Zurdera
Usuario (Argentina)

Las consecuencias negativas de la inmigración.(centrándose especialmente en España, y mencionando otros países) - Alberto Recarte En los párrafos que siguen, en otras siete secciones diferentes, he procurado sistematizar los aspectos negativos de una inmigración del tamaño e imprevisibilidad como la que nos afecta. Dentro de lo que cabe, lo más sencillo es explicar el aumento del gasto público, que distorsiona las cuentas de las autonomías y corporaciones locales, y lo más difícil acertar con el grado de importancia de los otros fenómenos que, en el caso español, están acompañando a este proceso, como la presencia de mafias, que intervienen ya en la propia organización de la inmigración, y su posible efecto corruptor en un sistema político no preparado, ni legal ni prácticamente, para enfrentarse a ese tipo de problemas. En estos últimos meses, por otra parte, estamos asistiendo a un nuevo fenómeno, la llegada a Canarias de miles de subsaharianos, atraídos por la política de "papeles para todos" de este gobierno. Hasta ahora, y a pesar de su dramatismo y espectacularidad, las pateras y los cayucos eran desde un punto de vista cuantitativo anécdotas en un mar de inmigrantes. Están dejando de serlo y son ya un problema de magnitud equivalente al que tuvo que enfrentarse Estados Unidos con la llegada de todo tipo de embarcaciones procedentes de todo el Caribe, y que les obligó a modificar las leyes de acogida. Un cambio político que el actual gobierno, populista y demagogo, no se atreverá a afrontar. El aumento del gasto público Donde se produce un aumento inmediato del gasto por la presencia de inmigrantes es en la educación. En conjunto, según el Ministerio de Educación, hay al menos 460.000 alumnos de padres inmigrantes matriculados en primaria y secundaria en toda España. El coste medio por alumno para la administración correspondiente, en este caso la autonómica, fluctúa entre los 2.600 y los 3.600 euros anuales por alumno, por lo que el total puede ascender a 1.360 millones de euros anuales. Un gasto que recae totalmente sobre las autonomías, mientras los ingresos fundamentales derivados del trabajo y legalización de inmigrantes los recibe la administración central (cotizaciones a la seguridad social e IVA, como hemos visto en el apartado anterior). Un gasto que la administración central no está compensando a las autonomías. El gasto en sanidad también es relevante con una población extranjera residente. Con un número de altas del entorno de las 3.700.000 personas, según el padrón municipal, y un coste por persona y año de 1.000 euros aproximadamente –una cifra probablemente más alta, aunque ése sea el gasto medio–, los gastos sanitarios totales de la población inmigrante que paga la administración autonómica alcanzan, al menos, los 3.700 millones de euros. Y también en esta ocasión lo soportan las autonomías, con una compensación mínima por parte de la administración central. El coste derivado de las prestaciones y subsidios de desempleo ascenderá en 2006, probablemente, a 770 millones de euros y su tendencia es a crecer a ritmos superiores al 20% anual. Téngase en cuanta que la tasa de desempleo de los inmigrantes es superior a la de los españoles y que está aumentando. No hay, por ahora, gasto por pensiones contributivas, porque lo reciente del fenómeno implica que prácticamente ningún inmigrante ha cotizado un número de años suficientes para generar derecho a pensión. Por eso la situación financiera de la seguridad social es tan positiva. Recibe cotizaciones sociales y no paga nada a los inmigrantes. Los gastos educativos, sanitarios, por desempleo y otras eventualidades no corren a cargo de la seguridad social. El total, por tanto, directamente cuantificable, del incremento de gastopúblico provocado por los inmigrantes, asciende a un mínimo de 6.000 millones de euros. El aumento del gasto público no cuantificable El incremento de población que suponen los inmigrantes está obligando a hacer inversiones extraordinarias en todo tipo de infraestructuras: carreteras, conducciones de agua, urbanización de nuevos centros de población, construcción de colegios, hospitales y centros de salud, de comisarías, juzgados y prisiones. Las necesidades de una población de 44 millones de personas obligan a invertir masivamente en todo tipo de infraestructuras. ¿Cuánto supone esa nueva inversión? No dispongo de ningún dato solvente que pueda aproximar la cifra. Al margen de las infraestructuras, los gastos anuales derivados de las mayores necesidades en salarios y otros gastos consuntivos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, juzgados y prisiones es relevante, aunque difícil de calcular. Por más que, por ejemplo, cerca del 40% de todos los presos que cumplen condena en cárceles españolas (en total, alrededor de 80.000 personas) sean extranjeros. Otro dato relevante es el gasto en el que incurren los ayuntamientos, con presencia significativa de inmigrantes, por la prestación de todo tipo de servicios sociales y por ayuda para la vivienda de los menos favorecidos que, en muchas ocasiones, también son inmigrantes. El crecimiento de la economía sumergida He señalado anteriormente que la presencia de inmigrantes en la mano de obra introduce flexibilidad en la economía española. Pero también es cierto que la continua presencia de cientos de miles de ilegales, animados por los sucesivos procesos de regularización del PP y del PSOE (el último, el más escandaloso, el correspondiente a 2005, que ha supuesto un sonoro efecto llamada), obliga a operar a trabajadores y empresas con dinero negro en muchas ocasiones. El dinero negro distorsiona el cálculo económico y significa competencia desleal para todos los que cumplen estrictamente con la legislación. Es difícil valorar cuánto de la economía sumergida está provocada por los inmigrantes ilegales y sus empleadores y cuánto por el comercio de drogas, la multiplicación de robos y hurtos y por los todavía muy altos impuestos. Tenemos datos que indican que es un fenómeno importante y descontrolado; uno de ellos es la enorme cantidad de billetes de 500 euros en circulación en España, una acumulación que ha llamado la atención al propio Banco Central Europeo. La inseguridad pública Bastaría con que el 1% de los inmigrantes fueran delincuentes para que tuviéramos un problema de orden público de gran magnitud. Problema que sí tenemos. Un 1% de 4.000.000 personas son 40.000 personas. En la cárcel hay más de 30.000 extranjeros y son muchos miles más los delincuentes que están en búsqueda y captura, en libertad condicional o en libertad sin cargos, pero delinquiendo. Los problemas de orden público se pueden convertir en irresolubles si los delincuentes operan a través de mafias, lo que parece está ocurriendo en España. Por la experiencia de otros países, las mafias pueden acabar con cualquier estado de derecho o en transición a una posible democracia; lo hemos visto en Italia, en Rusia y en toda Latinoamérica. Y es evidente que no tenemos ni leyes, ni jueces, dispuestos a luchar contra ese fenómeno. El problema de las mafias es que corrompen a las distintas administraciones públicas y los organismos que las integran. Es verdad que es más llamativo el problema de asesinatos, robos, con violencia y sin ella, y hurtos, pero el problema es más grave si esa violencia se ejerce a través de mafias, que con enormes cantidades de dinero a su disposición influyen sobre grupos de funcionarios, policías, jueces y políticos. Sin minimizar el coste económico de tener que protegerse contra la violencia. Muchos de los puestos de trabajo que se están creando son absolutamente improductivos, y no me refiero sólo al conjunto de funcionarios ocupados para protegernos a todos, nacionales e inmigrantes honrados, sino a los gastos en seguridad personal y las inversiones en incrementar esa seguridad. Otro apartado diferente, y que también genera gasto público, que es lo que estamos analizando en esta ocasión, es el de la denominada "violencia de género". Si más de la tercera parte de todas las mujeres asesinadas son inmigrantes, es evidente que se trata de un fenómeno importado con la inmigración, que se suma a la violencia existente en nuestra sociedad antes de la llegada de inmigrantes. Los costes económicos, sociales y políticos derivados de una población que no se integra En la experiencia europea, con inmigraciones consolidadas desde hace 40 años, como ocurre en el caso de Francia, Reino Unido, Alemania, Holanda y países nórdicos, la religión musulmana, en su interpretación más integrista, impide la convivencia a largo plazo y la integración con la población autóctona de las personas con esa religión. El coste de la no integración puede ser brutal, no ya por la violencia terrorista de los radicales islámicos, sino por las inversiones, gastos y reorganización de la vida social a que obliga el fenómeno terrorista. En España, tenemos la experiencia de cómo ETA ha influido y condicionado el desarrollo de muchas instituciones sociales y políticas. Las elevadísimas cifras de radicales islamistas entre la población musulmana, que hemos cifrado en torno a las 800.000 personas, multiplica la gravedad del fenómeno. En países como Francia la radicalización y el enquistamiento social y político de una enorme masa de inmigrantes se ha traducido en xenofobia, la constitución de partidos de ultraderecha y la desaparición del estado de derecho en las zonas donde se asientan los inmigrantes radicales. La explotación fraudulenta del estado del bienestar Nuestro sistema de protección social, denominado vulgarmente estado de bienestar, sin ser tan extremo en sus ayudas como los de los países de la Europa continental desarrollada, está pensado para una población determinada, la española, de escaso crecimiento demográfico y con una población activa relativamente reducida. La llegada masiva de inmigrantes y su incorporación al mercado de trabajo supone ingresos por cotizaciones sociales para la seguridad social y compromisos a muy largo plazo en pensiones. Los posibles problemas son los derivados de la absoluta gratuidad de la educación y sanidad y el acceso generoso a las prestaciones y subsidios de desempleo y a todo tipo de pensiones no contributivas. En caso de una crisis que afectara con especial virulencia al sector de la construcción, por ejemplo, los pagos por desempleo podrían dispararse. Esta es la experiencia, por otra parte, de los países europeos más desarrollados. Sus legislaciones tampoco previeron la integración masiva de inmigrantes. Por presiones políticas y sindicales han sido incapaces de adaptar su legislación a esa nueva realidad y han terminado por tener un problema financiero de primer orden en sus respectivos sistemas de seguridad social. El crecimiento de la población no productiva de origen inmigrante Ya hemos visto en los datos sobre inmigración que la tasa de actividad de los inmigrantes no europeos es altísima, en torno al 70%. Esa situación puede cambiar en cuanto el fenómeno del reagrupamiento familiar se extienda. Lo lógico es que, si el país de origen es un estado fallido, el cabeza de familia reclame a toda su familia. No sabemos de qué magnitudes estamos hablando. Posiblemente de millones de personas. Directamente no productivas, que tendrán que vivir con los bajos salarios que, en general, logran los inmigrante y a los que habrá que ayudar, de acuerdo con nuestra legislación, con todo tipo de transferencias sociales. Que yo sepa nadie ha podido calcular ni las posibles personas implicadas ni el coste adicional para las administraciones públicas de integrar a esas familias reconstruidas.

