cornelius
Usuario (Argentina)
Dejo este artículo que está muy bueno... Es de hace un par de meses.. pero lo leí hoy, lo busqué y no estaba posteado... Espero les guste... Una “izquierda lacaniana” El autor propone una praxis de izquierda fundada en “el pensamiento de Jacques Lacan, única teoría materialista sobre el malestar del siglo XXI”, y sostiene que “la enseñanza de Lacan puede iluminar lo que aún permanece impensado: la derrota, a escala mundial, del proyecto revolucionario de izquierda”. La expresión “izquierda lacaniana” reúne términos que no han surgido en principio para estar juntos, lo cual abre una cuestión sobre la legitimidad de su vinculación. Salvando las distancias, es como cuando en Europa decimos “izquierda peronista” y de inmediato se multiplican las suspicacias. Intentaré determinar en qué puede consistir lo que llamo una izquierda lacaniana. ¿Qué significa ser de izquierda en el siglo XXI? ¿Qué valor tiene la expresión y qué tipo de compromiso designa cuando el relato histórico que dio lugar a la misma se ha desvanecido tanto en su praxis teórico-política como en su eficacia simbólica para otorgar un principio de legibilidad sobre lo que es la realidad? Ninguna realidad por consistente y hegemónica que se presente, como por ejemplo es el capitalismo actual, debe ser considerada como definitiva (es cierto que, actualmente, para no considerar definitivo al capitalismo es necesario hacer un gran esfuerzo, ahora que, en su amalgama con la Técnica, ha logrado poner todo el “ser de lo ente” a disposición para emplazarlo como mercancía). Ser de izquierda implica insistir en el carácter contingente de la realidad histórica del capitalismo. No se puede hablar de “lucha anticapitalista” porque el discurso capitalista que plantea Lacan no ofrece un punto desde donde se pueda localizar el sitio donde efectuar el corte. El discurso capitalista le confiere a la realidad una conexión de lugares capturados en un movimiento circular con respecto al cual una lucha directa es un absurdo lógico, un absurdo como luchar contra la técnica o el rizoma. A su vez, la salida histórica es irrepresentable, porque tal vez convenga dejar por ahora vacío el lugar que surgiría más allá o después del capitalismo. Cualquier definición reinscribiría ese lugar en un sentido ya consumado históricamente. No hay una semántica “anticapitalista”, hay siempre una tensión hacia un significante “nuevo” y aún por descifrar. Por otro lado, no hay una historia de la humanidad que necesariamente fuera a desembocar en el capitalismo. En este aspecto, entendemos por capitalismo algo diferente a una evolución progresiva de los “modos de producción”; más bien se trata de una serie de bifurcaciones históricas contingentes que han entrelazado de modo inestable la técnica, la mercancía, el saber, en aquello que denominamos el relato moderno. A su vez, el relato moderno es una categoría narrativa, más que un orden histórico perfectamente delimitado. Ahora bien, es propio de cierta tendencia historicista transformar un acontecimiento, por el solo hecho de haber sido posible, en necesario. Esta tendencia la reconocemos cuando, frente al hecho acontecido, se explican los antecedentes que, “inevitablemente”, conducían al mismo. De cualquier modo, aun cuando la salida del capitalismo o pasaje a otra realidad haya quedado diferida, aun cuando ese tránsito nunca esté garantizado y pueda no cumplirse, aun cuando esa otra realidad distinta a la del capitalismo ya no pueda ser nombrada como socialismo, en cualquier caso ser de izquierda es no dar por eterno el principio de dominación capitalista. Este principio de dominación, desde una perspectiva lacaniana, es primero de orden político, aunque en el caso del capitalismo es evidente que la economía juega un papel determinante. Pero no ya como “determinación en última instancia”. Hay que tener en cuenta que también el mercado está atravesado por la fractura entre lo real y la realidad, y puede dislocarse; de allí que ahora se vuelva más pregnante que nunca el “qué quiere el mercado de nosotros”. También es necesario destacar que la dominación no pertenece exclusivamente a la época del capitalismo. Hay dominación porque el sujeto, en su propia constitución, no puede darse a sí mismo su propia representación. La barrera simbólica que lo constituye lo separa de la pulsión, pero a la vez establece una donación de un plus de satisfacción pulsional que se asocia a una serie de “mandatos”, “dichos oraculares y primeros”, “imperativos”, significantes amos que, sin representar al sujeto exhaustivamente, determinan su lugar. La subversión de dichos significantes amos nunca se realiza en una toma de conciencia o en una destrucción crítica de los mismos. Este es precisamente el problema de la ideología en lo que podríamos llamar su fijeza fantasmática. La ideología no es una ilusión o una falsa conciencia, es una articulación entre los significantes amos que surgen fuera de sentido, como designadores del encuentro con lo real, y los objetos que el propio sujeto pierde en el acceso a lo simbólico. Una amalgama entre el significante amo y el plus de gozar que produce el taponamiento contingente de la división constitutiva del sujeto. La ideología es una articulación entre mandatos o ideales, por el lado del significante amo, y rechazos o “imputaciones al Otro” del lado de los objetos de la pulsión. Y ésta es la mezcla de servidumbre y satisfacción sádica que toda ideología, en el límite, pone en juego. Sujeto neoliberal Actualmente, se percibe con claridad que no sólo el totalitarismo intentó producir un sujeto nuevo, sino que también el llamado “neoliberalismo” es el intento de construir, sobre la aniquilación del sujeto moderno (el crítico, el freudiano y el marxista), un individuo autista y consumidor indiferente a la dimensión constitutivamente política de la existencia, un individuo referido sólo al goce autista del objeto técnico que se realiza como mercancía subjetiva en la cultura de masas. No obstante, no se trata de criticar o rechazar a este individuo, ni de despreciar su masividad mediática desde una nostalgia seudo aristocrática; más bien, al modo freudiano, se trata de hacer comparecer la sentencia que podemos formular así: “Allí donde el individuo neoliberal del goce autista es, el sujeto excéntrico del inconsciente debe advenir”. El individuo neoliberal es el punto de partida para pensar cuál es la práctica operativa que se corresponde con su tiempo. Si decimos punto de partida es porque el individualismo liberal, por consistente que aparezca en su autismo consumidor, no puede clausurarse sobre sí mismo. El tiempo de su existencia establece las condiciones para que ese individuo pueda ser desestabilizado en sus propios fundamentos, y allí, en esos resquicios y puntos de fuga, es donde la práctica política que incluya al psicoanálisis debe intervenir. En este punto, se trata de tensar al límite la relación histórica entre la vocación política de izquierda y el psicoanálisis, desde el único hecho histórico que le puede otorgar fuerza a la interpelación: tanto la invención freudiana como el desarrollo de la enseñanza de Lacan se constituyen, de entrada, como una lectura sinthomática de la izquierda, una lectura de sus textos, prácticas y aspiraciones. A su vez, ser de izquierda es pensar que la explotación de la fuerza de trabajo y la ausencia de justicia no sólo sigue siendo un insulto de primer orden hacia la propia construcción de la subjetividad, sino que la brecha ontológica en la que el sujeto se constituye, la división incurable que marca su existencia con una singularidad irreductible sólo puede ser captada, en su “diferencia absoluta”, por fuera y más allá de las jerarquías y divisiones instauradas por el poder del mercado. Por ello, el impensable fin del capitalismo, si tuviera lugar, sería paradójicamente el comienzo del viaje, el inicio de la afirmación tragicómica de la existencia, el “tú eres eso” de un sujeto por fin cuestionado, sin las coartadas burguesas que desde hace tiempo lo llevan inexorablemente a estar disponible para todo. La izquierda marxista puede elaborar su final en el único ámbito en el que ese final puede adquirir un valor distinto al de cierre o cancelación, un final que no es tiempo cumplido, sino oportunidad eventual para otro comienzo. Ese ámbito tal vez pueda ser el pensamiento de Jacques Lacan, única teoría materialista sobre el malestar de la civilización propio del siglo XXI. El hecho de que Lacan planteara la elaboración de su discurso como una “praxis sobre lo real-imposible”, sobre un real al que no puede acceder el discurso, pero que a la vez es a través del discurso (comprendiendo en esto la escritura) que se puede acceder, esta cuestión primordial de lo real es lo que distingue su intento teórico de la hermenéutica, de la deconstrucción y de las “otras éticas”. Considero que Lacan constituye el único intento serio de poner a prueba hasta dónde lo simbólico puede y no puede transformar, a través de una praxis, lo real. Sólo admitiendo cuáles son las condiciones de constitución del sujeto, y cómo experimenta el límite de sus transformaciones, podemos aprender sobre las condiciones, soportables o no, de una mutación subjetiva que no sea mero estupor o perplejidad y que pueda ser transmitida en su condición de experiencia. Por ello, tal vez no haya otro discurso como el lacaniano para reconocer con la mayor honestidad lo que enseña una praxis en su impotencia por modificar lo real. Y por esto mismo, el pensamiento de Lacan puede ser la oportunidad para iluminar con un cierto coraje intelectual lo que aún permanece impensado en el final: la derrota a escala mundial, a partir de los setenta, del proyecto revolucionario de izquierdas. Derrota que el saber posmoderno escamoteó para el pensamiento. En este aspecto, Lacan desde el comienzo ha preparado, a través de lecturas y puntuaciones diversas, las condiciones para que el pensamiento marxista pueda elaborar su propio final, en el único lugar donde la elaboración es posible: en el trabajo de duelo que se hace fuera del hogar, del hogar filosófico. Lacan comenzó “deshegelianizando” el materialismo de Marx, planteando un hiato irreductible entre la verdad y el saber. Pero este hiato constituirá la ocasión de un homenaje definitivo a Marx; para Lacan, el inventor del síntoma como verdad imprevisible e incalculable que no puede ser domesticada por el ejercicio de un saber, es Marx, y no Freud. Desde esta primera perspectiva general se puede encontrar en Lacan, a partir de 1938, un desmontaje meticuloso de todos los motivos marxistas: el análisis de la mercancía incorporando la temática del goce pulsional, las distintas objeciones a la teleología histórica y a la metafísica de su sujeto, la presentación de una temporalidad problematizada con las distintas modalidades del retorno y liberada de todo fantasma utópico. Donde tampoco se trata de “progresismo”, porque la temporalidad del sujeto que surge como resultado de la brecha ontológica no es rectilínea, es un “futuro anterior” que reúne de un modo absolutamente específico los éxtasis temporales del pasado, presente y futuro, en una doble conjetura: lo que “habré sido” para “lo que estoy llegando a ser”. Y no se trata de utopía, porque utopía siempre implica la reconciliación final de la sociedad consigo misma. Por último, la izquierda lacaniana debe subvertir la semántica de la revolución. Una izquierda lacaniana es siempre una reescritura de un legado y una herencia, un desciframiento que establezca y pruebe suerte con un nuevo tipo de alianza con la pulsión de muerte inscrita en el modo en que la civilización acontece en el país. Una de las primeras posiciones de Lacan es no admitir el telos histórico del materialismo marxista, ni los movimientos dialécticos del en sí-para sí, pero sí dar todo su valor de verdad a la plusvalía estableciendo una compleja homología con lo designado por Lacan como “plus de gozar”: el verdadero secreto del capitalismo reside en una economía política del goce. La operación fantasmática a través de la cual el sujeto conquista su realidad y su consistencia toma su punto de partida en ese plus de gozar que funciona incluso en condiciones de miseria extrema. De lo que se despoja a las multitudes es de los recursos simbólicos que permitan establecer e inventar en cada uno el recorrido simbólico propicio para el circuito pulsional del plus de gozar. La miseria es, en este sentido, el estar a solas con el goce de la pulsión de muerte en el eclipse absoluto de lo simbólico. La no “satisfacción de las necesidades materiales” no sólo no apaga el circuito pulsional, sino que lo acentúa de modo mortífero. En este aspecto, el capitalismo, al igual que la pulsión, es un movimiento circular que se autopropulsa alrededor de un vacío que lo obliga siempre a recomenzar, sin que ninguna satisfacción lo colme de un modo definitivo. Aunque siempre realice un plus de goce parcial y excedente a toda utilidad. Para una izquierda lacaniana, pensar las consecuencias de esa “parte maldita” en los procesos de subjetivación es una exigencia política de nuevo cuño. Por ello, si es cierto que actualmente el poder ha devenido biopolítico, tomando para sí como asunto esencial la “vida” biológica, en una perspectiva lacaniana agregaríamos que, tratándose de la vida de los cuerpos parlantes, sexuados y mortales, es la vida del plus de gozar. El cuerpo del parlante no es otra cosa que la sede del plus del goce. Series televisivas de médicos, forenses, operaciones televisadas, programas de salud, en todos los casos se intenta capturar, en la época en que la ciencia quiere borrar la frontera entre el ser parlante y el animal, el plus de gozar que anima a la biología del cuerpo. ¿Podrá la técnica volver el plus de goce una unidad discernible, cuantificable, localizable? No es una paradoja menor que el goce pulsional sea la única “autonomía” (no consciente ni reflexiva) que le queda a la existencia parlante frente a la exigencia técnica de que el mundo devenga imagen. FUENTE: http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-133879-2009-10-22.html
