boethius
Usuario (Estados Unidos)

La máquina de pensar de Raimundo Lulio . Raimundo Lulio ( Ramon Llull) invento a fines del siglo XIII la máquina de pensar , Atanasio Kircher, su lector y comentador, invento, cuatrocientos años, después, la linterna mágica. La primera invención consta en la obra titulada Ars magna generalis; la segunda, en la no menos inaccesible Ars magna lucis et umbrae. Los nombres de ambas invenciones son generosos. En realidad, en la mera lucida realidad, ni la linterna mágica es mágica ni el mecanismo ideado por Ramon Llull es capaz de un solo razonamiento, siquiera rudimental o sofistico. Dicho sea con otras palabras: comprada con su propósito, juzgada según el propósito ilustre del inventor, la máquina de pensar no funciona. El hecho es secundario para nosotros. Tampoco funcionan los aparatos de movimiento continuo cuyos dibujos dan misterio a las páginas de las más efusivas enciclopedias; tampoco funcionan las teorías metafísicas y teológicas que suelen declarar quienes somos y que cosa es el mundo. Su pública y famosa inutilidad no disminuye su interés. Puede ser el caso (creo yo) de la inútil máquina de pensar . La invención de la maquina Ignoramos y siempre ignoraremos (porque es aventurado esperar que la omnisapiente máquina lo revele) como se fue incoada la máquina. Felizmente, uno de los grabados de la famosa edición maguntina (1721-1742) nos permite conjeturarlo. Es verdad que Salzinger, el editor, juzga que ese grabado es la simplificación de otro más complejo; yo prefiero pensar que es el modesto precursor de los otros. Examinemos a ese antepasado (figura ¡). Se trata de un esquema o diagrama de los atributos de Dios. La letra A, central, significa el Señor. En la circunferencia la B quiere decir la bondad, la C la grandeza, la D la eternidad, la E el poder, la F la sabiduría, la G la voluntad, la H la virtud, la I la verdad, la K la gloria. Cada una de esas nuevas letras equidista del centro y está unida a todas las otras por cuerdas o por diagonales. Lo primero quiere decir que todos los atributos son inherentes, los segundo, que se articulan entre sí de tal modo que no es heterodoxo afirmar que la gloria es eterna, que la eternidad es gloriosa, que el poder es verídico, glorioso, bueno, grande, grandemente eterno, eternamente poderoso, poderosamente sabio, sabiamente libre, libremente virtuoso, virtuosamente veraz, etcétera, etcétera. figura ¡ Quiero que mis lectores alcancen bien toda la magnitud de ese etcétera. Abarca, por lo pronto, un numero de combinaciones muy superior a las que puede registrar esta página. El hecho de que sean del todo vanas- de que, para nosotros, decir que la gloria es eterna es tan estrictamente nulo como decir que la eternidad es gloriosa- es de un interés secundario. Ese diagrama inmóvil, con sus nueve mayúsculas repartidas en las nueve cámaras y atadas por una estrella y unos polígonos, es ya una maquina de pensar . Es natural que su inventor –hombre, no lo olvidemos, del siglo XIII- la alimentar con materias que ahora nos parecen ingratas. Nosotros ya sabemos que los conceptos de bondad, de grandeza, de sabiduría, de poder y de gloria, son incapaces de engendrar una revelación apreciable. Nosotros (en el fondo no somos menos ingenuos que Llull) la cargaríamos de un modo distinto. Sin duda, con las palabras Entropía, Tiempo, Electrones, Energía potencial, Cuarta dimensión, Relatividad, Protones, Y Einstein. O, también Plusvalía, Proletariado, Capitalismo, Lucha de clases, Materialismo histórico; *o quizás Economía, Globalización, Mercados, Fluctuación, Salvataje, Países en vías de desarrollo, Exceso de recursos humanos, Rebalse la riqueza, etc. *agregado del transcriptor. Jorge Luis Borges , Textos Cautivos, 1986

