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Usuario (Ecuador)

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Misterioso retrato oculto bajo un conocido lienzo de Degas
ArteporAnónimo8/5/2016

En el año 1876 el pintor francés Edgar Degas creó uno de sus lienzos más famosos, el cual llamó sencillamente “Retrato de una Mujer. Pero desde hace décadas se sospechaba que detrás de la pintura habría oculto otro rostro, y ahora se ha confirmado gracias a un análisis con rayos X de la obra original. En la pintura original se ve una mujer con vestido negro y velo, pero durante casi un siglo (aproximadamente en el año 1922 comenzaron los rumores) se ha especulado sobre la presencia de otra imagen debajo del retrato. Y es que pareciera verse la silueta de ojos y una oreja invertidos tras la mujer. Finalmente, en un estudio de Nature han publicado los resultados de un estudio que le hicieron a la pintura. Y efectivamente, hay otra mujer retratada debajo de la que Degas terminó publicando. El misterio ha sido resuelto. Con el paso de los años, a medida que envejecía el “Retrato de una Mujer”, la pintura oculta parecía notarse más y más, por lo que un grupo de expertos en conservación y restauración de arte de la Galería Nacional de Victoria (en Australia), donde se encuentra la pintura, usaron una nueva técnica basada en los rayos X para analizar el lienzo y descubrir a la otra mujer oculta tras la pintura. La identidad de esta otra mujer es desconocida. pero los expertos creen que se trata de Emma Dobigny, una mujer que hacía de modelo constantemente para el artista. Más allá del descubrimiento, es interesante el uso de esta tecnología completamente nueva. El sistema de rayos X, que han llamado “el detector Maia”, se encarga de escanear al detalle el lienzo y no solo descubrir lo que hay debajo de la pintura sino de mostrar todas las etapas que vivió el retrato a medida que el artista lo iba pintando; todo esto en muy poco tiempo y sin necesidad de manipular o correr el riesgo de dañar la obra de arte.

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Las historias detrás de los mejores cuadros de Picasso
ArteporAnónimo5/16/2016

