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Yoaliento74

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Primer post: 18 feb 2008
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Villa 1-11-14
InfoporAnónimo1/22/2009

La patria pequeña boliviana en Buenos Aires La 1-11-14 es la villa que alberga a la comunidad más grande de bolivianos en suelo porteño. La vida se divide entre la alegría por poseer un techo y la inseguridad por el crimen y las drogas El poder en la 1-11-14 se reparte entre dos grupos. Los bolivianos están al margen. La mayoría de los bolivianos llega directo desde el campo. Hay paceños y orureños. La villa fue desalojada en 1976 por el Gobierno. Fue dos años antes del Mundial Texto: José Andrés Sánchez Fotografías: Rolando Villegas Nosotros, los de la comunidad boliviana, estamos siempre desprotegidos, tanto de las autoridades argentinas como de las bolivianas. No hay quién abogue por nosotros. Al boliviano lo cagan a golpes, lo matan, le violan a la mujer o a la hija o es víctima de un trabajo esclavo... y no sucede nada”. Ésas son las palabras desilusionadas que nacen en los labios de Édgar Tancara, uno de los habitantes de la famosa ‘Villa Bolivia’, un centro urbano que reúne miseria, música, baile, drogas, crimen, impunidad y cultura nacional. Para ubicarse: ‘Villa Bolivia’ en realidad se llama ‘Villa 1-11-14’. Se encuentra dentro del corazón del gran Buenos Aires y es uno de los asentamientos mas grandes en la capital federal. Está en el barrio de Almagro y desde cualquier terraza de la villa se puede apreciar el famoso ‘Gasómetro’, el estadio del equipo de fútbol San Lorenzo de Almagro. Son 14 hectáreas en las que conviven, como pueden, más de 6.500 familias bolivianas, peruanas, chilenas, paraguayas, argentinas y coreanas. De ellas, casi el 50 % son bolivianas. Pero el poder dentro de este centro urbano se reparte entre dos grupos minoritarios: los peruanos y los coreanos. Ambos luchan por el control de los negocios de la droga, la prostitución y el contrabando. En un punto se hace visible la frontera entre ambos bandos. En una esquina se escucha cumbia y se venden empanadas fritas y api. Al frente están los supermercados y otros negocios que anuncian sus productos en caligrafía asiática. ¿La policía? Tiene el ingreso vetado. Los domingos son los días en los que la villa abre sus puertas a los visitantes, que deben aproximarse con cautela. Sucede que esos días se instala la célebre feria de Bonarino, en la que las comunidades latinoamericanas aprovechan para armar sus toldos y vender todo tipo de productos: ropa, juguetes, accesorios, discos y un largo etcétera. Es una feria que no se diferencia de la que se instala en Cumabi, en Santa Cruz de la Sierra. La patria se traslada al corazón porteño. Eloy Mercado es uno de los más antiguos habitantes de la villa y sus carnes a la parrilla y fricasé son célebres. Tras más de 30 años habitando en la capital argentina y con un marcado acento porteño, el cochabambino de más de 50 años aclara que la imagen de pobreza no es tan cierta. “Aquí se mueve mucho dinero. Es como cualquier sociedad. La mayoría tiene poco, pero entre unos cuantos manejan negocios millonarios e ilícitos. La vida en la villa es dura y peligrosa, pero es la única manera de mantenerse unidos”, afirma mientras sirve silpanchos y ofrece llajua a sus clientes. Es necesario explicar que esta feria se encuentra en las afueras de la villa y que al costado se pueden observar las viviendas populares que desde hace décadas el Gobierno argentino construye para los habitantes de esta zona. Son edificios de más de cinco pisos a los que se deben trasladar los habitantes de la villa. Hasta ahora se han otorgado poco más de 600 departamentos, en un lapso de más de 10 años. Es detrás de estos edificios donde respira la verdadera villa. Dentro la vida es supervivencia. Las anchas calles bonaerenses desaparecen y la modernidad de una ciudad que en algún momento se consideró de ‘primer mundo’ queda como una broma de mal gusto. En la 1-11-14 las calles son angostas y se llenan de barro después de que cae la lluvia. Los billares, los boliches, las discotecas y los restaurantes se encuentran uno al lado del otro. Los domingos la música de los ‘dancing’ elimina toda la tranquilidad y en las esquinas se apostan los ‘narcotraficantes’. Allí se puede conseguir cocaína, marihuana y el famoso pitillo. Sin embargo, y con sorpresa, se escucha a los compatriotas afirmar que ese tipo de vida es mejor a la que se puede aspirar en Bolivia. “Me llamo Yuri Fernández, soy oriundo de la capital folclórica de Bolivia, Oruro, y soy hincha del gran San José. También me gusta el Bolívar y en Argentina sigo a San Lorenzo de Almagro”. Fernández se encuentra en Argentina desde 1993, cuando arribó junto a su mujer, Betzabé Meismer, y sus cuatro hijos. Tras los primeros años de vida dura, trabajando en talleres textiles clandestinos y con poca ganancia, Yuri logró establecerse en la villa y ahora es el ‘orgulloso’ propietario de un hogar diminuto, con dos cuartos, una terraza y una sala-comedor. Para ingresar a su hogar se debe atravesar un pasillo oscuro de 10 metros de largo. Él espera en la puerta y recibe a los visitantes con una Coca Cola. Luego describe la vida en la villa. “Vivir acá es algo increíble, distinto. Todos hemos sufrido un cambio. Los bolivianos que vienen a Argentina, todos sufren. Uno viene a la deriva, sin amigos, sin tener lugar para dormir, sin documentos o trabajo. Totalmente a la deriva. Son muchos los que vienen del campo, de La Paz, Potosí y Oruro. Ellos son los que tienen más problemas, incluso porque no pueden hablar bien”, indica el costurero de 44 años que ahora tiene su propio negocio dentro de la villa. De esta manera se explica que para la mayoría, las condiciones en las que viven no estén del todo mal. Tras los primeros momentos nefastos, llegar a conseguir