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Primer post: 4 abr 2013Último post: 2 jul 2015
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Nihilismo positivo
Nihilismo positivo
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/9/2013

Siguiendo el itinerario que Nietzsche ha trazado, la Konservative Revlution adopta en su cotidiano combate el Leitbild del nihilismo: un nihilismo positivo, cuya meta no es la nada por la nada -el fin de la historia, deberíamos decir-, sino la reducción a polvo de las ruinas del antiguo orden, condición sine qua non para el advenimiento de un orden nuevo; es decir, un nihilismo regenerativo (Wiedergeburt). (...) es decir, el instante y el lugar en el que la destrucción se transformará en creación, donde el fin se revela como un nuevo comienzo. Es el instante en el cual "cada uno recupera su propio origen, el Gran Mediodía de Zarathustra, gracia al cual el tiempo histórico es de súbito regenerado". Giorgio Locchi Es preciso concebirse la nada para forjarse un todo, es cabal sumergirse en las cenizas para manar con alas flamígeras, es obligación renovarse como el río fluyente y encontrar un punto donde forjar nuestro tiempo. No somos nada sino el arte en el tiempo. Hemos de ser hombres forjadores de la Historia, contándonos a nosotros mismos, dándole a ésta nuestra forma y nuestro colorido. Hemos de llevar con nosotros nuestro propio pasado, nuestro presente y nuestro futuro; somos memoria, acción y proyección. ¿No queréis contaros a vosotros mismos? ¿Preferís cabalgar anónimos ante la mirada indiferente de los dioses o ser protagonistas y reclamar a los cielos que no se es un simple mortal? Hay gloria en una visión así: un ego que se aleja de lo mundano por el mismo fin que supone lo heroico. El espíritu heroico no debe ser una pose, sino la proyección del que surge toda nuestra personalidad. El heroísmo como fin, el heroísmo como forma de superar todos los miedos. Y como todo ha de superarse, nuestro tiempo también ha de superarse. ¿A caso cada civilización no se ha forjado sobre las ruinas de otra? ¿Pero quién será lo suficientemente impío para dar un nuevo comienzo al mundo, para reducir a cenizas lo que nos es contemporáneo y propiciar que germine de tal destrucción un acto de creación? Quizá sea necesario plantearse si de verdad hemos de seguir con el proyecto demasiado humano que representa la vía que pretende seguir la Humanidad. Quizá sea la hora de que un pequeño grupo de hombres se enfrenten a la dinamitación de las estructuras que soportan esta nueva civilización mundial, tanto en lo físico como en los espiritual. La nada no ha de ser para nosotros el fin, no es un fin de la historia. Es una tierra fértil en donde deberemos forjar un nuevo orden. Nuestra oportunidad para proyectar un futuro a nuestros hijos, un sentido nuevo, o, mejor dicho, renovado. Ser creadores, ser la energía originaria de una nueva humanidad, de la nuestra, no la de todos. Crearemos de la nada nuevos dioses que cubrirán el cielo y el inframundo, daremos una cosmovisión heroica que hagan de los hombres y de las mujeres seres más allá de lo humano, capaces de darlo todo y de morir por una causa común. De la nada, surgiremos como fundadores de una nueva Era en la que todo, revitalizado, será la gloria misma. Pero para ello habrá que estar dispuesto a muchos sacrificios y a estar por encima del bien y del mal. ■

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Ciclo "Genealogía de la Moral" (Parte IV/IV)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/7/2013