Algunos dicen que Picasso nunca participó en las vanguardias: él hizo las vanguardias. La historia de la pintura está incompleta si no se hace una parada obligada para contemplar el siglo XX desde las obras del malagueño que irrumpió en el devenir de la obra pictórica con tal fuerza y honestidad que es conocido de manera casi unánime como el artista más importante que vio el siglo pasado. Su prolífica obra está compuesta por más de 2 mil trabajos, viva muestra de su transición por cuanta corriente artística quiso con los mismos grandiosos resultados. Temperamental y polémico, quienes lo conocieron de cerca hablan de un hombre obstinado, egoísta, mujeriego y lleno de defectos. Un hombre que tuvo más de siete esposas, famoso por sus relaciones destructivas. Uno que encontró a una chica de 17 años caminando por París, le compró un castillo y la hizo su musa. El reconocimiento mundial a la obra de Picasso terminó por hacer del artista un soberbio; sin embargo, toda su vida expresó que no sólo había que admirar la obra de un pintor, sino entender la vida que llevó a cuestas. Cada uno de sus periodos creativos estuvo dominado por la vida, la conciencia, las amistades y lo que realizó en ese entonces. Estas son las historias que se esconden detrás de las grandes obras de Pablo Picasso: “Las señoritas de Avignon” (1906-1907) Un Picasso joven plasma su ruptura definitiva con las tendencias del pasado, especialmente su breve periodo africano y plasma en “Las señoritas de Avignon” su transición al cubismo. En ese entonces, el artista daba rienda suelta a su intensa vida sexual en los barrios de Barcelona, precisamente de donde este cuadro toma nombre, la Carrer d’ Avinyó, una de las calles más importantes del barrio rojo de la capital catalana, llena de prostíbulos y vicios decadentes. Los rostros de las mujeres del lado derecho conservan el estilo africano de las máscaras y al mismo tiempo asoman el inicio de la abstracción cubista con formas que se confunden en el plano visual. “Guernica” (1937) Una de las máximas obras pictóricas del siglo XX, muestra de la condición de genio del malagueño es “Guernica”. Inspirada en el cruel bombardeo a la entonces capital del país vasco por la aviación nazi en conjunto con el régimen dictatorial de Francisco Franco, fue concebida en menos de un mes por el pintor. El intenso bombardeo que cobró la vida de 1,654 personas caló hondo en el sentir de Picasso, en ese entonces declarado públicamente comunista y republicano. El estudio original tenía detalles a color, suprimidos en el lienzo final. En la composición llaman la atención especialmente el ojo que muestra un foco encendido, que a pesar de la luz, no ilumina al resto de la obra y la flor que nace del mango de la espada partida es una señal de vitalidad y resistencia ante el ataque. El mismo artista declaró más tarde que el caballo representaba al pueblo, mientras el toro significaba el lado más oscuro y brutal del ascenso del fascismo. “El viejo guitarrista” (1903) Una de las obras más representativas del Periodo azul, muestra la desolación de un viejo anciano tocando una guitarra. Este periodo se caracterizó por su constancia monocromática, inspirada en parte por un viaje por España que realizó años atrás y en gran medida por la muerte de su gran amigo y colega Carlos Casagema. En estudios posteriores, se determinó que detrás del viejo y la nostalgia que acarrea su figura, se encuentra un joven con facciones muy vinculadas a estudios preparatorios de otras obras anteriores del malagueño. También se descubrió un cuerpo femenino, notablemente parecido a la mujer de “La Vida”, pero sentada ocupando el primer plano de la obra. “Le rêve” (1932) El periodo tardío de Picasso optó por una gama cromática más amplia y un estilo figurativo, acercándose al surrealismo. La mujer representada en esta obra es Marie-Thérése Walter, una mujer sueca que conoció en París cuando ya era un consagrado y ella una joven curiosa de 17 años que salía de las galerías Lafayette cuando el malagueño la detuvo y le dijo: “Tienes una cara interesante, me gustaría hacerte un retrato, creo que vamos a hacer grandes cosas juntos, soy Picasso”. Ese fue el principio de un tórrido y sexual romance entre ambos. Ella desconocía al artista y según algunas versiones, él mismo la llevó a una librería cercana para mostrarle los libros sobre su trabajo. Picasso se hizo del Castillo de Boisgeloup y en ese mismo año pintó a Marie-Thérése de todas las formas que pudo: sentada, parada, de espaldas, desnuda; de pronto su producción artística se volcó sobre ella. “Le rêve” es una de sus primeras manifestaciones. En ella, la sueca está dormida sobre un diván rojo, con un collar y una blusa que resbala sobre sus hombros, mostrando sus pechos. Su cara está partida a la mitad y reclinada hacia el costado izquierdo en la parte superior de la misma, muchos aseguran ver un falo. En los años posteriores vendrían más retratos de su nueva musa. “Los tres músicos” (1921) Inversamente a “Las señoritas de Avignon”, esta obra es una clara representante del periodo del cubismo sintético, significa el reencuentro con la forma y el final de la etapa cubista. De izquierda a derecha, aparece un conjunto de tres hombres: el Pierrot enmascarado tocando el clarinete, un personaje común en la obra pictórica del español, a su derecha un arlequín tocando la guitarra y un monje cantando. Picasso retrae la pesadez del cubismo anterior y se decanta por volver a la temática de la Commedia dell’arte italiana. En el momento en que pintó esta obra, el malagueño estaba influenciado por su primer esposa, Olga Jojlova, y su entendimiento de las artes escénicas. Del cuadro existe otra versión, ambas pintadas en Fontainebleu, Francia. Para comprender la obra de un artista no sólo es necesario entender el lenguaje pictórico que utiliza ni el rumbo general de la vanguardia o movimiento artístico al que pertenece. Examinando un poco más de cerca la vida y los periodos creativos del malagueño, el pintor deja de hablar en sus obras y éstas asumen la voz del artista. El diálogo es mucho más personal porque no se limita a “lo que quiso expresar”, sino también (y sobre todo) comprende lo que no decidió plasmar sobre el lienzo.

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El arte urbano de Ernest Zacharevic
ArteporAnónimo7/11/2016

Este joven artista lituano, nacido en 1986 y también conocido como Zach, es uno de los artistas urbanos más relevantes del momento. Actualmente reside en Penang, Malasia, lugar donde es ya toda una celebridad y ciudad en la que se concentran la mayoría de los murales pintados por este artista. Ernest Zacharevic tiene una amplia formación en bellas artes y en la pintura tradicional. Se graduó con una carrera universitaria en la Escuela Nacional de Artes gráficas en la ciudad de Vilnus en 2005, estudió un artes gráficas y creación de obra gráfica en la misma ciudad un año más tarde y posteriormente se marchó a Londres para matricularse con mención de honor en la escuela de artes gráficas de Middlesex University en el año 2009. Así pues, Zacharevic, al contrario que muchos artistas urbanos, no tiene su mayor influencia y sus comienzos en el graffiti y el Street art, aunque reconoce que es una gran fuente de inspiración. Su mayor motivación para pintar en la calle es la que lleva a muchos a hacer lo mismo: dejar de un lado la exclusividad de la galería, a la cual accede sólo una parte de la población, para llegar a un público más amplio y menos segmentado. Si algo cabe destacar de este artista es su labor de investigación previa a cada uno de sus trabajos. Cuando realiza obras en el exterior explora con anterioridad la localización, el entorno, toma fotos del lugar, estudia el tipo de viandantes que pasan por la zona… no deja nada al azar. A la hora de crear sus trabajos no tiene reparos en utilizar cualquier medio a su alcance y la pintura tiene como compañera una bici, una moto, un carrito de la compra, un arbusto, una ventana... El trabajo de Ernest Zacharevic se ha expuesto en múltiples galerías de Estados Unidos, Reino Unido, Portugal, Tailandia…

