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Usuario (Argentina)

Primer post: 23 may 2010Último post: 22 ago 2015
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Lo que no te cuentan de Malvinas
InfoporAnónimo7/2/2010

Entrevista de C5N a Nicolas Kazansew por un nuevo aniversario de la recuperación de las islas Malvinas en el año 1982 link: http://www.youtube.com/watch?v=Z5ATM0w7qug link: http://www.youtube.com/watch?v=UT9i4dB5vNI&feature=related link: http://www.youtube.com/watch?v=by9tCNXOMeg&feature=related link: http://www.youtube.com/watch?v=ZNEfu4idN3M&feature=related

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Malvinas: mitos de la dictadura en la gesta parte 2
InfoporAnónimo7/22/2010

Teniente julio binotti jefe de la compañía mar (que se encontraba en sapper hill): “cuando le ordene al guardiamarina davis: ¡listo nos vamos! El todavía seguía pensando en el contraataque, y salio disparando hacia el frente, o sea al revés. Le grite: ¿adonde va? Ahí recién se dio cuenta que teníamos que replegar, que teníamos que ir hacia puerto argentino y no hacia el otro lado. Es que davis y sus hombres estaban listos para el contraataque. Fue impresionante su actitud ofensiva. Con el bajamos de la altura. Yo gritándoles que bajen. Eran como la una y media de la tarde cuando un conscripto, el topo, serangelis de villa María, Córdoba, se planto y dijo: ¡No señor. Yo me queda acá y no me muevo! Otro hizo lo mismo. Querían esperar a sus compañeros.” Punto numero: 3 Nosotros teníamos fusiles de la década del 50 y los ingleses modernos M16 que pesaban 1 kilo y medio. MENTIRA! Esa es la idiotes mas grande que existe en el mundo, Malvinas fue la primera guerra moderna en la que el grueso de las tropas utilizaba la misma arma el: FN F.A.L segundo: un M16 no pesa 1 kilo y medio ni que fuese hecho con carton. el M16A1 pesa al rededor de 3,9 kilogramos. Historia del FN F.A.L: Punto numero 4: las bombas de la fuerza aérea eran viejas y no explotaban. Mentira!! según cuenta el piloto (veterano de Malvinas) Pablo Marcos Rafael Carballo: la doctrina decía que el cielo para la F.A.A, tierra para el E.A, y mar para la A.R.A, es por eso que las bombas de la fuerza aérea estaban diseñadas para el ataque a objetivos terrestres, por lo cual en el ataque a buques no servían. no porque eran viejas si no porque no eran aptas para ese tipo de ataques. la F.A.A desarrollo un tipo de bomba retardada por paracaidas que le permitio a los pilotos mas efectividad y sumado a los exocet de los aviones de la armada, el saldo final para la marina de guerra britanica se puede resumir en 2 partes: 1) Buques britanicos hundidos o destruidos: • Destructor tipo 42 clase Sheffield (D-80) HMS Sheffield (Hundido por el Comando de Aviación Naval según informes oficiales) • Destructor tipo 42 clase Sheffield (D-118) HMS Coventry • Fragata tipo 21 clase Amazon (F-184) HMS Ardent • Fragata tipo 21 clase Amazon (F-170) HMS Antelope • Buque logístico de desembarco (L-3005) RFA Sir Galahad • Buque logístico de desembarco (L-3505) RFA Sir Tristam • Portacontenedor de gran porte Atlantic Conveyor (Hundido por el Comando de Aviación Naval) • Lancha de desembarco Foxtrot 4 Total: 8 (ocho) Buques averiados de consideración (la mayoría quedó fuera de combate luego de ser atacados): • Portaaviones liviano (R-05) HMS Invencible [posiblemente hundido. Buque insignia ingles (dañado por un misil aerospatiale am 39 exocet y por la explocion de 250 kg.)] • Portaaviones liviano (R-12) HMS Hermes • Crucero liviano clase County (D-18) HMS Antrim • Crucero liviano clase County (D-19) HMS Glamorgan • Destructor tipo 42 clase Sheffield (D-88) HMS Glasgow • Destructor tipo 42 clase Sheffield (D-89) HMS Exeter • Fragata tipo 22 clase Broadsword (F-90) HMS Brilliant • Fragata clase Leander (F-56) HMS Argonaut • Fragata tipo 21 clase Amazon (F-173) HMS Arrow • Fragata tipo 12 clase Rothesay (F-126) HMS Plymouth Total: 10 (diez) Buques averiados: • Fragata tipo 22 clase Broadsword (F-88) HMS Broadsword • Fragata tipo 21 clase Amazon (F-174) HMS Alacrity • Fragata tipo 21 clase Amazon (F-172) HMS Ambuscade • Fragata tipo 21 clase Amazon (F-185) HMS Avenger • Buque de asalto anfibio (L-10) HMS Fearless • Buque logístico de desembarco (L-3029) RFA Sir Lancelot • Buque auxiliar de apoyo clase Tide (A-76) RFA Tidepool • Cuatro naves no identificadas Total: 11 (once) Las cifras indican que veintinueve buques fueron alcanzados por los aviones y misiles argentinos, de los cuales, la mitad sufrió ataques en más de una oportunidad. 2) "¿Quién estaba ganando en ese momento? [semana posterior al desembarco en San Carlos, momento en que la flota sufrió graves daños] Nosotros seguro que no." (Contraalmirante John Woodward en sus memorias: One Hundred Days) "John Nott quería una Armada pequeña. ¡Por Dios, la tendrá!" (Teniente coronel Herbert Jones, jefe del II Batallón de Paracaidistas británico, aludiendo a las graves pérdidas navales de la Fuerza de Tareas, muy pocos días antes de caer en Pradera del Ganso. Piñeiro, op. cit., p. 241) Del Almirante John Foster Woodward: Estamos ya en el límite de nuestras posibilidades, con sólo tres naves sin mayores defectos (el Hermes, el Yarmouth y el Exeter). De la fuerza de destructores y fragatas, el cuarenta y cinco por ciento está reducido a capacidad cero de operar. De los "guardavallas", el Sea Wolf de la Andromeda está inutilizado; todos los sistemas del Brillant padecen de una gran variedad de defectos; el Broadsword tiene un sistema y medio de armas, pero uno de sus ejes de propulsión con daños prácticamente permanentes. Ninguno de los tipo 21 está en condiciones: el Avenger está descompuesto; el Arrow está roto y tiene una de las turbinas Olimpus inutilizada... y muchas cosas más. Todos están cayéndose a pedazos. "La audacia de los pilotos argentinos en los combates del Atlántico Sur" por el diario ABC de Madrid, de su corresponsal José María Carrascal: Son sólo unos centenares -o eran- pero llevan sobre sus hombros el último peso de esta guerra, no menos cruenta por no estar declarada. Parece, sin embargo, no importarles la muerte de sus camaradas o la posibilidad de perder la suya en la próxima salida. Pocas veces se ha visto tanta gallardía ante la vida, tanta responsabilidad ante la muerte, tanta consideración ante los propios, tanta audacia ante lo ajeno. Actúan en condiciones extremas con el objetivo a quinientos kilómetros y el carburante justo para estar sobre él tres o cuatro minutos y regresar. Un ojo puesto en el blanco, el otro, en la aguja del depósito, olvidándose de los misiles que llegan por todas parte, de los barcos, de los aparatos enemigos, de las baterías de tierra. La mayoría de sus reactores no tienen radar "todo tiempo", lo que les obliga a actuar de día, y dejar las nubes, a esquivar la niebla. Otros como los Super Etendard, tienen que ser repostados en vuelos, tan corto es su radio de acción. No importa. Como aquel príncipe de Gracián que suplía la cortedad de su espada dando un paso adelante, ellos bajan un poco más hasta rozar los palos de las fragatas inglesas, aunque eso signifique consumir más combustible. Lo hacen una y otra vez, como si fueran meros ejercicios. Como si no se jugaran la vida -con bastantes posibilidades de perderla- en cada misión. En máquinas revisadas por los mecánicos a la carrera. Tras ser recargadas de bombas, cohetes y combustible. Con el tiempo justo de echar una cabezada, tomarse un café, examinar las siluetas de los navíos enemigos que aún quedan. Y salir de nuevo. Sin alardes, sin hablar siquiera. Dejando a los ingleses la cuenta de los derribos y de los impactos. Ellos se limitan a protagonizarlos. Sin aspavientos ni petulancia. Como si fuera la cosa más natural del mundo. No está de moda en nuestros días el panegírico de las glorias militares y no estoy nada seguro que esta crónica lo sea; es la calidad humana de los pilotos argentinos lo que inspira. En un mundo como el nuestro, donde la norma es exigir pero no dar, el ejemplo de estos aviadores, dándolo todo sin pedir nada, ni siquiera un aplauso, es de tal sobria elegancia que deslumbra en su lucidez. La mente moderna necesita hacer un esfuerzo para abarcarlos y aun así no lo consiguen. No dan la vida, naturalmente, por la Junta. Ni siquiera la dan -cree uno- por conceptos abstractos, como el honor o la patria. La dan por algo muy concreto, muy precioso. por su comunidad, que les ha encomendado su defensa, y en último término, por algo tan simple como el cumplimiento del deber. Individuos así ennoblecen toda especie. En este caso particular nos ennoblecen sobre todo a los hispanos, a los latinos, a quienes tan mal nos va en los últimos tiempos. Con qué dolor y orgullo lee uno esos dobles apellidos españoles e italianos, casi de lápidas antiguas!. No sé si el sacrificio de estos pilotos devolverá las Malvinas a su país. Pero sé otra cosa, tal vez más importante, porque las Malvinas tarde o temprano, y el mundo gira hoy muy rápido, serán argentinas. Sé que cuando en adelante se imagine uno al argentino, ya no pensará en el gaucho típico, en el engominado cantante de tangos o en la presidente de revista. Pensará en esos pilotos que han sabido morir por saber por qué vivían, privilegio hoy al alcance de muy pocos. Es lugar común decir que Argentina ha sido bendecida por todos los dones del Cielo y de la Tierra. Pero sobre todo, ahora lo vemos, por sus hijos que se hicieron aviadores. asi quedo la marina inglesa: lo que no cabe duda es que la fuerza aérea argentina y la aviación naval argentina le dio una paliza a la marina británica, la punto tal de que los ingleses estuvieron por rendirse en mas de una oportunidad. Fuentes: documentales: Hundan al Belgrano; Malvinas: alerta roja; 1982 Malvinas: la guerra desde el aire; Malvinas la historia que pudo ser. pagina de la Fuerza Aérea Argentina diario: El Malvinense top 10 combat rifle (Discovery channel) revista: La Guerra de las Malvinas tomo numero 20, El BIM 5 en la colina de Tumbledown relato del piloto pablo carballo en la presentación de su libro: dios y los halcones.

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Malvinas: Agárrame si podes, Gringo (relato)
InfoporAnónimo7/27/2010

El 21 de Mayo el entonces Tte. Aviador Militar del Ejército Argentino Horacio Sánchez Mariño a los mandos del Bell UH-1H AE-418 emprendía una misión para dejar comandos en las cercanías de Monte Kent durante la Guerra de Malvinas. En ese momento fue interceptado por una PAC de Harriers que sin poder derribarlo, lo obligan a realizar un aterrizaje. Tras abandonar sus ocupantes al helicóptero por seguridad uno de los Harriers dispara su dotación completa de cohetes volviéndo a errar al blanco y sin consecuencias para los tripulantes. Algunas de las esquirlas dañaron las palas del rotor principal que fue posteriormente reparado en el lugar usando adhesivo Poxipol lo que le permitió al helicóptero seguir operando hasta finales de la contienda.

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Defensa y Caída De Darwin y Pradera Del Ganso
InfoporAnónimo6/21/2010

