Principales proyecciones 2013/2017
A pesar haber cedido el estrés externo que generó el riesgo de un default técnico de la deuda argentina en los tribunales de Nueva York, la crisis financiera europea y la posibilidad de que una derrota electoral de Obama modifique la tendencia devaluatoria del dólar frente a las principales monedas del mundo, la impericia oficial para instrumentar una política económica creíble es la principal causa por la que entramos en estanflación. Terminando el año no parecen mejorar en lo más mínimo las severas restricciones de oferta para crecer, al tiempo que la licuación de la pérdida de poder adquisitivo que produce la inflación y el impuesto a las ganancias, y los primeros síntomas de enfriamiento del mercado laboral, desplomaron la confianza de los consumidores. Al no haber tampoco un diagnóstico oficial acertado, la actividad interna probablemente se muestre errática hasta 2014, así como también prevemos un complicado 2015, en recesión, y una compleja transición presidencial. Lo mejor del kirchnerismo se agotó entre 2003 y 2007 por lo que insistir con viejos instrumentos y paradigmas agravará la situación ya que la economía pasó a convertirse en un pasivo para el Gobierno.
Por Pedro Greaves |
Las causas de la recesión, como del elevado riesgo país, son claramente de cabotaje. Desde que dejó la presidencia Néstor Kirchner, y en particular desde su desaparición, cambiaron los racionales de la política económica y hoy asistimos a una suerte de caricatura en donde la intervención directa sobre los síntomas de los problemas económicos y no sobre sus causas es la hoja de ruta. La única estrategia es seguir “huyendo hacia adelante”.
La economía hoy es un pasivo para el Gobierno ya que parece haberse agotado la "ilusión monetaria" y la inflación que no desacelera ni siquiera por la recesión, y aún con dólar y tarifas congelados en términos dinámicos,se habilita una agresiva puja de ingresos a todos los niveles. Hoy toda medida de política económica es "sub-óptima", es decir que tiene un costo asociado.
En el tema cambiario estimamos que el “horizonte de eficiencia” de los controles no llegarán más allá de mitad de año entrante, para cuando estimamos que se formalizará el desdoblamiento del mercado, que actualmente es incompleto e imperfecto, pero ha logrado cierta pesificación forzada de operaciones, aunque no ha podido, ni podrá, detener el “goteo” de reservas.
Huyendo hacia adelante
Las señales ya eran categóricas hace 30 meses, cuando preveíamos esta recesión: pese al optimismo que imprimía el precio de la soja, se acumulaban señales macro imposibles de no advertir: inflación, crisis de infraestructura y dolarización de los ahorros. Todo convergía a desplegar un escenario de retraso cambiario y tasas negativas de interés de tal envergadura que, en el marco de pleno empleo y mientras se mantuviera la expansión monetaria, fiscal y salarial en tasas superiores al 30% anual, tenía que terminar impactando primero en las reservas internacionales, y posteriormente en la actividad económica y en el empleo.
Llegado a ese punto muy pocos analistas estimaban que el Gobierno, bajo el influjo del 54% de adhesiones de la ciudadanía, iba a optar por “huir hacia adelante” en vez de recalibrar la macro recortando subsidios y moderando sus políticas expansivas, de a poco, progresivamente, lo que daba sustento al soft landing. Nada de eso sucedió: después de los comicios (y de la tragedia de TBA) se encajonó el ajuste tarifario y se tomaron cuatro decisiones que dejan muy en claro cuál será el rumbo de la política económica hasta 2015: 1) el proteccionismo para cerrar la economía, 2) la incautación de YPF y otras estatizaciones que vendrán a medida que la crisis de infraestructura produzca nuevas señales y, 3) la inconvertibilidad del peso a través de las restricciones cambiarias y de la apropiación de las reservas del Banco Central como forma de obturar de fuga de capitales y preservar las amenazadas reservas internacionales. 4) La pésificación unilateral de la deuda provincial en dólares. En definitiva, un retroceso de 30 años en materia de política económica.
Esquemáticamente, mirando hacia adelante vemos dos chances de que a corto plazo este “soft landing” o aterrizaje suave de la economía se transforme en un “hard landing”, es decir en una recesión abierta y profunda. La primera es exógena, de origen externo, y es que el viento de cola cambie radicalmente; poco probable. Esto no está sucediendo, sino más bien lo contrario: La FED acaba de comprometer tasas de interés mínimas (es decir dólar en caída abierta contra el resto de las monedas) hasta 2014.
La segunda gran amenaza es saber cómo reaccionará la política oficial si al momento de las elecciones del año que viene el mercado laboral llegase a mostrar señales inequívocas de retracción, es decir cuando se instale definitivamente la sensación térmica de final de ciclo. Si esto ocurriese, el resto del mandato de CFK, y en particular la transición presidencial, serían complejas tanto desde lo económico como desde lo político social.
Si desea disponer de la versión pormenorizada de estas proyecciones, con cargo:
Comuníquese al 15 6 519 9009 o escríbanos a pedro@greaves.com.ar
Nuestro análisis conforma un cuerpo analítico muy completo, que actualizamos todos los meses. En esta página web apenas exponemos una breve síntesis del mismo.
Por lo tanto está siempre disponible una proyección actualizada de la economía argentina y de sus principales sectores, en una horizonte de 5 años de un set de más de 100 variables claves de la economía nacional e internacional. Consta de una presentación de unos 120 charts, muy amigables, más una nutrida base de datos con la historia y pronóstico de esas variables, listas para integrar su planeamiento económico financiero, estratégico o comercial.