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Esculturas de animales con chatarra
ArteporAnónimo7/5/2016

El artista galés JK Brown consigue realizar estas increíbles esculturas de animales e insectos, utilizando pedazos de metal que se han desechado o que va encontrando en el camino. Según dice, esta es una forma de admirar la belleza de los animales y la naturaleza, además de aliviar un poco el consumismo frenético. facebook/GreenHandSculpture

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Escalofriantes pinturas de un sobreviviente del holocausto
Escalofriantes pinturas de un sobreviviente del holocausto
ArteporAnónimo7/25/2016

Pasaba a menudo cerca de los hornos crematorios, donde había cuatro metros de cadáveres. Un amigo checo me decía: ‘Ves, mañana o pasado mañana saldremos por la chimenea. Jamás podrá volver a suceder algo parecido. Somos los últimos en ver una cosa así’. Más adelante, cuando la carga interior se hizo demasiado fuerte, cuando los recuerdos del campo resurgieron en mí, empecé a pintarlos, años más tarde, y me di cuenta de que no era cierto. No somos los últimos. (…) Todo lo que tenía dentro tenía que surgir algún día. El detonante fueron los sucesos del mundo que se empezaron a repetir por todas partes, las guerras, las matanzas. (…) Cosas parecidas a las que nosotros, en Dachau, creíamos que no era posible que se repitieran jamás, todavía se repiten. Lo horrible es innato en el hombre -no sólo en una sociedad que fuera aberrante- y he sentido el deber de decirlo así. Zoran Mušič La Historia, ese fragmento en la vida de cada uno de nosotros que se extiende inevitablemente por los senderos de todo nuestro andar, forjando así, innumerables memorias, recuerdos y fracciones de todas y cada una de las experiencias que lo conforman. Inevitablemente muchos de esos recuerdos se encuentran incrustados en la memoria presente de nuestros días, llevándonos así a recrear de manera casi real lo que en un pasado ya hemos vivido y que no siempre es grato recordar. Muchas de las heridas de nuestra vida yacen incrustadas en estos fragmentos de recuerdos que han ido marcando nuestra historia. A ellos les debemos, en repetidas ocasiones, largas noches de desvelo, pesadillas y una profunda inconsistencia emocional. Para Zoran Mušič su historia fue sin duda un extenso manantial del que brotaron muchas cosas que lo marcaron de por vida. Pintor esloveno que gastó más de la mitad de su vida radicando y trabajando en Venecia y París. La segunda Guerra Mundial, marcó rotundamente la historia de la humanidad y sobre todo la vida de cada persona capturada y violentada por los nazis. Dentro de un grupo de personas que fueron detenidas en Venecia y posteriormente destinadas a un campo de concentración en Dachau estaba Zoran Music, quien fue torturado, privado de su libertad, condenado por su cultura y creencia religiosa y que padeció -junto a otros miles de rehenes- las iniquidades de algunos jefes políticos y militares. Zoran necesitaba expresar lo que no podía sacar de su mente, y fue a través del dibujo y bocetos que plasmaba su estar en aquel campo de concentración; los realizaba a escondidas de los guardias nazis: robando, escudriñando y mendigando encontraba la manera de obtener el material suficiente para realizar sus dibujos. Su permanencia en Dachau le bastó para realizar alrededor 150 dibujos, los cuales 25 años después de haber sido liberado, le abrirían paso a componer una de sus más aclamadas series llamada No somos los últimos, en la que logra proyectar a través de sus recuerdos la desastrosa experiencia de vivir el largo holocausto de 1939-1945. Su arte hace mucho más que expresar el recóndito dolor y desesperación de las personas que sufrían todo tipo de maltrato. Su arte es un fuerte grito de persistencia, de lucha, de levantarse cada día aún sabiendo que la realidad seguía siendo la misma. Los trazos de sus dibujos recorren el ancho espacio de la poca luz de las celdas del campo de concentración, cada línea, cada curva, cada recta conoce perfectamente -y de memoria- los tétricos pasillos de la maldad, de la vergüenza y de la cobardía. Su lápiz aniquila toda presencia de pantomimas políticas y raciales, rompe con la cohibido de la imaginación y despierta en todos la capacidad de crítica, protesta y de negación ante la muerte y la decadencia humana. Basta detenerse a mirar cada cuadro pintado, cada persona proyectada, para encontrarse con el atónito grito de desesperación que yace intacto y petrificado en las paredes de la memoria de cada una de las personas que viven inmersas en la dinámica del recuerdo, del dolor y la búsqueda de la sanación de sus heridas. Muchas personas encuentran en el arte la manera de exorcizar aquellos monstruos y voces que se han incrustado en su mente, este pintor logró plasmar aquello que, probablemente, lo despertó más de una vez a causa de las pesadillas que le causaba.

