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Usuario (España)

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Tambien nos mintieron con el 25 de Mayo? pasa y miralo
InfoporAnónimo5/25/2018

¿Por qué se celebra el 25 de mayo en Argentina? Este día festivo es feriado en el país sudamericano. Sin embargo no se recuerda su independencia, sino un gobierno que en 1810 juró lealtad al rey de España. Cada 25 de mayo en Argentina se realizan actos oficiales y durante la semana previa se trabaja extensamente en las escuelas sobre el tema. Se trata de un día muy importante para la historia nacional, incluso más que el día de su independencia: el 9 de julio. ¿Pero por qué se celebra esta fecha que no significó la emancipación del colonialismo español y, de hecho, supuso el surgimiento de un gobierno que juró lealtad al rey? Los hechos previos En 1810 las colonias españolas en América se encontraban convulsionadas. La independencia de EE.UU. en 1776 y la Revolución Francesa de 1789 habían influenciado a toda una generación de criollos (hijos de españoles nacidos en el nuevo continente) que habían accedido a la educación universitaria. También, aunque por otros motivos, la Revolución Haitiana de 1804 se encontraba presente en el imaginario colectivo. La idea de abandonar la etapa colonial e instaurar distintos tipos de gobiernos autónomos –que iban desde nuevas monarquías hasta repúblicas al estilo jacobino– impregnaban los círculos académicos y políticos. A ese contexto se sumaba una particular situación en Europa donde los ejércitos de Napoleón Bonaparte seguían conquistando territorios y, entre otras cosas, habían apresado al rey español Fernando VII. Finalmente, en la propia Buenos Aires, apenas unos años atrás se habían sucedido las llamadas "invasiones inglesas" de 1806 y 1807, en las cuales la ciudadanía armada repelió a los atacantes extranjeros. De esta forma se demostró que la población local estaba en condiciones de defenderse por su cuenta sin ayuda de la metrópoli. La semana de mayo Todos estos factores se concentraron durante los últimos días del mes de mayo de 1810. De acuerdo a la historiografía oficial la 'Semana de mayo' comenzó el día 22, aunque desde el día 18 varios ciudadanos pedían la renuncia del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y de la Torre. Entre ellos estaban Juan José Castelli (posteriormente conocido como el orador de la revolución) y Manuel Belgrano, a quién el futuro le deparó ser el creador de la bandera argentina. Es por eso que se empieza a exigir la realización de un Cabildo abierto para que el pueblo delibere qué hacer ante la situación en España. Lo que sucede el día 22 es que el coronel Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, se pliega al reclamo de que el virrey deje su cargo. Para el 23 se forma una Junta de Gobierno pero que elige a Cisneros como presidente, provocando el rechazo popular. El 24, no sin la presión de las milicias armadas, toda la Junta es obligada a renunciar. "Al ver que Castelli llega con las armas de Saavedra, los burócratas del Cabildo comprenden que deben sustituir a Cisneros, pero dudan de su propio poder", reconstruyó el escritor argentino Osvaldo Soriano en su libro 'Cuentos de los años felices'. ¿El primer gobierno patrio? Luego de una noche turbulenta, no sin hechos de violencia, el 25 de mayo amanece lluvioso en Buenos Aires. Varios retratos recuerdan las inclemencias del clima que no incomodaba a los presentes en la Plaza Mayor (hoy Plaza de Mayo). La cultura popular sostiene que allí se gritaba: "El pueblo quiere saber de qué se trata". Más allá de las formalidades del caso, la nueva Junta de Gobierno –la primera que no es encabezada por un español– ya está conformada. El catalán Domingo Matheu, uno de sus integrantes, describe así a sus compañeros: Saavedra y Miguel de Azcuénaga "son la reserva reflexiva de la ideas y de las instituciones que se habían formado para marchar con pulso en las transformaciones de la autognosia (sic) popular". Belgrano, Castelli y Juan José Paso "eran monárquicos, pero querían otro gobierno que el español". Juan Larrea "no dejaba de ser comerciante y difería en que no se desprendía en todo evento de su origen español". Por su parte Alberti era "el consejo sereno y abnegado" mientras que Moreno "el verbo irritante de la escuela, sin contemplaciones a cosas viejas ni consideración a máscaras de hierro; de ahí arranca la antipatía originaria en la marcha de la Junta entre Saavedra y él". Sin embargo, este conjunto heterogéneo de ciudadanos, formó un gobierno que entre sus primeras medidas decidió jurar lealtad al monarca detenido por las tropas francesas. "Eso en la historiografía actual es todo un debate", explicó a este medio Florencia Oroz, historiadora de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Desde su perspectiva "si el tema de Fernando VII fue o no una máscara, es decir si fue una jugada inteligente para ganarse la legitimidad de la revolución o si realmente fue una cuestión sincera de lealtad al depuesto rey de España es, por ahora al menos, imposible de saber". La construcción del relato Para Oroz es importante analizar "la calidad de relato fundante que asume esta fecha para la construcción de nuestra identidad nacional". Y llama a reflexionar "tanto desde el análisis historiográfico como desde la experiencia personal de cada uno en la educación", resaltando "la importancia dentro de los manuales e incluso lo relevante de los actos escolares tan importantes a la hora de fijar acontecimientos en el conjunto del pueblo". En ese aspecto el 25 de mayo "cumple un lugar totalmente destacado no comparable a otros hechos de la historia nacional". La historiadora plantea que "la declaración de independencia o las invasiones inglesas o incluso la batalla de Caseros y de Pavón" fueron, en términos históricos, "mucho más que el 25 de mayo en términos de hitos consagratorios de una unidad nacional". Pero existe un relato "construido a posteriori y estilizado por generaciones y generaciones de intelectuales". Cabe destacar, además, que esa jornada transcurrió exclusivamente en Buenos Aires. El resto del territorio que años más tarde sería conocido como Argentina se enteraría varias semanas después de los hechos. Incluso el Cabildo de la ciudad de Córdoba rechazó al nuevo gobierno y exigió el retorno del virrey. Identidad y radicalidad Ahora bien, la entrevistada remarca que esa construcción de identidad y el porqué de la elección de "ese hecho más bien tibio" como fundante, implica tener presente un antecedente "que pesaba mucho en la cabeza de los criollos: la Revolución Haitiana". Por eso resulta "un dato clave a la hora de ponderar la limitación a la radicalidad de los programas de independencia", tanto en Argentina como en el resto del continente. Sin embargo, la historiadora advierte e insiste en que esa situación "también es fruto de un relato" que "no es la verdad de lo que pasó, sino años y años de disputa por ver que imagen sobre la revolución se construía". Finalmente rescata dos hechos que dan cuenta de cómo la reconstrucción histórica eligió privilegiar algunos acontecimientos sobre otros o incluso tergiversarlos. "Nos enseñan en la escuela eso de las cintitas celestes y blancas que se repartían afuera del Cabildo", pero en realidad "eran rojas, y para saber a quién no dispararle". Además, la Buenos Aires de 1810, que contaba con una población de casi 40.000 personas, tenía 8.500 que "estaban organizadas y armadas". Con ese dato "el proceso en su conjunto se entiende mejor". "Es como si hoy hubiese en la Ciudad 850.000 personas organizadas en ejércitos populares armados, que discuten política y eligen a sus líderes de forma asamblearia", concluyó.