Por el Coronel (R) VGM Italo Piagi Introducción Luego de la visita del entonces Comandante en Jefe del Ejército a Malvinas, el 22 de abril de 1982, se ordenó la asignación de la IIIra Brigada de Infantería a los efectivos que operaban en las Islas. La Gran Unidad de Combate se trasladó apresuradamente no logrando el pasaje de parte de su personal y material a partir del 1 de mayo, debido al inicio de la batalla y estrechamiento del cerco y bloqueo. El Regimiento 12 de Infantería (RI 12), caso que nos ocupa, se vio privado de gran parte de su personal y también de sus medios, .materiales de combate y apoyo de fuego de nivel subunidad y unidad que fueran remitidos el 24 Abril a Pto Deseado para su embarque y movimiento marítimo a las Islas. Entre el 24 y el 25 de abril arriba el Regimiento de Infantería 12 (RI 12) después de quince días de marchas y contramarchas desde su asiento de paz en Mercedes - Corrientes hasta la Patagonia austral. El 25 de abril la Unidad recibe la orden de marchar a pie (80 Km) para ocupar una posición en la zona de Darwin, recibiendo solo un restringido apoyo de camiones hasta la punta de camino distante a 15 Km del punto final de marcha y a partir del día 27 limitado apoyo de helicópteros para el transporte de personal. El 30 de abril comienzan a arribar a Darwin los primeros efectivos, recibiendo el primer ataque aéreo el 1 de mayo a las 0830 horas. En el lugar se encontraban la Compañía C del Regimiento de Infantería Mecanizado 25 (C/RIMec 25) y la Base Aérea Militar (BAM) Cóndor de la FAA que se había instalado posteriormente La ubicación de esta unidad en el lugar obedecía en orden de importancia a las siguientes prioridades: -Reserva helitransportada del Comando Conjunto Guarnición Malvinas (ejecución de contraataques con apoyo de los elementos de Pto Argentino) -Empleo ante eventuales desembarcos en lugares no cubiertos -Aseguramiento del Istmo como conexión física entre los efectivos de Gran Malvina y Pto Argentino -Seguridad adicional a la BAM Cóndor -Control de la población: Para ello era necesario contar con adecuada superioridad aérea local, disponibilidad de helicópteros, completamiento del personal y material de la unidad, apoyo logístico e inteligencia oportuna.. Como se verá mas adelante esto no fue posible por lo que la unidad solo pudo defender como pudo y con lo que tuvo el istmo de Darwin -El 13 de mayo se debió segregar la C/RIMec 25 (Equipo de Combate “Güemes”) destacada como elemento de seguridad a San Carlos, y el 24 de mayo se rescataron dos cañones 105 mm, que eran transportados en el GC PNA Iguazú, conjuntamente con su dotación ya que la nave había sufrido un ataque de la aviación inglesa y encallado 17Km a Este de Pradera del Ganso. Durante la noche de ese día remolcado por el transporte Forrest arribó el navío Motsunen, que también había sido atacado y dañado seriamente por una fragata inglesa 20 Km al SE de Darwin. -El 23 de mayo la Fuerza de Tareas (FT) “Mercedes”, así denominados los efectivos del Ejército que allí operaban, contaba con los siguientes elementos: RI 12: 439 hombres (faltaba la Compañía B completa que había quedado en Mte Kent, constituyendo el -Equipo de Combate Solari, reserva de la Agr Ej Puerto Argentino) y una Sección de Apoyo destacada en San Carlos con la C/RIMec 25(-) (+) (EC Guemes), C/RIMec 25(-): 78 hombres; Grupo de Ingenieros: 11 Hombres; 3 Piezas de artillería del Grupo de Artillería Aerotransportado 4 (GAAerot 4): 45 hombres; una 3ra Sección de la Compañía C del Regimiento de Infantería 8 (3/C/RI 8): 37 hombres. La BAM “Cóndor” (202 efectivos con una Compañía de Defensa de la base), que no integraba la FT Mercedes” y no estaba bajo su control operacional; ésta tenía agregada una Sección de Artillería de Defensa Aérea del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 601 (GADA 601) (33 hombres) y su función era la seguridad y operación de la pista de aterrizaje. -De los efectivos indicados solo se desempeñaban como elementos de combate cercano (Infantería 280 hombres, el resto del RI 12 hasta completar los 439 constituían personal de los servicios, comunicaciones y apoyo de fuego. La C/RIMec 25 se encontraba reducida en un 50 % debido al personal enviado a San Carlos y la 3/C/RI 8 disponía de 37 hombres -El dispositivo de defensa se encontraba sobre extendido (Ver Gráfico 4), con la Compañía A (+) al N cubriendo un frente de 1,5 Km, y la Compañía C al S, con un frente de 3Km, la distancia entre ambas (flancos) de 9 Km, era cubierta en algunos sectores por la 3/C/RI 8, flanco Izq, la Reserva con una Sec de la C/RIMec 25, flanco Der, el PC de la FT en Pradera del Ganso -El 24 de mayo se recibió una orden del Cdo BRI III que imponía adelantar la posición de las subunidades del N y S 2 Km en ambas direcciones para cubrir mas efectivamente el acceso al Istmo de Darwin, lo cual suponía abandonar los trabajos que durante veinte días se habían realizado con una gran precariedad de medios para iniciar otros similares. -El 26 de mayo mientras se realizaban las tareas emergentes de la orden anterior, se intensificaron los ataques diurnos y nocturnos por parte del enemigo, el Cdo de la Br I III (Agrupación Litoral) imparte una nueva orden que imponía la ejecución de dos acciones de exploración en fuerza, con efectivos de una compañía hacía las estribaciones ubicadas al NO, N y NE a fin de rechazar efectivos ingleses que pudieran estar reuniéndose en dichas zonas, (Ejecución noche del 26 y 27 de mayo). Nuevamente la Ca A que se encontraba al N debió realizar esta operación, obviamente sin saber que horas mas tarde enfrentaría el ataque de un poderoso batallón de paracaidistas inglés. Cronología de los acontecimientos (Relato Del Jefe FT “Mercedes”) 27 de Mayo 28 de Mayo Evolución de la situación en el Sur del dispositivo.(27 / 28 May 82) Situación general de la FT “M” (continuación) El ataque final 29 de Mayo 29 11:50 MAY 82 – Arenga a las tropas antes de formalizarse la capitulación 27 de Mayo Situación general de la Fuerza de Tareas: El plan de defensa vigente hasta el 26 de Mayo preveía defender la localidad y la BAM con la masa de los efectivos en primera línea, manteniendo como reserva una sección de tiradores. La línea a no ceder estaba delineada por el límite perimetral de la planta urbana de Pradera del Ganso y debía defenderse a toda costa después de combatir en sucesivas posiciones de retardo. El apoyo de fuego lo materializaba los pocos medios disponibles agregados a los elementos de primera línea y los fuegos terrestres bajo control de la BAM “Cóndor”. A partir del 27 de Mayo, como se expresara en la introducción, se amplía el dispositivo y se agrega la ejecución de patrullaje en los sectores Norte y Sur, fuegos de artillería de hostigamiento y ataques de desarticulación al Norte. El apoyo de fuego a cargo de las piezas de la batería A del Grupo de Artillería 4, recién llegadas. El enemigo tiene completa libertad de acción, medios e información completa para ejecutar el plan que crea más adecuado. El ataque es inminente. Además de sus fuegos orgánicos, contará con ilimitado apoyo de fuego naval, desde el Norte y Noroeste; de artillería de campaña por el Noreste y aéreo, sin restricciones (domina el espacio aéreo de las islas) de transporte y ataque que necesite. El ataque principal debe esperarse del Norte y el Noreste. Puede haber acciones complementarias desde el Sudeste (helitransportadas o anfibias) sobre Darwin y Pradera del Ganso, y desde el Norte, sobre Boca House. No deben descartarse acciones del Sur o Sudeste (transporte naval no localizado). 0800 hs – La Sección Exploración ya está desplegada 3 km al Norte de la primera línea. Adelantamos las avanzadas de combate de la Compañía A a la zona Low Pass-Burnside House. 1000/45hs – Ruido de combate en Low Pass. La Sec Exploración (al N) informa haber entrado en contacto con el enemigo. Aprecia que hay combate en el estrecho San Carlos, al Norte de donde se halla. Intensa actividad aérea enemiga. Varias alertas rojas (Alarma de ataque aéreo). 1130/1150 hs – Ataque aéreo enemigo a las posiciones (Compañía A y Batería de Artillería (-) ) desde tres direcciones, y en cuatro oportunidades, con bombas, ametralladoras y granadas Beluga (Proyectil que una vez explotado en tierra desparrama minas antipersonales). Nuestro fuego derriba un avión ( a confirmar ). 1240 hs – Ruido intenso de combate en la zona ocupada por la Sección Exploración. El Jefe de la Compañía A no tiene con qué establecer contacto radial (por carencia de medios del nivel jefe de compañía hacia abajo la comunicación radioeléctrica era imposible). Nuevo ataque aéreo: sin novedad. La Sección se encuentra desplegada por patrullas en un frente de 1 km al Norte de Camilla Creek. Su jefe, el Teniente Carlos Morales, con una patrulla de cinco hombres, es atacado por una sección de tiradores enemiga. Combate. Helicópteros ingleses flanquean la patrulla y desembarcan personal a retaguardia. 1400 hs – La patrulla está cercada, con tres heridos graves. Caen prisioneros. Fuego de la Compañía A sobre las avenidas enemigas de aproximación. El cañón de 105 mm, apuntado por el ánima de su tubo ( no tiene aparato de puntería ), dispara en dirección a Puerto Sussex. El resto del día la Compañía A sigue sin hacer contacto con el enemigo ni fracciones de la Sección Exploración. 2150 hs – El Comando de BR I III me ordena ejecutar el ataque previsto en la orden 507 (exploración en fuerza). Será corto, con especial atención al Norte y al Sur. Patrullas a los flancos. Informo sobre la situación y solicito autorización para dejar sin efecto el ataque. Se concede. 2230 hs – Realizamos fuego de hostigamiento sobre el Punto Acotado 402 ( altura Este de Sussex Mountain ) con 2 piezas de artillería adelantadas. 2250 hs – Cañoneo naval y de artillería de campaña sobre la Compañía A. Combate intenso en la zona de la Sección Exploración. No hay información. Iluminación del sector con bengalas. El fuego sobre la Compañía A adquiere, por momentos, carácter de fuegos de preparación (para el ataque). 28 de Mayo 0100 hs – Fuego de morteros y artillería naval sobre el sector Norte desde dirección Punto 402 y Grant Ham Hound, respectivamente. Ordeno suspender los fuegos de hostigamiento y el repliegue de la artillería, so pena de perderla, y de la Compañía A, que debían atacar Monte Cantera. 0230 hs – La infantería enemiga ataca a la Compañía A. Las avanzadas de combate (fracciones de seguridad adelantadas para brindar alerta temprana y velar el dispositivo principal), fuertemente presionadas, inician su repliegue combatiendo. Se aprecia que han sido rodeadas y sobrepasadas, aunque se escucha ruido de combate al Norte de la primera línea. La posición de la Compañía A es batida por fuego masivo de morteros y armas automáticas. Alargue de los fuegos navales enemigos a la profundidad de la posición. El ataque tiene dirección Sussex – Camilla Creek. Se combate duramente. La artillería, morteros 81 y el mortero 120, disparan sobre la retaguardia del ataque, pero sin eficacia; carecen de aparatos de puntería nocturna. La falta de comunicaciones internas impide transmitir pedidos y la dirección eficaz de los fuegos, que queda a cargo del criterio de los Jefes de Sección, los que sólo manejan información confusa de la situación. Combatimos a ciegas, en la densa oscuridad de la noche de las islas. 0245 hs – Avanzadas de combate en repliegue, combatiendo. Fuego de morteros. Se informa al comando superior. La Compañía A, en su límite anterior, recibe a los efectivos en repliegue de la Sección Exploración que se han sustraído y de las avanzadas de combate que, perdidas y bajo fuego, no llegan por los sectores previstos. Confusión. Jefe de Compañía, oficial y cuadros restablecen el orden, evitando el pánico y descalabro de la posición. . 0300 hs – La Compañía A combate con orden de no ceder, se ejecuta apoyo de artillería propia. La falta de comunicación impide precisar el combate de las fracciones menores. Cede el sector Oeste. El Teniente Primero Manresa, Jefe de la Compañía A, con el Jefe del Grupo Comando y un Grupo de Tiradores contraataca; se combate a distancias próximas. El frente es reconstruido. Incrementos notables en los fuegos enemigos. 0330 hs – Importante penetración en el sector Oeste de la Compañía A. Repliegue a la primera línea de retardo de esa subunidad). Se realiza combatiendo a distancias próximas. El Jefe de Compañía pierde el contacto. La Sección Apoyo (1 mortero 120, 2 de 81 y un cañón sin retroceso), sobrepasada por los tiradores y sin municiones, se repliega combatiendo a distancias cortas con la infantería enemiga. Las armas pesadas son abandonadas por falta de transporte; puedo entenderlo en el caso del 120 y el cañón. Los morteros de 81 debieron ser recuperados a brazo. No se hizo, perdimos 2 piezas fundamentales de nuestro mas que escaso apoyo de fuego. 0730 hs – Ordeno alistarse a la reserva (Sección Tiradores de la Compañía C del RIMec 25, a órdenes del Teniente Roberto Néstor Estévez) y contraatacar hacia el Noroeste para aliviar la presión sobre la Compañía A y reconstituir la primera línea. Ataca la Sección Reserva, combatiendo contra fuerzas superiores a su frente y flancos. Estévez, gravemente herido, regla el fuego de la artillería propia, que bate con eficacia el avance inglés, ocasionando fuertes bajas. En agonía el Teniente, ordena al Cabo Mario Rodolfo Castro seguir dirigiendo el fuego. El Suboficial cumple la orden hasta sacrificar su vida. Lo releva, por propia iniciativa, el Soldado Fabricio Edgard Carrascull; también entrega su vida en la misión. El contraataque logra detener y desorganizar la ofensiva inglesa. La Sección Reserva mantiene su posición. El enemigo inicia bruscamente un repliegue. 0830 hs – La Compañía A cuenta con menos del 50 % de sus efectivos. El jefe reorganiza la posición. Hay personal extraviado, disperso, o que abandonó el combate replegándose sobre la localidad. Disminuye la presión enemiga sobre la posición. La artillería propia bate con eficacia las líneas enemigas. El Jefe de la Sección Apoyo de la Compañía A, Subteniente Marcelo Colombo, en repliegue, encuentra en una posición de la base aérea, en las cercanías de la pista, dos morteros 81 y cantidad de munición. Toma posición y abre el fuego al Norte de la primera línea. 0900 hs – Evolucionan dos Pucará en ataque a una concentración de artillería antiaérea en Camilla Creek. El Comando de Brigada requiere demarcar el límite más adelantado de nuestras tropas para facilitar una misión aérea de apoyo directo. Se ofrece el Sargento Primero Juan Carlos Coelho, Jefe del Grupo Comando de la Compañía A. Por su intermedio, transmito órdenes al Jefe de la Compañía, para la reorganización de su sector. Cumpliendo su misión, el Sargento Primero es herido de gravedad. Completó, de todos modos, su labor. La Batería (-) del GA 4 mantiene el régimen de fuego; sabe que sus cañones son los únicos elementos que pueden gravitar en el combate. Su Jefe, Teniente Primero Carlos Alberto Chanampa, sus oficiales y suboficiales, cargan personalmente los cañones, algunos con sus brazos flagelados por quemaduras y heridas. Ataque propio de dos aviones Aeromacchi (Armada) a dos fragatas emplazadas en el estrecho de San Carlos que cañonean nuestro sector Norte. Se retiran. Dos aviones Pucará concurren en apoyo directo de la defensa con bombas y ametralladoras. Baten a la infantería enemiga. 0930 hs –Pausa del ataque. Se mantiene contacto con el enemigo. Las fracciones más adelantadas están aferradas por fuego de morteros. El resto, en repliegue. La Compañía A y la Sección Reserva del Regimiento 25, con bajas numerosas, han consumido el 60 % de la munición que disponían. Evolución de la situación en el Sur del dispositivo.(27 / 28 May 82) 27 de Mayo: 2200 hs – La Compañía C del Regimiento 12, en Bodie Creek Bridge, no ha sido atacada. Fuego naval esporádico en el sector, sin novedad. Las Avanzadas no comprueban la presencia del enemigo. Sí, helicópteros sobre Scott Island, al Este. Su Jefe, Teniente Primero Ramón Duaso Fernández, mantiene especial atención al Oeste, ante un posible desembarco enemigo en Yeguada Rincón- Saladero. No hay contacto con la patrulla del Sargento Primero Berdugo. 28 de Mayo: 0800 hs – La Compañía C se repliega por mi orden, sin contacto con el enemigo, a posiciones de retardo al Sur de Pradera del Ganso, previendo segregar una Sección de Tiradores para reforzar el sector Norte. Esto se ejecuta a las 0930 hs. En Puerto Argentino, se agregan a la Sección de Tiradores del EC “Guemes”, recuperada en Douglas Paddock, personal de las Compañías Comando y Servicios que todavía no habían sido transportadas por el “gotero”, desde el 28 de Abril. Esas últimas fracciones del Regimiento siguen “desnudas como estaban”. Para qué me sirven...? 0930 hs – Vuelo con medios aéreos del Ejército. Arriban a la zona de Pradera del Ganso y son desembarcados 8 Km al Sudeste del dispositivo. 1000 hs –Los helicópteros, piloteados por el Capitán Swendsen y el Teniente Florio, bajo fuego, descienden en Pradera del Ganso, cargan heridos y los transportan a Puerto Argentino. El EC “Guemes”, siempre a órdenes del Teniente Primero Esteban, es batido por fuego de artillería en la zona de desembarco (al Nordeste de Bodie Creek Bridge); despliega y avanza hacia Pradera del Ganso....8 km a campo abierto. 1020 hs – El Teniente Primero se me presenta en la localidad. Le impongo una misión: organizará una posición de recibimiento inmediatamente al Este del muelle, continuando la línea de la posición de la península. Situación general de la FT “M” (continuación) 1000 hs –Situación general: estabilizada- La pausa de combate desde las 0930 horas, permite el reabastecimiento y redistribución de munición, así como la evacuación parcial de muertos y heridos. Mientras la artillería enemiga bate esporádicamente todas las posiciones, la nuestra lo hace sobre las concentraciones de infantería enemiga hacia el Norte. La infantería enemiga, en repliegue, ha minado el terreno para impedir el avance propio. 1030 hs –Resuelvo un contraataque para bloquear una penetración enemiga al Este de Monte Darwin que amenaza por retaguardia la posición Norte. Se alista la Segunda Sección de la Compañía C del RI 25, a cargo del Subteniente Gómez Centurión. 