El mito del “crisol de razas”: racismo e identidad nacional. Criollos, indios y mestizos incultos, inmigrantes viejos y nuevos que hablaban una decenas de lenguas distintas, trabajadores “revoltosos” y otros que venían a “hacer la America”: si se esperaba que los habitantes de este desordenado país se convirtieran en ciudadanos respetuosos de las instituciones, era preciso convencerlos, antes que nada, de que todos ellos eran argentinos. Más allá de cualquier diferencia, debía parecer que el pueblo argentino era uno solo: para que todos los habitantes fueran leales al Estado argentino, tenían que sentirse parte de un pueblo argentino. Para promover este sentimiento de pertenencia, por la época del Centenario se creo otro de los grandes mitos de la historia argentina: el del “crisol de razas”. La imagen sugería que todos los grupos étnicos que habitaban la Argentina, viejos y nuevos, se habían ya fusionado perfectamente y habían generado una “raza Argentina” mas o menos homogénea. Podría parecer que esta idea ponía fin al agresivo racismo que, como vimos, profesaba la elite que había creado el Estado nacional. Sin embargo, lo que sucedió fue lo contrario: el racismo abierto del siglo XIX continuo como un racismo velado gracias a la idea del crisol. Porque los intelectuales que la formularon le agregaron una jerarquía racial oculta. Se argumentaba que todas las razas se habían fundió en una sola, pero al mismo tiempo se sostenía que esa fusión había dado como resultado una nueva que era, básicamente, blanca-europea. Sea minimizado la presencia inicial de los mestizo, negros, mulatos o indios, sea afirmando que todos ellos finalmente desaparecieron “inundados” por la inmigración dejando pocas huellas, se daba a entender que el argentino era blanco-europeo. 13 Así, durante los primeros años del siglo XX, e incluso hasta tiempos muy reciente, los principales trabajos de “especialistas” sobre la formación de la sociedad argentina han repetido esta idea según la cual se trata de un país básicamente blanco y formado por inmigrantes europeos. En 1940, por ejemplo, la que era entonces la obra de análisis estadístico mas confiable, afirmaba que “la población con vestigios de sangre indígena” en Argentina llegaba apenas al 3%. 14 Incluso los Censos han sido diseñados de modo que minimizan el peso de otros grupos étnicos.15 La literatura y el teatro argentinos también contribuyeron a difundir, desde fines del siglo XIX, esta imagen idealizada de la integración y fusión de todas las razas.16 “Y todavía hoy se repite la conocida broma” mientras los peruanos descienden de los incas y los mexicanos de los aztecas, “los argentinos descienden de los barcos”. Sin embargo, todo esto no es mas que una ilusión” estudios genéticos recientes revelaron que mas del 50% de la población actual tiene sangre indígena corriendo por sus venas y que cerca de 10% cuenta con ancestros de origen africano. Los porcentajes ocultan grandes variaciones regionales: en las zonas más pobres la presencia de pobladores con antepasados únicamente europeos es mucho menor al promedio del país.17 En fin, los argentinos descendemos tanto de los barcos como de las tolderías. El mito del “crisol de razas y de la Argentina blanca y europea son la continuación directa del racismo de la élite del siglo XIX. El grito de guerra de Sarmiento y Roca, cuando llamaban a exterminar a las razas inferiores, quedaba ahora reemplazado por el ocultamiento de su misma existencia tras la fachada de una Argentina “racialmente europea”. Todos los argentinos eran en teoría iguales y nadie podría haber dicho que un criollo moreno fuera menos argentino que uno de piel mas clara; pero la imagen mental implícita del “verdadero” argentino era la de uno blanco. La orgullosa elite de la nación que soñaba con ser potencia, se imaginaba diferente del resto de Latinoamérica por ser más “europea”. Lo que nos interesa resaltar aquí es que todas estas ideas contribuían a delinear la imagen de un ciudadano argentino “ideal” que no coincidía con la de todos los argentinos realmente existentes” el ciudadano deseable era el que actuaba de manera “razonable (es decir, no con esas acciones directas o callejeras que solían emplear muchos trabajadores). Era también uno blanco y de origen europeo. Y como los blancos, por obra de las sucesivas oleadas de inmigración, tendieron a concentrarse en la región pampeana, implícitamente se identificaba al argentino “típico” con el de esas zonas. En las partes del interior en la que había una población predominantemente mestiza se hicieron todos los esfuerzos para evitar que se “notara”.18 De lo que estamos hablando aquí es de la formación de una peculiar identidad nacional que sostenía que el “ser argentino” tenía que ver con determinada cultura (ser “civilizado”, “europeo”), e implícitamente se asociaba a un determinado origen étnico (blanco) y a una región (la pampeana, particularmente la ciudad de Buenos Aires). Implícitamente, esta definición de “lo argentino” creaba una