un hogar propio y un techo para la familia es todo un éxito. Aunque los pequeños deban convivir en medio de ‘narcos’ y otros criminales. “Esta villa tiene su historia particular”, dice Tancara mientras pasea por la feria. Sucede que en 1976 el Gobierno militar argentino decidió desalojar las dos villas más grandes de Buenos Aires: la 1-11-14 y la de Retiro. La razón fue que deseaban ‘desaparecer’ la pobreza durante el Mundial de Fútbol celebrado en 1978. Tancara ya llevaba ocho años en Argentina. Llegó desde La Paz a buscar suerte y diez años más tarde se había convertido en uno de los delegados más activos de la Comisión de Vivienda de la villa. La misión de este grupo es lograr que el Gobierno de la ciudad trabaje con mayor interés en las villas y se construyan más viviendas para mejorar la calidad de vida. “Tenemos que lidiar con políticos que ofrecen y no cumplen; debemos luchar con piqueteros que ‘toman’ las viviendas porque creen que los extranjeros no las merecemos. Para la mayoría sólo somos unos ‘bolivianos de mierda’”, dice. Detrás de él la villa respira: se escucha cumbia, se toma cerveza, se habla quechua y aimara, y se baila un huayño. Un corazón boliviano en Buenos Aires. Casos en la villa - El 30 de noviembre de 2005 se produjo un enfrentamiento en las calles de la 1-11-14. Murieron cuatro personas, entre ellas un bebé de nueve meses. Otras nueve personas resultaron heridas. Fue durante un festejo de la comunidad peruana. - La familia del boliviano Mario Lauca desapareció de la villa. Habían llegado hace tres años a Buenos Aires. Sucedió el 7 de eneto de 2006. - A mediados de abril del presente año, un grupo de piqueteros argentinos ‘tomó’ las viviendas populares construidas en la 1-11-14. Exigían que se entreguen a ciudadanos argentinos. La Policía los desalojó tras días de negociaciones intensas. - En 10 años se cuentan más de 40 muertos por el ‘gatillo fácil’ de la Policía. - Hernán Pajoni/ Defensoría del Pueblo – Argentina "La deuda más grande del Gobierno" El Gobierno argentino no trabaja con rapidez respecto a la problemática de la vivienda en las villas. Hay dos caminos que se pueden seguir: la urbanización de las zonas o el desalojo de los habitantes hacia mejores áreas. Esta deuda social es una de las más grandes del actual Gobierno argentino. Desde la Defensoría no trabajamos directamente con las comunidades extranjeras, pero sí estamos atentos a las necesidades habitacionales y sanitarias de estas zonas. Le advertimos al Gobierno de los riesgos vitales que existen en las villas y que justamente las más afectadas son las capas más vulnerables de la sociedad. Acerca de la migración, nuestro trabajo es interno. Debemos hacer entender en las provincias que la solución a los problemas no es la migración hacia la ciudad. Debemos evitar que Buenos Aires se transforme en un gran imán migratorio, ya que vamos camino al colapso. No nos enfocamos en las comunidades extranjeras. El problema de las comunidades extranjeras, en muchos casos, es la esclavitud. Ahora, una vez rescatados, nos aseguramos que obtengan ciudadanía y un lugar para vivir. No queremos que se conviertan en mendigos. FUENTE

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Obras de Banksy en el eurotunel.
ArteporAnónimoFecha desconocida

El enigmático Banksy convoca a grafiteros de todo el mundo para realizar una exposición en el túnel que une el Reino Unido con el continente Un lúgrube túnel ferroviario de la línea Eurostar, los trenes que unen Londres con el continente, se convertirán en una de las atracciones artísticas de la capital británica gracias a una exposición de grafiteros de todo el mundo organizada por el misterioso Banksy. El grafitero británico, cuyas obras alcanzan últimamente elevados precios en las subastas de Londres o Nueva York, ha reunido a cuarenta cultivadores del arte urbano para convertir un oscuro túnel del sur de la capital británica en una singular exposición. El propio Banksy ha contribuido con varias obras, entre ellas una que representa a un encapuchado que se autolesiona, un buda con un collar ortopédico y un empleado municipal que intenta borrar unas supuestas pinturas rupestres, según informa el diario The Times, que publica algunas de las imágenes. Los grafiteros han llegado de todas las partes del mundo, incluidos Estados Unidos y Argentina. El artista noruego Dolk ha pintado al Papa al estilo Marilyn Monroe sonriendo en plan coqueto mientras la túnica parece revolotearle. Según el argentino Federico, del colectivo de arte urbano Run Dont Walk, "todo ocurrió muy rápido. Nos dijeron que reservásemos nuestros vuelos. Es estupendo encontrarse aquí con gente de todo el mundo. No es una galería, sino algo muy especial". Leon, artista británico residente en Los Angeles, explica que aunque "es tradicional que los artistas del graffiti colaboren, es algo que no había ocurrido antes a esa escala". "Siempre he pensado que cualquiera que sea capaz de pintar debería tener al menos tanto que decir sobre la estética de nuestras ciudades como los arquitectos y los publicitarios", afirma Banksy en declaraciones al periódico."Cubrir una calle entera de graffiti es la realización de un sueño aunque algunas personas hablarían más bien de una completa pesadilla". "Los graffiti no siempre estropean los edificios. Muchas veces incluso los mejoran. En unas pocas horas y con ayuda de unos cuantos botes de pintura es posible transformar un agujero inmundo en un bello oasis artístico", explica Banksy. El diario The Times se comprometió a no revelar el lugar exacto donde se encuentra el túnel hasta las 22.30 de esta noche, aunque a partir del lunes todo el mundo podrá visitarlo y hacer sus propias pintadas. Se trata de la primera exposición organizada en el Reino Unido por Banksy desde la bautizada Crude Oils en el 2005, cuando expuso 164 ratas vivas y estropeó copias de cuadros famosos de Van