financieros y dirigentes de la democracia cristiana se reportaban ante el Venerable. Después estaba su amistad entrañable con Kissinger, Nixon y Reagan. Cuando Nixon asumió la presidencia de los EE.UU., uno de los presentes en la ceremonia oficial fue el señor Gelli. A ese privilegio no lo disfrutaba “cualquier cacatúa”. Respecto de los capitales europeos el tema era un tanto más peliagudo. Y en ese punto, las opiniones de Gelli y Valori, por ejemplo, no eran las mismas, disidencias que se harán notar unos años después. Dicho en términos políticos: Perón era Gelli; Frondizi era Valori. En esos nombres pueden muy bien registrarse las diferencias en materia de inversiones extranjeras entre un populista y un desarrollista. No sólo contactos hicieron los hombres de la Logia.Valori realizó las diligencias del caso para contratar el avión DC8 de Alitalia. El retorno de Perón no sólo era deseado por los chicos de la patria socialista. También lo deseaban los operadores de Propaganda Due. Las tácticas de Perón eran geniales, decían los jóvenes, pero para Gelli y Valori, las cosas eran mucho más prácticas y beneficiosas. Alquilado el chárter y designados tanto los viajeros como los acompañantes, Valori se preocupó por estar al lado de Perón durante todo el viaje. Las imágenes de esa mañana lluviosa de noviembre con un Perón pisando tierra argentina luego de diecisiete años de ausencia son célebres por muchos motivos. Uno de los registros visuales más clásicos es el momento en que Perón saluda acompañado de un Abal Medina que mira con expresión adusta y de un Rucci que en un ostentoso acto de “lealtad” protege con el paraguas a su líder y conductor. Ese paraguas era de Valori. Gelli tampoco se privó de afinar sus relaciones con el general y su entorno. Al famoso viaje de Madrid a Roma lo pagó él. También formalizó la invitación a Isabelita y a López Rega para pasar una temporada en Villa Wanda, su lujosa residencia en Arezzo, la misma donde -como un padrino salido de la pluma de Mario Puzo- vive en la actualidad cumpliendo prisión domiciliaria. Gelli les presentó a sus invitados a la nobleza de Florencia. Isabel y el Brujo, chochos de la vida. Perón también. De más está decir que Gelli no hacía gratis todo ese despliegue de poder. Sin embargo, parecería que Perón algunos límites le ponía a las pretensiones del Venerable Padrino. Según se sabe, después de instalar el cadáver de Evita en Puerta de Hierro, Gelli le reclamó al general un cargo diplomático para representar a la Argentina ante el gobierno de Italia. Concretamente, le solicitaba como contraprestación que el general le dejara manejar los negocios. Según parece, Perón rechazó esta pretensión con palabras que luego darán que hablar a los coleccionistas de datos: “Antes de comprometer el patrimonio de la Nación por un favor personal, me corto las manos”. Gelli, de todos modos, se saldrá con la suya. No será Perón quien le otorgue ese cargo, pero será su amantísima esposa unos meses después de su muerte. Isabel y López Rega eran agradecidos. “Me corto las manos”, le dijo Perón a un Licio Gelli impasible. El general no se las cortó, pero alguien o algunos se las cortaron diez años después de su muerte. ¿Una venganza de Gelli? ¿Humor negro con tono mafioso? Imposible probarlo. Lo seguro es que Gelli no daba puntada sin hilo y era un maestro para promover los operativos más siniestros. Su recurso preferido a la hora de eliminar a un adversario era el “suicidio”. Interesante: sus enemigos o testigos molestos se suicidaban. Los argentinos algo estamos aprendiendo al respecto. Gelli desembarcó en la Argentina de la mano de Perón, Isabel y López Rega. Los contactos locales fueron varios. El más notorio fue, al mismo tiempo, el más secreto: Alcibíades Lappas, el venerable maestro de la logia de libres y aceptados masones de la Argentina. Cuando la masonería local advirtió que protegía a un mafioso, rompió relaciones con Gelli, pero a esa altura del partido el padrino ya tenía vuelo propio. A su amistad con Perón, Isabel y López Rega, le sumó sus relaciones de cofrade con Vignes y Llambí. Cuando el peronismo cayó en desgracia, Gelli ya operaba con Massera, Suárez Mason y Viola. En 1976, la Gran Logia de Italia expulsó a Gelli de sus filas. Unos años después, el gobierno de Italia declarará ilegal a la logia Propaganda Due. Volvamos a la Argentina, a los tiempos del retorno del general. El 18 de octubre de 1973, es decir, el día que la mitología califica como San Perón, el presidente lo condecoró a Gelli con la Orden del Libertador San Martín. El acto se formalizó a través de un decreto presidencial que firmaron Vignes y Perón. En la foto, Gelli sonríe complacido y feliz. Pocos, muy pocos, podían darse ese lujo. link: https://www.youtube.com/watch?v=4IzxOvMJoqY link: https://www.youtube.com/watch?v=Q9u2uWQT_T0