Richard Sennett: "El capitalismo se ha hecho hostil a la vida" El sociólogo estadounidense habla de su última obra, 'El artesano', basado en una conversación con su profesora Hannah Arendt CORROSIVO El sociólogo estadounidense Richard Sennett dice que Copenaghe fue algo tremendo. El capitalismo financiero ha cambiado el mundo. Y no para mejor, opina el sociólogo Richard Sennett. La aversión al largo plazo de este capitalismo ha sido uno de los factores que han originado la crisis actual y que ha cambiado radicalmente nuestras vidas en las últimas décadas. Sennett estuvo el lunes en Barcelona, España, presentando su último libro, El artesano (Anagrama), que parte de una vieja conversación con su profesora Hannah Arendt, la autora de La condición humana, en la que ella separaba la producción física, en la que seríamos poco más que bestias de carga, de la creación mental. Para Arendt, la mente entra en funcionamiento una vez terminado el trabajo. Para Sennett, en el proceso de producción del artesano –todo aquel que desea realizar una tarea bien hecha, y que incluye no sólo la producción manual, sino también a programadores, médicos, artistas o padres– están integrados el pensar y el sentir. La mano y la cabeza no están separadas, aunque nuestra sociedad sólo valore una. ¿Por qué la relación entre la mano y la cabeza es básica? Nuestra potencia mental se desarrolló a través de las manos, de la manipulación de cosas. Hoy pensamos en las actividades materiales como cosas estúpidas, percibimos nuestros cerebros como una maquinaria autosuficiente. Es erróneo. Hay un proceso abierto entre mejorar las capacidades físicas y el pensamiento, una relación estrecha entre la mano, la cabeza y el corazón. Pensamos un diseño y creemos que esa imagen mental puede proyectarse al mundo. Una política malísima: no aprendemos de la práctica. Parece aquella vieja división filosófica entre alma y cuerpo. No es sólol a filosofía, la política también. El capitalismo ha alentado esta división. En las últimas décadas los bancos han negociado con abstracciones, teorizan sobre los valores y pierden el contacto con lo que es una fábrica, una tienda. Muchos compran y venden empresas que no entienden. Ni lo necesitan, porque compran su valor monetizado. Y no hay posibilidad, artesanía, de hacer que la empresa sea buena o mala, no hay conocimiento. Compran una empresa de colchones y la venden a otra pero con más deuda, esta hace lo mismo. La empresa cada vez tiene menos capital y tiende a la quiebra. Le pregunté a uno de los compradores: ¿Has visto cómo se fabrica un colchón? Me dijo que para qué, si sólo iba a ser propietario tres meses. Así se desarrolla ahora la economía capitalista, se desprecia la praxis, las manos en la masa, no saben qué hacer porque de hecho nunca han gestionado nada. ¿Es la explotación actual? Sí, la dominación de las finanzas sobre la economía real. Las finanzas son una operativa abstracta. Siempre pensamos que el capitalismo es hostil a la artesanía porque discapacita al artista, pero es más sofisticado: no está implicado en la práctica. Teoriza. Por ejemplo, con la deuda. Es una de las razones de la crisis actual. ¿Y las otras? Otra es la forma del tiempo en el capitalismo hoy: todo es a corto plazo. La economía global se reorienta al comercio del precio de las acciones más que a sus beneficios finales. La noción de gestionar una empresa para tener beneficios a largo plazo ha desaparecido. Puedes ganar dinero con empresas que están perdiendo. De manera que cuando llegas a una economía como esta no tienes ningún interés en lograr que la economía real funcione. ¿Qué piensa el autor de La corrosión del carácter de la alarma por la alta tasa de suicidios en empresas como Renault o France Télécom? En mi equipo estamos estudiando el desempleo a largo plazo en Wall Street y encontrando cosas muy similares. Alcohólicos y suicidios no sólo entre los que pierden el trabajo sino entre los que se quedan, que están tan estresados porque para conservar el puesto de trabajo tienen que hacer cada vez más. El capitalismo en los últimos veinte años se ha hecho completamente hostil a la construcción de la vida. En el antiguo capitalismo corporativo de mediados del siglo XX podías sufrir injusticias pero construirte la vida. En los últimos 20 años se ha convertido en algo inhumano y la izquierda tan contenta de ser hombres prácticos que pueden hablar con los banqueros. De hecho, el primer movimiento en la crisis ha sido ayudar a los bancos. En Inglaterra se compraron cuatro y aun así se decidió no interferir en lo que hicieran. ¿Cuál es su alternativa? No podemos volver al antiguo capitalismo. La izquierda debe reflexionar sobre cómo hacer crecer empresas que realmente permanezcan. Empresas de tamaño pequeño como las del norte de Italia y sur de Alemania, con trabajos muy especializados. No fabrican en masa y trabajan más a largo plazo, desde la formación de los trabajadores a sus relaciones de exportación. Un trabajo artesanal, que puede ser muy avanzado, como pantallas de enorme definición para operaciones quirúrgicas. El artesano es el inicio de una trilogía de despedida. Quería unir las preocupaciones básicas de mi obra, la relación entre lo material y lo social, lo concreto y lo abstracto. Luego me dedicaré al violoncelo, he recuperado la posibilidad de tocarlo, pero sólo me quedan diez años en la mano. Por cierto: todos los músicos son artesanos, saben que no existe una idea musical sin base física. El segundo libro estará dedicado a la relación entre lo material y lo social: la confianza, el respeto, la cooperación, la autoridad, la artesanía de las relaciones sociales. Y el tercero, a nuestra relación con el medio ambiente. Usted rechaza lo que implica la idea de sostenibilidad. Porque no somos propietarios de la naturaleza. Sostenibilidad significa mantener las cosas como están. Es una metáfora errónea. Podemos funcionar con mucho menos. Menos tráfico, menos carbono. Distintos tipos de edificio. Debemos cambiar la noción de la modernidad de que el ser humano siempre dominaría la naturaleza. Produce autodestrucción. Copenhague ha sido terrible, especialmente los chinos, que cinco días antes decían verde verde, y luego que no, que no quieren que nadie interfiera con ellos ni conozcan su tecnología. Aterrador. Y los europeos, fuera de juego. FUENTE: http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/12/23/_-02106851.htm Si te este post te pareció interesante tenés que leer este.... http://www.taringa.net/posts/info/4257615/Zygmunt-Bauman:-Del-capitalismo-como-sistema-par%C3%A1sito.html
Dejo este artículo de Zygmunt Bauman, un sociólogo muy de moda pero no por eso mediocre... Es un análisis de la crisis financiera que lo lleva a pensar la verdadera esencia del capitalismo... Realmente vale la pena parar 15 minutos y leer cada párrafo con atención... no a las corridas... Ahh las negritas las puse yo... Del capitalismo como "sistema parásito" "Todavía no empezamos a pensar con seriedad en la sustentabilidad de nuestra sociedad impulsada a crédito y consumo", afirma el sociólogo polaco. Para el autor de Modernidad líquida gobiernos e instituciones han aprendido muy poco de la crisis económica reciente: la respuesta a la quiebra fue endeudarse aun más. Tal como el reciente "tsunami financiero" demostró a millones de personas que creían en los mercados capitalistas y en la banca capitalista como métodos evidentes para la resolución exitosa de problemas, el capitalismo se especializa en la creación de problemas, no en su resolución. Al igual que los sistemas de los números naturales del famoso teorema de Kurt Gödel, el capitalismo no puede ser al mismo tiempo coherente y completo. Si es coherente con sus propios principios, surgen problemas que no puede abordar; y si trata de resolverlos, no puede hacerlo sin caer en la falta de coherencia con sus propias premisas. Mucho antes de que Gödel escribiera su teorema, Rosa Luxemburgo publicó su estudio sobre la "acumulación capitalista" en el que sugería que el capitalismo no puede sobrevivir sin economías "no capitalistas"; puede proceder según sus principios siempre cuando haya "territorios vírgenes" abiertos a la expansión y la explotación, si bien cuando los conquista con fines de explotación, el capitalismo los priva de su virginidad precapitalista y de esa forma agota las reservas que lo nutren. En buena medida es como una serpiente que se devora la cola: en un primer momento la comida abunda, pero pronto se hace cada vez más difícil de tragar, y poco después no queda nada que comer ni tampoco quien lo coma... El capitalismo es en esencia un sistema parásito. Como todos los parásitos, puede prosperar un tiempo una vez que encuentra el organismo aún no explotado del que pueda alimentarse, pero no puede hacerlo sin dañar al anfitrión ni sin destruir tarde o temprano las condiciones de su prosperidad o hasta de su propia supervivencia. Rosa Luxemburgo, que escribió en una era de imperialismo rampante y conquista territorial, no pudo prever que las tierras premodernas de continentes exóticos no eran los únicos posibles "anfitriones" de los que el capitalismo podía alimentarse para prolongar su vida e iniciar sucesivos ciclos de prosperidad. El capitalismo reveló desde entonces su asombroso ingenio para buscar y encontrar nuevas especies de anfitriones cada vez que la especie explotada con anterioridad se debilitaba. Una vez que anexó todas las tierras vírgenes "precapitalistas", el capitalismo inventó la "virginidad secundaria". Millones de hombres y mujeres que se dedicaban a ahorrar en lugar de a vivir del crédito fueron transformados con astucia en uno de esos territorios vírgenes aún no explotados. La introducción de las tarjetas de crédito fue el indicio de lo que se avecinaba. Las tarjetas de crédito habían hecho irrupción en el mercado con una consigna elocuente y seductora: "elimine la espera para concretar el deseo". ¿Se desea algo pero no se ahorró lo suficiente para pagarlo? Bueno, en los viejos tiempos, que por fortuna ya quedaron atrás, había que postergar las satisfacciones (esa postergación, según Max Weber, uno de los padres de la sociología moderna, era el principio que hizo posible el advenimiento del capitalismo moderno): ajustarse el cinturón, negarse otros placeres, gastar de manera prudente y frugal y ahorrar el dinero que se podía apartar con la esperanza de que con el debido cuidado y paciencia se reuniría lo suficiente para concretar los sueños. Gracias a Dios y a la benevolencia de los bancos, ya no es así. Con una tarjeta de crédito, ese orden se puede invertir: ¡disfrute ahora, pague después! La tarjeta de crédito nos da la libertad de manejar las propias satisfacciones, de obtener las cosas cuando las queremos, no cuando las ganamos y podemos pagarlas. A los efectos de evitar reducir el efecto de las tarjetas de crédito y del crédito fácil a sólo una ganancia extraordinaria para quienes prestan, la deuda tenía que (¡y lo hizo con gran rapidez!) transformarse en un activo permanente de generación de ganancia. ¿No puede pagar su deuda? No se preocupe: a diferencia de los viejos prestamistas siniestros, ansiosos de recuperar lo que habían prestado en el plazo fijado de antemano, nosotros, los modernos prestamistas amistosos, no pedimos el reembolso de nuestro dinero sino que le ofrecemos darle aun más crédito para devolver la deuda anterior y quedarse con algún dinero adicional (vale decir, deuda) para pagar nuevos placeres. Somos los bancos a los que les gusta decir "sí". Los bancos amistosos. Los bancos sonrientes, como afirmaba uno de los comerciales más ingeniosos. La trampa del crédito Lo que ninguno de los comerciales declaraba abiertamente era que en realidad los bancos no querían que sus deudores reembolsaran los préstamos. Si los deudores devolvieran con puntualidad lo prestado, ya no estarían endeudados. Es su deuda (el interés mensual que se paga sobre la misma) lo que los prestamistas modernos amistosos (y de una notable sagacidad) decidieron y lograron reformular como la fuente principal de su ganancia ininterrumpida. Los clientes que devuelven con rapidez el dinero que pidieron son la pesadilla de los prestamistas. La gente que se niega a gastar dinero que no ganó y se abstiene de pedirlo prestado no resulta útil a los prestamistas, así como tampoco las personas que (motivadas por la prudencia o por un sentido anticuado del honor) se apresuran a pagar sus deudas a tiempo. Para beneficio suyo y de sus accionistas, los bancos y proveedores de tarjetas de crédito dependen ahora de un "servicio" ininterrumpido de deudas y no del rápido reembolso de las mismas. Por lo que a ellos concierne, un "deudor ideal" es el que nunca reembolsa el crédito por completo. Se pagan multas si se quiere reembolsar la totalidad de un crédito hipotecario antes del plazo acordado... Hasta la reciente "crisis del crédito", los bancos y emisores de tarjetas de crédito se mostraban más que dispuestos a ofrecer nuevos préstamos a deudores insolventes para cubrir los intereses impagos de créditos anteriores. Una de las principales compañías de tarjetas de crédito de Gran Bretaña se negó hace poco a renovar las tarjetas de los clientes que pagaban la totalidad de su deuda cada mes y, por lo tanto, no incurrían en interés punitorio alguno. Para resumir, la "crisis del crédito" no fue resultado del fracaso de los bancos. Al contrario, fue un resultado por completo esperable, si bien inesperado, el fruto de su notable éxito: éxito en lo relativo a transformar a la enorme mayoría de los hombres y mujeres, viejos y jóvenes, en un ejército de deudores. Obtuvieron lo que querían conseguir: un ejército de deudores eternos, la autoperpetuación de la situación de "endeudamiento", mientras que se buscan más deudas como la única instancia realista de ahorro a partir de las deudas en que ya se incurrió. Ingresar a esa situación se hizo más fácil que nunca en la historia de la humanidad, mientras que salir de la misma nunca fue tan difícil. Ya se tentó, sedujo y endeudó a todos aquellos a los que podía convertirse en deudores, así como a millones de otros a los que no se podía ni debía incitar a pedir prestado. Como en todas las mutaciones anteriores del capitalismo, también esta vez el Estado asistió al establecimiento de nuevos terrenos fértiles para la explotación capitalista: fue a iniciativa del presidente Clinton que se introdujeron en los Estados Unidos las hipotecas subprime auspiciadas por el gobierno para ofrecer crédito para la compra de casas a personas que no tenían medios para reembolsar esos préstamos, y para transformar así en deudores a sectores de la población que hasta el momento habían sido inaccesibles a la explotación mediante el crédito... Sin embargo, así como la desaparición de la gente descalza significa