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Usuario (Argentina)

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Lloran los consoleros: FM17 gratis por este finde
InfoporAnónimo3/23/2017

Sports Interactive va a abrir el FM17 de forma gratuita al mundo durante varios días con la intención de captar nuevos clientes y dar la posibilidad a aquellos que aún no lo hayan probado a hacerlo. No se trata de una demo, se tratará del juego completo sin restricciones. La promoción comienza hoy, de jueves 23 de marzo a las 5pm y terminará el domingo 26 a las 8pm. Para activarlo, tendréis que ir al perfil del Football Manager en la plataforma STEAM. A disfrutarlo, que sólo quedan unas pocas horas. COMO SABRAN, EL FOOTBALL MANAGER ES UN TITULO EXCLUSIVO DE PC, ALGO QUE LOS CONSOLADORES NUNCA PODRAN TENER JAJAJAJAJJA LLORA PEPELUI

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Los capitulos de los simpsons que nunca pasan en la tele
Los capitulos de los simpsons que nunca pasan en la tele
InfoporAnónimo2/15/2015

A continuación les daré una lista de los capítulos de los simpsons que nunca pasan en fox y telefe que estan buenísimos Llévate a mi esposa Es el capitulo en que homero se gana una harley davidson en un concurso de baile y al ver una serie de television de pandillas de motos decide juntos con moe, lenny, carl y flanders armar su propia pandilla a la cual la llaman Hell`s Satans, lo que no saben es que otra pandilla de Bakersfield se llama igual. La misma se dirige a Springfield con la intencion de matar a Homero pero deciden quedarse en la casa y hacer una fiesta interminable. El Autobús de la Muerte Los chicos de la escuela primaria de Springfield se van a hacer un modelo de las Naciones Unidas, pero el micro se cae al agua y todos quedan atrapados en una isla desierta. Mientras, Homero quiere poner un servicio de Internet. Fin de semana con burns Homero se hace adicto a la marihuana medicinal, logrando que Burns lo nombre vicepresidente de la Planta de Energía Nuclear de Springfield. Bart contra australia El gobierno de Australia no se impresiona con una llamada de broma de Bart y quiere que pida perdón en persona. Y ustedes linces cuales agregarian?

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Como es el taringuero? Pasa papu
Como es el taringuero? Pasa papu
HumorporAnónimo9/17/2015

Hola tarvirgueros en este post voy a enumerar las características que tiene un taringuero de ley. Bueno comencemos: Música: Al taringuero promedio le gusta muchísimo el Metal y todos sus subgéneros. Este es un tema que resume el gusto musical del metalero taringuero link: https://www.youtube.com/watch?v=s-AMAIUBBhU Pero también se caracteriza por respetar a otros géneros musicales tales como el Rock, Punk y el Grunge En cuanto a los géneros musicales que mas odia son el Reggaeton, la cumbia, el pop. Ademas odia en demasía al Indio Solari, al que considera un vende humo y chorro. Ideología: La ideología política del taringuero de pura cepa se caracteriza por simpatizar con ideas nacionalistas, fascistas y liberales. El taringuero le banca los trapos al Capitalismo y desdeña al socialismo y el comunismo. Tiene una mentalidad pro-europa y pro-rusia. En su sociedad utópica no entran los pueblos originarios y de países limítrofes, solo esta puede ser conformada por europeos, preferentemente arios y nórdicos. En Argentina adhiere al partido político Pro, de Mauricio Macri y abomina al Frente para la Victoria. Es ateo, es decir niega rotundamente la existencia de un Dios y se apoya en la Ciencia para que la misma les de todas las respuesta ante sus dudas existenciales. Que carrera estudia?: El taringuero promedio se caracteriza por estudiar algun tipo de Ingenieria. Preferentemente Ing. en Sistemas, Informatica o Electronica. Las carreras como Filosofia, Historia, Sociologia, bueno en sintesis todas las relacionadas a las Ciencias Sociales son para este individuo un reverenda mierda. Relaciones Sociales: El taringuero promedio no tiene o tiene muy pocos amigos. Es asocial y esto le impide tener algun contacto con seres del sexo opuesto. Hobbies: Gusta de jugar muchos videojuegos, en especial mmorpg`s Deportes: No practica ningun deporte pero le gusta mucho opinar del tema, en especial sobre futbol. Bueno linces hasta aca llego este crap...

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Por qué Latinoamerica no se desarrolla economicamente?
Ciencia EducacionporAnónimo10/22/2017

En este post voy a desarrollar algunos puntos sobre la debilidad de la teoria de la dependencia y tambien ofrecer una explicacion al atraso tecnologico y economico de América Latina respecto a los paises centrales. Sin mas preambulos, comencemos: La debilidad de la teoría de la dependencia Esta corriente dentro del pensamiento marxista es inaugurada por Ruy Mauro Marini, que en su obra “La dialéctica de la dependencia” desarrolla la famosa “Teoría de la Dependencia”, en la que pretende explicar la situación de Latinoamérica frente al mundo, apoyándose en la obra de Karl Marx “El Capital”. El problema de Ruy Mauro Marini es que parte de un axioma errado, la idea de “intercambio desigual”, que explicaría el retraso histórico de las fuerzas productivas en América Latina frente al fuerte desarrollo de las mismas en los países centrales. Pero, ¿qué es el intercambio desigual? Marini explica que Latinoamérica se inserta en el mercado mundial vendiéndole materias primas baratas a los países centrales, estas materias primas baratas le permiten a los países centrales aumentar su plusvalía relativa gracias a que puede garantizar la reproducción de la capacidad de trabajar de sus obreros a un menor costo. Pero, ¿en qué afecta a América Latina esto? Marini nos dice que, debido a las caídas graduales de los precios internacionales de las materias primas y, a la necesidad de los países latinoamericanos de importar bienes industriales, estos últimos pierden riqueza. Esto se debe a que los países latinoamericanos caen bajo las garras del Capital Monopolista de los Países Centrales, que imponen sobreprecios a los bienes industrialesy como los países latinoamericanos no tienen capacidad alguna de imponer precios terminan perdiendo riqueza. En esto consiste básicamente la premisa del intercambio desigual que plantea Marini. Esta idea del intercambio desigual genera lo que Marini llama “la super-explotación”, que nos es más que pagar salarios que no permitan garantizar la reproducción normal de la fuerza de trabajo , esta super-explotación se debe a que la pérdida de riqueza de los países periféricos frente al constante aumento de la misma en los países centrales obliga a que los capitales asentados en Latinoamérica tenga que super-explotar a la fuerza de trabajo para mantener su tasa media de ganancia. Esto a su vez, según Marini, ataca al capital también, ya que las pobres condiciones de vida que la super-explotación provoca en la clase obrera, no hace más conspirar contra el desarrollo progresivo de un mercado, debido a que el obrero tiene nula capacidad de consumir. Esto explicaría para Marini la debilidad de las burguesías nacionales en Latinoamérica. Lo que en realidad no ven los teóricos de la teoría de la dependencia y los partidos de Izquierda que pretenden organizar su acción política a través de este posicionamiento teórico, es que el monopolio no está del lado de los países centrales sino de los países dependientes. Quien tiene el monopolio de un bien no reproducible es el país exportador de bienes primarios. Este bien no reproducible no es más que la tierra, y la renta de la tierra es la que le permite a estos países obtener una ganancia extraordinaria . El problema con los planteos de Marini es que ve al capitalismo mundial como una sumatoria de países, organizados jerárquicamente, y no como una unidad. La esencia del capitalismo es la unidad y de esa unidad nace la división internacional del trabajo. Pero la apariencia del Capital, que confunde a muchos marxistas, es que su acción política es nacional, cuando en realidad el Capital es nacional en su forma, pero internacional en su contenido. Ante esto no hay forma de pensar al problema del desarrollo desigual como consecuencia de una anomalía en el capitalismo, que es el monopolio, sino como la dinámica natural del Capital, en si desigual. Ahora, hay que explicar porque el Capital en Latinoamérica tiene un bajo desarrollo. Como los países centrales, al ceder parte de su plusvalía al comprar materias primas a los países latinoamericanos, tienen la necesidad de instalar capitales con tecnología obsoleta en esos mismos países. Esto les permite recuperar parte de la plusvalía que cedieron al importar bienes primarios. Pero, ¿por qué se asientan estos capitales con baja tecnología y aún así pueden tener rentabilidad? Porque los países latinoamericanos, gracias a esa ganancia extraordinaria producto de la renta de la tierra, le subsidian a estos capitales, que sin ese subsidio no tendrían otra opción que incorporar mejor tecnología y aumentar así su productividad. En este contexto no tienen necesidad de mejorar las fuerzas productivas ya que los subsidios le permiten mantener la tasa media de ganancia. Pero, ante esto, ¿qué pasa con la super-explotación? Cuando ocurre una caída de los precios internacionales de las materias primas los países latinoamericanos emplean las siguientes estrategias: debidamente la super-explotación si opera en Latinoamérica, pero no con la lógica que plantea Marini (Para compensar lo que se pierde en el comercio exterior) sino que opera para sostener a estos capitales ineficientes, con bajo desarrollo tecnológico. Otra forma de sostener a estos capitales es con el mecanismo de la deuda. Bibliografía: -BARAN. P y SWEZZY. P (1982). El capital monopolista. Siglo Veintiuno Editores. México -IÑIGO CARRERA, J. (2017). La renta de la tierra: formas, fuentes y apropiación. Imago Mundi. Buenos Aires -MARINI, R. (1991). La dialéctica de la Dependencia. México. Ediciones Era -http://pendientedemigracion.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital3/