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Artistas que fueron censurados por mentes conservadoras
ArteporAnónimo8/13/2016

El camino de la rebeldía abre rutas impensadas en el pensamiento y la acción humana. La crítica constante, acompañada de los ideales vanguardistas, es la encargada de ocasionar las rupturas necesarias para el desarrollo de las sociedades y el devenir humano. Dalí creía que era necesario aprender de la obra de los grandes maestros para después superarlos. Manifestarse contra el status quo y dudar de todo lo que es aceptado como positivo y deseable es una de las virtudes que todo artista debe poseer. En el terreno del arte, como en de la libertad, la prohibición es una actitud que no cabe frente al espacio creativo. La censura es una práctica que rompe con la expresión y coarta los derechos humanos, atentando contra la creatividad y la libre manifestación de ideas. A lo largo de la historia, distintos artistas han sufrido de censura, calumnias e incluso la desaparición de su obra, tal como ocurrió con expresionistas como Otto Mueller y Erich Heckel durante la Segunda Guerra Mundial, quienes perdieron su trabajo artístico a manos del Tercer Reich. En la actualidad, la censura está más identificada con las protestas políticas que utilizan el arte como un catalizador a través del cual se hace posible plasmar la urgencia de una transformación en la sociedad. Estas son las censuras más polémicas del arte: “Copley Square” (1894) – Frederick MacMonnies El escultor presentó a finales del siglo XIX su obra “Bacchante and Infant Faun”, una estatua tallada en bronce de dos metros de altura que muestra a una mujer delgada y completamente desnuda en una actitud jovial y risueña mientras camina de lado y en sus brazos lleva a un pequeño niño. Se trata de una bacante, adoradora romana de Baco, el dios del vino y los placeres. La risa y postura de la mujer parecen corresponder a un estado de ebriedad, razón suficiente para que fuera retirada del patio de la Biblioteca Pública de Boston en Copley Square por orden expresa del alcalde de Boston. El gobierno emitió un comunicado hablando de su “indecencia” y finalmente, el MoMA recibió la pieza con los brazos abiertos. “Flyers” (1974) – Jean Toche El artista creador del grupo situacionista conocido como Guerrilla Art Action Group fue arrestado por fuerzas especiales de los Estados Unidos después de que en 1974 enviara más de 30 correos a los principales museos y galerías de arte de Nueva York, afirmando que la acción cometida unos meses antes por su colega Tony Shafrazi, quien pintó con aerosol sobre el “Gernika” de Picasso, era totalmente válida como protesta artística y advirtiendo que el arte que ahí se alojaba era burgués, de obras robadas y elitista, así, aseguraba, los museos y los curadores serían raptados. La sensibilidad artística del FBI le impidió ver que se trataba de una toma simbólica. El artista fue detenido y su galería cerrada. “Mural en la fachada del MoCa” (2010) – Blu El enigmático artista urbano Blu fue invitado por el director del Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles, Jeffrey Detich (caracterizado por la libertad y el vanguardismo en las muestras contemporáneas que ofrece), a pintar un mural en la fachada principal del recinto. Como todos los trabajos de Blu, el artista conserva el boceto en secreto y no muestra su obra hasta que está terminada. Meses después de la ardua labor, el mural quedó listo y se reveló en la inauguración: se trataba de un conjunto de ataúdes de soldados enviados a la guerra, cubiertos con billetes de un dólar en vez de la bandera de los Estados Unidos, una protesta por la política bélica del país norteamericano. Detich mandó borrar el mural y en menos de una semana, la fachada se volvió a pintar completamente de blanco, consumando un acto de censura sin precedentes. ‘The Chocolate Smearing Incident” (1990) – Karen Finley La artista multidisciplinaria estadounidense, con presentaciones en teatro y música además de performances, Karen Finley, preparaba una representación artística cuyo fin era plasmar el ejercicio de la violencia machista dentro de la sociedad y el arte contemporáneo. Dos críticos de arte conocidos por ser autoridades en la materia, Rowland Evans y Robert Novack, criticaron en una columna periodística no sólo la obra de Finley, también a su persona, llevándola al ridículo y asegurando (irónicamente) que sólo se trataba de una mujer con ganas de estar desnuda y bañada de chocolate. A partir de la publicación del artículo, la beca gubernamental de apoyo al talento artístico con que contaba la artista le fue revocada, so pretexto de faltas al código de moral. Finley llevó el caso a tribunales y finalmente perdió la batalla legal en 1998, no sin antes realizar un performance aún más escandaloso y provocador: “Return of the Chocolate Smeared Woman.” “The Holy Virgin Mary” (1999) – Chris Ofili Durante el mandato de Rudolph Giuliani en la ciudad de Nueva York, Ofili presentó junto con otros colegas “Sensation”, una muestra de sus avances pictóricos en la galería del Museo de Arte de Brooklyn. La obra más polémica de su exposición fue, sin duda, “The Holy Virgin Mary”. En ésta, una mujer con rasgos africanos posa de frente al espectador con un velo azul sobre un fondo amarillo, decorado con pequeños recortes de revistas pornográficas y cuya base está formada con excremento de elefante. Cuando Giuliani visitó la obra, se indignó tanto que declaró que se trataba de una “horrible basura” y trató de retirarla del museo, presentando una demanda a la institución a través del supuesto incumplimiento de un contrato de arrendamiento que databa de hace más de un siglo. Después de meses de tensión, el artista se divirtió dando declaraciones y finalmente al año siguiente la corte desechó el recurso. “M.F. Husain” El artista hindú, reconocido en su país como “el Picasso de la India”, gozaba de un estatus de visionario por sus instalaciones pintadas en colores básicos y con trazos suaves, acercándose estilísticamente a la época cubista del pintor malagueño; sin embargo, la vida de Husain cambió para siempre cuando decidió pintar a Bharat Mata, la Diosa Madre para los hindúes. En su obra homónima, la deidad aparece con un color rojo intenso, completamente desnuda. Detrás de ella, el azul del mar contrasta con el subcontinente hindú que resalta tras su espalda. La obra conmocionó tanto a los sectores más conservadores que fue acusado por cargos de “herir los sentimientos de la gente” y tuvo que salir exiliado de la India, de la cual vivió alejado hasta el día de su muerte.