¿Qué significan los ideales ascéticos? I. FILOSOFÍA Y ASCETISMO. (…) Es sabido cuáles son las tres pomposas palabras del ideal ascético: pobreza, humildad, castidad; y ahora mírese de cerca la vida de todos los espíritus grandes, fecundos, inventivos, - siempre se volverá a encontrar en ella, hasta cierto grado, esas tres cosas. (…)■ FRIEDRICH NIETZSCHE, LA GENEALOGÍA DE LA MORAL (Un escrito polémico). Alianza Editorial, año 1998. BA 0610, Pág. 141. Traducción de Andrés Sánchez Pascual. Decir que la filosofía tuvo como zócalo, como sustrato del cual alimentarse, cierto estiércol maloliente, séase el ascetismo, es de una certeza incuestionable. Pero del estiércol se alimentan las cosas bellas, como las flores y el cereal. Bajo los ideales de pobreza, humildad y castidad tuvo que emerger la filosofía, bajo formas tan anti-vitales tuvo que desarrollarse. Esos tres ideales son sumamente hijos del aburrimiento y de un gusto autorturador exquisito, no apto para Hombres soberanos y dinámicos. Esos tres ideales son también la hipocresía de todo ascetismo (institucionalizado al menos: hablemos de Iglesia Católica, Mezquita Islámica, etc.), más dado a la riqueza, a la prepotencia y al vicio. La pobreza como ideal ha equivalido en la Historia y en la Vida a “matar al pueblo de hambre”. Perdónenme, ¡pero menudo ideal! Ser pobre no es un ideal, no es perfección, la pobreza solo trae decadencia, enfermedad y deformidad intelectual y física. El ideal no debe ser la pobreza; la prodigalidad, la generosidad (no la limosna) y la riqueza deberían ser mejores constituyentes para una salutífera dieta que forjaran el ideal de la riqueza y de la sobreabundancia. Pero este ideal de la riqueza deberá tener su contrapartida en una actitud para ser ideal (y para ser riqueza de verdad), una condición que evite el derroche y ponga límites: la mesura. La humildad como ideal ha equivalido en la Historia y en la Vida a “empequeñecer al Hombre para reducirlo a una simple masa de carne y huesos obediente o a forjar hombres sumamente vanidosos”. Aquel que desea ser humilde está abocado a ser un hombre pequeño y temeroso… Es un falso ideal, pues un ideal verdadero, o al menos sano, debería empujar al hombre hacia arriba, a ser mejor cada vez. No hay que sentirse pequeño, sino lo suficientemente hombre, lo suficientemente fuerte y soberano para que no te aplasten. Y frente a la humildad ni vanidad ni prepotencia, ni siquiera fuerza, sino un poco de amor propio y de confianza en uno mismo. Por último, la castidad (algunas fuentes dicen –como Wikipedia– que no debemos confundirla con la abstinencia sexual) como ideal ha equivalido en la Historia y en la Vida “a hacer culpable al hombre de sus pulsiones más vitales –las abocadas a la sexualidad y a otro tipo de impulsos naturales y humanos, demasiado humanos- y a encubrir la impotencia genital y la incapacidad de fecundar del asceta”. La castidad es el ideal más cruel de todos pues proviene de algo muy noble y que requiere fortaleza: “el dominio de sí”. La castidad ascética concibe a todo acto vital el pecado y a cada nuevo nacimiento que prorrumpe la pringue del pecado original (el asceta no hace bienvenida una nueva vida por mucho que la celebren, son radicalmente contradictorios). Este ideal es producto de cierta barbarie doctrinaria y de la gran locura sacerdotal, estamento éste pródigo en pedófilos, pederastas y demás calaña desbordante de vicios. La castidad también enferma al hombre, lo llena de «complejos» y de «mala conciencia» por su condición natural (ver partes anteriores de este ciclo); es un vicio inverso y como tal también es debilidad y un vicio mucho peor; como dice el propio Nietzsche: (…) una vida ascética es una autocontradicción: en ella domina un resentimiento sin igual, el resentimiento de un insaciado instinto y voluntad de poder que quisiera enseñorearse, no de algo existente en la vida, sino de la vida misma, de sus más hondas, fuertes, radicales condiciones (…) (Pág. 152). La premisa parece sencilla: lo vital es pernicioso. Y es que todo aquello que te hace parecer un Dios, es decir: ser pródigo y generoso (soberano), tener amor propio y ser fecundo y dador de vida… no es bienvenido para el asceta. Espero que se entienda en mi crítica a la castidad. La critico únicamente como ideal ascético. La castidad puede tener multitud de puntos a favor. Puedo entender la castidad como un “domino de sí” (donde uno avasalla sus propios impulsos para convertirlos en beneficio en lugar de ser arrastrado por los mismos para convertirse en un esclavo), como una moderación del placer y sobre todo como una castidad abocada a una sexualidad exclusivamente procreadora, lo que me parece muy noble y muy bello. En su lado opuesto encontramos el vicio. Todo vicio es una debilidad, una forma de perder el control y la autonomía. En nuestra sociedad casi abogaría por cierta castidad, ¡no por abstinencia!, sino por una castidad que traduzco en “domino de sí”, como he dicho anteriormente en este mismo párrafo. La sociedad de consumo y las instituciones políticas empujan al Hombre a saciar sus impulsos de forma desordenada. Y es que vivimos bajo la “moralidad orgiástica progre”, una nueva era Hippie de experimentación sexual y del culto a los vicios: ¡todo menos cultura y dignificación real del Hombre! – Este es el resultado de tanto malentender, sobrevalorar e invertir el significado de libertad. El progre, el ateo y demás forma sacerdotal se muestran así como unos sacerdotes invertidos, pues sus ideales son –al menos en el terreno de la castidad y no en todos los progres, por supuesto- una antítesis radical de la castidad ascética. Ambas me parecen inhumanas, ambas se me iluminan en mi conciencia como antivitales y oscuras con un objetivo claro: encadenar al hombre, asfixiarlo... (sin que se dé cuenta) Así que la antítesis está en la mesa: la castidad sacerdotal contra el libertinaje pseudoascético. Ambos falsos ideales son defendidos por pastores, y ambos con una conciencia clara de negación de la vida. Para ejemplos podemos verlos en las últimas novedades sobre las leyes que incitan al aborto libre, en la nula y degenerada educación sexual en los colegios e institutos, en series adolescentes donde el sexo se muestra sin tapujos como un simple juego, en pornografía hasta en la sopa –TV, Internet, etc.-… Conclusión: tanto el sacerdote ascético (fomentador de vicios invertidos: contención de impulsos y condenación de los mismos) como el sacerdote no-ascético (fomentador de vicios al uso: libre curso a los impulsos hasta el libertinaje) quieren dominar el rebaño ya sea dando o arrebatando; desgraciadamente la mayoría de las personas son enfermos sin conocimiento de sí, a esa mayoría le debemos toda esta basura moral que gobierna las conciencias y toda estupidez. Se lo debemos a la ubicua ignorancia, inopia e inconsciencia, con la que los ingenieros sociales hacen auténticas maravillas… Y el asceta, depositario de falsos ideales, es la “sombría forma larvaria”, como diría Nietzsche, “bajo la cual le fue permitido a la filosofía vivir y andar rodando de un sitio para otro” (Pág. 150). Eso sí, al asceta hemos de agradecerle todo tipo de filosofía, hemos de quererle como a un padre y como a una madre a la vez (¿asceta como ser asexuado pero hermafrodita? –interesante), pero también enseñarle nuestros dientes y decirle que es nuestro enemigo y nuestra «mala conciencia»; y con todo esto no negar sus virtudes, que son de las que aprendemos a desaprenderlas, pues en definitiva, no es ideal la «autotortura ascética». Sin embargo, desprecio (no odio) al sacerdote pseudoascético, pues a éste no habrá que agradecerle nada, si acaso la muerte definitiva de la filosofía. (…) disfrazarse de sacerdote, mago, adivino, de hombre religioso en todo caso, para ser siquiera posible en cierta medida: el ideal ascético le ha servido durante mucho tiempo al filósofo como forma de presentación, como presupuesto de su existencia, - tuvo que representar ese ideal para poder ser filósofo, tuvo que creer en él para poder representarlo. La actitud apartada de los filósofos, actitud peculiarmente negadora del mundo, hostil a la vida, incrédula con respecto a los sentidos, desensualizada, que ha sido mantenida hasta la época más reciente y que por ello casi ha valido como la actitud filosófica en sí, esa actitud es sobre todo una consecuencia de la precariedad de condiciones en que la filosofía nació y existió en general: pues, en efecto, durante un período larguísimo de tiempo la filosofía no hubiera sido en absoluto posible en la tierra sin una cobertura y un disfraz ascéticos, sin una autotergiversación ascética. Dicho de manera palpable y manifiesta: el sacerdote ascético ha constituido, hasta la época más reciente, la repugnante y sombría forma larvaria, única bajo la cual le fue permitido a la filosofía vivir y andar rodando de un sitio para otro... (…)■ FRIEDRICH NIETZSCHE, LA GENEALOGÍA DE LA MORAL (Un escrito polémico). Alianza Editorial, año 1998. BA 0610, Pág. 150. Traducción de Andrés Sánchez Pascual.