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Fue mi dios¿?
InfoporAnónimo12/2/2012

Si alguien los ve por la calle antes que yo, hacer el favor de matarlos link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=5QmCK9gLPIg#!

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Principales proyecciones 2013/2017 para la economia Argentin
InfoporAnónimo1/6/2013

Principales proyecciones 2013/2017 A pesar haber cedido el estrés externo que generó el riesgo de un default técnico de la deuda argentina en los tribunales de Nueva York, la crisis financiera europea y la posibilidad de que una derrota electoral de Obama modifique la tendencia devaluatoria del dólar frente a las principales monedas del mundo, la impericia oficial para instrumentar una política económica creíble es la principal causa por la que entramos en estanflación. Terminando el año no parecen mejorar en lo más mínimo las severas restricciones de oferta para crecer, al tiempo que la licuación de la pérdida de poder adquisitivo que produce la inflación y el impuesto a las ganancias, y los primeros síntomas de enfriamiento del mercado laboral, desplomaron la confianza de los consumidores. Al no haber tampoco un diagnóstico oficial acertado, la actividad interna probablemente se muestre errática hasta 2014, así como también prevemos un complicado 2015, en recesión, y una compleja transición presidencial. Lo mejor del kirchnerismo se agotó entre 2003 y 2007 por lo que insistir con viejos instrumentos y paradigmas agravará la situación ya que la economía pasó a convertirse en un pasivo para el Gobierno. Por Pedro Greaves | Las causas de la recesión, como del elevado riesgo país, son claramente de cabotaje. Desde que dejó la presidencia Néstor Kirchner, y en particular desde su desaparición, cambiaron los racionales de la política económica y hoy asistimos a una suerte de caricatura en donde la intervención directa sobre los síntomas de los problemas económicos y no sobre sus causas es la hoja de ruta. La única estrategia es seguir “huyendo hacia adelante”. La economía hoy es un pasivo para el Gobierno ya que parece haberse agotado la "ilusión monetaria" y la inflación que no desacelera ni siquiera por la recesión, y aún con dólar y tarifas congelados en términos dinámicos,se habilita una agresiva puja de ingresos a todos los niveles. Hoy toda medida de política económica es "sub-óptima", es decir que tiene un costo asociado. En el tema cambiario estimamos que el “horizonte de eficiencia” de los controles no llegarán más allá de mitad de año entrante, para cuando estimamos que se formalizará el desdoblamiento del mercado, que actualmente es incompleto e imperfecto, pero ha logrado cierta pesificación forzada de operaciones, aunque no ha podido, ni podrá, detener el “goteo” de reservas. Huyendo hacia adelante Las señales ya eran categóricas hace 30 meses, cuando preveíamos esta recesión: pese al optimismo que imprimía el precio de la soja, se acumulaban señales macro imposibles de no advertir: inflación, crisis de infraestructura y dolarización de los ahorros. Todo convergía a desplegar un escenario de retraso cambiario y tasas negativas de interés de tal envergadura que, en el marco de pleno empleo y mientras se mantuviera la expansión monetaria, fiscal y salarial en tasas superiores al 30% anual, tenía que terminar impactando primero en las reservas internacionales, y posteriormente en la actividad económica y en el empleo. Llegado a ese punto muy pocos analistas estimaban que el Gobierno, bajo el influjo del 54% de adhesiones de la ciudadanía, iba a optar por “huir hacia adelante” en vez de recalibrar la macro recortando subsidios y moderando sus políticas expansivas, de a poco, progresivamente, lo que daba sustento al soft landing. Nada de eso sucedió: después de los comicios (y de la tragedia de TBA) se encajonó el ajuste tarifario y se tomaron cuatro decisiones que dejan muy en claro cuál será el rumbo de la política económica hasta 2015: 1) el proteccionismo para cerrar la economía, 2) la incautación de YPF y otras estatizaciones que vendrán a medida que la crisis de infraestructura produzca nuevas señales y, 3) la inconvertibilidad del peso a través de las restricciones cambiarias y de la apropiación de las reservas del Banco Central como forma de obturar de fuga de capitales y preservar las amenazadas reservas internacionales. 4) La pésificación unilateral de la deuda provincial en dólares. En definitiva, un retroceso de 30 años en materia de política económica. Esquemáticamente, mirando hacia adelante vemos dos chances de que a corto plazo este “soft landing” o aterrizaje suave de la economía se transforme en un “hard landing”, es decir en una recesión abierta y profunda. La primera es exógena, de origen externo, y es que el viento de cola cambie radicalmente; poco probable. Esto no está sucediendo, sino más bien lo contrario: La FED acaba de comprometer tasas de interés mínimas (es decir dólar en caída abierta contra el resto de las monedas) hasta 2014. La segunda gran amenaza es saber cómo reaccionará la política oficial si al momento de las elecciones del año que viene el mercado laboral llegase a mostrar señales inequívocas de retracción, es decir cuando se instale definitivamente la sensación térmica de final de ciclo. Si esto ocurriese, el resto del mandato de CFK, y en particular la transición presidencial, serían complejas tanto desde lo económico como desde lo político social. Si desea disponer de la versión pormenorizada de estas proyecciones, con cargo: Comuníquese al 15 6 519 9009 o escríbanos a pedro@greaves.com.ar Nuestro análisis conforma un cuerpo analítico muy completo, que actualizamos todos los meses. En esta página web apenas exponemos una breve síntesis del mismo. Por lo tanto está siempre disponible una proyección actualizada de la economía argentina y de sus principales sectores, en una horizonte de 5 años de un set de más de 100 variables claves de la economía nacional e internacional. Consta de una presentación de unos 120 charts, muy amigables, más una nutrida base de datos con la historia y pronóstico de esas variables, listas para integrar su planeamiento económico financiero, estratégico o comercial.

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Inventó el vibrador por epidemia de mujeres insatisfechas
Inventó el vibrador por epidemia de mujeres insatisfechas
Ciencia EducacionporAnónimo5/25/2018