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Zurditos refutan a libertarios y anarco-capitalistas
Ciencia EducacionporAnónimo11/26/2017

La relevancia del tema justifica que le dediquemos tiempo y espacio en esta pagina, en donde por solo pegarle a los zurdos se abandona el espíritu critico. Yo, personalmente, no soy zurdo (entendiéndolo como el típico militante de izquierda, pro URSS, pro Cuba o Guevarista), pero se puede adscribir a la teoría marxista sin asumir un compromiso político (de hecho, dentro de la línea marxista existen intelectuales que a partir Marx destrozan a los regímenes socialistas). Como es conocido, la teoría del valor trabajo de Marx es la base de su explicación del origen del plusvalor. De manera que sustenta la crítica del modo de producción capitalista. La teoría del valor utilidad, por el contrario, niega que el capitalismo sea un modo de producción basado en la explotación, y se presenta como una alternativa radical a la teoría de Marx. Vamos a ser un repaso de las principales concepciones, tanto de la escuela austriaca como de la teoría de Marx. Teoría del valor utilidad austriaca La idea primordial de los austriacos es que el valor deriva de la utilidad que el consumidor asigna al bien que compra. Por eso, el énfasis está puesto en la relación del individuo con sus necesidades y el bien. “El valor de los bienes se fundamenta en la relación de los bienes con nuestras necesidades, no en los bienes mismos”, escribe Menger (p. 108). En consecuencia, el valor “es la significación que unos bienes concretos o cantidades parciales de bienes adquieren para nosotros, cuando somos conscientes de que dependemos de ellos para la satisfacción de nuestras necesidades” (pp. 102-3). La valuación que realiza el consumidor consiste en preferir un incremento particular de una cosa sobre incrementos de cosas alternativas (una forma de evitar la objeción conocida como “la paradoja del diamante y el agua”, ver más abajo). El individuo establece una escala o ranking de preferencias, y los precios constituyen el reflejo de esa escala. Por lo tanto, y siempre según los austriacos, el valor no se produce ni puede producirse. De ahí que rechacen la tesis de que el capital genere valor y que el interés se explique por la productividad marginal del capital; o que el salario sea igual a la productividad marginal del trabajo. Como explica Böhm Bawerk, la producción sólo genera bienes que tienen valor a partir de la valorización que hacen de ellos los consumidores. De aquí también que el valor de los medios de producción se establezca por imputación “hacia arriba”, a partir del valor de los bienes finales, o de consumo. Por ejemplo, el precio de una herramienta que se utiliza para producir bauxita deriva de la utilidad del consumo del aluminio; utilidad que determina la utilidad de la alúmina y por lo tanto su precio; del que a su vez se deriva la utilidad y el precio de la bauxita; de la que a su vez se deriva la utilidad y el precio de la máquina que permite extraer la bauxita. Los austriacos sostienen que esto no tiene nada de artificioso, y que cualquiera puede deducir muy fácilmente la forma en que se determinan los precios. El valor, según esta óptica, siempre deriva de la significación que los consumidores finales dan a los bienes. Teoría marxista del valor La teoría de Marx sostiene que el valor es generado por el trabajo humano; por eso tienen valor las mercancías que son reproducibles con trabajo humano. En el capítulo 1 de El Capital Marx define al valor como tiempo de trabajo socialmente necesario, objetivado, en la mercancía (ampliamos más adelante). Esta idea general, sin embargo, es presentada en dos instancias que se corresponden tanto a la concatenación lógica de los argumentos, como al desarrollo histórico. La primera, contenida en los primeros capítulos de El Capital, supone una sociedad de productores simples de mercancías, y la libre competencia. Esto significa que todavía no hay capital, trabajo asalariado ni plusvalía. Dado que la tesis central es que el trabajo es la única fuente de valor, se desprende muy fácilmente (una demostración rigurosa más adelante) que en una sociedad de productores simples de mercancías (esto es, con tasa de ganancia cero) los precios son, aproximadamente, directamente proporcionales a los tiempos de trabajo requeridos para su producción, dada una tecnología e intensidad promedio. Naturalmente, la idea de que la única fuente del valor es el trabajo humano social es el basamento de todo el desarrollo teórico posterior de Marx. Es que admitida la tesis, deberá admitirse luego que la plusvalía es tiempo de trabajo no pagado. Por eso los economistas austriacos están obligados a criticar la teoría de Marx en este nivel. De manera que nos focalizaremos en este análisis de Marx, que a su vez contiene una crítica a cualquier intento de explicar el valor por la utilidad. La segunda instancia de la presentación de Marx ocurre cuando tenemos en cuenta que en el modo de producción capitalista las mercancías no se intercambian como productos de productores simples, sino como productos de capitales que exigen participación en la masa global de plusvalía en proporción a su magnitud, aunque sus composiciones de valor (esto es, de capital constante y capital variable) sean distintas. Por lo tanto, las mercancías, en tanto productos del capital, se intercambian a precios que oscilan en torno a los precios de producción. Es que a través de los mecanismos competitivos surge una tasa media de ganancia que determina el recargo que el capitalista hace sobre los costos de producción (lo invertido en salarios y medios de producción). Es lo que en los libros de texto de economía aparece como el mark-up, del que nadie parece dar cuenta teórica. En la teoría de Marx ese mark-up está determinado por la ley del valor trabajo. Vemos entonces que Marx sostiene que los precios en la sociedad capitalista no pueden ser proporcionales a los valores. Por eso distingue dos escenarios, uno que corresponde a una sociedad de productores simples de mercancías, otro configurado por la producción capitalista de mercancías. De manera explícita sostiene que los precios directamente proporcionales a los valores corresponden a “un estadio muy inferior al intercambio a precios de producción, para el cual es necesario determinado nivel de desarrollo capitalista” (p. 224, t. 3). Los precios de producción, en cambio, corresponden a un modo de producción capitalista. Entonces que el caso de la producción simple de las mercancías puede considerarse una variante del caso particular (composiciones orgánicas iguales en todas las ramas) de la explicación más compleja, referida a los precios de producción. Críticas sin sustento Si bien el nudo de las diferencias entre los marxistas y austriacos está en los argumentos