■ II. LA REDENCIÓN DE LOS ENFERMOS. (…) cuando lograsen introducir en la conciencia de los afortunados su propia miseria, toda miseria en general: de tal manera que éstos empezasen un día a avergonzarse de su felicidad y se dijesen tal vez unos a otros: «¡es una ignominia ser feliz!, ¡hay tanta miseria!...» Pero no podría haber malentendido mayor y más nefasto que el consistente en que los afortunados, los bien constituidos, los poderosos de cuerpo y de alma, comenzasen a dudar así de su derecho a la felicidad. (…)FRIEDRICH NIETZSCHE, LA GENEALOGÍA DE LA MORAL (Un escrito polémico). Alianza Editorial, año 1998. BA 0610, Pág. 160-162. Traducción de Andrés Sánchez Pascual.■ NOTA: Recomiendo que se lea el texto de arriba íntegramente, no solamente para que se advierta convenientemente de qué hablo, sino porque además Nietzsche dice lo que digo abajo y varias cosas más que yo no sabría explicar de forma tan certera y arrebatadora. Son muchos quienes carecen de la fuerza de voluntad para vivir. Ya sea por naturaleza o por contagio muchos necesitan mirar a lo alto para encontrar consuelo y un sentido a la vida y a todo sufrimiento. ¿Acaso no saben que aquel que ven en lo alto no les tiene en cuenta, que como buen Hombre constituido solamente hace caso a sus iguales? ¡¿Tan difícil es simplemente vivir?! Esa debilidad de la voluntad, ese vicio por lo pernicioso, es la enfermedad del hombre por excelencia, una enfermedad contagiosa y de difícil curación. El rebaño de enfermos es el objeto de todo asceta, pues el asceta se muestra como sanador mediante la potenciación y fortalecimiento de la enfermedad (paradójicamente), pues su dominio sobre los débiles reside en que sean débiles. El asceta debe consolarles, y aún siendo igualmente unos pusilánimes, poseen la destreza suficiente y la malicia infinita -combinada con los subterfugios más groseros de la inteligencia- para elevarse como seres superiores sobre su rebaño. Son los pastores de la podredumbre de espíritu, son aristócratas invertidos, unos auténticos matasanos. Nietzsche recomienda al hombre sano, de constitución fuerte y con conciencia soberana, no acercarse a este tipo de seres debiluchos y enfermizos. El fuerte tiene su derecho a existir, un pathos de la distancia se hace necesario. Como dice Nietzsche, “lo superior no debe degradarse a ser el instrumento de lo inferior”. Desgraciadamente, dicha mezcla se ha dado siempre, pues el hombre superior, hombre noble “de quien de todos se fía”, ha abusado de su magnanimidad. ¡Ya basta! Ahora tenemos que ser más desconfiados, más aviesos, más rapaces que nunca… ¡Ha llegado el momento de defenderse! ¡A por los enfermos! Y no fiaros de ellos, y menos de sus líderes… ¡A por ellos sin piedad, sin compasión! Su pena nos hará dudar, la culpa que nos lanzarán será enorme y nuestras conciencias puede que sufran, su moral intentará invertirnos a nosotros los hombres bien constituidos y de buena compañía, los pastores nos querrán poner el lazo… pero deberemos ser pertinaces, desenfrenados, violentos, tempestuosos, malvados… Creo que ya es hora de una nueva era de hombres y mujeres sanos y de buena naturaleza, tanto anímica como física. ¡Basta de ascetas y de pseudoascetas! Los infelices enfermos acostumbran a ser unos envidiosos. Tanto es así que sufren cuando son felices y de la felicidad de los demás si es auténtica y con «buena conciencia»: sólo encuentran placer y bienestar en su enfermedad. Los infectados te echarán en cara toda felicidad, toda demostración de salud. Los pusilánimes han conseguido que en el mundo todo se ponga del revés, la inversión de los valores es también la inversión de los estados anímicos, y así no es difícil entrever cómo la alegría ha decaído tanto y el sufrimiento martoriológico ha sido tan ensalzado. Y culpa de esto lo tienen los ideales ascéticos, esos ideales para cansados, para derrotados, para…■ III. ARTE E IDEAL ASCÉTICO Y UNA CRÍTICA A LA VERDAD. (…) ciencia e ideal ascético, se apoyan, en efecto, sobre el mismo terreno -ya di a entender esto-: a saber, sobre la misma fe en la inestimabilidad, incriticabilidad de la verdad, y por esto mismo son necesariamente aliados, - de modo que, en el supuesto de que se los combata, no se los puede combatir y poner en entredicho nunca más que de manera conjunta. Una apreciación del valor del ideal ascético trae consigo inevitablemente también una apreciación del valor de la ciencia: ¡ábranse los ojos y agúcense los oídos para percibir tal cosa en todos los tiempos! (El arte, dicho sea de manera anticipada, pues alguna vez volveré sobre el tema con más detenimiento, -el arte, en el cual precisamente la mentira se santifica, y la voluntad de engaño tiene a su favor la buena conciencia, se opone al ideal ascético mucho más radicalmente que la ciencia: así lo advirtió el instinto de Platón, el más grande enemigo del arte producido hasta ahora por Europa. Platón contra Homero: éste es el antagonismo total, genuino - de un lado el «allendista» con la mejor voluntad, el gran calumniador de la vida, de otro el involuntario divinizador de ésta, la áurea naturaleza. Una sujeción del artista al servicio del ideal ascético es por ello la más propia corrupción de aquel que pueda haber, y, por desgracia, una de las más frecuentes: pues nada es más corruptible que un artista.) (…) FRIEDRICH NIETZSCHE, LA GENEALOGÍA DE LA MORAL (Un escrito polémico). Alianza Editorial, año 1998. BA 0610, Pág. 194-195. Traducción de Andrés Sánchez Pascual. La ciencia y las posturas ateístas son una contradicción del ideal ascético pero no su antagonismo, pues ambos buscan las verdades absolutas e irrefutables. Como contrapartida un nuevo tipo de filósofo, llámese librepensador, un filósofo más parecido a un artista, un filósofo alejado del ideal ascético, más cercano a otro tipo de virtudes más sanas y vitales. Y es que la tarea de un librepensador no es la verdad, al menos no la verdad como medio, sino que su tarea reside en la falsedad, en la mentira, y esta como medio para llegar a la verdad. A la verdad no se llega directamente; ese ha sido, a mi juicio, el gran error de aquellos que de forma obstinada, valiente y esforzada han emprendido el plausibilísimo y poco valorado camino hacia la verdad y a lo verdadero. Tal vez, por esta razón, sea el librepensador un hombre bien cercano al arte, pues cultiva la mentira como manifestación real de la vida y lo falso como realidad inasumible por muchos pero cierta e irrefutable: sólo el arte ascético priva al librepensador de verse en su mundo sin mugre. Como dice Nietzsche: «Platón contra Homero: éste es el antagonismo total». Pero bien, critiquemos a la verdad. Hemos de hacer énfasis en que la verdad en sí no es criticable siempre que sea lo suficientemente cierta. Lo criticable en realidad es el valor de la verdad, o mejor dicho, el valor dado a la verdad y lo que con ella se ha consumado, es decir, aquella utilización maléfica de la verdad, esa interesada denominación de verdad a cosas que no lo son. La verdad es autoritaria, convierte en dogma todo lo que toca… ¡cuidado con la verdad!, ¡cuidado con aquellos que hablan de la verdad, de ser veraces! Si algo demuestra la Historia científica y religiosa y la propia clase de hombres libres que lucharon en su momento histórico “en contra de la verdad” (así debió de vérseles en su propia época paradójicamente, como negadores de la verdad, de lo cierto, de lo absoluto) es que no hay nada que haga brotar más sospechas que la mismísima verdad. La verdad otorgada a las cosas por el hombre es bastante ciega. Si Copérnico no hubiera insistido en su teoría heliocéntrica –y posteriormente Galileo y Kepler- del sistema solar (cosa que ya atisbó Heráclides Póntico -aprox. 390-310 a.n.e.-, astrónomo y filósofo griego) Europa seguiría sumida en lo “verdadero” cinco siglos más (intúyase mi ironía). Así que no denostemos lo falso, no denostemos a los “locos”. La idea de verdad es siempre una idea dominante y no siempre una idea cierta e indudable, es la idea que suma más egos y más conciencias a su favor, pero solamente eso. La verdad siempre se ha valido de la “fuerza” y del número para justificar su certeza. Y no únicamente la “fuerza” y el número, sino mucho uso de la Razón, del raciocinio, en pos de la defensa de una verdad equivocada. Y es que hay que decirlo, si bien la inquisición y los estamentos religiosos atascaban los desmarañamientos de la verdad establecida, hoy la ciencia con su disfraz democrático funciona con el mismo dogmatismo. La ciencia es una religión doctrinaria con tantas afinidades con la religión al uso que su confrontación equivale a la de dos sectas cristianas durante el Medievo. Y sé que exagero, pero es que hay algo muy sospechoso y muy extraño: ciencia y religión quieren verdades absolutas e irrefutables. Sin embargo, la religión ha hecho todo lo que ha estado en su mano en contra de la certeza, por ello es bastante lícito tener cierta desconfianza en la ciencia, una ciencia que sea dicho no responde a postulados metafísicos y del más allá, pero si a las grandes corporaciones y capitales: el dinero como una nueva fe que mueve montañas, las infraestructuras de las multinacionales como nuevos templos, el proletariado como creyentes estúpidos que buscan consuelo en el capitalista y…■ Artículos relacionados: - LA ABSURDIDAD: El Mito de Sísifo y el «abismo camusiano» - CICLO “Tratado de Ateología”(PARTE III/IV): TEOCRACIA - SOBRE LA INTELIGENCIA Y LA FUERZA: “El filósofo Guerrero” - CICLO "LA FUERZA MAYOR" (PARTE II/IV): LA ALEGRÍA ILUSORIA Y LA ALEGRÍA PARADÓJICA - SOBRE LIBREPENSADORES - SOBRE LIBERTAD Y REVOLUCIÓN: Sembrando el terreno para la paz Otros materiales: - Textos utilizados para este artículo -

