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Por qué The Cure rompió su promesa y vuelve después de 26 años Los shows en Ferro de 1987 fueron una lección de rock; te contamos los motivos por los que a Robert Smith le llevó casi tres décadas animarse a venir nuevamente a Buenos Aires, dos días antes de que toque en River lA NOCHE MAS OSCURA. Robert Smith el 17 de marzo de 1987 en Ferro. La noche del martes 17 de marzo de 1987, los miembros de The Cure estaban en los vestuarios de la cancha de Ferro, ubicados debajo del campo de juego, esperando salir a tocar. Si sentían que algo raro flotaba en el aire, no lo demostraban. Tomaban vino, comían algo, conversaban amablemente. No había jeringas ni histeria. Era sólo otro show en el culo del mundo, una nueva escala en el largo viaje de una banda de rock en su momento de gloria, sin afectación ni divismo. Para el público argentino era un acontecimiento único: un grupo anglo que llegaba a un estadio local en su pico artístico y popular. "De pronto empezamos a escuchar un griterío infernal", recuerda Fabián Couto, encargado de acompañar a los Cure de sol a sol en Buenos Aires. "Para saber qué estaba ocurriendo corrí la tapa de acero, la que cubre la entrada del túnel por donde salen los jugadores; del otro lado había corridas y la gente gritaba. Justo cuando voy a cerrar esa compuerta, veo a centímetros de mi nariz cómo un fierro atravesaba la tapa. Era tal el caos que, más allá de tratar de proteger a los Cure, yo tampoco sabía qué decirles. Fue como encontrarte de golpe en el medio de un tifón." En ese momento, Daniel Grinbank -productor de aquellos shows históricos- ordenó sacar a la banda al escenario. "Nunca vi a músicos con tanto miedo antes de salir a tocar", recuerda Couto, hoy un reconocido periodista gastronómico y mánager de Mimi Maura. "Les insistí mucho que la única forma en que la cosa volviera a su curso normal era que la gente escuchara los primeros acordes. Creo que Robert Smith se plantó frente a sus compañeros y les dijo «hay que salir a tocar»." Cuando salió a la noche de Caballito y se dispuso a sacudir las primeras notas de "Shake Dog Shake", Smith no terminó de entender qué pasaba ahí abajo. Después anotaría en su diario de viaje: "Afuera, el campo no tiene nada que envidiarle al centro de Beirut". Pasaron veintiséis años y ese show, con el tiempo, cobró dimensiones míticas, no sólo por los desmanes sino porque, en estas décadas, The Cure permaneció como una gran influencia del rock global, y el culto local a la banda se mantuvo más allá de la promesa de Robert Smith (ahora a punto de romperse) de no volver a pisar un escenario en suelo argentino. Sin embargo, el expediente "The Cure en la cancha de Ferro" tiene algo de evocación difusa, un banco de niebla que empieza a disiparse gracias a los diarios y las revistas de la época. Las crónicas casi no hablan de música: sólo describen disturbios, corridas y detenciones. El balance: fuego en las gradas, perros policía molidos a golpes por una turba enardecida y hasta un panchero muerto a causa de un paro cardíaco. Datos que amplifican la leyenda urbana pero, más allá de las exageraciones, no cabe duda de que en esas noches de marzo en el corazón de Caballito ardió Troya y sus cenizas nunca desaparecieron. El propio Robert Smith abonó el terreno de lo maldito con jugosas crónicas de guerra desde sus diarios. "En la mitad del set hay varios uniformados con fuego en su cuerpo, con la mayoría de sus camaradas refugiándose bajo el escenario de la incesante y despiadada lluvia de monedas, piedras, butacas y vasos" , escribió. A la distancia, reconstruir las piezas de esas jornadas peligrosas resulta una tarea al menos complicada, porque casi todos los protagonistas, veteranos de las campañas de los 80, sufren el síndrome de la memoria frágil y, al mismo tiempo, esos recuerdos borrosos chocan contra el asombro de haber asistido a uno de los acontecimientos más bizarros de sus vidas rockeras. Raro suena a poco. Nunca antes los vecinos de Caballito habían visto a tantos freaks juntos caminando por Avenida Rivadavia o bajando del subte en Primera Junta: pelambres monumentales, erguidas o enmarañadas, igual que las pelucas verdaderas de los Cure, desfilaban como nuevos Lukas creados por Miguel Rep para joder a las viejas del barrio. Para Germán Bordagaray, que empezó como fan y luego produjo dos discos tributos -además de seguir varias giras de la banda británica por Europa y los Estados Unidos-, lo que sucedió esas dos noches tendió a amplificarse. "Se hizo un mito de esos recitales que me parece un mito chiquito, un mito de plástico. Para mí mucha gente que estuvo ahí no entendía nada. Cuatro meses antes de la llegada de The Cure, tocó Siouxsie & The Banshees en Obras y la gente la escupió los noventa y cinco minutos del recital. Y no es que recibía dos escupidas cada tanto: llegó un momento que era una lluvia infernal y alucinante de escupitajos. La banda completa en Los Angeles, julio del 87 Por lo general pasa eso acá: todo llega tarde y por lo tanto, si llega tarde, no llega lo que tiene que llegar, porque la cosa es tiempo y espacio. Y acá se pensaba que todo estaba en la misma bolsa: esos grupos eran una forma cercana al punk y en el punk se escupía. Un reduccionismo estúpido. Toda la gente que estuvo en Siouxsie, las cinco mil personas que estuvieron ahí, estuvieron en las dos fechas de The Cure, y también se prendieron en los desmanes." Si bien él considera que los disturbios están sobredimensionados, también reconoce: "Hubo quilombo, es cierto. Había un montón de pungas en la oscuridad, entonces cada tanto sentías un grito a cinco metros tuyo, porque a una mina la habían pungueado. Corridas, confusión. pero tampoco era Altamont" . El contexto social tampoco ayudaba. La primavera democrática del gobierno de Raúl Alfonsín ya había comenzado su caída, el austral se devaluaba y faltaba muy poco para el levantamiento carapintada de Semana Santa. En medio de esa realidad inestable, una banda relativamente nueva para el público argentino llegaba al país en su pico de popularidad mundial. The Cure cortaba una racha de visitas vetustas: sólo The Police (con sus shows de 1980) podía pelear en comparaciones, pero esta vez los recitales serían en un estadio de fútbol y con una campaña de difusión inédita para estos lares. Es cierto que Queen también arribó en un momento de gloria internacional, pero ya hacía rato que se había despedido de la categoría de "banda nueva" para convertirse en un clásico del rock de estadios. El antecedente más cercano a The Cure en Ferro había ocurrido unos meses antes, cuando Nina Hagen precedió el Festival Rock&Pop en la cancha de Vélez, pero esto era otra cosa: Robert Smith mezclaba misterio y modernidad al frente de una banda nacida del punk, emblema del dark-rock con más hits radiales que cualquier otro nombre de esa oleada opresiva nacida a la sombra del gran Ian Curtis y sus Joy Division. La prepotencia pop de "In Between Days" abría un mundo nuevo en materia capilar; el video mostraba a los oscuros sacudiendo sus melenas crispadas mientras las guitarras acústicas sonaban trepidantes y bailables, una maravilla pop que no llegaba a los tres minutos y marcaba diferencias sustanciales en un tiempo de hits efímeros y ultradiseñados. Esa era la entrada a las fascinantes grietas tenebrosas de The Head on the Door (85), el disco que junto al compilado Staring at the Sea: The Singles (86), una panorámica evolutiva del grupo inglés, ponía al día un ruido de cambio que vencía en las listas de éxitos y en las reseñas especializadas. Maquillaje, misterio y oscuridad pegaron fuerte en el verano porteño, después de vivir en un delay permanente, glorificando a héroes del jazz rock o dinosaurios aggiornados como Yes. Desde ese detalle, para nada menor, hasta una seguidilla de gestos de devoción, la primera visita de The Cure quedó grabada como una marca generacional: "Recuerdo que fuimos en micro desde La Plata, salimos muy temprano con mis amigos del barrio. La entrada a Ferro fue a través de una fila muy desprolija, como si fuese un partido de fútbol, pero con hinchada dark" , cuenta Guillermo Coda, guitarrista de Peligrosos Gorriones y Juana La Loca. "Teníamos entradas para la popular, pero en un momento dado unos pibes empezaron a patear el alambrado con sus borcegos y el alambre cedió. Ahí nos mandamos por tandas al campo que era un quilombo: cuatro guardias de seguridad para 20 mil personas. Un desbande total con la música muy grave y la iluminación bastante oscura. No me olvido más el olor a jabón Federal que había por todas partes, algo que se usaba mucho para elevar los raros peinados nuevos." A los 16, Coda quedó de una pieza luego de asistir a la primera noche de las dos presentaciones, pactadas para el martes 17 y miércoles 18 de marzo: "Me mató;cuando terminó sentí alegría y vacío a la vez. Tenía que hacer algo y formé Bar 39, mi primera banda, en la que también tocaba el bajo Pali Silvera (Estelares), otro de mis amigos con los que fuimos a ver a The Cure. Gracias a esa experiencia, decidí que la música era lo mío". Con todo, la permanencia de los Cure en Buenos Aires fue totalmente tranquila. El problema surgía cuando se acercaban a la cancha de Ferro. Fabián Couto no sólo era el road manager de la banda inglesa mientras durara la estadía porteña: también era un fanático del dark-rock: "Estaba feliz de tener un acceso directo a ellos. Se hospedaron en el Sheraton mientras los fans acampaban en la puerta. Los recuerdo como gente muy agradable con esa flema inglesa tan característica. No tenían pose de estrellas, me parecieron tipos muy educados y tímidos. Yo he trabajado con Nina Hagen y era todo lo contrario, una mina insoportable. En cambio ellos estaban muy abiertos a propuestas, los llevé a restorantes importantes como el Blue Blanc Rouge, gustaban de comer bien, de beber buen vino. Creo que probaron Rutini y Luigi Bosca, y se notaba que Robert Smith estaba muy interesado en el tema" . Salvo por los atuendos y peinados, la conducta de los Cure en Buenos Aires estuvo más cerca de la de un grupo de universitarios invitados a un congreso de astronomía que a la de una banda criada en el sudor maloliente del punk. Del diario de Robert Smith: "Luego de nueve horas de hablar, leer y caer rendido por el sueño, el avión aterriza en Río. Lo asean, llenan de combustible y, luego de dos horas de retraso, volamos a Buenos Aires. Llegamos a las 9 AM, hora local, sintiéndonos menos que bien: hace calor y está horriblemente soleado y todos están usando lentes de sol. Luego de ser sometidos a varias y brutales revisiones y chequeos en el aeropuerto, nos dirigimos por una puerta hacia un auto que nos espera: hay gente por todos lados y una caravana de automóviles con gente que grita, gesticula y nos toca bocina, nos siguen todo el camino hacia la ciudad. Buenos Aires tiene el prototipo de las grandes ciudades, alberga una mezcla entre lo viejo y lo desmoronado y lo que está a medio camino de ser terminado, de entre lo que surge repentina, ruda y anacrónicamente el enorme reflejo de las torres del Sheraton Hotel, nuestro hogar durante los próximos cuatro días". La gran sorpresa de ese primer día porteño estuvo en las inmediaciones del hotel de Retiro: más de cien fans instalaron una guardia permanente en el lugar, algo inusual hasta ese momento : "También conocemos al hasta ahora desconocido «Oficial Bananafishbones Fan Club», nos tomamos interminables fotos antes de irnos a cenar una muy sedante comida italiana. Todos nos vamos a dormir a las 12. Un día extraño". Nada hacia prever los disturbios de la noche del martes 17 de marzo. Con entradas agotadas y seguridad privada dentro del estadio, el primer show terminó en una gran trifulca que dejó más de cien detenidos y una veintena de contusos. Todavía hoy se desconoce el origen de los desmanes y la reiterada negativa de Grinbank a hablar del tema agranda el enigma. Una versión apunta a una guerra de productoras, en la cual una de las partes intentó boicotear los shows enviando a barras bravas para provocar incidentes : "No tengo seguridad para afirmar eso, pero no me extrañaría que haya sido así", dice Couto. "Había mucha pica de productoras como hoy también existe." Las interpretaciones de los diarios y de las revistas especializadas daban cuenta de una organización desbordada y con grandes fallas; tal vez la más notoria está dirigida a la utilización de la seguridad privada reforzada por perros policía. La edición 288 de la revista Pelo ofrecía desde sus páginas una cruda crónica policial: "La escalada irrefrenable de la violencia comenzó el martes, cuando numerosos grupos de personas comenzaron a violar los controles de acceso al estadio ingresando por techos, paredes y alambrados laterales. Uno de estos paredones que da sobre la avenida Avellaneda fue literalmente demolido