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Los 20 ases del mal (Primera Parte) No importa la nacionalidad ni el momento histórico, la maldad ha encontrado siempre quien la represente. Políticos, militares, reyes, delincuentes, aristócratas o simples psicópatas. Éste es un muestrario de veinte personajes que han bordado su papel de canallas. 1. Nerón (37-68) Nerón vivió en el siglo I y fue emperador de Roma durante 14 años. Más que la política le interesaba el arte (se creía un genio), las fiestas en su honor y el circo. Asesinó a su madre, a su mujer y a todos los que le llevaban la contraria. La vida de este hombre fue breve pero intensa. En los 31 años que estuvo en este mundo tuvo tiempo de cometer todo tipo de fechorías y de hacer tambalearse su propio imperio. Tal vez no fue el más perverso de los emperadores romanos pero en Nerón parecieron confluir todas las compulsiones y taras de sus familiares (Tiberio, Calígula y otros). Accedió al trono a los 17 años luego de la muerte de Claudio, quien lo había adoptado a los 13. Sus primeros cinco años de mandato fueron moderados y era su madre quien llevaba los asuntos importantes. Su carrera de crueldad se inició con la muerte por envenenamiento de Británico, su rival, presenciando personalmente su agonía. De este ensañamiento no se libraron tampoco sus seres más próximos. En el 59 ordenó matar a su madre por criticar a su amante. Después eliminó a su primera esposa de quien se había divorciado y a su antiguo hombre de confianza. La única iniciativa importante de Nerón fue la campaña de Armenia. Pero logró establecer una avanzada defensiva contra los partos a costa de una guerra costosa e inútil. Este desgobierno provocó que estallaran levantamientos los que fueron contenidos con su política de pan y circo. Lo suyo eran los festejos, los certámenes poéticos donde todo el mundo estaba obligado a aplaudirle, las batallas de gladiadores, las ejecuciones públicas y la distribución gratuita de cereales entre el pueblo romano. El descontento de los notables para con esta política derivó en una conspiración contra el emperador. Sin embargo esta trama fracasó y fueron eliminados 18 de los 41 involucrados. El hecho más conocido del reinado de Nerón fue el incendio de Roma del año 64. Según la leyenda negra y algunos historiadores fue el propio emperador el que lo provocó. Esto actualmente está puesto en duda. El fuego se desató en los alrededores de Circo Máximo mientras Nerón disfrutaba de su retiro veraniego. Al conocer la noticia recorrió a caballo los 40 km que lo separaban de la capital y contempló el incendio desde lo alto del Quirinal (según la leyenda tocaba la lira mientras la ciudad ardía). Lo cierto es el incendio duró cinco días y destruyó dos tercios de la ciudad. Nerón se lo atribuyó a los cristianos, lo que sirvió de excusa para perseguirlos. Finalmente los desmanes de su reinado pusieron a todo el imperio en su contra. El Senado lo declaró enemigo público y las legiones se rebelaron contra él. Obligándolo a huir. Nerón se suicido clavándose un puñal en la garganta con la ayuda de su esclavo. La leyenda dice que antes de expirar exclamó: ¡Qué gran artista muere conmigo! 2. Atila (Hacia 406 – 453). El azote de Dios Dice la leyenda que nunca volvía a crecer la hierba donde pisaba el caballo de Atila, un terrible caudillo que solo respetaba la vida del que se unía a su ejercito. No se sabe con certeza la fecha exacta en que se convirtió en rey de los hunos, pero si sabemos que lo fue durante un periodo de 20 años. Su poder se extendía a un territorio que iba desde Europa Central hasta el Mar Negro. El terror que extendió por Europa fue de tal magnitud que se lo llamó “El Azote de Dios”. Atila era un hombre pequeño y robusto, con una gran cabeza, ojos diminutos y grises, barba rala, nariz ancha y piel cetrina, de gustos sencillos y humilde. Se trataba de un hombre de gran cultura para la época ya que hablaba el griego y el latín con fluidez. Antes de ser rey los romanos ya pagaban un tributo anual de 115 kilos de oro. Atila, que sucedió en el trono a su tío, compartió el poder en un principio con su hermano. Tras acusar al Imperio de no respetar los tratados que garantizaban la paz entre hunos y romanos, los nómadas cruzaron el Danubio y arrasaron las ciudades vecinas. Poco después lo hicieron con toda el área comprendida entre el Mar Negro y el Mediterráneo. La devastación solo respetaba a los pueblos conquistados que eran obligados a servir a su ejército. El mismo Emperador de Constantinopla, Teodosio II, fue superado por los hunos que, sin embargo, no pudieron tomar la ciudad porque sus fuerzas, compuestas en gran parte por caballería ligera armada con arcos, carecían de conocimientos para fabricar las armas de asedio necesarias para sitiar la gran metrópoli. Aun así el emperador tuvo que ceder una parte del territorio y pagar con 2000 kilos de oro. Hacia 445 muere su hermano, posiblemente asesinado por Atila. Y así fue como se aseguró el poder absoluto. Se recuerda la invasión a Galia en 451 en la que fue derrotado en la batalla de los Campos Cataláunicos, en la que ha sido descrita como uno de los más terribles enfrentamientos de la antigüedad. Al año siguiente se dirigió a la península Itálica, que fue saqueada a conciencia e incluso hizo huir al Emperador de la capital, en lo que parecía un imparable avance hacia Roma. Finalmente detuvo su horda en el río Po, donde se entrevistó con el Papa León I. Fue su mediación la que motivó la retirada de Atila, impresionado, según se cuenta, por la gran personalidad del religioso. Atila murió a consecuencia de una fuerte hemorragia nasal y un fuerte consuno de alcohol, ingerido durante los festejos de celebración de su reciente boda. Cuando descubrieron su cuerpo, sus guerreros le rindieron homenaje hiriéndose con sus espadas, ya que, “el más grande de todos los guerreros no podía ser llorado con lágrimas ni lamentos, sino con sangre de hombres.” Lo enterraron en un triple sarcófago hecho de oro, plata y hierro junto con el botín de sus conquistas en un lugar aún desconocido, ya que los que participaron del funeral fueron ejecutados para mantener en secreto la localización del enterramiento. 3. Gilles de Rais (1404-1440). El caballero psicópata Gilles de Rais vivió en Francia en el siglo XV. Miembro de una familia rica y noble, pudo ser el perfecto caballero andante, pero llevado por sus instintos violentos y perversos, se dedicó a secuestrar y matar niños. Con apenas 20 años, Gilles de Laval, barón de Rais, era ya un joven de atractiva elegancia y sorprendente belleza. Había recibido una esmerada formación intelectual y militar que lo llevó a tomar lugar al lado de Juana de Arco como primer teniente a favor de su amigo el rey Carlos VII. Sirvió con tal distinción en las distintas batallas de la época, que fue recompensado con el título de Mariscal de Francia. La suerte le seguía sonriendo desde su venida al mundo en 1404. Por aquel entonces su vida transcurría con total normalidad, incluso acababa de ser padre de una niña y era uno de los nobles más ricos de Europa. No obstante su conducta cambiaría tras la captura de su protegida Juana de Arco. El joven Mariscal trató de salvarla con una obstinación casi obsesiva, pero de poco le iba a servir, pues Juana acabaría siendo quemada en la hoguera. Tras el duro shock de haber perdido a la mujer que idolatraba en secreto, Gilles se separó de su esposa y se encerró en su castillo de Tiffauges, negándose a tener contactos sexuales con ninguna mujer. Entonces comenzó una insólita carrera de crímenes y sacrilegios contra la Iglesia, pues trataba de desafiar a Dios por haber permitido que Juana fuese torturada y quemada. Durante ese encierro se dedicó a patrocinar espectáculos teatrales y a organizar costosas fiestas que hicieron mermar su fortuna. Para recomponerla contrató alquimistas para que encuentren la piedra filosofal – que convertiría metales en oro – en un laboratorio instalado en su mansión. Al mismo tiempo dio rienda suelta a sus tendencias pederastas con el secuestro de niños y adolescentes de los alrededores. Una vez atrapados, los torturaba, violaba y mataba, incluso decapitándolos. Entre 1431 y 1440 desaparecieron cerca de 1000 niños en la zona de Rais. Esto despertó las sospechas generales, aunque nadie se atrevía a acusar al barón directamente. Finalmente el 13 de septiembre de 1440 Gilles fue detenido después de haberse descubierto 50 cuerpos torturados en su propiedad. Tras ser acusado de prácticas diabólicas y de haber asesinado a 140 chicos, fue ahorcado y quemado en la hoguera. Antes de morir pidió perdón a las familias afectadas, aunque sus palabras denotan la absoluta indiferencia del psicópata ante las consecuencias de sus actos: “empecé a matar porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías”. 