en torno al capítulo 1 de El Capital, los austriacos insisten en que la teoría de Marx fracasó a causa de la distinción entre precios directamente proporcionales a los valores (correspondientes a una sociedad sin capital) y precios de producción (correspondientes a una sociedad capitalista). La crítica se desarrolla en base a tres argumentos: el primero atribuye a Marx ideas que no dijo; el segundo afirma que hay contradicción lógica entre los dos tipos de precios; el tercero sostiene que el planteo es incorrecto porque es complicado, y esa complicación deriva de postulados ad hoc. En relación al primer argumento, el falseamiento de lo planteado por Marx se advierte claramente en la Historia del pensamiento económico de Murray Rothbard, en el capítulo dedicado a la teoría económica de Marx, en el volumen 2. Para aquellos que no lo conozcan, digamos que Rothbard, fallecido en 1995, continúa siendo uno de los principales referentes de la corriente austriaca. Sus obras se han traducido a varios idiomas, se utilizan como libros de texto, y dentro de la escuela se lo cita aprobatoriamente con frecuencia. Pues bien, Rothbard afirma que, según Marx, en la sociedad capitalista los precios son proporcionales a los tiempos de trabajo empleados en la producción. Sin embargo, Marx dice explícitamente que no son proporcionales. Rothbard también sostiene que Marx no solucionó la cuestión planteada por el hecho de que, según la teoría del valor, el trabajo es la fuente de la plusvalía, las composiciones orgánicas entre ramas difieren, y las tasas de ganancia tienden a igualarse. Falso de nuevo, Marx dejó una solución al problema. A Rothbard puede no gustarle, pero no puede negar que está presentada la solución a un problema en el que se había trabado Ricardo. Rothbard también afirma que a causa de las contradicciones que enfrentaba en su teoría, Marx “muy pronto dejó de trabajar en El Capital”. Pero éste es otro disparate: Marx trabajó en esa obra hasta poco antes de morir; de hecho, le dedicó 38 años de su vida. En este punto entonces es necesario hacer una observación de método: toda crítica exige como premisa el rigor, y éste debe empezar por reconocer el principio de “realismo epistemológico” en referencia a los textos. Como dice Umberto Eco, las interpretaciones de texto son abiertas, pero esto no puede tomarse como sinónimo de arbitrariedad, ni para hacerles “decir” lo que nos conviene. Por caso, no se puede atribuir a Marx la idea de que el trabajo tiene valor; o que la tierra es capital; y similares afirmaciones, como hacen libremente los economistas austriacos. Este proceder, además, nos obliga a estar siempre despejando falsedades y confusiones, con el resultado que se oscurecen los argumentos principales. Curiosamente, por otro lado, Rothbard afirma que los marxistas “no actúan como científicos honestos” (p. 449, t. 2). Voy ahora al segundo cargo austriaco, que dice que Marx incurrió en contradicción lógica al afirmar la existencia de los dos tipos de precios. Para sostener esta acusación, y teniendo en cuenta el principio aristotélico de no contradicción, habría que demostrar que Marx afirma que un mismo sujeto (en este caso, el modo de producción capitalista) tiene, bajo el mismo respecto y contemporáneamente, dos determinaciones opuestas (precios directamente proporcionales a los tiempos de trabajo y precios determinados por la igualación de la tasa de ganancia). Por supuesto, los economistas austriacos no tienen manera de demostrarlo, porque Marx dice precisamente lo opuesto. Sin embargo, insisten con la cantinela de la “contradicción”. Por último, tenemos la crítica que dice que la distinción entre los dos tipos de precios de Marx es un agregado ad hoc, para “salvar” afirmaciones anteriores, y por eso conforma una teoría demasiado complicada. La crítica sin sustento se centra en las distinciones entre valores y precios, entre valor de la fuerza de trabajo y trabajo, y entre tierra y capital. Se trataría de soluciones propuestas por Marx a problemas específicos, no generalizables, y concebidas para salvar el núcleo central de su teoría de supuestas anomalías (es lo que se entiende en filosofía por explicaciones ad hoc). La respuesta a esta crítica es sencilla: no existen los planteos ad hoc cuando las distinciones conceptuales se corresponden con el desarrollo lógico. En otros términos, para decir que se trata de soluciones específicas agregadas a posteriori del planteo conceptual primero, hay que demostrar que no existe conexión interna entre las categorías tratadas y esas “soluciones”. Y esto es lo que no pueden hacer los críticos austriacos cuando abordan la teoría de Marx. Por ejemplo, ya en el mismo planteo de qué es valor está contenida la distinción entre valor y precio, así como la tesis de que el trabajo no tiene valor. No se puede entender la noción de valor, presentada por Marx en el capítulo 1 de El Capital, si se pasan por alto estas cuestiones, ya que son inherentes al concepto. Pero Rothbard, ni siquiera se detiene en ella, y por eso no tienen manera de demostrar que, por ejemplo, la distinción entre valor y precio sea un postulado ad hoc. Pero si aquí no hay solución específica, mal se puede afirmar que hay contradicción entre valor y precio de producción; o que el último constituye una solución ad hoc para proteger la teoría del valor de eventuales refutaciones. Ante esto, sólo quedaría como recurso a los críticos afirmar que la teoría de Marx debe de estar equivocada porque los conceptos en sí son complicados (una pelotudez lisa y llanamente). Con lo cual tendríamos como bonita conclusión que la validez científica de una teoría estaría condicionada a la simpleza de sus afirmaciones. Algo así como “cuanto más simplota una teoría, tanto mejor”. Pero este criterio llevaría al desastre a cualquier ciencia. ¿Qué diríamos del físico que rechazara la teoría de la relatividad, o la mecánica cuántica, por ser “demasiado complicadas”? En particular, las relaciones sociales son complejas, y por eso no siempre se dejan captar con las nociones simples, que son las que generalmente expresan los fenómenos de “superficie” de la sociedad. Bibliografía Fuglie, K.; J. McDonald, E. Ball (2007): “Productivity Growth in U.S. Agriculture”, United States Department of Agriculture, Economic Research Service, September. Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI. Menger, C. (1985): Principios de economía política, Madrid, Orbis. Rothbard, (1995): Historia del pensamiento económico, Madrid, Unión Editorial. RESUMEN LVL 5: Lo que determina, en primera y ultima instancia, el valor de una mercancía es el tiempo de trabajo socialmente necesario que se empleo para producirla, no de la utilidad que le den los consumidores FUENTE: https://rolandoastarita.blog/2014/03/12/teorias-del-valor-austriacos-vs-marxistas/