por quienes después de encaramarse, arrancaban y arrojaban pedazos de mampostería a la calle. Una vez en el interior del estadio, estos grupos continuaron su acción depredadora rompiendo todo lo que encontraban a su paso hasta copar un sector de la platea y otro de la popular. A esta altura el nerviosismo había ganado a la multitud que intentaba -en su mayoría- simplemente poder disfrutar de su artista favorito. La situación se agravó cuando los que se habían ubicado en las plateas y populares intentaron llegar al campo de juego. En esos momentos entró en acción una brigada de guardias que, con palos, cadenas y perros, intentaban frenar el ingreso del público. Los alambrados comenzaron a ceder y los primeros en ingresar al campo de juego fueron violentamente reprimidos, mientras que con los perros trataban -en vano- de contener tras los alambrados a los más exaltados. Durante varios minutos todos los espectadores del estadio presenciaron entre absortos y divertidos las persecuciones y posteriores palizas que la guardia pretoriana propinaba a quien ingresaba o, simplemente, pasaba por su territorio. Pero cada vez era mayor la cantidad y más difícil contenerlos. Armados con púas de metal, palos, piedras y cinturones, los que intentaban entrar redoblaban la presión y los perros fueron duramente golpeados cada vez que se acercaban a los alambrados. Finalmente, los alambrados cedieron y una marea de gente chorreó a lo largo del campo de juego. Allí, entonces, comenzó la segunda parte de esta batalla, cuando los invasores se dieron cuenta que la relación de fuerzas había cambiado". Mientras la tensión crecía y nadie encontraba una explicación lógica a los disturbios en el campo de juego, Grinbank decidió enfrentar a la multitud subiendo al escenario, pidió un poco de calma pero no dejó de ser un productor a la hora de mandar un mensaje de tranquilidad. Le dijo a la gente que mostrara sensatez, "porque de otro modo no van a venir más grupos de afuera". Unas dos horas antes de que sucedieran los primeros incidentes de la primera noche -algo que se repetiría en el segundo show-, los músicos de La Sobrecarga abrieron las veladas como número soporte. Paradójicamente, cuando tocó la banda nacida en Trenque Lauquen y una de las más importantes de la escena dark local, no se produjeron disturbios. "La experiencia fue impresionante", recuerda César Dominici, guitarrista y cantante de La Sobrecarga. "Estábamos en carpas detrás del escenario pero no podíamos acercarnos mucho a ellos. El ambiente de los shows fue raro, porque entre que terminamos y empezaron ellos hubo como una hora y media de demora. La gente se puso muy violenta y ahí vinieron los desmanes. Para nosotros fueron shows maravillosos: teníamos poco tiempo, algo así como cuatro o cinco temas. El segundo día metimos un tema más y pudimos darnos el gusto de tocar «Viajando hacia el este» con Roberto Pettinato de invitado. El público, después de un comienzo algo frío, se fue metiendo en los temas y terminó con toda la gente al palo." El segundo día no hubo disturbios antes del show de The Cure: los problemas comenzaron durante el set de la banda británica. "Había personajes que rompían la mampostería del escenario y se la tiraban a los músicos; era muy bizarro ver bajar a los músicos rodeados de diez patovicas con palos y ellos mirando espantados. Cuando estaban tocando tuvieron que esquivar proyectiles durante todo el show, por eso terminaron antes de lo pactado", cuenta Dominici. "Estuvimos con Simon Gallup, que hablaba muy lento y nos entendíamos mejor en inglés. El segundo día por la tarde estuve con Robert Smith, porque estaba en la consola con el sonidista que era nuevo y no los había convencido en el show del día anterior. Le dejé un disco y una remera de La Sobrecarga, me agradeció y siguió con su labor en el escenario. Todos los músicos estaban con cara de pocos amigos: habían estado probando sonido durante un par de horas con el sol pegándoles en la cara." E n 1987, Andy Cherniavsky trabajaba como fotógrafa para varias revistas especializadas ( Rock&Pop, Canta Rock, El Musiquero ) y después de los shows de The Cure en Ferro decidió no cubrir nunca más recitales de rock. "Creo que fue el primer día, un caos total -cuenta-. Los fotógrafos teníamos asignada una tarima que se vino abajo. Había bastante malhumor, porque nos sentíamos el último orejón del tarro. Me acuerdo que a un fotógrafo se lo llevaron en camilla porque le habían pegado un botellazo. Me jodió mucho todo lo que pasó porque no pude disfrutar como a mí me gusta hacer las fotos a un grupo del cual, además, yo era fan. Estábamos muy emocionados de ver a The Cure; era un momento que había una autenticidad en todo lo que hacían. No recuerdo casi nada del show. Fue muy difícil permanecer en el lugar, sufrí empujones y golpes. Nadie nos explicó nada, para los fotógrafos fue como ir a trabajar a una trinchera en donde te pasaban por arriba los desmayados. No teníamos un sector, no había seguridad, terminábamos todos escupidos, con la suerte de poder irte a tu casa con la cámara sana y salva y de alguna manera poder hacer el trabajo ". VETERANO DEL DARK-ROCK En estos años, sin grabar material nuevo, The Cure creció como banda de giras. Como una corresponsal de guerra, Cherniavsky ubica al primer concierto de The Cure en Ferro y el debut porteño de los Ramones en Obras (febrero de 1987) como auténticas maratones del horror. Para Richard Coleman fue todo lo contrario. El líder de Fricción venía de telonear a Siouxsie unos meses antes en Obras y en sus mechas a lo Robert Smith descansaba buena parte de su adhesión a la causa dark. Estuvo los dos días y, aunque no la pasó bien a la salida de uno de los conciertos, rememora con mucho cariño esas dos noches en Ferro: "Fue notable porque llegaba una banda en un momento alto de su carrera, eso no sucedía desde The Police en 1980; estábamos todos muy emocionados. Por primera coincidía nuestro gusto con algo masivo", se ríe Coleman. "Era sorprendente ver cómo una banda post punk lograba que sus temas se pasaran en la radio y que fueran populares. Yo venía de escuchar mucho Pornography y The Top, y ver que eso le gustaba a tanta gente me parecía fascinante. Me encantó la calidad de los músicos. Era una banda casi independiente, no venían de una cosa virtuosa, y la eficacia y la precisión con que tocaban esas canciones le daban mucha más consistencia al proyecto estético. Uno entendía que esa música era así no, porque les salía así, sino porque estaba practicada para ser ejecutada de esa manera. Era muy lindo verlo a Robert Smith cantando súper bien en vivo, sin desafinaciones a las que uno está acostumbrado. Shows muy compactos, y con una banda muy sólida. Fue una lección de cómo hacer las cosas bien sobre un escenario." Coleman fue vestido con todas las galas de un auténtico príncipe dark, todo de negro y con las mechas calibradamente desbocadas: "Estábamos todos con los pelos parados y el tipo apareció con el pelo corto, eso fue increíble. Fue un gran momento. Con mis amigos seguimos hablando de qué bien habían estado esos recitales y lo bien que nos hizo verlos". A la salida del primer show, Coleman tuvo algunos problemas al quedar en el medio de las patotas y la policía. "Estábamos caminando con mi novia y de repente vemos como una especie de horda a cincuenta metros con un tipo a la cabeza que nos señalaba con el brazo extendido, como diciendo: «¡A ellos!»; nunca en mi vida me había sentido como una presa de caza. Por suerte alcanzamos a escapar, salimos corriendo y nos metimos en mi auto." Algunos afirmaban que los vidrios de las casas lindantes al estadio se rompían por el sonido, que el suelo se movía como en un terremoto. La edición del diario La Razón del jueves 19 de marzo difunde esa versión bajo el titular que reza alarma en el barrio: "Una inesperada derivación tuvo el recital del conjunto británico de rock The Cure en el estadio de Ferro el martes por la noche. Las vibraciones ocasionadas por los muy potentes equipos de sonido provocaron la rotura de vidrios de ventanas, especialmente en edificios altos. Los afectados -vecinos del estadio de Ferro- al sentir que las paredes de sus casas temblaban y algunos cristales se hacían añicos, llamaron a la seccional de policía y a los medios de difusión para saber si se estaba produciendo un movimiento sísmico". En las dos noches en Ferro, con una concurrencia estimada para cada función en 20 mil personas, The Cure arrancó con furibundas versiones de "Shake Dog Shake". A pesar de los disturbios y algunos problemas de sonido, los recitales fueron contundentes: desde los hits de The Head on the Door ("Close to Me", "In Between Days" o "A Night Like This" hasta los clásicos oscuros como "Charlotte Sometimes" o "A Forest" con la clásica línea de bajo de Gallup, los conciertos dejaron una marca en la frente de muchos, junto a algunos magullones. Los Cure, por su parte, sufrieron cuatro días de calor insoportable que casi los deja fuera de combate luego de las dos interminables pruebas de sonido (hay fotos muy graciosas que los muestran con toallas blancas sobre sus cabezas). En una conferencia de prensa de carácter fronterizo, a Robert Smith le preguntaron sobre su salud mental y si eso influía en las letras. Después de la experiencia, la banda tachó a Buenos Aires de sus agendas de gira. Ahora que parece todo olvidado y que The Cure toca este viernes en River, el diario de viaje de Smith adquirió un valor menos traumático de esos días que vivimos en peligro. Antes de pasar al capítulo Porto Alegre de la gira, el cantante registraba el caos y el clímax del último show porteño, el que lo convenció de que ésta no era una ciudad a la que planeara volver. "Cuando una botella de Coca me da justo en la cara durante «10:15», paro de cantar y encaro a la multitud. Terminamos con una gloriosa versión punk-trash de «Arabs-a-Go-Go» y nos vamos. Afuera, el campo no tiene nada que envidiarle al centro de Beirut y estamos más que aliviados de haber podido alcanzar el refugio del hotel. Me voy a la cama hecho pedazos, los otros pasan la mayor parte del tiempo en el bar, mientras yo sueño con asesinatos..."

Le apasiona criarlos; Pero no dudó en desprenderse de ellos para comprar útiles Los ojos de Mario se encienden cuando habla de sus patos. Los cría él. Son su entretenimiento, su pasión. Igual, no dudó en vender a sus patitos cuando estuvo en un gran apuro: empezaban las clases, no tenía útiles ni zapatillas, y quería estudiar. Vendió 15 de sus 16 patos. Le dieron 150 pesos. Compró todo lo que necesitaba. Empezó a estudiar. Ahí no más, y al tanto de la situación, una fundación decidió darle una beca que lo acompañará durante todo el secundario. Mario Techera tiene 14 años y un montón de justificativos para dejarse estar. Vive en Berazategui, en una zona que llaman barrio Bustillo, pero sólo por llamarla, porque en realidad es una de esas tantas villas que inundan el conurbano. Su mamá, un día se fue. Y él ahora vive con Marcelo, su hermano de 18 años que sufre un severo retraso mental, y su papá, el gran Vilmar. Hasta hace unos días, el hombre de 73 años cartoneaba, pero a fuerza de balas (muestra las marcas en su cuerpo) le quitaron su chango y su caballo. Así que ahora nada de nada. Sólo su pensión. A Mario no le gusta cartonear. Nunca quiso acompañar a su papá. "Y yo no lo obligo. Está para otras cosas. Quiero que estudie", dice Vilmar. Y Mario estudia. Gracias a sus patos primero y a la beca después, el chico va a la escuela. Le gusta Lengua porque le gusta leer y escribir. Le gusta gimnasia, porque es ágil y se reconoce deportista. O tal vez sólo futbolista. Muere por River, pero también juega en el Club Juventud Unida y parece que es un gran defensor. Le cuesta Matemática. Mucho, como a tantos. Pero para eso está Mariana, una de las profesionales de la Fundación Cimientos que va a la escuela a dar apoyo como par te de este Programa de Retención y Reingreso (ver..). La beca es de 135 pesos por mes y él puede gastarla en lo que necesite para estudiar, sobre todo, útiles. "Cuando me ve ajustado, Mario me quiere dar plata", confiesa el papá. Pero esa plata no se toca: "Es de los estudios. No se usa para nada más". O a veces sí. Con la primera beca se compró una pata para que hiciera pareja con el único pato que se había guardado. Enseguida se reprodujeron. El también cría gallinas y conejos. Difícil vislumbrar un futuro siquiera en ciertas circunstancias. Mario lo puede ver, o al menos se permite soñar. Y sí, le gustaría ir a la universidad para ser veterinario y tener su propia veterinaria. Por ahora sus animales corren alrededor de la casilla de material que lo vio nacer y que está a siete cuadras de la escuela N° 37 a la qque va todas las mañanas. "Vale la pena hacer el esfuerzo –dice Mario tímidamente–. La escuela es la única que puede ayudar a tener un trabajo".