4. Vlad Tepes (1428-1476). El empalador de los Cárpatos Conocido por su crueldad y sangre fría, Vlad el Empalador fue un noble centro europeo que destacó por su lucha contra los otomanos y por exterminar a la quinta parte de la población. Vlad III, señor feudal de los Cárpatos y príncipe de Valaquia, un territorio de la actual Rumania, fue más conocido como Vlad Draculea o Vlad Teples, que significa empalador. Este noble centroeuropeo aterrorizó tanto a sus enemigos como a sus súbditos por sus asesinatos en masa. Gozaba contemplando las torturas, los descuartizamientos y empalamientos que llevaban a una muerte lenta y agónica a los desafortunados que caían en desgracia ante él. Nació en Sighisoara (Rumania). Era el primogenito del príncipe Vlad, apodado Dracul (diablo) por su crueldad y sangre fría. Esto fue heredado por Vlad y por eso fue llamado Draculea, que significa hijo de Dracul o hijo del diablo. Por aquellos tiempos el territorio rumano se veía asediado por los otomanos y los húngaros. Vlad pasó su infancia entre los turcos, por entonces aliados de su progenitor, quien lo entregó al sultán para que se criara lejos de las intrigas de la corte. Tras el asesinato de su padre, gracias al apoyo otomano Vlad logró subir al trono de Valaquia. Una vez allí decidió cambiar de bando, aliarse a los húngaros y junto a ellos enfrentarse abiertamente a los turcos. Previamente se ocupó de eliminar a sus enemigos del interior. Organizó una gran fiesta para los nobles, que llegaron como invitados y acabaron formando parte del banquete. A la mitad del mismo irrumpieron los soldados de Vlad, ataron a los convidados, los pusieron boca abajo y los empalaron con estacas que introducian lentamente por el ano. Algunos tardaron tres días en morir. Para erradicar la pobreza reunió a cuantos mendigos y leprosos transitaran por las calles, les ofreció un banquete y luego prendió fuego el recinto. Eliminó a 3600 personas. Vlad Draculea dejó este mundo durante una batalla contra los turcos en Bucarest por el año 1476, no se sabe a ciencia cierta quién le dio muerte, algunos especulan que fueron los boyardos valacos y otros que sus propios soldados lo confundieron con el enemigo. De lo que sí se tienen registros es que el cuerpo de Drácula fue decapitado por los turcos y su cabeza fue trasladada a Constantinopla, donde el sultán la “empaló” como muestra de que el demonio había muerto. Sus restos descansan en Snagov una isla monasterio cerca de Bucarest. Muchos consideran que Vlad era el demonio hecho carne, que mataba a sangre fría por puro placer y sadismo. Pero están quienes justifican sus tortuosas acciones y lo ven como un héroe nacional basándose en que Vlad III hacía lo necesario para contener las fuerzas que se disputaban Europa y Asia. Para ellos Draculea fue un hombre que actuó acorde a lo sangriento de la época, quien no dudó en hacer lo necesario para frenar a los ejércitos invasores y mantener el orden en sus dominios. Si querés podes ver la Segunda Parte

Los 20 ases del mal (Segunda Parte) No importa la nacionalidad ni el momento histórico, la maldad ha encontrado siempre quien la represente. Políticos, militares, reyes, delincuentes, aristócratas o simples psicópatas. Éste es un muestrario de veinte personajes que han bordado su papel de canallas. 5. Iván El Terrible (1530-1584). El déspota solitario Durante los primeros años de su reinado, el zar Iván impulsó reformas y expandió las fronteras rusas hasta Siberia. Sin embargo, la desconfianza absoluta en todo su entorno, político y familiar, le convirtieron en un monarca ególatra y brutal. Iván el terrible fue el primer monarca en autoproclamarse “zar de todas las rusias”. La ira descontrolada y la violencia son las señas de identidad de sus cincuenta años de reinado, en los que estableció las bases del futuro imperio ruso. Uno de los rituales de la tortura que Iván el terrible infligía en sus victimas era escribir a fuego en su piel: “sin terror semejante, no es posible que haya justicia en el reino.” Ésta era la mentalidad de Iván IV, primer zar de Rusia y político absolutista cuyo férreo mandato asentó las bases de Estado ruso a golpe de ejecuciones masivas. Su padre falleció cuando el tenía tres años, momento en que su madre comenzó a ejercer la regencia del país. El asesinato de su progenitora marcó la vida de Iván, que siempre responsabilizó del envenenamiento a la nobleza moscovita. Ésta se convirtió en su peor enemiga y sus miembros hicieron de la hipocresía su forma de gobierno. Si en público de postraban ante el infante Iván, en el interior del Kremlin no le guardaban ni el más mínimo respeto. Hacia 1543 la nobleza determinó que el debía asumir el poder, pero el joven solicitó ser coronado como zar, título que solo habían ostentado los emperadores bizantinos. Así comenzó el primer periodo de su reinado, en el que trató de convertir a Moscú en una digna heredera de Roma y Constantinopla. Fue notable la expansión territorial, la cual llegó hasta Liberia. En 1553 el Zar había enfermado gravemente y solicitó a los nobles que juraran fidelidad a su hijo Ivanovich, muchos de ellos se negaron convencidos de la inminente muerte4 de Iván IV. Pero esto no ocurrió y el Zar salió de su postramiento y , refrendada su desconfianza en todo su entorno, regresó al poder con una fiereza tal que los ciudadanos lo bautizaron como “Grozny”. Había nacido “el terrible”. Como casi todos los déspotas, Iván era un hombre muy religioso. Se levantaba antes del alba a decir sus oraciones, y él mismo tañía las campanas llamando a los fieles a la oración. Tras cada nueva atrocidad cometida, le invadía un sentimiento pasajero de culpa, que le empujaba a entrar al templo más cercano a rezar escandalosamente, dándose fuertes golpes en el pecho y estrellando su frente contra el altar, hasta el punto de llegar a producirse heridas de consideración. Enfermo de sífilis, se hundió progresivamente en una locura furiosa que corresponde a la fase final de esta enfermedad, agravada por el tratamiento médico que consistía en la toma de mercurio en pequeñas dosis. Dicho tratamiento, corriente en la época, producía daños cerebrales irreversibles que derivaban en constantes cambios de humor, ataques de euforia y de cólera, y psicosis progresiva. En un acceso de cólera, el 16 de noviembre de 1580, golpeó mortalmente con su bastón a su hijo mayor, el zarevich Iván (su preferido). Lloró amargamente su muerte y tuvo remordimientos hasta su muerte, provocando que se tirara del pelo y de la barba o arañara las paredes. Iván IV El Terrible murió cuando se disponía a jugar una partida de ajedrez, el 18 de marzo de 1584 a consecuencia de un ataque de apoplejía, después de pasar unos últimos días tormentosos sintiendo terror, sin dormir y padeciendo alucinaciones 6. Isabel Báthory (1560 – 1614). La Condesa Sangrienta Vivió en Hungría en el siglo XVI. Tras la muerte de su marido dio rienda suelta a su psicopatía secuestrando y torturando a cientos de jóvenes en su castillo. Fue acusada de brujería y condenada a cadena perpetua. La historia la conoce como La Condesa Sangrienta, por su afición a secuestrar y torturar muchachas de los alrededores, cuya sangre se bebía para conservar su juventud. Al menos eso testificaron quienes siguieron el proceso contra ella en unos tiempos convulsos. Isabel nació en 1560 en Byrbathor, una ciudad de la región de Transilvania, en la Hungría profunda. Un país salvaje y, como casi siempre en su historia, dividido, con una parte ocupada por los turcos y la otra en manos de los Habsburgo austriacos. Isabel pertenecía a una de las familias más adineradas y poderosas del país. Era sobrina de Istvan Báthory, príncipe de Transilvania y rey de Polonia. Fue educada con esmero, algo inusual para su tiempo, cuando muchos nobles ni siquiera sabían leer o escribir. Pero Isabel hablaba