El médico que inventó el vibrador ante una 'epidemia' de damas sexualmente insatisfechas A finales del siglo XIX se popularizaron los vibradores como un instrumento médico para sustituir el masaje de clítoris que aplicaban los doctores "contra la histeria". Si una dama de clase acomodada del siglo XIX sufría dolores de cabeza, insomnio, calambres, pérdida de apetito, irritabilidad o simplemente mal humor, tenía muchas posibilidades de que el médico le diagnosticase histeria, enfermedad nerviosa y crónica. La etimología nos lleva hasta la palabra griega hystéra, que significa útero y, de hecho, parece que ya Hipócrates y Platón hacen referencia a esta enfermedad propia de las mujeres. Galeno de Pérgamo, el famoso médico del siglo II cuyo nombre se usa para designar a todos sus colegas, ya decía que el problema estaba causado por la privación sexual de las mujeres más pasionales. Aunque no se decía de forma explícita, en el fondo los doctores de la era victoriana también estaban diagnosticando una insatisfacción sexual y, claro, el mejor remedio para esta enfermedad, conocida como “útero ardiente”, era un masaje de clítoris hasta provocar el orgasmo. Bueno, hablemos con propiedad, que estamos en época decimonónica: aquello no era un orgasmo, sino el “paroxismo histérico”. Y nadie mejor que el propio médico para llevarlo a cabo. No, no vayan a pensar mal: no tenía nada que ver con el sexo, porque no había penetración. Hacia la segunda mitad del siglo XIX eran tantos los diagnósticos de histeria femenina entre la burguesía que parecía una epidemia, así que algunos galenos estaban hartos de dar tanto masaje pélvico. Entre ellos estaba el inglés Joseph Mortimer Granville que, cansado de los trabajos manuales, patentó y comercializó el primer vibrador eléctrico en 1880. Funcionaba con baterías y tenía forma fálica, pero no fue el único aparato de este tipo que se inventó en la época, otros iban a gas y algunos a pedales. "Regale vibración" Toda esta historia la cuenta Rachel P. Maines en el libro La tecnología del orgasmo. Aunque se consideraba un instrumento médico, los anuncios de la época no tienen desperdicio: “La vibración proporciona vida, vigor, fuerza y belleza”; “El secreto de la juventud se ha descubierto en la vibración”, decían junto a lozanas mujeres que posaban sonrientes junto al aparato en cuestión. Los vibradores, desprovistos de intencionalidad sexual, se fueron popularizando hasta que en la década de 1920 aparecieron en las primeras películas pornográficas y comenzaron a adquirir otras connotaciones. Para entonces, la histeria femenina casi había dejado de diagnosticarse. A comienzos del siglo XX los médicos se fueron dando cuenta de que aquella amalgama de síntomas inespecíficos no se podía considerar una enfermedad. Freud pasaba por allí No obstante, hasta entonces todo lo que rodeó a esta supuesta patología produjo interesantes elucubraciones. Por ejemplo, Sigmund Freud no pudo abstenerse de dar su particular interpretación. Según sus teorías, la histeria femenina estaba provocada por un hecho traumático que había sido reprimido por el inconsciente y afloraba a través de los síntomas que presentaban las mujeres que la sufrían. Es más, el origen del psicoanálisis tiene mucho que ver con esta historia, puesto que gracias a su interés por la histeria Freud comenzó a pensar en la existencia de un inconsciente.

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Pieza a pieza, motor de 4 tiempos
Ciencia EducacionporAnónimo3/19/2012

link: http://www.youtube.com/watch?v=vvJBM7Oug68&feature=fvst

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La impresora del futuro ya esta entre nosotros
Ciencia EducacionporAnónimoFecha desconocida

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Pieza a pieza, motor de 4 tiempos
Ciencia EducacionporAnónimo4/27/2012

link: http://www.youtube.com/watch?v=vvJBM7Oug68&feature=fvst

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HP impresora 3d increible
Ciencia EducacionporAnónimo4/29/2012

La empresa Hewlett-Packard presenta las impresoras HP Designjet 3D y HP Designjet Color 3D (ocho colores) al mercado de diseño mecánico asistido por ordenador (MCAD), que pone al alcance de fabricantes, diseñadores de producto, ingenieros y universidades técnicas la impresión de modelos tridimensionales monocromáticos. Pensadas para entornos de oficina, la gama de impresoras HP Designjet 3D utiliza plástico ABS reciclable y con el accesorio complementario de eliminación de residuos HP Designjet 3D Removal System se evita la necesidad de equipamientos especiales para el acabado de los prototipos. La impresión y el procesamiento posterior de los modelos son automáticos y no requieren el acabado manual de las piezas. La utilización de formatos 3D permite detectar y resolver fallos en las etapas tempranas del proceso de producción y optimizar el diseño mediante una mejor visualización de los conceptos propuestos.

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Motor de agua ¿es posible?
Ciencia EducacionporAnónimo4/30/2012