Fritjof Capra y el sentido místico de la ciencia En las últimas décadas hemos visto una popularización de la ciencia, particularmente de la física cuántica, entendida ya no sólo como una arcana disciplina del más alto conocimiento sino como una rama del saber que puede tener una aplicación a nuestra vida diaria y ayudarnos a encontrar sentido en este misterioso universo. Quizás la figura clave –y ciertamente una de las más serias—en esta divulgación pop de la física cuántica es Fritjof Capra. Capra obtuvo su doctorado como físico de partículas de alta energía en la Universidad de Viena, estudio con grandes físicos, incluyendo a Werner Heisenberg y luego se dedicó a escribir libros de divulgación científica—a una labor hermenéutica de la ciencia. Su motivación principal en estos libros fue haber hallado profundos paralelos entre los descubrimientos de la física cuántica y las antiguas doctrinas orientales, particularmente el budismo. Capra pasa entonces de la física a la filosofía y establece las bases de una teoría de “sistemas vivientes”, que adapta modelos de la ecología y la biología todo tipo de campos (hoy hablamos de ecosistemas dentro de corporaciones o entendemos el Internet como un sistema rizomático). Capra es sin lugar a dudas uno de los padres de lo que hoy se conoce como la visión holística de las cosas, en la que cada parte forma una relación de interdependencia con todas las demás. Algo que toma lo mismo de los sistemas metafísicos de los Vedas que de las más vanguardistas teorías científicas –como las matemáticas fractales o el modelo holográfico del universo de David Bohm. El genio de Capra es poder conciliar lo propio del misticismo con lo propio de la ciencia. En su libro de “The Turning Point”, escribió: “En cada nivel el sistema que se está considerando puede constituir un organismo individual. Una célula puede ser parte de un tejido o puede ser parte de un microorganismo que es parte de un ecosistema, y es muchas veces imposible trazar una distinción tajante entres estas descripciones. Cada subsistema es un organismo relativamente autónomo a la vez que es también compontnte de un organismo más grande.; es un holón, usando el término de Arthur Koestler, manifestando tanto las partes independientes del conjunto como las partes dependientes”. Algunos científicos critican a Capra por una supuesta falta de rigor metodológico, particularmente después de su libro seminal “El Tao de la Física” el cual interpreta los postulados de la física moderna bajo una óptica cohesiva, en la que es fácil ver las similitudes con los postulados de las grandes religiones orientales –particularmente del zen y el taoísmo, que por su cercanía a la paradoja emparentan con una física en la que un fotón puede ser una onda o una partícula “un gato puede estar muerto y vivo”. Lo cierto es que esta visión fue compartida por Werner Heisenberg y Niels Bohr, los dos grandes proponentes de la Interpretación de Copenhague, y junto con Einstein y alguno otro más, parte de la pléyade más destacada de la física del siglo XX. Tanto Heisenberg como Bohr creyeron encontrar ecos de sus descubrimientos en el budismo e incluso viajaron a Oriente. Capra, según cuenta, mostró su libro a Heisenberg quien lo recibió con entusiamo y confesó haber notado él mismo estos paralelos. En el epílogo de su libro “El Tao de la Física”, Capra reconoce las críticas pero asume con valor su papel de puente entre mundos, trazando una conexión entre la ciencia y la religión. Una conexión que nos remonta a los orígenes del conocimiento, antes de la mitosis del saber. “La ciencia no necesita del misticismo y el misticismo no necesita de la ciencia, pero el hombre necesita de ambas”. Esta es la extraordinaria labor de Capra, comunicar la experiencia mística que implica en su tuétano a la ciencia y darle al misticismo un orden, un sistema cuyo soporte se encuentra en la naturaleza misma y en las leyes del universo.

HISTORIA MASONERÍA La primera Gran Logia se fundó en Londres en el año 1.717, de ella derivaron todas las otras Grandes Logias que forman la Masonería moderna. Las primeras fundadas fuera de Inglaterra son las de Madrid y de Gibraltar, por ello podemos decir que en España, tanto en la época operativa como en la moderna masonería especulativa, la Masonería goza de más antigüedad que en otros muchos países. En España, la Masonería se alejo de los principios Tradicionales de la creencia en un Gran Arquitecto del Universo, o bien dejando de seguir las reglas de no hablar de política ni de religión en las Logias. Por ello la Masonería española no tuvo nunca el reconocimiento de las demás Grandes Logias regulares del mundo. En la época franquista, régimen abiertamente antimasónico, autorizó, no obstante, el funcionamiento de las Logias en el interior de las bases americanas. Este hecho provoco, que la Masonería desapareciera en España durante 40 años. Muchos masones en el exilio tuvieron la oportunidad de ingresar en Logias regulares y esto influyó favorablemente para que en 1977 se reemprendieran actividades masónicas en España. En 1.982, con ayuda de la Gran Logia Nacional Francesa, se fundó la Gran Logia de España, independiente y, por primera vez, reconocida por la totalidad de las otras Grandes Logias Regulares del mundo, siendo la única obediencia regular en el Estado. QUE ES LA MASONERÍA Es una sociedad fraternal, que admite a todo hombre libre y de buena reputación, sin distinción de raza, religión, ideario político, posición social, exigiendo únicamente que posea un espíritu filantrópico y el firme propósito de tratar siempre de ir en busca de la perfección. Está basada en la creencia en un Ser Superior, o Dios, al que se denomina Gran Arquitecto del Universo, como principio y causa de todas las cosas. La Masonería es muchas cosas, pero, por encima de todo, es un estilo de vida, trata de hacer de un hombre bueno otro mejor. Sus miembros aprenden sus preceptos en ceremonias ritualísticas dramatizadas, que siguen antiguas formas, usos y costumbres de los constructores de catedrales, utilizando las mismas herramientas como guías alegóricas. En las Logias se aprende a amar la Patria, someterse a las Leyes, respetar a las autoridades legalmente constituidas y a considerar el trabajo como un Deber esencial del ser humano. ORDEN FRANCMASONES Para ser candidato deben cumplirse los requisitos: Creer en un Principio Superior o Causa Primera de todo lo creado, al que se denomina comúnmente como Dios, y que los masones, respetando siempre la libertad del individuo ante cualquier creencia particular, denominan como Gran Arquitecto del Universo. Ser una persona Libre, la petición de afiliación a la Masonería ha de ser consecuencia de la innata libertad individual, lejos de toda presión, influencia o circunstancia que coarte dicha libertad. Ser una persona de buenas costumbres, es decir, ha de ser una persona digna de confianza, honrada en su forma de trabajar y de buena reputación. Cuando se solicita, la candidatura es avalada por dos masones que puedan dar razón de las cualidades personales del candidato. La solicitud es leída durante una Tenida Abierta o reunión de la Logia ante todos los miembros de la misma, con el fin de que alguno pueda aportar información adicional Posteriormente, será entrevistado por miembros de la Logia que no mantengan ningún tipo de relación con el candidato, los cuales emitirán informes por separado. Finalmente, una vez obtenidas las votaciones favorables, el candidato estará en condiciones de recibir la iniciación. El candidato aceptado se compromete: Asistir puntualmente a las reuniones a las que sea convocado. Pagar los derechos de afiliación y satisfacer las cuotas mensuales. Ajustar su conducta a los «Antiguos Usos, Deberes y Costumbres» (Fidelidad a los Principios de la Orden y al Progreso Personal) Respetar la Constitución y Reglamentos Generales de la Gran Logia de España. No visitar Logias que no estén reconocidas por la Gran Logia de España. Confirma su creencia en el Gran Arquitecto del Universo. En la Ceremonia de Iniciación, el Candidato jura o promete Lealtad y Fidelidad sabiendo que en dicho juramento no hay nada incompatible con sus deberes familiares, civiles, morales o religiosos. TERMINOLOGÍA MASÓNICA La Gran Logia de España se vértebra en seis Provincias masónicas, el Gran Maestro (G.·.M.·.) es el cargo que ocupa el máximo dirigente de la masonería en cualquier país. El hermano de la Logia encargado de dirigir sus trabajos es el Venerable Maestro (V.·.M.·.). El Venerable Maestro tiene dos ayudantes: (Pr.·.V.·.) - Primer Ayudante y (Sg.·.V.·.) - Segundo Ayudante. El tercer y último grado de la Masonería Simbólica es el Maestro Masón (M.·.M.·.). A L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U. A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo G.·.L.·.de E.·. Gran Logia de España Cp.·. Compañero G.·.L.·.Prov. de Gran Logia Provincial de... Ap.·. Aprendiz G.·.M.·. Gran Maestro H.·. Hermano V.·.M.·. Venerable Maestro O.·. Oriente Pr.·.V.·. Primer Vigilante R.·.L.·. Respetable Logia Sg.·.V.·. Segundo Vigilante L.·. Logia M.·.M.·. Maestro Masón

HISTORIA MASONERÍA La primera Gran Logia se fundó en Londres en el año 1.717, de ella derivaron todas las otras Grandes Logias que forman la Masonería moderna. Las primeras fundadas fuera de Inglaterra son las de Madrid y de Gibraltar, por ello podemos decir que en España, tanto en la época operativa como en la moderna masonería especulativa, la Masonería goza de más antigüedad que en otros muchos países. En España, la Masonería se alejo de los principios Tradicionales de la creencia en un Gran Arquitecto del Universo, o bien dejando de seguir las reglas de no hablar de política ni de religión en las Logias. Por ello la Masonería española no tuvo nunca el reconocimiento de las demás Grandes Logias regulares del mundo. En la época franquista, régimen abiertamente antimasónico, autorizó, no obstante, el funcionamiento de las Logias en el interior de las bases americanas. Este hecho provoco, que la Masonería desapareciera en España durante 40 años. Muchos masones en el exilio tuvieron la oportunidad de ingresar en Logias regulares y esto influyó favorablemente para que en 1977 se reemprendieran actividades masónicas en España. En 1.982, con ayuda de la Gran Logia Nacional Francesa, se fundó la Gran Logia de España, independiente y, por primera vez, reconocida por la totalidad de las otras Grandes Logias Regulares del mundo, siendo la única obediencia regular en el Estado. QUE ES LA MASONERÍA Es una sociedad fraternal, que admite a todo hombre libre y de buena reputación, sin distinción de raza, religión, ideario político, posición social, exigiendo únicamente que posea un espíritu filantrópico y el firme propósito de tratar siempre de ir en busca de la perfección. Está basada en la creencia en un Ser Superior, o Dios, al que se denomina Gran Arquitecto del Universo, como principio y causa de todas las cosas. La Masonería es muchas cosas, pero, por encima de todo, es un estilo de vida, trata de hacer de un hombre bueno otro mejor. Sus miembros aprenden sus preceptos en ceremonias ritualísticas dramatizadas, que siguen antiguas formas, usos y costumbres de los constructores de catedrales, utilizando las mismas herramientas como guías alegóricas. En las Logias se aprende a amar la Patria, someterse a las Leyes, respetar a las autoridades legalmente constituidas y a considerar el trabajo como un Deber esencial del ser humano. ORDEN FRANCMASONES Para ser candidato deben cumplirse los requisitos: Creer en un Principio Superior o Causa Primera de todo lo creado, al que se denomina comúnmente como Dios, y que los masones, respetando siempre la libertad del individuo ante cualquier creencia particular, denominan como Gran Arquitecto del Universo. Ser una persona Libre, la petición de afiliación a la Masonería ha de ser consecuencia de la innata libertad individual, lejos de toda presión, influencia o circunstancia que coarte dicha libertad. Ser una persona de buenas costumbres, es decir, ha de ser una persona digna de confianza, honrada en su forma de trabajar y de buena reputación. Cuando se solicita, la candidatura es avalada por dos masones que puedan dar razón de las cualidades personales del candidato. La solicitud es leída durante una Tenida Abierta o reunión de la Logia ante todos los miembros de la misma, con el fin de que alguno pueda aportar información adicional Posteriormente, será entrevistado por miembros de la Logia que no mantengan ningún tipo de relación con el candidato, los cuales emitirán informes por separado. Finalmente, una vez obtenidas las votaciones favorables, el candidato estará en condiciones de recibir la iniciación. El candidato aceptado se compromete: Asistir puntualmente a las reuniones a las que sea convocado. Pagar los derechos de afiliación y satisfacer las cuotas mensuales. Ajustar su conducta a los «Antiguos Usos, Deberes y Costumbres» (Fidelidad a los Principios de la Orden y al Progreso Personal) Respetar la Constitución y Reglamentos Generales de la Gran Logia de España. No visitar Logias que no estén reconocidas por la Gran Logia de España. Confirma su creencia en el Gran Arquitecto del Universo. En la Ceremonia de Iniciación, el Candidato jura o promete Lealtad y Fidelidad sabiendo que en dicho juramento no hay nada incompatible con sus deberes familiares, civiles, morales o religiosos. TERMINOLOGÍA MASÓNICA La Gran Logia de España se vértebra en seis Provincias masónicas, el Gran Maestro (G.·.M.·.) es el cargo que ocupa el máximo dirigente de la masonería en cualquier país. El hermano de la Logia encargado de dirigir sus trabajos es el Venerable Maestro (V.·.M.·.). El Venerable Maestro tiene dos ayudantes: (Pr.·.V.·.) - Primer Ayudante y (Sg.·.V.·.) - Segundo Ayudante. El tercer y último grado de la Masonería Simbólica es el Maestro Masón (M.·.M.·.). A L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U. A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo G.·.L.·.de E.·. Gran Logia de España Cp.·. Compañero G.·.L.·.Prov. de Gran Logia Provincial de... Ap.·. Aprendiz G.·.M.·. Gran Maestro H.·. Hermano V.·.M.·. Venerable Maestro O.·. Oriente Pr.·.V.·. Primer Vigilante R.·.L.·. Respetable Logia Sg.·.V.·. Segundo Vigilante L.·. Logia M.·.M.·. Maestro Masón