problemas para la industria del calzado, la desaparición de la gente no endeudada anuncia un desastre para el sector del crédito. La famosa predicción de Rosa Luxemburgo se cumplió una vez más: otra vez el capitalismo estuvo peligrosamente cerca del suicido al conseguir agotar la reserva de nuevos territorios vírgenes para la explotación... Hasta ahora, la reacción a la "crisis del crédito", por más impresionante y hasta revolucionaria que pueda parecer una vez procesada en los titulares de los medios y las declaraciones de los políticos, fue "más de lo mismo", con la vana esperanza de que las posibilidades vigorizadoras de ganancia y consumo de esa etapa aún no se hayan agotado por completo: un intento de recapitalizar a los prestadores de dinero y de hacer que sus deudores vuelvan a ser dignos de crédito, de modo tal que el negocio de prestar y tomar prestado, de endeudarse y permanecer así, pueda retornar a lo "habitual". El Estado benefactor para los ricos (que, a diferencia de su homónimo para los pobres, nunca vio cuestionada su racionalidad, y mucho menos interrumpidas sus operaciones) volvió a los salones de exposición tras abandonar las dependencias de servicio a las que se había relegado sus oficinas de forma temporaria para evitar comparaciones envidiosas. Lo que los bancos no podían obtener –por medio de sus habituales tácticas de tentación y seducción–, lo hizo el Estado mediante la aplicación de su capacidad coercitiva, al obligar a la población a incurrir de forma colectiva en deudas de proporciones que no tenían precedentes: gravando/hipotecando el nivel de vida de generaciones que aún no habían nacido... Los músculos del Estado, que hacía mucho tiempo que no se usaban con esos fines, volvieron a flexionarse en público, esta vez en aras de la continuación del juego cuyos participantes hacen que esa flexión se considere indignante, pero inevitable; un juego que, curiosamente, no puede soportar que el Estado ejercite sus músculos pero no puede sobrevivir sin ello. Ahora, centenares de años después de que Rosa Luxemburgo diera a conocer su pensamiento, sabemos que la fuerza del capitalismo reside en su asombroso ingenio para buscar y encontrar nuevas especies de anfitriones cada vez que la especie que se explotó antes se debilita demasiado o muere, así como en la expedición y la velocidad virulentas con que se adapta a las idiosincrasias de sus nuevas pasturas. En el número de noviembre de 2008 de The New York Review of Books (en el artículo "La crisis y qué hacer al respecto" ), el inteligente analista y maestro del arte del marketing George Soros presentó el itinerario de las empresas capitalistas como una sucesión de "burbujas" de dimensiones que excedían en mucho su capacidad y explotaban con rapidez una vez que se alcanzaba el límite de su resistencia. La "crisis del crédito" no marca el fin del capitalismo; sólo el agotamiento de una de sus sucesivas pasturas... La búsqueda de un nuevo prado comenzará pronto, tal como en el pasado, alentada por el Estado capitalista mediante la movilización compulsiva de recursos públicos (por medio de impuestos en lugar de a través de una seducción de mercado que se encuentra temporariamente fuera de operaciones). Se buscarán nuevas "tierras vírgenes" y se intentará por derecha o por izquierda abrirlas a la explotación hasta que sus posibilidades de aumentar las ganancias de accionistas y las bonificaciones de los directores quede a su vez agotada. Como siempre (como también aprendimos en el siglo XX a partir de una larga serie de descubrimientos matemáticos desde Henri Poincaré hasta Edward Lorenz) un mínimo paso al costado puede llevar a un precipicio y terminar en una catástrofe. Hasta los más pequeños avances pueden desencadenar inundaciones y terminar en diluvio... Los anuncios de otro "descubrimiento" de una isla desconocida atraen multitudes de aventureros que exceden en mucho las dimensiones del territorio virgen, multitudes que en un abrir y cerrar de ojos tendrían que volver corriendo a sus embarcaciones para huir del inminente desastre, esperando contra toda esperanza que las embarcaciones sigan ahí, intactas, protegidas... La gran pregunta es en qué momento la lista de tierras disponibles para una "virginización secundaria" se agotará, y las exploraciones, por más frenéticas e ingeniosas que sean, dejarán de generar respiros temporarios. Los mercados, que están dominados por la "mentalidad cazadora" líquida moderna que reemplazó a la actitud de guardabosques premoderna y a la clásica postura moderna de jardinero, seguramente no se van a molestar en plantear esa pregunta, dado que viven de una alegre escapada de caza a otra como otra oportunidad de posponer, no importa qué tan brevemente ni a qué precio, el momento en que se detecte la verdad. Todavía no empezamos a pensar con seriedad en la sustentabilidad de nuestra sociedad impulsada a crédito y consumo. "El regreso a la normalidad" pronostica un regreso a vías malas y siempre peligrosas. La intención de hacerlo es alarmante: indica que ni la gente que dirige las instituciones financieras, ni nuestros gobiernos, llegaron al fondo del problema con sus diagnósticos, y mucho menos con sus actos. Parafraseando a Héctor Sants, el director de la Autoridad de Servicios Financieros, que hace poco confesó la existencia de "modelos empresarios mal equipados para sobrevivir al estrés (...), algo que lamentamos", Simon Jenkins, un analista de The Guardian de extraordinaria agudeza, observó que "fue como si un piloto protestara porque su avión vuela bien a excepción de los motores". © Zygmunt Bauman y Clarín, 2009. Traducción de Joaquín Ibarburu. ¿Quién es Zygmunt Bauman? Nació en Znan (Polonia), 1925. Sociólogo. Formado en la Universidad de Varsovia, donde enseñó hasta que las purgas antisemitas del gobierno comunista lo obligaron a exiliarse, Bauman desarrolló en Israel, EE.UU. e Inglaterra (donde es profesor emérito) sus estudios sobre la relación estrecha entre holocausto y modernidad. Desde los años 90 trabaja la contraposición entre una pasada Modernidad sólida y la actual, como una Modernidad "líquida", caracterizada por la incapacidad de individuos e instituciones de solidificar sus lazos. Entre sus libros se destacan Modernidad líquida y El arte de la vida. FUENTE: http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/12/27/_-02107667.htm
Registrate y eliminá la publicidad! El extraño de pelo largo Aliado de la desopilancia y el absurdo, Diego Capusotto hace morir de risa a devotos de todas las edades y se transformó en el mayor fenómeno televisivo del 2008. Pero fuera de cámara parece un tipo (demasiado) serio. ¿Será verdad? De todos los videos que hay en Internet una improvisación puede pasar inadvertida. Está atrapado en una U de mostradores en un negocio de ropa. Un director poco diestro le dice ¡Dale! en lugar del esperable ¡Acción! Cuando la camarita equilibra el oscuro interior con la luz que llega desde la vidriera surge la gestualidad infinita y precisa. "Bueno Maxi, feliz casamiento... la luna de miel cuando quieras vení a mi casa de Las Toninas, son cinco lucas todo el mes. Tenemos televisión, no tenemos parrilla, pero tenemos 52 baños. Así que negrito, felicidades para vos, para tu mujer desde acá: desde Bélgica, Ricardo Diego Darín." Desdoblado en otra criatura, el pelo desgreñado de un Krusty barrial, Diego Esteban Capusotto realiza con nada, de la nada y en segundos el portento de la carcajada. ¿Quién no tiene cinco lucas para una luna de miel en Las Toninas? Superpuesto a sus personajes, todos recordados, imitados, citados, versionados, Capusotto es el gran capocómico argentino de una inmensa minoría. Desde la perifería de los lunes a las 23 en el canal estatal, se transformó en el mayor fenómeno televisivo, artístico y político del 2008. Un portento que él, en el papel de Dr. Hyde, no acierta a explicar. "La retórica de lo que uno hace además de fastidiosa es artificial porque tiene mucha menos potencia que lo que uno expresa en la acción." Y si usted está esperando que este reportaje lo haga reír... aun contra mis intereses voy a serle sincera: Capusotto es un hombre serio. Pero deme una oportunidad. Veamos este comienzo (si no le gusta puedo probar con otro): "Tengo momentos felices. No sé si soy feliz porque me parece que la condición humana es la de la angustia y que uno en realidad va en busca de esos momentos felices. Yo los tengo: a mi edad uno se carcajea más seguido y se emociona más seguido, uno está más sensibilizado. Yo, por ejemplo, a veces me emociono mucho con la música y no porque me recuerde cosas tristes. Me parece que ciertas emociones te alejan más de la idea de la finitud, de la tragedia. Son como esas cosas por las que vale la pena vivir. Yo quiero seguir cantando una canción que me haga feliz. Que siga presente el estado embriagador de la vida. Y eso está muchas veces vinculado a una película, una música o a cuestiones de mis hijas o mis amigos. El otro día mi hija más chica corría y gritaba: 'Soy joven para morir'. Y yo dije: 'Esto es impresionante: una piba de cinco años gritando Soy joven para morir'. Me da una profunda carcajada que también es una emoción que suelo tener junto a la del llanto." ¿Sos llorón? No tanto. Siempre he sido de emocionarme, pero el llanto siempre estuvo ligado a una cosa de debilidad. Pero eso ahora, que tengo 47, se me ha ido pasando. ¿Y qué te hace reír? Siempre lo que me hace reír está vinculado a la descomposición social. La transformación imaginaria de lo cotidiano en una situación distinta. Entonces me puede hacer reír una declaración de amor porque termina en algo inesperado. Es lo que después uno deposita en la ficción, donde los mundos suelen ser más agradables. O porque a mí me gusta mucho hacer lo que hago, entonces me permite ser mucho más feliz. Juntándonos con Pedro Saborido a pensar personajes o situaciones, como de un mundo que se aleja de lo que uno ya conoce. Yo me río de eso, de cómo puedo descomponer lo que ya conozco y llevarlo a un lugar diferente. ¿Nunca te bajaron los dientes por una burla? No. Me pudo haber pasado, pero nunca me burlo porque sí. Hay alguno que se puede enojar, que está en un lugar antagónico, que puede sentirse tocado y me los quiere bajar... Le vas a hacer honor a tu pasado de callejero de Villa Luro... Que venga: voy a ver si se los bajo yo a él. Diego Capusotto acaba de cumplir quince años de parejacon María Laura. Diego Capusotto asegura que su mujer sigue riéndose de él, con él, por él, de lo que él hace. Y además de Eva, la que grita que es joven para morir, está Elisa, de diez, que empieza a entender por qué todo el mundo saluda y festeja a su padre, incluidos sus compañeros de escuela. ¿Cómo explicás el fanatismo de los chicos? Uno no es un niño ni hace un programa para niños, pero se identifican con ciertas cosas del programa, lo cual no deja de parecerme interesante. Siendo un programa generacional, otras las van a entender dentro de muchos años. Me parece extraño que el programa pueda trasladarse entre pendejitos Y grandes, porque no hay una especie de plan ni entelequia. Pero de algún lugar salen las ideas. Sabemos algunas cosas. Que si hablamos de un emo hay un sector de los jóvenes vinculados a esa imagen. Pero a su vez, un tipo grande puede reírse porque tiene un costado existencialista que consiste en reírse de la propia angustia. tampoco hacemos la radiografía es un emo hoy, porque yo jamás haría de un pibe de trece años. No los tengo ni me interesa el mundo de un pibe de esa edad. Me da curiosidad, pero no como para querer ser eso a través de un personaje. Uno no deja de ser uno que se disfraza de distintas cosas. LA FORMULA CAPUSOTTO PARA TV Aunque insiste con que no hay plan, Capusotto deja caer las condiciones que cumplen sus programas. Si llegó hasta aquí, debería seguir leyendo, ¿no? Un programa es un orden cerrado. Hay unas pocas personas desatando demonios, que son las que primero se ríen, pero nunca saben qué va a pasar." "Cuando no tiene una compulsión de venta, el programa se desarrolla de un modo más sano.""Hay que permitir el crecimiento de un programa para ir descubriéndolo desde el juego. Poner la atención en lo que uno está expresando y no en lo que produce afuera." "Hay que cortar a tiempo. Si hacés el círculo de abril a diciembre, a mitad de año ya estás repitiendo la fórmula. Y eso es un error, porque uno no debe estar pensando: 'Vamos a hacer lo que funciona' y deshilachar algo bueno." "Uno hace disparos de deseo. El otro puede verlo de manera más atractiva o diferente a vos." "No hay que tentarse pensando que algo va a dar mucha guita. Si pensás como empresario y no como actor, te confundís." "Odio el eslogan Lo que la gente quiere ver. ¡Qué sé yo lo que la gente quiere ver! Yo sé que hay gente que quiere ver algo que yo no quiero ver ni quiero mostrar. En realidad es una especie de estrategia malsana que consiste en: 'Yo no quiero que la gente quiera ver esto, pero siento que es esto y se lo ofrezco'. Nosotros no hacemos el programa pensando que la gente tiene ganas de verlo. Habrá gente que sí y otra con ganas de mirar lo que le pasa a un personaje que a uno no le interesa." "Los personajes tienen que tener cosas para decir. No nos motoriza volver a hacer Bombita o Pomelo, sino pensar qué otras cosas les pueden estar pasando. A veces los personajes cuentan algo que dura cinco minutos y a veces el personaje es lo que sucede en treinta segundos." Con Bombita Rodríguez –un "Palito Ortega montonero"– marcaron un antes y un después en el relato de los '70. Es que hablamos de organizaciones que estaban en la vida cotidiana, muchas de ellas vinculadas inclusive al peronismo y avaladas por el mismo Perón. No es que siempre fueron unos "loquitos" con ganas de salir a matar. Independientemente de un análisis que yo tampoco estoy en condiciones de hacer en cuanto a la profundidad de sus acciones y la metodología, eso fue demonizado por la dictadura, a la que todos recibieron con beneplácito. Pero también desacralizan la figura del guerrillero, intocable aun para la izquierda, sus herederos ideológicos. Por otro lado está la contradicción graciosa de un Palito Ortega montonero cantando canciones cuyas consignas jamás hubiera sostenido Palito Ortega. Incluso Bombita fue utilizado políticamente por sectores que creen ver en el personaje una especie de parodia al Gobierno o una burla a las consignas de esa época. No estamos criticando a esas organizaciones. Capusotto quiere