El agua es ya el resultado de una combustión y no se puede usar como combustible otra vez sin aportarle primero más energía de la que proporciona Son muchas las personas que piensan que determinadas tecnologías prometedoras han sido suprimidas por diversos poderes políticos o económicos, generalmente con el propósito de proteger sus inversiones o apuestas y –en los extremos ya más absurdos de la ilógica conspiranoica– por motivaciones siniestras de mucho mayor alcance. Desde que un servidor puede recordar, el motor de agua ha sido la más popular de estas tecnologías supuestamente suprimidas en la mitología social contemporánea. En su forma original y más básica, la leyenda afirma que alguien inventó un motor capaz de funcionar usando agua corriente como combustible y éste fue suprimido por el poder mediante una diversidad de medios, según la imaginación del que lo cuenta: adquiriendo y enterrando la patente, comprando al inventor, matándolo, etcétera. El objetivo de esta supresión sería evidente: proteger a las grandes compañías energéticas y a los estados que tienen o puedan tener detrás, privando así al pueblo sencillo de una fuente de energía casi ilimitada, limpia y muy barata o gratuita por completo. Adquiere así características comunes en los mitos sociales, las leyendas urbanas y las conspiranoias. Verne, Franco y los cuentistas. El origen aparente de la leyenda resulta fácil de determinar: se halla en una obra notable de Julio Verne, La Isla Misteriosa, que ya planteaba en 1875 el problema del agotamiento de las energías no renovables. Entonces, uno de los protagonistas –un inteligente inventor llamado Ciro Smith– realiza las siguientes afirmaciones: «Sí, amigos míos, creo que el agua se usará un día como combustible, que el hidrógeno y el oxígeno que la constituyen, utilizados aislada y simultáneamente, producirán una fuente de calor y de luz inagotable y de una intensidad mucho mayor que la de la hulla. Un día el pañol de los vapores y el ténder de las locomotoras en vez de carbón se cargarán con esos dos gases comprimidos, que arderán en los hornos con un enorme poder calorífico. No hay que temer, pues: mientras esta tierra esté habitada, suministrará elementos para satisfacer las necesidades de sus habitantes, los cuales no carecerán jamás de luz ni de calor, como tampoco de las producciones de los reinos vegetal, mineral y animal. Creo que, cuando estén agotados los yacimientos de hulla, se producirá el calor con agua. El agua es el carbón del porvenir.» El carácter maravillosamente visionario de muchas de las creaciones de Julio Verne ha conducido a muchas personas a creer a pies juntillas cualquier afirmación que aparezca en las mismas, olvidando que se trata de obras de lo que hoy en día llamaríamos ciencia ficción próxima: tomar elementos ya existentes en la ciencia y la técnica de tu tiempo y forzarlos en el presente o proyectarlos en el futuro hasta que te queda una historia de lo más estupenda y realista. Otro autor muy conocido de este género es Michael Crichton, entre muchos más. Sin embargo, a diferencia de lo que se suele creer, Julio Verne no inventó nada. Verne era un escritor capaz con buena cultura científica y muy bien informado de lo que se cocía en su época, pero en sus libros no aparece nada que no se estuvieran planteando ya los científicos de su tiempo aunque fuese como conjetura. Esto le condujo a incontables aciertos y también a algunas –brillantes– meteduras de pata. La más conocida es la del viaje tripulado a la Luna mediante un disparo de cañón, que –además de impráctico– convertiría a los ocupantes en pasta cárnica para hamburguesas debido a la súbita aceleración. Y tiene perfecto sentido, porque cuando Verne escribió De la Tierra a la Luna (1865) aún faltaban casi cuarenta años para que el papi de la astronáutica Konstantin Tsiolkovsky publicara su obra clave La exploración del espacio cósmico por medio de dispositivos a reacción (1903). En cambio acertó plenamente con el lugar del lanzamiento –Florida–, pues en tiempos de Verne los Estados Unidos ya despuntaban como potencia científico-técnica y los matemáticos ya sabían que el lugar idóneo para este tipo de lanzamiento está cerca del ecuador. Para este otro caso que nos ocupa, Verne se apoyaba en la hidrólisis del agua realizada por Michael Faraday en 1853. No obstante, en los tiempos de La Isla Misteriosa las Leyes de la Termodinámica –aunque ya conocidas– aún no se comprendían en profundidad ni estaban bien extendidas: la primera y segunda leyes acababan de formalizarse y el descubrimiento de la tercera tendría que esperar hasta principios del siglo XX. En 1875 las Leyes de la Termodinámica eran ciencia tan