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Asombrosos murales que cuestionarán tu perspectiva
ArteporAnónimo4/18/2016

Estos asombrosos murales harán que cuestiones tu perspectiva, harán que las veas dos veces porque cuestionan las leyes de la física. Para lograr esta ilusión óptica, varios artistas utilizan la técnica de anamorfosis, la cual consiste en hacer dibujos sobre una superficie plana que crea un verdadero efecto de perspectiva en tres dimensiones. Estos artistas han utilizado su técnica, su habilidad e ingenio para crear con un par de tizas divertidas y asombrosas ilusiones ópticas. Recuerda que la vista une y asocia elementos para interpretar rápidamente la realidad. Sin embargo, muchas veces nos juega una mala pasada viendo charcos de agua donde no los hay o ¿si?

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Secretos escondidos en grandes obras de arte
Secretos escondidos en grandes obras de arte
ArteporAnónimo7/26/2016

Decía el cineasta Jean-Luc Godard que el arte nos atrae solamente cuando revela en nosotros secretos… cuando vemos una obra que nos habla de universos perdidos con tan sólo colores; cuando el arte nos eriza la piel sin una explicación lógica; cuando sin saber cómo, sentimos una emoción que recorre nuestro interior y con la que sólo queremos llorar ondamente víctimas de una catársis que no sabemos de dónde llegó. El arte nos revela aspectos que no conocíamos de nuestra vida. De nuestro interior, de los sueños y anhelos que sentimos en los recovecos más profundos de nuestro ser pero también nos muestra otro lado de los rígidos artistas que aparecen en museos. De esos que parecen inalcanzables, ya sea por la época o simplemente porque sabemos que su círculo era tan elevado que pocas veces existía espacio para alguien común. Pero una pintura, además de mostrarnos el rigor de un artista, habla de lo oculto. Probablemente sean la ventana a una época pero sobre todo a un sentir. Aquel genio que ocultaba códigos en sus lienzos, es ahora estudiado con tanto cuidado que nos da la impresión de que su figura era la de alguien tan aclamado como temido. Las peleas de otro de ellos se convierten en el fiel testimonio de un fresco que nunca quiso hacer pero que ahora se erige como una obra maestra del Renacimiento. Ese personaje en cuyos cuadros vemos el reflejo vivo de los personajes, nos muestra su lado más humano, ese arrepentimiento que lo hizo casi suplicar por el perdón, con un testimonio tan perdurable como el cuadro que ahora yace en el Museo de Historia del Arte de Viena. Te presentamos algunos de los mejores secretos que se enconden en las pinturas más representativas de distinas épocas. Los ojos de la Mona Lisa Se sabe que Da Vinci puso gran énfasis en la Mona Lisa los últimos años de su vida. Llevaba la pintura a cualquier parte que iba. El pintor era bastante esotérico y usaba símbolos en sus trabajos para dejar mensajes. Los historiadores italianos descubrieron que si se amplificaban los ojos, era posible ver pequeños números y letras. En el ojo derecho pueden verse las letras LV, muy probablemente debido al nombre del pintor: Leonardo da Vinci. En el ojo izquierdo también se encuentran diferentes símbolos; sin embargo, su definición no es tan clara, a pesar de esto se cree que son las letras CE o B. En el arco del puente se puede apreciar el número 72. El número 149 con otros números borrados, aparece detrás de la pintura, lo que sugiere que Da Vinci pintó el cuadro cuando estaba en Milán en 1490. Un acertijo astrológico y matemático y además un secreto musical en “La última cena” Se cree que en “La última cena” existen muchas especulaciones que se centran en mensajes escondidos. Tanta curiosidad llevó a diferentes investigadores como la investigadora de información tecnológica Slavisa Pesci creó un efecto visual interesante en el que puso una capa semitransparente de una versión espejo de la pintura original. Así, dos figuras que lucían como caballeros templarios aparecen al final del retablo y alguien que parece sostener un pequeño niño aparece a la izquierda de Jesús. El músico italiano Giovanni Maria Pala asegura que si se analiza cada pan y la disposición de las manos de cada uno de los apóstoles, podrían descifrarse diferentes notas musicales que componen una melodía. También existían señales que indican cómo seguir cada una de las