húngaro, latín y alemán, y además era guapa. Todo un partido… en apariencia. A los 15 años fue obligada a casarse con el conde Ferenc Nadasdy, que tenía 26 y se pasaba la vida batallando contra los otomanos. Una primera muestra de la crueldad de Isabel aparece en la correspondencia que sostuvo con su marido ausente, en la que ambos intercambian ideas sobre las técnicas más apropiadas para castigar a los criados. El caso es que la condesa administró el castillo con mano de hierro y brutales palizas a las sirvientas, a las que golpeaba con un pesado mazo o les pinchaba con agujas debajo de las uñas, por citar algunas de sus diversiones predilectas. Por otro lado, a Isabel le atraían sexualmente las mujeres, pero sus prácticas sádicas, siempre con golpes y sangre, asustaban a las incautas que se prestaban inicialmente a sus requerimientos. La muerte de Ferenc en 1604 fue el punto de inflexión definitivo en la espiral de violencia de Isabel, que al verse viuda dio rienda suelta a toda su psicopatía. Con la ayuda de su cómplice Darvulia, una supuesta bruja de la región, montó un siniestro laboratorio en los sótanos del castillo y se dedicó a las prácticas de magia negra. Entre los aparatos de tortura que supuestamente guardaba en las mazmorras había un autómata llamado La Virgen de Hierro, una dama metálica con un mecanismo que clavaba puñales, además de diversos atizadores enrojecidos al fuego, ganchos y todo lo que la imaginación pueda concebir en estos casos. La razón de esta sinrazón es que Isabel quería mantenerse bella y joven para siempre (tenía 44 años, que en aquella época era casi la tercera edad), y la fuente para obtener la eterna juventud era la sangre de las chicas a las que torturaba. Bebía su sangre, se daba baños de sangre, arrancaba su carne mientras sus sirvientas las sujetaban y cometía actos tan atroces que resultan casi imposibles de creer. Durante un tiempo se mantuvo impune porque elegía a sus víctimas entre las siervas y campesinas, a quienes en esa época aún feudal un noble podía tratar como un objeto, pero tras la muerte de Darvulia Isabel se olvidó de las precauciones y empezó a raptar también a jóvenes de buena familia. Los rumores llegaron pronto a la corte, donde la Báthory no contaba con muchas simpatías, y el rey Matyas ordenó investigar el caso al conde Thurzo, un primo de Isabel enemistado con ella. Thurzo y sus soldados entraron en el castillo sin encontrar resistencia y allí estaban a la vista, según dijeron, los cuerpos desangrados, los instrumentos de tortura, el horror. En el juicio, Isabel se negó a declarar, acogiéndose a sus privilegios nobiliarios. Condenada a cadena perpetua, tapiaron su habitación y allí vivió emparedada durante casi cuatro años, medio muerta de hambre y de frío, alimentándose de la escasa comida que le hacían llegar por una ínfima ventanita. Nunca mostró arrepentimiento ni llegó a entender por qué la condenaron. Murió el 21 de agosto de 1614, al anochecer, “abandonada de todos”, según un cronista de la época. 7. Ranavalona I (hacia 1782 – 1861). Una Asesina en palacio. En uno de los periodos más siniestros de la historia de Madagascar, esta caprichosa reina practicó con sus propios súbditos todas las formas de ejecución imaginables. Nacida a finales del siglo XVIII en el seno de una familia noble, Ranavalona I eliminó a todos sus rivales en su camino hacia el trono. Como soberana conservó parte de la cultura malgache, pero cerró el país al exterior, persiguió a los cristianos y masacró a la población. Apenas conocemos un puñado de datos biográficos sobre los primeros años de Ranavalona, pero sí que nació en la tribu menaje, en algún momento entre 1782 y 1790, en una familia emparentada con la realeza. También un detalle importante: su boda con el rey Radaza, el primer gran monarca de la isla, cuando era poco más que una niña. Muchos historiadores se preguntan hasta que punto estuvo involucrada con la muerte de su marido, y si llegó a envenenarlo. También se cree que eliminó a cualquier rival potencial en el camino hacia la sucesión, incluyendo a buena parte de la familia Radaza. Como gobernante hizo gala de una implacable frialdad. Una de las primeras medidas fue eliminar todos los tratados que había firmado el anterior monarca con las potencias extranjeras, y expulsar de la isla a los no nativos. En intento por erradicar a los cristianos de Madagascar, la reina, que podía movilizar 20000 hombres, ejecutó a todos los que declaraban profesar esa fe o que tenían una Biblia. Tras ser capturados muchos reos era crucificados o vestidos con pieles aun ensangrentadas de animales sacrificados para servir de presa a los perros. Otros eran atados por parejas y arrojados en las selvas más densas para que murieran de hambre. Uno de sus métodos preferidos era colocar los prisioneros en un pozo y arrojarles agua hirviendo. Otros “criminales” no la pasaban mejor. Para probar su inocencia eran obligados a beber venenos letales o se les ordenaba nadar en aguas infestadas de cocodrilos. Tampoco mostró clemencia con su ejercito de esclavos, eliminó a 10000 de ellos por pura diversión en una sola semana de festejos. Como no podía ser de otra forma, la isla se sumió en el aislamiento. Las puertas de Madagascar no se abrieron hasta 1861, año en que falleció la monarca. 8. Leopoldo II de Bélgica (1835 – 1909). El Monarca Negrero. Rey de Bélgica, convirtió en Congo en su finca privada, sometió a sus habitantes a una explotación inhumana y perpetró un genocidio que acabó con la vida de cinco millones de congoleños. Louis Philippe Marie Victor nació el 09 de abril de 1835 en Bruselas; perteneció a la dinastía de Sajonia-Coburgo. Ascendió al trono belga en 1865, reinado que condujo hasta su muerte en 1909. Sucedió a Leopoldo I, su padre. Hombre de carácter y fuertes convicciones, se alistó en el ejército desde muy joven, convirtiéndose, al igual que su antecesor, en un hábil diplomático que supo posicionar a Bélgica como un país imperialista y fuerte. Desde el punto de vista de las Relaciones Exteriores, supo encontrar el modo de permanecer al margen durante la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871), consiguiendo el apoyo de Gran Bretaña. Dicha neutralidad fue luego quebrantada por Alemania en ocasión de la I Guerra Mundial. Leopoldo II, había enviado a finales del siglo XIX, emisarios por todo el mundo para que reportaran la existencia de regiones ricas a las que poder colonizar y explotar. Ansiaba, una parte del mundo para él no como parte de un nuevo y gran imperio a formar, sino para establecer una especie de “coto privado” en el que poder actuar con total impunidad. Leopoldo II publicitó las historias contadas por Stanley y Livingstone sobre la “crueldad esclavista de los árabes” y el grado de retraso y escasa civilización de los pueblos contactados, todo ello con el fin de promover la colonización “altruista” de aquellos territorios dentro de una intervención que erradicacaría el comercio de esclavos mientras al mismo tiempo se imponía la “civilización” europea y su superior moral cristiana. Este simple pretexto, junto con el interés “absolutamente humanitario” de Leopoldo II, quedó formalizado en 1876 durante la “Conferencia Geográfica” que se desarrolló en Bruselas y en la que se convenció a muchas e importantes personalidades de diversos ámbitos de la sociedad (desde geógrafos a militares pasando como no, por hombres de negocios) sobre las buenas intenciones que perseguía tan conmovedora obra. En la práctica esto equivalía a tener carta blanca para explotar un inmenso territorio de 2,5 millones de km2 que pasaría a llamarse Estado Libre del Congo, del que fue considerado soberano por la Conferencia de Berlín de 1885. Con la legalidad en su mano, el rey belga se dedicó a la explotación sistemática de todas sus posesiones. Sus funcionarios se dedicaban a canjear baratijas por inmensas extensiones de terreno fértil. Saqueos, violaciones, niños arrebatados a sus familias para aumentar la fuerza productiva, jornadas de 16 hs sin descanso…., todo valía para engrosar la cuenta corriente del monarca. Todo esto duró 20 largos años. Algunos viajeros y misioneros, horrorizados, hicieron llegar a Europa las noticias de lo que allí ocurría. A partir de aquí se formó uno Comisión Internacional de Investigación que corroboró todas las acusaciones. Finalmente el parlamento de Bruselas exigió la cesión del Congo, que en 1906 pasó a manos del Estado Belga. Leopoldo murió tres años después. Eso sí, inmensamente rico gracias a la sustanciosa compensación que obtuvo por la cesión administrativa. Si querés podes ver la Primera Parte