¿Qué es la discriminación antiblanca? La discriminación antiblanca, extremismo antiblanco, antiblanquismo o eurofobia (conocida más comúnmente como racismo antiblanco, aunque este término se desaconseja por incluir terminología antiblanca), consiste en una actitud de odio, aversión, agresión o discriminación contra la raza blanca y su cultura. Este fenómeno posee características propias e inusuales que lo distinguen de otros tipos de racismo, por lo que resulta necesario hacer una descripción aparte. Una de esas características es el hecho de que por lo general la gente ha sido acostumbrada a no pensar en el racismo como una actitud que pueda darse contra la raza blanca, sino sólo contra otras razas, lo que la incapacita para condenar este racismo, cosa que revela la existencia de dobles estándares sociales. Existe un problema de percepción entre la gente en general con la discriminación antiblanca, que se manifiesta como ignorancia, negación o trivialización de esta forma de discriminación. Tal hecho obedece a varias causas: 1. Los particulares parámetros ideológicos presentes en el discurso de los medios de comunicación de masas sumados a la capacidad que han adquirido estos medios para controlar el pensamiento de la gente. 2. La denuncia de la discriminación contra las personas no blancas es lucrativa, da mucho dinero, mientras que la denuncia del antiblanquismo sólo acarrea problemas. 3. En los países blancos, los inmigrantes no blancos cuentan con sólidas organizaciones que velan por sus intereses, mientras que los blancos no, y en caso de contar con ellas, son precisamente etiquetadas como "racistas". 4. El origen filosófico e ideológico de las leyes existentes, así como el contexto ideológico y político en el que se aplican las leyes contra el racismo, contexto del que forman parte los encargados de aplicarlas, hace que, de momento, se hayan perseguido poco o nada los casos de discriminación antiblanca. 5. La discriminación positiva, forma más frecuente de manifestación de la discriminación antiblanca, es legal. 6. El dominio discursivo de la intelectualidad progresista, que ama a los inmigrantes y aborrece a la clase trabajadora nativa europea o eurodescendiente, consolida estos procesos. 7. El reconocimiento de la discriminación antiblanca es contrario a la ideología dominante. También se observa que, gracias a la educación moderna y las tendencias ideológicas de la globalización o la corrección política, basadas ambas en el marxismo cultural, existen personas que inconscientemente y sin tener la intención de serlo, se convierten en antiblancos. Por eso es que, aunque pudiera parecer contradictorio, surgen antiblancos incluso entre los propios blancos, lo que se denomina como endofobia, cosa que no sucede, por ejemplo, dentro de la raza negra. La eurofobia como problema social global es un fenómeno exclusivo de la era posterior a la Segunda Guerra Mundial y es actualmente un racismo legal e institucionalizado pero astutamente encubierto. En el discurso dominante, la eurofobia es primero ignorada; cuando esto no es posible es negada, relativizada, trivializada, ridiculizada e incluso justificada abiertamente y sin consecuencias legales. Se trata de una política genocida extraoficial de los poderes internacionales y globalistas, que consiste en la implantación de políticas calculadas para reducir la población europea o eurodescendiente, la gradual sustitución demográfica con pueblos no-blancos en países blancos, así como la supresión de derechos e incluso agresiones y asesinatos contra miembros de la raza blanca. Prohibido defender a la raza blanca y sentir orgullo de pertenecer a ella La sociedad celebra la reinvidicación racial del indígena americano o la del negro, pero rechaza cualquier reivindicación racial de la gente blanca. Expresiones de defensa u orgullo a la pertenencia a un grupo étnico, cultural como el "orgullo negro", o sector social determinado, (el "orgullo gay", por ejemplo), son bien aceptados por el común de la sociedad, pero cuando esta expresión es de orgullo blanco o la defensa de derechos civiles de los blancos, éstos últimos no son considerados bajo las mismas condiciones y se etiquetan siempre como "racistas", que "reivindican privilegios blancos" o que "derivan de un odio racial". Defensores de los derechos de los blancos, como el Dr. David Duke, desmienten esto y afirman que todas las razas, culturas y grupos étnicos tienen derecho a sentir orgullo de lo que son, a identificarse libremente con su raza, así como a desarrollar su propia cultura por separado, que una raza no debe dominar a otra, y que ninguna raza es intrínsecamente superior a otra y que las diferencias raciales deben ser respetadas. Si bien se oponen enérgicamente al mestizaje porque éste destruye la identidad y esencia de un pueblo, se oponen también a lo que hoy se conoce como racismo, y se ve la separación de distintas razas como la mejor manera de lograr que los diferentes grupos raciales vivan en armonía unos con otros, acabado así con el racismo de manera efectiva. Afirman que su deseo de retirarse de la sociedad multirracial y separar por motivos de raza elimina la posibilidad de someter a otros grupos étnicos o ser sometidos por éstos, y por lo tanto el orgullo blanco no tiene ninguna relación con el supremacismo blanco, o con supuestos privilegios de los blancos. Sin embargo, antiblancos como David Ingram o Carol M. Swain, haciendo a un lado estos hechos y apoyándose en los prejuicios alimentados por los medios durante las últimas décadas, han estructurado un discurso de odio eurofóbico, negando que el orgullo negro sea equivalente al orgullo blanco, y no admiten bajo ningún motivo que sea bueno que los blancos se identifiquen con su grupo étnico. Argumentan que "el primero es una estrategia defensiva destinada a corregir un estereotipo negativo", mientras que "el segundo, disfrazado como orgullo étnico, sirve para enmascarar y perpetuar los privilegios de los blancos", y que "las ideas de orgullo blanco existen meramente para dar una imagen positiva al supremacismo blanco". Ningún nacionalista blanco argumenta que el orgullo negro sea una forma de reivindicación y apología al supremacismo negro o a los privilegios negros, pero los eurofóbicos afirman sin base alguna que el objetivo no declarado del movimiento nacionalista blanco es "promover la violencia racial", mostrando especial desprecio al separatismo blanco, el cual, a diferencia de lo que éstos antiblancos afirman, es un movimiento pacífico a favor de los blancos. El término "privilegio blanco" tiene su origen en la neomarxista Escuela de Frankfurt, que lo acuñó con el propósito de destruir la homogeneidad racial de los países blancos. De este modo, tal como señala la Operación Mantra: "Nadie habla sobre "privilegio chino" en China; nadie habla sobre "privilegio haitiano" en Haití; nadie habla sobre "privilegio japonés" en Japón; nadie habla sobre "privilegio somalí" en Somalia. Sólo los antiblancos hablan sobre "privilegio Blanco" en los países Blancos". Endofobia, xenomanía y culpa blanca La endofobia, es decir, el autodesprecio, el odio a la propia raza o cultura, surge entre los blancos a partir de los sentimientos de "culpa e inferioridad" que intencionalmente se han generado debido a la amplia difusión que ha tenido la "historia racista de la raza blanca". Un blanco desmoralizado en lugar de sentir orgullo por su raza, puede sentir pena, recordándose a sí mismo "los males provocados en la historia por la raza blanca", que pueden ser reales, exagerados, descontextualizados o, en el mejor de los casos, inventados. Puede incluso pensar que los blancos, en base a estos hechos del pasado, son en realidad "una raza inferior", o que merecen ser discriminados, despojados de sus propias tierras o exterminados mediante la suplantación demográfica, lo que es por definición una justificación del genocidio. Individuos demasiado afectados por el lavado de cerebro de los medios de comunicación de masas, no aceptarán sentirse parte de un grupo étnico, negarán la existencia de razas, y argumentarán que "el color de la piel no hace superior a nadie", aún cuando ellos mismos puedan afirmar la supuesta inferioridad de la raza blanca. Con la endofobia suele también surgir la xenomanía, que es la actitud de afecto positivos y desmedidos hacia los extranjeros o razas ajenas. Se señala que dichas actitudes son contradictorias, puesto que el blanco antiblanco no acepta la existencia de razas cuando se le propone que él pertenece a la raza blanca y fingirá tener problemas en identificarla, pero cuando se trata de etiquetarla como "racista" o como "supremacista", el antiblanco no tendrá reparos en identificar plenamente a una 'raza blanca'. Manifestaciones de endofobia y xenomanía surgen también entre asociaciones periodísticas como la ocurrida en el sitio de noticias español "Telecinco". El 6 de mayo de 2006 apareció una noticia sobre el arresto de un joven llamado Richard McTear de 21 años por matar a un bebé negro de tres meses arrojándolo por la ventana de su automóvil. El homicida era también de raza negra, sin embargo, Telecinco manipuló la nota sobre el mismo hecho colocando una imagen de unas manos esposadas de un hombre blanco, con lo cual la gente que haya leído la noticia se llevaría la impresión de que el crimen fue cometido por un blanco y no por la persona que realmente lo cometió. A pesar de varios reclamos por parte de los lectores y usuarios, la imagen continúa publicada. En noviembre de 2011, una valiente madre de familia británica de 34 años llamada Emma West, fue arrestada y enviada a prisión por hacer comentarios raciales en un transporte público de Inglaterra. La mujer, con hijo en brazos, se mostraba instintivamente frustrada y enojada al ver a demasiados individuos extraeuropeos inmigrantes a los que les decía que "no son ingleses, son negros", emitiendo una expresión de impotencia al sentir que su país está siendo reemplazado étnicamente y pronunciándose en contra de la inmigración masiva forzada e institucionalizada y en contra de convertirse en una minoría en su propio país: "¿Qué han hecho con mi Inglaterra?". Entró en una discusión verbal con alguien, expresó su indignación con algunas malas palabras y ofendió a los pasajeros negros, pero sin llegar a atacar físicamente, sin amenazar a nadie y sin clamar por un genocidio no-blanco, sino sólo diciendo que regresaran a sus países de origen. Después de ello, recibió amenazas de muerte por Internet, además de que una gran cantidad de usuarios de YouTube, paladines de la "tolerancia", la "libertad" y la "diversidad", hicieron comentarios vejatorios contra ella: "Debería ser violada por un negro", "deberían de matarla", "deberían de echarla a patadas", etc., sin embargo es apoyada por numerosos compatriotas ingleses y de toda Europa quienes la consideran como "heroina de la libertad de expresión" y que "se atrevió a decir la verdad". Aunque fue liberada después de unos meses, espera un juicio que se llevará a cabo el 11 de junio de 2012. Compárese este caso de "justicia" con estos otros tres: En ese mismo país y un mes después, cuatro inmigrantes negros (tres mujeres y un hombre), musulmanes y de origen somalí atacaron brutalmente a una joven blanca llamada Rhea Page de 22 años, mientras le gritaban con insultos raciales: "maten a la escoria blanca" y le pisaban la cabeza. Aunque fueron detenidos, se les dejó inmediatamente en libertad porque el juez dijo que "los musulmanes no están acostumbrados a beber". Unos años atrás en octubre de 2007, igualmente en Inglaterra, un negro de 44 años llamado Stephen Gordon que atacó violentamente a un veterano de guerra de 97 años de edad, dejándolo ciego, fue perdonado de la sentencia a prisión bajo la condición de que recibiera tratamiento psiquiátrico. En Francia un inmigrante negro, aparentemente en estado de ebriedad, comenzó a hacer comentarios raciales contra los blancos, hasta el punto en que llegó a hacer amenazas y expresó su deseo de matar a toda la gente blanca (en su propio país). Sin embargo, dicho sujeto no recibió sanción alguna por parte de las autoridades.
Soldados de la bestia —los bersekers y la expansión vikinga Furor teutonicus. (Cronistas romanos, sobre el empuje de los germanos en combate). El número de barcos crece. La corriente sin fin de vikingos no cesa de aumentar. Por todos lados los cristianos son víctimas de matanzas, incendios y saqueos. Los vikingos conquistan todo cuanto se encuentran a su paso. Nadie les puede hacer frente. Han tomado Burdeos, Perigord, Limoges, Angulema y Toulouse. Angers, Tours y Orleans han sido destruidas. Una incontable flota navega Sena arriba y la maldad se enseñorea del país. Rouen ha quedado desierta, saqueada e incendiada. París, Beauvais y Meaux han sido conquistadas; las fortificaciones de Melun han sido derribadas; Chartres está ocupada, Evreux y Bayeux saqueadas y muchas otras ciudades sitiadas.(Ermentario de Noirmoutier, Francia, década de 860). A furore normanorum libera nos, Domine.(Oración medieval). La historia de los pueblos indoeuropeos nos enseña que toda gran obra proviene, en primera instancia, del bárbaro "auténtico" e incontaminado, y de las alianzas de guerreros o männerbunden, que son los únicos capaces de cambiar el mundo y el tiempo a través de la acción directa. En este escrito se tratará precisamente a los más notables representantes del bárbaro indoeuropeo y de las alianzas de guerreros. LA IRA SAGRADA EN LA TRADICIÓN INDOEUROPEA ¿De dónde procedía la fuerza legendaria y furiosa de aquellos antiguos indoeuropeos, nuestros antepasados, tan unidos a sus dioses y a la Naturaleza? En la antigüedad, numerosas son las referencias a esa fuerza, que es descrita como una especie de furor. La cólera divina es todo un arquetipo: los iranios llamaron aesjma al furor sagrado, y los indo-iranios, ishmin. En India se describía, además, el mada —la embriaguez divina producida por la bebida mística soma. En Grecia encontramos el menon o menis, la ira apasionada que sólo Aquiles, el mayor guerrero de todos los tiempos, poseía. También de Grecia proviene el "divino furor de Dionisio", que en un principio tenía que ver con la glorificación de los instintos relacionados con el culto a la vida ascendente. La mania, es decir, el arrebato del furor dionisiaco, se decía llevaba en un vuelo al alma del poseído hacia los Montes Tracios, que representaban a una Hélade primigenia, ancestral y bárbara. En el mundo céltico nos encontramos con el héroe irlandés Cuchulain, del que se apoderaba el warp-spasm ("espasmo que deforma", o espasmo de furia) en momentos de guerra, dándole un empuje sobrenatural. Esto, en fin, nos señala que la ira sagrada no fue exclusivo patrimonio germánico, sino que proviene de una fuente aun más antigua, y que en todos los pueblos indoeuropeos hubo círculos masculinos que cultivaban la fuerza otorgada por la furia de combate. Los germanos, pueblo indoeuropeo procedente del sur de Escandinavia, fueron quizás los últimos europeos en cultivar abiertamente la ira sagrada de un modo tribal. El nombre del dios Wotan hace referencia directa a la furia. En alemán moderno, wut significa "ira", en inglés moderno, wrath tiene el mismo significado, y en gótico, wods significaba "poseído". Wotan sería, pues, la "ira de An". An es una sílaba arquetípica; así llamaban los sumerios a su deidad principal. La ira divina no era entonces un concepto novedoso, ni tampoco algo que haya desaparecido. Cuando algo sagrado, una canción, un paisaje, una ceremonia, una pasión, una persona, una situación, nos hacen recordar cierto instinto interior, lo que aflora es un tipo muy especial de sentimiento: la unión de furia y alegría, el sentimiento que hace que los guerreros de todos los tiempos alcen sus armas al cielo y lancen al viento sus gritos, el sentimiento dionisiaco que yace en la música y las canciones, que nos hace sentir más vivos y más poderosos, el sentimiento glorioso de honor, orgullo y contacto con lo Eterno, que acelera nuestro pulso y nos pone los pelos de punta, el sentimiento que sabemos que nadie que no sea un hombre europeo puede sentir. "Almas ardiendo", lo llamó León Degrelle. "Fuego en la sangre", lo podríamos llamar nosotros, como cuando se habla de ocasiones en las que "hierve la sangre". Se trata de la llama espiritual que se opone al avance del hielo materialista y nihilista, el "ardor guerrero" del que aun hoy se canta en el himno de la Infantería. EL PAPEL DE LOS BERSERKERS EN EL MUNDO GERMÁNICO Los berserkers se asocian a la germanidad, es decir, al conjunto de tribus germánicas. Éstas abarcan a escandinavos, anglosajones, holandeses y alemanes. Nos situamos en una época en la que los vikingos, aun paganos, tenían seriamente aterrorizada a una Europa castrada por el cristianismo, y en la que el Imperio Romano había desaparecido desde hace siglos. Generalmente, el vikingo despreciaba al cristiano y los cristianos temían al vikingo. En una ocasión, unos vikingos secuestraron a un obispo. Cuando no obtuvieron rescate por él, lo mataron golpeándolo con calaveras de animales. Eran almas aun salvajes e incontaminadas, poseídas por esa mentalidad brutal y contundente tan propia de la Naturaleza. Entre todos estos bárbaros, los más fieles guardianes de la furia sagrada fueron los bersekers. Esta palabra pervivió en el vocabulario de las naciones que conocieron a estos hombres: en Inglaterra, berseker aun designa a una persona de carácter indómito o salvaje, o a un estado de ira irracional. Berserkr se puede traducir como "camisa de oso" (bear shirt en inglés moderno), o bien "sin camisa" (bare shirt). Proviene del hecho de que los bersekers combatían ataviados con pieles de oso, y a veces semidesnudos o desnudos. Entre los antiguos, cada hombre era un guerrero. Sin embargo, no lo era durante toda su vida, sino que era llamado a ello en ocasiones turbulentas, mientras que en la paz se dedicaba a sus labores de campo o dominio. Así fue en todo el mundo antiguo —salvo Egipto, Esparta, Roma, el Imperio Bizantino y algunas otras excepciones, que contaban con ejércitos "profesionales". En la germanidad, empero, había una curiosa casta aparte, los artistas de la guerra, considerados tocados por la Divinidad. Algunos guerreros selectos vivían en pequeñas comunidades, aisladas de los núcleos de población y dirigidas por un sacerdote del culto de Odín/Woden/Wotan según la región, un escaldo (bardo), un gothi (druida), un vikti (maestro de las runas) u otro tipo de chamán, brujo o mago tribal. Formaban auténticas sectas en el mundo germánico, como parte de la tradición de las männerbunden, las uniones de hombres, alianzas de guerreros, hermandades militares o, como las denominó el rumano Mircea Eliade, "sociedades secretas de hombres". En las familias de la aristocracia germánica, existía la tradición afín a la de los oráculos en Grecia: al nacer el niño, un sacerdote realizaba un ritual por medio del cual se podría entrever su destino. Podemos suponer que a algunos padres de los bebés más prometedores se les ofrecía criarlos en una comunidad "militar" de este tipo. Esto no tendría lugar enseguida, sino a una edad un poco más tardía. A esa edad, se presentaría el chamán correspondiente para llevar al niño a su nueva vida en los bosques, donde aprendería a adquirir los instintos del depredador. Desde pequeños, a los futuros bersekers se les ajustaba en el cuello un anillo de hierro que se relacionan con las torques célticas y que no se quitarían hasta matar a su primera víctima. Se desconoce completamente el tipo de instrucción que se les daba, pero básicamente se trataría de una especie de campamento militar y ascético al estilo espartano, en el que se les enseñaba a manejarse con las armas, en el combate cuerpo a cuerpo y en la vida en la Naturaleza, además de adquirir dureza y resistencia frente a todo tipo de privaciones, en el marco de una vida cazadora-recolectora. También aprendían técnicas y danzas tribales pensadas para generar grandes cantidades de adrenalina. A través de años, iban construyendo el cuerpo del guerrero, acostumbrado a la fatiga, a las privaciones y al sufrimiento. Y todo ello conjugado con alguna forma desconocida de yoga: una de las habilidades que lograban mediante su misterioso ascetismo era, sentados sobre la nieve durante una nevada o ventisca, derretir con su propio calor interior la nieve que les caía encima. Esta avanzada prueba tiene lugar, aun hoy en día, entre algunos lamas tibetanos (el ejercicio respiratorio que emplean para generar calor se llama tumo o "fuego en el vientre" ), y en las leyendas célticas, una de las cualidades que se atribuía a los grandes héroes era derretir la nieve a cien pies de distancia (30 m) con su propio calor corporal. Un caso interesante, que data de la Irlanda del año 700 AEC, es el del héroe folklórico Cuchulain. La leyenda cuenta que, después de una batalla, Cuchulain regresó a su pueblo aun en pleno frenesí de combate. Sus compatriotas, temiendo que matase a todo el pueblo, se le echaron encima y lo metieron en un barril de agua fría. Por el ardor del héroe, el agua rompió las planchas de madera y los flejes metálicos, e hizo estallar el barril en mil pedazos, "como se rompe una nuez". En el segundo barril de agua fría, Cuchulain produjo burbujas grandes como puños. Y en el tercero, produjo una ebullición en la que algunos hombres podían soportar sumergir sus manos y otros no. Esto nos recuerda inevitablemente al Heracles griego, que tuvo que precipitarse a las aguas de las Termópilas para aplacar un ataque de fuego interior, convirtiendo las aguas del lugar en termales. Los cachorros bersekers recibían iniciación en un culto que se podría llamar misterios de Odín, el patrón de estos guerreros. Los bersekers a menudo eran llamados "hombres de Odín" o "lobos de Odín" por su predominante culto a esta deidad, denominada "padre de todo" o "el fuerte de arriba". Podría describirse a los bersekers, por tanto, como sectas de guerreros de élite, severamente entrenados desde pequeños en las artes de la lucha y de la alquimia interior, e iniciados en un culto a Odín mediante algún tipo de ritual extremadamente violento. Mircea Eliade especificó que: No se llegaba a ser "berserkr" únicamente por bravura, por fuerza física o por dureza, sino también tras una experiencia mágico-religiosa que modificaba radicalmente la forma de ser del joven guerrero. Éste debía transmutar su humanidad mediante un acceso de furia agresiva y terrorífica, que lo asimilaba a los carniceros enfurecidos. "Se calentaba" hasta un grado extremo, transportado por una fuerza misteriosa, inhumana e irresistible, que su impulso combativo hacía surgir de lo más profundo de su ser . En combate, los bersekers presentaban un aspecto aterrador para sus enemigos. Vestidos con pieles de oso, o de lobo (en cuyo caso se llamaban ulfhednar o ulfsark, "piel de lobo", desnudos o pintados de negro, se arrojaban al combate siempre en grupos de doce, gritando como posesos, echando espuma por la boca y siendo inmunes a las heridas más terribles. Casco vikingo con máscara de cota de mallas para proteger el rostro. La fantasía de los cascos con cuernos procede de una leyenda negra europea. Fueron los celtas (y muchos caballeros medievales) los que emplearon cascos con cuernos, y a menudo más como ornamentos ceremoniales que como cascos de combate. En la Ynglinga Saga (Capítulo VI) se habla sobre ellos, diciendo: Los hombres de Odín marchaban sin cotas de malla, enfurecidos como perros o lobos. Mordían sus escudos, fuertes como osos o toros salvajes. Mataban a sus enemigos de un solo golpe, pero ni el hierro ni el fuego los dañaba. Tal es lo que se llama el furor de los bersekers. En el Hrafnsmal, el escaldo Thorbjörn Hornklofi los describe en el combate: Allí los bersekers gritaban —la batalla se desencadenaba—, pieles de lobo aullaban salvajemente, las lanzas silbaban… pieles de lobo, se llamaban. Se les ve actuar, ensangrentados los escudos. Rugieron las espadas cuando llegaron al combate. El rey sabio en el combate se hace proteger por rudos héroes que alzan sus escudos. EL BERSERKERGANG O POSESIÓN Antes del combate, los bersekers entraban juntos en un trance llamado berserksgangr o berserkergang. Este trance era el proceso de posesión, para el que no cualquiera estaba preparado, pues su energía podía destrozar el cuerpo del profano. Según la tradición escandinava, tal estado de éxtasis comenzaba con un siniestro escalofrío que recorría el cuerpo del poseído y le ponía los pelos de punta y la piel de gallina. A esto seguía la contracción de los músculos, un premonitorio temblor, el aumento de la presión arterial y de la tensión, y una serie de tics nerviosos en el rostro y en el cuello. La temperatura corporal comenzaba a subir. Las aletas nasales se dilataban. La mandíbula se apretaba y la boca se contraía en una mueca psicótica revelando la dentadura. Luego venía un inquietante rechinar de dientes. El rostro se inflaba y cambiaba de color, acabando en un tono púrpura. Empezaban a echar espuma por la boca, a gruñir, a agitarse, a rugir y gritar como animales salvajes, a morder los bordes de sus escudos, a golpear sus cascos y sus escudos con sus armas y a rasgarse la ropa, invadidos por una fiebre que tomaba posesión de ellos y les convertía en una bestia, su ciego instrumento. Presenciar semejante transformación debía ser algo realmente alarmante y angustioso, evocador del más urgente pánico. Era una transformación iniciática en toda regla, y algunos han visto en ella el origen de las leyendas de hombres-lobo. Tras este proceso, los bersekers recibían el Odr u Od (llamado Wut en Germania y Wod en Inglaterra), la inspiración que Odín concedía a algunos guerreros, iniciados y poetas, tocándoles con la punta de su lanza Gugnir ("estremecedora" ). Con ello se convertían en un furioso torbellino de sangre y metal. La fuerza física del "inspirado" por la fiebre Od aumentaba de manera sobrehumana e inexplicable, y también se incrementaban su resistencia, su agresividad y su fanatismo combativo. Desaparecían el dolor, el miedo o la fatiga, y lo que los reemplazaba era una embriagante sensación de voluntad, imparable poder y ganas de destruir, arrasar, matar, aniquilar y derribar. Una buena referencia a la versión celta del berserkergang, la podemos encontrar en "The Táin", que describe la transformación del héroe Cuchulain antes de las batallas: El espasmo de furia se apoderó de él: parecía que cada cabello estaba martilleado a su cabeza, pues todos los pelos se le enderezaron verticalmente, y se podría jurar que un punto de fuego coronaba la punta de cada uno. Uno de sus ojos se cerró más estrecho que el ojal de una aguja, y el otro se abrió más ancho que la boca de una copa. Sus mandíbulas se desencajaron hasta las orejas, y sus labios se apartaron revelando sus encías. El halo del héroe ascendió desde la corona de su cabeza. Los bersekers pasaban a luchar furiosamente sin importarles en absoluto su propia vida o seguridad física. Muchos preferían llevar una espada y un hacha en vez de una sola arma con el escudo. En grupos de doce, cargaban salvajemente contra el enemigo sin importar su inferioridad numérica, y heridas que matarían a cualquiera no los inmutaban lo más mínimo. En casos de defensa contra multitudes avasallantes, formaban un círculo impenetrable desde el cual se batían hasta la muerte del último hombre. Si nos imaginamos el aspecto de esos hombres cargados de músculos, venas, nervios y tendones, con la cara crispada bajo la piel de la bestia, los fanáticos ojos claros abiertos como platos y brillando con aquel acies oculorum que Julio César y Tácito advirtieron entre los guerreros germanos; los dientes apretados con furia y echando espumarajos, salpicados con sangre enemiga… al instante comprenderemos que aquellos guerreros no tenían nada que ver con el hombre occidental moderno. Esos bersekers eran de la misma sangre que muchos europeos modernos, pero ellos eran hombres que vivían para la guerra, mientras que el occidental medio de nuestros días es un afeminado blando que vive para la paz y, en su miopía, persiste en creer que lo sabe todo sobre el mundo y la vida. El Wut, Wode, Od o berserkergang era un trance terriblemente intenso y violento, en el que se perdía completamente el control y la razón, y en el que la bestia se liberaba de sus cadenas de hierro para desahogar su claustrofobia y para cabalgar en gloriosa y desbocada libertad por el oscuro y borroso bosque, sin responsabilidades, sin ataduras, sin límites y sin leyes. No sólo se trataba de dejar aflorar a la bestia interior, sino de dejarse poseer por la divinidad absoluta, externa. El cuerpo del guerrero, en manos de estas tempestuosas fuerzas, y totalmente desconectado de la mente racional, era una simple marioneta que apenas daba abasto para plasmar tanta ira. Los afectados podían estar durante horas e incluso días combatiendo de la manera más furiosa y encarnizada sin pausar un sólo momento. De hecho, gracias a su brutal aportación, a menudo las batallas terminaban demasiado pronto, y los bersekers no podían cesar de combatir, necesitando desahogar su furia, correr sin parar de gritar y descargar sus armas contra árboles, rocas, animales o personas, incluso llegando a atacar a miembros de su mismo ejército (aunque al parecer los bersekers nunca se atacaron entre ellos), ya que en tales estados no distinguían entre amigos y enemigos. Sin embargo, cuando pasaba el berserkergang, se sumían en un estado de debilidad total, en el que eran incapaces de defenderse ni de tenerse en pie siquiera. Esta resaca duraba varios días, en los que el guerrero debía guardar cama. Según las sagas escandinavas, a menudo sus enemigos aprovechaban para matarles en aquellos momentos. Algunos bersekers, sin haber recibido herida alguna, caían muertos tras la batalla por el sobrehumano esfuerzo realizado: sus cuerpos no estaban preparados para ser instrumentos de la furia divina —al menos durante un tiempo demasiado prolongado. Probablemente se les acortaba la esperanza de vida por muchos años después de cada "sesión" de berserkergang. Otra cualidad que se atribuía al poseído del berserkergang era el "inutilizar las armas del adversario", lo cual probablemente implicaba que los bersekers eran tan rápidos, tan invulnerables e inspiraban tal terror en sus enemigos que éstos parecían quedar paralizados de miedo o sus golpes no eran efectivos. Asimismo, es muy probable que el aura de ira desprendida de un grupo de bersekers cargando, fuese "sentida" a una gran distancia por los soldados enemigos como si de una onda expansiva se tratase, tal y como escribió el historiador romano Tácito, hablando de una männerbund germana cuyos miembros se denominaban harii —palabra que entre los iranios e indo-iranios significaba "los rubios", y que está relacionada con los Einheriar (Aina-Hariya) del Valhala: En cuanto a los harii, además de superar en fuerza a los pueblos que acabo de enumerar, salvajes como son, sacan el máximo partido de su ferocidad natural valiéndose del arte y de la oportunidad: escudos negros, cuerpos pintados. Para combatir, eligen noches oscuras. Solo el horror y la sombra que acompañaban a esta macabra hueste bastan para llevar el terror. Ningún enemigo puede soportar esta visión extraña e infernal, pues en toda batalla