pautas, el pentagrama, el ritmo, la intensidad y los silencios. Existía un lenguaje plausible y según asegura, también simbologías cristianas. Una investigadora del vaticano llamada Sabrina Sforza Galitzia declaró haber descifrado el acertijo matemático y astrológico de Leonardo. Aseguró que a través del cuadro era posible ver el fin del mundo en un flujo universal. Bajo una fórmula cifrada en el ventanal de centro del mural, justo encima de Jesús, la fecha del fin del mundo que Da Vinci predijo es el 21 de marzo del año 4006 con un diluvio universal que acabaría con la humanidad el 1 de noviembre de ese mismo año. Con esto, según la interpretación de Sforza a la obra de Da Vinci, comenzaría una nueva era. La capilla sixtina de Miguel Ángel una burla para la autoridad religiosa Además de tener diferentes referencias a “la razón por encima de la religión” como con el famoso cerebro que se forma en la escena de “La creación de Adán”, el cuadro nos habla a través del tiempo. La tensión entre el papa Julio II y Miguel Ángel es bien sabida, siempre llena de conflictos de ira y orgullo. Miguel Ángel retrató al Papa en la capilla en una efigie del profeta Zacarías. Atrás de él, están dos ángeles y uno de ellos hace una seña obscena. Tal vez para nosotros no sea evidente porque los años marcan también los signos que utilizamos, pero ese adorable ángel que oculta su dedo pulgar entre el índice y el medio, en realidad está haciendo un gesto conocido como “el higo” cuyo significado es, básicamente, “jódete”. “Los proverbios flamencos” tiene más de 112 proverbios en la pintura Este óleo pintado por Pieter Bruegel el viejo que muestra un territorio bastante poblado, muestra aproximadamente 112 proverbios, muchos de ellos en uso hasta hoy. Dichos que van desde la biblia, la época medieval hasta Don Quijote, tienen muestras literales de ellos. Algunas expresiones representadas y que aún se usan hoy son: “ponerle el cascabel al gato”, “nadar contra corriente”, “estar armado hasta los dientes”, “echar margaritas a los cerdos”, “las paredes oyen”, “la suerte está echada”, “no todo lo que brilla es oro”, “atar al diablo” y otros cien más. “Los discípulos de Emaús” un código silencioso que sólo los cristianos pueden reconocer El maestro del Barroco Michelangelo da Caravaggio muestra el momento en el que Jesús, incógnito y resucitado, se revela a dos discípulos en la ciudad de Emaús sólo para después, desvanecerse de su vista. Justo en primer plano, la cesta que está en la orilla llena de frutas, tiene una inusual sombra que refleja a un pez… un pez que parece no venir de ninguna de las frutas que están encima sino que más bien representa un código silencioso de cristianos que se reconocen alrededor del mundo. ” Terraza de café por la noche” y su referencia bíblica Existe una teoría bastante fuerte y aceptada sobre la referencia que hace esta pintura la “La última cena”. 12 comensales que se distinguen fácilmente, están sentados en la calle de este café parisino. Una figura central con cabello largo y vestido de blanco se encuentra justo en medio de ellos. Van Gogh siempre tuvo gran pasión por la religión. Su padre fue ministro y en un momento de su vida, él también quiso serlo, así que tal vez con esta escena se acercó un poco más a lo que alguna vez quiso profesar. El perdón que suplicó Caravaggio Caravaggio también fue conocido por sus dificultades sociales y por ser un hombre violento. Después de gloriosos años en los círculos artísticos de Roma, tuvo que huir después de asesinar a Ranuccio Tomassoni. Así, el artista se resguardó en Malta en donde también encontró problemas: lo sentenciaron por herir a un caballero. Sin embargo, una vez prisionero y herido, Caravaggio decidió pedir perdón a la iglesia. Poco tiempo antes de su muerte, intentó expiar sus pecados con una de sus piezas maestras “David con la cabeza de Goliat”, misma que significaría un regalo para la Corte Papal. Caravaggio pintó a Goliat para que se pareciera a él, derrotado, herido y con las marcas que una vida de excesos le había dejado. El victorioso David, se cree, también es una representación del artista pero cuando éste era joven. En medio de la espada, escrita débilmente, se encuentra la abreviatura “H-AS OS” (Humilitas Occidit Superbiam) es decir, la humildad mata al orgullo… una buena disculpa para todo lo que había hecho.