Nino Bravo. La Leyenda Como durante los últimos días se han estado publicando innumerables homenajes por todos los medios de comunicación (incluido taringa), dedicados a Sandro, me pareció interesante repasar la vida de este otro gran artista que hace algunos años empecé a descubrir. Espero que les guste. Su vida EL tres de agosto de 1944 con las terribles secuelas de la posguerra española y en plena debacle europea, nace en un pueblo valenciano, Ayelo de Malferit, un niño llamado Luís Manuel Ferri Llopis. El pequeño Luís Manuel a los tres años de edad abandona junto con sus padres la pequeña villa, para trasladarse a vivir a la capital valenciana en el número 31 de la calle Visitación, paralela a la calle Segura. El cambio vino motivado por la necesidad de ampliar los horizontes económicos de la familia en el mundo laboral. Su padre era vendedor de seguros, y en Valencia tendría más posibilidades. EL joven Luís siempre fue una persona bastante tímida, pero ello no le impidió conocer a su gran amigo Vicente López que le introdujo en el ambiente del barrio Visitación. Una tarde de 1958 Luís Manuel, Vicente, Paco Ramón y otros amigos se fueron de excursión, y a la mañana siguiente su amigo y futuro bajo en bandas de rondallas, se despertó con el agradable sonido de alguien que interpretaba muy bien el tema del fabuloso italiano Domenico Modugno "Libero." Al poco de indagar en la anecdótica situación, descubrió a Manolito cantando a capella en plena sierra. Sorprendió y agradó a así a sus primeros seguidores y no dudaron en decirle: "con tu voz hay que hacer algo más que hablar." Nino a los 9 años de edad. La precariedad económica que atravesaba la familia Ferri Llopis obligó a Luís Manuel a no poder concluir sus estudios y tener que dedicarse a trabajar. Un día se encontró siendo aprendiz de un viejo joyero vasco, cuando apenas contaba ya los 15 años. Pero esto no le impidió combinar su labor profesional con la grata ilusión de cantar junto con sus amigos Félix y Salvador en un grupo de reciente creación al que decidieron llamar "Los Hispánicos". Contando ya los 16 años, Luís Manuel escucha una canción muy de moda en la época: "La novia" de un chileno llamado Antonio Prieto e intenta organizar la interpretación junto con sus amigos del grupo. Aunque fracasan en un primer montaje para la misma, Los Hispánicos comienzan a ser un grupo conocido en Valencia y realizar frecuentes interpretaciones en plena fiesta de Fallas se transforma en algo meramente usual. Primer conjunto musical: "Los Hispánicos" En una de estas correrías anuales, Los Hispánicos y su cantante, Luís Manuel, realizan una interpretación magistral del conocido tema Only you. Quizá por esto, a no tardar una discográfica llama a la puerta de Luís Manuel con el ofrecimiento de grabar un disco, pero el ayelense, que se siente fiel a sus amigos rechaza el ofrecimiento al no estar interesado en la contratación del grupo para la grabación. Paradójicamente, Luís Manuel rechazó lo que podría haber sido parte de entrada en el mundo profesional, pero, curiosamente, su grupo y él suspendieron el examen para obtener el Carnet Sindical de Artista (obligatorio para aquellos) ya que el examinador no dejó ni que concluyeran una interpretación preparada para aprobar. Sea como fuere, y sin relación directa, tiempo después el grupo se disuelve y Luís Manuel se une a un nuevo conjunto formado por: José y Vicente Juezas, Vicente López, y Salvador Pelejero se trata de "Los Superson" que acompañarían a Nino durante muchos años. El nombre empieza a sonar con fuerza y su fama abandona la ciudad de Valencia extendiéndose por toda la región. Prueba de ello es el continuo realizar de giras por varias provincias y actuaciones tan sonadas como la del Festival de Verano de Benidorm, en el que Luís Manuel encandila al público. Quizá por esto decide abandonar la joyería en la que trabajaba, pero cuando comenzaban a idear planes de futuro, su mayoría de edad trae también el deber de acudir a la llamada del Servicio Militar Obligatorio, que por aquel entonces duraba varios años, y es destinado a Marina en la localidad murciana de Cartagena. Segundo grupo de música: quinteto Los Superson Tiempo después Luís Manuel tiene que cumplir con su mayoría de edad el Servicio Militar Obligatorio en la base naval de Cartagena, donde desestima continuar con su afición al canto, con tanto empeño que al regresar del ejército desdeña por completo seguir actuando con Los Superson. Afortunadamente Vicente López, que ya había sido advertido de la disgustada situación de Nino, comenzó a mover hilos de influencia para que se le diera de una vez por todas una oportunidad de verdad. Contacta con Miguel Siurán que compagina su labor en la revista "Mundo Musical" con "Radio Popular" en Valencia, y le propone el seudónimo de NINO BRAVO. Aunque a éste de primeras no le acaba gustando el nombre, por su parecido con el mundo del toreo, acabaría por aceptar y con el tiempo abandona la idea de seguir siendo un oficinista más. Luís Manuel Ferri en 1964, a su llegada a la Marina de Cartagena para el servicio militar Los Superson de gira Pasó el tiempo y cuando ya andaba alguna discográfica (RCA, Fonogram, etc...) detrás de él, el grupo Superson quiso hacer una presentación en el teatro Turia de Valencia alquilado sólo para la actuación de Nino y su banda, ahora ampliada gracias a la predisposición de más de 12 amigos que se ofrecieron a colaborar. Poco después firmó con la discográfica Fonogram bajo en sello de Polydor (filial de Philips en España y en la actualidad Universal), y se presentó en 1970 en el Festival de la Canción de Barcelona interpretando el tema de Manuel Alejandro "No debo pensar en ti", aunque el éxito aún se le resistía. Un poco antes, se editó su primer single "Como todos - Es el viento", y quedaron grabadas las canciones "No debo pensar en ti" y "El adiós", pero ninguna triunfó a pesar de que la crítica fue muy favorable. Nino Bravo hacía su presentación en el mundo del disco, pero el triunfo iba a tardar en llegar. Al poco tiempo le siguieron otros singles sin éxito de ventas reseñable: "Tu cambiarás - En libertad", "Voy buscando - Mi querida mamá" y "Te quiero, te quiero - Esa será mi casa." Poco después salió su primer disco titulado en vinilo "Te quiero te quiero" (en CD-ROM se titula "Tu Cambiarás" ) del que tampoco se oyó mucho hablar en España. Pero por aquel entonces Nino Bravo fue elegido para participar en el programa musical "Pasaporte a Dublín" que comenzó en otoño, en el que un conjunto de artistas actuaban intentado quedar clasificados para representar a España en el concurso anual de Eurovisión de 1971, certamen al que finalmente acudiría Karina quedando Nino Bravo en segunda posición. De recordar fue la presentación de Nino Bravo al programa de TVE (única en la época salvo un incipiente canal llamado UHF) en la que decía "Soy Nino Bravo, de Valencia y peso... ¡¡uyyyyy!!" momento en el que se subía a una báscula y se echaba las manos a la cabeza. Estudios de Televisión Española. Año 1970 No ganó, como antes hemos mencionado, pero significó su presentación a nivel nacional y su reivindicación en el panorama musical español. Cuando todo el mundo solicitaba algún disco de Nino Bravo el más reciente, a pesar de que llevaba tiempo en las tiendas, seguía siendo "Te quiero te quiero" de forma que supuso un rotundo éxito y aupó a un casi desconocido semanas atrás, al primer puesto de las listas de venta durante muchas semanas. Y, ahora sí, resonó en España, con potencia, los ecos de su éxito en América. Poco antes de finalizar 1970, Nino Bravo participó en el Festival de Atenas con "El adiós" y en el de Río de Janeiro con "Elizabeth" y se publicó el single "Puerta de amor - Perdona" y finalmente el Long Play "Puerta de amor" que no llamó en exceso la atención. En 1971 en su gira por Hispanoamérica, acompañado por su mujer María Amparo con la que se había casado el 20 de abril de ese mismo año en una boda secreta, Nino Bravo iba a protagonizar un curioso incidente. El contrato estipulado en Colombia