1100 hs – Avanza desplegada con sus grupos en formación de cuña. Alcanza las alturas 2 km al Norte de Pradera del Ganso, bajo fuego de artillería. Destaca patrullas a Darwin que comprueban que dos secciones enemigas avanzan en columna sobre camino eludiendo los campos minados, cuya ubicación es evidente que conocen ( información de Hardcastle ). El tercer Grupo ocupa posiciones al Este del camino. El resto de la Sección en desenfilada. Fuego sobre la columna enemiga. Una parte de la tropa inglesa se adelanta a la carrera. Los que avanzan son batidos por el fuego del primero y segundo Grupo. Hay bajas. Ametralladoras enemigas abren fuego desde las alturas al Oeste de Carcass Bay. Suspensión repentina de los fuegos ingleses. El Subteniente Gómez Centurión ordena a su vez alto el fuego. Un grupo inglés se adelanta a la primera línea de sus efectivos. Un hombre continúa su avance hacia la posición argentina. Se adelanta Gómez Centurión. Se identifica como el Teniente Coronel Jones, Jefe del 2do Batallón de Paracaidistas y requiere la rendición de la fracción argentina, asegurando su vida. El Subteniente responde negativamente e informa que ordenará la reapertura del fuego. Vuelve a su posición. Recibe fuego y observa a Jones en posición de tiro. Abre fuego y ve caer al jefe enemigo. Se combate con suma violencia. Fuego de ametralladoras. El Jefe de Sección ordena al Sargento Sergio García y a los Soldados Ricardo Austin y José Allende rodear y atacar esas armas para silenciarlas. En avance son batidos y ofrendan sus vidas. Se ordena repliegue; el tercer grupo a sus órdenes, como retaguardia. Cae herido el Cabo Fernández; transporte es imposible; se lo deja a cubierto. La Sección arriba a líneas propias. El fuego eficaz de nuestros morteros obliga al repliegue enemigo a Carcass Bay. La Sección ha tenido 7 muertos (3 suboficiales y 4 soldados) y 13 heridos; más del 50 % de sus efectivos. Ocasionó bajas, no precisadas, al enemigo. Esa noche, Gómez Centurión con dos voluntarios, se infiltra en las líneas inglesas y rescata al Cabo Fernández. El ataque final 1150 hs – Un Pucará destruye dos helicópteros británicos que evolucionaban sobre Darwin. Su piloto es el Teniente (FAA) Címbaro. 1217 hs –El Comandante de la IIIra Brigada, requiere, información sobre: tropas adelantadas, enemigo en contacto y blancos a batir. Informo: interrumpido el contacto al Norte, trato de reconstruir el límite anterior; presencia enemiga en la profundidad del sector Norte, más allá de la línea general Laguna Sur de Carcass Bay y prolongación Nordeste.; allí no hay personal propio salvo bajas, prisioneros o extraviados. La magnitud actual enemiga es imprecisa, un batallón reforzado. Evolucionan helicópteros en gran cantidad, se refuerzan. El Comandante me ordena el alistamiento para iniciar la persecución, a orden. Replico, con fundamentos la imposibilidad de cumplir esa orden y que es mi intención estabilizar el límite anterior del campo principal de combate, si puedo. 1230 hs – Intenso fuego naval, de artillería y de morteros, el enemigo, reabastecido, reorganizado y reforzado, reinicia su ataque. El centro de gravedad son las posiciones de la Sección del Subteniente Aliaga (del RI 8) emplazada en Boca House. También presiona sobre Cerro Darwin (Compañía A y de Servicios del RI 12). Lanzan dos compañías reforzadas. Por el centro del istmo atacan efectivos menores. El Subteniente Aliaga es herido de consideración. En una hora la Sección es cercada y penetrada. Sin poder romper el cerco, cesa el combate. Continuado el ataque, caen las posiciones de la Compañía Servicios (solo fusileros). Ataque similar en Cerro Darwin y envuelve la posición por el Este (entre el cerro y el mar) saturándola con fuego de artillería y morteros. Nuestros cañones baten las fracciones enemigas. Se rechaza el primer asalto inglés combatiendo a distancias próximas. Embate con morteros de 60 y misiles Milán. Se destacan el Subteniente Ernesto Peluffo y el Cabo Cocinero Gerardo Bordón. Rechazan el ataque al sector. Peluffo, herido en la cabeza, ordena el repliegue y decide permanecer en la posición; el personal no acepta la orden y lo evacua por la fuerza. La Compañía A, por mi orden, ejecuta repliegue general a la segunda línea de retardo, en los accesos a Ganso Verde. A esa hora se solicita al Comando el urgente abastecimiento de munición de artillería. El pedido no será satisfecho 1230 hs – Ataque de una PAC (patrulla aérea de combate) de Sea Harriers a todo el dispositivo. Aplasta especialmente el sector próximo a mi puesto de comando. 1340 hs – Situación difícil en la primera línea. El enemigo en contacto, 1000 metros al Norte de Pradera del Ganso. La BAM me informa de una concentración enemiga, 3 km al Norte, en avance. Informo al comando que en el repliegue de la Compañía A se perdieron sus armas pesadas. Me responde que viene apoyo aéreo. 1415 hs – Pierdo contacto radial con Puerto Argentino. Se combate a 1000 m. Fuego de artillería, morteros y cañones sobre el linde de Pradera del Ganso. Continúo intentando reorganizar el límite anterior a pesar de la insostenible presión de los fuegos enemigos....Dios, no tenemos capacidad de respuesta...!! 1425 hs – Requiero apoyo aéreo directo; urgente. Enemigo en avance, con apoyo de todos los fuegos. El Comando me interroga sobre si se combate en la localidad. Informo que no. ¿Y los civiles?. Respondo que se hallan en el Ayuntamiento sin novedad- Fuego intenso. La línea más adelantada de la propia tropa se halla en la prolongación al Oeste del límite Norte de la península y caserío de Pradera del Ganso. La BAM me informa que tres Pucará han despegado en misión de apoyo , con bombas. 1630 hs – Fuegos automáticos y de morteros sobre el puesto de comando. El enemigo no se ha presentado todavía por el Sur; la Compañía C en máxima alerta. Combate en distancias cercanas. Se quema la documentación. Todas las piezas antiaéreas y de mortero fuera de servicio. Se va a combatir en la localidad. Muchas bajas. Enemigo de magnitud en avance. Dos horas después del requerimiento de apoyo, los Pucará atacan las formaciones de infantería enemigas. 1636 hs – Un Pucará reitera su suicida pasada de ataque a la infantería enemiga. Estalla en el aire en el límite Oeste de Ganso Verde y se pierde en el mar. Saludo militarmente, rindiendo honores al piloto, en dirección al punto de impacto. Una escuadrilla enemiga nos ataca con bombas y ametralladoras. 1710 hs – Fuego de todas las armas sobre la posición. Se mantiene el fuego de apoyo de las tres piezas artilleras Otto Melara de 105mm, que tienen sus cañones casi al rojo vivo. Ataque de los Pucará. Resultado negativo. Dos aviones son derribados. La FAA ha cumplido heroicas misiones de apoyo aéreo con los IA-58 Pucará (FAA) en el día: 1730 hs – Evolución de helicópteros propios. Desembarcan efectivos 5 km al Sudoeste de Pradera del Ganso. Fuego de artillería y morteros enemigos sobre el sector. No podemos comunicarnos con la Ca B (EC “Solari”), que proviene de Monte Kent donde había quedado como Reserva de la Agrupación Pto Argentino para coordinar su ingreso por el Sur, aun no cercado por el enemigo. Alerto a la Compañía C del RI 12 (posiciones Sur del dispositivo): ingresarán después del anochecer, imposible antes. Muy tarde... los esperaba esta mañana y armados hasta los dientes. Muchas bajas. Agotamiento. No está aún organizada la defensa del caserío a mi gusto. El nivel de instrucción del personal no lo capacita para un combate eficaz en el mismo. El Comandante de Brigada me expresa su orientación: Interrupción del combate y repliegue de la FT en dirección al puente Sur de Pradera del Ganso (Bodie Creek Bridge) y marcha al Sudeste para rescate por vía marítima o helitransportada. Resuelva e informe. 1745 hs – Ataques aéreos enemigos, sucesivos, sobre las posiciones de la artillería, mi puesto de comando y el sector Norte. Al Norte del caserío, la 2da Sección de la C del RI 25 se repliega combatiendo. Ataque enemigo reforzado con efectivos equivalentes a una compañía y fuego pesado. Este ataque cerca la posición argentina. Hay bajas. En una hora el sector está en poder inglés. En el sector Sur, una compañía enemiga reforzada se infiltra por el Noroeste y flanquea a la Compañía C del RI 12, la ataca desde el Oeste y el Sur sobrepasa posiciones en el sector Noroeste ( línea a no ceder ) y cae en desenfilada sobre la retaguardia de su flanco derecho. Algunas fracciones son cercadas y pierden contacto. Fuego de artillería, morteros y ametralladoras sobre la zona perimetral de Pradera del Ganso. Fuegos navales esporádicos. 1800 hs – El combate se encarniza. Fuego terrestre sobre el Puesto de Comando. Son las últimas luces. Fuegos finales de protección de la línea a no ceder; los cañones del 601 Antiaéreo en fuego terrestre baten a la infantería enemiga en avance. La Batería (-) del GA Aerot 4 usa sus cañones casi verticales (son obuses), sobre fracciones inglesas localizadas a 600/800 metros delante de la línea a no ceder. Todas las posiciones argentinas son aplastadas con ametralladoras, morteros y artillería. 1810 hs – Dos ataques aéreos enemigos sobre los puestos de comando y posiciones de la Sec ADA del GADA 601 a tan baja altura que no vacilo en vaciar furiosamente mi pistola 9 mm sobre uno de ellos. Los cañones de 35 mm son destruidos, así como los radares de la central de tiro. Se pierde contacto con la Compañía A, la Sección del Subteniente Aliaga del RI 8 y fracciones de la Compañía C del RI 12. 1825 hs – La 1ra Sección de la Compañía C del RI 12 (Subteniente Aldao) ha sido cercada. El Teniente Primero Chanampa, Jefe de la Batería, me solicita autorización para suspender los fuegos de apoyo directo; ya no tiene seguridad de no estar haciéndolo sobre las propias posiciones. Ordeno que concentre su fuego sobre las avenidas del enemigo en la profundidad de su dispositivo. Helicópteros enemigos evolucionan al Oeste de la posición Norte, sobre la costa: disparamos sin poder precisar eficacia 1915 hs – Analizo el curso de acción propuesto por la Brigada. Resuelvo no ejecutarlo. Imposible interrumpir el combate en contacto con el enemigo a distancias cortas y casi cercado. De lograrlo, iniciado el movimiento al Sur, el enemigo puede tomar contramedidas que estoy imposibilitado de neutralizar. El final es sólo uno: aniquilamiento. 1935 hs –Se restablece el contacto radial con Puerto Argentino, perdido durante 30 minutos. 1940 hs – Se presente en mi comando el Subteniente Aldao (Jefe de la 1ra Sección de la Compañía C). Me informa que los ingleses se replegaron parcialmente en el sector, minando el terreno, para reorganizarse. Aprecia el efectivo enemigo en el lugar, en una compañía reforzada. 1945 hs – Fuegos de reglaje de artillería naval sobre el caserío; alista fuegos nocturnos para el ataque final o destruir la posición. Es poco probable que arriesguen la vida de un solo infante en un ataque al caserío, no vale la pena; con los fuegos alcanza para nuestra destrucción y aniquilamiento. 2000 hs – Noche cerrada, con nieblas. Disminución en la actividad de combate enemiga. Fuegos esporádicos de morteros y artillería ingleses y de fusilería de ambas partes. Se mantiene la línea a no ceder. Imparto nuevas misiones a personal de cuadros para encuadrar a los dispersos, extraviados o sustraídos de sus mandos. La Sección Comunicaciones intenta el contacto con los sectores Norte y Oeste. No hay respuesta. En el Puesto de Socorro se siguen recibiendo heridos, algunos en estado desesperante. La evacuación aérea es imposible. Alerta máxima en el perímetro de la península Darwin ante la posibilidad de un ataque desde el mar ( Choiseul Sound ). 2045 hs – Reunión en el Comando de la BAM. Expongo la situación y mi evaluación de las operaciones en desarrollo y las que es posible emprender. Incluyo información sobre lo propuesto por el Comando de Brigada para el repliegue al Sur y mi resolución negativa. .El jefe de la BAM, Vicecomodoro Pedrozo propone emplear, para reforzar los sectores Norte y Oeste de la línea, a la compañía C o a la B (EC “Solari”) del RI 12. Comunico mi negativa fundamentando mi resolución. Surge la gravedad del cuadro general, incrementada por la perspectiva de un combate nocturno en el caserío, con la población civil concentrada.. Expongo clara y firmemente mi oposición a continuar la lucha dentro del caserío La reunión es tensa. Remato mi personal actitud: si la evolución del combate y/o el comando superior no arbitra medidas y medios para revertir la situación o no justifica la continuación del combate, resolveré el cese del fuego. Del análisis surge una variante válida: ganar tiempo para organizar mejor la defensa y prepararnos para morir combatiendo si operacionalmente sirve para algo...o recibo la orden de resistir. Así lo pienso y lo expreso; así se resuelve. 2115 hs – Radioconversación con los mandos de Puerto Argentino: el Brigadier Castellanos ordena a Pedrozo atender a la radioconversación del Comandante Br I III General Parada conmigo y que proceda conforme con lo que aquél ordene. Expongo aspectos de situación de personal, táctica, de primera línea y su refuerzo, de apoyo de fuego, limitaciones para un combate en localidades y mi resolución de no ejecutar la interrupción del combate y repliegue y sus fundamentos. Propongo resistir en la posición en tanto la lucha no signifique un estéril sacrificio de vidas. Comparte y aprueba mi resolución. Solicito me comunique operaciones previstas para revertir la situación u operaciones en desarrollo que justifiquen el mantenimiento de la posición y por cuanto tiempo (me refiero a la “operación principal” que menciona pero no aclara la orden Nro 507). Respuesta negativa. 2145 hs – Regreso con el Mayor Frontera a mi Comando. Ordeno la reunión de la Plana Mayor y jefaturas de elementos, incluyendo al Comandante del buque “Monsunen”, Teniente de Navío Gopcevich Canevari y requerimientos de información para actualizar y completar el cuadro de situación. 2150 hs – Sin contacto con el EC “Solari”. Situación de combate estabilizada. Fuego esporádico de artillería y morteros enemigos, así como de armas automáticas y de fusilería de ambas partes. En reunión, requiero informes. La fortaleza del sector Norte es una “tela de cebolla” de 600 metros: dos secciones de Tiradores dela Compañía C del RI 25 y la sección Reserva de la Compañía C del RI 12 empeñada en el sector. La Compañía A ha sido aniquilada o capturada por los británicos. Proporciono a los mandos elementos de juicio que desconocen y un breve resumen: “Estamos solos”. 2210 hs – Se presenta en el Puesto de Comando el Jefe de una Patrulla del EC “Solari”. Se imparten órdenes para el ingreso al dispositivo y su constitución como reserva de la posición. 2230 hs – La Plana Mayor trabaja para completar la información. Es tenso y nervioso el trajinar en el Puesto de Comando. Equipamiento con que llega el EC “Solari”: están “desnudos”: confirmo su incapacidad para combatir. Capacidad más probable del enemigo Destruir masivamente o aniquilar la posición mediante el empleo sin limitaciones de todos los fuegos terrestres, aéreos y navales que dispone. 2245 hs – Sin contacto con el EC “Solari”. Situación general sin variantes. Reunión de comandos. Completo el cuadro de situación general de la guarnición. 29 de Mayo 0030 hs – Considerando que, a partir de una manifestación personalizada de cada uno respecto de mi resolución pudiera surgir una solución táctica que permitiera la continuación de la lucha y dar tiempo a una reacción de Puerto Argentino, requiero su exposición. Mi balance de las exposiciones personales es negativo. Resuelvo formalmente el cese del fuego y rendición de la Guarnición Darwin-Pradera del Ganso 29 11:50 MAY 82 – Arenga a las tropas antes de formalizarse la capitulación La FT “MERCEDES” ha combatido en defensa de la soberanía territorial de la Nación. Sus hombres han cumplido esa misión más allá de su efectiva y real capacidad de combate, con los medios que las circunstancias y contingencias de la guerra posibilitaron poner a su disposición. Ha sido batida por la superioridad de la fuerza y medios de un enemigo profesional, entrenado y equipado para combatir en cualquier teatro de operaciones de la Tierra. La derrota de las armas no puede ni debe significar la quiebra moral del soldado ni del espíritu de cuerpo que anima al conjunto, como tampoco la sagrada vigencia de nuestra causa; ella perdurará en el tiempo, cualquiera fuere el resultado final de la guerra. Si la situación operacional o las órdenes de los mandos superiores lo hubiesen exigido, aun imposibilitada de continuar la lucha, la Fuerza de Tareas habría seguido combatiendo hasta verter la sangre de su último hombre. Epilogo Finalizaba así el primer combate terrestre de envergadura de la campaña. La descripción cronológica de por si nos habla de su dureza; se combatió de noche y de día. Como en toda circunstancia durante la guerra hubo comportamientos de excepción, normales y criticables. Entre los primeros merecen destacarse entre otros al Teniente Estévez, admirado por sus subalternos por sus condiciones de liderazgo, Baste señalar que en oportunidad de recibir la orden de empeñamiento de su fracción reserva, agradeció al Jefe de Regimiento la oportunidad que le brindaba al destacarlo con sus hombres para resolver una situación crítica. Igual comportamiento tuvieron sus subalternos Cabo 1ro Carrascul y Soldado Castro muertos heroicamente en combate. -Muertos en combate: 35 -Heridos en combate: 145 Personal Condecorado y Distinguido: Cruz La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate : Teniente Estévez, Roberto Néstor (Post Mortem) – RIMec 25; Subteniente Gómez Centurión, Juan José – RIMec 25; Cabo Primero Baruzzo, Roberto Basilio – RI 12. Medalla La Nación Argentina al Valor en Combate: Teniente Primero Esteban, Carlos Daniel - RIMec 25; Teniente Primero Chanampa, Carlos Alberto GA Aerot 4, Subteniente Reyes, Oscar Roberto – RIMec 25; Subteniente Peluffo, Ernesto – RI 12; Sargento Primero Coelho; Juan Carlos – RI 12, Sargento Primero Rivas, José – GA Aerot 4; Sargento Moreno Miguel Alfredo – GA Aerot 4; Cabo Bordón Genaro – RI 12 Cabo Castro; Mario Rodolfo (Post Mortem) – RIMec 25; Cabo Godoy, Hugo Osmar – RIMec 25; S/C 63 Carrascul, Fabricio Edgar (Post Mortem) – RIMec 25; S/C 62 Pegoraro; Avelino Néstor César (Post Mortem) – RI 12; S/C 62 Reinaldi Héctor GA Aerot 4; S/C 62 Sánchez, Roque Evaristo (Post Mortem) – RI 12; S/C 62 Saucedo Pedro Ramón – GA Aerot 4; S/C 63 Sulin Rodolfo – GA Aerot 4. Descarga (versión HTML)