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Libros para saber de economía argentina
Ciencia EducacionporAnónimo12/18/2017

En este post voy a enumerar los libros mas pertinentes para los linces que quieran adentrase en la historia económica de nuestro pais. Aclaro que esta es una lista confeccionada en base a mi propia formación intelectual. Sin mas preambulos, comencemos: Critica del Marxismo Liberal, de Juan Kornblihtt: En este libro Juan Kornblihtt discute con numerosos autores que defienden la teoria del capital monopolista y, por ende, una etapa del capitalismo en donde la ley del valor no rige y la competencia entre capitales deja de darse en el terreno del mercado para pasar al campo de la lucha imperialista. Ademas, rebate a la idea de que en Argentina exista un "capitalismo deformado". La renta de la tierra: formas , fuentes y apropiación, de Juan Iñigo Carrera Iñigo Carrera analiza en este libro las caracteristicas de la Renta de la Tierra y sus implicancias en la acumulación de capital. Este es un libro vital para entender las particularidades de Argentina , ya que la renta de la tierra en nuestro pais es la base por la cual se sustenta nuestra economia. Desarrollo del Capital Monopolista en Argentina , de Oscar Braun En esta pequeña obra, Oscar Braun sostiente la teoria de que en Argentina el bajo desarrollo de las fuerzas productivas tiene su causa por culpa del Capital Monopolista de los paises centrales. En la Critica del Marxismo Liberal Kornblihtt le hace una critica feroz. Economia politica de la dependencia y el subdesarrollo: tipo de cambio y renta agraria en la Argentina , de Rolando Astarita En esta obra Astarita, centrandose en el analisis de la renta de la tierra, busca rastrear las raices de la dependencia economica de Argentina . Interesante obra para contraponerla con la de Iñigo Carrera, ya que los dos autores pese a estudiar el mismo objeto llegan a conclusiones muy distintas. La economía politica argentina : poder y clases sociales (1930-2006), de Monica Peralta Ramos En esta obra Peralta Ramos aborda de manera acabada la historia economica de Argentina desde la extension de la ISI hasta el siglo XXI. Argentina , ¿Colonia Financiera?, de Adrian Salbuchi En esta obra Salbuchi sostiene que la aplicacion del modelo Shylock para la Argentina genera un estado de dependencia politica y economica. Partiendo de las ideas de Silvio Gesell, aporta otra mirada a las clasicas visiones sobre la historia economica argentina Los tratados de paz por la guerra de Malvinas, de Julio Gonzalez En este libro Julio Gonzalez partiendo de un hecho concreto, el Tratado de Madrid de 1990, analiza la situacion economica actual de Argentina . Muy recomendable su lectura

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Libros para comprender el Peronismo
Ciencia EducacionporAnónimo12/21/2017

En este post voy a dar a conocer los principales libros para comprender el fenómeno del peronismo desde dos posturas: una en defensa del peronismo y otra en clave critica. ¿Por qué hago este post? Porque estoy cansado de que esta página se opine al aire sobre un fenómeno tan complejo como el peronismo, que hasta el día de hoy sigue desvelando a los historiadores y generando acalorados debates. Libros en defensa del Peronismo: Ni yanquis ni marxistas: PERONISTAS! de Diego Mazzieri El último Perón, de Javier Garín La hora de los pueblos, de Juan Domingo Perón El Estado comunitario, de Jaime de Mahieu Economía Peronista, de la Editorial Mundo Peronista Criticas al Peronismo: estudios academicos Estudio sobre los orígenes del Peronismo, de Murmis y Portantiero Autoritarismo, Fascismo y Populismo Nacional, de Gino Germani El peronismo y la cultura de izquierda, de Carlos Altamirano Sindicalismo y Peronismo, de Hugo del Campo La plaza es nuestra, de Eduardo Sartelli (Páginas 63 a la 89) Los tres peronismos, de Ricardo Sidicaro Manuales de Historia Argentina del Siglo XX: Capitulos dedicados al peronismo Historia economica, social y politica de la Argentina, de Mario Rapoport Estado, sociedad y economia en la Argentina, de Noemi Girbal Blacha Si conocen otros libros o papers académicos dedicados al abordaje del peronismo no duden en ponerlos en los comentarios

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Más Ingenieros ¿más crecimiento para la Argentina?
Más Ingenieros ¿más crecimiento para la Argentina?
Ciencia EducacionporAnónimo4/20/2018