que esto que está diciendo quede bien claro: "Creo que las organizaciones han cometido errores, pero no están al mismo nivel que el terrorismo de Estado. El único demonio fue el terrorismo de Estado de Videla y compañía. Después podemos seguir discutiendo, porque cuando corre sangre todo es lamentable". También están quienes ven en Bombita un homenaje a esa juventud. Algo de eso es cierto, porque nos colocamos ideológicamente en ese lugar y no en esta cosa pueril donde todo parece lo mismo: los Montoneros, el ERP, Videla... Eso opina Doña Rosa, que por suerte no es mi mamá y de quien yo jamás sería amigo. Clickee y vuelva: cientos de miles se han hecho fans en Facebook y visitan sus hits en YouTube. Están Bombita y el alumno del profesor Acoso, los desbandes de Pomelo, el policía con consejos para detectar (y reprimir, obvio) a un hippie "que se pronuncia jipi". Está el funcionario del Ministerio de Educación indignado por la deformación del lenguaje y Luis Almirante Brown, que logró sintetizar la poética spinettiana con estribillos procaces que le garantizan el favor de la masivi masividad. Aparecidos primero en Peter Capusotto y sus videos, los personajes se replican. Micky Vainilla, el cantante pop nazifascista que pone cara de nada cuando le preguntan por las letras discriminatorias ("Si el morocho limpia el baño todo biennn" o Juan Carlos Pelotudo, que se desespera porque no le salen las canciones con las que aspira a levantar minííííííítas. En los videoclubes hay que esperar al rezagado que todavía no devuelve la recopilación del programa que ya lleva cuatro temporadas u optar por Regresados o Soy tu aventura, mientras se espera el estreno en dvd de Incómodos, la última de sus películas. En el canal Volver repiten Cha-cha-chá, su mitológico comienzo, donde fue a dar después de haber intentado con el fútbol y la batería y haber suplido una secundaria inconclusa con trabajos que no realzarían ningún currículum: un delivery de corpiños, el negocio paterno de fotoduplicación...Estudió teatro en el Arlequines y en la barra del Parakultural conoció a Fabio Alberti y a Alfredo Casero, en cuyas huestes hizo su debut televisivo. Primero como invitado en De la cabeza y luego en Cha-cha-chá, allá por el '93. El seguidor típico esperará la trasnoche del 7 para ver Todo x $2, referencia metafórica a un país que a fines de los '90 se hundía en la crisis y que se transformó en otro hito. La dupla actoral con Alberti extendió su predicamento al teatro, con dos obras: ¡Qué noche Bariloche! y Una noche en Carlos Paz. "Todo x $2 estaba más ligado a la ilusión de un mundo perfecto creado por los medios, que a la alusión de un clima político. Ese programa era la descomposición de lo que uno conoce, de la información que uno recibe y a su vez también era una manera de ver el mundo y de posicionarse ante lo que se escuchaba. Tiene también todo un sustento ideológico, pero no porque uno diga: Ahora voy a clarificar mentes. Siempre en lo que hacemos hay una especie de burla. Y uno se burla de lo que te duele, de lo que te hace mal. Uno deforma lo cotidiano porque le parece tan tremendo que necesita transformarlo en otra cosa que lo haga más feliz." Ahora que sus parodias rockeras lo han hecho amigo de los tótems de la tribu o se lleva los mayores premios que se entregan al show business criollo, desmiente cualquier cosa que suene parecida a éxito. "Nunca estuve parado en un lugar mientras me pegaban en la nuca para decir: Tomá, tanto me pegaron, ahora mirá, llegué. No es mi caso. Para mí, el éxito ni siquiera existe. existe lo que uno tiene ganas de hacer y lo único genuino es hacerlo. eso hace que haya gente que vea el programa, se divierta y lo sienta como propio. Pero ni siquiera creo que eso sea el éxito. El éxito para mí es un cuaderno de hojas rayadas que le hace la contra al Rivadavia." En estos años, Capusotto no recuperó los ahorros del corralito, pero aprendió a manejar. Sigue sin creer en Dios aunque reza en el momento crucial de un penal a favor/ en contra de Racing y cada tanto prende la tele. "Muchas veces me siento como un ser absolutamente inanimado y sin ningún tipo de trascendencia; estoy así, sin nada que hacer, sabiendo incluso que tengo que hacer algo. Y muchas veces en esas situaciones prendo la televisión y puedo llegar a ver algo que me saque de esa compulsión del hombre moderno urbano que se convierte en un estúpido. Puede que estén dando El ciudadano o termine viendo lo que le pasó a algún personaje en Carlos Paz..." Comienza el año, y mientras prepara un programa de radio que saldrá por Kabul dos veces por semana –con el mismo equipo que en la tele–, Capusotto anda en fase inanimado. "Es la mejor parte del año porque no hago nada. Soy un tipo que se llena de bacterias, pero no de trabajo." Admirador de los hermanos Marx y Buster Keaton, sus mayores referencias son personajes trágicos, quizá consecuencia de la marca prematura que le dejó Rodolfo Bebán protagonizando Juan Moreira, la película de Leonardo Favio. "La vi a los doce o trece años y todavía creo que la escena en que a Moreira lo vienen a buscar es una de las mejores del cine nacional. También me marcaron películas como El ciudadano o Muerte en Venecia, con personajes a los que uno como actor le gustaría llegar. No es esa consigna berreta de 'Ay, ahora quiero hacer drama'. Pero hay personajes más retorcidos, con una visión distorsionada de la realidad, ligados a la locura, lo oscuro, lo sombrío. A lo que sabemos que existe, pero no queremos ni asomarnos." ¿Puro interés profesional? Para mí es una curiosidad humana. Uno desde la actuación se asoma a ese mundo para entenderloo para bucear en él. Siempre me gusta una mirada más interna de lo que uno ve. Qué es lo que realmente le pasa a la gente o lo que realmente la gente tiene ganas de hacer con su vida o con los otros. Está más ligado al mundo de los sueños, al mundo del inconsciente, que me parece un mundo más liberador y con más matices que esto de levantarse e irse a dormir todos los días En una revista que propone la legalización del consumo de la marihuana hablaste de tus adicciones. Como ésta es una revista familiar te pregunto por tus virtudes. Mi mayor virtud es saber dosificar los vicios. ¿No sumaste ningún vicio desde que salió la nota? No, siguen siendo los mismos. Yo soy muy estructurado. Los respeto muchísimo. FUENTE
Facundo, el filósofo En “Facundo, un texto de la Filosofía occidental”, José Pablo Feinmann lee Facundo desde la Escuela de Frankfurt y Walter Benjamin, siguiendo las huellas en paralelo entre Sarmiento y Marx. Este ensayo es el estudio preliminar de una edición de Facundo a cargo de la Editorial Universitaria de Villa María (de dicha universidad nacional), publicada en el marco de la colección Letras y Pensamiento en el Bicentenario. Durante los noventa estuvieron de moda en las academias de los países del primer mundo las llamadas teorías poscoloniales. Sus representantes fueron esencialmente tres: Gayatri Spivak (India), Edward Said (Palestina) y Homi Bhabha (Pakistán). Si recordamos un libro muy difundido de Edward Said encontraremos en él un minucioso análisis de elementos colonialistas en textos de los países metropolitanos. Said procede del siguiente modo: analiza textos de Jane Austen o de Conrad o de Melville o incluso la ópera Aída y encuentra en ellos la presencia de la mirada del imperio. Es el mismo imperio el que construye la mirada colonial. El colonizador (como el sujeto kantiano con el objeto de conocimiento) constituye la imagen del colonizado y su mundo. Los textos del imperio están escritos por los escritores del imperio. Las colonias no tienen escritores. Están condenadas a verse por medio de la mirada del Otro, del amo imperial. Este amo imperial crea su propia justificación histórica en tanto construye esa historia. La produce y a veces la explicita. Observemos la interpretación que hace Said de una novela como Moby Dick, cuyos rasgos imperialistas pocos se habían detenido a estudiar: “Melville construye en el capitán Achab una alegoría de la conquista del mundo que Estados Unidos desea; está obsesionado, se comporta de un modo compulsivo y se muestra imparable, absorto completamente en su propia justificación retórica y su sentido del simbolismo cósmico”. Siempre hemos visto en Achab a un personaje metafísico en busca de lo absoluto, del sentido de la existencia o, sin más, de Dios. Esto enfurecía a Melville, pero así ocurrió. Said ve en Achab la furia imperialista de Estados Unidos. En suma, el autor colonial (Said) se vale de los textos de los autores del imperio para analizar el colonialismo porque es en ellos donde encuentra su explicitación. O su justificación. Fueron los autores imperiales, no los de las colonias, quienes produjeron los textos que validarían la acción siempre civilizatoria del imperio. Pues el colonialismo de la modernidad se consideró portador de valores inexistentes en las colonias, de aquí su acción benéfica. El concepto de civilización encierra la tarea cultural, moral o religiosa con que el colonialismo embellece y justifica sus acciones. Si Roma conquistaba nuevos territorios lo hacía en nombre de la grandeza de Roma. No tenía una teoría del progreso histórico. El colonialismo sí. Desde que el evangelio y la cruz se unen a la espada en la conquista de América hasta el progreso que Europa dice llevar a todo territorio que conquista, el colonialismo de la modernidad asume un papel de humanización, de rescate de las sombras de la barbarie de todos los territorios periféricos que conquista. El caso de Facundo es hondamente original. Los escritores poscoloniales debieron llamarse a sí mismos neocoloniales, pues sus países no dejaron de ser espacios dominados por las potencias metropolitanas. Pero se asumieron como países liberados de la dominación colonial y no elaboraron el concepto de lo neocolonial. La élite que escribió los textos que habrían de justificar la acción progresista del imperio se escribieron –-precisamente– en el imperio. No había una élite ilustrada en la colonia. Con el pacto neocolonial, por el contrario, surge una élite ilustrada. En nuestro país: Moreno, Castelli, los rivadavianos y luego los brillantes jóvenes románticos, Echeverría, Alberdi, Juan María Gutiérrez y el poderoso sanjuanino Sarmiento. Ya, en Inglaterra, un talentoso político como Richard Cobden, desde la escuela manchesteriana, desde el liberalismo, reclamaba la emancipación política de las colonias: “¡Que nombren a sus gobernadores, sus inspectores, sus aduaneros, sus obispos y sus diáconos, y que paguen hasta las rentas de sus cementerios!”. Que sean libres. Que tengan bandera, himno, gobierno independiente. Sólo queremos comerciar con ellos. Si lo hacemos, serán nuestros. El inteligente esquema del imperio es ser el taller del mundo y relegar a las ex colonias a la producción de materias primeras. Todo producto sin valor agregado vale menos que otro con valor agregado. El producto industrial de la metrópoli siempre se impondrá (en los términos de intercambio) al de la neocolonia, mero producto de la generosidad del suelo y no del esfuerzo humano. Sarmiento, en Facundo, desarrolla esta teoría con más brillantez que nadie. “Inglaterra nos pondrá el remo en la mano.” Ningún texto colonialista escrito en un país central podría superar a Facundo. He aquí –en suma– la diferencia en las neocolonias y sobre todo en nuestro país: los textos que justifican nuestra integración complementaria a las industrias del imperio fueron escritos por escritores nativos, por hombres de la élite gobernante. Llegará a decir José Hernández que vale tanto un vellón de oveja como una máquina de producir manufacturas. Taller del mundo, Inglaterra. Granero del mundo, Argentina. Este esquema dará origen a una clase ociosa, dispendiosa, que se acostumbrará a gozar de la abundancia fácil. Esta será la Argentina próspera de “nuestros abuelos” que la oligarquía gobernante evoca como el paraíso perdido. Estaba destinado a perderse. Luego de la crisis del ‘29 los términos de intercambio se inclinan drásticamente a favor de los productos manufacturados y no de los primarios. El granero del mundo, la tierra de “los ganados y las mieses”, se derrumba sin piedad. Litografía de autor anónimo sobre el asesinato de Facundo Quiroga en Barranca Yaco. Facundo proponía la entrada del Progreso (el gran valor del siglo) en el país poseído por la certeza de esa utopía: el Progreso del imperio sería el Progreso del mundo neocolonial. Había una sola senda: la senda de la complementación con la economía y la cultura europeas. Siguiendo esta senda, por ahora detrás de ellos, alguna vez los alcanzaríamos. El Progreso era para todos. Era el tren de la Historia. Algunos ocupaban por ahora la retaguardia. Otros la vanguardia. Pero ese tren era para todos. Porque había una sola vía y por ella marchaban los países imperiales y los neocoloniales. En algún momento sus marchas se igualarían y el mundo sería el del trato entre países de un mismo nivel en la escala del progreso. Sarmiento no sospechaba (nadie lo hizo) que no había un solo carril. Que los países imperiales marchaban por uno. Y los neocoloniales por otro. Que nunca se unirían. Estamos en el siglo XXI y la dulce historia del progreso de toda la humanidad está destruida. Las desigualdades son más crueles que nunca. En resumen: la introducción de la lógica técnico-imperial en los países nuevos no los llevó a la prosperidad sino al atraso. Esa razón técnico-imperial sólo fortaleció –en nuestro país– a la ciudad de Buenos Aires y selló una subalternidad (tomo este término de Gayatri Spivak) que aún continúa. La miseria en la Argentina es una realidad cruel y hasta monstruosa. Las luchas civiles que Buenos Aires emprendió en nombre de la civilización y el progreso sólo dieron como resultado el arrasamiento de los gauchos, de los negros y de los indios. La repartición de la propiedad de la tierra en pocas manos y también un manejo de la política privativo de esas mismas clases respaldadas por un ejército que le sabrá ser fiel hasta los extremos de la Argentina concentracionaria de 1976-1983. Los gobiernos populistas de Yrigoyen y Perón serían abatidos por golpes cívico-militares que restaurarían a los dueños de la “abundancia fácil” (que se consideran, muy naturalmente, los dueños del país porque poseen la tierra) y todo seguirá su camino “racional”. Y es justamente el tema de la “razón” el que queremos trazar en este Estudio Preliminar. Se ha hablado