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Malvinas: La mejor manera de insultar a un veterano
InfoporAnónimo9/7/2010

(este es un post en defensa de neustros veteranos, el titulo es asi a proposito) es simple, llamenlos: "los pobres chicos de la guerra", ese insulto basta... y si no vean: asi es como ellos reaccionan: y estos son los Soldados (HOMBRES) a los que segun nostros se cagaban de frio y no pudieron hacer nada:

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Reconocimientos al valor de los aviadores en Malvinas
Reconocimientos al valor de los aviadores en Malvinas
InfoporAnónimo6/7/2010

Reconocimientos El bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea Argentina ha marcado honrosamente un camino a seguir, y así lo comprenderán las nuevas generaciones de pilotos argentinos en el devenir del tiempo. Porque el ejemplo de sus caídos en combate perdurará... Del Coronel (FAF) Pierre Clostermann, héroe francés de la Segunda Guerra Mundial, a los pilotos argentinos: A vosotros, jóvenes argentinos compañeros pilotos de combate quisiera expresaros toda mi admiración. A la electrónica más perfeccionada, a los misiles antiaéreos, a los objetivos más peligrosos que existen, es decir los buques, hicistes frente con éxito. A pesar de las condiciones atmosféricas más terribles que puedan encontrarse en el planeta, con una reserva de apenas pocos minutos de combustible en los tanques de nafta, al límite extremo de vuestros aparatos, habéis partido en medio de la tempestad en vuestros "Mirage", vuestros "Etendard", vuestros "A-4", vuestros "Pucará" con escarapelas azules y blancas. A pesar de los dispositivos de defensa antiaérea y del los SAM de buques de guerra poderosos, alertados con mucha anticipación por los "AWACS" y los satélites norteamericanos, habéis arremetido sin vacilar. Nunca en la historia de las guerras desde 1914, tuvieron aviadores que afrontar una conjunción tan terrorífica de obstáculos mortales, ni aun los de la RAF sobre Londres en 1940 o los de la Luftwaffe en 1945. Vuestro valor ha deslumbrado no sólo al pueblo argentino sino que somos muchos los que en el mundo estamos orgullosos que seáis nuestros hermanos pilotos. A los padres y a las madres, a los hermanos y a las hermanas, a las esposas y a los hijos de los pilotos argentinos que fueron a la muerte con el coraje más fantástico y más asombroso, les digo que ellos honran a la Argentina y al mundo latino. Ay!: la verdad vale únicamente por la sangre derramada y el mundo cree solamente en las causas cuyos testigos se hacen matar por ella. Luego de las increíbles incursiones aéreas en las aguas de la Bahía de San Carlos, poco después del 21 de mayo, comenzaron a aparecer noticias en periódicos de todo el mundo acerca del comportamiento de los pilotos argentinos. En honor a aquellos que cayeron en la lid, y para orgullo de sus deudos -y sólo por eso- se reproducen a continuación algunos de esos testimonios: Del Almirante John Foster Woodward: Estamos ya en el límite de nuestras posibilidades, con sólo tres naves sin mayores defectos (el Hermes, el Yarmouth y el Exeter). De la fuerza de destructores y fragatas, el cuarenta y cinco por ciento está reducido a capacidad cero de operar. De los "guardavallas", el Sea Wolf de la Andromeda está inutilizado; todos los sistemas del Brillant padecen de una gran variedad de defectos; el Broadsword tiene un sistema y medio de armas, pero uno de sus ejes de propulsión con daños prácticamente permanentes. Ninguno de los tipo 21 está en condiciones: el Avenger está descompuesto; el Arrow está roto y tiene una de las turbinas Olimpus inutilizada... y muchas cosas más. Todos están cayéndose a pedazos. Del ministro de Defensa británico John Nott al Parlamento: Creo que los pilotos argentinos están demostrando una enorme bravura. Sería tonto de mi parte no reconocerlo. Del Almirante John Foster Woodward, en un reportaje publicado por el diario La Estrella de Panamá, el 3 de enero de 1984: Los pilotos argentinos fueron muy valientes. Me dieron muchos dolores de cabeza, pero igual los admiro. Posteriormente, refiriéndose al ataque de Bahía Agradable, expresó: Ya antes habíamos recibido suficientes pruebas de lo que eran capaces de hacer. Los veíamos aparecer a ras del agua. Jamás hubiéramos imaginado eso. Declaraciones del General Jeremy Moore: El cuerpo de oficiales y muchos de sus técnicos fueron sumamente capaces y esto fue particularmente notorio en el caso de la Fuerza Aérea Argentina. Del General Kelly Aguilera Nessi, Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea Venezolana, con motivo de un discurso pronunciado en Caracas, el 18 de agosto de 1982: El barón Von Richthofen no es un héroe alemán, sino de la humanidad, particularmente de quienes vestimos el uniforme azul; las heroicas hazañas de Douglas Bader, el piloto inglés sin piernas, pertenecen al mundo; y cuando se hable del reciente conflicto del Atlántico Sur, cuyos resultados han sembrado tanto dolor en esta parte de América que rechaza el colonialismo con todas sus fuerzas, las páginas más vibrantes de esa historia corresponderán a la gloriosa y heroica Fuerza Aérea Argentina. "Las tripulaciones aplauden la bravura de los pilotos enemigos" - Por Gareth Parry con las fuerzas de desembarco en la Bahía de San Carlos. Artículo aparecido en la primera plana del diario The Guardian. Londres, 25 de mayo 1982: Son las 2 de la tarde en un día soleado y nos hallamos bajo el ataque de "Mirages y Skyhawks" de la Fuerza Aérea Argentina. Una bomba ha levantado una gigantesca columna de agua a sólo 100 m de distancia, entre nuestros buques y una nave logística cargada con pertrechos. Observarnos cómo las baterías cesteras y los sistemas misilísticos de los buques abren el fuego, junto con el ensordecedor ruido de los cañones y ametralladoras de cubierta. Los tripulantes a nuestro alrededor rinden tributo al coraje de los pilotos argentinos. The Miami Herald, 27 de mayo de 1982: Los pilotos argentinos se ganan el corazón de sus compatriotas y la admiración de sus enemigos. Por Kenneth Freed, Los Angeles Times Service: Casi a diario ellos vuelan hacia la batalla y en cada oportunidad sólo regresan unos pocos, pero los pilotos argentinos se transforman en los héroes de la guerra de las Malvinas, admirados por sus enemigos casi tanto como por sus compatriotas. "Son los únicos que impiden que esto sea una derrota total", dijo un experto militar europeo. No creo que se pueda encontrar mejores pilotos en el mundo. A la fecha, los británicos afirman que los pilotos argentinos han hundido dos destructores, dos fragatas, un buque logística y algunos lanchones de desembarco. Argentina reclma que los ataques aéreos como mínimo han puesto a otros cinco buques más fuera de servicio, y dañado a otros cinco. Pero mientras Gran Bretaña desconoce parte de los daños sufridos, reconoce la habilidad y el coraje de sus oponentes en el aire. Este mismo artículo fue reproducido en otros periódicos bajo el título "Los muchachos de oro de Argentina" (The Golden Boys of Argentina) en diversas capitales de habla inglesa del mundo. En otro artículo, procedente esta vez del diario Journal do Commercio de Río de Janeiro, Brasil, el analista aeronáutico Milton Loureiro, elogió, en una nota titulada "La increíble Fuerza Aérea Argentina", el arrojo y la valentía demostrados por los aviadores argentinos en el conflicto de las Malvinas: Sea cual fuere el resultado del conflicto quedará eternamente marcado en la historia el inquebrantable valor de los pilotos argentinos. Los principios fundamentales de la guerra aeronaval fueron ampliamente superados por la audacia y el desarrollo técnico del que hicieron gala los pilotos argentinos, tanto los de la Aviación Militar como los de la Naval. Cuando finalice esta guerra no declarada, las marinas de todo el mundo tendrán que promover una revisión de sus tácticas, por cuanto la audacia y el coraje de los aviadores argentinos echaron por tierra todas las teorías hasta, ahora existentes. El propio enemigo quedó perplejo ante la técnica y el arrojo de los pilotos argentinos y reconoció que el conflicto del Atlántico Sur le parece tan irreal como un cuento fantástico. Boletín de Radio Diego Portales de Chile: Los aviadores argentinos se han ganado el reconocimiento mundial, hasta de los propios británicos, por su valentía. Se observó cómo se lanzaban contra una verdadera muralla de misiles, obuses y ametralladoras antiaéreas, infligiendo bajas al enemigo. Palabras del embajador de la República de Venezuela en la República Argentina, en ocasión de entregar al Brigadier General Lami Dozo, una distinción de aquel país: He sido honrado como embajador de Venezuela por nuestra Fuerza Aérea para hacer entrega a la heroica y gloriosa Fuerza Aérea Argentina, de la que tan orgullosos nos sentimos justificadamente los venezolanos en especial y todos los latinoamericanos, por las glorias y los laureles que nos han dado en esta maravillosa hazaña, por América y por su dignidad. Diario La Estrella de Panamá, 10 de agosto de 1984, en doble página central con la fotografía de los pilotos fallecidos en el conflicto, al festejar el día de la FAA: Quiero rendir mi emocionado homenaje a esos héroes que dieron sus vidas por la Patria en la heroica gesta de Malvinas, a los que lucharon en pos de un ideal que nadie podrá cambiar y que los panameños sentimos como propio: Las Islas Malvinas fueron, son y seguirán siendo argentinas. Jorge E. Illueca, Presidente de la República de Panamá. Declaraciones del vicedirector del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres, Coronel Jonathan Alford, en una conferencia celebrada en los EE.UU.: En comparación con el nivel de muchos países, la Argentina desplegó una Fuerza Aérea relativamente modesta y nada moderna, que la mayor parte del tiempo operaba en el límite de su radio de acción. Y sin embargo hubo momentos de gran ansiedad por la suerte de la Flota británica. Quizá con sólo un poco más de fortuna en los momentos críticos, la Fuerza Aérea Argentina podría haber obligado a Gran Bretaña a abortar su expedición. Lo que nos produjo una enorme conmoción fue el saber que los argentinos habían volado con sus "Hércules" a Puerto Stanley hasta el último día del conflicto. Jean Pierre Gillet, experto francés autor del libro Les Combattants de Mai, expresó en la mencionada obra (pág. 28): Todo ha sido dicho sobre el coraje argentino. Agreguemos solamente que desearíamos ser persuadidos que su Patriotismo encuentra su equivalente en ciertos países de la OTAN. Weapons of the Falkland Conflict, Bryan Perret, Biddles of Guilford Ltd., Surrey, Gran Bretaña: "...La Fuerza Aérea Argentina se halla ahora altamente considerada en la estimación pública, más de la que poseía antes del conflicto. Perdió su batalla pero el coraje de sus pilotos ha redimido la dignidad nacional. Su comandante, el Brigadier Lami Dozo emergió como un héroe retirándose de la desacreditada Junta poco después de haber cesado las hostilidades". Resultó impactante un telex recibido por la Embajada Argentina en París, el cual expresaba textualmente: Señor Embajador: Son muchos los franceses, más de lo que puede creerse, que están de corazón al lado de la Argentina en la prueba que atraviesa. Como quizás Ud. lo sepa, soy un viejo amigo de su país. En el conflicto que enfrenta la Argentina con Inglaterra, mis compañeros aviadores argentinos han ganado toda mi admiración. Respeto a muchos de ellos, siento que tengo una responsabilidad moral pues numerosos son los que eligieron esta carrera un poco a causa de mí y de mi libro "El Gran Circo". Le agradecería muchísimo, señor Embajador, si pudiera transmitir al Comandante de la Aviación argentina el mensaje adjunto, destinado a sus pilotos. Por supuesto que el Gobierno argentino podrá hacer uso de él como quiera. Pues siempre he asumido la responsabilidad de lo que escribo. Le ruego, señor Embajador, acepte las seguridades de mi más alta consideración, como asimismo los votos que forinutó porque se halle la solución menos trágica posible a este terrible conflicto. Fdo. Pierre Clostermann Al finalizar el conflicto bélico, el Brigadier General Lami Dozo, hizo llegar en recuerdo una maqueta de un avión Pucará al as de la aviación francesa, mereciendo la siguiente contestación del Sr. Pierre Clostermann: Mi General: El Agregado Aeronáutico a la Embajada argentina en París me hizo llegar la maqueta del Pucará con la placa y la inscripción con cuyo envío Ud. me honra. Sepa hasta qué punto estoy impresionado por ese recuerdo que estará en mi escritorio ante mis ojos, para recordarme, si es que yo pudiera olvidar algún día, lo que fue el combate de todos los aviadores argentinos sobre las Malvinas. En efecto, ya sea el piloto del C-130 que despegó bajo el fuego enemigo con sus heridos, o sean los pilotos de los A-4, Mirage, Dagger, o helicópteros, todos han hecho esa vez una demostración de sus sobresalientes cualidades profesionales y de un coraje que despierta la admiración del mundo entero, incluso entre sus adversarios. En este mundo occidental donde la cobardía compite con la necedad, el heroísmo de los aviadores argentinos es como un fanal hacia la luz a la cual se deben dirigir aquellos que aún creen en las virtudes del patriotismo, en los valores filosóficos de nuestro mundo latino y el destino del hombre, porque todos los hombres deberían estar orgullosos de ser de la misma raza que la de vuestros tripulantes. Con mis mejores votos -el General De Gaulle me ha enseñado que una batalla perdida no compromete jamás la victoria final- por vuestro país, desde luego por Ud. mismo y por todos los que están bajo vuestras órdenes, le ruego que acepte, mi General, la seguridad de mi más alta consideración y m¡ profundo respeto. También en lo más álgido de la batalla de San Carlos, se recibió la reproducción de un artículo de notable impacto emotivo, publicado con el título "La audacia de los pilotos argentinos en los combates del Atlántico Sur" por el diario ABC de Madrid, de su corresponsal José María Carrascal, el cual expresaba: Son sólo unos centenares -o eran- pero llevan sobre sus hombros el último peso de esta guerra, no menos cruenta por no estar declarada. Parece, sin embargo, no importarles la muerte de sus camaradas o la posibilidad de perder la suya en la próxima salida. Pocas veces se ha visto tanta gallardía ante la vida, tanta responsabilidad ante la muerte, tanta consideración ante los propios, tanta audacia ante lo ajeno. Actúan en condiciones extremas con el objetivo a quinientos kilómetros y el carburante justo para estar sobre él tres o cuatro minutos y regresar. Un ojo puesto en el blanco, el otro, en la aguja del depósito, olvidándose de los misiles que llegan por todas parte, de los barcos, de los aparatos enemigos, de las baterías de tierra. La mayoría de sus reactores no tienen radar "todo tiempo", lo que les obliga a actuar de día, y dejar las nubes, a esquivar la niebla. Otros como los Super Etendard, tienen que ser repostados en vuelos, tan corto es su radio de acción. No importa. Como aquel príncipe de Gracián que suplía la cortedad de su espada dando un paso adelante, ellos bajan un poco más hasta rozar los palos de las fragatas inglesas, aunque eso signifique consumir más combustible. Lo hacen una y otra vez, como si fueran meros ejercicios. Como si no se jugaran la vida -con bastantes posibilidades de perderla- en cada misión. En máquinas revisadas por los mecánicos a la carrera. Tras ser recargadas de bombas, cohetes y combustible. Con el tiempo justo de echar una cabezada, tomarse un café, examinar las siluetas de los navíos enemigos que aún quedan. Y salir de nuevo. Sin alardes, sin hablar siquiera. Dejando a los ingleses la cuenta de los derribos y de los impactos. Ellos se limitan a protagonizarlos. Sin aspavientos ni petulancia. Como si fuera la cosa más natural del mundo. No está de moda en nuestros días el panegírico de las glorias militares y no estoy nada seguro que esta crónica lo sea; es la calidad humana de los pilotos argentinos lo que inspira. En un mundo como el nuestro, donde la norma es exigir pero no dar, el ejemplo de estos aviadores, dándolo todo sin pedir nada, ni siquiera un aplauso, es de tal sobria elegancia que deslumbra en su lucidez. La mente moderna necesita hacer un esfuerzo para abarcarlos y aun así no lo consiguen. No dan la vida, naturalmente, por la Junta. Ni siquiera la dan -cree uno- por conceptos abstractos, como el honor o la patria. La dan por algo muy concreto, muy precioso. por su comunidad, que les ha encomendado su defensa, y en último término, por algo tan simple como el cumplimiento del deber. Individuos así ennoblecen toda especie. En este caso particular nos ennoblecen sobre todo a los hispanos, a los latinos, a quienes tan mal nos va en los últimos tiempos. Con qué dolor y orgullo lee uno esos dobles apellidos españoles e italianos, casi de lápidas antiguas!. No sé si el sacrificio de estos pilotos devolverá las Malvinas a su país. Pero sé otra cosa, tal vez más importante, porque las Malvinas tarde o temprano, y el mundo gira hoy muy rápido, serán argentinas. Sé que cuando en adelante se imagine uno al argentino, ya no pensará en el gaucho típico, en el engominado cantante de tangos o en la presidente de revista. Pensará en esos pilotos que han sabido morir por saber por qué vivían, privilegio hoy al alcance de muy pocos. Es lugar común decir que Argentina ha sido bendecida por todos los dones del Cielo y de la Tierra. Pero sobre todo, ahora lo vemos, por sus hijos que se hicieron aviadores. Fdo. José María Carrascal Existen muchas citas más, la casi totalidad provenientes del extranjero, mereciendo destacarse la carta del Coronel (USAF) Robert W. Pitt, Agregado Aéreo de la USAF en Buenos Aires, durante el conflicto, por su profundo significado: Buenos Aires, Argentina 25 de junio de 1982 A S.E. el Sr. Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea Brigadier General D. Basilio A.I. LAMI DOZO Comando en Jefe de la Fuerza Aérea S/D De mi más alta consideración: Desearía expresarle mi estima y respeto personal a Ud. Y a los miembros de la Fuerza Aérea Argentina en reconocimiento por su profesionalismo e inquebrantable coraje durante el reciente conílicto armado con el Reino Unido. Más aún, consideraría un gran honor que Ud., en nombre de los valientes caídos y de los heridos en acción de la Fuerza Aérea Argentina, aceptase mi Corazón Púrpura (Purple Heart) como sincera demostración personal de estima. De todas mis condecoraciones, el Corazón Púrpura, el cual me fue otorgado por heridas recibidas en acción sobre Vietnam del Norte el 5 de octubre de 1965, es el que más venero. La Orden del Corazón Púrpura fue autorizada por orden del General George Washington, hace casi 200 años atrás, el 7 de agosto de 1782. Luego de haber sido suspendida por más de un siglo, la Orden del Corazón Púrpura fue restablecida a principios de la década del treinta por el General Dougias MacArthur. Años más tarde el General MacArthur escribió: "Ninguna acción llevada a cabo por mí mientras me desempeñé como Jefe del Estado Mayor me dio más satisfacciones que la de restablecer la Orden del Corazón Púrpura... Esta condecoración es única en muchos sentidos: Primero: es la más antigua de la historia norteamericana... Segundo: proviene del más grande de todos los norteamericanos, George Washington... Tercero: es la única condecoración completamente intrínseca en el sentido de que no depende de la aprobación o el favor de nadie. Se la acuerda solamente a aquellos que son heridos en acción, y solamente la acción del enemigo determina su otorgamiento. Es un verdadero escudo de coraje y cada pecho que la luce puede latir con orgullo". Es clara pues la razón por la cual el Corazón Púrpura es la condecoración que más reverencio. De un aviador militar a otro, le ruego respetuosamente que acepte esta condecoración en nombre de todos los bravíos oficiales y hombres de la Fuerza Aérea que cayeron o fueron heridos en acción en este reciente conflicto. Quedando a sus enteras órdenes, hago propicia la ocasión para reiterarle las seguridades de mi más alta consideración y estima... Robert W. Pitt Coronel, USAF Agregado Aeronáutico Mensaje de la Senadora Laura Martínez Pass de Crespo en el Acto Conmemorativo del Día del Aniversario del Bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea Argentina y homenaje a sus mártires caídos con motivo del Conflicto de Malvinas: Paraná, 01 de mayo de 2004 Razones de trabajo por compromisos contraídos anteriormente me impiden acompañarlos, aunque siempre y más ahora, estoy presente con ustedes, en esta conmemoración del Aniversario del Bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea, adhiriendo al homenaje de sus 55 mártires. En este acto, en donde se le rinde homenaje a los caídos y a todos aquellos combatientes de la Fuerza Aérea que nos representaron heroica y valientemente en esa gesta gloriosa, ofrendemos este respetuoso recuerdo por quienes ofrecieron sus vidas y valoremos debidamente los sacrificios de nuestros veteranos de guerra. Pero permítanme expresarles mediante este mensaje mi total y permanente adhesión a la conducta, a la defensa de la Soberanía Nacional, a la dignidad, a la calidad de héroes y mártires nacionales que deben ser honrados sin excusas en todo el ámbito de nuestra patria, tal como lo expresó el señor Presidente de la Nación. Comparto y destaco también las palabras del señor Presidente, cuando dice que las Malvinas serán argentinas por el diálogo, por la paz, pero sin renunciar a nuestros valores, recuperándolas para la paz, con amor pero con dignidad, defendiendo los valores y la integración nacional de nuestra tierra. Me despido agradeciéndoles a ustedes haber compartido este acto. Muchas gracias a todos Laura Martínez Pass de Crespo Senadora de la Nación por la Provincia de Entre Ríos extraido de la pagina de la fuerza aerea argentina