LA CASA QUE SAN PEDRO LE PRESTÓ A JESÚS CUANDO Jesús empezó su vida pública, abandonó Nazaret, donde se había criado, y se instaló en Cafarnaúm. Simón, un pescador de la villa, le ofreció su casa para vivir, y Jesús hizo de ella el centro de su actividad en Galilea. Hoy los arqueólogos han descubierto esta casa. Y los detalles que han revelado permiten entender mejor muchas páginas de los Evangelios. De desconocido a famoso EN la región de Galilea, sobre la orilla norte del lago de Tiberíades, a 4 km de la desembocadura del río Jordán, yacía hace dos mil años un pequeño pueblito. Su nombre era Cafarnaúm, que significa "ciudad de la consolación". A pesar de su gran antigüedad, puesto que ya era habitada desde hacía mil quinientos años, de su posición estratégica junto al lago, y de hallarse ubicado sobre una ruta comercial importante, nunca logró adquirir notoriedad alguna. Al punto tal de que jamás aparece nombrado en el Antiguo Testamento. Pero repentinamente el pueblito se volvió célebre. Fue a partir del día en que Jesús decidió abandonar su ciudad natal. Nazaret, ubicada 34 km al sudoeste, e instalarse en él (cf. Mt 4, 13). Simón el pescador le prestó su casa, y desde entonces esta villa se convirtió en el centro de sus actividades en Galilea, y en el punto focal de las miradas de los pueblos vecinos. Al radicarse Jesús en ella, la humilde villa pasó a ser la capital del anuncio evangélico. Y a tal punto quedaron ambos ligados, que pasará a llamarse "la ciudad de Jesús" (cf. Mt 9, 1) a pesar de que Él no habla nacido en Cafarnaúm sino en Belén, ni se había criado allí sino en Nazaret. Jesús la prefirió, pues el pueblo de Nazaret, donde había vivido toda su vida, estaba demasiado aislado en medio de las montañas de Galilea. En cambio Cafarnaúm, por su posición privilegiada sobre un cruce importante de caminos le otorgaba más posibilidades para el anuncio de su mensaje del Reino de Dios. La casa de Simón YA antiguos peregrinos que visitaban Tierra Santa en los primeros siglos contaban que, al pasar por Cafarnaúm habían podido ver la casa de Simón Pedro todavía en pie. Así, la española Egeria, que vino a Palestina en el año 381, dice que en esa época había podido tocar con sus manos las mismas paredes de la casa. Un poco más tarde, en el año 570, otro peregrino, procedente de Piacenza, dejó escrito en su diario que había podido estar en la casa del príncipe de los apóstoles, ahora convertida en iglesia. Pero, ¿dónde hallar hoy esta casa, se preguntaban a comienzos del siglo XX los arqueólogos, entre tantas ruinas y escombros? Todo lo que quedaba en el lugar donde un día se alzara el antiguo pueblo, o "ciudad" como lo llaman los evangelios, eran restos de casas de piedras destruidas, en una extensión de 60000 m2. El pueblo entero estaba allí, pero dormía bajo los restos semiderruidos de sus edificios y los bloques de piedra caídos. Y la famosa casa admirada por los antiguos peregrinos se escondía en alguna parte, sepultada por el amontonamiento de tierra y la devastación de los años. ¿Su memoria se había perdido para siempre? Una extraña habitación ASÍ se creía, hasta que hace unos veinticinco años los investigadores comenzaron a remover los escombros y a excavar las casas de la aldea. Lo primero que pudo saberse fue que Cafarnaúm era una ciudad más bien pobre. Las paredes de las casas se levantaban con gruesas piedras de basalto negro, toscas, sin pulir, y puestas una encima de otra a seco, es decir, sin argamasa. Los espacios entre piedra y piedra eran cerrados con guijarros. Los pisos de las casas eran de tierra, o estaban cubiertos con pequeñas piedras lisas. Sorpresivamente, entre los ambientes excavados de aquellos pobres edificios, apareció una extraña habitación. Tenía el doble de largo que el resto de las viviendas de la aldea. Además había en ella algo único. No sólo tenía un bien cuidado y prolijo piso de cal, cosa rara para las casas de Cafarnaúm, sino que había sido refaccionado varias veces a medida que se desgastaba por el uso. Los excavadores lograron contar hasta seis estratos superpuestos de este hermoso pavimento blanco. ¿Por qué tanto interés en conservar el piso de esta habitación? Desperdigados por el piso se hallaron restos del revoque caído de las paredes interiores. Estaban decorados con dibujos geométricos y motivos florales, que conservaban aún sus coloridos primitivos. Pero lo que resaltaba aún más hasta dónde había gozado de veneración esta sala, fueron los ciento setenta y cinco fragmentos de graffiti, monogramas e inscripciones que se descubrieron, dejados por los habitantes y peregrinos en las paredes. De ellos, ciento cincuenta y uno estaban escritos en griego, trece en sirio, nueve en arameo y dos en latín. Los autores de tales escritos no podían ser sino cristianos, como se ve por el hecho de que el monograma de Jesús aparece dibujado en varios de ellos. Se leen también las palabras 'Señor', 'Cristo', 'Dios', 'Amén', y en algunos apareció también el nombre 'Pedro'. Una inscripción en sirio parece referirse a la eucaristía. La diversidad de idiomas de las inscripciones sugiere que la sala era visitada en la antigüedad como lugar de culto. Ya antes de empezar las excavaciones se había notado la particularidad de una pequeña iglesia octogonal edificada encima de esta sala, de manera tal que ella quedara justamente en el centro de toda la construcción. Como si se hubiera querido dejar una perpetua señal indicadora, de la sala que se encontraba abajo. La pregunta no podía evitarse: ¿Qué tenía de particular este alojamiento para ser el único de todo el pueblo con piso pavimentado, y paredes revocadas y decoradas? ¿Por qué, a pesar de que los arqueólogos llevaban ya excavados nueve caseríos o 'islas' de la ciudad, sólo en esta casa descubrieron inscripciones que databan del siglo I que daban señales de veneración? ¿No sería ésta la casa de Simón Pedro? ¿No sería la vivienda del humilde pescador, en donde cada tarde se agolpaba la gente en espera del regreso de Jesús? ¿No sería la habitación que Pedro le había prestado al Maestro para vivir, mientras se encontraba en Cafarnaúm? La respuesta no podía sino ser afirmativa. Ahora el mundo podía conocer cómo había sido la casa del Señor, en qué ambiente vivió, cómo fue su barrio, qué vecinos tuvo, qué incomodidades había sufrido. Ahora el mundo podía palpar más de cerca al Jesús de Cafarnaúm. Un pueblo con funcionarios públicos CAFARNAÚM se extendía sobre el borde del lago, y medía unos trescientos metros de este a oeste y unos doscientos metros de norte a sur. Bastante inferior a otras ciudades que se hallaban también en torno al lago, como Tiberíades, Magdala, Genesaret o Betsaida. Su población tampoco era muy numerosa. En la época de Jesús, según se ha calculado, podía contar con ochocientas o novecientas almas. Sin embargo, se encontraba en una posición aventajada. En efecto, cien metros al norte del pueblo fue hallada una milla romana, que era una piedra utilizada para marcar el paso de las rutas importantes de comercio internacional. Se supo, pues, que por aquí pasaba la famosa 'ruta del mar', que las caravanas solían recorrer desde Egipto hasta Damasco. Esto le daba a Cafarnaúm una posición aventajada, ya que los comerciantes que pasaban continuamente debían pagar un peaje como impuesto caminero. Así se explica por qué en Cafarnaúm había una aduana y un encargado de cobrar impuestos. Los Evangelios cuentan que un día Jesús, que ya llevaba tiempo viviendo en el pueblo, pasó al lado de esta aduana y vio al cobrador, sentado en su banco y recibiendo los pagos. Se llamaba Mateo. Jesús lo miró y le dijo una sola palabra: 'Sígueme'. Y él, que seguramente ya lo conocía, que sabía de su fama y su persona, y lo había oído predicar varias veces en el pueblo, dejó el despacho, la aduana, y los impuestos, y lo siguió (cf. Mt 9,9). Aunque Cafarnaúm pertenecía a la región de Galilea y, por lo tanto, estaba bajo el gobierno de Herodes Antipas, era considerado un pueblo de frontera ya que 5 km al este, precisamente en el río Jordán, quedaba el límite de otra región: la Iturea, gobernada por Herodes Filipo. Por ello, no es extraño que hubiera allí militares que vigilaban la frontera. Comerciantes que pasaban continuamente debían pagar un peaje como impuesto caminero. También a ellos alude el evangelio. Un centurión, que probablemente formaba parte de los mercenarios mantenidos por Herodes Antipas más que de un destacamento romano como suele pensarse, solicitó en una oportunidad a Jesús que le curara un criado que yacía enfermo en la aldea. Jesús, luego de alabar la fe de este militar, y a la distancia, realizó el milagro (cf. Lc 7, 1-10). La vida en el patio LOS arqueólogos han logrado trazar el plano urbanístico del antiguo poblado de Cafarnaúm. De planta armoniosa y ordenada, contaba con dos tipos de calles: las que corrían de norte a sur, llamadas 'cardos', y las de este a oeste, llamadas 'decumanos'. En el espacio cuadriculado conformado por el entrecruce de éstas se construían las pequeñas 'islas', es decir, los conjuntos de casas. La avenida principal era llamada el 'cardo máximo'. Una característica de Cafarnaúm en que no existían viviendas individuales, sino que todas eran habitaciones 'del clan' o de la familia patriarcal. Las pequeñas habitaciones construidas en piedra se agrupaban alrededor de un único patio común para varias familias, con una única puerta de ingreso para todas que daba a la calle. Las distintas habitaciones no tenían puerta. Todas permanecían siempre abiertas con respecto a la otra. La única puerta de clausura era la que daba a la calle. Este tipo de edificación era probablemente compartido por familias emparentadas entre sí. A diferencia de lo que sucede con nuestras casas modernas, a aquellas, que no eran sino pequeños cuartos sólo se iba a dormir, y eran utilizadas para guardar las pertenencias. El resto de la vida familiar transcurría en el patio común. Allí se amasaba y horneaba el pan en los hornos colectivos, las mujeres molían el trigo, los artesanos hacían sus trabajos manuales, y seguramente se dormía en el verano, cuando el calor pasaba los 35°. El patio abierto al aire libre era el centro vital de las casas y el foco de las actividades cotidianas. Cuando Jesús, hablando del fin del mundo en el último de sus sermones pronunciados, dijo que 'de dos mujeres que estén moliendo en el mortero, una será llevada y la otra será dejada' (Mt 24, 41), no cabe duda de que su frase se inspiró en esta estampa familiar, tantas veces contempladas durante los años de residencia en la casa. Igual que las del barrio LA casa de Simón Pedro estaba situada en una de las 'islas', o grupo de casas, más cercanas a la playa del lago. Pudo averiguarse que había sido construida, al igual que las demás casas, unos doscientos años antes, en el llamado 'período helenístico tardío'. El clan de Simón Pedro se instaló posiblemente unos cincuenta años antes del nacimiento de Cristo. Y ahora, hacia los años treinta de la era cristiana, Jesús de Nazaret se convirtió en huésped permanente de su nuevo amigo y apóstol mientras duró su ministerio público (fig. 6). Pero ¿era realmente ésta la casa donde Él se alojó? ¿No habría parado en varias casas del pueblo? La primera vez que los evangelios mencionan la casa donde se alojó Jesús, dice claramente que pertenecía a Simón Pedro (cf. Mc 1, 29). De ahí en adelante cada vez que la nombra dirá sólo 'la casa', sin especificar más. Parecería que el evangelista, una vez dejado en claro a qué lugar aludía, pensó que no hacía falta seguir puntualizando a qué casa se refería. La arqueología, con el descubrimiento en Cafarnaúm de una casa semejante en todo a las demás, pero imprevistamente convertida en lugar de culto y venerada, viene a confirmar esta suposición. Por otra parte, esto concuerda con lo que enseñaba el mismo Jesús. En su discurso misionero aconseja a sus discípulos no andar de casa en casa, sino que permanezcan siempre en el mismo lugar (cf. Lc 10, 7) hasta que se vayan de la ciudad (cf. Lc 9, 4). Otro episodio puede confirmar un alojamiento permanente de Jesús en la casa de Simón Pedro. Un día, cerca ya del tiempo de su muerte y antes de que partiera definitivamente de Cafarnaúm, se acercaron unos cobradores de impuestos, y al ver a Pedro entrar con Jesús al pueblo le recriminaron:'¿Tu maestro no paga los impuestos al Templo, como lo hace todo buen israelita?' Pedro, con su habitual fogosidad contestó: '¡Claro que sí!' Y entró en silencio a su casa decidido a buscar el dinero y pagar por los dos el impuesto reclamado. Pero Jesús se le adelantó, y luego de explicarle por qué a Él no le correspondía pagar, le dijo que fuera al lago, echara el anzuelo, y al primer pez que sacara le abriera la boca, sacara la moneda que encontraría, y pagara por los dos (cf. Mt 17, 24-27). ¿Por qué los recaudadores se dirigieron a Pedro para reclamar el dinero? Probablemente porque Jesús, al ser huésped permanente en su casa, era considerado un miembro de la familia de Pedro. Por lo tanto, ambos estaban equiparados en la cuestión de los impuestos. Y Pedro, como jefe del clan y dueño de casa, debía responder ante la supuesta evasión de Jesús. Pero como siempre, cuando Pedro quiso salir a solucionar los problemas de Jesús, fue Jesús quien solucionó el problema de Pedro. La tan mencionada puerta LAS excavaciones en Cafarnaúm revelaron que en la casa de Pedro se ingresaba por el lado este. Tenía una ubicación excepcional en la villa, ya que la puerta de calle daba sobre el cardo máximo, es decir, sobre la calle principal del pueblo. Por otra parte, se comprobó que la pared sobre la cual estaba la puerta de calle tenía una pequeña curvatura hacia adentro. Esto creaba, sobre la puerta de calle, del lado de afuera, un amplio espacio en el umbral, de unos 30 m2. Este hallazgo resulta de capital importancia para la comprensión de algunos detalles del evangelio. Por ejemplo, el primer día que Jesús llegó a Cafarnaúm, luego de realizar algunos milagros, la gente se entusiasmó tanto que por la tarde todos le llevaron sus enfermos hasta la casa donde se alojaba, al punto tal que 'la ciudad entera estaba agolpada a la puerta' (Mc 1, 33).Esto se comprende