puntera y abstracta como lo que hoy en día se hace en el LHC; tanto que a Verne se le escapaba un poquito, lo que se plasma en varios otros lugares de sus obras. El agua es ya el resultado de una combustión y no se puede usar como combustible otra vez sin aportarle primero más energía de la que proporciona. Son muchas las personas que piensan que determinadas tecnologías prometedoras han sido suprimidas por diversos poderes políticos o económicos, generalmente con el propósito de proteger sus inversiones o apuestas y –en los extremos ya más absurdos de la ilógica conspiranoica– por motivaciones siniestras de mucho mayor alcance. Desde que un servidor puede recordar, el motor de agua ha sido la más popular de estas tecnologías supuestamente suprimidas en la mitología social contemporánea. En su forma original y más básica, la leyenda afirma que alguien inventó un motor capaz de funcionar usando agua corriente como combustible y éste fue suprimido por el poder mediante una diversidad de medios, según la imaginación del que lo cuenta: adquiriendo y enterrando la patente, comprando al inventor, matándolo, etcétera. El objetivo de esta supresión sería evidente: proteger a las grandes compañías energéticas y a los estados que tienen o puedan tener detrás, privando así al pueblo sencillo de una fuente de energía casi ilimitada, limpia y muy barata o gratuita por completo. Adquiere así características comunes en los mitos sociales, las leyendas urbanas y las conspiranoias. Verne, Franco y los cuentistas. El origen aparente de la leyenda resulta fácil de determinar: se halla en una obra notable de Julio Verne, La Isla Misteriosa, que ya planteaba en 1875 el problema del agotamiento de las energías no renovables. Entonces, uno de los protagonistas –un inteligente inventor llamado Ciro Smith– realiza las siguientes afirmaciones: «Sí, amigos míos, creo que el agua se usará un día como combustible, que el hidrógeno y el oxígeno que la constituyen, utilizados aislada y simultáneamente, producirán una fuente de calor y de luz inagotable y de una intensidad mucho mayor que la de la hulla. Un día el pañol de los vapores y el ténder de las locomotoras en vez de carbón se cargarán con esos dos gases comprimidos, que arderán en los hornos con un enorme poder calorífico. No hay que temer, pues: mientras esta tierra esté habitada, suministrará elementos para satisfacer las necesidades de sus habitantes, los cuales no carecerán jamás de luz ni de calor, como tampoco de las producciones de los reinos vegetal, mineral y animal. Creo que, cuando estén agotados los yacimientos de hulla, se producirá el calor con agua. El agua es el carbón del porvenir.» El carácter maravillosamente visionario de muchas de las creaciones de Julio Verne ha conducido a muchas personas a creer a pies juntillas cualquier afirmación que aparezca en las mismas, olvidando que se trata de obras de lo que hoy en día llamaríamos ciencia ficción próxima: tomar elementos ya existentes en la ciencia y la técnica de tu tiempo y forzarlos en el presente o proyectarlos en el futuro hasta que te queda una historia de lo más estupenda y realista. Otro autor muy conocido de este género es Michael Crichton, entre muchos más. Sin embargo, a diferencia de lo que se suele creer, Julio Verne no inventó nada. Verne era un escritor capaz con buena cultura científica y muy bien informado de lo que se cocía en su época, pero en sus libros no aparece nada que no se estuvieran planteando ya los científicos de su tiempo aunque fuese como conjetura. Esto le condujo a incontables aciertos y también a algunas –brillantes– meteduras de pata. La más conocida es la del viaje tripulado a la Luna mediante un disparo de cañón, que –además de impráctico– convertiría a los ocupantes en pasta cárnica para hamburguesas debido a la súbita aceleración. Y tiene perfecto sentido, porque cuando Verne escribió De la Tierra a la Luna (1865) aún faltaban casi cuarenta años para que el papi de la astronáutica Konstantin Tsiolkovsky publicara su obra clave La exploración del espacio cósmico por medio de dispositivos a reacción (1903). En cambio acertó plenamente con el lugar del lanzamiento –Florida–, pues en tiempos de Verne los Estados Unidos ya despuntaban como potencia científico-técnica y los matemáticos ya sabían que el lugar idóneo para este tipo de lanzamiento está cerca del ecuador. Para este otro caso que nos ocupa, Verne se apoyaba en la hidrólisis del agua realizada por Michael Faraday en 1853. No obstante, en los tiempos de La Isla Misteriosa las Leyes de la Termodinámica –aunque ya conocidas– aún no se comprendían en profundidad ni estaban bien extendidas: la primera y segunda leyes acababan