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Malvinas: los Panhard
InfoporAnónimo10/11/2010

Cuando nos hacemos preguntas acerca de nuestros valores, llegamos a la conclusión de que existen diferentes dimensiones para tener en cuenta. Por ejemplo, los hombres no podríamos vivir sin nuestra propia realidad histórica. Los soldados del Destacamento de Exploración de Caballería Blindada 181 del Regimiento 3 "General Angel Pacheco" de Esquel, el "Tres de Fierro", habían aprendido que, en un escenario bélico, la función de un tanque no se convierte en un factor decisivo, pero que son importantes para aportar soluciones. En definitiva, los tanques son los que facilitan la acción de otros. A veintisiete años de la guerra contra el Reino Unido de Gran Bretaña, la participación de las secciones "Aguila" y "Cobra", de nuestra caballería blindada, ha gozado de poca difusión pública. Pero la historia no contó en la dimensión adecuada la misión de esos tanquistas. Era el cinco de abril de 1982 y había llegado la hora de la verdad para el Destacamento de Exploración de Caballería Blindada 181. Al mediodía, las actividades eran de rutina. Los guardias estaban en sus puestos y los tanques Panhard a cubierto. Se escuchó la orden de alistamiento, cada uno tomó su equipo y caminaron a la Plaza de Armas. Se explicó la situación. Las secciones se trasladarían a las islas Malvinas. Era el momento de defender a la Patria. Los suboficiales y soldados recibieron sus fusiles. Eran los FAL de culata rebatible, modelo paracaidista, flamantes y probados. Después, recogieron sus municiones. A las armas las colocaron en sus fundas, que cruzaron por la espalda y salieron por el portón principal. En esa época del año, las ventanas de los edificios del cuartel permanecían abiertas, porque todavía hacía calor. A lo lejos, se veían las casas del pueblo, muchas construcciones de madera, con techos de pizarra al estilo suizo. Esquel es una población de montaña que recibe, durante muchos meses, la visita de la nieve. El entonces jefe, teniente coronel Jorge Spinetta, explicó los planes. Los soldados escucharon y comprendieron que la guerra es una situación que impulsa a los seres humanos a los límites de sus fuerzas. Se iban a vivir momentos nunca experimentados y que deberían resolverse en segundos. Un suboficial dejó entrever que la guerra tiene otra lógica y no acepta grises. En una batalla no hay "malos" ni "buenos": solamente dos contendientes luchando hasta la muerte. Se cantó el Himno Nacional y, frente a la Bandera de Guerra, se sintió la satisfacción que deparaba saber que se estaba cumpliendo con el deber. Al momento del saludo final, Spinetta dijo que "el prestigio de la unidad marcha con vosotros", por eso "suerte, valor y patriotismo". Luego, impartió las tres señales de rigor: "montar los vehículos", "motores en marcha" y, finalmente, a "marchar". Dos secciones, una al mando del subteniente de caballería Gustavo Adolfo Tamaño y la otra por su par, Fernando Pedro Chércoles. Tamaño recordó que "se dispuso de aviones Hércules C-130 para transportar los vehículos". Y en su relato consignó que "el despegue y el aterrizaje fueron normales, los vehículos no mostraron ningún movimiento alarmante. El vuelo transcurrió sereno. Fue la primera experiencia aerotransportada. El desembarco resultó sencillo y rápido". El Panhard: El blindado francés AML (Auto Mitrailleuse Legére) se fabricó en la década del 60. El Panhard es pequeño, muy móvil y armado con ametralladoras. Inicialmente, tuvo un notable éxito y dio origen a toda una familia de blindados. Un Panhard argentino capturado por los británicos, el EA33524 "Tecn. Olascoaga", se encuentra hoy en el Museo de Tanques de Bovington, en Inglaterra. En la actualidad, continúan prestando servicios en nuestro Ejército, siendo objeto de un programa de repotenciación con un nuevo motor diesel que mejoró notablemente sus performances de alcance, potencia y seguridad. Los Panhard de Malvinas: Ocho unidades del destacamento de Exploración de Caballería Blindada 181, de Esquel, Chubut. Dos más del Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada 9 de Río Mayo, también Chubut, y otros dos blindados provenientes del entonces Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada 10 de La Tablada, Buenos Aires. En su diario, Tamaño sostiene que "el desplazamiento de las ruedas causaba un efecto similar al de moverse sobre un colchón vegetal. El movimiento era posible, pero si el suelo se desgarraba, el vehículo quedaba atascado". En consecuencia, señaló la situación al Estado Mayor y recomendó que se gestionaran vehículos con orugas; en particular, el tanque liviano SK-105 o el M-113. Los SK-105 estaban provistos de sistemas de visión nocturna". Tamaño se opuso a un eventual traslado de los TAM (Tanque Argentino Mediano). Estos, fabricados en el país, eran pesados, no contaban con visores y su consumo de combustible era superior a las posibilidades de aprovisionamiento. Entonces, el alto jefe solicitó el envío de los SK 105, los que nunca llegaron, por los efectos del bloqueo naval británico. El recurso humano del "Tres de Fierro" era proveniente de diferentes lugares del país. Los soldados, de la Patagonia y otras provincias. Uno nacido en Punta Alta y cinco en Bahía Blanca. La sección "Aguila", estaba compuesta por el subteniente Gustavo Tamaño, los sargentos Miguel Alvarez y Ramón Castillo; los cabos Raúl Alegre, Rodolfo Castillo, Miguel Vilte, César Montero y Jacinto Mambrin. Los tanquistas soldados eran Armando Fernández, Juan Acosta, Julio Veneciano, Diego Iglesias (BB-Ingeniero White), Gerardo Mancisidor (BB-Ingeniero White) y José Delgado. La sección "Cobra" era conducida por el subteniente Fernando Chércoles, a quien acompañaban los sargentos Edgar Grosso, Emilio Rufino y Martín Salazar; los cabos Cosme Barrios y Paulino Fernández. Los conscriptos eran Jorge Suárez, Walter Guaymas, Héctor Yáñez (BB), José González (BB), Sergio Gudiño (Punta Alta), Juan Vera y Raúl Matamala (BB). La guerra: Con el bombardeo a Puerto Argentino del uno de mayo, comenzó la verdadera guerra. La misión denominada "Black Buck" , (nombre dado por los ingleses a la operación) que implicaba cubrir un trayecto de 6.280 Km sobre el Atlántico Sur, antes de identificar y bombardear nuestra pista de aterrizaje, saliendo desde la isla Ascensión. Una bomba hizo impacto sobre la pista y las demás en sus inmediaciones. Los pilotos británicos habían elegido un eje de bombardeo "atravesado", para asegurar así que la pista recibiera, al menos, un impacto. El avión Vulcan que atacó el aeropuerto está, ahora, en un museo de Escocia. Los británicos, a pesar de su esfuerzo y superioridad, nunca pudieron dejar nuestra pista fuera de servicio. Estos soldados superaron muchos momentos difíciles, gracias a su espíritu de cuerpo y sobresaliente estado moral. En las unidades blindadas, cada hombre es una pieza aceitada. Uno con todos y todos con uno. Los jefes y los suboficiales de Panhard realizaban cualquier esfuerzo para alcanzar sus objetivos. La entereza y lealtad fue mayor cuanto más amplia fue la comprensión entre subordinados y jefes. Los reglamentos, la disciplina y el orden no se constituyeron en un obstáculo. Jamás reinó la anarquía. Tamaño, condecorado con la medalla al Herido en Combate, informó que "el 12 de junio, la denominada zona de reserva quedó expuesta a la observación y tiro de la artillería británica, lo que llevó a decidir el repliegue de los Panhard a un lugar menos expuesto. La nueva posición fue en el hipódromo de Puerto Argentino". A los pocos minutos, se desató una nutrida cortina de fuego. El cañoneo inglés fue sorpresivo y preciso. Una serie de disparos dio contra un depósito de gas licuado, que estalló produciendo una gigantesca llamarada. Los fragmentos hirieron a la tripulación que, agazapada, esperaba lograr la seguridad dentro del blindado". El subteniente Tamaño recibió la peor parte. "Mi brazo derecho --escribió-- se fracturó y desgarró de tal modo que quedó inutilizado". Su brazo izquierdo albergaba esquirlas. Su pierna izquierda sangraba. Estaba traspasada de lado a lado. Los otros dos tripulantes sufrieron heridas leves. En medio del fuego de artillería, el entonces cabo Miguel Vilte auxilió al jefe herido, trasladándolo a pulso hasta un lugar seguro. Tamaño fue atendido en el hospital de campaña, pero estaba preocupado por su gente, que había quedado sin su jefe. La tarea en combate del subteniente Chércoles fue excelente desde todo punto de vista. Un sobresaliente oficial. Las secciones estuvieron desplegadas en la defensa de Puerto Argentino desde el 9 de abril hasta el cese de fuego, el 14 de junio (68 días) y, bajo fuego enemigo, desde el 1 de mayo (45 días). Quedaron prisioneros en el aeropuerto desde el 14 hasta el 19 de junio. Cinco fueron los heridos en la campaña: subteniente Tamaño, cabo Alegre y soldados Acosta, Iglesias y Mancisidor. El Regimiento de Caballería Ligera 3 "Coraceros General Pacheco", el "Tres de Fierro", lleva el nombre de un patriota que fue granadero, luchó en San Lorenzo y cruzó los Andes. También combatió en Sipe Sipe, Las Coimas y Chacabuco. Desde hace cuatro años, cada semana del dos de abril, los tanquistas visitan su regimiento. Malvinas los unió y hoy la vida les devuelve sus sonrisas, calidez y emociones. Este año, la jefatura del regimiento volvió a ponerle esencia al encuentro. Jefes, oficiales, cuadros y voluntarios cordiales y afables, haciendo sentir a cada visitante como en su propia casa. Ceremonias, visitas a las localidades de Tecka y Trevelin, invocación religiosa, encuentros con otros veteranos. Todo camaradería y recuerdos, bajo la especial atención del jefe de la unidad, teniente coronel Daniel Alberto Boroni, un caballero. --- Osvaldo Jorge Palacio es comunicador social y VGM. Fuente: El Malvinense