Gogh y Edward Hopper. Algunas de sus obras El artista noruego Dolk ha pintado al Papa al estilo Marilyn Monroe El evento se abrirá al público el 3 de mayo y contiene obras de los artistas Banksy, Blek y 3D entre otros Graffiti de Banksy en el que un empleado municipal intenta borrar unas supuestas pinturas rupestres. Un buda con un collar ortopédico realizado por Banksy. Artistas pintan el Eurotúnel con motivo del festival 'Cans graffiti art festival'. ¿Quién es Banksy? La camarera del pub nocturno de la calle Frogmore saca la basura a las dos de la tarde y la deja en un cubo enorme que hay en un callejón delimitado por un puente y la pared lateral del edificio, de cinco pisos. A la altura del tercero, más o menos, hay un gran dibujo: un hombre en chaqueta se asoma por la ventana y mira a lo lejos buscando a alguien mientras una mujer (su mujer, probablemente), en ropa interior, le sujeta por el hombro tratando de calmarle; agarrado al marco de la ventana con una mano, a lo largo de la pared, se encuentra el amante, un tipo calvo y desnudo. Unos metros más abajo, al lado del cubo de la basura que ahora cierra la chica del pub, se descubre la firma del autor: Banksy. Para pintar esto necesitó un andamio de obra. Lo confirma la chica, que prefiere no dar su nombre. Con una sonrisa, también asegura que el andamio estuvo dos días colocado pero que ni ella ni sus colegas del pub se enteraron de para qué servía. Que no preguntaron... Que Banksy lo pintó de madrugada... que se lo encontraron por la mañana... que... -¿Y usted lo vio? ¿Usted lo conoce? ¿Usted conoce a Banksy? La chica vuelve a sonreír, con ironía. Y dice, con una voz cantarina, como si no quisiera que se la creyera del todo: -Nadie conoce a Banksy. Ni en Bristol ni en ningún lugar. El dibujo, pintado hace dos años, desató la polémica en esta ciudad. La elección del emplazamiento no era casual: el edificio, además del bar en la planta baja, alberga una clínica de enfermedades sexuales y unas dependencias municipales. Además da de frente a la sede principal del Ayuntamiento. Era una suerte de desafío. Algo así como "Atrévete a borrarlo". La prensa local, más o menos devota del grafitero, dio la noticia de la aparición de la pintura. Algunos querían que se borrara; otros, no. El Ayuntamiento decidió convocar una consulta popular. Más de 500 personas participaron. El 95% votó por Banksy. Se quedó. Por aclamación popular. En el sitio elegido por el artista anónimo. No sin que un concejal del partido conservador, Spud Murphy, se echara las manos a la cabeza: "Esto es delirante. Este Ayuntamiento se ha vuelto loco". -Nadie conoce a Banksy -repite la camarera-. Nadie sabe quién es y por qué pintó esto aquí. Lo que sí se sabe: Banksy es rubio, alto, viste la ropa típica del grafitero amante del hip-hop; tiene unos 35 años; desde muy joven formó parte de la vivísima cultura de la pintura callejera de Bristol, tal vez junto a Birmingham, la más talentosa de todo el Reino Unido. Comenzó empleando la técnica del spray aplicado directamente a la pared. Pero una noche decidió cambiar. Él lo explica en un libro suyo, Wall and piece (Muro y pieza): "Estábamos poniendo 'SIEMPRE LLEGA TARDE' en el vagón de pasajeros de un tren. De repente llegó la policía y salimos corriendo. Pero yo me arañé con las espinas de un arbusto y no me dio tiempo a llegar a nuestro coche. Mis amigos se fueron. Yo me escondí debajo de un camión de basura. El motor estaba a la altura de mi cara: un hilillo de aceite se filtraba y me caía en la cabeza. Estuve así durante una hora, mientras oía a los polis andando por los raíles, buscándonos. Decidí cambiar de táctica o dejarlo: tenía que tardar menos tiempo en pintar. Entonces vi que el tanque del motor del camión tenía letras pintadas con una plantilla. Yo podía hacer lo mismo con letras mucho más grandes". Desde esa noche, Banksy hace plantillas con cartones que coloca en la pared y que luego rocía con el spray de pintura de coches. Es simple, directo, rápido e impactante. Primeramente se dedicó a llenar las calles y parques de Bristol con ratas de espíritu crítico y burlón que hacían de todo: rodar a los transeúntes con cámaras, oír música, bailar, volar, romper con tenazas imaginarias candados de puertas de verdad... Se integraban en el paisaje urbano (en los buzones, en las alcantarillas, en las trampillas, en los pomos de las puertas) para reírse de él, para criticar los carteles que prohibían esto o lo otro... Había nacido Banksy. La policía los borraba en cuanto los encontraba. Como hacía con los otros grafiteros de la ciudad, por otra parte. En 2000 organiza su primera exposición, en un restaurante-barco llamado Severnshed. Después se mudó a Londres, ciudad que también llenó de dibujos, y viajó a Los Ángeles, San Francisco o Barcelona. Su fama y su cotización creció. Los admiradores locales que compraron en Severnshed obras suyas por 100 libras las revenden ahora por 30.000. El restaurante todavía existe. Aún organiza exposiciones. Pero ninguno de los camareros de entonces sigue. Porque ésa es otra: la pista de Banksy se desvanece a cada paso. Cerca, hay otro barco-pub, el Thekla, que mantiene en la línea de flotación una pintura que el grafitero hizo hace años una noche montado en una barquita. Sin mebargo, nadie en el barco-pub sabe (o dice saber) nada sobre él. Hay una mujer que sí lo conoció. Se llama Susie, ronda los 50 años, le gusta mucho la pintura, pero habla con pereza, prefiere no dar su apellido y trabaja en la tienda del centro de arte contemporáneo Arnolfini. "Hace muchos años, cuando él era casi adolescente, pasó una noche en casa y nos intercambiamos retratos. Él me hizo uno a mí y yo otro a él. Era un tipo majo, normal, simpático. Tampoco es que yo le considere el mejor grafitero. Creo que Bristol ha dado mejores. Pero sabe darse publicidad". ¿Y venderá alguna vez el dibujo? -No creo. ¿Sabe? No hay que