dictaba que todo cantante no oriundo debía organizar un concierto benéfico, generalmente en la famosa 'Plaza de la Media Torta'. Pero ante la negativa de los músicos colombianos a participar, Nino Bravo decidió no acudir a la cita, pero que al saberse que no fue intencionadamente, el Delegado del Gobierno Colombiano pidió disculpas públicamente y al artista de manera personal, aunque éste no pudo eludir la responsabilidad del pago de una 'multa'. No fue el único altercado anecdótico de sus giras latinoamericanas, porque en otra ocasión Vicente López Sánchez fue retenido en Méjico debido a que su nombre coincidía con el de un terrorista local que había estado, según palabras literales de Nino, Su boda con María Amparo Sánchez En 1971 apareció el single "Mi gran amor - Noelia" allanando el camino del éxito en 1972 con "Un beso y una flor - Por fin mañana" junto con el posiblemente mejor Long Play de Nino "Un beso y una flor" con temas como el ya coreado "Un beso y una flor", "Noelia", "Mi gran amor" o "Cartas amarillas" con el que se consolidó como artista y volvió a atraer a sus incondicionales. También en este año volvió a participar en el festival de Río de Janeiro con "Mi Tierra" donde perdió por una injusticia del presidente norteamericano del certamen que, contra una de las propias cláusulas del evento, votó al cantante de su propio país para quitarla la victoria a Nino Bravo, el cual a su vez prometió no volver a participar en ninguna gala de esta índole tras la decepción sufrida. En 1972 también se presentó el single "Libre - Vete" de gran calado social y al finales del año se editó el Long Play "Mi Tierra" con varios éxitos como: "Libre", o el propio "Mi Tierra" sobre todo en la región valenciana donde iba dedicado este tema. El tema "Libre" llamó y llama mucho la atención, porque dentro de la discografía de Nino Bravo dista de su temática y debido quizá a la época en la que nació, su letra y su recuerdo ha llegado imperturbable hasta nuestra época, con muchas versiones distintas del mismo tema y reivindicando que la verdad y la libertad sean el destino de todos los pueblos de la Tierra. Histórica fotografía tomada en octubre de 1972, en el VII Festival Internacional de la Canción de Río de Janeiro, mientras Nino Bravo interpretaba el tema "Mi tierra". En 1973 con tan sólo cuatro meses por delante, Nino Bravo tenía en mente realizar en otoño otra gira que se iniciara en Méjico y que diera un periplo por tierras hispanoamericanas. También en 1973 comenzó a escucharse "América América" canción que sería incluida en su último y póstumo "Long Play" titulado "...Y volumen 5" y "América, América" en la versión CD en honor al pueblo que tanto le dio. Tan solo dos semanas antes del accidente de tráfico que le costara la vida, Nino Bravo había estado en Madrid perfilando las canciones que se incluirían: "Mona Lisa", "Laura", "Vivir" o "Pintaré tu color" grabaciones que fueron incluidas en su disco póstumo y que estaban editadas a modo de ensayo. El coche de Nino luego del fatal accidente La madrugada del 16 de abril de 1973 a la altura de la localidad de Villarubio una curva mortal nos quitó a Nino Bravo y en decir de muchos por fin Nino era libre, trágicamente libre de verdad, una libertad que tanto había reivindicado en sus canciones. Los otros tres ocupantes tuvieron heridas de diversa consideración, mientras que Nino murió en la ambulancia que le trasladaba a la Ciudad Sanitaria Francisco Franco de Madrid (Hoy Ciudad Sanitaria Gregorio Marañón), tras haber sido intervenido en el recinto hospitalario de Tarancón. Los artistas que acompañaron a Luís Manuel Ferri fueron su guitarra y amigo José Juesas y los miembros del "Dúo Humo" Fernando Romero y Miguel Diurni Carretera Nacional III curva de Villarrubio Discografía En vida, Nino Bravo solo editó cuatro long plays oficiales además de varios singles, pero la gran afluencia de discos de recopilación y más variadas grabaciones han engrosado la lista de álbumes de Nino. Desde principios de los años setenta hasta la actualidad se han editado numerosos discos, que han obtenido muy buenos resultados respecto a ventas, lo que pone de manifiesto una vez más la gran capacidad musical de nuestro admirado Nino Bravo. Les muestro las tapas de los cuatro long plays oficiales más algunos datos. Long Play 1 Año: 1970 Nombre vinilo: no tiene Nombre cd: Tu cambiarás Long Play 2 Año: 1971 Nombre vinilo: no tiene Nombre cd: Puerta de amor Long Play 3 Año: 1972 Nombre vinilo: Un beso y una flor. Nombre cd: Un beso y una flor. Long Play 4 Año: 1972 Nombre vinilo: Mi tierra. Nombre cd: Mi tierra. Videos link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=r-OvqPW3j6c link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=7812dngARbk link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=PaKRIlKtU9s link: http://video.google.com/videoplay?docid=2638360373113429695&ei=C-ZFS6HKGIzOrALTkOG9Aw&q=nino+bravo&client=firefox-a# link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=rFHpTQ5V2FI Fuentes: Nino Bravo en Libertad Web Oficial de Nino Bravo Museo Nino Bravo Más un poco de Google, Wiki, YouTube, etc... Bueno amigos, esto es todo. Espero haber colmado sus expectativas.
HISTORIA DE SANTA FE DE LA VERA CRUZ Antecedentes de la Fundación de Santa Fe Los españoles llegan al Río de la Plata En 1514, los reyes de España encargaron a Juan Días de Solis la preparación de una expedición con el propósito de encontrar el paso de comunicación entre el Océano Atlántico y Pacífico. De esta manera una ruta a Oriente quedaría definitivamente abierta. Con este fin, Solis partió de España al mando de 3 naves con poco más de 60 hombres a bordo, navegando hacia el sur por la costa de Brasil, que desde hacía tiempo ocupaba Portugal. A principios de 1516 las naves penetraron en un gran río que los indígenas llamaban Paraná Guazú. Era un río ancho e inmenso que se confundía con el mismo mar. Solís pensó que tenía que ser el mismo paso que él buscaba. Un paso ancho como el mar y dulce como un río. Lo bautizó Mar Dulce. Se internó en las aguas y bordeó la costa uruguaya hasta la isla Martín García. A medida que los barcos avanzaban, Solís se dio cuenta de que ese gran curso de agua que penetraba en el continente no era el paso buscado. Pero no tuvo tiempo de corregir su rumbo: se desembarcó en la costa uruguaya y fue muerto por los indios de la región junto con varios de sus hombres. Muerte de Solís Un sabor a derrota acompañó el viaje de regreso a España. Sin embargo, la travesía había dejado un resultado muy importante: el descubrimiento del ancho río, que los españoles llamarían "Río de Solís". En poco tiempo cambiaría su nombre; lo llamarían "Río de la Plata", un nombre cargado de ambiciones, sueños y aventuras. El paso que buscaban lo encontraron después en la expedición al mando de Hernando de Magallanes en 1521 y fue Sebastián Elcano quien completó el viaje hasta Oriente. Segunda expedición al Río de la Plata. En el año 1525, los reyes españoles encargaron al marino Sebastián Gaboto una nueva expedición. En esta oportunidad las órdenes eran precisas; Gaboto debía dirigirse a Oriente por la ruta de Magallanes, cargar piedras preciosas, especies, oro, plata y sedas en esas tierras y regresar a España. Tres grandes naves y una pequeña carabela zarparon del puerto de San Lúcar de Barrameda. Gaboto iba al mando directo de la nave capitana, "Santa María de la Concepción". Gaboto se sale de la ruta. En junio de 1526, las naves de Gaboto llegaron al puerto de Pernanbuco – dominio portugués- para cargar alimentos. En este lugar, Gaboto recibió noticias acerca de que el río descubierto por Solís conducía a una sierra que, por sus enormes riquezas y tesoros, era llamada "La Sierra del plata". Además se creía que ese río era el camino también para llegar al deslumbrante imperio del "Rey Blanco". Gaboto comenzó a dar una idea: ¿Por qué no abandonar la ruta que le habían trazado los reyes y penetrar en ese gran río para encontrar aquel lugar fantástico del que hablaban? ¿No sería maravilloso volver a España con la noticia de haber descubierto el imperio de mayor riquezas de estas tierras? Gaboto reunió en junta a sus capitanes y el cambio de ruta quedó resuelto. El camino de Oriente fue reemplazado por el misterioso camino hacia "La Sierra del Plata". Esa ruta traería a Gaboto a las tierras