jerarquía entre los argentinos y servia para disciplinar a las clases subalternas. Nadie iba a negarle a un indio, negro o mestizo, o a un criollo del interior, a un “inculto”, o a un obrero revoltoso el derecho a ser argentinos, de lo que se trataba, en cambio, era de que a cada cual le quedara bien claro cual era el modo “correcto” de comportarse: como los ciudadanos “cultos” –que, no hacía falta decirlo, eran también los blancos- de Buenos Aires y no como un “provinciano” inculto o poco laborioso o como un “negro”. Aquellos que pudieran hacerlo buscarían de este modo adaptarse a la norma lo más posible. Para los que no, alcanzaba con que se limitaran a mantener una presencia lo mas discreta posible, de modo que pasara inadvertido que se correspondía con el ideal de “lo argentino”.19 La identidad de la clase media se edifico en gran medida sobre este “deber ser” nacional y en oposición a los grupos que, implícitamente, quedaban excluidos de la norma.20 En los primero años de la década del 1940, por dar un ejemplo, al nacionalista Tomas de Lara le resultaba perfectamente obvio que, por obra del “crisol perfecto”, casi toda la Argentina” era “hija, nieta o tataranieta” de inmigrantes europeos, sino también con una clase: esos descendientes de inmigrantes habían formado “una nueva clase social” que era la responsable del progreso nacional y que no era otra que “la clase media argentina”. 21(...) 13 Por ejemplo Aníbal Latino: “La inmigración y su influencia en los destinos de la República Argentina”, La Nación, número especial Centenario, 1910, pp, 123-31. 14] Alejandro Bunge: Una nueva Argentina, Madrid, Hyspamerica, 1984, p. 149 15 Vease Susana T. Ramella: Una Argentina racista: Historia de las ideas acerca de su pueblo y su poblacion (1930-1950), Mendoza, Univ. Nac. de Cuyo, 2004, tb, Isabel Santi: "Algunos aspectos de la representacion de los inmigrantes en Argentina", Amerique Latine Histoire et Memoire, n 4, 2002; Monica Quijada et al. : Homogeneidad y nacion , Madrid, CSIC, 200. 16 Vease Graciela Villanueva: "La imagen del inmigrante en la literatura argentina entre 1880 y 1910", Amerique Latine Histoire et Memoire, n 1, 2000. 17 Sergio Avena et at.: "Mezcla génica en una muestra poblacional de la ciudad de Buenos Aires", Medicina, n 66, 2006, pp. 113-18; Daniel Corach et al.: "Relevant Genetic Contribution of Amerindian to the Extant Population of Argentina", International Congress Series, n 1288, 2006, pp. 397-99, Michel Seldin et al.: "Argentina Population Genetic Structure: Large Variance in Amerindian Contribution", American Journal of Physical Anthropology, n132, 2007, pp. 455-62. Segun este ultimo, en el acervo genetico actual del promedio de los argentinos los genes europeos contribuyen con cerca del 78%, mientras que casie el 20% son herencia de los pueblos originarios y al menos el 2,5% de africanos. 18[ Vease Oscar Chamosa: "Indigenous or Criollo: The Myth of White Argentina in Tucuman's Calchaqui Valley", Hispanic American Historiacal Review, vol. 88, n 1, 2008, pp. 71-106. 19 Sobre el funcionamiento del mito del "crisol" vease Claudia Briones: "Formaciones de alteridad: contextos globales, procesos nacionales y provinciales", en Cartografias argentina: politicas indigenistas y formaciones provinciales de alteridad, ed. por C. Briones, Buenos Aires, Antropofagia, 2005, pp. 11-44; Rita Segato: La Nacion y sus otros, Buenos Aires, Prometeo, 2007, pp. 246 y 261-67. Sobre el ocultamiento de "lo negro" vease Alejandro Frigerio: "Negros y Blancos en Buenos Aires: Repensando nuestras categorias raciales", en Buenos Aires negra: identidad y cultura, ed. por Leticia Maronese, Buenos Aires 2006, pp. 77-98. Sobre "lo indio", vease Diego Escolar: "¿Mestizaje sin mestizos?: etnogénesis Huarpe, campo intelectual y 'regimenes de visibilidad' en Cuyo, 1920-1940" Anuario IEHS, n21, 2006, pp. 151-79. 20 Algunas de estas ideas fueron enriquecidas por la lectura de Enrique garguin: " 'Los argentinos descendemos de los barcos'. The Racial Articulation of Middle-Class Identity in Argentina (1920-1960)", Latin American & Caribbean Ethnic Studies, vol. 2 n2, September 2007, pp. 161-84. 21 Tomas de Lara: "Inmigración y radicalismo", Nuestro Tiempo, n7, 11/8/1944 Fuente: extracto de "Historia de la clase media argentina. Apogeo y decadencia de una ilusión 1919-2003. Ezequiel Adamovsky, Editorial Planeta, 2009.