más fácilmente ahora que sabemos que había espacio suficiente para bastante gente en la entrada, sobre el cardo máximo. Igualmente, al día siguiente salió él temprano a orar. Simón y sus compañeros salieron a buscarlo, y al hallarlo le dijeron: 'Todos te buscan' (Mc 1, 37). Se sobreentiende 'en la puerta', ya que era el único lugar donde podía caber tanta gente. Pero a veces, los vecinos que iban a escucharlo eran tantos que ese espacio resultaba insuficiente, como el día que curó al paralítico. Dice el evangelio que 'se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio' (Mc 2,2). Lo cual da a entender, por un lado, que ése era el lugar habitual de reunión, y por otro, que frente a la puerta había un sitio con bastante espacio. Fue lo que confirmó la arqueología. Todo quedaba en familia TRANSPUESTA la puerta de calle, se ingresaba en el patio, interior de la casa de Pedro, que tenía forma de “L” y medía unos 84 m2. Por el lado sur había un segundo patio. La casa o 'isla' donde vivía Pedro y su familia estaba formada, según las investigaciones, por unas siete habitaciones, cada una de las cuales pertenecía a una familia. Esto responde a una planteada por la narración evangélica: ¿a quién pertenecía la casa donde fue a vivir Jesús? El evangelista Marcos precisa que era 'de Simón y de Andrés' (cf. Mc 1, 29). Pero si cada uno de estos hermanos tenía su mujer y sus hijos, como era probable, ¿cuántos habitaban aquella casa? Y si a esto se agrega que también en el lugar vivía la suegra de Simón (cf. Mc 1, 30), la cual a su vez podía tener otros miembros de la familia, como su marido, o hermanos, la situación se torna compleja. En cambio ahora entendemos que la casa de Pedro no era una casa individual, como las que nosotros conocemos actualmente, sino más bien una 'isla', es decir, un grupo de casas-habitaciones, como todas las de Cafarnaúm. Así, se comprende que un mismo complejo habitacional fuera compartido por esas tres familias: la de Pedro, la de su hermano Andrés y la de su suegra, además de otras posibles del mismo clan. Esto también explica por qué el día que entró Jesús por primera vez en la casa, a la habitación que pertenecía a Pedro, como su suegra estaba enferma, los apóstoles tuvieron que 'hablarle de ella' (cf. Mc 1, 30). En efecto, Jesús no había tenido la posibilidad de verla ya que se encontraba en otra habitación. Estas siete piezas que conformaban la 'isla' del príncipe de los apóstoles, nos lleva a pensar en un clan familiar más bien numeroso. Un techo que aclara poco EN el ángulo sudeste del complejo de estas casas-habitaciones estaba el ingreso a la sala venerada que hallaron los arqueólogos, y que probablemente fue la habitación que le cedieron a Jesús para habitarla durante su estada en Cafarnaúm . La pieza mide actualmente 7 m de largo por 6,50 m de ancho. Este ancho es semejante al de las otras casas del pueblo, pero el largo es el doble de las demás. Es factible que lo que hoyes la sala venerada, ocupe el lugar de lo que originariamente eran dos habitaciones separadas por una pared; de ser así, una tenía su ingreso sobre el patio norte y la otra con la puerta hacia el patio sur. Una de estas dos fue la que seguramente Pedro le dio a Jesús para que viviera con él. Medía, pues, 3,50 m de largo y 6,50 m de ancho, es decir 22 m2. Años más tarde, para que la afluencia de peregrinos cristianos pudiera entrar más cómodamente a visitar y honrar el lugar, se derribó la pared divisoria y se alcanzaron las actuales medidas. La casa de Pedro no tenía techo de material del tipo que nos resulta familiar actualmente. Las investigaciones realizadas en todo el pueblo no hallaron nunca restos de tejas. Debido a que las lluvias en esta zona de Galilea son más bien raras y no ocasionan demasiados problemas, los techos de las casas consistían en travesaños de ramas de árbol, sobre los que se acomodaba un entretejido de ramillas y hojas, y se colocaba encima una masa formada de tierra y paja. Este sistema de techado duraba un año, y debía ser reparado y asegurado permanentemente antes de la estación de las lluvias. Para ello, se construía una escalera de piedra que conducía hasta el techo. Por ella se subía para hacer este arreglo con comodidad. En varias casas de Cafarnaúm se han encontrado los restos de estas escaleras externas. Esto nos ofrece una preciosa ayuda para entender mejor el relato de la curación del paralítico contado por san Marcos (2, 1-22). Los cuatro amigos que lo traían en la camilla, ante la imposibilidad de pasar debido a la gente amontonada en la puerta, subieron por la escalera externa, removieron el amasijo de tierra del techo, corrieron algunas ramas del travesaño, y bajaron la camilla con el paralítico hasta Jesús que estaba dentro de la casa. Naturalmente que al aparecer este nuevo e inesperado oyente, la prédica cesó y Jesús no pudo menos que admirar la fe de aquellos hombres, que le acababan de desarmar su habitación. Otro detalle que arroja nueva luz sobre las enseñanzas de Jesús lo mostró el estudio del piso de la casa de Pedro. Lo mismo que las otras casas de Cafarnaúm, era de tierra apisonada, que hoy ya se encuentra ennegrecida por las cenizas y la humedad de los años. Algunos de estos pisos estaban pavimentados con piedritas de basalto irregulares. Si a alguien se le caía algo al suelo, especialmente un objeto chico como una moneda, resultaba difícil hallarlo. Es posible que de esta experiencia de Jesús en la casa de Pedro tengamos nosotros una de las más bellas parábolas que él pronunció: la de la mujer que, teniendo diez monedas, al perder una enciende la lámpara de aceite, barre la casa, busca cuidadosamente, hasta que la encuentra (cf. Lc 15,8-10). En efecto, en la irregularidad de este piso eran necesarios todos esos trámites para recuperarla. De ahí su alegría con amigas y vecinas. La sinagoga del Pan de Vida UNO de los hallazgos más excitantes del pueblo fueron los restos, cerca de la casa de Pedro, de una monumental sinagoga construida mirando hacia el sur. Desde un principio se pensó que se trataba de la sinagoga de Cafarnaúm de la que hablan los evangelios. Mide 23 m de largo por 17 m de ancho, tiene adosados a las paredes bancos de piedra para sentarse, y un patio contiguo con columnas probablemente usado como lugar de estudio de la ley judía. Pero después de las excavaciones, los arqueólogos concluyeron que el edificio fue construido, cuatrocientos años después de la muerte de Jesús. No era la esperada sinagoga. Sin embargo, un hecho curioso llamaba la atención: si la casa de Pedro desde épocas tempranas había sido transformada en iglesia ¿cómo es que los judíos 400 años después habían construido una sinagoga tan cerca, siendo que para ellos, la proximidad con edificios de otros cultos los volvía impuros? Y peor aún cuando al edificarla orientada hacia el sur, es decir, hacia Jerusalén como era la obligación, la sinagoga quedó mirando directamente hacia la iglesia cristiana vecina. Alguna poderosa razón debía haber para una construcción tan contraria a sus tradiciones. Al excavar los cimientos descubrieron la respuesta. Debajo de ella estaban los restos de otra sinagoga más antigua. Según una práctica común en oriente, los lugares sagrados reconstruidos siempre en el mismo lugar del precedente. Y este nuevo edificio sí resultó ser del siglo I. Se había hallado nada menos que la sinagoga tantas veces visitada por Jesús los sábados que se quedaba en el pueblo. Un poco más pequeña que la construida encima, tenía 22 m de largo por 16 m de ancho, y cubría una superficie de 352 m2. Sabemos por san Lucas quién la edificó: fue el centurión romano al que Jesús le curó su criado enfermo. El Evangelio dice que cuando el militar envió un grupo de judíos para implorarle el milagro al Señor, éstos le dijeron: Merece que se lo concedas porque ama a nuestro pueblo, y él mismo nos ha edificado la sinagoga (Lc 7,5). Este templo vio muchas veces entrar a Jesús para predicar su mensaje a la gente del lugar. Allí realizó también numerosos milagros, la primera vez que entró, mientras estaba predicando, curó a un enfermo poseído por un espíritu inmundo (Mc 1,21-28). Otra vez curó, de entre el público, a un hombre que tenía la mano derecha paralizada, a pesar de que los fariseos presentes se oponían (Lc 6, 6-1. 1). Pero sobre todo, esta sinagoga escucho uno de los discursos más importantes y dramáticos pronunciados por Jesús: el del Pan de Vida. Allí dijo a su auditorio que era necesario comer su carne y beber su sangre para tener vida eterna (cf. Jn 6,22-59).Y también allí lo abandonaron ese día muchos de sus discípulos porque les resultó demasiado duro su mensaje. Otros hombres, otras casas POR los relatos del Evangelio conocemos a varios personajes que eran oriundos o que vivían en Cafarnaúm. Ya vimos a Simón Pedro y a su hermano Andrés, que aunque probablemente habían nacido en una localidad vecina llamada Betsaida (cf. Jn 1,44), se habían trasladado allí por las posibilidades que les ofrecía Cafarnaúm para la pesca. También hablamos de Mateo, el recaudador de impuestos convertido en apóstol por Jesús, y del centurión romano responsable de las tropas mercenarias apostadas en el pueblo. Es posible que otros dos discípulos. Santiago y Juan (cf. Mc 1, 19), vivieran asimismo en el pueblo como se deduce de los relatos evangélicos (cf. Mc l. 19), aunque no sabemos si por nacimiento o también por su profesión. Quien obtuvo del Señor un milagro espectacular en su pueblo fue Jairo, el jefe de la sinagoga a la que Jesús solía asistir. Jesús fue personalmente a su casa para realizar la única resurrección que hizo en Cafarnaúm: la de la única hija de aquél, de doce años (cf. Lc 8, 40-56). Una anónima mujer, que padecía de una hemorragia desde hacía doce años, fue curada por las calles (cf. Mc 5,25-34). Su nombre no nos ha llegado, pero vivían en Cafarnaúm. Otros dos ciegos, que se enteraron de los prodigios que realizaba, fueron a buscarlo y recuperaron la vista en la puerta de la casa de Pedro (cf. Mt 9,27-31). No hubo persona alguna, hombre o mujer, chico o grande, influyente o insignificante, que no oyera hablar de él en la aldea, y no lo buscara para conversar, o para conseguir algún beneficio de sus dotes taumatúrgicas. ¿Dónde estarán ahora todas esas casas, de las que lo llamaban o en las que le ofrecieron hospitalidad? ¿Cuál de todas esas ruinas será hoy la casa del centurión romano, a la que no fue porque curó a su criado a distancia? ¿O la casa de Mateo, a la que lo invitaron a comer seguramente con ricas vajillas? ¿Y la de Jairo, de la que hizo salir el cortejo fúnebre en pleno velatorio, porque él había llegado para resucitar a su hijita? ¿Dónde estarán todos esos hogares? Seguramente en medio de las ruinas circundantes. Los arqueólogos han descubierto que las casas más espaciosas y mejor construidas del poblado no están en esta zona, sino un poco más al este, en un terreno poco explorado y fuera del ámbito de estas excavaciones. Es posible que allí viviera la guarnición romana, el centurión, el cobrador de impuestos, y la gente más adinerada. Pero el lugar y ubicación exactas, a diferencia de la de Pedro, se nos han escapado para siempre . Lecciones privadas de teología JESÚS utilizó la casa que le ofreció Pedro no sólo para albergarse personalmente, sino que allí solía reunirse con sus discípulos para explicarles los aspectos más profundos de su doctrina que no predicaba a toda la multitud. Por ejemplo, después de pronunciar su discurso de las parábolas (cf. Mt 13, 1-35), dice el Evangelio que despidió a la gente y se fue a casa. Y a solas con los apóstoles, por pedido de ellos, les aclaró la parábola del trigo y la cizaña (cf. Mt 13, 36-43). El día que expuso su enseñanza sobre lo puro y lo impuro contra las absurdas tradiciones de los fariseos, fue en la privacidad de su casa donde les desarrolló más ampliamente el tema (cf. Mc 7, 17-23). En esta misma intimidad les anunció la maravillosa paradoja del primero y el último en el Reino de los Cielos (cf. Mc 9, 33-37). Y hasta es posible que el niño que tomó entre sus manos para poner el ejemplo de humildad en aquella ocasión, fuera uno de los hijos de Simón Pedro que correteaba por la habitación. Una amarga despedida CUANDO Jesús vio que su hora se acercaba y que el fin de su vida estaba ya próximo, resolvió abandonar Cafarnaúm, su base de operaciones norteña durante tres años, y emprendió su último viaje a Jerusalén. Pero antes de partir hizo un balance de su actividad, de sus prédicas, de sus enseñanzas, de sus milagros, de los meses de trabajo empleados en aquella región de Galilea, a la que había dedicado tantos desvelos. Y vio que la gente de Cafarnaúm y de las otras ciudades vecinas se habían acercado a Él sólo para pedirle luz para sus ciegos, oídos para sus sordos, vida para sus muertos, salud para sus enfermos, y pan para sus estómagos. Pero, ¿qué había germinado como producto de toda su abundante siembra? Muy pocos se habían adherido de corazón a su 'buena noticia' en la región de Galilea. El balance resultaba, en verdad, deficitario. Por eso, el día en que se despidió, mientras se alejaba de la ciudad con el alma dolorida, emitió una de sus quejas más amargas: '¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en las ciudades de Tiro y de Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ustedes, hace tiempo que en saco y ceniza se habrían convertido. Por eso, les digo que el día del juicio habrá menos dureza para Tiro y Sidón que para ustedes.' Pero las palabras más duras las reservó para su preferida, su dilecta, su querida Cafarnaúm, aquella a la que habían llegado a llamar 'su ciudad' porque le había dedicado sus mejores atenciones:'Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que hasta el Cielo te vas a encumbrar? Hasta el Infierno te hundirás. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún existiría. Por eso, les digo que en el día del juicio habrá menos rigor para Sodoma que para ti' (Mt 11, 21-24). Severas palabras para la que había sido, durante tres años, el domicilio del Hijo de Dios en la tierra. Recuerdos que no se olvidan LOS compaisanos de Jesús, en realidad nunca se olvidaron de tan ilustre habitante. Poco después de su muerte y su resurrección, cuando estuvieron en condiciones de comprender mejor quién había sido Él y de dónde venía, quisieron conservar para siempre el recuerdo de la habitación que lo había alojado. Así es como resolvieron convertirla en una sala de culto para las reuniones y la liturgia de los nuevos feligreses cristianos. Debido a que el espacio resultaba insuficiente para la gente que en número cada vez más creciente se daba cita en la casa, decidieron voltear una de las paredes de la habitación, que la dividía de la sala contigua, y ampliaron así la capacidad de la pieza. Años más tarde, a esta sala venerada se le agregaron nuevas dependencias para mayor comodidad de las celebraciones que en ella se realizaban. La rodearon de una muralla, y formaron con ella un recinto sagrado de forma cuadrada, de unos veintisiete metros de lado. En el siglo V un nuevo grupo de cristianos, esta vez no de origen judío sino gentil, tomó posesión del edificio, y edificó sobre la casa de Pedro y de las demás construcciones una iglesia. Derribaron todos los muros de la casa (aunque no totalmente, pues la nueva edificación se hizo un metro por encima del nivel anterior), y erigieron encima una construcción octogonal, de tal modo que exactamente el centro de esta nueva iglesia pasó a ser la antigua casa de Simón Pedro. Los peregrinos que en esta época pasaron por Cafarnaúm, cuentan haber visto estos edificios. En torno al año 900, los habitantes empezaron a abandonar poco a poco y pacíficamente el pueblo para trasladarse a otros lugares, ya que las condiciones económicas y del comercio habían cambiado. Fue entonces cuando la iglesia, la sinagoga y las demás casas privadas fueron cayendo lentamente en ruinas. Y un manto de olvido y de silencio se apoderó de la villa de Jesús. Sólo en el presente siglo la arqueología la volverá a sacar a la luz, para mostrarnos sus secretos, y contarnos los recuerdos que escondía de la vida cotidiana del Maestro. Devolviendo los regalos A la luz de las excavaciones arqueológicas podemos constatar que las descripciones que traen los evangelios no son narraciones abstractas, sino que conservan un verdadero substrato histórico. Y que muchos detalles que ellos relatan tuvieron un origen geográfico e histórico bien precisos. Jesús, al comenzar su vida pública y tener que abandonar Nazaret, su ciudad natal, podía muy bien afirmar aquello de que el Hijo del Hombre no tenía dónde reclinar la cabeza (cf. Lc 9,58). Para que este exilio voluntario de su patria le resultara más llevadero y menos duro al Maestro, Simón Pedro, el humilde pescador de Cafarnaúm, quiso ofrecerle lo mejor que tenía. Así fue como le prestó gentilmente una parte de su casa para que se hospedara, lo acogió en su círculo familiar, y buscó proveer a todas sus necesidades. Pero Jesús no es de olvidar favores. Por eso después de resucitar, quiso darle Él una casa a Pedro. No ya una parte, sino toda una casa, una nueva e inmensa casa, el hogar de los cristianos, la Iglesia. Se la entregó, y lo puso al frente de ella como fundamento y como pastor máximo. El día que se la confería (cf. Jn 21, 15-17), Simón Pedro pudo comprobar que era cierto lo que una vez le había dicho el Señor en respuesta a una pregunta suya: 'por haberlo dejado todo por mí, Pedro, por haberme dado tu casa y tu familia, dentro de no mucho vas a recibir cien veces más en casas, hermanos, padres, hijos y bienes familiares' (cf. Mc 10, 28-31). Después añadió: 'Y un día te voy a llevar a la vida eterna”. Esto último también lo cumplió. RESUMEN LVL 5: durante una excavaciones a laciudad de Cafernaum, arqueoloos descubrieron ruinas de una iglesia en formaoctogonal debajo delas cuales estaban los restos de una casa que destacaba de las demas por unosdetalles : el piso revocado concal, restos de inscripciones en varios idiomas y el tamaño de la habitacion. Determinaro que ese fue un lugar de adoracion del naciente cristianismo, y sin lugar a dudas lque esa era la casade Simon Pedro, donde habia habitado Jesus. El hallasgo permite situarnos con mas exactitud en la geografia de los relatos del evangelio que narran la actividad publica de Jesus, como el hecho de que se cuenta que se congregaban multitudes para esperarlo fuera de su casa, o cuando le abrieron el techo de la casa para bajarle un enfermo, ya que la gente no podia entrar por la multitud que habia afuera
Sheldon ha elaborado la que es, sin duda alguna, la mejor y más adecuada clasificación de diferencias humanas. Los seres humanos, según él nos lo ha mostrado, varían continuamente entre los extremos viables de un sistema tripolar; y pueden idearse medidas físicas y psicológicas mediante las cuales cualquier individuo dado puede ser situado exactamente en relación con las tres coordenadas. O, expresándolo de otro modo, podemos decir que cualquier individuo dado es una mezcla, en proporciones variables, de tres componentes físicos y tres componentes piscológicos estrechamente relacionados. La fuerza de cada componente puede medirse según procedimientos determinados empíricamente. A los tres componentes físicos Sheldon les da los nombres de endomorfía, mesomorfía y ectomorfía. El individuo con elevado grado de endomorfía es predominantemente blando y redondeado y puede fácilmente llegar a ser muy gordo. El mesomorfo acentuado es duro, huesudo y musculoso. El ectomorfo acentuado es delgado y tiene huesos pequeños y músculos correosos, débiles, no aparentes. El endomorfo tiene un intestino enorme, un intestino que puede tener más del doble, en peso y longitud, que el del extremo ectomorfo. Puede decirse que realmente su cuerpo está construido en torno a su conducto digestivo. El hecho centralmente significativo del físico mesomórfico, en cambio, es la potente musculatura, mientras que el del ectomorfo es el sistema nervioso supersensible y (puesto que la razón de superficie corporal a masa es más alta en los ectomorfos que en cualquiera de los otros tipos) relativamente indefenso. Con la constitución endomórfica está estrechamente relacionada una trama temperamental que Sheldon llama viscerotonía. Entre los rasgos viscerotónicos, son significativos la afición a comer y, característicamente, a comer en compañía; la afición a las comodidades y los lujos, la afición a las ceremonias; una amabilidad que no distingue y afición a la gente como tal, temor a la soledad y anhelo de compañía; inhibida expresión de las emociones; amor a los niños, en forma de nostalgia hacia el propio pasado y goce intenso de la vida familiar; anhelo de afectos y apoyo social, y necesidad de los otros en momentos de apuro. Al temperamento relacionado con la mesomorfía se le llama samatotonía. En ésta los rasgos dominantes son amor a la actividad muscular, agresividad y avidez de poder; indiferencia al dolor; insensibilidad respecto a los sentimientos ajenos; afición a la lucha y a la competencia; grado elevado de bravura física; sentimiento nostálgico, no por la niñez, sino por la juventud, el período de máxima potencia muscular; necesidad de actividad en momentos de apuro. Por las antecedentes descripciones se ve cuan inadecuada es la concepción jungiana de la extraversión, como simple antítesis de la introversión. La extraversión no es simple; es de dos clases radicalmente diferentes. Hay la extraversión emotiva, sociable del endomorfo viscerotónico —la persona que está siempre buscando compañía y diciendo a todo el mundo precisamente lo que siente. Y hay la extraversión del musculoso somatotónico —la persona que mira el mundo como lugar donde puede ejercer su poder, donde puede doblegar a la gente a su voluntad y dar forma a las cosas según el anhelo de su corazón. Una es la afable extraversión del corredor de comercio, el rotario campechano, el liberal clérigo protestante. La otra es la extraversión del ingeniero que desfoga su apetito de poder en las cosas, del deportista y el soldadote profesional, del ambicioso director comercial y el político, del dictador, sea en el hogar o al frente de un Estado. Con la cerebrotonía, el temperamento relacionado con el físico ectomórfico, dejamos el afable mundo de Pickwick, el mundo esforzadamente competidor de Hotspur, y pasamos a una clase de universo enteramente diferente y algo inquietante: el de Hamlet e Ivan Kara-mazov. El cerebrotónico extremo es el superatento, supersensible introvertido, más preocupado por lo que ocurre detrás de sus ojos —por las construcciones del pensamiento y la imaginación, por las variaciones del sentimiento y la conciencia— que por el mundo externo, al cual, a sus diferentes modos, el viscerotónico y el somatotónico prestan su principal atención y homenaje. Los cerebrotónicos no sienten, o sienten poco, deseo de dominar, ni sienten tampoco el indistinto afecto del viscerotónico a la gente como gente; por el contrario, quieren vivir y dejar vivir, y su pasión por su retiro es intensa. El confinamiento solitario, el más terrible castigo que pueda infligirse a la persona blanda, redondeada y afable, no es para el cerebrotónico ningún castigo. Para él, el horror final es la escuela de internos y los cuarteles. En compañía, los cerebrotónicos se sienten nerviosos y tímidos, tensamente inhibidos y de humor impredecible. (Es significativo que ningún cerebrotónico extremo haya sido nunca buen actor.) Los cerebrotónicos detestan el dar portazos o levantar la voz y sufren agudamente con los desenfrenados mugidos y patulleos del somatotónico. Se conducen con contención y, cuando han de expresar sus sentimientos, son sumamente reservados. El chorro emotivo del viscerotónico les choca ofensivamente superficial y aun insincero, y se impacientan con las ceremonias del viscerotónico y su amor al lujo y la magnificencia. No forman hábitos fácilmente y les es difícil adaptar su vida a las rutinas, a que tan naturalmente se prestan los somatotónicos. A causa de su supersensibilidad, los cerebrotónicos son a menudo sumamente, casi insanamente sexuales; pero pocas veces sienten la tentación de la bebida —pues el alcohol, que eleva la natural acometividad del somatotónico y aumenta la relajada amabilidad del viscerotónico, meramente les hace sentirse molestos deprimidos. Cada uno a su modo, el viscerotónico y el somatotónico están bien adaptados al mundo en que viven; pero el introvertido cerebrotónico es en cierto modo inconmensurable con las cosas, gente e instituciones que lo rodean. En consecuencia, una proporción notablemente elevada de cerebrotónicos extremos no tienen éxito como ciudadanos normales y pilares medios de la sociedad. Pero si muchos fracasan, muchos también llegan a ser anormales por la parte superior al promedio. En universidades, monasterios y laboratorios de investigación — dondequiera que se den condiciones protectoras para aquellos cuyos débiles músculos y pequeño vientre no les permite abrirse paso, peleando o comiendo, por entre la ordinaria arrebatiña— el porcentaje de cerebrotónicos que descuellan por sus dotes es casi siempre muy elevado. Dándose cuenta de la importancia de este tipo extremo de ser humano, superrevolucionado y apenas viable, todas las civilizaciones han proveído de uno u otro modo a su protección. A la luz de estas descripciones podemos comprender más claramente la clasificación que hace el Bhagavad Gita de los caminos de salvación. El sendero de la devoción es el que sigue naturalmente la persona en que es elevado el componente vicerotónico. Su innata tendencia a exteriorizar las emociones que espontáneamente siente respecto a las personas puede ser disciplinada y encauzada de tal modo que una tendencia meramente animal a andar en manada y una benevolencia meramente humana se transformen en caridad —devoción al Dios personal y a la buena voluntad universal y compasión hacia todos los seres sensibles. El sendero de las obras es para aquellos cuya extraversión es de la clase somatotónica, aquellos que en toda circunstancia sienten la necesidad de "hacer algo". En el somatotónico no regenerado este anhelo de acción va siempre asociado a la agresividad, afirmación de sí mismo y avidez de poder. Para el Kshatriya, o gobernante guerrero nato, la tarea, como Krishna la explica a Arjuna, consiste en desembarazarse de esos fatales acompañamientos del amor a la acción, y obrar sin pensar en los frutos del obrar, en un estado de completo desapego al yo. Lo cual, por supuesto, como todo lo demás, se dice mucho más fácilmente que se hace. Finalmente, hay el camino del conocimiento, mediante la modificación de la conciencia, hasta que deja de ser egocéntrica y llega a centrarse en la Base divina y a unirse con ella. Éste es el camino al que el cerebrotónico extremo se siente naturalmente atraído. Su disciplina especial consiste en la mortificación de su nata tendencia a la introversión por ella misma, al pensamiento, la imaginación y al propio análisis como fines en sí mismos más bien que como medios para la final trascendencia de la fantasía y el razonamiento discursivo, en el acto atemporal de la intuición intelectual pura.Dentro de la población general, la variación, como vimos, es continua, y en la mayor parte de personas los tres componentes están mezclados en proporciones harto iguales. Sin embargo, a pesar de su rareza, la teología y la ética, por lo menos en su aspecto teórico, han sido principalmente dominadas por las tramas ideológicas de esos individuos extremos. La razón de que esto ocurra es sencilla. Cualquier posición extrema es más intransigentemente clara y, por tanto, más fácilmente reconocida y comprendida, que las posiciones intermedias, que son la natural trama ideológica de la persona en que los componentes constitutivos de la personalidad están equilibrados. Debe notarse que estas posiciones intermedias no contienen ni concilian en ningún sentido las posiciones extremas; son meramente otras tramas de pensamiento añadidas a la lista de los sistemas posibles. La Construcción de un sistema completo de metafísica, ética y psicología es una tarea que nunca podrá ser realizada por un solo individuo, por la suficiente razón de que es un individuo con una clase particular de constitución y temperamento y, por tanto, capazde conocer sólo según el modo de propio ser. De ahí las ventajas inherentes a lo que podría llamarse el modo antológico de abordar la verdad.