tanto del Facundo que poco queda por decir. Los historiadores liberales –no bien leen líneas como las que acabo de escribir– lo califican a uno de “revisionista trasnochado”. Como si ellos (con esa concepción oligárquica y liberal) no estuvieran, más que trasnochados, cayéndose a pedazos, carentes de toda credibilidad, aniquilados por las jóvenes interpretaciones de historiadores nuevos y de lectores nuevos que califican como “oficial” o “digna del Billiken” la historia que ellos ofrecen. Vamos a partir –para nuestro nuevo, creemos, análisis de Facundo– de la Escuela de Frankfurt y de las reflexiones sobre la técnica del segundo Heidegger. También –no considero a este texto como parte de la Escuela de Frankfurt– de las Tesis sobre filosofía de la historia de Walter Benjamin. Sarmiento (junto a todos los ilustrados de su tiempo) veía en la introducción de la técnica de la modernidad en el país la única posibilidad de su desarrollo histórico. Era simple: había un único decurso histórico y era el que seguían los países de la centralidad occidental. Unirse a ellos, seguirlos, adquirir sus técnicas de progreso, sus bases culturales y –sobre todo– eliminar a quienes en el país se les oponían era la tarea que hacer. Sarmiento –contrariamente a Heidegger y Adorno–- tiene un desdén profundo por la naturaleza. En esto coincide con Marx, que era, como él, aunque por otros motivos, un enemigo de lo que podríamos llamar materia no trabajada. La pampa es el símil del mar en la tierra. Esta tierra, como el mar, no está aún trabajada, espera la mano del hombre de la cultura, la que le hará rendir sus frutos. Ese hombre no es el gaucho, que pertenece a la tierra, a las campañas. Sino el hombre de la civilización. El hombre de la ciudad. La antinomia entre ciudad y campaña (que es la misma que civilización y barbarie) es la que existe entre el trabajo técnico, el progreso y la extensión inútil, no trabajada, por la que el gaucho ejercita su destino de errancia. “Esta llanura sin límites (...) permite rodar enormes y pesadas carretas, sin encontrar obstáculo alguno, por caminos en que la mano del hombre apenas si ha necesitado cortar algunos árboles y matorrales.” Esta inmensidad de las llanuras le entregará a Sarmiento una posible simetría que lo seduce: los campos argentinos tienen “cierta tintura asiática, que no deja de ser bien pronunciada”. Sólo hay que señalar aquí que Sarmiento había dialogado durante tres días –en Argelia– con el mariscal Bougeaud, que había conquistado para Francia ese país de Africa. Descubrió en las tácticas del mariscal francés los modos con que habría de luchar contra las montoneras gauchas. Bougeaud no se distinguía por ejercer la piedad sino por lo contrario. Le enseñó a Sarmiento que a la barbarie se la combate con la barbarie. “Debe uno hacerse más bárbaro que los bárbaros.” Así, por este rodeo cruel, entra la civilización moderna en los territorios del atraso. Bougeaud también explica que Argelia entregará a Francia sus materias primas, algo que justifica la dura empresa acometida. De las crueldades de Bougeaud en Argelia (logró derrotar nada menos que a Abd-el-Kader, poderoso caudillo árabe) poco vamos a decir. El imperialismo nunca fue piadoso para enclavar la cultura en los territorios ajenos a ella. Tampoco lo será Sarmiento en nuestro país. Su papel no era ése. Sarmiento fue el más poderoso ejecutor en el Plata de los decursos histórico-dialéctico-progresivos de la civilización de la técnica. Para él, las llanuras asiáticas y las dimensiones inasibles de la pampa eran lo mismo. La mano del hombre debía poner su huella en esa naturaleza intocada. Más aún: la civilización consistía en hendir, en quebrantar el orden natural e imponer ahí su propia legalidad. Su propio orden. El hombre debía conquistar la naturaleza para sumarla a la cultura. Heidegger, por el contrario, encontrará en la subjetividad cartesiana el momento preciso, exquisito, en que el hombre de la subjetividad, que es el de la modernidad capitalista, se afirma en el centro del conocimiento, se asume como el ente privilegiado que va a someter a todos los otros por medio de la instrumentalidad técnica. Esta conquista –que llevará al hombre a la perdición, que es, ya lo veremos en seguida, la del olvido del ser– hace del hombre el amo de lo ente. Este amo de lo ente llegará a su culminación dentro de la historia de la metafísica en la voluntad de poder nietzscheana. Este ente antropológico, que se pone a sí mismo en la centralidad del saber y del hacer apropiativo, olvida por completo el llamado del ser. O, como también suele decirlo Heidegger, aunque de un modo que ya lo acerca al misticismo de sus últimos escritos, el ser se retira. Hay dos movimientos que se corresponden: el hombre, dedicado a la conquista de lo ente, olvida al ser y el ser, a su vez, se retira. Este ente antropológico que se consagra a la conquista de la tierra por medio de la técnica acabará –según las últimas visiones de Heidegger– por destruirla. (Como se notará, estamos a un paso de tal situación. Nunca el poder destructivo del ente antropológico ha sido tan enorme y nunca los fundamentalismos religiosos –este exceso de Dios que define a nuestro tiempo– entregaron tal justificación trascendente para todos los proyectos de destrucción.) De esta forma, en el reportaje póstumo que concede a Der Spiegel, dirá: “Esto en que el hombre vive ya no es la tierra”. También Adorno y Horkheimer, en Dialéctica del Iluminismo, libro que comienzan a trabajar en su exilio en California a partir de 1940, introducirán un cambio de eje en el marxismo. El centro del análisis ya no es la lucha de clases sino la relación del hombre con la naturaleza. El libro parte de una crítica al Iluminismo. Esta filosofía, al haber deificado lo racional en el hombre, ha consagrado también a un amo de lo ente. No usan el lenguaje de Heidegger. El hombre del Iluminismo da origen a la razón instrumental. Esta razón parte de una relación de dominio sobre la naturaleza que luego se desplazará a una relación de dominio sobre los hombres. También Foucault hablará de las ciencias humanas como un instrumento, no para conocer al hombre, sino para dominarlo conociéndolo previamente. Adorno y Horkheimer recurren a la metáfora de Odiseo para mostrar cómo el hombre de la razón instrumental sujeta sus instintos con tal de no perder esa racionalidad que lo constituye. Así, Odiseo se hace atar al mástil: quiere escuchar a las sirenas pero no entregarse a ellas. Hacerlo sería extraviarse. Y el extravío de la razón es la locura. Que, según Foucault, acecha siempre a la razón, pues le recuerda que ella, la locura, existe, y que es parte de la razón. Algo que la razón quiere ignorar, niega compulsivamente y por eso crea los manicomios, para confinar ahí a los locos y evitar que su visión le recuerde sus peligros, es decir: que puede ser la antítesis de sí misma, el extravío total. Lo mismo hace la sociedad con los delincuentes. Esa razón instrumental de Adorno y Horkheimer (que es la razón capitalista, la razón de la modernidad burguesa, como lo es para Heidegger) domina, somete a la naturaleza y a los hombres y esa dialéctica (una dialéctica que avanza por medio del sometimiento instrumental de la naturaleza y de los hombres) culminará en la instrumentalidad de la muerte: en Auschwitz. Freud, por su parte, en El malestar en la cultura, dirá que la cultura es posible porque el hombre ahora, maniata, sujeta sus pulsiones primitivas. Ese hombre maniatado es tanto lo que sofoca en sí que sólo puede generar autodestrucción y destrucción. También Walter Benjamin, en un texto hermético y fascinante, tramado entre el marxismo y el mesianismo judío, describe un cuadro de Paul Klee que amaba. Descubría en él al ángel de la historia. El ángel estaba pasmado. Los ojos muy abiertos, las alas extendidas. ¿Hacia dónde mira el ángel? “Ha vuelto su rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies.” Esta visión trágica de la cultura (esbozada en 1930 en Freud y en 1940 en Benjamin) se encuentra muy lejos del papel que Sarmiento le concedía. Sarmiento era un escritor poscolonial que postulaba la profundización de la –por decirlo así– poscolonialidad para que su patria ingresara en la modernidad europea y extirpara de sí la barbarie de los campos, de la llanura, de lo asiático, de lo bárbaro. Lo dice a lo largo de todo Facundo: hay que europeizar el país. Hacerlo implicó aniquilar sus sentidos históricos laterales. ¿Laterales a qué? Al decurso necesario de la civilización burguesa. Argentina fue rica en producir esos sentidos laterales. Sin ellos, Sarmiento no habría escrito su obra maestra. Juan Facundo Quiroga expresaba un sentido lateral al de la modernidad burguesa, al de la racionalidad occidental. Era un “bárbaro” (un extranjero) ante ella. Pero habitaba en otra territorialidad. Llevaba en sí la posibilidad de una riqueza de sentido. El sentido lateral del proceso imperial de la burguesía debió ser aniquilado para que esa racionalidad se expresara. Sarmiento cuenta esa historia en Facundo. Pero, a la vez, como el gran escritor latinoamericano que era, pinta como pocos o como nadie ese sentido lateral que los grandes filósofos extrañan en la historia de la modernidad. ¿Obedecía a algún determinismo irrefutable su derrota? Para Marx, sí. Pocos coincidieron con Sarmiento como Marx. De aquí que el mediocre y dogmático “marxismo argentino” sea, sin más, sarmientino y, en el peor de sus abismos, abiertamente mitrista. Marx odiaba a la campaña tanto como el sanjuanino. En las páginas del Manifiesto destinadas a cantar las hazañas monumentales de la burguesía escribe: “La burguesía ha sometido el campo al dominio de la ciudad. Ha creado urbes inmensas; ha aumentado enormemente la población de las ciudades en comparación con la del campo, sustrayendo una gran parte de la población al idiotismo de la vida rural”. Del mismo modo que ha subordinado el campo a la ciudad, ha subordinado los países bárbaros o semibárbaros a los países civilizados, “los pueblos campesinos a los pueblos burgueses, el Oriente al Occidente”. ¿No es deslumbrante? No digo el texto de Marx. Hablo de Sarmiento. El, desde este lejano país del sur, provinciano, autodidacta, escribió, en 1845, antes que Marx (el Manifiesto es de 1848), innumerables textos que anticiparon a ése del Manifiesto. ¿Dónde está la diferencia? Marx era un dialéctico hegeliano. Pensaba que esa burguesía conquistadora haría nacer a su propio sepulturero: los modernos proletarios. Sarmiento no lo era: pensaba que esa burguesía conquistadora haría progresar al país, lo enclavaría en el tren de la historia, que era el del progreso, y lo llevaría a un horizonte pleno de prosperidad, de plenitud. Los dos se equivocaron. El proletariado no sepultó a la burguesía. Pareciera, ya decididamente, haber ocurrido lo contrario. Y el tren de la historia con el que soñaba Sarmiento no existía. O en todo caso: no era el mismo para todos. No había uno, había dos. Uno para los países conquistadores, para la modernidad de la burguesía, para el capitalismo de la técnica desbocada. Y otro para los países neocoloniales. Que serían, en el futuro, llamados también subdesarrollados o en vías de desarrollo o emergentes. ¿De qué tienen que emerger los países emergentes? Del atraso al que los condenó la racionalidad burguesa. Esto, Sarmiento ni lo imaginó. Acaso hacia el final de su vida, cuando vio que la clase triunfadora, la que capitalizaba las batallas impiadosas que él, Mitre, Sandes, Irrazábal, Paunero y luego el “héroe del desierto”, Roca, habían ganado sin otorgar misericordia alguna a los vencidos, era una oligarquía dispendiosa, improductiva, enemiga de la industria y seducida por el goce inmediatista de la abundancia fácil, esa oligarquía a la que él definió por el olor de sus ganados, “olor a bosta de vaca”, habrá meditado acerca del triste destino de los protagonistas de sus grandes libros: Juan Facundo Quiroga, Angel Vicente Peñaloza y hasta el Fraile Aldao. Sin embargo, en eso se equivocó menos que en sus visiones proféticas sobre el rumbo progresivo de la civilización que tanto lo deslumbró. Si es así será hora entonces de valorar a Sarmiento (no solo como genial escritor, como político de temple duro y mordaz, como nuestro efectivo mariscal Bougeaud o como gran creador de escuelas) sino como el que mejor escribió sobre el sentido lateral que la razón de la modernidad burguesa aniquiló. Ese sentido lateral fue el que expresaron Juan Facundo Quiroga y los demás caudillos federales. Sarmiento odió a Quiroga. Pero también, y mejor que la mayoría de quienes rodearon al caudillo, lo comprendió, contó su historia, lo admiró, vio en él al personaje más auténtico de la revolución americana. Si hubiera luchado en su contra, lo habría hecho degollar, qué duda cabe. Por propia confesión era un asesino. En Mi defensa escribe: “Ya he mostrado al público mi faz literaria; vea ahora mi fisonomía política; verá al militar, ¡al asesino!”. Pero sus tiempos no se cruzaron. Hizo de él un personaje inmenso. Si Facundo Quiroga expresaba el sentido lateral de la historia, otra cara del devenir histórico, ¡cuánto ha perdido la civilización con su exterminio! Es por Sarmiento, su feroz enemigo, que lo sabemos. Tal vez por estilo debiera culminar este Estudio preliminar con la frase anterior. Pero hay algo que no quiero privarme de confesar. Como él con Facundo, tengo una relación de amor-odio, o de fascinación y rechazo con Sarmiento. Sin embargo, pensemos brevemente en el fárrago filosófico en que hemos comprometido su libro. ¿No encontramos en él los temas fundamentales de la filosofía de la modernidad occidental? ¿Alguien podría decir que lo hemos visto disminuido ante Adorno, Heidegger, Marx o Foucault? De ningún modo. Me permitiré, entonces, decir mi más firme convicción sobre este libro que me honra prologar: Facundo no sólo es una formidable pieza literaria, también es uno de los libros centrales del pensamiento filosófico de Occidente. FUENTE: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-3443-2009-05-27.html