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Malvinas: Carta de un ex-enemigo
InfoporAnónimo7/18/2010

Traducción de la carta que un Oficial de la Marina inglesa envió al Coronel Losito, Héroe de Malvinas, ante la detención que hoy sufre el militar argentino por haber combatido al terrorismo. Fue hecha llegar al Agregado Militar argentino, Cnel. Abel Catuzzi. "Estimado Coronel: Ref.: Horacio Losito Mi nombre es Richard (Rick) Jolly. En 1982 y durante la guerra de las Falklands/Malvinas, fui oficial superior médico de la Brigada de Comando de Royal Marines. Por lo tanto actué como médico privado del Brigadier Julian Thompson y médico asesor de su Estado Mayor. También estuve a caro del Escuadrón Médico del Regimiento de Comando Logístico de la Infantería de Marina. Por esa razón fui Jefe del Hospital de Campaña en Ajax Bay .Durante toda la campaña fui responsable del tratamiento de más de seiscientos británicos y cerca de doscientos argentinos heridos. Después de la campaña fui condecorado con el rango de OBE (Oficial de la Orden del Imperio Británico) por su Majestad la Reina y más tarde, en 1999, recibí la distinción de la Orden de Mayo del Gobierno Argentino. Esta distinción me fue dada personalmente por el entonces Ministro de Relaciones Exteriores Guido di Tella, en Buenos Aires en Abril de 1999. Su Majestad la Reina me otorgó permiso personal para usar esta distinción del extranjero en todas las ocasiones. Yo me siento muy orgulloso de ser uno de los pocos que ha sido condecorado por ambos países, a consecuencia del mismo conflicto. Hace poco me he enterado que uno de mis pacientes argentinos heridos -un oficial- ha sido arrestado y esta a punto de ser juzgado, con acusaciones de cargos relacionados con hechos anteriores al conflicto de 1982. No conozco cuáles son las acusaciones que se le hacen. El oficial en cuestión era Teniente cuando lo traté en la tarde del 30 de Mayo de 1982. Horacio Losito era miembro de la Compañía de Comandos 602 y había sido herido en un muy serio enfrentamiento en Top Malo House. Como todos sus hombres, el era un soldado de las fuerzas especiales altamente calificado. Las autoridades del Royal Marines del Cuadro para la Guerra en la Montaña y el Ártico dieron muy buenos informes sobre las actuaciones de los argentinos durante la lucha antes de su rendición. Fue entonces que los equipos médicos británicos en Ajax Bay tuvieron el deber y el privilegio de tratar a todos los heridos de este encuentro: tres británicos y seis argentinos. Aun conservo en mi poder toda la documentación quirúrgica y veo que el Teniente Losito había sufrido heridas serias en su cabeza y pierna derecha. Las mismas fueron tratadas en forma correcta y a la mañana siguiente, cuando todos ellos se habían recuperado de los efectos de la anestesia, hablé con todo el grupo. Quería explicarles porque ellos estaban custodiados por uno de mis Royal Marines armados. Primero les pregunté si algunos de ellos hablaba inglés. Sus expresiones me indicaron que trataban de engañarme, por lo que hablé directamente al Tte Losito y al Tte Brun. Les dije que comprendía perfectamente su situación. Como hombres de honor ellos probablemente creían que era su deber el tratar de escapar y como miembro de las fuerzas especiales, ellos tenían la suficiente energía y capacidad para hacerlo, a pesar de que habían sido heridos. No obstante, les dije que yo sabía de que todos ellos habían sido entrenados por expertos americanos en Fort Bragg en USA y quería que supieran que, aunque nosotros les habíamos curado todos los agujeros que nuestros colegas de los Royal Marines les habían hecho en sus cuerpos en Top Malo, nosotros no vacilaríamos en repetir ese proceso si ellos trataban de escapar o comportarse en forma indebida. El Tte Losito respondió en inglés que comprendía perfectamente. Pude llegar a observar, en una situación mucho más tranquila, la excelente conducta de todos esos hombres y especialmente del que parecía ser su comandante. Todos ellos eran estoicos y nunca se quejaron de su suerte, de alguna manera alegres en su comportamiento y cooperadores con sus acciones, cuando los preparábamos para transportarlos en helicópteros al Buque Hospital Uganda y después al Buque Argentino Bahía Paraíso. Durante la corta estadía con nosotros, ocurrió un incidente con una carga de munición que había sido unida a una trampa explosiva (colocada por soldados argentinos ) en Goose Green/Ganso Verde. Dos de los prisioneros argentino que habían ayudado a los soldados británicos a mover dicha carga, resultaron muy seriamente heridos cuando una de las cargas explotó. Un tercer prisionero murió. Estábamos operando a estos hombres y ellos necesitaban grandes transfusiones de sangre. Debido a que nuestras existencias habían disminuido durante el tratamientos de heridos por otra batalla anterior, pedimos al prisionero argentino de mayor rango, Coronel Piaggi, permiso para sacar sangre de voluntarios argentinos prisioneros. Al principio, el Coronel Piaggi rehusó, pero luego cambió de parecer cuando le pedí que me acompañara a la sala de operaciones y le hice ver el estado de los jóvenes prisioneros argentinos que estábamos operando. Cuando él vio la gravedad de las heridas, cambió de opinión y sólo pudo decir: ¿cuánto? ¿de qué tipo?. En ese momento yo estaba tan enojado con el Coronel Piaggi que no presté mucha atención a lo que decía. En realidad, él se ofreció de voluntario para dar sangre, pero luego agregó que no podía hacerlo porque había tenido hepatitis. Menciono estos detalles porque cuando yo critiqué el comportamiento del Coronel Paggi durante una entrevista que se hizo en Buenos Aires en 1999, Horacio Losito muy cordialmente me recordó que él había estado presente durante nuestra conversación, que podía recordar los detalles y dijo que lo que yo decía no era correcto. El dijo esto en forma muy diplomática y amable, lo que reforzó aún más la opinión que yo tenía de él. Más tarde tuvimos la oportunidad de conversar mucho después de un programa de TV en el que ambos tomamos parte. Durante ese programa, también hablé con sus hijos por teléfono; ellos habían llamado para agradecerme por devolverles vivo a su padre. Le di las gracias por ese gesto y en ese momento reconocí otro gesto amable tan típico del padre, un oficial tan especial. El también me invitó a comer un asado en su destino, la Escuela de Suboficiales en Buenos Aires, pero la falta de tiempo me impidió aceptar esa amable invitación. La placa de la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral que él me obsequió ocupa un lugar de honor en la biblioteca de mi casa de Inglaterra y todavía espero poder aceptar su invitación. He prestado servicios en Irlanda del Norte durante la década de 1979 cuando el Ejército Británico secundaba al Royal Ulster Constabulary a mantener el orden. Por eso sé que un mismo individuo puede ser para uno un terrorista, mientras que para otros es un defensor de la libertad, y las situaciones que los involucran suelen ser sumamente difíciles. No conozco los detalles de las acusaciones del caso que comprende a Horacio Losito, o cuáles fueron sus órdenes y actuaciones en ese momento. A pesar de eso, puedo establecer que, después de haber sido testigo de sus cualidad personales y haber apreciado a éstas en circunstancias difíciles y peligrosas, considero a este oficial como una espléndida persona, un hombre de moral íntegra, cálida personalidad y con una lealtad muy significativa a su deber patriótico. Me siento muy satisfecho de haberlo ayudado a recuperar su salud. Si un hombre se alaba a sí mismo, sus palabras carecen de valor. Si un hombre es alabado por un amigo, esas palabras son las que de él se esperan. Sin embargo, cuando un enemigo escribe bien acerca de una persona, las ponderaciones tienen entonces un valor muy especial. Por favor quiero que emplee mis palabras de estimación de Horacio Losito para lo que usted considere más adecuado. Me siento orgulloso de haber conocido a Horacio Losito. Atentamente, (Hay firma) Capitán de Navío Cirujano R:T: (Rick) Jolly Obe Royal Navy (RE) 11 Carew Close, Crafthole, Cornwall PL11 3EB

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Malvinas: Yo vi morir a nuestro querido Teniente Estévez
InfoporAnónimo7/21/2010