mezclar el arte y el dinero. No van bien juntos. Susie, con su falta de ganas para responder, da en el clavo. Con Banksy, tal vez a pesar de él o tal vez no, es muy difícil separar el dinero y la pintura: van juntos hasta límites estúpidos. En un reportaje publicado por la revista New Yorker en mayo de 2007 se afirma que un día, en Los Ángeles, Banksy tiró unos restos de pizza al cubo de la basura de la calle y que alguien los recogió y los subastó en eBay. La parte de pizza, con anchoa incluida, que el grafitero antisistema desechó la vendió el muy prosistema subastador por 102 dólares. "No es su culpa", explica el periodista Christopher Warren, que conoció a Banksy hace unos años. "Es una paradoja: los que él critica en sus pinturas le recompensan adorándole. ¿Y él qué puede hacer?". El experto en arte y redactor de la revista Venue Steve Wright, es probablemente la persona de Bristol que más sabe de Banksy fuera de su círculo cerrado de amigos. Ha publicado recientemente el libro Home, sweet home, dedicado al grafitero. Se entrevistó con muchas personas y le siguió los pasos de cerca. Pero no logró dar con él. "Para mí sigue siendo un genuino elemento antisistema", manifiesta Wright. "No sé si es millonario. Creo que no: los que ganan miles de libras son los que compran y venden y revenden sus obras: los inversores. Lo que sí sé es que él podría ser rico si quisiera. Y en Internet (picturesonwalls.com) ofrece grabados a 500 libras. Sigue creyendo en el arte accesible. ¿Hay algo más democrático que pintar en la calle para que lo vea todo el mundo?". Y añade: "Usa el anonimato para seguir haciendo lo que hace sin que le pille la policía. Aunque también le da un punto de misterio que le reporta fama. A él le gusta ser anónimo, y le cuesta, tratándose de quién es. Debe de llevar una vida un tanto extraña". Todo en Banksy invita un poco a la esquizofrenia. Él ha escrito: "A los que gobiernan las ciudades no le gustan los grafitis porque piensan que nada debe existir a menos que dé un beneficio". Pero es precisamente lo contrario: el Ayuntamiento de Londres, que asegura que su trabajo no consiste en diferenciar el arte del gamberrismo, manifestó recientemente que está dispuesto a borrar la treintena de grafitis de Banksy en esta ciudad aunque valgan miles de libras (a pesar del autor). Por su parte, el Ayuntamiento de Bristol reconoce que hay grafitis que pueden considerarse arte y otros no y que Banksy se ha ganado una reputación internacional. Como en el caso de los ferrocarriles, si el dibujo callejero es de Banksy se queda, pero si no... se borra. En octubre apareció su última obra en Bristol. Un policía con pinta de hombre de Harrelson, de rodillas, apunta su fusil mientras un niño, a su espalda, va a explotar una bolsa de papel para asustarle. Banksy lo pintó en la pared de una casa perteneciente a una institución de caridad: The Wallace and Gromit children's fundation. "Lo hizo de noche, subido al tejado. Una mañana, cuando entramos a trabajar, estaba allí", dice Laura, una empleada, con la misma sonrisa admirada que la chica del pub de Frogmore. "Nuestro director se había puesto en contacto con él por e-mail pidiéndole un cuadro, y mira". Algunos compañeros le consideran un vendido. Otros opinan que sigue siendo el mismo que ensuciaba trenes con "SIEMPRE TARDE". Aunque todos son conscientes de que ha creado un personaje a la altura del antifaz, un Robin Hood al revés, que pinta para los pobres, pero al que compran los ricos. FUENTE 1 FUENTE 2

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Santo Padre Pío (Anécdotas jugosas)
Santo Padre Pío (Anécdotas jugosas)
InfoporAnónimoFecha desconocida

Santo Padre Pío (Anécdotas jugosas) Padre Pío Anécdotas ¡Cuida por dónde caminas! Un hombre fue a San Giovanni Rotondo para conocer al Padre Pío pero era tal la cantidad de gente que había que tuvo que volverse sin ni siquiera poder verlo. Mientras se alejaba del convento sintió el maravilloso perfume que emanaba de los estigmas del padre y se sintió reconfortado. Unos meses después, mientras caminaba por una zona montañosa, sintió nuevamente el mismo perfume. Se paró y quedó extasiado por unos momentos inhalando el exquisito olor. Cuando volvió en sí, se dio cuenta que estaba al borde de un precipicio y que si no hubiera sido por el perfume del padre hubiera seguido caminando... Decidió ir inmediatamente a San Giovanni Rotondo a agradecer al Padre Pío. Cuando llegó al convento, el Padre Pío, el cual jamás lo había visto, le gritó sonriendo:- “¡Hijo mío! ¡Cuida por dónde caminas!”. Debajo del colchón Una señora sufría de tan terribles jaquecas que decidió poner una foto del Padre Pío debajo de su almohada con la esperanza de que el dolor desaparecería. Después de varias semanas el dolor de cabeza persistía y entonces su temperamento italiano la hizo exclamar fuera de sí: -“Pues mira Padre Pío, como no has querido quitarme la jaqueca te pondré debajo del colchón como castigo”. Dicho y hecho. Enfadada puso la fotografía del padre debajo de su colchón. A los pocos meses fue a San Giovanni Rotondo a confesarse con el padre. Apenas se arrodilló frente al confesionario, el padre la miró fijamente y cerró la puertecilla del confesionario con un soberano golpe. La señora quedó petrificada pues no esperaba semejante reacción y no pudo articular palabra. A los pocos minutos se abrió nuevamente la puertecilla del confesionario y el padre le dijo sonriente: “No te gustó ¿verdad? ¡Pues a mí tampoco me gustó que me pusieras debajo del colchón!”