Aclaraciones previas: El post está escrito con un lenguaje que se pretende comprensible para la mayoria de los lectores. No es un escrito academico, sino ensayístico. Este post buscara refutar uno de los argumentos más esgrimidos en Taringa acerca de la relación entre el crecimiento del país y el aumento de la matrícula en las carreras de ingeniería. La mayoría de los comentarios en posts sobre política, economía y, sobre todo, en los de política universitaria, dejan ver que estudiar Ingeniería y apoyar al incremento de las matriculas en esta rama hará que el país crezca y sea potencia mundial. Además argumentan mediante comparaciones muy ridículas, que las disciplinas humanísticas son un aguantadero de vagos y una carga para el Estado, de modo que su eliminación supondrá un avance para el país. Estos análisis son muy reduccionistas, producto del marcado idealismo que tienen. Además, denotan una clara ignorancia acerca de cómo funciona la economía y las relaciones sociales. Aclaraciones conceptuales: la idea de “crecer” Este tipo de argumentos juegan con la idea de crecer en un sentido bastante vago, pero que está relacionado estrictamente al crecimiento económico. Por ende habría que determinar cuáles son las bases del crecimiento económico y como el aumento de las matriculas en Ingeniería suponen la variable clave para hacer despegar el progreso económico. El crecimiento económico fue una idea instalada ya desde la época de los economistas clásicos (Smith y Ricardo). Básicamente para estos, y sin entrar a hilar fino, si se dejaba al mercado actuar libremente todos los países alcanzarían un desarrollo supremo. Este análisis concebía al mercado en su estado más puro regido por una competencia perfecta, que solo podía ser perturbada por “agentes externos”: el Estado y los Monopolios. Esta idea de crecimiento económico asegurado mediante el desenvolvimiento sin trabas del mercado fue el puntapié inicial para un enorme circo político. En la década de los 50 del siglo XX desde ciertos grupos de economistas en América Latina se comenzó a preguntar por qué luego de 150 años de acción de una “competencia perfecta” los países latinoamericanos eran subdesarrollados. Para estos economistas que luego conformarían la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) el resultado del subdesarrollo era porque los Estados latinoamericanos no se implicaron en la economía. De esta manera se basaron en la teoría económica de Keynes y en el Estructuralismo muy en boga en esos tiempos para darle base teórica a las políticas desarrollistas, que comenzaron a aplicarse en Argentina y Brasil sobre todo. Desde estas dos corrientes (hay mas) se busca explicar que el crecimiento económico es una tarea voluntarista. Solo faltaría dejar al Mercado librado o hacer que los Estados se impliquen más, para desarrollar la economía y hacernos a todos más felices. Por eso, los argumentos de algunos taringueros, beben de estas teorías, porque creen que con más Ingenieros recibidos inmediatamente habrá más industrias. Estos razonamientos, tanto los liberales, desarrollistas y taringueros, son errados, ya que no comprenden cómo funciona la competencia capitalista. Cómo funciona la competencia capitalista Les explicare con una metáfora. Los argumentos liberales y keynesianos plantean que la competencia es como un partido de Golf. Como todos sabrán en el Golf se juega contra uno mismo, nadie te puede molestar (por ejemplo interponerse en tu línea de tiro), porque el hacerlo implica la descalificación inmediata. Por eso para ganar en Golf solo debes luchar contra tú mismo, estar concentrado y tratar de meter la mayor cantidad de pelotas en el Green con la menor cantidad de golpes. Pero la competencia capitalista no es un partido de Golf, no se juega contra uno mismo, sino que siempre va a haber alguien enfrente y ese alguien te puede complicar mucho. De esta manera la competencia capitalista se asemeja a un partido de futbol. Boca y el Real Madrid de los galácticos se enfrentaron el 2000 por la Intercontinental, nadie daba un peso por Boca, pero finalmente el equipo que tenía a un buen jugador y 10 patas duras se llevó el título, mientras que el equipo de las estrellas quedo humillado. Así es el Capitalismo. Traslademos este ejemplo a la Argentina. Podemos tener el mejor presidente, el mejor Ministro de Economía y la mejor política económica (como el Real Madrid) pero siempre hay alguien enfrente que nos puede ganar, por más débil que sea (Boca). Esto se debe a que en el capitalismo no podemos controlar conscientemente la economía y las leyes que la rigen (como el Real Madrid no pudo controlar el juego de Boca), así que no existe competencia perfecta (como lo plantean los liberales) si no competencia anárquica (como la explica Karl Marx). El filósofo de Tréveris descubrió que las relaciones sociales de producción capitalistas dominan a los hombres y no los hombres a ellas, por eso la competencia se torna anárquica (un capitalista no sabe a ciencia cierta si ganara dinero hasta tanto no venda la mercancía). Así que a la luz de este análisis no tiene sentido seguir pensando que a más Ingenieros más crecimiento económico, ya que sería caer en un razonamiento idealista y voluntarista, sin mencionar lo estúpidamente reduccionista que es. El capitalismo argentino: sus características El capitalismo argentino es, siguiendo con el ejemplo del futbol, como un equipo de B Metropolitana. River Plate y Estudiantes de BA se enfrentaron en la Copa Argentina del 2013, con victoria de los de Caseros por 1 a 0. Pero, probablemente, de 10 partidos que se jugaran entre River y el pincha de Caseros River hubiera ganado 9, solo que ese día le toco perder. Por eso Argentina como unidad capitalista, en el Mercado Mundial, es como el pincha de Caseros, puede ganar eventualmente, pero existen altas probabilidades de que pierda en la mayoría de los enfrentamientos. Con esto quiero decir que el Capitalismo Argentino es chico, porque su escala de acumulación es pequeña. Por poner un ejemplo el PBI de Japón en 2016 fue 4.939 billones USD, mientras que el de Argentina fue de 545.9 miles de millones. No hace falta entrar en detalles para ver la monstruosa diferencia en la acumulación entre los dos países. Más o menos se necesitan 40 Argentinas para hacer un Japón. Este simple dato refuta la idea de competencia perfecta y le da la derecha a la de competencia anárquica. Pero ¿Por qué Argentina, con todos sus recursos, es un capitalismo chico? La respuestas es porque llegamos, siguiendo con las metáforas, tarde a la joda. La revolución industrial fue gracias al motor de la Industria Textil, y ésta recién se asentó en el país en 1930. Lo mismo pasó con la Ind. Automotriz, que comenzó hacia fines del s.XIX y recién llego a la Argentina en la década de 1960. Así podemos seguir horas con las demás industrias. ¿Por qué los Mundiales de Futbol siempre los ganan las selecciones de las mismas confederaciones? Porque fueron las primeras en jugar a este deporte. Lo mismo pasa en el capitalismo. Argentina si pudo llegar temprano a la joda y levantarse las mejores minas en ciertas ramas, como por ejemplo la agropecuaria (por tener las mejores tierras) y la de tubos sin costura (Siderca). Pero, en el grueso de las ramas, somos como Sacachispas. Conclusiones: ¿Por qué Argentina tiene pocos Ingenieros? Porque tiene los que necesita, ni más ni menos. Para que tener más Ingenieros si nuestro Capitalismo es pequeño. Hacer que se reciban más Ingenieros sin aumentar la escala de acumulación de capital solo generará que haya más Ingenieros manejando taxis y atendiendo kioscos. Las industrias no se crean con más Ingenieros, sino con Capitales. Y una vez que se tiene el Capital esas Industrias deben ser competitivas a escala mundial, para que no quiebren. Podrían evitar la quiebra si el Estado les subsidia (como el 99% de nuestras burguesías) pero sería seguir manteniendo vivo a un paciente en estado vegetativo. Ni bien se termine la guita comienzan a quebrar (como está ocurriendo ahora). De yapa, los comentarios que se inspiraron a este post:

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Peron: uno de los padres de la flexibilización laboral
Peron: uno de los padres de la flexibilización laboral
Ciencia EducacionporAnónimo4/26/2018

Suele creerse que el avance sobre nuestras condiciones de trabajo empezó en los ’90, de la mano del riojano patilludo. La flexibilización sería obra del “falso” peronismo de Menem. El original, el “peronismo de Perón”, representaba otra cosa. Otro mito, pues el General fue el “Primer flexibilizador”. En 1952 se inició el segundo mandato del General, que se inauguró con el Segundo Plan Quinquenal. En medio de una crisis económica, el gobierno naturalmente pretendía descargarla sobre nuestras espaldas. Así fijó el congelamiento de los salarios por dos años. El paso siguiente se dio en 1954, cuando se convocó el Congreso de la Productividad. Con este, se pretendía avanzar sobre las condiciones laborales, como lo pedían las patronales. Básicamente se trataba de reducir el ausentismo, introducir salarios atados a la producción, disponer libremente de los trabajadores dentro de la fábrica, y reglamentar (y limitar) el poder de las comisiones internas. Un plan a la medida de la burguesía. El intento, sin embargo, no llegó a buen puerto y no hubo medidas concretas al respecto. Esto puede llevar a pensar que los planes fracasaron. Sin embargo, si se leen los convenios colectivos de las diferentes ramas de la producción, encontramos que el panorama no fue tan desalentador para los burgueses. En algunos gremios, los trabajadores lograron poner un freno y obtener conquistas, pero en muchos otros no e incluso se produjeron retrocesos notables. De conjunto hubo efectivamente una avanzada de los intereses de los capitalistas. El primer punto en el que se lograron avances patronales fue la jornada laboral. En la industria cervecera y en telefónicos, por ejemplo, se establecieron turnos rotativos. De este modo un trabajador tenía un día horario de mañana, otro día de tarde y otro día de noche. Una forma de trabajo agotadora que no solo afecta la salud (física y mental) sino que impide cualquier tipo de organización del hogar. En la industria láctea y en molinos se mantuvo, pese a los reclamos, el trabajo a jornal: cuando hay trabajo, los obreros trabajan y cobran, cuando no, no. En segundo lugar, hubo avances en la “polifuncionalidad”. Con el objetivo de exprimirnos lo más posible, los patrones siempre buscan reducir los “tiempos muertos”. Una forma es asignándonos diferentes tareas. Un ejemplo de ello fueron los choferes, que “solo” trabajan frente al volante. Para evitar eso, se les pretendía fijar la tarea de carga y descarga de bultos. En varios convenios se comenzó a hablar de “tareas complementarias” y de “colaborar” en tareas que no eran las propias. En tercer lugar, distintos convenios establecieron cláusulas que fijaban aumentos de productividad y obligaban a los obreros a aumentar la producción. En confección de lonas y toldos se impuso: “1. Frente al derecho a trabajar, la obligación de producir; 2. Frente al derecho de la retribución justa, la obligación de compensar el salario con rendimiento” Finalmente, también se buscó avanzar en la tercerización. En ferroviarios la patronal, es decir el Estado, quiso eliminar la obligación de efectivizar al personal que hubiera trabajado un año como provisorio y defendió que estos debían tener menos derechos sociales y laborales. No lo logró por la resistencia obrera. Estos ejemplos, que podrían haber sido muchos más, ponen sobre la mesa el verdadero carácter del peronismo. Lejos de ser un representante de los intereses de los trabajadores, fue el gendarme de la ganancia de los capitalistas. Cuando estos necesitaron ajustar cinturones (los nuestros, claro), Perón no lo dudó y actuó: avanzó sobre las condiciones laborales para explotarnos más y mejor.