los primeros vencidos son los ojos. Observamos aquí la importancia que tenía la simbología de lo oscuro para estos hombres. La noche es esencial en este simbolismo, pues simboliza la edad oscura, este tenebroso invierno en el que hemos nacido para bien o para mal. El día, con los rayos del sol, el oro, es propicio para la voluntad, para el arrojo, para la lucha consciente, para clavar la lanza en el enemigo, para hundir la espada en la tierra —en una palabra, para poseer, para tomar. El día representa la mano derecha, el orden, el ritual y la "vía seca". La noche, en cambio, con oscuridad, luna, estrellas, agua y plata, es más propicia a la magia, a un cierto caos, al dejarse tomar, al ser poseído, a alzar las armas al cielo en vez de hundirlas en la tierra y por ello está más relacionada con la mano izquierda y la "vía húmeda". Desde que el hombre ya no es un dios, debe luchar para convertirse, al menos, en ciego instrumento de los dioses. Para ello, debe vaciarse de toda individualidad egocéntrica con el fin de permitir el arrebato divino, esto es, "para propiciar que Odín le toque con la punta de su lanza". Y el primer modo de conseguirlo era mediante la instauración de una severa disciplina, el ascetismo y la organizacn. Recordemos, con respeto a la importancia de la noche, que el mismo Adolf Hitler habló en "Mi Lucha" sobre la diferencia de efectos que sus discursos conseguían en las muchedumbres por la mañana y por la noche. Para él, las tardes, y especialmente las noches, eran el momento ideal de dar un discurso y de hacer valer su magnetismo. Hagamos notar también que, en las SS, los colores predominantes en los uniformes y en su simbología eran el negro y el plateado. Simbólicamente, se cubrían de noche, de oscuridad, de truenos y de luz lunar y estelar. Quien había sido poseído una vez por el berserkergang estaba ya marcado con una señal de por vida. A partir de entonces, el trance no sólo le venía al ser invocado antes del combate, sino que también podía caer sobre él de repente en momentos de paz y sosiego, transformándole en cuestión de segundos en una bola de odio, adrenalina y gritos infrahumanos en busca de destrucción. Así, la saga de Egil describe cómo el padre de Egil, un berseker, sufrió repentinamente la posesión del berserkergang mientras jugaba pacíficamente a un juego de pelota con su hijo y otro pequeño. El guerrero, horriblemente agitado, y rugiendo como un animal, agarró al amigo de su hijo, lo alzó en el aire y lo estrelló contra el suelo con tanta fuerza que murió en el acto con todos los huesos del cuerpo rotos. Luego se dirigió hacia su propio hijo, pero éste fue salvado por una sirvienta que, a su vez, cayó muerta ante el poseído. En las sagas, las historias de bersekers están salpicadas de tragedias en las que el berserkergang descontrolado se vuelve contra los seres más allegados al poseso. Si hubiese que encontrar un equivalente griego, lo tendríamos en la figura de Hércules, quien durante un ataque de ira mató a golpes a su propia esposa Megara y a los dos hijos que tenía con ella, lo cual motivó sus 12 tareas como "penitencia" para expiar su pecado. En el ámbito de la mitología tenemos muchos ejemplos de la furia de los bersekers. La saga del rey Hrolf habla del héroe berseker Bjarki, que combatía por dicho rey y que en una batalla se transformó en un oso. Este oso mató a más enemigos que los cinco campeones selectos del rey. Las flechas y las armas rebotaban de él, y derribó a hombres y caballos de las fuerzas del enemigo rey Hjorvard, desgarrando con los dientes y las garras cualquier cosa que se interpusiera en su camino, de tal modo que el pánico se apoderó del ejército enemigo, disgregando sus filas caóticamente. Esta leyenda —que no deja de ser eso, una leyenda— representa la fama que habían adquirido los bersekers en el Norte, como grupos reducidos pero, por su bravura, perfectamente capaces de decidir el resultado de una gran batalla. Ahora bien, ¿cuál es la explicación para estos hechos, que rebasan con creces lo normal? ¿Cómo hemos de interpretar el berserkergang? En nuestros días, algunos que siempre miran con resentida desconfianza cualquier manifestación de fuerza y salud, han querido degradarlo. Para muchos de ellos, los bersekers eran simplemente comunidades de epilépticos, esquizofrénicos y demás enfermos mentales. Esta ridícula explicación no satisface en absoluto, ya que la epilepsia o la esquizofrenia son patologías cuyos efectos no se pueden "programar" para una batalla como hacían los bersekers, y bajo sus ataques es imposible realizar acciones valerosas o mostrar heroísmo bélico. Un epiléptico se hace más daño a sí mismo mordiéndose la lengua y cayendo al suelo que destrozando las filas de un numeroso ejército enemigo, y además puede ser reducido por una sola persona. Peliculeramente, otros han sugerido que los bersekers eran alianzas de individuos que habían sufrido mutaciones genéticas, o los supervivientes de un antiguo linaje germánico desaparecido, organizados en forma de comunidades-sectas. Incluso se puede tener en cuenta la explicación "chamánica", según la cual los bersekers eran poseídos por el espíritu totémico de un oso o de un lobo. Como se ve, las razones son tan variopintas como variopintos son los personajes que se meten a opinar al respecto. La explicación más conocida, empero, es la de que estos hombres combatían drogados. Según dicha teoría, los bersekers ingerían un hongo llamado amanita muscaria (seta de tallo blanco y sombrerete rojo con motas blancas, que abunda entre los bosques de abedules del norte de Europa), o bien algún mejunje preparado con dicha seta. Ésta tiene una toxicidad elevada gracias a un alcaloide llamado muscarina, que altera completamente la conciencia y la percepción. Actualmente se la ha catalogado como "venenosa", dado que en dosis elevadas resulta mortal. La teoría de la amanita muscaria fue elaborada en 1784 por el profesor sueco Samual Ödman (que supo de la utilización del hongo por parte de chamanes siberianos), y se perfiló hasta cierto punto porque la mitología germánica explicaba que, de la boca de Sleipnir —el caballo de Odín, de ocho patas— goteaba una espuma roja que, al llegar al suelo, se transformaba en la seta. Otras teorías de drogas sugieren cerveza con beleño negro o pan o cerveza contaminados con cornezuelo del centeno. La teoría de las drogas no convence, y los dos hechos anteriores (chamanes siberianos + caballo de Odín) son las únicas pruebas que tenemos para corroborar tal tesis. Por otro lado, la simple ingestión de una droga no garantiza por sí misma un arrebato de devastación y frenesí guerrero como el que experimentaban los bersekers. Si es que ingerían efectivamente una droga, habría sido tras una larga y dura preparación guerrera y ascética que les hubiese hecho resistir la posesión del od, con dosis cuidadosamente pensadas por auténticos conocedores de sus efectos, y con ritos diseñados para realzar y canalizar ciertos aspectos relacionados con la sustancia. Nos es más lógica, pues, la teoría de que el berserkergang se desencadenaba mediante una especie de "orden hipnótica programadora" que se almacenaba en el subconsciente a través de una violenta y traumática iniciación ritual, y que en adelante se "activaba" automáticamente escuchando el ruido de las armas, los gritos de batalla y los cánticos que invocaban la furia de Odín, dando lugar al irresistible ansia de estar en el centro del combate, allá donde la lucha era más encarnizada y la furia más densa. En cualquier caso, lo más probable es que las técnicas de consecución del berserkergang fueran mentales o "psicológicas", a través de procesos hipnóticos y magnéticos catalizados en poderosos rituales, y seguramente amplificados a través de danzas tribales, movimientos, técnicas y respiraciones capaces de generar enormes cantidades de adrenalina en poco tiempo. Y si las drogas estaban realmente presentes, hubiese sido para facilitar la posesión, pero en ningún caso eran las responsables directas del increíble rendimiento combativo que se desencadenaba con dicha posesión. La ornamentada empuñadura de una espada vikinga. Las sustancias liberadas por las drogas pueden estimularse en el cuerpo mediante prácticas de depuración. En las tradiciones iniciáticas, cuando el hombre obtienen control absoluto sobre su cuerpo, puede estimular sus órganos, sus glándulas, a voluntad, liberando las sustancias que desea y causando los efectos que desea, con sólo saber materializar el pensamiento. Lo ideal es que las drogas que se utilicen procedan de nuestro propio interior, pues, realmente, las drogas están ya dentro de nosotros —como por ejemplo la testosterona, la adrenalina, la dopamina, las feromonas y las endorfinas—, sólo que a menudo necesitan de un estímulo para liberarse. El uso religioso de las drogas apareció en una época en que la mayoría de personas ya no eran capaces de entrar en trance de modo natural. Y en cualquier caso la ingestión de las drogas con fines religiosos se realizaba bajo un severo control y ritualismo, sobre individuos preparados física, mental y espiritualmente para aguantar sus efectos, y todo vigilado por sabios de las ciencias naturales, conocedores de las plantas, los animales y la Tierra. Durante las situaciones de gran estrés y violencia, el cuerpo se perturba. Aumenta el pulso, se acelera la respiración y sube la adrenalina como una llama. Tienen lugar una serie de respuestas fisiológicas que en sí mismas no son ni buenas ni malas, sino que su naturaleza dependerá del uso que se haga de ellas y de la salida que se les dé. Los guerreros convencionales "caballerescos", intentaban dominar el torrente de reacciones y sensaciones que les causaba el combate, de modo que, manteniendo su voluntad por encima de ellas, conservaban la "sangre fría" y la consciencia intacta. Los bersekers, en cambio, parecían hacer lo contrario: se dejaban llevar por las reacciones físicas ante la lucha, de modo que éstas tomaban posesión de ellos y acababan convirtiéndoles en bestias que lo "veían todo rojo". Afloraba en ellos una voluntad totalmente independiente de la consciencia. Sólo los mejores eran lo bastante duros como para dejarse llevar de verdad por el torrente de ferocidad, soltar sus impulsos salvajemente, perder el control, romper todo lazo y toda atadura para dejar cabalgar libre a la bestia, saborear el profundo y primitivo placer de la carnicería, de la sangría, de la matanza, de la dominación, de la posesión y de la destrucción, sumergir todo su ser en el caos absoluto y sobrevivir para contarlo —aunque es muy probable que después ni siquiera recordasen claramente lo sucedido. ¿Es todo esto un barbarismo salvaje? Sí, pero forma parte de la naturaleza humana, nos guste o no. Dar la espalda a esos asuntos sólo sirve para que luego nos cojan desprevenidos. Ignorar que tenemos un lado animal es como mutilar el espíritu y sabotear el cuerpo. Por el contrario, aceptar esto y dominarlo equivale a reconciliarnos con nosotros mismos. En cuanto al ataviarse con pieles de animales simbólicos, obedece a una tradición chamánica, totémica y pagana hasta la médula, y le prestaremos atención porque expresa una idea muy importante. El lobo y el oso son signos de masculinidad libre, pura, salvaje, fértil y desenfrenada. La piel del oso o del lobo se conseguía combatiendo con él en un cuerpo a cuerpo y matándole, lo cual era una prueba iniciática de los bersekers igual que entre algunos celtas lo era el matar a un jabalí. Los bersekers eran sugeridos así de que se apoderaban de las cualidades totémicas inherentes al animal en cuestión —oso o lobo—, adquiriendo su fuerza y ferocidad, poseyendo sus cualidades como si se hubiesen conquistado para sí, y adoptando la piel de la bestia vencida como símbolo de esta transformación. Como signo de prestigio, muchos bersekers añadían la palabra björn (oso) a sus nombres, resultando en nombres como Arinbjörn, Esbjörn, Gerbjörn, Gunbjörn o Thorbjörn. El lobo (proto-germánico *ulf) resultó en nombres como Adolf, Rudolf, Hrolf o Ingolf. Mircea Eliade dijo con respecto a la apropiación de las pieles de animales: Se devenía "berserkr" tras una iniciación que comportaba pruebas específicamente guerreras. Así, por ejemplo, entre los chatti, nos dice Tácito, el postulante no se cortaba los cabellos ni la barba antes de haber matado a un enemigo. Entre los Taifali, el joven debía abatir un jabalí o un oso y entre los Hérulos, era necesario combatir sin armas. A través de estas pruebas, el postulante se apropiaba de la forma de ser de la fiera: se convertía en un guerrero temible en la medida en que se comportaba como una bestia de presa. Se transformaba en superhombre porque conseguía asimilarse a la fuerza mágico-religiosa compartida por los carniceros. Una vez más, se verá esto como primitivo y bárbaro, pero los romanos también lo hacían, como podemos ver en los portaestandartes de las legiones, que se cubrían con pieles de lobos, osos o felinos salvajes (como pueblo indoeuropeo bárbaro, los antiguos itálicos, antepasados de los latinos, debieron tener su propia versión del "guerrero poseído" ). También el héroe griego Heracles, tras combatir con un monstruoso león y matarlo con sus propias manos, se puso su piel. El irlandés Cuchulain mató a un monstruoso mastín y ocupó su lugar como guardián del Ulster. Sigfrido, el héroe del germanismo, se bañó en la sangre del dragón Fafnir, matado por él, y con ello se hizo casi invencible. En los misterios de Mitras, un restringido culto militar sólo para hombres y practicado por las legiones de Roma, los iniciados se cubrían de la sangre del toro sacrificado en una ceremonia de alto poder sugestivo. En la misma línea de ejemplos relacionados, tenemos otros casos que se refieren a "segundas pieles" y baños endurecedores: Aquiles fue bañado por su madre en las aguas del oscuro río Éstige, que lo hicieron invulnerable. La diosa céltica Ceridwen poseía un caldero mágico que daba salud, fuerza y sabiduría a cuantos se bañaran en él. Las madres espartanas bañaban a sus recién nacidos en vino, pues pensaban que eso endurecía a los duros y acababa con los blandos. Las aguas del Ganges, aun hoy en día, son consideradas salutíferas para los hinduistas. La idea tras todos estos mitos era que exponerse a fuerzas destructivas, telúricas y oscuras ayudarían a endurecer la "envoltura" del iniciado y a protegerlo en el futuro contra experiencias similares en el campo de la muerte y del sufrimiento. Todo esto simbolizaba, además, la lucha del espíritu por tomar control de la bestia telúrica, tras lo cual se recubría de lo conquistado, entraba en la carcasa vacía, la poseía, la transformaba a su imagen y semejanza y, a la vez, cambiaba su personalidad por una distinta, entrando en una nueva fase y simbolizando asimismo el tránsito a una nueva manera de percibir el entorno y de ver las cosas —una nueva piel, una nueva coraza, un nuevo escudo, la percepción del mundo a través de los sentidos de la bestia—, tomar posesión de la materia y, desde dentro, transformarla a imagen y semejanza del espíritu. Esta filosofía de posesión es un rasgo característico de todas las sociedades guerreras iniciáticas. En ciertas unidades de élite de las SS nazis, una de las pruebas era combatir, sin armas y con el torso desnudo, contra un perro-lobo o un mastín embravecido. Como reminiscencia de todos estos asuntos en pleno Siglo XIX, cantaban los húsares imperiales del II Reich, herederos de las unidades guerreras de élite del germanismo: "De negro nos vestimos / de sangre nos bañamos / con la totenkopf en el casco / Heil! Heil! / ¡Somos invencibles!" Aquellos bersekers que luchaban desnudos se