. Los consejos del Padre Pío Un sacerdote argentino había oído hablar tanto sobre los consejos del Padre Pío que decidió viajar desde su país a Italia con el único objeto de que el padre le diera alguna recomendación útil para su vida espiritual. Llegó a Italia, se confesó con el padre y se tuvo que volver sin que el padre le diera ningún consejo. El padre le dio la absolución, lo bendijo y eso fue todo. Llegó a la Argentina tan desilusionado que se desahogaba contando el episodio a todo el mundo. “No entiendo por qué el padre no me dijo nada”, decía, “¡y yo que viajé desde la Argentina sólo para eso!” “-El Padre Pío lee las consciencias y sabía que yo había ido con la esperanza de que me diera alguna recomendación”, etc, etc. Así se quejaba una y otra vez hasta que sus fieles le empezaron a preguntar: “Padre, ¿está seguro que el padre Pío no le dijo nada?¿no habrá hecho algún gesto, algo fuera de lo común??”. Entonces el sacerdote se puso a pensar y finalmente se acordó que el Padre Pío sí había hecho algo un poco extraño. “-Me dio la bendición final haciendo la señal de la cruz sumamente despacio, tan despacio que yo pensé: ¿es que no va a acabar nunca?”, contó a sus fieles. “¡He ahí el consejo!”, le dijeron, “usted la hace tan rápido cuando nos bendice que más que una cruz parece un garabato”. El sacerdote quedó contentísimo con esta forma tan original de aconsejar que tenía el Padre Pío. El vigilante y los ladrones “Unos ladrones merodeaban en mi barrio, en Roma, y esto me impedía ir a visitar al Padre Pío. Al final me decidí después de haber hecho un pacto mental con él: “Padre, yo iré a visitarte si tú me cuidas la casa...”. Una vez en San Giovanni Rotondo, me confesé con el Padre y al día siguiente, cuando fui a saludarle, me reprendió: “¿Aún estás aquí? ¡Y yo que estoy sudando para sostenerte la puerta!”. Me puse de viaje inmediatamente, sin haber comprendido qué había querido decirme. Habían forzado la cerradura, pero en casa no faltaba nada.” Niños y caramelos “Hacía tanto tiempo que no iba a visitar al Padre Pío que me sentía obsesionada por la idea de que se hubiera olvidado de mí. Una mañana, después de haberle confiado, como de costumbre, mi hija bajo su protección, fui a Misa. De regreso, encontré a la pequeña saboreando un caramelo. Sorprendida le pregunté quién le había dado el “melito”, como ella llamaba a los caramelitos, y muy contenta me señaló el retrato del Padre Pío que dominaba sobre el corralito donde dejaba a la pequeña durante mis breves ausencias. No di ninguna importancia al episodio y no pensé más en él. Después de algún tiempo, no logrando sacarme de la cabeza la idea de que el Padre Pío se hubiera olvidado de mí, pude finalmente ir a visitarlo. Inmediatamente después de la confesión, cuando fui a besarle la mano, me dijo riendo: “...¿también tú querías un “melito”?”. Un calvo “No había remedios para mi cabello que iba desapareciendo de mi cabeza, y sinceramente me disgustaba quedar calvo. Me dirigí al Padre Pío y le dije: “Padre, ruegue para que no se me caiga el cabello”. El Padre en ese momento bajaba por la escalera del coro. Yo lo miraba ansioso esperando una contestación. Cuando estuvo cerca de mí cambió el semblante y con una mirada expresiva señaló a alguien que estaba detrás y me dijo: “Encomiéndate a él”. Me di vuelta. Detrás había un sacerdote completamente calvo, con una cabeza tan brillante que parecía un espejo. Todos nos echamos a reír. El zapatazo Una vez un paisano del Padre Pío tenía un fuertísimo dolor de muelas. Como el dolor no lo dejaba tranquilo su esposa le dijo: “¿Por qué no rezas al Padre Pío para que te quite el dolor de muelas?? Mira aquí está su foto, rézale”. El hombre se enojó y gritó furibundo: “¿Con el dolor que tengo quieres que me ponga a rezar???”. Inmediatamente cogió un zapato y lo lanzó con todas sus fuerzas contra la foto del Padre Pío. Algunos meses más tarde su esposa lo convenció de irse a confesar con el Padre Pío a San Giovanni Rotondo. Se arrodilló en el confesionario del Padre y, luego de decir todos los pecados que se acordaba, el Padre le dijo: “¿Qué más recuerdas?” “Nada más”, contestó el hombre. “¿¿Nada más?? ¡¿Y qué hay del zapatazo que me diste en plena cara?!.” El saludo “grande, grande” Una hija espiritual del Padre Pío se había quedado en San Giovanni Rotondo tres semanas con el único propósito de poder confesarse con él. Al no lograrlo, ya se marchaba para Suiza profundamente triste, cuando se acordó que el Padre Pío daba todos los días la bendición desde la ventana de su celda. Se animó con la idea de que por lo menos recibiría su bendición antes de partir y salió corriendo hacia el convento. Por el camino iba diciendo para sus adentros: “quiero un saludo grande, grande, sólo para mí”. Cuando llegó se encontró con que la gente se había marchado pues el Padre había dado ya su bendición, los había saludado a todos agitando su pañuelo desde su ventana y se había retirado a descansar. Un grupo de mujeres que rezaban el Rosario se lo confirmaron. Era inútil esperar. La señora no se desanimó por eso y se arrodilló con las demás mujeres diciendo para sí: “no importa, yo quiero un saludo grande, grande, sólo para mí”. A los pocos minutos se abrió la ventana de la celda del Padre y éste, luego de dar nuevamente su bendición, se puso a agitar una sábana a modo de saludo en vez de usar su pañuelo. Todos se echaron a reír y una mujer comentó: “-¡Miren, el padre se ha vuelto loco!”. La hija espiritual del padre comenzó a llorar emocionada. Sabía que era el saludo “grande, grande” que había pedido para sí. Un niño y los caramelos Un niño, hijo de un guardia civil, deseaba tener un trencito eléctrico desde hacía mucho tiempo. Acercándose la fiesta de Reyes, se dirigió a un retrato del Padre Pío colgado en la pared, y le hizo esta promesa: “Oye, Padre Pío, si haces que me regalen un trencito eléctrico, yo te llevaré un paquete de caramelos”. El día de los Santos Reyes el niño recibió el trencito tan deseado. Pasado algún tiempo, el niño fue con su tía a San Giovanni Rotondo. El padre Pío, paternal y sonriente, le preguntó: “-Y los caramelos, ¿dónde están?”