del litoral. Sebastián Gaboto Gaboto en territorio santafesino. Llegaron al Río de la Plata, Gaboto fundó en abril de 1527 el puerto de San Lázaro y desde allí preparó la expedición que remontaría el Paraná. El recorrido se realizó sólo con la goleta y la calabera, debido a los muchos bajos que había en el río. La expedición partió aguas arriba mientras contemplaban maravillados aquel paisaje que el Paraná les ofrecía: Primero el estuario, luego sus costas barrancosas y sus islas cubiertas de vegetación. Navegando, siempre hacia el norte, llegaron a la confluencia del paraná con el Carcarañá, lugar donde según los relatos escuchados, comenzaban el camino hacia la Tierra del Plata. El 9 de junio de 1527 – día de Pascua – Gaboto funda en ese lugar el fuerte Santi Spiritu. dicho fuerte, futuro centro de sus exploraciones, se convirtió en la primera población que levantaron los españoles en el territorio de nuestro país. Fue en la provincia de Santa Fe. La tierra estaba habitada por los indios Carcaraes. Allí se construyó un rancho de paja rodeado por una amplia empalizada a manera de fortaleza. Los españoles levantaron a su alrededor algunas viviendas de paja y adobe. Gaboto se hizo construir en el interior del fuerte una pieza cómoda, adornada por cueros con dibujos en relieve. Los españoles no se cansarían de alabar aquella región por la fertilidad de sus tierras y su enorme belleza. Decían que era la "tierra más sana y feliz del mundo, que los indios allí vivían mucho tiempo, y que al poco de llegar, todos los enfermos se habían puesto sanos y habían engordado". Los indígenas colaboraban en las tareas diarias del fuerte: cortaban paja para la construcción de viviendas, maderas para el fuerte, trabajaban en los sembrados –especialmente las mujeres – que no tardaron en unirse a los españoles. La población se alimentaba con hierbas, culebras y víboras y la necesidad de conseguir harina para contar con los alimentos a los que estaban acostumbrados, llevó a los españoles a plantar trigo que, en pocos meses, fructificó en una notable cosecha. Fue esta la primera vez que se sembró y cosechó trigo en la pampa húmeda. Fue en la provincia de Santa Fe. Desde Sancti Spiritu, Gaboto dispuso todo lo necesario para el viaje hacia el famoso "Imperio del Rey Blanco": acumuló alimentos, preparó a sus hombres y se lanzó a la aventura. Dejó el fuerte a mando de Gregorio Cano. Navegó largos días por el Paraná, pero a medida que avanzaba, la desilusión y los problemas crecían. El hambre y la crudeza de aquellos territorios desconocidos convencieron a Gaboto de regresar a Sancti Spiritu para reorganizar la expedición. La vida en el fuerte también se había complicado. La poca experiencia de los españoles en el trato con los indios, los llevó a actos de violencia para obtener de ellos algunas provisiones, que cada vez eran más escasas. Gaboto decidió regresar a España. Aprovechando su partida, los indígenas, cansados de los malos tratos recibidos en los últimos tiempos. Se sublevaron violentamente. Asaltaron el fuerte y le prendiendo fuego destruyendolo por completo. Una treintena de hombres murieron en el ataque; el resto pudo alcanzar los barcos y huir. Las malezas y los altos yuyos fueron cubriendo los restos de aquel fuerte donde Gaboto soñara encontrar el reino de las riquezas. Destrucción de Sancti Spiritu Un gusto a derrota acompaño el largo viaje de regreso a España, pero las informaciones que llevaban los marineros de Gaboto al Viejo Continente encendieron los deseos de muchos hombres que comenzaron a soñar con aquellas fabulosas riquezas de las que se hablaba. Don Pedro de Mendoza. Alentado por estos relatos, Don Pedro de Mendoza armó una gran expedición para dirigirse al Río de la Plata. Los Reyes no tardaron en darle su apoyo; les interesaba cuanto antes asegurar el control de España sobre el Río de la Plata. Los portugueses se estaban acercando demasiado. Controlar significaba llegar, conquistar, establecerse, fundar poblaciones. Los propósitos del viaje de Pedro de Mendoza eran: • Impedir que los portugueses entraran al Río de la Plata. • Fundar poblaciones. • Asegurar el camino hacia "La Sierra del Plata". • Las fundaciones. Llegado al Río de la Plata, Mendoza fundó en 1536 el primer asentamiento en la expedición. Lo llamó Santa María de los Buenos Aires. Tenía apenas una manzana, casa de barro con techos de paja, una plaza, una iglesia. Ayola lugarteniente de Mendoza, remontó el Paraná y cerca del viejo fuerte Sancti Spiritu, fundó el fuerte Corpus Christi, en la zona donde en la actualidad se levanta la localidad de Coronda. Primera Fundación de Buenos Aires La aldea de Buenos Aires fue varias veces atacada por los indios y el hambre comenzaba a hacer estragos entre los pobladores que no entendían donde estaba aquella tierra de tesoros con la que habían soñado. Mendoza emprendió una expedición río arriba y en 1536 fundó el fuerte Buena Esperanza que, según nos cuentan los investigadores, se hallaba en la zona de la actual localidad de Puerto Gaboto. Desde allí Pedro de Mendoza ordenó a Ayolas que, siguiendo el camino que años antes recorriera Gaboto, llegara a "La Sierra del Plata". La riqueza misteriosa los seguía obsesionando. De regreso a Buenos Aires, Mendoza envió a Juan de Salazar para que, al frente de un grupo de hombres, fuera en ayuda de Ayolas. Ésta fue una de sus últimas órdenes. Gravemente enfermo, Don Pedro de Mendoza embarca de regreso a España y muere en altamar. En 1537 Juan de Salazar, frente a su expedición, fundó en las márgenes del río Paraguay la aldea de Nuestra Señora de Asunción. La tierra era muy fértil, el clima agradable y los indios que habitaban la región (guaraníes) aceptaron mansamente la presencia española en estas tierras. Si se lo comparaba con la situación de Buenos Aires, aquello era un paraíso en medio de la selva y la aldea comenzó a crecer. En 1541, Domingo Martinez de Irala, jefe de Asunción, mandó despoblar Buenos Aires. La ciudad desapareció y sus pobladores fueron concentrados en Asunción que se convirtió asi, en centro de conquista del Río de la Plata. Los españoles aprovecharon las condiciones que les daba el lugar y permanecieron allí, aislados durante décadas. De esta ciudad partirá la expedición que en 1573 fundaría una nueva población... esta vez a orillas del río Quiloazas. Abrir puertas a la tierra. A medida que la conquista avanzaba y América se afirmaba como una impresionante fuente de riquezas para España, las autoridades españolas comenzaban a pensar algunas ideas importantes para estas tierras. Había una necesidad urgente de asegurar la entrada al Río de la Plata para facilitar las comunicaciones de Asunción y del Perú con la Metrópolis. Además era necesaria una ciudad puerto en el Atlántico, por donde tuvieran salida los valiosos productos que España conseguía en América y que evitara la concentración de todo comercio en el Perú. También debían levantar una ciudad en el punto intermedio de esta ruta, que sirviera de base para el abastecimiento de viajeros y comerciantes. El sueño de la Sierra del Plata había alentado aventuras, pero sólo sembró fracaso y desilusión. Era necesario abandonar ese sueño y poner los pies en la tierra. Poblar y fundar ciudades que dieran estabilidad a la conquista. Si se levantaba sobre la orilla de los ríos... mucho mejor; de esta manera se asegurarían las comunicaciones con España. Había que abrir puertas a la tierra y un hombre de Asunción lo entendió perfectamente. Se llamaba Juan de Garay y estaba dispuesto al desafío. Nace Santa Fe Los preparativos De todos los asentamientos fundados por los españoles en la primera mitad del siglo XVI en territorios del Río de la Plata, sólo había logrado subsistir para la mitad de dicho siglo la ciudad de Asunción, que en 1537 Juan de Salazar y Espinosa, llegado a estas tierras en la xpedición de Pedro de Mendoza, había fundadp en territorios de la actual República del Paraguay. Los restantes asentamientos españoles fundados más al sur (Sancti Spiritus, Corpus Christi, Buena Esperanza y Santa María del Buen Ayre), habían sido abandonados por sus pobladores debido a las dificultades representadas por la falta de víveres y la hostilidad de los indígenas de la región. Si bien la ciudad de Asunción, ubicada en una región de gran fertilidad, fue creciendo lenta pero sostenidamente, debido