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Las obras de arte mas famosas que nunca se terminaron
Las obras de arte mas famosas que nunca se terminaron
ArteporAnónimo12/7/2016

En su cuento “Sinfonía concluida”, Alberto Monterroso nos presenta a un viejito organista de Guatemala. En 1929, este sujeto encuentra los últimos dos movimientos de la “Sinfonía inconclusa” de Schubert. Emocionado, intenta que alguien comparta su alegría, que alguien crea que, por fin, después de tanto tiempo, todo el mundo podrá saber el fin de una melodía gloriosa. Nadie le cree, así que decide vender todo e ir a Viena para aclarar el misterio. Ya en Europa conoce a unos viejitos que por fin consideran posible el hallazgo. Ellos tocan los dos movimientos finales y lloran de emoción por conocer la pieza completa al fin. Sin embargo, se dan cuenta de que añadirlos a la obra de Schubert es un error garrafal, “trataron de convencerlo frotándose las manos de que los movimientos a pesar de ser tan buenos no añadían nada al mérito de la sinfonía tal como ésta se hallaba y por el contrario podía decirse que se lo quitaban pues la gente se había acostumbrado a la leyenda de que Schubert los rompió o no los intentó siquiera seguro de que jamás lograría superar o igualar la calidad de los dos primeros”. Así, el viejito, decepcionado, decide romper su hallazgo y olvidarlo para siempre. Como Schubert, seguramente muchos artistas decidieron dejar su obra tal y como estaba después de considerar imposible dotarla de más belleza o de aportar algo verdaderamente enriquecedor con un trazo más, una palabra extra o una nota que diera el tono inexacto. Aquí algunas de las creaciones que, incompletas, son realmente hermosas. “David-Apolo” Miguel Ángel Esta obra es un completo misterio para aquellos que la analizan. En primer lugar, nadie se pone de acuerdo sobre a quién representa. En 1550 Giorgio Vasari escribió “un Apolo que sostiene una flecha”; sin embargo, en el inventario de 1553 que cataloga la colección del duque Cosimo I de Medici, se refieren a esta escultura como “un David incompleto de Buonarroti”. Muchas de sus obras quedaban sin acabar, según Martin Gayford, por dos razones principales: la primera y más recurrente era la desidia; la segunda, porque el mecenas o promotor abandonaba la idea por falta de fondos o interés. “La transfiguración” Rafael A pesar de ser considerada una de sus mejores obras, Rafael murió y dejó 16 secciones sin terminar. Algunos asistentes, entre los que destacan Giulio Romano, ayudaron a finalizar las figuras que se encuentran en el costado inferior izquierdo del lienzo. “El Templo Expiatorio de la Sagrada Familia” Antonio Gaudí Considerado uno de los monumentos más importantes y famosos de Barcelona, esta catedral, también conocida como “Catedral de los Pobres” no está acabada. En 1926, año en que murió Gaudí, sólo estaba construida una torre. Lo demás yacía en planos. Después de la Guerra Civil continuó perfeccionándose y hasta la fecha, los arquitectos siguen con la adaptación y mejora para que todo quede dispuesto como Gaudí lo planteó: 18 torres, cuatro en cada fachada que fungirán como cúpulas, un sistema de seis torres que designará la central dedicada a la virgen. “La adoración de los magos”Leonardo da Vinci En realidad, este pintor renacentista tiene un gran número de cuadros sin acabar puesto que, de la noche a la mañana, perdía el interés en los lienzos. A pesar de que Buonarroti ya había pintado este tema en dos ocasiones, para da Vinci fue importante mostrar los contrastes entre luces y sombras. Además de la virgen, el niño y los magos, da Vinci incluyó caballos y figuras humanas atemorizantes. Abandonó el trabajo pero gracias a ella podemos conocer la técnica de este artista. “La muerte de Marat” Jacques-Louis David El mismo año que asesinaron a Marat en su baño, David decidió pintar el trágico destino de su amigo. A pesar de que David la realizó en memoria de Marat, el fondo del lienzo está inacabado. Este movimiento deliberado, le da al cuadro un toque de glorificación: Marat se presenta con una piel suave aunque lo invadía una enfermedad cutánea, el turbante empapado de vinagre nos alerta sobre lo enfermo que se encontraba su amigo, pero no hay estragos de esto en su piel. La magisterial jugada de David al dejar el fondo inconcluso, quitó el carácter de un mártir religioso para transformarlo en un héroe político. “Los hermanos Karamazov” Fiodor Dostoievski Esta novela de Dostoievski tiene unas 2 mil páginas para contarnos la historia en torno al asesinato del deplorable padre de los tres hermanos. Aunque todos crean que la lectura es suficiente, en realidad Dostoievski planeaba hacer un proyecto con dos novelas de la que “Los hermanos Karamazov” sólo sería la primera parte; sin embargo, nunca pudo concluir el proyecto. “Retrato de un campesino” Paul Cézanne Éste es sólo un ejemplo de las muchas obras que Cézanne dejó sin terminar. En “Retrato de un campesino”, Cézanne no colocó el rostro del individuo sentado, contemplando la tarde. Aunque no se sabe si esto fue intencionado, el 90 % de sus obras no están finalizadas y también existen muchos lienzos que no firmó. No se sabe si los dejó porque no sabía cómo continuarlos, si planeaba retomarlos o si para él era suficiente con los trazos que había hecho. “Retrato póstumo de Ria Munk III” Gustav Klimt Sin la típica hoja de oro que Klimt colocaba en sus lienzos y retratos femeninos, en este cuadro aún se ven los trazos de lápiz o carboncillo para más tarde, suponemos, poner todos los detalles necesarios que deberían engalanar su obra. “El funeral” Édouard Manet Esta pintura inacabada representa el funeral de Charles Baudelaire, mismo que se llevó a cabo el 2 de septiembre de 1867. Manet fue de los pocos asistentes al funeral, pues los demás se habían ido por una tormenta que parecía amenazar los días de verano. Manet conservó el lienzo hasta su muerte. Más tarde, Pisarro lo cambió por uno de sus paisajes. Ellos no son los únicos en dejar piezas inacabadas, Van Gogh, Matisse y otros artistas populares decidieron que tal vez esa obra no valía la pena o que más tarde regresarían a ella, aunque el tiempo no fue suficiente para hacerlo. Ahora esas piezas inacabadas son una leyenda y detrás de trazos indefinidos nos seguimos preguntando qué los llevó a dejarlas así.