. ¡Por dos higos! Una señora devota del Padre Pío comió un día un par de higos de más. Asaltada por los escrúpulos, pues le parecía que había cometido un pecado de gula, prometió que iría en cuánto pudiera a confesarse con el Padre Pío. Al tiempo se dirigió a San Giovanni Rotondo y al final de la confesión le dijo al padre muy preocupada: “Padre, tengo la sensación de que me estoy olvidando de algún pecado, quizá sea algo grave”. El Padre le dijo: “No se preocupe más. No vale la pena. ¡Por dos higos!”. ¿Esperas que me case yo con ella? El Padre Pío estaba celebrando una boda. En el momento culminante del acto el novio, muy emocionado, no atinaba a pronunciar el “sí” del rito. El Padre esperó un poco, procurando ayudarlo con una sonrisa, pero viendo que era en vano todo intento, exclamó con fuerza: “¡¿En fin, quieres decir este “sí” o esperas que me case yo con ella?!” ¡Padre, ruegue por mis hijitos! Una señora muy devota del Padre Pío nunca se iba a dormir sin haberle encomendado antes a sus hijos. Todos las noches se arrodillaba frente a la imagen del Padre y le decía: “Padre Pío, ruegue por mis hijitos”. Después de tres años de rezar todos los días la misma jaculatoria pudo ir a San Giovanni Rotondo. Cuando vio al Padre le dijo: “Padre, ruegue por mis hijitos”. “Lo sé, hija mía”, le dijo el Padre, “¡hace tres años que me vienes repitiendo lo mismo todos los días!”. ¡Y tú te burlas! Una devota del Padre Pío se arrodillaba todos los días frente a la imagen del padre y le pedía su bendición. Su marido, a pesar de ser también devoto del padre, se moría de la risa y se burlaba de ella pues consideraba que aquello era una exageración. Todas las noches se repetía la misma escena entre los esposos. Una vez fueron los dos a visitar al Padre Pío y el señor le dijo: “Padre, mi esposa le pide su bendición todas las noches”. “Lo sé”, contestó el Padre, “¡y tú te burlas!”. Bilocaciones Padre Pío reza a San Pío X Una vez el Cardenal Merry del Val contó al Papa Pío XII que había visto al Padre Pío rezando en San Pedro frente a la tumba de San Pío X, el día de la canonización de Santa Teresita. El Papa preguntó al Beato Don Orione qué pensaba del asunto. Don Orione respondió: “Yo también lo vi. Estaba arrodillado rezando a San Pío X. Me miró sonriente y luego desapareció”. Padre Pío en Uruguay Monseñor Damiani, obispo uruguayo, fue a San Giovanni Rotondo a confesarse con el padre Pío. Luego de confesarse se quedó unos días en el convento. Una noche se sintió enfermo y llamaron al Padre Pío para que le diera los últimos sacramentos. El padre Pío tardó mucho en llegar y cuando lo hizo le dijo: “Ya sabía yo que no te morirías. Volverás a tu diócesis y trabajarás algunos años más para gloria de Dios y bien de las almas”. “Bueno”, contestó Monseñor Damiani, “me iré pero si usted me promete que irá a asistirme a la hora de mi muerte”. El Padre Pío dudó unos instantes y luego le dijo “Te lo prometo”. Monseñor Damiani volvió al Uruguay y trabajó durante cuatro años en su diócesis. En el año 1941 Monseñor Alfredo Viola festejó sus bodas de plata sacerdotales. Para tal acontecimiento se reunieron todos los obispos uruguayos y algunos argentinos en la ciudad de Salto, Uruguay. Entre ellos estaba Monseñor Damiani, enfermo de angina pectoris. Hacia la medianoche el Arzobispo de Montevideo, luego Cardenal Antonio María Barbieri, se despertó al oír golpear a su puerta. Apareció un fraile capuchino en su habitación que le dijo: “Vaya inmediatamente a ver a Monseñor Damiani. Se está muriendo”. Monseñor Barbieri fue corriendo a la alcoba de Monseñor Damiani, justo a tiempo para que éste recibiera la extremaunción y escribiera en un papel: “Padre Pío..” y no pudo terminar la frase. Fueron muchos los testigos que vieron un capuchino por los corredores. Quedó en el palacio espiscopal de Salto un medio guante del padre Pío que curó a varias personas. En 1949 Monseñor Barbieri fue a San Giovanni Rotondo y reconoció en el padre al capuchino que había visto aquella noche, a más de diez mil kilómetros de distancia. El Padre no había salido en ningún momento de su convento. Hoy día hay en Salto una gruta que recuerda esta bilocación y desde allí el padre ha hecho varios milagros. Nos hemos salvado por los pelos aquella tarde ¿eh General? El General Cardona, después de la derrota de Caporetto, cayó en un estado de profunda depresión y decidió acabar con su vida. Una tarde se retiró a su habitación exigiéndo a su ordenanza que no dejara pasar a nadie. Se dirigió a un cajón, extrajo una pistola y mientras se apuntaba la sien oyó una voz que le decía: “Vamos, General, ¿realmente quiere hacer esta tontería?”. Aquella voz y la presencia de un fraile lo disuadieron de su propósito, dejándolo petrificado. Pero ¿cómo había podido entrar ese personaje en su habitación? Pidió explicaciones a su ordenanza y este le contestó que no había visto pasar a nadie. Años más tarde, el General supo por la prensa que un fraile que vivía en el Gargano hacía milagros. Se dirigió a San Giovanni Rotondo de incógnito y ¡cuál no fue su sorpresa cuando reconoció en el fraile al capuchino que había visto en su habitación! “Nos hemos salvado por los pelos aquella tarde ¿eh General?”, le susurró el Padre Pío. Amor del Padre Pío por San Pío X y Pío XII El Padre Pío solía decir que San Pío X era el papa más simpático desde San Pedro hasta nuestros días. “Un verdadero santo”, decía siempre, “la auténtica figura de Nuestro Señor”. Cuando murió San Pío X Padre Pío lloraba como un niño diciendo: “Esta guerra se ha llevado a la víctima más inocente, más pura y más santa: el Papa”, pues corrían rumores que el Santo Padre había ofrecido su vida para salvar a sus hijos del flagelo de la guerra. Una vez Padre Pío dijo a un sacerdote que iba para Roma: “Dile a su Santidad (Pío XII) que con gusto ofrezco mi vida por él”. Cuando murió Pío XII el Padre Pío también lloraba desconsoladamente. Al día siguiente de la muerte no lloraba más y entonces le preguntaron: “Padre, ¿ya no llora por el Papa?” “No”, contestó el padre, “pues Cristo ya me lo ha mostrado en Su gloria”. Reacciones frente al “aggiornamento” de los franciscanos El Padre Pío ya había expresado su descontento frente a los cambios introducidos por el Concilio Vaticano II cuando el cardenal Bacci fue a verlo a San Giovanni Rotondo. “¡Terminad con el concilio de una vez!