Bue dejo la nota porque esta bastante buena y es una de las pocas que lei que rescata las mejores cosas de la renga.... Aumque hay que aclarar algo.... aunque nos pese y nos ponga tristes La Renga ya no son los mismos que empezaron menos "Locura" (como dice el pánfilo que escribio la nota) ya que Chiflo no toca mas en La Renga desde hace algunos recitales y el otro dia en La Plata casi todos los saxos los hizo Manu.... LA RENGA FUE AL FRENTE Una coherencia que camina derecho La Renga se hizo presente en La Plata para certificar que esta viva y dispuesta a revigorizar su propuesta cada vez mas heavy, y que apela al factor humano como casi ninguna otra banda de grueso calibre. A 50 kilómetros de River, Chizzo se confesaba ante su público: “No nos separamos, ni tampoco suspendemos el recital”. Como si se tratara un reality show de rock masivo donde esa entelequia llamada “la gente” goza de amplio margen de participación (recordar, si no, que el desborde de la masa no fue el único motivo del parate de Los Redondos, pero sí el más mentado por la letra oficial), La Renga se hizo presente de cuerpo y alma simplemente para certificar que está ahí, dispuesta a revigorizar su propuesta en tiempos donde la cartelera local se va quedando sin grandes luces. El contexto los había intimado públicamente a que se tomaran la presentación como algo más que su primer gran show en mucho tiempo: era una tentadora oportunidad de mostrarse en carrera y en forma. Sus seguidores (actores importantes de este reparto, claro) dieron el presente. Algunos haciéndole frente al frío, la lluvia y el asedio de algunos uniformados inquietos. Otros saqueando el stand de remeras que Locuras puso en el estadio mientras eran reprobados por el abucheo unánime de campo y platea. Todos allí, en definitiva, renovando su contrato con el único grupo de rock que ha permanecido en el duro terreno de la popularidad. Pareciera que el secreto de La Renga ha radicado en su indiscutible dominio del factor humano. Mientras las relaciones personales fueron horadando los engranajes del éxito en Redondos y Piojos, los de Mataderos supieron hacer, justamente de su éxito, el combustible de una gran maquinaria compuesta por una veintena de amigotes personales de una formación musical que –dato no menor– se mantiene inalterable desde la partida de Locura Dilello, allá en el lejano 1991. Esa compacta hermandad (término de una jerga motoquera que ellos bien dominan) les permite redoblar la apuesta sobre pie firme con la insolencia que faculta la solidez. Esa misma audacia que los llevó a firmar un contrato con la multinacional Polygram/Universal (de inéditos beneficios en materia de ganancias) y, una vez concluido el mismo, permanecer en el mercado discográfico bajo un sello propio; o a esquivarles a los festivales esponsorizados para organizar otros a su medida y a la de los artistas que invitan. Ni hablar del boca a boca, esa estrategia de marketing tan eficaz para promocionar shows como para construir la arquitectura mítica de una banda que nunca haría eventos exclusivos para la prensa o jamás tocaría en recitales rentados con fondos públicos. Esas actitudes sellaron a fuego una identidad que conquistó a quienes no sólo valoran una música sino también una conducta. Así como mantuvieron una “política” inalterable a la hora de las concesiones y los negocios, generaron el espacio para un proceso de cambio musical que comenzó partir del rock pretendidamente duro (colado entre el fanatismo por las motos y una amistad con Pappo) y continuó con la exploración de conceptos psicodélicos que derivaron en Tierra, esa suerte de EP de culto de cinco temas que acompañó a la edición de Trueno (2006). Cuando presentaron Detonador de sueños en 2003 (un disco que marcó nuevos patrones de producción artística en la banda), Chizzo resumió su alegato con un simple “me salió esto y es lo que hay”. No sólo no se sentían incómodos por abandonar el viejo molde sino que lo hicieron con absoluta intencionalidad. El que sigue viendo a La Renga como banda líder de un rock barrial que no mira más allá de la esquina, se ha quedado en el tiempo tan sólo por no comparar el concepto gráfico del primer disco (un borracho arrumbado en una callejuela) con el del último (los nombres del disco y de la banda encriptados en el cuerpo de un águila planeada ad hoc). Ese golpe de timón los distinguió claramente de todo el grupo de bandas criadas a su calor (desde Callejeros hasta El Bordo) y les autentificó el respeto de un público que celebra la etapa 1991-2000, pero que a la vez atiende respetuosamente las novedades. Al respecto, algo de eso anticipó Chizzo sobre el escenario del Estadio Ciudad de La Plata cuando explicó que el estrenado Canibalismo galáctico refería a “algo así como un espejo del cosmos, donde se ve cómo los seres se carcomen entre sí”. Por lo pronto, ellos continúan íntegros e indemnes de esa supervivencia salvaje por un camino que, al costado del mundo o no, los muestra igualmente vigentes, igualmente vivos. FUENTE:http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-4085-2009-06-06.html
Cómo son las computadoras y notebooks del programa "Mi PC" relanzado por el Gobierno El Gobierno nacional relanzó por segunda vez desde 2005 un plan de compras de computadoras, denominado "programa MiPC", por unos $350 millones, con el que buscará "mantener vivo el consumo, el empleo y el trabajo" y cerrar "la brecha digital", según dijo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. La iniciativa, en la que participan siete ensambladores locales de computadoras, incluye 30 computadoras de escritorio, 10 portátiles y un monitor de cristal líquido (LCD, sigla en inglés). En el acto de lanzamiento del plan, la mandataria informó que habrá "más de 300, 350 millones de pesos de fondeo que va a hacer la Anses a los bancos". La iniciativa busca fomentar la adquisición de computadoras de fabricantes nacionales cuyos precios al público resulten entre 20 y 30% más baratos que su actual valor de mercado. El ministro de Economía, Carlos Fernández, dijo que se licitarán 300 millones de pesos de la ANSES en dos tramos, para poder llegar al consumidor con créditos personales de 12 o 18 cuotas en pesos con un costo financiero total de 13 por ciento. Del acuerdo participan Intel, Microsoft y el Consorcio de Fabricantes nacionales, quienes propusieron modelos de equipos que se consideran en el mercado de rango medio hacia arriba. El Gobierno remozó el plan, que en su primera etapa, encabezada por el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, comenzó en abril de 2005 y permitió impulsar el mercado informático local. El programa fue relanzado luego en julio de 2006, aunque con un impacto menor en las ventas. Tanto en esas ocasiones como ayer, fue mencionado como objetivo del proyecto la superación de la "brecha digital", que divide a la población entre aquellos que tienen acceso a las tecnologías de la información, simbolizadas por las computadoras propias y hogareñas con acceso de Internet y los que no tienen estos equipos. Las diferencias con el plan de Lavagna y el lanzado el miércoles en Olivos son sustanciales: Mientras en aquella ocasión se estimaba conseguir una financiación de u$s2300 millones para introducir 400 mil computadoras nuevas en 2005 y 10 millones en cinco años, el plan presentado ayer involucra unos $350 millones, según dijo la jefa de Estado. Además, mientras en 2005 se ofrecían computadoras a 40 cuotas fijas, hoy sólo se estira hasta 18 cuotas . Y este año no se informaron en público las metas del plan. La jefa de Estado recordó que en 2008 el BNA "financió 103.000 computadoras, 70.000 para jubilados y 30.000 para público en general". La diferencia con el programa lanzado el martes es "que el acceso que financiaba el Banco Nación --era otro el mundo obviamente-- era para todo tipo de marcas, para todo tipo de computadoras cualquiera fuera su origen de fabricación", mientras que el nuevo plan apunta a computadoras de gama baja para sectores sociales medios y bajos. Hardware y software La matriz tecnológica predominante en los equipos ofrecidos en el plan versión 2009, de acuerdo al documento disponible en el sitio web oficial del programa, es similar a las anteriores etapas: procesadores Intel y sistema operativo Windows , de Microsoft. Hay apenas 4 computadoras (un 10% del total) que tienen procesadores AMD, y 6 que vienen con Linux, un sistema operativo de código abierto. Las empresas ensambladoras locales que participan en el plan son Exo, con 19 equipos; PC Arts Argentina, con 5 computadoras y un monitor; Ceven y Air Computers, con 4 cada una; New Tree y SICSA (Olivetti) con 3 cada una; y BGH, con 2. Entre los 30 modelos de computadoras de escritorio, 13 no incluyen monitor. El resto van desde las 14", un tamaño vetusto, hasta los 18,5" en formato ancho ("wide", en inglés), conveniente para ver películas. Hay por separado de las computadoras un monitor de 19" de PC Arts, bajo su marca Banghó. En el caso de los discos duros, se parte de computadoras con apenas 80GB de capacidad hasta 500GB. Y en relación a la memoria RAM, predominan las computadoras con sólo 1GB, hasta una con 4GB. El tamaño de la RAM es vital para el rendimiento del equipo, ya que el Windows Vista, el mayoritario en el programa oficial (está presente en 32 computadoras de las 40), demanda mucho de este recurso. Justamente uno de los puntos flacos del plan es el de los sistemas operativos: El que predomina es el Windows Vista y en su versión más básica, la Starter , que entre otras limitaciones sólo permite abrir tres aplicaciones en forma simultánea. Los precios de venta al público van desde los 906,20 pesos de una computadora de PC Arts sin monitor con chip AMD Sempron LE-1250, disco duro de 160GB, 1GB de memoria y sistema operativo Linux hasta los 3.699 pesos de una notebook Exo de 14,1" con chip Intel Pentium Core 2 Duo, disco duro de 250 GB, memoria de 3GB y Windows Vista Home Premiun. Por supuesto, estos valores en pesos varían si se ingresa en una compra financiada en 12 o 18 cuotas. Así, por ejemplo, por el equipo mencionado de PC Arts se terminará pagando $997,20 en un año y medio. La computadora con pantalla más barata es una PC Entry de Exo , con monitor LCD 15" Wide, chip Intel Atom, disco duro de 160GB, memoria de 1GB y Linux, a $1.428,40, precio de venta al públcio sin financiación. En el caso de las notebook, la más barata es una Entry de Exo con pantalla de 14,1", chip Intel Pentium Dual Core, disco duro de 120GB, 1GB de memoria y Windows Starter Edition, a 2.398,80 pesos. La computadora de escritorio más cara es una PC Underwood Avanzada 110 , de New Tree, con un monitor AOC 717 wy, chip Intel Quad Core Q8200 95W, disco duro de 500GB, memoria de 3GB y Windows Vista Home Basic, a $3.245, precio de venta al público sin financiación. Los planes de 12 cuotas más baratos parten en el caso de las PC de los $80,6 que deberá abonar por un año el comprador por la mencionada PC Arts sin monitor, y de los $127,1 de la cuota de la mencionada Entry de Exo. Las cuotas más caras son las que se abonan por las mencionadas notebook superior de Exo, por $329,10, y la PC de New Tree por 288,70 pesos. Oficialmente no se informó si el plan incluye facilidades para la conexión de la computadora comprada a Internet, como si ocurrió en la primera versión del plan en 2005. Mercado Las ventas de computadoras durante el 2008 en el mercado argentino sumaron 1.850.000 unidades, lo que significó 100.000 equipos más que el año pasado, según estimaron en enero analistas del sector. Según el consultor Alejandro Prince, del total de máquinas vendidas, 44% fue al mercado residencial, aunque aclaró que "de las ventas totales más de la mitad es reposición", por lo que el parque total de máquinas utilizándose en el país llega a 8,2 millones de equipos. En promedio, el ciclo de reposición de computadoras en hogares en la Argentina está entre 7 y 8 años, mientras que en Estados Unidos ese período baja a entre 3 y 4 años. Más allá de las sobrecargas que se le exigen a los equipos en los hogares argentinos, especialmente por la guarda de archivos pesados que ocupan espacio de la memoria, la necesidad de cambiar de máquina se presenta cuando las aplicaciones (desde juegos hasta programas de oficina) requieren de un procesador más potente. Del total de máquinas vendidas, 440.000 son portables, lo cual demuestra la presencia de un "nuevo cambio de paradigma", según el analista. En tanto, para el consultor Enrique Carrier, las ventas de computadoras lograron un récord de 2,3 millones de unidades, de las cuales 567.000 correspondieron a notebooks. Más allá de las distintas cifras, en general derivadas de la diferencia entre importaciones y ventas concretadas, ambos analistas apuntaron a destacar la importancia del crecimiento de las conexiones a Internet de banda ancha, y los nuevos desafíos para seguir creciendo de este mercado. Carrier puso el acento en que mientras en 2007 el crecimiento en cantidad de cuentas fue de 50%, el año pasado fue de 39%, hasta llegar a 3,2 millones de conexiones, de las cuales 94% corresponde el segmento residencial. Agregó que la penetración del servicio en los hogares "indica que en adelante será cada vez más difícil seguir avanzando, ya que lo que queda por conquistar son hogares de niveles socio económicos medio bajos y bajos", hacia adonde teóricamente apuntaría el plan anunciado el martes por el Gobierno. Por su parte Prince, para quien hay en el mercado 3,5 millones de cuentas de banda ancha , "la penetración de las computadoras va a limitar la expansión de la banda ancha", por lo que sugirió replicar a este negocio la política de subsidio de terminales implementada en la telefonía móvil. Explicaciones oficiales La Presidenta dijo al anunciar el plan que éste permitirá "el acceso a los argentinos a un bien de consumo que ayuda a cubrir la brecha digital"y expresó que "apunta, fundamentalmente, a aquella tecnología fabricada en el país para sostener la actividad económica y la generación del empleo". Fernández de Kirchner agregó que en este nuevo plan Mi PC "no sólo este plan va a cubrir una brecha digital sino que va a favorecer la comercialización, la fabricación de computadoras y la compra de las mismas y la generación de empleos, en esta pasión que tenemos los argentinos por el tema digital y de la comunicación". Señaló en ese sentido que "en la Argentina, por ejemplo, hay más teléfonos celulares que habitantes y somos el país con el índice más alto de la región en este tema digital y éste es el rasgo distintivo de los últimos tiempos". El ministro de Economía, Carlos Fernández, dijo en el mismo acto que " este plan tiene el objetivo muy claro de llegar a todos los hogares , en especial a los más postergados para disminuir la brecha digital". Agregó que se trata de "un componente más de la estrategia y el esfuerzo del gobierno para defender las importantes mejoras que ha producido este plan económico". El titular del Palacio de Hacienda subrayó la "importancia del salto tecnológico" y del "esfuerzo para defender lo logrado, defender el trabajo nacional, defender la producción y las mejoras que ha producido este modelo económico". La Presidenta indicó que " la ampliación de este programa MiPC se distingue porque apunta a favorecer la industria nacional y a sostener este modelo de garantizar el empleo en un mundo difícil e inesperado". "La contribución para que los argentinos puedan acceder a estas computadoras de componentes nacionales apunta también a seguir con fe y con optimismo sosteniendo la reactivación económica, el empleo y a creer en los acuerdos para seguir creciendo, con las naturales diferencias, porque no siempre puede haber acuerdo en todo" afirmó. Repercusiones "Este es un plan para reactivar el consumo pero especialmente la producción", afirmó el director ejecutivo de BGH, Pablo De Lazzari, quien asistió a la presentación junto a sus colegas de Exo, Air Computers, Sicsa (Olivetti), Ceven, PC Arts (Banghó) y New Tree. También Gustavo Vilches, de Sicsa, pronosticó que este plan será "tan exitoso" como el lanzado en 2005, porque "cambio el punto de precios, genera demanda y de acceso a una financiación que hoy no está en el mercado por impacto de la crisis". A diferencia del primer plan, esta iniciativa comprende sólo a fabricantes nacionales, quienes -a lo largo de toda la cadena- se comprometieron a reducir sus márgenes de ganancias de manera de efectivizar descuentos en los precios al público de entre 20 y 30 por ciento. La fabricación local de equipos pasó de 1.702.210 máquinas en el año 2007 a 1.464.199 el año pasado, una merma del 14%, mientras que las importaciones se incrementaron de 229.730 unidades a 747.567 equipos, en los mismos períodos, según informó la agencia Télam. El incremento de la importación se basó especialmente en la entrada de portátiles, puesto que en el 2007 entraron 271.113 equipos y el año pasado otras 542.996. FUENTE