Con Motivo de la victoria de Suipacha, en la que compañías de Patricios tuvieron una actuación destacada, los jefes y oficiales de dicho cuerpo organizaron un banquete en el cuartel del mismo, siendo invitado de honor el jefe del cuerpo y presidente de la Junta, con su esposa. Dos sucesos dieron particular trascendencia al acto. Sin estar invitado, Moreno se presentó en el cuartel donde se realizaba la comida, con ánimo de asistir a ella, pero los centinelas de guardia no le dejaron entrar. Al final del banquete, un capitán llamado Atanasio Duarte, en estado de embriaguez, tomó una corona de dulce que adornaba un postre y se la entregó a Saavedra, quien la pasó a su esposa. Con esta acción Duarte quiso significar que coronaba al emperador de América. Nadie dio trascendencia a la escena por estimarla acto propio de una persona en estado anormal; pero un escribiente de la secretaría de gobierno informó a Moreno de lo ocurrido. Una rápida e inmediata reunión con sus amigos bastó para convencer al grupo que habían encontrado el medio de terminar con Saavedra. Se trazó el plan consiguiente, contando con el apoyo del regimiento mandado por French y por Beruti, y Moreno puso febrilmente manos a la obra. Decreto del 6 de diciembre sobre honores a la Junta. Dice Justo Díaz de Vivar que Moreno era de aquellos que “cuando su doctrina y su interés se oponían recíprocamente, sacrificaba invariablemente a la primera”. Más que a su interés, diríamos que a sus pasiones; tan intensas cuando entraban en juego a causa de su ardiente temperamento. En aquella oportunidad no era ya un secreto que los diputados del interior, a la sazón en la capital, opinaban que de no convocarse inmediatamente la reunión del Congreso General para que habían sido elegidos, correspondía que fueran incorporados a la Junta, puesto que el antiguo virreinato no podía seguir bajo el gobierno de una Junta local. Aplicaba al caso la doctrina que Buenos Aires sostenía con respecto de los gobiernos instalados en la Metrópoli, o sea que no representaban sus miembros la opinión de toda la monarquía. Tampoco se ignoraba que los jefes militares miraban con agrado esa incorporación, qué daría carácter nacional al gobierno local. Buenos Aires ni siquiera había elegido sus diputados para el congreso, ni el gobierno expresado propósitos concretos de reunirlos de inmediato. Es evidente que Moreno miró con desconfianza que ello ocurriera, y es notorio que la incorporación de los diputados a la Junta contó con su más decidida oposición. Y es que ella era un peligro, en cuanto podía comprometer la posición que él había logrado alcanzar, sin contar que a su porteñismo y el de sus amigos resultaba ofensiva tal incorporación. La eliminación de Saavedra, que, por otra parte, era provinciano, se planteó como una exigencia ineludible, y para lograrlo pareció hecho a la medida lo sucedido en el cuartel de Patricios. En la misma noche Moreno redactó un proyecto de decreto que llevó al seno del gobierno al día siguiente, 6 de diciembre, por el que se suprimían los honores establecidos para el presidente de la Junta, por cierto que por un decreto firmado por el mismo que proponía el que los quitaba. Los hechos del pasado deben juzgarse teniendo en cuenta las ideas del momento en que se produjeron. Suprimir honores a los gobernantes puede ser una actitud adecuada a la hora en que vivimos, de predominio de las masas y de auge de la politiquería propincua a la conquista demagógica de las mismas. A las masas les desagradan las jerarquías aunque sean propincuas a someterse a los amos. Pero en sociedades jerarquizadas, como la de 1810, el decreto de Moreno no podía ser considerado sino como lo fue, es decir, expresión de un sentimiento de aversión o de rencor contra Saavedra. Los honores que se le atribuían no eran a la persona sino al cargo., y habían sido establecidos por la propia Junta y con la anuencia de Moreno. En síntesis, las disposiciones del nuevo decreto de honores se limitaban a las siguientes. : 1° Se revocaba el decreto de honores de 28 de mayo; 2° Se establecía la absoluta igualdad entre el presidente y los vocales, sin más diferencia que el orden númérico y gradual de los asientos; 3° Solamente los miembros de la Junta, en actos de etiqueta, tendrían los honores militares y escolta o aparato que los distinguiera de los demás ciudadanos; 4° Ni el presidente ni los vocales revestirían carácter público, no podrían tener escolta, comitiva o aparato que los distinguiera; 5° Todo oficio, decreto u orden de la Junta debería ir firmado por ella, debiendo concurrir por lo menos cuatro firmas, con la del respectivo secretario; 6° Todo empleado que cumpliere órdenes sin este requisito sería responsable ante el gobierno; 7° Se retiraban todos los centinelas del Fuerte, dejando sólo los de la puerta y los bastiones; 8° Se prohibía todo brindis que no fuera por la Patria, por sus derechos, por la gloria de sus armas y por la felicidad común; 10° Habiendo Atanasio Duarte hecho un brindis que ofendió la probidad del señor presidente y atacado los derechos de la Patria, debía perecer en un cadalso; y aunque por su estado de ebriedad se le perdonaba la vida, se le desterraba perpetuamente de Buenos Aires, porque jamás un habitante de ella, “ni ebrio, ni dormido debe tener impresiones contra la libertad de su país”. 12°, No debiendo confundirse la milicia con tropas mercenarias, “se prohíbe que ningún centinela impida la libre entrada en toda función o concurrencia publica a los ciudadanos DECENTES que la pretendan”; 13° Las esposas de los funcionarios no disfrutarían de los honores debidos a sus esposos; 14° En los espectáculos de toros, ópera, comedia y demás diversiones la Junta no tendría palco ni lugar determinado; aquellos miembros que desearan concurrir, comprarían su plaza como cualquier ciudadano; 15° Se ponía fin a toda ceremonia en la Iglesia con respecto a las autoridades civiles, salvo el recibimiento en la puerta por los canónigos y dignidades en la forma acostumbrada. La simple lectura revela que más que de un decreto sobre honores se trata de una recopilación de motivos destinados a ofender a Saavedra y provocar en él una reacción que terminara con su abandono de la Junta Tal la intención de su redactor, quien en la misma noche de lo ocurrido en el cuartel de Patricios, y antes de que fuera aprobado por la Junta, lo pasó a la imprenta de Niños Expósitos para su impresión en momentos que French, Beruti y el alcalde de barrio José Agustín Donado se preparaban para alzarse en cuanto Saavedra se negara a suscribirlo; pero ocurrió lo imprevisto: Saavedra no opuso la menor objeción y el decreto fue aprobado por unanimidad. Possidonio da Costa, en carta (9 de enero de 1811) al conde de Linhares, decía que Moreno, convencido de que el decreto merecía larga notoriedad, ordenó que, sobre ser “dado al público”, fuese ”leído por los curas en la misa conventual de todas las parroquias”, y “así se hizo”. No se engañó Saavedra al atribuir lo ocurrido a emulación y envidia. Su juicio quedó confirmado por la defensa que Manuel Moreno hizo de la defensa de su hermano, al decir que el vulgo había comenzado a ver en Saavedra la verdadera autoridad. “Poco a poco –añadió- se iba introduciendo la equivocación en materia tan delicada. Muchos había que no veían ya en la Junta sino un consejo puesto para asistir al nuevo mandatario con sus avisos”, y después de esta confesión de parte, agrega, para terminar con el equívoco: “Se abolieron las prerrogativas y honores de un jefe militar QUE HACIA SOMBRA al resto del Senado y que con ellos podía encontrar una ocasión para hacerse tirano”. Tal la verdad: Saavedra “hacia sombra”. Otra verdad: había que terminar con el predominio militar, como no lo ocultó Juan Manuel Beruti, fervoroso morenista y apasionado anti-saavedrista, al decir en su “Diario”: “Con tal motivo del brindis en el cuartel de Patricios se le hizo por Duarte… al presidente Saavedra, quedó la Junta celosa; y sin embargo de habérsele quitado con política los honores que disfrutaba, y quedó sin ellos como los demás Vocales, siempre fueron siguiendo sus recelos, mayormente viendo era comandante y coronel del Regimiento de Patricios, y que como Comandante que era de las armas podía tener algún partido a su favor en las tropas, y mayormente en el cuerpo de su mando, y con el tiempo oprimir a la Junta… y mandar absoluto, perpetuándose en la Presidencia o seguir otras ideas que pudiera tener.” Domingo Matheu confirma la posición de Moreno y sus adeptos, entre los cuales el mismo se encontraba, y dice: “A los pocos meses de la instalación de la Junta, todos los individuos de ella conocíamos el error que cometimos en dar tantos honores al Presidente, de manera que en cuanto al público, todos éramos unos criados de él… Y viendo nosotros con el despotismo que él sólo mandaba por tener las tropas de su facción, temimos que cuando menos pensábamos nos haría levantar a todos… para gobernar él solo, y por lo mismo tratamos de unirnos…” Los testimonios expuestos, verdaderas confesiones de parte, señalan que la oposición a Saavedra nada tuvo que ver con un sentimiento político civilista, opuesto a una prepotencia militar inexistente. El hecho no pasó de ser un drama de celos. Disimularlo con el temor de una tiranía de Saavedra es infundado, pues si algún hombre había venido actuando con espíritu despótico no era él, sino Moreno. El presidente de la Junta, comprendiendo que con el decreto lo que se buscaba era ofenderlo, dejándolo anta la opinión pública como ambicioso si lo rechazaba, no opuso reparo alguno. Pudo así escribir a Chiclana y decirle: “yo accedí para hacerles ver su ligereza e inicuo modo de pensar”. Destaca Carlos. A Pueyrredón que el inusitado reglamento provocó, además de enojos, dificultades para su aplicación, pues como comenta, “no era la obra de un hombre de gobierno sensato, sino el producto de su temperamento bilioso y apasionado”. El teniente coronel Marcos Balcarce, sargento mayor de la plaza y por lo tanto encargado del cumplimiento de muchas disposiciones del decreto, elevó una nota a la Junta para aclarar dudas. Entre otras cosas preguntó que debía entender por “ciudadano decente”, a los cuales no se podía negar la entrada a funciones públicas. Un borrador, de fecha 14 de diciembre, encontrado por Roberto Marfany en las carpetas de la secretaría de gobierno, que se guardan en el Archivo General de la Nación, informa sobre la respuesta dada a Balcarce. Dice: “… se reputará decente toda persona blanca que se presente vestida de frac o levita...” Como en la fecha del documento Moreno seguía a cargo de dicha secretaría, la conclusión es obvia: Moreno no era enemigo ni de las distenciones jerárquicas ni de los honores. En el decreto designado a Castelli como jefe de la Expedición Auxiliadora, con la firma de Moreno, se le otorgaron todos los poderes “y honores” que correspondían a la Junta, o sea, los que se quitaron a Saavedra por el decreto de 6 de diciembre. Otro hecho revela que tal resolución no respondió a ideas contrarias a tales honores. Días antes de haber sido aprobado, con la firma de Moreno se autorizó al Cabildo para cubrir las bancas o canapés de sus miembros con “terlices de damasco en todas partes donde tengan que asistir”. Lo que se negaba por un lado se concedía por otro; y es que el decreto del 6 de diciembre fue un acto de guerra, y por lo mismo recibido como un agravio por los militares, en especial