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Lula y el PT: descubriendo su mentira
Lula y el PT: descubriendo su mentira
Ciencia EducacionporAnónimo6/11/2018

Uno de los discursos más repetidos por buena parte de la izquierda dice que Lula y el Partido de los Trabajadores constituyen una alternativa progresista frente a “la derecha neoliberal”. Incluso dirigentes y militantes que admiten que no votarían por Lula en caso de elecciones, sostienen que el líder del PT defiende un programa más favorable para la clase obrera que lo que pueda encarnar cualquier opción de la centroderecha. El enfoque que defiendo es muy distinto. Sostengo que los gobiernos de Lula da Silva y Dilma Rousseff no se distinguieron, en lo esencial, de lo que hicieron o hacen los gobiernos habitualmente considerados “de centro”, o incluso “neoliberales”. En particular, porque no alteraron en ningún sentido profundo las características del capitalismo dependiente brasileño. Por eso, cuando se agotó el “viento de cola” de la suba de los términos de intercambio, la economía de Brasil entró en la pendiente que desembocó en la profunda recesión de 2014-2016. Y en continuación con la política aplicada hasta entonces, el gobierno de Rousseff respondió a esa crisis con las mismas recetas de la tan denostada “derecha neoliberal”. A los efectos de aportar elementos para el análisis, en lo que sigue presento una relación de cómo se desenvolvió este proceso entre 2003 y 2016. El criterio que me ha guiado es oponer al relato “nacional y popular” datos y hechos empíricamente registrables. Dejo a la voluntad del lector hacer las comparaciones que crea convenientes. Por ejemplo, comparar las políticas latinoamericanas usuales de inflation targeting –subir la tasa de interés, atraer capitales especulativos y apreciar artificialmente la moneda para domar la inflación- con lo que hicieron en su momento los gobiernos de Lula o Rousseff. A pesar de que la nota tiene una longitud mayor de la acostumbrada en este blog, no la he dividido en partes a fin de que se disponga de un panorama de conjunto de la economía de los tiempos petistas. Por último, salvo indicación específica, los datos que presento están tomados de las páginas web del Banco Central do Brasil y del Ministério de Desenvolvimiento, Industria e Comércio Exterior. Los gobiernos de Lula Lula asumió su primer gobierno en 2003 con un programa económico que en muchos sentidos continuaba la política del presidente Fernando Henrique Cardoso, con su acento en la estabilidad de precios y el superávit fiscal. Más aún, inmediatamente después de asumir, Lula aplicó la política de superávits fiscales por encima de lo que pedía el FMI. Además, el Banco Central elevó la tasa Selic (tasa de interés de referencia) con el argumento de combatir la inflación. El gobierno se justificó diciendo que era necesario dar confianza a los mercados y a los inversores. Sin embargo, en el primer año de Lula presidente las inversiones productivas no llegaron (sí las especulativas de cartera), y el ajuste en el presupuesto terminó en una caída de la demanda. Ese año la economía creció apenas un 1,1%, menos que en 2002 (había crecido 3,1%). La situación sin embargo comenzó a mejorar a partir de 2004, con el aumento de la demanda mundial, de China en primer lugar, y la devaluación del real. Es que si bien el real se había revaluado –debido a la entrada de capitales-, estaba por encima del nivel previo a la devaluación de 2002. Con base 100 en 2000, en abril de 2002 el tipo de cambio real era 110 y en octubre pasó a 177; y en junio de 2004 estaba en 147 (datos tomados de Pierre Salama, “Reprimarización sin industrialización, una crisis estructural en Brasil”, Herramienta, marzo 2016. http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-58/reprimarizacion-sin-industrializacion-una-crisis-estructural-en-brasil). [Aclaración: la suba del tipo de cambio significa que la moneda se deprecia, y viceversa]. En consecuencia, en 2004 las exportaciones crecieron un 32%, las importaciones un 30% y el neto de la balanza comercial mejoró un 37%. En 2005 las exportaciones volvieron a crecer 22,6%, contra un aumento de las importaciones del 17,1%, y el neto comercial mejoró otro 32%. La demanda se recuperó y en 2004 el PBI creció 5,8%; en 2005 aumentó 3,2%. De todas formas, el gobierno siguió aplicando una política monetaria “ortodoxa”. Por ejemplo, en 2005, ante un aumento de la inflación, el Banco Central volvió a elevar la tasa Selic y se elevó el superávit primario, llevándolo al 4,8% del PBI. La justificación seguía siendo “dar confianza a los mercados”. En 2005 Brasil canceló toda la deuda con el FMI. En 2006 se acentuó el “viento de cola”, ya que comenzó la pronunciada suba de los precios de las materias primas, que alcanzaría su pico en 2008. Esta mejora de los términos de intercambio permitió disimular los problemas de competitividad de la economía de conjunto, agravada por la apreciación del real operada en esos años: a mediados de 2008 el dólar estaba por debajo de los 1,6 reales. De nuevo, con índice 100 en 2000, el tipo de cambio real en octubre de 2008 era 85 (Salama, cit.). Esta apreciación del real impulsó el aumento de las importaciones. Por eso, a pesar de la mejora en los precios de los productos de exportación –soja y mineral de hierro en primer lugar- el neto comercial se redujo de 46.400 millones de dólares en 2006 a 24.900 millones en 2008. Naturalmente, el aumento de las exportaciones promovió una fuerte expansión de la producción agrícola y del agro-negocio. También de la producción minera y el petróleo. Además, aumentó el consumo, gracias al aumento del salario mínimo y del empleo. Pero también el consumo fue impulsado por un fuerte crecimiento del crédito privado entre 2005 y 2008 (véase IMF, “Brazil. Selected Issues”, 14/10/2016, https://www.imf.org/external/pubs/ft/scr/2016/cr16349.pdf). Además, a partir de 2006 el gobierno aumentó la inversión en infraestructura (Programa de Aceleramiento del Crecimiento), y se incrementaron los salarios. El PAC tuvo como eje a la petrolera estatal Petrobras y un programa de inversiones en energía. Lo cual ayudó a sostener el crecimiento económico, aunque no se alteró cualitativamente el nivel de inversión (véase más abajo). Impulsada por estos factores, durante el primer gobierno de Lula (2003-2006) la economía creció a una tasa promedio anual del 3,5%; y durante su segundo mandato (2007-2010) al 4,6% anual. La inflación disminuyó al 5,1% en 2010, contra el 12,5% en 2002. La deuda pública, que representaba el 60,6% del PBI en 2002, fue del 39,6% en 2010. Las reservas internacionales que en 2002 eran de 58.600 millones de dólares, en 2010 alcanzaban los 285.700 millones. A su vez, con el crecimiento económico la tasa de desocupación pasó del 10,5% en 2002 al 5,7% en 2010. A lo largo de la primera década de los 2000 se generaron 21 millones de puestos de trabajo. Sin embargo, el 98,4% de esos nuevos trabajos lo