¡Por piedad, terminádlo pronto!”, le había dicho al cardenal. Cuando el encargado de la Orden franciscana fue a San Giovanni Rotondo para pedirle oraciones al Padre para los “Nuevos Capítulos”el padre se enojó mucho. Apenas oyó el padre la palabra “nuevos capítulos” se puso a gritar: “¿Qué están combinando en Roma? ¡Ustedes quieren cambiar la regla de San Francisco! En el juicio final San Francisco no nos reconocerá como hijos suyos.” Y frente a la explicación de que los jóvenes no querían saber de nada con la tonsura ni con el hábito, el padre gritó: “¡Echádlos fuera! ¡Ellos se creen que le hacen un favor a San Francisco entrando en su Orden cuando en realidad es San Francisco quien les hace un gran don!”. Fuente: http://www.statveritas.com.ar/Santos/PPio-Anecdotas.htm El post fué hecho sin ánimo de ofender a ninguna religión o creencia. Solo para difundir algunas anécdotas para quien quiera conocerlas y/o disfrutarlas. Saludos Taringueros Noctámbulos (03:25 am)

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Villa 1-11-14
InfoporAnónimoFecha desconocida

La patria pequeña boliviana en Buenos Aires La 1-11-14 es la villa que alberga a la comunidad más grande de bolivianos en suelo porteño. La vida se divide entre la alegría por poseer un techo y la inseguridad por el crimen y las drogas El poder en la 1-11-14 se reparte entre dos grupos. Los bolivianos están al margen. La mayoría de los bolivianos llega directo desde el campo. Hay paceños y orureños. La villa fue desalojada en 1976 por el Gobierno. Fue dos años antes del Mundial Texto: José Andrés Sánchez Fotografías: Rolando Villegas Nosotros, los de la comunidad boliviana, estamos siempre desprotegidos, tanto de las autoridades argentinas como de las bolivianas. No hay quién abogue por nosotros. Al boliviano lo cagan a golpes, lo matan, le violan a la mujer o a la hija o es víctima de un trabajo esclavo... y no sucede nada”. Ésas son las palabras desilusionadas que nacen en los labios de Édgar Tancara, uno de los habitantes de la famosa ‘Villa Bolivia’, un centro urbano que reúne miseria, música, baile, drogas, crimen, impunidad y cultura nacional. Para ubicarse: ‘Villa Bolivia’ en realidad se llama ‘Villa 1-11-14’. Se encuentra dentro del corazón del gran Buenos Aires y es la única villa ubicada en la capital federal. Está en el barrio de Almagro y desde cualquier terraza de la villa se puede apreciar el famoso ‘Gasómetro’, el estadio del equipo de fútbol San Lorenzo de Almagro. Son 14 hectáreas en las que conviven, como pueden, más de 6.500 familias bolivianas, peruanas, chilenas, paraguayas, argentinas y coreanas. De ellas, casi el 50 % son bolivianas. Pero el poder dentro de este centro urbano se reparte entre dos grupos minoritarios: los peruanos y los coreanos. Ambos luchan por el control de los negocios de la droga, la prostitución y el contrabando. En un punto se hace visible la frontera entre ambos bandos. En una esquina se escucha cumbia y se venden empanadas fritas y api. Al frente están los supermercados y otros negocios que anuncian sus productos en caligrafía asiática. ¿La policía? Tiene el ingreso vetado. Los domingos son los días en los que la villa abre sus puertas a los visitantes, que deben aproximarse con cautela. Sucede que esos días se instala la célebre feria de Bonarino, en la que las comunidades latinoamericanas aprovechan para armar sus toldos y vender todo tipo de productos: ropa, juguetes, accesorios, discos y un largo etcétera. Es una feria que no se diferencia de la que se instala en Cumabi, en Santa Cruz de la Sierra. La patria se traslada al corazón porteño. Eloy Mercado es uno de los más antiguos habitantes de la villa y sus carnes a la parrilla y fricasé son célebres. Tras más de 30 años habitando en la capital argentina y con un marcado acento porteño, el cochabambino de más de 50 años aclara que la imagen de pobreza no es tan cierta. “Aquí se mueve mucho dinero. Es como cualquier sociedad. La mayoría tiene poco, pero entre unos cuantos manejan negocios millonarios e ilícitos. La vida en la villa es dura y peligrosa, pero es la única manera de mantenerse unidos”, afirma mientras sirve silpanchos y ofrece llajua a sus clientes. Es necesario explicar que esta feria se encuentra en las afueras de la villa y que al costado se pueden observar las viviendas populares que desde hace décadas el Gobierno argentino construye para los habitantes de esta zona. Son edificios de más de cinco pisos a los que se deben trasladar los habitantes de la villa. Hasta ahora se han otorgado poco más de 600 departamentos, en un lapso de más de 10 años. Es detrás de estos edificios donde respira la verdadera villa. Dentro la vida es supervivencia. Las anchas calles bonaerenses desaparecen y la modernidad de una ciudad que en algún momento se consideró de ‘primer mundo’ queda como una broma de mal gusto. En la 1-11-14 las calles son angostas y se llenan de barro después de que cae la lluvia. Los billares, los boliches, las discotecas y los restaurantes se encuentran uno al lado del otro. Los domingos la música de los ‘dancing’ elimina toda la tranquilidad y en las esquinas se apostan los ‘narcotraficantes’. Allí se puede conseguir cocaína, marihuana y el famoso pitillo. Sin embargo, y con sorpresa, se escucha a los compatriotas afirmar que ese tipo de vida es mejor a la que se puede aspirar en Bolivia. “Me llamo Yuri Fernández, soy oriundo de la capital folclórica de Bolivia, Oruro, y soy hincha del gran San José. También me gusta el Bolívar y en Argentina sigo a San Lorenzo de Almagro”. Fernández se encuentra