PETER MCLAREN, “EL PEDAGOGO MARXISTA” “Hay que abolir el capital” Es canadiense y enseña en la Universidad de California. De visita en la Argentina, donde brindó una charla organizada para resistir las amenazas de desalojo en la fábrica recuperada IMPA, formuló duras críticas a la educación pública estadounidense. “Está en ruinas”, dijo. “Peter McLaren, el pedagogo marxista.” Suena gracioso, pero los que frecuentan universidades y grupos de militancia saben que tras la estampa del profesor rockero está uno de los referentes de la disidencia norteamericana; un impulsor de la “educación para la revolución” y un intelectual que aplica sin asco tanto la crítica como la autocrítica. Amigo de Henry Giroux –otro célebre impugnador del Imperio–, el rubio nacido en Canadá es un viajero apasionado por descubrir los cauces donde fluye la resistencia. Llega, observa y participa. Y lo que vio esta semana en las instalaciones de IMPA lo movió a compartir ideas durante una charla organizada para resistir las amenazas de desalojo que pesan sobre una de las fábricas recuperadas más emblemáticas del país. “No puedo imaginar una situación que me conmueva tanto como estar esta noche con ustedes”, comentó el docente de la Universidad de California (UCLA) a poco de comenzar el encuentro. Aunque hace siete años que se dedica a visitar diferentes iniciativas junto a su compañera Nathalia Jaramillo, el especialista confesó que el contacto con la cooperativa de Almagro le resultaba particularmente movilizante. “Acá se está produciendo lo que según los compañeros es una ‘pedagogía de la ocupación’. Eso es muy impresionante y representa un ejemplo para nosotros”, destacó. A la hora de establecer contrastes, McLaren ahuyentó el aura idílica con que suele revestirse el estereotipo de la vida estadounidense. “Verdaderamente, la educación pública de allá está en ruinas –criticó–. Y si analizamos la actualidad de la pedagogía, comprobamos que está domesticada. Para Navidad hay catedráticos que pegan afiches de Paulo Freire con un sombrero de Papá Noel.” El pelilargo no se cansó de enumerar vicios que se han vuelto moneda corriente en las casas de estudio norteamericanas. “Es un desastre. Desde los años de Bush, el FBI monitorea qué libros sacan los estudiantes de las bibliotecas. E incluso yo mismo fui víctima de la persecución, cuando les ofrecieron a algunos de mis alumnos cien dólares por grabar secretamente mis clases, de modo que pudieran reunir pruebas para acusarme de ‘antipatriota’ y despedirme”, acusó. Puesto a analizar la crisis global, el académico subrayó que las tensiones que produce esta fase de la economía ofrecen la oportunidad de retornar al “marxismo de Marx”: “Se trata de un viraje necesario, porque en este momento muchos colegas creen que el hecho de que el gobierno de Estados Unidos haya tenido que hacerse cargo de buena parte del mercado inmobiliario, varias empresas y bancos de primera línea significa una concesión implícita al socialismo. Nada podría estar más lejos de la realidad. La intervención estatal en la economía –si bien puede ser un alivio– no es una modificación de fondo, y ésa es una de las lecciones trágicas que nos dejó el siglo XX”. Volver a Marx implicaría retomar una pregunta que pulula por la obra del pensador alemán: ¿cómo se hace para trascender el modelo de producción de valor en vigencia? “Ese es el nudo del asunto, porque si uno vuelve a los textos originales se da cuenta de que él no ambicionaba poner el capital bajo la tutela del Estado. Eso no es socialismo. No, el socialismo empieza con abolir el capital.” En consecuencia, si se quiere pensar en opciones para salir del capitalismo habría que tener en cuenta tres claves. “Lo primero –insistió McLaren– es no confundir socialismo con nacionalización de la propiedad.” El segundo punto sería comprender que por su naturaleza “el capital no puede ser regulado”. “Mientras el trabajo sea un commoditie, un mecanismo de extracción de plusvalía y un arma de alienación, el sistema y sus miserias sobrevivirán. Es urgente dar con una ‘teoría de la subjetividad de las fuerzas de liberación’, que contribuya a dar por tierra con esas ataduras”, advirtió el orador. El tercer eslabón consistiría en “asumir que nuestra visión debe estar filosófica, teórica y pedagógicamente enraizada en la abolición del capital, en la superación del trabajo alienado que lo alimenta y las relaciones sociales que lo sostienen”. El diagnóstico se enlaza con la tarea educativa en la medida en que una educación liberadora requeriría –según el invitado– una concepción “no ya dialéctica sino trialéctica”. Esta “tríada del conocimiento” estaría conformada por un “entramado entre la relevancia de lo que se enseña, su visión crítica y sus posibilidades de producir modificaciones sociales concretas”. También lo dijo en criollo: “Yo vi profesores que enseñan matemática mediante el análisis de las estadísticas con las que miente la tele. He presenciado clases de historia que se convirtieron en un salvataje de la identidad de un barrio. La meta, en definitiva, es recapturar la pedagogía crítica como parte de un movimiento social amplio” FUENTE: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-15194-2009-09-05.html Textual - La izquierda que predomina hoy en Estados Unidos toma como categoría principal la raza. Si llego a proponer que nos unamos a la lucha de la clase proletaria, van a venir tres gatos locos. Si en cambio hago un grupo para combatir el racismo, seguro que seremos un montón. Estas race studies se han vuelto muy influyentes en las universidades, y por eso muchos creen que el marxismo es “de gente blanca” y que la pedagogía crítica no toma en cuenta el racismo. Lo cierto es que raza y clase son coconstitutivas: las diferencias de raza están intrínsecamente ligadas al desarrollo del capitalismo. De ahí que el desafío en este momento de Norteamérica sea evidenciar esas relaciones, y unirlas a los problemas de género, de violencia, de ecología, etc. Si no lo logramos, seguirán constituyéndose grupos separados entre sí que para colmo no van a la raíz del problema. - El mayor obstáculo que tenemos allá son los medios. Yo he escuchado programas de radio que empiezan con la frase “¿Ya mató a un mexicano hoy?” y luego detallan el tipo de munición que necesitarías para hacerlo. Esos mismos son los que promocionan el negocio de los “safaris humanos”. ¡Ofrecen llevarte a la frontera para cazar mexicanos! Pues bueno, estos grupos son los que acusaron a Semillas del Pueblo –una escuela de Los Angeles en la que se da clases a chicos indocumentados– de ser un antro de terroristas. Repitiendo ese mensaje en cadena, la institución fue estigmatizada y hasta se dijo que era parte de un plan de reconquista por parte de México. El bombardeo ideológico es permanente. - Hace poco estaba en una pequeña ciudad universitaria. Me senté en un café para preparar unas notas y el propietario del lugar sacó un arma para asustarme y señalarme que tenía cámaras filmando todo lo que yo hiciera. De pronto, entraron dos chicos negros de diez u once años, pidiendo una colaboración para “reparar la calefacción de su escuela”. El del mostrador –un blanco, obviamente– les recomendó que fueran “a pedirle ayuda a su presidente”, porque a él “no le iban a sacar ni un solo dólar”. FUENTE: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/subnotas/15194-4364-2009-09-05.html
Bueno hoy salio publicada esta nota/carta abierta a Pino Solanas... que ya fue bastante posteada en T!... Esta dirigida a Pino, pero ya que es pública me tomo el derecho de responder un par de cosas yo.... Estimado Pino: Aunque nunca nos vimos, estuve siempre cerca suyo, por lo menos desde La hora de los hornos. Lo acompañé después, cuando el antimenemismo. Admiré su cine, apoyé su gestión legislativa y hasta hice guardia en la vereda del sanatorio de la calle José Hernández cuando lo balearon cobardemente. Le escribo desde estos humildes pergaminos y desde la simpatía que me produjo su retorno a la política. Y aunque no vivo en Buenos Aires, probablemente hubiese estado entre los que alentaban su acercamiento a Carlos Heller para las elecciones del 28 de junio, que pudieron significar –de haber ido juntos– la sepultura del macrismo. Estas líneas son para decirle que ahora tiene usted razón en casi todo lo que plantea en la tele: nacionalizar Telecom; garantizar que con los dineros públicos no se hagan negocios privados y muchas otras, casi todas sensatas, anheladas y compartibles. Tiene razón también al fustigar al kirchnerismo en sus desprolijidades, oscuridades y posibles corruptelas. Aunque yo creo que usted exagera cuando los compara con el menemato, porque no son lo mismo. Hay enormes diferencias y le voy a dar sólo tres ejemplos, para no abundar: los K fueron erráticos y desacertados con la propuesta del Tren Bala felizmente congelada (yo escribí en este diario al respecto), pero no fueron los que desmantelaron los ferrocarriles. Los K son esquivos y tienen doble discurso, pero a la Corte Suprema la adecentaron ellos, mientras que Menem instaló y mantuvo allí a una especie de pandilla adicta. Los K llevan adelante una política de Defensa ejemplar, como nadie llevó en este país en democracia. Y tenemos hoy una Ley Nacional de Educación que vino a sustituir la destructora Ley Federal de Menem, Decibe y García Solá. Son más de tres ejemplos, y dejo de lado una política de derechos humanos como millones de compatriotas, y supongo que usted también, siempre quisimos por lo menos desde 1983. La cual es muchas veces más declarativa que efectiva, desde ya, pero innegablemente permitió avances extraordinarios en el más árido y dificultoso terreno de la recuperación democrática. Por favor, Pino, no se le ocurra simplificar esto acusándome de kirchnerista, porque no lo soy. Tampoco formo parte de la Carta Abierta de intelectuales, ni tengo amigos en el poder, ni me deben ni debo favores. En 2003 no voté a Kirchner y en 2007 sí voté a Cristina, como lo hicieron millones de argentinos/as que ya veíamos el avance de toro furioso de una derecha conservadora que –lo viene probando– es capaz de decir y hacer absolutamente cualquier cosa. O sea que le hablo –le escribo– como un simple compatriota, independiente a rabiar, ni sé si de izquierda, que tiene la posibilidad de hacer público su pensamiento. Y que se siente alarmado por lo que considera su ceguera, Pino. La suya y la de algunos de sus respetados compañeros más cercanos. No se ofenda, que la ceguera no es insulto. Es simplemente la imposibilidad de ver. Y a mí me parece, dicho sea con todo respeto, que usted no ve por lo menos lo siguiente: 1. Que éste es un proyecto superador, aunque tenga puntos cuestionables. Hoy nuestro país tiene la oportunidad de sancionar un régimen nuevo, infinitamente mejor que el horrible mamarracho que es la ley de Videla. Le recuerdo, al respecto, que si usted y los que le responden no votan esta ley, de hecho y aunque quieran diferenciarse, serán responsables de que sigamos regidos por esa ley infame, la 22.285 de la dictadura. 2. Que a millones de compatriotras nos importa un pito la pelea entre Clarín y Néstor K. Pero sí nos importa que esta será una ley antimonopólica. Abre espacios a la participación de sectores marginados (y tiene usted razón en que por esa puerta pasarán las fundaciones de las grandes empresas, pero en la Argentina hay miles de fundaciones serias y honradas, dicho sea advirtiendo que la que yo presido no tiene el menor interés en ser de la partida). Pone límites como nunca los hubo, y aunque es verdad que es oscura la autoridad de aplicación, le recuerdo que hoy ni siquiera hay autoridad, pues lo que hubo hasta ahora fue un Comfer idiota. Protege a la infancia y la niñez. Fomenta el cine argentino y la producción nacional. Y respecto de las telefónicas, el tema parece haber quedado resuelto ayer. Entonces, ¿cómo oponerse, Pino? ¿No se da cuenta a quién/quiénes va a favorecer el rechazo de esta ley? ¿Cómo van a hacer después sus diputados, una vez diferenciados del Gobierno, para diferenciarse de cívicos y republicanos que están más ciegos que Polifemo y que por desdicha no saben lo que hacen, escupiendo sobre sus historias y sus trayectorias? ¿Cómo es posible que el fanatismo anti K los lleve a coincidir con lo más reaccionario del país, esos sectores que siempre frenan el carro de la Historia? Y no es que los K signifiquen la modernidad –Dios libre y guarde–, pero ésta no es “la ley K” que dicen los cartelitos bajo los que usted habla en los muchos programas a los que ahora lo invitan. Esta ley es de cientos de organizaciones y de miles de personas y comunicadores que venimos luchando y haciendo docencia desde hace muchos años. Sería bueno que eso se respetara; que usted y los diputados que le son leales lo tuvieran en cuenta. Porque es necesaria esta ley, aun con sus errores, Pino. Por más que usted tenga razón en casi todo lo que cuestiona, hay algo que es seguro: para el pueblo argentino nada va a estar peor con ella, y muchísimas cosas tendrán mejores posibilidades. Pero todo va a ser mucho peor si la rechazan. Dios o el destino, o el ignoto Ojalá quieran que usted y los suyos no se equivoquen. Porque va a ser un error fiero. De consecuencias peores que cualquiera que usted imagine para este país después de esta ley. Un saludo atento, respetuoso y cordial. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-131800-2009-09-15.html Bueno vamos por partes...... dijo:Tiene razón también al fustigar al kirchnerismo en sus desprolijidades, oscuridades y posibles corruptelas. Acá la primera falacia... este gobierno y el anterior tienen cosas mucho peores que "desprolijidades" o "posibles" corruptelas... ¿Posibles? Skanka? Southern Winds? el Ministerio de De Vido? el manejo de la AFIP? este gobierno es muy corrupto... pero ademas... pensemos en la tan promocionada "distribucion de la riqueza"... Kirchner dice que "todavía" no la pudo llevar a cabo "porque no lo dejan"... yo diria bueno... su periodo de gobierno ya termino y van dos años de otro con el mismo sentido politico... cuando la piensan hacer?? se ve que habia otras prioridades.... dijo:los K fueron erráticos y desacertados con la propuesta del Tren Bala felizmente congelada (yo escribí en este diario al respecto), pero no fueron los que desmantelaron los ferrocarriles. la propuesta del tren bala implicaba un fraude al Estado de proporciones increibles.. el solo hecho de recordarla deberia hacer pensar en lo corrupto de este gobierno... dijo:Los K son esquivos y tienen doble discurso, pero a la Corte Suprema la adecentaron ellos Este recurso argumentativo es muy bajo... una afirmacion no "responde" ni se relaciona con la otra... es como decir "los K son un poco desprolijos, pero hoy es martes"... al tema del doble siscurso deberia oponersele algun argumento en favor de la coherencia del discurso del gobierno... que tiene que ver lo otro?? Ahora sí... con respecto a la Ley de Medios.. dijo:éste es un proyecto superador, aunque tenga puntos cuestionables. Hoy nuestro país tiene la oportunidad de sancionar un régimen nuevo, infinitamente mejor que el horrible mamarracho que es la ley de Videla. Aca empieza la cuestion mas fina... Por un lado... claro que existe la oportunidad de sancionar una Ley mejor.. pero eso no garantiza que esa oportunidad se aproveche... ya que no necesesariamente esta ley va a ser mejor solo porque es "de la democracia"... Por otro lado, es hora de aclarar un par de cosas... La ley 22.285, con todos sus defectos, inspirada en la doctrina del ser nacional y de la seguridad nacional... es conservadora, autoritaria, nacionalista, centralista, permite la censura, etc... sin embargo.. en algunos puntos, es realmente antimonopolica... la ley 22.285 permite un maximo de 4 licencias para un mismo licenciatario.. y la nueva permite hasta 10... donde esta la mejoria?? bueno... resulta que la legislacion actual no es olo la ley 22.285.. sino que hay un decreto de Menem.. el 1005/99... que llevo el limite d elicencias de 4 a......... 24!!!... entonces claro, la ley nueva las "baja" a 10... pero sigue siendo mucho mas monopolica que la de "la dictadura"... por otro lado, es bueno alcarar que la legislacion actual tambien cuenta con aportes de Kirchner... quien por ejemplo, descubrio que tiene el poder de sacar decretos "metafisicos"... como el que "suspende el paso del tiempo"... en este caso para el conteo de las licencias de los 4 canales de aire por 10 años ( o sa, les regalo 10 años mas de licencia porque si) dijo:Pone límites como nunca los hubo, y aunque es verdad que es oscura la autoridad de aplicación, le recuerdo que hoy ni siquiera hay autoridad, pues lo que hubo hasta ahora fue un Comfer idiota. esto ya es el limite... basicamente esta diciendo... "si.. la autoridad de aplicacion decide practicamente toda la implementacion de la ley y su conformacion es "oscura" (el gobierno de Menem era "corrupto"... el de ahora es "oscuro"... me da asco)... pero bueno... ahora ni eso tenemos... o sea..... apoyemos esta ley con sus partes "oscuras"... solo porque ahora no hay otra??? dijo:Entonces, ¿cómo oponerse, Pino? ¿No se da cuenta a quién/quiénes va a favorecer el rechazo de esta ley? Bueno sigue con la misma linea argumentativa... no hay que oponerse porque lo otro es peor... ahora yo le diria.. ¿COMO NO OPONERSE?... acaso no fue la oposicion a ceptar la ley asi como est ala que llevo al gobiero a sacar a las telefonicas?? o vamos a decir como clarin que fue "una maniobra para conseguir apoyo"... no podmos nosotros pensar que fue un logro de todas las asociaciones sociales y partidos mas pequeños que, viendo el lugar estrategico en el que quedaron (el gobierno los necesita)meten sus reclamos y ganaron esa batalla???? dijo:¿Cómo es posible que el fanatismo anti K los lleve a coincidir con lo más reaccionario del país, esos sectores que siempre frenan el carro de la Historia? dijo:pero ésta no es “la ley K” que dicen los cartelitos bajo los que usted habla en los muchos programas a los que ahora lo invitan. Esta ley es de cientos de organizaciones y de miles de personas y comunicadores que venimos luchando y haciendo docencia desde hace muchos años. pero entonces como??? Pino esta entre esos sectores que hace decadas vienen pidiendo un cambio en esta legislacion.. pero ahora si opina es un "fanatico anti K"... o sea.. durante todo ese tiempo fue buenismo que luchara por esto... pero ahora que no joda con boludeces y apoye lo que hay????? esto es muy bajo... es deseleal.. o apoyas la ley o le haces el juego a la derecha... yo digo.. si no apoyo la ley a no ser que saquen a las telefonicas ¿le hago el juego a la derecha?... por favor... hay qie diferenciar argumentos y razones... dijo:hay algo que es seguro: para el pueblo argentino nada va a estar peor con ella, y muchísimas cosas tendrán mejores posibilidades. Pero todo va a ser mucho peor si la rechazan. Bueno para terminar aca nos "aseguran" como van a ser las cosas... y la parte que mas me llama la atencion es la de "por lo menos no va a ser peor"... pero comooooo???? teniamos la oportunidad historica de cambiar la leyu de la dictadura y bla bla bla... pero terminamos apoyandola porque "por lo menos nada va a ser peor"... hay dios... depues de leer su propia nota él mismo no deberia apoyarla jaja.... bueno eso... espero que lo hayan leido... acepto criticas obvio, pero me parece que no es solo una opinion en caliente sino que puse algunos argumentos... asi que estaria bueno que las criticas tambien sean asi...
CUATRO INTEGRANTES DE BARCELONA LANZAN SU PROPIA EDITORIAL, ANTILIBROS Criaturas salvajes que cazan lectores El emprendimiento surgió de la “relación patológica” entre sus fundadores, que no pueden juntarse casualmente sin que surja algún proyecto. Pablo Marchetti, Fernando Mazzeo, Daniel Riera y Mariano Lucano se plantean trabajar contra el “como debe ser”. Ni Boedo ni Florida. Ni modernos ni clásicos. Los fundadores de la Editorial Antilibros esquivan definiciones y en la falta de certezas le abren cancha a lo nuevo. Daniel Riera, Fernando Mazzeo, Pablo Marchetti y Mariano Lucano bailan sobre la solemnidad sin dejar de lado la inteligencia. Esa dinámica grupal –una suerte de fiesta ambulante que los llevó a crear la hoy indispensable revista Barcelona– rodea de frescura a una de las iniciativas artísticas más potentes del año. “Antilibros surge a partir de la relación que hemos de-sarrollado entre nosotros”, dispara Marchetti. “Es una amistad con el rasgo patológico de hacernos sentir que tenemos que generar cosas. Nunca nos juntamos a tomar una cerveza y ya. Siempre sale algo.” Los cuatro jinetes se conocieron a principios de los ’90, en la redacción de La Maga. Ahí reflexionaban, tomaban vino y hacían bromas. Más o menos lo mismo que hacen ahora. Como recalca Mazzeo, “había y hay una especie de ‘mirada’ detrás de las charlas”. “A esa perspectiva le empezaron a crecer elementos concretos por los costados. Los libros que decidimos publicar son un ejemplo de eso.” El espíritu que anima las páginas recién salidas de la imprenta choca de lleno contra la tilinguería que inunda los cenáculos literarios y sus kiosquitos. Lo explica Riera: “A veces te sentís un poco grande y te hincha las bolas ir a golpearle las puertas a la Editorial X para que un encargado de marketing te responda que ‘no sos una tendencia del mercado’. Uno prefiere que la vida sea más sencilla. Ojo: que sea más sencilla no quiere decir que implique menos laburo. Lo que intentamos hacer es apropiarnos de las distintas etapas de producción de un libro, desde los sellos que hizo Pablo para sus tapas hasta el diseño de Mariano, pasando por la idea de numerar cada volumen para que sea único”. Si los astros colaboran, el grupo espera publicar doce obras por temporada, involucrando progresivamente a otros autores y conservando precios populares. Lucano asiente: “Hay quien fuma paco. Nosotros gozamos la adrenalina que nos produce ver cómo vamos a recuperar la guita que gastamos en esto”. –¿Podría decirse que Antilibros es el lado “no necesariamente humorístico” de Barcelona? Marchetti: –El humor no es una categoría que nos interese, ni en Barcelona ni acá. Cuando se empieza a pensar en esos términos, te neutralizan. En todo caso, la risa es algo que aparece después. Pero en cuanto se anuncia, pierde la gracia. Tenemos muy claro que Barcelona es un proyecto fundamentalmente periodístico, así como éste es un proyecto fundamentalmente editorial. Aquello que consiga ser contenido en un libro puede ser un Antilibro, en el sentido de que no nos interesa medir con rótulos y separar, por poner un caso, la poesía del cuento o del dibujo. Cada una de esas palabras –como el humor– tiene un peso del cual nosotros no nos hacemos cargo. Mazzeo: –El humor es una consecuencia. Repito: primero hay una mirada. Creo que en los laburos que estamos presentando hay una característica común, y es que son incómodos. Los dibujos de Mariano Lucano, esas conchas a página completa, esos viejos perversos, esos suicidas en primer plano, hablan por sí solos. Alguien dijo que la incomodidad es política: frente a algo incómodo, se tiende a salir de esa situación. Pero antes hay que destacarla o señalarla, o por lo menos darle identidad. Creo que los Antilibros hacen eso. –¿Son una cooperativa? Marchetti: –Sí, ¡nos repartimos los gastos! Eso es importante, dado que “lo anti” tiene que ver con una respuesta a “lo pro”. Digo esto y se asocia inmediatamente a la fuerza política que gobierna la ciudad de Buenos Aires. Pero el macrismo tomó algo que venía dando vueltas hacía rato. “Lo pro” como “lo profesional”, el “cómo debe ser”. Y lo otro sería “cómo no debe ser”. Nosotros nos quedamos en esa periferia, en lo que no es pro. –En el campo literario, ¿también se plantan contra alguien? La prensa siempre busca reflotar aquello de Boedo y Florida... Lucano: –Igual que en la tele, se quiere buscar dónde están “las divinas” y dónde “las populares”. Lo nuestro tiene más que ver con un Cualquiera puede cantar... Daniel: –No es un combate personal. Efectivamente, hay una serie de lugares comunes relacionados con la escritura y el mercado que son una mierda. El modo en que nosotros resolvemos el tema es no confrontar, sino pasar de eso. Hacer directamente lo que se nos canta las bolas. Hace unos días nos preguntaron cómo nos parábamos en relación a otra gente que está escribiendo. Y la verdad es que no nos paramos. Tampoco me voy a hacer el ingenuo, sabemos qué nos gusta y qué no. Lo que pasa es que nos interesa ubicarnos en otro plano. Mazzeo: –Y eso que discutimos mucho de literatura. Sin embargo, no nos copan tanto las supuestas polémicas. Es más interesante ver cómo se puede plantar lo que hacés en la realidad. Es al pedo quedarse en el criticar o el comentar solamente, porque, como decía el General, “mejor que decir es hacer”. Difícil de encasillar, el cuarteto. Si no está practicando con Oliverio –su muñeco para ventrílocuos–, Riera hace periodismo y poesía. Marchetti escribe sin que eso le quite tiempo para tocar en una banda y encarar locuras como la ópera-cumbia ¡Mueva la Patria!, que acaba de ser nominada en los ACE. Mazzeo mezcla géneros como si hiciera licuados de fruta y Lucano intercala ilustraciones con chistes que entrarían perfectamente en un show de stand up. “Creo que no somos artistas ni periodistas, sino diletantes”, arriesga el ilustrador. “Lo que aún no descubrimos es si se trata de una cuestión de química grupal o tiene que ver con la postura de cada uno frente al universo. En realidad, averiguarlo nos importa un carajo.” Como sea, están en las antípodas del conformismo. Sobre todo en lo que respecta a los corralitos donde pretende acomodarlos el mainstream. “Hay una actitud entre condescendiente y pelotuda que consiste en llamarnos ‘los chicos de Barcelona’ a pesar de que rondamos los 40”, pasa factura Riera, e insiste: “Eso está vinculado con cierta cariñosa banalización de lo que hacemos. Somos ‘muy simpáticos’. Hacemos ‘humor’. Y como parte de ese mismo paquete está suponer que somos unos colgados”. “Y un poco colgados somos”, establece el contrapunto Marchetti. “Lo que pasa es que la disciplina que hemos conseguido tiene mucho que ver con el placer y el deseo.” Los Barcelonos aceptan que el target no los preocupa. “Cuando un material sale a la luz, altera lo que había alrededor”, sentencia Mazzeo en un arranque críptico, tras consultarle acerca de quiénes se van a interesar por la colección. En medio del silencio y las risas, se desliza la sospecha de que el talento suele producir seres que exceden la individualidad. Criaturas como una editorial salvaje, que de un día para el otro sale a la calle a cazar a sus lectores. FUENTE: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-15376-2009-09-22.html Bueno, dejo de yapa un par de tapas de la Revista... son imperdibles!!