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Qué es el librepensamiento revolucionario
Qué es el librepensamiento revolucionario
Apuntes Y MonografiasporAnónimo4/11/2013

Visita Librepensamiento Revolucionario La libertad es una eterna paradoja: a la vez es y no es. Es que no hay libertad más allá de la libertad. La libertad como tal no existe y a la vez lo abarca todo aunque sea como un fantasma. Si existiera como un absoluto el mundo no se sostendría de ninguna forma: por un lado todo debería estar quieto, como interrumpido, al no existir las decisiones, ni las acciones, ya que éstas te obligan a un compromiso y a una responsabilidad; por otro es muy probable que hubiera un absoluto caos, pues todo el mundo haría lo que quisiera sin ser responsable de lo que hace. Pero es que encima la ausencia de libertad no garantizaría que esos dos supuestos no se dieran. Es entonces el compromiso, y no la libertad, lo que hace del mundo un algo posible, vivible y a la vez, paradójicamente, libre. Pero libre parcialmente, pues un trozo de libertad no es toda la libertad, y nadie puede conseguir toda la libertad. Pero un compromiso si puede ser pleno, pues para ello se requiere de un acto libre: renunciar a la libertad. Ser libre es participar de su inexistencia. La libertad es un algo ilusorio entonces, la más bella de las fantasías, pues al final prevalece el compromiso. El librepensamiento fue uno de los ejes principales de El Mundo de Daorino y lo seguirá siendo en este nuevo proyecto. El librepensador es un ser cuya libertad de pensar no viene impuesta por nadie. No necesita la democracia ni sistemas libertarios para pensar libremente. Pensar libremente es una actitud que el propio sujeto adopta por sí mismo, una actitud desafiante que no es gracias al derecho, sino propiciado imperativamente por su propia capacidad. Por ello, en su día, definí el librepensamiento de esta forma: "pensar sin miedo con toda la libertad que sólo uno es capaz de darse". Y esa libertad no te la quitan unas cadenas, ni unas rejas, ni la censura dictatorial, ya sea la dictadura de carácter democrático, fascista u otro signo. Esa libertad sólo te la puede quitar el miedo, el miedo a tus enemigos, el miedo a perderlo todo. Ser libre o no es una decisión que sólo tú puedes tomar, y una vez tomada verás que no hay libertad, pues habrás adoptado el mayor de los compromisos contigo mismo. ¿Y por qué revolucionario? Porque persigo la trasformación radical de la sociedad, por muy idílico y utópico que suene. Persigo la transformación de la masa informe en personas soberanas. La transformación social radical es convertir una masa aborregada en personas que individualmente tengan un criterio propio. Es decir, hacer del librepensamiento una costumbre. Esto conlleva un serio esfuerzo metapolítico. No obstante, bien sé que tal cosa es imposible en el panorama actual, mas observando cómo devienen los acontecimientos y la naturaleza de los esclavos que obedecen a los amos de nuestra democracia y sistema plutocrático. Por ello, tal consumación sólo está al alcance de un puñado de individuos. He de remarcar que el librepensamiento no es propiedad de nadie. Librepensadores no son sólo los nacional revolucionarios, o los ateos, o los liberales... Ser librepensador no es una etiqueta que pertenezca a un grupo concreto, ¡no es una etiqueta!, sino una actitud. Y subrayemos lo de actitud, por lo que a nadie le es lícito ir de librepensador, o lo es o no lo es. Parto de la idea de que una sociedad de individuos soberanos será constituyente de un pueblo soberano. Idea rebatible y matizable, al ser consciente yo mismo de lo que supondría tal hecho y lo cerca que está el «ser» soberano con el pensar sólo en sí mismo, adquiriendo el compromiso con todo aquello que es perteneciente al propio yo y nada más, y despojándose soberanamente de toda responsabilidad de las consecuencias que sus acciones pudieran tener sobre los demás, sobre todo si éstas son perniciosas.■