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Pinturas hiperrealistas mejores que cualquier fotografía
Pinturas hiperrealistas mejores que cualquier fotografía
ArteporAnónimo12/10/2016

Al trazar sobre un lienzo en blanco los colores cobran vida, en ese momento somos capaces de crear universos paralelos donde la realidad es superada por las pinceladas azarosas que cuentan las historias cotidianas desde nuevas perspectivas. El papel de los artistas consiste en construir distintas ventanas para observar las experiencias que le dan sentido a la vida. Fiel a esta filosofía, el artista estadounidense Patrick Kramer retrata a través de la pintura su naturaleza interior: perfeccionista y obsesiva. Posee una habilidad técnica para confundir a los espectadores con el realismo de sus obras de apariencia fotográfica. Sabemos que la realidad se transforma en las manos de los seres que deciden hacer del arte su manera de vivir, plasmando lo que ven y sienten en sus creaciones; hay quienes utilizan la música, otros deciden subirse a un escenario para actuar o bailar, y algunos hacen de sus manos su principal herramienta para llevar a cabo la tarea artística que significa pintar. Su trabajo cuestiona la actualidad, la era de la tecnología en la que gran parte de la población tiene a la mano una cámara fotográfica como herramienta para capturar los detalles de nuestro mundo; en estas circunstancias, Kramer considera que es fundamental replantearnos el papel de la pintura como expresión artística y como medio de interacción entre la creatividad y la rutina. ¿Por qué seguir desafiándose a representar la realidad con precisión cuando la fotografía recrea las imágenes en un instante? Al respecto, Patrick Kramer sabe que un óleo intervenido con pigmentos aporta una dimensión completamente distinta de asimilar la existencia, porque hay un elemento espiritual inseparable al trabajo manual. El proceso artesanal de reflejar el presente usando lápices y pinceles implica que en cada trazo habitan el tiempo y la energía del artista, que se nutren a su vez de la sensibilidad propia del ser humano. El carácter inmediato de una fotografía suprime, de acuerdo con este artista hiperrealista, el alma de la creación. En la obra de Patrick Kramer los espacios, paisajes, objetos y retratos se convierten en fragmentos de poesía, versos trazados durante más de seis semanas, en las que, diariamente, el artista se esfuerza por imprimir su esencia en cada una de sus pinturas. Los cuadros de Kramer impactan la mirada y, a pesar de pertenecer al hiperrealismo, sus imágenes no se limitan a retratar la forma exacta de las cosas, sino que logran capturar la magia contenida en los objetos, juegan con su naturaleza simbólica y trascienden la realidad común para aferrarse al universo sublime de la existencia, en el cual la vida se eleva al nivel inalcanzable de la fantasía. Basta con observar los detalles para comprender que Paul ha puesto cada una de las partículas de su alma, si es que ésta posee partículas, siendo cada pincelada que compone la imagen, un suspiro y entrega del corazón y talento que ofrenda a cada una de sus creaciones, y las cuales nos hacen pensar si en verdad la fotografía es tan maravillosa, o sólo nos estamos desviando de otras oportunidades que nos brinda otro tipo de arte y que nos parece obsoleto o aburrido simplemente porque no está de moda.

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