A pesar haber cedido el estrés externo que generó el riesgo de un default técnico de la deuda argentina en los tribunales de Nueva York, la crisis financiera europea y la posibilidad de que una derrota electoral de Obama modifique la tendencia devaluatoria del dólar frente a las principales monedas del mundo, la impericia oficial para instrumentar una política económica creíble es la principal causa por la que entramos en estanflación. Terminando el año no parecen mejorar en lo más mínimo las severas restricciones de oferta para crecer, al tiempo que la licuación de la pérdida de poder adquisitivo que produce la inflación y el impuesto a las ganancias, y los primeros síntomas de enfriamiento del mercado laboral, desplomaron la confianza de los consumidores. Al no haber tampoco un diagnóstico oficial acertado, la actividad interna probablemente se muestre errática hasta 2014, así como también prevemos un complicado 2015, en recesión, y una compleja transición presidencial. Lo mejor del kirchnerismo se agotó entre 2003 y 2007 por lo que insistir con viejos instrumentos y paradigmas agravará la situación ya que la economía pasó a convertirse en un pasivo para el Gobierno.
Por Pedro Greaves |
Las causas de la recesión, como del elevado riesgo país, son claramente de cabotaje. Desde que dejó la presidencia Néstor Kirchner, y en particular desde su desaparición, cambiaron los racionales de la política económica y hoy asistimos a una suerte de caricatura en donde la intervención directa sobre los síntomas de los problemas económicos y no sobre sus causas es la hoja de ruta. La única estrategia es seguir “huyendo hacia adelante”.
La economía hoy es un pasivo para el Gobierno ya que parece haberse agotado la "ilusión monetaria" y la inflación que no desacelera ni siquiera por la recesión, y aún con dólar y tarifas congelados en términos dinámicos,se habilita una agresiva puja de ingresos a todos los niveles. Hoy toda medida de política económica es "sub-óptima", es decir que tiene un costo asociado.
En el tema cambiario estimamos que el “horizonte de eficiencia” de los controles no llegarán más allá de mitad de año entrante, para cuando estimamos que se formalizará el desdoblamiento del mercado, que actualmente es incompleto e imperfecto, pero ha logrado cierta pesificación forzada de operaciones, aunque no ha podido, ni podrá, detener el “goteo” de reservas.
Huyendo hacia adelante
Las señales ya eran categóricas hace 30 meses, cuando preveíamos esta recesión: pese al optimismo que imprimía el precio de la soja, se acumulaban señales macro imposibles de no advertir: inflación, crisis de infraestructura y dolarización de los ahorros. Todo convergía a desplegar un escenario de retraso cambiario y tasas negativas de interés de tal envergadura que, en el marco de pleno empleo y mientras se mantuviera la expansión monetaria, fiscal y salarial en tasas superiores al 30% anual, tenía que terminar impactando primero en las reservas internacionales, y posteriormente en la actividad económica y en el empleo.
Llegado a ese punto muy pocos analistas estimaban que el Gobierno, bajo el influjo del 54% de adhesiones de la ciudadanía, iba a optar por “huir hacia adelante” en vez de recalibrar la macro recortando subsidios y moderando sus políticas expansivas, de a poco, progresivamente, lo que daba sustento al soft landing. Nada de eso sucedió: después de los comicios (y de la tragedia de TBA) se encajonó el ajuste tarifario y se tomaron cuatro decisiones que dejan muy en claro cuál será el rumbo de la política económica hasta 2015: 1) el proteccionismo para cerrar la economía, 2) la incautación de YPF y otras estatizaciones que vendrán a medida que la crisis de infraestructura produzca nuevas señales y, 3) la inconvertibilidad del peso a través de las restricciones cambiarias y de la apropiación de las reservas del Banco Central como forma de obturar de fuga de capitales y preservar las amenazadas reservas internacionales. 4) La pésificación unilateral de la deuda provincial en dólares. En definitiva, un retroceso de 30 años en materia de política económica.
Esquemáticamente, mirando hacia adelante vemos dos chances de que a corto plazo este “soft landing” o aterrizaje suave de la economía se transforme en un “hard landing”, es decir en una recesión abierta y profunda. La primera es exógena, de origen externo, y es que el viento de cola cambie radicalmente; poco probable. Esto no está sucediendo, sino más bien lo contrario: La FED acaba de comprometer tasas de interés mínimas (es decir dólar en caída abierta contra el resto de las monedas) hasta 2014.
La segunda gran amenaza es saber cómo reaccionará la política oficial si al momento de las elecciones del año que viene el mercado laboral llegase a mostrar señales inequívocas de retracción, es decir cuando se instale definitivamente la sensación térmica de final de ciclo. Si esto ocurriese, el resto del mandato de CFK, y en particular la transición presidencial, serían complejas tanto desde lo económico como desde lo político social.
Si desea disponer de la versión pormenorizada de estas proyecciones, con cargo:
Comuníquese al 15 6 519 9009 o escríbanos a pedro@greaves.com.ar
Nuestro análisis conforma un cuerpo analítico muy completo, que actualizamos todos los meses. En esta página web apenas exponemos una breve síntesis del mismo.
Por lo tanto está siempre disponible una proyección actualizada de la economía argentina y de sus principales sectores, en una horizonte de 5 años de un set de más de 100 variables claves de la economía nacional e internacional. Consta de una presentación de unos 120 charts, muy amigables, más una nutrida base de datos con la historia y pronóstico de esas variables, listas para integrar su planeamiento económico financiero, estratégico o comercial.