por los Patricios. Al referirse a la demostración ofrecida por dicho cuerpo a su jefe, Moreno criticó la conducta de los centinelas que no le habían dejado entrar en el cuartel, y dijo que no debía confundirse “nuestra milicia nacional con la milicia mercenaria de los tiranos”. La ofensa a los Patricios era directa, y sus oficiales la revelaron elevando a Saavedra una protesta. Dice Saavedra en sus memorias: “Los jefes de las tropas se alteraron con esta ocurrencia, y los más de ellos (excepto el coronel del regimiento de la Estrella [Domingo French], que era el único con que contaban las de la operación), me vinieron resueltamente a decir que estaban decididos a no permitir que tuviese efecto tan arbitrario y degradante decreto, y protesto que no me costó poco contrarrestarlos”. El saldo del episodio fue contrariado al esperado por sus autores; Moreno salió malparado de él, pues la opinión pública no estuvo de su parte. Tanto Saavedra como Moreno actuaron con fervor en la causa que los había reunido; pero temperamentos opuestos como eran, lo hicieron también opuestamente. Es acertada a nuestro juicio la pintura que de ambos hizo Ricardo Zorraquín Becú al decir: “Saavedra había alcanzado ya ese grado de madurez y de experiencia que atempera los arrebatos de la juventud y hace pasar las decisiones por el tamiz de la prudencia… Moreno era en cambio fogoso y apasionado. Su escasa experiencia política no le impedía acometer siempre con renovado vigor los problemas más intrincados, resolviendo de un plumazo lo que debió ser materia de largas deliberaciones. Porque la pluma fue el arma que utilizó con mágica destreza en la lucha que significó su tránsito por el poder. Era abogado y polemista. Sus decretos son alegatos y sus escritos no alcanzan a sustraerse de esa tacha de urgente improvisación que caracteriza la obra periodística. Sabía impresionar con la apariencia de una lógica irrefutable y reforzar sus argumentos con frases sonoras, sustituyendo muchas veces las razones con la elocuencia y el estudio con la transcripción… El uno, en posesión de la fuerza, sabía que no era conveniente abusar de ella, sino usarla en el momento oportuno; el otro físicamente débil, buscaba en las medidas violentas la satisfacción su espíritu inquieto y el afianzamiento de la revolución incipiente”. No chocaron, por consiguiente, dos hombres, ni dos ideas, ni distintas finalidades, sino dos maneras de ver y actuar; dos formas opuestas de comprender la realidad. Alberdi ha dicho: “¿Qué quería Saavedra? Que el gobierno Argentino fuese la obra de todas las provincias de la Nación: ¡A eso llama Mitre CONSERVADOR!... El partido de Saavedra era el partido verdaderamente nacional, pues quería que la Nación toda interviniera en su gobierno…” Moreno era oriundo de Buenos Aires, Saavedra de Potosí, es decir, que además de militar era provinciano; el único provinciano que integró la Junta de Mayo. Circunstancia que explica mucho más que algunos hechos la crisis que a fines de 1810 determinó la falencia del gobierno instalado el 25 de Mayo.
Los seres humanos se desarrollan gradualmente dentro del cuerpo de la mujer. La muerte de un óvulo humano fertilizado no parece ser lo mismo que la muerte de una persona. Sin embargo, no hay una línea neta de separación entre el feto en formación gradual y el ser adulto. Por esta razón, el aborto plantea un difícil problema ético. Los que defienden el derecho al aborto de las mujeres se refieren a sí mismos como "pro-electistas" más que como "pro-abortistas". De este modo procuran soslayar el tema del estatuto moral del feto y en su lugar hacen del derecho al aborto una cuestión de libertad individual. Pero no es posible dar por asumido que el derecho de una mujer a tener un aborto es una cuestión de libertad individual porque primeramente habría que dejar establecido que el feto abortado no es un ser digno de protección. Sí el feto es digno de protección, entonces las leyes contra el aborto no crean "crímenes sin víctimas" como hacen las leyes contra las relaciones homosexuales consentidas entre adultos. Así pues, la cuestión del estatuto moral del feto no puede ser soslayada. El argumento central contra el aborto puede ser expuesto así: Es un crimen matar a un ser humano inocente. Un feto humano es un ser humano inocente. Por tanto, es un crimen matar a un feto humano. Los defensores del aborto niegan usualmente la segunda premisa de este argumento. La disputa sobre el aborto se torna entonces en una disputa sobre si un feto es un ser humano, o, dicho en otras palabras, cuándo comienza una vida humana. Los oponentes del aborto emplazan a sus adversarios a que identifiquen un estadio en el proceso gradual del desarrollo humano que marque una línea divisoria moralmente significativa. A menos que exista esa línea, dicen ellos, o bien tendremos que elevar el estatuto del inicial embrión hasta el del niño, o bien degradar el estatuto del niño hasta el del feto; y nadie aboga por la última alternativa. Las líneas divisorias más comúnmente sugeridas entre el óvulo fertilizado y el niño son el nacimiento y la viabilidad. Una y otra están abiertas a la objeción. Un niño nacido prematuramente puede muy bien estar menos desarrollado en estos respectos que un feto a punto de alcanzar su normal término, y resulta bastante peculiar sostener que no podemos matar al niño prematuro pero que podemos matar al feto más desarrollado. La cuestión de la viabilidad varía de acuerdo con el estado de la tecnología médica disponible, y, nuevamente, resulta singular mantener que un feto tiene derecho a la vida si la mujer embarazada vive en Londres, pero que no lo tiene si ella vive en Nueva Guinea. Los que buscan negar al feto el derecho a la vida encontrarían fundamentos más sólidos si cuestionasen la primera en lugar de la segunda premisa del anterior argumento. Describir un ser humano es usar un término que engloba dos nociones distintas: ser miembro de la especie Homo sapiens, y ser una persona, en el sentido de ser un individuo racional o consciente de sí. Si se toma "humano" como equivalente a "persona", la segunda premisa del argumento, que afirma que el feto es un ser humano, es claramente falsa; porque no se puede defender de modo plausible que un feto sea o racional o consciente de sí mismo. Si, por otra parte, se tomara "humano" con el exclusivo significado de "miembro de la especie Homo sapiens", entonces habría que mostrar por qué el mero hecho de ser miembro de una especie biológica dada debería ser base suficiente para un derecho a la vida. En lugar de eso, el defensor del aborto debería argumentar considerando al feto tal como éste es en sí -las características que actualmente posee- y valorando su vida de acuerdo con ello. Rosalind Hursthouse, Beginning Lives, Oxford, 1987. Judith Jarvis Thomson "A Defense of Abortion", Peter Singer, Applied Ethics, Oxford, 1986. Michael Tooley, Abortion and Infanticide, Oxford, 1983. http://www.parlamentario.com/db/000/000597_proyecto_ive_2018.pdf

El Teniente Coronel D. José de San Martín, después de veintidós años de servicios en el ejército español, renuncia a continuar su brillante carrera militar en dicho ejército. 1 [Informe acerca de la instancia presentada por el Teniente Coronel D. José de San Martín en la que solicita su retiro en la ciudad de Lima. Real Isla, 26 de agosto de 1811]. Serenísimo señor: Es cierto que este oficial sirvió los veintidós años que dice, según su hoja de servicios, y en ella consta sus méritos particulares de guerra por los que merece consideración. Creo fundados los motivos que expone para solicitar su retiro, y pasar a la ciudad de Lima, con objeto de arreglar sus intereses perdidos o abandonados por las razones que manifiesta, y aseguran su subsistencia, y la de sus dos hermanos que quedan sirviendo en los Ejércitos de la Península. Sin estas causas tan justas no creo pediría alejarse de nuestra lucha este oficial antiguo, y de tan buena opinión como ha acreditado principalmente en la presente guerra, y así entiendo que pueda obtener el retiro que pide con sólo el uso de uniforme de retirado y fuero militar, destinado a la ciudad de Lima como desea, cuya gracia proporciona al mismo tiempo al erario el ahorro de un sueldo de agregado que disfruta este Capitán en la Caballería sobrecargada y sobrante de oficiales de todas clases. V.A. sin embargo resolverá lo que tenga por más conveniente. Real Isla, 26 de agosto de 1811. Informe a la Instancia de José San Martín, Capitán agregado a Borbón. DHLGSM, tomo I, pág. 393, documento N° 99. Fotocopia del documento original en el INS, N° 528-529. 2 [Nota al secretario de Estado y del despacho de la Guerra informando acerca de la instancia del Teniente Coronel D. José de San Martín en la que solicita retiro con destino a ciudad de Lima, Isla, 26 de agosto de 1811]. Excelentísimo Señor: Paso a manos de V.E. con mi informe la adjunta instancia del Teniente Coronel Don José de San Martín, Capitán agregado al Regimiento de Caballería de Borbón en solicitud de su retiro con sólo el uso del uniforme de retirado y fuero militar, con destino a la Ciudad de Lima con el objeto de arreglar sus intereses, abandonados por las causas que expresa. Este oficial ha servido bien los, veintidós años que dice, y tiene méritos particulares de guerra principalmente los de la actual, le dan crédito, y la mejor opinión. Por mi parte hallo fundado el motivo que expone para pedir su retiro y traslación a América, pues cuando las causas de conveniencia lejos deben ser atendibles, conociendo a este individuo cuyos intereses abandonados por la imposibilidad de manejarlos inmediatamente, no rinden, con perjuicio suyo y del Rey, como hacendado contribuyente. En este supuesto soy de dictamen que puede concederse a este capitán el retirado que solicita con sólo el uso de uniforme de retirado y fuero militar, con destino a la Ciudad de Lima para atender a sus intereses y cuidar de la subsistencia de dos hermanos que sirven en los ejércitos de la Península. Si V.E. lo cree conveniente podrá se sirva si gusta elevarlo al consejo de Regencia para su resolución. Dios. Santa… Isla, 26 de agosto de 1811. Al secretario de Estado y del Departamento de la Guerra. DHLGSM, tomo I, pág. 394, documento N°100. Fotocopia del documento original en el INS. N° 530-531. 3 [Oficio de Heredia al Inspector General Interino de Caballería, comunicándole que por real despacho enviado al Virrey del Perú ha sido otorgado al teniente coronel D. José de San Martín el retiro solicitado para, trasladarse a Lima. Cádiz, 5 de septiembre de 1811]. Ministerio de Guerra, fecha 5 de septiembre de 1811 San Martín Borbón Por Real despacho de este día que dirijo al Virrey del Perú se ha servido el Consejo de Regencia de España e Indias conceder al Teniente Coronel Don José de San Martín, Capitán agregado al Regimiento de Caballería de Borbón, el retiro en la Ciudad de Lima con fuero militar y uso de uniforme de retirado que solicito por la instancia remitida por V.S. con fecha de 26 de agosto próximo pasado. De orden de S.A. lo comunico a V.S. para su gobierno y noticia del interesado. Dios guarde a V.S. muchos años. Cádiz, 5 de septiembre de 1811. Heredia. Señor Inspector General Interino de la Caballería Isla, 6 de septiembre. Se comunique, y también al interesado. DHLGSM, tomo I, pág. 395, documento N° 101. Fotocopia del documento original en INS, N° 532-533. http://www.bnm.me.gov.ar/catalogo/Record/000129849