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Albert Camus: El Extranjero
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/12/2013

El Extranjero fue publicado por primera vez el año 1942 y supone la obra que coloca en escena al franco-argelino Albert Camus, que posteriormente recibiría el Premio Nobel en el año 1957, tres años antes de su muerte en un accidente automovilístico. El Extranjero pone bajo relieve el vacío y el absurdo de la existencia, es una expresión de lo meramente material de la vida y de lo superficial de las cosas por muy hondas que estén. Si se atisba cierta profundidad es posteriormente desmitificada, pues no es sino descubrir nuestra superficialidad oculta: lo trascendente debería por lo tanto quedar inaccesible e indescifrable o no quedar al descubierto ante la insípida sensibilidad de un indolente como Mersault, protagonista de la novela que comentamos y a quien todo le da igual. Ni afectos, ni sentimientos humanos, nada, en este libro eso no existe como buena muestra de la deshumanización del Hombre. Todo queda sumido bajo el yugo del absurdo y bajo la premisa “qué más da una cosa que otra” pues nada importa, todo queda bajo el paisaje de la indiferencia. En El Extranjero, la mirada del nihilista es contemplativa, pasiva, casi actúa por mero reflejo corporal, como cuando nos movemos por el susto y actuamos bajo un instintivo manotazo al aire para protegernos de a saber qué cosa invisible. El único sufrimiento apreciable es existir. Esa prosa clara, concisa, lacónica, no hace más que inquietar al lector de El Extranjero. Te sitúa en un plano de casi atemporalidad, como si los hechos pasaran de un sitio a otro con un chasquido de dedos. Camus nos deslumbra con una prosa descriptiva, brillante en su medida, limpia y sin fisuras. Como buen existencialista, nos adentra en las tinieblas del espíritu humano, un espíritu que actúa sin razón clara, condenado al absurdo de su hacer o a la mentira de un objetivo, de una meta: ensoñaciones del Hombre que quiere darle sentido a las cosas que no la tienen. Camus representa junto con Sartre una de las más brillantes prosas existencialistas del s.XX y podemos situarlo sin dudar entre los más destacados autores de la Historia Universal de las letras, al ser un referente literario insoslayable y el ojo de una época convulsa no ausente de la famosa Náusea; una época no ausente, en definitiva, de amargura y del sin sabor que deja la sangre. En definitiva, Camus nos muestra en El Extranjero el desencanto, el mismo desencanto de una época que podemos ver reflejada en Sartre o en Hesse, incluso en Cioran y otros más; sus ecos hoy se escuchan con la misma fuerza, sólo que se hace oídos sordos: hoy la esperanza suena con más firmeza que la verdad, y el hombre tropieza una y otra vez... Cada generación lo único que hace es levantarse de nuevo. Y después de leer El Extranjero quién, con un poco de decencia y de decoro, no puede sentirse un poco extraño entre los hombres, un extranjero en su propia sociedad, una especie de apátrida en el mundo de las ideas; quién puede, en definitiva, resistirse a la idea de que es un extranjero, un hombre un tanto indiferente al obrar común que nos convierte en monstruos ante los ojos de la “normalidad”.■

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Abolir el dinero en efectivo
Abolir el dinero en efectivo
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/21/2013

LA DICTADURA MUNDIAL (I): Abolir el dinero en efectivo Como todos sabemos una gran parte de las compras y las transacciones económicas tienen lugar sin utilizar dinero en efectivo. Con transferencias bancarias, tarjetas de crédito y medios electrónicos en general, es como tiene lugar la práctica totalidad de los intercambios entre empresas. En las transacciones personales, sin embargo, seguimos utilizando el efectivo aunque cada vez menos. Esto no es sólo resultado de los avances tecnológicos y de la mayor conveniencia de las transacciones electrónicas, pues los gobiernos y los bancos fomentan activamente esta tendencia e introducen limitaciones cada vez más severas a las transacciones en efectivo, usualmente con el pretexto de combatir la eocnomía sumergida y luchar contra el fraude fiscal. En Italia actualmente el límite a las transacciones en efectivo es de 1.000 euros, en varios otros países de 2.500 y se habla constantemente de reducirlos. Límites destinados a endurecerse progresivamente, pues el objeto de esta campaña es abolir el dinero en efectivo y para que la gente no proteste mucho lo hacen poco a poco. Para preparar el terreno acompaña a estas medidas una abundante propaganda en los medios por parte del ejército de los habituales expertos, movilizados para implantar en la opinión pública las directivas decididas mucho más arriba. Estas campañas-vaselina tienen, en un sentido prácticamente literal, la función del conocido lubricante. El objetivo final de la abolición total del dinero en efectivo –por tanto de toda la economía informal y de todo lo que no pase por el sistena bancario- ya se ve venir. En Suecia, país piloto y laboratorio de la dictadura mundialista que está llegando, como se comentará más adelante, parece que se han decidido a dar el paso final: Suecia prohíbe el uso de dinero en efectivo Los suecos avanzan hacia una economía sin dinero en efectivo El dinero ya es por sí mismo una ficción, algo cuyo valor es solamente abstracto y condicionado, que tiene una cualidad inmaterial, como magistralmente analiza Massino Fini en su obra “Il denaro, sterco del demonio” de la cual traduje amplios fragmentos en El velo rasgado: economía El paso al dinero virtual es por tanto la última fase de un proceso de desmaterialización que está en la naturaleza misma del dinero; realizado este paso ya ni siquiera tenemos algo en la mano, monedas o billetes, tenemos sólo memorias de ordenador. Es por tanto un sistema frágil en grado extremo, existente únicamente en un mundo virtual y vulnerable a todo tipo de accidente, sabotaje, fallo. Un sistema que no tiene más consistencia y solidez que las nubes, un mundo artificial en el cual ciertamente habrá quien se sepa mover bien, pero un mundo fuera del humano e irreal, y que de una manera u otra probablemente acabará mal, como el mismo Fini advierte. Pensemos en qué sucedería si por hipótesis hubiera un apagón total del sistema. Sin embargo este aspecto, aunque es importante y por sí solo desaconseja eliminar totalmente el efectivo, no es el más importante. El problema no es el posible mal funcionamiento del sistema o su peligrosidad; el problema son los mismos guardianes del sistema. En efecto, se puede observar cómo las campañas contra el dinero en efectivo y las restricciones a las transacciones reciben un impulso particular en ciertas situaciones. Por ejemplo cuando en el poder está un banquero que gobierna directamente –como cuando en Italia estaba Monti- en vez de hacerlo por medio de los políticos como es habitual; o cuando el país está en una crisis de deuda y por tanto en un estado de particular debilidad frente a los usureros internacionales. En tales coyunturas se observa una curiosa urgencia y un empeño notable en aprobar este tipo de medidas. Esto nos indica claramente cuál es la naturaleza de estas políticas y su verdadero objeto, que es servir a los intereses corporativos de la casta bancaria. Los bancos cobran comisiones y gastos por cualquier transacción realizada a través de ellos, mientras no sacan tajada cuanto nosotros usamos monedas o billetes. El beneficio asociado es inmenso y una parte importante de los balances de la banca. Es claro que cuando más dependamos de ellos para todo más van a ganar; no sólo, sino que podrán imponernos condiciones y comisiones abusivas en total impunidad, aprovechando que no podremos prescindir de ellos, de que no quedará ni siquiera un resquicio de economía informal donde ellos no lleguen. Pero como el lector seguramente ha intuido, tampoco este aspecto es el fundamental. La verdadera cuestión de fondo aquí es otra, no es ni la fragilidad de un sistema puramente virtual, ni que nos obliguen a pagar más comisiones a los bancos. La cuestión es el poder. La existencia de un poder que va revelando cada vez más su verdadero rostro y que, como un gigantesco pulpo, va extendiendo sus tentáculos sobre el planeta. Un poder cuyo objetivo final es la instauración de una dictadura mundial, que aspira a alcanzar un dominio total, capilar, por medio de la tecnología y que no está dispuesto a tolerar nada que escape a su control. Los motivos normalmente declarados para que aceptemos este sistema – la vaselina de que hablaba antes - como el control de la evasión fiscal, la lucha contra la economía sumergida, el dinero negro de las mafias, la corrupción no son más que pretextos. Si el problema es saciar el hambre insaciable de dinero del Estado, endeudado hasta las cejas con los usureros y arrasreando una carga impresionante de sanguijuelas, los recursos que se pueden extraer eliminando del fraude y la economía sumergida serán bastante limitados y sobre todo jamás resolverán las causas de fondo. Que son en primer lugar la estafa y el escándalo de la moneda gestionada por bancos privados, por cuyo uso debemos pagar todos un interés, y en segundo lugar las gigantescas burocracias y castas parasitarias, inútiles. Esta es la receta para generar la deuda irredimible, estructural, eterna, que es el instrumento para dominar sobre las naciones. No será desde luego eliminando el efectivo y toda la economía sumergida como se resolverán estos problemas. Al contrario, muy bien pudiera ser el golpe de gracia para muchas actividades económicas o pequeñas empresas que en la penosa situación actual consiguen malvivir de alguna manera haciendo también alguna trampa. En este caso el remedio sería peor que la enfermedad y contribuiría a hundirnos aún más. Porque es evidente que los recursos obtenidos de la economía sumergida no serían utilizados en beneficio de la economía y de la nacion, sino sólo para dar unas gotas más de sangre a la casta chupóptera y para pagar a los usureros, como ha sucedido hasta ahora y seguirá sucediendo con semejante clase política. Si el problema es luchar contra los malos, contra las mafias, la evasión, el dinero negro y las actividades ilegales, abolir el efectivo le va a quitar el aire para respirar sólo a los peces pequeños y al grueso de la población que no tiene los recursos suficientes para aprovechar las oportunidades que el sistema ofrece. Porque la tecnología vale para todos, no sólo para el Estado sino para los malos, y quien de verdad tiene dinero, las grandes fortunas, los delincunentes a gran escala, encontrarán siempre la manera de moverse. Naturalmente siendo un sistema hipertecnológico, totalmente virtual y opaco, sólo se lo podrán permitir quienes tengan la capacidad técnica y monetaria suficiente, pero sobre todo sólo quienes estén dentro del sistema y gocen de la protección y la copertura adecuada. Mafias y corrupción por tanto no desaparecerán, el dinero negro y las operaciones poco limpias seguirán existiendo, pero sólo con la aprobación de quienes controlan el sistema bancario internacional, sistema que es de propiedad privada, incluyendo los Bancos Centrales que emiten el dinero, y sobre el cual los gobiernos elegidos no tienen ningun poder. En breve, sólo serán permitidas las mafias que estén bajo este paraguas. A quien está dentro del juego se le permite todo, quien está fuera no puede salirse del camino ni un milímetro. Esto naturalmente ya es así en gran medida, pero sin dinero en efectivo el control será total y capilar. Cualquier intento de supervisión por los poderes “democráticos” está destinado a ser una farsa risible y un paripé, porque todo el sistema estará en manos de la casta invisible, ya de por sí una asociación de bandidos que ha conseguido redefinir como legales sus trapicheos y está llegando a lo que, evidentemente, es el resultado final de sus esfuerzos. La vigilancia total, sofocante y capilar. La construcción de un sistema en el que todos estamos en una situación de dependencia, de un poder que no representa más que a sí mismo, que no responde a nadie más que a sí mismo. Un poder bancario internacional que aspira a dominar completamente la economía y los intercambios, que no permite la existencia de otros poderes ni que haya algo que se le escape, en un delirio paranoico de control total que deja en una vulnerabilidad e indefension absoluta a quien se ponga fuera del sistema. Se podrá combatir inmediatamente cualquier intento de soberanía por parte de un país con el chantaje, cualquier fuerza política que sea juzgada contraria al sistema e incluso contra cualquier individuo aislado. Si ya esto es así en buena medida, las posibilidades de control y represión en un sistema totalmente virtual, en el cual lo único que tenemos son impulsos electrónicos en memorias de ordenador, son vertiginosas. Se nos podrá privar de nuestros ahorros en cualquier momento y sin posibilidades de defensa, seremos completamente vulnerables sin que tengamos la posibilidad de defendernos, frente a atracos legales, a “fallos” del sistema o a simple represión administrativa. Con un click del ratón se nos podrá expulsar efectivamente de la sociedad. Fuera del sistema virtual, no podremos ni siquiera comprar una barra de pan o tomar un autobús, quedando obligados a vivir de expedientes o a agachar la cabeza y aceptar una humillante sumisión al Gran Hermano todopoderoso que, ahora sí, es una posibilidad muy real y a la vuelta de la esquina. No es difícil imaginar cómo un elemento antisocial, subversivo o politicamente incorrecto puede ser expulsado de la sociedad incluso sin haber cometido delitos –aunque los delitos de opinión por otra parte son cada vez más- por vía simplemente administrativa. Se trata de la tiranía definitiva. Tiranía que debemos combatir por todos los medios.