en gran parte e las buenas relaciones mantenidas con los Guaraníes al comienzo del proceso de mestización y a la adecuación de sus pobladores a las pautas alimenticias de la zona; la inexistencia de poblaciones hacia el sur, dificultaba enormemente la comunicación de la ciudad en la región del Río de la Plata, previo paso a España. Era necesario fundar otros poblados intermedios entre Asunción y el asiento de la vieja y desaparecida Buenos Aires, de manera de crear nuevos puertos que facilitaran el comercio entre Asunción y España, y que permitieran servir, al mismo tiempo, de escala a una nueva ruta hacia el Alto Perú, el Tucumán y Cuyo. La Expedición Con este propósito partió en abril de 1573, desde Asunción, enviado por Martín Suárez de Toledo, Gobernador a cargo, el Capitán Juan de Garay, junto a 80 mancebos de la tierra, en un bergantín y embarcaciones menores. Llevaba además, caballos e indios guaraníes. Muy pocos españoles formaban parte de la expedición. Cuando todo estuvo listo para la partida, la expedición se dividió en 2 grupos: • El primero viajaría por tierra, costeando la margen izquierda del Paraná. Llevaría las carretas, el ganado, los caballos y otros elementos necesarios para la fundación. • El segundo, a mando de Juan de Garay, viajaría por el caudaloso Paraná. Lo integraban un bergantín, 5 barcas y varias balsas. Iniciaron su viaje el 14 de abril de 1575. El grupo de tierra lo había hecho unos meses antes. El encuentro de ambos grupos se produjo en un lugar llamado "La Punta del Yeso", frente a la actual Cayastá. Los hombres avanzaron desde allí en una sola columna penetrando por el río de la Quiloazas, hoy río San Javier. Luego de una corta travesía, Garay decidío el desembarco en la costa sudoeste del río, en le lugar donde hoy está Cayastá. Apenas el grupo de criollos puso los pies en tierra firme, comenzaron a limpiar y empalizar el terreno con madera dura que les ofrecían los espinillos de la zona. También construyeron precarias viviendas. Sin embargo Garay no estaba demasiado conforme con el lugar elegido. Es por eso que, con un grupo de hombres, se dirigió hacia el sur en busca de un sitio que ofreciera mejores condiciones para levantar la ciudad. Durante esta búsqueda, Don Juan de Garay se encuentra con la expedición de Jerónimo Luis de Cabrera que también exploraba las zonas del Paraná después de haber realizado importantes exploraciones (Córdoba entre otras ciudades). Por este encuentro Garay decide regresar al lugar de desembarco. Era necesario dar cuanto antes la categoría de ciudad a orillas del Río Quiloazas. LA FUNDACIÓN El 15 de noviembre de 1573, Garay funda oficialmente la ciudad de Santa Fe. Se siguieron los ritos habituales para estos casos y el escribano Pedro E. Espinosa, levantó el acta correspondiente. El sol de aquel domingo alumbraba las caras de esos macebos, que en silencio, contemplaban a su capitán. Junto al palo rollo – símbolo de la Justicia y el poder Real- Juan de Garay recitaba las palabras principales del actade nacimiento de la nueva ciudad: "Yo, Juan de Garay, capitán y justicia Mayor en esta conquista y población del Paraná y Río de la Plata. Digo que en el nombre de la Santísima Trinidad y de la Virgen Santa María y de la universidad de todos los Santos y en nombre de la Real Majestad del rey Don Felipe nuestro señor y del muy ilustre Señor Juan Ortiz de Zárate, Gobernador, Capitán General y Alguacil Mayor de todas las provincias del dicho Río de la Plata, por virtud de los poderes que para ello tengo de Martín Suárez de Toledo Teniente de Gobernador que al presente reside en la ciudad de la Asunción. Digo que en el dicho nombre y forma que dicho tengo, fundo y asiento y nombro esta ciudad de Santa Fe, en esta provincia de Calchaquíes y mocoretáes, por parecerme que en ella hay las partes v cosas que conviene para la perpetuación de la dicha ciudad de agua y leñas y pastos, pesquerías y casas y tierras y estancias para los vecinos y moradores de ella y repartirles, como su Majestad lo manda y asiéntola y puéblola con aditamento que a todas las veces que pareciere o se hallare otro asiento más conveniente y provechoso para la perpetuidad, lo pueda hacer de acuerdo y parecer del Cabildo y Justicia que en esta ciudad hubiere, como pareciere que al servicio de Dios y de su Majestad convenga; y porque su Majestad manda a los Gobernadores y Capitanes que así poblaren y fundaren nuevos pueblos y ciudades, les da poder y comisión para que puedan nombrar en su real nombre, Alcaldes y Regidores y para que tengan en justicia y buen gobierno y policía las tales ciudades o pueblos, así yo, en nombre de su Majestad y de dicho Señor Gobernador, nombro y señalo por alcalde a Juan Espinosa y a Ortuño de Arbildo y por Regidores a Benito de Morales Hernando de Salas y a Mateo Gil y a Domingo Ramirez y a Lázaro Beñalvo y a Juan Santa Cruz y así, en nombre de su Majestad v de dicho Señor Gobernador, les doy poder y facultad para que usen y ejerzan los dichos oficios de Alcalde v Regidores en aquellas casas y cosas convenientes a ellos tocantes, conforme a las ordenanzas que su Majestad tiene hecha para las ciudades y pueblos de las Indias, para que usen así de Alcaldes Ordinarios como de la Hermandad en todos los negocios a ellos tocantes y no es tanta que su Majestad, por sus reales provisiones manda que sean cada año elegidos y así, cumpliendo sus reales mandamientos, por tales los nombro y señalo, pero pareciéndome que la elección que se ha de acostumbrar a nacer sea un día señalado, como es uso y costumbre en todas las ciudades y los reinos de su Majestad, digo que les doy poder y facultad, en nombre de su Majestad, para que ejerzan y usen los dichos oficios y cargos desde el día de la fecha de ésta, hasta el día y año nuevo que vendrá que es el principio del año que vendrá de mil quinientos setenta y cuatro, y así mando por ordenanza que aquel día antes de misa, todos los años, tengan de costumbre juntarse en su cabildo los Alcaldes y Regidores con el escribano del Cabildo v hacer su nombramiento y elección, como Dios mejor les diere entender y en la manera y forma que se acostumbra en todos los reinos del Perú. Otro sí, mando a los Alcaldes y Regidores vayan conmigo y en el conmedio de la plaza de esta ciudad me ayuden a alzar y enarbolar un palo para Rollo para allí, en nombre de S. M. y del Señor Gobernador Juan Ortiz de Zárate, se pueda ejecutar la justicia en los delincuentes, conforme a las leyes y ordenanzas reales." Cumplidos los actos de fundación, Garay eligió a los miembros del Cabildo, quienes de común acuerdo lo nombraron Teniente Gobernador de la nueva ciudad. Usos y Costumbres en Santa Fe "La Vieja" Las costumbres de los primeros habitantes serían sencillas ya que, según nos relata el Dr. Agustín Zapata Gollán, era un caserío pobre y chato. Allí se conocían todas las apretaduras de la pobreza y la sordidez, obligados los vecinos al trueque y a pedir prestado; pero a los que salieron para la fundación de la ciudad de Santa Fe no los guiaba el afán de tesoros y grandezas pues la nueva ciudad sería en el futuro una posta en la ruta a Buenos Aires y en la ruta al Perú, un cruce de caminos, una encrucijada. La primera urbanización Santa Fe fue la primera ciudad urbanizada en el Río de la Plata. La distribución de los principales edificios alrededor de la plaza se realizaba siguiendo el orden urbanístico que se introdujo en América, en los primeros tiempos de la conquista, para la fundación de ciudades. Garay adjudicó personalmente, en la primitiva Santa Fe, los solares e hizo la distribución de chacras y de estancias. Cada solar ocupaba la cuarta parte de una manzana dividida en cruz. Garay reservó asimismo, frente a la plaza, los solares para la Iglesia Mayor y el Cabildo. Parque Arqueológico Santa Fe la Vieja Las cuadras, manzanas enteras ubicadas en la periferia de la ciudad, fueron pobladas por los vecinos generalmente con viñas; algunas tenían arboledas de frutales. Las tierras para el aprovechamiento en común eran: el ejido, que ocuparía, según lo establece el Ing. Augusto Fernández Díaz, una legua alrededor de la ciudad; las chacras, dedicadas al cultivo de los cereales, especialmente el trigo para la elaboración del pan (de allí que a las chacras se las llamase "tierras de pan llevar" ), ocuparon las zonas más altas y