en Argentina desde 1993, cuando arribó junto a su mujer, Betzabé Meismer, y sus cuatro hijos. Tras los primeros años de vida dura, trabajando en talleres textiles clandestinos y con poca ganancia, Yuri logró establecerse en la villa y ahora es el ‘orgulloso’ propietario de un hogar diminuto, con dos cuartos, una terraza y una sala-comedor. Para ingresar a su hogar se debe atravesar un pasillo oscuro de 10 metros de largo. Él espera en la puerta y recibe a los visitantes con una Coca Cola. Luego describe la vida en la villa. “Vivir acá es algo increíble, distinto. Todos hemos sufrido un cambio. Los bolivianos que vienen a Argentina, todos sufren. Uno viene a la deriva, sin amigos, sin tener lugar para dormir, sin documentos o trabajo. Totalmente a la deriva. Son muchos los que vienen del campo, de La Paz, Potosí y Oruro. Ellos son los que tienen más problemas, incluso porque no pueden hablar bien”, indica el costurero de 44 años que ahora tiene su propio negocio dentro de la villa. De esta manera se explica que para la mayoría, las condiciones en las que viven no estén del todo mal. Tras los primeros momentos nefastos, llegar a conseguir un hogar propio y un techo para la familia es todo un éxito. Aunque los pequeños deban convivir en medio de ‘narcos’ y otros criminales. “Esta villa tiene su historia particular”, dice Tancara mientras pasea por la feria. Sucede que en 1976 el Gobierno militar argentino decidió desalojar las dos villas más grandes de Buenos Aires: la 1-11-14 y la de Retiro. La razón fue que deseaban ‘desaparecer’ la pobreza durante el Mundial de Fútbol celebrado en 1978. Tancara ya llevaba ocho años en Argentina. Llegó desde La Paz a buscar suerte y diez años más tarde se había convertido en uno de los delegados más activos de la Comisión de Vivienda de la villa. La misión de este grupo es lograr que el Gobierno de la ciudad trabaje con mayor interés en las villas y se construyan más viviendas para mejorar la calidad de vida. “Tenemos que lidiar con políticos que ofrecen y no cumplen; debemos luchar con piqueteros que ‘toman’ las viviendas porque creen que los extranjeros no las merecemos. Para la mayoría sólo somos unos ‘bolivianos de mierda’”, dice. Detrás de él la villa respira: se escucha cumbia, se toma cerveza, se habla quechua y aimara, y se baila un huayño. Un corazón boliviano en Buenos Aires. Casos en la villa - El 30 de noviembre de 2005 se produjo un enfrentamiento en las calles de la 1-11-14. Murieron cuatro personas, entre ellas un bebé de nueve meses. Otras nueve personas resultaron heridas. Fue durante un festejo de la comunidad peruana. - La familia del boliviano Mario Lauca desapareció de la villa. Habían llegado hace tres años a Buenos Aires. Sucedió el 7 de eneto de 2006. - A mediados de abril del presente año, un grupo de piqueteros argentinos ‘tomó’ las viviendas populares construidas en la 1-11-14. Exigían que se entreguen a ciudadanos argentinos. La Policía los desalojó tras días de negociaciones intensas. - En 10 años se cuentan más de 40 muertos por el ‘gatillo fácil’ de la Policía. - Hernán Pajoni/ Defensoría del Pueblo – Argentina "La deuda más grande del Gobierno" El Gobierno argentino no trabaja con rapidez respecto a la problemática de la vivienda en las villas. Hay dos caminos que se pueden seguir: la urbanización de las zonas o el desalojo de los habitantes hacia mejores áreas. Esta deuda social es una de las más grandes del actual Gobierno argentino. Desde la Defensoría no trabajamos directamente con las comunidades extranjeras, pero sí estamos atentos a las necesidades habitacionales y sanitarias de estas zonas. Le advertimos al Gobierno de los riesgos vitales que existen en las villas y que justamente las más afectadas son las capas más vulnerables de la sociedad. Acerca de la migración, nuestro trabajo es interno. Debemos hacer entender en las provincias que la solución a los problemas no es la migración hacia la ciudad. Debemos evitar que Buenos Aires se transforme en un gran imán migratorio, ya que vamos camino al colapso. No nos enfocamos en las comunidades extranjeras. El problema de las comunidades extranjeras, en muchos casos, es la esclavitud. Ahora, una vez rescatados, nos aseguramos que obtengan ciudadanía y un lugar para vivir. No queremos que se conviertan en mendigos. FUENTE

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InfoporAnónimoFecha desconocida

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Como elegir Berenjenas ?
InfoporAnónimo2/18/2008

Para estar en onda con los post de hoy ¿Como elegir Berenjenas? Es muy difícil conseguir en el mercado berenjenas frescas. Y no es porque haya escasez, sino porque tienen una vida muy corta. Cómo seleccionarlas: -Elegir la berenjena que esté más pesada y cuyo tamaño sea razonable. Su piel debe ser suave y brillosa, sin cicatrices o manchas que indiquen señales de decadencia. -La consistencia de la berenjena debe ser firma. Se comprueba golpeándola suavemente con la punta del dedo. El mismo debe rebotar. -El tallito y las hojas deben estar verdes y libres de zonas secas. -Sabiendo el corto tiempo de conservación de la berenjena luego de ser cosechada, se recomienda no comprarla con muchos días de anticipación y guardarla en una bolsa de nylon en un lugar fresco hasta el momento de utilizarla. -Si se quiere conocer si la berenjena que se compró está perfecta para preparar alguna receta, conviene cocinar un pedacito en una sartén o en el microondas. Si sabe amarga se la puede "salvar" espolvoreándola con sal gruesa y dejándola escurrir; luego hay que lavarla con agua fría y secarla con un repasador. -Las berenjenas son ideales para preparar ensaladas. Para ello se pueden asar al horno o a las brasas, e incluso cocinarlas en agua con sal y jugo de limón. fuente: http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=32621

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