Por: Sergio Daniel Rodríguez Pertenezco a la clase 63 e ingresé en febrero de 1982 en el Regimiento de Infantería 25, que tiene asiento en la localidad de Sarmiento, provincia del Chubut. A poco de haber llegado, los que teníamos estudios fuimos separados del resto de los soldados conscriptos. Yo estaba cursando la carrera de analista de sistemas en el primer año; me ubicaron en la sección de aspirantes. El Teniente Roberto Néstor Estévez, quien posteriormente dejaría un recuerdo imborrable en todos nosotros, fue el que nos seleccionó personalmente uno a uno. Comenzó una instrucción, que no vacilo en calificar de dura y severa, hasta el 24 de marzo a cargo de Estévez, que pertenecía el grupo de Comandos, y su segundo jefe de sección, el Cabo Primero Faustino Olmos, también de esa misma especialidad. La instrucción era diurna y nocturna con todo tipo de armamentos, teorica–práctica, y estaba destinada solamente a este grupo seleccionado, que yo, gracias a Dios, tuve la suerte de integrar. Debo añadir que esta instrucción fue altamente valiosa a la hora del combate y Estévez, un jefe calificado que no sólo se preocupaba por nuestro estado físico sino también por nuestra espiritualidad, no cesaba de darnos ánimo y valor con sus propios gestos personales. Les cuento un ejemplo: Allá, en el sur, hay unos pastos ásperos y filosos llamados coirones y durante nuestros habituales “cuerpo a tierra” y posteriores deslizamientos, tratábamos de evitarlos. Al darse cuenta de esto, Estévez hizo él mismo el ejercicio, sin importarle las lastimaduras que tales matas le ocasionaron, y luego nos dijo: “Si están en pleno combate, no van a tener tiempo de bordearlos, la guerra es así”. Este tipo de ejemplos estaban muy a tono con su naturaleza de persona de una alta moral, ética y honor. Y sólo tenía 24 años. Nosotros, los AOR (Aspirantes a Oficiales de Reserva) en la mitad de la noche, más de una vez fuimos levantados y nos hacían salir a correr sorpresivamente bajo fina lluvia o nevizca, sólo vestidos con pantaloncitos cortos y ballenera (remera de manga corta). Y como decía Nietzsche, lo que no te mata te fortifica. Ese fue nuestro caso. Del inicial grupo escogido, cuarenta y cinco, quedamos cuarenta. Y esos cuarenta fuimos a Malvinas. Aquel inolvidable 2 de abril nos tocó desembarcar al mediodía y nos sentíamos muy orgullosos en razón de pertenecer al único elemento del Ejército que participó de la operación de neto corte aeronaval en aquel momento. A bordo del Almirante Irizar fuimos partícipes de una tocante ceremonia que nos concernía de un modo muy especial. Como no habíamos tenido tiempo de jurar la bandera se organizó para nosotros una jura de nuestra enseña nacional, que tuvo el carácter de provisoria y levantó nuestro orgullo hacia las nubes. Y ahí nos enteramos de que íbamos a Malvinas. Puedo afirmar que, entre lágrimas y abrazos, ahí mismo se terminó de consolidar nuestro grupo. Estuvimos brevemente en Puerto Argentino y luego, a bordo del barco Isla de los Estados fuimos enviados a Darwin con el objetivo de tomarlo. Nuestro grupo de AOR era parte de la Compañía C, formada por tres secciones, Gato, Bote (la de Estévez) y Romeo, a cargo de Gómez Centurión. Entre el 4 y 5 de abril nos asentamos en Darwin y comenzamos nuestras tareas de limpieza, minado y excavación de “pozos de zorro” y puestos de ametralladora. Nuestro jefe directo era Estévez y el jefe de la compañía, el Teniente Primero Daniel Esteban. Yo era tirador de MAG (ametralladora pesada) y fui elegido para eso debido a mi buena puntería en aquellos ejercicios anteriores en Chubut. Disponíamos de 2 MAG, 2 lanzacohetes y fusiles FAP y FAL. Nuestra base de operaciones era una escuela kelper construida íntegramente de madera, que constaba de dos pisos; ahí estaba ubicada la compañía C. Recuerdo que, faltando algo de raciones, algunos oficiales y suboficiales se fueron a cazar avutardas y durante tres días esos pajarracos fueron parte distinguida de nuestro menú. Disponíamos de un buen equipo de abrigo, muchas medias de recambio y guantes que nos protegían manos y pies del frío. El 1º de mayo, a las 8 de la mañana, los Harrier ingleses atacaron a los Pucará estacionados en el aeropuerto de Darwin. Nosotros estábamos ubicados a unos 500 metros del aeropuerto y vimos perfectamente todo. Darwin es un caserío, una especie de pequeña bahía, todo bastante plano geográficamente hablando. Luego del ataque abandonamos la escuela y nos instalamos en nuestros “pozos de zorro”. De ahí en más, el agua y el frío fueron nuestros íntimos compañeros. Recuerdo que rezábamos al levantarnos y al acostarnos. En los respiros que nos daban los desayunos hablábamos de nuestras respectivas familias y el hecho histórico y singular que estábamos protagonizando. Todas esas cosas no hacían más que reforzar la alta moral que, inculcada por la labor encomiable de Estévez, existía en el grupo. Debo añadir que el día 24 de abril hicimos nuestro juramento oficial a la bandera en suelo malvinense, privilegio que, creo, nadie lo tuvo. La compañía se dividió. Rumbo a San Carlos marcharon Esteban y los suyos al caserío de Darwin, Gómez Centurión con su gente y nosotros quedamos en nuestros “pozos de zorro” a cargo de Estévez. Y permanecimos en aquel sitio hasta el 27 de mayo, momento en que el Teniente Coronel Piaggi le ordenó a Estévez que debíamos marchar hacia la primera línea de combate, debido a que los ingleses, que habían desembarcado en San Carlos el 1º de mayo, avanzaban hacia Darwin y ya se habían producido enfrentamientos con efectivos del Regimiento de Infantería 12. Según nos testimonió el capellán militar padre Mora, al recibir la orden, Estévez se puso contento. “Era lo que estaba esperando”, dijo. A las 2 de la madrugada del 28 de mayo llegamos a Boca House (Casa Boca), sitio cercano al cementerio de Darwin que ya era zona de combate. Al hacerlo, nos cruzamos con gente del Regimiento 12, a cargo del Subteniente Peluffo, que venía de combatir. Estévez nos hizo desplegar en abanico y quedamos distribuidos allí. Luego, a la derecha del abanico, entró en contacto con el enemigo y nosotros, que aún no estábamos en las posiciones que debíamos ocupar, según las órdenes recibidas, nos unimos con los del 12 para permitirles un respiro pues, mientras ellos se replegaron, nosotros contraatacamos. Al hacerlo, chocamos con la compañía A del batallón de paracaidistas ingleses, que tenía unos ciento cincuenta efectivos y estaban muy bien armados. Se peleó muy duro, sin dar ni pedir cuartel, en un combate que desde las 5 de la mañana se prolongó hasta casi las 10. Fueron casi cinco horas de auténtica estadía en el infierno. Nosotros efectuamos tres repliegues y sucesivos contraataques. Ellos tenían apoyos de las fragatas que estaban en San Carlos y de artillería, combinada con los Blowpipe (misiles antiaéreos) que barrían el terreno. La disparidad de fuerzas era abrumadora a favor del enemigo. Al hablar de lo que fue ese combate, recuerdo las balas trazantes que iluminaban la oscuridad, los morterazos, los gritos de dolor y de furia con que unos a otros nos animábamos. Debido a la elevada preparación física-espiritual con que contábamos, durante el combate estábamos calmos, tranquilos. La angustia previa al choque con el enemigo nos había tenido nerviosos, pero ahora, en plena lucha, las cosas se revelaban tan simples como terribles. Y en la sencillez del “matar o morir” todo estaba resumido. Yo estaba a cargo de una de las dos MAG que teníamos y Zabala, otro soldado conscripto, era mi cargador de municiones. Desde nuestro puesto disparaba a todo lo que veía o creía ver frente a mí. De pronto, un proyectil de mortero cayó muy cerca de nosotros. El pobre Zabala recibió de lleno las esquirlas y murió en el acto. Yo recibí impactos de esquirlas en el perineal izquierdo. Recuerdo que antes de perder la lucidez, atontado por la onda explosiva, le pedí a Dios que no me dejara morir allí. Realmente no sé cuánto tiempo estuve inconsciente o atontado. Luego, sin soltar mi MAG, me arrastré hasta un pozo cercano mientras sentía la tibieza de la sangre en mi piel y no sabía cuán herido estaba. Me zambullí en el pozo y encontré que allí había soldados del 12. Ese pozo era como tener una butaca para contemplar el infierno. El Cabo Castro había intentado llegar también al pozo donde yo estaba cuando un proyectil de fósforo lo alcanzó y lo envolvió, convirtiéndolo en una antorcha humana. Oíamos sus gritos desgarradores. El pobre decía: “¡Rodríguez, máteme!”- gritaba mientras se quemaba vivo. A Romero, otro soldado que estaba allí, le gritó lo mismo, pero nadie se atrevió a dispararle y terminar con su agonía. Un rato después no escuchamos más su voz; que Dios lo tenga en la gloria. Y llego en mi relato a lo que considero el instante supremo del combate, desde mi situación personal por supuesto. No hay que olvidar que en medio de ese caos del combate muchos estaban sufriendo experiencias únicas e indelebles. La que les narro a continuación fue la mía: El Teniente Estévez estaba recorriendo las posiciones, gritando órdenes a derecha e izquierda, todo esto, repito, bajo el terrible fuego enemigo. Al salir del pozo contiguo al mío recibió dos balazos en el brazo y pierna izquierda, respectivamente. Tambaleándose, llegó al pozo donde yo me encontraba. Este valeroso oficial, sin preocuparse de sus propias heridas, me preguntó por las mías, pues yo estaba ensangrentado. Le contesté que podía arreglármelas. Estévez tomó un FAL y comenzó a disparar; luego, por radio estuvo dando nuevas órdenes. Mi MAG la tomó otro soldado del 12 y abrió fuego contra el enemigo. Ese soldado recibió un balazo en la cabeza, obra de francotiradores –los que mayores bajas causaron en nuestra dotación– y cayó muerto. Éramos cinco en el pozo en ese momento. Comenzamos a soportar fuego directo de morteros y las cercanas explosiones de los proyectiles que caían nos arrojaban lluvia de tierra sobre nuestras cabezas. Estévez, lo repito, sin importarle sus heridas, tomó el casco del soldado muerto del 12 y me lo colocó en la cabeza para protegerme, ya que nosotros usábamos boinas verdes y eso no protege nada ante una bala o una esquirla. En ese momento recibió un nuevo balazo en el pómulo derecho y se desplomó pesadamente a mi lado. Tratamos de auxiliarlo y le oímos decir algo, que nadie entendió, y luego expiro. Como estaba cargado de granadas, cualquier proyectil podía impactarlas y volarnos a todos, se las quitamos y sacamos el cuerpo fuera del pozo. Luego, afuera, su cuerpo de héroe recibió numerosos balazos más, quedó casi irreconocible y la prueba de esto es que luego del combate lo reconocieron por la manera especial que tenía, como lo hacen los comandos, de atarse los cordones de los borceguíes. Tomé la radio y después de algunos intentos logré comunicarme con el Teniente Coronel Piaggi y le informé que Bote (nombre clave de Estévez) estaba muerto. Le pedí instrucciones. “Esperen y aguanten hasta que lleguen los Pucará de apoyo”- me contestó. Los Pucará nunca llegaron. Entretanto, los ingleses habían logrado tomar las alturas y desde allí su fuego nos estaba acribillando. El Subteniente Peluffo, para evitar un inútil derramamiento de sangre, ya que habíamos agotado todas nuestras municiones, alzó la bandera blanca y todo terminó para nosotros. Recuerdo que en nuestras posiciones los muchachos se pusieron a fumar o comer chocolates y caramelos, embargados de una total tranquilidad y satisfacción por haberse batido como bravos. Al tomarnos, nos registraron como prisioneros y los ingleses descubrieron que teníamos ocultos cuchillos y “ahorcadores” (tanzas usadas para estrangular) y algunos recuerdos de tropas británicas que habíamos conseguido después de desembarcar. Eso, más que nada, los hizo entrar en furia y nos golpearon. A mí, que estaba herido en el suelo, tendido sobre un chapón, me propinaron un puntapié. La noche del 28 nos efectuaron los primeros auxilios. El Soldado Giraudo, que fue herido cumpliendo funciones de estafeta bajo el fuego enemigo, falleció esa noche. Sé que todos mis compañeros caídos, con el Teniente Estévez a la cabeza, deben estar ahora en el paraíso brutal de los valientes. Y vaya mi recuerdo sincero y emocionado para todos ellos. Prosigo con mi relato. A la mañana siguiente – era el 29 de mayo– nos llevaron a un hospital de campaña en San Carlos y allí me efectuaron dos operaciones, una colostomía (ano contra natura) y una operación de búsqueda en el interior de mi cuerpo, tratando de localizar fragmentos de proyectil. Posteriormente, cirujanos argentinos me hicieron otras cuatro operaciones. Estando internado, un compañero me relató que Gómez Centurión y un grupo de prisioneros intentaron fugarse para regresar a nuestras líneas, pero no pudieron lograrlo. Luego fui trasladado al buque hospital Uganda y ahí un capellán inglés, que hablaba un perfecto castellano, me dijo: “La guerra se terminó para vos”. Antes de que me trasladaran al Bahía Paraíso, el 5 y 6 de junio debí soportar, como todos mis compañeros, el interrogatorio de la inteligencia inglesa. El hecho de tener prisioneros “boinas verdes” en San Carlos y Darwin y la enconada resistencia que les opusimos les hacía no creer que cincuenta efectivos con sólo dos MAG, dos lanzacohetes y fusiles, hubieran podido detener a toda una compañía de tropas altamente especializadas, obligándolas a replegarse tres veces durante aquellas cinco horas infernales. Así fue, ciertamente, el combate de Goose Green o Pradera del Ganso. Algunos pocos soldados del 8 y del 12 y nuestra sección AOR dio material al jefe del comando inglés, Brigadier Mayor Julian Thompson, que en su libro No pic-nic describió la dureza de esta batalla que retrasó considerablemente los planes ingleses de tomar Darwin. También supe que en otra acción durante el 29, el Teniente Coronel Jones, Jefe del Batallón de paracaidistas ingleses, murió en un choque con las fuerzas de la sección Romeo, a cargo del Subteniente Gómez Centurión. El regreso El 7 de junio desembarqué en Puerto Belgrano y permanecí internado en el hospital naval por seis meses, afrontando, como ya dije, cuatro operaciones más. Aquel maravilloso grupo formado por el Teniente Estévez aún perdura. Entre agosto y octubre de cada año solemos reunirnos en comidas de camaradería donde abundan los recuerdos, las emociones y por qué no alguna que otra lágrima furtiva. A pesar de todas las penurias sufridas, he logrado rescatar lo positivo que hubo y que fue mucho. Quien tiene a la muerte cara a cara no deja, después de esos momentos, de mirar la vida de otra forma, la jerarquiza y trata de darle el más valioso y noble de los sentidos, el del amor a la familia, el trabajo, el estudio, la responsabilidad y el respeto. El haber tenido el privilegio de estar junto a hombres de la talla del Teniente Estévez, que se convirtió en un modelo a seguir en mi vida, es algo que me ha marcado a fuego y que jamás olvidaré. Malvinas fue un punto de inflexión en nuestra historia. Nada será igual después de eso. Ojalá todos los argentinos nos encolumnemos tras el objetivo de recuperarlas, esta vez siguiendo los caminos de la diplomacia, el respeto mutuo y la paz. En lo personal, me he propuesto rastrear, investigar, profundizar para rescatar del olvido a esos héroes y sus ejemplos, cosa que noto está faltando en la actual sociedad argentina. Los conceptos de patria, probidad, honor, moral, ética, sustentados con la propia vida, estrella polar de los que cayeron en el Atlántico Sur, no deben caer jamás en saco roto. A las nuevas generaciones debemos hacerles conocer quiénes fuimos los que padecimos y luchamos y que ahora tenemos una edad de alrededor de cuarenta años; nosotros comenzamos a ser los nuevos dirigentes de este ciclo. Dios quiera que sepamos volcar nuestras experiencias para construir una Argentina mejor. Deseo volver a Malvinas, detenerme ante la tumba del Teniente Estévez y las de mis compañeros caídos. Quiero volver a cierta ruta natural donde junto al Padre Mora emplazamos la imagen de la Virgen, ante la que teníamos misa por las mañanas. Quiero volver a rezar allí por el alma de los vivos y los muertos y agradecerle por haberme preservado. Y pedirle fuerza y conciencia para que mi vida no sea inútil sino provechosa para quienes me rodean, mi comunidad y mi familia. Después de todo, ese es el mensaje que nos legó el Teniente Estévez. Un Heroe de Malvinas es ejemplo para OTROS: RECIBIDO DE UN AMIGO DEL EJÉRCITO. AYER, ME INVITO A CENAR UN GENERAL MEJICANO, AGREGADO MILITAR DE MÉJICO EN CANADA. SOMOS BASTANTE AMIGOS, Y QUERÍA PRESENTARME A SU HIJO, QUE VINO A VISITARLO A OTTAWA. ESTE HIJO ES SUBTENIENTE DE INFANTERÍA DEL EJERCITO DE MÉJICO, Y VINO DE LICENCIA DESPUÉS DE HABER ESTADO DESPLEGADO SEIS MESES EN SINALOA, EN LUCHA CONTRA LOS CARTELES DE DROGA. EL SUBTENIENTE ME HABÍA TRAÍDO UN PRESENTE DE MÉJICO. UN CUADRO. CON LA CARTA QUE EL TENIENTE ESTEVEZ ESCRIBIÓ A SU FAMILIA ANTES DE IR A MALVINAS. ME COMENTO QUE LA BIOGRAFÍA Y LO ACTUADO EN MALVINAS POR EL TENIENTE ESTEVEZ LES SON ENSEÑADOS EN LA ESCUELA MILITAR, A TODOS LOS CADETES, COMO UN EJEMPLO DEL COMPORTAMIENTO IDEAL DE TODO SOLDADO , Y QUE TAMBIÉN ESTUDIAN TODO LO HECHO POR EL EJERCITO ARGENTINO EN MALVINAS. COMO ESTE CHICO FUE PRIMERO DE PROMOCIÓN, TAMBIÉN TUVO OPORTUNIDAD DE VIAJAR POR OTROS PAÍSES, Y TAMBIÉN ME CONTO QUE EL TENIENTE ESTEVEZ ES TOMADO COMO EJEMPLO EN EL EJERCITO DE ESPAÑA Y EN EL DE PERÚ. NO SE SI LOS CUADROS DE NUESTRO EJERCITO, O SI LOS ARGENTINOS EN GENERAL, SABEN TANTO DE LA VIDA Y ACCIONAR DEL TENIENTE ESTEVEZ COMO SABIA ESTE SUBTENIENTE MEJICANO Y SU PADRE. UN ABRAZO.

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La batalla de San Carlos, el callejón de las bombas parte 2
InfoporAnónimo7/12/2010