de formalizarse y el descubrimiento de la tercera tendría que esperar hasta principios del siglo XX. En 1875 las Leyes de la Termodinámica eran ciencia tan puntera y abstracta como lo que hoy en día se hace en el LHC; tanto que a Verne se le escapaba un poquito, lo que se plasma en varios otros lugares de sus obras. Más intrigante y oscura es la vía por la que este error de Verne pasa a la mentalidad social colectiva en varios países de modo más o menos simultáneo. Parece –parece– que fue más popular en los países del Eje y sus aliados o simpatizantes, en torno a la Primera y Segunda Guerras Mundiales; entrelazándose con la injusticia nacional percibida de que nuestras patrias no dispusieran de recursos energéticos fácilmente accesibles, a diferencia de nuestros enemigos, los aliados (y de manera notoria, los Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Soviética). Es conocida la tendencia de la mente humana a inventarse –y creerse– fábulas cuando los hechos no concuerdan con sus miedos, prejuicios y deseos; de hecho, este ha sido siempre el principal motivo creador de mitos y religiones. Así, en este tiempo y lugar surgieron numerosos intentos para lograr combustibles alternativos, extendiéndose desde la gasolina sintética nazi –basada en el proceso Bergius y practicable, pero económicamente ruinosa– hasta fraudes ridículos como la gasolina en polvo de origen vegetal que el estafador Albert von Filek le colocó a Franco. Otro ejemplo paradigmático de esta tendencia fueron los vórtices fluidos de Viktor Schauberger, que llegó a reunirse varias veces con Hitler antes de terminar en un campo de concentración o un hospital psiquiátrico, según fuentes. Conforme el mundo desarrollado seguía su camino, fue dejando atrás estos sueños de autarquía energética por impracticables o ruinosos (en la foto de la derecha, una planta alemana abandonada de producción de gasolinas sintéticas). Sin embargo, en los países más pobres y menos desarrollados perduraron aún un poco más, apoyándose en el desconocimiento popular de las materias científicas. Así, en fecha tan tardía como 1970, aún tuvimos en España a un personaje llamado Arturo Estévez Varela que alcanzó cierta notoriedad social con exhibiciones de motores de agua más un aditivo secreto. En esta ocasión fue el mismo Franco quien ordenó a la prensa que dejara de darle pábulo, después de consultar al Colegio de Ingenieros Industriales, porque «ya se ha hecho bastante el ridículo». Pero, inevitablemente, la idea permaneció en la mitología popular como ejemplo paradigmático de tecnología suprimida. Por ello, cuando los conspiranoicos anglosajones de la energía libre y gratuita comenzaron a dejarse oír en España y otros países latinoamericanos, nuestras sociedades estaban preparadas para darles un inmerecido crédito. Los conspiranoicos de la energía libre y gratuita. En el mundo anglosajón, la cosa del motor de agua (o con otros combustibles curiosos) fue siempre más propia de inventores particulares fracasados, sin llegar a alcanzar los ámbitos del poder que hemos visto en los entornos continentales. Hay cientos de patentes al respecto: varias oficinas de patentes anglosajonas son conocidas por pantentar todo lo que les presenten. En Estados Unidos, un padre patentó a nombre de su hijo de siete años la manera de balancearse en un columpio; en Australia, un abogado patentó la rueda. Y así, muchas más. Estos inventores frustrados y quienes apoyan sus obras han venido a constituirse en un sector significativo del pujante movimiento conspiranoico, una industria muy rentable que deja significativos beneficios a una variedad de editoriales y productoras, por no mencionar a ciertos políticos y periodistas. En esta ocasión, el planteamiento del motor de agua se presenta bajo un aspecto un poco más sofisticado (esencialmente: más lioso) de tal modo que se camuflen mejor sus debilidades; y ha quedado incorporado en el apartado de supuestas supresiones de la energía libre y gratuita, una temática conspi habitual. Esta nueva iteración se olvida ya de Julio Verne y de los Seat 600 con motor de agua para adentrarse en la tecnología de células de combustible acuosas de Stanley A. Meyer, que viene a ser lo mismo pero más rimbombante. Después de que un tribunal lo condenara a devolver 25.000 dólares a dos inversores que se sintieron estafados, y sobre todo tras su muerte súbita por aneurisma cerebral, Meyer se convirtió inevitablemente en un ídolo del sector conspi que aprecia estas cosas como verdadero científico asesinado por las fuerzas del mal. Todas sus patentes en los Estados Unidos siguen disponibles y accesibles por Internet (5149407, 4936961, 4826581, 4798661, 4613779, 4613304, 