relacionaban con la conducta de los tempranos celtas, que también lo hacían (de hecho, la figura del "guerrero poseído" fue también recurrente entre los celtas). Sus cuerpos, curtidos desde la infancia, no sentían frío ni aunque estuvieran desnudos sobre la nieve. Como hemos dicho, algunos también se pintaban de negro, reivindicando el lado oscuro y fiero, propio de las eras en las que la luz se ve acosada. Ya hemos visto cómo el romano Tácito describió a los harii que, pintados y con escudos negros, se lanzaban al combate con ferocidad sobrehumana. Para los antiguos indo-iranios, el dios Vishnu, en las épocas sombrías, se ataviaba con una armadura oscura para combatir a los demonios, ocultando al mundo su aspecto luminoso; pero al alba de la nueva edad de oro, se despojaría de su coraza negra y el mundo conocería su luminoso aspecto interior. En Irán, la männerbund de los mairya vestía armaduras negras y portaba banderas negras. Simbólicamente, se decía que mataban al dragón, y generalmente actuaban de noche. Los cátaros se vestían con largas túnicas negras, y sus estandartes religiosos eran negros (algunos con una cruz céltica blanca en su interior). También los SS se vistieron de negro y lucieron banderas negras, además de la macabra totenkopf. Se quería simbolizar así el dominio y el conocimiento de la oscuridad, de lo que pertenece a la mano izquierda, al lado siniestro, al miedo, a la muerte y al horror. Dominar y conocer al enemigo es dominar y conocer al oso, al lobo, al dragón, al toro o al animal totémico que el hombre luchador descubra en sí mismo. Cubrirse de negro equivale a cubrirse con la piel de la bestia enemiga, pues la oscuridad es la enemiga —hasta que no sea dominada. LA EXPANSIÓN DE LA FURIA DEL NORTE Este mapa muestra la expansión nórdica en Europa. El rojo se corresponde con las zonas de colonización escandinava, y el verde con las zonas sometidas a las incursiones y a la influencia vikinga. Los vikingos fueron particularmente prolíficos en Francia, las Islas Británicas y las cuencas de los grandes ríos rusos. No se incluyen en el mapa ni Groenlandia ni Vinland (el asentamiento vikingo en Norteamérica). En un momento dado de la Alta Edad Media, a finales del Siglo VIII, los pueblos escandinavos se embarcaron en una serie de prolíficas expediciones. Unos sostienen que esta súbita blitzkrieg de los vikingos se debe a una superpoblación motivada por la poligamia, en el seno de una tierra poco fértil. Otros, como Varg Vikernes, mantienen que las razzias vikingas eran una venganza contra el mundo cristiano, después de que el obispo Bonifacio talase, en Sajonia, en el año 772, bosques sagrados y, particularmente, la encina que los sajones tenían consagrada a Donnar —un árbol antiquísimo venerado por todos los pueblos germánicos del mundo, y que se consideraba la versión terrestre del Irminsul, el Eje del Mundo. La imagen que el folklore y la propaganda cristiana nos ha legado de los vikingos ha de ser corregida. La Iglesia satanizó a los vikingos, representándolos como sucios bárbaros con cuernos en los cascos, cuando según la "Chronica" de John Wallingford, "gracias a su costumbre de acicalarse el pelo todo los días, bañarse cada sábado y cambiarse de ropa regularmente, son capaces de minar la virtud de las mujeres casadas e, incluso, seducir a las hijas de nuestros nobles para transformarlas en sus amadas". Estamos hablando de una época en la que el cristianismo había estigmatizado la higiene como algo sensual y "pagano". El historiador árabe Ibn Fadlan, embajador de Baghdad a los búlgaros del Volga, dice de los vikingos: "nunca he visto especímenes físicos tan perfectos, altos como palmeras, rubios y de piel rubicunda". Añade que a menudo lucían tatuajes de diseños vegetales de pies a cuello, y que iban armados siempre con un hacha, una espada y un cuchillo. Los vikingos acabaron siendo famosos en toda la cristiandad, en el Este pagano y en gran parte del mundo islámico. Los árabes los llamaban mayus, los khazares rus (de ahí "Rusia" ) y los eslavos varegos. En la mayor parte de Europa Occidental fueron conocidos como normandos —es decir, hombres del Norte. Generalmente su forma de actuar era zarpar en grandes flotas, saquear los poblados de las costas, establecer "centros de operaciones" costeros para planear otras incursiones y navegar por los grandes ríos para llegar a otras ciudades del interior (como Pamplona, Sevilla o París). Son conocidas sus numerosas proezas, desde la colonización de Islandia, Groenlandia y América hasta el arrebato de Sevilla a los moros (año 844), su saqueo y su conservación durante una semana entera, pasando por la fundación de ciudades rusas como Novgorod (862) y Kiev (864), así como el primer estado ruso (Rus de Kiev) y el sitio de París en 885. El rayo del mar: durante siglos, una flota de drakkars yendo de compras fue la visión costera más pavorosa para un europeo medieval. 911 fue el año que el danés Rollón recibió del rey francés Carlos el Simple el ducado de Normandía, para aplacar el pillaje vikingo al que estaba siendo sometido todo el norte de Francia. En un solemne el acto de homenaje al rey Carlos, se informó a Rollón de que debía inclinarse ante él y besarle los pies. Él, escandalizado y ofendido en su orgullo, se negaba a humillarse de tal modo, diciendo que "nunca me inclinaré ante nadie y nunca le besaré el pie a nadie". Los obispos aduladores, empero, insistían en que "quien recibe tal don tiene que besar el pie del rey". Así acorralado, Rollón ordenó a uno de sus guerreros que llevase al cabo el acto. Éste tomó el pie del rey y, permaneciendo erguido, se lo llevó a la boca y lo besó, haciendo caer al rey de espaldas, de tal modo que toda la corte presente rió con fuerza. Esta anécdota muestra el lado arrogante y orgulloso de los vikingos, hombres aun inocentes e incontaminados por la mentalidad servil de la sociedad civilizada. Estos vikingos de Norrmandía se cristianizaron, echaron raíces en Francia y acabaron olvidando sus raíces escandinavas. Su posterior expansión los llevó a Inglaterra, al Mediterráneo, al sur de Italia (reino normando de Sicilia) e incluso a Oriente durante la era de las cruzadas. Muchos normandos jugaron un papel importante en las órdenes de caballería. Durante un tiempo, los vikingos hicieron de Inglaterra un reino danés. Los anglosajones bajo el rey Alfred el Grande, germanos como los vikingos, se enzarzaron con ellos en una guerra en la que los vikingos fueron confinados al norte de Inglaterra, en un reino llamado Danelaw ("ley danesa" ), donde regía el paganismo nórdico y donde hubo una amplia colonización de familias vikingas, hasta tal punto que legaron numerosas palabras al vocabulario inglés. Algunos historiadores han llamado a esa "otra Inglaterra" paralela, la "Inglaterra escandinava". Aquí, los vikingos establecieron capital en Jorvik (York) y se dedicaron al arraigo antes que al saqueo, estableciendo granjas, campos de cultivo y centros de comercio. El Danelaw y las principales zonas de asentamiento vikingo en Gran Bretaña. Aparte de las zonas señaladas, toda la costa recibió una fuerte influencia escandinava. Pero tanto los vikingos como los normandos se disputaban Inglaterra. La guerra estalló cuando el rey Harold de Inglaterra, anglosajón, tuvo que enfrentarse a primero con el rey Harald de Noruega y después con el rey Guillermo el Conquistador, de Normandía, que se disputaban el trono. Los anglosajones de Harold se enfrentaron a los noruegos de Harald Hardrada (el último rey vikingo "de la vieja escuela" ) en la batalla del Puente de Stamford. Tras haber vencido a Harald, las maltrechas tropas anglosajonas de Harold se desplazaron unos 360 kilómetros desde Yorkshire (norte de Inglaterra) hasta Sussex (sur de Inglaterra), donde Guillermo les esperaba con tropas normandas frescas. Las exhaustas tropas anglosajonas se enfrentaron a los normandos en la famosa batalla de Hastings (1066). Por la falta de una buena caballería y porque muchos abandonaron la seguridad del muro de escudos y lanzas para perseguir a los caballeros normandos que se retiraban para volver a cargar, los anglosajones perdieron. Harold murió con el cráneo atravesado por una flecha que le entró por un ojo. Fue una tragedia para Inglaterra. Los "normandos" (realmente daneses afrancesados) importaron el idioma francés, contaminando al anglosajón y despojándolo de sus resonancias más germánicas. El francés se convirtió en lengua de la nueva corte normanda, y el anglosajón —esto es, el inglés antiguo— en el idioma de los plebeyos y la aristocracia desposeída. Inglaterra se contagió también con la mentalidad oriental. Su foco de atención y relaciones culturales pasó desde Dinamarca, el norte de Alemania y Escandinavia, hasta Francia y el Vaticano, y en este sentido no hay duda de que hubiese sido mejor incluso un triunfo vikingo. Los normandos importaron, además, una servidumbre feudal de tipo cristiano (que tenía sentido en lugares donde los germanos constituían una aristocracia minoritaria, pero no en Inglaterra, donde la mayor parte de la población era de origen germánico), barriendo con el antiguo derecho sajón, tan odiado por la Iglesia, y que sólo permaneció en el condado de Kent, que había sido el lugar donde desembarcaron los primeros anglosajones (concretamente los jutos, procedentes de Dinamarca) en el Siglo V, y donde la tradición germánica anglosajona era acaso más fuerte y estaba más arraigada. Sin embargo, los normandos aportaron indudablemente innovaciones beneficiosas: grandes castillos de piedra con fosos y el espíritu de la nueva caballería. Los anglosajones, en cualquier caso, no se iban a resignar con aquella situación, y muchos de sus aristócratas, encabezando a su pueblo, tomaron parte en una resistencia oculta contra la invasión "normanda", que no era sino una invasión francesa. La misma leyenda de Robin Hood se refiere a la pugna entre anglosajones y normandos, en la que una männerbund anglosajona, encabezada por un noble sajón, se retira al bosque y lleva al cabo "guerra de guerrillas" contra la ocupación. La expansión vikinga fue tan inmensa, en fin, que incluso se han encontrado estatuillas de Buda en tumbas escandinavas. No sin razones bien fundamentadas, algunos autores, como el francés Jacques de Mahieu, han colocado a los vikingos en la base de aristocracias de lugares tan distantes como Perú y Méjico, y de ahí extraños casos como Quetzalcoatl, Kukulkán, Ullman o Viracocha, dioses precolombinos con rasgos europeos (como la barba, la piel blanca, el pelo claro o los ojos azules). De las nacionalidades escandinavas, los noruegos tendieron a explorar Islandia, Groenlandia y América, los daneses se concentraron en Inglaterra, Escocia, Alemania, Francia e Irlanda, y los suecos se dedicaron sobretodo a sus aventuras en el Este, incluyendo Finlandia, Rusia, las guerras contra los khazares y los tártaros, y sus hazañas en el mundo islámico y bizantino. Ahora bien, los no-vikingos consideraban a los bersekers como la máxima expresión de esta ira del Norte que se extendía como la pólvora por Europa. La misma imagen arquetípica del vikingo sanguinario que combate semidesnudo y mata indiscriminadamente, se corresponde más con el berseker que con el guerrero vikingo corriente. La fama y el prestigio de los bersekers en el Norte eran enormes. Fueron guardaespaldas en numerosísimas cortes reales, entre ellas la del rey Harald "Bellos Cabellos" de Noruega. El rey Hrolf Kaki de Dinamarca envió a sus doce bersekers a Adils de Suecia para ayudarle en su guerra contra Ali de Noruega. Tras las campañas militares vikingas, cuando se hacía recuento de bajas, los capitanes militares ni se molestaban en contar a los bersekers, pues se daba por hecho que eran invencibles tras proferir hechizos que los hacían invulnerables al hierro y al fuego, o que eran capaces de inutilizar las armas del enemigo con la mirada. Tal fama llegó a Oriente, de tal modo que el emperador Constantino de Bizancio —hombre poderoso con numerosos medios, y que quería lo mejor— hizo contratar una guardia personal selecta que se componía exclusivamente de bersekers suecos. Fueron conocidos como la "guardia varega". (Con el tiempo, la guardia se llenaría tanto de guerreros anglosajones que pasaría a ser conocida como "guardia inglesa" ). Según escribió Constantino, estos hombres realizaban en ocasiones la "danza gótica", ataviados con pieles de animales y máscaras totémicas. La guardia varega, conocida como pelekiphoroi phrouroi ("guardianes armados con hachas" se destacó gloriosamente en Constantinopla (Miklagard para los escandinavos). Y es que el paganismo escandinavo conservaba un sano chamanismo, profundamente relacionado con la Naturaleza y con Asgard, el cielo de los dioses. Según la mitología germánica, los bersekers caídos formaban en el Valhala la guardia de honor de Odín, por lo que en su vida terrenal procuraban reflejar y "entrenar" esa vocación protegiendo a numerosos reyes cuya figura de poder era asociada a Odín. La guardia varega se hizo famosa en una serie de campañas contra los musulmanes, en una de las cuales los varegos arrasaron nada más y nada menos que 80 ciudades. En cada ejército vikingo, los bersekers formaban un grupo de doce hombres. Los demás guerreros les tenían un gran respeto y temor, y procuraban mantenerse bien alejados de ellos, pues los veían como hombres peligrosos, inestables e impredecibles. Los mismos bersekers se mantenían separados del resto del ejército correspondiente, cultivando el "pathos de la distancia". EL OCASO DE LOS BERSERKERS Los bersekers, igual que todo el paganismo, acabaron cayendo en la decadencia. En un momento dado, seguramente con el advenimiento del cristianismo, el liderazgo religioso esotérico de Escandinavia recibió el toque de gracia, desapareció y se sumergió. Toda la religiosidad germánica y sus tradiciones externas quedaron, pues, sin impulso ni dirección, divididas y débiles, funcionando por inercia. Se procura desde entonces distinguir entre dos tipos de bersekers: el berseker heroico, bravo, valiente y leal guerrero de élite al servicio de un gran rey; y el berseker decadente, bandido errante, dado al robo, al pillaje, a los asesinatos indiscriminados y a las violaciones. Esta figura más tardía se corresponde con bandas de delincuentes de Escandinavia, y sus signos denotan lo que ocurre cuando los impulsos masculinos —que tienen su origen en el lado oscuro y tienden, en principio, a la destrucción— caen fuera del control que otorga la disciplina, el ascetismo y la voluntad. A este tipo de "bersekers" se les describía como terriblemente feos, con rasgos deformes, de una sola ceja, de ojos oscuros y de cabellos negros, teniendo tendencias maníacas y psicópatas. Tales criminales, procedentes de los estratos sociales más bajos de Escandinavia, deambulaban por los poblados desafiando a duelo a los hombres humildes. Puesto que, de rechazar el duelo, serían considerados cobardes, los campesinos aceptaban por honor y amor propio, y generalmente caían muertos bajo las armas del bandido. Éste, que no era un combatiente de honor ni un soldado, se quedaba con las tierras del desafortunado, sus posesiones, su casa y su mujer. En las sagas, a menudo un guerrero noble acababa matando al impostor, liberando a la mujer y desposándose con ella. En el Siglo XI, los duelos y los bersekers fueron colocados fuera de la ley. En 1015, el Rey Eirik I "Hacha Sangrienta" de Noruega los ilegalizó. "Gragas", el código medieval de leyes islandesas, los condenaba asimismo al ostracismo. En el Siglo XII, estos bersekers decadentes desaparecieron. En adelante, la Iglesia cultivó la creencia de que estaban poseídos por el Diablo.