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Ciclo "Genealogía de la Moral" (Parte I/IV)
Ciclo "Genealogía de la Moral" (Parte I/IV)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/7/2013

«Bueno y malvado», «bueno y malo» (…) las aves rapaces mirarán hacia abajo con un poco de sorna y tal vez se dirán: «Nosotras no estamos enfadados en absoluto con esos buenos corderos, incluso los amamos: no hay nada más sabroso que un tierno cordero.» - Exigir de la fortaleza que no sea un querer-dominar, un querer-sojuzgar, un querer-enseñorearse, una sed de enemigos y de resistencias y de triunfos, es tan absurdo como exigir de la debilidad que se exteriorice como fortaleza.■ FRIEDRICH NIETZSCHE, LA GENEALOGÍA DE LA MORAL (Un escrito polémico). Alianza Editorial, año 1998. BA 0610, Pág. 59. Traducción de Andrés Sánchez Pascual. I En Más Allá del Bien y del Mal (escrito que junto con Humano, demasiado Humano son de lectura obligada para entender la Genealogía de la Moral), Nietzsche dijo que solamente existe «voluntad fuerte» y «voluntad débil». La voluntad es «mandar» y «obedecer», es ordenar a algo que uno tiene dentro de sí mismo. Quien se beneficie de un mayor espíritu de liderazgo, es decir, quien tenga mayor voluntad de mando, será el más fuerte. Los «pusilánimes», hechos para obedecer, es decir, aquellos hombres de fe, aquellos de la postración ante Dios, que son los que niegan la vida, los que crean mundos imaginarios porque no aman el suelo que pisan, ni el aire que respiran ni el cuerpo que portan -pues la existencia les supera- son los carentes de voluntad y como tales son merecedores de ser esclavos, de ser poseedores de una voluntad de esclavos, de redimirse tal como lo hacen: con su sufrimiento autoinfligido e innecesario, con su apaleamiento existencial y carcelario. Y ante este tipo de seres no hay que bajar la guardia, pues su dialéctica piadosa y tartufesca es veneno para el espíritu noble. ¡Contemplémosles en su calabozo y que oigan nuestra carcajada y nuestro baile al ritmo del soniquete de sus cadenas! ¡Regocijémonos en nuestra «maldad» y despreciemos su «bondad»! –hablemos así para que ellos nos entiendan. Ser fuerte de voluntad no significa ser fuerte físicamente; tener voluntad es, como se ha dicho, esa capacidad del hombre de mandarse a sí mismo, de empujarse, de superarse; es la VOLUNTAD DE PODER, es la fuerza, el dominio, el pastoreo, el enseñorearse con el más débil: toda voluntad lo que quiere es dar rienda suelta a su fuerza, saciar su sed de conquista, etc. Al pusilánime, a ojos de un hombre de voluntad fuerte, solo merece el desprecio y el sometimiento. Aquí vemos pues una de las grandes diferencias entre un Señor y un Esclavo, entre una mentalidad fuerte y una débil, entre los hombres libres o librepensadores, emancipados de toda supeditación metafísica, afirmadores, frente a todo hombre convicto en las redes de la fe y en la negación de los sentidos: son los negadores de la vida, de la belleza, de la fuerza y de todo aquello que signifique elevación. ¡Viva aquellos hombres que no se postran ante Dios! ¡Viva el Superhombre que es toda elevación y amante de nuevos retos, de nuevas guerras...! En definitiva, existen los hombres que se mandan a sí mismos, es más, personas ínclitas en el buen arte del mandar y del obedecer; y luego existen otras personas que solamente saben del arte del obedecer y que necesitan de otra voluntad que satisfaga su carencia en el fornido arte aristocrático del mandar: pero el pusilánime encuentra esa voluntad en las quimeras.... No debemos sentirnos culpables, no debemos sentirnos en deuda con nadie, ¡no permitamos que nos hagan juicios morales, que nos arrepintamos de nuestra fuerza, de nuestra voluntad dominante!, ¡«desjudaizaos», amigos!, ¡sed como una «bestia rubia» triunfal en la batalla, bárbaros, dionisiacos!, ¡zafémonos del resentimiento, no dejemos que crezcan gusanos dentro de nosotros: venganza inmediata u olvidar! ¡Vamos, aves rapaces!, ¿¡acaso no tenéis hambre!?, ¡allá a lo lejos veo oscuros corderos, enseñémosles nuestra alegría y nuestro amor!■ II Han sido los judíos los que, con una consecuencia lógica aterradora, se han atrevido a invertir la identificación aristocrática de los valores (bueno = noble = poderoso = bello = feliz = amado de Dios) y han mantenido con los dientes del odio más abismal (el odio de la impotencia) esa inversión, a saber, «¡los miserables son los buenos; los pobres, los impotentes, los bajos son los únicos buenos; los que sufren, los indigentes, los enfermos, los deformes son también los únicos piadosos, los únicos benditos de Dios, únicamente para ellos existe bienaventuranza, - en cambio vosotros, vosotros los nobles y violentos, vosotros sois, por toda la eternidad, los malvados, los crueles, los lascivos, los insaciables, los ateos, y vosotros seréis también eternamente los desventurados, los malditos y condenados!...» Se sabe quien ha recogido la herencia de esa transvaloración judía...■ FRIEDRICH NIETZSCHE, LA GENEALOGÍA DE LA MORAL (Un escrito polémico). Alianza Editorial, año 1998. BA 0610, Pág. 46. Traducción de Andrés Sánchez Pascual. Posiblemente sea la Genealogía de la Moral el libro más destacado de Nietzsche por la repercusión en su época y en todas las personas que lo leen aún -poseedoras de la cualidad filosófica de “sorprenderse”- , además de por ofrecer una nueva “mirada moral” que desmonta la judeocristiana. En realidad lo que Nietzsche reclama no es una moral en sí si la contrastamos con la moral de las acciones, sino que es una moral relacionada con el ser del hombre noble y aristocrático; es decir, no se juzga a la acción, sino al propio hombre. Así, mientras que los judeocristianos veneran las acciones piadosas y de naturaleza abnegada y masoquista (no sufriente en cuanto que en la vida se sufre, sino que hablamos de dolor autoinfligido) «por doquier» para engrandecer a Dios (una «moral de esclavos»), el «hombre aristocrático» puede tener igualmente una acción a priori (que es lo mismo que decir “en apariencia”) piadosa y abnegada, aunque sea en realidad por exceso de fuerza, por un buen sentido de justicia o simplemente por veracidad y por un respeto a sí mismo (es, en todo caso, un nuevo tipo de piedad, nada judeocristiana: no es por engrandecerse, es por generosidad). Así pues, transcribo (cortar y pegar) estas palabras de la WEB: «Pero Nietzsche, sin embargo, utiliza el término “piedad”, en el sentido de veneración y respeto, como un afecto positivo que se experimenta ante lo sagrado, ante lo insondable de la existencia, ante la grandeza de la naturaleza humana. Es en este sentido como el noble siente respeto de sí mismo, siente por sí mismo, pero no puede sentir por los demás». Así que podemos describir dos tipos de moral: una aristocrática y de señores, otra esclava. La primera de ellas es aquella dicotomía entre «bueno y malo» (gut und schlecht), la otra entre «bueno y malvado» (Gut und Böse). Gut und schlecht: Esta es la «moral de señores», aquí la dicotomía es simple (no por ello sencilla). Lo bueno es lo poderoso, lo fuerte, la fe en sí mismos, la voluntad misma de un ser con conciencia de sí mismo como ser autónomo que ve en los dioses una exaltación precisamente de ese amor a sí mismo y a sus iguales. Sin embargo, lo malo es lo débil, lo pusilánime y sin voluntad (o con una voluntad que solo obedece), y no es merecedor de odio, sino de desprecio. El aristócrata o señor huye de aquello que cría gusanos; así, el odio y el resentimiento, creadores de deudas (“el noble es un ser sin deudas”, el propio Nietzsche lo dirá en varias ocasiones en Genealogía de la Moral), son valores del hombre débil, de aquel que no es capaz de darle libre curso a su fuerza: no solo es esclavo por ello, sino que se esclaviza con mundos imaginarios. Su venganza posterior vendrá con la inversión de valores. Pero en esta antítesis no existía en realidad ese tipo de esclavo que cito ahora mismo. Es esta dicotomía el hombre malo es el débil, sí, pero también un hombre que venera la fuerza: todo un aristócrata en comparación a lo que se convertiría posteriormente, en el «esclavo bueno». Gut und Böse: Con esta dicotomía se consuma la inversión de valores aunque a priori no lo parezca. Critican al fuerte y lo condenan, le llaman «malvado». Ser orgulloso (amarse a sí mismo) y ser fuerte es a partir de ahora denostado. Los oprimidos y débiles exaltarán su pusilanimidad, venerarán la obediencia, la piedad… Eso se ve hoy en día claramente. Ser autónomo es sinónimo de egoísmo, y tal vez lo sea, pero ¿acaso no entiendan que ese egoísmo es toda una generosidad si lo pensamos con buena conciencia?, ¿no es un ser noble y aristocrático pródigo en regalos, un ser bello? ¿Y cuál es su regalo? Pues abre el camino como conquistador con su machete en la maleza de la selva para dar rienda suelta al hombre, para dejar vía libre a toda elevación:con su osadía demuestra que no necesita de nadie, que él mismo se basta. El esclavo, sin embargo, es un NO A LA VIDA, un enterrarse, un estar muerto: es toda antítesis de aquel hombre legislador que somete las cosas a su voluntad, el noble, el superhombre. En definitiva: “Caridad, humildad y obediencia reemplazaron competencia, orgullo y autonomía”. (Ver Friedrich Nietzsche en Wikipedia) Y como bien es sabido, el hombre malo se convierte en bueno y el bueno en malvado. ¡NO A LOS ODIADORES E IMPOTENTES! Odiadores en cuanto maestros del resentimiento, tanto gusano dentro de sí… me imagino al pusilánime (al judío y al cristiano, aunque yo hablaría también del musulmán amenazador y que hoy en día nos atenaza) como carne muerta, sin ser, materia en descomposición. ¿Acaso no lo sea? Lo es ciertamente. Y es que es por ello consecuencia su impotencia, ¡imposible que carne muerta sea pródiga en dar vida y afirmarla! No tiene capacidad de procreación, todo lo que ofrece ya está muerto, son un aborto viviente, la vida les supera, ni siquiera la digieren… únicamente el pecado y el martirio son su casa. «El hombre débil y bueno» ha construido todo su mundo desde la negación. No solamente han invertido la moral –y convertido las acciones en juicios morales– sino que han invertido lo sagrado y natural, acaso no sea lo natural lo sagrado. Para ellos todo es culpable, mientras que para el malvado sólo existe la inocencia y el error, pues no son camellos. En la actualidad, aquellos pusilánimes que se quedaron libres de la intempestiva nietzscheana amenazan al hombre europeo -y acaso ya lo enseñorean desde su negación de la vida y de todo lo bello-. ¡Despertemos los fuertes de voluntad!, ¿no veis que se aprovechan de nuestra pereza, de nuestra falta de valores, hasta de nuestras pobres leyes democráticas? Volvamos a ser legisladores, bárbaros, ¡bebamos la sangre de esos nuevos corderos y comamos su carne cocinada como premonición de victoria! O mejor: ¡sacrifiquemos cerdos y cómanoslos delante de ellos, obliguémosles a comer nuestro cerdo si es necesario y que se traguen su propio vómito! ¡Mandemos a los débiles al desierto! Un nuevo Dios se cierne sobre Europa, un nuevo Dios más ciego que el judeocristiano nos quiere dominar... Estos nuevos vítores de guerra que se escuchan desde lejos me emocionan, ¡ganas de matar un Dios tengo! ¡Cojamos las armas y ganémonos nuestra paz!■ - Textos utilizados para este artículo -

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Vigilancia y seguridad
Vigilancia y seguridad
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/21/2013