fueron con ingresos de hasta 1,5 salario mínimo. De hecho, hubo concentración de empleos en la base de la pirámide social: disminuyeron los puestos de trabajo sin remuneración, y en el otro extremo los empleos mejor pagados, de 5 salarios mínimos o más. El resultado fue que en 2010 los trabajadores con ingresos de hasta 1,5 salario mínimo representaban la mitad de las ocupaciones en Brasil (véase Gabriel Casoni, “Brasil: un gigante social – Notas sobre la clase obrera brasilera”, Esquerda Online, 9/4/2017, https://esquerdaonline.com.br/2017/08/27/brasil-un-gigante-social-notas-sobre-la-clase-trabajadora-brasilera/). Por otra parte, aumentó significativamente el salario mínimo. Además, se extendieron los planes sociales. El principal fue Bolsa Familia, para casi 13 millones de familias. A resultas de estas evoluciones, el porcentaje de la población con ingresos por debajo de 2,5 dólares diarios (medido a paridad de poder adquisitivo) pasó del 26,7% en 2002 al 15,3% en 2009. Esto significó que unos 26 millones de brasileños salieron del nivel de pobreza. Además, se achicó la desigualdad: el índice Gini (mide desigualdad de ingresos, 0 es igualdad absoluta, 1 es máxima desigualdad) bajó de 0,6 en 2002 al 0,54 en 2009. Aunque la desigualdad en Brasil –al igual que en casi toda América Latina- se mantuvo a nivel muy elevado, en términos relativos. En definitiva, y con esos resultados, en 2010 Lula dejaba la presidencia con el 80% de aprobación, y era elogiado por gente tan diferente como podían ser Bush y Chávez. El Economist y el Financial Times aprobaban su gestión, pero también la aplaudían medios de izquierda y hasta algunos marxistas. Lula era considerado en todos lados un gran estadista. En palabras de Perry Anderson, “bajo cualquier criterio Luiz Inácio Lula da Silva es el político más exitoso de nuestro tiempo” (“Lula’s Brazil”, London Review of Books, 31/03/2011, https://www.lrb.co.uk/v33/n07/perry-anderson/lulas-brazil). Más aún, buena parte de la militancia “nacional y popular” confiaba en que, bajo conducción de Lula, Brasil se transformara en el eje de la integración latinoamericana, y pusiera límites a EEUU. Esto es, un capitalismo brasileño transnacional puesto a jugar del lado de los “antiimperialistas”. Débil desarrollo de las fuerzas productivas Por aquellos años de esplendor del lulismo, sus apologistas dijeron que el crecimiento económico, la caída de la pobreza, el aumento de las reservas y la baja en el endeudamiento eran las bases de un sólido desarrollo en el largo plazo. Un ejemplo de este tipo de análisis lo encontramos en las publicaciones de Clacso de 2010 o 2011. Sin embargo, el “modelo” era mucho más débil de lo que aparecía en superficie, o de lo que pretendían los defensores de Lula. La razón fundamental es que durante aquellos años de fuertes ingresos no hubo cambios significativos en la productividad industrial y en la industria capital fijo intensivo. En otros términos, las mejoras en los índices sociales no tuvieron correlato en un desarrollo importante de la productividad del trabajo, ni de la industria, en particular, de las industrias de alto valor agregado. En este respecto, Pierre Salama (citado) habla de una reprimarización de la economía. Escribe: “La parte de la industria de transformación brasileña en la industria de transformación mundial (en valor agregado) es de 1.8% en 2005 y luego en 2011 de 1.7% luego de haber sido de 2.7% en 1980, según el banco de datos 2013 de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo). Según la misma fuente, en China, esa parte era de 9.9% en 2005 y de 16.9% en 2011. Por lo tanto baja relativamente en Brasil mientras que aumenta fuertemente en China. Las exportaciones de productos manufacturados retroceden en términos relativos en Brasil, pasando del 53% del valor de las exportaciones en 2005 al 35% en 2012, en beneficio de las exportaciones de materias primas agrícolas y no es sino desde febrero de 2016 que aquellas crecen de nuevo después de la fuerte devaluación y de la caída del precio de las materias primas” (p. 16). Agrega Salama que más allá del éxito de algunos sectores industriales, como el aeronáutico y en cierta medida el automóvil y la industria petrolera, “la desindustrialización se desarrolla desde los años 1990 y se acentúa en los años 2000 con la pérdida relativa de la competitividad de la industria de transformación, a la cual se añaden las infraestructuras de transportes deficientes (vías férreas, instalaciones portuarias y aeroportuarias, rutas), y las capacidades energéticas insuficientes” (pp. 16-7). Salama también señala que con tipo de cambio bajo, baja productividad y presión salarial, se combinan los elementos para una crisis potencial. Desde el enfoque sobre tipo de cambio que hemos explicado en otras notas del blog (véase aquí, aquí, aquí, por ejemplo) diríamos que el tipo de cambio no se correspondía con la baja productividad relativa de la economía, y en particular de la industria. Incluso la inversión en infraestructura, a pesar de muchos anuncios rimbombantes, no ha significado un cambio cualitativo en el desarrollo. Entre 2008 y 2013 el promedio de inversión pública y privada en infraestructura, en relación al PBI, fue del 3,1%. Lejos del 6,2% que recomienda la CEPA, para un desarrollo sostenible. Refiriéndose a Brasil, en 2016 Oxford Analytica señalaba: “El transporte público es una fuente clave del malestar ciudadano y el llamado “costo brasileño”, vinculado a la pobre infraestructura para el transporte de carga, reduce la competitividad y la inversión” (“Low investment restricts Latin America infraestructura”, https://dailybrief.oxan.com/Analysis/GA213433/Low-investment-restricts-Latin-American-infrastructure, 8/09/16). Agreguemos que en 2014 la inversión en infraestructura fue del 3,3%, y en 2015 del 1,72% del PBI (Infralatam, http://es.infralatam.info/dataviews/226323/infraestructura-agregada-todos-los-sectores/). Una consecuencia de esta debilidad de la inversión en infraestructura fue la insuficiencia de la provisión de energía eléctrica, que empezó a evidenciarse hacia 2014. En cuanto al promedio de inversión, se mantuvo por debajo del 20% del PBI en la mayor parte de los gobiernos del PT, como lo muestra el siguiente gráfico. Elaboración propia en base a datos Banco Central de Brasil Un nivel muy por debajo de los alcanzados en China o Corea. Subrayemos que la inversión es el principal motor de una demanda sostenida, y de la reproducción ampliada de capital. El consumo, en el mediano o largo plazo, no puede jugar este rol. Como contrapartida, es de destacar que las elevadas tasas de interés internas promovieron, durante años, la especulación financiera. Esto es, en un contexto de bajas tasas de interés en los centros del capitalismo mundial, floreció el negocio del carry trade. El mismo consiste en tomar créditos a baja tasa de interés en un país, y colocar el dinero en el país de alta tasa. Estas entradas de capital ayudaron a