Women against Feminism (Mujeres contra el feminismo) también conocido como #WomenAgainstFeminism o WAF, es un hashtag de Twitter, Tumblr, y una campaña de medios sociales en Facebook, YouTube y otros medios de Internet en la que las mujeres publican fotos de ellas mismas, algunas en estilo "selfie", sosteniendo pancartas hechas a mano indicando las razones por las que desaprueban el feminismo contemporáneo. La mayoría de los mensajes comienzan con la afirmación: "Yo no necesito el feminismo porque", seguido de sus razones. La campaña apareció en julio de 2014, presumiblemente surge en respuesta a la campaña en medios sociales de 2012 "¿Quién necesita feminismo?" que reivindicaba la necesidad de continuar y avanzar el feminismo. Women against Feminism alcanzó notoriedad en los medios de comunicación, comentaristas sociales, y feministas, donde ha recibido algún apoyo y fuertes críticas.La composición de las adherentes a Womens against Feminism parece ser diversa, mujeres de distinos orígenes socioeconómicos, diferentes etnias, orientación sexual, ideologías políticas y estilos de vida. Women against Feminism provocó la visibilización del debate previamente existente sobre el rumbo que ha tomado el feminismo contemporáneo y si realmente es necesario en la edad contemporánea (cuestionamiento que se refiere a la segunda ola del feminismo o a la tercera ola del feminismo principalmente, mientras parece existir consenso sobre lo beneficioso de la primera ola del feminismo y que sus metas generales ya han sido alcanzadas en el mundo occidental por lo cual el feminismo a partir de allí es innecesario en estas sociedades), la puesta en duda de la veracidad científica de algunos sus conceptos más importantes en tiempos actuales (como el llamado "patriarcado" o la identidad de género como mero constructo social), quejas relacionadas con que algunas feministas exageran los problemas de las mujeres sin tener en cuenta los problemas de los hombres (ver: "feminazi", "hembrismo", derechos de los hombres).Un argumento frecuente contra el feminismo en esta campaña es que se dice que el feminismo moderno se ha convertido en un sistema de creencias que presenta una visión distorsionada de la realidad basada en la misandria y en una cultura de victimización de la mujer, además la campaña cuestiona la existencia de la cultura de la violación en la que las feministas contemporáneas alegan que vivimos.18 WAF ha sacado a la luz otras polémicas respecto a temas como familia, natalidad, relaciones afectivas, etc.
Eye in the Sky es el sexto álbum de The Alan Parsons Project, lanzado en 1982 por Arista Records. Probablemente el disco más exitoso de toda su carrera, marcó además su última certificación platino, honor que comparte con I Robot y The Turn of a Friendly Card. Como en los dos discos precedentes, la banda continúa con su enfoque comercial eye in the sky de las canciones y gran parte de la producción sonora, aderezado con detalles de rock progresivo, aunque se puede afirmar que el estilo es mucho más pop rock que progresivo en Eye in the Sky, donde el "hit" que da nombre al álbum es el que más resalta, siendo una de las causas del gran éxito del mismo. En sintonía con el espíritu cósmico del LP, la portada, diseñada una vez más por el estudio Hipgnosis, muestra una ilustración del Ojo de Horus (dorada en los primeros prensajes) sobre fondo verde; variando según la edición a un tono más azulado o amarillento. "Silence and I" y el futurista instrumental "Mamagamma" representaron otros temas destacados. El disco fue certificado 'platino' por la RIAA además de ganar el 'Golden Reel Award'. Lado A "Sirius" (Instrumental) – (1:55) "Eye in the Sky" (canta Eric Woolfson) – (3:40) "Children of the Moon" (canta David Paton coros por Eric Woolfson) – (4:51) "Gemini" (canta Chris Rainbow) – (2:10) "Silence and I" (canta Eric Woolfson) – (7:20) Lado B "You're Gonna Get Your Fingers Burned" (canta Lenny Zakatek) - (5:28) "Psychobabble"(canta Elmer Gantry) - (4:52) "Mamagamma" (Instrumental) - (3:34) "Step by Step" (canta Lenny Zakatek) - (3:54) "Old and Wise" (canta Colin Blunstone) - (4:55) Bonus Tracks CD Eye in the sky fue remasterizado en 2008 y se le añadieron las siguientes pistas: "Sirius" (demo instrumental) - (1:53) "Old And Wise" (canta Eric Woolfson) - (4:31) "Any Other Day" (Studio Demo) - (1:41) "Silence And I" (canta Eric Woolfson) - 7:33 "The Naked Eye" - 10:48 "Eye Pieces" (Classical Naked Eye) - 7:51 Créditos Colin Blunstone - Voz Elmer Gantry - Voz Chris Rainbow - Voz Lenny Zakatek - Voz David Paton - Guitarra, Bajo, Voz, Coros Ian Bairnson - Guitarras acústica y eléctrica Chris Blair - Producción, coordinación Mel Collins - Saxo Stuart Elliot - Batería y percusión English Chorale - Coros Bob Howes - Director de coros Tony Richards - Asistente técnico Eric Woolfson - Voz, composición, sintetizadores, producción Alan Parsons - Voz, composición, sintetizadores, producción, asistencia técnica Hipgnosis - Arte de portada link: https://www.youtube.com/watch?v=J9qP6s33eYk

Hoy nos convoca el tema “Ser Nacionalista”, una cuestión trascendente no sólo en cuanto a nuestra identidad ideológica, sino en especial respecto a nuestro compromiso de vida. Porque no venimos a hablar del Nacionalismo en términos meramente abstractos o genéricos, sino del Nacionalismo como identidad existencial. Cuando decimos “Ser Nacionalista”, queremos referirnos al Pensar, al Sentir y al Vivir como Nacionalistas. Sabiendo, por supuesto, que la Vida es Lucha. Lamentablemente, estamos inmersos en una época oscura, donde la decadencia, la corrupción, la ignorancia, el desánimo y la confusión parecen ser los signos dominantes. Pero no arribamos a estos tiempos nefastos por casualidad sino como fruto del planificado y permanente accionar de quienes pretenden sumir a nuestro pueblo en el colonialismo cultural, político y de todo orden, como condición indispensable para someter y desmembrar a nuestro país. De allí que Ser Nacionalista en la Argentina de hoy equivale a Ser Disidente, a ejercer una heroica y a la vez peligrosa disidencia con el actual estado de cosas. Porque tanto nosotros, los Nacionalistas, como ellos, los enemigos internos y externos de la Patria, sabemos que el Nacionalismo es el único camino para sacar a nuestro país de la postración y de la dependencia. Las tergiversaciones del sistema Por eso, en los últimos años, y dada la evidente crisis de autoridad y representación que sufren las fuerzas y figuras de la politiquería local que responden a ideologismos ya perimidos, vemos como encumbrados voceros y personeros del sistema han pretendido tergiversar o mancillar de distintas maneras el significado de lo que es el nacionalismo. Siendo el Nacionalismo un ideario que se funda en pilares básicos y vertebrales como su creencia en Dios y su fidelidad a la Patria, asistimos, por ejemplo, a la dialéctica absurda y descarada de personajes pertenecientes al marxismo que ahora se presentan como “nacionalistas revolucionarios” o incluso reconocidos maoístas que dicen sostener un “nacionalismo popular”. Y decimos que esa dialéctica es falaz, perversa y descarada porque quienes integran las filas del denominado materialismo científico son ateos, para ellos la religión es el opio de los pueblos, y además son internacionalistas, es decir, reniegan en realidad del concepto de Patria, más allá de sus públicas declaraciones. En otras palabras, los valores de Dios y Patria son antagónicos con su pensamiento, por lo que jamás podrían definirse como nacionalistas de ninguna índole. Y por el otro lado, vemos que también muchos liberales, del liberalismo apátrida y capitalista, vienen haciendo abuso del término nacionalista para despojarlo de cualquier contenido trascendente, que tenga que ver con su verdadera esencia y naturaleza en cuanto a portador de un profundo cambio de estructuras en lo político, lo económico y lo social con sentido nacional, para dejarlo reducido a una suerte de patrioterismo hueco y barato que sólo se saca a relucir en determinadas efemérides o ante ciertos eventos deportivos. Es en definitiva, la típica acción de pinzas de este sistema colonial, de un sistema, reiteramos, en crisis de autoridad y representación, que trata de despersonalizar, de vaciar de contenido o de llevar confusión y contradicción al único ideario que puede traerle problemas estratégicos o que puede afectar de raíz sus intereses, que es el Ideario Nacionalista. Fundamentos del Nacionalismo Por ello, y para que nadie se llame a engaño, es prioritario que definamos los valores y principios en los que se funda el Nacionalismo y sobre todo, qué es Ser Nacionalista Argentino. Digamos, en primer lugar, que la palabra Patria viene del latín Pater, Padre; es decir, la Patria es la obra, el legado inmortal de nuestros Patres, de nuestros Padres, esto es, de los fundadores de la Patria. Es un legado espiritual, es un legado de sangre y es un legado de suelo. A los Padres de la Patria los Patriotas los honramos como nuestros próceres, como aquellos a quienes gracias a su lucha, su sacrificio y muchas veces hasta su martirio, permitieron que hoy tengamos una Nación llamada Argentina . Y precisamente la Nación no es otra cosa que la vigencia actual de la Patria, a través de la Comunidad de los Nacionales. Para ser un Nacional no basta, según nuestro criterio, con haber nacido dentro de los límites territoriales de nuestro país o haberse nacionalizado, sino que los Nacionales son los Bien Nacidos, los auténticos Patriotas, es decir, los fieles al legado de los Padres. Por eso, lamentablemente, no todos los que tienen una ciudadanía formal argentina se comportan como Nacionales. En los hechos, pueden ser habitantes, hayan nacido o no acá, habitan sobre el suelo argentino pero no lo aman, ni lo defienden ni lo sienten. Son habitantes pero no son Ciudadanos, en el sentido trascendente del término. Porque un Ciudadano es alguien que realmente quiere a su país, de allí que Ser Ciudadano y Ser Nacional para nosotros debería ser sinónimo. Y los Nacionalistas somos aquellos Ciudadanos, aquellos Nacionales que llevamos nuestro amor por la Patria al grado de mística, doctrina, compromiso, lucha y militancia. Los Nacionalistas somos la fuerza motriz y en determinados casos incluso la última línea de defensa, el último batallón de la Comunidad de los Nacionales, en otras palabras, de la Nación misma. En quienes siguen las ideologías o ideologismos habituales del sistema, las preguntas o preocupaciones recurrentes suelen ser: ¿qué beneficios obtengo del poder? o ¿cuándo llegaré al poder? o ¿qué obtendré al llegar?…, en el verdadero Nacionalista la pregunta o preocupación diaria en cambio es: ¿qué hice ayer, qué estoy haciendo hoy y qué haré mañana por el bien de mi Patria? Porque desde el fondo de nuestra historia, por el Nacionalismo pasa el meridiano de la lucha de la Patria contra la antipatria. El Nacionalismo es el antídoto ante las falacias imperialistas y globalizantes. El Nacionalismo es la auténtica doctrina libertaria para este siglo XXI, es el camino hacia nuestra libertad nacional e individual, es el camino hacia la revolución integral. Nacionalismo es Patriotismo Militante De allí que frente al planteo: ¿Qué es Ser Nacionalista?, respondemos: Ser Nacionalista, tal como lo definiera alguna vez ese gran maestro de juventudes que fue el Dr. Alberto Ottalagano, es sostener “una concepción Argentina de lo Argentino y del mundo, en función de lo Argentino”, es decir, en función de las tradiciones, de los intereses y de los objetivos históricos de la Nación Argentina . Y cuando decimos sostener, queremos significar llevar esa concepción al grado de mística, lucha y compromiso. El Nacionalismo no es sólo Patriotismo, el Nacionalismo es Patriotismo Militante. Ser Nacionalista es creer en Dios, es honrar a la Patria. Ser Nacionalista es amar y ser miembro del Pueblo. Ser Nacionalista es promover el Trabajo y repudiar la explotación y la usura. Ser Nacionalista es defender los pilares de la Familia y del Orden Natural. Ser Nacionalista es luchar por la Vida, contra el aborto, garantizando a cada argentino sus Derechos Humanos desde el mismo momento de su concepción hasta su deceso. Ser Nacionalista es cuidar y respetar la ancianidad, valorando el esfuerzo y la sabiduría de nuestros mayores. Ser Nacionalista es alentar el Estudio, el Deporte y las Costumbres Sanas en nuestra Juventud, combatiendo la ignorancia, las drogas o cualquier forma de degradación y sometimiento hacia las nuevas generaciones. Ser Nacionalista es practicar las virtudes de la humildad, del servicio, del sacrificio y del amor al prójimo. Ser Nacionalista es, fundamentalmente, cumplir todos los días con la obligación de dar el Ejemplo. La línea San Martín, Rosas, Perón El Nacionalismo Argentino es el portador de una heroica tradición nacional, lleva en sus venas el mandato de sangre de los fundadores y líderes de nuestra nacionalidad. La Idea Nacionalista se forjó en el sable libertador del General San Martín y alcanzó en el siglo XIX su pináculo más alto, su concreción histórica, con la Confederación presidida por el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas, en donde Nacionalismo y Pueblo, Pueblo y Nacionalismo regían los destinos de la Patria. Y vino después la traición, el odio liberal y la intervención extranjera que persiguió al hombre de nuestra tierra. Costó muchas generaciones, generaciones enteras, que nuevamente Nacionalismo y Pueblo volvieran a ser una misma cosa. Contra toda resistencia surgieron los primeros revisionistas, por aquello de que “la Historia es la memoria de la Patria”, y el Nacionalismo como Idea fue ganando otra vez voluntades, pero no alcanzó a sintetizarse en una doctrina orgánica. De hecho existía una disociación entre el Nacionalismo sentimental y telúrico del Pueblo y el Nacionalismo de esos bien intencionados sectores, que no alcanzaron a plasmar sus ideas, hacerlas carne, en las grandes mayorías populares. Tampoco el primer gobierno de Hipólito Yrigoyen, surgido de los sectores medios e integrador de gran parte de las nuevas masas inmigratorias, pudo consolidar un ideario patriota y un proyecto nacionalista, y finalmente debió resignar su continuidad en manos del alvearismo proliberal y antipersonalista, sucumbiendo finalmente