LA DICTADURA MUNDIAL (II): Vigilancia y seguridad Retomamos el tema de la dictadura mundial en fase de implantación. En la anterior entrada La dictadura mundial (I): Abolir el dinero en efectivo se comentaba la gradual abolición del dinero en efectivo, que desemboca en una economía totalmente virtual bajo el férreo control y supervisión de los guardianes del sistema. Los posibles desarrollos de este sistema de control total están a la vuelta de la esquina, no sólo en el campo económico; como aviso tenemos el chip biométrico que ya se aplica a mascotas en Estados Unidos y, si se implanta en los humanos, permitirá tenernos bajo vigilancia constante y monitorizados. También aquí se nos dora la píldora con argumentos sobre la conveniencia y la seguridad, más falsos aún que en el caso del dinero, siendo el objetivo real y no declarado controlarnos a todos de la manera más estrecha posible. Ya hoy existe una campaña de propaganda y preparación de la opinión pública para que la población se acostumbre a ser controlada; campaña sibilina, que utiliza los falsos pretextos ya comentados y entre líneas deja entender que quien no quiera ser controlado y vigilado, quien muestre signos de rebelión, es sospechoso sólo por esto. Se estigmatiza por tanto a quien aún tiene el sentido de la libertad y se niega a ser una abeja en una gigantesca colmena. Es decir a quien aún quiere ser auténticamente humano y no un código de barras. Personalmente, y no creo estar solo, no quiero que me controlen por mi bien, no necesito estar vigilado constantemente, no quiero mis movimientos bajo la supervisión del Estado y tampoco que mi vida esté en manos de los bancos. Quiero y acepto vivir en un sistema que me castigue si cometo un delito, con el justo rigor, pero es repugnante estar monitorizado en cada movimiento. Seguramente serán muchos los que, con mentalidad de borregos, acepten esta tiranía de la vigilancia total y pensarán que vale la pena pagar este precio, vivir en la sociedad del Gran Hermano en nombre de la seguridad y la tranquilidad. Pero por desgracia para ellos, están destinados a ser defraudados. Podemos valorar lo que vale el pretexto de la seguridad si consideramos que hasta ayer, en nuestro país y en cualquier otro, cuando no había ni cámaras ni internet ni trazabilidad informática, se vivía con más seguridad. Simplemente porque las leyes se hacían cumplir, los delincuentes eran castigados con el justo rigor, los elementos antisociales y dañinos eran apartados de la sociedad si eran autóctonos, y expulsados sin mayores miramientos si venían de fuera. Es así de simple. La monitorización constante de los ciudadanos no sirve para hacernos vivir más seguros sino para dominarnos mejor. Y los ingenuos que aceptan ser vigilados y controlados en nombre de la seguridad están destinados a sufrir una gran decepción. Porque un sistema que necesita controlar a sus ciudadanos hasta ese punto, obsesivamente - porque evidentemente los considera el enemigo interno - necesita también para mejor guiar el rebaño que las ovejas no vivan nunca del todo tranquilas. Que vivan en el temor del lobo que en cualquier momento puede asomar las orejas. Podemos estar seguros de que siempre habrá alguna atrocidad, alguna matanza, algún loco o enemigo de la sociedad que consiga filtrarse entre las mallas de la vigilancia. Porque el sistema del control total los necesita. Existirán siempre, por tanto, los lobos solitarios o las Al Qaedas de turno y sus acciones atroces. Si no aparecen se los inventarán, porque los necesitan, y naturalmente los malos serán atrapados enseguida de manera muy edificante para los ciudadanos. Así se matan dos pájaros de un tiro: por un lado la gente tendrá siempre algo de miedo y así se la controlará mejor, por otro lado todos quedan convencidos de que es necesario que el Estado nos vigile a todos. En la novela de Orwell – a la cual es forzoso referirse una y otra vez - de vez en cuando caían bombas sobre la ciudad, por obra del mismo gobierno, para que la gente no olvidase que estaba en guerra. Las mismas ideas fueron expresadas hace ya mucho por Benjamin Franklin - que por lo demás me cae algo gordo pero aquí tenía razón - cuando afirmaba que quienes sacrifican la libertad en aras de la seguridad no merecen ni la una ni la otra, y acabarán sin tener ni libertad ni seguridad. Palabras sabias siempre olvidadas por la estupidez humana, que parece atraída una y otra vez, fatalmente, por los proverbiales caminos pavimentados de buenas intenciones que llevan al infierno.

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Más publicidad "feminazi" aceptable
Más publicidad "feminazi" aceptable
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/24/2013

Así de directo: una mujer pisando la cabeza a un hombre. Esa es la imagen, y esa es la idea que el feminazismo pretende difundir por todo el mundo. La publicidad es su mejor aliada. Se trata como no de una imagen en la que tiene mucho que ver el sexo. Con un gran componente sexual, la idea se vuelve más simbólica y efectiva para nuestro subconsciente. Vuelvo a repetir ¿qué habría ocurrido si se hubiesen invertidos los papeles, él pisándole la cabeza a ella? ¿por qué esto sí es aceptable? ¿por qué tenemos que tolerarlo? Adjunto el link con el lugar donde se produjo la noticia: Es impresionante, incomprensible... atención a las respuestas que dan algunos y algunas para justificar este tipo de publicidad abajo en esa página donde aparece la noticia. Está claro, a los hombres hay que tratarlos de manera más degradante que a las mujeres, ellas son intocables. http://blogs.lainformacion.com/treintaymuchos/2013/05/19/un-cartel-publicitario-que-seria-un-escandalo-mundial-con-el-sexo-al-reves/

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Preámbulos del sueño
Preámbulos del sueño
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/17/2013