©Derechos Reservados Dintel-GID 2003-2008. Se prohibe la reproducción total o parcial de textos y fotografías sin declarar la fuente y autores. Los ataques del 24 de mayo Para el 24 de mayo la intensidad de la Batalla de San Carlos era evidente, la FAA y el COAN hacían un tremendo esfuerzo por mantener la operatividad, los aviones derribados sumaban una docena, y los dañados en combate eran aún más. La reducción de la línea de vuelo también se producía debido a la intensidad de las operaciones y la antigüedad de algunos sistemas de armas, sin ir más lejos el esfuerzo del G4C, G5C y la EA33 para mantener operativos a sus vetustos A-4 “Skyhawk” era tremendo. Como si esto fuera poco, las condiciones climáticas en esa época del año eran cada vez peores, dejando muy pocas horas de luz para las acciones de combate, siempre que el viento y la nieve permitieran operar desde el continente, o encontrar los blancos en Malvinas. Uno de los mayores problemas radicó en la imposibilidad de la FAA en poder disputar la superioridad aérea sobre San Carlos contra los “Sea Harrier". El COFAS analizó la situación y determinó que los británicos habían consolidado la cabeza de playa y las defensas antiaéreas en torno a las mismas, principalmente mediante el despliegue de varios sistemas “Rapier”, y que esto, sumado a la dificultad de identificar y adquirir los blancos terrestres, hacía prioritario el ataque a blancos navales, con vital interés en los buques logísticos y de desembarco, con el objeto de afectar el sostén logístico de las tropas en tierra. A las 0910 horas del 24 de mayo el G5C despacha a la escuadrilla “Chispa” desde Río Gallegos, la cual estaba compuesta por tres aviones A-4B “Skyhawk” armados con una bomba Mk.17 de 454 Kg., un minuto después despega la escuadrilla “Nene”, en igual configuración, con otros tres A-4B. El líder de la escuadrilla “Chispa” pierde su bomba cuando conecta el panel de armamentos y debe retornar a su base, por lo que el teniente Cervera (C-215) y el alférez Moroni (C-226) se integran a la escuadrilla “Nene”, compuesta por el mayor Mariel (C-214), el 1erTte. Sánchez (C-204) y el teniente Roca (C-237). Ahora con cinco aviones, la formación ingresa a la zona de combate a las 1015 horas y en la Bahía Hospital comienzan a recibir un intenso fuego antiaéreo. Divididos en dos secciones, los tres aviones de la sección “Nene” atacan al buque de desembarco logístico L-3005 “Sir Galahad”, mientras que los dos de la sección “Chispa” atacan al L-3029 “Sir Lancelot”. El ataque es exitoso, ambos buques son alcanzados por, al menos, una boma de 454 Kg., la cual no estalló, pero obligó a los buques a retirarse de la zona de operaciones para desactivarlas. En el caso del L-3029 “Sir Lancelot”, los daños provocados por la bomba generaron un principio de incendio, que pudo ser controlado, y daños estructurales de consideración. Esto motivó un cierto retraso en el desembarco de la carga y equipos embarcados. Los cinco aviones argentinos retornaron al continente hacia el mediodía sin problemas. El G6C comenzó sus operaciones desde Río Grande a las 1000 horas, cuando la escuadrilla “Azul” despegó con cuatro cazas “Dagger” armados con una bomba de 454 Kg., estando integrada por los capitanes Mir González (C-436), Maffeis (C-431), Robles (C-418) y el teniente Bernhardt (C-417). Los aviones ingresaron a San Carlos y atacaron al buque de desembarco logístico RFA (L-3004) “Sir Bedivere”, de las que al menos una impactó, aunque sin estallar. Cuando abandonaban la zona fueron interceptados por una PAC británica, uno de los “Sea Harrier” abrió fuego contra Maffeis (C-431) y Robles (C-418) utilizando cañones, pero no logró ningún impacto. Los aviones regresaron a Río Grande a las 1200 horas, registrándose impactos de fuego antiaéreos en los aviones C-417 y C-431. A las 1020 horas, el G6C alistó otras dos escuadrillas con tres cazas “Dagger” cada una, dotados de bombas de 250 Kg. BRP. La sección “Oro”, compuesta por el mayor Puga (C-410), el capitán Díaz (C-419) y el teniente Castillo (C-430) debió retrasar su partida cuatro minutos por problemas en uno de sus aviones, lo que obligó a que la sección “Plata”, compuesta por el capitán Dellepiane (C-434) y los 1erTte. Musso (C-420) y Callejo (C-421) tomara la delantera. Se les había asignado objetivos en el área de San Carlos, principalmente en Bahía Ajax y Puerto San Carlos, arribando a la zona del Brazo San Carlos, encontrando varios buques y un denso fuego antiaéreo en la zona del objetivo. Durante su arribo la sección “Plata” observó una PAC británica en la zona, pero sin ser interceptados los tres aviones argentinos iniciaron su ataque, a las 1107 horas, contra una fragata británica cercana a la costa, las bombas fallaron el blanco, pero debido a la velocidad, al menos cuatro rebotaron en el agua y terminaron impactando en la playa, sobre Bahía Ajax, destruyendo, de manera por demás fortuita, varios tanques de combustible desembarcados para las tropas de tierra. Los tres aviones retornaron al continente con algunos problemas, el 1erTte. Callejo (C-421) arribó con una de sus bombas aún en el soporte, mientras que el capitán Dellepiane (C-434) presentaba un impacto en su parabrisas debido al fuego antiaéreo. La sección “Oro” no tuvo suerte alguna, ingresando desde el Sur fueron interceptados, cerca de las 1104 horas, por una PAC británica sobre Bahía Elefante. En la acción, el Lt.Cdr. Auld (XZ457/14) puso a su “Sea Harrier” en posición y disparó un misil AIM-9L contra el mayor Puga (C-410), logrando un certero impacto sobre el “Dagger” y obligándolo a eyectarse. Aún en posición ventajosa, Auld dispara otro misil contra el capitán Díaz (C-419), que también se eyecta y cae sobre la isla Borbón. El otro “Sea Harrier”, pilotado por el Lt. Smith (XZ193/93), disparó otro misil contra el avión del Tte. Castillo (C-430), quien muere instantáneamente. En San Julián, el G4C había alistado tres escuadrillas adicionales, las cuales debían sumar nueve A-4C, pero que finalmente supuso el despegue de solamente ocho, cada uno armado con tres bombas BR de 250 Kg. y munición de cañón. La escuadrilla “Halcón” despegó a las 0930 horas y estaba formada por el capitán Pierini (C-314), el 1erTte. Ureta (C-302) y el teniente Méndez (C-322). A unas 15 millas de la isla Soledad son interceptados por una PAC de “Sea Harrier”, lo que obligó que lanzaran sus bombas e iniciaran maniobras evasivas, escapando de los cazas británicos y retornando al continente a las 1200 horas. Una segunda sección, con dos aviones, despegó a las 0940 horas, formada por los tenientes Lucero (C-319) y Cuello (C-301), pero pocos detalles se conocen de su acción, sabiéndose que repostaron en vuelo y regresaron a la base dos horas después. La tercera escuadrilla en despegar sería la “Jaguar”, con el 1erTte. Vézquez (C-314), el teniente Bono (C-305) y el alférez Martínez (C-318) a los mandos. Ingresaron a la zona de combate a las 1130 horas y sobre la Bahía de San Carlos lanzaron sus bombas sobre la fragata F-123 “Arrow”, sin embargo las bombas horquillaron el blanco y no lo alcanzaron. El fuerte fuego antiaéreo en la zona provenía desde los buques y la costa, impidiendo poder tener precisión sobre su blanco, saliendo de la zona de operaciones observan entre ocho y diez buques en la zona. Cuando emprendían el retorno, los pilotos se percataron que sus aviones perdían combustible. Tres minutos después el 1erTte. Vázquez ordena al Tte. Bono (C-305) que se eyecte, pero éste comunica que aún tenía combustible. Cambiaron de rumbo y ascendieron, pero a unas 5 mn al Norte de Bahía Zorro avistaron un buque y descendieron nuevamente, cuando cruzaron el estrecho, volvieron a ganar altura y chequean combustible, estaban al límite, y es el momento en que el avión del Tte. Bono (C-305) inicia un viraje descendente impactando en el mar. No se observó eyección y el piloto fue dado por muerto. Solicitando apoyo al cisterna KC-130H en estación, indicativo “Madrid 2”, el 1erTte. Vázquez (C-314) y el alférez Martínez (C-318) son guiados a un punto de reunión a unas 60 millas de la isla Gran Malvina. Con los tanques de combustibles casi vacíos (2), los dos pilotos se acoplan a las mangueras del cisterna y “colgados” arriban al continente. Al llegar a la base, los dos cazas habían recibido más de 17 toneladas de combustible, lo que da una idea de la pérdida de combustible que sufrían. Esta acción supuso un hito en la historia de la aviación militar, donde un avión cisterna permitía salvar dos aviones seriamente dañados, y sus tripulantes, mediante la transferencia permanente de combustible durante un trayecto de cerca de 300 millas. 25 de mayo, fecha patria argentina y el día negro de la flota británica El 25 de mayo, fiesta nacional argentina, sería una fecha con un gran impacto para la Task Force británica. El alto mando argentino estaba dispuesto a encajar un gran golpe a los británicos y se había programado una serie de acciones tendientes a alcanzar ese objetivo. Con un gran esfuerzo, la FAA logró poner en condiciones operativas un importante número de aviones y de esta manera a las primeras horas de la mañana se inician los ataques. A las 0800 horas despega la escuadrilla “Marte” desde Río Gallegos, con cuatro aviones A-4B del G5C, cada uno armado con una bomba Mk.17 de 454 Kg., y a los mandos del capitán Palaver (C-244), los tenientes Gálvez (C-250) y Auterio (C-221), y el alférez Gómez (C-209). La acción transcurriría sin el apoyo del avión guía y de control táctico, con el fin de no delatar su llegada, ya que el COFAS había descubierto que las primeras acciones normalmente no tenían oposición. En el vuelo, el Tte. Auterio (C-221) reporta que regresaba por novedades técnicas, con nula visibilidad, el alférez Gómez (C-209) no puede observar a la sección guía y recibe la orden de retornar con su líder. El capitán Palaver (C-244) y el Tte. Gálvez (C-250) continúan la misión y repostan en vuelo, continuando con su misión llegan a la zona de operaciones por el sur, desde Puerto Pacheco y toman dirección al blanco, pero la zona estaba cubierta de bruma y la visibilidad era nula. Regresaron al punto inicial a las 0910 horas, sobrevolando Roca Negra, y volvieron a iniciar la navegación hacia el blanco. Sobre Brazo San Carlos detectan al buque hospital MV “Uganda”, británico, con sus cruces rojas debidamente marcadas. Sin otros blancos a la vista, continuaron el vuelo y cuando se alejaban observaron un buque en la zona y a la par comenzaban a recibir fuego desde tierra. Los aviones atacaron, sin embargo el objetivo era Pradera de Ganso, y el fuego antiaéreo había sido realizado por los elementos argentinos allí destacados, siendo detenidos gracias a la intervención del vicecomodoro Pedrozo, quien como jefe de la BAM “Cóndor” ordenó cesar el fuego antiaéreo al identificar la silueta de los aviones argentinos. El capitán Palaver había atacado al transporte MV “Monsumen”, requisado por los argentinos y atracado en la zona argentina, mientras que el Tte. Galvez atacó el caserío en la zona, en ambos casos sin consecuencias. El fuego “amigo” había provocado daños en el avión de Palaver, por lo que solicitó a que Gálvez hiciera una inspección visual, ya que su aeronave tenía el indicador de combustible en cero. Gálvez informó de los daños ventrales al líder, pero en ese momento el capitán Palaver (C-244) es alcanzado por un misil lanzado desde el destructor D-88 “Coventry”, matándolo instantáneamente. El Tte. Gálvez volvió a su base a las 1100 horas. El G6C recibió la orden de alistar dos secciones, de dos cazas “Dagger” cada una, para atacar una posible posición de inteligencia electrónica y de radar en la isla Beacheme. La primera sección era la “Rango”, compuesta por capitanes Rohde (C-418) y Jannet (C-431), despegando a las 1000 horas y debería ser guiado por un Learjet (T-23). La segunda sección era la “Bingo”, integrada por los capitanes Cimatti (C-436) y Moreno (C-435), que sería guiado por un avión HS-125 (LV-ALW). La sección “Rango” logró ser guiada eficazmente a la zona, pero no encontró ningún blanco y retornó al continente, mientras que la sección “Bingo” debió realizar una navegación por instrumentos debido a que el avión guía no estaba disponible. Al llegar al blanco dispararon sus cañones para atraer la atención del enemigo, pero no recibieron respuesta antiaérea, lo que motivó que hicieran un reconocimiento en la Bahía San Felipe e Isla de los Pájaros antes de volver al continente. A las 1130 horas, el G5C alistó la sección “Toro” en San Julián, la cual estaba compuesta por cuatro A-4C armados con tres bombas BRP de 250 Kg. cada uno. La formación estaba integrada por el capitán García (C-304), los tenientes Lucero (C-319) y Paredi (C-312), y el alférez Isaac (C-302). Iniciaron el vuelo hacia las islas y realizaron el repostaje en vuelo para más tarde la isla Gran Malvina, cruzando el estrecho en rasante, los aviones atacaron los buques británicos en la zona de la bahía de San Carlos a las 1225 horas. En el ataque, el teniente Lucero (C-319), fue alcanzado por un misil “Rapier”, debiendo eyectarse y siendo rescatado por personal del buque de asalto L-10 “Fearless”, el cual había sido víctima de su ataque. Los otros tres aviones atacaron a una fragata, identificada como la F-185“Avenger”. Cuando salían de la zona, el capitán García (C-304) fue derribado por un misil “Sea Dart” disparado por el destructor D-88 “Coventry”, el piloto argentino murió en la acción. Los dos aviones restantes continuaron la evasión y el alférez Isaac (C-319) informó que perdía combustible aceleradamente, por lo que solicitaron repostaje en vuelo. Isaac eyectó los tanques suplementarios y apoyados por el KC-130H “Berlín”, retornaron a San Julián. Por su lado, el Río Gallegos, el G5C alineó dos escuadrillas de tres aviones A-4B, armados con tres bombas BRP cada uno, pero al momento del despegue un avión de cada escuadrilla falló por motivos técnicos. De esta manera la ahora sección “Vulcano” quedó compuesta por el capitán Carballo (C-225) y el teniente Rinke (C-214), mientras que la sección “Zeus” quedó compuesta por el 1erTte. Velazco (C-212) y el alférez Barrionuevo (C-207). Estas dos secciones, tenían como principal misión anular la amenaza que representaba el destructor D-88 “Coventry” y la fragata F-88 “Broadsword” que estaban ubicadas de manera de atacar a los aviones argentinos cuando salían de sus ataques. Los aviones despegaron a las 1400 horas y alcanzaron el punto de repostaje con un par de minutos de diferencia entre ellos, para luego volar en formación. Cuando llegaron a la zona donde se encontraban los blancos, la sección “Vulcano” atacó a la fragata F-88 “Broadsword”, y aunque alcanzaron el blanco, no escucharon detonaciones. Fuentes británicas (3) aseveran que una PAC británica del 800 Squadron había iniciado la interceptación de los atacantes, pero que la F-88 “Broadsword” ya los había adquirido con sus misiles y les ordenó esperar. Sin embargo, mientras la fragata adquiría sus blancos para los misiles “Sea Wolf”, el destructor D-88 “Coventry” se interpuso en la línea de fuego de la fragata y anuló la solución de tiro, permitiendo que los cazas argentinos lograran su ataque. Una de las bombas lanzadas por la sección “Vulcano” contra la F-88 “Broadsword” rebotó corta sobre el agua pero continuó su vuelo impactando la popa desde abajo, destruyó la lavandería y salió por la cubierta de vuelo, destruyendo la nariz del helicóptero “Sea Lynx” (XA729) allí ubicado, para luego caer al mar sin estallar. Los aviones argentinos salieron airosos del ataque y volvieron sin problemas a la base. Paralelamente, la sección “Zeus” llegó segundos después y apuntó directamente al destructor D-88 “Conventry”, el cual ahora maniobraba para liberar el campo de tiro de la fragata F-88 “Broadsword” y disparaba sus misiles “Sea Dart”, que quedaron sin adquisición de los blancos debido a la baja altura. Disparando su cañón de 4.5 pulgadas, el destructor poco pudo hacer y los aviones argentinos atacaron con poco intervalo, el 1erTte. Velazco (C-212) lanzó sus bombas a proa del buque, mientras que el alférez Barrionuevo (C-207) lanzó sus bombas hacia popa, confirmando que al menos tres de ellas habían impactado. Y esto era cierto, tres bombas penetraron profundamente en el casco del buque y estallaron inmediatamente. La explosión generó un gravísimo incendio que provocó la total pérdida de propulsión y energía, dejando al buque sin comunicaciones, lo que se agravó con la inundación provocada por el ingreso del agua debido a los rumbos provocados por las bombas, haciendo que el buque comenzara a escorarse peligrosamente. El buque tardó menos de media hora en escorarse completamente, dar una vuelta de campana y hundirse en las gélidas aguas del Atlántico Sur, llevándose la vida de 19 marinos. En el hangar del buque se perdió, también, el helicóptero “Sea Lynx” HAS.Mk.2 (XZ242) de dotación. Los dos aviones argentinos volvieron al continente sin problemas. La situación era preocupante para el almirante Sandy Woodward, que a esa altura de los acontecimientos había sufrido graves bajas entre sus medios de combate, sin embargo, más caótica sería la situación para las fuerzas de tierra, luego de que el COAN despachara a la sección “Mina”, compuesta por dos cazas Super Etendard de la 2ª Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque (EA32), con intenciones de atacar uno de los portaaviones británicos lejos de las islas. Los aviones lanzaron dos misiles AM-39 “Exocet” contra un blanco de grandes dimensiones que resultó ser el portacontenedores MV “Atlantic Conveyor”, su incendio y hundimiento posterior supondría un revés para los planes del brigadier Julian Thompson, pues perdió una cantidad no revelada de material logístico y 4.000 carpas para sus tropas de tierra, además de nueve helicópteros “Wessex” HU.Mk.5, tres “Chinook” HC.Mk.1 y un “Sea Lynx” HAS.Mk.2, que serían vitales para los movimientos de tropas y motivaron problemas posteriores. Otra pérdida fue el material para la construcción de una pista de campaña en tierra para los “Harrier” y así garantizar el apoyo aéreo y la superioridad aérea sobre el Teatro de Operaciones. ©Derechos Reservados Dintel-GID 2003-2008. Se prohibe la reproducción total o parcial de textos y fotografías sin declarar la fuente y autores.

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