en su segundo mandato por su misma debilidad e inoperancia, las traiciones del propio partido y el accionar digitado desde las sombras por las fuerzas de la antigua oligarquía. Al derrocamiento de Yrigoyen y al fracasado intento corporativista de Uriburu, le siguió una larga década infame, a la que puso fin la Revolución del 4 de junio de 1943. Pero es únicamente con la llegada al poder presidencial en 1946 del entonces Coronel Perón, cuando la Idea Nacionalista logra otra vez encarnarse y sintetizarse: Una Nación, un Pueblo, un Líder. A partir de allí, la Idea Nacionalista encuentra un nuevo cauce e inaugura un nuevo ciclo a través del ideario Nacional Justicialista, a través de basamentos doctrinarios y filosóficos que fueron vilmente traicionados y tergiversados por los actuales dirigentes del partido justicialista, que ya no representa en nada al legado de su propio fundador. Y he aquí, entonces, el desafío histórico para el Nacionalismo Argentino de nuestros días: constituirse en el necesario heredero y continuador, en una nueva etapa del Movimiento Nacional, de la obra insigne y señera de San Martín, Rosas y Perón. Porque el pueblo Nacionalista es el mismo pueblo de las guerras de la Independencia Nacional, es el mismo pueblo de la divisa punzó que no se doblegó ante ningún poder extranjero, es el mismo pueblo del 17 de octubre y del 2 de abril. Ser Nacionalista es ser un Argentino pleno, es ser un Argentino libre que lucha por la definitiva liberación de su Patria. Raíces milenarias del Nacionalismo El Nacionalismo es también el portaestandarte de una tradición occidental milenaria. Cada nacionalista Argentino debe ser consciente y estar a la altura de ese legado. Nuestra Patria no surgió por generación espontánea, siendo su antecedente inmediato el Virreinato del Río de la Plata, una herencia que evoca un mandato de grandeza tantas veces despojado y traicionado, el mandato de una Argentina que aún sigue siendo un gigante dormido, pero al que debemos despertar. Una grandeza que nada tiene que ver con afanes expansionistas o colonialistas, sino, por el contrario, con la intrínseca grandeza de la Nación libertadora de medio continente. Desde esa perspectiva, desde esa cosmovisión, el Nacionalismo hunde sus raíces en Grecia, cuna de las ciencias y de las artes, de la superación de la materia, de la exaltación del espíritu, de la armonía. “Todo en su medida y armoniosamente”, decía el General Perón. Bebe de quienes como Sócrates, Platón y Aristóteles hicieron de la moral y de la ética un culto. El Nacionalismo crece en Roma y de allí toma la monumental concepción del Estado. Marcha con su legiones “de cara al cielo pero con los pies en la tierra”, llevando la tradición occidental al mundo. Arriba a Iberia, y allí se funde con los celtas y con los moros. Pero es con la revelación de Cristo cuando el Nacionalismo encuentra su destino misional y su plasmación perfecta. Hecho Fe, hecho Raza, hecho Idioma, con la Cruz y con la Espada constituye una nación y llega a nuestra América. Y allí, la sangre del español y la sangre del indio dan lugar al nacimiento de nuestro gaucho federal, cuya tenaz simiente persiste y sobrevive a las masacres liberales que siguieron al derrocamiento de Rosas, para encarnar casi un siglo más tarde, junto a los hijos y nietos bien Argentinos de laboriosos inmigrantes europeos, al descamisado del 17 de Octubre de 1945. El Nacionalismo también toma de Prusia, de Federico el Grande, el concepto vertebral de que “el gobernante debe ser el primer servidor del Estado”. Y concreta un corporativismo social, una doctrina del trabajo, que no es sino la versión autóctona, estrictamente tamizada de acuerdo a nuestra idiosincracia e identidad nacional, de la Carta del Lavoro de Benito Mussolini. El Nacionalismo es, asimismo, la mejor traducción de la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Equilibra el concepto del individuo con la sociedad, el concepto de interés particular con interés social. Y además el Nacionalismo es la síntesis armoniosa de lo nacional con lo universal. No dudamos en proclamarlo: ¡Qué extraordinario es ser Nacionalista! Nuestro honor es la Lealtad Algunos dicen que en nuestro país la sangre seca rápido, nosotros respondemos que la sangre de nuestros Héroes y de nuestros Mártires no se negocia y que ellos marchan espiritualmente en nuestras filas, alentándonos con su ejemplo en las horas difíciles, marcando a fuego el carácter y el rumbo de nuestra lucha. Los Nacionalistas hacemos un culto de la Lealtad, porque la Lealtad es lo único que dignifica al hombre. Por eso el verdadero Nacionalismo es el que ha tomado la bandera de sangre de tantos miles y miles de camaradas que en nuestro territorio continental, en nuestras irredentas Islas Malvinas y en el mundo, entregaron sus vidas en el frente de batalla con una consigna grabada en su corazón: Nuestro Honor es la Lealtad. Cada Nacionalista Argentino lleva el mandato de una Revolución inconclusa, lleva el mandato de una Nación rebelde y de un Pueblo Líder, de un Nuevo Orden, capaz de dar unidad de concepción y de acción al surgimiento victorioso de la Gran Argentina . Donde hay una voluntad, hay un camino Seguramente, no van a faltar los agoreros que nos digan y traten de convencernos que ese surgimiento, en medio de la oscuridad y mediocridad de estos tiempos, se torna imposible. Pero la misma historia de la humanidad nos demuestra que aquellas cosas u objetivos que algunos juzgaron como imposible, fueron después las grandes realizaciones de quienes tuvieron el valor, la voluntad y la tenacidad para ser artífices de su propio destino. Desde Bandera Vecinal estamos convocando a una gesta que excede lo meramente partidario, porque el partido no es otra cosa que un instrumento, que un medio, al servicio de la Causa Superior que nos hermana. Estamos convocando al Despertar Argentino, a la gesta de poner en marcha una nueva etapa del Movimiento Nacional, único camino para alcanzar la liberación de nuestra amada Patria. Muchos de nosotros venimos de largos y duros años plagados de persecuciones, proscripciones y atropellos de todo tipo. Pero las adversidades sólo lograron fortalecernos y ya demostramos que pudimos quebrar la estrategia proscriptiva del enemigo en ámbitos donde éste se creía invencible. Ahora, más que nunca, no hay que aflojar, los años venideros son claves y si persistimos, vamos a alcanzar finalmente el triunfo. Un triunfo sin cadenas, sin compromisos espúreos, un triunfo de hombres y mujeres libres. No importa cómo los lenguaraces del sistema nos etiqueten, califiquen o descalifiquen, no importa que aún aquellos que dicen compartir algunos de nuestros postulados estén ganados por el pesimismo y la resignación. En Bandera Vecinal no estamos dispuestos a agachar la cabeza y seguir al rebaño. Es mejor vivir un día como león que toda una vida como cordero. Nosotros somos el Nacionalismo Social en marcha, nosotros somos el Patriotismo Militante, nosotros somos los hombres y la mujeres de la Cuarta Posición, los pioneros de una nueva etapa del Movimiento Nacional. La palabra imposible no figura en nuestro diccionario, porque estamos convencidos que donde hay una Voluntad hay un camino. ¡ Argentina Vencerá! 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Siete datos curiosos sobre "The Big Bang Theory" que posiblemente no sabías A poco de estrenarse su nueva temporada, te acercamos información sobre la serie y sus personajes que seguramente te sorprenderá. The Big Bang Theory es todo un suceso televisivo. Sus personajes y trama generaron tal conexión con el público que este 26 de septiembre llegará a la pantalla chica su séptima temporada, de la mano de un capítulo doble. Antes de conocer qué tiene preparado la serie para este nuevo comienzo, te dejamos algunos datos curiosos sobre ella y sus personajes que seguramente desconocías. Amor fuera y dentro de la pantalla. Kaley Cuoco, Penny, y Johnny Galecki, Leonard, fueron novios durante dos años mientras filmaban las primeras temporadas de la serie pero, eventualmente, pusieron fin a su relación. "No quería andar escondiéndome. No podíamos hacer nada. No era tan divertido como esperaba que fuera", aseguró la rubia. Comprometidos al 100 por ciento. Mayim Bialik, la actriz que interpreta a Amy, aprendió a tocar el arpa porque era el instrumento favorito de su personaje así como Jim Parson, Sheldon, aprendió a usar el theremín o eterófono. Uno de los primeros instrumentos musicales electrónicos. No todo es lo que parece. Melissa Rauch, la actriz que interpreta a Bernadette, realmente no tiene esa voz tan particular. Ella creó ese registro para su personaje basándose en la forma de hablar de la madre de Howard. Escaleras. En el set existe sólo un par de escaleras que llevan a los departamentos de Penny, Leonard y Sheldon. Las escenas donde los actores suben y bajan las escaleras tienen que ser grabas en tomas separadas porque la escenografía debe ser cambiada cada vez. Origen de Bazinga!. La característica frase de Sheldon "Bazinga!" surgió de manera espontánea durante una conversación entre Stephen Engel y los guionistas de la serie. Después terminó por convertirse en un sello característico de su personaje. Penny no era Kaley. En el primer piloto de la serie, que no fue puesto al aire, la actriz Amanda Walsh interpretaba el personaje de Penny, que en ese momento se llamaba Katie. Cuando se hicieron las pruebas de aceptación a la audiencia no le gustó la interpretación de Amanda y ahí fue cuando entró Kaley Cuoco para adueñarse del personaje, que pasó a llamarse Penny. Origen de "Soft Kitty". "Soft Kitty", la canción que la madre de Sheldon le cantaba a su hijo cuando estaba enfermo o deprimido es en realidad una adaptación de "Warm Kitty," una canción para niños escrita por Edith Newlin.

La verdadera historia de Muchacha (ojos de papel) (Declaraciones de Luis Alberto Spinetta, durante una entrevista con Víctor Pintos y Guillermo Quintero en los estudios de FMR, en 1984) -Hablemos de Muchacha... -Bueno. -La Muchacha de la canción era Cristina Bustamante... -Mi primer gran amor. Ella vivía en el mismo edificio de Emilio y por eso lo conocía de vista. A veces se juntaban los fines de semana a charlar en la puerta, pero sin pasar a ser más que conocidos. Pero una vez nos quedamos solos en la casa de Emilio, porque sus padres habían viajado, y entonces invitamos a las chicas a tomar algo, a bailar, una especie de asalto. Y ahí, por primera vez, me sentí enamorado. En realidad ya me había enamorado varias veces pero siempre habían sido amores imposibles de realizar por diferencia de edad, no sé, me enamoraba de las maestras, de las pibas más grandes y después no pasaba nada, obviamente. Yo era un inepto absoluto en ese momento. Y bueno, todos esos pequeños amores desembocaron en un gran amor que fue el de esta muchacha ojos de papel, que fue un amor correspondido. Porque también ella me quiso mucho. Fue mi primer amor, mi primer gran amor, inolvidable amor. Y me inspiró una canción. -¿Vos tenías idea que el tema fuera a golpear tanto en la gente? -No, porque nada de lo que uno hiciera en ese momento podía tomarse para especular en eso. Pero la canción emocionaba al que la escuchaba, pasaba eso y punto. Y cuando la estrenamos en el Coliseo, fue tan rotundo el éxito de la canción que yo mismo lloraba, no lo podía creer. Aparte, el día que la estrené, por motivo de una rencilla que habíamos tenido, en la mitad de la canción ella se retiró del Coliseo. Yo cantaba la canción y la veía que se iba por el pasillo hacia el fondo. Ese tipo de cosas bien de pubertad, de 18 años. Amor. -No debe haber mejor halago para una mujer que su amado le dedique una canción. Y tratándose de una canción como Muchacha, no me es difícil imaginar cómo se habrá sentido Cristina... -Es cierto. Se dio vuelta. Aparte, ella la conocía de antes, yo se la había cantado para ella en forma personal. Pero cuando le arreglamos todos los coros y la estrenamos en vivos, fue tremenda la emoción que sentí. Imborrable. Yo lloraba arriba del escenario, porque sentí que toda la gente se conmocionaba con eso. Al instante. Después vino el éxito. Sentí que la canción traspasaba la gente, lo mismo que cuando estrené Plegaria o Figuración, Muchacha traspasaba la gente. Con Almendra me cansé de ver chicos y chicas llorando, de emoción o de felicidad. -Después de aquella pelea y del Coliseo, el romance siguió. -Sí, termina en el Blues de Cris: "Sus ojos al final olvidaré". El romance se fue deteriorando y tuve que tomar una determinación importantísima en mi vida, porque todas esas pasiones son muy intensas, y si bien uno tiene la adicción de amar, también tiene una cruz tremenda en soportar los embates de todas esas pasiones. Sobre todo cuando es muy joven y no tiene la cabeza tan fría, uno es poseído por eso y posee, y eso trae dolor cuando se desposee y se quitan los ropajes, se caen los roles y quedan los individuos solos frente a frente. Es el momento culminante para todo ser humano. Y para mí, el Blues de Cris fue como una auto-declaración de cambio de rumbo. Me fijé olvidar esa mirada, olvidar todo lo que me unía a ella, que en parte había sido, en ese último tiempo, muy doloroso. Y me dispuse a emprender otra vida, descubriendo otras mujeres, otros amores. -¿Cristina te reprochó alguna vez que esa canción que vos le habías regalado, de golpe la hicieras pública y así permitieras que todo el mundo se adueñara de ella? -No. Jamás me reprochó tal cosa. Al contrario, era feliz de que yo obtuviera un éxito a través de eso. Pero en general no quería que yo dijera que se trataba de ella. Muchacha ojos de papel, ¿adónde vas? Quédate hasta el alba. Muchacha pequeños pies, no corras más. Quédate hasta el alba. Sueña un sueño despacito entre mis manos hasta que por la ventana suba el sol. Muchacha piel de rayón, no corras más. Tu tiempo es hoy. Y no hables más, muchacha corazón de tiza. Cuando todo duerma te robare un color. Muchacha voz de gorrión, ¿adonde vas? Quédate hasta el día. Muchacha pechos de miel, no corras más. Quedate hasta el día. Duerme un poco y yo entretanto construiré un castillo con tu vientre hasta que el sol, muchacha, te haga reír hasta llorar, hasta llorar. Y no hables más, muchacha corazón de tiza. Cuando todo duerma te robaré un color.