fértiles del albardón costero; y las estancias, repartidas por Garay en ambas márgenes del Paraná, dentro de los límites de la jurisdicción señalada por él para la ciudad de Santa Fe, que eran las tierras donde se reproducía el ganado. Reconstrucción hipotética de Santa Fe la Vieja Las Viviendas Las primeras viviendas de los fundadores fueron de paja. Más tarde se construyeron con muros de tapia, llamada corrientemente tierra apisonada. Para ello se dejaba la tierra a la intemperie durante un tiempo; luego se la colocaba en un encofrado formado por maderas lisas y cepilladas llamado "tapial" las cuales se elevaban por medio de aparejos y, posteriormente, se apisonaba la tierra con los pies y con pisones. Los tipos de viviendas que se construyeron en Santa Fe la Vieja desde fines del siglo XVI hasta su traslado en el siglo XVII, fueron clasificados por el Dr. Agustín Zapata Gollán según el material empleado en su construcción: • el clásico rancho de paja con horcones de laurel o algarrobo y varejones de sauce, • la casa de muros de tapia y techo de paja, y • la casa de muros de tapia y techos de tejas. Las tejas se conocieron en Santa Fe desde los tiempos de Hernandarias quien en un informe dirigido al Rey le hace saber que para conservar los edificios era necesario techarlos con tejas y que él mismo enseñó a hacerlas. Vasija hallada en las ruinas Plato de cerámica hallado en las ruinas Medios de Transporte La ciudad vivía en una inmensa soledad; las poblaciones más cercanas eran las reducciones indígenas y las ciudades vecinas de Córdoba, Corrientes y Buenos Aires. Para el transporte utilizaban caballos y carretas. En las calles de la ciudad se usaban también las literas, vehículos cerrados con asiento, generalmente tapizado en cuero, ventanilla y dos varas paralelas para ser transportados por dos hombres. Pestes, Médicos y Medicinas En los primeros tiempos no había médicos ni medicinas, salvo infusiones o tisanas de yuyos preparados por alguna india o negra esclava. En el año 1652 aparece el primer registro en los libros del Cabildo sobre la aparición de cierta "peste que ha venido de España". Asimismo, la primera presencia de un cirujano de que se tiene constancia corresponde a 1578, cuando se prohibe abandonar la ciudad a ciertos vecinos y soldados, entre los que se encuentra un médico. Artesanías y Artesanos No se puede establecer a ciencia cierta un orden de prioridad entre los oficios desempeñados en Santa Fe la Vieja. Fueron igualmente considerados los carpinteros, los herreros, los sastres y los zapateros que cambiaban en el vecindario el escaso producto de su trabajo por la "moneda de la tierra", es decir, la "vara de lienzo" o su equivalente en cueros de nutria o de carpincho, que, a falta de dinero había establecido el Cabildo como medio de pago. De los herreros que vinieron en la expedición fundadora, dependería sin duda, desde el arreglo y la fabricación de las armas hasta los elementos para levantar las viviendas. El arte tuvo una expresión notable en Santa Fe la Vieja. Se sabe que el hermano Luis Berger, de la Compañía de Jesús, era un consumado pintor tal como se puede juzgar por la única obra que ha llegado hasta nosotros: la imagen de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora (Virgen de los Milagros), pintada hacia el año 1634. El primer Maestro El abnegado primer maestro, Pedro de Vega, enseñaba a leer y a escribir a los niños. A leer en letras de molde de algún libro de oraciones y a escribir en una mesa de arena donde el maestro trazaba el abecedario. En el año 1577, ante noticias de que Pedro de Vega se proponía abandonar la ciudad, el Cabildo prohibe su salida porque "enseñaba la doctrina cristiana a los niños de poca edad y a escribir y leer a los demás". Por ello, dice el Cabildo, la ciudad no puede quedar sin maestro. La Virgen de Los Milagros El día 9 de mayo de 1636 una abundante exudación brotó sorpresivamente de la imagen pintada por el Hermano Berger. El hecho prodigioso, conocido como "el sudor milagroso" de la Virgen, fue presenciado por los padres de la Compañía, autoridades eclesiásticas, civiles y el pueblo todo. Fue así que cambió el nombre de la Pura y Limpia Concepción por el de la Virgen de Los Milagros como se la llama desde entonces. La imagen se venera actualmente en el altar mayor de la iglesia del Colegio de la Inmaculada de los padres jesuitas en Santa Fe. La Enseñanza Escolar Cuarenta años después, en 1617, los documentos vuelven a hablar de la enseñanza escolar. Como la ciudad había quedado sin maestro, el Cabildo resuelve contratar los servicios de Martín Angulo, estableciendo darle, según la costumbre a los maestros que tienen escuela, por cada alumno que ' escriba y lea un peso; por el que solamente lee medio peso y por el que escriba, lea y cuente dos pesos. Sin embargo, a falta de dinero se pagaría con lo que cada alumno pudiera darle en lienzo o en cuero, especialmente de carpincho o nutria. Con anterioridad a 1618 se encomendó al Tte. de Gobernador Sebastián Aguilera la realización de un censo escolar a fin de procurar que todos los niños concurran a la escuela. Según documentación del Padre Furlong, el Colegio de los Jesuitas funcionaba como escuela desde 1610; también nos informa que allí se enseñaba dos clases de gramática: una para niños mayores y otra para los menores. Según Agustín Zapata Gollán, la enseñanza secundaria y la escuela a la que hace referencia el Cabildo correspondía a las primeras letras. Las niñas también tuvieron su enseñanza escolar impartida por las llamadas "beatas", mujeres consagradas a la vida religiosa. Una de esas beatas cuyo nombre ha trascendido en Santa Fe, entre los años 1645 y 1646, fue Angela de Murgía. Libros en Santa Fe "La Vieja" La presencia de maestros y la existencia de escuelas supone la de libros en la ciudad; a los libros impresos, según los testimonios hallados en algunos inventarlos de los bienes dejados por la muerte de vecinos en Santa Fe la Vieja, se les llama 'libros de letras de molde'. ¿Qué libros llegaron por primera vez a estas tierras? Quizás algún breviario, libros de oraciones, algunas lecturas piadosas traídas por los clérigos. Juegos y Entretenimientos Santa Fe trasladada tuvo su casa de trucos y tal vez ya existía en la ciudad vieja. El juego consistía en una especie de billar con troneras en las cuales había que hacer entrar algunas bolas. La pasión por el juego era tan general desde los tiempos de la conquista que se recomendaba en todas las expediciones, recoger las barajas del campo donde los soldados y capitanes no pudieran adquirir otras. El juego de cañas fue adoptado de los moros por los cristianos. Era un juego de mucho riesgo; se formaban cuadrillas unas frente a otras y montando briosos caballos con una larga caña cada uno de los participantes se enfrentaba por turnos a su contrincante de la línea opuesta. En el juego de cañas no intervenían los vecinos principales sino indios, negros y mulatos que, frecuentemente, ocasionaban con sus desmanes, serios perjuicios al vecindario. Este era el espectáculo de las fiestas del día del Santo Patrono, San Jerónimo. El Congreso que Cambió el País. En el museo del Convento de San Francisco en la ciudad de Santa Fe se presentan escenas con hombres de cera que representan uno de los momentos más importantes en la historia de nuestro país, Argentina. Es la reunión del Congreso General Constituyente. Allí están los representantes que enviaron a Santa Fe todas las provincias (menos Buenos Aires). Sentado a la mesa está Facundo Zuviría, diputado por Salta y Presidente del Congreso. Largos meses de trabajo y discusiones dieron sus frutos. El secretario del Congreso comenzó a leer: "Nos, los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en el Congreso General Constituyentes, por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino; invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución para la Nación Argentina." (Preámbulo de la Constitución Nacional Argentina) Las campanas del Cabildo sonaron con fuerza. Las caras se emocionaron y alguna que otra lágrima habrá rodado por alguna que otra mejilla...Había un motivo muy poderoso para el festejo: Acababa de sancionarse la Constitución Nacional. Era el 1º de Mayo de 1853 y Santa Fe fue el marco, una vez más con el Paraná de silencioso testigo. Fuente: Santa Fe Online