link: http://www.youtube.com/watch?v=-4YEW8uibkY (…) Morality would frown upon Decency look down upon The scapegoat fates made of me But I promise you, my judge and jurors My intentions couldn’t have been purer My case is easy to see (…) Depeche Mode, Walking in My Shoes Suena de fondo una bella melodía, ¿serán los pájaros? No, es una vieja canción, un himno para muchos. Daorino aparta su edición de Así habló Zaratustra en la mesita de noche y se tumba en la cama. Muchas cosas le nublan la cabeza, muchas cosas le inundan, le ahogan, le preocupan y le hacen sentir mal. ¡Mal de pensadores… el miedo a sus propios pensamientos! “Para pensar hay que ser valiente, para pensar hay que atreverse, el miedo me estimula y me anima”, se dice Daorino. Daorino habla mucho solo, y es que no necesita a nadie para sentirse oído, “¿yo no valgo?, ¿acaso yo no soy mi cura ante la soledad?, ¿acaso no es mi soledad mi propia compañía?”, se dice. Y es que Daorino ha tenido que aprender a convivir consigo mismo, ha tenido que aprender a reconciliarse consigo mismo, ha tenido que aprender a querer ser él mismo… Continúa sonando una melodía, pero una melodía diferente que mantiene el ambiente de placer intacto. Y es que la música es un puente entre lo material y lo espiritual. De pronto Daorino se convierte en música, se funde con el ambiente, y convertido en instrumento, jala de las cuerdas vocales: ¿En qué mundo vivimos? Incluso el más vulgar de los seres quiere que te arrodilles ante él. Prefiero morir aplastado por una masa inconmensurable de miserables antes que vivir humillado. El problema de la modernidad es que derechos se les regala a todo aquel que los pide o no los merece o necesita. Algo regalado a cualquiera no puede tener valor, yo quiero regalos que me hagan sentir afortunado y elevado. Yo prefiero ganarme mi propio derecho y dárselos a aquel que prefiere obligaciones. Por ello, qué me importa la Ley de los más, yo me rijo por la mía propia, por mis valores, por lo que mi sudor ha conquistado. Y derechos es lo que quieren los débiles, y el poderoso, demagogo que es, se los da, pues también es débil, porque su poder se basa en el soborno y no en la autoridad; y deseosos de regalos está la plebe, entonces ¿qué habrá que darles cuando ya no haya derecho alguno que regalar? El hombre necesita autoridad y disciplina, obligaciones y valores también; el hombre necesita un destino y un orden. También requiere de la libertad, pero de aquella que no le aleje de todo lo anterior. La libertad, destructora de mundos, idea sanguinaria donde las haya, ha matado más hombres que Dios. En su nombre el hombre ha cometido lo indecible. El verdadero compromiso social debe estar alejado de ese concepto de la libertad que nos ha gobernado hasta entonces, deberíamos incluso destronarla, pues no es un ideal, sino la antesala al infierno y al desorden espiritual y racional. No hay que creer en la libertad, pues no existe tal cosa, ¡nos hemos peleado durante milenios por nada!, ¡hemos justificado nuestros actos por lo inexistente, por un fantasma!; es por ello por lo que toca recapacitar y pensar en luchar por lo que realmente importa y por lo que realmente es y dejar de lado a los fantasmas idílicos. Mi libertad es poder aplacar a mi enemigo, y la libertad de mi enemigo es poder aplacarme a mí; libertad es poder morir por mi familia o por mi tierra y poco más. ¿Dónde hay sitio para la libertad si ésta sólo existe cuando algunos hombres imponen su criterio? La libertad no puede tener muchos amos, sólo uno; la libertad es mandar y obedecer, mandar y que te obedezcan: todo lo que nos cuentan sobre la libertad es mentira. Libertad es cuando me digo “esto no debo hacerlo” y ¡no lo hago!, negando al deseo que habita en mí su capricho, a veces pernicioso. ¡Ahí se ven a los verdaderos hombres, a aquellos que aplacan sus deseos!; y libertad es la relación entre el buen señor y el buen vasallo, que es la relación de reciprocidad entre el buen mandar y el buen hacer. Y por encima de todo ello subsiste un profundo respeto. Amor al prójimo es lo que hoy se destila, un amor al prójimo que es lo mismo que decir me odio a mí mismo. Nada de lo que uno hace para sí es bueno, por ello hay que regalarse al prójimo. ¡Oh, europeos, hasta vosotros mismos os ofrecéis como ofrenda! El amor al prójimo es el peor de los amores, es peor que poner la otra mejilla. Amar al prójimo es reconocer que uno no es merecedor de su propio amor, cuando nuestro amor propio es el único que merecemos y el único que nos hace mejores, fuertes y seguros; está bien que nos amen, pero que sea un amor traducido en admiración y respeto… ¡y por supuesto hemos de ser merecedores de ese amor y despreciar el amor de los mediocres! Por supuesto, no hay que desdeñar al resto, sobre todo a tus iguales. Pero el prójimo es listo, más que el que regala. El que recibe quiere recibir más hasta conquistarte definitivamente. ¡Amadores del prójimo!, ¿no sois demasiado prolíficos regalando vuestro amor incluso al que os señala con la daga?, ¿no es eso vuestra debilidad? ¿No está en definitiva mal enfocada vuestra esplendidez? Los nuevos amos del desierto son quienes reciben vuestro amor, y decirme: ¿por qué amáis a quien os quiere poner de rodillas mirando el suelo? El que viene de fuera sólo merece nuestra desconfianza y a veces hasta nuestro desprecio y un tiro en la sien, pero parece que el cristianismo laicista, llámese marxismo, llámese ilustración, herederos todos ellos del cristianismo… os han borrado la identidad y todo valor por el que luchar: ¿habéis olvidado de dónde venís? Del desierto vino la cruz a conquistarnos y triunfaron, todo lo que fue bello sucumbió… ahora viene de nuevo del desierto un nuevo odio bajo la luna y las estrellas y todo aquello que a pesar de todo seguía siendo bello será velado bajo un oscuro manto. ¿Volverá Roma a caer? Pobres hombres que sólo aman lo débil y lo foráneo, pobres hombres que se han olvidado de sí mismos, tanto que de tanto olvido ya desconocen su origen, su cultura y lo afortunados que son de formar parte de la raza de los vencedores y conquistadores, de la raza de los héroes, de la raza de los amados por los dioses. Por nuestras venas corre la sangre de generaciones y generaciones, a ellos les debemos nuestra vida y nuestra herencia; pero hoy, hoy traicionamos todo lo sagrado, lo sagrado ya no existe, lo sagrado es una entelequia. Con la sangre hoy se juega a la alquimia, diluyendo en una sola fórmula toda la diversidad humana… ¡Oh, Europa!, ¿perecerás por la mano de alquimistas o recuperarás de nuevo el gusto por el campo de batalla? Benoist dice: «El que las sociedades más ricas sean también las más depresivas demuestra que el dinero no da la felicidad y que la alegría de vivir no es una cuestión de nivel de vida material o de poder adquisitivo». Todo el mundo lo ha pensado alguna vez. Quizá el hombre encuentre goce en la ausencia de alegría, lo cual tal vez sea lo mejor debido a que posiblemente no todos serían capaces de controlar fuerza tan totalitaria e incontrolable. Mejor para los menos, porque la alegría sólo debe estar en manos de los privilegiados, de los que dicen sí a la vida y no lloran por lo banal y material. Los objetos viven fuera de nosotros y nos manipulan, ¡oh, paradoja!, ¿somos objetos de los objetos? ¿No hemos dado vida al objeto, no adquiere el objeto un nivel casi de sujeto? De seguro es que el objeto no tiene derecho alguno pero si es cierto que ejerce su poder por derecho propio. Lo inanimado y la vida inerte se apoderan de la vida… ¡¿no os dais cuenta?! ¡Eso es la deshumanización, eso es la decadencia! Yo quiero ser aquel que no es objeto, yo quiero ser ese cuerpo que es en sí voluntad, quiero el poder sobre mí mismo y sentir la única libertad que puedo alcanzar: el poder total sobre mí, el triunfo de mi voluntad sobre mí, mi autoconquista, mi autopastoreo… ¡yo soy mi destino! ¿Y sobre los caminos indirectos hacia la verdad? ¿Existen tales caminos? Mucho tiempo creo yo que se pierde buscando dichos caminos. No hay caminos, es todo campo a través, hay que coger la poda y el machete y avanzar. Y es que la única verdad posible de conocer es aquella que se esconde detrás de las falsedades. Más sencillo es entonces esclarecer una mentira que buscar una verdad. La mujer es como la tierra, de ahí todas esas diosas… lo de madre patria no tiene ninguna connotación insustancial, no es una definición gratuita, por lo demás define claramente la naturaleza femenina. La tierra es fértil y dadora de vida: quien odia su patria, quien reniega de ella, odia y reniega de su verdadera madre. El hombre es un agricultor y un guerrero y, al igual que conquista o siembra la tierra, marcha hacia la mujer para someterla y asediarla; y es que la mujer necesita de una buena poda y de una buena embestida, exige del hombre sus mejores estrategias y máxima astucia, necesita de ellos sus buenas herramientas para que les marquen su destino natural e indispensable, el más importante de todos: dar hijos. Todos los hombres y la tierra, el hombre y la mujer, la misma cosa en proporciones diferentes. ¡Qué pocos hombres quedamos! ¡Y como ya quedan pocos hombres las mujeres se pierden! Y Así habló Daorino. La música dejó de sonar. Luego se durmió y soñó con cacerías de jabalíes y borracheras en cervecerías regentadas por generosas, dulces y voluptuosas mujeres sonrosadas.■

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El gran hermano electrónico para niños sebosos
El gran hermano electrónico para niños sebosos
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/29/2013

Leo acerca de e-TIOBE, una "terapia inteligente" para combatir la obesidad infantil, que quiere poner en marcha el Hospital General de Valencia. El problema es la legión de niños que hoy en día son gordos y sebosos, porque se mueven poco, comen mucho, mal y sobre todo pasan horas interminables solos en casa, atiborrándose de comida basura mientras se queman el cerebro con videojuegos y televisión. El artículo original es el siguiente: http://www.elmundo.es/accesible/elmundosalud/2008/11/26/tecnologiamedica/1227704876.html Bueno, pues la idea grotesca que alguien ha conseguido parir es simplemente monitorizar a los niños electrónicamente: cuánto caminan, cuántas calorías consumen, el ejercicio que realizan...el pobre niño no va a poder ni siquiera ir al retrete sin que el médico se entere. Por no hablar de cuando asome la pubertad y el chavalito se empiece a hacer pajas... Vamos, que el chivato electrónico va a controlar si el niño camina mucho o poco, cuántas horas pasa tumbado delante de la televisión...hace falta tener mentes realmente perversas para crear este engendro y hace falta ser tontos del culo para pensar que servirá de algo. Desde luego no para corregir la obesidad: para saber que el niño no se mueve basta mirarle las chichas, sin tanta gilipollez electrónica; y si sus padres no son capaces de educarle, desde luego no van a hacerlo los ridículos juegos y realidades virtuales con consejos para una vida sana, que es otro aspecto del proyecto. ¿Entonces? ¿Para qué sirve esta estupidez? Para lo que sirven todas las estupideces costosas: hacer ganar dinero a alguien. En este caso a una alianza de universidad, empresa y política que se va a poner las botas con el dinero de todos. Nada nuevo, por supuesto: en general el despilfarro de recursos en cosas inútiles es directamente proporcional a la cantidad de parásitos anidados en las administraciones públicas. Hasta debe existir algún modelo matemático sobre el asunto. Pero se puede sacar más punta a la cosa y atisbar el futuro que esta gente está preparando para nosotros. Cito palabras textuales: "Sacar el hospital a la vida cotidiana de la gente". O sea que quieren transformar la vida en un tratamiento. Más claro agua: en sus sueños húmedos esta gente ve un mundo donde todos somos pacientes, controlados, monitorizados por un enjambre sofocante e impertinente de médicos, psicólogos y expertos que miden cada cosa que hacemos, aconsejan, regulan y nos administran tratamiento. Pues si odian tanto la vida como para considerarla una enfermedad que necesita tratamiento, que se autoadministren el tratamiento definitivo, que se tiren por la ventana y nos dejen vivir en paz de una vez, porque no es la vida la patología, son ellos la patología. Más inquietantes palabras textuales: "Todo lo necesario para que el niño cumpla con las pautas marcadas de la manera más natural". Pautas Marcadas. El niño tiene que seguir pautas marcadas, organizadas, estudiadas y medidas ya desde pequeño, animándolo, felicitándolo y premiándolo. Como el perro de Pavlov. Y naturalmente sin castigos (vade retro...). Esta gente piccola piccola debe de pensar que el arte de vivir es algo así como los procedimientos de un manual de calidad. Consejo para niños monitorizados: atad el cacharrito electrónico al gato y luego dadle de comer una pequeña albóndiga con cinco guindillas picadas, escondidas dentro.

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