4465455 y 4421474 y 4389981). En ellas, lo único que hace es liar por vías cada vez más complicadas un sencillo dispositivo de hidrólisis, que naturalmente consume energía en vez de producirla. Ninguna de ellas explica de qué manera se puede obtener energía en vez de consumirla –más allá de sus propias afirmaciones–, ni mucho menos determina el mecanismo de acción o el balance energético final. Esta ausencia de claridad sobre el mecanismo de acción y el balance energético es característica de las conspis con componente científico, que hemos visto recientemente en las numerosas chaladuras sobre el HAARP. En caso de duda, tú siempre pregunta cómo funciona, cuánta energía entra y cuánta energía final exige el trabajo. Así te mantendrás siempre al calor de las leyes de la Termodinámica. ;-) En la imagen podemos ver uno de los dibujos originales de Meyer, donde el fuel cell water capacitor desempeña la función de cajita mágica para la hidrólisis del agua en hidrógeno y oxígeno; ningún punto de las patentes detalla cómo lograrlo sin consumir más energía de la que se produce. En general, los defensores de estas supuestas energías libres y gratuitas ignoran un hecho bastante simple: las regiones próximas a la corteza terrestre son ya muy estables, resultado de miles de millones de años de violentísimas reacciones. Debido a esa razón, han quedado en un estado bajo de energía (y si fuera más alto, nos mataría): ya han generado y consumido la mayor parte de la energía que podían generar y consumir con facilidad. Por eso, sus reacciones son ahora lentas y progresivas; también por eso, nos resulta tan difícil encontrar fuentes cercanas de energía concentrada y fácilmente disponible. Los hidrocarburos son un regalo de Mamá Naturaleza, que no se repetirá pronto. Pero entonces, ¿por qué no puede ser? La razón fundamental de que el motor de agua no sea practicable es en realidad muy sencilla. Simplemente, el agua ya es el resultado de una combustión, ocurrida durante miles de millones de años, a lo largo de buena parte de la historia del universo. El agua es H2O: o sea, hidrógeno oxidado (quemado con oxígeno). El hidrógeno primordial y el oxígeno estelar se combinaron para formar agua, liberando energía en el proceso: este es el origen del líquido elemento. Al agua, por tanto, no le queda apenas energía química que liberar: se encuentra ya en un estado base muy estable. A todos los efectos prácticos, es una ceniza resultante de la combustión del hidrógeno en presencia de oxígeno a lo largo del tiempo. Para transformar el agua de nuevo en hidrógeno y oxígeno capaces de liberar energía al combinarse otra vez, primero hay que desensamblarla –hidrolizarla– aportándole la misma energía que cedió más un porcentaje adicional, con objeto de compensar las pérdidas inevitables. Por muchos trucos que intentemos, por muchos pasos que incorporemos, por mucho que compliquemos el proceso, el balance energético final será el mismo: si quieres que el agua libere energía, tienes que aportársela primero, porque la suya ya la perdió cuando se formaba. Lo contrario implicaría una violación radical de la primera y la segunda leyes de la termodinámica, que en este universo nos vemos obligados a respetar: estaríamos ante una máquina del movimiento perpetuo, imposible por esta misma razón. Obviamente, existe una vía para obtener grandes cantidades de energía del agua, o más bien del hidrógeno que contiene: la fusión nuclear. En este caso la cosa cambia, pues saltamos de procesos químicos a procesos físicos, enormemente más energéticos. Por supuesto, no hay en esto violación alguna de las leyes de la termodinámica, dado que hablamos de reacciones de naturaleza completamente distinta: la energía que el agua perdió al formarse durante la larga historia del universo (lo que le impide servir como combustible convencional) era de naturaleza química, no física (lo que, una vez hidrolizada, permitirá su uso como combustible nuclear cuando la fusión esté lista). Alternativamente, podría decirse que la energía hidroeléctrica o maremotriz se obtiene del agua, pero evidentemente no estamos hablando de esto. En esta variante, la energía no está en el agua, sino en la energía cinética o potencial de su masa: funcionaría igual con cualquier otra cantidad de materia análoga. Pero a nivel químico –que es lo que permite funcionar a un motor convencional, no nuclear– el agua no sirve como fuente energética por el simple motivo de que ya la cedió casi toda durante su formación. No le queda energía para suministrarnos. Y por ello el motor de agua, a pesar de lo muy querido que pueda resultar para la mitología popular, simplemente ni pudo, ni puede, ni podrá ser.