Después de ver varios posts el día de hoy de gente muy preocupada por la memoria completa pensé que este tipo de casos se suele repetir en la historia muy frecuentemente. Es ahí que encontré entre los miles de casos el "Levantamiento de Ghetto de Varsovia" donde centenares de soldados alemanes cayeron y hoy nadie los recuerda. Es cierto que debemos escuchar las dos campanas. ¿Que hicieron los esclavos para haber sido traídos a América, le preguntaron a los tratantes de humanos como los civilizados holandeses, franceses e ingleses porque capturaban gente para vender y comprar? y llos armenios para provocar a los turcos a producir el genocidio? o mas ahora en el tiempo en Rwanda, en Yugoslavia, etc.?.¿ Es la mujer violada responsable de provocar al violador con su belleza? Muchas preguntas que la gente de "La nueva provincia", La desaparecida (sic) revista Cabildo, Cecilia y la veintena de gente que esta tomando la medicación equivocada ya tienen, gritan, la respuesta. Levantamiento del Gueto de Varsovia El Levantamiento del Gueto de Varsovia fue la sublevación de los judíos del Gueto de Varsovia, cuando las tropas alemanas comenzaron la segunda deportación masiva hacia los campos de concentración y exterminio, durante la Segunda Guerra Mundial. Ocurrió entre el 19 de abril y el 6 de mayo de 1943 y fue liderada por Mordechai Anielewicz, miembro del movimiento juvenil judío Hashomer Hatzair, siendo finalmente aplastada por las tropas de las SS, bajo el mando de Jürgen Stroop. Anteriormente se había lanzado un ataque contra los ocupantes alemanes el 18 de enero, donde los judíos polacos salieron bien parados. Antecedentes Una vez que Alemania invadió Polonia, la población judía en todo el país empezó a sufrir ataques diariamente. En 1940, la población judío polaca, unos 3 millones, empezaron a ser reubicados en pequeños sectores de las ciudades polacas, denominados guetos. En el gueto de Varsovia, el más grande de todos, habitaban hacinados unos 380 mil judíos. Incluso antes de que los nazis empezaran a transportar a miles de judíos al campo de concentración de Treblinka, los judíos ya habían empezado a morir en masa, debido a las epidemias y al hambre. Al iniciarse esta deportación, los líderes de la resistencia judía ordenaron no luchar, ya que creían que los judíos eran enviados a un campo de trabajo, en lugar de un campo de exterminio. A finales del año, la ausencia de noticias de los deportados y los rumores que se filtraban entre los soldados alemanes convencieron a los judíos restantes de la cruda realidad, y cuando escucharon que nuevas deportaciones venían en camino, decidieron luchar. Sin embargo, de los casi 60 mil judíos que quedaban en el gueto, menos de mil tenían experiencia de combate y la inmensa mayoría de la población no participó en la resistencia armada. El 9 de enero de 1941, el jefe de las SS, Heinrich Himmler ordena la reanudación de las deportaciones del gueto, los judíos se enteran de esta orden y empiezan a tomar medidas al respecto. Inicio del Levantamiento En la noche del Pésaj, el 19 de abril de 1943, insurgentes judíos lanzaron bombas molotov y granadas de mano, cuando los soldados alemanes empezaron a avanzar hacia el gueto. Dos tanques franceses, capturados por Alemania, fueron destruidos por los hombres de la OB y la ZZW. Los soldados de las SS empezaron entonces a quemar casa por casa, demoler sótanos y desagües, y a asesinar a todo judío que capturaban. Cuatro días después, la lucha organizada acabó. Desde entonces los judíos se esconden en los refugios que habían construido, aunque centenares son capturados. Muchos se suicidan, y algunas mujeres detonan granadas que tenían escondidas bajo su ropa cuando son arrestadas. Conociendo que el final del levantamiento se acercaba, la población civil se aglomeró en las puertas del gueto, más que todo por curiosidad, porque el anti-semitismo y el miedo a los nazis habían ahogado cualquier simpatía hacia la causa judía. El gueto continúa siendo arrasado diariamente, el general Jürgen Stroop relata