Ernesto Guevara de la Serna, más conocido por su apodo, Che Guevara, nació en Rosario, Argentina en 1928, de padre de ascendencia irlandesa Ernesto Guevara Lynch y madre argentina Celia de la Serna. El Che, quien fue una figura clave en la revolución cubana, y asimismo, luchó para incitar revoluciones comunistas en varios países de América del Sur, ha sido durante mucho tiempo el ídolo de los adolescentes de izquierda y estudiantes universitarios de Occidente, debido a la popularidad de algunas frases memorables en contra del consumismo en sus obras. Irónicamente, su famoso retrato, que representa la cara vuelta hacia arriba adornada con la boina de un guerrillero comunista, se ha convertido en una de las fotografías más famosas y ampliamente comercializadas en la historia, apareciendo en todo tipo de productos, desde camisetas y jarros de café hasta banderas y carteles en las oficinas de campaña de Obama. Sin embargo, el Che no es un inocente combatiente de la libertad. Apodado como “el Carnicero de la Cabaña”, el Che es reconocido por haber ordenado la ejecución de cientos de personas que se sospechaba que eran traidores a la ideología comunista. Disparaba con frecuencia a sus comandantes y soldados sin juicio, y en muchas ocasiones era, precisamente, él mismo quien realizaba las ejecuciones. Después de apoderarse de Cuba con éxito, Guevara procedió a ordenar el encarcelamiento de homosexuales, del mismo modo, solicitó la ejecución de todos los disidentes políticos, restringió con suma dureza la prensa independiente, trató de prohibir el rock and roll y condujo a la economía cubana a la quiebra. En su juventud, fue conocido incluso por muchos de sus amigos por ser un irremediable racista, y rara vez se bañaba, debido a su asma. En respuesta a la popularidad completamente inmerecida del Che entre los jóvenes anti-sistema en el Reino Unido y en todo el mundo, muchas organizaciones han comenzado a poner carteles con ciertas citas del guerrillero, titulados: “¿Quién dijo esto: el Che o Hitler?” Invariablemente, todas las citas, seleccionadas por su brutalidad, son de Guevara. Siguiendo esa línea, aquí están diez de las citas más repugnantes del ‘luchador por la libertad favorito de todos los estudiantes universitarios, el comandante Che Guevara: 1. “Los jóvenes deben abstenerse de cuestionamientos ingratos de los mandatos gubernamentales. En su lugar, tienen que dedicarse a estudiar, trabajar y al servicio militar.” 2. “¡Los jóvenes deben aprender a pensar y actuar como una masa. Es criminal pensar como individuos!” 3. Durante la crisis cubana de los misiles en octubre de 1962, el Che apoyó a Fidel en la confrontación nuclear con Estados Unidos. Se decepcionó cuando Khrushchev decidió retirar los misiles, ante la amenaza de una guerra nuclear (ver las Memorias de Nikita Khrushchev). Él le dijo al reportero británico Sam Russell del periódico socialista Daily Worker que “si los misiles hubiesen permanecido (en Cuba), los hubiésemos utilizado contra el mismo corazón de los Estados Unidos incluyendo a Nueva York. Nunca debemos establecer la coexistencia pacífica. En esta lucha a muerte entre dos sistemas tenemos que llegar a la victoria final. Debemos andar por el sendero de la liberación incluso si cuesta millones de víctimas atómicas.” 4. “Hay que acabar con todos los periódicos. Una revolución no se puede lograr con la libertad de prensa.” 5. “Para enviar hombres al pelotón de fusilamiento, la prueba judicial es innecesaria. Estos procedimientos son un detalle burgués arcaico. ¡Esta es una revolución! Y un revolucionario debe convertirse en una fría máquina de matar motivado por odio puro.” 6. “¡El odio es el elemento central de nuestra lucha! El odio tan violento que impulsa al ser humano más allá de sus limitaciones naturales, convirtiéndolo en una máquina de matar violenta y de sangre fría. Nuestros soldados tienen que ser así.” 7. El racismo de Che se hace evidente en estos comentarios en su diario de viaje: “Los negros, esos magníficos ejemplares de la raza africana que han mantenido su pureza racial gracias al poco apego que le tienen al baño, han visto invadidos sus reales por un nuevo ejemplar de esclavo: el portugués. El desprecio y la pobreza los une en la lucha cotidiana, pero el diferente modo de encarar la vida los separa completamente.” 8. Y continúa “…el negro indolente y soñador, se gasta sus pesitos en cualquier frivolidad o en ‘pegar unos palos’ (emborracharse), el europeo tiene una tradición de trabajo y de ahorro que lo persigue hasta este rincón de América y lo impulsa a progresar, aún independientemente de sus propias aspiraciones individuales.” En la película “Diarios de Motocicletas” omitieron esta observación incómoda del diario del Che. 9. El 18 de febrero de 1957 el guía campesino Eutimio Guerra, acusado de pasar información al enemigo, es enjuiciado por los rebeldes y condenado a muerte. A la hora de la ejecución, sus compañeros no se deciden a pasarlo por las armas, y es cuando el Che se adelanta, extrae su pistola matando de un disparo en la sien a Eutimio, describiendo el acto en su diario de la Sierra Maestra: “…acabé el problema dándole en la sien derecha un tiro de pistola 32, con orificio de salida en el temporal derecho. Boqueó un rato y quedó muerto. Al proceder a requisarle las pertenencias no podía sacarle el reloj amarrado con una cadena al cinturón, entonces él me dijo con una voz sin temblar muy lejos del miedo: ‘Arráncala, chico, total…’ Eso hice y sus pertenencias pasaron a mi poder.” Posteriormente Che escribirá en su Diario: “…ejecutar a un ser humano es algo feo, pero ejemplarizante. De ahora en adelante aquí nadie me volverá a decir el saca muelas de la guerrilla.” 10. En una carta a su padre refiriéndose a dicha ejecución escribe: “Tengo que confesarte, papá, que en ese momento descubrí que realmente me gusta matar.”

El Estado liberal, el conservador y el socialista Antonio José Iregui Tomado de: El espíritu liberal contemporáneo y el mensaje a la Convención Nacional. Bogotá: Minerva, 1929, Pp. 52-5. Texto completo aquí Pequeña introducción: En el proyecto de Libertad Radical 1863, que busca rescatar las acciones, obras y figuras que hacían realidad el liberalismo clásico en Colombia, hemos dado con verdaderas joyas, como podrá ver el lector en entradas anteriores en este mismo blog. Antonio José Iregui es importante porque es uno de los últimos liberales radicales, y tuvo que tomar el lugar de la oposición frente al proyecto regeneracionista de Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro. El Estado socialista crea una entidad, como el Leviatán famoso. Devora, con la voracidad de Hegel y de Marx, el individuo y su propiedad. No concede más libertad que la de trabajar para la colmena estatista. Finca su ideal colmenar en reproducir la especie, estilo reina ápica, fecundada por afortunados zánganos voladores y gástricos, ineptos para bastarse a si mismos. La unidad de cambio es el bono de trabajo, hermano de la espórtula. Los que no tienen se imaginan adquirir lo que otros produzcan, por una especie de ensalmo, que abre el egocentrismo humano, para ponerlo al servicio de todos sin diferencias de méritos y aptitudes, que la naturaleza selecciona, torpemente, según los niveladores que enmiendan su obra. El voto requiere capacidad para emitirlo, y de ahí el deber de no ignorar la que se va a hacer. El voto irrestricto es absurdo, porque confía al número, analfabeta en lo general, la dirección social. Esa demagogia no es la democracia liberal. Son tres concepciones bien diferenciadas. El Estado liberal viene del pueblo, llega a la nación y se extiende por el servicio público, sacando de la esfera individual, no sólo lo que el individuo no puede realizar sino la que tiene carácter de servicio público. De ahí la municipalización del camino, el agua, la luz, la escuela, la seguridad, el orden. El Estado liberal confía al hombre los servicios que el individuo solo o asociado no puede realizar. Todavía tiene realidad aquello de que la casa del hombre es su fortaleza. El individuo que el liberal respeta tiene intervinculaciones íntimas con los demás asociados, que se traducen por una solidaridad económica, política e internacional. La querella de si el derecho es subjetivo u objetivo, le parece deficiente, porque no hay hechos que puedan tenerse por exclusivamente subjetivos u objetivos, una vez que las cosas objetivas carecen de realidad para el yo si no se representan por la idea. Igualmente es incompleta la tesis de los derechos sin deberes, o que no hay sino deberes, a sólo derechos. La verdad es que el derecho no existe sin el deber de respetarlo, y que el deber tampoco es un imperativo categórico sin el derecho que cada individuo tiene a ser respetado en la integridad personal de su vida y bienes. De estos postulados se desprenden muy importantes conclusiones. El Estado no es una providencia, ni agente de ninguna divinidad. Su origen radica en la sociedad misma, como el lenguaje y la ley. El llamado derecho divino es el título de propiedad del Estado, que pretenden tener los reyes y los cleros, para mandar a los demás hombres como sus vasallos y fieles. El Estado liberal no pretende ser puntal de ningún Dios, para refrendar con vanas metafísicas usurpaciones de hecho. Su modesta función se reduce a ser servidor público, no amo de nadie, ni agente divino, ni instrumento de dominación castocrática, de arriba o de abajo. Porque hay castas altas y castas bajas, cuando se arrogan exclusivamente el derecho de dominar y mandar a los demás, en nombre de lo práctico, lo nuevo, lo viejo o la divino. El Estado liberal descansa sobre la capacidad y la dignidad de cada cual, o señorío de sí mismo. De ahí que la frase sufragio universal debe tomarse a beneficio de inventario. Es análoga a aquello de que el sol nace y de que el amor reside en el corazón. Este órgano no tiene la capacidad de formar representaciones de ninguna especie, ya sean sentimientos o pensamientos, función que corresponde al cerebro. El voto requiere capacidad para emitirlo, y de ahí el deber de no ignorar la que se va a hacer. El voto irrestricto es absurdo, porque confía al número, analfabeta en lo general, la dirección social. Esa demagogia no es la democracia liberal. Tampoco pueden ejercer el sufragio los que carecen de voluntad para ejercerlo, por idiotez, prisión, secta o cuartel. Estas condiciones incapacitan al individuo para regirse por sí mismo, porque carece de voluntad propia. Por esto, el espíritu de partido, que es ciego, y el sectario, que es carneril, no deben dirigir los comicios públicos. ¿Quién debe regirlos? El espíritu nacional que inviste al ciudadano del deber de construir el Estado. El voto es función cívica, como derecho y deber político. La propiedad, sillar del Estado, es una función individual y social a la vez, porque naciendo del esfuerzo individual, la división del trabajo la particulariza, para promover el bienestar general con el cambio recíproco de bienes y de servicios. Estas sencillas verdades no envejecen ni caducan. El Estado conservador presume de origen divino y providencial, porque postula que toda autoridad viene de Dios. Fórmula gratuita de los De Maistre y Bonald, a base de casta o secta. ¿Quién les dio esa ejecutoria de mando? ¿Cuándo, dónde, cómo? La tradición no, porque falta el derecho de dominio original que en ninguna dinastía se topa. El Estado del Rey Sol, por ejemplo, deriva de la usurpación de Pepino el Breve, consagrada por óleos pontificios, en cambio de donaciones temporales. Lo mismo hoy que ayer con los Mussolinis. La hegemonía conservadora en Colombia es de pseudo-linaje dinástico, y su señorío de la misma estirpe providencial que el ejercido por el jinete sobre su caballo. Ante la llamada soberanía popular, impuesta por la revolución, los conservadores transan su derecho divino con la soberanía de la nación, subrayando -eso sí- que el Estado y la nación son ellos. "La república somos nosotros", dicen antes y después de Motta y de Restrepo el de Manizales. El Estado socialista crea una entidad, como el Leviatán famoso. Devora, con la voracidad de Hegel y de Marx, el individuo y su propiedad. No concede más libertad que la de trabajar para la colmena estatista. Finca su ideal colmenar en reproducir la especie, estilo reina ápica, fecundada por afortunados zánganos voladores y gástricos, ineptos para bastarse a si mismos. La unidad de cambio es el bono de trabajo, hermano de la espórtula. Los que no tienen se imaginan adquirir lo que otros produzcan, por una especie de ensalmo, que abre el egocentrismo humano, para ponerlo al servicio de todos sin diferencias de méritos y aptitudes, que la naturaleza selecciona, torpemente, según los niveladores que enmiendan su obra. ¿En esta confusión de apetitos gregarios o colectivos, y esa regresión al patriarca de tribu y al sátrapa hegemónico, qué diferencia hay? Lo uno vale tanto como lo otro. Ambos abrogan el hombre, eliminan el individuo y el ciudadano de derechos y deberes solidarios, que es la unidad fundamental del Estado, según la doctrina liberal.