financiar los déficits de cuenta corriente, y posiblemente también impulsaron el crédito doméstico. Pero siempre encierran el riesgo de una reversión súbita de estos flujos de capital cuando los inversores pierden confianza. De ahí que “el mantener la confianza de los mercados” sea un objetivo inscrito en la misma mecánica de esta forma de crecimiento. Hacia la crisis A partir de 2009 y producto de la crisis mundial, las exportaciones se ralentizaron. Además, en los años siguientes, e mpulsado por la entrada de capitales –las tasas de interés en Brasil eran notoriamente más elevadas que en los países adelantados- el real se volvió a apreciar (el índice se ubicó en 74 en junio de 2011; Salama, cit.). Dada la baja productividad ya mencionada, y en el contexto de presión a la baja de la demanda mundial, la disminución del neto comercial fue inevitable: las importaciones crecieron a una tasa superior a las exportaciones. En 2014 el saldo de la balanza comercial incluso fue negativo en algo más de 4000 millones de dólares. En consecuencia, la balanza de cuenta corriente tuvo un déficit acumulado en los 5 años que van de 2010 a 2014 de más de 326.000 millones de dólares. Por otra parte, el crédito privado se contrajo a partir de 2008, dado el interés de los bancos privados, en una situación de crisis financiera mundial, por reforzar sus balances. Tengamos en cuenta que la expansión del crédito, durante los gobiernos del PT, fue muy significativa: como porcentaje del PBI pasó del 25% en 2004 al 55% al final de 2015 (véase IMF, 2016, citado). En 2009, y como consecuencia directa de la crisis mundial, el PBI de Brasil se contrajo 0,2%. Con la recuperación de la economía mundial, en 2010 creció 7,5%. Pero ello ya no significó una vuelta a las tasas de crecimiento de los “años dorados”. La situación de la economía brasileña era globalmente frágil. Frente a este panorama, ya antes de terminar su segunda presidencia Lula comenzó a aplicar una política “ortodoxa” de reducción del gasto público. En consonancia, el Banco Central mantuvo la tasa de interés elevada. El primer gobierno de Dilma Rousseff continuó esa política: reducción del gasto público (aunque se mantuvo la Bolsa Familia) y tasa de interés elevada, a lo que agregó la restricción del crédito. Las calificadoras internacionales de riesgo elevaron la clasificación de Brasil. Una señal de que el gobierno de Dilma Rousseff era considerado “responsable”. Sin embargo, la economía se había desacelerado: entre 2011 y 2013 el PBI creció a un promedio del 2,9% anual. La crisis En octubre de 2014 Dilma Rousseff ganó el balotaje en las elecciones presidenciales, aunque por un margen muy ajustado (51,6% de los votos contra 48,4% para Aécio Neves, del PSDB). En su campaña denunció repetidamente el “plan de ajuste neoliberal” que impondría Neves en caso de triunfar. Sin embargo, apenas asumió como presidenta formó un gabinete para el ajuste y la disciplina fiscal. Un personaje representativo de esta orientación es Joaquim Levy, que había sido funcionario de Lula, y antes funcionario del FMI. Fue designado ministro de Hacienda. Popularmente se lo apodaba Manos de Tijera, debido a su obsesión por recortar el gasto público. Otro nombramiento significativo fue el de Katia Abreu como ministra de Agricultura. Los defensores del medio ambiente la llamaban “Miss Deforestación”. Abreu había recibido críticas por oponerse a la Reforma Agraria y se la consideraba partidaria del agro-negocio. Por aquellos días el periódico brasileño Valor Económico afirmó que Dilma había capitulado ante los mercados. Y Levy decía que su objetivo era echar las bases de un desarrollo sólido, y fortalecer la confianza de los inversores. El gobierno apretó entonces en el ajuste fiscal: se redujeron las inversiones públicas, y el gasto estatal, incluidas las partidas para salud y educación. También se endurecieron las condiciones del crédito. Para mejorar la situación externa, el gobierno devaluó el real, lo que significó una reducción del salario. El gobierno buscaba animar la inversión, pero esta fue afectada negativamente por la caída de los precios de las materias primas, incluido el petróleo; el endurecimiento de las condiciones financieras; y la desaceleración de la demanda mundial, combinada con sobrecapacidades en sectores claves de la economía global, como fue el caso de las mineras. De conjunto estos elementos provocaron una brusca reducción de los planes de inversión de Petrobras y otras grandes empresas del sector extractivo (véase IMF, “Brazil, Staff Report IV Article Consultation”, 2016, https://www.imf.org/external/pubs/ft/scr/2016/cr16348.pdf). La reducción de la inversión, combinada con el “ajuste” fiscal en marcha, y la caída del crédito, explican la desaceleración de la demanda. A este panorama sumemos que en marzo de 2014 estalló el escándalo del Lava Jato. La opinión pública se enteró entonces de que Petrobras y las grandes constructoras se ponían de acuerdo para sobrefacturar, y pagar coimas a políticos. Petrobras representaba el 10% del PBI, era la empresa modelo del desarrollismo nacionalista progre, y el eje en torno al cual se produciría la expansión del capitalismo brasileño en América Latina y África. Un proyecto de expansión articulado por los grandes conglomerados, incluido Odebrecht. Sin embargo, Petrobras había sido saqueada para engrosar los bolsillos de fracciones de la alta burguesía y políticos, incluidos elevados dirigentes del PT. Perjudicada también por la caída de los precios del petróleo, en 2015 la empresa había perdido la mitad de su valor bursátil. El clima de negocios empeoró notablemente. 2014 fue el año del descenso hacia la crisis. El PBI aumentó apenas el 0,5% y la inversión se contrajo 5,6%. El déficit público creció hasta el 6,7% del PBI, no obstante los “ajustes”. En 2015 la recesión se profundizó. A pesar de ello, el Banco Central todavía elevó la ya elevada tasa Selic (del 11% en octubre de 2014 al 14% en junio de 2015). De manera que ese año el PBI cayó 3,8%; el PBI por habitante el 4,3%; y la inversión se desplomó un 22,6%. En 2016 el PBI bajó otro 3,6%; el PBI por habitante 4,2%; y la inversión cayó 11,3%. De conjunto, desde el inicio de la recesión se perdieron 2,7 millones de puestos de trabajo formales; la mayor parte en la industria y la construcción. En septiembre de 2016, esto es, para la época en que Dilma Rousseff era desalojada de la presidencia, había 12 millones de desocupados. La tasa de desempleo era del 11,2% (contra 6,55 a fines de 2014). La deuda pública en porcentaje del PBI alcanzaba el 78,4%; al asumir Rousseff era del 56% del PBI. La herencia política del PT eran Temer y su plan de ajuste. A la vista de estos resultados –y de la frustración y desmoralización a la que se llevó a los sectores populares- parece difícil sostener la tesis de que el PT, o el lulismo, representan una alternativa progresista para los trabajadores.

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