en su diario como "familias enteras se arrojan por las ventanas de los edificios incendiados". El 6 de mayo apunta que ha capturado a mil quinientos judíos y han asesinado a 365 combatientes, a los que Stroop califica como bandidos. Debido a las tácticas de guerrilla de las que hacen uso los judíos, los alemanes dejan de atacar por la noche. Los insurgentes judíos y polacos aprovechan para intentar romper el cerco alrededor del gueto, pero fracasan. Para el 8 de mayo se totalizan 20 días de combates continuos, en este punto los edificios del gueto son unas ruinas humeantes, y en sus sótanos se encuentran escondidos los supervivientes, que comparten el refugio con los cadáveres de los caídos, que a su vez son devorados por las ratas. Ese mismo día los alemanes capturan el cuartel general del ZOB, siendo ejecutados inmediatamente todos los que se encontraban allí. Mordechai Anielewicz y su novia se suicidan antes de la llegada de los alemanes, también lo hacen la mayoría de los líderes. Otro dirigente, Marek Edelman, logra escapar gracias a un camión de la Armia Krajowa, que espera camuflado en una alcantarilla a las afueras del gueto. Los alemanes deciden que ya es hora de acabar con la lucha y empiezan a quemar el gueto, los sobrevivientes se esconden en las alcantarillas, padeciendo un hambre y sed atroces. Sin municiones, no pueden suicidarse, por lo que piden a sus compañeros que los maten. Para evitar que el incendio pase los límites del gueto, los bomberos de Varsovia son desplegados afuera. Para el 16 de mayo, Stroop declara que la batalla ha terminado y la sinagoga de la calle Tlomacka es demolida como símbolo del fin de la existencia judía en Varsovia. Los colaboracionistas polacos inician la persecución de los supervivientes del gueto, y le ponen un nombre a la misma: la caza del judío. Sin embargo, muchos logran escapar, viviendo escondidos hasta el alzamiento de 1944, donde las fuerzas alemanas también triunfaron. En total, unos 7.000 judíos murieron en el ataque alemán. Otros 6.000 adicionales se quemaron o asfixiaron en los búnkeres que ellos construyeron. El resto, unos 50.000, fueron enviados a campos de exterminio, principalmente al de Treblinka. En el informe del 13 de mayo de 1943, Jürgen Stroop decía: 180 judíos, bandidos y subhumanos han sido destruidos. El sector judío de Varsovia ya no existe. Las operaciones a gran escala finalizaron a las 2015 horas al hacer estallar la sinagoga de Varsovia. El número total de judíos con lo que se actuó fue: 56.065, incluyendo judíos capturados y judíos cuya exterminación puede ser probada. La mayoría de los edificios del gueto fueron barridos a ras del suelo. En el sitio se estableció el campo de concentración de Varsovia, oficialmente Konzentrationslager Warschau, que se utilizó para encerrar polacos y funcionó también como campo de fusilamiento. La fecha exacta de fundación es disputada, ya que gracias a una carta de Heinrich Himmler, se conoce que un campo de este tipo funcionaba en el gueto o a sus alrededores antes del levantamiento judío. Durante el levantamiento de Varsovia, el Armia Krajowa liberó a unos 380 judíos del gueto, que estaban en la cárcel alemana ubicada en la calle Gęsia, hoy en día rebautizada Anielewicz, en honor al comandante del ZOB. Muchos de estos judíos inmediatamente se unieron al Armia Krajowa, al igual que unos pocos judíos que habían estado subsistiendo en las alcantarillas de Varsovia desde el año anterior. Legado Los líderes del ŻOB, Icchak Cukierman y Zivia Lubetkin sobrevivieron al exterminio del gueto y años después testificaron en el juicio contra Adolf Eichmann en Israel. Ambos murieron en ese país. El levantamiento del gueto es recreado en la película El Pianista, donde el protagonista Władysław Szpilman, interpretado por el actor Adrien Brody, escapa del gueto durante el inicio del mismo, y puede observar desde una casa cercana como sus compañeros son ejecutados. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Levantamiento_del_Gueto_de_Varsovia Fotos del Levantamiento.