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¿Por que nos reimos?
¿Por que nos reimos?
Ciencia EducacionporAnónimo5/5/2012

Ya sea una risa discreta o una ataque de carcajadas imparable que nos hace saltar las lágrimas, la risa siempre nos hace sentir bien. Cuando nos reímos ponemos en marcha hasta 400 músculos, aumenta nuestro ritmo cardiaco y generamos endorfinas, hormonas opiáceas que nos sirven de analgésico natural contra el dolor y la depresión. ¿Por qué nos reímos, qué es todo ese cúmulo de espasmos, sonidos y muecas? La risa es un comportamiento instintivo que no requiere aprendizaje. Está regida por el sistema límbico, parte de nuestro cerebro que controla conductas relacionadas con las emociones, como el miedo, la huida o el llanto. En el vientre materno ya sonreímos y nacemos sabiendo reír Los bebés empiezan a hacerlo en su plenitud a los tres meses. Expresa el bienestar, la comodidad y seguridad que siente con su cuidador. Entre los adultos tiene una amplia variedad de funciones, pero siempre referidas a la comunicación entre miembros de un grupo. “Para reír la condición esencial no es el chiste sino que haya otra persona”, explica a RTVE.es el neuropsicólogo estadounidense especializado en el estudio de la risa Robert R. Provine, de la Universidad de Maryland. Por eso, cuando nos hacemos cosquillas a nosotros mismos, no nos reímos. Él ha comprobado que la risa es 30 veces menos frecuente en soledad que en situaciones sociales. La risa sirve para transmitir emociones positivas, aporta vigor a una situación y la enfatiza, disminuye la tensión en un grupo y ayuda a cohesionarlo. Con ella mostramos aprobación, coqueteamos, comunicamos a otro individuo que no somos peligrosos y a veces reímos de puro nerviosismo. No somos los únicos que reímos Otros primates se ríen e incluso las ratas tienen una especie de risa primitiva parecida a gorjeos que emiten cuando están jugando entre ellas. La risa de los chimpancés y los orangutanes es más parecida a la nuestra, pero aún así distinta La risa humana es parecida al habla. Según explica Provine “la hacemos cortando la exhalación. Los chimpancés no pueden controlar la respiración como nosotros, no pueden vocalizar”. Por otra parte, “humor y risa no son lo mismo. Humor es el nombre que le hemos puesto a una forma de juego menos física y más lingüística y cognitiva”, puntualiza. De esta forma, ‘ un chiste’ no implica reírse. Aunque generalmente una cosa desemboca en la otra. Nuestro cerebro puede reírse sin que nuestro cuerpo lo exprese

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